Opinión | Tribuna
Publicado
en el diario La opinión de Málaga el día 06 ENE 2026 7:00
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/01/06/nuevo-orden-125400980.html
Puede que
no caiga el régimen venezolano, sino que se cambien sus gerifaltes por otros
más afines que permitan y faciliten el libre ejercicio industrial y comercial
de las empresas americanas
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| Trump |
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Los hechos nos desbordan. La
confusión aflora y uno no sabe muy bien por dónde petará todo esto. Intentamos
comprender lo incomprensible, de explicarnos esos hechos desde la razón y del
derecho, pero nada encaja como debería hacerlo en el mundo que nos hemos dado
tras la II Guerra mundial.
Estamos asistiendo a uno de los
hechos más graves que se pueden dar en la aplicación del derecho internacional.
Aunque no es la primera vez que los EEUU actúan como gendarme autoproclamado y
en defensa de sus propios intereses, disfrazados de defensores de la
democracia, como ya hizo en Irak, en Irán, Yemen o Afganistán, sin considerar
la debacle que causaron aquellas primaveras árabes, que tanta caos provocaron y
tanta sangre derramaron, hoy asistimos a otra intervención unilateral con
objetivos, aunque oscuros, suficientemente explicitados.
Conjeturando con los datos y
acciones que se vienen observando, entiendo que la intención de Trump no es traer
la democracia y la libertad a Venezuela, ni apoyar a una oposición, que según
parece ganó las elecciones pasadas, sino conseguir la sumisión y control del
gobierno venezolano y los recursos naturales, léase explotar el petróleo y
otras riquezas de que dispone el país. Por tanto, entiendo que no está en sus
cálculos ‘entronizar’ a María Corina Machado, sino a alguien que consiga
estabilizar el país, pacificarlo y permitir que las empresas petroleras
americanas inviertan con garantía de éxito… tal vez Delcy Rodríguez, amiga del
amigo Putin, o alguien de su entorno pueda asumir el papel visto lo visto.
Puede que no caiga el régimen
venezolano, sino que se cambien sus gerifaltes por otros más afines que
permitan y faciliten el libre ejercicio industrial y comercial de las empresas
americanas. Todo es cuestión de negociar… Estamos en un impasse, en plena
expectativa para ver por dónde sale el imprevisible Trump. El tiempo nos dirá,
a muy corto plazo, por dónde van los tiros, y nunca mejor dicho.
La teatralidad con que presenta sus
actos nos ha llevado al espectáculo de la detención y secuestro de Maduro, un
personaje de sainete, inmaduro a pesar de llamarse Maduro, que es un mal
presidente que se mantiene a través del entramado de intereses que cohesionan
al grupo dominante en el poder. Siempre me pareció un sujeto ridículo, que
hablaba con pajaritos, bailón como Trump, y carente de la solvencia requerida
para gobernar un país como Venezuela, un campo de batalla complejo, de
intereses en juego más allá de lo meramente perceptible.
Lo malo es que Trump está
desbocado, parece que viven en una burbuja y un relato megalómano, donde no
cabe la empatía ni el respeto a las normas internacionales. El nuevo orden que
proponen no entiende de derecho internacional o de organismos que lo sustenten…
es la ley del más fuerte, de las armas y el poder que se deriva de su uso, para
hacer a su América grande, un nuevo imperio que consolide su influencia desde
la metrópolis. Se vislumbra la aplicación renovada de la doctrina Monroe, aquel
presidente norteamericano del siglo XIX que proclamaba: ‘América para los
americanos’, en este caso para los norteamericanos, convirtiendo Latinoamérica
en su patio trasero.
Me barrunto y conjeturo, por mi
pelo blanco y lo vivido, que esto no ha hecho más que empezar. Trump pretende
el control y dominio de toda América, hacerse con Groenlandia, y seguir con sus
influencias en el resto de los mares y tierras afines a sus principios, para lo
que siembra y cultiva la idea de patriotas sumisos a sus planteamientos, para
dinamitar la UE y dejar a Europa en la maleable irrelevancia.
Tal vez ya haya un acuerdo entre
las partes interesadas, como pueden ser Rusia y China, para establecer las
nuevas zonas de influencia. Son tres potencias cuyo sistema de gobierno se
aleja de la democracia y establece una forma piramidal de entender el poder y
su ejercicio. Rusia se queda con parte de Ucrania y otras cosillas y China
atrapa Taiwán.
Lo terrible puede ser que el nuevo
orden se acabe estableciendo desde la debacle, desde la catástrofe mundial que
destruya todo para neutralizar el poder emergente de China, hasta que la gente
reclame la paz a costa de lo que fuere… en este caso el sometimiento al gran
Hermano que nos salvará del caos a cambio de la sumisión. Entonces empezará la
reconstrucción de otro mundo donde la tecnología desarrollada en la contienda
se imponga y la Inteligencia Artificial se convierta en omnisciente con
capacidad para controlarlo todo. La distopía de la novela ‘1984’ se hará
realidad, o tal vez nos lleven a otra distopía, la de ‘Un mundo feliz’, de
Aldous Huxley, donde seremos felices con el soma y el placentero conformismo.
Ese mundo futurista ya está en la
mente de determinados personajes que proyectan el mañana en su propio beneficio
empresarial… ojo a los Elon Musk y compañía, que mueven los hilos entre
bastidores. Puede que mi generación se escape por la tangente antes de ser
atrapada… Dios dirá.
Málaga, 4 de enero de 2026


1 comentario:
Actualidad plena de lo que está sucediendo en nuestro mundo en los tiempos que corren o vuelan. Las noticias sobre los hechos y los hechos llevados a cabo sin una justificación que avalen la legitimidad de los mismos es la tónica que nos invade y daña el ánimo y la esperanza. ¡Cuántas experiencias de maltrato humano y decisiones perversas tenemos que seguir soportando nuestra generación que, sin salir de una, nos imponen otra tan mala como la anterior! ¿Qué les espera a las nuevas generaciones? Entre las agresiones irracionales y los proyectos venideros con la IA que deshumaniza la misma vida?
Por ahí leo tu reflexión, amigo Antonio. Reflexión que comparto. Un abrazo.
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