lunes, 19 de septiembre de 2011

Libertad => responsabilidad


Tras mi entrada anterior y los comentarios tan interesantes que se han escrito por parte de los visitantes, me atrevo a continuar con mi reflexión personal sobre el tema. He comentado en alguna ocasión que la crisis de nuestra sociedad es de valores culturales, por lo que la entiendo como “Crisis cultural” en su sentido más amplio. También he dicho que sería importante establecer un proceso de catarsis social donde se pusiera en entredicho todo el sistema en el que se fundamenta la educación y formación de los sujetos, lo que implicaría reconsiderar los principios y valores que sustentan nuestra cultura y estructura de gobierno y relación social. Es, pues, un sano ejercicio, bajo mi punto de vista, poner patas arriba todo el conglomerado social que nos hemos dado y repensarse hacia dónde vamos y cual es el camino por el que debe transitar el ser humano en su proceso evolutivo personal y social.

El principal problema, según entiendo, estriba en que la educación no se fundamenta en el desarrollo responsable del ser humano individualmente, como un elemento a cultivar, integrado en un sistema social que se nutre de la aportación intelectual de todos y cada uno de los miembros de dicho sistema, sino del sometimiento del hombre a una estructura productora que solo pretende la creación de riqueza material, usándolo como mera herramienta o instrumento productivo y consumidor de bienes.

Pero vayamos a lo que yo entiendo la base o intríngulis del asunto. El ser humano, per sé, solo, no es nada, no es capaz de subsistir en un entorno hostil, por lo que ha tenido que recurrir a los demás, a las alianzas y la creación de grupos donde se sumen capacidades, competencias y habilidades, que solo son funcionales bajo una estructura organizacional adecuada. Pero, a la vez, tiene un componente individual por definición. Es un elemento singular que tiene sus potencialidades en una espiral que habría que desarrollar mediante su proceso de formación y evolución. Por tanto, el quid está en cómo conjugar estas dos necesidades.

Libertad y sumisión. Libertad para desarrollarse individualmente y sumisión al grupo para colaborar en el sostenimiento del mismo. La cuestión está en definir cuales deben ser los objetivos que definan al grupo, por qué causas ha de luchar y que pretende conseguir con esa organización social.

Hasta ahora y desde siempre, en nuestra cultura judeocristiana, el poder ha ejercido su influencia buscando el beneficio de las clases dominantes, reyes, jefes, milicias, sacerdotes, acaudalados, etc… Ese beneficio, que no solo era material, sino que implicaba la satisfacción de la codicia y avaricia personal, la erótica del poder y otros factores intrínsecos de la personalidad dominante, no ha considerado suficientemente la individualidad, si bien, cuando alguno despuntaba, se le intentó reconducir en el provecho de las estructuras establecidas, basadas en el yo mando y tú obedeces, aunque, para ello, se recurriera a la artimaña del endiosamiento de los gobernantes, cuando no a la compra material de voluntades.

Podemos decir, por tanto, que nos movemos en una dicotomía tremenda entre libertad y sumisión, como decía. De ahí surgen dos tendencias ideológicas que determinarán la propia estructura social y las relaciones intersujetos, a la par que los principios, valores y conductas que deben ser transmitidas a los individuos en el proceso de socialización. En esa tesitura siempre andaremos cuestionando que debe prevalecer, si nos excedemos en la exigencia de sumisión o si toleramos un exceso de libertad.

Desde un punto de vista racional, las sociedades tienen un proceso evolutivo muy dinámico que las sitúa, en cada momento, en un estadio diferente y, por tanto, requieren distintas actitudes, conductas e implicaciones de los sujetos que las integran para sostener su desarrollo. Hay anacronismos religiosos, ideológicos, políticos y económicos que condicionan la evolución del ser humano, defendiendo el inmovilismo, hasta anular sus capacidades personales y someterlo a una estructura caduca, mientras se renuncia a otra dimensión nueva que dé respuesta a una era donde el sujeto sea el eje y objeto del desarrollo, donde lo material se condicione a la persona y no esta a lo material.

Por tanto, se enfrentan dos modelos sociales y, por ende, educacionales, que solo tienen cabida en una sociedad defensora y cultivadora de lo que hemos llamado en otras entradas el “espíritu de los tiempos”, dos formas distintas de ver las cosas, de entender al ser humano, de organizar y conducir las estructuras y el llamado contrato social, dos Zeitgeist contrapuestos. Ese es el conflicto que se nos está generando... ¿Cuál será el que prevalecerá en el tiempo, el de la libertad o el de la sumisión?

Crear y conformar seres sumisos al grupo implica educarlos desde la represión, desde el premio y el castigo ejercido por el poder, desde el condicionamiento conductista, sea clásico o instrumental u operante. En este caso prevalece más la idea de formar herramientas o instrumentos, que seres humanos… sujetos incompletos que requieren del discernimiento de otros seres superiores, de mayor capacidad y autoridad, para entender si su conducta es correcta y si debe actuar de esta u otra forma. Lo que se traduce, en gran medida, en fraguar sujetos inseguros.

Cuando hay un exceso de represión, o el sujeto toma conciencia de que está siendo sometido en exceso, se acabará rebelando y demandando la libertad que le es negada. Una vez rotas las cuerdas que tensaban el péndulo hacia el lado represivo, este cae libremente y pasa al lado contrario en un acto de libertad descontrolada, entendiendo que libertad es el opuesto de represión y confundiéndola con el libertinaje. Esa decir, hemos pasado de la concepción de grupos sociales organizados y controlados desde el poder a sujetos nada gregarios, que rechazan el componente de sometimiento que conlleva esa forma de organización social. En esa dinámica oscilatoria nos hemos movido a lo largo de los tiempos, en mayor o menor medida, siendo la ética humana el único elemento regulador y sabiendo que esa ética es variable en función de los grupos de poder y la cultura imperante.

El gran error que se plantea, bajo mi opinión, es que el concepto de libertad se entiende como inverso al de sumisión, sin comprender que el ser humano, como ya he comentado, tiene esa dualidad de social e individual. La idea social implica cierta sumisión a normas y la individual reclama el propio desarrollo personal.

A modo de conclusión me atrevería a decir que la libertad, que es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, siendo responsable de sus actos, no tendrá sentido sin esa responsabilidad. Por tanto educar en libertad es educar en responsabilidad, tanto social como universal y personal. Educar en responsabilidad implica, a su vez, enseñar a razonar y valorar nuestros actos entendiendo que somos sujetos inmersos en un sistema donde debe prevalecer el bien común, a la par que el propio, y que se nutre de la aportación de todos y cada uno de los integrantes del mismo, compartiendo, en justicia, todo lo que se crea. Ese es nuestro compromiso, sacar todo lo positivo que llevamos dentro para ponerlo al servicio de la especie y del entorno para conseguir una mejor vida y evolucionar hacia metas de perfección y desarrollo personal y social.

La cuestión es quien le pone el cascabel al gato. En una sociedad dominada por los defensores de la sumisión, donde el adoctrinamiento implica dogmas incuestionables, principios inamovibles, valores irrefutables, a la par que conformar sujetos de mediocridad evidente, resulta, cuanto menos, desanimador ver como nos estrellamos contra un muro una y otra vez, mientras la tele, los poderes fácticos y determinados grupos dominan el sistema e interfieren con su adoctrinamiento para seguir en la línea de sujetos sumisos, despreocupados y obedientes al orden establecido. Pan y circo, que no necesita grandes esfuerzos para discernir ni alardes filosóficos y críticos, pues ya hay quien piense por nosotros… Lo que es evidente, es que el garrotazo y tente tieso solo lleva a la sumisión y coarta el desarrollo de la libertad responsable, al menos bajo mi modesta opinión…

Siento, una vez más, haberme explayado en exceso, pero aún creo que queda tema para rato y que siempre se deja uno cosas en el tintero por falta de tiempo, espacio y capacidad de mantener la atención y argumentar adecuadamente.

12 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Más claro es imposible. Libertad, responsabilidad. Sumisión, sobre todo a las normas que creamos y también, al interés del conjunto, que al final, es lo que nos salva. Un abrazo.

MarianGardi dijo...

Tu articulo es tan largo que cuando lo lees hay que ir anotando lo que uno quiere decir.
Me ha llamado la atención lo que dices sobre libertad y sumisión, para mí la palabra sumisión está reñida con la palabra libertad.
Uno puede ser libre y responsable con el grupo o hacia el grupo, o sea, la sociedad, respetar leyes y demás, es distinto responsabilizarse a ser sumisos como en la iglesia, sea usted sumiso y entregue su voluntad.
No señor la voluntad la muevo yo y soy responsable para con los demás y acepto las leyes o las normas.

Lo primero para que los individuos adquieran responsabilidad es que sean íntegros y humanos, ahora somos medio humanos y medio animales, lo estamos demostrando, con todos los atropellos que hacemos al planeta y a sus habitantes.

Un abrazo

emejota dijo...

Si fuéramos conscientes que tenemos menos libertad de la que nos creemos y a veces más de la que nos merecemos, otro gallo nos cantaría ¿verdad?
Genial entrada, me ha encantado. Beso.

mariajesusparadela dijo...

Pocas formas hay de ser realmente responsables. Si no hay libertad para elegir, nunca seremos responsables de lo que suceda.
Pero, aunque parezca mentira, hay quien lo ignora.

RGAlmazán dijo...

Sí, hay que compatibilizar ambas cuestiones, libertad y sumisión (no me gusta la palabra). De todas formas la clave es que debemos despegarnos del consumismo y aceptar que hay que cambiar a un modelo donde el consumo sólo sea el estrictamente necesario y donde la distribución de los recursos sea más equitativa. Sin olvidar de que el planeta tiene recursos limitados y que no se puede expoliar en beneficio propio y de corto plazo.

Salud y República

Eastriver dijo...

Lo malo son siempre los extremos, y me temo que avanzamos dándonos caramonazos, de una esquina a la otra. Y el camino ancho está enmedio... El justo medio que decían los ilustrados, Antonio, el justo medio.

Antonio dijo...

Hola Joven Cuervo. Es complicado conseguir el equilibrio entre estas dos posiciones. Ya sabes que lo dicotómico es complejo de balancear…
Un abrazo

Gracias Mirian por tu paciencia al leerme. Tal vez podríamos hablar de libertad y compromiso crítico, en lugar de sumisión… creo que es más acertado.
Un abrazo

Antonio dijo...

Gracias emejota. La libertad merecida es aquella que sabes ejercer desde el compromiso, la implicación y el buen criterio… Hay quien no se merece ninguna libertad por no saber hacer buen uso de ella, pero, en el fondo, es la sociedad la que establece los cauces y tolerancia a las conductas para ejercerla … El equilibrio entre el yo y los demás es complejo…

Besos

Antonio dijo...

Es posible, María Jesús, que haya libertad para elegir, pero la sociedad se encarga de reprimir aquellas conductas que no son adecuadas y cultiva la sumisión para neutralizar estos actos de libertad, por lo tanto hablamos de libertad condicional… La libertad tiene un componente utópico en tanto que para subsistir dependemos, en gran medida, de los demás y eso establece un comercio de intereses que nos obliga a asumir compromisos, a veces, poco defendibles…

Antonio dijo...

Rafa, como decía antes, cambiamos sumisión por compromiso crítico responsable. A mí tampoco me gusta la palabra sumisión y dictado…
Saludos


Ramón, cuando hablaba del péndulo pensaba en eso, en que vamos oscilando de un lado a otro, cuando el péndulo queda fijo en el centro por la propia naturaleza, o se va hacia uno de los lados cuando hay alguien que ejercer la fuerza necesaria para desviarlo del centro; eso solo puede hacerlo quien ejerce el poder o tiene la fuerza requerida…

LUNA LLENA dijo...

Hola Antonio,los hay muy cultos que carecen de valores.
No hay principios, el único valor es el dinero, lo vivimos todos los días en la política, en la sociedad,en el trabajo etc.
Como bien dices, nos someten a una estructura productora creadora de riqueza,que beneficia a una minoría.
El hombre actual esta y se siente solo, vive en un entorno hostil, agresivo, sobrevive y busca.
Ni la formación, ni la evolución pueden desterrar de nuestro ADN,la codicia, la avaricia, la erótica del poder.
Los poderes apartan a los mejores: los críticos, los honrados, los que buscan el bien común.
La libertad esta en la mente de las personas para poder elegir como quieren vivir, muchos la venden por llenar la barriga.
Sin duda nos esperan cambios impredecibles, ante esta incertidumbre me turba pensar que puede surgir cualquier salvador con poder para engatusar a las masas desengañadas, que venderan su libertad por cierta seguridad.
El péndulo en un extremo, ese es,
el futuro que intuyo.
Un abrazo.

Antonio dijo...

Luna Llena, hay muchos interesados en mantener una sociedad inmadura, acrítica, sumisa y obediente. Pero como el hombre necesita elementos sobre los que discutir y manifestarse, le crean problemáticas superfluas y conflictos anodinos que los atrapan. Ahí tienes a Tele 5 y sus programas denigrantes para cualquier persona con criterio y el propio mundo futbolero donde se vuelcan tantas alegrías y frustraciones..
Existe un amplio sector creado en esta práctica que vería bien que alguien pensara por él, que ejercieran la política dejándolos al margen, que con su dictado le resolviera los problemas cotidianos y le ocultara la cruda verdad de las cosas protegiendo su conciencia… Otro caudillo invicto que llevara el redil a los buenos pastos… y garrotazo al que se saliera del rebaño.
Otro grupo andamos en la idea de que se ha de cambiar al ser humano y la sociedad, para trabajar por él y para él. Para crecer y que aporte todos sus valores al conjunto de la sociedad de forma justa y equitativa…
Ahí va oscilando el péndulo, de un sitio a otro, empujado por unos y por otros hasta llevarlo a su terreno cada cual.
Un abrazo