domingo, 14 de julio de 2013

DE DIOSES Y NIÑOS



DE DIOSES Y NIÑOS

En la mirada de un niño descubrí
la desnuda verdad de Dios
ellos son en realidad los únicos dioses
los únicos espíritus libres
no los amaestréis como a monos de feria.

Diógenes Kynikós

Esta reflexión  me crea una duda, unas preguntas que me llevan a un debate:

  1. ¿Hasta qué punto el ser humano lleva en sus genes una forma de desarrollar su intelecto, su conducta y su forma de entender el mundo?
  2. ¿Hasta qué punto la sociedad debe actuar sobre él?
  3. ¿Hasta qué punto esa actuación no es una intromisión para domarlo y someterlo a los intereses imperantes del poder establecido en esa cultura dominante?
  4. ¿Hasta qué punto no están muchas respuestas sobre el ser humano en el interior del sujeto que se reprime en su expresión?


Si el enfoque es de sometimiento servil al sistema, de asunción incontestable a la norma, de sacrificio por los intereses ajenos, ese niño está condenado a la represión, a la rendición a la autoridad impuesta y a la renuncia a su propia esencia… será  amaestrado como un mono para que sus conductas sean las que se esperan de él. Se le indicará qué tiene que amar y odiar, por qué tiene que morir y que matar, qué está bien y qué mal, cuáles de sus impulsos ha de controlar por inadecuados o impropios, cuales son las emociones y actitudes y dónde ha de volcarlas. Esta sociedad siempre ha forjado esclavos de la misma. Los libertadores fueron reprimidos y cuando llegaron al poder acabaron adoptando las conductas impropias que decían rechazar. Esta sociedad no busca el desarrollo de las personas sino el sometimiento al orden establecido. Un orden donde los principios y valores los imponen las religiones, los grupos de poder y las ideologías que los sustentan.

Si se educara para la libertad se potenciaría ese espíritu libre del niño, que emana del Dios que lo crea, para que se desarrollen en un campo de labranza, en este huerto de cultivo del espíritu y la inteligencia, que es la vivencia de la propia vida. En su interior va la semilla, solo hay que cultivarla y ayudarle a crecer, no a reprimirla, dominarla, podarla e injertarla con los intereses de los grupos de poder para hacerlo sumiso y esclavo de los mismos.

La sociedad está en crisis. Es una crisis cultural profunda, donde los valores no buscan la esencia del ser humano, sino su sometimiento; no busca su desarrollo, sino su capitulación para que ese desarrollo no sea intelectual sino servil y condicionado a los intereses del grupo dominante.

El gran problema está un nuestro sistema educativo incapaz de sembrar principios de respeto, tolerancia y aceptación de los demás. De educar a vuestro hijos en la libertad y la responsabilidad que conlleva, en ayudarles a encontrarse a sí mismos. En compartir el conocimiento. A discernir y desplegar su libre albedrio. A madurar como un árbol que al final da su fruto, distinto en cada caso, pero nutriente para los demás. Alguien dirá que para que crezca el árbol derecho habrá que obligarlo, pero olvidan que el árbol siempre busca la luz y a veces le hacemos crecer contranatura, obligándolo a desarrollarse en las tinieblas. Tal vez la luz esté en otro lado distinto al que nos está dirigiendo nuestro entorno, nuestro sistema, nuestra sociedad… Otro mundo es posible, pero habrá que redefinir los intereses de esta sociedad para encontrar la verdadera luz que alumbre al ser humano.

La inteligencia es la madre de la ciencia, de conocimiento, del saber y del bien hacer. Para educar a los niños no se ha de imponer la autoridad por sí misma, por la fuerza, sino por la razón y el sentido, por la convicción de que esa autoridad está revestida por esa razón y por la bondad que conlleva su ejercicio. La autoridad, en un mundo de iguales, se diluye y canaliza en sistemas democráticos donde el poder se delega, por lo que la autoridad no es de quien la ejerce, sino de quien se la ha dado… de todos los ciudadanos que se la otorgaron. Pero sobre el asco que despierta este sistema “democrático adulterado” y los representantes del poder y la manipulación que sufrimos será mejor hablar en otro momento para que la ira no nos nuble el pensamiento.

Esta sociedad no será libre mientras no se nos eduque en la libertad, pero para que esta sea efectiva habrá que ponerle el calificativo de solidaria: Libertad Solidaria y responsable, que busque el compartir el desarrollo de la esencia del ser humano para que cada uno aporte al conjunto de la sociedad lo mejor de sí mismo y no lo que determine un mercado manipulado y controlado por los intereses de los grupos de poder. ¡Ay! Hay que temerle a los grupos y los clubes tipo BELDEBERG que actúan desde la sombra dirigiendo a los gobiernos con su influencia económica. Es el cáncer del sistema: el dinero y cómo se usa por sus propietarios… el sistema capitalista avaricioso e inmoral y el mundo financiero.


Termino con una reflexión de Thomas Jefferson: “Considero que las entidades bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que las fuerzas militares… Si los ciudadanos americanos permiten a los bancos privados controlar la moneda, primero mediante la inflación, y después mediante la deflación, la banca y las corporaciones que proliferen alrededor (de los bancos) despojarán a los ciudadanos de toda la propiedad hasta que sus hijos se queden sin casas en un continente que conquistaron sus padres y a quienes pertenece todo lo que haya alrededor”.

4 comentarios:

Modesto Reina dijo...

Antonio,has tocado un pilar básico de la sociedad y la evolución de la vida,el niño, el infante, la blancura ( si me permites un color)del futuro donde todo está por definir. Claro que sí, que las religiones y el poder establecido son los grandes artífices, de que el cerebro de estas criaturitas, se encamine hacia una determinada ideología y forma de actuar a través de unos cánones establecidos. Y lo que es peor, manejados, por los " clubes" a los que aludes con una sutileza que parezca que no tienen ellos nada que ver. Y en este punto del comentario,al igual que cuando tocastes la manipulación que se ceba con los más débiles, aquí el inducido, es el que menos puede defenderse, el niño,la sonrisa limpia de la inocencia que se ofrece sin condiciones. Sinceramente, a estos artífices que propugnan la formación y educación teledirigida hacia sus intereses porque saben, que de momento, educar y formar en libertad está lejos,les deseo LO PEOR . Fíjate que Jesús, en un pasaje del nuevo testamento, sentenció " a los que escandalizasen a alguno de estos pequeñuelos, más le valiera que le atasen una piedar de molino y lo arrojasen al fondo del mar. Duro ¿ eh ?,en boca de quien las pronunció.
Bueno, hemos pasado por esa criba, están actualmente educando, enseñando, y las perspectivas que hay son las mismas, no vale tirar la toalla ,sobre todo en esta situación que nos tenía que sacar los colores. Seguro que cambiará, creeme, será un revulsivo para todos nosotros en general. Un abrazo amigo.

Josep dijo...


Antonio, hace poco lei un libro de Jaume Barberà 'S'ha acabat el bròquil',es una frase hecha y que en castellano tiene mala traducción, seria algo así: “Se acabó el brócoli” o “' Se acabó lo que se daba', que recomiendo mucho. En él, entre muchas cosas sobre el panorama que nos toca vivir, habla del concepto de “indefensión aprendida” (learned helplessness), sobre un experimento del psicólogo americano Martin Seligman.

En una jaula con dos compartimentos separados pone a dos perros, A y B. En el compartimento de A hay una palanca, en el de B no la hay. Los somete (pobres bichos) a unas descargas eléctricas (espero que suaves). Al principio los dos animales se vuelven como locos. Pero muy pronto el perro A descubre que dándole a la palanca la descarga cesa. Así, en sucesivas descargas, el perro A enseguida se va a la palanca y detiene el tormento. El perro B no hace nada: para él, los daños “vienen porque sí” y “se van porque sí”, como si fuese una calamidad del cielo o una voluntad divina.

Después pone a ambos perros en otra jaula, sin ninguna palanca, pero con una pequeña tapia que permite saltar a un espacio anexo donde no hay descargas eléctricas. Al sentir la descarga, el perro A busca en vano la palanca; B ni se mueve, esperando la solución divina. A no encuentra la palanca, pero como reacciona activamente, pronto se da cuenta de que basta con saltar la tapia para ponerse a buen recaudo, y lo hace. Mientras que B sigue aguantando impertérrito, esperando que el daño se detenga por sí solo, sin hacer nada por su cuenta.

Dejando aparte el tema de la experimentación con animales, que daría pie para otros debates éticos, el tema de la “indefensión aprendida” es lo que nos inculcan a la sociedad hoy. Nos dicen que la crisis es “lo que está cayendo” como si cayera del cielo, sin culpables; y que no podemos hacer otra cosa que aguantar la destrucción de empleo, el exilio de jóvenes preparados, los impuestos crecientes y los recortes en el bienestar sin hacer nada, como por ejemplo pedir responsabilidades a los que se enriquecieron con el boom y se siguen enriqueciendo con la crisis, y los políticos, banqueros y empresarios que viven bien con eso. No se Antonio, pero pienso que lo tenemos peor de lo que yo podia esperar...

Un abrazo.

Antonio dijo...

Ciertamente, amigo Modesto, se juega con el castigo y el premio, con el amor y el desafecto hacia ese niño para someterle. Así se adoctrina y se forja una tipología de sujetos que garantiza la continuación del dominio y los privilegios de quienes ostentan el poder civil y religioso, que son dos complementos perfectos para someter al ciudadano.
Un abazo

Antonio dijo...

Amigo Josep, conocía ese experimento y tiene una orientación hacia las formas de afrontamiento y el llamado "Locus de control" (lugar de control) que puede ser interno, como en el caso del perro que solucionaba el problema con la palanca o saltando la valla. Es un sistema de control activo. interno, donde la solución depende de los actos de uno. El otro es el conformista, el que cree que no importa lo que haga, pues la solución al hecho depende de circunstancias externas a él.
Gracias por tu aportación.
Un abrazo