viernes, 28 de marzo de 2025

La libertad de los pájaros

 


Hace 5 años, al cumplirse los 12 días del encierro por la COVID19, escribí este poema que hoy comparto con vosotros, lo monté sobre un amanecer captado desde mi terraza. Está escrito en verso alejandrino, o sea de 14 sílabas, con dos hemistiquios de siete sílabas y cesura o pausa medial. La rima es libre o blanca. Expresa mi sentir en el encierro al contemplar la vida de la calle desde mi ventana. Le llamé fotopoema porque conjuga el verso y la imagen.

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Desde mis ventanales hoy vi la libertad.

Los pájaros volaban jugando entre los cielos

con un fondo de rojo, de rojo terciopelo,

en una amanecida cargada de silencio.

 

Los pájaros son libres y yo sigo aquí preso

burlando al enemigo, sufriendo este destierro,

encerrado en la casa viviendo prisionero

del miedo y de la angustia que siento en mis adentros,

pero escapó mi mente buscando el firmamento

para volar con ellos en plena libertad

rompiendo así mi encierro para buscar consuelo.

 

Los pájaros no entienden de ciencia ni de cuentos

de virus que nos matan, de miedo y desespero,

los pájaros son libres cuando dejan el suelo

y surcan por los mares, las montañas y cielos,

como surca la brisa con caricias y versos,

danzando las bandadas en caprichosos vuelos.

 

Yo quisiera ser libre para volar con ellos

para bañar mi cuerpo de rojo terciopelo.

¡Quién fuera pajarillo para habitar el cielo!

 

© Antonio Porras Cabrera

Málaga, 25 de marzo de 2020

(12º día de encierro)

jueves, 27 de marzo de 2025

El bosque de Sierra Bermeja

 

(In memoriam del bosque quemado en Sierra Bermeja)

Nacimiento del Genal. Igualeja.


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El bosque en esencia conserva la vida

y gesta en su vientre la fauna y la flora

haciendo del monte tierra prometida.

 

Es ópera prima de la ecología

donde el ave anida, donde canta al alba

melodiosos trinos de celos y amores

que siembran romances con su sinfonía,

con su melodía de arrullo y cortejo

en gestos sublimes de amor y deseo.

  

Me encanta el follaje cuando en primavera

con mimo y caricia con la brisa juega,

y viste a las ramas, a la par que danza,

con sus suaves tonos de verde esperanza.

 

El follaje tiene el valor inmenso

de las sensaciones de amores y besos,

de sensibles almas que destilan versos

buscando aventuras donde el sentimiento

dé vida a la vida para no estar muerto.

 

Mas si el bosque arde con fuego de infierno

todos nos quemamos en nuestros adentros

porque somos hijos de ese bosque muerto.

 

© Antonio Porras Cabrera

Otoño 2021

 

martes, 25 de marzo de 2025

Yo nací llorando

 


En el 74 aniversario de mi nacimiento
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Yo nací, como todos nacen,

con llanto en mis ojos, llorando,

al ver, sin saberlo,

aquel mundo de dolor y espanto,

en un gélido invierno

de una noche cubierta de un oscuro manto.

 

La guerra dejaba sus huellas

y el llanto del pueblo que fue derrotado

gritaba su furia sobre los tejados.

Del cielo brotaban lágrimas de agua

que bañan las calles de miedo,

de recelo y pasmo.

 

El helor del frío

clavaba su espada en mi frágil piel

helándome el alma en aquella España

de heridas sangrantes de claveles rojos

de espinas de guerra

que cantó Machado.

 

Ese llanto y frío, ese miedo y pasmo

solo lo calmaron el calor de madre

en sus dulces brazos

junto a aquellos pechos

que me amamantaron de amor y esperanza

en un futuro incierto que evade el pasado.

 

© Antonio Porras Cabrera

Málaga, 4 de febrero de 2025


          

sábado, 22 de marzo de 2025

La trágica primavera de 2020


Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el 22 MAR 2025 7:00

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/03/22/tragica-primavera-115564058.html

Éramos todo un país, por no decir un mundo, encarcelado y sometido al miedo de la contaminación del virus mortífero


El enemigo imperceptible atacaba amparado por la invisibilidad que le hacía indetectable / l.o.

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En estos días debería escribir sobre el drama humano que estamos viviendo, donde la guerra y destrucción persisten de la mano de dirigentes inhumanos e indiferentes al dolor y al sufrir de los pueblos y su gente, lo que no deja de ser un mal augurio de cara a nuestro futuro y el de nuestros hijos. La llegada al poder de gobernantes sin escrúpulos, que entiende la existencia como una competición económica o militar, caiga quien caiga, sin reparar en la vida y felicidad de los semejantes si con ello consiguen sus degradados objetivos imperialistas y los beneficios de un mercado neoliberal para su grupo, es terriblemente preocupante.

Pero hoy, dado que es mucha la tinta que corre y las imágenes que nos ofrecen tratando el tema, tras empezar aludiendo a esta desgarradora situación donde seres humanos siguen siendo masacrados abominablemente en Gaza, Ucrania y un sinfín de lugares en todo el mundo, quiero centrarme en unos hechos que, hace cinco años, nos hicieron vivir una trágica primavera encerrados en casa, como presos, con la esperanza de salir vivos de la prisión que nos recluía. Esperemos que se haya aprendido la lección, aunque lo dudo, y que ante otra pandemia sepamos reaccionar con eficacia y eficiencia para neutralizarla.

El encierro del 14 de marzo

Éramos todo un país, por no decir un mundo, encarcelado y sometido al miedo de la contaminación del virus mortífero que hacía estragos entre la población, sobre todo entre los mayores. Fue traumatizante ver cómo la muerte acometía al paciente solitario, “apestado” y desprovisto del afecto y el cariño de la familia, emocionalmente indefenso, cuando no en situación de abandono, lo que genera un terrible pánico. Y aunque yo escribí en aquellos tiempos la frase: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! Debería decirse: ¡qué solos murieron los vivos!

El enemigo imperceptible atacaba amparado por la invisibilidad que le hacía indetectable. Nuestro ejército era el sistema sanitario, los profesionales que, en actos heroicos, se enfrentaban al atacante poniendo en riesgo su vida, casi sin armas defensivas donde ampararse. Mientras, sujetos sin escrúpulos llenaban sus bolsillos con pingües beneficios a través de las comisiones y mordidas sacadas al erario público con el beneplácito de ciertos gobernantes y gobernantas. El miedo cundía entre la gente, a la vez que su firme propósito de enfrentar la situación hasta vencerla. Los cánticos de “Resistiré” sonaban en las ventanas y balcones junto a los aplausos a los sanitarios y demás ciudadanos que, con su valor, seguían al pie del cañón para devolvernos la salud y/o garantizar la cobertura de nuestras necesidades básicas para subsistir.

Mientras, la primavera de aquél marzo de 2020, eclosionaba indiferente a todo lo que sucedía. La savia volvía a fluir por las ramas de los árboles cubriéndolas de brotes y promesas, anunciando la flor y el fruto. Como siempre el ciclo de la vida seguía imperturbable, salvo la incidencia de aquel maldito virus que atacaba a los seres humanos.

A causa del encierro se palió los efectos de la mano del hombre en la naturaleza. Desde la ventana se observaba el aire más limpio, descontaminado, un cielo azul más claro transitado por nubes de forma caprichosa, calles silenciosas sin autos ni gente. Solo daban testimonio de vida las aves con su vuelo, las gaviotas y palomas que seguían su rutina de siempre y el viento que mecía el árbol en la acera mostrando su verdor primaveral. De no ser por la terrible causa que producía aquel ambiente, la percepción tenía su encanto.

Qué hacer en casa con nuestro tiempo

Pero aquella primavera, tan negra para nosotros, nos sometió a un terrible reto, nos regaló tiempo sobrado para pensar, nos cambió los hábitos y costumbres personales y familiares, así como las conductas elementales, separándonos de los amigos y la familia. Para mantener el contacto, convinimos con los amigos que todos los días, a las 13:30 horas, asomados al balcón, brindaríamos, con una copa de vino y un piscolabis, por la amistad y la salud, cuando no por teléfono, interesándonos por cómo estaba cada cual.

En aquel contexto, y dado que nos sobraba el tiempo, fuimos obligados a aprender a gestionarlo a la vez que convivir con la familia todo el día. Es difícil conseguir que la vitalidad de un niño se ajuste al encierro, pero hubo que hacerlo, lo que no siempre fue fácil, creándose tensiones familiares en muchos casos.

En mi caso, aunque inicialmente lo usé para ordenar la biblioteca, escribir algunos poemas o texto en mi blog, leer algunos libros o poner al día asuntos atrasados, un amigo, Antonio García Velasco que en paz descanse, nos propuso un interesante proyecto. Consistía en escribir una novela entre cinco conocidos, a cinco manos. La propuesta era original, dado que nunca se había llevado a efecto un ejercicio semejante. Era una forma de mantenernos ocupados, dar rienda suelta a nuestra creatividad y seguir el contacto desde la distancia. Un reto literario la mar de interesante que concluyó en la publicación de la novela ESTUPOR.5, cuyo subtítulo es: Aires de locura, misterio, pasiones... y que nos editó Ediciones ALGORFA. Aquella era nuestra primavera intelectual, dentro de la negra primavera de la COVIP19. Fue la eclosión de creatividad que surgía de nuestro condicionado espíritu literario.

Cómo acometer el proyecto de novela

Las bases de la articulación entre los cinco fueron claras: La novela la iniciaría uno de nosotros ―en este caso Antonio, que fue su impulsor― con una breve narración inicial de una historia abierta, plasmada en unos párrafos, para pasar el relevo al siguiente coautor, y así hasta que todos los coautores aportaran su parte cerrando el ciclo, al que llamamos tranco. La espiral siguió dando vueltas hasta concluir la obra llegando a 13 trancos. Al final de la misma introdujimos un texto personal relatando la percepción singular de cada uno de nosotros durante el experimento.

Pero volviendo a la esencia del caso, cada coautor era libre de conducir la trama por los senderos que estimara oportunos, sin consultar con nadie, dado que no había escaleta estructural de la trama, siempre que su narración fuera coherente con lo ya escrito. Podía crear personajes y escenarios, fijar relaciones y argumentos, o escribir sin límite de espacio, salvo lo prudencial, ya que éramos cinco autores, además diferentes en la técnica y en las formas de expresión. En un principio al leer el texto se veía quién era el autor de cada tramo en razón a cada estilo y argumentación, pero con el tiempo fuimos homogeneizando la forma de expresión y nos costaba identificar al escritor. Durante el experimento cada uno nos convertimos en autor y lector a la vez, pues al recibir el texto elaborado por el compañero anterior, debíamos leerlo atentamente y meditar sobre cómo continuar la narración para darle cuerpo lógico al texto. Esperabas con cierta ansiedad la recepción del texto para ver por qué caminos habían reconducido los compañeros precedentes la trama que dejaste la última vez. Podías encontrarte que tal o cual personaje había muerto violentamente, o la aparición en escena de otro que condicionaba la historia que tenías pensada en tu fuero interno. Tras continuar al relato de “tu puño y letra”, los remitías al siguiente por email, esperando que retornara a ti pasado un prudencial tiempo, para seguir la historia.

Fue curioso cómo, a pesar de las dudas iniciales, resultó una novela de una sorprendente coherencia argumental, con una compleja trama que conjugaba crimen, política, pasión, amor y odio, mafia y corrupción, psicología y el formalismo de una sociedad hipócrita digna de ser psicoanalizada. Una novela que ninguno de los cinco podría haber escrito por sí mismo, pues su resultado fue la conjunción del espíritu creativo de cinco autores y amigos, que acabó acercándonos aún más al compartir esa maravillosa experiencia.

Con este recuerdo, que plasmo en este texto, quiero homenajear a mis otros cuatro compañeros, especialmente a Antonio García Velasco y Carlos Guillermo Navarro, que nos dejaron un poso de dolor con su fallecimiento el año 2023, así como a los otros amigos y compañeros de autoría José Olivero Palomeque y Juan Pérez Pozo. Con todos ellos tuve el honor y el placer de dar a luz esta interesante y trepidante novela que merece ser leída, dado el resultado obtenido y la forma y circunstancias en que fue escrita en un entorno de enclaustramiento, cercados por el agresivo virus de la COVID19, lo que pudo influir sobre el resultado final. Hasta en los momentos más difíciles nuestro espíritu ha de buscar como sobreponerse para seguir viviendo y desarrollando la inteligencia.



sábado, 15 de marzo de 2025

La metáfora de la motosierra

 Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado el diario La Opinión de Málaga el 15 MAR 2025 7:00

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/03/15/metafora-motosierra-115309233.html


El presidente de Argentina, Javier Milei, obsequia al multimillonario y asesor de la Casa Blanca Elon Musk con una motosierra / PRESIDENCIA DE ARGENTINA

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¡Viva la libertad, carajo! gritaba un tipo exaltado, exhibiendo en una mano un artilugio endiablado, con el que quería amputar los derechos otorgados por la propia libertad. Ante lo cual me pregunto: ¿qué carajo de libertad es la que pregona ese loco desbocado? Pelo suelto, ojos saltones, ronca voz que iba gritando ser un rugiente león. Megalómano y narciso, por no decir más preciso que es un puro trastornado por su forma de actuar.

Ya lo trataron de loco, incluso se ha publicado un libro así titulado, que lo vino a retratar. Tiene en su haber la desdicha de un discurso exacerbado donde el insulto y la infamia formaron en su campaña causa de argumentación. Anarcoliberalismo dice el pibe que es lo suyo; o sea, que es de puro Perogrullo que esa verdad que predica no es verdad sino una idea que solo ha de convencer a gente de su ralea. La palabra se las trae, pues, rompiendo el silogismo, un anarcoliberal ha de ser muy parecido a quien pretende gozar de un mercado en libertad sin pensar en los demás.

Y aquí aflora la discordia, pues si toma decisiones en contra del ciudadano, ¡manda huevos! las razones en que se ha de sustentar su derecho y libertad. La libertad responsable siempre conlleva algo más. Cuando el mundo liberal, al asaltar la Bastilla, reivindica libertad, la considera esencial como una tercera pata de la justicia social, a la que tanto desprecia este sujeto falaz, donde todo ser humano pueda convivir en paz sumando a esa libertad la igualdad y fraternidad. Quien se olvida de estas últimas no quiere la libertad como forma de concordia dentro de una sociedad, sino imponer su criterio, basado en su propio sesgo, como forma de pensar.

Es egoísmo en esencia, un darwinismo social donde el pobre se somete sin poderlo remediar; si no pasa por el aro andará en lo marginal, pues siempre se ha de imponer el que tenga más poder en un mundo desleal. El pobre será más pobre, y el rico con sus dineros controla lo sociedad para sacar beneficios, sin importar los valores de un solidario humanismo donde reine la hermandad.

Cambio el tono rítmico de prosa, que pudiera ser cantado por un juglar del medievo, para decir de otra forma que somos muchos los que pensamos que el ser humano es un ser libre y comprometido, cuya principal función, u objetivo vital, es su propio desarrollo en libertad, la autorrealización, enmarcado en una sociedad solidaria, a la que cada cual aporta todas sus potencialidades en una comunión de intereses, donde se implica en la evolución humanista de esa sociedad que lo integra, para mejorarla en el día a día.

Sembrar el desencanto

El desencanto, aunque tiene, o puede tener, serias argumentaciones, también se cultiva desde la mentira, desde la manipulación que hace resaltar el descontento con el mundo de la política, que, además, se presta al deterioro progresivo de sí misma. El bulo y la falta a la verdad, cuando no la felonía, son los enemigos de la democracia, junto a la ausencia de respeto y tolerancia hacia el contrincante, al que se le debe cortesía por ser representante de un pueblo soberano.

¿Por qué lo siembran? Denostar la política solo puede llevar a que el ciudadano renuncie a su derecho y responsabilidad a ejercer la soberanía popular. Ese es el objetivo del falaz agitador; o sea, conseguir del votante esa renuncia al derecho al voto para elegir quien legisla y le gobierna, al considerar que todos los políticos son igualmente malos, salvo el agitador. En todo caso, lo que deberíamos pensar es que tenemos el derecho y el deber de elegirlos en democracia y buscar el mejor dentro de la oferta… porque, por mucho que pregonen algunos, no todos son iguales y, tal vez, quien predique eso, es el menos de fiar, porque puede que desee llevarte al huerto exclusivo de sus intereses sin respetar al contrario.

Lo que nos faltaba por ver era a un Milei regalando el juguete a Elon Musk y este alborozado, exhibiendo el artilugio amenazante como instrumento para diseccionar el Estado que, al fin y al cabo, es su objetivo principal. La metáfora de la motosierra alude a la idea de anular, o al menos disminuir, la influencia de las leyes y el papel del Estado para reconducir la actividad del mercado y la especulación financiera, o sea amputar el Estado y acabar con un sistema de gobernanza democrática que impida imponer la plutocracia, donde el poder lo ostentan los ricos o grandes corporaciones.

Desde hace tiempo vienen desarrollando una actividad frenética para acceder al gobierno, desde el propio sistema, con el objetivo de colonizarlo y modificarlo en beneficio propio. Pretenden suplantar las ideologías por el pragmatismo americano del siglo XIX, que defendió Charles Sanders Peirce, siempre cuestionable. Van creando estructuras que faciliten el domino y control de la riqueza mundial, cosa que ya tienen prácticamente lograda con la globalización y el libre comercio que ahora quieren revertir con aranceles. Algunos oligarcas, como el señor Musk y otros, poseen una riqueza superior a muchos presupuestos de determinados países, lo que nos da una idea de la influencia que ostentan en la economía mundial. Los grandes capitales, creados de forma tan rápida, acaban infundiendo sospechas éticas y legales. Decía Honoré Balzac que “detrás de toda gran fortuna siempre hay un crimen”.

Se ha declarado una guerra comercial que condicionará este mundo, pero la paz entre ellos no es más que un acuerdo de intereses y eso es conseguible mediante el reparto de la riqueza, pasando de los intereses de la población. Tú te quedas con Crimea y yo con las tierras raras; dejamos a Europa a la intemperie y yo me quedo Groenlandia y a ti te dejo el Dombás y algún otro país que puedas anexionarte en el futuro por la fuerza, a la que yo no me opondré… eso sí, para mis vacaciones y negocios montaré un resort maravilloso con campos de golf en Gaza.

Darwinismo social

La libertad que pregonan es el ejercicio de un darwinismo social en un sistema neoliberal, o anarcoliberal como dice Milei, mínimamente sujeto a las normas estatales, lo que implica la neutralización de la influencia democrática en la elección de los gobiernos y el legislativo. El darwinismo social, siguiendo los planteamientos de Herbert Spencer, postula que los fuertes ven aumentar su riqueza y poder, mientras que los débiles los ven disminuir. Ya se sabe a río revuelto ganancia de pescadores, el caos permite una mayor manipulación.

Mi pregunta, ya casi retórica, es: ¿De qué carajo de libertad me habla el señor de la motosierra y sus adláteres, incluyendo agasajadores/as? Seguro que solo pretenden confundir los conceptos, redefinirlos y manipularlos para embaucar a la gente. En todo caso, tras su última hazaña con la criptomoneda $Libra a la que ha promocionado, nos da una idea del concepto de libertad que defiende su anarcoliberalismo… dinero para los suyos y ruina para los demás, a caballo de la cleptocracia.

Según publicaba Clarin.com recientemente, “…uno de los creadores de $LIBRA, Hayden Davis, se jactaba en chats de “controlar” al presidente Javier Milei, gracias a sobornos que supuestamente les pagaba a funcionarios argentinos, incluida la hermana del mandatario”. Si ponemos a empresarios para gestionar la cosa pública acabarán considerando al Estado como un negocio para ellos, y nosotros y nuestra voluntad como una mercancía, renunciando a ser sujetos soberanos.

Ahora le ha regalado una motosierra a Elon Musk. ¿Le habrá dado otra a Abascal en su visita a Washington? Lo que sí se confirma, sin paliativos, es que entramos en una era donde la empatía brilla por su ausencia y el sufrimiento ajeno se vive como una película en la tela... o sea, nos estamos deshumanizando.

 



 

sábado, 8 de marzo de 2025

8 de marzo, día internacional de la mujer

 

Opinión | Tribuna

Autor: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el 08 MAR 2025 7:01

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/03/08/8-marzo-dia-internacional-mujer-115058591.html

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La historia, en general, ha sido cruel con la mujer, especialmente en la etapa de la dictadura, hasta que su lucha fue capaz de abrir una ventana al mundo


Manifestación Feminista 8M de 2024 / GREGORIO MARRERO

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Es sabido que la celebración el 8 de marzo del día internacional de la mujer manifiesta la exigencia de los derechos de las mujeres, a la par que sensibilizar a la sociedad y potenciar la igualdad real de género. Así se reivindica el feminismo, entendido tal como lo define la RAE: «Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre», y a la vez, en una segunda acepción: «Movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo».

Este año se cumple medio siglo de la muerte de Franco, bajo cuyo régimen fuimos educados los integrantes de mi generación, nacidos en torno a los años 50. Sufrimos una educación machista, donde se conjugaban principios ideológicos del llamado Movimiento, reafirmados con el adoctrinamiento ejercido por un clero misógino que relegaban a la mujer a un papel de sumisión al varón en el marco de su fe católica. La propia Sesión Femenina, dirigida por Pilar Primo de Rivera, difundía, sembraba y cultivaba un perfil de mujer bajo la idea de que su misión era la sumisión. El rol de esposa debía ser de sacrificio y entrega a la familia, de sometimiento a la supremacía del esposo y/o a unas leyes que la mantenían en la marginación respecto a la toma de decisiones, siempre dependiente del varón. Su sufrimiento y entrega se les pedían como un acto de amor y de dignidad y virtud. Las excepcionalidades a estas conductas podrían verse solo en espacios familiares críticos con esas dinámicas o, en orden familiar interno, donde la relación de pareja se modificaba en función de conflictos de poder según el carácter de la mujer se imponía con vehemencia al apocado y timorato marido.

Machismo residual

Para mejor explicarme recurriré a la metáfora del ordenador que ya usé en otros momentos: nuestro cerebro, con su capacidad intelectual, es asimilable al hardware (conjunto de los componentes que integran la parte material de una computadora, salvando las distancias, claro está); el software (conjunto de programas, instrucciones, datos y reglas informáticas para ejecutar ciertas tareas en esa computadora), es comparable a los valores y principios con que nos educan, a los programas docentes que nos instalan a lo largo del proceso educativo y de socialización. Este tipo de programas serán determinantes a la hora de ejercer nuestro propio razonamiento y, por ende, condicionará nuestra percepción y valoración de la realidad que nos envuelve dentro de una cultural social enmarcada en ese tiempo.

En nuestro cerebro los softwares no se pueden eliminar, por lo que arrastraremos de por vida aquellos que nos inocularon de niños, por lo que cualquier cambio se ha de realizar sobre la base del ya instalado, dejando en el fondo del almacén los principios derogados, por lo que pueden aflorar desde el subconsciente en un momento dado; como ejemplo pongo el lapsus. Con ello vengo a indicar que todos los educados en mi infancia sobrellevamos lo que yo he llamado una dosis de machismo residual, compatible con el ‘micromachismo’. Pero, a su vez, desde la propia evolución social, hemos ido asimilando la necesidad del cambio, hasta lograr un estado de igualdad entre hombres y mujeres mediante una actitud de apoyo al feminismo y su lucha, lo que nos ha llevado a erradicar conductas machistas de nuestro repertorio. Por ello somos especialmente críticos con los recuerdos de nuestra infancia, donde nuestra madres eran víctimas de aquel machismo imperante, que asumían como algo normal, incluso lo promocionaban dentro del sistema educativo a sus propios hijos e hijas. Era habitual que la madre exigiera a la hija que sirviera a sus hermanos, cosiendo, limpiando, cocinando, etc. y la formara en habilidades consecuentes con ese servicio para hacer de ella una mujer competente a la hora de buscar un buen casamiento. En general el hombre no iba al mercado, no cocinaba, no lavaba ni limpiaba la casa, no cosía la ropa ni planchaba, etc. quien hacía eso era catalogado de mariquita para su deshonra.

Historia cruel

La historia, en general, ha sido cruel con la mujer, especialmente en la etapa de la dictadura, hasta que su lucha fue capaz de abrir una ventana al mundo por donde recibir el aire fresco de la libertad, como ocurrió en torno al proceso de transición. Hasta entonces se había cultivado la sumisión ante su señor, al que servía como esposa para parir y cuidar a sus hijos y someterse a sus deseos carnales en una relación no exenta de contenido ‘objetal’, o sea como un objeto de deseo y servicio. Fue marginada en la toma de decisiones trascendentes, ante un machismo supremacista que la relegaba a un nivel inferior obviando la importancia de su rol familiar, aunque la casa dependía de ella y su buen hacer «como ama de llaves» por no decir sirvienta.

En mi memoria se instalan recuerdos de mi infancia sobre el maltrato otorgado a la mujer, sobre todo a la mujer campesina. Yo veía como después de concluir su labor, en muchos casos de labranza, ya fuera recogida de aceitunas, siega, escardar la tierra, etc. nuestras madres debían entregarse a la labor de la casa, cocinar, limpiar, lavar la ropa y planchar, coser incluyendo confeccionar ropa para los hijos, y todo lo relacionado con el mantenimiento del hogar. Los hombres, sin embargo, se permitían acudir al bar, tomar sus vinos, jugar, cantar y conversar o discutir sobre temas variopintos.

En determinados pueblos de la Andalucía profunda, carentes en aquellos tiempos de agua corriente en las casas, incluso sin luz eléctrica en algunos casos, las mujeres tenían que acudir al lavadero público, cargadas como mulas, con un barreño con la ropa sucia para, una vez lavada a mano en gélido invierno, volver a casa barreño en cadera para seguir el proceso de secado, hasta la plancha.

Soportar conductas

La mujer, una vez casada, debía soportar estoicamente las conductas de su marido, incluso el maltrato, pue si lo denunciaba, cosa que no estaba bien vista, el peso de la culpa podría caer sobre ella: «algo habrás hecho cuando tu marido te pega» se solía decir en determinados círculos machistas. Tiempos difíciles aquellos donde el machismo llegaba a justificar el maltrato con frases como: «cuando llegues a casa pégale a tu mujer que si tú no sabes por qué ella lo sabrá».

Por suerte y debido en gran medida a la lucha de las mujeres y hombres defensores de la igualdad de género, las cosas cambiaron. Mi generación rompió con aquello y fuimos pioneros en el apoyo a la mujer para crear una nueva etapa. Dentro de la dinámica revolucionaria para desbancar al sistema de la dictadura, tomó especial relevancia la toma de conciencia en la lucha por el feminismo, que nos ha llevado al momento actual. Pero hay algo de suma importancia, como la educación de nuestros hijos e hijas en un ambiente de respeto a la igualdad, que ha contribuido a que las relaciones de pareja actuales se centren en una mayor equidad, respeto a la libertad individual y compromiso compartido en la labor del hogar y crianza de los hijos.

En una de mis conferencias, que titulé ‘Proceso evolutivo de la relación de pareja’, me apoyé en tres canciones para hacer patente esa evolución cronológica: la primera ‘El preso número nueve’, que deja de manifiesto la tolerancia con el asesinato de la mujer en un crimen machista por infidelidad, y que la recuerdo sonando en las viejas radios en los años 50; la segunda ‘Aïcha’, de Amistades peligrosas, donde la mujer reivindica el respeto y su valor, para concluir con otra canción de Merche, la cantante gaditana, titulada ‘Abre tu mente’, que exhorta a romper con el maltratador y vivir una vida en libertad. Si miramos por el retrovisor, volver al pasado sería una catástrofe sin paliativos para la igualdad entre hombres y mujeres.



 

sábado, 1 de marzo de 2025

28-F: Buen momento para reflexionar sobre Andalucía

 

Opinión | Tribuna

Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el 01 MAR 2025 7:02

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/03/01/28-f-buen-momento-reflexionar-114809200.html

El reto de Andalucía está en eso, en desarrollar la capacidad intelectual de sus ciudadanos de forma generalizada, abarcando a todos y cada uno de sus integrantes


Poema, fotografía y montaje de Antonio Porras Cabrera

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Hoy, cuando escribo este texto, es 28 de febrero, se celebra el Día de Andalucía de este año 2025. Por ello quiero hacer un humilde homenaje a mi patria chica. El estribillo de su himno me abre el campo de la reflexión, por lo que me apoyaré en él para la misma. Un profundo sentimiento nos embarga cuando entonamos:

¡Andaluces, levantaos!, / ¡Pedid tierra y libertad!, / Sea por Andalucía libre, / España y la humanidad.

La tierra, madre nutriente de la vida

¡Qué linda estrofa! Llama a todo un pueblo a salir de la somnolencia, de la abulia, del conformismo histórico, para despertar y gritar en una sola voz algo tan importante como pedir dos elementos básicos, la tierra que es la madre nutriente de toda la vida y la libertad que es la esencia del desarrollo y progreso de la mente, del individuo, de la sociedad. Tierra para aliarse con ella y poder nutrir el cuerpo con el pan del día a día, para integrarse en el todo del ecosistema que nos envuelve. Al fin y al cabo somos hijos de la tierra y a ella volvemos para alimentar la vida que emana de sus entrañas. La tierra, que ya estaba aquí mucho antes de llegar nosotros, no puede ser propiedad de nadie, pues lo que le pertenece a uno es solo aquello que creó. En todo caso la tiene en usufructo mientras sea capaz de conjugar y desarrollar su potencial productivo en beneficio de la colectividad. Tierra sí, simbólicamente tierra, porque la tierra es lo que nos une y lo que nos hace iguales en esa simbología vital de un todo inmerso en un ecosistema del que formamos parte.

La libertad, alimento del intelecto

Luego hay otro alimento tanto o más importante, como es la libertad que se reclama. Es el alimento del intelecto, de la mente, del espíritu creador que nos eleva como seres humanos, pensantes y creativos, como sujetos en proceso de desarrollo universal hacia un conocimiento inescrutable que se escapa a la imaginación, pero que nos llama poderosamente hacia la búsqueda de la verdad a través de la ciencia y la ilustración desarrollada por la inteligencia.

Al pueblo andaluz, como a la mayoría de los pueblos, le fue vetado, o dado en cuentagotas, el acceso a sus alimentos… al pan de la tierra y a la libertad del espíritu. De todos es sabido que no se puede pensar si no se vive, por tanto lo primero que todo ser busca es la nutrición de su cuerpo para, después, poder pensar o realizar cualquier otra actividad. Si tengo que dedicar todo mi esfuerzo a conseguir mi sustento, no podré pensar y estaré sometido y esclavizado por el alimento para mi subsistencia. Los pueblos se sometieron y se esclavizaron desde esa doble vertiente: control de sus nutrientes y conformismo desde la falta del criterio y discernimiento que otorga el conocimiento y la enseñanza. Eso se dio en una perfecta alianza entre el poder impuesto por las armas y la leyes y el adoctrinamiento para crear sujetos conformistas y sumisos que aceptaran su incapacidad para tomar decisiones, delegando, en otros más preparados, el gobierno de las cosas, aceptando, pues, ser parte de un rebaño guiado por el pastor y sus perros guardianes. Supongo que os suena esa filosofía, esa forma de concebir la sociedad desde el anacronismo oligárquico (el gobierno de unos pocos sobre los demás).

Demandando tierra y libertad

Llegado a este punto es digno de alabanza que un pueblo grite y demande esa tierra y esa libertad, pero también que ese grito no sea una mera jaculatoria demandante. Que este día no sea una Navidad nacionalista donde se siente el ‘orgasmo’ de lo buenos que somos y de las buenas pretensiones que tenemos y, pasado el día, todo quede en agua de borrajas. Ahora nos queda a cada cual asumir la parte que le corresponde de su propio desarrollo personal, de incrementar el valor de su mente para hacer más grande a esta tierra. El chauvinismo es paralizante y hemos de entender que estamos en el vagón de cola de este tren de la vida española y europea y no en la cabeza que pudiera hacernos ver el orgullo de este viejo pueblo. Decía Epicteto: «Engrandecerás a tu pueblo, no elevando los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes». Y Emilio Lladó comenta: «La riqueza de un pueblo no es la del suelo, sino la del cerebro».

Nadie cede su poder de forma gratuita, sin estar sometido a presión de demandas responsables, lógicas y de justicia, al amparo del poder de la razón y, si fuera necesario, de la fuerza física y/o intelectual. El pueblo que sabe, que ha desarrollado su mente y no se somete a dogmas irracionales, es un pueblo con grandes posibilidades de progreso. El reto de Andalucía está en eso, en desarrollar la capacidad intelectual de sus ciudadanos de forma generalizada, abarcando a todos y cada uno de sus integrantes y no dejando en manos de unos pocos el acceso al conocimiento… en aceptar de forma responsable y comprometida que seremos lo que queramos si somos capaces de luchar por ello hasta conseguirlo, que nadie da nada, como ya he dicho, si no es desde la simetría o desde la asimetría sumisa. Sé que hay grupos de poder empeñados en la regresión a estadios pasados, con viejos esquemas de adoctrinamiento de mentes y de almas, que nos llevarán a la sumisión y a la ausencia del espíritu crítico que construya el progreso. El poder juega su baza y ejecuta los pasos que le interesan. Usa la engañifa y la falacia, asusta y amenaza para hacer desistir a los pueblos de sus derechos elementales y entrega a los grupos de poder afines sus ciudadanos con las manos atadas por las leyes y las normas. Si el dinero se hace dueño del mundo, el ser humano será, definitivamente, su esclavo.

Integración en un todo universal

Pero hay otro aspecto más que me gusta en la letra de este himno andaluz. Es ese sentido de integración en un todo universal, como queda reflejado cuando dice: «Sea por Andalucía libre, España y la humanidad». No habla de fronteras, no dice nada de rechazo, no se opone a la concepción universal del hombre. Entiende que el ser humano está por encima de los límites impuestos por el poder de los Estados, de la organización parcelaria en países sometidos al gobierno de unos pocos. Acepta esa taxonomía sistémica, de menor a mayor en el grado de pertenecía. Cada uno es un subsistema de otro superior y, a su vez, comprende otros subsistemas de orden inferior, como forma de articular la interdependencia. En todo caso el elemento máximo de referencia ha de ser la humanidad. Pero cuidado, que los gobiernos del mundo han dejado de ser los aliados de la ciudadanía para convertirse en los lacayos del poderoso sistema económico, solo hay que ver con espíritu crítico sus falacias, sus manipuleos, sus ataques entre ellos y sus formas de reconducir y de analizar los problemas y sus soluciones.

Sea pues, tengamos el alimento, que mana de la tierra, para nuestros cuerpos; bebamos el agua de la ciencia y el conocimiento como alimento para nuestras mentes y concibamos la vida desde esa perspectiva universal que hermana a los seres humanos en un conjunto universal. Vigilemos, cuidemos y exijamos nuestra libertad: «SEA POR ANDALUCÍA LIBRE, ESPAÑA Y LA HUMANIDAD».

 

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