miércoles, 17 de agosto de 2011

A vueltas con el papa

De vuelta a casa tras unos días de asueto familiar, del que me gustaría escribir, me encuentro con tantas cosas estimulantes para hacerlo que decido dejarlo para otro momento, aunque prometo que lo haré, pues han sido unos días intensos y emocionantes que merece la pena dejar constancia de ellos en mi blog, puesto que, al fin y al cabo, es como mi cajón de la memoria.

Por el título ya habrás comprendido que lo que más despierta mi atención es este nuevo viaje del susodicho papa. Hace bien poco que anduvo por estos lares. No debió irle muy mal cuando ha vuelto a sus andanzas.

He de reconocer que hay cierta afinidad entre sus planteamientos y doctrinas actuales con el anacronismo español, que arrancando desde la historia más negra y belicosa, se afianzó en la santa cruzada de nuestra guerra civil. El oropel, el boato y la simbología del poder de la estructura eclesiástica vuelven por sus fueros amenazando con evangelizarnos en su doctrina y sumirnos en la obediencia pastoril como cordero que se integran en el rebaño del pastor.

Podría alguien pensar que estoy arremetiendo contra la religión y el derecho que debe consagrar la libre creencia que garantiza la constitución y que asumo sin paliativos. No, no estoy en esa línea. Es más, no me interesa, amigo, tu religión o si tienes o no tienes religión, pues creo que eso forma parte de tu interioridad, de tu idiosincrasia personal. Lo que me interesa es tu conducta delante de tus semejantes, de tu comunidad y del mundo. Me interesa qué entiendes por justicia social, qué asumes sobre la defensa de los derechos humanos y qué haces para defenderlos, qué piensas sobre la libertad de cada cual para enfrentarse a su propia vida dentro de su entorno. Me interesa cómo respetas las ideas de los demás y cómo separas tus creencias en un mundo laico compuesto por religiosos en sus diversas manifestaciones, de agnóstico, de ateos, de seres humanos en suma que, en el desarrollo de su libre albedrío, van fraguando sus ideas y creencias desde esa libertad, que nos obliga a encontrarnos con nosotros mismos sin interferencias manipuladoras de obispos y jerifaltes que nos condenen y dirijan hacia su redil.

Hace años, por si eres joven y no lo sabes, se libró una batalla, de sumo interés, entre dos ideas o tendencias religiosas dentro del catolicismo. Cuando Juan XXIII abrió la iglesia al mundo a través del Concilio Vaticano II, los curas se dieron la vuelta en la misa y miraron al pueblo, dejaron sus rezos latinos para hacerlos en un idioma entendible para todos y se fueron despojando de sotanas y ornamentos anacrónicos, que hacían de bastión para defenderse de la propia evolución humana, para acercarse al pueblo, a la gente de la calle, a quienes, según le evangelio, Cristo buscó y defendió. Aparecieron curas obreros a los que el conservadurismo calificó de comunistas, se implicaron en sindicatos y el movimiento democrático, lucharon por la libertad en nuestro país y en el resto del mundo, ayudaron a alfabetizar a la gente, estaban del lado de los pobres, de la gente de la calle, del ciudadano necesitado, buscando la justicia social y no la caridad reparadora solamente. Lento quehacer, que chocó contra el conservadurismo de tiara y ritual que, alejándoles del pueblo llano, les acercaba a su dios; o eso, al menos, creían.

La teología de la liberación, que surge en Iberoamérica como respuesta a la injusticia social, se desarrolla al amparo del citado concilio. (Ver aquí) pero, tras la misteriosa muerte de Juan Pablo I y después de subir al poder el II Juan Pablo, proveniente de Polonia, el papa pide a la Congregación para la Doctrina de la Fe un extenso estudio de esta corriente de pensamiento que, bajo el nombre de “teología de la liberación” propone una interpretación innovadora del contenido de la fe y de la existencia cristiana; dictaminan que, según esta congregación, “se aparta gravemente de la fe de la Iglesia, aún más, que constituye la negación práctica de la misma".

¿Sabes, querido joven, quién era el Prefecto de esta Congregación para la Doctrina de la Fe, congregación que es heredera de los principios y obligaciones asignados a la antigua Inquisición? Pues sí, el señor que viene a visitarnos, el actual papa Benedicto XVI, el que militó en las juventudes nazis de la Alemania Hitleriana. Líbreme Dios de no respetar su posible evolución, pero quién me garantiza que su programa informático cerebral no está condicionado por aquellas convicciones troqueladas, que, de una u otra forma, también soportó, cuando no amparó, su querido antecesor, Pío XII.

Lo curioso es que, dentro de aquella catarsis, se enfrentan y vencen las ideas más reaccionarias, más afines al sistema capitalista y a la estructura social injusta que nos domina. La iglesia ampara al sistema y refortalece sus finanzas vaticanas con los juegos sucios y manejos del arzobispo Paul Casimir Marcinkus, el Banco Ambrosiano y Roberto Calvo, su director, que acaba ahorcado en un puente de Londres. Aconsejo leer el libro de Santiago Camacho, Biografía no autorizada del Vaticano (Nazismo, finanzas secretas, mafia, diplomacia oculta y crímenes en la santa sede). Edit. Martinez Roca S.A. 2005.

Aquí cabe preguntarse qué papel juega en esta confrontación el Opus Dei y organizaciones afines, incluido el movimiento del cismático Monseñor Lefebre; cómo surgen y consolidan grupos integristas dentro del colectivo creyente como los Legionarios de Cristo y su increíble fundador Marcial Maciel, los Quicos y su Comunidad Neocatecumenal, etc… Definitivamente, los creyentes que luchan por la malherida teología de la liberación quedaron en la sombra, cuando no muertos por los paramilitares de regímenes amparados por la iglesia, como monseñor Romero. Otros siguen con sus convicciones luchando por su forma de ver las cosas y entender el cristianismo, mientras una mayoría, asqueados, acabamos por abandonar el barco para no sustentar una estructura caduca y reaccionaria, que no estaba en disposición de acompañar en la evolución hacia una nueva era social, sobre todo por los prejuicios ante el marxismo, que tenía bastantes puntos de encuentro con esa teología de la liberación.

Por tanto, querido amigo, no vengas a evangelizarme al albor de la consigna de Rouco, a adoctrinarme desde esa verdad que crees poseer sino está en condición de debatirla, abierto a mis argumentos, a crecer conmigo en la búsqueda de la razón y no perderte en dogmáticas reflexiones que solo te anclan a una fe irracional sostenida y predicada por el irreversible discurso de tus pastores. Yo, como librepensador agnóstico y defensor del laicismo integrador, no te rechazo, te respeto y te invito a hacer ese camino de la vida desde tu libre albedrío, desde el discernimiento racional que, saliendo de la fe, acabe en la verdad comprensible de las cosas y de la vida, entendiendo que cada uno es un ente individual que tiene su verdad como parte alícuota de la gran verdad que forma el todo.

Yo no iré a recibir a ese hombre. No iré a Madrid al maratón del perdón, esa especie de macroconfesión que limpia conciencias para seguir haciendo lo mismo. No quiero ser partícipe de esa injusticia, de ese derroche de dinero y energía juvenil cuando tanta miseria se pasa en el mundo, cuando se muere la gente de hambre en Somalia, cuando es necesario aglutinar esfuerzos que liberen a los pueblos y les hagan más libres y autónomos. Esta reunión no es más que una ostentación de poder, una forma de aglutinar y demostrar adeptos para mostrar al mundo la capacidad de convocatoria y reforzar el sistema y la estructura religiosa. Una borrachera patológica de entusiasmo, que solo muestra la intransigencia de la jerarquía eclesiástica para integrarse en un mundo nuevo, laico y de respeto al resto de pensamientos y credos.

No, yo no iré, pero de estar en Madrid, estaría en la otra manifestación, en la que rechaza la visita y el gasto que genera, el palio, oropeles y boato que sustenta un dogmatismo obsoleto, que no entiende que el mundo necesita otra forma de enfocar las cosas, otro sistema de relación basado en el respeto y la libertad del ser humano para hacer de su vida un proyecto propio a compartir con la colectividad donde habita, sin pastores y enviados de dios, ministros de no sé qué y megalomaniacos que se siente representantes de dios en la tierra, cuando la propia tierra y los seres que la habitan forman el mismo dios…

Me gustaría, como dice Txema en su blog, “una condena taxativa de la usura de los bancos y sus cláusulas abusivas, me gustaría oír un mensaje claro de condena del recorte de las políticas sociales, me gustaría sentir más proximidad con los que sufren algún tipo de dependencia, me alegraría ver a la Iglesia junto a los desahuciados de sus casas”.


“No me gusta escuchar ni con quién, ni cómo, ni para qué, debo tener relaciones sexuales. No me gusta escuchar grandes proclamas ostentosas, en plena crisis, carentes de humildad, no me gusta que se pretenda excluir a las mujeres por su condición femenina. No me gusta que se persiga con saña a aquellas quienes abortan, sin el más mínimo sentido de la caridad”.

Por eso, amigo lector, declaro, al menos para mí, esta visita como “non grata”. Tal vez tuviera gran valor si se realizara en Dadaab, el campo de refugiados donde se acumulan miles de somalíes hambrientos al borde de la muerte, cargado de alimentos, medicinas y ayuda humanitaria. Pero me temo que la jerarquía eclesiástica seguirá sin implicarse, al amparo de sus creyentes que sí lo hacen, escondiéndose en su boato…

La foto que cuelgo está sacada de un manifiesto de Redes Cristianas e Iglesia de base de Madrid, donde se ve la otra iglesia, la de base, que se acerca un poco más a lo que digo, cuyos link son:

http://www.iglesiadebasedemadrid.org/

http://www.redescristianas.net/

21 comentarios:

Txema dijo...

Primero agradecerte emocionado la cita de mi modesto blog.

Y, por supuesto, mostrar mi acuerdo con lo que expresas con tanta serenidad.

Lo más curioso del caso, es que este tal Joseph Ratzinger, fue un perito del sector más progresista en el Vaticano II.

Indudablemente, según el mismo confiesa en una magnifica entrevista que se ha publicado bajo el título "la sal de la tierra", sintió verdadero pánico ante lo que desató ese Concilio y que tú has comentado con certeza.

Y el miedo fue el peor enemigo de este gran teólogo que estaba destinado a revitalizar la Iglesia y el mejor aliado de un retrógrado populista como Woytila. Extraña alianza entre un pensador y un cura de aldea cuya única meta era acabar con el comunismo en el este de Europa.

Gracias de nuevo Antonio y la verdad es que aquí habría materia para una gran y profunda discusión de esas que a los dos nos agradan tanto...

un abrazo.

emejota dijo...

Antonio,huelga decir que he disfrutado al leer esta entrada, ha sido como una entrada al túnel generacional del pasado católico que conocimos y nos nutrió de pequeños. Ay ese Juan XXIII, el único que se mereció mi respeto, al otro, al asesinado no nos dio tiempo de conocerle y por tanto ni le incluyo ni le excluyo del colectivo.

Dicho lo cual, añadiré que me niego a mencionar la visita y toda la parafernalia. Estoy muerta para ese mundo, para esa sociedad. Mi única esperanza es que dentro de unos años, algunos de estos chavales hayan tenido ocasión de experimentar la otra cara de la moneda. Me da penilla ver sus clónicas expresiones, pero claro, inevitablemente me acosa el pensamiento de siempre, mi gran perseguidor: Todos, tenemos lo que nos merecemos, por ..... (el adjetivo que lo ponga cada cual) Beso.

Txema dijo...

Emejota, permitemente que te haga una precisión de carácter muy personal y sin ánimo de "pontificar".

Es cierto que Juan XXIII fue un hombre bueno, sin duda, y reconocido universalmente como el mejor vicario de Cristo.

Pero su sucesor, el cardelnal Gionanni Montini, se enfrentó con Franco de forma muy contundente, pidiendo en varias ocasiones que se conmutaran penas de muerte por lo que fue considerado por el régimen poco menos que amigo de comunistas.

E intentó acabar con esa infamia de que el tipo de El Pardo pudiera nombrar obispos.

Un gran hombre Montini

saludos

JUAN dijo...

Querido amigo Antonio: podías haberlo dicho más alto; pero no más claro. Un placer leer tu artículo, que comparto en su totalidad.

Es un escrito de los que deberían leerse en las páginas de Opinión de los periódicos; pero hará falta una revolución para que ello fuera posible en esta sociedad mediática corrupta y domesticada.
Un abrazo

Roberto R Bravo dijo...

Excelente escrito, Antonio: reflexivo, sereno, profundo. No puedo menos que suscribirlo en todos sus detalles.

Antonio dijo...

Sabes, amigo Txema, y si no yo te lo digo, que te considero una persona sensata y equilibrada, por lo que he podido leer de ti. El recurrir a tu cita es debido a una amplia confluencia en lo que dices y hacerlo mío también.
Sí, hay materia para hablar largo y tendido. A propósito de tendido, creo que gano la concubina del poder en lugar de la iglesia de los pobres a redimir de la pobreza. Así nos va.
Un abrazo

Antonio dijo...

Gracias, emejota. Sabes que soy un sujeto que expone con el mayor respeto lo que piensa y me gusta compartirlo con la gente, pero más me satisface, si cabe, que sea del agrado de los demás, eso me acerca a quienes piensan como yo.
Creo que la bonhomía de Juan XXIII no volverá a aparecer por el Vaticano en muchos años. El siguiente, Pablo VI, siendo también un sujeto a considerar, era más sibilino, más sutil, con la complejidad de un orden superior de intelectualidad.
A mí me cuesta entender al mundo de los gregarios, a esos que asumen y siguen las consignas de otros de forma automática, sin cuestionárselas en absoluto. Tal vez la clave del progreso del ser humano en un sentido humanista esté ahí, mientras el desarrollo material se afiance con la sumisión.
Un beso

Antonio dijo...

Txema, es curioso, hablas de dos papa que luego fraguaron el nombre del siguiente; Juan Pablo I que, aún durando solo un mes, dejó la imagen de enderezar los desvíos de la iglesia, tal vez por eso muriera. El II tomó ese nombre para despistar, pues fue neutralizando las ideas innovadoras. Recuerdo su reprimenda pública a Ernesto Cardenal en su viaje a Nicaragua en 1983. Allí se vio cuales eran sus lamentables orientaciones, pues no recriminó a los que apoyaron dictaduras. Desde entonces, para mí, se confirmó mis peores augurios sobre el J P II. La iglesia derechizada y volcada en el anacronismo, se fue imponiendo y continúa esa orientación hasta tal punto de beatificar al Wojtyla.
Un abrazo

Antonio dijo...

Gracias, Juan. Tal vez debería enviarlo a la prensa a ver quien se atreve a publicarlo.
Un abrazo

Antonio dijo...

Gracias Roberto. Me satisface que seamos bastantes los que ya suscribimos esas ideas que expongo.
Un saludo

Txema dijo...

Pues así es Antonio, Woytilea es el peor papa de los tiempos modernos, una auténtico preconciliar y trentino.

Recuerdo le bronca infame que le montó a Cardenal. 'Como no! En público, en un gesto de prepotencia indignante, frente a un hombre arrodillado y bueno.

¡Que alejado del Cristo a quien dicen amar!

Y recuerdo otras muchas cosas que indefectiblemente me han ido separando del catolicismo romano.

un abrazo

JUAN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
JUAN dijo...

A los 2 millones de euros de gastos en seguridad (uso de la Guardia Civil, Policía Nacional, helicópteros...)hay que añadir que la Consejería de Sanidad de Madrid ha ordenado no cobrar por asistencias sanitarias aun a los que no pertenecen a la UE. , lo cual contraviene la Ley en vigor.


"La Comunidad de Madrid da orden de no facturar la asistencia sanitaria a los peregrinos".
www.20minutos.es

Myriam dijo...

Conocí sacerdotes que practicaban de corazón la Doctrina de la Liberación y que eran verdaderos ángeles en la Tierra. Es más, a uno de ellos le debo haber sobrevivido mi niñez.

Es una verdadera pena que El Vaticano esté tan alejado de las enseñanzas de Jesús de Nasareth. Y que este papa con su pasado nazi sea el Cabeza de la Iglesia, para mí, incomprensible. Tanto como el exorbitante gasto que produce su visita ahí donde sus pies tocan la Tierra.

Tú artículo da para pensar y mucho.

Un fuerte abrazo

Antonio dijo...

Gracias, Myriam, por tu comentario. Estoy convencido de que tú, con tu universal conocimiento, has constado esa teología de la liberación en Iberoamérica.
El problema es que la iglesia monolítica, controlada por los poderes jerárquicos, ahoga todo movimiento que cuestione su poder omnímodo. Solo cabe que una verdadera revolución dentro de ella, acabe con esta situación anacrónica, machista e hipócrita que cultivan sus jerarcas.
Abrazos

RGAlmazán dijo...

Reflexión atinada que comparto plenamente. Y recordar, al igual que ha hecho Txema, que Pablo VI continuo la apertura de Juan XXIII, que luego se vio truncada desde la "corta vida" de Juan Pablo I.

Salud y República

Antonio dijo...

Es verdad, Rafa. El cinismo fue llamarse Juan Pablo II, después de la misteriosa muerte del I y deshacer lo andado desde el odio visceral al comunismo y la alianza con el capitalismo. Clarificante posición de la iglesia que lo quiere santificar. eso nos muestra su catadura jerárquica.
Saludos

belijerez dijo...

Yo estuve más de 25 años en la iglesia de base, y acabé saliendome porque parecía mucho más un partido "de izquierda" que una comunidad espiritual, en fin también aprendí y me descubrí a mi misma.

Marga Fuentes dijo...

Un país que está cerrando ambulatorios no puede gastar millones para recibir a un líder religioso.
Esto lo publiqué en Facebook.
De manera, Antonio, comparto totalmente lo que expones en este post con tanta claridad.
Un abrazo desde la admiración

Antonio dijo...

Belijerez, yo también anduve por esos lares, defendiendo la teología de la liberación, hasta que salí desencantado e incrédulo. Entonces miré en mi interior y fui descubriendo al hombre universal que todos llevamos dentro.

Antonio dijo...

Pues sí, Marga, así es, pero es busca la exaltación de la iglesia en lugar de cubrir los objetivos teóricos que tienen. Por qué no se fue tanto dinero y tanto esfuerzo a paliar y resolver el hambre de África y del mundo. ¿No hubiera sido más racional, desde la propia perspectiva religiosa, que su viaje hubiera sido, cargado de ayuda humanitaria, a la Somalia que padece la hambruna?
Un abrazo