Opinión | Tribuna
Publicado
en el diario La Opinión de Málaga, el 03 ENE 2026 7:00
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/01/03/sortilegios-nochevieja-125325704.html
Creer en la
magia de la propia voluntad, comprometida a través de un acto simbólico y de
hechizo, en una noche tan señalada y cargada de encanto, tiene cierto embrujo
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| La plaza Mayor de Salamanca. / JM GARCIA / EFE |
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En estas fechas tan mágicas, me
gustaría redirigir hoy mi mirada a temas más en consonancia con ellas, una vez
encandilado por los placeres de la fiesta. Dentro de la diversidad de hábitos y
costumbres de los distintos pueblos y culturas del mundo, encontramos
tradiciones y conductas sorprendentes, o novedosas para nosotros, cargadas de
simbología y, en muchos casos con una interesante dosis de superstición, en
especial en Nochevieja.
Pan, sal y agua
Mis amigos armenios tienen por
costumbre, llegadas las 12 de la noche del día 31 de diciembre, salir ella de
la casa y entrar con agua, pan y sal, si no recuerdo mal. Inaugurar el año con
la entrada de estos alimentos tan vitales y necesarios, pero a la vez tan
humildes, quiere decir que no faltarán en casa en el año entrante. Luego se
celebra una copiosa comida, donde el vodka riega gargantas y alegra los
espíritus de los comensales, siempre familia y amigos, con los que se comparte
mesa.
Esta costumbre del pueblo armenio,
como algunas otras, la conocí y disfruté con la familia Harutyunyan, de la mano
de Albert y Anahit y sus hijos, a los que tenemos especial afecto y cariño.
Albert, que por desgracia falleció hace unos años (vaya para él nuestro
emocionado recuerdo), era un grandullón, de manos amplias y poderosas, que
desarmaban a cualquiera con su fuerte apretón al saludarte. Apenas hablaba
español, no como su hijo que tenía un marcado acento andaluz, lo que no era
óbice para mostrar su afabilidad y fraternal amistad. Beber con él era un reto.
La copa de vodka siempre estaba llena, pues reponía inmediatamente la parte
bebida dejándola repleta y a tu disposición, constatando su acogida y
bienvenida a su casa. Pasamos con ellos algún que otro fin de año memorable y
otros muchos momentos que cultivaron la amistad y el afecto que aún perduran.
Pasear la maleta
Les contaré, también, otra historia
de amistad que nos llevó a viajar por medio mundo. No sabría decir, como es
lógico, hasta qué punto tuvo que ver el inicio de una costumbre en Nochevieja
que facilita el viajar, al menos eso nos decían. La práctica consiste en: una
vez dadas las doce de la noche y tomadas las uvas, saque una maleta con algo de
ropa en su interior, y paséela por la calle, aunque sea dando una vuelta a la
manzana. La magia del paseo le llevará a viajar durante el año entrante. Yo,
sinceramente, no creo que tenga nada que ver, pero resulta interesante darle
cierto crédito, aunque sea por aquello de la profecía autocumplidora, o sea,
dado que estamos bajo la influencia del embrujo del paseo de la maleta,
procuramos llevar a efecto la profecía sobre el viaje, lo que consolida nuestra
voluntad de viajar mediante el compromiso adquirido con este sortilegio.
He de confesar, sin ruborizarme,
que yo lo he hecho en una ocasión y gente allegada a mí lo sigue haciendo con
el ánimo de viajar y conocer mundo. En todo caso creer en la magia de la propia
voluntad, comprometida a través de un acto simbólico y de hechizo, en una noche
tan señalada y cargada de encanto, como es la Nochevieja, tiene cierto embrujo,
pues plasma la ilusión y la esperanza en que el año entrante se cumplan tus
viajeros deseos.
Viajar por España
Hasta primeros de este siglo
dedicamos bastante tiempo a viajar por España, y seguimos haciéndolo, dada la
oferta tan maravillosa que tiene nuestro país en sus ciudades y pueblos, en su
geografía, con su gastronomía, su cultura popular y, sobre todo, su
monumentalidad con restos arqueológicos de un intenso pasado que dejó su
testimonio. Nuestra originalidad como Estado diverso, articulado por nacionalidades
o reinos que fueron cuajando, con mayor o menor acierto, en lo que hoy es
España, nos brinda un tesoro que, por suerte, se protege y conserva.
Hay tres grandes culturas, sin
obviar otras, que nos han dejado un impresionante legado, como son la romana,
la árabe y la cristiana; esa es nuestra especial singularidad comparada con
otros países del entorno. Mérida romana, Granada musulmana, Burgos cristiana y
Toledo de las tres culturas (convivían árabe, judía y cristiana), son ejemplos
que nos lo demuestran, pero también otras muchas ciudades muestran sus
testimonios. Espectacular es Córdoba, donde se dan la mano el Puente romano
(datado en el año 27 a C.), la Mezquita y la propia Catedral junto al Alcázar
de los reyes. No me olvidaré de nuestra querida Málaga con legados
como el Teatro Romano, la Alcazaba y la Catedral, sin obviar los vestigios de
sus fundadores fenicios. Podríamos dedicarle a nuestro país infinidad de
espacio para hablar de él, pero no es ese el objeto principal de mi texto.
Viajar por el mundo
No sé si fue el sortilegio de la
maleta, pero a partir de ese momento iniciamos variados periplos turísticos por
diversos países, sin dejar de viajar por el nuestro, que siempre tiene algo
diferente que ofrecer, como bien conocerá el lector.
Tal vez el más exótico fue
Uzbekistán, con sus mezquitas, mausoleos, madrazas y minaretes (las cuatro M
que decía nuestro guía Ruslan, que acabó siendo un amigo), que denotan el
esplendor de un pasado en la ruta de la sedad, con el vasto imperio que forjó
Tamerlán, el sanguinario guerrero que dominó 8 millones de kilómetros cuadrados
de Eurasia en el siglo XIV y principios del XV. Por cierto, es muy interesante
la historia de la ‘Embajada a Tamorlán’ por Ruy González de Clavijo, enviado
por Enrique III de Castilla en su pretensión de forjar alianzas contra el
creciente poder del Imperio Otomano, que se frustró por la muerte de Tamerlán
en febrero de 1405.
Nuestro reciente viaje a Japón
también lo ubica en ese halo de cultura exótico… pero no seguiré mi relato por
ese camino, ya que no pretendo hablar de viajes sino de conjugarlos con esa
magia del paseo de la maleta, que nos ha llevado a visitar una treintena de
países diferentes.
Frank y Eva
Tras la primera vez de practicar el
sortilegio o conjuro, ocurrieron cosas interesantes. Explico el prodigio… el
año 2008 creé un PowerPoint con fotos nocturnas de Málaga y sus calles
navideñas, con la canción Malagueña salerosa, interpretada por Nana Mouskouri,
y lo remití a mis amigos a través del email (incluía mi propia dirección email
en el PPT). Al poco tiempo recibo un email de un señor americano que conoce
Málaga y me adjunta una foto nocturna que tiene desde el mirador de Gibralfaro.
A partir de aquí establecemos
contactos con dos parejas de EEUU (Richard y Conchita y Frank y Eva). Al año
siguiente nos invitaba Frank y Eva a su casa de West Chester (Pensilvania). Nos
recogieron en Nueva York e iniciamos un interesante periplo por diversos
lugares de EEUU con ellos como guías y Richard y Conchita. A partir de ese
momento establecimos un acuerdo con Frank y Eva: ellos vendrían un año a España
y nosotros al siguiente allá.
Lo hicimos durante 8 años.
Visitamos 13 de los estados que conforman USA y sus lugares más emblemáticos,
junto a Puerto Rico y República Dominicana. Con ellos también recorrimos gran
parte de España, viajamos en tres cruceros por el Mediterráneo y los fiordos y
visitamos algunos países europeos.
El sortilegio de la maleta
No sé si fue el sortilegio de la
maleta rodante la que nos abrió a la amistad, pero ha sido una de las
experiencias más gratificantes de nuestra vida. Siempre recordaré la frase de
Frank cuando me dijo: «Siempre hemos sido amigos, aunque no nos conocíamos», lo
que generó un vínculo profundo sellado por momentos especiales, como cuando nos
quedamos atrapados en la autopista de Filadelfia a Pittsburgh, por la gran
nevada de enero de 2016, que nos mantuvo 21 horas parados y rodeados de nieve
hasta que fuimos liberados al día siguiente y proseguimos el camino que nos
llevó al oeste americano, con Las Vegas, Los Ángeles y el Cañón del Colorado.
Quiero sintetizar este texto en un
canto a la amistad, pues tanto en el primer caso, con la familia Harutyunyan,
como con el caso de los amigos americanos, la vida nos proporcionó el honor de
conocer y compartir, con magníficos amigos, cierto encantamiento asociado a
Nochevieja y Navidad. La historia da para un libro…
Feliz año 2026, con o sin
sortilegios.

