martes, 16 de noviembre de 2010

El Flamenco y la Unesco

(Conferencia sobre flamenco en la Peña Cultural
Flamenca Juan Casillas de Cuevas de San Marcos)

Hoy es un día grande para el flamenco; y Andalucía, de forma especial, celebra en estos momentos que el flamenco haya sido elegido Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, a la par que los Castells y el Canto de la Sibila, otras dos representaciones de la cultura y el arte popular de Cataluña y la expresión religiosa de las Islas Baleares respectivamente, a los que también nos unimos en un gozo solidario.

Los amantes y admiradores del flamenco nos sentimos orgullosos y satisfechos de este reconocimiento. El flamenco es el canto rasgado y hondo de un pueblo que expresa profundos sentimientos en todas las variables emocionales, alegría, pena, dolor, amor, grito, reivindicación, reto, injusticia… Surge, pues, de la necesidad imperiosa de expresar un sentimiento contenido en un pueblo marginado y reprimido por el orden dictatorial de una Andalucía latifundista, al que le era vedada la cultura y el desarrollo desde la sumisión de su gente. Un encuentro entre el mundo libre del errante gitano y el campesinado sometido, un grito desgarrador que, surgiendo de las entrañas, lanza a los cuatro vientos el sentimiento de ese pueblo en todas sus vertientes. Unas veces al amparo de la barra de una cantina, con el vino como estimulante del valor reprimido, otras desde el grupo, sus fiestas y encuentros, y las muchas desde la soledad del campo, del tajo en la faena y el rudo trabajo. Son muchos los palos del cante, muchas las formas de expresión que hacen aflorar esos sentimientos de forma magistral. El flamenco conlleva un fenómeno sociológico de primera magnitud que se conjuga en el pueblo andaluz y que irradia hacia el resto de España y del mundo.

El flamenco hay que escucharlo con respeto, bebiendo cada palabra, cada verso, tono y toque de guitarra, pues en su conjunción se eleva la esencia del sentir de ese pueblo que lo parió para poder expresar, desde su rudeza, los sentires del alma de su gente, de su profunda filosofía de la vida. El verso, la voz, la guitarra, el baile… todo es armonía para elevar esa expresión a cotas de arte popular, de fusión artística entre la poesía, el cante, la música y la danza.

Por eso, hoy, como admirador y seguidor del flamenco, siento especial satisfacción. Estoy seguro que mi peña flamenca, el próximo sábado, en la conferencia programada sobre el flamenco, sentirá el placer y el orgullo de ese reconocimiento.

Quiero aportar a este homenaje al flamenco unos versos de mi amiga y poeta Encarna Lara, que en su libro Raíz Flamenca, prologado por D. Alfredo Arrebola, Director del Aula de Flamencología de la Universidad de Málaga, y presentado recientemente en mi Peña Flamenca, versa unas peteneras de amor rasgado por la ausencia:

PETENERAS


Por la ausencia de tu voz
la muerte me está llegando
y por esa misma ausencia
en la muerte estoy vagando.

Solo pretendo olvidarte
y en ello pongo mi empeño
pero al mirarte a los ojos
olvido lo que pretendo
……………..

Dime viento si en mí piensa
cuando en él estoy pensando,
pero no le digas nunca
que por él estoy llorando.
……………..

Cuando subo hasta tu calle
siempre miro a tu ventana,
por si estuvieras en ella
y tus ojos me miraran.



Esta soleá por bulerías de Sara Baras le da el toque de alegría al día

A/A de D. Joan Puigcercós

(Puigcercós en el Santuario de Nuria, junto a Ripoll su pueblo natal)


Créame señor, me ha dejado usted estupefacto. Yo le tenía por un hombre sensato, bien informado y nada demagógico, que defendía razonada y razonablemente sus planteamientos políticos bajo el paraguas del más absoluto respeto a los principios democráticos, entre los que debe encontrarse la verdad. Si bien no comparto, como hombre de izquierda, que ustedes hayan introducido el término izquierda en su nomenclatura, en tanto no entiendo una izquierda que no sea internacional, que no pretenda la unión de todos los pueblos, la eliminación de fronteras, en tanto los grupos de poder que se esconde detrás de las fronteras, las usan como fortines defensivos para sostener, egoístamente, las diferencias y la injusticia social que sustentan el capitalismo o al sistema establecido, salvo que usted quieran actuar solamente sobre su parcelita de poder independiente (lagarto, lagarto)… y eso no es, desde mi modesto punto de vista, ser de izquierdas. Me parece muy bien que usted sea republicano, cosa que comparto, incluso independentista, pero no me cabe eso de izquierda pura.

Soy 1/6 catalán, es decir he vivido 10 años de los 60 que tengo en tierras catalanas, donde trabajé, corrí de los grises por la plaza Cataluña y Universidad, estudié nocturno, me casé y tuve una hija. Aunque nací en Andalucía, la dureza de la vida me llevó a buscar trabajo en otras tierras y procuré mi integración en ellas, desde el más absoluto respeto a su cultura y sus tradiciones, cosa harto difícil en aquellos tiempos. Mi esfuerzo fue mucho mayor que el suyo, para poder conseguir unos estudios que me permitieran progresar. Sin necesidad de que me lo impusiera nadie aprendí catalán, hablado solamente, pues en aquellos tiempos ya era bastante, estamos en el año 1967. Siento un gran amor por Cataluña y su gente, entre los que tengo muy buenos amigos, y me duele enormemente cuando, de forma irracional, denostan al ciudadano catalán llevados por estereotipos absurdos, falacias y bulos que solo pretenden el enfrentamiento entre la gente.

Creo que hay una tendencia a potenciar el conflicto, el enfrentamiento entre los pueblos, cuando estos no lo buscan, pero los políticos, mejor dicho, muchos políticos que han perdido la dignidad y el sentido democrático, se empeñan en revolver el río… ya sabe, a río revuelto ganancia de pescadores, porque su interés no es el pueblo, los problemas del pueblo, sino conseguir el voto del pueblo para luego hacer de su capa un sayo y servir a otros señores. Por tanto, cabría decir: “no hay conflicto, pero si me lo invento en plan profecía autocumplidora, en plan pigmalión, sacaré tajada. Tengo, pues, que crear el descontento y eso se hace enfrentando a la gente. Veis, no nos quieren en Andalucía, no nos quieren en España, no nos quieren en… allí no pagan impuestos, aquí todos, nosotros los mantenemos… los catalanes se quedan el IVA, se llevan las inversiones, quieren destrozar España,...” Esa técnica poco inteligente aunque práctica y alienante, que potencia la paranoia, hace entrar en una espiral peligrosa, donde los no críticos, llevados por el dogmatismo de sus líderes y su visceralidad, acaban provocando un conflicto de entendimiento e intereses. Por desgracia hay muchos de estos sujetos en nuestro Estado Español, como gustamos llamarle ahora. Líbreme Dios de ellos y su insidiosa intencionalidad. Su extremismo gana más adeptos y el lugar de encuentro se distancia extremándose las posturas. De todos es sabido que los defensores del Estado centralista, de la España anacrónica del pasado reciente, se frotan las manos cuando provocan esa situación. El señor Arenas, es un caso propio de esta Andalucía donde vivo. No deja de ser curioso que la derecha del PP apoyé aquí lo que manda al Constitucional en relación a los estatutos de autonomía. Esa es la estrategia del PP y solo del PP.

Repudio los correos que me mandan denostando a los catalanes, a los vascos o a los rivales políticos en general; me revuelve las tripas ver como un sujeto hace de correa de transmisión de otro que insulta y falta a la verdad por una porción de votos de gente engañada. Esa demagogia es vil, mentirosa, irrespetuosa con la gente, insultante a los principios democráticos y a la propia inteligencia y denigrante para quien la emite, que en la mayoría de los casos, al ser bulo, no tienen autor. Hay una clara intencionalidad de "comer el tarro" a la gente para potenciar la confrontación, sabiendo que hay un puñado de votos provenientes de la mediocridad ideológica que son conseguibles con esa técnica, y hemos de soportarla porque se esconden detrás de eso, del bulo y la falacia.

Pero usted, que ha faltado a la verdad e insultado a todo un pueblo, diciendo que en Andalucía no paga impuestos nadie, sin aportar prueba alguna, parece que buscó también la confrontación a través del falso victimismo y cayó en la trampa denigrante de la mentira demagógica como arma de confrontación y reclamo de votos. Usted sabe sobradamente que aquí, al igual que en el resto del país, paga impuestos “to dios”, pero de tener constancia de que no se paga debería denunciar a quienes así lo hacen para que los que pagamos, tanto ahí como aquí, no nos sintamos engañados. Se lo agradeceremos los andaluces, los catalanes y todos los ciudadanos del Estado.

No obstante, como estoy seguro de su mentira, creo que lo honrado, prudente y dignificador de su persona sería reconocer que se le calentó la boca y metió la pata, pedir disculpas; porque de lo contrario, mantener su posición sería, permítame que me refiera a la conducta o actitud, una necedad en tanto le faltó inteligencia para concluir sobre la verdad. Comprenda que una gran base del pueblo andaluz se siente hermanada con el pueblo catalán a pesar de sus políticos… No solo por ser del pueblo, sino porque mucha de nuestra sangre hermana vive ahí, y son pocos los andaluces que no tienen un familiar en Cataluña.

Señor Puigcercós, si es de verdad de izquierdas, de la mano vamos mejor que dándonos puñetazos o guantadas, pero vayamos para el mismo sitio, salvando las diferencias culturales que siempre son complementarias, para una humanización del mundo, de su gente, y una justicia social que nos haga más libres y más grandes

sábado, 13 de noviembre de 2010

Hablemos de espiritualidad


En una respuesta al comentario de Jordi en mi artículo “Desde la ética laica, Dios sería laico…” publicado en Grito de lobos, comento: “Personalmente, reconozco, que no tengo muy claro el concepto de espíritu, aunque me preocupa la espiritualidad en su definición más práctica, fundamentada y racional. Creo que merece una reflexión específica.”

Pero esa reflexión también merece ser compartida con todos a quienes les interese el tema, que no somos pocos, pues eso del espíritu está anclado muy hondo en nuestra mente y cultura, por lo que quiero hacerla en este mi blog. Eso sí, intentaré que sea lo más fundamentada y racional posible desde mis limitaciones y punto de vista.

He andado leyendo a lo largo del tiempo, y para esta reflexión aún más, sobre el tema y reconozco que hay tal batiburrillo respecto a la conceptualización de lo espiritual y tantas interpretaciones sobre el asunto, que puede uno acabar más confundido al final que al principio, sobre todo si no tenemos un fundamento o conocimiento de la filosofía. Despréndese de todo ello, que los filósofos se dejaron llevar, en parte, por el llamado espíritu de los tiempos, que es un planteamiento filosófico a caballo de las influencias sociales, políticas y religiosas del momento, desde la perspectiva de un posicionamiento cultural global o de grupo. Si empezamos a ver las distintas definiciones y usos que se da a la palabra “espiritual” podemos vislumbrar, incluso, su polisemia, dado los muy diferentes sentidos que se le otorgan. Pero me quiero quedar, en parte, con las ideas hegelianas, por su aporte más reciente y su sentido otorgado en el vocablo “Geist” que en alemán se traduce por espíritu y también por “inteligencia”… Remarco inteligencia ya que lo relaciona con lo intelectual, la mente pensante y las cogniciones.

No soy yo quien para descalificar a ningún gran maestro de la filosofía, válgame Dios, pero, como sujeto práctico, debo buscar una filosofía o planteamiento que me sirva a mí personalmente para mi desarrollo y entendimiento. No quiero, pues, ser sacrílego en este asunto donde tantos importantes cerebros, a lo largo de la historia, dejaron su impronta, pero mis humildes reflexiones solo pueden tener sentido desde mis capacidades y mediante la computación de los datos que manejo en mi modesta mente, que tiene un bagaje y un acumulo de vida, experiencias, conocimientos y demás que son los que me sirven a mí para mi propio proceso cognitivo. Por tanto, si me lee algún filósofo académico y ortodoxo entienda que mi pretensión no es otra que poner en orden las ideas que llevo dentro, aunque choquen con planteamientos clásicos.

Dicho esto, me gustaría ceñirme al concepto espiritual relacionado con lo intelectual, como ya he dicho. El diccionario de la RAE presenta varias definiciones, pero hay dos, que da como las primeras, que son las que se ajustan más a mi pretensión, como son: “Ser inmaterial y dotado de razón” y “Alma racional” y esto tiene una lectura relacionada con la inteligencia y la mente y sus energías que la gestionan. De todas formas espero dejar claro lo que entiendo por espiritual, a lo largo del artículo.

El ser humano es singular en la creación. Está en un estadio evolutivo muy diferenciado del resto de los animales, y eso de ser pensante, de tener la capacidad del razonamiento tanto inductivo como deductivo, de ir de lo particular a lo general y de lo general a lo particular, lo sitúa en la duda continua, a la par que en la necesidad cognitiva de dar respuesta a la misma. La duda sostenida en el tiempo, para el ser humano, implica cuestionamiento sistemático y, a la larga, conflicto interno.

Hay otro punto, bajo mi opinión no de menor calado, que nos condiciona, como es el saber que somos finitos, que hemos de morir. La angustia de la muerte como algo irrevocable, inapelable y desconocido, que se escapa a la razón, nos crea interrogantes y, por ende, angustia o ansiedad, que hemos de resolver. Nos sentimos el eje de la creación, el epicentro, y pretendemos trascender al más allá como forma de mantener la vida. Si tenemos un alma o espíritu que trascienda tras nuestra muerte seremos inmortales y colmaremos nuestro egocentrismo reafirmándonos como algo superior.

Todo lo expuesto queda enfocado a la necesidad de buscar una verdad que nos satisfaga ese duda, ese interrogante sobre todos los fenómenos que nos rodean, incluidos los naturales. Por tanto, la espiritualidad está cargada de esa curiosidad y necesidad de respuesta, movida por ello. Por lo que me atrevería a traducir espiritualidad por búsqueda de la verdad. Sería ese impulso natural que sienten los seres humanos hacia el conocimiento para sortear sus dudas y dar sentido y estabilidad a su pensamiento, a su vida, y paz interior como ausencia de conflicto interno y, por ende, externo, al pertenecer a un grupo.

Claro está, según y como, ese interés se queda en lo superficial o pasa a lo más profundo. Es decir, damos elementales explicaciones a lo que no conocemos o aceptamos la de los otros sin más cuestionamientos, como por ejemplo la creencias en dioses para cada elemento o duda que nos surja respecto al funcionamiento de la propia naturaleza, dios del viento, de la guerra, del amor, del mar, del… o pasamos a una reflexión profunda que, como es natural, perpetúa la duda, puesto que cada vez que concluimos algo desplegamos otro montón de interrogantes nuevos, pues hemos abierto otra ventana que nos presenta más campos de estudio, lo que garantiza la evolución del conocimiento.

He hablado antes de dioses del mundo pagano, pero también cabe su aplicación a las religiones actuales y su propia génesis. Si el hombre necesita verdades para vivir tranquilo o resignado, démoselas, pero para explicar lo inexplicable, puesto que nuestro nivel de conocimiento no llega a su comprensión, creemos explicaciones sobrenaturales y dogmas que sostengan ese deseado equilibrio.

La cuestión es que en el mundo se presenta un inmenso escenario cósmico donde la mayoría de las cosas son desconocidas, inexplicables como decía, necesitadas de descubrir; no de inventar, el hombre no inventa, el hombre descubre leyes y formas que están, que ya existen, y las aplica. Eso quiere decir que la única verdad que hay está en nuestro entorno, aunque no la comprendamos aún, aunque no la conozcamos, pero que mediante el estudio y desarrollo del conocimiento podremos llegar, o acercarnos más, a ella. Para ello me baso en mi idea de que la duda es la madre del conocimiento, y planteo la continua disposición a cuestionarlo todo en función de las nuevas aportaciones que vayan consolidándose como verdades. Esto se pega de narices con el dogma que pretende sustraer los temas de reflexión al debate.

Concluyendo, entiendo que:
1. La espiritualidad es la búsqueda de la verdad.
2. La verdad está en nuestro entorno.
3. La duda es la madre del conocimiento.
4. El dogma bloquea el conocimiento de la verdad.
5. El acercamiento a la verdad solo se hace desde el cuestionamiento sistemático de todo, hasta conseguir su racionalización final, aunque sea a modo individual.
6. Si dios es la verdad (acordémonos los dioses del rayo, el viento, la lluvia, etc) solo podremos llegar a él mediante el desarrollo de la ciencia y el conocimiento, que nos dará la explicación del fenómeno.
7. En el conocimiento de la verdad no entran solo las leyes naturales y materiales que conocemos, sino lo desconocido y pendiente de descubrir.

Es inquietante eso de la espiritualidad, esa forma de la duda continua, esa idea o necesidad de incrementar el conocimiento, de desarrollarse y elevarse a la verdad en la autorrealización, esa búsqueda sistemática de lo divino a través del entorno y de lo desconocido pero sin dejarse llevar por dogmatismos y prejuicios que nos anclan en lo irracional, esa lucha que a veces agota y puede dejarte en brazos de cualquier religión o creencia, cerrando el problema desde el conformismo y la indolencia intelectual.

Finalmente, quiero hacer alusión a lo colectivo e individual. El espíritu de la colectividad es una tendencia conductual y cultural a creer, ejercer y actuar de una determinada forma que establece el grupo; mientras que la individual se ejerce desde el librepensamiento, desde la elaboración e interiorización de las ideas, opiniones y el conocimiento del propio sujeto, del discernimiento y el libre albedrío. Pienso que el desarrollo de la comunidad social y del individuo se garantiza con el segundo caso más que con el primero. Por tanto, deje usted de creer a pie juntillas todo lo que le dicen y pase a elaborar y digerir sus propios pensamientos y conclusiones, pero tenga siempre la mente abierta, pues el flujo que le llaga es el garante de que la información variada y plural nos dará más amplitud de miras.

viernes, 12 de noviembre de 2010

En Grito de lobos


..

Como sabéis, de cuando en cuando, suelo publicar en el blog Grito de lobos. En esta ocasión, con motivo de la visita papal, mi reflexión versa sobre la laicidad como marco de encuentro en el mundo de las relaciones interreligiosas, civiles, políticas y administrativas de los estados y sus gobiernos. En este caso lo he titulado: “Desde la ética laica, Dios sería laico…”

Es bien cierto, que cada día hay más creyentes que muestran su conformidad y entiende la laicidad de los estados como un planteamiento viable que garantice la convivencia entre religiones, a la vez que sustente los derechos humanos y, consecuentemente, la libertad de religión y creencias. No siempre fue así, y aún no lo es en muchos lugares. Es más, se da información tendenciosa sobre el concepto de laicidad entendida como algo negativo y antirreligioso, cuando en realidad es todo lo contrario, defiende la diversidad del pensamiento, de las creencias, y conforma un lugar o marco de encuentro para la convivencia entre ellas, preservando a los estados de su influencia impositiva.

Yo defiendo la laicidad como garante de los derechos, incluso, de todos los creyentes, desde el respeto a la divergencia y desde la asunción de que la verdad de cada uno es relativa y no determinante para los demás, por lo que nadie ha de imponer credos a nadie, salvo los propios que garanticen la convivencia y el respeto a la libre decisión en los asuntos personales y la asunción de los compromisos que afecten al conjunto de la sociedad. En este marco encaja la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU.

Me voy a más de 500 años antes de Cristo, parafraseando a Confucio en su precepto JEN o la reciprocidad de conductas: "No trates a los demás en la forma en que no quisieras que los demás te trataran”. Casi todas las religiones parecen haber asumido e, incluso, apropiado de esta idea que puede ser un buen principio de entendimiento y respeto como definitoria de la idea laicista.

El artículo lo puedes leer y comentar en
http://gritodelobos.blogspot.com/2010/11/desde-la-etica-laica-dios-seria-laico.html.

martes, 9 de noviembre de 2010

Rosa de amor



El espíritu y la razón requieren alimento. En últimas entradas mis reflexiones racionales dieron alimento a mi razón, más mi sensible espíritu reclama un poco de asistencia, beber de la sutil fuente del poeta que todos llevamos dentro y no sale muchas veces por vergüenza.

Este fin de semana, cuando fui a mi casa del pueblo, encontré una rosa que resistía estoicamente la acometida del clima otoñal en el patio, refugiada en un rincón donde aún podía percibir la cálida luz solar, se mostraba espléndidamente bella, con su singular color amarillo, que no quiero interpretar. Entonces la rapte y la entregué a mi esposa como presente. No quise dejarla morir aterida de frío y le compuse este pequeño poema que os presento. La foto es de la rosa que en el rosal espera…

Rosa de amor

Rosa de amor, que al amor esperas
Y al otoñal empuje te resistes
Al amparo de una falsa primavera.

De apacibles pétalos vestida
Ofreces todo tu esplendor
Con seductor engaño.
Buscando, efigie bucólica,
Un destino imaginario
De un falso mayo en desengaño.

Un gélido noviembre te acomete,
Más tú te refugias en el patio
Buscando el rayo ausente
De un sol fugado indiferente.

Al fin los has conseguido
Y yo me acerco embelesado
Pensando en el milagro habido
En una flor de enamorado.

Amarilla rosa que rompes los esquemas
Que vives refugiada en el otoño
Que retas la razón y pones esperanzas
En artificiales primaveras,
Hoy, prendado de tu encanto,
Me rindo a él y te hago mía
Llevándote en volandas a mi lado
En dulce y amorosa compañía.

(A la izquierda puede verse la rosa amarilla)

viernes, 5 de noviembre de 2010

Visita papal

Creo que en los inicios de un siglo XXI donde, en teoría, el nivel de conocimientos y desarrollo de la sociedad en su conjunto y de sus miembros en particular, lleva a una mayor capacidad crítica, de razonamiento y discernimiento, deberíamos reflexionar sobre lo que representa el mundo de las religiones en general y del catolicismo y el papado en particular.

Bajo mi punto de vista, a lo largo de la historia se han cometido verdaderas atrocidades, en el ejercicio del poder y en la aplicación de los principios que defiende la religión. Las religiones, de por sí, ya tienen cierto contenido absurdo, pues eliminan la singularidad del sujeto para entender su propia espiritualidad y lo encorsetan en un marco de referencia que le condiciona su evolución espiritual, para que esta discurra bajo la orientación y el sometimiento a los llamados padres espirituales o doctores de la iglesia.

Los dogmas, que chocan con la racionalidad, que se saltan a la torera cualquier razonamiento lógico, son sometidos a la consideración de acto de fe, como virtud teologal, para mantenerse irrefutables a cualquier argumentación lógica. Eso, bajo mi punto de vista, tiene otro contenido absurdo que pretende situar al sujeto en el campo del despropósito, pues le procura inculcar lo racionalmente ilógico como verdadero.

Todo ello se ha venido dando en un contexto de exhibición de poder a lo largo de la historia, sobre todo desde que la religión se asocia al poder civil. Es decir, desde la noche de los tiempos. El poder civil buscó y encontró en las religiones la clave para consolidarse en base a los principios y valores que estas defendían en conjunción con los intereses de ese mismo poder, que a la vez era compartido en una alianza simbiótica entre ambas partes.

Para que una estructura social funcione deben estar bien definidos los principios y valores que la sustentan y, a la vez, ser asumidos por todos sus integrantes sin demasiado cuestionamiento. Es más, son los propios miembros del grupo los que deben velar por que se cumplan e impulsar su implantación. Por tanto, la introyección, o la concienciación de los sujetos en esos valores, es el objetivo básico de quien quiera mantener el estatus quo. De esta forma, la religión proporciona la estructura, el esqueleto o sostén ideológico que soporta el sistema, que mantiene los valores culturales que lo definen.

Claro está que, cuando la religión, acoplada y acostumbrada al ejercicio de su poder espiritual y de domino de la masa social mediante la asunción de esos valores, ve en peligro su influencia, se remueve como gato panza arriba y entra en litigio con el gobierno hasta llevarlo al redil de sus intereses anacrónicos y obsoletos. Eso no quiere decir que determinados grupos religiosos, críticos y de base, no estén actuando consecuentemente y participando en las manifestaciones que se oponen a este tipo de visita. Son aquellos que piensan en el coste de oportunidad, es decir, en qué se podría usar ese dinero mejor que en lo que se va a usar. Entonces se acuerdan del hambre del mundo, de la pobreza y la miseria reclamantes de inversión y ayuda, de la necesidad de un mejor reparto de los bienes terrenales y menos ostentación y lujo en la jerarquía de la viña del señor.

En todo caso, yo sigo pensando y así lo hago, que es mejor entregar un donativo a MSF para ayudar a Haiti ante la epidemia de cólera, que ya ha costado casi medio millar de vidas, antes que darlo para un acto de ostentación de poder y boato que entra en colisión con los principios que pregona el evangelio y que, en teoría, defienden quienes se suman a este evento. Creo que es una cuestión de prioridades y, como decía, de coste de oportunidad. A no ser que lo que pasa en Haití se entienda como un castigo merecido que Dios le ha enviado a ese pueblo por pagano, como planteaba no se qué jerarca de la iglesia española cuando el terremoto, y no sea conveniente interferir en los designios divinos.

Por otro lado, y volviendo al tema del poder, este, para ser ejercido, debe contar con la anuencia del sometido; es decir, no hay poder sobre alguien si ese alguien no reconoce su deber de sumisión al mismo. Se puede hacer desde la imposición por la fuerza, pero solo será efectivo mientras la fuerza exista; o también por la convicción propia del sometido, y ese es un poder más sólido, mientras se mantenga la asunción e influencia de las ideas que lo soportan. Andamos intentando establecer los procesos educativos y formativos del hombre moderno, procurando que cada cual tenga criterios claros de la conveniencia o no de someterse a esas influencias y poder, con lo que ello significa en la independencia crítica y en la preservación de la propia libertad.

Evidentemente, el poder es necesario ostentarlo, exhibirlo y alardearlo para que el conjunto de la sociedad vea su imperio, para reafirmarlo. En el mundo político, religioso, incluso, deportivo, las masas dan sensación de más poder en tanto mayor magnitud presenten. Una manifestación donde acuden pocos no tiene el mismo peso que otra donde van cientos de miles. De ahí la guerra de cifras que se dan a la hora de hacer los recuentos asistenciales.

En este sentido, el problema, para mí, se da cuando se ayuda a la ostentación o exhibición de poder por parte de un sector o grupo, con el apoyo de recursos que corresponden a los demás, incluso a aquellos que no comulgan (valga la expresión) con las ideas que ese poder intenta manifestar. En este caso, nuestro rechazo al gasto que genera la visita papal, se justifica en este último punto. Es más, creemos que el gobierno debe salir inmediatamente de la implicación que tiene en esa visita y llevarla exclusivamente al interés diplomático. Dejando que ellos, desde la privacidad, organicen y costeen el gasto que generan, sometiéndose a las normas ciudadanas habituales para evitar que causen molestias injustificadas a aquellos que no se siente identificados con esa visita. No está mal que el papa visite la Sagrada Familia y todo lo que quiera, pero eso no debe implicar la parafernalia que se ha montado y el gasto que genera, ni el exceso de molestias que puedan causar a los vecinos de las ciudades que visite. Si reclamamos un Estado laico, lo justo es que no se intervenga, desde el gobierno, en estas exhibiciones de poner religioso apoyándolas ostentosamente.

No quiero extenderme demasiado, pero para cumplimentar el desarrollo de estas ideas hay dos artículos, ya colgados en este blog hace algún tiempo, que pueden clarificar, en parte, lo que pienso sobre el tema. Se titulan ¿
Dios existe? y Dios es laico para cargarlo cliquea en el título.

sábado, 30 de octubre de 2010

Homenaje a Miguel Hernández.




La semilla de la tierra
brote de vida imparable,
saca al niño de la yunta
del trabajo deleznable.

Son los cánticos de vida
Que el poeta lanza al viento.
Son la esperanza perdida
Que vuelve como alimento.

Miguel Hernandez cantó,
dentro de su baja cuna,
A los sinos insufribles
Que presentó la fortuna.

Y saltó el niño yuntero
Liberando de su cuello
En un acto de osadía
El yugo de su degüello.

Sacó desde sus adentros
Al león y al toro bravo
Al águila poderosa
En su vuelo idealizado.

Con un esfuerzo de sangre
Fue rompiendo las cadenas
Y a ese yugo despreciable
Que de nuevo le impusieron
Con las flechas lacerantes.

Noches de nuevo vinieron
Noches negras, negras noches
Que sumieron las españas
En pozos tan repugnantes.

Los luchadores murieron
Bajo el flujo de las armas
Y los cantores callaron
Muertas ya sus esperanzas.

La semilla de su canto
Brotó desde la distancia
Y dio nueva vida a todo
Lo que en otrora callara.

En cien años no mataron
Por persistente que fuera
Las ideas de libertad
De Miguel en sementera.

(Antonio Porras, 30/10/2010)




El pasado 28, con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Hernández, se le ofreció un homenaje en mi pueblo natal, Cuevas de San Marcos. En la Casa de Cultura se llevó a efecto una actuación con la presencia del catautor Paco Damas que, con el apoyo de un conjunto de vecinas de la villa aficionadas a la poesía, presentó una lectura de poemas y su último disco musicando poemas de Hernández. Cada poema era recitado por una participante previamente a la actuación del catautor que le pone música y melodía al mismo, resultando emotiva y francamente interesante la presentación. El disco Tristes Guerras recoge 12 canciones de otros tantos poemas de Miguel.

Previamente, con el concejal de Cultura del Ayuntamiento habíamos convenido en proyectar un audiovisual, montado por mí, sobre soporte pps, como homenaje del pueblo al poeta. Consta de unas cuarenta diapositivas, que recogen imágenes de su vida y muerte y una breve semblanza de la misma. De fondo suenan dos canciones que elegí como apropiadas para reseñar y destacar la propia evolución de Miguel. Se trata de “El niño juntero”, una premonición del sino que le espera al niño, por haber nacido donde nació, un sometimiento a la explotación y al yugo que le hará esclavo de la vida, arrancando el fruto de la tierra con la pesada carga del trabajo, mientras otros disfrutan del beneficio de ese esfuerzo. En este caso la interpreta magistralmente Serrat, como hace con algunas otras de Hernández. La otra canción es “Vientos del pueblo”. En ella encontré la rebeldía que pregonaba en la primera para librar al chiquillo de ese sino terrible cuando se pregunta:

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.



Vientos del pueblo es, para mí, una exaltación a la fuerza y voluntad del hombre sometido por la historia y la estructura dominante de los grupos de poder fácticos y reales. Plasma la idea de buscar el león que hay dentro de cada uno para enfrentarse a aquellos que quieren colocar el yugo a ese pueblo, haciéndolo de bueyes. Si se analiza detenidamente, estos dos poemas, nos dan la pauta del conflicto de la guerra civil, nos ubican históricamente en el momento en que se da el contexto de injusticia y explotación del pueblo por parte de unos pocos, ante los cuales, se ha de luchar y morir antes que someterse como bueyes. En contraposición al párrafo anterior de El niño juntero, coloco estos otros de Vientos del pueblo, como apoyo a mi interpretación sobre los hechos históricos y sociológicos que se dieron en aquellos tiempos.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.

La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

No sé que tiene este país nuestro, que la espada siempre pretende callar a la palabra, que la incultura mata al progreso real y humano, que los poderes fácticos no se bajan del caballo señorial respetando a los iguales, que la sangre del otro vale menos que una idea propia… La España invertebrada los es por no tener la cultura del entendimiento y el respeto, de la justicia social y del encuentro. Esas son las bases para estructurar y vertebrar una convivencia ciudadana que, aún hoy día, vemos deteriorada y vapuleada por intereses de grupo antepuestos al propio Estado y a la voluntad de todos, o de la mayoría, desde la libertad.

Este es mi pequeño homenaje a Miguel Hernández, cuya obra me impresionó extraordinariamente cuando se enterró un conocido joven, que murió de accidente, y leyeron la Elegía a Ramón Sijé. Desde entonces bebí de su poesía...





Los BRICS+, una dudosa alternativa

  Opinión | Tribuna Por:  Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión d...