lunes, 11 de abril de 2022

Qué nos deparará el futuro.

 

Estamos ante una escalada temeraria del conflicto internacional. Parece que el pasado voló al olvido, que el desastre de la II Guerra Mundial solo ha quedado en una anécdota para determinados sujetos megalómanos y tramposos que alcanzaron el poder mediante estrategias de dudosa legalidad democrática. Sin embargo estas guerras de hoy y las que se fueron desarrollando en la segunda mitad del pasado siglo, se fraguaron, o empezaron a fraguar, con el fin de la gran guerra en 1945.

De los tres grandes bloques que confrontaron, fue derrotado uno y quedaron dos vencedores, aunque, en el fondo, todos perdieron. Por un lado la alianza nazismo y fascismo (incluyo en el concepto fascismo al imperio japonés que ideológicamente estaba influenciado por el pensamiento del general Hideki Tōjō ), fue derrotada por las armas, pero no muerta ideológicamente; tanto es así que el imperio americano abrió sus brazos al régimen de Franco en su alianza para confrontar en la guerra fría con la URRS, lo que, de alguna manera, lo blanqueó facilitando su inclusión en la ONU, a cambio de las bases militares otorgadas en usufructo a los EE. UU. y que aún persisten en su poder como otros “gibraltares” de nuevo cuño.

Pero casi desde el primer momento confrontaron los dos bloques vencedores para ganar influencia geoestratégica mediante el dominio de países limítrofes que entraban en conflicto, bien en guerra vicaria abierta, bien guerrilla entendida como liberalizadora por el sistema revolucionario que pretendía revertir el orden mundial. Ello les llevó a grandes inversiones en tecnología militar mediante una escalada simétrica que pobló el planeta de armas (nucleares, biológicas o químicas) de destrucción masiva, para sembrar el terror o pánico ante una posible tercera guerra mundial con la implicación de la URRS y los EE. UU. y demás aliados.

Los americanos mostraron al mundo la hecatombe que significaría un conflicto nuclear al observar el efecto de las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, en el ya cuasi vencido Japón de agosto de 1945. Hasta hoy solo los americanos han usado ese terrorífico armamento, pero, por lo que se ve, hay otros más que podrían hacer lo mismo, solo falta que se den las circunstancias requeridas. Estas las define la compleja mente de los políticos y militares jugando con sus paranoias y sus proyectos imperialistas megalómanos.

Parecía que el desmoronamiento de la URRS en circunstancias confusas, al menos para mí, abriría la puerta a la integración en occidente de los países comunistas de la extinta Unión Soviética, una vez establecida una economía de corte liberal. Pero ocurrió, bajo mi punto de vista, una situación curiosa: el desmantelamiento del Estado soviético, que capitalizaba la economía y el patrimonio de los países comunistas, significó que las mafias del poder económico y político se adueñaran de las solventes empresas del régimen, dejando en la más absoluta indigencia a los verdaderos dueños de ese patrimonio, que eran los ciudadanos que lo habían creado bajo el sometimiento al orden establecido. Una vez más, la ciudadanía y sus intereses eran obviados por el poder, siendo sometidos y manipulados. Surgieron las grandes empresas de la energía y las materias primas, los grandes holdings, de la mano de los oligarcas allegados al poder, siempre con la sospecha de testaferros y suplantadores que encubrían a los verdaderos propietarios.

El último fenómeno y el más significativo y trascendente, hasta el momento, fue la aparición de Putin. Su predecesor, Boris Yeltsin, con su faz de beodo y sus conductas irrespetuosas con las secretarias, era una vergüenza, según me comentaba hace unos años la guía en mi viaje a Moscú y San Petersburgo, que resaltaba la imagen de Putin como el salvador dignificante de la nueva era rusa.

Sin duda, Putin es un sujeto singular. Fraguado en la KGB, debe atesorar las virtudes y defectos que caracterizan a sus agentes: su misión está por encima de todo y no ha de pararse ante nada para conseguirla. Frio, calculador, egocéntrico, megalómano, de nula empatía y compasión ante el sufrimiento ajeno, solo debe obediencia a sus superiores, pero… Putin ya no tiene superiores, dado que en Rusia no hay una verdadera democracia, que implicaría dar cuentas a la ciudadanía mediante las elecciones libres y someterse a alternancia en el poder.

Putin ha establecido una estrategia para consolidarse en el gobierno ruso y lo ha conseguido, aunque haya tenido que cambiar le ley y adaptarla a sus intereses. Un turbio mundo de sospechas, una nebulosa informativa le protege. Su poder, a través del control de los medios y sospechosas prácticas, se ha instaurado hasta tal punto que se dice le tienen miedo sus propios colaboradores, como se ha visto en algunos momentos de interpelación en la TV.

El problema con este tipo de personajes es que son imprevisibles. Juegan con fuego en sus escaladas simétricas y, una vez lanzado el órdago, el riesgo es que quede atrapado y antes de dar marcha atrás sea capaz de lo peor, caiga quien caiga, dada su personalidad psicópatica, fría y carente de emociones y sentimientos respecto al sufrimiento ajeno.

¿Qué nos deparará el futuro?

domingo, 27 de febrero de 2022

La trascendente crisis del Partido Popular

Casado abandona el Congreso en soledad
 

La crisis del Partido Popular afecta a toda España. Es una crisis trascendente en tanto el PP conforma uno de los dos partidos sobre los que se ha balanceado la gobernanza del país. Este tiene una sólida implantación a nivel nacional y conforma uno de los pilares donde se soporta el equilibrio democrático, dado que ejerce la representación de una gran parte de la población.

Es cierto que, tal como sostengo en mi libro “Reflejos de pensamiento político” publicado en Amazon, en el PP confluyen diferentes sensibilidades políticas, desde los herederos del franquismo, a la derecha democrática, pasando por demócratas cristianos, conservadores, liberales y algún que otro verso suelto. En los últimos tiempos, los primeros, los más afines a las concepciones de la ideología franquistas, se han decantado por otra formación política con la creación de VOX, lo que ha significado una sangría de votos por el flujo de voluntades hacia la nueva oferta electoral. En esa conjunción es complicado sostener el equilibrio y, tal vez sea el ejercicio del poder la argamasa más eficiente para mantenerlo.  Hemos visto, muy a menudo, que cuando un partido no toca poder, afloran los conflictos internos y se resquebraja la estructura del edifico, pasando del debate sosegado a la confrontación de los egos aspirantes a ejercer el liderato.

No dejaré de referirme a otro fenómenos de masas muy importante surgido en los últimos años, como es el populismo, en especial al “trumpismo”, que se sustenta en la sensibilidad emocional; o sea, en la provocación de emociones de carácter egoísta e insolidario, dejando como marca propia la expresión America First de Trump, o “primero nosotros”. Aquí se genera una interrogante para saber a qué se refieren con el término “nosotros”. Podrían aludir a un país, a una raza, a una clase, a un partido o grupo… es decir, que en esa ambigüedad, si colocamos a todos los demás al otro lado del “nosotros”, quedará, solamente, nuestra propia idea como identificadora de ese “nosotros”, lo que nos llevaría a una concepción enmarcada en la ideología fascista, donde “nosotros” es el eje sobre el que gira la política en desarrollo; o sea, la idea única y dogmática que excluye a todas las demás, que no sean afines a ella.

Pero, además, se han introducido, en el ejercicio de la política y la creación de la opinión pública, otras variables peligrosas o instrumentos de engaño y manipulación, basados en el concepto de crédito y descrédito, desde técnicas de marketing. A su amparo aflora el concepto de posverdad, la creación y difusión de falsas noticias, las llamadas internacionalmente «fake news», a las que recurren los manipuladores y creadores de bulos, tan de moda en estos tiempos, donde las redes sociales ofrecen un campo informativo arbitrario que lo inunda todo, sin ética, rompiendo los valores de la responsabilidad en el ejercicio de la libertad de expresión, con tal de desacreditar al contrario, jugando con las emociones del ciudadano hasta convertirlo en hooligan. En este sentido me sorprendió el bochornoso e histriónico escrache al que sometieron a Casado en la propia sede del PP de calle Génova, acto no condenado por Ayuso, sino entendido como un cultivo de su propio ego.

El Partido Popular, tras la marcha obligada de Rajoy por la moción de censura a caballo de la corrupción, entró en crisis. Se vio claramente en el Congreso de donde salió elegido Casado como presidente, tras los “navajazos” (en sentido metafórico, claro está) entre las dos contrincantes crecidas al amparo del aparato y del propio Gobierno, Cospedal y Santamaría. Tal combate y desencuentro reforzó, o aupó, a Casado como savia nueva forjada y formada en las juventudes del PP, que vienen a representar esa granja intensiva donde se cría el animal político de cada partido, donde se adoctrina al futuro gobernante desde la perspectiva partidista, pero no desde la visión de estadista que requiere el buen gobierno de un Estado democrático. Por lo que he comentado antes de la argamasa, la pérdida del poder significa una menor cohesión intrapartido y una oportunidad para entablar la lucha de aspirantes para acceder al mismo cuando haya lugar; o sea, cuando se dé la ocasión de unas nuevas elecciones.    

En estas circunstancias que concurren, de conflicto y desencuentro en el PP, no son pocos los interrogantes que se plantean. No es exactamente una situación igual a la que se dio en el PSOE, cuando los “susanistas” asaltaron el poder dejando marginado a Sánchez, aunque se le puedan buscar similitudes en la comparable magnitud del desencuentro. 

En este caso, bajo mi modesto entender, el conflicto viene dado por dos desajustes significativos: uno es el salto generacional desde la cúpula anterior, adulta y madura, hacia una generación recién salida de sus juventudes, criadas en la granja intensiva, sin madurar democráticamente y con excesivas ansias de alcanzar el poder a pesar de sus ignorancia y falta de pericia y formación estadista. La otra es las tendencias y estrategias políticas, que se han abierto camino en todo el mundo a caballo del “trumpismo” y el populismo, que arrastran, emocionalmente, al poco reflexivo.

El dilema que ahora se presenta para el PP y, por ende, para todo el país, es la salida o resolución del conflicto. Ya se le ha ido el ala derecha a VOX. Ahora andaba deglutiendo el ala izquierda, digiriendo a Ciudadanos con cuestionables prácticas. La pregunta sería si acabarán disociándose las diferentes sensibilidades políticas ya mencionadas anteriormente, dando al traste con la esencia singular del partido, donde conviven en equilibrio diferentes elementos diluidos, que precipitarían sin el ejercicio del poder que hace de atracción.

Mucho nos queda por ver, pero sobre todo, por comprender y entender, cuáles son los verdaderos motivos que llevan a un partido a ejercer la gobernanza y, sobre todo, quién mueve los hilos tras bastidores. Solo nos queda esperar, porque hay otra materia que puede estallar, se trata de la sospechosa corrupción de Ayuso en favor de su familia, que ha denunciado Casado, y que ya puso en marcha la maquinaria judicial, aunque ahora pretendan esconderla. Tal vez caigan los dos por diferentes motivos…

 


 

martes, 22 de febrero de 2022

Me dejas

 




Me dejas

(octosílabos)

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Me dejas a la intemperie

en esta noche tan larga

donde monstruos y fantasmas

me asustan con amenazas.

 

Me dejas en el desierto

cubierto de arena blanca

con esta boca reseca

a la que ya no das agua.

 

Me dejas en estas islas

sin que pueda abandonarlas

sin barco para buscarte

bogando la mar salada.

 

Me dejas en soledad

con la muerte que amenaza

en la barca de Caronte

con la mano en la balanza.

 

Esta noche que yo vivo

ya no tendrá madrugada

el sol no despuntará

con la luz de la alborada.

 

Solo me queda un recuerdo,

noches de luna de plata

con besos de amor intenso

entre tus sábanas blancas.

 

Si ya no tengo esos besos

que alimentaban a mi alma

¿para qué seguir viviendo

sueños de amor y esperanza?

 

© Antonio Porras Cabrera

Málaga, 22 de febrero de 2022

sábado, 12 de febrero de 2022

La política es cosa muy seria para dejarla en manos de los políticos

 

Genial Forges


Hoy es día de reflexión allende Castilla y León. Seguí con cierto interés las barrabasadas y absurdidades que nos ofrecieron ciertos políticos de granja; sí, de esos que se crían en los partidos. Son granjas intensivas que los toman de pequeñitos, los forman en sus juventudes y van sembrando el pensamiento único en su mente y la incapacidad de ir algo más allá de los dogmas y principios que encorsetan sus ideas. De los que entienden la política como la forma de imponer esa idea suya, dado que todos los demás están equivocados o, al menos, eso les han enseñado a ellos.

Luego pasa lo que pasa, que cuando llegan al poder, en algunos casos no saben lo que es la democracia ni el respeto al adversario, que representa a parte de la ciudadanía soberana, y se lanzan al insulto y la descalificación, como si la idea política fuera un dogma religioso aplicable para la salvación eterna, como si no debiera existir otro planteamiento que el de ellos, calificando a los demás de traidores a la patria; o sea, a la idea que ellos tienen de su patria sin considerar que es tan suya como de los demás y que la democracia es la oportunidad leal de debatir, convergiendo o divergiendo, con los pensamientos ajenos en pura simetría de respeto, con la intención de buscar la mejor solución para cada problemas que nos afecta.

En estos días he visto el esperpento entre granjas y remolachas, entre vampiros que muerden y convierten en zombis a las víctimas (yo pensaba, craso error el mío, que los vampiros cuando mordía convertían a las víctimas en vampiros, pero no… siempre hay motivos de satisfacción por el aprendizaje). He conocido nuevos títulos nobiliarios otorgados por el dedo discursivo inmerso en el mitin, como Duque de Maduro. He observado deslealtades, falaces discursos disruptivos, claros intentos de engaño y manipulación, errores al votar que truncan la artimaña para cargarse un proyecto, metiendo un gol en propia meta para luego querer linchar al árbitro, como si este fuera quien apretó el botón.

Me entristece todo esto, me da pena ver como la política se desacredita en manos de los que deberían dignificarla, de aquellos que la ejercen, teóricamente, en nombre del ciudadano que les otorgó su voto. Ese saprofitismo, cuasi biológico, que permite la saludable vida del parásito (obsérvese que si se descompone la palabra parásito nos queda la expresión “para sí to(do)”) a costa del huésped que le acoge, que es la sociedad que ejerce de víctima de la corrupción y el chalaneo, o politiqueo, en el tránsito de prebendas.

Pero, el problema es que caigamos en la trampa y ese descrédito de la política se convierta en desidia y pasotismo, dejando en sus manos el ejercicio de la misma. Tal vez pretendan eso, el desencanto, para que renunciemos a nuestros derechos de soberanía y sean ellos los que, ya libres de compromisos con la ciudadanía, puedan volver a ejercer el dictado de la clase dominante desde un poder impositivo, omnímodo y paternalista, cultivando la sumisión del niño adaptado a la obediencia del padre nutricio, para evitar la actuación del padre crítico y fustigador, como diría Eric Berne en su técnica terapéutica del Análisis Transaccional; o sea, la técnica impositiva del palo y la zanahoria.

Después de este día de reflexión mi conclusión es que “LA POLÍTICA ES COSA MUY SERIA PARA DEJARLA EN MANOS DE LOS POLÍTICOS”, al menos de estos que he visto en días pasados. Aunque también debería decir que una buena escuela de la democracia es la formación de la ciudadanía, desde niños, en esa disciplina convivencial, para que sepan distinguir el grano de la paja y ejerzan sus derechos y deberes con coherencia y responsabilidad para neutralizar esos influjos.

 


lunes, 15 de noviembre de 2021

Crítica de mi publicación Relatos y remembranzas

 

Por Carlos Guillermo Navarro
Miembro de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios (AAEC) y de la Asociación Colegia de Escritores (ACE).
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   La exposición tiene un eje conductor por el que el narrador-autor nos lleva a la infancia, a su lejano terruño infantil y de juventud. La fecha que aparece en cada uno de los capítulos acentúa la capacidad como relato de lo que se cuenta, porque fueron escritos en momentos diferentes aunque con un eje central común, evocar su pasado. Pero el autor también ahonda en determinados capítulos, en el relato en su más natural acepción, de estilo viejo, como él lo llama, donde surge una mera narración, algo distante de su personalidad, entre las diferentes personas que desarrollan la historia.

El mismo Antonio define en su prólogo, la razón de ser de su narrativa, y nos dice:

    “se incluye un amplio abanico de relatos con temática diversa; cosas de la infancia, fantasías amorosas, crisis relacionales, recuerdo del ayer y alguna fábula al viejo estilo”.

    Esta mezcolanza nos hace que centremos la mayoría de los apartados en esa remembranza, recuerdos y acercamiento al narrador-autor del que he hablado.

    De lo expuesto se deduce una escritura que acoge el mundo de la evocación de sus tiernos tiempos infantiles, pero que a veces se le escapa hacia una fantasía que fragua su propia mente. Así es significativo su relato inicial, La semilla, donde mezcla el recuerdo infantil de la espera de su padre y madre que lleguen de la labranza, y la concienciación que surge de escuchar la Radio España Independiente “La Pirenaica”, que por aquel entonces era muy conocida. Las dos historias son evocaciones, las dos forman parte del recuerdo, pero son puntos distintos de un pasaje histórico de su vida: la emotividad y añoranza del recuerdo de su familia, y la conciencia social que va abriendo su mente a cuestiones políticas como consecuencia de los acontecimientos históricos que se dieron en aquel tiempo, y donde se nos enfocan ideas muy diferente a la mentalidad que tenía una gran parte de la sociedad española victoriosa en la guerra. No obstante, esta visión está más cerca de un libro de memoria que de relatos.

Sin embargo, el segundo capítulo, se nos muestra también desde el punto de vista del narrador. Pero si el primero es un recuerdo fruto de la experiencia personal y evocadora del autor; el segundo, es una visión que se recoge como una historia inventada, no calcada de su vida, y que se descarga del peso  de sus recuerdos personales para convertirse en una ficción, muy similar “al sueño de Julia”, aunque no haya ninguna narración que se desprenda del todo de lo que le ha tocado vivir.

De ahí el concepto del título de Relatos y remembranzas. En sus historias, no existe forma más clara para definir donde empieza la realidad y termina la ficción. En el relato titulado, el amor está en el aire, nos muestra lo que el autor desea dar a conocer, donde se nos detalla lo vivido por el protagonista de la historia que se cuenta, y la separación que existe entre los recuerdos y el mundo creativo. Pocas veces se ha fundido esa dualidad, con sus problemas matrimoniales y de relación que deshacen el amor entre dos personas, el ambiente hostil de la pareja vivido por los hijos, y ese pasaje final hermosamente poético que parece entonar las expresiones finales de esa naturaleza que los envuelve y nos retrotrae a aquellos momentos de amor verdadero que en un principio caló entre ellos, en una especie de círculo donde el entendimiento de la pareja se rompe al principio, pero donde ese cántico poemático que se nos muestra en la escritura, acaba por unirlos de nuevo. Se empieza con una separación dura y se acaba con un amor exaltado.

Hay una frase que se recoge en este relato, que como digo nos muestra la razón de lo que autor intenta a través de sus historias, cuando afirma.

    donde todo lo exterior (referido a la naturaleza) no tenía el sentido dramático que le habíamos dado a nuestras vidas”,

    Atendiendo al choque vital entre la forma del ser del personaje y el entorno natural que le rodea.

    La exposición que se hace en su conjunto, en referencia a las historias, nos transporta a un mundo poético, a un canto sobre la existencia, que incluso en las rupturas, los celos, y las relaciones personales con quienes existen desconfianzas, lleva a que los interesados se reencuentren con aquellos pasajes hermosos que existieron en momentos anteriores. Las numerosas  reflexiones y evocaciones nos traen esos alegres instantes.  

    Las frases se condensan en unos contenidos donde el elevado y expresivo tono del lenguaje surge por doquier. Decía Don Pío Baroja en el prólogo elaborado por el mismo en la leyenda de Jaun de Alzate que “soy un poeta aldeano, de un humilde país y del país del Bidasoa. El objeto principal de mi leyenda es cantar esta tierra y este río. Nuestra comarca es pequeña y sin grandes horizontes, mi canto será también pequeño y sin grandes horizontes”. Antonio Porras ha sabido meterse dentro de su comarca y sacar los detalles que definen su tierra y la de aquellas otras que se le quedaron grabadas en la retina, canta por ello a la tierra, a los frutos que salen de ella, a las personas en sus relaciones y al paisaje que le arropó de pequeño. Alcanza en su exposición una poesía natural, y funde lo bello que la naturaleza encierra con las historias personales, hasta lograr provocar evocaciones y retomar los inicios de su exaltación juvenil, como cuando todo era de color de rosa.

Como punto que recoge los elementos que son constantes en este libro de vivencias y recuerdos, nos lo muestra la tercera historia, Remembranza, como ejemplo simplificador. Nos encontramos con una evocación del ayer, cuando nos dice: 

    donde el sosiego, la templanza y la mesura se buscan a esa edad (Avanzada). Recuerda como fluye las emociones desde el recuerdo y reaviva la memoria de aquella juventud perdida”.

    Me atrevería a decir que lo tratado en este libro está recogido en las tres palabras que a continuación contiene este texto, pero que puede aplicarse a cualquiera de los otros. Y así expone:

    “Hoy al amparo del hogar, de la chimenea con su cálido fuego crepitante de mágica visión hipnótica… me doy a la lectura del libro de mi vida a través de los recuerdos.

    Se trata, pues, de que las palabras del libro están metidas en un cajón de sorpresa que ameniza la lectura por la capacidad del autor para evocar su vida en los términos más apropiados.

    Antonio es poeta, y como fuente de su delicada visualización está más por lo positivo que por el pesimismo, y nos introduce en la poesía que en bastantes momentos contiene estas narraciones. Su prosa se convierte en una memoria de recuerdos para darnos un aliento de emotividad a través de los ríos, los campos, el valle, la floración, el mar, las relaciones juveniles, y que ni siquiera desde el punto de vista de las relaciones humanas o historias inventadas, que pierden alguna vez su encanto poético, o el transcurso del tiempo, pueden desligarse de la esperanza de ese mundo mágico.

    Y referido a este mundo y a su poética, nos narra en el comienzo de su historia, “Música celestial”,

Un manto negro y tenebroso oculta las titilantes estrellas. El cielo, encapotado, transmite el agobio de la oscura noche, mientras un viento estridente y rabioso lame los aleros y la intensa lluvia cabalga galopante en su montura. Las calles han dejado su ser y se han convertido en ríos caudalosos. El ritmo trepidante de los canalones desagua, desesperadamente, el cúmulo de líquido que escupe el cielo de forma torrencial en los tejados”

   Y como colofón de todo el estudio que se contiene en este hermoso libro, prefiero que sea el propio Antonio quien cierre las últimas palabras, porque en ellas se contiene todo el poemario narrativo que se recoge en sus relatos y remembranzas, donde nos dice,

    Así he llegado a estos 93 años de vivencias y experiencias. Ya pasaron, pero, inmerso en este viejo cuerpo cargado de achaques y sufrimientos, gusta recordar, porque recordar es volver a vivir. La vida no es lo que uno quiere, sino lo que uno hace al enfrentarse con la realidad del día a día. Esto ha sido mi vida. Crear el pasado, viviendo el presente, sin poder controlar el futuro” 

Hermosos relatos, hermosos recuerdos y hermosos cánticos poéticos. Lirismo, emotividad, belleza, armonía y equilibrio, todo un hacer de un poeta convertido en un estupendo narrador.




sábado, 17 de julio de 2021

COLONIZAR EL PENSAMIENTO

  

Sé que hay gente empeñada en colonizar mi pensamiento… y el de todo el mundo. Son aquellos que, con su altruista vocación, pretende hacerme comprender que lo que ellos ven es la verdad y lo que yo veo está apartada de ella, por lo que deberíamos (ya generalizo) reconocer nuestros errores e incorporarnos al redil. En su afán caritativo y bondadoso, pretenden salvar e iluminar mi pensamiento con su sabiduría superior, su gran capacidad intelectual y su certera sapiencia… son sabios e iluminados, carentes de argumentos lógicos, pero cargados de principios adquiridos a lo largo de su existencia, comprados en iglesias, partidos políticos, escuelas, grupos o sectas varias de poder o de credo.

No suelen usar argumentos que consoliden sus ideas, pues eso ya lo hace el dogmatismo que las conforman, estructurando un pensamiento enquistado resistente a la argumentación lógica, o sea un integrismo que acaba descalificándolos a ellos. Pero lo peor de todo, muchas veces, es que, cuando no les haces casos y, argumentalmente, les rechazas sus planteamientos aflora la vehemencia en lugar de la razón. Un ejemplo: cuando se ven acorralados por la razón acaban espetando: “Tú no me vas a convencer”, y desconectan acaloradamente del discurso argumental que les planteas para no caer en el debate.

Esa falta de versatilidad en el ser humano es generadora de rechazo y odio al diferente, hasta tal punto que inocula la semilla de la confrontación cainita. En lugar de utilizar su tiempo para pensar en cómo establecer sinergias, cómo acercarnos a través de los acuerdos, que los puede haber en común interés, se aferran a lo discordante y obvian lo concordante; es decir, prevalece la visión de lo negativo sobre lo positivo hasta romper la posibilidad de consensuar esa parte positiva para lograr algo en común que nos acerque como primer paso a dar en un largo camino de mejora de nuestra sociedad. Pero, tal vez, no tengan conciencia, o no quieran tenerla, de que todos formamos parte de un todo convivencial imposible de soslayar, o sea de esquivar o evadir.

Tenemos un defecto, y sálvese el que pueda, la incapacidad de escuchar al otro antes de debatir, parece que lo importante es que, al final, el otro se quede con nuestro pensamiento en lugar del propio, colonizando el suyo con nuestras ideas.

Yo sigo siendo un mar de dudas en muchas cosas, sobre todo en aquellas que tengo un menor conocimiento, y he de decir, con absoluta convicción, que me gustaría poder resolver esas dudas con solvencia, a través de fuentes fidedignas y de mi propio razonamiento para introyectarlas como verdades “relativas”, sin embargo los voluntarios caritativos, que pretenden colonizarme con paparruchas, manda sus mensajes por todos los medios para convencerme de que su insolvente ocurrencia o tontería es la verdad y la mejor de las visiones de la realidad. Televisión con tertulianos, medios de comunicación con sus noticias, argumentos políticos infantiloides, desubicados, irracionales y tendenciosos, cuando no señuelos para evadir la realidad que se ha de ocultar para que no caiga sobre ellos la aplastante evidencia de su corrupción, su malicia y la certera expresión de su perverso pensar.

En todo caso, y volviendo al inicio del texto, esa colonización del pensamiento ha sido el garante del dominio sobre la sociedad y se consigue mediante el adoctrinamiento y la creación de actitudes de sumisión al poderoso, al considerado dueño, incluso, del conocimiento. No nos damos cuenta, pero el propio mecanismo de razonamiento se sustentas sobre premisas que conforma la base de la inferencia, o sea de la conclusión a la que llegamos mediatizada por los sesgos, que no dejan de tener, en muchos casos un componente emocional manipulable, como es un claro ejemplo el asumir la posverdad tan usada en estos tiempos como forma de engatusar al ciudadano a través de sus emociones, disposiciones y sesgo confirmatorio...

El ejemplo más claro de colonización del pensamiento es el religioso. De todos es conocido que en el mundo hay infinidad de religiones con diferentes formas de dar una explicación existencial al presente desde la concepción mágica de la vida. Digo mágica porque escapa al razonamiento, al conocimiento humano y se sustenta en bases hipotéticas que, en sus diferentes formas, pretenden explicar la espiritualidad del ser humano y sus principios existenciales a través de la fe en un ser superior que toma diversas formas según el credo. En todo caso, cada vez más, la ciencia asume el protagonismo explicativo de la realidad que vivimos, dejando en evidencia a las religiones que, casi siempre, pretenden ir adecuándose a los principios explicativos de la ciencia dejando los dogmas cuestionados como formas de expresión adecuadas al tiempo y no como la realidad defendida otrora a capa y espada. Al pueblo que no piensa o no tiene capacidad para hacerlo, se le adoctrina mejor en la sumisión para colonizar el pensamiento, hasta tal punto que se le inocula la idea de que su misión es ser sumiso.

A veces es bueno huir de la “verdad supuesta” de estas personas o medios, tan seguros de lo que dicen que evitan la autocrítica, y seguir con la duda razonable que te lleva al conocimiento, porque ya lo decía Bertrand Russell: “Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas”.

¡Buenas tardes y que usted lo piense bien!, pero antes de dar crédito a alguien, le aconsejo se siente tranquilamente, se desvista de prejuicios, mire quién, cómo, dónde y para qué lo dice, o al menos intente vislumbrarlo, y luego piense las razones,y argumentes y objetivos que presenta...



lunes, 10 de mayo de 2021

JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD.

 

Imagen de Wikipedia


Al recién fallecido escrito Caballero Bonald, le preguntó Juan Cruz en una entrevista publicada en El País, el 11 de abril de 2011: ¿Contra qué escribe? La pregunta se las trae. Yo hubiera preguntado ¿por qué escribe?, lo que implica una motivación intrínseca, un móvil cuasi subconsciente que te instiga a escribir. No es lo mismo escribir a favor o en contra de algo, dependiendo de qué aceptación social tenga ese algo. Escribir a favor es aceptar, escribir en contra es rechazar, pero, si esta escritura se realiza desde una concepción intelectual, implica compromiso y contribución de ideas para clarificar principios y valores culturales y sociales, ya que, al fin y al cabo, ha de ser uno de los compromisos esenciales de todo intelectual, aportando claridad, ética e ideas constructivas desde su privilegiada inteligencia. 

Me dejó intrigado la preguntita y como esta fuera su respuesta: “…mis últimos libros de poesía van contra los sumisos, los obedientes, los gregarios, los hipócritas…”, me pareció un canto a la libertad y autenticidad. Me interesé aún más por su biografía, porque solo con una rica experiencia y cognición puede sostener esa actitud.

Encontré otra pregunta cuya respuesta también me resultó interesante: ¿Para qué le ha servido escribir?, le pregunta Juan Cruz; él responde: “En primer lugar, para justificarme a mí mismo. Escribir me ha recompensado de todo mi pasado, incluso de mi presente”. Aquí hay un importante componente para los que escribimos, que se muestra a través de la trascendencia que pretendemos con nuestros escritos y el autoconocimiento, surgido del histórico análisis de nuestra conciencia y el conflicto interno, que se da entre la propia concepción de la realidad y las vivencias que la conforman en el proceso de socialización.

Siempre pensé que, intelectualmente, puede ser más rico aquel que más vive, pero no por lo que vive sino por cómo soluciona los conflictos y los aprovecha en el entorno que le tocó existir.

Tuvo Caballero Bonald una existencia cargada de vivencias variadas, su relación con Cela y su señora con la consiguiente ruptura final, su experiencia en Colombia, Paris, Madrid, Mallorca, etc., incluida la depresión, su actitud ante el franquismo y su vínculo a su Jerez Natal, aunque sus padres fueran nacidos fuera (su padre era de nacimiento cubano y su madre era francesa), en sus obras persiste el clima y el magnetismo de la marisma que tan bien describe en su novela Ágata ojos de gato.

Es aconsejable, al menos cuando se van los grandes, acercarse y reflexionar sobre su obra para mejor conocer al que nos deja, potenciando la trascendencia de su legado.

D. E. P. Juan Manuel Caballero Bonald

domingo, 2 de mayo de 2021

HOY TAMBIÉN DEBERÍA SER EL DÍA DE LA MADRE TIERRA.

 


Nuestra civilización se adueñó de gran parte del mundo desde la prepotencia y el dogmatismo religioso y cultural. Se les despojó a los pueblos conquistados de sus credos y culturas sin ni siquiera pararse a pensar o conocerlos. Nosotros, la “Civilización occidental”, al amparo de la cultura judeocristiana, rechazamos cualquier otra fe o credo al que identificamos como falso y, a quienes lo practican, como infieles. De ahí nuestra insistencia en llevar la verdad a los “pueblos equivocados” para salvarlos.

Nos desligamos de la filosofía politeísta de los romanos, en la que incorporaban o toleraban la mitología de los pueblos conquistados como forma de integración de la cultura del vencido, por lo que no imponían sus dioses sino que los incluían en un “Olimpo abierto” junto a los otros, aunque prevalecieran, en la escala de poder, los dioses romanos sobre los conquistados; Júpiter sería el número uno. 

Esto nos privó de conocer y valorar otras culturas, sobre todo en lo referente a la vinculación del ser humano con la propia naturaleza. En el caso de los territorios conquistados en América, se obvió la filosofía, podríamos decir ecológica, de los pueblos nativos. Por tanto no tenemos interiorizado el respeto y amor hacia la Tierra en un sentido amplio, como lo tienen los indígenas mapuches, incas, etc. habitantes del cono sur y centro de Sudamérica. Para ellos, el endiosamiento de la tierra significó respeto y amor, consolidó vínculos emocionales, afectos y de atenciones con ella.

El mundo occidental, claramente en expansión, colonizó las tierras para explotarlas, para sacarles la máxima rentabilidad sin pararse demasiado a pensar en los efectos de la desforestación y la sobreexplotación de sus recursos. Bajo mi punto de vista existe una diferente forma de entender esa relación hombre-naturaleza, mientras que los indígenas la ven como una aliada que nos nutre y alimenta, un ente superior que otorga los nutrientes de la vida a todos los seres de la creación, a la que hay que amar y proteger, ya que no es nuestra sino, más bien, nosotros somos de ella; los occidentales la consideran propia desde las palabras bíblicas del Génesis:

1:29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer”.

“1:30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así”.

Este mítico planteamiento tiene dos visiones, que se han venido manifestando a lo largo de los tiempos, según la interpretación que se haga del mensaje: Una es “esto es para comer, cuídalo o te quedarás sin nada”; otra es “todo es para comer cómetelo”. La irracionalidad miope del ser humano le ha llevado a creer que su dominio sobre todo le permitía hasta el exterminio, pues no vio la vinculación interactiva, y sostenida en el tiempo, que debe garantizar la perpetuación de la vida en la naturaleza. Nuestro sistema económico y consumista pasa por encima de esa lógica y arrasa con todo en base a esa miopía egoísta y egocéntrica a que me refería. Lo curioso es que, como estamos “hechos a imagen y semejanza de Dios”, pensamos que somos un dios menor y, en nuestra soberbia y prepotencia desmedida, en lugar de crear vamos destruyendo en el beneficio inmediato; o sea, somos como un Demiurgo en negativo.

Desde hace mucho tiempo, en una concepción de panteísmo, reenfoqué mi visión sobre la naturaleza desde otra perspectiva basada en el posicionamiento de los pueblos primitivos aludidos, con su actitud de respeto y consideración hacia la madre tierra: La Pachamama de la mitología inca, o al todavía más profundo concepto de Ñuke Mapu (Madre Tierra) del pueblo mapuche.

No se piense que esa filosofía era exclusiva del sur, pues, en Norteamérica, los indios también mantenían una relación parecida con la tierra. Es famosa, aunque haya creado cierta controversia, la carta, o discurso, del Gran Jefe Seattle, de la tribu de los Swamish, a Franklin Pierce presidente de los Estados Unidos de América, cuando le ofertó comprar la tierra; de ella extraigo estas dos preguntas que el Jefe le plantea al Presidente:

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?, esta idea nos parece extraña. Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del brillo del agua, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos?

Esta es otra interesante observación que alude a la Tierra: Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa, son nuestros hermanos. Las escarpadas montañas, los prados húmedos, el cuerpo sudoroso del potro y el hombre..., todos pertenecen a la misma familia.

Tras un extenso discurso, concluye así: ¿Dónde está el bosque espeso?: Desapareció. ¿Qué ha sido del águila?: Desapareció. Así se acaba la vida y solo nos queda el recurso de intentar sobrevivir.

Jefe Seattle (1855)

Todo esto lo expongo como forma de despertar la necesidad de reflexionar sobre ello para evitar el colapso definitivo de nuestra casa, parta llamar a nuestra conciencia a respetar el ecosistema, para comprender que no podemos montar en el carro de ese progreso egoísta de un neoliberalismo que sobreexplota los recursos para sacar beneficio inmediato, sino que hemos de velar por el desarrollo sustentado en un sistema abierto e interactivo sostenible. En este debate existen dos puntos de interés muy significados: Por un lado está cómo, en qué condiciones, dejamos la Tierra en herencia a nuestro hijos; por otro con qué cultura y actitudes dejamos a nuestros hijos en esa Tierra que los ha de alimentar. Traigo a colación un texto publicado el 29 de abril de 2010, en este mismo blog, cuyo enlace es:

https://antoniopc.blogspot.com/2010/04/que-mundo-les-dejaremos-nuestros-hijos.html

 

¡FELIZ DÍA DE LA MADRE… TIERRA!

jueves, 29 de abril de 2021

A LA LUNA EN SU ESPLENDOR (Soneto)




La Luna en su esplendor sigue su ruta
rielando su bogar sobre la mar
alumbrando en los cielos al pasar
la mirada en la noche que la escruta.
 
Aflora su indulgencia disoluta
conjugando en penumbra el verbo amar
con los tiernos placeres al besar
sus rojos labios de madura fruta.
 
No te marches llevándote la miel
del placer que encontré con tu mirada
y mis besos libaron de tu piel,
 
no me dejes vacío en la alborada
navegando sin rumbo en mi bajel
y esperando otra noche iluminada.
 
© Antonio Porras Cabrera
Málaga, 28 de abril de 2021.

No me mates el amor (Rima Jotabé)



 
Alguna gente, erróneamente, piensa que yo soy poeta; más no me siento digno, o merecedor, de entrar en el Parnaso. Yo, con cierta sorna, digo que soy un ensayista, no de los que escriben ensayos literarios, que también, sino de los que practican un arte ensayando hasta conseguir dominarlo, entonces, cuando su obra se acerque a la excelencia, podrá ser considerado integrante de ese Parnaso, que ahora me niego.
 
Dentro de esa actitud ensayista quiero hoy presentaros un tipo de composición denominada Jotabé, en honor al poeta que la creó y estructuró, llamado Juan Benito Rodríguez Manzanares (JB).
 
Son poemas estróficos compuestos por 11 versos endecasílabos que utilizan rima consonante, divididos en cuatro estrofas. La estructura de estos poemas es la siguiente: A; A / B; B; B; B / C; C / A; B; C. Por tanto, la primera estrofa es un pareado, la segunda un cuerpo monorrimo de cuatro versos, la tercera otro pareado y la cuarta está compuesta por tres versos que riman con la primera, segunda y tercera estrofa respectivamente, como ya he reflejado.
 
Este es uno de los ensayos que he elaborado y que quiero compartir con vosotros, pero me he permitido una licencia especial consistente en usar versos dodecasílabos en lugar de endecasílabos, o sea de 12 sílabas en lugar de 11, ambos de arte mayor,como ya sabéis.
 
NO ME MATES EL AMOR
(Rima Jotabé, dodecasílaba)
 
No me mates el amor de esa manera
apagando mi pasión de primavera.
 
No me prives de gozar de tu hermosura
y del sueño con tus besos de dulzura
que me lleva por caminos de locura
sometido sin valor a tu conjura.
 
Solo quiero que te apiades de este preso
liberando sus cadenas con tu beso,
 
y le otorgues una vida placentera
con abrazos y arrebatos de ternura
atrapándole en amores de embeleso.
 
© Antonio Porras Cabrera
Málaga, 12 de abril de 2021
 
Espero que os haya gustado. Lo compuse el pasado día 12, en plena primavera.

martes, 27 de abril de 2021

Un debate de verdad es un coloquio sosegado

 


He de reconocer que me gustó el debate de anoche. No suelo verlos, por lo general me parecen aburridos, repetitivos, poco constructivos hasta crearme ansiedad y con argumentaciones de confrontación, que poco me aportan, dado que mi visión de la realidad no me la cambia un debate sino la observación personal a lo largo de los días y mi propia capacidad de razonar y analizar los hechos que observo, en función de mis principios, valores e ideas, si bien me ayuda a reflexionar, como es lógico, sobre el tema propuesto.

Pero anoche fue diferente, lo debatientes, ¿o debería decir “coloquiantes”?... bueno, dejémoslo en participantes en el coloquio, se mostraron comedidos, ilustrados, respetuosos con las exposiciones de los otros y fueron desgranando, educadamente, su pensamiento de forma razonada y entendible al auditorio. Entre ellos había un gran respeto y consideración, por lo que no se pisaban el discurso, ni se descalificaban y, por supuesto, nada de insultos, yo diría, incluso, que se admiraban. El sosiego e interés que despertaban sus argumentos, sus exposiciones avaladas por su experiencia como personas doctas en su materia, como intelectuales de reconocido prestigio, potenciaban la atención… yo, al menos, así lo viví.

Los participantes, bajo la moderación, cuasi innecesaria, de Ana Pastor, fueron analizando los problemas de esta España nuestra, de la cosa pública, de los intereses que mueven a los políticos y a los ciudadanos, así como los hechos y circunstancias que se han ido sucediendo a lo largo de nuestra historia reciente. Me sentí identificado con muchas de las cosas que allá se dijeron, comparto y he compartido a lo largo de mis reflexiones muchos de sus planteamientos, y me satisfizo pensar que este tipo de debates o coloquios son los que necesitamos para construir un país y un orden democrático de convivencia.

Solo las formas ya denotan el fondo, es decir que cuando ellos intervenían buscaban el entendimiento, la solución a los problemas tras identificarlos como tales, de forma desinteresada e intentando aporta su propia visión sin imponerla, sino para que se considerara y valorara su propuesta como parte de la solución del problema. Me quedó la evidencia de que el mundo de la política, del que formamos parte nosotros con nuestros posicionamientos, ideologías y votos, en lugar de enfocar el esfuerzo a solucionar el problema lo enfocamos, y sálvese el que pueda, al interés del partido o grupo de referencia que lo sustenta. Nuestra razón ha quedado presa del maniqueísmo partidista y perdemos el norte al apoyar, cual hooligan inglés, al partido con el que nos identificamos, o sea: “Viva el Betis manque pierda”, con lo que perdemos toda credibilidad como entes orientados a la convivencia.

Una de los aspectos que se expusieron, y que yo sostengo desde hace tiempo, es la incapacidad de este país para formar a los ciudadanos en el espíritu democrático, en los principios y valores que define y defiende la democracia. Cuarenta años tras la muerte del dictador no se ha llegado a un acuerdo, a una entente, entre los partidos, para definir el perfil del ciudadano libre, que se pretende formar y socializar como ejemplar, y eso se ve en la imposibilidad de consensuar una ley de educación aceptable y aceptada por todos como cuestión de Estado. Claro que, si consideramos la cantidad de intereses, incluso de componente histórico, que existen en determinados círculos docentes y adoctrinadores de tipo religioso y político, así como el interés en conseguir sujetos maleables y poco críticos, es fácil explicar por qué no se llega a un acuerdo.

El hándicap, para conseguir una sociedad democrática, puede chocar con un subconsciente donde pesa el influjo del modelo de la dictadura como padre protector, al que se ha de obedecer, en contraposición al modelo de sujeto libre y consecuente, que se implica en la gestión de la administración pública mediante el voto responsable y el propio ejercicio de su rol social. Papá Estado decide, papá Estado protege, al papá Estado se critica dado que aún no somos mayores y hemos de confrontar con el padre, pero solo es un paripé, porque al final permitimos y aceptamos la corrupción de los nuestros y criticamos la de los otros. Por tanto, sociedad democráticamente inmadura, que se plasma en las expectativas, de las que el politólogo Víctor Lapuente dijo: "El 'problema' de los españoles es que esperamos mucho de la democracia", aludiendo luego a la frase de John F. Kennedy: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país”.

Hubo otros planteamientos interesantes, como por ejemplo la incapacidad de identificar el verdadero problema y actuar sobre él; o sea, confrontar conflicto y problema siendo el problema el conflicto y no el problema real. Por ejemplo, ahora el asunto es resolver la pandemia; pues nuestros políticos se dedican a confrontar y pelear entre ellos, en lugar de establecer sinergias para resolverla, ergo lo importante para ellos no es la solución de la pandemia sino acceder al poder o ganar votos, convirtiéndose ellos, con esta actitud, en el verdadero problema.

También apareció una sugerencia interesante respecto al debate político y la forma de ganar votos, por la que Arsuaga propuso implantar una de las leyes existentes en el marketing, que consiste en que tu campaña de venta nunca implique ir contra la competencia y desacreditar el producto de la misma, sino que se fundamente en el valor del producto que tú vendes. En el mundo de la política es complicado hacer eso porque estamos en otra dimensión a nivel mundial, pero sí cabe que el ciudadano rechace, en su ética, estos comportamientos y valore como negativo a aquel que se pase denostando al contrario sin ofrecer su alternativa como elemento de peso y compromiso. Eso también implica educación democrática. Ellos procurarán, si así les interesa, distraer la atención a otros problemas para evitar tratar aquellos que pueden dañarles. Lo estamos viendo en el caso de la campaña electoral de Madrid donde escasamente se habla de los verdaderos problemas de los madrileños.

He hablado del debate, de lo que excepcionalmente me ha gustado este, pero no lo he identificado. Pues bien, se trata del que se ofreció anoche en la Sexta tras anularse el de los políticos. En este coloquio intervinieron cuatro intelectuales de prestigio como son: Victor Lapuente, politólogo y profesor en el Quality of Government Institute de la Universidad de Gotemburgo; Adela Cortina, filósofa, escritora y profesora emérita de la Universidad de Valencia; José Antonio Marina, filósofo, pedagogo y escritor y Juan Luis Arsuaga, paleontólogo, investigador en los yacimientos de la sierra de Atapuerca, Director científico del Museo de la Evolución Humana de la Universidad Complutense de Madrid.

Viendo sus curriculum, a ninguno parece que le haya regalado el título en la Universidad Rey Juan Carlos, y su solvencia la demuestran sus obras y escritos, sus investigaciones y conocimientos. No obstante me gustaría saber cuantos españoles, y españolas, vieron el programa en contraposición a los/as que vieron Telecinco, donde creo que daban Supervivientes: Última hora. He dicho en otras ocasiones que, ante la falta de sentido común de los políticos, se ha de imponer el de los ciudadanos, pero viendo lo que hay, tal vez, deberíamos escuchar más a los intelectuales y aprender a razonar con ellos.

En todo caso, para mí, siempre, en la política, se ha de pensar en el beneficio del conjunto de la ciudadanía, antes que en grupos específicos, para procurar una mayor justicia social, cultivando la igualdad, fraternidad y libertad, objetivos que marcaron la edad contemporánea, desde la Ilustración y la Revolución francesa. Hago mías las palabras de José Luis Sampedro: "Hay dos clases de economistas; los que quieren hacer más ricos a los ricos y los que queremos hacer menos pobres a los pobres" y cambio la palabra economista por la de político, esperando que exista el que quiere hacer menos pobres a los pobres…

En Madrid, de cara a las elecciones próximas, hay dos ofertas encabezadas por Ayuso y Gabilondo. Considerando a la señora Ayuso como un animal político (entiéndase animal como una especie, metafóricamente hablando) y a Gabilondo como un intelectual reconocido, yo votaría, indudablemente, por el segundo, por el intelectual. Necesitamos mentes pensantes, incluso metafísicos, que elaboren análisis racionales de la situación y de los problemas que nos afectan para su mejor solución; en este caso, además, con una base de humanismo de principios y valores democráticos, de tolerancia y poco crispantes, para un mejor entendimiento.

viernes, 23 de abril de 2021

FELIZ DÍA DEL LIBRO 2021

 

23 de abril. Día del libro
(Soneto)
 
La lectura es la llave de la mente,
es semilla de avance y fantasía
que tomada en su dosis cada día
formará tu valor inteligente.
 
Es consejo a tenerlo muy presente
para al fin alcanzar la bonhomía
con el alma colmada de armonía
y respeto a la vida de la gente.
 
Ejerce con encanto esa lectura
que incrementa y potencia tu saber
elevando el nivel de tu cultura
que otorga a tu existencia ese placer
de Quijote a caballo de locura
que transita el camino del deber.
 
©Antonio Porras Cabrera
Málaga, 23 de abril de 2021

miércoles, 7 de abril de 2021

El futuro se siembra y cultiva hoy.


La falacia del neoliberalismo

La libertad para el neoliberalismo es la ausencia de controles del Estado, o la sumisión de este a sus intereses, para que sean la iniciativa privada y el mercado los regidores de la sociedad; o sea, algo parecido al darwinismo económico. Ello implica que los poderosos, los que tienen los recursos, puedan imponer su ley desde la asimetría y el consenso o negociación entre ellos, sin límite salvo el fracaso. Al individuo solo le queda el sometimiento al sistema si quiere sobrevivir en él, lo que implica el servirlos en sus intereses renunciando a su propia libertad, salvo que pretenda vivir en una marginalidad social sin la seguridad que le otorga el sistema. Si les sirve tendrá acceso a todos sus adelantos en el círculo consumista, bajo una nueva concepción de neofeudalismo, donde el señor es la corporación y el siervo el empleado; servirá a su señor y este le otorgará su bendición y amparo para poder acceder, mediante el gasto del sueldo recibido, al consumo de aquellos productos que sus empresas fabrican apoyadas en sus empleados-siervos. Ese podría ser el Nuevo Orden Mundial; una o varias, pero escasas, macroempresas globalizadas, con poder sobre los Estados, dueñas y señoras de los flujos económicos, del conocimiento, de la ciencia y los recursos, con capacidad para hacer caer de rodillas a los gobiernos o gestores de los distintos países, con un PIB inferior al capital que ellos acumulan, mediante el chantaje financiero y la deslocalización de sus empresas de producción, de las que depende el empleo en ese país en concreto, sometido a las leyes del mercado.

 

He aquí el ideal de las grandes corporaciones: globalización, sin Estado con capacidad de legislar en su contra sino sometidos a sus intereses corporativistas, marginando la democracia y su capacidad de modular el sistema, creando una estructura universal por encima de las economías estatales, que quedarían sin capacidad para el control de la moneda (esta desaparecerá, ya estamos viendo el ensayo y auge del bitcoin como ejemplo de criptomoneda, o monedo virtual, sin control de los bancos centrales ni sometimiento al patrón oro de la actualidad) y, en todo caso, estos Estados, tendrán  la función de recaudar impuestos para comprarle a las corporaciones los servicios públicos que le ofrezcan a sus ciudadanos, si bien estas, o las de su holding, se reservarían el poder contratar, directamente con sus empleados, las pólizas y servicios necesarios para su seguridad y subsistencia, como ya se hace en determinadas multinacionales americanas. En resumidas cuentas, un ser humano a la servidumbre de las multinacionales y sus intereses económicos, que generará los recursos para la vida y, por ende, tendrá la capacidad de decidir a quién y cómo se los vende y otorga mediante las leyes de un mercado manipulable por la oferta y la demanda, como ya se puede observar en lo referente a las vacunas de la COVID-19.

 

Ese es el riesgo y ese es el proyecto que se adivina tras los movimientos de la globalización y las nuevas ideologías populistas del neoliberalismo. Se gobierna para la empresa, para la generadora de empleo, para quienes son dueños de los recursos económicos, esperando que se dignen invertir esos recursos para dar trabajo al ciudadano que queda en segundo orden en el entramado productivo, es decir prevalece el dinero sobre el productor o empleado. El objetivo es generar riqueza, pero no la justa distribución de esos beneficios, que se computan como tales en las macrocifras sin bajar al ruedo de la pobreza, generando cada vez más diferencias entre ricos y pobres; decía Balzac que “detrás de toda gran fortuna siempre hay un crimen”, si quieren ustedes cambien la palabra crimen por injusticia social para que sus oídos no se escandalicen, pero la injusticia social es un crimen según la RAE.

 

Desde hace tiempo, a esas empresas, se los otorgan beneficios importantes para que instalen sus fábricas en un país: terrenos, exenciones fiscales, subvenciones, etc. un claro ejemplo lo tenemos en lo que ocurre con ALCOA en Galicia, esa empresa americana, la tercera en producción de aluminio a nivel mundial, que ahora, tras haber obtenido pingües beneficios se larga y deja un regalo emponzoñado.

 

Cuando el neoliberal habla de libertad no piensa en la libertad del ser humano, en el individuo, piensa en la capacidad de decidir de quienes tienen esos recursos para ponerlos en circulación con garantía de obtener unas ganancias suculentas. No se para a pensar en los efectos colaterales, salvo para disimular ante los votantes que le aúpan al poder, en un claro intento de seducirlos con argumentos más o menos estructurados, pero creíbles; la verdad es poliédrica y no se puede conocer con solo ver una de sus cara.

 

Un análisis imparcial, sosegado y desde la reflexión ante los hechos que uno viene observando, te lleva a concluir que podría existir una estrategia, más que menos diseñada, para gestionar el cambia desde el punto de partida hacía el objetivo final. La sociología proporciona datos interesantes sobre las conductas de la gente y los grupos de poder y su influencia social, sobre cómo incidir para controlar el proceso de cambio a largo plazo.

 

Lo primero es controlar los medios o herramientas para hacerlo, como son los políticos a través de los partidos y sus líderes (prácticamente todos son comprables, solo cambia el precio y la forma de presionar), luego establecer acuerdos globales y de libre cumplimiento entre los Estados, con leyes y normas que garanticen una estructuración blindada del sistema; a la vez se ha de aletargar al ciudadano de a pie, que es el votante, y hacerle perder la confianza en el sistema democrático, que acaba desprestigiado, abriéndose el campo a otros sistemas dictatoriales o de sumisión para mejor incidir en la opinión pública, procurando un giro en la localización de la toma de decisiones, pasando de elecciones libres y democráticas a elecciones  condicionadas por las normas y constituciones que se basan en el sostenimiento del sistema neoliberal y en la estructuración ya referida. De eso ya hay bastante evidencia en la actualidad.  Por tanto es necesario controlar, también, a la mayoría de los medios de comunicación y usarlos como poderosa arma para influir en el estado de opinión y en la propia conformación de los valores y principios del ciudadano, reenfocando su atención a nimiedades y cuestiones secundarias, evitando su participación en lo que realmente se cuece. Se sabe positivamente, desde tiempo inmemorial, que es fácilmente manipulable la opinión pública a través de la gestión emocional y la canalización de impulsos. Las falsas noticias y la posverdad amparadas en la disposición al sesgo de confirmación (tendencia a creer aquello que está en consonancia con mi propio pensamiento o ideario) es un buen ejemplo de ello. Decía Goebbels, al jefe de campaña de Adolf Hitler: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Para Goebbels, maquiavélico en sus planteamientos, el acto de mentir no se ha de analizar y evaluar más allá de moralidad con objeto de extraer de él una innegable utilidad: su influencia en la sociedad. O sea que el influjo que se persigue solo ha de ser tamizado, no condicionado, por la moralidad o la ética, su bondad la determinará el pragmatismo de su resultado en función de los objetivos que se persiguen, aunque sean inmorales o amorales, lo importante es el beneficio de la causa.

 

Estamos viendo, en los últimos tiempos, como se va desarrollando este planteamiento que he expuesto, cómo la política deteriora a la democracia, cómo la gente pierde su interés en ella, cómo muchos medios de información abandonan su esencia informativa y se convierten en instrumentos de manipulación, cómo surge una nueva política populista que intenta despertar una nacionalismo excluyente que aglutina pensamientos de tipo “paranoide” contra la migración, los diferentes, potenciando las fobias a la diversidad y todo lo que no sea el propio pensamiento o ideario, incluso pretende imponer su añeja moral, cargada de hipocresía, para condicionar o limitar los propios derechos personales de los individuos (un derecho individual es, para mí, aquel que conlleva una decisión que afecta en exclusiva al sujeto que la ejerce y que no se impone  a los demás como un acto obligatorio sino opcional y al libre albedrío del individuo, y que, además, es reconocido y protegido por el propio Estado y la legislación; el último ha sido la eutanasia). En resumidas cuentas, se pretenderá infantilizar al ciudadano, evitando su madurez y capacidad de pensar y discernir por sí mismo, para procurar que, en ese infantilismo, pida la intervención y protección del padre omnipotente que le saque del atolladero, que decida por él y que le garantice su bienestar, aunque sea a costa de su sumisión filial, porque quedará demostrado que el Gran Hermano es el sabedor, quien tiene toda la sabiduría y capacidad para decidir en función del dominio de los “Big data”, que le otorga ese conocimiento sostenido en la inteligencia artificial de sus grandes y poderosos ordenadores y la clase tecnológica que los maneja.

 

Una nueva era se aproxima. Yo la vislumbro, aunque no la veré en todo su apogeo, pues ya son pocos los años que me quedan, pero viene como el rayo, a velocidad inusitada, como nunca evolucionó antes la ciencia. En un futuro volverá el alfabetismo, no como el de ahora sino el funcional, pues la tecnología requerirá de conocimientos especiales solo asequibles a aquellos que los desarrollen, quedando una masa ingente sin capacidad de juicio o maniobrabilidad para conseguir la información necesaria para la toma de decisiones, lo que implica un analfabetismo funcional.

 

Entrarán en una dinámica de alta tecnología, de consumo egoísta, exacerbado e irresponsable de recursos, de insolidaridad y aislamiento individual y de especie, de ruptura con el equilibrio ecológico, como ya se va observando… El hombre se creerá un dios menor con capacidad para gestar recursos y afrontar todos los imprevistos a través de la ciencia, del conocimiento de los secretos cósmicos que generan la vida, se consolidará el cambio climático, la desforestación, el deshielo, los tsunamis, alteraciones sísmicas, etc.  hasta que se quede sin nada más que la nada, hasta que lo haya consumido todo, hasta que la propia vida se extinga y se desertice el planeta sin agua, sin flora, sin fauna, sin la armonía de un ecosistema que garantice la vida, hasta que se vaya reduciéndola población al último superviviente. Entonces, una espora hibernada será el testigo mudo de lo que hubo, esperando mejor ocasión para volver a dinamizar el ciclo de la vida a través de miles de años de nueva evolución, si la tierra se regenera.

 

Al cabo de centenares de miles de años, habrá otra civilización que intentará hacer aquí lo que pretendemos nosotros en Marte, explorar y comprender la historia y evolución de este planeta, ya desierto. Descubrirá que fue un planeta azul, de belleza inusitada, un paraíso para vivir en armonía, para disfrutar de un rico ecosistema generador de emociones y de vida; y se preguntará como fueron tan idiotas sus habitantes para acabar con el paraíso que les fue otorgado por la naturaleza o, si usted es creyente, por Dios; en ese caso, me atrevería a decirle que el paraíso terrenal que Dios le otorgó a Adán y Eva fue la Tierra y solo le puso como condición que la cuidara y la gobernara con acierto y respeto, equilibradamente, de lo contrario cometería el pecado original y perdería su esencia de paraíso, teniendo que cultivarla con el sudor de su frente hasta devastarla con su irracionalidad.  

 

“Somos lo que somos por lo que fuimos y será lo que sea por lo que somos. El futuro se siembra y cultiva en el presente”. Con este aserto solo quiero aludir a que, ese mañana que he dibujado anteriormente, ya empieza a vislumbrarse en el mundo de la política, de la tecnología, de la economía y de la propia cultura global. Es una hipótesis, pero que puede ser otro en función de lo que hagamos hoy. Recordemos que, como decía Machado, se hace camino al andar… y si andamos alocados, de forma irreflexiva, egoísta e irresponsablemente, obviando la herencia recibida del pasado y dejada a las generaciones venideras, esa hipótesis que planteo puede prosperar.

 

Por tanto es el momento de pensar más antes de perder el derecho al voto, hemos de saber a dónde nos conduce una u otra política y cómo deberíamos reconducir la situación desde nuestra soberanía popular actual, antes de perderla, para que los lobos disfrazados de corderos, los cantos de sirenas, no nos engañen y lleven a confundir nuestra propia libertad con la de aquellos que nos quieren someter a sus intereses; esa es la batalla, esa es la contienda por la supervivencia en libertad, equidad e igualdad entre los seres humanos. En el humanismo sigue estando vigente la trilogía de la sociedad libre: igualdad, fraternidad y libertad.

 

Pero… estamos perdiendo la batalla, ya nos tienen bastante controlados mediante la tecnología, el iphone y todos los medios que acumulan nuestros datos, que completan el Big Data para que el Gran Hermano los compute y seamos permeables y descifrables mediante complejos sistemas de análisis matemático a través de los, no menos complejos, algorítmicos que utilizan (El Big data es un término que hace referencia a conjuntos de datos tan grandes y complejos que precisan de aplicaciones informáticas no tradicionales de procesamiento de datos para tratarlos adecuadamente). Por tanto el enemigo lo tenemos en casa, entró como un canto de sirena a través de las tecnologías, la tele, el iphone, las alexas, los canales privados de TV, los facebook, twiter, instagram, blog, etc.  se nos regala la autovía para circular por ella, pero los sensores van conociendo nuestra ruta y nuestra forma de conducir, nuestras fortalezas y debilidades, nuestros deseos y frustraciones; el mercado usará esos datos para vender aquello que nuestro propio subconsciente no nos aflora o para controlar o crear estados de opinión que nos atrapen…  y yo, ahora mismo, lo estoy utilizando para el engorde de mi ego; me facilitan decir lo que digo, para saber lo que pienso y eso les permite tener conocimiento de las tendencias de opinión que surgen y que pueden ser prevalentes o maleables para reconducirlas. No es una paranoia, sino un razonamiento desde el conocimiento limitado de cómo funciona el sistema en el que yo, tú, aquel, somos, individualmente, nimiedades pero integrantes de un todo que tiene el poder de la masa. De momento se nos censuran cosas en Facebook que chocan con nuestra forma de ver las cosas, pero que reconducen la conducta hacia un tipo de actuación modelado por otros, tal vez un intento de adoctrinamiento impositivo que no ha sido consensuado con nosotros mismos sino con la moral y la ética de quien lo impone como dueño del medio que utilizamos… como diciendo: “si lo quieres bien, y si no lárgate, que esto no es tuyo”. El palo y la zanahoria de la teoría motivacional de Jeremy Bentham, acoplada al momento evolutivo.

 

Tal vez, el único recurso que nos quede, sin saber hasta cuando, es el voto responsable mientras sirva para algo, si es que sirve aún. Por eso sería bueno que supiéramos leer entre líneas para descubrir el pastel que nos quiere vender cada uno con sus ofertas. El progreso que estamos generando no es malo, en todo caso es peligroso, pero por el uso que le puedan dar aquellos que lo dominan. La tecnología es un instrumento de utilidad impresionante, pero es el objetivo que se persigue con su uso el que puede desacreditarla o hacerla nefasta, pues ella es neutral. El Big data nos permite complejos análisis de datos que nos pueden llevar a increíbles conclusiones en favor de nuestra evolución y desarrollo, pero puede ser mal usada por intereses espurios de sujetos o corporaciones en función de quien y para qué pueda utilizarlo. En todo caso, yo me quedo con que la democracia no es la confrontación irracional sino el intento de entenderse todos con respeto a la mayoría, sabiendo que esa mayoría mantendrá el respeto a la minoría y libertad, para gobernar con sentido de Estado. Mas, a la vista de determinados planteamientos de confrontación, en políticos o “políticas” siempre en campaña, la esperanza se pierde y se adivina que el objetivo de sus actuaciones no son las personas sino el poder en sí mismo para ejercerlo en beneficio de sus grupos de pertenencia y alcanzar intereses personales, ególatras y megalómanos en muchos casos.

 

Nuestra libertad radica en nuestro libre pensar y, el respeto a esa libertad, ha de permitir que el pensador puede ejercerla sin cortapisas ni condicionantes, salvo las justas leyes del humanismo que neutralizan el daño que unos puedan ejercer sobre los otros. Somos metes interconectados que se nutren en comunión del intelecto y esa vía debe considerarse como el instrumento básicos que establece las sinergias que nos permiten evolucionar desde ese humanismo.

 

Concluyo que en política todos tienen razón limitada al mirar solo una parte de la realidad, la cara de ese prisma que mencioné, que tienen más próxima a sus ojos, pero hemos de considerar que esa miopía solo nos permite ver esa cara y desconocer las demás que integran el todo, nuestra obligación como seres pensantes es acercarnos a la comprensión del todo para que no nos engañen viendo solo un cara del prisma.

 

Yo sigo devanándome los sesos para conseguir tener mi propio pensamiento libre de injerencias y manipulaciones, y no lo consigo con la nitidez que quisiera… pero lo intento. El futuro se siembra y cultiva hoy, de lo que hagas hoy dependerá, en gran parte, el mañana.