jueves, 15 de octubre de 2009

Lealtad y/o fidelidad

Quiero aprovechar para daros las gracias a todos/as por el apoyo ante mi fracaso en la elaboración del vino y haberme recordado que el error forma parte del aprendizaje.
Yo, para más inri, os castigo con esta reflexión sobre la lealtad y la fidelidad.
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El Diccionario de la Lengua Española las define como:

Lealtad: Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.

Fidelidad: Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.


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Obsérvese que en ambos casos, aunque tengan cierta sinonimia, están enfocados al exterior; es decir, a actitudes y conductas que se establecen en la relación con otros sujetos. Lealtad y fidelidad "hacia los demás".

Yo creo que, en el sujeto, se dan dos campos de acción bien diferenciados, pero que están en íntima relación el uno con el otro. Por un lado está el campo íntimo, el interior, donde viven los valores personales, dónde se han introyectado y asumido estos. Es esa estructura donde se conjuga toda nuestra vida en función del ello, el yo y el superyo, que diría Freíd y sus seguidores. Por tanto, es un campo referido al desarrollo del propio sujeto. El otro campo es el exterior, el social, el de las normas que rigen para la interacción en la sociedad, el de lo políticamente correcto, el que define, encauza, enmarca y establece las conductas aceptables y las rechazables. Esto hace que el sujeto deba actuar sobre su interior para modular comportamientos y ubicarlos en el campo social de forma aceptable, que no sean repudiados, pues ello llevaría acarreado el repudio a su propia persona.

A mí me plantea una disquisición significativa; si el sujeto es un ente dinámico, que va cambiando y evolucionando con el tiempo, que se va desarrollando en función de la interacción entre su interior y su exterior… ¿dónde se observa el respeto a la fidelidad y lealtad propia? Es decir, cuando entra en colisión mis intereses evolutivos con el principio al que me exige la sociedad lealtad y fidelidad… ¿qué hago? Me reprimo y adapto, renunciando a mi propia evolución, o antepongo mis intereses evolutivos (obsérvese que hablo de intereses evolutivos, no de perversiones o tendencias involutivas) y planteo la prominencia de mi autolealtad a la lealtad a las normas sociales.

Pongamos como ejemplo la relación de pareja o matrimonio. En la boda se promete lealtad y fidelidad. Es más, ante cualquier tipo de discusión de pareja se suela argumentar: Tú no eres el mismo/a, tú has cambiado… como si el compromiso contraído con el matrimonio implicara un “no cambio”. Esto implica, de alguna forma, el control del proceso evolutivo propio por parte de la otra persona. Dependiendo de la gestión que se haga de esa relación se van dando conflictos entre el quiero y no puedo, entre el debo y no debo hacer, pues me he comprometido con la otra persona. Cuando ambos son conscientes de que este proceso evolutivo es incuestionable y de que su gestión hace que la relación se dignifique y se reafirme o que se vaya al garete, es fácil mantener la lealtad y fidelidad puesto que la comunicación aproxima y compatibiliza ambos campos, el interior y el exterior. Pero cuando existen enquistamientos, incomunicación y conflictos de intereses entre ambos, o procesos evolutivos dispares, se crea una situación dicotómica dónde colisionan la lealtad a tu apareja y la autolealtad. Hay un momento, bajo mi punto de vista, en que uno ha de hacer prevalecer la lealtad y la fidelidad a uno mismo, antes que a la otra persona o a los demás.

Por otro lado, a lo largo de la historia hay ejemplos de lealtades que han sido nefastos. Me refiero a las lealtades políticas e ideológicas a sistemas y líderes totalitarios que han volcado la ruina en su propio grupo, rompiendo los valores más elementales de la convivencia humana, o se han aprovechado vilmente de esa lealtad para su propio beneficio. El caso de la Alemania Nazi, de la Italiana musoliniana y de la propia España con el franquismo. También de los regímenes comunistas que implicaron, e implican en la actualidad en algunos países, a todo un colectivo social en las lealtades al régimen en contraposición a muchos de los intereses sociales. Es decir, las lealtades incuestionables a la patria, al partido, al régimen o a quien sea, no deja de ser la puerta de entrada a la sumisión y el atropamiento de unos sobre otros, pero también a la comodidad de “que piense el otro y yo obedezco”. El problema es que una vez atrapados, has de hacer aquello que definen los mandos, sean tipo Polpot, Hitler o Estalin, de lo contrario caes en tu misma trampa, pudiendo llegar a las atrocidades del Tercer Reich o de los Jemeres Rojos. Cuando esta lealtad social, por decirlo de alguna manera, se sobrepone a la lealtad a los propios principios, que llevan al desarrollo personal, estamos renunciando a la libertad y a la autonomía que todo ser humano ha de ejercer bajo su responsabilidad. En todo caso, existen lealtades obligatorias para subsistir y lealtades sentidas y asumidas intrínsecamente.

No entro en las lealtades a nuestro sistema político actual, que parece, bajo mi punto de vista, el menos malo en tanto emites un voto con tu opinión, pero donde no acaba de verse una justicia social y distributiva adecuada, donde el capital controla los medios de comunicación y los usa en beneficio propio en muchos casos, manipulando opiniones y dirigiendo el sentido del voto hacia aquellos partidos que le pueda interesar. Véase el tema de Berlusconi en Italia como ejemplo flagrante de lo que expongo.

Pues bien, cada cual centra su responsabilidad vital en el desarrollo de las potencialidades que le fueron dadas, como ya he mantenidos en otras ocasiones. Mi objetivo esencial es evolucionar personalmente para ofrecer a esta sociedad mis alcances y que sean tenidos en cuenta, dentro de una cultura progresiva respetuosa, sin ofender, pero exigiendo el respeto a mi persona y no cediendo a posibles chantajes sociales y/o emocionales que pudieran plantearse. Compartimos con nuestro entorno objetivos y reglas de interacción, pero las reglas y las normas están al servicio del la evolución y desarrollo del ser humano, no el ser humano al servicio de las normas. Alguien dijo, puede que yo, que las normas están para que las cumplan a rajatabla los tontos y se orientes los inteligentes… Supedito, pues, la norma al sujeto y no a la inversa.

En mis anteriores entradas hable del amor y de la relación desde dos enfoques definitorios del mismo. Por un lado el querer, con todo lo que de impositivo y posesivo conlleva, su parte de relación objetal; y por otro el de amar, con todo lo que implica de entrega, pero de respeto y ayuda a la evolución personal del otro, de desprendimiento para comprender que no podemos hacer de freno a la evolución de la pareja y que, en un ambiente de respeto, ambos nos ayudaremos a evolucionar pudiendo complementarnos. A esta última la identifico con la relación objetiva en contraposición a la objetal (de objeto). En este ámbito sitúo la lealtad en la expresión libre de lo que se piensa, en la evitación de tapujos y mentiras que condicionan la relación y la atrapan en la falsedad y el engaño ventajoso, entendiendo que la lealtad a uno mismo es asumida por la otra persona de forma adulta y constructiva, evitando exigencias al otro que le coarten en su proceso evolutivo personal.

Por tanto, y a modo de resumen, sostengo que la lealtad y fidelidad a los demás es loable, pero ante la circunstancia de que los demás condicionen, modulen y contenga mi evolución, antepongo la autolealtad, pero intentando hacerla compatible con la lealtad a los demás. Y eso… ¿cómo se hace? Yo creo que la asertividad es la forma conductual que puede permitirla. Con una conducta asertiva seré capaz de defender mis posicionamientos de forma clara, sin ofender, dando las razones que sustentan mis convicciones y actos consecuentes y haciendo comprender que nadie puede frenar o condicionar mi proceso evolutivo, salvo que este sea ofensivo, vejatorio o atentatorio contra los demás. En todo caso, manteniendo un justo equilibrio entre el respeto a los demás y el respeto a mí mismo y a mi proyecto de vida socialmente constructivo.

Finalmente, reivindico que se considere en la definición de lealtad y fidelidad la vertiente interna y que no tengamos que traicionarnos a nosotros mismos. También pido la educación en el uso de la asertividad como herramienta de la interacción social, para evitar las falacias, mentiras y sumisiones que nos puedan condicionar en el proceso evolutivo personal.

20 comentarios:

"Minhas Palavras" dijo...

Lealdade e fidelidade são características que já em tenra idade se adquire com os exemplos dentro de nossa própria família. Depois nas escolas, sociedade.
Porém, se o individuos não quiser ser correto, nada disso muda o "eu interior" dessa pessoa.
Infelizmente precisamos viver com essa condição da consciencia humana.

abraços, voltarei

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Querido Antonio:
Gracias a Dios he podido entrar ahora a tu blog. El otro día lo intenté y me puso que lo habias restringido o algo así, así que me sentí un poco mal. He estado leyendo tu interesante texto, y como siempre, me ha motivado un montón de reflexiones.
Tendré que venir a leerlo con calma, porque a ti no se te puede leer en 5 minutos.
Sabes que tengo una manera muy particular de mirar el mundo, y cuando te leo, lo hago desde mis concepciones y a la par, abandonándolas para adoptar tu momento sicológico que es interesantísimo.
Así de refilón, te comento que he estado meditando mientras te leía, del matrimonio en sí mismo como institución y si de verdad podemos ser leales, fieles dentro del mismo. Y aquí hablo desde esta idea de movimiento personal que tú introduces.
Siempre he dicho que la idea del movimiento de todo lo que existe, y claro, de nosotros mismos, es lo que nos permite entender en toda su dimensión y complejidad los fenómenos. Creo que muchas veces cuando malinterpretamos determinados fenómenos, lo hacemos porque lo detenemos para diseccionarlo y ahí es donde se distorciona su verdadera esencia.
Yo soy de los que piensa que la dinámica social terminará dimanitando la institución del matrimonio. Creo que el matrimonio tal y como lo entendemos, resultará a los hombres más y más contradictorio, y esto que dices me hace pensar que tal vez sea una prueba de ello.
Bueno, luego pasaré para comentar más. Un abrazo:
Tadeo

Abuela Ciber dijo...

En estos tiempos fidelidad ... lealdad... tienen un significado mas diluído que en tiempos de valores mas pensados.

Hoy se vive muy ligh.

Parecera cínico mi pensar pero es lo que veo en diferentes estratos sociales, frente a hechos similares.

Son palabras muy unidas, p.ej: en un matrimonio , si se es infiel se es desleal.

Cuando se casaron mis hijos no escuche nunca estas palabras, si: compromiso, amor, tolerancia, compañerismo , etc.

Saludos y buen fin se semana

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Planteas, antonio, un buen tema para el debate...
Buen finde

Txema dijo...

No se puede leer en cinco minutos, ni se debe contestar sin una aguda y previa refelxión.

Pero, en un primer intento de aportar algo, creo que la lealtad, necesaria siempre, no debe eliminar la capacidad de crítica del leal, porque entonces pasa de ser lealtad a ser adoración, idolatría o sencillamente servilismo, con las nefastas consecuencias que has comentado.

Es más, en mi opinión, la lealtad para serlo, necesita de ese espíritu crítico para que la persona, estado, partido, etc. no acabe por convertirse en un ser o ente consagrado a sí mismo.

Ya te digo que esta es una primera reflexión un tanto apresurada. Intentaré aportar algo más "lelamente", claro.

Naveganterojo dijo...

Un tema complejo el que nos has expuesto hoy.
Hablando un poco desde mi experiencia personal, creo que la lealtad y la fidelidad han de ser vistas muy objetivamente, y dependiendo siempre del entorno en el que has de ser leal y fiel.
No es igual ser leal/fiel a un partido politico que a una persona.
ciertas fidelidades y lealtades politicas pueden llevarte a votar contra tus propios intereses, y en el plano de pareja pueden llevarte a un infierno mental y psicologico.
(Que bien me ha quedado, no se muy bien lo que he dicho,pero es que es muy pronto para tener la mente agil,ja,ja).
Un abrazo amigo.
Salud y felicidad

Susana dijo...

Bueno, bueno, qué planteamiento más interesante, Antonio.

Yo considero que la evolución propia ya no es una cuestión de lealtades, ni hacia uno ni hacia los demás. Es deseable e inherente al ser humano. Si uno se casa a los 20 años, no puede esperar que a los 60 mantenga gran cosa de aquel espíritu juvenil. Pero también respecto a las amistades: tengo la suerte de mantener amistades desde la adolescencia, y me alegro de haber visto crecer a mis amigos, de que ellos me hayan apoyado en mis cambios, mis nuevos planteamientos y mi crecimiento personal. Una persona que no acepte la evolución de la otra está dejando de serle leal (y no a la inversa). Los afectos no pueden estar condicionados por la inmovilidad ajena...

Un abrazo!

(Nota: me ha gustado mucho también la entrada de tu vinagre... adoro ese tono sobre las cosas sencillas, que nos ayudan a valorar el mundo de otra forma: a observar las vides para cuando están preparadas para ser cogidas, a mantener la paciencia de la naturaleza, a volvernos algo más hacia los tiempos naturales y olvidarnos cuanto nos sea posible de estas prisas que no nos dejan tiempo ni de pensar siquiera, ni en nosotros ni en los otros... Gracias por todo ello).

mariajesusparadela dijo...

La primera fidelidad ha de ser a nuestras propias ideas: vivir lo que predicamos. Desde ahí, a los demás.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Solo te diré que me encanta la lealtad y la fidelidad, las considero muy unidas, no hay una sín la otra a mi modo de ver.Siento mucho lo de tu vino, ya te saldrá bien en otra ocasión. Petonets Antonio.

marian dijo...

Este tema da para mucho, asi que interaré ser breve:

"qué hago? Me reprimo y adapto, renunciando a mi propia evolución, o antepongo mis intereses evolutivos "
esto depende de la necesidad interna de pertenencia al grupo establecido, frente a la necesidad tambien interna de evolución.Es una balanza de dificil equilibrio, pero no por ello deja de ser un mero balance personal.

"Tú no eres el mismo/a, tú has cambiado… como si el compromiso contraído con el matrimonio implicara un “no cambio”." El matrimonio o emparejamiento nos debería llevar a ser mejores, a sacar todo nuestro potencial con la ayuda del otro.Pero obviamente todos cambiamos en todo momento. "Nunca podras bañarte dos veces en el mismo rio" que decia un filosofo...
Pienso que la lealtad al otro, nos exige lealtad a nosotros mismos, y que no es relacion unidireccional, una persona que no es fiel a si misma no lo es con los demas y viceversa.
un saludo

Felipe dijo...

la lealtad y la fidelidad debe empezar con nuestro propio pensamiento y con nuestro ideario humanos.

Si ello es así tendremos ganada la mitad de la partida ya que nuestra instrospección será proyectada de manera rigurosa a todo lo que nos rodea.

Un abrazo

Circe La Hechicera dijo...

Querido Antonio, un tema con muchas intensidades que lo has abordado casi en todo su espectro (quisiera tener esa lucidez para hacer mis planteamientos), lealtad y fidelidad son conceptos difíciles de separar. Yo parto de que hay que mantenerse en lo que uno cree, piensa y vive, principalmente, pero a veces los diferentes entornos en que uno se desenvuelve pueden atentar en menoscabar nuestra esencia. Hay que ser flexibles para seguir en la evolución, pero creo que tambien hay aspectos que son innegociables. Hablas de la asertividad, pero cómo saberlo???, si cuando hay la discrepancia entre lo interno y externo alguna postura ha de sucumbir? ir en contra de nosotros mismos para mantener la armonía con el mundo o mantener nuestra posición para ser armónicos con nosotros mismos? Ser o no ser... he ahi el dilema. Mágnifico, Antonio, tu entrada. Besos grandes y feliz fin de semana!!!

Myr dijo...

De acuerdo contigo, ser4 fiel a uno mismo es un derecho y una obligación, cuando estamos regidos por principios éticos.

En cuanto a la relación de pareja. Muy Cierto: siendo que son dos personas distintas que s eunen y que evolucionan de manera individual, los contratos deben irse negogociando y renegociando a lo largo del tiempo para ajusterse a las nuevas realidades.

La asertividad es fundamental en este proceso. Por eso hay que incrementar las facultades comunicaionales en la pareja, aún antes de que estallen los conflictos.

En la cuestión política: lealtad a la propia consciencia y discernimiento, o simplemente, sentido común.... pero que dificl...

Un Abrazo

JUAN dijo...

Otro tema interesantísimo para el debate, Antonio. Estoy disfrutando mucho con las respuestas que recibes, cada una de ellas es una presentación de la persona que lo escribe.

Coincido con aquella que dice que uno debe ser leal a sí mismo ante todo. Y más aún dadas las circunstancias sociales, donde cualquier supuesto amigo, compañero, pariente o entidad política, religiosa o de cualquier otra índole, te vende por menos de las treinta famosas monedas.
Un abrazo.

Belkis dijo...

Lealtad es la actitud consciente o espontánea de cumplir los compromisos adquiridos y atenerse a la palabra dada. La fidelidad sería la voluntad libre, firme y constante de mantenerse activamente vinculado a personas, ideales y modos de vida legítimamente aceptados. Estoy de acuerdo en que antes de practicar la fidelidad y la lealtad para con los demás, debemos ser fieles y leales a nosotros mismos.
El hombre decide a qué, y de qué manera va a orientar su propia vida, teniendo incluso la posibilidad de una especie de segundo nacimiento. La fidelidad es provocación, llamada a ir hacia adelante, sin volver la vista a los sinuosos caminos que trazamos para seguir la invitación, gozosa y siempre costosa, de lo que uno quiere llegar a ser. La fidelidad y la lealtad para con nuestros principios es lo que confirma el señorío sobre la propia existencia y la apuesta por la vida buena que uno desea.
Muy buen artículo, como todos los que publicas.
Un abrazo Antonio y que tengas un buen fin de semana

Ciberculturalia dijo...

Querido Antonio, es la primera vez que vento por tu casa y la verdad es que me he quedado enganchada así es que me hago seguidora tuya. Veo que compartimos algunos blogueros amigos.

Respecto a lo que planteas es complejo contestar en tan poco espacio pero yo te diría que para mi la lealtad/fidelidad empieza con uno mismo, con las propias convicciones. Luego está lo externo con lo que nos hemos podido "comprometer" en aras de un código de lealtad.

Creo sin embargo que el individuo y su contexto evolucionan. Por ello también sus objetivos. Los cambios producen también cambios en el interior que se manifiestan forzosamente hacia afuera.

No puede haber nada fijo. Nada inmutable. Y en este principio debe encajar la lealtad, la fidelidad.

Bueno, me ha encantado este rato en tu casa.

Un beso. Volveré
Carmen

MAJECARMU dijo...

Primero de todo hemos de ser leales y fieles a nuestras principios y valores,que llenan nuestro interior. Estos evolucionan a medida que crecemos,puliéndose y delineándose con firmeza..
A continuación,será fácil mostrar nuestra auténtica lealtad y fidelidad con la vida exterior,siempre que la vida sea coherente con nuestros principios y valores.

Mi felicitación por el tema y mi abrazo siempre,amigo..
M.Jesús

Peter Pantoja Santiago dijo...

...Lealtad y Fidelidad desde mi punto de vista envuelve el sentimiento genuino de tu interior, la sinceridad como base principal, ser leal no necesariamente es ser fiel, y esto abarca todo los aspectos de la vida y a la inversa, no siempre se es fiel ante la lealtad, es cuestión de nuestras propias convicciones como persona, somo ente en una sociedad, como seres humanos pensantes, la lealtad a tu amigo, a tu hermano, a tu familia, esposa, hijos, trabajo, la fidelidad hacia ti mismo como persona de rectitud, en fin, son dos palabras que si no se acompañan de sinceridad, pueden ser presas de su propia naturaleza y ser seducidas por lo que quizás no debió ser...

...Peter

Antonio dijo...

Queridos amigos y amigas, ante todo quiero agradeceros vuestras aportaciones a este interesante tema sobre fidelidades y lealtades, hacia los demás y hacia uno mismo, que os he planteado. Es un placer poder contar con tantas y variadas opiniones que, como bien dice Juan, responden a un posicionamiento muy personal y que, de alguna forma, nos retratan. No voy a hacer un comentario específico a cada uno, pero sí quiero recoger aquello que me ha parecido más interesante de lo expuesto en cada aportación.

Hago mías las palabras de “Minhas Palabras” en lo referente a que son características que se adquieren en la propia familia, y después en las escuelas y la sociedad, en conjunción con la receptividad que el sujeto tenga hacia esta influencia.

Tadeo: Me quedo con la ida de movimiento, de evolución y de adaptación al cambio, siendo posible que el matrimonio en su sentido actual desaparezca. De hecho ya no es el mismo que se planteaba hace 50 años, al menos en España. El dinamismo social hace que las instituciones se deban ajustar al proceso evolutivo y se adapten los modelos relacionales, incluido el matrimonio. Los antropólogos saben de esto bastante y de los diferentes modelos parentales que se han cultivado en las variadas culturas que pueblan la tierra.

Abu: Se vive muy ligh en comparación a como se vivía, pero los actores y los principios no son los mismos. Ciertamente si se es infiel se es desleal, pero si no se comenta a la pareja. Se puede se infiel pero no desleal si se comunica a la pareja o al grupo de referencia.

Txema: Me encanta la observación de que la lealtad no debe excluir nunca la capacidad de crítica, es más creo que es más leal el que critica constructivamente que el que elude esa crítica, en tanto el primero aporta más al grupo que el segundo. La sumisión no es lealtad sino esclavitud.

Navegante: Me quedo con la idea de que el entorno ha de definir también la lealtad en determinados casos, como es la lealtad política o de grupo. Si mi grupo me pide que haga algo en contra de mis principios romperé el compromiso de lealtad, lo que implicaría, posiblemente, salir del grupo.

Susana: La evolución, que cuestión tan importante. Si alguien no respeta mi evolución el desleal es él. En el compromiso de lealtad va implícito el aceptar el proceso evolutivo de la otra persona. (Gracias por tu nota sobre las vides y el vinagre)

María Jesús: Totalmente de acuerdo. La fidelidad interior, hacia uno mismo, es la que defiendo son obviar la externa, pero supeditada a esta.

Antonio dijo...

Sigo con mis comentarios, ya que no me acepta tanto letra, como los bancos....

Geni: A mí también me encanta la lealtad pero no soporto el chantaje emocional y el conflicto interno al amparo de ellas.

Marian: El nivel de maduración personal entiendo que conjuga lo que planteas. La lealtad a uno mismo y al grupo de pertenencia. La dependencia del grupo implica la exigencia de cumplir con sus normas, creando, en ocasiones, conflicto internos que son difícilmente sostenibles. Por otro lado, el ajuste al cambio es inevitable y aconsejable, tanto intragrupal como intersujeto.

Felipe: Me quedo con tu idea de que ha de empezar por nuestro propio pensamiento e ideario, sin obviar los posibles cambios que el proceso evolutivo vaya planteando, lo que hace que sigan siendo nuestro ideario humano de forma dinámica.

Circe: Me parece muy acertado el planteamiento dicotómico en el conflicto interno-externo… ¿Cuál ha de sucumbir? Yo creo que por salud mental debería imponerse la lealtad interna haciendo ver al grupo las razones que motivan esta posición.

Myr: Totalmente de acuerdo. El proceso negociador de la relación se sostiene en el tiempo, aunque sea de forma tácita. La evolución no se puede ni se debe evitar y eso la hace dinámica, cambiante, con lo que es necesario la redefinición o adaptación en el sistema de relación mediante la comunicación. De acuerdo en que el sentido común , que es el menos común de los sentidos, es conveniente que prevalezca…

Juan: Me quedo con esa idea de que cada una de las respuestas es una presentación de la persona que escribe. Es cojonudo, eso es compartir ideas sin tapujos. Lealtad a sí mismo ante todo.

Belkis: Diferencias muy bien ambos conceptos, a los que la Real Academia de la Lengua le da un toque de sinonimia. Reivindico contigo el concepto de autolealtad.

Carmen: Compartimos la primera parte de tu discurso y me quedo con tu expresión final: “No puede haber nada fijo. Nada inmutable. Y en este principio debe encajar la lealtad, la fidelidad”.
PD. Gracias y bienvenida a esta tu casa.

Maria Jesús: De tu aportación me quedo con: ”…Lealtad y fidelidad con la vida exterior, siempre que la vida sea coherente con nuestros principios y valores”.

Peter: “…ser leal no necesariamente es ser fiel”. ¿Se puede ser infiel y leal? Yo creo que sí, siempre que esa infidelidad no se oculte y se comunique razonadamente. Otra cosa es que a partir de aquí se rompa el contrato relacional.