viernes, 17 de febrero de 2012

Andalucia (VII)



LA ESPAÑA DE LA NADA 

Tiempos de idea única y dictado
Tras la guerra, España quedó empobrecida económica, intelectual y socialmente. Se impuso la idea única, el nacional-catolicismo, el liderazgo forzado de un caudillo rebelado ante el poder legítimo y abrió una tremenda e injusta brecha entre el pobre y el rico, entre las dos Españas, una ostentando el poder y la otra sometida, una soberbia y arrogante y otra humillada. Pensar distinto al sistema era considerado traición, y el traidor no merecía vivir. El pavoneo de las camisas azules, de los adeptos al poder, era denigrante y vejatorio. Si tu bando era el vencido siempre serías sospechoso, blanco de las iras y propenso a las palizas y maltratos de la Guardia Civil y los llamados cuerpos del orden. La tortura era un instrumento habitual para sacar confesiones, a veces infundadas para escapar de ella.

Pero hay otra sangría que empobrece más, si cabe, al país. Se trata de la marcha al exilio de grandes mentes, de personas del mundo intelectual y técnico que se ven obligados a refugiarse en el extranjero. No hablo, pues, solo de los ideólogos y luchadores que marcharon a Francia tras la contienda y que fueron tratados desmerecidamente; aquellos que a la postre lucharon al lado de las tropas francesas en la contienda mundial contra el nazismo alemán, con la esperanza de poder volver a su patria ayudados por los vencedores de esa guerra. Me refiero, sobre todo, al mundo intelectual. A los que fueron eliminados físicamente como el caso de Federico García Lorca, al amparo de la locura asesina de un general sanguinario como era Queipo  de Llano, que sembró el miedo y el terror en Andalucía con su frase favorita: “Que le den café”, eufemismo que se usaba durante la Guerra Civil para ordenar un asesinato. La historia, si es justa, debe dejar a este sujeto como asesino de miles de ciudadanos andaluces, ajusticiados a sangre fría y sin juicio ni derecho a la defensa.

Ahora bien, no nos engañemos, durante la contienda cayeron intelectuales de ambos bandos a manos del enemigo. A su término siguieron cayendo los adeptos a la República a consecuencia de la represión y la cárcel, como el caso de Miguel Hernández, y fueron ensalzados, como héroes o mártires los caídos del bando vencedor, en monumentos funerarios, iglesias y libros de texto, mientras los fusilados republicanos permanecían en las cunetas y en fosas comunes, como muchos aún lo están. Los intelectuales que escaparon de la muerte, según el bando, tuvieron distinta suerte. Los vencedores pasaron a ser  el sostén intelectual del régimen, si bien era el régimen el que definía su conducta e ideas y no ellos a este. Es decir no había librepensamiento, sino sumisión ideológica y aportación a la consolidación del sistema. Si alguno de ellos se salía del guión era repudiado, como el caso del propio Hedilla - aunque no pueda considerarse un intelectual - jefe falangista que se opuso a la unificación de esta con los tradicionalistas bajo el mando de Franco, por lo que fue acusado de conspirar contra él y condenado a dos penas de muerte, posteriormente conmutadas, pero que le apartaron de la vida política hasta su muerte en 1970.

La intelectualidad republicana que marchó al exilio fue muy numerosa y de gran calidad en muchos casos. Las cabezas mejor dotadas de España, intelectuales, científicos, escritores, profesionales de las artes plásticas como Francisco Ayala, Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Rafael Alberti, Pau Casals, Pablo Picasso, Ramón J.Sender, Pedro Salinas, María Zambrano, Manuel Altolaguirre, Rosa Chacel, Luis Cernuda, Juan José Domenchina, Elena Fortún, José Gaos, Jorge Guillén, Maria Teresa León, Emilio Prados, Pedro Salinas, Claudio Sánchez Albornoz, Luis de Zulueta y un amplio etc... Todos ellos fueron a enriquecer la cultura y el conocimiento de otros países de acogida, pues aquí ya no cabían ni podían desarrollar su creatividad y pensamiento. La guerra, pues, creó un orden dictatorial donde todo estaba sujeto a los intereses del régimen. Este poema del zamorano León Felipe, una malaventura que le echa a Franco, el gran responsable de la guerra, viene a mostrar el estado de ánimo de la intelectualidad en el exilio:

"Franco, tuya es la hacienda,
la casa, el caballo y la pistola.
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo y me dejas desnudo
y errante por el mundo...
Mas yo te dejo mudo...¡mudo!
Y ¿cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?.

Respecto a la ciencia pasa tres cuartos de lo mismo. Se ha llegado a señalar que quinientos médicos españoles se exiliaron en México al finalizar la guerra. Nombres como Augusto Pi i Sunyer, José Puche Álvarez, Isaac Costero, Gustavo Pittaluga, Ángel Garma y Severo Ochoa muestran lo profundo del golpe que recibieron tales disciplinas en España. En el texto de la ley que crea el Consejo Superior de Investigaciones Científicas queda de manifiesto como hasta la ciencia debía retroceder dos siglos para inspirarse en las "ideas esenciales del Glorioso Movimiento".

Prisioneros republicanos
Entonces se crea la España de la NADA. No había libertad de religión, de ideas política, de pensamiento, de educación, de tránsito, de sindicación… todo estaba controlado. El superyo que define Freud, estaba condicionado por la iglesia, su clero y su credo, por lo que la socialización del niño estaba en manos de los curas y no de los padres, como en los mejores tiempos de la religión. El cauce de las ideas, el pensamiento, los valores y principios estaba intervenido también por la iglesia y los principios del llamado Movimiento Nacional. La otra NADA hace alusión al alimento, a la ropa, a la vivienda, a las necesidades más básicas. Hambre, miseria y padecimiento fueron las constantes que sufrieron los niños y mayores de la clase obrera y trabajadora. El racionamiento, el queso y la leche en polvo que, caritativamente, se recibía en las escuelas no se pueden olvidar de las infantiles mentes, ya maduras y camino de la tercera edad en la actualidad.

Esta NADA no era general, pues los vencedores disfrutaban de prebendas y acceso a recursos vedados a los vencidos y al pobre. El trapicheo, contrabando y estraperlo eran formas de enriquecerse más los ya pudientes y adeptos al régimen, mientras era castigado muy severamente el actor del otro bando. Por tanto, en ese mundo de la NADA se trabajaba casi por nada para poder comer algo. En él estaban los campesinos, obreros y pobres, los gitanos, los proscritos, los rojos y vencidos, la clase trabajadora, salvo quines habían luchado al lado de los vencedores y eran serviles con los poderosos y ricos hacendados.

En contrapartida, el mundo de la NADA era rico en hambre, miseria, marginación, dolor, sufrimiento y pena, sin olvidar el miedo y el sometimiento formal y vejatorio que debía otorgarse al amo de la tierra para quien se trabajaba. Por tanto, quien nadaba en la NADA era el campesinado andaluz en general y más en particular el que profesaba ideas de izquierdas y estaba estigmatizado como rojo o familiar de rojo. Al menor atisbo de rebeldía, de disensión, la Guardia Civil entraba en acción exhibiendo un alto grado de violencia y autoridad, metiendo el miedo en el cuerpo de los más valientes, por lo que solo en la clandestinidad se podía contactar con los correligionarios y debatir ideas.
La dura mancera del arado

Para más INRI al socaire de la penuria, algunos fieles al movimiento, compraron innumerables patrimonios de los vencidos a precios irrisorios, obligados a vender por la apremiante necesidad. Esto no quiere decir que la maldad, la codicia y avaricia no tuviera excepciones, pues había gente noble que, al amparo de la asimetría de poder y económica, ejercían la caridad y ayudan a quines padecían privaciones. De todas formas, yo sostengo y he manifestado en muchas ocasiones, que la caridad palia la injusticia ayudando a sustentarla, pero hay momentos en que es mejor recoger las migajas de la mesa del señor antes que morir de hambre, máxime si esa voluntad de dar viene acompañada del ánimo de mitigar la injusticia.

En estas se andaba cuando, finalmente, son derrotadas las potencias del eje en la segunda guerra mundial. Los valedores del régimen franquista son vencidos. En el juicio o proceso de Nuremberg se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler en los diferentes crímenes y abusos contra la Humanidad cometidos en nombre del III Reich alemán. Esa losa pesaba sobre la conciencia de los franquistas y el miedo a perder el poder y encontrarse en la circunstancia de sus aliados era lógico. Hicieron piña, manifestaciones de apoyo al caudillo, reclamaron el título de reserva espiritual de occidente, rechazaron ingerencias externas e hicieron chanza de su exclusión de la ONU - Si ellos tienen ONU nosotros tenemos dos, decían los manifestantes - etc.; pero hubo algo que jugó  a su favor, como era el ferviente anticomunismo del régimen. En un momento de tensión de las potencias occidentales con la extinta Unión Soviética, en plena guerra fría,  Franco podía ser un buen aliado. Solo se necesitaba pactar a favor de los intereses de occidente.

Exilio en México
EE. UU., como siempre, perfecto halcón de caza, supo aprovechar la situación para negociar el abrirle las puertas de la ONU a España y sacar tajada. El convenio con los EE. UU. fue algo diferente a un tratado bilateral; fue el contrato que garantizaba la persistencia del régimen de Franco a la sobra de la potencia occidental. Los EE. UU. montaron las bases militares que necesitaron para su avanzadilla en Europa, en la retaguardia del frente de un posible conflicto con los rusos. Zaragoza, Torrejón, Morón de la Frontera, Rota y otros puntos de menor importancia, fueron entregados para su uso por los norteamericanos. A cambio, además del apoyo político al régimen, se rearmó el ejército y fluyó el dinero para paliar la mísera economía del país, pero, sobre todo, lo que importaba era el paraguas protector de los EE. UU.

Mientras tanto, la estampa habitual del campo andaluz era la imagen del señorito montado en su caballo, con fusta en ristre, recorriendo sus posesiones y controlando,  a través de sus capataces, que el campesino trabajara denodadamente. Un acto de soberbia, exhibición y poderío, que plasmaba las diferencias de clase y “ponía las cosas en su sitio”. Fueron muchos los hombres humillados, las mujeres atropelladas y forzadas, los niños explotados, etc. a manos de estos desaprensivos, solo por la contrapartida de contar con qué comer o por el miedo. Si bien, en muchos casos, se daba esa ética feudal de defensa de sus buenos y serviles trabajadores, a los que se respetaba como un bien en propiedad que se cuida para mantenerlo en buen uso, incluso, en algunos casos se dieron relaciones de connivencia y amistad entre el amo y el trabajador. O sea, un neo o pseudofeudalismo del campesinado andaluz.

Finalmente he de señalar que la ilusión de que las potencias occidentales, sobre todo los EE.UU. de donde surgió la brigada Lincoln para apoyar a la República durante la guerra, invocaran la libertad del pueblo y ejercieran presión para cambiar el régimen, se fue al garete. El pragmatismo americano se impuso a sus ideologías, tan manoseadas, sobre la libertad. La resistencia antifranquista, que se había incrementado e infiltrado desde Francia tras el final de la guerra mundial, fue muriendo per se y a causa de la presión y represión de la Guardia Civil y del ejército. El régimen quedaba a salvo y se perpetuaba con el beneplácito de los gobiernos occidentales. Eso sí, las cárceles andaban repletas de presos políticos a los que se fue liberando con cuentagotas, no sin antes someterlos a vejaciones y trabajos faraónicos, como el caso de la basílica del Valle de los Caídos.
Exilio y miseria

Este esbozo sobre la historia podría ser interpretado como sesgado e imparcial por los seguidores del régimen franquista, incluso, remarcar que los otros eran más malos, y reprocharme por qué no aludo a lo que hubiera sido de España si la contienda la hubieran ganado los republicanos. A parte de mi convencimiento personal de que la República hubiera sido viable con una sosegada actitud por parte de todos, y que hubiese resultado lo mejor para España si tomaba como modelo a países de marcados principios democráticos, he de decir que la tendencia o inclinación hacia el mundo comunista, que representaba Rusia, fue forzada por la falta de ayuda de las democracias occidentales incapaces, o miedosas de airar a Hitler. Creo, por tanto, que si hubieran cumplido su papel defensor de la libertad los países como Francia, Inglaterra y los EE. UU. desde un principio, todo hubiera acabado de diferente forma, ubicando a España en la órbita occidental y arrancándola de las garras del fascismo.

Pero, por otro lado, soy de las personas que no creen en el llamado razonamiento contrafáctico, es decir, en el pensamiento retrógrado sobre qué hubiera sido de… si en lugar de este hecho hubiera sucedido este otro… O lo que es lo mismo, establecer hipótesis de cómo hubiera sido España si la guerra la ganan los republicanos. Siempre serán hipótesis no contrastadas que pueden responder más a los deseos que a la posible realidad que se fuera a dar. Por tanto, solo me he limitado, y limitaré, a analizar, desde mi punto de visto, lo que se dio en el entorno que me tocó vivir y me envolvió. En este sentido, mi verdad no es una verdad absoluta, sino la mera visión de un sujeto mediatizado por sus experiencias vitales, sus vivencias y la forma de afrontar esa vida mediante el razonamiento y las convicciones que del mismo se fueron derivando. 

Hacia el exilio
Exiliados en campo de concentración en Francia


18 comentarios:

Carmela dijo...

Interesante artículo.

"La intelectualidad republicana que marchó al exilio fue muy numerosa y de gran calidad en muchos casos. Las cabezas mejor dotadas de España, intelectuales, científicos, escritores, profesionales de las artes plásticas como Francisco Ayala, Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Rafael Alberti, Pau Casals, Pablo Picasso, Ramón J.Sender, Pedro Salinas, María Zambrano, Manuel Altolaguirre, Rosa Chacel, Luis Cernuda, etc... Todos ellos fueron a enriquecer la cultura y el conocimiento de otros países de acogida, pues aquí ya no cabían ni podían desarrollar su creatividad y pensamiento"

Un grupo de sociólogos e historiadores ponen de relieve esta teoría.Exponen la misma óptica.
Hablan de "huecos",de "ausencias generacionales".
Un tema para desarrollar y analizar en profundidad.
En países sudamericanos hay, también , una generación ausente.

Thornton dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Thornton dijo...

Qué época tan ominosa nos tocó vivir. Qué país tan feo, tan gris, tan frío. Pena de gente.
Recuerdo con asco los brazos en alto, los pelos engominados, los curas dándote a besar su mano, la brigada político y social... en fin, gente menor.
Estás escribiendo unos artículos muy rigurosos que demandan ser agavillados y publicados.
Un abrazo.

JUAN dijo...

Muy interesante y bien trabajado tu artículo, querido amigo. Se nota el esfuerzo de investigación que lo precede.Como bien señala Thornton deberías compilarlos y publicarlos.
Referente a Queipo de Llano, ese asesino, se da buena cuenta de sus hazañas en el libro "O llevarás luto por mí", de autores tan reconocidos como son Dominique Lapierre y Larry Collíns, los mismos de Oh Jerusalen,Esta noche la Libertad,Arde París, Arde Nueva York, El quinto Jinete...
En el capítulo que narra la vuelta del terrateniente a Palma del Río sentado al lado del general Queipo de Llano se encuentra que los palmeños han matado a sus reses bravas y se las han comido para resisitir el asedio de las fuerzas nacionales. El señorito exige que se fusile a diez hombres por cada toro y Queipo de Llano le complace.
Los hombres del pueblo formaron cola para entrar en el cine de verano, pero no para ver la película sino para ser ejecutados. Desde entonces y durante todo el franquismo a Palma del Río se le conocía como el "Pueblo de las viudas" debido a que fueron fusilados más de mil hombres.Hace dos años falleció un antiguo vecino mío de cuando yo vivía en Alicante que perdió ese fatídico día a su padre y dos tíos.Su hermana estaba ciega de una paliza que le propinó la Guardia Civil cuando la sorprendieron cogiendo naranjas en la finca del terrateniente.Hay tantas cosas que contar que si se escribieran ocuparían enormes bibliotecas. Los intelectuales se fueron de España, pero también toda la fuerza humana de trabajo entre los 20 a 45 años hubo de emigrar a otros países para quitarse el hambre o para huir del Régimen. Con las remesas mensuales de divisas enviadas pore ese millón de trabajadores y el turismo que llegaba en los años 60, se pudo salir adelante en España. A eso el Régimen lo llamó "El milagro español". Me ha gustado mucho el tema que vas publicando. Te felicito, amigo. Abrazos

Josep dijo...

Que queda por decir que no sea en un gran libro. Antonio has hecho un grandísimo documento. Te lo agradezco.
Han sido asesinos de razones y de vidas, ojalá nunca tengan reposo a lo largo de sus días, para los que aun estén vivos
y que en la muerte les persigan nuestras memorias.

Un abrazo.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Me pregunto cómo se puede exprimir de tal forma el futuro de un país. Sólo eso me pregunto. Un abrazo.

Antonio dijo...

Gracias, Carmela, por tu visita y comentario. España sufrió un desequilibrio evolutivo al cercenar de un atajo el proceso de desarrollo intelectual y científico que se fraguaba en los años treinta. El franquismo fue un freno y un corsé para esa evolución que aun pesa en este país.

Un abrazo

Antonio dijo...

Efectivamente. Thornton, los grises dominaban España, entiéndase en todos sus sentidos, pues la policía vestía de gris, como bien sabes. Uno se sentía siervo sometido en lugar de ciudadano libre.
La verdad es que estos artículos son un ensayo para un proyecto literario posterior que espero cuaje. Os tendré al corriente.
Un abrazo

Antonio dijo...

Hola, Juan, cuando tú escribes solo queda el respeto a tu discurso, pues te avala la historia de esa generación ala que perteneces, la que sufrió en sus carnes tanta injusticia.
Un abrazo afectuoso

Antonio dijo...

Josep, esa alegoría a Lluis Llach y sus Campanadae a Morts deja claro que España sigue estando dividida entre los que buscan la verdad y la justicia y los que aún persisten en sostenella y no enmendalla tras la guerra y el fascismo franquista. Por desgracia están incrustados en el PP y siguen sin dar cuartel a los vencidos en aquella guerra fraticida. Algo tendrán que ocultar, de algo deben sentirse culpables para ocultar debajo de la alfombra tanta porquería que ya no debería corresponderles sin son demócratas como pregonan. El pasado el del pasado y solo a él le corresponde, eso sí, han de dar cuenta a la historia para que la verdad prevalezca.
Un abrazo

Antonio dijo...

Joven Cuervo, exprimir el futuro es hipotecarlo en el presente. Lo malo es que quien lo exprime no forma parte del país sino de un grupo internacional al que le importan un bledo los países. Si no revertimos la función de los gobiernos y los centramos en los Estados, en lugar de servir al mercado y a quienes lo dominan, nos iremos acercando al precipicio.
Un abrazo

RGAlmazán dijo...

Un documento histórico muy completo, no falta nada importante. Y sí, los que vivimos en este país de blanco y negro sabemos lo que hicieron los rebeldes vencedores.
No es cuestión de hacer historia-ficción, pero debe quedar claro que la guerra la montaron rebeldes militares contra un Estado democrático y constitucional. Por lo que la paridad en las culpas no es posible. Por no hablar de la posguerra, muy bien explicada por tí.

Salud y República

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myriam dijo...

No sabía que EEUU puso varias bases en España, pero claro, dado su apoyo al régimen franquista era de suponer.

De acuerdo contigo en que de nada sirve el pensamiento contrafáctico y las especulaciones de lo que podría haber sido si......... Pero un hecho es que la sangría intelectual por exilio, fue ominosa y frenó el desarrollo intelectual de España.

Un fuerte abrazo

Antonio dijo...

Rafa. La histo5ria ficción la fueron fraguando ellos y lo malos es que puede quedar como historia real, cuando todos sabemos por donde fueron los tiros y nunca mejor dicho.
Saludos

Antonio dijo...

Pues sí, Myriam, ese fue el precio que se pagó para sostener al régimen. En lugar de revertir el sistema y volverlo democrático, se afianzaron en el poder hasta que murió Franco. Solo entonces se pudo cambiar, aunque de forma controlada y sin romper el sistema anterior, por lo que sigue habiendo una derecha de corte pseudofascista que aglutina a sus seguidores. En el fondo eso genera un problema de calidad democrática.
Un abrazo

emejota dijo...

Visto; y soy notario igual que tu tanto de forma directa como indirecta pero cercana a través de mis padres.
De haber nacido un poco antes habría sido de las primeras en emigrar, no precisamente por mi cabeza, no, sino por mis sentimientos, pero como nací cuando nací ese espíritu, 100% familiar y ancestral nunca me abandonó. Ya se nota ¿verdad?. Bs. familiar.

Camino a Gaia dijo...

Destruir es fácil, por eso es una tarea reservada a los miserables.
Así somos el segundo país con mayor cantidad de fosas clandestinas del mundo, un mundo hipócrita que dejó hacer a la dictadura, unos EE UU cómplices como siempre de tanta barbarie.
Un saludo