jueves, 6 de mayo de 2010

Estamos perdiendo la guerra



Cada vez anda uno más preocupado, no por la crisis económica, sino por cómo se va a resolver, entendiendo en ese cómo su solución y la repercusión final o resultado. No es por tanto los pasos que se den sino a dónde nos llevarán esos pasos. O tal vez, el problema son los pasos y su orientación.

El sistema neoliberal está descubriendo a su enemigo en el propio Estado. Empiezan a entender que los estados son rémoras o cargas al desarrollo económico de las multinacionales y de los poderes financieros. El dinero es el motor del mundo y, por ende, quien lo tiene es el dueño. Los gobiernos y los parlamentos, que son los que legislan, tienen que ser neutralizados o sometidos y hacer lo mejor para los intereses del capital.

Se enfrenta, pues, dos posiciones. Por un lado el gobierno democrático elegido por el pueblo y, en teoría, para el pueblo, propio de las democracias occidentales, cuya función es la equidad, la justicia social, el reparto adecuado del crecimiento, la vigilancia de los excesos, el respeto a los derechos humanos, potenciar el acuerdo, la negociación y el encuentro entre las partes… En suma, la gestión y administración del Estado y la convivencia en una sociedad donde el objetivo sea el bien común y no el de unos pocos solamente.

Por otro lado, el capital ha expandido sus tentáculos por todo el mundo. Se ha adueñado del dinero controlando la banca, la bolsa, las empresas, los medios de comunicación y, al abrigo de la libertad de expresión, los manipulan en su propio beneficio. Tiene el poder y la capacidad de controlar la gasolina que mueve el motor. Si quiere ahogar una economía solo tiene que cortar el grifo, ponerle pegas o subir el precio. Pero como para parecer justos hay que actuar según el contexto, crean contextos forzando las cosas, especulan contra países y, con sus sistemas de evaluación les ponen categorías a su solvencia, en función de parámetros que ellos mismos van provocando en mayor o menor medida. Es decir, que con su capacidad inversora y de reactivación económica, pueden poner de rodillas al gobierno que fuere de cualquier país de clase media. En todo caso, su objetivo final es hacer del Estado un cliente, que les vaya pasando el dinero del contribuyente, para prestar los servicios que las constituciones definen como derechos del ciudadano. Para ello tienen que poner en los gobiernos a los suyos, a los que comulgan con esos planteamientos, o conseguir que los otros se dobleguen…

Puede que sea un pesimista, que no entienda mucho de economía, que la visión del bosque no me deje ver los árboles; pero también creo que ellos miran sus árboles importándoles un bledo el bosque, que se cargarán el bosque siempre que crezcan sus árboles, sus empresas, y que sus árboles van creciendo hasta ocupar todos los terrenos que tiene el bosque. Eso es la globalización como la están concibiendo ellos. La gente les importa un pimiento y se hacen guerras sin valorar la muerte, pero sí el fruto económico de las mismas, gastando cuidado de controlar el flujo del voto de una engañifa democrática sostenida bajo principios del sistema neoliberal.

Pues esta guerra la estamos perdiendo. Ellos la iniciaron con la crisis financiera. Debieron valorar su poder y entendieron que al final, al crear la crisis se creaba una oportunidad para reafirma ese poder y consolidar las estructuras neoliberales, poniendo contra las cuerdas a los gobernantes y estableciendo un supraestado, que sometiera a los gobiernos, basado en las organizaciones económicas y empresariales. Ahora el FMI, las agencias evaluadoras, las organizaciones empresariales, tienen la llave de la inversión y la creación de empleo, pues son quienes controlan el flujo económico crediticio, y los gobiernos deben asumir la solución a la crisis que a ellos les interesa, la que les fortalece, y merma el poder de los propios gobiernos.

Hubo un momento en que el reto daba la oportunidad de cambiar las estructuras financieras hacia los intereses de los pueblos; de dar a los gobiernos más protagonismo en la solución de la crisis; de mostrar que la democracia existía de verdad y no era un instrumento al servicio del poder económico; de poner contra las cuerdas a la banca y el capital y realzar los aspectos más humanos de una estructura social anticrisis, que recondujera la situación hacia una mayor justicia social de componente universal, con principios y valores solidarios, de desarrollo sostenido, de sumisión de la empresa a los intereses de la comunidad y no de esta a aquella, de someterse al gobierno elegido por los pueblos y no al de los consejos de administración de las mutinacionales. Estaban tocados por lo que habían hecho y a la espera de ver cómo reaccionaban los gobiernos. Pero estos no tuvieron agallas y se sometieron al dictado del patrón. Entonces, ante el terror del crack, les ayudaron a neutralizar su propia crisis, volvieron a inyectarle dinero en los bolsillos y hacerlos solventes, sumiendo a la sociedad en otra crisis peor, evidenciando que el capital seguía siendo el motor depredador que había sido hasta ahora, pero ahora con más protagonismo y poder.

Se ha creado un nuevo caldo de cultivo donde el rico va lanzado a ser más rico y el pobre más pobre, donde el poder del dinero traspasa fronteras y se adueña de todo, sin importarle el valor humano. Dentro de poco tendremos una clase dominante de gente con acceso a todo y una inmensa clase media-baja que estará sometida a la producción y esclava de las empresas que cubran sus necesidades sanitarias, educacionales, de pensión y seguridad en general. El papel del Estado habrá sucumbido ante el poder succionador de las empresas que convierten los derechos en material vendible, en mercancía, con lo que dejan de ser derechos para ser objetos de venta.

Ellos se refortalecieron, rehicieron su bolsa y tras el esfuerzo de los gobiernos para afrontar la crisis, emitiendo deuda pública, los atraparon cuando fueron a pedir dinero a quienes habían protagonizado la propia crisis…. ¡Qué paradoja! Mordieron la mano que les dio de comer, en cuanto comieron.

Para colmo y a modo de escarmiento, especularon y viendo las dificultades griegas, se abalanzaron sobre ella como buitres a carroña y, a modo de escarmiento, la hicieron naufragar. Esto para que aprendan. Ahora apriétense los machos los demás, que si no se hace lo que se dice desde los organismos internacionales que protegen el sistema, el próximo en caer puede ser usted… ¿Me ha comprendido?

Y aquí andamos, acobardados, con la espada de Damocles sobre la cabeza, esperando, a ver si al final se imponen los criterios de la derecha para salir de la crisis y volver al buen camino, que es la elevación de los beneficios del señor capital y a esperar que caiga algo de su mesa abundante para poder recogerlo. No se preocupen del resto del mundo, salven su culo que es lo importante… al fin y al cabo nuestro Estado es lo nuestro y los demás que arreen. Las sirenas de la derecha nos cantan las bondades del sistema y las políticas a seguir para salir de la crisis, los poderes económicos le avalan y al final, ante el temor a la crisis y la banca rota, acabaremos apoyando las políticas antisociales que nos plantean.

Creo que andamos atrapados entre subir a un tren que no nos gusta a donde va o dejarlo pasar y quedar fuera del desarrollo tecnológico, industrial y financiero. Este tren va a mucha velocidad, si bajamos deberemos montarnos en el burro y seguir caminando. Eso sí con mucha dignidad y cargados de humanismo… Pero puede que haya otra vía, que al menos les frene, la de la concienciación y la beligerancia pedagógica para hacer pensar a la gente, para que comprendan que los valores humanos se están perdiendo o alterando, y rechazar una dependencia cultural de unos principios que sustentan una carrera hacia el abismo de la deshumanización y la discriminación, que potencia la explotación, por parte de una minoría, sobre la mayoría del mundo. Tengo miedo… pero seguiré montado en este tren intentando reconducirlo.

40 comentarios:

emejota dijo...

No estarás solo, me uno al tren, bueno al paso que vamos, puede que solo nos queden pedales, pero a esos también me sumo, aunque sea por .... Un abrazo idealista amigo, que a lo mejor nos suena la flauta y todo.

Peter Pantoja Santiago dijo...

...Lamentablemente esto que sucede a nivel global.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Hay dias que no me gusta nada lo que veo y subirme a un tren que no es el mío, me cuesta...
besazos

Txema dijo...

Es imposible reconducir ese tren. O los reventamos o nos pasa por encima.

saludos

RGAlmazán dijo...

El tren va a mucha velocidad y nosotros no tenemos más que bicicletas para poder alcanzarlo. Es una lucha de David contra Goliath. Sólo nos queda la palabra. Y que no nos la quiten.

Salud y República

Antonio dijo...

Emejota, es dificil bajarse de este tren. Llevamos billete en este país y nos ha tocado vivir en este momento. Puede que al final nos bajen, pero mientras tanto, dentro de nuestras posibilidades y responsabilidad social, tenemos que aportar nuestro granito de arena aunque sea desde la crítica.
Un abrazo

Antonio dijo...

Efectivamente, amigo Peter, esto sucede a nivel global. La globalización no es mala, bajo mi punto de vista, siempre que sea para hacer iguales a los hombres y mujeres de este mundo y no para hacer correr los dineros a raudales hacia las manos de los que más tienen.

Antonio dijo...

El problema, Mariángeles, es que ya estamos subidos en ese tren, que es el tren común. En todo caso habría que ver en que vagón viajamos y cual es nuestro papel en el funcionamiento del mismo.
Besos

Antonio dijo...

Txema, es posible que a la velocidad que va acabe descarrilando, se forme un cipitoste mundial y se vaya todo al carajo. Entonces habrá que empezar de nuevo, pero solo los que queden.
Saludos

Antonio dijo...

El problemas, Rafa, es que vamos dentro del tren, queramos o no, y sufriremos las consecuencias en función del vagón que ocupemos y de la función que tengamos. Bajarnos puede significar irnos al monte a vivir como ermitaños
Saludos

María dijo...

Yo creo que bien perdida está, ellos sólo se dedican a mirar su ombligo y ven las cosas de color de rosa, si vieran la realidad de cómo está España, creo que harían algo por no dejarla en el umbral de la miseria, pero ZP, parece estar ciego, o tener fantasías en un mundo mágico y de color rosa.

Un beso.

JUAN dijo...

Por eso mismo te dije en la entrada anterior que yo soy pesimista. No sabía expresar las razones como tú, pero es por todo eso que dices.
Pero me uno en tu lucha por no ponérselo fácil y denunciarlo. Un abrazo.

Felipe dijo...

Nos les importará el Estado pero bien que acuden a él cuando por golfería se encuentran en embarrancados.

Llevas razón en cuanto que los verdaderos representantes de la soberanía nacional(la ciudadanía)han sido suplantados vilmente por el mundo ambiguo del dinero que todo lo controla y todo lo maneja.

Ahora bien,la culpabilidad hay que buscarla en los elegidos porque han abdicado de su representación y se han acobardado ante el mundo de dinero y sus efectos perversos.

Saludos

Antonio dijo...

María, yo creo que al capital no le importa como esté España, sino cómo debería estar para que le resultara más rentable la inversión en ella.
Un beso

Antonio dijo...

Juan, aún siendo pesimista no debería, ese pesimismo, coartar la esperanza en que podamos hacer algo más para reconducir las cosas pòr otro camino.
Un abrazo

Antonio dijo...

Felipe, sabemos con quien nos la jugamos. También sabemos que los gobiernos están condenados a entenderse con ellos en este sistema, y solo nos queda que no nos dejen caer por el tobogán y perdamos el estado del bienestar.
Un saludo

mariajesusparadela dijo...

Yo, a caballo. Pero, como dice Rafa, nos queda la palabra ¿Hay quien quiera escuchar?

Antonio dijo...

María Jesús, puede ser la voz que clame en el desierto, pero yo estoy convencido de que siempre habrá gente de bien dispuesta a escuchar.

Peter Pantoja Santiago dijo...

...Antonio, esta reflexión me lleva a pensar en que lamentablemente los que deseamos de todo corazón servir, como funcionarios que somos, perdemos las fuerzas a diario al ver que los "lideres" politicos son nada más y nada menos que personas desmedidas que su ambición de poder les ciega y solo logran sumirnos en una profunda pena, nos limitan cuando tenemos un norte fijo de servir a todos por igual, a mis 33 jamás pense me sientiera como me siento en los últimos días, 10 años como funcionario y ver que esa ambición desmedida no les importa tan siquiera afectar servicios sanitarios de pacientes con cáncer o enfermedades terminales, es inmoral, insensible e indignante, se que es fuerte, muy fuerte porque sientes sobre tu espalda el peso de estas lacras de nuestra sociedad, politicos.

Pero, cuando observas la sonrisa timida de un paciente que te observa cara a cara y te mira a tus ojos y te da las gracias por lo mas minimo, me olvido de todo ese peso yd e todo ese dolor de indignación y levanto nuevamente el rumbo porque no me importa cargar con el peso sobre mis hombros si se que una vida esta siendo cambiada y auxiliada, le guste o no a esas lacras llamadas politicos.

Ya ves, logras desahogarnos un poco con tus excelentes reflexiones, porque cumples cometido con la sensibilidad y el respeto en el cual las escribes.

Gracias!!

Peter

Antonio dijo...

Amigo Peter, se me ocurren dos cosas a la sazón de tu comentario. Una es lo que les decía a mis alumnos de enfermería respecto a lo que más gratifica y motiva a un profesional de servicios: Para mi es la gratitud y el reconocimiento del paciente por la labor bien hecha.
Otra cuestión es que, como funcionario, me siento integrante de una estructura de servicios que presta el Estado y, por tanto, me siento Estado. Mientras mejor haga mi trabajo más prestigio doy al Estado, a pesar de los políticos y de los funcionarios corruptos y vagos. Yo sigo mis principios morales y éticos y mi vocación de servicio. Al fin y al cabo con quien tengo que estar a bien es conmigo mismo, con quien viviré hasta el último día de mi vida.
Un abrazo

Javier dijo...

Hay una pregunta que me hago siempre cuando los problemas son los reyes del mundo. ¿El hombre vive para trabajar o trabaja para vivir?...yo creo que el sistema actual, piensa que vive para trabajar.

Antonio dijo...

Amigo Javier, yo pienso que el hombre debe trabajar hasta conseguir los recursos para vivir. Su función básica es vivir para realizarse. El trabajo es una forma de conseguir los medios necesariso para ello, en mayor o menor medida.
Un saludo

izara dijo...

Si yo hubiera podido explicar lo que me ha sugerido esta crisis;
tus palabras estarían una a una.
Gracias Antonio por tu perspectiva.
La tercera vía....¡ay Antonio!, esa es la única que queda, pero cuanto tiempo llevamos haciendo de la educación una quimera y de la tontería el modo de pasar por la vida.
Quizás aún reaccionemos, pero por desgracia, no nos motivará la razón, sino la ira.

Un abrazo, amigo.

MAMÉ VALDÉS dijo...

ya es mucha gente la que está asustada por un futuro incierto, y la verdad que da para pensar mucho y mal, pero saldremos de esta espero, dime que si, un saludo.

Antonio dijo...

Amigo Izara, siempre fue el conocimiento el que liberó a la gente. Mi poder es mi inteligencia, mis conocimientos y mi capacidad de discernimiento. Por eso siempre se educó en la sumisión al sistema, se controló especialmente la formación de los sujetos y se guardó el conocimiento en manos de los servidores del sistema. Ahora solo podemos intentar, usando las armas tecnológicas que están a nuestro alcance, que la gente sea más libre y más poderosa en función de sus propios conocimientos. ¿Dejarán que se desarrollo el conocimiento en el pueblo, en la ciudadanía, burlando a los intentos de alienación que llevan a cabo los programas de TV y demás?
Un saludo y gracias por tu comentario

Antonio dijo...

Mamé, salir siempre se sale, al menos eso pienso yo. Lo que no se sabe es por dónde y hacia dónde, por qué puerta y a qué lugar lleva el camino. Pero no se puede evitar el dinamismo de la vida. Lo malo es que la salida que se le está dando al asunto es más de lo mismo, más poder para quienes provocaron la crisis y más reconocimiento al dinero como motor del mundo. Eso es nefasto para el desarrollo de los seres humanos desde la perspectiva integral y muy bueno para consolidar las diferencias entre los ricos y los pobres.
Un saludo

izara dijo...

No Antonio, no lo pondrán fácil.
Habrá que lucharlo, pero hay muchas manos atadas; y las que están sueltas , algunas da pena mirarlas.

Abuela Ciber dijo...

Leyendote.

La imagen del tren me uno a ella, muchos estamos intentando...eso es bueno.

Cariños

Antonio dijo...

Abu, nosotros, aunque hayamos pasado a la reserva por edad y quien dirige el tren son los jóvenes, tenemos aún la voz y la experiencia para darles alguna referencia. Veremos si nos hacen caso.
Cariños

Abuela Ciber dijo...

Y hay muchos maquinistas que valen la pena contratar, tengo fe en ellos.

Y nosotros ayudando desde donde podamos.

Cariños y deseos que disfrutes un buen fin de samana!!!

Elisa dijo...

Ayer leí el en periódico que con el 1% del dinero aportado a la banca se podría erradicar el hambre en el mundo. Puede que esta afirmación sea un poco exagerada, pero es muy significativa. Hubo quien pensó al inicio de la crisis que esto serviría para mejorar el sistema, para cambiar las cosas; pero mucho me temo que este sistema económico es demasiado fuerte, y que la crisis lo va a hacer más fuerte aun. Para mi está claro que los responsables de este desplome no van a pagar las consecuencias sino al contrario, se van a hacer más fuertes. Vivimos en un mundo en el que sería posible que TODOS vivieramos con una calidad de vida digna, y sin embargo esto no es así. Siempre nos dicen que entre todos tenemos que contribuir para mejorar el mundo, pero en verdad nosotros, como cuidadanos de a pié, no tenemos ninguna responsabilidad sobre lo que ocurre; sin embargo, si podemos hacer algo para cambiar las cosas. ¿Que podemos aportarr los mileuristas, los pensionistas, las familias? Hay unas pocas personas que pueden gastar en un día lo que yo voy a ganar a lo largo de mi vida. Solo hay una cosa que podemos hacer: evitar que sigan enriqueciendose a nuestra costa; en realidad, no es cierto que sean tan fuertes, dependen de nuestro dinero para seguir creciendo. El cambio solo será posible cuando nosotros cambiemos nuestro modo de consumo. Nos han hecho creer que necesitamos una tele de plasma, la play 3, el mejor coche, el mejor movil.... pero no es verdad. Si no nos dejamos manipular, si cambiamos nuestro estilo de vida, podremos cambiar el mundo. Pero necesitamos una ciudadanía formada, con criterio, necesitamos mejorar la educación que reciben nuestros hijos (tanto en la escuela como en casa). Nuestra responsabilidad no es que donemos parte de nuestro sueldo, sino que cambiemos los patrones de consumo. Ese es su poder, y no podemos olvidar que depende de nosotros.

Antonio dijo...

Gracias, Ramón. Me uno a ese sentimiento que planteas. Aunque el pálpito no deja de ser mera intuición, puede que sea una esperanza. Lo que pasa es que a lo largo de la historia se ha visto que el poder solo lo han soltado ante una catástrofe que se lo arrebate. Las revoluciones o las guerras han sido siempre el punto de inflexión para el cambio…. ¿Qué nos depara el futuro?
Un abrazo también optimista.

Antonio dijo...

Abu, ¿dónde están esos maquinistas? A ver cuando aparecen y reconducen la situación. En la historia, cuando apareció alguno, lo mataron o lo crucificaron y luego hicieron a sus seguidores integrantes y soporte del sistema.
Buen fin de semana otoñal

Antonio dijo...

Elisa, encantado de verte por aquí. Gracias por tu extenso y claro comentario, con el que no puedo estar más de acuerdo. El mundo lo mueven los intereses del dinero y de los que lo tienen. El dinero llama al dinero, o mejor dicho, el mucho dinero llama al dinero. Ojalá se establezcan leyes y normas que neutralicen las especulaciones y la ingeniería financiera que está removiendo los dineros del mundo hacía la banca.
Mientras tanto seguiremos soportando los vertidos como el del Golfo de México de la BP y cuanto se les ocurre a estas multinacionales que les importa un bledo la humanidad.
Un abrazo afectuoso

José 'Dragon de Azucar' A. García dijo...

La peor parte de tener miedo es saber que ellos no lo tienen (al miedo), sino que lo generan. Y disfrutan hacerlo, más que nada porque saben que nunca seremos nosotros los que le generemos miedo a ellos.

Saludos

J.

Antonio dijo...

Dragón, quien tiene capacidad de generar miedo tiene poder sobre el otro...
Un saludo

lunallena.blogactivo.net dijo...

Antonio nos pintas un Mundo donde todo es mentira, no hay justicia, ni esperanza, ni salida, nos tienen cogidos por... ya sabes y ante esta situación, que sabemos que es real y se esta dando en todo el Mundo, quieres que creamos en los políticos que se dicen, defensores del trabajador y el oprimido. Ellos también son mentira, viven a cuerpo de Rey a costa de la miseria del Pueblo, mira en que se está convirtiendo España,no hay hombres ni mujeres con principios en este desgobierno, si el capital no les deja hacer los cambios para solucionar este Caos, que dimitan o por decreto impongan los cambios. No haran nada, ellos también se benefician de esta crisis, tienen buenas pagas, alcaldesas que son senadoras cobrando 6000 euros de alcaldesa y lo que cobren por senadora y hasta tres sueldo. Estos son los padres del pueblo,los que nos
piden el voto.
Soy pobre,pero tengo lo necesario ya no soy joven ,no tengo estudios, soy una ciudadana del mundo corriente, que conseva el sentido crítico, la libertad que nos queda esta en la mente.

Esto se pondra peor,confio en que la necesidad desarrolle la imaginación del hombre y la mujer, para poder crear un mundo nuevo.

Gracias por hacernos pensar.

Ciberculturalia dijo...

Si al final no nos gobiernan los gobiernos, sino las corporaciones multinacionales... como no vamos a andar preocupados. Además también con ansiedad a la par que angustia. Pero lo peor que podemos hacer sería eso: dejarnos vencer. El poder de los ciudadanos sigue siendo importante pero no lo utilizamos. Cuando salimos a la calle y la sociedad vibra, el poder recula. Yo eso creo, o no?
Un beso

Antonio dijo...

Luna Llena, te veo muy pesimista. aunque motivos no te faltan. Nuestra generación vino casi de la nada hasta donde está hoy, esperemos que no se vaya todo al traste y que el crecimiento se pueda hacer sostenido y con justicia social.
Un abrazo

Antonio dijo...

Carmen, yo creo que un importante grupo de ciudadanos es crítico, pero existe una gran masa de gente que son conformistas, no se implican y están alienados. Estos últimos se dejan llevar por los acontecimientos que generan y gestionan desde las clases dominantes. La solución, como siempre, mañana, pero ¿Cómo?
Un beso