Opinión | Tribuna
Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 17 OCT 2026 7:01
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/10/17/sacrificaos-135429760.html
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¿A quién se pedirán los sacrificios anunciados? No es de recibo que nos pidan sacrificio quienes gozan de privilegios excesivos con cargo a la Administración pública
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En nuestra cultura religiosa las
palabras sacrificio y sufrimiento podrían ser la llave de las puertas de la
Gloria, que será el premio a tan ardua entrega. Esta visión modela nuestra
actitud y disposición ante el infortunio y su forma de acometerlo. Mas,
también, siguiendo el diccionario de la RAE,
en la primera de las 8 acepciones que le otorga, define sacrificio como:
«Ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación».
¿Dónde lo ubica el señor Feijóo cuando nos solicita u oferta el
sacrificio si llega al poder? No sé muy bien dónde catalogarlo: ¿nos lo pide o
nos lo anuncia? ¿Deberá ser, siguiendo la definición de la RAE, una ofrenda a
la deidad que conforma el neoliberalismo? O sea, la economía, que al parecer no
va mal, exige un sacrificio a la ciudadanía en aras de tal deidad, que es un
dios menor llamado Dinero. Pero ¿para qué?, porque no se le puede pedir más a
un pueblo que anda en desventaja a la hora del reparto de los beneficios de la
macroeconomía, que marcha bien según los indicadores económicos reconocidos a
nivel internacional.
Creo que antes debería manifestar
con claridad su programa sometiéndolo al electorado. Qué tipo de proyecto
económico pretenden llevar a cabo, porque en los últimos tiempos el rico es más
rico y el pobre más pobre. Los salarios, a pesar de la importante subida del SMI (Salario Mínimo Interprofesional)
en estos años, no han crecido a la par que la inflación, pero los beneficios
empresariales sí lo han hecho, sobre todo los de las grandes corporaciones,
llevando a la expansión de la mayoría de las poderosas empresas nacionales e
internacionales. Otra cosa son las pymes y los autónomos, que han tenido suerte
variada.
El sacrificio que nos pide
El sacrificio que nos pide el Sr.
Feijóo podría ser la devaluación de las pensiones o la pérdida de derechos y/o
reorientar los servicios públicos hacia la actividad privada en detrimento de
la pública, ya sea la enseñanza o el sistema sanitario público. También podría
afectar a la congelación del SMI, a una menor inversión en ayudas a la
dependencia, becas o subvenciones a actividades culturales. Hay otra variable
preocupante, que es el incremento del gasto militar que propone Trump elevar hasta un 5% del
presupuesto según su cuestionable criterio.
Aunque también podría referirse a
una mayor entrega laboral, a producir más y mejor por el mismo precio o bajar
los costes de producción para competir con el tercer mundo elevando el
beneficio empresarial. Claro que, cuando uno ve las ganancias de la banca y de
las empresas del Ibex 35, pedir
eso al currante, que en muchos casos apenas gana para pagar el alquiler de la
vivienda, resulta bastante injusto y desconcertante.
Veamos, según la prensa, los seis
grandes bancos españoles —Santander,
BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja— obtuvieron un beneficio
conjunto de 20.164 millones de euros en la primera mitad del año, lo que supone
un 18% más respecto al mismo periodo de 2025. Las empresas del Ibex disparan
sus beneficios, también en el primer semestre, y rozan los 40.000 millones de
ganancias.
Por otro lado, el sueldo medio de
los CEO del sector bancario mejor pagados en Europa es de 7,6 millones anuales
—qué barbaridad—, según los datos publicados por la prensa y consultables en
internet. El SMI anual se sitúa en 1.221 x 14 = 17.094 euros anuales; o sea, el
CEO (Chief Executive Officer) o director ejecutivo gana 444,6 veces el
SMI. Poco sacrificio se le propone a este.
Gana la banca
La escandalosa ganancia de la banca
se entiende, sobre todo, cuando vas a pedir un crédito o te lo ofrecen ellos.
Recuerdo que en una ocasión me llamaron por teléfono ofreciendo un préstamo de
10.000 euros al «módico interés» de un 8,5% TAE, capital que, curiosamente,
coincidía con el total de mis ahorros, depositados en esa misma entidad
bancaria rentándome un 0,25%. Tras mostrar mi asombro y pedir explicaciones a
la señorita que me hacía la oferta, resaltando tan extraordinaria incongruencia,
solo me vino a decir que ella solo hacía la oferta; claro está y con toda
razón. Pues… ¡no va más… gana la banca! Yo le dejo el dinero para que lo guarde
y lo negocie moderadamente y ella lo utiliza para sacar tan pingües beneficios
con su préstamo.
Curiosamente, lo refiero como
anécdota, el islam prohíbe de
forma estricta el cobro y pago de riba (traducida como usura o interés),
basado en principios de justicia socioeconómica y riesgo compartido (sura
Al-Baqarah 2:278-279). Pero, para operar sin vulnerar esta ley, la banca
islámica ha desarrollado mecanismos financieros alternativos que sustituyen el
préstamo con intereses por operaciones basadas en el comercio, el arrendamiento
y la participación en beneficios o pérdidas. O sea, la banca sigue ganando.
El mundo económico está muy mal
repartido y nefastamente gestionado para los intereses generales de la
ciudadanía. La política económica de un país debería considerar esta situación
e introducir elementos de corrección para equilibrar mejor esas estratosféricas
diferencias. Pedir sacrificios al de abajo a la vista de tales disparidades es
insultante.
En nuestro caso, dado que el FMI (Fondo Monetario Internacional)
destaca a España como la economía avanzada que más crece por tercer año
consecutivo, situando el crecimiento para 2026 en 2,5%, parece más
desafortunada esa demanda de sacrificio a la gente llana, sobre todo
considerando que la sombra de la inflación —4,9% interanual en septiembre—
viene amenazando la pobre economía del trabajador a sueldo, ya de por sí
exigua, lo que implica un serio sacrificio de la clase trabajadora ante la
pérdida de poder adquisitivo del salario.
Derechos constitucionales
El Estado debería tener como
principal objetivo garantizar una accesibilidad razonable a aquellos derechos
ciudadanos que la propia Constitución
determina. Entre ellos se encuentran la vivienda, la sanidad, la educación, la
seguridad, el medio ambiente, etc., desarrollados a través del Título Primero
—artículos del 10 al 55—, que los divide en diferentes categorías según su
nivel de protección y naturaleza. Aun defendiendo la iniciativa privada como el
más importante motor de la economía del país en nuestro sistema político
liberal, la idea del interés general ha de prevalecer como modulador de la
actividad económica con un justo reparto de la plusvalía generada. El artículo
33, apartado 2, de nuestra Constitución refiere que el derecho de la propiedad
y de la herencia no es absoluto; está delimitado por su función social de
acuerdo con las leyes vigentes. En todo caso, el artículo 128 establece que:
«Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su
titularidad está subordinada al interés general».
Un proyecto político de futuro
Por tanto, para apoyar un proyecto
político de futuro, sea del partido que fuere, debe ser imprescindible
esclarecer esos programas y presentarlos al ciudadano para que determine su
voto en función de un análisis razonado y crítico. Por otro lado, no es de
recibo que se plantee el acceso al poder para echar al otro, ya demonizado y
vilipendiado por la paja en su ojo, obviando la viga en el propio. Derogar el
‘sanchismo’ no puede ser un propósito presentable y racional si no va
acompañado de un programa alternativo convincente para que el votante compare y
decida su elección.
En realidad, estamos en un periodo
donde la razón es desquiciada, o sea que no es razón, sino impulso o posición
irracional. El insulto al contrincante y la demonización de su ideología no son
una vía democrática y, posiblemente, puedan volverse contra quien los promueve
cuando la buena gente tome conciencia del dislate y acabe rechazando esos métodos
y formas de actuar que envenenan la sociedad.
Sacrifíquense también ellos
En todo caso, la cultura del
sacrificio y el esfuerzo, de la que mi generación sabe mucho, se ha de
contextualizar y repartir según las circunstancias, la ideología y el pensamiento
sobre justicia social. El salario, como mínimo, ha de garantizar una vida digna
al trabajador y su familia. El Estado ha de procurar que así sea mediante leyes
que permitan una justa redistribución de la riqueza y su propio apoyo al
desamparado.
Concluyo que no es de recibo que
nos pidan sacrificio quienes gozan de privilegios excesivos con cargo a la
Administración pública. Deberían empezar por ellos mismos para dar ejemplo.
Estaría bien que algún partido político incluyera en su programa, para estas
elecciones, un ERE reduciendo a la mitad los integrantes del Congreso, el
Senado y todos los parlamentos autonómicos. Es un pequeño sacrificio, nada más…






