lunes, 20 de abril de 2026

El punto de inflexión

 Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 18 ABR 2026 7:01

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/04/18/punto-inflexion-129232483.html

“Podríamos estar alcanzando el punto de inflexión del movimiento ascendente de los MAGA y sus adláteres”

Peter Magyar, el nuevo primer ministro húngaro / Akos Stiller / BLOOMBERG

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Las elecciones en Hungría marcan un momento histórico en el devenir de la ultraderecha europea. Víktor Orbán, una piedra en el zapato de la UE y hasta ahora primer ministro del país magiar desde 2010, ha perdido las elecciones húngaras en favor de Péter Magyar, líder del partido Tisza, que define entre sus objetivos «mostrar que nosotros, los conservadores, los cívicos demócratas, los socialdemócratas y los liberales, somos ante todo húngaros», ubicándose en el entorno de la derecha europeísta reacia a pactar con la ultraderecha y, por tanto, compitiendo directamente con el partido de Orbán, al que califican de «corrupto con políticos que fabrican divisiones sociales artificiales para ocultar una cleptocracia masiva».

El pueblo húngaro ha hablado

Parece que el pueblo húngaro se cansó de la deriva de su primer ministro, de su actitud respecto a Rusia y Europa y su alianza con los MAGA de Trump, que desplazaron al vicepresidente J. D. Vance para apoyarle en su campaña electoral. Según noticias de FRANCE 24, tras revelar el diario estadounidense ‘The Washington Post’ que Peter Szijjarto, ministro de asuntos exteriores húngaro, podría haber divulgado durante un tiempo el contenido de discusiones y deliberaciones en el seno del Consejo Europeo -que se consideran confidenciales y materia de confianza entre Estados miembros- a funcionarios y autoridades del Kremlin, este reconoció, el martes 24 de marzo, durante un mitin político en Budapest, que suele mantener contactos directos con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, antes y después de reuniones del Consejo Europeo: «Coordino antes y después de las reuniones de los ministros de Exteriores sobre las decisiones tomadas o que se están por tomar con las personas que son importantes para los intereses húngaros», explicó Szijjártó, según divulgó el portal de noticias ‘Telex’. Esto, indudablemente, lleva a una desconfianza total de la UE con el díscolo Gobierno húngaro, con quien nunca dejó de tener problemas por su proximidad a Moscú y su escaso respeto a la confidencialidad.

El varapalo electoral ha sido considerable y ha hecho temblar y preocuparse a los grupos afines en Europa, como es el caso de Vox en España. Podríamos estar alcanzando el punto de inflexión del movimiento ascendente de los MAGA y sus adláteres, o sea de la ultraderecha, sumida en pensamiento enquistado, como suelo decir, resistente a la argumentación lógica, dado su dogmatismo. Los síntomas son manifiestos.

La singular personalidad de Trump

Un Trump megalómano y narcisista, con conductas chulescas, de amenaza sistemática a quienes no comparten sus planteamientos, de descalificación irrespetuosa, de desprecio y allanamiento de la soberanía de otros estados, cuando no de endiosamiento insultante y blasfemo, con su proyección mesiánica, ya no respeta a nada ni a nadie. Provoca al propio papado, se autoproclama, subliminalmente, como un mesías sanador y, en su delirio, busca que León XIV se someta a sus designios. Su histrionismo ya no sorprende a nadie. Su trayectoria le va ridiculizando hasta desvestirle del prestigio que debería tener todo dirigente político de una nación tan grande como es EEUU. Ofende a sus aliados, a la iglesia, a sus contrincantes, o sea a todo el que no le baila el agua. Su liderazgo se diluye en el descrédito y el esperpento.

Sus conductas parecen sustentadas en un delirio mesiánico, que es un tipo de delirio de grandeza en el cual la persona cree ser un enviado divino o una figura redentora con el propósito de salvar a la humanidad. Su endiosamiento parece acercarse a la figura de Shiva, que es una de las deidades principales del hinduismo. Shiva destruye el universo para permitir su renovación, lo que simboliza el ciclo eterno de vida, muerte y transformación. ¿No es esto lo que pretenden determinados grupos de poder? Modificar el sistema de gobierno, destruir el estatus quo actual de democracia liberal y suplantarlo por una plutocracia, donde los ricos ejercen su preponderancia en el gobierno del Estado, desde el neoliberalismo que pregonan.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el hasta ahora primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, en una imagen de archivo / Michael Kappeler (DPA)


El asalto de las oligarquías al poder

Extrañas circunstancias se están dando. En Rusia, tras la caída del comunismo, las oligarquías «saprofitaron» la descomposición del sistema comunista colonizando las empresas estatales y haciéndolas suyas. En EEUU lo hacen desde otra perspectiva. Las grandes empresas están haciendo su agosto, tras alcanzar el poder, van controlando el mundo de la energía y la ingeniería financiera, la tecnología y el desarrollo de la inteligencia artificial junto a todo resorte del poder que pueda ser utilizado para sus fines. La bolsa, como instrumento elemental de enriquecimiento, está sometida a decisiones políticas y administrativas arbitrarias, que la hacen oscilar con gran posibilidad de ganancia para quien tenga información privilegiada. Sospechosamente, Trump y sus colegas, han multiplicado su capital. China también reconvirtió el enfoque comunista en un sistema pseudocapitalista de corte presidencialista, al igual que Putin lo hizo con Rusia. Putin, Trump, Xi Jinping no están tan lejos…

Decía Abraham Lincoln: «Se puede engañar a todos algún tiempo y a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo». El tiempo es un catalizador de las ideas en el momento que se imponga el razonamiento lógico, llevando a la confrontación entre las tendencias ideológicas afines donde siempre hay matices e intereses diferenciadores. Cosa que se manifiesta con los desacuerdos que ya se están dando entre los republicanos de Norteamérica y, en nuestro caso, dentro de su sucursal española que es Vox.

Europa busca su independencia

Por otro lado, Europa se ve forzada a caminar por sí misma. Se ha dado cuenta de que EEUU, con este gobierno trumpista, ha dejado de ser fiable ya que solo busca sus propios intereses, como siempre pero de forma más descarada. Trump, con su histriónica conducta, como ya he apuntado, humilla a sus aliados, se burla de Macron, amenaza a Sánchez y al inglés Keir Starmer, engaña y abronca a Volodímir Zelenski, ahora desprecia a Meloni, incluso quiere entrar en controversia con el Papa. Y lo que es peor, apoya sin fisuras al genocida Netanyahu ligándose a él, de forma irracional y costosa para EEUU, en la cruzada sionista, sin importarle el daño causado a inocentes. Es más, se vanagloria del poder devastador de su ejército y muestra regocijo por la destrucción causada, al tiempo que amenaza con acabar con toda una civilización. Miedo me da, pues cuenta con un impresionante arsenal que puede arrasar el mundo… No podemos olvidar lo ocurrido en Hiroshima y Nagasaki, eso debe ser una lección histórica inexcusable.

En realidad vemos una recolocación estratégica de los partidos populistas de la extrema derecha: En Francia, Le Pen no se alinea con Trump y en Italia, Meloni marca diferencias. En general todos los países de UE dicen que esta no es su guerra, tras el posicionamiento de Sánchez con España. Por otro lado Milei, el de la motosierra, va a su bola, pero le crecen los enanos y cada día está más cuestionado en su país, a lo que no es ajena su presunta implicación en el desfalco de la criptomoneda $LIBRA y su errática política argentina.

La trampa de Netanyahu

El problema de fondo está en que EEUU ha caído en la trampa del ladino Netanyahu, que le indujo a hacer el trabajo sucio contra Irán y ahora no sabe cómo salir del atolladero. Su incondicional apoyo al atroz belicismo genocida practicado por el sionismo respecto a su entorno, le deja en una situación de precariedad y casi aislamiento internacional, a la vez que genera descontento en su propio país, lo que podría llevarle, si todo sigue como marcha, a la pérdida de las elecciones de medio mandato, como pronostican las encuestas, y consecuentemente, a un posible proceso de Impeachment con probabilidad de prosperar.

Dadas las circunstancias podría haberse alcanzado ya el punto de inflexión de estos movimientos y sus correligionarios. El sentido común puede y debe de estar clarificando las ideas que se nos venden. Observamos los crímenes de guerra, las locas decisiones políticas, la ruptura del orden internacional o la violación de los derechos humanos por parte de tanto iluminado. Aparece el cuestionamiento de las alianzas, junto a conductas inapropiadas, de mala educación, falta de respeto, incitación al odio, demagogia, manipulación emocional y posverdad, bulos y amenazas, engañifa y un amplio etc. Todo ello nos ofrece una actitud política canalla que nos aleja de la deseada convivencia, lo que pudiera abrir los ojos a mucha gente abducida emocionalmente por la soflama de discursos delirantes.

 

sábado, 11 de abril de 2026

Confrontando guerra y paz

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 11 ABR 2026 7:01

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/04/11/confrontando-guerra-paz-128968963.html

La paz impuesta no es paz, sino sumisión del vencido. La paz verdadera es la que consensua la convivencia en libertad.

President Donald J Trump and Prime Minister Benjamin Netanyhu of Israel, / Europa Press/Contacto/Jim LoScal / Europa Press

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En estos días de Semana Santa, huyendo de la ciudad y de su agobiante histrionismo procesional, decidí retirarme a un lugar sereno y tranquilo para encontrar el sosiego que demanda el mundo que nos atenaza. La Alpujarra granadina fue el lugar elegido para iniciar este texto.

A la falda de la sierra

Sería bueno que nos plantáramos y dijéramos: ¡Basta! Sería bueno sentarnos en la falda de la sierra, con la vista en lontananza, como yo estoy en este momento, y nos dejáramos llevar por el sentido de la lógica para ubicarnos en esta realidad existencial que, muchas veces, pretendemos esquivar. Sería bueno que nos diéramos a la meditación, a la reflexión como seres pensantes, que nos desprendiéramos del amargo influjo de un entorno que nos atosiga.

Nuestra estupidez nos impide ver la realidad del gozoso ecosistema que nos envuelve y que puede desaparecer a manos de perversos dirigentes. Desde aquí, se observa, en panorámica, la caprichosa morfología de la tierra, los árboles que conforman el bosque y el perfil de la sierra de la Contraviesa o del Cehel, que delimitan un horizonte frustrado, que se oculta tras de ella, generando la eterna curiosidad que alimenta la fantasía del ser humano allende la mar. El cielo, mientras tanto, gesta un teatro etéreo donde las nubes, empujadas por el viento, dibujan caprichosas figuras que marchan rutilantes, bebiendo de la luz del sol que declina, con su ocaso diario hacia el oeste, en un ciclo de eterno retorno.

Aquí, al amparo de este bucólico espacio, parece que estamos a resguardo de la vida hostil que se nos va imponiendo por infames sujetos que perdieron su esencia humanista junto a su sensibilidad. Ya no se busca la eterna alianza del bien, la simbiosis entre todos y cada uno de los elementos que conforman el cosmos en que habitamos. Los malvados solo pretenden sembrar la confusión. Procuran un profundo y destructivo caos que diluya el presente, el orden que nos vio nacer sustentando el equilibrio y la esperanza en un mañana de progreso y desarrollo del ser humano en su sentido más integral. Trabajan en favor de otra disposición asimétrica donde ganan unos pocos y pierden unos muchos. El dios dinero se impone y amenaza con la plutocracia.

El poder sin escrúpulos

El espacio donde habitó la tolerancia, el respeto a los demás, a la diversidad y al derecho internacional, se está dinamitando. Han alcanzado el poder, o se lo hemos otorgado, lo que es peor, a gente sin escrúpulos, sin madurez psicológica y social, sin los sentidos y valores humanos que requiere cualquier gobernante. Integristas, pendencieros, insultadores, belicosos y sociópatas están colonizando los espacios de gobierno, entre libros sagrados o motosierra en mano. Amenazan y chantajean desde la fuerza y el grito, desde el puro histrionismo, amparados por el aparato militar que les avala con su fuerza, o de la cohorte de hooligans enfervorizados y adeptos acérrimos que les siguen. Su calaña es desalentadora, su prepotencia es frustrante, su insidia desesperante, su chulería infantiloide es perturbadora.

Cuesta, ante estas circunstancias, mantener la cordura y el sosiego para comprender lo que ocurre y, lo que es peor, aquello que se avecina. La inseguridad y la duda habitan en nuestra mente mientras observamos amenazantes nubarrones negros que siembran el temor y el miedo ante el mañana. El mundo y su orden se están rompiendo y el caos va ganando terreno como determinante de una nueva era que pretenden gestionar los «sin-alma», los deshumanizados, los sociópatas que no diferencian entre el bien y el mal, pues para ellos el bien y el mal tienen como referente su propio beneficio.

La amenaza disuasoria

Sus actitudes y conductas belicosas, irracionales y carentes de ética y escrúpulos, usan la amenaza como arma de disuasión ante los que ellos califican como enemigos de sus intereses. Se sienten con derecho a imponer su orden, a someter a los pueblos y arrebatarles lo que es suyo, a pretender globalizar los recursos para adueñarse de ellos desde el poder de sus empresas y fuerza bruta. Si alguien se opone a sus designios lo estigmatizan. Buscan el apoyo de los vendidos políticos, de falsos patriotas, que secunden sus planteamientos usándolos de quita columna en países soberanos para someterlos. Se autoproclaman defensores del orden, de su orden plutocrático, cuando lo que buscan son los recursos petrolíferos y naturales. Designan el bien y el mal a su antojo y conveniencia y, con un verbo infantiloide, de bravucón de patio de colegio, se permiten la amenaza y el chantaje. Es vergonzoso escuchar a todo un presidente de la primera potencia mundial decir, con un tono chulesco y amenazante: ¡Abrid el puto estrecho, locos cabrones, o vais a vivir en el infierno!

Es sobrecogedor enfrentar las amenazas apocalípticas de Trump sobre una destrucción a gran escala de la población civil, cuando expresa: «esta noche morirá toda una civilización y nunca volverá». Es una advertencia perversa que amenaza con un crimen de guerra, de lesa humanidad, de forma descarada sin que nadie se atreva a pararle los pies ante tales bravatas. ¿Será capaz EEUU de volver a destruir otra Hiroshima?

Amnistía Internacional

Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, ha señalado: «El mero hecho de que el presidente Trump lance semejantes amenazas apocalípticas, incluida su advertencia de que acabará con `toda una civilización´, revela un nivel sobrecogedor de crueldad y de desprecio por la vida humana, que se vuelve más aterrador aún al ir acompañado de amenazas explícitas de atacar directamente infraestructuras civiles iraníes provocando `la total destrucción´ de las centrales eléctricas y los puentes del país.»

«El derecho internacional prohíbe estrictamente los ataques contra la población civil y objetivos civiles. Con su amenaza de exterminio y de destrucción irreparable, el presidente de Estados Unidos pisotea descaradamente el derecho internacional humanitario, con consecuencias potencialmente catastróficas para más de 90 millones de personas. La declaración puede constituir una amenaza de genocidio, un crimen que la Convención sobre el Genocidio y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional definen como la comisión de uno o más actos definidos ’con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal’.» (Fin de la cita)

Cinismo de Netanyahu

Por otro lado, el cinismo alcanza cuotas sorprendentes. Netanyahu, acertadamente, define como crimen de guerra el ataque a la población civil, pero se refiere al ataque a los suyos. Mientras él, con su poderoso ejército, machaca y asesina al pueblo palestino y, ahora, a otro país soberano como es Líbano. Marco Rubio dice con ironía que Irán debería gastar en sus ciudadanos y ‘no en armas’, mientras Trump propone aumentar un 40% el gasto en defensa hasta niveles récord a cambio de recortar programas sociales. ¡Qué tremenda paradoja e incoherencia!

Ese es nuestro mundo actual. Unos sujetos irracionales y deshumanizados asaltaron el poder y, sembrando el odio desde su prepotencia, nos abocan a un futuro oscuro. Sentarse a la falda de la sierra y meditar no deja de ser un acto de impotencia, pero un buen ejercicio de introspección para buscar el equilibrio interno y los valores de esta sociedad que hemos de defender como mejor se pueda. Las consignas siguen siendo un «no a la guerra» y un «sí a la paz» consensuada y no impuesta por las armas.

Tal vez estemos ante la guerra de unos dioses dogmáticos manipulados por el integrismo religioso de los hombres: judaísmo, cristianismo e islam, las tres religiones del Libro o abrahámicas siguen a la gresca, se llevan a matar. Habrá que meditar sobre ello.

 

lunes, 6 de abril de 2026

De hinojos. (soneto)

Buenos días. La revista poetica Azahar, en su número 140, publica, en la página 74, mi soneto titulado De hinojos, que compuse hace algún tiempo y dice así:

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DE HINOJOS
¿Por qué en tu soledad mi amor imploras,
por qué invoca tu boca lo pasado,
por qué pides perdón por tu pecado
y de rodillas tu amargura lloras?
Ya se diluyó el tierno amor que añoras,
murió de pena al no sentirse amado
cuando mi corazón vivió a tu lado,
anhelando la luz de tus auroras.
Las lágrimas que brotan de tus ojos
ya no conmoverán mi corazón,
se mutaron las rosas en matojos
mostrando que perdiste la ocasión,
no vale pues que caigas hoy de hinojos
en un intento de pedir perdón.

© Antonio Porras Cabrera
Málaga, 9 de julio de 2020

sábado, 28 de marzo de 2026

In memoriam de Miguel Hernández

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 28 MAR 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/28/in-memoriam-miguel-hernandez-128500229.html

El poeta, fallecido en 1942, fue un referente de la literatura española que cantó a la libertad y a la justicia social, destacando por su compromiso con el pueblo y su obra, como "Viento del pueblo"

Miguel Hernández / l.o.

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El 28 de marzo de 1942 fallecía en la cárcel alicantina el poeta y dramaturgo oriolano Miguel Hernández Gilabert. A caballo de las generación del 27, de la que Dámaso Alonso decía era el epígono, y del 36, vivió una de las etapas más dinámicas y revolucionarias de la cultura española. Eran los años 20 y 30 de una España en plena ebullición, donde confrontaba el pasado y la promesa de un futuro democrático que cuajó en la II República.

Decía Pablo Neruda, que fue su mentor y, en gran medida, su guía ideológico, que: «Recordar a Miguel Hernández es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!». Yo, hoy, me quiero sumar a ese recuerdo que proponía Neruda.

El poeta del pueblo

La obra de Miguel es un canto a la libertad, a la búsqueda de la identidad y desarrollo del pueblo, como se observa en su poética. En ella confluye su sensibilidad humanista con las emociones que despierta el ansia de vivir en esa lucha por la superación que busca la verdad, desde su formación religiosa inicial hasta su militancia comunista final. Su sentido de la justicia, labrado en su apego a la tierra, que da testimonio de la finitud del ser humano en un ecosistema que todo lo envuelve, le hizo implicarse en la lucha por el proyecto político de la II República.

Es cierto que se observa un interesante cambio en su juventud. Había bebido, en su afán por el conocimiento, de los libros que le facilitaba Luis Almarcha, vicario general de la diócesis oriolana. Forjó amistad con un interesante grupo intelectual con cierta orientación cristiana, donde conoció a la que fue su esposa, Josefina Manresa, y entabló amistad con Ramón Sijé, con quien luego, tras su marcha a Madrid, enfrió la relación.

Ramón Sijé, cuyo nombre real era José Ramón Marín Gutiérrez, manifestaba una tendencia fascistizante, mientras que Miguel evolucionó, desde una posición bastante ambigua, inicialmente, hacia la ideología comunista bajo el influjo de su mentor Neruda, tras su marcha a Madrid. Causa cierta extrañeza una amistad entre dos seres tan dispares.

Jesús Poveda, que conocía muy bien a ambos, escribe: «Eran dos polos muy opuestos. Uno era como un soñador de un Renacimiento Cristiano, apologético y con visiones celestiales de una España que tenía que regresar a su pasado histórico; rebuscador de frases hechas (...) Miguel Hernández, en cambio, era como un pedazo de la tierra de España, como un surco de su huerta: naturaleza viva todo él, todo su mundo, toda su gente. Este forcejeo ideático entre estos dos amigos llegó hasta donde tenía que llegar: hasta el establecimiento definitivo de Miguel en Madrid, respirando otros aires, otras ideas. (...) La amistad de Miguel con Sijé sólo duró cinco años: de 1930 a 1935».

La Elegía a Ramón Sijé

Recuerdo que la primera vez que oí recitar la elegía a Ramón Sijé, que le dedica Miguel tras su muerte, fue en el sepelio de un joven conocido que falleció en accidente de tráfico. Me impactó su crudeza y dolor, su exposición profunda de sentimientos por la pérdida del amigo y aquellos rasgos expresivos de la crueldad y el sufrimiento que trajo la parca. Una forma rabiosa de manifestar la incomprensión ante la muerte que trunca un proyecto de vida cargado de esperanza.

Es un poema vehemente, rabioso. ¿Pero esa rabia, que se vuelca hacia fuera, no es acaso una proyección de una rabia interna, contra sí mismo, por haberse agrietado una relación que fue en su momento idílica? Creo adivinar en sus versos un tono expiatorio de culpa, mas solo es una indocumentada suposición personal, una hipótesis no contrastada que dejo en el aire. En todo caso, sus mejores poemas, desde mi punto de vista, están sujetos a los momentos más duros e injustos de la vida y a ellos canta.

Decía Poveda, como ya he comentado, que Miguel «era como un pedazo de la tierra de España, como un surco de su huerta: naturaleza viva todo él, todo su mundo, toda su gente». Esa realidad se amalgama con un profundo sentir de justicia y, de ahí, surge el espíritu que muestra en su poética, donde prevalece una épica popular, dada en un momento trágico como es la contienda civil, que exige el sacrificio del pueblo y la implicación de la juventud en un proyecto de justicia y libertad, al que se adhiere de forma incuestionable como miliciano y soldado.

Aludiendo a su obra

No pretendo, por supuesto, hacer un panegírico de su obra, pero sí volar sobre ella y, a vista de pájaro, observando lo frondoso de la misma, resalto, desde mi modesta opinión, el poemario «Viento del pueblo», donde descuella, sobremanera, el espíritu de su lírica. Se lo dedica a Vicente Aleixandre, dando muestra de su esencia y compromiso poético, cuando le manifiesta: «Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplados a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas. Hoy, este hoy de pasión, de vida, de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a mí, a varios, hacia el pueblo». Este texto confirma, a mi entender, la conjunción entre tierra y pueblo, dos elementos básicos que conforman la patria integrada por la tierra y la gente que la habita.

«Viento del pueblo» tiene una fuerza especial. Es un grito que se plasma en cada uno de sus poemas, que van dejando testimonio de un sentir y un sufrir de gran profundidad. Ello se observa desde la «Elegía Primera», dedicada a Federico García Lorca, hasta el final de la obra, «Fuerza del Manzanares», donde plasma, con ímpetu, la lucha en el frente de Madrid. Mas, de toda ella, siempre me hizo vibrar «El niño yuntero», sin obviar «Vientos del pueblo me llevan», «Jornaleros», «Aceituneros», etc. Es una denuncia de una realidad que aboca a la fatalidad del campesino: «Carne de yugo, ha nacido / más humillado que bello, / con el cuello perseguido / por el yugo para el cuello. / Nace, como la herramienta, / a los golpes destinado, / de una tierra descontenta / y un insatisfecho arado»

No quiero terminar sin referirme al «Cancionero y romancero de ausencias», que inicia en la cárcel, escrito en trozos de papel higiénico. Se publicó en Buenos Aires, Argentina, después de su muerte.  Del que destaco «Nanas de la cebolla» que dedicó a su segundo hijo, Manuel Miguel, mientras se encontraba preso en la cárcel de Torrijos. La compuso, en formato de seguidillas, tras recibir una carta de su mujer, donde contaba que solo tenían pan y cebolla para comer. Es un conmovedor poema que le envió como respuesta a su carta, donde refleja el dolor y la ternura que le causa el sufrimiento de su hijo en tiempos de penuria y hambre:

«La cebolla es escarcha / cerrada y pobre. / Escarcha de tus días / y de mis noches. / Hambre y cebolla, / hielo negro y escarcha / grande y redonda. / En la cuna del hambre / mi niño estaba. / Con sangre de cebolla / se amamantaba. / Pero tu sangre, / escarchada de azúcar, / cebolla y hambre…»

Soy consciente de que poco se puede decir, en este espacio, de su impresionante obra. Solo quiero dejar estas pinceladas en este 84 aniversario de su muerte. Para mí hay tres poetas que marcaron mi juventud: Lorca, Antonio Machado y Miguel Hernández, sin menospreciar al elenco que se dio en su tiempo. Tal vez porque sus poemas fueron musicalizados por cantautores de mi época.

domingo, 22 de marzo de 2026

Día mundial de la poesía

Amanecer en el mar

 

“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?”

(Gustavo Adolfo Bécquer)

 

Poesía es el eco del universo

que resuena en el corazón del poeta.


Es la melodía que orquesta la naturaleza

para el deleite del ser humano.


Es la pasión desbordada de los corazones

que abren su alma a la fantasía.


La fuerza del espíritu que lucha

por llegar a comprender el mundo.


La búsqueda de la ignota verdad

a caballo del verso.


La interiorización de la sensibilidad

que abre la puerta del amor.


Poesía es el entorno que te arropa

y solo espera que lo leas con tus versos.


Poesía es la belleza de la libre vida.

¡Poesía eres tú…!

 

© Antonio Porras Cabrera

21 de marzo de 2026

Día mundial de la poesía

 

 

 

 

 

 

 


sábado, 21 de marzo de 2026

El emperador está desnudo

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La opinión de Málaga el día 21 MAR 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/21/emperador-desnudo-128235283.html

Cada vez son más los países que denuncian esa desnudez y muestran su negativa a colaborar con su orquestado delirio. Europa empieza a cerrar filas en una actitud común

El presidente de EEUU, Donald Trump, recibe a militares caídos de EEUU durante la guerra contra Irán / Europa Press/Contacto/Daniel Torok/White House

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La metáfora del emperador desnudo se plasma en un cuento de Hans Christian Andersen, titulado ‘El traje nuevo del emperador’. El autor narra cómo un rey vanidoso, al que le hablan de unos tejedores que fabrican una tela que tenía como singularidad extraordinaria el ser invisible para cualquier persona que fuera tonta o incompetente en su cargo, decide hacerse un traje con ella para descubrir a esos tontos e incompetentes, que serían quienes le vieran desnudo. Él, lógicamente no la ve, pero, aun sorprendiéndose, para preservar su honor, lo oculta sin caer en lo falsario del tejido de los pícaros tejedores.

Sabedores, sus súbditos y cortesanos, de las propiedades de la tela, ninguno comenta la desnudez del rey para no descubrir su idiotez o incompetencia creyendo que el único que no la ve es él. Hasta que un niño, dentro de su inocencia, grita que el rey está desnudo. En ese momento empiezan a cuchichear y van descubriendo que todo el mundo lo ve de la misma guisa, quedando desmontado el engaño que los tejedores hicieron al monarca y su corte.

Parece ser que esta historia la pudo extraer el autor de El Cuento XXXII de El Conde Lucanor: «De lo que sucedió a un rey con los pícaros que hicieron la tela», obra escrita por el infante Don Juan Manuel siglos antes. Incluso Miguel de Cervantes, en su entremés ‘El retablo de las maravillas’, también establece un símil, pero orientado a la pureza de sangre. En todo caso, es una forma de mostrar al mundo la hipocresía que reina en la sociedad, donde muchos andan intentando encubrir su incompetencia.

El nuevo emperador

El cuento de Christian Andersen, viene a cuento, valga la redundancia, como metáfora del nuevo emperador, título que, subrepticiamente, se ha otorgado Trump por su propia iniciativa y contra viento y marea. Se ha revestido con un traje imperial que él mismo y sus adeptos han elaborado. Eligieron la tela, el corte y la propia confección a su gusto e interés, desde la falacia y la ilegalidad, arrogándose el poder de intervenir donde le plazca, pasando olímpicamente del derecho internacional, incluso de su propio país. Nada hay, pues, que le avale y otorgue tal derecho a intervenir en asuntos ajenos erigiéndose defensor de los pueblos oprimidos según su entender y, además, decidir quiénes son y no son esos pueblos.

En realidad nos está mostrando que él tiene el poder, aunque no tenga la autoridad. «El poder es la capacidad real de influir, controlar recursos o imponer la voluntad sobre otros (fuerza o coacción). La autoridad es el derecho formal y reconocido socialmente para ejercer ese poder, basado en la posición, el respeto o la confianza (legitimidad)».

Hasta ahora el poder estaba sujeto a intereses comunes y a principios de legitimidad basados en acuerdos y el derecho internacional, avalado y garantizado por organismos de carácter multilateral. Ese era el traje que revestía de autoridad a quienes lo ejercían.

Mas Trump parece que ha cambiado el vestido. Se mudó de traje y se confeccionó otro donde la legalidad se la otorga su propia voluntad, quedando desnudo ante el mundo al no contar con la legitimidad que le otorga el citado derecho internacional. Pero, aun siendo evidente su desnudez legal, sus acólitos sumisos y temerosos no la reconocen.

La conducta errática de Trump

Su conducta, peligrosa por errática e infantiloide en su forma ―discurso, terminología, actitudes, gestualidad― y en su fondo ―historia y desarrollo del proceso de creación del personaje― nos ubica en un escenario preocupante para el mundo y su propio país, ya que no se siente compelido a cumplir las leyes internacionales ni de los EEUU.

La singularidad del personaje la define su propia sobrina Mary Trump, que es psicóloga, en su libro ‘Siempre demasiado y nunca suficiente: Cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo’, donde se alude a «los traumas, las relaciones destructivas y cómo la trágica combinación de abandono y abusos forjaron al hombre que hoy ocupa el Despacho Oval» (Cito textualmente reseña del libro).

Un ejemplo de su conducta errática y disruptiva lo muestra en la recepción oficial de los féretros de los soldados fallecidos en la guerra con Irán, en lo que debería ser un acto de solemnidad, aparece saludando con una gorra de béisbol y corbata roja. Manifiesta, en su soberbia, esa falta de respeto a los protocolos y rituales establecidos para actos tan solemnes, que puede volverse en su contra.

No obstante, esta desnudez no la reconocen sus cortesanos, como ya he mencionado, que son el conjunto de aduladores y seguidores que le acompañan, creando un entorno donde ejerce de corifeo. En todo caso le van confeccionando otro traje, otra indumentaria, afín a su espíritu imperial donde quedan fuera los principios y valores clásicos, suplantados por otros que establecen un nuevo orden, donde el respeto a la multilateralidad queda al antojo del poder coercitivo que ejerce.

El rey está desnudo

Pero alguien ha gritado que el rey está desnudo. Se ha iniciado un proceso de concienciación, yo diría que universal, a través de los medios de comunicación, mediante declaraciones políticas de diversa índole. En el debate suscitado surgen argumentos, que hacen tambalear el estatus quo del mundo, en un proceso de decantación de ideas que se ha de consolidar.

En todo caso, la evidencia no se puede negar. El rey está desnudo, ilegitimado para actuar como lo hace, según el marco jurídico internacional que se fraguó tras la II Guerra Mundial. Trump, en su vanidad, se ha vestido de emperador, se ha puesto el traje invisible, pero sigue desnudo. Su traje es un delirio megalómano que le otorga el poder universal basado en su maquinaria de guerra, aunque no pueda ejercer la autoridad legal y moral que le legitime. Lo terrible es que, desde su infantilismo, ha iniciado un juego de guerra contra ‘los malos’ en su consola del Despacho Oval.

Sánchez, némesis de Trump

Ahora está rabioso. Pedro Sánchez, entre otros, al igual que hiciera el niño del cuento, ha gritado a los cuatro vientos que está desnudo, que no le reviste la legitimidad que le otorgue tal autoridad, que es un infractor del derecho internacional y, por tanto, no está revestido con el traje que le legitima para regir el mundo y llevarlo a una guerra fatal para la humanidad.

Cada vez son más los países que denuncian esa desnudez y muestran su negativa a colaborar con su orquestado delirio. Europa empieza a cerrar filas en una actitud común… que veremos cómo acaba. En estos últimos días hasta sus allegados de MAGA lo están criticando. Incluso dimite Joseph Kent, el director de la lucha antiterrorista de EEUU, por desacuerdo con las causas de la guerra. Por otro lado, fracasa su reclamo de una gran armada de países aliados para mantener abierto el estrecho de Ormuz, más aún cuando reclama, desde lo absurdo, la intervención de China en defensa de sus premisas.

El presidente español no alcanza a comparársele a nivel de poder, no puede realmente ejercer de némesis de Trump por sí solo. En todo caso, su propuesta contra la guerra, podría ser el faro que ilumine el horizonte hacia donde navegamos en plena tormenta. Las ideas, los principios y valores y el derecho que otorga la legitimidad internacional sí pueden ejercer de némesis o antagonista, devolviendo a EEUU, con o sin Trump, al respeto y orden de los organismos internacionales que lo enmarcan.

EEUU es el ‘hegemón’

EEUU es el país ‘hegemón’ a nivel mundial y ese poder genera miedo a las represalias, pudiendo cambiar actitudes, incluso la percepción de los trajes y ver preciosas telas de seda donde no hay nada. Lamentablemente, tal como indica el dimitido Joseph Kent, Trump, en su soberbia y prepotencia, ha caído en las redes de Netanyahu, genocida de Gaza, haciéndole parte del trabajo sucio, a la vez que avala su crueldad.

El futuro es un enigma, hoy más que nunca. La batalla ha comenzado y el resultado es imprevisible. Trump proviene del mundo de la empresa y allá están sus intereses. En EEUU al poder se accede desde el dios dinero, para hacer más dinero. Es el pragmático americano surgido a finales del siglo XIX, del que Bertrand Russell dijo que era «el pensamiento puesto al servicio de la codicia del capitalista». El pragmatismo, carente de humanismo, puede ser un crimen.

 

sábado, 14 de marzo de 2026

Tres cuartos de siglo

 Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 14 MAR 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/14/tres-cuartos-siglo-127943771.html

Hoy dedico mi texto a esa digna generación a la que se ha de respetar y considerar por su compromiso histórico. Su esfuerzo se refleja en esta España europeizada y moderna

Imagen de la posguerra / l.o.

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Ahora, cuando han transcurrido 75 años de mi generación, me gustaría escribir y dejar testimonio de un periodo ya pasado, bastante desconocido para algunos, que se apaga con nuestra silenciosa marcha. Son 75 años consumidos, que ya no tenemos, ni tampoco sabemos los que nos quedan por gastar en ese futuro incierto que nos acecha.

La marca de la postguerra

Pertenezco a la generación de la postguerra, los nacidos tras la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial (1951). Somos hijos de aquella ‘nada’. Crecimos bajo las consecuencias de una terrible destrucción provocada por unas ideologías que abocaron al mundo a la más sangrienta e inhumana confrontación de todos los tiempos, donde la parca asoló Europa y parte del mundo. Donde la indignidad humana afloró con su vileza y más altas cotas de maldad, junto a la exigencia de entrega de los inocentes ciudadanos a los que les tocó vivir el drama del conflicto, combatiendo en la obediencia forzada a psicópatas guerreros cargados de medallas, de odio y de violencia.

Los nacidos en torno a los 50, aquellos que ya andamos cerca de ese abismo existencial que define el fin de nuestro tiempo, vemos cómo se van nuestros amigos y amigas poco a poco; cómo llega el momento en que nuestra lúcida memoria debe ejercer de testigo de la historia. Es importante que las nuevas generaciones no se traguen el relato oficial e interesado de unos cuantos que obvian las vivencias de la gente humilde. La historia de esta nuestra amada patria, de este país cainita y fratricida, también es un compendio de las historias sencillas que vivieron sus hijos, unos sometidos y otros opresores e incapaces de sentir y entender la fraternidad en igualitaria libertad. Ese es el drama que estigmatiza a nuestro pueblo y recidiva a lo largo del tiempo tomando vigencia en mentes ingenuas y simplistas, abducidas por cánticos de epopeyas guerreras, cultivados en espíritus despóticos y dominantes que cercenan la libertad desde la tiranía. Son cantos de sirenas sobre una falacia que le otorga la falsa certeza al ignorante, mientras el inteligente, en su búsqueda de la verdad, se mueve entre la duda hasta acercarse a ella, como refiere Bertrand Russell.

En mi generación, la de posguerra, al descubrir el sofisma que se nos pretendía imponer, nos enfrentamos a la duda que busca la verdad, a través del librepensamiento, procurando desarrollar el propio conocimiento basado en el uso de la razón y de la mente abierta que transita los caminos de la libertad.

Mi memoria histórica

Mi memoria histórica se pierde entre recuerdos de mi infancia, en una pequeña aldea habitada por campesinos andaluces, temporeros al albor de las cosechas. Tiempos de yunta y arado al grito de ¡Arremula! Callos en las manos del gañán por apretar la mancera para hundir la reja del arado en la tierra. Después la estación de sementera, escardar la mies, siega y trilla, aceituneros altivos ya sumisos tras la guerra. Tiempo de escasez y de miseria para unos y chulesca prepotencia para otros, que disfrutan del sudor ajeno y, a caballo de sus monturas, de la visión de espaldas encorvadas para labrar la tierra con manos ásperas y encallecidas por el manejo de la hoz, de la azada, el arado o el vareo del olivar con la vara o ‘harapera’.

Olor a tomillo y romero, a tierra mojada, a alpechín de los molinos y un cúmulo de efluvios naturales que impregnaban el aire, a veces agresivos y otros acompasados. Con escasos años era experto en el uso de las trampas para cazar pajarillos, en la búsqueda de alúas para llevarlos al engaño, en la recogida de yerba para alimentar a los conejos o de leña y raíces entre olivares para quemar en el fuego de la cocina y calentar la casa.

Fueron tiempos de adoctrinamiento. El nacionalcatolicismo conformaba gente sumisa en su misa dominical; con su prédica transmitía al creyente que su misión era la sumisión. Había que obedecer el dictado del Caudillo, que lo era por la Gracia de Dios, negando la realidad impuesta por las armas, al que paseaban bajo palio como clara señal de acatamiento. La idea única que impregnaba el sistema era una confluencia entre política y religión, forjando un dogma incuestionable, donde no cabía alternativa salvo que fuera un acto de pura traición a la patria, que algunos patentaron como propia. In illo témpore se pecaba de pensamiento. Pensar diferente a los principios del Glorioso Movimiento Nacional y a la Fe Católica era pecado severo merecedor de castigo y estigmatización.

Huyendo de la nada

Huir de aquella trampa, de aquel destino miserable, que te arrodillaba bajo el olivo en los crudos y gélidos inviernos, era una obligación y un deseo. Pocas puertas daban a un mañana de promesas. Estudiar era complicado en las familias campesinas donde la cultura familiar proyectaba en los hijos el destino vivido por los padres. Abundaba la prole inserta en el proletariado. El destino era sostenido en el tiempo, mantenido generación tras generación en un mismo proyecto de vida. Como diría Miguel Hernández en su poema El niño yuntero: «Carne de yugo, ha nacido / más humillado que bello, / con el cuello perseguido / por el yugo para el cuello». Ese era nuestro destino en aquella España. Los hijos de la tierra se criarían en la tierra, con y para la tierra, trabajándola a beneficio del amo.

Para que el país progresara era inevitable saltar al vacío y lanzarse, con la fuerza de la juventud, a desprenderse del yugo, a romper las cadenas, hasta alcanzar la manumisión, la liberación del influjo de un pasado ya superado por el resto de Europa, hacia donde debíamos mirar para alcanzar el ansiado progreso.

El hándicap de estudiar

No fue tarea fácil. Mi generación debió utilizar subterfugios para poder estudiar y muchos lo hicimos a través del seminario, en primera instancia, para, luego, una vez abandonado este, cursar estudios superiores en otros centros. La losa del proletariado se mantenía sobre nuestras cabezas. La prole debía trabajar para la familia. Ese era el destino histórico y a él nos debíamos. Desde pequeños ejercimos de porqueros, cabreros o cualquier otra función productiva que pudiera ejecutar un niño según su edad… ¡carne de yugo ha nacido!

Muchos dejaban los estudios básicos para servir a la familia. La emigración era la salvación, el escape a aquella maldición condenatoria que se cernía sobre nuestro futuro. Muchos andaluces emigramos a otros lugares de España o al extranjero. Allá, trabajando en horarios estructurados, estudiábamos tras cumplir con la obligación laboral. Tiempos difíciles, salir del trabajo a las 6 de la tarde, marchar a las clases nocturnas del instituto hasta las 10 de la noche, volver a casa e iniciar el ciclo a primera hora del día siguiente en un eterno retorno, para conseguir labrarte otro futuro a través del conocimiento.

Levantar España

Unos gritaban, desde su poltrona, ¡Arriba España! mientras otros la levantábamos. Trabajar, estudiar, crecer en conocimiento y preparación era el principal interés de muchos de mi generación. Huir de aquella nada que nos vio nacer. España creció con su actividad, con el esfuerzo de los emigrantes, con la superación de la juventud en el día a día, trabajando desde tierna edad en labores muy diversas. Más tarde se construyeron carreteras, hospitales, escuelas e institutos, universidades, aeropuertos, etc. con el esfuerzo de aquellos que hoy, desde la jubilación, empezamos a decir adiós. Su esfuerzo se ve en todo el entorno, que manifiesta la transición que fuimos fraguando, mientras se luchaba por un ideal político de libertad y democracia, que también hoy se disfruta.

Ahora, cuando ya he vivido tres cuartos de siglo, me gustaría hacer un homenaje a toda esa generación que se sacrificó por mejorar este país, a su familia, sus hijos y nietos, dignificando al ser humano desde la libertad. Lo hago con mayor fuerza al ver cómo se cuestionan sus pensiones, su derecho a ser atendidos dignamente en su salud y dependencia, lamentando la soledad y el abandono en que muchos viven al declive de su vida.

Hoy dedico mi texto a esa digna generación a la que se ha de respetar y considerar por su compromiso histórico. Su esfuerzo se refleja en la realidad que vivimos hoy en esta España europeizada y moderna, en sus infraestructuras y servicios, en su nivel cultural. ¡Se le debe tanto!

 

El punto de inflexión

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 18 ABR 2026 7:01 Enlace: https://w...