lunes, 14 de marzo de 2016

¿Hacia dónde vas, Europa?

Aylan Kurdi ahogado
(Me gustaría conocer tu opinión sobre este blog para orientarme a la hora de tomar decisiones y cumplir el objetivo que me propuse. Si no te importa, te ruego contestes a una pregunta que aparece al margen izquierdo sobre el asunto. Gracias.) 


La vergonzosa muerte del niño sirio, Aylan Kurdi a sus 3 años en las playas de Turquía, removió las conciencias de la Europa de los ricos, la enfocada al mercado, que se mueve por intereses, a veces, inconfesables. Agitadas las conciencias, Europa se enfrentó a la crueldad de la guerra en otras tierras al aflorar el terror de sus consecuencias en las playas que intentaban pisar los fugitivos para salvar la vida. No fue solo Aylan, sino cientos de muertos los que escupió el mar en la cara de Europa.

La tierra que preconiza la esencia cristiana en su cultura y conformación entró en contradicción manifestando la hipocresía, defendiendo valores que traiciona en el día  a día. La acogida del que sufre, la ayuda al necesitado, la solidaridad y caridad cristiana que defiende esa religión de la que se llena tanto la boca a determinados políticos y religiosos, quedó destrozada, apartada y olvidada en el desván de los recuerdos, de donde se saca solamente cuando aparece en los medios, de forma impactante, el trauma insoportable del sufrimiento infantil, como es el caso.

Al igual que las aguas del mar, removidas por las olas, escupen el cuerpo sin vida de Aylan, se remueve la conciencia de los pueblos ricos y levanta la porquería que se deposita en el fondo, apareciendo turbia, sucia e insolidaria, pues solo pretende hacer dinero para sus clases dominantes. Esos gobiernos, y la gente que los apoya, lavan esa conciencia con promesas atenuadoras de la culpa y hacen actos de constricción con propósito de ayudar… pero al final no son capaces, o no quieren hacerlo. Una vez más, se vuelve a la engañifa y la manipulación de sentimientos, a la gestión emocional de los pueblos, sabedores de que la conciencia, como el agua con partículas en suspensión, acabará sedimentando la porquería y volverá a aparecer clara si no se profundiza en ella.

Entonces se criminaliza a la víctima, se asusta al ciudadano invadido por las hordas migratorias, se les hace ver el peligro que corre su bienestar y se revierte el proceso hasta expulsar al invasor o cerrarles la puerta que se les había prometido abierta. El desahuciado, el perseguido, el desterrado, el menesteroso, acaba siendo culpable y sufridor de una guerra incontrolada auspiciada por las potencias con intereses mezquinos, una guerra de la que huye desesperado para evitar el sufrimiento y la muerte de los suyos.

Pero puede que a los poderosos, a los que mueven los hilos del globo, les importe un bledo la vida o la muerte de la gente sencilla. En la ruleta de la geopolítica siempre gana la banca. Somos muchos en este mundo y más los que no sirven para sus intereses. Ellos no forman parte de ese mercado del “progreso” que les permite seguir engordando sus bolsas, su poder y su prestigio. El nuevo mundo, el del mañana, no quiere tanta gente, sino aquella que sea rentable y dispuesta a sucumbir ante el poder de la nueva era. Hay que callar las voces discordantes, las de aquellos que denuncian y mueven la conciencia mostrando su suciedad, los que la agitan para mostrar las heces que la contaminan y despertar en la gente los viejos y eternos valores de solidaridad y ayuda, de justicia social y de humanismo. Esos son un incordio.

Ante una situación de choque como la que produce la imagen de un niño ahogado en la playa, se ha de reaccionar hasta calmar la conciencia, hasta revertirla, para volver a ser como antes, para volver a las viejas andadas. Ya está. Europa cambia el rumbo y emite una normativa y un acuerdo con Turquía para que esos indeseables, se queden allá y nos dejen tranquilos, sin remover conciencias y lejos de la imagen que, con la empatía, nos aterra. Para ello engordaremos partidos xenófobos que desprecien al insignificante que llama a la puerta pidiendo ayuda. Es fácil, solo hay que despertar el egoísmo de la sociedad, el egocentrismo de la vieja tribu, cuestionar su bienestar y mostrar el peligro… ellos se encargarán de enfocar la cuestión para crecer la semilla de esa xenofobia. Lo demás lo puede hacer el dinero…


Ahora lo que sigue interesando, una vez esquivado el lamentable e impactante incidente de la playa, es seguir conformando el nuevo mundo, las muevas formas y leyes que nos lleven a la dictadura de las multinacionales, a la neutralización del poder de los Estados, a la sumisión de la sociedad al poder del dinero. La gente no importa, lo que importan son los mercados que nos lleven al “progreso material” de un mañana incierto, bajo la injusticia distributiva de la globalización. Ese es el mundo que nos espera: ¡Viva el TTIP y muera Al Asad y todo aquél que se oponga al gran proyecto de la Nueva Era! 

¿Hacía dónde vas, Europa?

6 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Cuánto me hubiera gustado escribir lo que has escrito tú. Un abrazo

Antonio dijo...

Querida y admirada amiga, compartir la forma y el fondo de los escrito es otra forma de escribir. Sabes que me encanta tu forma de escribir. Un abrazo

Prudencio dijo...

Las migraciones han sido frecuentes en la historia por cuestiones de hambre, libertad, derechos...Los hombres y mujeres,desesperados, buscan en otros sitios lo que no tienen donde viven. Estamos en nuestro derecho de buscarlo.
Los emigrantes sirios creyeron en la Europa que les ha decepcionado. No sólo a ellos. A muchos occidentales también. ¿Qué les importa a los políticos un puñado de miserables huyendo del terror de la guerra si sus electores dejarían de serlo?. Europa así rompe con los valores humanos, éticos, religiosos,sociales, que le suponíamos,como bien dices, Antonio. Un abrazo.

Antonio dijo...

Prudencio, tienes toda la razón, pero en este caso, cuando hablamos de refugiados de guerra, estamos hablando de gente que huye de la muerte, de una muerte que se siembra en las mentes de otros sujetos que la cultivan y la provocan. Esas mentes, en muchos casos, habitan en las clases dominantes de esos propios países a los que piden acogida.
Un abrazo

Mariano dijo...

Tienes toda la razón Antonio,sigo tu blog por la cercania de motivos poeticos, de inquietudes sociales, de raices andaluzas... desde la complicidad de leer a personas sabias y buenas.
Yo participo de cada una de estas lineas tuyas, y pienso, y sufro, y escribo, y lucho, y lloro mi impotencia!!. Pero estoy contigo, y con tantos gritos desgarrados por el dolor y la injusticia, por el silencio... Una pequeña reflexión de estos locos días:


Reflexiones sobre los refugiados

Vivimos en un mundo donde el individualismo, los miedos y egoísmos nos está sumiendo en la incultura. En la peor versión de la Ilustración.

El “homo sapiens”, es un ser evolucionado, o debiera serlo y vivir cordialmente, solidariamente, en sociedad; aunque solo fuera por instinto primario, egoísta y evolutivo.

El liberalismo económico no fomenta los valores de la solidaridad, solo la competencia feroz, egolatrías y el beneficio de unos pocos.
Esta forma, deshumanizada, de entender la sociedad, solo necesita del pueblo para sus “negocios”. Necesita de gobiernos y leyes que defiendan su “propiedad”. Algunos olvidan para quién gobiernan, se ponen descaradamente al servicio de la “economía neo-liberal”. Olvidan valores elementales de justicia. Olvidan, marginan a personas sin crear posibilidades de vida digna.

Se apoyan ambos, en pueblos sometidos a la incultura, a los miedos...
En miedos y xenofobias, en personas mal formadas, privadas de libertades y razonamientos analítico y crítico. Encuentran así, fácilmente, aliados en “los nacionalismos trasnochados”. Se apoyan en las cruzadas religiosas de algunas iglesias, o el fundamentalismo conservador de algunos de sus miembros. Los derechos humanos más elementales, son pisoteados bajo la mirada cómplice de los estados y organizaciones de estados supranacionales.

La humanidad está llena de ejemplos de bondad, en todos los pueblos y religiones. La vida niños, de mujeres, de cada persona... ha de estar por encima de cualquier interés o litigio.

La educación, el saber, la razón y la palabra, las únicas armas ante cualquier conflicto.

[…] “Yo os enseño, en fin, o pretendo enseñaros, el amor al prójimo y al distante, al semejante y al diferente, y un amor que exceda un poco al que os profesáis a vosotros mismos, que pudiera ser insuficiente” […] (2347-48 de Juan de Mairena, A.Machado).

[…] “Contra el celebre latinajo, (Si vis pacem, para bellum),yo enseño: si quieres paz, prepárate a vivir en paz con todo el mundo. Mas si la guerra viene, porque no está en vuestra mano evitarla, ¿qué será de nosotros -me diréis- los preparados para la paz?. Os contesto: si la guerra viene vosotros tomaréis partido sin vacilar por los mejores, que nunca serán los que la hayan provocado, y al lado de ellos sabréis morir con una elegancia de que nunca serán capaces los hombres de vocación batallona”. (Sobre la guerra y la paz de Juan de Mairena, A. Machado).

No hay que poner barreras, hay que fomentar la paz y la justicia entre todos los pueblos.
Es humillante, no hay bastantes adjetivos para los gobernantes y malas personas de la Europa que se hace llamar “solidaria, culta, justa, libre”... que cierra fronteras y mata personas inocentes, indefensas. Nos recuerdan, demasiado, a los exterminios nazis.

Mariano Jurado A. Marzo 2016.

Perdona Antonio mi atrevimiento y gracias por estar ahí , en la brecha del pesamiento y la justicia.

Antonio dijo...

Gracias Mariano, por compartir mi pensamiento e inquietudes. Posiblemente, ante esta tendencia del siglo XXI, con neoliberalismo inhumano y un capitalismo salvaje, una de las pocas cosas que nos quede sea La Palabra, como diría Blas de Otero. Pero la palabra tiene más fuerza que los ejércitos, pues crea ideas y, consecuentemente, actitudes y conductas, educa y trae cultura y conocimiento, lo que lleva a mejores decisiones de los humanos si es respetada.
La palabra ha de ser el arma del futuro, si sabemos educar y desarrollar a la sociedad desde el pensamiento libre y el idealismo racional.
Un abrazo