Opinión | Tribuna
Publicado en el
diario La Opinión de Málaga el 30 AGO 2025 7:01
https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/08/30/brics-dudosa-alternativa-121059969.html
La
aparición de los BRICS+, que es lo que nos ocupa, se produce como reacción a un
proceso evolutivo de la política económica global
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El que se mueve no sale en la foto, como decía Alfonso Guerra. / Brocken Inaglory. |
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Desconfía
de quien te dice: «Estás conmigo o estás contra mí», porque solo pretende
arrebatarte la libertad.
Los BRICS conforman una
organización intergubernamental enfocada a una mayor integración económica y
geopolítica entre sus miembros. La formaron, inicialmente, Brasil, Rusia, India
y China, dando origen al acrónimo BRIC. Estos cuatro (tetra) países gestaron la
asociación BRIC, formando el tetraBRIC (excuse el lector mi frívolo juego de
palabras). Posteriormente se incorporó Sudáfrica (BRICS) y más recientemente,
en 2024, se adhirieron Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos y Arabia
Saudita, aunque esta última no plenamente integrada. También constan como
asociados Indonesia y Colombia… y anduvo flirteando con ella la propia
Argentina, que con la llegada de Milei al poder abandonó el proceso de integración,
dada su cercanía a las políticas trumpistas. En la actualidad la asociación se
denomina BRICS+ como acrónimo de todos sus integrantes.
Originalmente, pretendían
extenderse a los países en rápido crecimiento, esperando obtener el dominio de
la economía global a lo largo del siglo XXI. Por tanto, su objetivo a medio
plazo sería formar un bloque geopolítico, en la línea del G7, para
contrarrestar la influencia y el poderío de instituciones globales controladas
por Occidente, básicamente por EEUU, como son el Fondo Monetario Internacional
(FMI) y el Banco Mundial, así como sustituir el patrón dólar americano por una
moneda propia, diseñada por el grupo, para los intercambios comerciales a nivel
global. O sea, una asociación alternativa a las estructuras geoeconómicas que
nos gobiernan, con proyección de dominio del mercado mundial o de una mayor
influencia en su control de cara al futuro.
Los NOAL y los BRICS+
Hace unos años, allá por la década
de los 60, en plena Guerra Fría, surgió otro movimiento interesante, como fue
el de países no alineados (NOAL) integrando a un amplio abanico de naciones o
Estados que procuran la defensa de los intereses del Sur Global y, además de la
neutralidad, buscan promover el desarrollo económico y social de los países
miembros, así como la justicia y la igualdad. En la actualidad lo conforman
unos 120 países.
Ambos casos, entiendo, son
reactivos a circunstancias dadas en su momento. Los NOAL buscaron
diferenciarse, equidistantemente, de las dos grandes potencias de la época. La
aparición de los BRICS+, que es lo que nos ocupa, se produce como reacción a un
proceso evolutivo de la política económica global y al desarrollo de la propia
‘geoestrategia’, asumiendo como objetivo reformar las instituciones globales y
promover un orden mundial más multipolar, como ya he referido. Todo ello en un
marco donde EEUU de América, actualmente en el vértice superior del triángulo,
pudiera iniciar su declive, mientras determinados países emergentes abordan la
escalada del mismo.
La irrupción del trumpismo en la
política internacional, a modo de elefante en una cacharrería, crea muchos
interrogantes e inestabilidad, tanto por su imprevisibilidad como por su
prepotencia y ruptura de los esquemas clásicos de relación. Cada vez es más
patente que las políticas trumpistas desestabilizan el equilibrio
internacional, pretendiendo redefinir o ‘deconstruir’ el orden mundial ante el
peligro que se avecina por el poder emergente de las potencias del BRICS+. EE
UU ve cómo, sobre todo China, le gana terreno en el mundo del desarrollo
tecnológico y el poder económico y militar dentro de un mercado globalizado, y
eso le aterra.
China espera sentada en su puerta
Los chinos ya mostraron a través de
la historia su infinita paciencia. Recojo el dicho: «Siéntate a la puerta de tu
casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo». China sabe que el ciclo de vida
del imperio americano va encaminado a su fin, si ellos siguen su proceso
evolutivo, su desarrollo tecnológico y de poder, acabarán dominando al mundo.
El tiempo juega a su favor. Curiosamente, a través de la historia, hemos visto
el desplazamiento geográfico de los imperios, como si siguieran el trazado
solar, de oriente a occidente, de este a oeste. De Asia a Europa, de Europa a
América y de América volverá a Asia… ya les toca.
Pero, volviendo al tema que nos
ocupa, los BRICS+, bajo mi opinión, muestran una carencia de verdadera
coherencia interna. No se trata de una asociación homogénea respecto a su
ideología, su cultura e historia, incluso, a su sistema de mercado, así como a
su estructura gubernamental y su desarrollo industrial, comercial y
tecnológico. Brasil es singular y sometido, como toda democracia, a vaivenes
políticos, en un escenario sudamericano con amplia historia en el mundo
occidental no exenta de particularidades, encuentros y desencuentros; Rusia ha
hecho saltar por los aires muchas de sus bases relacionales con su entorno y ha
derivado en un presidencialismo arbitrario y despótico. India está marcada por
la historia, su singularidad cultural y concepción existencialista de la vida.
China persiste en su habilidad, protegiendo su proceso evolutivo, desde su
infinita y perseverante paciencia hasta alcanzar sus objetivos. Luego llegaron
los demás tras la entrada de Sudáfrica y se incrementó la heterogeneidad. Por
ello cuestiono el valor real de la alianza y su trascendencia, salvo que la
torpeza americana lo provoque.
El terremoto de la cuarta
revolución industrial
En todo caso, dentro de este
proceso de ‘desglobalización’ que está surgiendo con las nuevas políticas y los
conflictos que se avecinan por esas desavenencias, su futuro está condicionado.
Estamos ante un terremoto, ante la cuarta revolución industrial a caballo de
las innovaciones tecnológicas. Ello invita al cambio adaptativo y provoca ajustes
para posicionarse ante la competición que ya se desarrolla. Las potencias
emergentes generan un bloque de poder, mientras que occidente sigue a la
defensiva para evitar ser superado y perder su hegemonía.
EEUU está moviendo ficha. Trump,
que no deja de ser un magnate forjado en el mundo del negocio con valores
sociales cuestionables, tiene como objetivo hacer grande a su país y, con ello,
a sí mismo, caiga quien caiga. Amenaza, manipula, miente, hace encerronas a sus
propios aliados… busca la sumisión de los demás a su fantasioso imperio sin
importarle el derecho internacional ni las estructuras creadas para sostenerlo.
Mueve sus piezas del tablero para acogotar al adversario, que es todo aquel que
no se pliega a sus transgresores designios. Lo suyo es el negocio. Ve el futuro
como un paraíso con campos de golf, como una Gaza reconstruida tras ser
arrasada y sometidos, o eliminados, sus habitantes.
O estás conmigo o estás contra mí
La amenaza militar se
impone, el palo y la zanahoria. Pero, a quienes se inclinan cada vez
se les ve más el trasero. Se ha de gastar el 5% en armamento para defenderse
del enemigo creado. Se han de comprar productos americanos o invertir allá para
evitar aranceles. En esa dinámica acude la señora Von der Leyen, a su
residencia golfista, sumisa para minimizar la amenaza, o sea pasando por el
aro. Si Sánchez se opone al 5% y a los proyectos israelitas, lo estigmatiza y
deja correr una amenaza velada sobre las bases militares y su traslado,
potenciando al enemigo ancestral allende las fronteras del Estrecho. La guerra
o su sombra, aflora, como un instrumento de poder coercitivo. Mirad lo que
ocurre en Gaza, en la traicionada Ucrania, o con los enemigos de su protegido
Israel y aplicaros el cuento. O estás conmigo o estás contra mí.
Brasil está amenazado, y Lula da
Silva lo sabe, al igual que Venezuela. Sudamérica es el patio trasero de los
EEUU y por tanto la consideran de ellos. ‘América para los americanos’, era el
lema de la Doctrina Monroe que persiste aplicada en el presente. Las excusas
para intervenir, incluso militarmente, en cualquier lugar del mundo que
pretenda escapar a su influencia siempre fueron peregrinas. Se etiqueta a los
enemigos con consignas maléficas, cártel de la droga, dictadores, integristas,
terroristas o enemigos de la libertad, para argumentar su intervención
punitiva. La política agresiva pretende la sumisión. El que se mueve no sale en
la foto, como decía Alfonso Guerra. La técnica del ensayo error: empuja, y si
ceden sigue empujando, si no reorienta la estrategia y crea la amenaza de la
inseguridad económica y militar para el díscolo, poniendo en la costa su fuerza
naval como disuasión.
En estas estamos, con los BRICS+
intentando despegar desde esa heterogeneidad y con un inconsistente y
alambicado Cesar, de conductas imprevisibles, que no sabemos a dónde nos puede
arrastrar.
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