sábado, 19 de noviembre de 2022

El moderno mito de Sísifo


 

Hoy conocí a Sísifo. Los dioses inmisericordes, ante su afrenta, le habían condenado a ejercer eternamente un trabajo infinito, debiendo rodar una piedra ladera arriba sabiendo que, antes de alcanzar la cumbre, voltearía de nuevo hacia abajo, para volver a empezar. Había perdido el sentido de la vista y su visión de la vida era absurda, incongruente y simplona, todo su mundo se concentraba en su tarea quedando cegato para el resto de su entorno.

Con aquel trabajo titánico fue descubriendo cómo se transformaba su cuerpo, crecía su musculatura y se iba perfilando su anatomía con una precisión asombrosa… y se enamoró de su cuerpo, vivió para él y a él le dedico su tiempo, su esfuerzo y atención. Se preocupaba de su salud física y andaba ejercitando su musculatura, ya no como suplicio, sino para remarcar su esbelta figura. Todo lo demás le era indiferente. Le importaban un bledo los conflictos sociales, el hambre o la miseria, incluso la cultura que solo tenía sentido para él si se llamaba culturismo. Viendo su espléndido aspecto, su tonificada musculación y el escultural aspecto de dios griego con su armoniosa belleza, daba por bien empleado el tiempo dedicado a subir la inmensa piedra montaña arriba, sabedor de que volvería a rodar hasta el valle para darle de nuevo la oportunidad de ejercitarse subiéndola, una y otra vez, a la retadora montaña, en un eterno retorno, un ciclo vital cerrado en círculo, donde solo el hedonismos de un ego centrípeto podía justificar tal desmesura. Amó a la piedra. Ella era su compañera, la amiga que le permitía su desarrollo, que afianzaba su belleza corporal, a la que abrazaba en pleno esfuerzo, queriendo acariciarla en una alianza de propósitos, donde él tenía un fin y ella era el instrumento para conseguirlo.

Sí, había descubierto, en el castigo de los dioses a su osadía, el gran regalo que le otorgaron al dictar una sentencia, o castigo ejemplar, a la que había reconvertido en oportunidad para perfeccionar su soberbia figura de cuerpo escultural. Aquel trabajo inútil pasó a ser útil… pero solo para él. Su mente obsesionada, por y para ello, dejo de pensar en otra cosa y fue aumentando su ceguera, menguando su cerebro pensante, concentrándose en un solo objetivo: conseguir cada día incrementar su desarrollo muscular, marcar las fibras o haces musculares, aflorar sus venas delimitando a la perfección su anatomía. Cada músculo reivindicaba su presencia, se hacía notar en su singularidad anatómica, para tomar un protagonismo preciso en el conjunto de aquella complexión tan envidiable.

En este estado andaba yo, contemplando a Sísifo voltear la inmensa piedra, cuando acabé percatándome de que aquel joven sudoroso, jadeante y magníficamente musculado, no movía una piedra, sino unas tremendas pesas con mancuernas que una y otra vez elevaba en el aire con esfuerzo. Con orgullo decía que cada día pasaba horas y horas en el gimnasio, dosificando un trabajo cuyo objetivo único era tonificar su cuerpo. Era feliz en aquel espacio que componía su mundo. Pagaba religiosamente su cuota mensual por el uso de aquellas instalaciones, para hacer un esfuerzo socialmente improductivo, pero que a su ego le satisfacía.

 Mientras observaba los chorros de sudor resbalar sobre su cuerpo, no sé por qué, me vino a la memoria una escena de mi infancia, donde los gañanes del cortijo, apegados a la labranza, sudaban embarrados, por el polvo del verano o de la trilla mezclado con sudor, para llevar a casa un sueldo miserable. ¡Cómo ha cambiado el mundo!, me dije pensativo. Aquel gañán trabajaba para ganar una miseria y poder subsistir él y sus hijos; este joven se mata trabajando sin nada producir, sino un gasto a su bolsillo. Vi a Sísifo en él, condenado a aquel trabajo inútil, improductivo, para dar satisfacción a los dioses del Olimpo: al dios dinero que residía en el gimnasio, al dios soberbia que habitaba en su interior, al dios Apolo en la perfección de su belleza, al hedonismo, al ego presuntuoso o la petulante vanidad.

Concluí que la base de la vida está en la ponderación, en el ejercicio necesario, en el alimento requerido, en el equilibrio entre el yang y le yin. Porque nada, absolutamente nada, es absoluto… 

viernes, 4 de noviembre de 2022

Desahucio en la Macarena

Tumba de las víctimas

Será una curiosa coincidencia o está hecho adrede. Cuando concluía el día de los difuntos, alguien aparece por la Basílica de la Macarena y exhuma los restos del general franquista Queipo de Llano. Ese día había estado yo en el cementerio para honrar a mis familiares y amistades ya fallecidos. Entre ellos los 15 fusilados y arrojados a una fosa común en un apartado olivar, donde sufrieron olvido y su familia escarnio, miedo y temeroso silencio.

Fueron muertos por sus ideas republicanas un 15 de septiembre de 1936, cuando las huestes de este señor, incitador a ello, les asesinaron vilmente. Cuando volvió la democracia, el primer alcalde, que surgió de las urnas, decidió exhumar los cadáveres de aquellos “mártires socialistas” y llevarlos al campo santo. Antes, los otros “mártires franquistas” ya habían sido sobradamente enaltecidos como héroes en todo el territorio nacional, aunque no en mi pueblo, porque allí los milicianos no fusilaron a nadie, al menos que se sepa. El alcalde se ocupó de evitar el derramamiento de sangre de los rebeldes y sus adláteres, lo que no evitó su propia muerte a manos de los secuaces de Queipo después…

Realmente no fueron 15, sino 16 vidas, pues la pobre Concepción Hidalgo Porras, a sus 33 años, llevaba a un hijo en su vientre y cometió el error de ir a buscar a su marido para salvarlo de la muerte, lo que le costó la suya y la de su feto, además del abuso. También fueron 14 hombres, entre 57 y 16 años, según reza en la lápida que hoy resalta su memoria en una tumba común del cementerio, a la que cada año, por estas fechas, pongo una vela en señal de recuerdo, con la intención de honrarlos.

Queipo ordenó e incitó al crimen, a dar café a Lorca, a la violación de las mujeres y a la tortura de los republicanos. Fue cruel y despiadado en su discurso y en sus hechos, e incomprensiblemente, yacía a los pies de la Macarena como si de un santo varón se tratara, lo que ponía en cuestión a la propia Virgen, representada por su hermandad.

Siempre me pareció una deshonra para la Virgen tener aquel personaje a sus pies. Pero qué culpa tiene la Virgen si ha sido manipulada siempre por los que se decían sus fieles, le han puesto coronas, la nombran alcaldesa, en algunos casos, hasta ministras y ministros, la han querido implicar en las cosas terrenales ante la propia incompetencia del demandante.

La pasividad conformista, la complicidad de la Iglesia, con estas situaciones le ha hecho mucho daño a la religión, pues las élites y el fanatismo religioso han jugado sucio olvidando el verdadero mensaje de Cristo, arrimando el ascua al interés de su sardina. Siempre me sorprendió que esa religión, que dice representar el mensaje evangélico, una vez transcurrido tantos años de aquellos sucesos lamentabilísimos, no hubiera hecho contrición pidiendo perdón o disculpas por sus actos. No exhumó a los asesinos inhumados en las iglesias dedicadas al culto. Pero sí elevaba masivamente a los altares a sus mártires como beatos, mientras que algunos de sus fieles acusaban de revanchistas y abrir las heridas de la guerra, a quienes pedían la justicia de la reparación con los que yacían en las cunetas o fosas comunes. No, la religión no ha estado a la altura de las circunstancias, porque nunca lo estuvo en estos casos, siempre acogió catafalcos de impresentables en sus lugares de culto, todo era cuestión de poder y dinero, ¿a cuánto impresentable se dio sepultura en iglesias y catedrales a lo largo de la historia?

El desahucio forzado de Queipo se justifica, más bien, en que era un okupa, en un espacio religioso de amor maternal, de entrega a los demás, de todos eso valores que se le otorgan a la Virgen, y que este señor no merecía como ya demostró. Le deseo un eterno descanso, o lo que haya estimado el Juez eterno para él, al amparo de su familia, allá donde ellos estimen oportuno, en su intimidad, que seguro los tendrá cerca…  cosa que no podrán hacer muchos de los familiares de sus víctimas, que siguen en fosas comunes por su criminal actuación, por deshumanización y vileza… ¿Cómo pudo aguantar la Macarena la presencia de semejante genocida? No creo que fuera su compinche, su protectora de un llamado hermano mayor honorífico de su Hermandad. ¡Como las cosas terrenales nos hacen perder la fe! Ya no crees en ningún dios, cuando dejas de creer en aquellos que te decían lo que tenías que creer...

Las víctimas

lunes, 31 de octubre de 2022

Poema a Miguel Hernández (112 aniversario de su nacimiento)

 

Tal día como hoy, el 30 de octubre de 1910, nacía en la localidad de Orihuela (Alicante), uno de los poetas más grandes que dio nuestra tierra. Miguel Hernández, fue un espíritu libre y crítico, que se fraguó, incluso, a la falda de la religión. Pero, al igual que otros muchos, abandonaron el credo para ejercer un pensamiento libre, aunque le llevara a integrarse en otro grupo de principios e ideología diferente, entendiendo que la justicia y el desarrollo social han de liberarse del dogma. Su convicción revolucionaria, ante una sociedad injusta, donde el poderoso explota al débil, le llevó a defender las ideas y valores de la democracia siguiendo los pasos de Neruda y su influjo. En todo caso, con mayor o menor acierto paradigmático, su utopía de justicia e igualdad queda plasmada en su poesía.

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Miguel Hernández de niño


A Miguel Hernández en el 112 aniversario de su nacimiento.

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Volverá mi memoria a presentarte

como hombre de justicia y de pasiones

que plasmando los poemas con tu arte

sembraste de ilusión los corazones.

 

Del barro de los polvos de labranza

mezclados con la sangre jornalera

hicieron de tu honor fiel y balanza

buscando renacer la primavera,

luchaste como un bravo en la batalla

cantaste con tu voz a la esperanza

mostrando al infinito tu gran talla

por amor al pueblo unido en alianza.

 

El yugo que quisieron imponerte

lo arrojas como un toro desbocado

buscando derrotar la mala suerte

que al nacer te ubicaron al costado,

por eso en remembranza de aquel hecho

con mis versos escribo este poema

que surgen exhalados de mi pecho

en honor a tu espíritu y tu lema.

 

© Antonio Porras Cabrera

30 de octubre de 2022

 

 

 

 

lunes, 5 de septiembre de 2022

VADE RETRO

 


Me repugna la toxicidad que aflora por doquier, la falta de respeto al pensamiento ajeno, la manipulación de los principios y valores democráticos en beneficio del interés partidista o personal. Esa toxicidad ha encontrado en las redes sociales el mayor campo de cultivo y ha volcado en ellas la vehemencia del propio parlamento y los seguidores políticos a modo de hooligans futboleros, haciendo del usuario de esas redes una irracional correa de trasmisión en muchos casos. Las redes son peligrosas como elemento difusor, si uno no se para a meditar sobre el mensaje que nos transmiten, para discernir sobre el valor real del mismo, su veracidad y la intencionalidad que persigue el autor con esa difusión. 

Hay intoxicadores, entes difamadores, que lanzan su ponzoña por propia convicción para destruir al contrincante, otros persiguen la exaltación de su ego al amparo de un falso crédito intelectual que ellos se otorgan; los habrá también que, anclados a su pensamiento totalitario, pretendan aniquilar los derechos constitucionales para hacer prevalecer un liderato absolutista y paternalista que dé sentido a un pueril infantilismo y otros muchos casos y justificaciones… La visceralidad, la prepotencia, el desprecio al diferente, el rechazo a otros pensamientos que no son los propios, dejan en muy mal lugar al peleón que pretenden matar a la razón con exabruptos y gritos, con descalificaciones e insultos. Hay, incluso, quien sostiene y defiende, con sus ideas, el viejo adagio de Luis XIV: “El Estado soy yo” y lo que piensan los míos, los demás son traidores; como si tuvieran el derecho de otorgar la titularidad de ser español mediante el uso de la simbología, pero no de los principios solidarios y de respeto al Estado de Derecho.   

Lo malo es que la escuela del debate que se va imponiendo es la que emana de la “Salsa rosa” televisiva y del mundo de la tertulia partidista, donde la intolerancia, la confrontación y vulgaridad “infraverdulera”, en muchos casos, suple a los argumentos para nublar la razón a través de la irracional emoción, llegando al propio hemiciclo parlamentario o saliendo de allí para influenciar la calle. El objetivo del debate no es crecer personalmente con él, sino convencer al otro de lo que uno piensa, sin considerar el pensamiento ajeno, haciendo oídos sordos al contertulio divergente, dado que nosotros estamos en posesión de la verdad. Cualquier debate productivo pasa por saber escuchar lo que el otro dice para sacar de ello lo mejor, si hay algo aprovechable que nos enriquezca, y viceversa. Estamos, pues, invertidos en esto del debate; o sea, nuestro objetivo no es aprender de los demás sino enseñarlos a pensar como uno piensa… y ese planteamiento mesiánico no cabe en un debate productivo para nosotros mismos, pues no nos enriquece, salvo el enaltecimiento de nuestro propio ego, mediante un intento de imponer el propio pensamiento colonizando la mente ajena, adoctrinándola, como si ello confirmara nuestra superioridad intelectual a través de la seguridad manifestada, lo que lleva a la petulancia y a la pedantería y todo ello al ridículo o al patetismo más exacerbado. 

En alguna ocasión dije que cuando la política pierde el sentido común, ha de imponerlo la ciudadanía; pero en un alarde de manipulación, la política está arrastrando a la ciudadanía al sin sentido, a la irresponsabilidad, a la irracionalidad que conduce por senderos inescrutables a un abismo de confrontación, a un tobogán que nos lleva a las desgracias vividas a lo largo de nuestra historia. Nos falta empatía, humanismo, amor y comprensión de los demás y su libertad de pensamiento. 

Tal vez sería bueno que, antes de decir algo, pensáramos de verdad en lo que se dice, las razones que lo sustentan y las consecuencias e influencia en el entendimiento entre la gente. Sembrar lo negativo y no cultivar lo positivo solo lleva al caos, cuando el gran objetivo del ser humano debería ser la convivencia, el respeto y la empatía practicando la escucha activa. Pero cada cual es cada cual; o sea, como decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. En este sentido, la segunda parte del aforismo, viene a introducirnos en el llamado sesgo confirmatorio, al anteponer el salvar la circunstancia para salvarse uno; o sea, defiendo a mi partido, a mis ideas y a mis principios contra cualquier otra planteamiento, porque si los cuestiono me cuestiono a mí mismo, me desestabilizo y creo un conflicto interno dada mi formación donde, el valor principal, está en la defensa a ultranza de mis principios religiosos, éticos, morales, ideológicos, políticos, etc. que son incuestionables.

Es tóxico quien intenta colonizar el pensamiento ajeno, borrando, desde la imposición y la descalificación, las ideas del divergente para que prevalezcan las propias. Por suerte, hay una tendencia a pensar más y mejor, lo que deja en el más puro patetismo ese intento de colonización mental.

lunes, 11 de abril de 2022

Qué nos deparará el futuro.

 

Estamos ante una escalada temeraria del conflicto internacional. Parece que el pasado voló al olvido, que el desastre de la II Guerra Mundial solo ha quedado en una anécdota para determinados sujetos megalómanos y tramposos que alcanzaron el poder mediante estrategias de dudosa legalidad democrática. Sin embargo estas guerras de hoy y las que se fueron desarrollando en la segunda mitad del pasado siglo, se fraguaron, o empezaron a fraguar, con el fin de la gran guerra en 1945.

De los tres grandes bloques que confrontaron, fue derrotado uno y quedaron dos vencedores, aunque, en el fondo, todos perdieron. Por un lado la alianza nazismo y fascismo (incluyo en el concepto fascismo al imperio japonés que ideológicamente estaba influenciado por el pensamiento del general Hideki Tōjō ), fue derrotada por las armas, pero no muerta ideológicamente; tanto es así que el imperio americano abrió sus brazos al régimen de Franco en su alianza para confrontar en la guerra fría con la URRS, lo que, de alguna manera, lo blanqueó facilitando su inclusión en la ONU, a cambio de las bases militares otorgadas en usufructo a los EE. UU. y que aún persisten en su poder como otros “gibraltares” de nuevo cuño.

Pero casi desde el primer momento confrontaron los dos bloques vencedores para ganar influencia geoestratégica mediante el dominio de países limítrofes que entraban en conflicto, bien en guerra vicaria abierta, bien guerrilla entendida como liberalizadora por el sistema revolucionario que pretendía revertir el orden mundial. Ello les llevó a grandes inversiones en tecnología militar mediante una escalada simétrica que pobló el planeta de armas (nucleares, biológicas o químicas) de destrucción masiva, para sembrar el terror o pánico ante una posible tercera guerra mundial con la implicación de la URRS y los EE. UU. y demás aliados.

Los americanos mostraron al mundo la hecatombe que significaría un conflicto nuclear al observar el efecto de las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, en el ya cuasi vencido Japón de agosto de 1945. Hasta hoy solo los americanos han usado ese terrorífico armamento, pero, por lo que se ve, hay otros más que podrían hacer lo mismo, solo falta que se den las circunstancias requeridas. Estas las define la compleja mente de los políticos y militares jugando con sus paranoias y sus proyectos imperialistas megalómanos.

Parecía que el desmoronamiento de la URRS en circunstancias confusas, al menos para mí, abriría la puerta a la integración en occidente de los países comunistas de la extinta Unión Soviética, una vez establecida una economía de corte liberal. Pero ocurrió, bajo mi punto de vista, una situación curiosa: el desmantelamiento del Estado soviético, que capitalizaba la economía y el patrimonio de los países comunistas, significó que las mafias del poder económico y político se adueñaran de las solventes empresas del régimen, dejando en la más absoluta indigencia a los verdaderos dueños de ese patrimonio, que eran los ciudadanos que lo habían creado bajo el sometimiento al orden establecido. Una vez más, la ciudadanía y sus intereses eran obviados por el poder, siendo sometidos y manipulados. Surgieron las grandes empresas de la energía y las materias primas, los grandes holdings, de la mano de los oligarcas allegados al poder, siempre con la sospecha de testaferros y suplantadores que encubrían a los verdaderos propietarios.

El último fenómeno y el más significativo y trascendente, hasta el momento, fue la aparición de Putin. Su predecesor, Boris Yeltsin, con su faz de beodo y sus conductas irrespetuosas con las secretarias, era una vergüenza, según me comentaba hace unos años la guía en mi viaje a Moscú y San Petersburgo, que resaltaba la imagen de Putin como el salvador dignificante de la nueva era rusa.

Sin duda, Putin es un sujeto singular. Fraguado en la KGB, debe atesorar las virtudes y defectos que caracterizan a sus agentes: su misión está por encima de todo y no ha de pararse ante nada para conseguirla. Frio, calculador, egocéntrico, megalómano, de nula empatía y compasión ante el sufrimiento ajeno, solo debe obediencia a sus superiores, pero… Putin ya no tiene superiores, dado que en Rusia no hay una verdadera democracia, que implicaría dar cuentas a la ciudadanía mediante las elecciones libres y someterse a alternancia en el poder.

Putin ha establecido una estrategia para consolidarse en el gobierno ruso y lo ha conseguido, aunque haya tenido que cambiar le ley y adaptarla a sus intereses. Un turbio mundo de sospechas, una nebulosa informativa le protege. Su poder, a través del control de los medios y sospechosas prácticas, se ha instaurado hasta tal punto que se dice le tienen miedo sus propios colaboradores, como se ha visto en algunos momentos de interpelación en la TV.

El problema con este tipo de personajes es que son imprevisibles. Juegan con fuego en sus escaladas simétricas y, una vez lanzado el órdago, el riesgo es que quede atrapado y antes de dar marcha atrás sea capaz de lo peor, caiga quien caiga, dada su personalidad psicópatica, fría y carente de emociones y sentimientos respecto al sufrimiento ajeno.

¿Qué nos deparará el futuro?

domingo, 27 de febrero de 2022

La trascendente crisis del Partido Popular

Casado abandona el Congreso en soledad
 

La crisis del Partido Popular afecta a toda España. Es una crisis trascendente en tanto el PP conforma uno de los dos partidos sobre los que se ha balanceado la gobernanza del país. Este tiene una sólida implantación a nivel nacional y conforma uno de los pilares donde se soporta el equilibrio democrático, dado que ejerce la representación de una gran parte de la población.

Es cierto que, tal como sostengo en mi libro “Reflejos de pensamiento político” publicado en Amazon, en el PP confluyen diferentes sensibilidades políticas, desde los herederos del franquismo, a la derecha democrática, pasando por demócratas cristianos, conservadores, liberales y algún que otro verso suelto. En los últimos tiempos, los primeros, los más afines a las concepciones de la ideología franquistas, se han decantado por otra formación política con la creación de VOX, lo que ha significado una sangría de votos por el flujo de voluntades hacia la nueva oferta electoral. En esa conjunción es complicado sostener el equilibrio y, tal vez sea el ejercicio del poder la argamasa más eficiente para mantenerlo.  Hemos visto, muy a menudo, que cuando un partido no toca poder, afloran los conflictos internos y se resquebraja la estructura del edifico, pasando del debate sosegado a la confrontación de los egos aspirantes a ejercer el liderato.

No dejaré de referirme a otro fenómeno de masas muy importante surgido en los últimos años, como es el populismo, en especial al “trumpismo”, que se sustenta en la sensibilidad emocional; o sea, en la provocación de emociones de carácter egoísta e insolidario, dejando como marca propia la expresión America First de Trump, o “primero nosotros”. Aquí se genera una interrogante para saber a qué se refieren con el término “nosotros”. Podrían aludir a un país, a una raza, a una clase, a un partido o grupo… es decir, que en esa ambigüedad, si colocamos a todos los demás al otro lado del “nosotros”, quedará, solamente, nuestra propia idea como identificadora de ese “nosotros”, lo que nos llevaría a una concepción enmarcada en la ideología fascista, donde “nosotros” es el eje sobre el que gira la política en desarrollo; o sea, la idea única y dogmática que excluye a todas las demás, que no sean afines a ella.

Pero, además, se han introducido, en el ejercicio de la política y la creación de la opinión pública, otras variables peligrosas o instrumentos de engaño y manipulación, basados en el concepto de crédito y descrédito, desde técnicas de marketing. A su amparo aflora el concepto de posverdad, la creación y difusión de falsas noticias, las llamadas internacionalmente «fake news», a las que recurren los manipuladores y creadores de bulos, tan de moda en estos tiempos, donde las redes sociales ofrecen un campo informativo arbitrario que lo inunda todo, sin ética, rompiendo los valores de la responsabilidad en el ejercicio de la libertad de expresión, con tal de desacreditar al contrario, jugando con las emociones del ciudadano hasta convertirlo en hooligan. En este sentido me sorprendió el bochornoso e histriónico escrache al que sometieron a Casado en la propia sede del PP de calle Génova, acto no condenado por Ayuso, sino entendido como un cultivo de su propio ego.

El Partido Popular, tras la marcha obligada de Rajoy por la moción de censura a caballo de la corrupción, entró en crisis. Se vio claramente en el Congreso de donde salió elegido Casado como presidente, tras los “navajazos” (en sentido metafórico, claro está) entre las dos contrincantes crecidas al amparo del aparato y del propio Gobierno, Cospedal y Santamaría. Tal combate y desencuentro reforzó, o aupó, a Casado como savia nueva forjada y formada en las juventudes del PP, que vienen a representar esa granja intensiva donde se cría el animal político de cada partido, donde se adoctrina al futuro gobernante desde la perspectiva partidista, pero no desde la visión de estadista que requiere el buen gobierno de un Estado democrático. Por lo que he comentado antes de la argamasa, la pérdida del poder significa una menor cohesión intrapartido y una oportunidad para entablar la lucha de aspirantes para acceder al mismo cuando haya lugar; o sea, cuando se dé la ocasión de unas nuevas elecciones.    

En estas circunstancias que concurren, de conflicto y desencuentro en el PP, no son pocos los interrogantes que se plantean. No es exactamente una situación igual a la que se dio en el PSOE, cuando los “susanistas” asaltaron el poder dejando marginado a Sánchez, aunque se le puedan buscar similitudes en la comparable magnitud del desencuentro. 

En este caso, bajo mi modesto entender, el conflicto viene dado por dos desajustes significativos: uno es el salto generacional desde la cúpula anterior, adulta y madura, hacia una generación recién salida de sus juventudes, criadas en la granja intensiva, sin madurar democráticamente y con excesivas ansias de alcanzar el poder a pesar de su ignorancia y falta de pericia y formación estadista. La otra es las tendencias y estrategias políticas, que se han abierto camino en todo el mundo a caballo del “trumpismo” y el populismo, que arrastran, emocionalmente, al poco reflexivo.

El dilema que ahora se presenta para el PP y, por ende, para todo el país, es la salida o resolución del conflicto. Ya se le ha ido el ala derecha a VOX. Ahora andaba deglutiendo el ala izquierda, digiriendo a Ciudadanos con cuestionables prácticas. La pregunta sería si acabarán disociándose las diferentes sensibilidades políticas ya mencionadas anteriormente, dando al traste con la esencia singular del partido, donde conviven en equilibrio diferentes elementos diluidos, que precipitarían sin el ejercicio del poder que hace de atracción.

Mucho nos queda por ver, pero sobre todo, por comprender y entender, cuáles son los verdaderos motivos que llevan a un partido a ejercer la gobernanza y, sobre todo, quién mueve los hilos tras bastidores. Solo nos queda esperar, porque hay otra materia que puede estallar, se trata de la sospechosa corrupción de Ayuso en favor de su familia, que ha denunciado Casado, y que ya puso en marcha la maquinaria judicial, aunque ahora pretendan esconderla. Tal vez caigan los dos por diferentes motivos…

 


 

martes, 22 de febrero de 2022

Me dejas

 




Me dejas

(octosílabos)

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Me dejas a la intemperie

en esta noche tan larga

donde monstruos y fantasmas

me asustan con amenazas.

 

Me dejas en el desierto

cubierto de arena blanca

con esta boca reseca

a la que ya no das agua.

 

Me dejas en estas islas

sin que pueda abandonarlas

sin barco para buscarte

bogando la mar salada.

 

Me dejas en soledad

con la muerte que amenaza

en la barca de Caronte

con la mano en la balanza.

 

Esta noche que yo vivo

ya no tendrá madrugada

el sol no despuntará

con la luz de la alborada.

 

Solo me queda un recuerdo,

noches de luna de plata

con besos de amor intenso

entre tus sábanas blancas.

 

Si ya no tengo esos besos

que alimentaban a mi alma

¿para qué seguir viviendo

sueños de amor y esperanza?

 

© Antonio Porras Cabrera

Málaga, 22 de febrero de 2022

sábado, 12 de febrero de 2022

La política es cosa muy seria para dejarla en manos de los políticos

 

Genial Forges


Hoy es día de reflexión allende Castilla y León. Seguí con cierto interés las barrabasadas y absurdidades que nos ofrecieron ciertos políticos de granja; sí, de esos que se crían en los partidos. Son granjas intensivas que los toman de pequeñitos, los forman en sus juventudes y van sembrando el pensamiento único en su mente y la incapacidad de ir algo más allá de los dogmas y principios que encorsetan sus ideas. De los que entienden la política como la forma de imponer esa idea suya, dado que todos los demás están equivocados o, al menos, eso les han enseñado a ellos.

Luego pasa lo que pasa, que cuando llegan al poder, en algunos casos no saben lo que es la democracia ni el respeto al adversario, que representa a parte de la ciudadanía soberana, y se lanzan al insulto y la descalificación, como si la idea política fuera un dogma religioso aplicable para la salvación eterna, como si no debiera existir otro planteamiento que el de ellos, calificando a los demás de traidores a la patria; o sea, a la idea que ellos tienen de su patria sin considerar que es tan suya como de los demás y que la democracia es la oportunidad leal de debatir, convergiendo o divergiendo, con los pensamientos ajenos en pura simetría de respeto, con la intención de buscar la mejor solución para cada problemas que nos afecta.

En estos días he visto el esperpento entre granjas y remolachas, entre vampiros que muerden y convierten en zombis a las víctimas (yo pensaba, craso error el mío, que los vampiros cuando mordía convertían a las víctimas en vampiros, pero no… siempre hay motivos de satisfacción por el aprendizaje). He conocido nuevos títulos nobiliarios otorgados por el dedo discursivo inmerso en el mitin, como Duque de Maduro. He observado deslealtades, falaces discursos disruptivos, claros intentos de engaño y manipulación, errores al votar que truncan la artimaña para cargarse un proyecto, metiendo un gol en propia meta para luego querer linchar al árbitro, como si este fuera quien apretó el botón.

Me entristece todo esto, me da pena ver como la política se desacredita en manos de los que deberían dignificarla, de aquellos que la ejercen, teóricamente, en nombre del ciudadano que les otorgó su voto. Ese saprofitismo, cuasi biológico, que permite la saludable vida del parásito (obsérvese que si se descompone la palabra parásito nos queda la expresión “para sí to(do)”) a costa del huésped que le acoge, que es la sociedad que ejerce de víctima de la corrupción y el chalaneo, o politiqueo, en el tránsito de prebendas.

Pero, el problema es que caigamos en la trampa y ese descrédito de la política se convierta en desidia y pasotismo, dejando en sus manos el ejercicio de la misma. Tal vez pretendan eso, el desencanto, para que renunciemos a nuestros derechos de soberanía y sean ellos los que, ya libres de compromisos con la ciudadanía, puedan volver a ejercer el dictado de la clase dominante desde un poder impositivo, omnímodo y paternalista, cultivando la sumisión del niño adaptado a la obediencia del padre nutricio, para evitar la actuación del padre crítico y fustigador, como diría Eric Berne en su técnica terapéutica del Análisis Transaccional; o sea, la técnica impositiva del palo y la zanahoria.

Después de este día de reflexión mi conclusión es que “LA POLÍTICA ES COSA MUY SERIA PARA DEJARLA EN MANOS DE LOS POLÍTICOS”, al menos de estos que he visto en días pasados. Aunque también debería decir que una buena escuela de la democracia es la formación de la ciudadanía, desde niños, en esa disciplina convivencial, para que sepan distinguir el grano de la paja y ejerzan sus derechos y deberes con coherencia y responsabilidad para neutralizar esos influjos.

 


lunes, 15 de noviembre de 2021

Crítica de mi publicación Relatos y remembranzas

 

Por Carlos Guillermo Navarro
Miembro de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios (AAEC) y de la Asociación Colegia de Escritores (ACE).
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   La exposición tiene un eje conductor por el que el narrador-autor nos lleva a la infancia, a su lejano terruño infantil y de juventud. La fecha que aparece en cada uno de los capítulos acentúa la capacidad como relato de lo que se cuenta, porque fueron escritos en momentos diferentes aunque con un eje central común, evocar su pasado. Pero el autor también ahonda en determinados capítulos, en el relato en su más natural acepción, de estilo viejo, como él lo llama, donde surge una mera narración, algo distante de su personalidad, entre las diferentes personas que desarrollan la historia.

El mismo Antonio define en su prólogo, la razón de ser de su narrativa, y nos dice:

    “se incluye un amplio abanico de relatos con temática diversa; cosas de la infancia, fantasías amorosas, crisis relacionales, recuerdo del ayer y alguna fábula al viejo estilo”.

    Esta mezcolanza nos hace que centremos la mayoría de los apartados en esa remembranza, recuerdos y acercamiento al narrador-autor del que he hablado.

    De lo expuesto se deduce una escritura que acoge el mundo de la evocación de sus tiernos tiempos infantiles, pero que a veces se le escapa hacia una fantasía que fragua su propia mente. Así es significativo su relato inicial, La semilla, donde mezcla el recuerdo infantil de la espera de su padre y madre que lleguen de la labranza, y la concienciación que surge de escuchar la Radio España Independiente “La Pirenaica”, que por aquel entonces era muy conocida. Las dos historias son evocaciones, las dos forman parte del recuerdo, pero son puntos distintos de un pasaje histórico de su vida: la emotividad y añoranza del recuerdo de su familia, y la conciencia social que va abriendo su mente a cuestiones políticas como consecuencia de los acontecimientos históricos que se dieron en aquel tiempo, y donde se nos enfocan ideas muy diferente a la mentalidad que tenía una gran parte de la sociedad española victoriosa en la guerra. No obstante, esta visión está más cerca de un libro de memoria que de relatos.

Sin embargo, el segundo capítulo, se nos muestra también desde el punto de vista del narrador. Pero si el primero es un recuerdo fruto de la experiencia personal y evocadora del autor; el segundo, es una visión que se recoge como una historia inventada, no calcada de su vida, y que se descarga del peso  de sus recuerdos personales para convertirse en una ficción, muy similar “al sueño de Julia”, aunque no haya ninguna narración que se desprenda del todo de lo que le ha tocado vivir.

De ahí el concepto del título de Relatos y remembranzas. En sus historias, no existe forma más clara para definir donde empieza la realidad y termina la ficción. En el relato titulado, el amor está en el aire, nos muestra lo que el autor desea dar a conocer, donde se nos detalla lo vivido por el protagonista de la historia que se cuenta, y la separación que existe entre los recuerdos y el mundo creativo. Pocas veces se ha fundido esa dualidad, con sus problemas matrimoniales y de relación que deshacen el amor entre dos personas, el ambiente hostil de la pareja vivido por los hijos, y ese pasaje final hermosamente poético que parece entonar las expresiones finales de esa naturaleza que los envuelve y nos retrotrae a aquellos momentos de amor verdadero que en un principio caló entre ellos, en una especie de círculo donde el entendimiento de la pareja se rompe al principio, pero donde ese cántico poemático que se nos muestra en la escritura, acaba por unirlos de nuevo. Se empieza con una separación dura y se acaba con un amor exaltado.

Hay una frase que se recoge en este relato, que como digo nos muestra la razón de lo que autor intenta a través de sus historias, cuando afirma.

    donde todo lo exterior (referido a la naturaleza) no tenía el sentido dramático que le habíamos dado a nuestras vidas”,

    Atendiendo al choque vital entre la forma del ser del personaje y el entorno natural que le rodea.

    La exposición que se hace en su conjunto, en referencia a las historias, nos transporta a un mundo poético, a un canto sobre la existencia, que incluso en las rupturas, los celos, y las relaciones personales con quienes existen desconfianzas, lleva a que los interesados se reencuentren con aquellos pasajes hermosos que existieron en momentos anteriores. Las numerosas  reflexiones y evocaciones nos traen esos alegres instantes.  

    Las frases se condensan en unos contenidos donde el elevado y expresivo tono del lenguaje surge por doquier. Decía Don Pío Baroja en el prólogo elaborado por el mismo en la leyenda de Jaun de Alzate que “soy un poeta aldeano, de un humilde país y del país del Bidasoa. El objeto principal de mi leyenda es cantar esta tierra y este río. Nuestra comarca es pequeña y sin grandes horizontes, mi canto será también pequeño y sin grandes horizontes”. Antonio Porras ha sabido meterse dentro de su comarca y sacar los detalles que definen su tierra y la de aquellas otras que se le quedaron grabadas en la retina, canta por ello a la tierra, a los frutos que salen de ella, a las personas en sus relaciones y al paisaje que le arropó de pequeño. Alcanza en su exposición una poesía natural, y funde lo bello que la naturaleza encierra con las historias personales, hasta lograr provocar evocaciones y retomar los inicios de su exaltación juvenil, como cuando todo era de color de rosa.

Como punto que recoge los elementos que son constantes en este libro de vivencias y recuerdos, nos lo muestra la tercera historia, Remembranza, como ejemplo simplificador. Nos encontramos con una evocación del ayer, cuando nos dice: 

    donde el sosiego, la templanza y la mesura se buscan a esa edad (Avanzada). Recuerda como fluye las emociones desde el recuerdo y reaviva la memoria de aquella juventud perdida”.

    Me atrevería a decir que lo tratado en este libro está recogido en las tres palabras que a continuación contiene este texto, pero que puede aplicarse a cualquiera de los otros. Y así expone:

    “Hoy al amparo del hogar, de la chimenea con su cálido fuego crepitante de mágica visión hipnótica… me doy a la lectura del libro de mi vida a través de los recuerdos.

    Se trata, pues, de que las palabras del libro están metidas en un cajón de sorpresa que ameniza la lectura por la capacidad del autor para evocar su vida en los términos más apropiados.

    Antonio es poeta, y como fuente de su delicada visualización está más por lo positivo que por el pesimismo, y nos introduce en la poesía que en bastantes momentos contiene estas narraciones. Su prosa se convierte en una memoria de recuerdos para darnos un aliento de emotividad a través de los ríos, los campos, el valle, la floración, el mar, las relaciones juveniles, y que ni siquiera desde el punto de vista de las relaciones humanas o historias inventadas, que pierden alguna vez su encanto poético, o el transcurso del tiempo, pueden desligarse de la esperanza de ese mundo mágico.

    Y referido a este mundo y a su poética, nos narra en el comienzo de su historia, “Música celestial”,

Un manto negro y tenebroso oculta las titilantes estrellas. El cielo, encapotado, transmite el agobio de la oscura noche, mientras un viento estridente y rabioso lame los aleros y la intensa lluvia cabalga galopante en su montura. Las calles han dejado su ser y se han convertido en ríos caudalosos. El ritmo trepidante de los canalones desagua, desesperadamente, el cúmulo de líquido que escupe el cielo de forma torrencial en los tejados”

   Y como colofón de todo el estudio que se contiene en este hermoso libro, prefiero que sea el propio Antonio quien cierre las últimas palabras, porque en ellas se contiene todo el poemario narrativo que se recoge en sus relatos y remembranzas, donde nos dice,

    Así he llegado a estos 93 años de vivencias y experiencias. Ya pasaron, pero, inmerso en este viejo cuerpo cargado de achaques y sufrimientos, gusta recordar, porque recordar es volver a vivir. La vida no es lo que uno quiere, sino lo que uno hace al enfrentarse con la realidad del día a día. Esto ha sido mi vida. Crear el pasado, viviendo el presente, sin poder controlar el futuro” 

Hermosos relatos, hermosos recuerdos y hermosos cánticos poéticos. Lirismo, emotividad, belleza, armonía y equilibrio, todo un hacer de un poeta convertido en un estupendo narrador.




sábado, 17 de julio de 2021

COLONIZAR EL PENSAMIENTO

  

Sé que hay gente empeñada en colonizar mi pensamiento… y el de todo el mundo. Son aquellos que, con su altruista vocación, pretende hacerme comprender que lo que ellos ven es la verdad y lo que yo veo está apartado de ella, por lo que deberíamos (ya generalizo) reconocer nuestros errores e incorporarnos al redil. En su afán caritativo y bondadoso, pretenden salvar e iluminar mi pensamiento con su sabiduría superior, su gran capacidad intelectual y su certera sapiencia… son sabios e iluminados, carentes de argumentos lógicos, pero cargados de principios adquiridos a lo largo de su existencia, comprados en iglesias, partidos políticos, escuelas, grupos o sectas varias de poder o de credo.

No suelen usar argumentos que consoliden sus ideas, pues eso ya lo hace el dogmatismo que las conforman, estructurando un pensamiento enquistado resistente a la argumentación lógica, o sea un integrismo que acaba descalificándolos a ellos. Pero lo peor de todo, muchas veces, es que, cuando no les haces casos y, argumentalmente, les rechazas sus planteamientos aflora la vehemencia en lugar de la razón. Un ejemplo: cuando se ven acorralados por la razón acaban espetando: “Tú no me vas a convencer”, y desconectan acaloradamente del discurso argumental que les planteas para no caer en el debate.

Esa falta de versatilidad en el ser humano es generadora de rechazo y odio al diferente, hasta tal punto que inocula la semilla de la confrontación cainita. En lugar de utilizar su tiempo para pensar en cómo establecer sinergias, cómo acercarnos a través de los acuerdos, que los puede haber en común interés, se aferran a lo discordante y obvian lo concordante; es decir, prevalece la visión de lo negativo sobre lo positivo hasta romper la posibilidad de consensuar esa parte positiva para lograr algo en común que nos acerque como primer paso a dar en un largo camino de mejora de nuestra sociedad. Pero, tal vez, no tengan conciencia, o no quieran tenerla, de que todos formamos parte de un todo convivencial imposible de soslayar, o sea de esquivar o evadir.

Tenemos un defecto, y sálvese el que pueda: "la incapacidad de escuchar al otro antes de debatir", parece que lo importante es que, al final, el otro se quede con nuestro pensamiento en lugar del propio, colonizando el suyo con nuestras ideas.

Yo sigo siendo un mar de dudas en muchas cosas, sobre todo en aquellas que tengo un menor conocimiento, y he de decir, con absoluta convicción, que me gustaría poder resolver esas dudas con solvencia, a través de fuentes fidedignas y de mi propio razonamiento para introyectarlas como verdades “relativas”, sin embargo los voluntarios caritativos, que pretenden colonizarme con paparruchas, manda sus mensajes por todos los medios para convencerme de que su insolvente ocurrencia o tontería es la verdad y la mejor de las visiones de la realidad. Televisión con tertulianos, medios de comunicación con sus noticias, argumentos políticos infantiloides, desubicados, irracionales y tendenciosos, cuando no señuelos para evadir la realidad que se ha de ocultar para que no caiga sobre ellos la aplastante evidencia de su corrupción, su malicia y la certera expresión de su perverso pensar.

En todo caso, y volviendo al inicio del texto, esa colonización del pensamiento ha sido el garante del dominio sobre la sociedad y se consigue mediante el adoctrinamiento y la creación de actitudes de sumisión al poderoso, al considerado dueño, incluso, del conocimiento. No nos damos cuenta, pero el propio mecanismo de razonamiento se sustentas sobre premisas que conforma la base de la inferencia, o sea de la conclusión a la que llegamos mediatizada por los sesgos, que no dejan de tener, en muchos casos un componente emocional manipulable, como es un claro ejemplo el asumir la posverdad tan usada en estos tiempos como forma de engatusar al ciudadano a través de sus emociones, disposiciones y sesgo confirmatorio...

El ejemplo más claro de colonización del pensamiento es el religioso. De todos es conocido que en el mundo hay infinidad de religiones con diferentes formas de dar una explicación existencial al presente desde la concepción mágica de la vida. Digo mágica porque escapa al razonamiento, al conocimiento humano y se sustenta en bases hipotéticas que, en sus diferentes formas, pretenden explicar la espiritualidad del ser humano y sus principios existenciales a través de la fe en un ser superior que toma diversas formas según el credo. En todo caso, cada vez más, la ciencia asume el protagonismo explicativo de la realidad que vivimos, dejando en evidencia a las religiones que, casi siempre, pretenden ir adecuándose a los principios explicativos de la ciencia dejando los dogmas cuestionados como formas de expresión adecuadas al tiempo y no como la realidad defendida otrora a capa y espada. Al pueblo que no piensa o no tiene capacidad para hacerlo, se le adoctrina mejor en la sumisión para colonizar el pensamiento, hasta tal punto que se le inocula la idea de que su misión es ser sumiso.

A veces es bueno huir de la “verdad supuesta” de estas personas o medios, tan seguros de lo que dicen que evitan la autocrítica, y seguir con la duda razonable que te lleva al conocimiento, porque ya lo decía Bertrand Russell: “Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas”.

¡Buenas tardes y que usted lo piense bien!, pero antes de dar crédito a alguien, le aconsejo se siente tranquilamente, se desvista de prejuicios, mire quién, cómo, dónde y para qué lo dice, o al menos intente vislumbrarlo, y luego piense las razones,y argumentes y objetivos que presenta...



lunes, 10 de mayo de 2021

JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD.

 

Imagen de Wikipedia


Al recién fallecido escrito Caballero Bonald, le preguntó Juan Cruz en una entrevista publicada en El País, el 11 de abril de 2011: ¿Contra qué escribe? La pregunta se las trae. Yo hubiera preguntado ¿por qué escribe?, lo que implica una motivación intrínseca, un móvil cuasi subconsciente que te instiga a escribir. No es lo mismo escribir a favor o en contra de algo, dependiendo de qué aceptación social tenga ese algo. Escribir a favor es aceptar, escribir en contra es rechazar, pero, si esta escritura se realiza desde una concepción intelectual, implica compromiso y contribución de ideas para clarificar principios y valores culturales y sociales, ya que, al fin y al cabo, ha de ser uno de los compromisos esenciales de todo intelectual, aportando claridad, ética e ideas constructivas desde su privilegiada inteligencia. 

Me dejó intrigado la preguntita y como esta fuera su respuesta: “…mis últimos libros de poesía van contra los sumisos, los obedientes, los gregarios, los hipócritas…”, me pareció un canto a la libertad y autenticidad. Me interesé aún más por su biografía, porque solo con una rica experiencia y cognición puede sostener esa actitud.

Encontré otra pregunta cuya respuesta también me resultó interesante: ¿Para qué le ha servido escribir?, le pregunta Juan Cruz; él responde: “En primer lugar, para justificarme a mí mismo. Escribir me ha recompensado de todo mi pasado, incluso de mi presente”. Aquí hay un importante componente para los que escribimos, que se muestra a través de la trascendencia que pretendemos con nuestros escritos y el autoconocimiento, surgido del histórico análisis de nuestra conciencia y el conflicto interno, que se da entre la propia concepción de la realidad y las vivencias que la conforman en el proceso de socialización.

Siempre pensé que, intelectualmente, puede ser más rico aquel que más vive, pero no por lo que vive sino por cómo soluciona los conflictos y los aprovecha en el entorno que le tocó existir.

Tuvo Caballero Bonald una existencia cargada de vivencias variadas, su relación con Cela y su señora con la consiguiente ruptura final, su experiencia en Colombia, Paris, Madrid, Mallorca, etc., incluida la depresión, su actitud ante el franquismo y su vínculo a su Jerez Natal, aunque sus padres fueran nacidos fuera (su padre era de nacimiento cubano y su madre era francesa), en sus obras persiste el clima y el magnetismo de la marisma que tan bien describe en su novela Ágata ojos de gato.

Es aconsejable, al menos cuando se van los grandes, acercarse y reflexionar sobre su obra para mejor conocer al que nos deja, potenciando la trascendencia de su legado.

D. E. P. Juan Manuel Caballero Bonald

domingo, 2 de mayo de 2021

HOY TAMBIÉN DEBERÍA SER EL DÍA DE LA MADRE TIERRA.

 


Nuestra civilización se adueñó de gran parte del mundo desde la prepotencia y el dogmatismo religioso y cultural. Se les despojó a los pueblos conquistados de sus credos y culturas sin ni siquiera pararse a pensar o conocerlos. Nosotros, la “Civilización occidental”, al amparo de la cultura judeocristiana, rechazamos cualquier otra fe o credo al que identificamos como falso y, a quienes lo practican, como infieles. De ahí nuestra insistencia en llevar la verdad a los “pueblos equivocados” para salvarlos.

Nos desligamos de la filosofía politeísta de los romanos, en la que incorporaban o toleraban la mitología de los pueblos conquistados como forma de integración de la cultura del vencido, por lo que no imponían sus dioses sino que los incluían en un “Olimpo abierto” junto a los otros, aunque prevalecieran, en la escala de poder, los dioses romanos sobre los conquistados; Júpiter sería el número uno. 

Esto nos privó de conocer y valorar otras culturas, sobre todo en lo referente a la vinculación del ser humano con la propia naturaleza. En el caso de los territorios conquistados en América, se obvió la filosofía, podríamos decir ecológica, de los pueblos nativos. Por tanto no tenemos interiorizado el respeto y amor hacia la Tierra en un sentido amplio, como lo tienen los indígenas mapuches, incas, etc. habitantes del cono sur y centro de Sudamérica. Para ellos, el endiosamiento de la tierra significó respeto y amor, consolidó vínculos emocionales, afectos y de atenciones con ella.

El mundo occidental, claramente en expansión, colonizó las tierras para explotarlas, para sacarles la máxima rentabilidad sin pararse demasiado a pensar en los efectos de la desforestación y la sobreexplotación de sus recursos. Bajo mi punto de vista existe una diferente forma de entender esa relación hombre-naturaleza, mientras que los indígenas la ven como una aliada que nos nutre y alimenta, un ente superior que otorga los nutrientes de la vida a todos los seres de la creación, a la que hay que amar y proteger, ya que no es nuestra sino, más bien, nosotros somos de ella; los occidentales la consideran propia desde las palabras bíblicas del Génesis:

1:29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer”.

“1:30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así”.

Este mítico planteamiento tiene dos visiones, que se han venido manifestando a lo largo de los tiempos, según la interpretación que se haga del mensaje: Una es “esto es para comer, cuídalo o te quedarás sin nada”; otra es “todo es para comer cómetelo”. La irracionalidad miope del ser humano le ha llevado a creer que su dominio sobre todo le permitía hasta el exterminio, pues no vio la vinculación interactiva, y sostenida en el tiempo, que debe garantizar la perpetuación de la vida en la naturaleza. Nuestro sistema económico y consumista pasa por encima de esa lógica y arrasa con todo en base a esa miopía egoísta y egocéntrica a que me refería. Lo curioso es que, como estamos “hechos a imagen y semejanza de Dios”, pensamos que somos un dios menor y, en nuestra soberbia y prepotencia desmedida, en lugar de crear vamos destruyendo en el beneficio inmediato; o sea, somos como un Demiurgo en negativo.

Desde hace mucho tiempo, en una concepción de panteísmo, reenfoqué mi visión sobre la naturaleza desde otra perspectiva basada en el posicionamiento de los pueblos primitivos aludidos, con su actitud de respeto y consideración hacia la madre tierra: La Pachamama de la mitología inca, o al todavía más profundo concepto de Ñuke Mapu (Madre Tierra) del pueblo mapuche.

No se piense que esa filosofía era exclusiva del sur, pues, en Norteamérica, los indios también mantenían una relación parecida con la tierra. Es famosa, aunque haya creado cierta controversia, la carta, o discurso, del Gran Jefe Seattle, de la tribu de los Swamish, a Franklin Pierce presidente de los Estados Unidos de América, cuando le ofertó comprar la tierra; de ella extraigo estas dos preguntas que el Jefe le plantea al Presidente:

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?, esta idea nos parece extraña. Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del brillo del agua, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos?

Esta es otra interesante observación que alude a la Tierra: Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa, son nuestros hermanos. Las escarpadas montañas, los prados húmedos, el cuerpo sudoroso del potro y el hombre..., todos pertenecen a la misma familia.

Tras un extenso discurso, concluye así: ¿Dónde está el bosque espeso?: Desapareció. ¿Qué ha sido del águila?: Desapareció. Así se acaba la vida y solo nos queda el recurso de intentar sobrevivir.

Jefe Seattle (1855)

Todo esto lo expongo como forma de despertar la necesidad de reflexionar sobre ello para evitar el colapso definitivo de nuestra casa, parta llamar a nuestra conciencia a respetar el ecosistema, para comprender que no podemos montar en el carro de ese progreso egoísta de un neoliberalismo que sobreexplota los recursos para sacar beneficio inmediato, sino que hemos de velar por el desarrollo sustentado en un sistema abierto e interactivo sostenible. En este debate existen dos puntos de interés muy significados: Por un lado está cómo, en qué condiciones, dejamos la Tierra en herencia a nuestro hijos; por otro con qué cultura y actitudes dejamos a nuestros hijos en esa Tierra que los ha de alimentar. Traigo a colación un texto publicado el 29 de abril de 2010, en este mismo blog, cuyo enlace es:

https://antoniopc.blogspot.com/2010/04/que-mundo-les-dejaremos-nuestros-hijos.html

 

¡FELIZ DÍA DE LA MADRE… TIERRA!

jueves, 29 de abril de 2021

A LA LUNA EN SU ESPLENDOR (Soneto)




La Luna en su esplendor sigue su ruta
rielando su bogar sobre la mar
alumbrando en los cielos al pasar
la mirada en la noche que la escruta.
 
Aflora su indulgencia disoluta
conjugando en penumbra el verbo amar
con los tiernos placeres al besar
sus rojos labios de madura fruta.
 
No te marches llevándote la miel
del placer que encontré con tu mirada
y mis besos libaron de tu piel,
 
no me dejes vacío en la alborada
navegando sin rumbo en mi bajel
y esperando otra noche iluminada.
 
© Antonio Porras Cabrera
Málaga, 28 de abril de 2021.