lunes, 9 de noviembre de 2009

Miopía


He vuelto a las andadas, del verbo andar, claro... Paseando, como siempre, por mi ciudad (algún día os la presentaré en un paseo virtual en el que me acompañaréis), meditando durante el tránsito, conjugando las vistas de sus hermosas, luminosas y espléndidas calles con ese borboteo continuo que surge en nuestras mentes, con ese flujo mental que nos hace cavilar sistemáticamente, me retrotraje a mi post anterior y, si bien hablaba de la orientación de nuestro sentidos y su disposición para percibir el entorno lo más acertadamente posible, no dejo de pensar que existen infinidad de alteraciones que complican las cosas, que nos hacen menos objetivos y que nos ciegan o impiden ver la realidad.

Reconozco que tengo un intelecto rumiante y que es esa forma de ensimismamiento la que me permite elaborar mis pensamientos, abstraído en un proceso deliberado de repensar, hilando e hilvanando las ideas hasta desembocar en las reflexiones o conclusiones finales, que luego os presento, para compartirlas con todos los lectores de mi blog. Ahora, otra semana más, en mi bodeguilla, en la soledad de la noche otoñal, al amparo de la chimenea, estructuro el pensamiento apuntalado en mi paseo urbano.

Ante todo quiero hacer algunas precisiones. El ser humano es egoísta por definición, mejor dicho, por necesidad. Su primer objetivo y responsabilidad es velar por su propia vida e integridad y buscar los nutrientes para sostenerla. Su inteligencia es una herramienta que usa para computar los elementos externos y obrar en consecuencia, siempre actuando, de una forma u otra, en el propio beneficio o en el de la colectividad a la que pertenece, puesto que de ello también sacará el suyo. Por tanto, como ya he dicho en otras ocasiones, conjuga tres instintos, el de nutrición, el de reproducción y el de socialización. Todos ellos están enfocados y abocados a la conservación de la especie. El de nutrición porque si no come muere, el de reproducción porque es el que garantiza la trascendencia de la especie en el tiempo y el de socialización porque sabe que solo no puede enfrentarse a los avatares de la vida, a los depredadores y a los enemigos potenciales que le rodean. La inteligencia hace el resto, establece conductas de acoplamiento, beneficiosas para conseguir lo que pretende, para modular el egoísmo que actúa como motor y centra en sí mismo el eje de su actuación.

Es de vital importancia, bajo mi punto de vista, el equilibrio entre estos tres grandes instintos para mantener la armonía existencial. Nutrirse, crecer en interrelación para mejorar la especie y desarrollarse hasta la utopía de la autorrealización. Para poder trascender al mañana mediante el mensaje genético, que proyectamos en nuestros propios hijos y el aporte educacional, o formativo, en cuanto a sus conductas y valores. Al mismo tiempo es nuestra aportación a la mejora de la sociedad, que nos acoge, otra de las obligaciones u objetivos básicos del ser humano. Por tanto, no podemos obviar la trascendencia del hombre a través de su obra personal y su genética, los dos elementos que conforman al individuo, su estructura física y su componente formativo, educacional, que modulará su esencia psicológica. El más allá, lo que resulte después de nuestra marcha, será, en parte, responsabilidad nuestra, la herencia que dejemos a nuestros descendientes, el aporte que hagamos a la perpetuación y el sostenimiento de la especie.

El hedonismo irresponsable, la búsqueda del goce sistemático, del placer sin más, es un acto irreflexivo cuando se fragua en la destrucción y el ataque al entorno que nos sustenta. Yo soy un defensor del goce y me rebelo contra la idea de sufridor, dolor y martirio que nos han ido imponiendo a lo largo de nuestra cultura judeo-cristiana. Yo creo en el goce hedonista, pero en el constructivo, en el compartido responsablemente, en el que respeta a los demás, al entorno y siembra en entendimiento y el encuentro entre el conjunto de la creación.

Digo conjunto de la creación porque veo a la naturaleza como madre sustentadora y nutriente de toda la vida vegetal o animal que nos rodea. Ella está dispuesta a darnos su fruto, pero de forma ordenada, formando parte de un todo cósmico, universal, que es nuestra casa y la de nuestros hijos y nietos, de nuestros descendientes que garantizan la especie. Los antropólogos saben perfectamente que existen culturas apegadas a la tierra, en armonía con ella, a la que veneran como madre. Quechuas, aymaras y otras etnias andinas americanas la consideran la Pachamama, la madre tierra, a la que aman y cuidan, en justa reciprocidad, por sus aportaciones a su sustento.

Sin embargo en nuestra cultura no se da esa simbiosis. Nosotros hemos entendido que Dios nos colocó aquí como reyes del universo y que tenemos derecho a todo. La tierra es nuestra, los animales que la pueblan están a nuestro servicio, y somos dueños de sus vidas, la naturaleza debe producir para nosotros, aún sometiéndola a sobreexplotación. La perforamos hasta sus entrañas para sacar su energía y revertimos en el medio ambiente nuestras toxinas del “progreso incontrolado”. Somos unos inconscientes que andamos mordiendo la mano que nos sustenta, pero hemos tenido la habilidad de establecer unas creencias que nos dan carta blanca para hacer lo que estimemos conveniente. Hemos creado una religión, unas convicciones, en la que somos el centro del universo y lo demás está sometido a nuestra voluntad.

Todo esto se da por la MIOPÍA que estamos mostrando. No vemos más allá de la rentabilidad inmediata. El mundo político sigue siendo el más miope de todos, saben que los votos se consiguen con resultados inmediatos y que nuestra ceguera de ciudadanos votantes, no nos deja ver más allá, queremos lo inmediato. A largo plazo puede que no estemos, que no existamos y… quien venga detrás que arree. Entonces se antepone el instinto de nutrición al que me refería, por encima de los otros y olvidamos la trascendencia. Impera el egoísmo y la codicia sobre lo racional y solidario. Lo importante es estar bien, sin mirar las consecuencias que nuestro bienestar pueda acarrear al ecosistema. Por tanto somos miopes, no vemos más allá del día a día. ¿Para qué se nos han dado dos ojos, para mirar a derecha e izquierda, sin no vemos hacia el frente, hacia el mañana? ¿Cómo somos tan miopes que no vemos la trascendencia que llevamos en nuestros genes?

La gran culpable es esa cultura ancestral que nos sitúa en el centro de la creación, que potencia el egoísmo y la codicia a que me he referido. El sistema socioeconómico que establece el poder del dinero sobre cualquier otro, que subyuga el ciudadano al capital y a la producción, entendiendo que el progreso es tener más, en lugar de SER más. Cuando volvamos nuestra mirada a la naturaleza, al entorno connivente y cómplice que nos ayuda a crecer en armonía, sin la avaricia y el egoísmo que subyacente en nuestro instinto básico, podremos volar en paz y concordia con el entorno, sin guerras de intereses económicos y energéticos de multinacionales ladronas y esclavizantes que piensan en sí mismas antes que en el ciudadano y su provecho.

Este mundo requiere un cambio radical. Un cambio en el que las sociedades multinacionales que usan las estrategias mafiosas, sátrapas, que solo pretenden el beneficio individual o de grupo, dé paso a una sociedad más justa, equitativa, donde el ser humano esté por encima de cualquier otra preferencia, dónde se priorice lo importante para la humanidad en su conjunto, ante los intereses de colectivos económicos de poder, dónde se extienda el entendimiento y no la confrontación por los bienes y riquezas de esa tierra, que es de todos.

Cuando se forja un gran capital o es producto del latrocinio, de la especulación o de la explotación del trabajo y producción ajena, salvo raras excepciones. La historia está cargada de casos que lo demuestran. Me sonrojo ante salarios astronómicos, aunque sean en empresas privadas, de banqueros codiciosos y usureros, ante fichajes de figuras galácticas que saben dar patadas magistralmente, pero nada más, ante las actitudes de sujetos que piden se les ponga donde haya dinero, que ellos ya sabrán que hacer para enriquecerse. Me entristece ver como la mayoría de los ciudadanos han trabajado duramente, a lo largo de su vida, para poder pagar una casa, formar un hogar, criar unos hijos, sustentar a la familia y, al final, no tienen nada por nacer fuera del cauce del dinero, porque la suerte no les acompañó o porque forman parte del colectivo de la masa. Pero lo que más me entristece es que esos ciudadanos no se percaten y rebelen contra esa injusticia, que acudan al campo de fútbol y defienda a la figura de turno, que se contenten con las migajas que caen de la mesa del señor sin denunciar sus abusos. El capital es miope, cuando no ciego, pues solo ve el beneficio a corto plazo y se cree dueño de todo, todo lo compra, todo lo puede, todo le pertenece… hasta la vida de los seres humanos cuando se interponen en el camino de sus intereses.

Nos han hecho miopes. No vemos más allá de nuestras narices y seguimos atrapados en un mundo injusto, dónde la miseria nos la han colocado en otro lugar, para, mediante la comparación, no darnos cuenta de la nuestra, de la propia. Un mundo donde se arremete contra la naturaleza, que es el garante del futuro. Un mundo donde los seres humanos forman parte de los mecanismos de producción que enriquece a unos pocos, en lugar de ser el eje de nuestra cultura. Un mundo donde la picaresca y la especulación se premian con el éxito, mientras el trabajo y desarrollo personal se castiga con la indiferencia, salvo excepciones blanqueadoras de conciencias. ¿Quién nos trajo e implantó estas ideas? ¿Quién se beneficia de todo esto? ¿Quién creó esta cultura del poder y el sometimiento en beneficio de unos pocos? …

He saltado de la mesa y abandonado la bodeguilla. He dejado el ordenador y me he salido al patio. No puedo seguir escribiendo. Vuelvo por mi copa de vino dorado y observo la luna entre las hojas de la parra, escondiéndose al trasluz de los jazmines y jugueteando tras las nubes. Un coro de estrellas la arropan, cantando un aria celestial, mostrando la inmensidad del cosmos. Yo, tomando conciencia de mi insignificancia, me siento impotente y solo me queda un consuelo: pensar que mi misión está en aclarar mi mente, en discernir y procurar que este pequeño grano de arena aporté la máxima calidad posible para cambiar esta injusta sociedad… y decido mostrar lo que pienso. Es como regalar mi energía mental para compartir mis reflexiones en pos de un mundo mejor.

Entonces brindo con la luna y su comparsa, porque tras la oscura noche, donde ella me presta su luz para ver más claro, vendrá la mañana cargado de sol que ilumine el día, que traiga esperanza, donde todo cambie y desaparezca la penumbra oscura que nos acompaña, que nazca de nuevo un mundo más justo, donde la codicia, con el egoísmo, ya no pinten nada.

24 comentarios:

victoria dijo...

Ya que te leo,te pregunto Antonio?Que respuesta hay en el ser humano con tanta maldad,crueldad,egoismo,y tantas otras cualidades por las cuales te podria preguntar?¿qué beneficio hay en ello? por qué de ese comportamiento?No entiendo al que llaman seres humanos,nosotros,cjamos y tiremos a un bebé a la basura,no entiendo que se coja a un animalito indefenso que lo que hace es darte cariño y lo quemen,lo torturen,¿Me podrias contestar?Gracias amigo..Con cariño Victoria

mariajesusparadela dijo...

No estamos solos, Antonio. Muchos pensamos como tu. Y algo haremos entre todos, grano a grano.

Belkis dijo...

Así como la miopía se desarrolla por mirar de cerca; por no forzar la vista para observar más allá en el espacio y el paisaje, de manera parecida se desarrolla la miopía intelectual por no mirar más allá de nuestras narices, no permitimos que crezca el altruismo y la empatía y que haya una preocupación real y un compromiso en buscar de manera conjunta solución a los problemas que nos aquejan. Luchemos por mejorar nuestra miopía y por conseguir una clara y nítida visión de la realidad que nos rodea y actuar para superar las dificultades.
Un muy interesante planteamiento el que hoy nos dejas Antonio. Que tengas una estupenda semana.

Antonio dijo...

Difícil cuestión me planteas, amiga Victoria. Yo creo que en nuestro interior está la gran respuesta. Somos sujetos egoístas por necesidad, cuyo principal objetivo es la propia conservación. En nuestro interior se conjugan desde la bondad a la maldad en función de la definición cultural que se haga de ello. Nuestras conductas son una respuestas al proceso cognitivo y el resultado depende del aprendizaje, de los principios y valores que se nos hayan inculcado y del arraigo social y de grupo que se tenga.
De todas formas la complejidad de la respuesta a tus preguntas es tan dificultosa que no me es posible resolverla en tan poco espacio… puede que haga una reflexión sobre ello con más detenimiento.
Un abrazo y gracias por tu visita y comentario

Antonio dijo...

Gracias María Jesús. Soy consciente de ello, por eso espero que, a la larga, seamos cada vez más los que nos rebelemos contra la injusticia y la miopía para poder tener una visión más clara y obrar en consecuencia.

Antonio dijo...

Amiga Belkis, de acuerdo en que el intelecto es la base del desarrollo de una visión objetiva, ausente de miopías. El conocimiento, el discernimiento y la capacidad racional de enfocar los problemas, son la base del progreso y del encuentro entre los seres humanos.
Buena semana para ti también.

Ciberculturalia dijo...

Según tus palabras: "Nutrirse, crecer en interrelación para mejorar la especie y desarrollarse hasta la utopía de la autorrealización", muy sabias por cierto... es aquí donde está el problema al no conseguirse el equilibrio entre estos instintos...
Estoy contigo en que nuestra mirada,nuestra cultura... exigiría un cambio radical...
Pensemos que quizás aún podamos conseguirlo...

Como siempre, excelente entrada, Antonio.
Un beso

Antonio dijo...

Carmen, yo creo que el proceso de cambio ya se ha iniciado. Es un proceso lento, indiovidualmente desarrollado, donde el resultado final vendrá cuando la mayoría tenga conocimiento, conciencia y preocupación ocn el tema. Los cambios lentos son profundos, de convicción, los rápidos son volátiles y sin afianzamiento.
La extensión del conocimiento y la cultura al pueblo hará que no seamos tan manejables.
Un beso y gracias por tu comentario

MAJECARMU dijo...

Antonio,de nuevo te felicito por tu sincero y razonable post.

Permíteme que me una a tí en la esperanza de que el ser humano cambie en profundidad,olvidándose de egoísmos,codicias e imperialismo..Y así, juntos haremos realidad eso que dices: "A Dios rogando y con el mazo dando"

Tu post es toda una oración de dignidad y esperanza.. que la luna con su luz recoge y crea en tí la inspiración y el deseo de mejorar desde tu "insignificancia..

También yo me planteo todo eso y al igual que tú.. elevo mi súplica al Creador para que nos ayude con toda la energía, que pone en la naturaleza a mejorar la "miopia"..Y al mismo tiempo, intento poner en práctica,como dice Belkis,la empatía y tolerancia para seguir unida a todos, tratando de mejorar nuestro mundo,que nos lo pide a gritos..

Sigamos,como bien dices: "A Dios rogando y con el mazo dando.."

Mi felicitación y mi abrazo,amigo.
M.Jesús

Sílice dijo...

Que uno sea "ser humano" no implica que seamos buenos o malos o las dos cosas a la vez...pero "Miopes" sí somos, eso sí. No me cabe ninguna duda y pienso que es una miopía que no tiene remedio.
Aprovecho ahora que aún no tienes muchos comentarios, para dejarte estas palabras y que sepas que todo lo que escribes es muy interesante y, además, si pudieran comentarse ahí, en tu bodeguilla, al calor de esa chimenea tan maravillosa (se parece a la mía de Borges)eso ya sería el colmo del placer...
Un abrazo.

Abuela Ciber dijo...

Interesante como lo has ido desarrollando.

Creo que avanzaremos cuando aprendamos a compartir.

Cariños

Lola Mariné dijo...

Soy optimista por naturaleza (o por convencimiento), pero en este caso no puedo serlo.
Por mas que nos lo digan, somos como niños: no vemos las cosas hasta que nos damos de bruces con ellas.
Dificil curar la miopia desde detrás de un ordenador, pero siempre está bien un toque de atención para quien quiera atenderlo.
Saludos.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Querido Antonio, no puedo opinar sobre tu post, de momento he llegado solo a una tercera parte, pienso continuar leyendo mañana y es que todavía no estoy del todo bien y me canso, te mando un abrazo.

Antonio dijo...

Gracias, M.Jesús. El mundo está lleno de insignificancias que, unidas, forman un todo poderoso. Espero que ese todo sea el motor del cambio.
Un abrazo

Antonio dijo...

Querida Inma, gracias por tus palabras. Como ya sabes la bodeguilla está a tu disposición y esperando tu visita, cuando puedas. Tus obras editadas están junto a la radio antigua.
Un abrazo

PD. Por cierto, llevo un par de miércoles sin escuchar "Poesía lunática".

Antonio dijo...

Abu, esa es la clave, compartir y no quitar…
Cariños

Antonio dijo...

Comprendo tu pesimismo, Lola. En este caso es tan difícil cambiar lo instaurado a través de lo siglos, que siempre surge la duda de si se conseguirá. Pero, como le digo a M.Jesús, la suma de las insignificancias forman un todo muy poderoso.
Saludos

Antonio dijo...

Hola Geni, espero te recuperes pronto y te encuentres bien para poder continuar con tu actividad. Te espero en esta casa virtual y visitaré la tuya.
Un abrazo

Naveganterojo dijo...

Antonio....me gusta tu manera de ver la sociedad, tu modo de enfocar las creencias religiosas, tu forma de hilvanar las ideas,pero sobre todo....tu bodega,¿sera por que el vino es un don de la tierra?.
Es un placer leerte, intentar seguir el hilo de tus pensamientos es una tarea muy amena y que ademas nos envia por distintos caminos para cojer el hilo de los nuestros.
Un abrazo.
Salud y felicidad

Susana dijo...

Creo que das en el centro de la cuestión: la miopía colectiva. La practicada desde los medios y la intrerna que no busca más allá. Por eso me parecen fundamentales los blogs como el tuyo: porque hablan claro, cuentan lo que no se cuenta y agudizan la mirada.

Un abrazo.

Antonio dijo...

Gracias Navegante por tus palabras. La Bodeguilla está abierta para los amigos y te aseguro que es un espléndido lugar para el encuentro.
Fíjate que, cuando me jubilé por enfermedad, pensé que había llegado la hora de sacar a flote todo lo que había acumulado a lo largo de mi experiencia, de mis vivencias, ideas y pensamientos que definieron mi personalidad y mi actitud ante la vida, para compartirlas con quien quisiera considerarlas desde su libertad. Eso es lo que intento hacer con mi blog.
Salud amigo.

Antonio dijo...

Amiga Susana, te hago partícipe de lo que le he contado a Navegante y te doy las gracias por esa conjunción de pensamiento con el mío. Es un placer poder compartir ideas y reflexiones con gente cargada de inquietudes y preguntas, con gente que busca su desarrollo personal y su madurez intelectual., como creo que es tu caso.

Un afectuoso abrazo

Circe La Hechicera dijo...

Querido Antonio, que te puedo decir que tu no hayas dicho de una forma tan elocuente? En el devenir del tiempo se nos han creado muchas necesidades de consumo, a través de un sistema que nos hace cada vez más frívolos, en vez de ser dependientes de nuestros principios, de forjar el carácter, de la madurez, de la justicia, de los sentimientos, el éxito, la realización personal, familiar y laboral. Es trasladar las satisfacciones a circunstancias que nos orientan a ser más egocentristas y desarrollar apegos a lo material. Ser menos sensibles a la solidaridad como si eso fuera un problema de Estado y no nuestro tambien, es endosar culpas a todo lo que está fuera de nuestro entorno. Se construyen maneras de ser irresponsables, porque al ser miopes, somos eso, irresponsables. Un gran artículo para reflexionar. Besos Caribeños !!!!!!

Peter Pantoja Santiago dijo...

...Entre tantas fotos que denotan una paz increible y una creación absoluta de todo aquello que denota vida, simpleza y realidad, hago eco en un párrafo que me ha gustado por demás:

"El mundo político sigue siendo el más miope de todos, saben que los votos se consiguen con resultados inmediatos y que nuestra ceguera de ciudadanos votantes, no nos deja ver más allá, queremos lo inmediato"...

Es una frase completamente certera, lo vivo en mi diario laboral y es triste pero real, nos hace ver cuan distante estan los gobiernos realmente de la ciudadania, pero cuando se detiene el paso a buscar las realidades de nuestro proceso existencial y podemos escribir nuestra propia historia con simpleza, justicia y lealtad a nuestras propias convicciones más allá de políticos, abusrdos esteriotípos entre tantas cosas que alejan, no acercan, simplemente vivimos.

Así que ese segmento entre toda esa gran verdad que nos planteas, hace eco en mi conciencia y reafirmo con veracidad cada una de sus palabras.

Una vez más, gracias por tocarnos la fibra interna para conocer que aquí no estamos solos en el camino.

Peter