martes, 10 de febrero de 2009

Granada y el Darro


Supongo que ando prolífico estos días y me estoy desquitando de todo lo que dejé de colgar los pasados meses. He de reconocer que escribir se está convirtiendo en un gusanillo que me gusta. Además, dado que recibo algún que otro feed-back animándome a hacerlo, no cabe duda que es más estimulante. Hoy os cuelgo un poema a esa ciudad inmensamente preciosa que es Granada. Forma parte de aquellas vivencias impactantes de hace años, en que periódicamente iba a la ciudad de la Alhambra. La imagen de la Alhambra y el Albaicín, separados por el río Darro, que a la altura de Santa Ana entraba embovedado bajo la ciudad para atravesarla, me inspiró y, ahora, lo plasmo en el poema. Nunca es tarde si la dicha es buena....


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Granada y el Darro


Tú no lo sabes,
pero yo quise ser río y tu Granada,
yo era el Darro y tu la Alhambra.
Había quedado prendado de tu encanto,
de tus ojos profundos cargados de misterio,
puerta de mil cuentos de líbidos deseos,
de fantasías ignotas cargadas de secretos.

Traigo de la montaña el agua pura y cristalina
que a tu faz dé frescura,
que limpie tu piel tersa y sin arrugas,
con una caricia de ternura.
Y vengo a regalarte
perfumes de agua fresca
y olores de azahar y tomillo
que nace en Sierra Harana,
la hija del Veleta.

Al pasar junto a tu falda,
rozando el Albaicín en un baile excelso de alegría,
la tentación me llama de forma irresistible
y pongo en marcha, con todo mi candor,
el arte seductor que me acompaña.
A cada salto entono cánticos de amor y de esperanza,
derramando gota a gota mi ilusión entres las jaras,
y llevado en volandas por mi fantasía
me armo de valor y juego con tu falda.
Bordeo y vuelvo a bordearla
hasta hacerme notar y sentir tu mirada,
entonces me observas desde arriba
y desde una torre mora
me arrojas la llave de tu casa.

Cerca de Santa Ana, ya todo se ha rendido,
ya no nos queda nada,
cogidos de la mano bajamos montados en pasión desenfrenada,
y entonces se inicia el juego del amor,
tu falda ya no está
y mi cauce se orienta hacia tu alma queriendo penetrarla.
Mis aguas invaden dulcemente tus entrañas
y atraviesan tu cuerpo dejándote preñada,
cargada de la vida que nace en la montaña,
y canto bailando entre tus ancas sintiéndote mi hada,
una canción de amor y sintonía,
donde le damos cuerpo a la alianza entre tú y Sierra Nevada,
entre el hombre que te vive y el agua que te baña.

8 comentarios:

Sílice dijo...

Bella Granada y bello tu poema, Antonio...

¡Ay!, esos aromas de tomillo y azahar, ¡cuántos recuerdos, traen esos perfumes!.

Un abrazo y te sigo.

Inma

ana dijo...

Genial, genial y genial. Preciosa poesia, llena de vida, fresca, dinámica, también muy sensual.
Me ha encantado.
Besotes de azahar.
Ana Calderón.

Anónimo dijo...

PRECIOSA...

Antonio dijo...

No he contestado a los comentarios anteriores y quiero hacerlo.

Para ti, Silice, amiga Inma, solo decirte que el hecho de que consideres mi poema bello me llena de satisfacción y alegría, pues viniendo de una maestra en ese arte es un honor. Gracias.

El besote de azahar de Ana es el premio que los dioses dan a lo excelso. Amiga Ana, tú eres la bella y majestuosa Granada.

Anónimo, gracias por tu calificativo de PRECIOSA...

MarianGardi dijo...

Antonio, muhas gracias por esta bella poesía de Granada.
Me llevo una parte y la pongo en mi blog.
Millones de gracias (precioso detalle)

Myriam dijo...

Preciosos versos para una ciudad que me encandiló con su belleza.

Leni dijo...

Es un poema inmenso. Tiene unos versos y unas imágenes sobresalientes. Que bien describes y defines lo que quien lo conoce siente cuando se llega a ese marco.
Dejas que durante la lectura , uno mire, huela, y sienta...

No dejes que se duerma ese gusanillo y dale morera¡¡¡¡ jajaja
Feliz domingo.

Beso

Prudencio dijo...

Preciosa,Antonio, esta poesía. Me he quedado recordando los lugares que nombras de Granada. Y me he quedado con la pena, de que , al contrario que los poetas, al no serlo, nunca llegaré a Granada, como cantó Paco Ibañez.