Buenos días. La revista poetica Azahar, en su número 140, publica, en la página 74, mi soneto titulado De hinojos, que compuse hace algún tiempo y dice así:
Cosas de Antonio
Para compartir mis inquietudes, para hacerte llegar mis vivencias y experiencias, para estar más cerca de ti, si me lo permites… Tu haces de ellas lo que estimes oportuno, yo te abro una ventana desde la que verás mi propia perspectiva del mundo. Si quieres nos asomamos juntos, si no te apetece basta con no mirar por ella. La filosofía del blog la podrás encontrar en la presentación, donde se desarrollan las causas y objetivos que me planteo con él.
lunes, 6 de abril de 2026
De hinojos. (soneto)
sábado, 28 de marzo de 2026
In memoriam de Miguel Hernández
Opinión | Tribuna
Publicado
en el diario La Opinión de Málaga el día 28 MAR 2026 7:00
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/28/in-memoriam-miguel-hernandez-128500229.html
El poeta,
fallecido en 1942, fue un referente de la literatura española que cantó a la
libertad y a la justicia social, destacando por su compromiso con el pueblo y
su obra, como "Viento del pueblo"
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| Miguel Hernández / l.o. |
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El 28 de marzo de 1942 fallecía en
la cárcel alicantina el poeta y dramaturgo oriolano Miguel Hernández Gilabert.
A caballo de las generación del 27, de la que Dámaso Alonso decía era el
epígono, y del 36, vivió una de las etapas más dinámicas y revolucionarias de
la cultura española. Eran los años 20 y 30 de una España en plena ebullición,
donde confrontaba el pasado y la promesa de un futuro democrático que cuajó en
la II República.
Decía Pablo Neruda, que fue su
mentor y, en gran medida, su guía ideológico, que: «Recordar a Miguel Hernández es un
deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como
el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares
de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas
rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz
espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la
sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de
España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel
mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de
corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de
claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche
armado con la espada de la luz!». Yo, hoy,
me quiero sumar a ese recuerdo que proponía Neruda.
El poeta del pueblo
La obra de Miguel es un canto a la
libertad, a la búsqueda de la identidad y desarrollo del pueblo, como se
observa en su poética. En ella confluye su sensibilidad humanista con las
emociones que despierta el ansia de vivir en esa lucha por la superación que
busca la verdad, desde su formación religiosa inicial hasta su militancia
comunista final. Su sentido de la justicia, labrado en su apego a la tierra,
que da testimonio de la finitud del ser humano en un ecosistema que todo lo
envuelve, le hizo implicarse en la lucha por el proyecto político de la II
República.
Es cierto que se observa un
interesante cambio en su juventud. Había bebido, en su afán por el
conocimiento, de los libros que le facilitaba Luis Almarcha, vicario general de
la diócesis oriolana. Forjó amistad con un interesante grupo intelectual con
cierta orientación cristiana, donde conoció a la que fue su esposa, Josefina
Manresa, y entabló amistad con Ramón Sijé, con quien luego, tras su marcha a
Madrid, enfrió la relación.
Ramón Sijé, cuyo nombre real era
José Ramón Marín Gutiérrez, manifestaba una tendencia fascistizante, mientras
que Miguel evolucionó, desde una posición bastante ambigua, inicialmente,
hacia la ideología comunista bajo el influjo de su mentor Neruda, tras su
marcha a Madrid. Causa cierta extrañeza una amistad entre dos seres tan
dispares.
Jesús Poveda, que conocía muy bien
a ambos, escribe: «Eran dos
polos muy opuestos. Uno era como un soñador de un Renacimiento Cristiano,
apologético y con visiones celestiales de una España que tenía que regresar a
su pasado histórico; rebuscador de frases hechas (...) Miguel Hernández, en
cambio, era como un pedazo de la tierra de España, como un surco de su huerta:
naturaleza viva todo él, todo su mundo, toda su gente. Este forcejeo ideático
entre estos dos amigos llegó hasta donde tenía que llegar: hasta el
establecimiento definitivo de Miguel en Madrid, respirando otros aires, otras
ideas. (...) La amistad de Miguel con Sijé sólo duró cinco años: de 1930 a 1935».
La Elegía a Ramón Sijé
Recuerdo que la primera vez que oí
recitar la elegía a Ramón Sijé, que le dedica Miguel tras su muerte, fue en el
sepelio de un joven conocido que falleció en accidente de tráfico. Me impactó
su crudeza y dolor, su exposición profunda de sentimientos por la pérdida del
amigo y aquellos rasgos expresivos de la crueldad y el sufrimiento que trajo la
parca. Una forma rabiosa de manifestar la incomprensión ante la muerte que
trunca un proyecto de vida cargado de esperanza.
Es un poema vehemente, rabioso.
¿Pero esa rabia, que se vuelca hacia fuera, no es acaso una proyección de una
rabia interna, contra sí mismo, por haberse agrietado una relación que fue en
su momento idílica? Creo adivinar en sus versos un tono expiatorio de culpa,
mas solo es una indocumentada suposición personal, una hipótesis no contrastada
que dejo en el aire. En todo caso, sus mejores poemas, desde mi punto de vista,
están sujetos a los momentos más duros e injustos de la vida y a ellos canta.
Decía Poveda, como ya he comentado,
que Miguel «era como un
pedazo de la tierra de España, como un surco de su huerta: naturaleza viva todo
él, todo su mundo, toda su gente». Esa realidad se amalgama con un
profundo sentir de justicia y, de ahí, surge el espíritu que muestra en su
poética, donde prevalece una épica popular, dada en un momento trágico como es
la contienda civil, que exige el sacrificio del pueblo y la implicación de la
juventud en un proyecto de justicia y libertad, al que se adhiere de forma
incuestionable como miliciano y soldado.
Aludiendo a su obra
No pretendo, por supuesto, hacer un
panegírico de su obra, pero sí volar sobre ella y, a vista de pájaro,
observando lo frondoso de la misma, resalto, desde mi modesta opinión, el
poemario «Viento del pueblo», donde descuella, sobremanera, el espíritu de su
lírica. Se lo dedica a Vicente Aleixandre, dando muestra de su esencia y
compromiso poético, cuando le manifiesta: «Los poetas somos viento del pueblo:
nacemos para pasar soplados a través de sus poros y conducir sus ojos y sus
sentimientos hacia las cumbres más hermosas. Hoy, este hoy de pasión, de vida,
de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a mí, a varios, hacia el
pueblo». Este
texto confirma, a mi entender, la conjunción entre tierra y pueblo, dos
elementos básicos que conforman la patria integrada por la tierra y la gente
que la habita.
«Viento del pueblo» tiene una fuerza especial. Es un
grito que se plasma en cada uno de sus poemas, que van dejando testimonio de un
sentir y un sufrir de gran profundidad. Ello se observa desde la «Elegía Primera», dedicada a Federico García Lorca,
hasta el final de la obra, «Fuerza del
Manzanares», donde
plasma, con ímpetu, la lucha en el frente de Madrid. Mas, de toda ella, siempre
me hizo vibrar «El niño
yuntero», sin
obviar «Vientos del
pueblo me llevan», «Jornaleros», «Aceituneros», etc. Es una denuncia de una
realidad que aboca a la fatalidad del campesino: «Carne de yugo, ha nacido / más
humillado que bello, / con el cuello perseguido / por el yugo para el cuello. /
Nace, como la herramienta, / a los golpes destinado, / de una tierra
descontenta / y un insatisfecho arado»…
No quiero terminar sin referirme al
«Cancionero y romancero de ausencias», que inicia en la cárcel, escrito en
trozos de papel higiénico. Se publicó en Buenos Aires, Argentina, después de su
muerte. Del que destaco «Nanas de la cebolla» que dedicó a su segundo hijo,
Manuel Miguel, mientras se encontraba preso en la cárcel de Torrijos. La
compuso, en formato de seguidillas, tras recibir una carta de su mujer, donde
contaba que solo tenían pan y cebolla para comer. Es un conmovedor poema que le
envió como respuesta a su carta, donde refleja el dolor y la ternura que le
causa el sufrimiento de su hijo en tiempos de penuria y hambre:
«La cebolla es escarcha / cerrada y
pobre. / Escarcha de tus días / y de mis noches. / Hambre y cebolla, / hielo
negro y escarcha / grande y redonda. / En la cuna del hambre / mi niño estaba.
/ Con sangre de cebolla / se amamantaba. / Pero tu sangre, / escarchada de
azúcar, / cebolla y hambre…»
Soy consciente de que poco se puede
decir, en este espacio, de su impresionante obra. Solo quiero dejar estas
pinceladas en este 84 aniversario de su muerte. Para mí hay tres poetas que
marcaron mi juventud: Lorca, Antonio Machado y Miguel Hernández, sin
menospreciar al elenco que se dio en su tiempo. Tal vez porque sus poemas
fueron musicalizados por cantautores de mi época.
domingo, 22 de marzo de 2026
Día mundial de la poesía
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| Amanecer en el mar |
“¿Qué es
poesía?, dices mientras clavas
en mi
pupila tu pupila azul.
¿Qué es
poesía? ¿Y tú me lo preguntas?”
(Gustavo Adolfo Bécquer)
Poesía es el
eco del universo
que resuena
en el corazón del poeta.
Es la melodía
que orquesta la naturaleza
para el
deleite del ser humano.
Es la
pasión desbordada de los corazones
que abren su
alma a la fantasía.
La fuerza
del espíritu que lucha
por llegar
a comprender el mundo.
La búsqueda
de la ignota verdad
a caballo
del verso.
La interiorización
de la sensibilidad
que abre la
puerta del amor.
Poesía es
el entorno que te arropa
y solo
espera que lo leas con tus versos.
Poesía es
la belleza de la libre vida.
¡Poesía eres
tú…!
© Antonio Porras Cabrera
21 de marzo
de 2026
Día mundial
de la poesía
sábado, 21 de marzo de 2026
El emperador está desnudo
Opinión | Tribuna
Publicado en el diario La opinión de Málaga el día 21 MAR 2026 7:00
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/21/emperador-desnudo-128235283.html
Cada vez
son más los países que denuncian esa desnudez y muestran su negativa a
colaborar con su orquestado delirio. Europa empieza a cerrar filas en una
actitud común
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| El presidente de EEUU, Donald Trump, recibe a militares caídos de EEUU durante la guerra contra Irán / Europa Press/Contacto/Daniel Torok/White House |
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La metáfora del emperador desnudo
se plasma en un cuento de Hans
Christian Andersen, titulado ‘El traje nuevo del emperador’. El
autor narra cómo un rey vanidoso, al que le hablan de unos tejedores que fabrican
una tela que tenía como singularidad extraordinaria el ser invisible para
cualquier persona que fuera tonta o incompetente en su cargo, decide hacerse un
traje con ella para descubrir a esos tontos e incompetentes, que serían quienes
le vieran desnudo. Él, lógicamente no la ve, pero, aun sorprendiéndose, para
preservar su honor, lo oculta sin caer en lo falsario del tejido de los pícaros
tejedores.
Sabedores, sus súbditos y
cortesanos, de las propiedades de la tela, ninguno comenta la desnudez del rey
para no descubrir su idiotez o incompetencia creyendo que el único que no la ve
es él. Hasta que un niño, dentro de su inocencia, grita que el rey está desnudo. En ese momento empiezan a
cuchichear y van descubriendo que todo el mundo lo ve de la misma guisa,
quedando desmontado el engaño que los tejedores hicieron al monarca y su corte.
Parece ser que esta historia la
pudo extraer el autor de El Cuento
XXXII de El Conde Lucanor: «De lo que sucedió a un rey con los pícaros
que hicieron la tela», obra escrita por el infante Don Juan Manuel siglos
antes. Incluso Miguel de Cervantes, en su entremés ‘El retablo de las
maravillas’, también establece un símil, pero orientado a la pureza de sangre.
En todo caso, es una forma de mostrar al mundo la hipocresía que reina en la
sociedad, donde muchos andan intentando encubrir su incompetencia.
El nuevo emperador
El cuento de Christian Andersen,
viene a cuento, valga la redundancia, como metáfora del nuevo emperador, título
que, subrepticiamente, se ha otorgado
Trump por su propia iniciativa y contra viento y marea. Se ha revestido
con un traje imperial que él mismo y sus adeptos han elaborado. Eligieron la
tela, el corte y la propia confección a su gusto e interés, desde la falacia y
la ilegalidad, arrogándose el poder de intervenir donde le plazca, pasando
olímpicamente del derecho internacional, incluso de su propio país. Nada hay,
pues, que le avale y otorgue tal derecho a intervenir en asuntos ajenos
erigiéndose defensor de los pueblos oprimidos según su entender y, además,
decidir quiénes son y no son esos pueblos.
En realidad nos está mostrando
que él tiene el poder, aunque no
tenga la autoridad. «El poder es la capacidad real de influir, controlar
recursos o imponer la voluntad sobre otros (fuerza o coacción). La autoridad es
el derecho formal y reconocido socialmente para ejercer ese poder, basado en la
posición, el respeto o la confianza (legitimidad)».
Hasta ahora el poder estaba sujeto
a intereses comunes y a principios de legitimidad basados en acuerdos y el derecho
internacional, avalado y garantizado por organismos de carácter multilateral. Ese era el traje que revestía de autoridad a
quienes lo ejercían.
Mas Trump parece que ha cambiado el
vestido. Se mudó de traje y
se confeccionó otro donde la legalidad se la otorga su propia voluntad, quedando
desnudo ante el mundo al no contar con la legitimidad que le otorga el citado
derecho internacional. Pero, aun siendo evidente su desnudez legal, sus
acólitos sumisos y temerosos no la reconocen.
La conducta errática de Trump
Su conducta, peligrosa por errática e infantiloide en
su forma ―discurso, terminología, actitudes, gestualidad― y en su fondo
―historia y desarrollo del proceso de creación del personaje― nos ubica en un
escenario preocupante para el mundo y su propio país, ya que no se siente
compelido a cumplir las leyes internacionales ni de los EEUU.
La singularidad del personaje la
define su propia sobrina Mary
Trump, que es psicóloga, en su libro ‘Siempre demasiado y nunca
suficiente: Cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo’, donde se
alude a «los traumas, las relaciones destructivas y cómo la trágica combinación
de abandono y abusos forjaron al hombre que hoy ocupa el Despacho Oval» (Cito
textualmente reseña del libro).
Un ejemplo de su conducta errática y disruptiva lo
muestra en la recepción oficial de los féretros de los soldados fallecidos en
la guerra con Irán, en lo que debería ser un acto de solemnidad, aparece
saludando con una gorra de béisbol y corbata roja. Manifiesta, en su soberbia,
esa falta de respeto a los protocolos y rituales establecidos para actos tan
solemnes, que puede volverse en su contra.
No obstante, esta desnudez no la
reconocen sus cortesanos, como ya he mencionado, que son el conjunto de aduladores y seguidores que le
acompañan, creando un entorno donde ejerce de corifeo. En todo caso le
van confeccionando otro traje, otra indumentaria, afín a su espíritu imperial
donde quedan fuera los principios y valores clásicos, suplantados por otros que
establecen un nuevo orden, donde el respeto a la multilateralidad queda al
antojo del poder coercitivo que ejerce.
El rey está desnudo
Pero alguien ha gritado que el rey
está desnudo. Se ha iniciado un proceso de concienciación, yo diría que
universal, a través de los medios de comunicación, mediante declaraciones
políticas de diversa índole. En el debate suscitado surgen argumentos, que
hacen tambalear el estatus quo del mundo, en un proceso de decantación de ideas que se ha de consolidar.
En todo caso, la evidencia no se
puede negar. El rey está desnudo, ilegitimado para actuar como lo hace, según
el marco jurídico internacional que se fraguó tras la II Guerra Mundial. Trump,
en su vanidad, se ha vestido de emperador, se ha puesto el traje invisible,
pero sigue desnudo. Su traje es un delirio megalómano que le otorga el poder
universal basado en su maquinaria de guerra, aunque no pueda ejercer la
autoridad legal y moral que le legitime. Lo terrible es que, desde su
infantilismo, ha iniciado un juego de guerra contra ‘los malos’ en su consola
del Despacho Oval.
Sánchez, némesis de Trump
Ahora está rabioso. Pedro Sánchez, entre otros, al igual que
hiciera el niño del cuento, ha gritado a los cuatro vientos que está desnudo,
que no le reviste la legitimidad que le otorgue tal autoridad, que es un
infractor del derecho internacional y, por tanto, no está revestido con el
traje que le legitima para regir el mundo y llevarlo a una guerra fatal para la
humanidad.
Cada vez son más los países que
denuncian esa desnudez y muestran su negativa a colaborar con su orquestado
delirio. Europa empieza a
cerrar filas en una actitud común… que veremos cómo acaba. En estos
últimos días hasta sus allegados de MAGA lo están criticando. Incluso dimite
Joseph Kent, el director de la lucha antiterrorista de EEUU, por desacuerdo con
las causas de la guerra. Por otro lado, fracasa su reclamo de una gran armada
de países aliados para mantener abierto el estrecho de Ormuz, más aún cuando
reclama, desde lo absurdo, la intervención de China en defensa de sus premisas.
El presidente español no alcanza a
comparársele a nivel de poder, no puede realmente ejercer de némesis de Trump
por sí solo. En todo caso, su propuesta contra la guerra, podría ser el faro que ilumine el horizonte hacia donde
navegamos en plena tormenta. Las ideas, los principios y
valores y el derecho que otorga la legitimidad internacional sí pueden ejercer
de némesis o antagonista, devolviendo a EEUU, con o sin Trump, al respeto y
orden de los organismos internacionales que lo enmarcan.
EEUU es el ‘hegemón’
EEUU es el país ‘hegemón’ a nivel
mundial y ese poder genera miedo a las represalias, pudiendo cambiar actitudes,
incluso la percepción de los trajes y ver preciosas telas de seda donde no hay
nada. Lamentablemente, tal como indica el dimitido Joseph Kent, Trump, en su
soberbia y prepotencia, ha caído en las redes de Netanyahu, genocida de Gaza,
haciéndole parte del trabajo sucio, a la vez que avala su crueldad.
El futuro
es un enigma, hoy más que nunca. La batalla ha comenzado y el resultado es
imprevisible. Trump proviene del mundo de la empresa y allá están sus
intereses. En EEUU al poder se accede desde el dios dinero, para hacer más
dinero. Es el pragmático americano surgido a finales del siglo XIX, del que
Bertrand Russell dijo que era «el pensamiento puesto al servicio de la codicia
del capitalista». El pragmatismo, carente de humanismo, puede ser un crimen.
sábado, 14 de marzo de 2026
Tres cuartos de siglo
Opinión | Tribuna
Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 14 MAR 2026 7:00
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/14/tres-cuartos-siglo-127943771.html
Hoy dedico
mi texto a esa digna generación a la que se ha de respetar y considerar por su
compromiso histórico. Su esfuerzo se refleja en esta España europeizada y
moderna
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| Imagen de la posguerra / l.o. |
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Ahora, cuando han transcurrido 75
años de mi generación, me gustaría escribir y dejar testimonio de un periodo ya
pasado, bastante desconocido para algunos, que se apaga con nuestra silenciosa
marcha. Son 75 años consumidos, que ya no tenemos, ni tampoco sabemos los que
nos quedan por gastar en ese futuro incierto que nos acecha.
La marca de la postguerra
Pertenezco a la generación de la
postguerra, los nacidos tras la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial
(1951). Somos hijos de aquella ‘nada’. Crecimos bajo las consecuencias de una
terrible destrucción provocada por unas ideologías que abocaron al mundo a la
más sangrienta e inhumana confrontación de todos los tiempos, donde la parca
asoló Europa y parte del mundo. Donde la indignidad humana afloró con su vileza
y más altas cotas de maldad, junto a la exigencia de entrega de los inocentes
ciudadanos a los que les tocó vivir el drama del conflicto, combatiendo en la
obediencia forzada a psicópatas guerreros cargados de medallas, de odio y de
violencia.
Los nacidos en torno a los 50,
aquellos que ya andamos cerca de ese abismo existencial que define el fin de
nuestro tiempo, vemos cómo se van nuestros amigos y amigas poco a poco; cómo
llega el momento en que nuestra lúcida memoria debe ejercer de testigo de la
historia. Es importante que las nuevas generaciones no se traguen el relato
oficial e interesado de unos cuantos que obvian las vivencias de la gente
humilde. La historia de esta nuestra amada patria, de este país cainita y
fratricida, también es un compendio de las historias sencillas que vivieron sus
hijos, unos sometidos y otros opresores e incapaces de sentir y entender la
fraternidad en igualitaria libertad. Ese es el drama que estigmatiza a nuestro
pueblo y recidiva a lo largo del tiempo tomando vigencia en mentes ingenuas y
simplistas, abducidas por cánticos de epopeyas guerreras, cultivados en
espíritus despóticos y dominantes que cercenan la libertad desde la tiranía.
Son cantos de sirenas sobre una falacia que le otorga la falsa certeza al ignorante,
mientras el inteligente, en su búsqueda de la verdad, se mueve entre la duda
hasta acercarse a ella, como refiere Bertrand Russell.
En mi generación, la de posguerra,
al descubrir el sofisma que se nos pretendía imponer, nos enfrentamos a la duda
que busca la verdad, a través del librepensamiento, procurando desarrollar el
propio conocimiento basado en el uso de la razón y de la mente abierta que
transita los caminos de la libertad.
Mi memoria histórica
Mi memoria histórica se pierde
entre recuerdos de mi infancia, en una pequeña aldea habitada por campesinos
andaluces, temporeros al albor de las cosechas. Tiempos de yunta y arado al
grito de ¡Arremula! Callos en las manos del gañán por apretar la mancera para
hundir la reja del arado en la tierra. Después la estación de sementera,
escardar la mies, siega y trilla, aceituneros altivos ya sumisos tras la
guerra. Tiempo de escasez y de miseria para unos y chulesca prepotencia para
otros, que disfrutan del sudor ajeno y, a caballo de sus monturas, de la visión
de espaldas encorvadas para labrar la tierra con manos ásperas y encallecidas
por el manejo de la hoz, de la azada, el arado o el vareo del olivar con la
vara o ‘harapera’.
Olor a tomillo y romero, a tierra
mojada, a alpechín de los molinos y un cúmulo de efluvios naturales que
impregnaban el aire, a veces agresivos y otros acompasados. Con escasos años
era experto en el uso de las trampas para cazar pajarillos, en la búsqueda de
alúas para llevarlos al engaño, en la recogida de yerba para alimentar a los
conejos o de leña y raíces entre olivares para quemar en el fuego de la cocina
y calentar la casa.
Fueron tiempos de adoctrinamiento.
El nacionalcatolicismo conformaba gente sumisa en su misa dominical; con su
prédica transmitía al creyente que su misión era la sumisión. Había que
obedecer el dictado del Caudillo, que lo era por la Gracia de Dios, negando la
realidad impuesta por las armas, al que paseaban bajo palio como clara señal de
acatamiento. La idea única que impregnaba el sistema era una confluencia entre
política y religión, forjando un dogma incuestionable, donde no cabía
alternativa salvo que fuera un acto de pura traición a la patria, que algunos
patentaron como propia. In illo témpore se pecaba de pensamiento. Pensar
diferente a los principios del Glorioso Movimiento Nacional y a la Fe Católica
era pecado severo merecedor de castigo y estigmatización.
Huyendo de la nada
Huir de aquella trampa, de aquel
destino miserable, que te arrodillaba bajo el olivo en los crudos y gélidos
inviernos, era una obligación y un deseo. Pocas puertas daban a un mañana de
promesas. Estudiar era complicado en las familias campesinas donde la cultura
familiar proyectaba en los hijos el destino vivido por los padres. Abundaba la
prole inserta en el proletariado. El destino era sostenido en el tiempo,
mantenido generación tras generación en un mismo proyecto de vida. Como diría
Miguel Hernández en su poema El niño yuntero: «Carne de yugo, ha nacido / más
humillado que bello, / con el cuello perseguido / por el yugo para el cuello».
Ese era nuestro destino en aquella España. Los hijos de la tierra se criarían
en la tierra, con y para la tierra, trabajándola a beneficio del amo.
Para que el país progresara era
inevitable saltar al vacío y lanzarse, con la fuerza de la juventud, a
desprenderse del yugo, a romper las cadenas, hasta alcanzar la manumisión, la
liberación del influjo de un pasado ya superado por el resto de Europa, hacia
donde debíamos mirar para alcanzar el ansiado progreso.
El hándicap de estudiar
No fue tarea fácil. Mi generación
debió utilizar subterfugios para poder estudiar y muchos lo hicimos a través
del seminario, en primera instancia, para, luego, una vez abandonado este,
cursar estudios superiores en otros centros. La losa del proletariado se
mantenía sobre nuestras cabezas. La prole debía trabajar para la familia. Ese
era el destino histórico y a él nos debíamos. Desde pequeños ejercimos de
porqueros, cabreros o cualquier otra función productiva que pudiera ejecutar un
niño según su edad… ¡carne de yugo ha nacido!
Muchos dejaban los estudios básicos
para servir a la familia. La emigración era la salvación, el escape a aquella
maldición condenatoria que se cernía sobre nuestro futuro. Muchos andaluces emigramos
a otros lugares de España o al extranjero. Allá, trabajando en horarios
estructurados, estudiábamos tras cumplir con la obligación laboral. Tiempos
difíciles, salir del trabajo a las 6 de la tarde, marchar a las clases
nocturnas del instituto hasta las 10 de la noche, volver a casa e iniciar el
ciclo a primera hora del día siguiente en un eterno retorno, para conseguir
labrarte otro futuro a través del conocimiento.
Levantar España
Unos gritaban, desde su poltrona,
¡Arriba España! mientras otros la levantábamos. Trabajar, estudiar, crecer en
conocimiento y preparación era el principal interés de muchos de mi generación.
Huir de aquella nada que nos vio nacer. España creció con su actividad, con el
esfuerzo de los emigrantes, con la superación de la juventud en el día a día,
trabajando desde tierna edad en labores muy diversas. Más tarde se construyeron
carreteras, hospitales, escuelas e institutos, universidades, aeropuertos,
etc. con el esfuerzo de aquellos que hoy, desde la jubilación, empezamos a
decir adiós. Su esfuerzo se ve en todo el entorno, que manifiesta la transición
que fuimos fraguando, mientras se luchaba por un ideal político de libertad y
democracia, que también hoy se disfruta.
Ahora, cuando ya he vivido tres
cuartos de siglo, me gustaría hacer un homenaje a toda esa generación que se
sacrificó por mejorar este país, a su familia, sus hijos y nietos, dignificando
al ser humano desde la libertad. Lo hago con mayor fuerza al ver cómo se
cuestionan sus pensiones, su derecho a ser atendidos dignamente en su salud y
dependencia, lamentando la soledad y el abandono en que muchos viven al declive
de su vida.
Hoy dedico mi texto a esa digna
generación a la que se ha de respetar y considerar por su compromiso histórico.
Su esfuerzo se refleja en la realidad que vivimos hoy en esta España
europeizada y moderna, en sus infraestructuras y servicios, en su nivel
cultural. ¡Se le debe tanto!
sábado, 7 de marzo de 2026
Día internacional de la mujer, 8 de marzo
Opinión | Tribuna
Profesor
jubilado de la UMA
Publicado
en el diario La Opinión de Málaga el día 07 MAR 2026 7:00
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/07/dia-internacional-mujer-8-marzo-127658250.html
Una
interesante nómina de mujeres se dejaron la piel y/o ejercieron una labor
primordial en ese proceso de lucha que el feminismo ha llevado a término a lo
largo de los tiempos
![]() |
| Manifestación feminista del 8M, en 2025 / GREGORIO MARRERO |
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En estas fechas, con motivo del 8
de marzo, es obligado hablar del Día Internacional de la Mujer, a pesar de las
vicisitudes que nos atenazan. Celebrar este día reivindicativo es un claro
síntoma de que hay tarea pendiente para conseguir la igualdad, a la vez que se
homenajea a quienes trabajan y han trabajado por ella a través del feminismo.
Es necesario aclarar, o puede que
lo sea para alguna gente que no acaba de comprender y entender el concepto de
feminismo, que el diccionario de la RAE lo define como el «principio de
igualdad de derechos de la mujer y el hombre». También, en una segunda
acepción, lo concreta como el movimiento que lucha por la realización efectiva
de esta igualdad en todos los órdenes de la vida; o sea, hablamos de un derecho
a defender. Por tanto, la palabra feminismo tiene una doble acepción, la
igualdad de derechos entre hombres y mujeres y la lucha para conseguirlos.
Machismo y feminismo no son, pues, dos elementos antagónicos o antónimos, dado
que el machismo se recoge en la Constitución como un delito y el feminismo es
un derecho igualitario.
No es necesario repasar la historia
para comprobar y ver hasta qué punto la mujer ha sido marginada a través de los
tiempos. Son muchos y variados los hechos y argumentos que lo evidencian. Si
bien es cierto que su rol social ha ido cambiando conforme las sociedades han
evolucionado, o involucionado, hasta desembocar en el presente. La antigua
Grecia, la Roma clásica y, posteriormente, desde la Roma cristiana en adelante,
las religiones toman un especial protagonismo en la marginación de la mujer,
bien sea el cristianismo o el islamismo con un patriarcado machista que las
mantiene sometidas al poder del hombre.
La lucha de la mujer a través de la
historia
En esa transición histórica han
sido muchas las mujeres que han luchado y reivindicado su derecho a la igualdad
con el hombre. Si hablamos de la Grecia clásica, se da un interesante relato de
confrontación entre el hombre y la mujer, en la comedia Lisístrata, de
Aristófanes (siglo V a. C.), donde se encuentra un referente literario de esa
lucha. La protagonista, Lisístrata, encabeza una huelga sexual contra los
hombres para forzar a que pongan fin a la guerra. No plantearía yo la obra de
Aristófanes como un ejercicio de libertad de la mujer, sino como un acto de
fuerza y poder desde la asimetría, para exigir a los hombres concluir una
guerra.
Pero ya metidos en faena habría que
aludir a una interesante nómina de mujeres que se dejaron la piel y/o
ejercieron una labor primordial en ese proceso de lucha que el feminismo ha
llevado a término a lo largo de los tiempos.
Para mí es de resaltar el caso de
Hipatia de Alejandría (370-415), que es uno de los más reseñables. Fue una
científica, matemática y astrónoma, icono de la libertad de pensamiento y la
autonomía personal de la mujer. Tuvo la mala suerte de vivir en una época donde
se anatemiza, con especial virulencia, la cultura clásica desde la religión
cristiana. El fanatismo religioso acabó cruelmente con su vida y con la propia
biblioteca de Alejandría, destruyendo gran cantidad de documentos y obras de
especial trascendencia histórica.
La mujer en el mundo de la
literatura
Siguiendo con el mundo de la
cultura, literatura y el conocimiento, vedado a la mujer hasta épocas
recientes, y referidos a la iglesia, romperé una lanza en favor de Santa Teresa
de Ávila o de Jesús y sor Juana Inés de la Cruz. Con su brillo en el mundo de
las letras tuvieron sus más y sus menos con la jerarquía eclesiástica, incluso
la Inquisición, pero dejaron su impronta en la literatura de lengua hispana
rompiendo esquemas marginales de la mujer en la iglesia. Sor Juana Inés de la
Cruz fue considerada por Dorothy Schons, «la primera feminista en el Nuevo
Mundo», yo añado a ello su dificultad por la condición que conlleva profesar la
religión. Por cierto, tuvo un encontronazo con el obispo de Puebla que le
recriminaba no dedicarse a temas propios de la fe, como debe hacer una mujer,
sino a la ciencia y la filosofía. Sor Juana contesta con el texto «Respuesta a
sor Filotea,« donde defiende su labor intelectual y en la que reclamaba los
derechos de la mujer a la educación. Un poema suyo que me parece de especial
relevancia es ‘Hombres necios que acusáis’.
Sin dejar el tema de la
intelectualidad, en un estudio biográfico que realicé sobre Gertrudis Gómez de
Avellaneda, la escritora hispano cubana del siglo XIX, publicado en el libro
‘Voces perdidas, voces olvidadas’, compilado por María Isabel Castro y Roberto
J. Martín, y editado por Ediciones del Genal, dejé constancia de la marginación
e infravaloración de la mujer en el mundo literario a lo largo de los últimos
siglos. Me permití extraer interesantes datos de la Biblioteca Virtual Miguel
de Cervantes, donde se relacionan los autores fundamentales de la Literatura
Castellana, concluyendo que desde el siglo XI hasta el XX, aparecen 109 hombres
y solo 11 mujeres. Todas ellas se ubican en los siglos XVIII (1), XIX (5) y XX
(4), salvo Santa Teresa de Jesús que vivió en el siglo XVI.
La concepción machista de la RAE
Señalo también, que la primera
mujer propuesta para ocupar un sillón en la RAE fue Gertrudis Gómez de
Avellaneda (Tula) en 1853, siendo rechazada su candidatura por los misóginos
académicos que consideraron que una mujer no podía ocupar esa dignidad, aunque
su fama y reconocimiento fueran patentes. Incluso, al escritor José Zorrilla,
se le adjudica una frase contundente, pues dice que la mujer que escribe es «un
error de la naturaleza».
Y no fue hasta 1979 cuando una
mujer pudo entrar en la RAE, es Carmen Conde. Antes había quedado también
desechada, en tres ocasiones si mal no recuerdo, Emilia Pardo Bazán de la que
cabe resaltar su propia identificación con la defensa del feminismo, pues se
definía a sí misma como feminista radical: «Yo soy una radical feminista; creo
que todos los derechos que tiene el hombre debe tenerlos la mujer».
Posteriormente también se rechazó la candidatura de María Moliner, lexicógrafa
y autora de su interesante diccionario del uso del español. En la actualidad son
11 las mujeres de 46 miembros de la RAE (24%).
Libertad, igualdad y fraternidad
Dentro de la lucha social y
política, la Revolución francesa, que bebió del llamado Siglo de las luces, o
Ilustración, trajo otra corriente de protagonismo y libertad de la mujer. En
1791, redactado por Olympe de Gouges, se proclama la Declaración de los
Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, que viene a equiparar los igualitarios
derechos de hombres y mujeres.
El siglo XIX tiene una especial
relevancia, dado que afloran poderosos movimientos reivindicativos sobre la
igualdad. Se consolida el movimiento sufragista. Importante aportación tuvieron
Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott reivindicando las condiciones y derechos
sociales, civiles y religiosos de la mujer.
Aparte de las figuras ya aludidas,
no quisiera olvidarme de mencionar otras mujeres que dieron impulso, con su
aportación intelectual y actividad a la lucha por la igualdad, como son: Mary
Wollstonecraft, Simone de Beauvoir, Angela Davis y Judith Butler. Así como
Flora Tristán, Emmeline Pankhurst, Betty Friedan, etc. Pioneras en España fueron: Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor, Victoria
Kent o Federica Montseny, primera mujer ministra en España, anarquista y
activista.
La aportación de Friedrich Engels
Finalmente, me siento obligado a
evocar a Friedrich Engels, y su ensayo ‘El origen de la familia, la propiedad
privada y el Estado’ publicado en 1884, que, enmarcando la sociedad desde la
perspectiva antropológica y cultural, ejerció de soporte teórico a los primeros
grupos feministas en el movimiento obrero y el anarquistas, que reivindicaban,
desde el neomaltusianismo, la procreación consciente del proletariado, la
separación entre sexualidad y reproducción, la defensa de la maternidad libre,
la liberación femenina, la libertad sexual, la promoción de la planificación
familiar, el cuidado de los niños así como el uso y difusión de métodos
anticonceptivos artificiales. Una propuesta revolucionaria rompedora con los
esquemas tradicionales, liberando a la mujer, a través de una nueva concepción
de su rol social y familiar. Abriendo las puertas al protagonismo de la mujer
en la gestión de su propia entidad, sus derechos y libertades.
miércoles, 4 de marzo de 2026
Con los dientes apretados
Opinión | Tribuna
Profesor
jubilado de la UMA
Publicado
en el diario La Opinión de Málaga el día 04 MAR 2026 7:01
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/04/dientes-apretados-127510420.html
El peligro
aflora cuando alguien, ejerciendo el poder de la fuerza, actuando como el matón
del patio del colegio, pretenda imponer su voluntad
![]() |
| El presidente de EEUU, Donald Trump / Samuel Corum |
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Con los dientes apretados, la faz
tensa, serio y aturdido se muestra el azaroso mundo. Los últimos hechos son
preocupantes. Ver cómo las bombas, misiles, drones y demás artilugios de guerra
planean por los aires de diferentes países de Oriente Próximo, son más que un
motivo de inquietud, de desasosiego y turbación. Desgraciadamente suenan
tambores de guerra, destrucción y muerte.
Estamos en un mundo regido por
excéntricos, por gente que desde sus despachos han desconectado con la vida
real, con la gente de a pie, con el pueblo que sufre sus decisiones
irracionales. Hemos entregado la gobernanza del mundo y el poder a modelados
por la egolatría y por el delirio mesiánico a caballo de su megalomanía.
Rechazo los regímenes totalitarios
y, sobre todo, a las teocracias integristas que, basándose en la religión,
pretenden imponer por la fuerza y la represión los principios y valores de
credos anclados a la historia, como es el caso de Irán. En España tuvimos la
experiencia, no hace muchos años, con el Nacional catolicismo implantado por el
franquismo. Fueron tiempos en que la religión invadió nuestras vidas, arrebató
nuestra libertad, marginó a la mujer y nos sometió al dictado de una fe y unas
normas y conductas impuestas por el clero en alianza con el poder militar que
gobernaba desde la dictadura.
En ese sentido, el régimen iraní de
los ayatolas es rechazables para cualquier demócrata. Su exigente imposición,
su represión contra la disidencia, sus impunes ejecuciones y el desprecio a las
libertades ciudadanas y a los derechos humanos, son evidentes. Por tanto, es
justo y necesario, ante todo, manifestar la solidaridad con los iraníes,
mostrando el estupor ante hechos inaceptables para nuestra concepción de la
convivencia en democracia, donde ha de reinar el respeto y la tolerancia, la
libertad de credo y de pensamiento…
Pero, ante esta situación de
violencia impositiva, de aplicación del integrismo religioso, de desprecio a
los derechos humanos que aprueba y predica la ONU, la pregunta es: qué hacer,
cómo actuar ante un país que está sometido a un gobierno teocrático que no los
respeta. La siguiente cuestión sería quién tiene derecho a intervenir desde
fuera, unilateralmente, para imponer un régimen democrático o cambiar el
actual, sin contar con el beneplácito de la ONU. El pasado nos demostró que las
primaveras árabes fueron un fracaso y, sospechosamente, parece que guardaban
otra intencionalidad orientada al negocio y a la obtención de recursos
naturales y dominios geoestratégicos, no al establecimiento de la democracia.
En todo caso, respetando la
multilateralidad representada en la ONU como órgano internacional, es a ella a
quien compete, a través de su Consejo de Derechos Humanos, determinar el
incumplimiento de esos derechos, denunciando su violación. Es a ella a quien
concierne avalar la intervención en cualquier país que no los observe para que
los restablezca, por la fuerza si fuera necesario. Mas no todos los gobiernos
están por obedecer sus dictámenes, entre otros Israel, que ha pasado
olímpicamente de ellos muchas veces y siempre fue por libre, apoyado
incondicionalmente por los EEUU. Entiendo que solo la ONU tendría derecho a
determinar una intervención, sobre uno de sus miembros, acogiéndose a los
acuerdos establecidos en sus normas y reglamentos.
El peligro aflora cuando alguien,
ejerciendo el poder de la fuerza, actuando como el matón del patio del colegio,
pretenda imponer su voluntad rompiendo las reglas del juego. Ahí andamos. El
señor Trump, al que la ONU le importa un bledo y ya ha dejado constancia verbal
de que será su santa voluntad la que se imponga, va haciendo de su capa un
sayo, reivindicando el papel de pacificador de la paz impuesta por las armas.
Sin olvidarnos, en este caso, de la mano que mece la cuna, que es Netanyahu.
El riesgo es grande. Hoy toma esta
determinación, mañana podrá tomar otra que nos afecte a los demás, pasándose
nuestros derechos por el arco del triunfo. Ayer fue Venezuela, hoy es Irán,
mañana ya apunta a Cuba y Groenlandia, ¿pasado será Europa? Maquiavelo ha
vuelto de forma descarada, sin subterfugios. Al menos se le ve venir, aunque no
nos guste adónde pretende llevar al mundo. ¿Qué han de hacer la ONU, la Unión
Europea, los BRICS+?
Nosotros, haciendo honor a nuestra
idiosincrasia, seremos D. Quijote. Europa ejerce de Sancho Panza. China,
sentada a la puerta de su casa, espera ver pasar el cadáver de su enemigo, que
se empieza a hacer el harakiri con su prepotencia y volubilidad. Traspasado
mañana, tal vez, el mundo sea amarillo.
De hinojos. (soneto)
Buenos días. La revista poetica Azahar, en su número 140, publica, en la página 74, mi soneto titulado De hinojos, que compuse hace algún t...
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(Panorámica de las Cataratas de Niágara) Hola de nuevo. Vuelvo a casa, a tener ADSL y a poder publicar en mi blog y visitar los vuestros. M...
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