sábado, 11 de abril de 2015

Naturaleza y panteísmo



El credo religioso tiene que ver mucho con el proceso evolutivo del ser humano. Cada cual cree y se ubica con ello en un tramo de su propio camino evolutivo. Grandes filósofos, científicos y librepensadores fueron panteístas. Para mí, Espinosa (Baruch Spinoza) es el gran potenciador de esta visión filosófico-teológica que abrió las puertas al siglo de las luces y su crítica a los credos, rompiendo con el encorsetamiento que las religiones ejercían sobre la mente y los credos.

En esta reflexión intento clarificar el proceso evolutivo de un credo que va desde la sumisión, al librepensamiento; desde el credo en un dios de entelequia, a un dios real y visible; desde el catolicismo, al ignosticismo y, de este, al panteísmo.
 
Baruch Spinoza (1632-1677)
Los que hemos estado, sobre todo en España, sometidos a la influencia de la fe católico y su adoctrinamiento desde pequeños tenemos un hándicap para evolucionar, este es cuestionar desde el librepensamiento esa “realidad” ficticia conforme se abren nuestros ojos ante la vida, los conocimientos y el uso de la razón y el discernimiento. El dogma es encorsetador y bloquea la apertura de la mente.

He de reconocer que en mi proceso evolutivo personal pasé por varias fases: Primero mi infantil fe ciega en la iglesia católica desde el nacional-catolicismo que nos inculcaron; después, tal vez por un hecho reactivo ante su incongruencia, fui ateo (El ateísmo es el rechazo a la creencia en la existencia de uno o más dioses. En sentido estricto, es la postura en la que no existe ningún dios); conforme fui sedimentando mi pensar empecé a no negar ni aceptar nada que no tuviera suficientemente claro y me hice agnóstico (Actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia. Un agnóstico es aquel que ni cree ni descree en la existencia de Dios), aunque miré con cierta simpatía el mundo gnóstico (El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, y que pretendía tener un conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas); en mis últimos tiempos pasé a considerarme ignóstico (El Ignosticismo o igteísmo es la posición respecto a la creencia de Dios, en que primero se cuestiona la definición de Dios. El ignóstico se pregunta: ¿Qué se entiende por Dios?, para que una vez conocida la respuesta se pueda comprobar si eso existe o no existe).

Pero cuando desarrollé mis planteamientos sistémicos, es decir cuando vi el cosmos como un sistema en interacción constante, donde todos y cada uno de sus elementos participaban de esa interacción, me acerqué, desde ese ignosticismo, al panteísmo y creí en una concepción laica de la vida civil donde cada cual pudiera desarrollar su propia evolución sin estorbarse ni imponer su visión, ideas o credo a los demás, donde ese “Dios”, de naturaleza cósmica, incluía a todos los elementos que integran el universo. Nosotros, como elementos de ese sistema, estamos en interacción con nuestro entorno, con el que nos alimentamos y crecemos en una espiral de desarrollo hasta elevar nuestro conocimiento hacia mayores niveles de complejidad-consciencia (como refiere Hubert Reeves), que dignificará al Todo, porque Dios somos todos.

El panteísmo es una creencia o concepción del mundo y una doctrina filosófica según la cual el Universo, la naturaleza y Dios son equivalentes. La ley natural, la existencia y el universo (la suma de todo lo que fue, es y será) se representa por medio del concepto teológico de "Dios". La palabra está compuesta del término griego πᾶν (pan), que significa todo, y θεός (theos), que significa Dios; así se forma una frase que afirma: todo es Dios y Dios es todo.

El panteísmo es la creencia de que el universo (con todas sus extensiones celestes y criaturas) y Dios son lo mismo, o sea, son uno. Es decir, Dios no es un ente en particular ni una simple energía; sino que cada criatura es un aspecto o una manifestación de Dios, que es concebido como el actor divino que desempeña a la vez los innumerables papeles de humanos, animales, plantas, estrellas y fuerzas de la naturaleza. Algunos pensadores han considerado panteísta el trasfondo de los politeísmos.[] La visión panteísta, si es admitida, aporta un nexo entre diferentes religiones, en especial las no creacionistas.

De manera general, el panteísmo puede ser considerado como una ideología filosófica o como una concepción del mundo. En el teísmo se enfrentan dos términos: "dios" y "mundo". El panteísmo procede a identificarlos. El resultado ha de ser un monismo (todo es uno), que puede adoptar diversas caracterizaciones.






1 comentario:

Richard Browne dijo...


Yo, tambien, me crié con una fe ciega en el Catolicismo, gracias a mis padres y cuatro años de escuela católica. Pero mucho de lo que decían las monjas no tenía sentido. ¿Porque lo que es pecado para nosotros—y la lista era larguísima—no es pecado para los demás? Por ejemplo, ¿Dios me va a castigar a un infierno eterno por faltar un domingo a misa? ¿Me va a castigar solo por tener deseos –digamos, no apropiados—al ver una chica guapa? Parecía que me estaban castigando por ser católico.
Pero todo eso cambio cuando tenía 39 años y leí un libro que describía las experiencias de personas que habían salido de su cuerpo mientras dicho cuerpo había dejado de funcionar, y luego los resucitaron. Eso y otras evidencias que he encontrado desde entonces me convencen que después de un largo camino, has llegado a tener absoluta razón.
Dos cosas que dijiste me suenan de un verdad eterno: “….cada criatura es un aspecto o una manifestación de Dios…..” y “…..cada cual pudiera desarrollar su propia evolución sin estorbarse ni imponer su visión, ideas o credo a los demás, donde ese “Dios”, de naturaleza cósmica, incluía a todos los elementos que integran el universo…..” Si se pudiera convencer los habitantes del mundo de esta dos cosas, este mundo en lo cual vivimos, donde hay tanta pobreza y tanta guerra, donde la mitad de la población se acuesta con hambre, se convertiría en un verdadero paraíso.