Publicado
en el diario La Opinión de Málaga el día 20 JUN 2026 7:01
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/06/20/soseguemonos-131616535.html
El artículo
reflexiona sobre la influencia del dinero en la política y la necesidad de
serenidad para discernir la verdad frente a discursos interesados
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Sí, soseguémonos. Sobre todo para
mantener la calma, para no dejarse arrastrar por intereses espurios de partidos
y partidas, para preservar el sano criterio que nos permita un pensamiento
claro y preciso, que nos libere del influjo nefasto del falsario discurso
político, de parlanchines histriónicos que nos pretenden confundir. A veces se
muestran patéticos, manipuladores, tendenciosos, cínicos e insultantes. No
vayamos a caer en la espiral de intereses que vienen colonizando el mundo de la
política que, moviendo necias pasiones, nos implique en desencuentros
irracionales propios de una polarización suicida.
Por desgracia no siempre se cumplen
los parámetros que deberían darse para un buen ejercicio de la política. No
siempre, o más bien escasamente, se piensa en el bien general del ciudadano, en
su feliz convivencia, en un desarrollo humanista y justo, sino que se impone el
interés de los grupos que pretenden acceder al poder en beneficio de sus
miembros. Eso lleva a la guerra partidista para instaurar el modelo económico y
social que defienden en su ideario.
El dios dinero es el poderoso
caballero desde tiempo inmemorial, como bien decía Quevedo. Establece su
predominio sobre el ser humano. A él nos hemos de humillar si queremos
subsistir, a él o a quien lo posee, que viene a ser lo mismo. Por tanto la
lucha del poder radica en poseerlo y controlarlo para ejercer el dominio sobre
aquello que se adquiere con dinero, bien sean los medios de comunicación, de
producción o elementos influenciables desde ese poder. Todo se compra con
dinero, todo tiene un precio, hasta la voluntad de los políticos corruptos.
El mundo convulso
Pido sosiego en un entorno que
siembra y cultiva el desasosiego. El mundo de hoy entró en una dinámica de
perturbación y zozobra. La desazón desestabiliza el pensamiento y la capacidad
de discernir, y acabamos dando crédito a explicaciones o visiones interesadas,
en muchos casos ajenas a la verdad y a nuestros propios intereses.
Requerimos serenidad para ver más
allá de los discursos, para mirar la luna y no el dedo que la señala. Para
criticar a aquellos a quienes hemos confiado el poder emanado de nuestro voto,
exigiéndoles conductas apropiadas que faciliten la convivencia y la paz social.
Nuestro poder reside en el voto, usémoslo con cabeza.
Es difícil mantener esa serenidad
en el convulso mundo que nos están imponiendo. El marco está cambiando. Estamos
en un escenario tornadizo e inestable, propiciado por la crisis que se ha
generado desde la irrupción de una práctica política disruptiva. El elefante
naranja ha entrado en ella como en una cacharrería. El derecho internacional ha
pasado a ser la imposición de su voluntad y el mundo se tambalea mientras se
acerca a un nuevo orden bajo el dominio de los tecno-oligarcas.
Son muchos y variados los síntomas
alarmantes que desasosiegan. Cada cual puede hacer su propio inventario. Solo
hay que darse una vuelta por el mundo, aunque sea virtual, y detectar los
terribles hechos que se dan; guerras irracionales, supremacismo amenazante,
descomposición interesada del sistema democrático, planificación de un futuro
donde se imponga una plutocracia, cuasi un feudalismo, sostenida desde el
dominio de las tecno-oligarquías en alianza con los estados.
Las amenazas de un nuevo orden
El mundo está gobernado por un buen
número de sujetos inestables, megalómanos, endiosados y dispuestos a todo por
imponer su nuevo orden con motosierra en mano. El emperador naranja no solo
amenaza, sino que actúa, ya sea en Venezuela o en Irán, y además deja bien
claro que lo hace, no por la democracia, sino por el petróleo y el dinero que
mueve. Las amenazas se ciernen sobre Cuba, Groenlandia y todo aquel que se
oponga a sus designios. Pedro Sánchez lo sabe y lo vive en sus carnes. Ha sido
amenazado por Netanyahu y su primo de zumosol, por no aceptar el 5% de gasto
militar y denunciar el genocidio palestino perpetrado por el Gobierno de Israel.
Son perturbadores los encuentros de Abascal, Feijóo y Ayuso con el embajador de
USA en la embajada norteamericana, sería clarificador conocer su contenido.
La singularidad de nuestro país es
preocupante. No podemos negar que, a pesar de muchos problemas, estamos en un
momento económico envidiable según las macrocifras que publican los organismos
competentes, tanto nacionales como internacionales. Lo confirman nuestras
calles, el empleo, el flujo de visitantes y los parámetros económicos. Pero,
persiste un infundado discurso catastrofista, tóxico y descalificador, negando
la mayor. A pesar de ello, es evidente que todo es mejorable, especialmente la
vivienda, la salud y la educación pública, la respuesta a la dependencia y
otros servicios que siguen siendo deficitarios.
El asalto al poder
El Gobierno, acosado por varios
frentes, a veces con argumentos baladíes, resiste la acometida como puede, tal
vez esperando amaine el temporal. En estas circunstancias vuelve a mostrarse la
inviabilidad de una moción de censura, dada la composición de la cámara. El PP
solo tiene a VOX, y si suelta a VOX tampoco le dan los números con sus
potenciales alianzas nacionalistas, dada su escasa habilidad para acercarse al
pacto. Pero en caso de presentarse, al menos, conoceríamos el programa del PP,
ese gran desconocido que justifican en acabar con el «Sanchismo».
La batalla de la corrupción, que ha
emprendido el PP, le acarrea cierta incongruencia dado su corrompido historial.
Estamos en un momento donde la corrupción ha tomado un especial protagonismo y
su forma de tratarla se ha convertido en una herramienta de combate entre dos
partidos que la han ejercido, el PP inmerso en múltiples procesos y ya
condenado por algunos casos, a la espera de ver en qué quedan los que siguen subjudice,
ya sea Kitchen, Montoro o el entorno de Ayuso, y el PSOE bajo sospecha e
inmerso también en procesos iniciados en esta legislatura, cuyo culmen se
manifiesta en la imputación de Zapatero, para quien, preservando la presunción
de inocencia, no pintan bien las cosas, al menos en apariencia.
Un cínico combate desde el y tú más
Me parece un interesante dislate
que entren en combate los dos partidos más corruptos del espectro políticos,
porque acabarán ambos lesionados, cosa que es clarificadora para el ciudadano,
pero nefasta para sus intereses partidistas. Es chocante que el PP tilde de
corrupto al PSOE, con lo que lleva a cuestas en su historia recién pasada y
actual, salvo que considere que su corrupción ya está amortizada. Retomo las
palabras de Pedro Piqueras: «En esta historia de la corrupción, que me parece
que es lo más desastroso para la democracia, en España y fuera de España, nadie
puede presumir de ser menos corrupto que otros». Señores del PP y del PSOE,
amárrense los machos, porque de aquí saldrán los dos malheridos. Esperemos que
la justicia sea justa y sálvese el que pueda…
En este mundo caótico, un velo de
sospechas y acusaciones se cierne sobre todo el espectro político y los tres
poderes que conforman el sistema, ya sea el legislativo, el ejecutivo o el
judicial. Todos provocan sospechas en la ciudadanía, variables, lógicamente,
según su adscripción política. Se habla de corrupción política, de uso
inadecuado de las cámaras legislativas, de mala praxis judicial hasta en algún
caso de lawfare, etc. y todo dentro de una dinámica que podríamos catalogar de
política canalla, entendida como «las prácticas, discursos o actitudes que
priorizan el ataque personal, el odio, la demagogia o el beneficio partidista
por encima del diálogo constructivo y el bienestar ciudadano».
Malos tiempos se avecinan,
soseguémonos
Malos tiempos para la lírica, como
decía la canción del grupo Golpes Bajos, y nunca mejor dicho lo de golpes
bajos. Hay causas para el desasosiego. Veo la situación mundial bastante
comparable a la de hace un siglo, a la prebélica, lo cual me preocupa. Observo
a nuestro país inmerso en otra diatriba política que, aunque no tiene opción de
desembocar en un golpe militar, puede ser similar a los años 30, polarizada y
con grupos fanáticos de presión cultivando el odio y la confrontación y
llamando al asalto del poder: «El que pueda hacer que haga», que pone en
peligro la democracia. Hay demasiados recursos implicados en el campo de
batalla.
El próximo 18 de julio se cumplen
90 años del levantamiento contra la II República. Está a la vuelta de la
esquina. No quiero ser agorero, pero los golpes bajos seguirán intentando
demoler al contrincante… Tal vez sea un buen momento para una moción de
censura. Queremos saber qué pretende hacer el PP para votar con conocimiento de
causa desde el sosiego que solicito.
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