sábado, 16 de mayo de 2026

Día de reflexión: inquietudes y preguntas

 Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 16 MAY 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/05/16/dia-reflexion-inquietudes-preguntas-130275523.html

El CEO de Palantir Technologies publica un manifiesto político que aboga por una visión tecnocrática y militarista del futuro de Occidente

Una urna electoral. / L.O.

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Sábado 16, día de reflexión. En realidad deberíamos decir día de relajación, de liberarse de la presión propagandista, casi acoso, de los partidos políticos y sus campañas electorales. Día, pues, de sosiego y descanso. La reflexión, a estas alturas, debe estar más que elaborada, porque no es un acto puntual, sino un proceso existencial; es decir, el ser humano, por el mero hecho de ser pensante, ha de ejercer esa actividad de forma constante y orientada a todo aquello que afecte a su evolución vital.

Ya hemos de tener una evaluación bastante aproximada de la realidad y una valoración de las causas que la conforman o determinan. En realidad, en este periodo histórico tan convulso, es complicado sacar conclusiones claras si no miras más allá de aquello que pretenden mostrarte. Determinados partidos, o ideologías políticas, parecen prestidigitadores o hábiles magos que, mientras distraen tu atención sobre un punto, te hacen el truco de magia sin que te percates de la realidad que ocultan, usando el ruido mediático para desviarte de lo importante.

Creo que para neutralizar, en lo posible, la mentira y la manipulación de quien te vende un relato falso y tendencioso, con promesas y análisis sesgados de la realidad social y política que nos afecta, cabe no caer en la trampa de su impostura. No debemos, si queremos ser consecuentes con nuestro ideario y sentimiento humanista, dejarnos arrastrar, por el odio, a la confrontación irracional hija de intereses espurios. El serio y aséptico análisis de los recientes hechos puede ser un buen conductor de nuestro razonamiento para valorar la oferta de cada partido político.

Estado de confusión

Estamos en un momento de gran confusión. Tenemos inquietudes muy fundamentadas. La plutocracia arremete contra la democracia. El neoliberalismo pretende colonizar el Estado y, con ello, la gobernanza. Son muchos y variados los síntomas que apuntan a un futuro inquietante donde las nuevas tecnologías, dominadas por los oligopolios sostenidos por los grandes capitales, se impongan. Estrategias para alcanzar ese objetivo ya andan manifestándose.

En 2025, Alex Karp, CEO de Palantir Technologies, publicó junto a Nicholas Zamiska el libro The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West (La República Tecnológica: Poder duro, creencias blandas y el futuro de Occidente), no es un libro sobre tecnología, es un manifiesto político. Cito: «precisamente es la expresión más articulada hasta la fecha de un proyecto de fusión entre el poder del Estado y el capital tecnológico», según refiere Martín Schapiro.

De este libro se desprende un manifiesto, publicado en abril de 2026, donde, a través de sus 22 puntos, se detalla «una visión tecnocrática y militarista del futuro, provocando intensos debates sobre el rol de la inteligencia artificial (IA) y la influencia tecnológica en la política global... el documento expone una postura neo-reaccionaria que aboga por la fusión del poder estatal y la élite tecnológica de Silicon Valley», lo que ha generado interesantes controversias.

Uno de los críticos más significativos es Yanis Varoufakis, economista y exministro de Finanzas de Grecia, señalando que «representa una visión en la que la tecnología es utilizada para aumentar el poder de las élites, reducir la transparencia y aumentar la vigilancia estatal». Desde esta visión traigo a colación lo manifestado por Noam Chosmky, cuando dice: «La población general no sabe lo que está ocurriendo, y ni siquiera sabe que no lo sabe».

Stand de Palantir en la feria de segujridad European Police Congress (EPC) de Berlín / HANNIBAL HANSCHKE (EFE)

No sabemos lo que deberíamos saber

Creo que en gran medida es así. En general la población está abducida por cuestiones menores, por ruido y líos, por controversias histriónicas de personajes tóxicos que dicen defender aquello que van destruyendo, como es el caso de falsos discursos sobre los conceptos libertad y democracia, acusando a otros de tal destrucción para salir airosos del lance, colocando la pelota en tejado ajeno. Nos estamos centrando, por ejemplo, en un discurso ficticio de injusticia porque una señora dice que el Estado español le ha dejado al pie de los caballos en México. En realidad ella ha ido a provocar, con insultos y descalificaciones, una cortina de humo o estrategia desestabilizadora de las relaciones internacionales con un país gobernado, democráticamente, por ideología no afín a la suya. Hay, pues, agentes tóxicos en la vida política que se descubren solo si somos capaces de ver más allá de donde ellos nos señalan.

El objetivo parece ser conseguir la desafección de la gente a la democracia y a las ideologías que la sustentan. Ya se sabe que todo cambio, para ser real y efectivo, se ha de dar en un contexto afín al mismo, es decir aquel donde el «espíritu de los tiempos» (el Zeitgeist en la filosofía hegeliana) lo permita e, incluso, lo exija como forma de salir de un atolladero o crisis. El nuevo orden requiere desconstruir lo existente para reconstruir, con otra argamasa, ese orden fundado en premisas diferentes que otorguen el poder al verdadero dueño de los recursos. De ahí que propongan, desde Palantir Technologies, esa alianza entre el poder tecnológico y el Estado para imponer el nuevo orden mundial, incluso por la fuerza de las armas.

Para crear ese ambiente, tendencia o clima, expertos los hay a mansalva y son adquiribles en el mercado de las ideas y las estrategias para instaurar estados de opinión. El papel de los medios de comunicación, sobre todo las redes sociales, dominadas por las élites económicas y los oligarcas, permiten sembrar y cultivar el desconcierto y la desconfianza en el sistema imperante para envolver a la población en la necesidad de un nuevo orden que les traiga la tranquilidad subjetivamente perdida, y digo subjetiva porque la realidad no se corresponde con el mensaje que transmiten las redes y medios contaminados por estrategias de comunicación manipuladora.

La Ventana de Overton

Ejemplos de estrategias muy en boga los tenemos en el uso de la Ventana de Overton, que nos explica cómo se puede cambiar la opinión pública sobre un determinado tema y, de algún modo, manipular a las personas: «Lo que antes se consideraba absurdo puede, a la larga, ser aceptado por el público hasta poder instalar a una sociedad en el esperpento». Según los expertos: «No harían falta lavados de cerebro o instaurar una dictadura, tan solo aplicar una serie de técnicas avanzadas, cuya implementación podría pasar desapercibida para la sociedad».

Podríamos considerar que un ejemplo práctico del uso de la Ventana de Overton, nos lleva al absurdo de identificar la socialdemocracia con comunismo, como suelen hacer Ayuso o Milei en sus esperpénticas e hiperbólicas manifestaciones; o sea, establecer un sistema dicotómico entre la ideología MAGA, afín a Trump, y de otro lado la llamada ideología Woke, donde ellos mismos incluyen todo la ideología de izquierda o progresista, a la que despectivamente llaman Zurda. Esta dicotomía simplista permite delimitar grupos e identificar enemigos políticos al propio grupo: «o estás conmigo o contra mí», facilitando la adhesión de sujetos con escaso pensamiento crítico y conocimiento de la compleja diversidad del ser humano. La idea única ronda la mente y de ahí a la sumisión al totalitarismo del líder solo hay un paso, sobre todo porque la dicotomía referida se fundamenta más en lo emocional que lo racional.

Demasiadas preguntas

Ante estas circunstancias las preguntas que se nos presentan y plantean de cara a una buena reflexión son complejas y las respuestas difíciles para quien no tenga el suficiente conocimiento o capacidad de análisis de la enmarañada situación que nos envuelve. Hasta la persona más lúcida puede dejarse llevar por cantos de sirena y por la oferta egoísta e insolidaria de los políticos que defienden la eliminación de los impuestos, mientras viven y han vivido desde siempre de ellos.

Entiendo que para ejercer un voto coherente se ha de considerar el modelo social que uno sostiene, desde los principios que nos conforman y, cómo no, desde la conciencia de un humanismo solidario, aunque vaya relativamente en contra de nuestros intereses personales. En ello estamos, pero, curiosamente, se andan descolgando más aquellos que dicen defender el espíritu caritativo y justo de una religión que no siempre remó en beneficio del más necesitado, sino en favor del poderoso, a pesar de predicar la solidaridad y el amor hacia el prójimo.

Recientemente decía Julia Otero, en una entrevista, que en conciencia votaba en contra de sus intereses económicos asumiendo los impuestos que pagaba, mientras gente que cobraba el SMI votando a favor de quien no se lo sube. Salud y que usted vote bien, nos va mucho en ello.

 

sábado, 9 de mayo de 2026

Verdad, relato y falacia

 Opinión | Tribuna

Por Antonio Porras Cabrera

Publicado por el diario La Opinión de Málaga el día 09 MAY 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/05/09/relato-falacia-130011245.html

La generación de los 70 recuerda la imposición de dogmas y la dificultad de alcanzar la verdad en un contexto de control político y religioso

1984, la distopía creada por el escritor George Orwell. / l.o.

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Los nacidos y nacidas en torno a la mitad del pasado siglo, que andamos ya sobre los 70 y largos años, llevamos en nuestro haber una buena dosis de experiencia respecto a la manipulación política. El aprendizaje empírico nos ha dejado un amplio conocimiento al transitar, desde la falacia de la verdad absoluta y dogmática, al espíritu crítico, circunstancia que fuimos superando desde una especie de evolución «cuasiautopedagógica». Pasamos de tragarnos todo el relato delirante de la ideología única de corte fascista a vislumbrar otra realidad alternativa en el ejercicio de la democracia. Yo recuerdo mi curiosidad cuando mi padre escuchaba clandestinamente Radio España Independiente, la llamada Pirenaica, y sus inflamados discursos. Costó dios y ayuda recorrer el camino desde la sumisión impuesta a la manumisión, fraguada en la transición, conducente a la libertad y el derecho a la verdad, que sigue negándosenos.

Existió en nuestra infancia un férreo sistema de control y adoctrinamiento desde la religión y la política, ambas concertadas, para instaurar y perpetuar sus dogmas y credos políticos y religiosos en una sociedad sometida desde la verticalidad. Se instauró en nuestra mente un software troquelado e indeleble que acabó condicionando nuestro pensamiento, hasta tal punto que, los cambios que se fueron introduciendo debieron hacerse sobre el mismo software con el conflicto que ello conlleva. Nuestra subconsciente anda pleno de mensajes del pasado inoculados en el virginal cerebro del niño, merecedores de un buen psicoanálisis. En nuestro proceso evolutivo las nuevas ideas y valores, junto a la instauración del espíritu crítico, los relegó al lugar más oscuro y profundo de la memoria… pero persisten ahí aunque sea anatemizados.

Aquella verdad impuesta desde las «falacias ad populum y ad baculum» y sostenida por un relato de corte político y religioso, que encaja en la «falacia ad verecundiam», era una verdad falsaria para sostener un sistema de imposición y dominio de los grupos de poder vencedores por las armas en la cruel contienda civil.

La falacia en la política

Abro un pequeño paréntesis para explicar esos nombres, supongo que raros para algunos, de las falacias referidas y alguna otra. A saber: «falacia ad hominem» (el término proviene del latín y significa contra el hombre, ocurre cuando se intenta desacreditar una afirmación atacando al individuo que la presenta, en lugar de analizar la validez del argumento en sí mismo), «falacia ad populum» (es un error de razonamiento que sostiene que una afirmación es verdadera simplemente porque muchas personas creen que lo es), «falacia ad baculum» (es un argumento falaz que intenta validar una afirmación mediante amenazas o el uso de la fuerza, en lugar de razones lógicas), «falacia ad verecundiam» (es un error lógico que consiste en aceptar una afirmación como verdadera únicamente por la autoridad de quien la sostiene, sin aportar evidencia o razonamiento lógico) y «falacia ad ignorantiam» (es un tipo de argumento que sostiene que una afirmación es verdadera simplemente porque no se ha demostrado que sea falsa, o viceversa).

Sobre la verdad

La verdad absoluta, usando un símil geométrico, podríamos decir que es asintótica, nos aproximamos indefinidamente a ella sin alcanzarla. Dicho esto, y volviendo al mundo de la política y de la gestión de la cosa pública, hablar de la verdad es excesivamente complicado. Incluso el propio diccionario de la RAE nos ofrece siete acepciones distintas para la palabra verdad, de las que tomo tres: 1 «Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente». 2 «Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa». 3 «Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna». La verdad implica certeza, sinceridad y autenticidad, sirviendo de base para la justicia y la ciencia, diferenciándose de la mentira por su ajuste a los hechos. Además existen un sinfín de usos con calificativos como, por ejemplo: verdad moral, la pura verdad, verdad de Perogrullo, una verdad como un templo, etc.

En todo caso, en las acepciones 1 y 2, la verdad se conforma mediante el relato de los hechos, bien sean externos y fraguados por otros agentes, o internos a través del procesamiento cognitivo de los elementos que la van conformando desde el razonamiento lógico del propio sujeto. La acepción 3 alude a la objetiva característica indeleble de una cosa.

Si bien es cierto que la «falacia ad baculum» siempre anduvo imponiéndose en el ejercicio del poder, con mayor o menor insistencia y preponderancia, en estos tiempos vuelve, de la mano del trumpismo, a imponerse en las relaciones internacionales, donde se deja de lado el orden internacional para instaurar un sistema de imposición del báculo, del ordeno y mando, porque tengo el poder coercitivo para hacerlo.

En un sistema democrático, de soberanía popular, como el que sustenta nuestra gestión política, debería ser complicado el uso de la «falacia ad baculum» en tanto el votante ha de rechazar la amenaza, salvo que, mediante un relato alienante, se le vendiera un discurso totalitario para que el propio pueblo se hiciera el harakiri entregando el poder al dictador, ejerciendo de Gran Hermano… algo similar a lo ya ocurrido en Europa hace 100 años, o como nos plantea la novela 1984, con la distopía creada por el escritor George Orwell. Cuestión no descabellada si dejamos el dominio de la alta tecnología en manos de quienes pretendan dominar el mundo a través de la gestión de la llamada Big Data, que andan asomando la patita.

La manipulación del relato

Mientras tanto, somos presa del relato. El relato, en este caso, es una «reconstrucción discursiva de ciertos acontecimientos interpretados en favor de una ideología o de un movimiento político». Su intencionalidad puede ser informar, persuadir, narrar, describir o instruir mediante la articulación de un discurso argumental sólido y convincente, con objeto de que el receptor asuma nuestros planteamientos. Lo que no quiere decir que, necesariamente, se ajuste a la verdad, sino que sea asumido como verídico.

Bajo mi criterio el discurso pivota sobre dos elementos clave, como son el razonamiento y la emoción. Es complejo articular estas dos variables, pero en demagogia se impone lo emocional para atrapar al ciudadano. Existen dos elementos a considerar, con gran influencia en el proceso cognitivo que sustenta el razonamiento, como son la Disonancia cognitiva, formulada por Leon Festinger en 1957, y el Sesgo de confirmación, que nos lleva a sobrestimar el valor de la información que encaja con nuestra creencias, reduciendo la disonancia cognitiva.

La pérdida de la dignidad política

Desde la irrupción del trumpismo norteamericano, con sus sucursales internacionales, se han roto los esquemas y con ello la ética política, si es que alguna vez existió. Ya vale todo para fraguar un discurso alevoso, infame y desleal, con el ánimo de influir en el ciudadano. El nivel de alienación queda patente cuando Trump se permite decir en Iowa, en la campaña de 2016: «Tengo a la gente más leal, ¿Alguna vez habéis visto algo así? Podría pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a gente y no perdería votantes». Un exabrupto que no pasa factura electoral.

La confrontación irracional se impone y cabe el bulo, la mentira maquillada, las medias verdades y la posverdad. Se ha perdido, por parte de algunos partidos, la dignidad dando paso a la política canalla con su esencia antidemocrática. Nunca imaginé que un líder político pudiera llamar «mierda» o hijo de puta al presidente de su país o «rata» a un ministro. No lo imaginé porque creía que no se podía caer tan bajo cuando ante la falta de argumentos se recurre al insulto.

La verdad ha muerto o esta en la UCI malherida por los falsos relatos, por las falacias usadas intencionalmente, por el insulto y la falta de respeto a la democracia. Lo importante es, para muchos, ganar el relato, pero no el relato comparativo de programas políticos. Si consigo mostrar que el otro es lo peor, yo seré la mejor alternativa sin tener que mostrar mis debilidades. Ya se sabe: «en el país de los ciegos el tuerto es el rey». Un programa político nunca puede consistir en una conjura para “acabar con el sanchismo” sin dejar claro cómo se pretende gobernar, pues se puede sospechar que existe un programa oculto que, de conocerse, sería rechazable.

Sería bueno recordar que «cuando los políticos pierden el sentido común, la gente común debe recuperar el sentido», ahí lo dejo…

 

sábado, 2 de mayo de 2026

Romería de San Marcos, 25 de abril

 Opinión | Tribuna

Por Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 02 MAY 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/05/02/romeria-san-marcos-25-abril-129752620.html

Las romerías siguen siendo actos religiosos de devoción, en este caso con un sentido lúdico


La religión como argamasa social. / l.o.

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La tradición de nuestros pueblos tiene una presencia importante de gestas místicas y religiosas con gran protagonismo milagrero, que pretenden homogeneizar la sociedad a través de un mismo credo religioso desde el momento mismo de la conquista. Son abundantes las leyendas, narraciones, epopeyas y fantasías no exentas de una buena dosis de superstición.

El conflicto entre el islamismo de Al-Ándalus y los reinos cristianos del norte es un toma y daca constante, donde se alternan periodos de paz y de guerra, de razias y pillaje, a la par que alianzas entre los diversos reinos que pueblan la península, como es bien sabido.

La religión como argamasa social

En aquel proyecto, para fraguar una nación o reino conformado en torno a un credo cristiano, era importante asentarse en el terreno conquistado introduciendo la argamasa social de la religión como aglutinador, o elemento cohesionador, que fortaleciera el dominio del territorio desde esa identidad religiosa. De esta forma se consolidaba una cultura propia y diferenciada que, al aposentarse en los nuevos enclaves, acercaba e integraba en el reino a sus habitantes, en este caso imponiendo la cultura judeocristiana del vencedor.

En la cultura popular o social, hay elementos de mucho peso que vienen a definirla y determinar su identidad, como son las leyendas, héroes y mitos, valores, principios, credos, roles sociales y normas; es decir, se comparten creencias, costumbres, tradiciones, lenguaje y valores, lo que crea una identidad colectiva y con ello se revitaliza el sentido de pertenencia al grupo.

Por tanto, las leyendas e historias que anidan en nuestros pueblos, sean o no verídicas, tienen un valor esencial en la cultura popular y social para perfilar la esencia cultural del colectivo. De esto sabe mucho la religión que, con su influencia en el medievo, fue imponiendo relatos fantasiosos y milagreros que atrapaban al pueblo a través de su expresión de fe ciega e incuestionable ante le prédica del clero.


El valor de las fiestas religiosas. / l.o


El valor de las fiestas religiosas

Las fiestas religiosas, romerías e, incluso, los inquisitoriales autos de fe (ceremonias públicas organizadas por la Inquisición española, entre los siglos XV y XVIII, para exhibir la reconciliación o castigo de herejes, actuando como un espectáculo pedagógico de fe y control social), canalizan, o han canalizado, formas de adhesión a la fe católica. Por tanto las romerías siguen siendo actos religiosos de devoción, en este caso con un sentido lúdico que puede aglutinar, incluso, a quienes carecen de esa fe, siendo agnósticos o de otros credos, pues esa esencia lúdica y de componente social abre la puerta al no creyente.

Dicho esto, me gustaría resaltar la secular fiesta o romería de San Marcos, que se celebra cada 25 de abril en Cuevas de San Marcos, para festejar a su patrón, San Marcos Evangelista. La leyenda del diablo de la Cueva Belda sustenta una interesante costumbre que se plasma en esa romería.

El diablo de la Cueva Belda

Pero primero les contaré la leyenda que, salvando los matices que pudieran aparecer en función del relator, me quedo con la narrativa de Diego Vázquez Otero, que plasma en su obra ‘Tradiciones malagueñas’, de la que recojo este fragmento del relato:

«Cierto día, al caer la tarde, unos guerreros cristianos de los que combatían a los moros en la frontera, se equivocaron de camino y, extraviados en aquellas sierras, fueron a acampar para pasar la noche en la entrada de la cueva. A medianoche vieron aparecer en ella un dragón horroroso, al tiempo que salía del antro gran cantidad de humo que oscureció la luna que brillaba en medio del firmamento. Llenos de espanto, huyeron despavoridos, a pesar de haber probado en combates su valor y fiereza.

La romería de San Marcos. / l.o.


De vuelta al Real, pusieron el hecho en conocimiento del Capellán, un frailecito de la Orden de Santo Domingo, muy inteligente y animoso. Al día siguiente ordenó a los que habían presenciado el hecho que le acompañaran a la cueva a la medianoche, con el fin de atar al diablo y conseguir ahuyentarlo para siempre de aquel lugar. Los soldados, no sin algún recelo, pero alentados por el valor del Capellán, le acompañaron hasta cosa de un tiro de bala de arcabuz de la entrada de la gruta, a la que se dirigió solo, precisamente en los momentos en que la torre de la iglesia dejaba caer la primera campanada de la queda.

Apenas se extinguió la vibración metálica, el personaje enlutado encendió un hachón verde y a su luz púsose a leer en un mamotreto enorme. Poco después, separó la vista de los pajizos pergaminos, pronunció unas palabras, trazó en el aire unos signos cabalísticos y, de súbito, apareció en el suelo de la oquedad como un lago de fuego que la iluminó toda con un resplandor siniestro, como luz de azufre. Al mismo tiempo, comenzaron a volar sobre el lago en llamas murciélagos gigantescos y a salir serpientes de todos los tamaños que se retorcían y enroscaban en las columnas petrificadas. El enlutado mismo desapareció convertido en uno de aquellos repugnantes reptiles.

El fraile, de cuerpo pequeño, pero de alma grande y templada, no se arredró. Pronunció fervorosamente el nombre de Jesús y penetró resueltamente en la cueva, sin que el fuego del suelo quemase sus pies. Sacó la Cruz que llevaba oculta en el pecho. Al elevarla apareció nimbada de vivísimo resplandor celestial, colocándola después sobre un montón de tierra que tenía la forma de un ara, en donde crecían unas flores amarillas que anudó para significar simbólicamente que el diablo quedaba vencido en aquella batalla y atado a los pies de la Cruz de Cristo. Al instante oyóse en el interior una explosión formidable que hizo retemblar la tierra.

El fuego del suelo desapareció, quedando convertido en un lago de aguas cristalinas, que aún existe, y quedando el recinto iluminado del resplandor de la Cruz, cuya sola vista hizo huir a los malos espíritus que no volvieron a presentarse en la gruta. De entonces data la costumbre de los vecinos de Cuevas de salir al campo todos los años en la festividad de San Marcos el 25 de abril, para atar al diablo. La sencilla ceremonia consiste en echar un nudo en los jaramagos, a la sazón en plena florescencia, y consumir a continuación una abundante y suculenta merienda, todo ello bajo el azul de un cielo radiante». Yo añado que la cueva debió estar habitada por los monfíes, lo que nos da pie a que fueron ellos el demonio que da base a la leyenda.

Es una romería plena de colorido, que se desplaza al embalse de Iznájar / l.o.

La romería de San Marcos

Recuerdo en mi tierna infancia, cuando la romería se celebraba en torno al puente de Armiñán sobre el río Genil, en el mismo límite de las provincias de Málaga y Córdoba, como mi madre y demás familia ataban el jaramago mientras recitaban una jaculatoria que yo apenas recordaba, pero que, antes de fallecer mi madre, le pedí me la concretara. Decía así: «Marcos, marcao, aquí dejo atao, en la hora de mi muerte que no te presentes, en la hora de mi vida que no me persigas». No me cuadraba la expresión, mas mi madre nunca supo explicármela con precisión y solo me decía que así se la enseñaron a ella y así la decía. Tras darle algunas vueltas deduje, no sé si con acierto, que invocaba a San Marcos, para inmediatamente decir al diablo que quedaba atado, conjurado, para que no viniera por su alma a la hora de su muerte y, finalmente, servía como exhorto para que no le persiguiera con sus tentaciones en las horas de su vida.

Hoy en día es una romería plena de colorido, que se desplaza al embalse de Iznájar, con su presa anclada entre los municipios de Cuevas de San Marcos y Rute. Sale en procesión San Marcos, desde la iglesia hasta el embalse, acompañado de carretas tiradas por tractores, donde grupos variados de cuevachos (ese es su gentilicio), amigos y amigas, disfrutan de la fiesta con cante, baile, risas y algarabía, además de un buen yantar, donde no falta el hornazo de San Marcos y una amplia variedad de la gastronomía local, en un acto fraternal de hermanamiento.

Cuevas de san Marcos, aunque supongo es de todos conocido, es un pueblo localizado en la comarca nororiental (Nororma) de la provincia de Málaga, que merece ser visitado, tanto por la belleza orográfica de la zona y su entorno, como por su singular atracción urbana, donde resalta su iglesia del siglo XVII, el museo del juguete y el centro de interpretación de la sierra del Camorro.

(Nota: Las fotos están tomadas en 2010)

Día de reflexión: inquietudes y preguntas

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 16 MAY 2026 7:00 Enlace: https://ww...