domingo, 10 de junio de 2007

PATRIA, SOBERANÍA, TIERRAS Y CIUDADANOS (I)


Últimamente ando preocupado por la situación sociopolítica. Aparecen fantasmas, miedos y augurios calamitosos, previsiones de desmembramiento patrio, enfrentamiento entre las dos Españas, retorno a conflictos del pasado ya superado… No sé… este país necesita un poco de sosiego, de tranquilidad para pensar libremente, sin ser manipulados por intereses políticos, partidistas y de poderes fácticos. Yo quiero compartir contigo mi propio proceso de análisis y asimilación de la situación, desprendido de esos agoreros que se empeñan en jodernos la marrana y amargarnos la existencia, buscando enfrentamientos donde no los hay para sacar partido. ¿Tan difícil es vertebrar una convivencia ciudadana respetando la soberanía de los pueblos en su justa medida? Si te interesa el tema sígueme…

Mi primer pensamiento viene determinado por la necesidad de entender el presente desde la evolución del pasado. Para ello, creo que hay dos elementos claves de la evolución nacional; por un lado, la forma en que se estructuró y vertebró España a lo largo de la historia y, por otro, la evolución de la filosofía o pensamiento social, mutando desde la imposición y soberanía monárquica a la democracia y soberanía popular.

En cuanto al primer aspecto, no se ha de ser un lince para entender que el elemento clave que aglutinó los territorios y los habitantes de la actual España, al igual que en el resto de los Estados, fue la guerra o la alianza de sangre real. El móvil principal era el poder real y los intereses de las clases dominantes, su expansión e incremento del poderío sin considerar el bien de las personas, que eran súbditos al servicio de su majestad, cuya función principal era la producción de bienes materiales y el pago de impuestos para mantener a las clases dominantes; eran, pues, siervos al servicio de estas clases. El señor, del que eran vasallos, extendía el poder de su reino mediante la conquista de territorios al enemigo, territorios que pasaban a la propiedad del propio noble, dejando en la mayor de las miserias al subordinado campesino. El perfil ideal del campesino debía ser el de un sujeto de poca cultura y conocimientos, con dependencia del señor, avasallado y aterrorizado por los principios religiosos que sustentaban y apoyaban el sistema, cuya vida no tenía ningún valor si no era para servir al rey y al noble. El rey lo era por la “Gracia de Dios” y el siervo lo asumía con naturalidad, servir al rey era servir a Dios.

La vertebración de la España actual se establece con los Reyes Católicos. Mediante las armas imponen su hegemonía. Someten a los díscolos nobles. Toman el reino de Granada mediante estas y la engañifa, y se apoyan en la estructura eclesiástica para consolidar y vertebrar ideológicamente la nueva nación mediante la imposición, el miedo y la represión de su policía política o Santa Inquisición. Navarra cae, como fruta madura, quedando anexionada a Castilla en 1515, pero se le respeta sus fueros, al igual que los tenía el reino de Aragón y sus adláteres. El respeto de los fueros tiene gran trascendencia, al ser prebendas de los nobles y de las clases dominantes del territorio integrado, con los que se tenía afinidad ideológica y religiosa. En el caso de Granada la cosa se complica al tener, esta sociedad, planteamientos ideológicos y religiosos diferentes, lo que lleva a un mayor sometimiento y pérdida de poder del pueblo conquistado.

No es, pues, nada nuevo esto de las autonomías. Los fueros y leyes locales tuvieron siempre un peso significativo en la administración de las regiones, reinos o como queráis llamarlos, que integraban España. Aquí os quiero recordar que Antonio Perez, secretario de Felipe II, huyó a Aragón para evadir la justicia de Castilla, donde esta no tenía fuero. Por tanto, no nos rasguemos las vestiduras cuando hablamos de autonomía.

Desde esta perspectiva se entiende España como una unidad territorial conformada a lo largo de los últimos 1.500 años, e iniciándose con la caída del imperio romano y la entrada de los bárbaros. Las vicisitudes de conquistas, guerras, traiciones, muertes, imposiciones, vasallaje, etc. que se han ido dando en estos 15 siglos, nos sitúan en la posición administrativa actual. Pero, ¿el pegamento o amalgama que sustenta el Estado cual es? Según algunos es la historia, los principios y valores comunes; la cultura y civilización común. La historia no se cambia, pero los principios y valores sí. Por tanto, los Estados estarán en situación de solvencia si, aparte de su historia, mantienen afinidad en los otros dos aspectos. Claro que estos no se imponen, y menos en una situación tan cambiante y dinámica como esta, donde a cada instante asimilamos nuevas situaciones, experiencias, influencias, etc. siendo permeables al entorno evolutivo que conlleva la globalización. La mentalidad aldeana ha quedado obsoleta y no podemos reivindicar planteamientos trasnochados para aislarnos del proceso evolutivo y clamar por independencias excluyentes. Estamos inmersos en un mundo global, donde la tendencia debe ser a que la gran nación incluya a toda la humanidad.

Creo que desde esta posición cabe establecer estrategias de desarrollo que excluyan planteamientos miopes y localistas (independentistas, nacionalistas, etc.) que no sean para preservar el patrimonio cultural de la zona y enriquecer al conjunto de la sociedad mediante su trascendencia, a la vez que acercar la administración al ciudadano en los aspectos más inmediatos y próximos. La imposición de la unidad por lar armas o la violencia no lleva a buen término. La asunción de los principios de convivencia, mediante aceptación de normas y leyes que definan la relación, hace que esta se acepte con naturalidad, autonomía y libertad de pensamiento. Toda idea es defendible si se hace con la palabra, que es el instrumento que elabora y trasmite las ideas. Las armas y la violencia son las valedoras de la sinrazón, los instrumentos que soportan la tiranía, las imposiciones, los caudillajes y salvapatrias tan habituales en nuestra historia. Cuando se tienen cauces para expresar las ideas, condenando y renunciando a la violencia, como es el caso de las democracias, el uso de la violencia, la amenaza y la extorsión es un recurso demente, de alienados, que no respetan las propias normas que dicen defender. En ese caso, estos sujetos, están creando una alternativa democrática de nula y no de baja intensidad.

En España, tenemos la herida flagrante de la irracionalidad terrorista, con todas sus contradicciones intelectuales de valores, principios y actitudes, que cabalgan sobre planteamientos anacrónicos de soberanía. Este anacronismo, bajo mi punto de vista, queda roto por la universalidad del hombre y su soñada soberanía en las decisiones que le afectan de forma más directa. Pero ese tema lo dejo para la segunda parte, donde podremos hablar de soberanía absoluta y soberanía relativa. Es una visión taxonómica del poder soberano (soberanía popular) según la situación de cada territorio… que espero desbrozar en la parte (II).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Antonio, primero te alento a que escribas un libro sobre "historia reciente", esa eterna desconocida..con esto de la globalización es como si toda la historia anterior fuese a desaparecer y solos estamos si nos quedamos sin nuestra propia historia y sin poder hechar la vista atrás aunque solo sea para saber dónde fué que nos partimos..
Te felicito
Opino que siempre estamos partidos,pero la nueva situación ya no sólo nos divide sino que nos rompe, la situación política actual quizá se base en o estás conmigo o contra mí y ahí no hay oposición ni oportunidad de crecimiento ya sea personal o político(en el caso que alguien quisiera dedicarse a la política de manera profesional, y no para ganar dinero y dinero y más dinero, y más poder..y más..)no nos escuchamos, nonos interesa, qizás tendríamos que cambiar algo de lo que ya hemos afirmado y pareciese que eso mas alla de ser algo que nos haga "mayores de edad" nos hiciese vulnerables..nuestras palabras han dejado de ser nuestra aliada y nuestra muestra de no ser animales..para ser nuestra más peligrosa enemiga...reivindico mi derecho a equivocarme y a crecer con ello...también reivindico mi derecho a aprender sin tener que alienarme con mis maestros y creo que todos tenemos derecho a SER (sin molestar demasiado aunque a veces sea inevitable ..puesto que la palabra hace más daño que cualquier torta bien dada).En la cueva del pulpo me encontrarás,y hablamos..que yo sé que allí se puede hablar...al menos de momento, a ver cómo evoluciona esto..
Un saludo..Cova