sábado, 21 de marzo de 2026

El emperador está desnudo

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La opinión de Málaga el día 21 MAR 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/21/emperador-desnudo-128235283.html

Cada vez son más los países que denuncian esa desnudez y muestran su negativa a colaborar con su orquestado delirio. Europa empieza a cerrar filas en una actitud común

El presidente de EEUU, Donald Trump, recibe a militares caídos de EEUU durante la guerra contra Irán / Europa Press/Contacto/Daniel Torok/White House

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La metáfora del emperador desnudo se plasma en un cuento de Hans Christian Andersen, titulado ‘El traje nuevo del emperador’. El autor narra cómo un rey vanidoso, al que le hablan de unos tejedores que fabrican una tela que tenía como singularidad extraordinaria el ser invisible para cualquier persona que fuera tonta o incompetente en su cargo, decide hacerse un traje con ella para descubrir a esos tontos e incompetentes, que serían quienes le vieran desnudo. Él, lógicamente no la ve, pero, aun sorprendiéndose, para preservar su honor, lo oculta sin caer en lo falsario del tejido de los pícaros tejedores.

Sabedores, sus súbditos y cortesanos, de las propiedades de la tela, ninguno comenta la desnudez del rey para no descubrir su idiotez o incompetencia creyendo que el único que no la ve es él. Hasta que un niño, dentro de su inocencia, grita que el rey está desnudo. En ese momento empiezan a cuchichear y van descubriendo que todo el mundo lo ve de la misma guisa, quedando desmontado el engaño que los tejedores hicieron al monarca y su corte.

Parece ser que esta historia la pudo extraer el autor de El Cuento XXXII de El Conde Lucanor: «De lo que sucedió a un rey con los pícaros que hicieron la tela», obra escrita por el infante Don Juan Manuel siglos antes. Incluso Miguel de Cervantes, en su entremés ‘El retablo de las maravillas’, también establece un símil, pero orientado a la pureza de sangre. En todo caso, es una forma de mostrar al mundo la hipocresía que reina en la sociedad, donde muchos andan intentando encubrir su incompetencia.

El nuevo emperador

El cuento de Christian Andersen, viene a cuento, valga la redundancia, como metáfora del nuevo emperador, título que, subrepticiamente, se ha otorgado Trump por su propia iniciativa y contra viento y marea. Se ha revestido con un traje imperial que él mismo y sus adeptos han elaborado. Eligieron la tela, el corte y la propia confección a su gusto e interés, desde la falacia y la ilegalidad, arrogándose el poder de intervenir donde le plazca, pasando olímpicamente del derecho internacional, incluso de su propio país. Nada hay, pues, que le avale y otorgue tal derecho a intervenir en asuntos ajenos erigiéndose defensor de los pueblos oprimidos según su entender y, además, decidir quiénes son y no son esos pueblos.

En realidad nos está mostrando que él tiene el poder, aunque no tenga la autoridad. «El poder es la capacidad real de influir, controlar recursos o imponer la voluntad sobre otros (fuerza o coacción). La autoridad es el derecho formal y reconocido socialmente para ejercer ese poder, basado en la posición, el respeto o la confianza (legitimidad)».

Hasta ahora el poder estaba sujeto a intereses comunes y a principios de legitimidad basados en acuerdos y el derecho internacional, avalado y garantizado por organismos de carácter multilateral. Ese era el traje que revestía de autoridad a quienes lo ejercían.

Mas Trump parece que ha cambiado el vestido. Se mudó de traje y se confeccionó otro donde la legalidad se la otorga su propia voluntad, quedando desnudo ante el mundo al no contar con la legitimidad que le otorga el citado derecho internacional. Pero, aún siendo evidente su desnudez legal, sus acólitos sumisos y temerosos no la reconocen.

La conducta errática de Trump

Su conducta, peligrosa por errática e infantiloide en su forma ―discurso, terminología, actitudes, gestualidad― y en su fondo ―historia y desarrollo del proceso de creación del personaje― nos ubica en un escenario preocupante para el mundo y su propio país, ya que no se siente compelido a cumplir las leyes internacionales ni de los EEUU.

La singularidad del personaje la define su propia sobrina Mary Trump, que es psicóloga, en su libro ‘Siempre demasiado y nunca suficiente: Cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo’, donde se alude a «los traumas, las relaciones destructivas y cómo la trágica combinación de abandono y abusos forjaron al hombre que hoy ocupa el Despacho Oval» (Cito textualmente reseña del libro).

Un ejemplo de su conducta errática y disruptiva lo muestra en la recepción oficial de los féretros de los soldados fallecidos en la guerra con Irán, en lo que debería ser un acto de solemnidad, aparece saludando con una gorra de béisbol y corbata roja. Manifiesta, en su soberbia, esa falta de respeto a los protocolos y rituales establecidos para actos tan solemnes, que puede volverse en su contra.

No obstante, esta desnudez no la reconocen sus cortesanos, como ya he mencionado, que son el conjunto de aduladores y seguidores que le acompañan, creando un entorno donde ejerce de corifeo. En todo caso le van confeccionando otro traje, otra indumentaria, afín a su espíritu imperial donde quedan fuera los principios y valores clásicos, suplantados por otros que establecen un nuevo orden, donde el respeto a la multilateralidad queda al antojo del poder coercitivo que ejerce.

El rey está desnudo

Pero alguien ha gritado que el rey está desnudo. Se ha iniciado un proceso de concienciación, yo diría que universal, a través de los medios de comunicación, mediante declaraciones políticas de diversa índole. En el debate suscitado surgen argumentos, que hacen tambalear el estatus quo del mundo, en un proceso de decantación de ideas que se ha de consolidar.

En todo caso, la evidencia no se puede negar. El rey está desnudo, ilegitimado para actuar como lo hace, según el marco jurídico internacional que se fraguó tras la II Guerra Mundial. Trump, en su vanidad, se ha vestido de emperador, se ha puesto el traje invisible, pero sigue desnudo. Su traje es un delirio megalómano que le otorga el poder universal basado en su maquinaria de guerra, aunque no pueda ejercer la autoridad legal y moral que le legitime. Lo terrible es que, desde su infantilismo, ha iniciado un juego de guerra contra ‘los malos’ en su consola del Despacho Oval.

Sánchez, némesis de Trump

Ahora está rabioso. Pedro Sánchez, entre otros, al igual que hiciera el niño del cuento, ha gritado a los cuatro vientos que está desnudo, que no le reviste la legitimidad que le otorgue tal autoridad, que es un infractor del derecho internacional y, por tanto, no está revestido con el traje que le legitima para regir el mundo y llevarlo a una guerra fatal para la humanidad.

Cada vez son más los países que denuncian esa desnudez y muestran su negativa a colaborar con su orquestado delirio. Europa empieza a cerrar filas en una actitud común… que veremos cómo acaba. En estos últimos días hasta sus allegados de MAGA lo están criticando. Incluso dimite Joseph Kent, el director de la lucha antiterrorista de EEUU, por desacuerdo con las causas de la guerra. Por otro lado, fracasa su reclamo de una gran armada de países aliados para mantener abierto el estrecho de Ormuz, más aún cuando reclama, desde lo absurdo, la intervención de China en defensa de sus premisas.

El presidente español no alcanza a comparársele a nivel de poder, no puede realmente ejercer de némesis de Trump por sí solo. En todo caso, su propuesta contra la guerra, podría ser el faro que ilumine el horizonte hacia donde navegamos en plena tormenta. Las ideas, los principios y valores y el derecho que otorga la legitimidad internacional sí pueden ejercer de némesis o antagonista, devolviendo a EEUU, con o sin Trump, al respeto y orden de los organismos internacionales que lo enmarcan.

EEUU es el ‘hegemón’

EEUU es el país ‘hegemón’ a nivel mundial y ese poder genera miedo a las represalias, pudiendo cambiar actitudes, incluso la percepción de los trajes y ver preciosas telas de seda donde no hay nada. Lamentablemente, tal como indica el dimitido Joseph Kent, Trump, en su soberbia y prepotencia, ha caído en las redes de Netanyahu, genocida de Gaza, haciéndole parte del trabajo sucio, a la vez que avala su crueldad.

El futuro es un enigma, hoy más que nunca. La batalla ha comenzado y el resultado es imprevisible. Trump proviene del mundo de la empresa y allá están sus intereses. En EEUU al poder se accede desde el dios dinero, para hacer más dinero. Es el pragmático americano surgido a finales del siglo XIX, del que Bertrand Russell dijo que era «el pensamiento puesto al servicio de la codicia del capitalista». El pragmatismo, carente de humanismo, puede ser un crimen.

 

sábado, 14 de marzo de 2026

Tres cuartos de siglo

 Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 14 MAR 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/14/tres-cuartos-siglo-127943771.html

Hoy dedico mi texto a esa digna generación a la que se ha de respetar y considerar por su compromiso histórico. Su esfuerzo se refleja en esta España europeizada y moderna

Imagen de la posguerra / l.o.

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Ahora, cuando han transcurrido 75 años de mi generación, me gustaría escribir y dejar testimonio de un periodo ya pasado, bastante desconocido para algunos, que se apaga con nuestra silenciosa marcha. Son 75 años consumidos, que ya no tenemos, ni tampoco sabemos los que nos quedan por gastar en ese futuro incierto que nos acecha.

La marca de la postguerra

Pertenezco a la generación de la postguerra, los nacidos tras la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial (1951). Somos hijos de aquella ‘nada’. Crecimos bajo las consecuencias de una terrible destrucción provocada por unas ideologías que abocaron al mundo a la más sangrienta e inhumana confrontación de todos los tiempos, donde la parca asoló Europa y parte del mundo. Donde la indignidad humana afloró con su vileza y más altas cotas de maldad, junto a la exigencia de entrega de los inocentes ciudadanos a los que les tocó vivir el drama del conflicto, combatiendo en la obediencia forzada a psicópatas guerreros cargados de medallas, de odio y de violencia.

Los nacidos en torno a los 50, aquellos que ya andamos cerca de ese abismo existencial que define el fin de nuestro tiempo, vemos cómo se van nuestros amigos y amigas poco a poco; cómo llega el momento en que nuestra lúcida memoria debe ejercer de testigo de la historia. Es importante que las nuevas generaciones no se traguen el relato oficial e interesado de unos cuantos que obvian las vivencias de la gente humilde. La historia de esta nuestra amada patria, de este país cainita y fratricida, también es un compendio de las historias sencillas que vivieron sus hijos, unos sometidos y otros opresores e incapaces de sentir y entender la fraternidad en igualitaria libertad. Ese es el drama que estigmatiza a nuestro pueblo y recidiva a lo largo del tiempo tomando vigencia en mentes ingenuas y simplistas, abducidas por cánticos de epopeyas guerreras, cultivados en espíritus despóticos y dominantes que cercenan la libertad desde la tiranía. Son cantos de sirenas sobre una falacia que le otorga la falsa certeza al ignorante, mientras el inteligente, en su búsqueda de la verdad, se mueve entre la duda hasta acercarse a ella, como refiere Bertrand Russell.

En mi generación, la de posguerra, al descubrir el sofisma que se nos pretendía imponer, nos enfrentamos a la duda que busca la verdad, a través del librepensamiento, procurando desarrollar el propio conocimiento basado en el uso de la razón y de la mente abierta que transita los caminos de la libertad.

Mi memoria histórica

Mi memoria histórica se pierde entre recuerdos de mi infancia, en una pequeña aldea habitada por campesinos andaluces, temporeros al albor de las cosechas. Tiempos de yunta y arado al grito de ¡Arremula! Callos en las manos del gañán por apretar la mancera para hundir la reja del arado en la tierra. Después la estación de sementera, escardar la mies, siega y trilla, aceituneros altivos ya sumisos tras la guerra. Tiempo de escasez y de miseria para unos y chulesca prepotencia para otros, que disfrutan del sudor ajeno y, a caballo de sus monturas, de la visión de espaldas encorvadas para labrar la tierra con manos ásperas y encallecidas por el manejo de la hoz, de la azada, el arado o el vareo del olivar con la vara o ‘harapera’.

Olor a tomillo y romero, a tierra mojada, a alpechín de los molinos y un cúmulo de efluvios naturales que impregnaban el aire, a veces agresivos y otros acompasados. Con escasos años era experto en el uso de las trampas para cazar pajarillos, en la búsqueda de alúas para llevarlos al engaño, en la recogida de yerba para alimentar a los conejos o de leña y raíces entre olivares para quemar en el fuego de la cocina y calentar la casa.

Fueron tiempos de adoctrinamiento. El nacionalcatolicismo conformaba gente sumisa en su misa dominical; con su prédica transmitía al creyente que su misión era la sumisión. Había que obedecer el dictado del Caudillo, que lo era por la Gracia de Dios, negando la realidad impuesta por las armas, al que paseaban bajo palio como clara señal de acatamiento. La idea única que impregnaba el sistema era una confluencia entre política y religión, forjando un dogma incuestionable, donde no cabía alternativa salvo que fuera un acto de pura traición a la patria, que algunos patentaron como propia. In illo témpore se pecaba de pensamiento. Pensar diferente a los principios del Glorioso Movimiento Nacional y a la Fe Católica era pecado severo merecedor de castigo y estigmatización.

Huyendo de la nada

Huir de aquella trampa, de aquel destino miserable, que te arrodillaba bajo el olivo en los crudos y gélidos inviernos, era una obligación y un deseo. Pocas puertas daban a un mañana de promesas. Estudiar era complicado en las familias campesinas donde la cultura familiar proyectaba en los hijos el destino vivido por los padres. Abundaba la prole inserta en el proletariado. El destino era sostenido en el tiempo, mantenido generación tras generación en un mismo proyecto de vida. Como diría Miguel Hernández en su poema El niño yuntero: «Carne de yugo, ha nacido / más humillado que bello, / con el cuello perseguido / por el yugo para el cuello». Ese era nuestro destino en aquella España. Los hijos de la tierra se criarían en la tierra, con y para la tierra, trabajándola a beneficio del amo.

Para que el país progresara era inevitable saltar al vacío y lanzarse, con la fuerza de la juventud, a desprenderse del yugo, a romper las cadenas, hasta alcanzar la manumisión, la liberación del influjo de un pasado ya superado por el resto de Europa, hacia donde debíamos mirar para alcanzar el ansiado progreso.

El hándicap de estudiar

No fue tarea fácil. Mi generación debió utilizar subterfugios para poder estudiar y muchos lo hicimos a través del seminario, en primera instancia, para, luego, una vez abandonado este, cursar estudios superiores en otros centros. La losa del proletariado se mantenía sobre nuestras cabezas. La prole debía trabajar para la familia. Ese era el destino histórico y a él nos debíamos. Desde pequeños ejercimos de porqueros, cabreros o cualquier otra función productiva que pudiera ejecutar un niño según su edad… ¡carne de yugo ha nacido!

Muchos dejaban los estudios básicos para servir a la familia. La emigración era la salvación, el escape a aquella maldición condenatoria que se cernía sobre nuestro futuro. Muchos andaluces emigramos a otros lugares de España o al extranjero. Allá, trabajando en horarios estructurados, estudiábamos tras cumplir con la obligación laboral. Tiempos difíciles, salir del trabajo a las 6 de la tarde, marchar a las clases nocturnas del instituto hasta las 10 de la noche, volver a casa e iniciar el ciclo a primera hora del día siguiente en un eterno retorno, para conseguir labrarte otro futuro a través del conocimiento.

Levantar España

Unos gritaban, desde su poltrona, ¡Arriba España! mientras otros la levantábamos. Trabajar, estudiar, crecer en conocimiento y preparación era el principal interés de muchos de mi generación. Huir de aquella nada que nos vio nacer. España creció con su actividad, con el esfuerzo de los emigrantes, con la superación de la juventud en el día a día, trabajando desde tierna edad en labores muy diversas. Más tarde se construyeron carreteras, hospitales, escuelas e institutos, universidades, aeropuertos, etc. con el esfuerzo de aquellos que hoy, desde la jubilación, empezamos a decir adiós. Su esfuerzo se ve en todo el entorno, que manifiesta la transición que fuimos fraguando, mientras se luchaba por un ideal político de libertad y democracia, que también hoy se disfruta.

Ahora, cuando ya he vivido tres cuartos de siglo, me gustaría hacer un homenaje a toda esa generación que se sacrificó por mejorar este país, a su familia, sus hijos y nietos, dignificando al ser humano desde la libertad. Lo hago con mayor fuerza al ver cómo se cuestionan sus pensiones, su derecho a ser atendidos dignamente en su salud y dependencia, lamentando la soledad y el abandono en que muchos viven al declive de su vida.

Hoy dedico mi texto a esa digna generación a la que se ha de respetar y considerar por su compromiso histórico. Su esfuerzo se refleja en la realidad que vivimos hoy en esta España europeizada y moderna, en sus infraestructuras y servicios, en su nivel cultural. ¡Se le debe tanto!

 

sábado, 7 de marzo de 2026

Día internacional de la mujer, 8 de marzo

 Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Profesor jubilado de la UMA

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 07 MAR 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/07/dia-internacional-mujer-8-marzo-127658250.html

Una interesante nómina de mujeres se dejaron la piel y/o ejercieron una labor primordial en ese proceso de lucha que el feminismo ha llevado a término a lo largo de los tiempos

Manifestación feminista del 8M, en 2025 GREGORIO MARRERO

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En estas fechas, con motivo del 8 de marzo, es obligado hablar del Día Internacional de la Mujer, a pesar de las vicisitudes que nos atenazan. Celebrar este día reivindicativo es un claro síntoma de que hay tarea pendiente para conseguir la igualdad, a la vez que se homenajea a quienes trabajan y han trabajado por ella a través del feminismo.

Es necesario aclarar, o puede que lo sea para alguna gente que no acaba de comprender y entender el concepto de feminismo, que el diccionario de la RAE lo define como el «principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre». También, en una segunda acepción, lo concreta como el movimiento que lucha por la realización efectiva de esta igualdad en todos los órdenes de la vida; o sea, hablamos de un derecho a defender. Por tanto, la palabra feminismo tiene una doble acepción, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y la lucha para conseguirlos. Machismo y feminismo no son, pues, dos elementos antagónicos o antónimos, dado que el machismo se recoge en la Constitución como un delito y el feminismo es un derecho igualitario.

No es necesario repasar la historia para comprobar y ver hasta qué punto la mujer ha sido marginada a través de los tiempos. Son muchos y variados los hechos y argumentos que lo evidencian. Si bien es cierto que su rol social ha ido cambiando conforme las sociedades han evolucionado, o involucionado, hasta desembocar en el presente. La antigua Grecia, la Roma clásica y, posteriormente, desde la Roma cristiana en adelante, las religiones toman un especial protagonismo en la marginación de la mujer, bien sea el cristianismo o el islamismo con un patriarcado machista que las mantiene sometidas al poder del hombre.

La lucha de la mujer a través de la historia

En esa transición histórica han sido muchas las mujeres que han luchado y reivindicado su derecho a la igualdad con el hombre. Si hablamos de la Grecia clásica, se da un interesante relato de confrontación entre el hombre y la mujer, en la comedia Lisístrata, de Aristófanes (siglo V a. C.), donde se encuentra un referente literario de esa lucha. La protagonista, Lisístrata, encabeza una huelga sexual contra los hombres para forzar a que pongan fin a la guerra. No plantearía yo la obra de Aristófanes como un ejercicio de libertad de la mujer, sino como un acto de fuerza y poder desde la asimetría, para exigir a los hombres concluir una guerra.

Pero ya metidos en faena habría que aludir a una interesante nómina de mujeres que se dejaron la piel y/o ejercieron una labor primordial en ese proceso de lucha que el feminismo ha llevado a término a lo largo de los tiempos.

Para mí es de resaltar el caso de Hipatia de Alejandría (370-415), que es uno de los más reseñables. Fue una científica, matemática y astrónoma, icono de la libertad de pensamiento y la autonomía personal de la mujer. Tuvo la mala suerte de vivir en una época donde se anatemiza, con especial virulencia, la cultura clásica desde la religión cristiana. El fanatismo religioso acabó cruelmente con su vida y con la propia biblioteca de Alejandría, destruyendo gran cantidad de documentos y obras de especial trascendencia histórica.

La mujer en el mundo de la literatura

Siguiendo con el mundo de la cultura, literatura y el conocimiento, vedado a la mujer hasta épocas recientes, y referidos a la iglesia, romperé una lanza en favor de Santa Teresa de Ávila o de Jesús y sor Juana Inés de la Cruz. Con su brillo en el mundo de las letras tuvieron sus más y sus menos con la jerarquía eclesiástica, incluso la Inquisición, pero dejaron su impronta en la literatura de lengua hispana rompiendo esquemas marginales de la mujer en la iglesia. Sor Juana Inés de la Cruz fue considerada por Dorothy Schons, «la primera feminista en el Nuevo Mundo», yo añado a ello su dificultad por la condición que conlleva profesar la religión. Por cierto, tuvo un encontronazo con el obispo de Puebla que le recriminaba no dedicarse a temas propios de la fe, como debe hacer una mujer, sino a la ciencia y la filosofía. Sor Juana contesta con el texto «Respuesta a sor Filotea,« donde defiende su labor intelectual y en la que reclamaba los derechos de la mujer a la educación. Un poema suyo que me parece de especial relevancia es ‘Hombres necios que acusáis’.

Sin dejar el tema de la intelectualidad, en un estudio biográfico que realicé sobre Gertrudis Gómez de Avellaneda, la escritora hispano cubana del siglo XIX, publicado en el libro ‘Voces perdidas, voces olvidadas’, compilado por María Isabel Castro y Roberto J. Martín, y editado por Ediciones del Genal, dejé constancia de la marginación e infravaloración de la mujer en el mundo literario a lo largo de los últimos siglos. Me permití extraer interesantes datos de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, donde se relacionan los autores fundamentales de la Literatura Castellana, concluyendo que desde el siglo XI hasta el XX, aparecen 109 hombres y solo 11 mujeres. Todas ellas se ubican en los siglos XVIII (1), XIX (5) y XX (4), salvo Santa Teresa de Jesús que vivió en el siglo XVI.

La concepción machista de la RAE

Señalo también, que la primera mujer propuesta para ocupar un sillón en la RAE fue Gertrudis Gómez de Avellaneda (Tula) en 1853, siendo rechazada su candidatura por los misóginos académicos que consideraron que una mujer no podía ocupar esa dignidad, aunque su fama y reconocimiento fueran patentes. Incluso, al escritor José Zorrilla, se le adjudica una frase contundente, pues dice que la mujer que escribe es «un error de la naturaleza».

Y no fue hasta 1979 cuando una mujer pudo entrar en la RAE, es Carmen Conde. Antes había quedado también desechada, en tres ocasiones si mal no recuerdo, Emilia Pardo Bazán de la que cabe resaltar su propia identificación con la defensa del feminismo, pues se definía a sí misma como feminista radical: «Yo soy una radical feminista; creo que todos los derechos que tiene el hombre debe tenerlos la mujer». Posteriormente también se rechazó la candidatura de María Moliner, lexicógrafa y autora de su interesante diccionario del uso del español. En la actualidad son 11 las mujeres de 46 miembros de la RAE (24%).

Libertad, igualdad y fraternidad

Dentro de la lucha social y política, la Revolución francesa, que bebió del llamado Siglo de las luces, o Ilustración, trajo otra corriente de protagonismo y libertad de la mujer. En 1791, redactado por Olympe de Gouges, se proclama la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, que viene a equiparar los igualitarios derechos de hombres y mujeres.

El siglo XIX tiene una especial relevancia, dado que afloran poderosos movimientos reivindicativos sobre la igualdad. Se consolida el movimiento sufragista. Importante aportación tuvieron Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott reivindicando las condiciones y derechos sociales, civiles y religiosos de la mujer.

Aparte de las figuras ya aludidas, no quisiera olvidarme de mencionar otras mujeres que dieron impulso, con su aportación intelectual y actividad a la lucha por la igualdad, como son: Mary Wollstonecraft, Simone de Beauvoir, Angela Davis y Judith Butler. Así como Flora Tristán, Emmeline Pankhurst, Betty Friedan, etc. Pioneras en España fueron: Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor, Victoria Kent o Federica Montseny, primera mujer ministra en España, anarquista y activista.

La aportación de Friedrich Engels

Finalmente, me siento obligado a evocar a Friedrich Engels, y su ensayo ‘El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado’ publicado en 1884, que, enmarcando la sociedad desde la perspectiva antropológica y cultural, ejerció de soporte teórico a los primeros grupos feministas en el movimiento obrero y el anarquistas, que reivindicaban, desde el neomaltusianismo, la procreación consciente del proletariado, la separación entre sexualidad y reproducción, la defensa de la maternidad libre, la liberación femenina, la libertad sexual, la promoción de la planificación familiar, el cuidado de los niños así como el uso y difusión de métodos anticonceptivos artificiales. Una propuesta revolucionaria rompedora con los esquemas tradicionales, liberando a la mujer, a través de una nueva concepción de su rol social y familiar. Abriendo las puertas al protagonismo de la mujer en la gestión de su propia entidad, sus derechos y libertades.

 

miércoles, 4 de marzo de 2026

Con los dientes apretados

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Profesor jubilado de la UMA

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 04 MAR 2026 7:01

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/04/dientes-apretados-127510420.html

El peligro aflora cuando alguien, ejerciendo el poder de la fuerza, actuando como el matón del patio del colegio, pretenda imponer su voluntad

El presidente de EEUU, Donald Trump / Samuel Corum

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Con los dientes apretados, la faz tensa, serio y aturdido se muestra el azaroso mundo. Los últimos hechos son preocupantes. Ver cómo las bombas, misiles, drones y demás artilugios de guerra planean por los aires de diferentes países de Oriente Próximo, son más que un motivo de inquietud, de desasosiego y turbación. Desgraciadamente suenan tambores de guerra, destrucción y muerte.

Estamos en un mundo regido por excéntricos, por gente que desde sus despachos han desconectado con la vida real, con la gente de a pie, con el pueblo que sufre sus decisiones irracionales. Hemos entregado la gobernanza del mundo y el poder a modelados por la egolatría y por el delirio mesiánico a caballo de su megalomanía.

Rechazo los regímenes totalitarios y, sobre todo, a las teocracias integristas que, basándose en la religión, pretenden imponer por la fuerza y la represión los principios y valores de credos anclados a la historia, como es el caso de Irán. En España tuvimos la experiencia, no hace muchos años, con el Nacional catolicismo implantado por el franquismo. Fueron tiempos en que la religión invadió nuestras vidas, arrebató nuestra libertad, marginó a la mujer y nos sometió al dictado de una fe y unas normas y conductas impuestas por el clero en alianza con el poder militar que gobernaba desde la dictadura.

En ese sentido, el régimen iraní de los ayatolas es rechazables para cualquier demócrata. Su exigente imposición, su represión contra la disidencia, sus impunes ejecuciones y el desprecio a las libertades ciudadanas y a los derechos humanos, son evidentes. Por tanto, es justo y necesario, ante todo, manifestar la solidaridad con los iraníes, mostrando el estupor ante hechos inaceptables para nuestra concepción de la convivencia en democracia, donde ha de reinar el respeto y la tolerancia, la libertad de credo y de pensamiento…

Pero, ante esta situación de violencia impositiva, de aplicación del integrismo religioso, de desprecio a los derechos humanos que aprueba y predica la ONU, la pregunta es: qué hacer, cómo actuar ante un país que está sometido a un gobierno teocrático que no los respeta. La siguiente cuestión sería quién tiene derecho a intervenir desde fuera, unilateralmente, para imponer un régimen democrático o cambiar el actual, sin contar con el beneplácito de la ONU. El pasado nos demostró que las primaveras árabes fueron un fracaso y, sospechosamente, parece que guardaban otra intencionalidad orientada al negocio y a la obtención de recursos naturales y dominios geoestratégicos, no al establecimiento de la democracia.

En todo caso, respetando la multilateralidad representada en la ONU como órgano internacional, es a ella a quien compete, a través de su Consejo de Derechos Humanos, determinar el incumplimiento de esos derechos, denunciando su violación. Es a ella a quien concierne avalar la intervención en cualquier país que no los observe para que los restablezca, por la fuerza si fuera necesario. Mas no todos los gobiernos están por obedecer sus dictámenes, entre otros Israel, que ha pasado olímpicamente de ellos muchas veces y siempre fue por libre, apoyado incondicionalmente por los EEUU. Entiendo que solo la ONU tendría derecho a determinar una intervención, sobre uno de sus miembros, acogiéndose a los acuerdos establecidos en sus normas y reglamentos.

El peligro aflora cuando alguien, ejerciendo el poder de la fuerza, actuando como el matón del patio del colegio, pretenda imponer su voluntad rompiendo las reglas del juego. Ahí andamos. El señor Trump, al que la ONU le importa un bledo y ya ha dejado constancia verbal de que será su santa voluntad la que se imponga, va haciendo de su capa un sayo, reivindicando el papel de pacificador de la paz impuesta por las armas. Sin olvidarnos, en este caso, de la mano que mece la cuna, que es Netanyahu.

El riesgo es grande. Hoy toma esta determinación, mañana podrá tomar otra que nos afecte a los demás, pasándose nuestros derechos por el arco del triunfo. Ayer fue Venezuela, hoy es Irán, mañana ya apunta a Cuba y Groenlandia, ¿pasado será Europa? Maquiavelo ha vuelto de forma descarada, sin subterfugios. Al menos se le ve venir, aunque no nos guste adónde pretende llevar al mundo. ¿Qué han de hacer la ONU, la Unión Europea, los BRICS+?

Nosotros, haciendo honor a nuestra idiosincrasia, seremos D. Quijote. Europa ejerce de Sancho Panza. China, sentada a la puerta de su casa, espera ver pasar el cadáver de su enemigo, que se empieza a hacer el harakiri con su prepotencia y volubilidad. Traspasado mañana, tal vez, el mundo sea amarillo.

 

sábado, 28 de febrero de 2026

28 F… día de Andalucía

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 28 FEB 2026 6:59

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/02/28/28-f-dia-andalucia-127367582.html

No, no somos tan buenos. Ni lo seremos mientras no vayamos resolviendo los grandes problemas que nos aquejan y nos bloquean el acceso a la felicidad de los pueblos y su gente

Bandera de Andalucía, la Arbonaida, izada en el Patio del Recibimiento del Parlamento andaluz / Rocío Ruz (EP)

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Opulenta celebración se espera hoy, día de Andalucía. Insigne fecha para exaltar las virtudes de nuestra tierra, sus componentes históricos más sobresalientes y reconocer a sus hijos más afamados, ilustres y prominentes en muy diversos campos. Claro que el criterio de la designación será el que consideren oportuno las autoridades políticas y administrativas pertinentes. Yo no quiero quitarle méritos a nadie pero estoy convencido de que entre tantos hijos de esta tierra es extremadamente difícil de acertar con la elección y siempre quedarán apartados otros merecedores de tal distinción. Eso sí, dada la tendencia que tenemos al cultivo del nepotismo pudiera aparecer algún sesgo interesado, que no niego ni afirmo, líbreme Dios.

28 de febrero día de fastos

Hoy, 28 de febrero será día de fanfarrias, chirimías y trompetas, de discursos grandilocuentes rayanos en el más puro chauvinismo que engorda egos y va creando opinión sobre lo excelsos que somos. No es cosa menor ensalzar a este pueblo, darle autoestima y elevar su autoconcepto para sembrar un ego pleno de seguridad y gallardía, para evitar y destruir complejos del pasado sumiso y hacer patente el pretérito sublime, aunque haya que retrotraerse varios siglos, pues somos lo que somos también por lo que fuimos, si bien también hubo deconstructores, pasando de un pueblo ilustre, de alto nivel cultural y hábitos envidiables, a ser sometido y colonizado por el peso de las armas, hasta entroncarlo en otra dimensión. Mas esa reflexión se la dejo a los historiadores más avezados que yo en el tema del pasado.

En todo caso, hoy es día de fastos, de exaltaciones y festejos, de manifestaciones pomposas que engordan egos del mundo político, ya casi metido en campaña electoral. Me parece bien y no pondré pega alguna, pero también me gustaría que fuera un día de reflexión sobre cómo andan las cosas en nuestra tierra. Un momento para recordar que no somos tan maravillosos, que los orgasmos intelectuales sobrepasados no caben por falta de motivos para ello. No cabe, o debería no caber, el uso de los fastos para engorde del político de turno… pero ya se sabe, las fotos y los relatos hiperbólicos conforman estrategias.

Mientras la melodía de nuestra grandiosidad invade el habiente no puedo olvidar que hace aguas el barco de nuestra sanidad. Que desde el 13 de noviembre, tras una prueba diagnóstica con biopsias incluidas, me acaban de informar del resultado pasados tres meses y medio. Que seguimos siendo el último de la fila en demasiadas cosas en nuestro país. Que nuestro sistema educativo no acaba de despegar, atrapando a tantos chicos y chicas en el fracaso escolar. Que nuestras carreteras andan plenas de baches, tanto las nacionales como las locales. Que nuestros políticos siguen a la gresca, insultándose y descalificándose, ejerciendo una estrategia política canallesca, de oposición y reacción, que evita las sinergias necesarias para una buena gestión de la cosa pública, mientras arrastran al ciudadano al combate en lugar de al encuentro.

No somos tan buenos

No, no somos tan buenos. Ni lo seremos mientras no vayamos resolviendo los grandes problemas que nos aquejan y nos bloquean el acceso a la ansiada felicidad de los pueblos y su gente. Mientras los jóvenes no encuentren un acceso al trabajo, ganen un salario digno y puedan resolver su hábitat para crear una familia o elaborar su propio proyecto de vida con cierta garantía de éxito. Mientras nuestros ancianos anden desprotegidos en su dependencia y la comunidad mire para otro lado ante sus demandas. Mientras nuestros hijos estudien carreras para luego tener que hacer un master de servicio en barra de bar o chiringuito para ganar un mísero salario. ¡Y así tantas cosas!

No quiero ser Pepito Grillo en un día tan señalado, pero cuando uno quiere a su tierra y a la gente que la puebla, no puede detraerse de una visión holística, totalizadora, que abarque todos y cada uno de los elementos que la integran y que articulan su estructura y función social, económica y política. De ello depende que crezcamos y nos desarrollemos, que alcancemos los objetivos que nos gustaría lograr. Siempre sostuve que para crecer hay que saber de dónde partimos, dónde estamos y adónde queremos llegar. Para ello debemos hacer una doble comparación: intra e inter; es decir, analizar el propio proceso y ver los logros o mejoras respecto al pasado dentro de nuestra comunidad (intra) y, a la vez, compararnos con las otras comunidades del entorno (inter) para contextualizar el crecimiento y competir con ellas para mejorar nuestras marcas.

Señores políticos y administradores del sistema, alcancen hoy, si quieren, su orgasmo intelectual; disfruten del artificio, siéntanse orgullosos de los logros aunque sean maquillados, pero, a la vez, acepten sus limitaciones personales e insolvencia para tener conciencia de que todo es mejorable, para aprender de los errores y los fracasos desde el reconocimiento de los mismos.

Mañana dense una ducha fría

Mañana levántense y tras una ducha fría que les haga salir de esta fabulación maravillosa de la pompa y el boato, sientan sobre sus espaldas el peso de la verdad, de la cruda realidad que les reclama decisiones y actuaciones para mejorar efectivamente nuestra tierra, que es mejorar la vida de su gente.

Se acabaron los fastos y la autocomplacencia. Fuera el chauvinismo patrio y los discursos exultantes sobre que «no hay nada mejor que esta tierra», «somos la leche», la estrella de oriente; «hombres de luz, que a los hombres, alma de hombres les dimos».

Tenemos muchas sombras que nublan el futuro y lo hipotecan. Si miramos al resto de España nos encontraremos cifras y datos desconsoladores: somos los últimos en RPC (Renta per cápita), en alfabetización estamos en el puesto 15º, con elevado fracaso escolar, el informe PISA nos sitúa en el último puesto de España en competencia científica, y penúltimos en competencia lectora y matemáticas. No salimos bien parados de esta comparación interterritorial que os propuse.

Saquemos provecho a nuestras capacidades

Sin embargo, tenemos una gran capacidad organizadora, ¡qué bien organizamos los desfiles procesionales, las romerías y las ferias!; disfrutamos una sobredosis de ingenio, escuchen las letras geniales de los carnavales, una buena dosis de creatividad, de contenido lírico (tierra de poetas y artistas), etc. Entonces… ¿por qué esas virtudes no dan su fruto en esta tierra y seguimos a la cola del país? Tal vez no estén bien orientadas hacia el progreso, hacia el desarrollo de la comunidad… O puede que subyazca un problema de cultura social, de hábitos y motivaciones anclados a un pasado y a una estructura de valores sociales dignos de revisión para establecer otros objetivos. Puede que sea esa tendencia a vivir la vida con una filosofía Carpe diem: «vive cada momento de tu vida como si fuese el último». Estoy convencido de que cada uno de nosotros, en el fondo, hemos hechos ese análisis existencial del andaluz desde la autocrítica, de lo que no estoy tan seguro es de que hayamos coincidido en el diagnóstico final.

De todas formas, yo sí creo en este pueblo. Pero se ha de levantar, lavarse la cara y mirarse al espejo, perder sus complejos, abandonar el servilismo y agarrar el protagonismo, la libertad y la responsabilidad en su propio desarrollo, tomar verdadera conciencia de sus potencialidades y de sus limitaciones, para conocerse, a fin de comprender que el camino no es una fantasía sino un ejercicio activo, un trabajo para ir haciéndolo en el día a día… «se hace camino al andar».

La genialidad es efímera si no se enmarca en una actividad resultante de ella, si no se plasma en algo que la materialice para que sea efectiva. Seamos geniales, seamos creativos, seamos comprometidos para hacer de esta tierra algo más de lo que es, no caigamos en el chauvinismo, en la autocomplacencia que adormece a la gente (para qué cambiar nada si ya somos los mejores), los mejores no somos pero podemos ser de los primeros si nos lo proponemos.

Mañana empezamos

Disfruten del 28 de febrero, pero recuerden que en marzo nace la primavera, aparecen los brotes verdes que darán la flor y el fruto que nos alimente. Creemos una primavera verde que nos permita salir de la hibernación, donde aflore la creatividad, el ingenio y el compromiso de un pueblo que pretende romper los grilletes que le atan a su historia de sumisión e indiferencia. 

 

lunes, 23 de febrero de 2026

IN MEMORIAM DE ANTONIO MACHADO

 


Antonio Machado, el más joven de los representantes de la generación del 98, fallecía el día 22 de febrero del año 1939 en Colliure, en un forzado exilio al que le llevó la guerra provocada por el levantamiento militar contra la II República. Aunque hoy se cumpla el 87 aniversario de aquella desgracia, Machado se hizo inmortal a través de su obra. 

Recientemente se ha producido un debate y confrontación respecto a las jornadas que en Sevilla se pretendían llevar a término, sobre si la guerra la perdieron todos los españoles. En realidad y es de lo más lamentable, la guerra la ganaron los curas y la perdieron los maestros y con ello, la perdió el pueblo que volvió a someterse al clero que ahogó la enseñanza libre e impuso el dogma religioso y la sumisión, asfixiando la libertad.

Antonio Machado, digno hijo del Instituto Libre de Enseñanza, fue un ejemplo de compromiso social con una España que empezaba a despertar desde el laicismo, confrontando con viejos planteamientos docentes de contenido religioso, adoctrinador, que pretendían mantener el influjo anacrónico de la Iglesia.

El 14 de abril participó activamente en la proclamación de la II República desde el balcón del Ayuntamiento de la ciudad de Segovia y se mantuvo fiel a ella hasta el final de sus días.

Hace años, cuando visité su tumba en Colliure, dejé en un buzón, que disponen para ello, un poema dedicado a su figura. Hoy querría también dejar mi testimonio y admiración al gran poeta a modo de recuerdo en este día tan señalado. Le escribo esta décima especial, pues no es octosílaba sino endecasílaba, dedicada a su figura.

 

Recuerdos de su patio de Sevilla

con intenso perfume de azahar

que eleva a la memoria del altar

la gloria que sembrara su semilla.

Resultó de tal lance maravilla

que fraguando en su esencia de poeta

su espíritu sutil en la meseta,

dedicando sus versos a Castilla

convertida en recuerdos de Sevilla,

al olmo viejo canta su saeta.

sábado, 21 de febrero de 2026

El poder de un dios menor

 

Opinión | Tribuna

 Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 21 FEB 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/02/21/dios-menor-127089970.html

El ego, cuando alcanza límites tan elevados, suele ir acompañado de un sentido de impunidad, como ser superior que se ubica por encima de todos los demás

Frío saludo entre Pedro Sánchez y Felipe González / agencias

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El gran escritor ruso Fiódor Dostoyevski, en su excelsa obra ‘Crimen y castigo’, pone en boca del protagonista, Rodión Raskólnikov, una interesante reflexión al manifestar la convicción de Rodión de que es lícito el crimen ejecutado por seres superiores, por líderes y mentes privilegiadas, que lo cometerían para salvar a la sociedad de una situación deleznable, de injusticia, o procurarles una mejor vida. Los grandes líderes, los Napoleones, han cometido asesinatos y crímenes bajo el convencimiento de que era un mal menor para conseguir un objetivo superior. Esa idea, descrita por él en un artículo publicado por una revista, parece que cuaja en su mente y, ante la miserable y usurera prestamista, Aliona Ivánovna, él se siento autorizado para eliminarla y salvar al mundo de una arpía, por lo que decide matarla, tras visitarla en numerosas ocasiones y humillarse ante ella para conseguir empeñar, lo mejor posible, sus prendas, entendiendo que es justo que él le arrebate su dinero.

Finalmente la asesina al amparo de ese convencimiento de ser superior que se asigna. Pero ha de asesinar también a su hermana Lizaveta, mujer virtuosa, para no ser descubierto, entendiéndolo como un daño colateral. En todo este maremágnum emocional, de crisis existencial y de conflicto interno ético y moral, acaba descolocado, enfermo y su pensamiento trastornado. Así entiende que no es el superhombre que tenga derecho a cometer un crimen, sino el ser normal que ha de gestionar su culpa y, como culposo, requiere reparar el mal. La culpa le va hostigando hasta entregarse y confesar el crimen.

El héroe inimputable

En esta línea cabe denotar que los héroes de nuestra sociedad no suelen ser las buenas y virtuosas personas, sino los aguerridos guerreros que mataron enemigos hasta derrotarlos en la batalla, usando variados recursos poco exigentes de ética o moral, donde la crueldad puede llegar a ser un valor añadido del héroe. Tenemos una perversa concepción del heroísmo, una atracción fatal por la maldad, una exaltación de la fuerza como manifiesta Rodión a Sonia: «Y ahora sé, Sonia, que tiene poder sobre las personas quien es más fuerte por su inteligencia y su espíritu. Para la gente, el que se atreve a mucho es el que lleva la razón. El que más cosas menosprecia se convierte en su legislador y el más atrevido es el más escuchado. Así ha ocurrido hasta ahora, y así será siempre. ¡Sólo un ciego no lo vería!»

La teoría de Nietzsche sobre el superhombre guarda cierta coincidencia con el planteamiento que manifiesta Rodión Raskólnikov, en el artículo ya mencionado. En todo caso, dejo estas pinceladas sobre la trama a modo de marco de referencia, para encuadrar mi argumentario posterior.

Los dioses menores en la historia

A lo largo de la historia se ha asociado el poder con la divinidad. Faraones, emperadores, reyes y dictadores se proclamaron bendecidos y legitimados por Dios, cuando no sus hijos o dioses menores, con poder sobrenatural para hacer y deshacer a su antojo. Nuestros reyes lo eran por la gracia de Dios, incluso Franco se otorgaba su bendición y hacía poner en las monedas ‘Caudillo de España por la gracia de Dios’. El inculto y analfabeto pueblo, sometido intelectualmente a los gurús religiosos y políticos del momento, quedaba atrapado en sus discursos al no tener razones argumentadas para rebatirlos.

Lo curioso es que en estos tiempos, cuando no debería existir la indigencia intelectual que se viene observando, dado el acceso a medios de información y la teórica capacitación de la gente, avalada por un mayor conocimiento y desarrollo intelectual, seguimos cayendo en la trampa. Asumimos el papel de gregarios de sujetos de escaso intelecto pero expertos en el manejo de la comunicación y la manipulación, dando valor al «puto amo» o al Dios menor que asume el liderazgo del grupo.

Dios, «el puto amo» y la megalomanía

Se asigna a Pedro Sánchez ser el «punto amo», idea sembrada en sus propias filas, que recoge Óscar Puente en unas declaraciones cuando dice: «Pero es que Pedro Sánchez no es que tenga predicamento, es que es el ‘puto amo’. Esa es la realidad». Frase muy criticada por la oposición y por algunos de su propio partido. En realidad es un término poco agraciado y prosaico, pero que viene a mostrar que no tiene rival en el partido que pueda competir con él. Feijóo no es el ‘puto amo’ en el PP, pues tiene rivalidad interior por alcanzar el calificativo, como puede ser el de ‘puta ama’ que parece pretender Ayuso, que tanto disfruta de la fruta. En todo caso el calificativo tiene un tufo poco halagador, con matices autoritarios que suenan desagradables al oído democrático.

Luego está otro calificativo de mayor postín como es la identificación de Felipe González con Dios. Es el sumun, pues si Pedro es el ‘puto amo’, González le superó desde el trono divino que gozó su figura en los mejores momentos de su liderazgo. Entiendo que cuando un colectivo percibe a su líder como el ‘puto amo’ o el Dios ha entrado en una dinámica de sumisión que le hará perdonar cualquier barrabasada que cometa en base a la teoría del ser superior, al que se le permite todo porque se comprende que sus actos, aunque puedan ser reprobables, se orientan a un beneficio mayor para la sociedad, siguiendo el planteamiento de Rodión en ‘Crimen y Castigo’.

La exaltación del líder, que hoy debería ser siempre cuestionable, es un ejercicio de consolidación del liderazgo autoritario. No deja de ser significativa, y con cierta dosis de humor, la alusión a la iglesia Aznariana que Wyoming hace, de vez en cuando, en el programa El Intermedio. No obstante, tengo la leve sospecha de que el señor Aznar disfrutará con esa imagen que transmite de él y de su influjo divino. Es evidente que, en gente como esta, en líderes políticos y de cualquier otro tipo, el ego se alimenta de estos y otros hechos que, aunque sean a caballo del humor, hacen resaltar ese yo desmesurado que les suele acompañar.

El ego impune

Mas el ego, cuando alcanza límites tan elevados, suele ir acompañado de un sentido de impunidad, como ser superior que se ubica por encima de todos los demás, y que solo ha de dar cuentas ante Dios y ante la historia, olvidando que en democracia las cuentas se rinden ante el elector (he ahí el caso de Trump, Netanyahu y otros). Es una megalomanía delirante, que aboca a la sociopatía, en la que una persona no demuestra discernimiento ético entre el bien y el mal e ignora los derechos y sentimientos de los demás. También entendida como un patrón crónico de manipulación, engaño, desprecio por los derechos de los demás y ausencia de remordimiento, al sentirse por encima de leyes y normas que puedan condicionar sus decisiones.

Es importante evitar el acceso al poder de gente con patologías y alteraciones o trastornos de la personalidad que pudieran condicionar el buen ejercicio de la política, cosa que parece no se consigue, dado que venimos observando conductas poco edificantes entre muchos de nuestros líderes y lideresas a nivel nacional e internacional, donde parece que ha aflorado la era de los dioses menores ejerciendo la política y actuando desde la prepotencia, propia de la egolatría, carente de respeto a la ley y la norma democrático que permitió su ascenso al poder. Las ideologías del pasado asoman la patita amenazante.

Algunos posibles trastornos de la clase política

Concluyo indicando que se han descrito variadas manifestaciones, síndromes o alteraciones que pudieran considerarse nada recomendables, en las que pudieran encajar las conductas de algunos de nuestros líderes, como son:

El síndrome de Hubris (o de hibris), que es un trastorno de la personalidad caracterizado por un ego desmedido, soberbia, confianza excesiva y desprecio por las opiniones ajenas, comúnmente denominado «la enfermedad del poder».

La triada oscura de la personalidad, que agrupa tres rasgos negativos que comparten una naturaleza malévola: narcisismo, maquiavelismo y psicopatía.

El trastorno histriónico de la personalidad, que se caracteriza por una búsqueda constante de atención, emotividad excesiva y comportamientos teatrales o seductores, tan presente en el escenario político.

Y alguna otra alteración que suele afectar a líderes y personas en altos cargos, provocando aislamiento de la realidad y comportamientos imprudentes. Aunque no se pueda, en general, considerar una patología psiquiátrica formal, pueden entenderse como una definición sociológica de conductas reprobables. En todo caso, propongo al lector el ejercicio de vislumbrar los rasgos que revisten a cada uno de nuestros líderes desde su neutral independencia, si ello le es posible.

 

El emperador está desnudo

Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La opinión de Málaga el día 21 MAR 2026 7:00 Enlace: https://www....