jueves, 15 de mayo de 2025

Camino del campesino (Dodecasílabo)


Camino del campesino

(Dodecasílabo)

 

Caminito de otoño de mis quebrantos

entre cañaverales jaras y cantos.

Con mi paso inseguro voy caminado

mientras nubes burlonas me van mojando,

sendero de mis luchas y mis pesares

mendigando la vida por olivares.

 

Caminito de invierno de puro frío

con sus bordes de escarcha por el rocío.

Por veredas de barro voy transitando

y el helor de los vientos me va matando,

como faca de nácar rasga el ropaje

y va entrando en mis huesos como un salvaje.

 

Caminito precioso de primavera

con sus tonos de verdes en la ladera.

El color verde y rojo de tus trigales

es un lago con olas como los mares,

mientras los jaramagos con sus dorados

van vistiendo tus bordes por ambos lados.

 

Camino de verano de mis labores

que causas en mi cuerpo tantos dolores.

Canícula de julio polvo y sudores

que amenaza mi vida con sus calores,

ese sol de justicia perla mi frente,

y me quema la cara el aire caliente.

 

Esta es la dura vida del campesino

un otoño de barro forma su sino,

sufrimiento en invierno de helor y frío,

promesa en primavera y severo estío.

 

© Antonio Porras Cabrera

Málaga, 17 de marzo de 2023

sábado, 10 de mayo de 2025

La cultura de la paz

 Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 10 MAY 2025 7:00

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/05/10/cultura-paz-117222161.html

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La paz impuesta no es paz, sino sumisión del vencido. La paz verdadera es la que consensua la convivencia en libertad


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«Habemus papam»

Mientras daba el último toque a este texto ha surgido la «fumata blanca» de la Capilla Sixtina. He dejado el ordenador y me he centrado en la TV para seguir en directo la información sobre la elección del nuevo papa, por lo que me gustaría hacer unas consideraciones previas.

Las expectativas eran grandes y, dependiendo de quien fuera elegido, podríamos enfrentarnos a una u otra tendencia de la «política religiosa» que el catolicismo nos ha venido ofreciendo. No es lo mismo un papa cercano al humanismo, defensor de los pobres, marginados, migrantes, de los derechos humanos, crítico con el mercado neoliberal, el consumismo exacerbado y preocupado por las necesidades del ser humano, que uno atrapado en estructuras anacrónicas de una ortodoxia clásica, donde el dogma intransigente dificulte el acercamiento de la gente.

El Papa tiene una influencia impresionante en gran parte de la humanidad, sus seguidores son muchos y, según su discurso, facilita o complica ese acercamiento, por lo que su elección, de una forma directa o indirecta, afecta a todo el mundo en tanto crea actitudes y conductas entre los creyentes… pero, al nuevo papa, alguien le ha reconocido una «sensibilidad pastoral latinoamericana», lo que va en la línea de Francisco. Y ya leo en la prensa: «Combina el pragmatismo norteamericano con la calidez y el colorido de Latinoamérica, donde se fogueó y se curtió como pastor. Y, además, podría erigirse en muro de contención frente al presidente Donald Trump, cuyos mecanismos políticos conoce a la perfección», el comentario es esperanzador.

Cuando, ya como León XIV, apareció en el balcón y hablo de la defensa de la paz en el mundo, sentí que su discurso se ajustaba a mi texto y afloró una sensación de afinidad. Dada su procedencia y el lugar donde ejerció su labor religiosa, en Perú, da pistas e intuición sobre su futuro proceder, que forja esperanza. Entonces volví a mi texto y continué escribiendo desde mi agnosticismo.

Hablar de paz es necesario

Hablar de paz en estos tiempos no es solo aconsejable, sino que debería ser obligatorio, hasta el extremo de llegar a comprender que la paz es el camino para alcanzar el desarrollo integral del ser humano. Es decir abarcando los aspectos biopsicosociales de las personas, que conforman un sistema interactivo del que depende, en gran medida, su salud y bienestar. A un sistema, según los expertos en la teoría sistémica, no lo conforman la suma de las partes, sino la realidad que se crea mediante la interacción de los elementos que lo integran.

Nuestra sociedad funciona así, como un sistema integrado por múltiples elementos, entre los que nos encontramos los seres humanos como actores principales. Dado que es un sistema abierto y dinámico, estamos sometidos a la influencia del entorno y a los procesos de manipulación desde estrategias de información y creación de estados de opinión que apoyen o rechacen posiciones, ideologías o credos. Eso lo saben perfectamente los que ejercen el poder. El pueblo alemán, abrazando el nazismo es un buen ejemplo de ello.

La paz no se decreta, la paz se cultiva

Por tanto la paz no es algo que se decreta, sino que se siembra y cultiva en el sistema social, a través de la educación y formación ciudadana. Es algo que arraiga en la mente de cada cual y presenta resistencia a ser subvertida por los beligerantes agresores. Existe una orientación, una actitud de paz, que permite crear el ambiente adecuado para que se desarrolle dentro de un contexto cultural. Mientras más conciencia se tenga de la importancia de la paz, más se establecerán los medios para cultivarla y mantenerla.

Sin embargo, es tremendamente complicado mantener una paz justa entre los pueblos. Las estrategias geopolíticas, los intereses comerciales, la historia y la cultura del poder establecido y el darwinismo social del neoliberalismo, hacen que la gobernanza mundial no se realice desde la bonhomía, sino desde la perversión de la confrontación que beneficia a grupos dominantes.

Estamos sometidos a una cultura belicosa, donde el poderoso es temido y admirado, dados los mitos y leyendas, donde los héroes son grandes guerreros, conquistadores y forjadores de imperios. En esta cultura aceptamos la crueldad y el dominio, la imposición y la ambición, como expresión natural del ser humano, asociados al éxito. Pero nuestros héroes han de ser, «aquellos que construyen y trabajan por la paz», como defendía Nelson Mandela, y no los sanguinarios guerreros.

La paz debe ser el elemento esencial dominante en el hegeliano «espíritu del tiempo», que hace referencia al clima, ambiente o atmósfera intelectual y cultural de una determinada era. Quiero decir que el entorno, la filosofía y pensamiento imperante es clave para mantener o dinamitar la paz. Los hechos, que venimos viviendo en los últimos años, nos muestran un proceso evolutivo, o tal vez debería decir involutivo, donde la violencia y la guerra afloran por doquier ante la indiferencia de la sociedad. Estamos deshumanizándonos ante estos hechos. Soportamos el horror de la guerra de Ucrania y el genocidio de Gaza, donde Israel actúa con absoluta impunidad. Por tanto, para cultivar la paz, hemos de luchar por establecer un espíritu de los tiempos donde se busque esta como un objetivo imprescindible para convivir y conseguir la felicidad de nuestra sociedad.

Decía en el epígrafe: «La paz impuesta no es paz, sino sumisión del vencido. La paz verdadera es la que consensua la convivencia en libertad». Mientras la paz sea fruto de la imposición bélica, del dominio por las armas, no habrá paz sino odio subyacente del sometido, que es el cultivo de una futura guerra. Solo en un entorno de convivencia consensuada, de equilibrio justo entre las partes, podrá aflorar la paz en libertad y no en sumisión. La paz tiene su fundamento en el equilibrio interior de cada sujeto, en un estado emocional de calma, tranquilidad y bienestar. Pero sobre todo en una disposición para cultivarla desde la empatía, el amor y el respeto, mediante actitudes y conductas de colaboración que aboquen en sinergias positivas.

La paz es el camino

No puedo estar más de acuerdo con la frase de Mahatma Gandhi: «No hay camino hacia la paz, la paz es el camino». La vivencia en paz es la mejor forma de mantenerla y cultivarla. Si nos dejamos llevar por la violencia, por el odio, y vemos al semejante como enemigo en lugar de diferente, estamos cultivando el espíritu de la guerra. Hoy, la política irresponsable, siembra ese odio y desencuentro, en el que no debe caer la gente de bien.

Por desgracia, esa conducta canallesca, también se proyecta en algunos medios de comunicación, con la misma virulencia, en los vehementes debates de tertulianos donde se observa el periodismo venal y partidista, pues no buscan el acercamiento y la clarificación de ideas, sino arrimar el ascua a su sardina. Por otro lado, la aparición de las RRSS ha creado un campo de confrontación, en muchos casos irracional, basado en argumentación poco o nada sólida. En ese caso, es cuando más hace falta criterio preciso para discernir y separar el grano de la paja. Lamentablemente se acaba dando el mismo crédito a un científico que a un idiota. Eso crea opiniones poco fundadas en sujetos donde prevalece el deseo de confrontar, defendiendo lo absurdo frente a lo racional, lo que lleva a un irracional desencuentro, puesto que el dogmatismo del necio no está abierto a las ideas fundamentadas. Por tanto, las RRSS son un campo de cultivo ideal para sujetos de pensamientos enquistados resistentes a la argumentación lógica, provocando el desencuentro en lugar de un acercamiento y la tendencia al conflicto, en lugar de a la paz.

En conclusión, sostengo que para alcanzar y mantener la paz, el principio básico es una educación que potencie la creación de una cultura orientada a la misma. Unas actitudes dignas que la defiendan. Un espíritu colectivo, que la hagan prevalecer sobre todas las cosas, como forma de desarrollo humanista. Todo ello aderezado con la práctica de la empatía, el respeto, la concordia y el entendimiento entre los pueblos. La paz, al igual que el ser humano, es dual: individual y social. La paz interior de cada individuo es la base para alcanzar la paz del colectivo social.

 



 

viernes, 9 de mayo de 2025

Los católicos “habent papam”

 

En realidad casi se podría decir “habemus” aunque no se sea creyente, porque el papa, de forma directa o indirecta, afecta a toda la humanidad, dada su influencia en el rebaño que pastorea y la importancia de este en el contexto universal. Su influencia en el mundo cristiano, donde es un referente, se extiende, aunque sea en menor cuantía, al resto de la sociedad, si bien los no creyentes serán más críticos con él y se dejarán llevar por sus actos más que por su aportación a la doctrina de la fe.

Me han parecido acertadas sus primeras palabras sobre la paz y, dada su procedencia y el halo que le acompaña, cabe esperar de él una actitud muy constructiva dentro de las limitaciones dogmáticas de la iglesia, que sigue marcada por una férrea estructura funcional que preserva valores, en muchos casos, anacrónicos o bastante cuestionables respecto a los tiempos que hoy corren en relación a la igualdad y algunos derechos individuales de las personas, puesto que la doctrina “divina” entiende que puede y debe intervenir, incluso, en la vida privada de la gente y sus íntimas conductas, ya sea sexuales, éticas, morales o de rol. En todo caso, respetando el credo que cada cual quiera practicar, desde mi agnosticismo, la idea de religión la enmarco en mi frase: “Dios creó el espíritu libre y el hombre inventó las religiones para someterlo”. Entiendo que el dogmatismo religioso, sea de la religión que fuere, puede encapsular al ser humano y confrontarlo desde la intransigencia de su verdad con otras verdades o visiones de la vida. Al otorgarse la representación de Dios en la tierra crea un abismo difícilmente salvable, dado que la palabra de Dios es incuestionable y ha de ser impositiva ante la lógica duda e incertidumbre del ser humano de otro pensamiento.

Mas, volviendo al papa, es de agradecer ese discurso sobre aspectos de política y justicia social. Tal vez el haber elegido como nombre León XIV, sucesor de León XIII, que publicó la encíclica "Rerum novarum", considerada el inicio de la doctrina social de la Iglesia, sea prometedor. Eso suena bien, aunque ya se sabe que no se le pueden pedir peras al olmo, pero sí un lindo y verde follaje que nos otorgue su sombra. Hubo tiempo en que el olmo fue frondoso y cubrió con su sombra y protección al mundo subdesarrollado de américa latina, a través de la Teología de la liberación practicada por sus fieles, pero luego se convirtió en casi olmo seco, renegando de ella. Con Francisco parece que afloró la gracia de su rama verdecida, como decía Antonio Machado:

Olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera.

 Ese milagro lo seguimos esperándolo en esta primavera. No sé si León XIV será la savia que de fuerza a la rama florecida del olmo seco que yace en la ribera y sus tallos pondrán contra las cuerdas al hambre y a la guerra y a toda la miseria que vemos en la vida.

Malos tiempos nos han tocado vivir en esta era, donde el poder del hombre se ejerce contra el hombre, para ganarle la partida y dominar el mundo y someter la vida. Los Trump, los Putin, los Xi Jinping y los Netanyahu, no son de fiar, tienes escasos principios morales y éticos y quieren regir los destinos de la humanidad según sus intereses. El papa puede clamar, aunque sea en el desierto, con la esperanza de que esa voz, al final, se sume a la defensa del humanismo desde un espíritu rayano en lo laico que respete la diversidad de pensamiento, donde quepa toda la gente, en especial la de buena voluntad.

Seguimos expectantes pero con la esperanza de que las buenas energías se canalicen sin distinción de credo o religión para hacer de este mundo un lugar más justo y humano. El tiempo lo dirá…


sábado, 3 de mayo de 2025

Crónica de un apagón

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 03 MAY 2025 7:00

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/05/03/cronica-apagon-116975865.html

El apagón me hizo revivir los viejos tiempos de mi infancia en el pueblo. Sin luz, agua, TV o teléfono…

Comercio durante el apagón. / l.o.

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El lunes, tras el apagón generalizado en toda España, vivimos una circunstancia especial. Tal vez, este escenario, no fuera imaginable para las generaciones actuales, que han vivido en la abundancia y en zona de confort garantizada, donde casi todo se tiene por arte de magia a través de la energía eléctrica.

Recuerdos del pasado

Mi generación, los que nacimos en la postguerra, sí tenemos en nuestro haber las experiencias de la incomodidad, del malestar y la necesidad no cubierta y, por ende, una serena tolerancia a la frustración y una actitud de estoica paciencia (yo suelo decir que la paciencia, como su propio nombre indica, es la ciencia de mantener la paz para afrontar los momentos difíciles). En algunos casos, hemos vivido la infancia en casas sin luz eléctrica, recurriendo a candiles de aceite y lámparas de carburo (a algunos les sonará a chino), sin agua corriente, donde la habilidad y dedicación de nuestros padres y, en especial de nuestras sacrificadas madres, garantizaban unos mínimos para hacer la casa confortable y mantener cierta salubridad.

El apagón me hizo revivir los viejos tiempos de mi infancia en el pueblo. Sin luz, agua, TV o teléfono… en este caso fue el transistor, ese “aparatejo” singular, esa radio con pilas que permite burlar los apagones, el que nos mantuvo al corriente de las pocas novedades que se iban publicando. No, en casa no nos cogió por sorpresa. Siempre hemos procurado tener disponible todo aquello que nos garantice la supervivencia y la cobertura de las necesidades básicas más inmediatas.

El kit de supervivencia

El kit aconsejado por Úrsula von der Leyen ya hace tiempo que lo mantenemos. Aparte de alimentos no perecederos, no nos falta nuestro camping gas, una buena petaca o batería portátil para cargar los móviles, pilas y linternas incluso recargables por dinamo, velas, agua potable, medicamentos y todo un etc. que nos pueda hacer soportable la espera hasta el retorno a la normalidad.

Ayer me puse a prueba, volví al pretérito y, con mi hornilla de camping gas, brotaron los recuerdos de mi juventud de campista empedernido. Calenté mis lentejas ya cocinadas, hice mi café en la merienda y una sopa de fideos para la cena. En casa, siempre previsores, solemos tener congelados platos apropiados como recurso inmediato para una emergencia.

Pero los hábitos que ya tenemos instalados se echaron de menos. Mi actividad de escribidor, que diría Vargas Llosa, subordinada al uso del ordenador como forma de implemento, quedó yugulada por el apagón y hube de buscar otro distraimiento. Como alternativa es una buena elección la lectura. Hay tanto escritor o poeta que nos ofrece su obra a lo largo de la historia que, a veces, es, incluso, difícil la elección. Ha sido una buena ocasión para leer a los clásicos de la lírica, y anduve leyendo sonetos de Góngora, Lope de Vega y Quevedo con su sátira. Antes de escribir un poema es aconsejable, si estamos hablando de composiciones clásicas, estructuradas en rima y métrica, con un adecuado ritmo, leer algunos ejemplos de los maestros para coger el tono preciso que facilite ese fluir fresco del verso rimado y medido; al menos yo lo hago.

La noche apagada con Octavio Paz

Luego, cuando el sol se retiró a sus aposentos, recurrí al ebook con pantalla iluminada, cosa inexistente en mi pasado infantojuvenil, para seguir leyendo El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, que plasma un excelente análisis de la idiosincrasia del pueblo mexicano en base a su historia y los avatares que la conforman. Precisas y sesudas reflexiones del Premio Nobel nos la muestran, en un pueblo atrapado en la paradoja de conjugar sus tres culturas, la autóctona o indígena, la española colonizadora con la controvertida figura de Hernán Cortés y la resultante en esa fusión entre aceptación y rechazo, del que surge la peculiar personalidad del pueblo mexicano, marcado por los conflictos inherentes a la búsqueda de una identidad propia que lo defina y consolide como nación homogénea, cosa bastante compleja dada su historia de desencuentros, ya evidenciados entre sus pueblos precolombinos.

Ya desprendido del transistor y entregado al silencio, me desconecté de los tenaces locutores que buscaban con ahínco noticias que confirmaran la catástrofe y dieran algo de luz a la oscuridad informativa. Me di por satisfecho cuando me dijeron que quedaban bastantes horas para recuperar la normalidad y me apresté a sobrellevarlo. Eso sí, sopesando la ausencia de contaminación lumínica, pensé que era buen momento para alzar la mirada al cielo y contemplar la pléyade de estrellas que lo pueblan, sin necesidad de desplazarse al Sahara. Pero los potentes focos del puerto, alimentados por sus grupos electrógenos, lo impidieron al difuminar la necesaria oscuridad. Entonces puse en marcha mi paciencia y mantuve la paz y el sosiego necesarios, solo alterados por mi solidaria imaginación con los atrapados en ascensores, en trenes y demás afectados, que me inundó de un sentimiento de empatía. Una vez más, aunque no fuera comparable con la DANA, numerosos compatriotas se veían afectados por una incidencia que podía, como mínimo, causarles molestias, angustia o ansiedad.

Mañana volverá la política canalla

Luego, cuando me fui a dormir leyendo a Octavio Paz, y antes de que el libro me propinara dos serias bofetadas en la cara debido a mi relajación por somnolencia, me asaltó la idea del debate venidero. Mañana, pensé, los políticos vuelven a la carga y, dada la experiencia de la DANA, dispararán sin piedad sus dardos envenenados para herir al adversario. Cuando la cínica indignidad de Mazón persiste indeleble a la justicia y la verdad desde hace seis meses, querrán hacer de este apagón otro “casus belli” de confrontación, en este caso contra el gobierno central. La mayoría de los gobiernos autónomos pidieron el nivel 3 de emergencia para curarse en salud, visto lo visto. Habrá claroscuros según para quien. Volverá la irracionalidad de los cínicos discursos, la exculpación propia y la inculpación ajena, las tretas para evadir responsabilidades públicas o privadas y, las empresas, pensando en sus negocios, negarán su responsabilidad. Cada vez anda uno más desorientado con quienes ejercen la política torticera y sectaria y se comprende menos determinadas actitudes y conductas, sobre todo desde aquella frase malévola y cuasi golpista de Aznar: “El que pueda hacer, que haga”. Tal vez esa frase explique muchas cosas que venimos observando, incluida la satisfacción de la oposición cuando las cosas no van bien, con tal de “derogar el sanchismo”, muletilla de las pasadas elecciones.

Pero lo que está claro es la madurez manifestada por el pueblo español ante la crisis y su responsable actitud, su paciencia y comprensión, no ausente de temor, que han mostrado en las horas clave. Menos mal que, bajo mi criterio, la crisis ha sido resuelta con bastante diligencia dada su magnitud. Tenemos un gran pueblo, por lo general de valor muy superior a sus políticos, a pesar de los agoreros y tóxicos que siembran la discordia y la confrontación, a los que hay que neutralizar.

Esperemos que esta experiencia sirva para estar preparados ante otro posible apagón sea por la causa que fuere. No estamos libres de ciberataques que pudieran producirlo otra vez, volviendo a mostrar la fragilidad de nuestro dependiente confort. Eso me hace pensar y compartir con los lectores esa sensación de la insoportable levedad del ser, parafraseando a Milan Kundera, que puede llevarnos por un sendero de infelicidad.

El deterioro progresivo que está sufriendo la humanidad es desalentador, a pesar de la esperanza que pueda desprenderse de la referida madurez mostrada por el pueblo. Se observa una deriva hacia el desencuentro que induce al odio y rechazo al semejante, siguiendo la estela que provocan determinados políticos y sus estrategias imprudentes de acoso y derribo, que, con su ausencia de respeto, llevan a una peligrosa confrontación irracional, como seguimos viendo en nuestro país. Incluso gente que, en principio, parece más sensata y presume de intelectualidad, acaba arrastrada al dislate y desatino, cual hooligan alienado, renunciando a la autocrítica. Causa pena ver como recurren al insulto y la difamación arrastrados por el ejercicio de la política canalla que muchos practican en nuestro país y, también, en el resto del mundo, dinamitando los principios democráticos que dicen defender. Mal asunto cuando un dirigente ha de emplear demasiado tiempo en defenderse del ataque de sus contrincantes. La guerra por ganar el relato continúa… Andemos ojo avizor.

 


miércoles, 30 de abril de 2025

Seguidillas de la Farola

 

En la foto conseguí colocar la luna sobre el propìo faro que corona la farola

La farola de Málaga es el único caso en España de un faro costero nominado en femenino. Es obra del ingeniero Joaquín María Pery y Guzmán. Su construcción data de 1813-1817, estando entonces situada en la entrada del Puerto de Málaga. En la actualidad se ubica al final del muelle uno, espacio comercial y de ocio tras la apertura del puerto a la ciudad. Es un lugar emblemático que da nombre al llamado Paseo de la farola, aunque tras la ampliación del puerto con el muelle de levante dedicado, básicamente, a los cruceros, ha quedado rezagada y más integrada en el espacio urbano.

A mí siempre me atrajo y fue musa inspiradora de algunos poemas a ella dedicados. Su lógico vínculo con la entidad marinera, en una ciudad volcada al mar, le da protagonismo e influencia en la propia esencia de Málaga. El fotopoema que comparto hoy con vosotros está compuesto por una seguidilla simple y otra compuesta, de corte romántico que, metafóricamente, dediqué a Lola por San Valentín, sobre una imagen nocturna de la farola.

domingo, 27 de abril de 2025

Ensayo de soneto

 

En tiempos de pandemia, hace ahora 5 años, una forma de entretenerse y seguir soportando el confinamiento era escribir. Yo inicié, como ya he contado en alguna ocasión, una serie de ensayos poéticos creando el fotopoema, que era una forma de mezclar foto y poesía, dos expresiones diferentes de ver y comprender la vida. Hoy comparto con vosotros, amigos y amigas visitantes, este ensayo de soneto sobre un globo alineado con el sol del cielo de Capadocia a sus espaldas, donde volé dos años antes en estos artefactos.  


sábado, 26 de abril de 2025

Malos tiempos «et non habemus papam»


Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La opinión de Málaga el 26 ABR 2025 7:02

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/04/26/malos-tiempos-et-non-habemus-116738298.html

La deshumanización sigue cabalgando a horcajadas de negros caballos del apocalipsis que merodean en nuestro alrededor

El papa Francisco en el Muro de las Lamentaciones. / Ariel Schalit / Associated Press

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Parece que el tiempo se ha empeñado en liar las cosas, en sembrar dudas en el futuro y en crear preocupación y desesperanza en la gente de buena voluntad. Los avatares políticos, la irrupción de la política canalla como forma de ejercerla, las guerras y la destrucción en variados lugares de la tierra, así como el cuestionamiento y la pérdida de principios democráticos y valores sociales, se ciernen sobre nosotros como una amenazante nube de tormenta.

WOKE vs MAGA

La deshumanización sigue cabalgando a horcajadas de negros caballos del apocalipsis que merodean en nuestro alrededor. No, no es pesimismo, es la fundada sensación que va surgiendo ante la gobernanza de los nuevos iluminados delirantes y megalómanos que niegan la justicia social y califican a todo aquello que la defienda como ideología WOKE. Lo suyo, lo que defienden, es el darwinismo social, que bajo mi punto de vista entronca con la ideología nazi, pues entiende a la sociedad sometida a la teoría evolucionista de Darwin, donde solo sobreviven los grupos más poderosos en una lucha a muerte por la supervivencia, en este caso bajo las leyes exclusivas del mercado libre, de momento.

Los agoreros negacionistas y conspiranoicos están de suerte. Las RR. SS. y otros medios les permiten llegar a los más recónditos lugares y a sujetos dispuestos a creerse cualquier fantasía, bulo o felonía por muy infundada y cuestionable que sea. La incultura y falta de criterio científico de muchos adeptos a esas RR. SS., su falta de sensatez y capacidad de razonamiento crítico, es un buen caldo de cultivo para esas ideas del movimiento MAGA representado por Trump y sus seguidores que, pretendiendo llevar a América a ser grande, acabará en recesión a nivel internacional según las doctas previsiones.

De momento se comienza a dar un intenso debate, por no decir lucha, que nos está llevando a la deconstrucción del sistema democrático, con la redefinición de valores que conlleva, por lo que nos sentimos agredidos todos los defensores de la democracia ante el empuje de la plutocracia. Empezamos a dar más importancia a las cosas que a los seres humanos. Subvertimos, en beneficio del dios dinero, valores como la solidaridad, la igualdad y la fraternidad, que son los principios fundamentales y universales que han reinado en los últimos tiempos. La empatía se esfumó y, por tanto, el egoísmo y la incomprensión caminan a sus anchas dinamitando la solidaridad. La justicia social y los principios solidarios que la sustentan se cuestionan, mientras Milei, y los suyos, la califican de aberrante… vaya por Dios, cuán aberrante es calificarla de aberrante. La enseñanza se encamina más a la tecnología que a las humanidades, orientada a la producción consumista, en detrimento de la evolución y desarrollo intelectual del ser humano. Los derechos humanos pasan a segundo plano y se impone el orden de la fuerza. El respeto a las fronteras se pierde y hay quien reclama territorios que no son suyos argumentando su propia conveniencia y la fuerza que lo avala. El estilo y las formas de hacer política se encanallan y afloran maneras impresentables de ejercerla, con insultos y ausencia de respeto al contrincante o adversario político y a quienes representan, buscando la confrontación en lugar del consenso y la concordia. En suma, agreden a la democracia desde el ejercicio de la misma. Vivimos, pues, malos tiempos para la lírica, como decía la canción del grupo Golpes Bajos allá por 1983.

Y ahora la Iglesia

Aquí vale la expresión popular: ¡Que Dios nos coja confesados! Y por si no teníamos bastante, fallece el papa Francisco, un personaje significativo para el mundo, sobre todo para los católicos, en cuyo testimonio, a pesar de algunos claroscuros, prevalece su mensaje de humanismo rompedor con los tiempos anteriores del papado, más conservadores. Yo mantengo en mi recuerdo la figura de Juan Pablo II amonestando a un Ernesto Cardenal, defensor de la teología de la liberación, que se postraba arrodillado ante él, mientras, en contrapartida, se le vio muy ufano junto a un Pinochet dictador y erecto al saludarlo, pero ya se sabe como era Wojtyła. No obstante, es sorprendente ver como determinados gurús de la comunicación y de la política han denostado a Francisco: «Pertenece a esa generación criminal de la extrema izquierda montonera peronista» (Jiménez Losantos), «Sos el representante del maligno en la casa de Dios. ¡Viva la libertad, carajo!» (no es necesario indicar su procedencia), para luego alabarlo.

Mas esa tendencia, que tenía Francisco, de mandar a la periferia para vivir los problemas del pueblo, (no me referiré a su expresión de que el pastor ha de oler a oveja, aunque valga como metáfora del redil), rompió la imagen vincular con el poder al que siempre se sumó la Iglesia desde Constantino. En cierto sentido ha retomado el enfoque doctrinal que dio Juan XXIII con el Concilio Vaticano II, cuando yo era joven y «creyente». Pero hay cosas de la Iglesia que son difícilmente cambiables, como la consideración respecto la mujer. Esa especie de misoginia anacrónica, como muchas otras cosas que persisten en la religión, será complicado erradicarlas; el bocado a la manzana sigue pensando como simbología de malignidad diabólica de la mujer que tienta, y pierde, al cándido hombre pecador. Ni una sola mujer había en la comitiva que trasladó al papa desde la capilla de su residencia de Santa Marta, hasta la Basílica de San Pedro.

La Iglesia es conservadora por definición y lo ha demostrado a lo largo de la historia, solo hace falta verla en su expresión ritual, su boato y su forma de gobierno. Si algunos pudieran la elevarían al poder hasta el ejercicio de la teocracia. EL ramalazo de luz que trajo la Teología de la liberación fue eso, relámpago luminoso que se apagó con los papas sucesores de Juan XXIII, cuya crónica ortodoxia se impuso, aunque no la intransigente de Lefebvre. Tendría que llegar alguien más heterodoxo y cercano al sufrir de los pueblos, como Francisco, para inspirar el cambio. Bajo mi humilde opinión, las iglesias y, por extensión, las religiones, que no son obra de Dios sino del hombre, adolecen de todos los males y bienes de sus creadores y sostenedores, tal como lo demuestra el estudio de su historia. En ella se dan la mano el santo y el diablo, el humilde y el soberbio, el ladrón y el caritativo, el despiadado y el compasivo… En uno de mis aforismos sostengo que: «Dios creó el espíritu libre y el hombre inventó las religiones para someterlo», en la mayoría de los casos para someterlo al poder establecido, donde la entrega al dolor, la pobreza y la obediencia es una virtud.

La encrucijada

Estamos en una encrucijada de especial trascendencia, donde nos debatimos entre el sometimiento del ser humano a la estructura dominante del poder, y el desarrollo del espíritu libre que lleve a la excelencia humanista en armonía con el entorno. Podemos acabar en una sociedad gobernada por el odio, el conflicto y al confrontación soberbia y egoísta de ególatras insolidarios y miopes, o en otra que camine por senderos de paz y sinergias de progreso compartido. La creatividad y desarrollo de unos pocos da el poder a esos pocos y la creatividad y progreso individual de todo el colectivo se comparte en comunión social enriqueciendo a la globalidad. En la mano de los gestores, de los gobernantes, está el enfoque del asunto. La elección de ellos es relevante para orientarnos en una u otra dirección.

Ahora, la Iglesia, se enfrenta a una elección de especial trascendencia, dada la influencia que tiene el papa en el mundo de los católicos, que son muchos a lo largo y ancho del planeta. Su universalidad le da acceso a un amplio abanico de países, culturas y sociedades. Por tanto tiene gran capacidad para crear actitudes y talantes entre sus fieles, que permitan, o no, el acercamiento entre los pueblos. No será lo mismo ver a un papa cercano a la motosierra insultante de Milei, que construyendo puentes y sembrando el entendimiento y la concordia entre las naciones, denunciando la injusticia, los crímenes de lesa humanidad, los genocidios y las guerras, el hambre y la miseria, que haciendo oídos sordos ante tales atropellos. Esperemos que la luz y la sabiduría ejerzan su influencia en el conclave para elegir, a quien siembre el entendimiento, desde el respeto a la diversidad de los pueblos y el derecho individual de la gente. Si es así, eso nos ayudará a paliar los malos tiempos que se avecinan. A ver que «papam habemus».



 

La crisis de Ceuta

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 22 AGO 2026 7:01 Enlace: https://ww...