miércoles, 12 de diciembre de 2012

Sobre el poder


Poder y sumisión
A tenor del video que colgué anteriormente, he desarrollado esta reflexión que comparto con vosotros. Me parece que es adecuada, considerando que estamos inmersos en una lucha por el poder de gestión de los recursos, donde el capital intenta escapar al control del Estado, incluso, ponerlo a su servicio en contra de los intereses de la ciudadanía en general. Aunque es un contenido largo y denso he preferido dejarlo en una sola entrada para mantener la consistencia y evitar la dispersión. 

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En cierto sentido, aunque uno esté jubilado, añora algunas actividades docentes que realizaba en tiempos pretéritos. Y ahora, desde la perspectiva que da la madurez, se pueden usar determinados conceptos emanantes del tema para buscar una aplicación más real a la vida cotidiana.

Tenía uno en una de mis asignaturas que trataba sobre el poder, el conflicto y negociación, todo ello entendido dentro de una organización empresarial o laboral. Ahora, que paso de esas apreciaciones y mi situación me ha llevado a mirar la vida desde la prevalencia del ser humano en un entorno social amplio, que sobrepasa la organización empresarial, me lleva a otras reflexiones más propias para compartir con mis amigos y seguidores del blog.

No obstante, como decía, tomo de mis temas docentes algunos conceptos como son los siguientes:

¿Qué es el poder? Podemos decir que existe una relación de poder cuando las acciones de un sujeto están determinadas por la influencia de otro u otros; o sea, que, siguiendo a Pruit (1981), concluimos que el poder es “la capacidad de influir sobre otra persona”.

¿En qué se basa el poder? Lawles (1979) distingue tres bases en la relación de poder: Los recursos, la dependencia y las alternativas. Es decir, si necesito un recurso que no poseo, del cual soy dependiente, estaré en manos de quien lo posea y me lo ofrezca en función del peso de dicha necesidad y de las alternativas que tenga para poder conseguirlo. Si necesito pan y solo lo puedo conseguir en la tienda de fulano, ese fulano tendrá mucho poder sobre mí, pero si tengo alguna alternativa para conseguirlo ya podría valorar en cuál de las panaderías me es más provechoso su adquisición. Es más, el colectivo de clientes podría tener un gran poder sobre él si se organiza y le boicotea la compra en su establecimiento. En resumen, yo tengo necesidad de su pan y él tiene necesidad de los clientes para subsistir.

Eso llevado al mercado amplio nos da un ejemplo en la gestión del mercado libre, donde la astucia, especulación y alianzas pueden organizar monopolios donde quede atrapado el cliente. Por tanto, si poseo un recurso, le creo necesidad al cliente y controlo las alternativas al mismo, tendré un inmenso poder sobre el consumidor… petróleo, energía, alimentación, transporte… salvo que haya un Estado que legisle en defensa del ciudadano y controle y neutraliza los desafueros que se puedan cometer. Bajo mi punto de vista, en este sistema de mercado, el Estado está para eso, para vigilar y controlar que los mercaderes no abusen y dominen ese mercado con sus estrategias y para que todo fluya buscando el bien del conjunto de la ciudadanía.

¿Cuáles son las fuentes del poder? Entendiendo ello por dónde y cómo se justifica el poder de un sujeto o grupo sobre otro u otros.  French y Raven establecen cinco tipos distintos de poder:

1. Poder de recompensa: Cuando alguien tiene la capacidad de proporcionar elementos valiosos al sujeto que realiza las conductas demandadas. En su simpleza mayor sería: “Niño si haces esto te daré un caramelo”. Estos nos debe sonar pues es una forma de influir desde el poder muy extendida.

2.   Poder coercitivo: Es la percepción que tiene el destinatario sobre la capacidad del portador de poder para distribuir castigos. Entiéndase que hablo de percepción, que no tiene por qué ser real, sino que uno interprete que tiene ese poder. Es importante, porque si uno modifica la percepción y desviste de ese poder al sujeto, acaba desmontando el sistema de relación.

3.   Poder de experto: Se refiere al reconocimiento de la superioridad del agente de poder en cuento a conocimientos, habilidades, etc. sobre la materia en cuestión. Aquí cabe el catedrático, el maestro, el padre, el mayor y hasta el cura. Asuntos médicos del médico, matemáticas del matemático, la religión del cura, etc. que son los que más saben sobre esa materia.

4.  Poder referente: Cuando el portador del poder posee para él otro valores, características o rasgos personales atractivos y valiosos. Sería como el modelo a seguir. 

5.   Poder legítimo: El destinatario entiende que el agente de poder está investido legítimamente del mismo, siendo obligación acatarlo. Un ministro, el juez, el padre, el maestro, el cura, etc.

6.   Incluyo yo, con permiso de French y Raven, otro tipo de poder de las organizaciones sociales, como es el Poder democrático, que es un poder legítimo pero con la salvedad de estar otorgado por el verdadero dueño del poder, los miembros de esa comunidad, en función de un acuerdo programático, por lo que es un poder temporal y delegado.


En mi reflexión me querría parar en el primer planteamiento sobre la base del poder. Es decir, recursos, dependencia y alternativas. El poder en el mundo, desde que es mundo, se ha basado en el control de los recursos, de los bienes y, para ello, se ha recurrido a las diversas formas de poder: recompensa, coercitivo, experto, referente, legítimo y, en nuestra era, democrático. Lo importante era controlar los recursos y los medios de producción y en ello andan.

Y si hablamos de recursos…  ¿para qué sirve un Estado? Un Estado no tiene sentido si no está para garantizar que cada uno de los ciudadanos tenga cubiertas sus necesidades básicas, su alimentación, cobijo, abrigo, educación y salud, amén de otra cosas de orden superior. Eso lo reconocen las constituciones modernas, pero, en general, se las pasan por el forro al aprobar las leyes que las desarrollen. 

El poder, por tanto, está en el control del recurso. Se tendrá más poder si ese recurso es imprescindible para la supervivencia. Dado que el instinto principal del ser humano, o sea, el objetivo primordial, es la supervivencia de la  especie a través del protagonismo personal de cada individuo, este se ve obligado a priorizar aquellos elementos que necesita para ello. Maslow, en su pirámide de necesidades (ver aquí), que tiene mucha vigencia a pesar de sus más de sesenta años, lo deja bien claro. Lo primero es nutrirse, es decir, respirar, hidratarse, comer y dormir, junto a las excreciones (orinar y defecar), luego afloran las demás tal como se observa en la pirámide.

Pero vayamos a desmenuzar un poco este asunto de la pirámide:

En primer lugar, en la base, aparecen las necesidades llamadas fisiológicas, que serían: respiración, alimentación, descanso, sexo, homeostasis.

En segundo lugar las de Seguridad, que corresponderían a: seguridad física, de empleo, de recursos, moral, familiar, de salud, de propiedad privada.

En tercer lugar las de Filiación, que incluyen: amistad, afecto, intimidad sexual…

En cuarto lugar las de Reconocimiento, que integran: autorreconocimiento, confianza, respeto, éxito.

Y finalmente la Autorrealización, donde aparece: la moralidad, creatividad, espontaneidad, falta de prejuicios, aceptación de hechos y resolución de problemas… Es decir la maduración del ser humano con el desarrollo máximo de sus potencialidades.

Bueno, pues este es el proyecto de ser humano que llevamos dentro: “Desarrollar nuestras potencialidades”, si nos dejan, claro. ¿Y por qué no nos dejan? No nos dejan por una cuestión cultural, de funcionamiento del sistema, donde el poder lo ostentan unos pocos desde siempre y los otros se dedican a producir bienes de consumo que inundan el mercado en beneficio de los poderosos que son los dueños de los recursos. O lo que es lo mismo, hay un grupo que anda por el vértice superior de la pirámide viviendo su “realización” personal (entre comillas), mientras en la base y primeros escalones andan atrapados los menesterosos, los pobres, sin recursos y que han de someterse a quien los tiene para conseguir subsistir. Eso ha pasado siempre y sigue pasando, porque hay miopes, egoístas, codiciosos y avaros, que entiende su mayor beneficio desde la pobreza de los demás. En el fondo somos más o menos ricos en función de quienes nos rodean, pero ese es otro tema de reflexión a tener en cuenta.

El gran beneficio social está en conseguir ciudadanos competentes, creativos, con capacidad de enfrentarse y resolver los problemas desde la implicación responsable, crear una sociedad sana de gente realizada y contenta consigo misma, motivada y socialmente solidaria. Ahí ganamos todos porque hay un mecanismo de sinergia que nos enriquece como personas. Aquí entra en juego el Estado, la conveniencia de tener un gobierno democrático, que procure el bien del colectivo y no de unos cuantos para hacer a la sociedad más libre y humanamente rica, en humanismo, desde la soberanía del ciudadano. Un Estado que controle el mercado y la producción de bienes desde la conveniencia social y la sostenibilidad para garantizar el progreso del SER en equilibrio con el entorno. Que neutralice esa codicia mercantilista y haga que este se cometa a los intereses del colectivo general, como ya he apuntado.

Pero eso no es lo que se pretende. A la vista está. Es el mercado el que esta adueñándose de los recursos, que se traducen en finanzas en un último sentido, y al controlar los recursos someten al pueblo y al propio Estado, como se está viendo. Estados de rodillas ante la banca mundial enfrentados a sus pueblos, con una jodida prima de riesgo por en medio. El juego se ha impuesto a la razón y, perdida la razón, vienen los miedos, el terror a quedar marginado por ese poder que se antoja cada vez más inhumano, cruel e insensible, pues no son personas razonables y de moral límpida las que lo ostentan, sino organizaciones macroeconómicas dirigidas, entre bastidores, por mafias poderosas.

Por tanto, si el Estado no controla los recursos básicos como alimentación, vivienda, educación, sanidad, empleo, etc. y los deja en manos de grupos privados de poder con intereses de mercado ajenos al colectivo social, acabaremos a los pies de esas organizaciones que nos van apretando el lazo en la garganta hasta hacernos rendir por la miseria y situarnos en la base de la pirámide, donde por cuatro ochavos andaremos entregándonos al trabajo para poder subsistir y no buscando ese desarrollo de potencialidades de cada cual, como decía. En lugar de evolucionar los países en vías de desarrollo acabaremos involucionando nosotros hacia su situación actual. Pero el tema de la globalización es otro asunto de debate que no cabe en esta entrada pero que promete interés para su desarrollo.

Pirámide Maslow









12 comentarios:

PRUDENCIO CABRERA POZO dijo...

Amigo Antonio,cuando se tiene cierta edad (como la mia )y unas vivencias donde las escaceses formaban parte de nuestras vidas "recuerdo el catre y el colchon de panochas"? que podemos aportar a tu escrito¿recuerdo la ultima vez que estuvimos juntos por S Marcos donde asisti con parte de mi famila al "festin"y quede un poco ,bueno no un poco,quede totalmente sorprendido del SAN MARCOS actual y sin querer me situe en el ultimo que yo vivi en el puente,mi nivel academico es cero patatero pero me queda en la memoria ,el paisaje,la gente las bituallas(el papeo )para no ser tan fino y cuando vivi el del pantano se me rompio el molde,para mi ya no era San Marcos,era no se ¡¡.DON MARCOS ¡¡y por supuesto que su clientela tambien habiamos subido de categoria.Un saludo y no me pidas milagros que de D.Francisco de Miguel no pase.

Antonio dijo...

Prudencio, por Candás también hacéis una buena romería por San Antonio, que yo la he visto, jejeje...
Yo también recuerdo ese San Marcos que refieres, de salmorejo, cerveza y vino peleón para acompañar la porras y las viandas varias y excepcionales en ese día, a base de carne de conejo y gallo y demás, según el poder adquisitivo de cada cual. Recuerdo las panochas y haber dormido en el suelo en compañía de curianas. Eran otros tiempos que hemos conseguido cambiar con el trabajo de todos y ahora nos llevan a la recesión porque los dineros se evaden y se invierten en otros lugares más beneficiosos para el amo de la pasta.
La abundancia excesiva no es buena y en lo justo está la justa medida, pero me da la sensación de que no andan por garantizar lo justo, sino aplicar un darvinismo económico donde el pez gordo se coma al chico ante la indiferencia des Estado.
Un abrazo

Modesto Reina dijo...

Amigo Antonio, me solidarizo contigo y estoy de acuerdo con la exposición que haces.Me ha hecho reir el comentario de Prudencio acerca de los catres de pañochas.Yo tambien estuve los últimos años con D. Francisco de Miguel en Cuevas.En fin, yo creo que lo que quieres transmitir, algun día se conseguirá, esperemos que nose demore mucho, que la sinergia,el compromiso, la acepación de la realidad, la falta de miedo e incultura y sobre todo la concienciación (dificil) pero no imposible del Estado,haga cambiar de una puñetera vez a esta sociedad y la humanice, " aunque sea solo un poco".Estamos en un periodo muy crítico e inimaginable en nuestra época. Como siempre te deseo lo mejor. Un abrazo amigo.

Antonio dijo...

Amigo Modesto,el momento no es solamente difícil, es que estamos en una guerra solapada donde se dilucida quien ejercerá el poder en el futuro, el Estado que representa a la ciudadanía, cuyo gobernantes son elegidos por ellos, o el poder en la sombra del capital especulador y dueño de todo si seguimos así. La cosa es grabe, más grabe de lo que parece.
Un abrazo

Roberto R Bravo dijo...

Excelente artículo, Antonio. Muy bien escrito. Se me hizo corto. Y da que pensar. Gracias.
Ni que decir tiene que comparto plenamente cuanto dices.

JUAN dijo...

Antonio yo también conocí el catre y el colchón de panochas. Años más tarde gracias al sacrificio de muchos, comprobé cómo aquellos tiempos daban paso al progreso y a las libertades y derechos. Actualmente veo con indignación e impotencia cómo vamos retrocediendo en busca del catre y el colchón de panochas por la avaricia de unos cuantos y la desidia de muchos. Si el pueblo estuviera unido... pero aquí cada cual observa el nivel del río, y mientras el agua no rebose y alcance su casa...
Un placer leerte, amigo, cada día aprendo contigo. Abrazos.

Antonio dijo...

Gracias Roberto, pensé hacerlo en dos partes, pero me alegra que te resultara corto.
Da que pensar hasta llegar a la conclusión de que un Estado debería controlar los recursos básicos y no dejarlos nunca en manos privadas en plan neoliberal..
Un abrazo

Antonio dijo...

Juan, somos hijos de la miseria y hemos llegado a donde estamos huyendo de ella...
Un abrazo y gracias por tu coemntario

Prudencio dijo...

Me alegro haber leído este interesante artículo, muy instructivo.Retrata el poder como es. Para perpertuarse puede utilizar muchas formas a veces difíciles de ver. El engaño, la confusión, la intransperencia,la obedencia, nuestra ignorancia. No vemos por donde nos vienen.
Conciéncianos así, Antonio, quizá algunas veces podamos decir ¨no¨, ¨por aquí no paso¨. Un abrazo.

Antonio dijo...

Prudencio, celebro que te guste esta reflexión.
Un abrazo

Camino a Gaia dijo...

Hola Antonio. En mi opinión, los mercados en general, y los mercados financieros en particular, mas que adueñándose de los recursos, los están destruyendo y agotando, mientras que las desigualdades sociales están aumentando a un ritmo vertiginoso.
El poder económico se concentra cada vez en menos manos, a la vez que la responsabilidad por las decisiones que toman se desvía hacia las víctimas de sus desmanes. La responsabilidad debería ser inherente al poder, sin embargo lo que observamos es todo lo contrario.
Un saludo

Antonio dijo...

Ciertamente, amigo Camono, los recursos son limitados si no se generan a la par que se usan. El Estado debería ser quien exigiera unas conductas de gestión sostenible de recursos doblegando a las empresas a cumplirlas y actuar en beneficio de la comunidad y no doblegarse ellos, como lo están haciendo, ante el poder del mundo financiero. O desde los propios Estados se da un golpe de timón o esto se va a la mierda. De todas formas, hoy por hoy, los gobiernos son elegidos por el pueblo, pero no sé que pasaría si los elegidos no fueran del agrado de los poderosos, de los dueños del mercado, tal vez vendría un dictador para salvarnos de no sé qué debacle y habría que hacer otra revolución integral, ya que no nos dejan hacerla pacífica...
Creo que hay un problema sistémico donde se ha de cambiar el marco cultural y la sistemática de gobierno capitalista descontrolada para adaptarnos a un nuevo mundo, un orden capaz de llevar al ser humano por otro camino de simbiosis y sinergias.
Un saludo