sábado, 30 de mayo de 2026

La verdad nos hará libres

 Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 30 MAY 2026 7:01

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/05/30/hara-libres-130817467.html

El texto critica la tendencia a la confusión y la falta de respeto en la política actual, abogando por la introspección y la búsqueda de la verdad.

Nacimiento río Genal, en Igualeja / l.o.

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Es tiempo de tribulaciones. El relato caótico y falaz lo invade todo. Se alaba la maldad sembrando el odio, la confusión y la falta de respeto. Se impone la manipulación, la posverdad y el uso torticero de la política como forma de instaurar un nuevo orden deconstruyendo lo existente. Se demoniza al contrario hasta elevarlo al rango de enemigo a batir. Se rechaza la diversidad enriquecedora y se pretende imponer, de nuevo, el dogmatismo intransigente de la idea única «nazional». Nuestros políticos no trabajan por el bien de la sociedad, algunos lo hacen por el suyo propio o por el de quien les manda, ejerciendo de lacayos.

El tsunami que nos arrastra

Esta especie de tsunami nos arrastra. Esta DANA torrencial nos ahoga. Este cinismo donde se ve la paja ajena y no la viga propia nos confunde. Esta actitud deshumanizadora nos hiela el alma, nos hace duros, carentes de empatía y comprensión. Y todo ello aboca a nuestros corazones a la indiferencia cuando no la maldad y el odio al diferente. A modo de ejemplo, es terrible escuchar al alcalde de Valladolid, decir a un concejal del PSOE: «A mí lo que me molesta no es que usted sea sanchista, es que usted siendo sanchista esté dando clases a alumnos y alumnas».

Decía Antonio Machado, que en España: «De diez cabezas, nueve embisten y una piensa». Lamentablemente están ganando los que embisten y eso es descorazonador por el deterioro moral y ético de una sociedad que se ahoga en el propio fango que produce su confrontación y su perverso razonamiento.

La verdad nos hará libres

En estos momentos nuestro espíritu requiere sosiego, paz y un entorno adecuado que permita una introspección buscando la verdad de nuestra propia cosmovisión, de nuestra esencia humana como librepensadores críticos desde la singularidad. Nuestro futuro está bajo amenaza y enfrentarse a ello será nuestro destino.

Ahora, cuando la confusión y el acoso emocional es más patente, sería conveniente beber de otras fuentes naturales que nos acerquen a esa verdad, a la esencia de la vida que la naturaleza tiene a bien ofrecernos, esa madre nutriente que nos alimenta física y espiritualmente, desde una visión panteísta del Todo en pura interacción evolutiva.

En esa concepción panteísta encuentro a Baruch Spinoza, que nos muestra el universo como el Dios de la Verdad absoluta. Si Dios existe, Dios es el Todo y todo es Dios; o sea, todos formamos parte de ese Dios inmanente que es el cosmos infinito en su complejidad.

Desde mi agnosticismo cuesta hablar de la palabra Dios con mayúscula, porque no creo en los dioses de las religiones de los hombres, pues entiendo que han sido engendrados por ellos a su imagen y semejanza, como sostenía Friedrich Nietzsche o Ludwig Feuerbach. Uno de mis axiomas dice: «Dios creó el espíritu libre y los hombres inventaron las religiones para someterlo».

Hay quien identifica a Dios con la Verdad y, puede que tenga razón si lo desconecta de su creación por el hombre, si lo asume como la verdad cósmica del Todo a que me refería, de la mano de Spinoza. Esa cosmovisión holística que lo engloba todo y que por definición implica la Verdad absoluta.

Dejo esta pequeña reflexión, este paréntesis sobre la cosmovisión, como estímulo para la búsqueda de esa verdad que nos permite salir de la nimiedad para, dentro de nuestras limitaciones, acercarnos a la comprensión de la Verdad absoluta, tan distante de nuestro alcance o juicio, desde lo intuitivo impulsado por la gnosis, donde se conjugan conocimiento y conciencia. El ser humano cada vez cultiva más la falaz posverdad, esa verdad que se percibe como tal en base a lo emocional y no al razonamiento y la comprensión científica y ordenada de los hechos.

Busco el punto de fuga

En esta tesitura, desde el desasosiego que trae este tsunami maldito, me vienen a la memoria unos versos que compuse hace algún tiempo, que dicen así:

«Busco el punto de fuga / de este cuadro imperfecto, / de este mundo incompleto / que pretenden crear. / Quiero salir corriendo / y escapar de esta trampa, / de este baile maldito / que te obliga a bailar. / Ellos tañen la gaita, / ellos dan el cantar / y la gente girando / va marcando el compás / de esta danza nefanda / que te deja sin paz / que hipnotiza tu mente / que te llega a alienar. / Busco el punto de fuga / de este cuadro imperfecto, / al ritmo que ellos tocan / no me gusta bailar, / yo prefiero la danza / que, bailando a la vida, / siga mi propio ritmo / desde mi libertad». Publicado en mi poemario UniVersos en papel (2018). En este poemario pretendí plasmar en el papel, mediante versos, el universo interior y el cosmos que nos contiene.

Buscar el punto de fuga puede ser beber de otras fuentes naturales que nos acerquen a la verdad mediante el sano ejercicio de la reflexión, unida a la introspección que busca la esencia de la vida y cómo se articula en esa Verdad absoluta que nos envuelve, tan lejana de la falacia de los relatos interesados y manipuladores de la posverdad.

Como he aludido a mi poema «El punto de fuga», donde se pretende escapar de este cuadro imperfecto que nos están creando mediante esta «Conjura de los necios», donde acabaremos atrapados en la distopía de George Orwell de 1984 con su Gran Hermano omnipotente y vigilante, propongo al lector que me acompañe, a través de ese punto de fuga que encontré en la naturaleza.

El nacimiento del río Genal

El nacimiento del río Genal en Igualeja ha sido el lugar perfecto para desconectar del tsunami político y reflexionar en plena fusión con el ecosistema. En el trayecto, una vez más, el Valle del Genal se muestra en todo su esplendor primaveral. Su verdor absoluto muestra los matices de la policromía del bosque, donde el castaño es predominante, anunciando que, en pocos meses, podremos gozar del otro esplendor otoñal con la caída de la hoja y la visión del bosque de cobre, tras ofrendarnos su fruto.

De las cinco veces, si no recuerdo mal, en que he visitado el nacimiento del río, nunca vi flujo tan abundante. El agua mana de la llamada Cueva del nacimiento con una armoniosa musicalidad, cristalina, nítida y gozosa de acometer su aventura. Es un símil de la propia vida.

Sentado frente a la cueva, viendo el fluir de las aguas, me vienen a la memoria los versos de pie quebrado de Jorge Manrique dedicados a la muerte de su padre, donde plasma la alegoría del río como ejemplo de vida:

«Nuestras vidas son los ríos / que van a dar a la amar/ que es el morir: / allí van los señoríos, / derechos a se acabar / y consumir; / allí los ríos caudales, / allí los otros medianos / y más chicos; / y llegados, son iguales / los que viven por sus manos / y los ricos».

Escuchando el discurrir del agua por el cauce, con una suave y armoniosa musicalidad, me da la sensación de que el río canta y se reafirma en su valor en este nuevo mundo. Siento como el agua comprende que es la vida, que sin ella nada existiría, en toda vida hay agua. Acelera el paso, nada más ver el bosque que le aguarda, por el cauce que le conduce al encuentro con la naturaleza, que le espera en maridaje para engendrar vida.

Siento lejos el ruido y la maldad del ser humano que nos agobia. Desconectado de los medios, de las controversias y desencuentros políticos, noto la presencia de la paz que irradia el campo. Mi mente gana solvencia, se siente libre y piensa y percibe de forma más profunda el contacto con la naturaleza que, como madre, siempre ofrece lo más bello para nuestro desarrollo.

La poesía abre caminos

Vuelve a surgir la poesía como forma de elevar el espíritu sobre todo lo ruin, a sembrar la sensibilidad del alma fusionada con el entorno, a comprender que todos los humanos somos una misma familia hijos de la tierra… Entonces suenan en mi mente las palabras de Rabindranath Tagore: «La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos». Tal vez, si comprendiéramos esa melodía cósmica que cohesiona el universo podríamos encontrar la felicidad junto a los demás, erradicando los Demonios Goéticos que destruyen la vida con sus bombas y misiles, como un dios menor cuan un Ares mitológico.

 

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