Opinión | Tribuna
Publicado
en el diario La Opinión de Málaga el día 22 AGO 2026 7:01
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/08/22/crisis-ceuta-133556277.html
La ciudad
autónoma se ha convertido en un punto caliente por la llegada masiva de
migrantes, desbordando las capacidades de acogida
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| Archivo (31/07/2026).- Una inmigrante intenta alcanzar la playa de Ceuta. / EFE |
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Últimamente no suelo ver la tele
mientras desayuno, pero hoy he roto el hábito y me he encontrado con una imagen
desoladora que me ha hecho pensar. La Policía y la Guardia Civil se disponían
al desalojo de la playa del Trampolín, en Ceuta, de varios centenares de los
migrantes ―se habla incluso de 4.000― que invadieron la ciudad en la oleada de
finales del pasado mes de julio, traspasando la frontera a nado. Tras haber
vuelto la mayoría de marroquíes, quedaron en Ceuta un importante grupo,
mayoritariamente subsaharianos, que acamparon en condiciones insalubres en la
arena de la citada playa. La insostenible situación que ha provocado este
aluvión humano tiene una difícil y complicada solución desde el punto de vista
político y humanitario.
Ante estas circunstancias, Ceuta
parece haberse convertido en un caladero de votos y no de caballa. Es un
espacio conflictuado por una situación anómala, muy seria y preocupante, debido
a las características que tiene esa invasión pacífica de ‘migrantes’
manipulados, que pretenden una mejor vida en España, según manifiestan.
Un poco de historia sobre Ceuta
Pero antes me gustará hacer alguna
reseña sobre la ciudad. La historia de Ceuta está íntimamente ligada a la de la
península desde tiempo inmemorial. Sin retrotraernos a Cartago y los númidas,
fue territorio del imperio romano (40 d. C.), luego la ocuparon los vándalos
(429) y Bizancio (534) la utilizó como base para conquistar Málaga y su costa.
Posteriormente la tomaron los visigodos en tiempo de Wamba (675). Tuvo un
especial protagonismo en la conquista musulmana de la península con la famosa
traición del conde D. Julián, desafecto al rey D. Rodrigo por cuestiones de
honor, dado que, según la leyenda, el rey había ultrajado a su hija Florinda.
Al-Andalus sigue manteniendo con la
ciudad una variable relación de pertenencia, con diferentes etapas de dominio.
Ese período también es de mucho interés para conocer su historia, donde llegó a
ser una taifa independiente algo más de 20 años en el siglo XI.
Su historia más reciente se inicia
en 1415 con su conquista por las huestes del rey Juan I de Portugal, quedando
Pedro de Meneses como primer gobernador de la ciudad con el que surge la
historia del Palo Áleo como símbolo del poder y gobierno de Ceuta.
España entra en acción tras la
muerte del rey Sebastián I de Portugal en 1578, cuando el reino
portugués, tras una crisis sucesoria, se incorporó a la Monarquía
Hispánica en 1580 teniendo a Felipe II como heredero a la corona
portuguesa. No fue sin contienda, dado que había otros pretendientes. Tras la
invasión de Portugal por las fuerzas españolas, claudicaron en la batalla de
Alcántara. Al año siguiente, las Cortes reunidas en Tomar, lo proclamaron rey.
Ceuta, pues, se incorpora al imperio de Felipe II.
En 1640 se produce la secesión de
Portugal, en tiempos de Felipe IV y su valido Conde Duque de Olivares. Ceuta
prefiere quedarse bajo la soberanía del reino de España, siendo reconocida tal
soberanía, por parte de Portugal, en el Tratado de Lisboa en 1668. Por tanto,
Ceuta es española desde 1580 y portuguesa desde más de un siglo y medio antes,
y se ha mantenido como tal a pesar de las vicisitudes a las que se ha visto
sometida, con ataques y cercos del sultán de Marruecos, incluso de los
británicos en la Guerra de Sucesión española en 1704.
Este pequeño apunte histórico puede
servir para mejor comprender la situación de la ciudad autónoma, al menos eso
pretende. Que cada cual saque sus propias conclusiones respecto al tema.
El momento presente
En estos momentos, cuando el mundo
rompe esquemas, con la entrada en liza de políticas disruptivas, como las que
practica el ‘trumpismo’ y sus afines, se está dinamitando el derecho
internacional. El paradigma que ha sostenido la relativa paz, está siendo
cuestionado y en el horizonte asoma una nueva ley que es la de la fuerza.
Observamos un espíritu belicista y expansionista de un imperio en decadencia,
que puede caer en su propia trampa, aunque llevándose por delante lo
imprevisible. Su geoestrategia va posicionándose y pretende dominar o poseer
aquellos lugares que requiere para su dominio y control del nuevo orden.
El momento actual, a nivel
internacional, me trae a la memoria la inestabilidad de los años 30 del pasado
siglo. Intereses cruzados, amenazas y política canallesca, deseos
expansionistas, supremacismo en este caso bíblico del integrismo judío, racismo
y xenofobia, dominio por los recursos y control y acumulación de medios y
tecnologías. Esa guerra latente e híbrida ya está en marcha y nadie podrá ser
ajeno a ella, porque no depende de uno sino de los que ejercen el poder y la
gobernanza de las grandes potencias. Somos peones en su tablero de ajedrez.
El futuro papel de Ceuta
¿Es Ceuta, por su posición
estratégica en el estrecho, un lugar codiciado por el imperio? Yo creo que sí.
La política internacional nos atrapa. Es muy complicado mantener la posición
del gobierno español respecto a los designios americanos, con la influencia de
un ladino Netanyahu entre bastidores, y defender los derechos y el orden
mundial ante gente desquiciada a los que les importa un bledo, no solo ese
derecho, sino la vida humana.
Entiendo que lo que ocurre en Ceuta
pudiera responder a un plan perfectamente orquestado para cambiar el orden de
las fuerzas. España no apoya a Netanyahu en su guerra genocida, tampoco a Trump
en su agresión a Irán y demás amenazas y, para colmo, Marruecos reivindica Ceuta
y Melilla. Por otro lado, formamos parte de una Unión Europea a la que pretende
debilitar o disolver el poder americano. España, su Gobierno, es discordante
con ese proyecto expansionista y no se somete a los designios del emperador. La
estrategia del ajedrecista está en marcha. Líbrenos Dios de aquellos que son
capaces de lanzar bombas indiscriminadamente, con intención de matar, de
arrasar y destruir, pensando en el negocio de la guerra y de la reconstrucción
tras ella, o de movilizar a su pueblo sin el más mínimo escrúpulo ético y
moral.
La pacífica invasión de Ceuta viene
a demostrar la vulnerabilidad de la frontera ante este tipo de actos desarmados
y no agresivos. No es una invasión militar con armas que matan, sino una de
gente engañada por bulos y movida por redes sociales que pretenden mejorar sus
condiciones de vida. Pero, además, desestabiliza y convulsiona las relaciones
entre los miembros de la UE y tensa las leyes humanitarias que protegen al
individuo.
Creo que, aquí, habría que hacer
una profunda reflexión sobre el papel de nuestros políticos y ver qué intereses
reales defienden. He visto a insignes patriotas delante de Trump, casi
genuflexos y con la mano en el corazón como quien jura obediencia, y eso me da
mala espina y escasa confianza.
Feijóo vuelve a Ceuta
Feijóo, en su visita a Ceuta, ha
dicho: «En ningún caso, ni mayores ni menores, han de regresar todos, pero
todos, y cuando digo todos son todos, todos tienen que regresar». Mientras
rechaza que las menores no acompañadas sean trasladadas a la península para protegerlas,
irracionalmente alude en su discurso a las niñas españoles nacidas en Ceuta:
«¿Qué está pasando en Ceuta para que el Gobierno considere esta mañana, no
hasta la fecha, que se deben mandar a la península 500 niñas, qué está pasando
en Ceuta?… ¿y las niñas que viven en Ceuta? ¿Las niñas que viven en Ceuta,
nacieron en Ceuta y son españolas, quién las protege?». Entiendo que las niñas
que viven en Ceuta, que son españolas, están protegidas por su familia y por
las fuerzas del orden público y el imperio de la ley como ciudadanas españolas.
El artículo 35 de la ley de
extranjería, apartado 5º explica lo que se ha de hacer en estas situaciones, si
no se hace se puede acabar con una condena de prevaricación por incumplimiento
de una ley orgánica, que es de máximo rango en nuestro ordenamiento
constitucional. En todo caso es muy lícito pedir que se agilice los trámites a
realizar, pero nunca incitar a su incumplimiento.
Seguimos en la etapa de la
agitación del árbol a ver si cae el fruto maduro, si es que lo está. Feijóo
sigue agitando, incluso, más que Vox. Ahora hasta el paciente Vivas sacude el
árbol. Mientras, el Gobierno camina demasiado lento… ¿Estará esperando el
resultado de las elecciones de medio mandato en los EEUU?





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