sábado, 28 de febrero de 2026

28 F… día de Andalucía

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 28 FEB 2026 6:59

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/02/28/28-f-dia-andalucia-127367582.html

No, no somos tan buenos. Ni lo seremos mientras no vayamos resolviendo los grandes problemas que nos aquejan y nos bloquean el acceso a la felicidad de los pueblos y su gente

Bandera de Andalucía, la Arbonaida, izada en el Patio del Recibimiento del Parlamento andaluz / Rocío Ruz (EP)

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Opulenta celebración se espera hoy, día de Andalucía. Insigne fecha para exaltar las virtudes de nuestra tierra, sus componentes históricos más sobresalientes y reconocer a sus hijos más afamados, ilustres y prominentes en muy diversos campos. Claro que el criterio de la designación será el que consideren oportuno las autoridades políticas y administrativas pertinentes. Yo no quiero quitarle méritos a nadie pero estoy convencido de que entre tantos hijos de esta tierra es extremadamente difícil de acertar con la elección y siempre quedarán apartados otros merecedores de tal distinción. Eso sí, dada la tendencia que tenemos al cultivo del nepotismo pudiera aparecer algún sesgo interesado, que no niego ni afirmo, líbreme Dios.

28 de febrero día de fastos

Hoy, 28 de febrero será día de fanfarrias, chirimías y trompetas, de discursos grandilocuentes rayanos en el más puro chauvinismo que engorda egos y va creando opinión sobre lo excelsos que somos. No es cosa menor ensalzar a este pueblo, darle autoestima y elevar su autoconcepto para sembrar un ego pleno de seguridad y gallardía, para evitar y destruir complejos del pasado sumiso y hacer patente el pretérito sublime, aunque haya que retrotraerse varios siglos, pues somos lo que somos también por lo que fuimos, si bien también hubo deconstructores, pasando de un pueblo ilustre, de alto nivel cultural y hábitos envidiables, a ser sometido y colonizado por el peso de las armas, hasta entroncarlo en otra dimensión. Mas esa reflexión se la dejo a los historiadores más avezados que yo en el tema del pasado.

En todo caso, hoy es día de fastos, de exaltaciones y festejos, de manifestaciones pomposas que engordan egos del mundo político, ya casi metido en campaña electoral. Me parece bien y no pondré pega alguna, pero también me gustaría que fuera un día de reflexión sobre cómo andan las cosas en nuestra tierra. Un momento para recordar que no somos tan maravillosos, que los orgasmos intelectuales sobrepasados no caben por falta de motivos para ello. No cabe, o debería no caber, el uso de los fastos para engorde del político de turno… pero ya se sabe, las fotos y los relatos hiperbólicos conforman estrategias.

Mientras la melodía de nuestra grandiosidad invade el habiente no puedo olvidar que hace aguas el barco de nuestra sanidad. Que desde el 13 de noviembre, tras una prueba diagnóstica con biopsias incluidas, me acaban de informar del resultado pasados tres meses y medio. Que seguimos siendo el último de la fila en demasiadas cosas en nuestro país. Que nuestro sistema educativo no acaba de despegar, atrapando a tantos chicos y chicas en el fracaso escolar. Que nuestras carreteras andan plenas de baches, tanto las nacionales como las locales. Que nuestros políticos siguen a la gresca, insultándose y descalificándose, ejerciendo una estrategia política canallesca, de oposición y reacción, que evita las sinergias necesarias para una buena gestión de la cosa pública, mientras arrastran al ciudadano al combate en lugar de al encuentro.

No somos tan buenos

No, no somos tan buenos. Ni lo seremos mientras no vayamos resolviendo los grandes problemas que nos aquejan y nos bloquean el acceso a la ansiada felicidad de los pueblos y su gente. Mientras los jóvenes no encuentren un acceso al trabajo, ganen un salario digno y puedan resolver su hábitat para crear una familia o elaborar su propio proyecto de vida con cierta garantía de éxito. Mientras nuestros ancianos anden desprotegidos en su dependencia y la comunidad mire para otro lado ante sus demandas. Mientras nuestros hijos estudien carreras para luego tener que hacer un master de servicio en barra de bar o chiringuito para ganar un mísero salario. ¡Y así tantas cosas!

No quiero ser Pepito Grillo en un día tan señalado, pero cuando uno quiere a su tierra y a la gente que la puebla, no puede detraerse de una visión holística, totalizadora, que abarque todos y cada uno de los elementos que la integran y que articulan su estructura y función social, económica y política. De ello depende que crezcamos y nos desarrollemos, que alcancemos los objetivos que nos gustaría lograr. Siempre sostuve que para crecer hay que saber de dónde partimos, dónde estamos y adónde queremos llegar. Para ello debemos hacer una doble comparación: intra e inter; es decir, analizar el propio proceso y ver los logros o mejoras respecto al pasado dentro de nuestra comunidad (intra) y, a la vez, compararnos con las otras comunidades del entorno (inter) para contextualizar el crecimiento y competir con ellas para mejorar nuestras marcas.

Señores políticos y administradores del sistema, alcancen hoy, si quieren, su orgasmo intelectual; disfruten del artificio, siéntanse orgullosos de los logros aunque sean maquillados, pero, a la vez, acepten sus limitaciones personales e insolvencia para tener conciencia de que todo es mejorable, para aprender de los errores y los fracasos desde el reconocimiento de los mismos.

Mañana dense una ducha fría

Mañana levántense y tras una ducha fría que les haga salir de esta fabulación maravillosa de la pompa y el boato, sientan sobre sus espaldas el peso de la verdad, de la cruda realidad que les reclama decisiones y actuaciones para mejorar efectivamente nuestra tierra, que es mejorar la vida de su gente.

Se acabaron los fastos y la autocomplacencia. Fuera el chauvinismo patrio y los discursos exultantes sobre que «no hay nada mejor que esta tierra», «somos la leche», la estrella de oriente; «hombres de luz, que a los hombres, alma de hombres les dimos».

Tenemos muchas sombras que nublan el futuro y lo hipotecan. Si miramos al resto de España nos encontraremos cifras y datos desconsoladores: somos los últimos en RPC (Renta per cápita), en alfabetización estamos en el puesto 15º, con elevado fracaso escolar, el informe PISA nos sitúa en el último puesto de España en competencia científica, y penúltimos en competencia lectora y matemáticas. No salimos bien parados de esta comparación interterritorial que os propuse.

Saquemos provecho a nuestras capacidades

Sin embargo, tenemos una gran capacidad organizadora, ¡qué bien organizamos los desfiles procesionales, las romerías y las ferias!; disfrutamos una sobredosis de ingenio, escuchen las letras geniales de los carnavales, una buena dosis de creatividad, de contenido lírico (tierra de poetas y artistas), etc. Entonces… ¿por qué esas virtudes no dan su fruto en esta tierra y seguimos a la cola del país? Tal vez no estén bien orientadas hacia el progreso, hacia el desarrollo de la comunidad… O puede que subyazca un problema de cultura social, de hábitos y motivaciones anclados a un pasado y a una estructura de valores sociales dignos de revisión para establecer otros objetivos. Puede que sea esa tendencia a vivir la vida con una filosofía Carpe diem: «vive cada momento de tu vida como si fuese el último». Estoy convencido de que cada uno de nosotros, en el fondo, hemos hechos ese análisis existencial del andaluz desde la autocrítica, de lo que no estoy tan seguro es de que hayamos coincidido en el diagnóstico final.

De todas formas, yo sí creo en este pueblo. Pero se ha de levantar, lavarse la cara y mirarse al espejo, perder sus complejos, abandonar el servilismo y agarrar el protagonismo, la libertad y la responsabilidad en su propio desarrollo, tomar verdadera conciencia de sus potencialidades y de sus limitaciones, para conocerse, a fin de comprender que el camino no es una fantasía sino un ejercicio activo, un trabajo para ir haciéndolo en el día a día… «se hace camino al andar».

La genialidad es efímera si no se enmarca en una actividad resultante de ella, si no se plasma en algo que la materialice para que sea efectiva. Seamos geniales, seamos creativos, seamos comprometidos para hacer de esta tierra algo más de lo que es, no caigamos en el chauvinismo, en la autocomplacencia que adormece a la gente (para qué cambiar nada si ya somos los mejores), los mejores no somos pero podemos ser de los primeros si nos lo proponemos.

Mañana empezamos

Disfruten del 28 de febrero, pero recuerden que en marzo nace la primavera, aparecen los brotes verdes que darán la flor y el fruto que nos alimente. Creemos una primavera verde que nos permita salir de la hibernación, donde aflore la creatividad, el ingenio y el compromiso de un pueblo que pretende romper los grilletes que le atan a su historia de sumisión e indiferencia. 

 

lunes, 23 de febrero de 2026

IN MEMORIAM DE ANTONIO MACHADO

 


Antonio Machado, el más joven de los representantes de la generación del 98, fallecía el día 22 de febrero del año 1939 en Colliure, en un forzado exilio al que le llevó la guerra provocada por el levantamiento militar contra la II República. Aunque hoy se cumpla el 87 aniversario de aquella desgracia, Machado se hizo inmortal a través de su obra. 

Recientemente se ha producido un debate y confrontación respecto a las jornadas que en Sevilla se pretendían llevar a término, sobre si la guerra la perdieron todos los españoles. En realidad y es de lo más lamentable, la guerra la ganaron los curas y la perdieron los maestros y con ello, la perdió el pueblo que volvió a someterse al clero que ahogó la enseñanza libre e impuso el dogma religioso y la sumisión, asfixiando la libertad.

Antonio Machado, digno hijo del Instituto Libre de Enseñanza, fue un ejemplo de compromiso social con una España que empezaba a despertar desde el laicismo, confrontando con viejos planteamientos docentes de contenido religioso, adoctrinador, que pretendían mantener el influjo anacrónico de la Iglesia.

El 14 de abril participó activamente en la proclamación de la II República desde el balcón del Ayuntamiento de la ciudad de Segovia y se mantuvo fiel a ella hasta el final de sus días.

Hace años, cuando visité su tumba en Colliure, dejé en un buzón, que disponen para ello, un poema dedicado a su figura. Hoy querría también dejar mi testimonio y admiración al gran poeta a modo de recuerdo en este día tan señalado. Le escribo esta décima especial, pues no es octosílaba sino endecasílaba, dedicada a su figura.

 

Recuerdos de su patio de Sevilla

con intenso perfume de azahar

que eleva a la memoria del altar

la gloria que sembrara su semilla.

Resultó de tal lance maravilla

que fraguando en su esencia de poeta

su espíritu sutil en la meseta,

dedicando sus versos a Castilla

convertida en recuerdos de Sevilla,

al olmo viejo canta su saeta.

sábado, 21 de febrero de 2026

El poder de un dios menor

 

Opinión | Tribuna

 Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 21 FEB 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/02/21/dios-menor-127089970.html

El ego, cuando alcanza límites tan elevados, suele ir acompañado de un sentido de impunidad, como ser superior que se ubica por encima de todos los demás

Frío saludo entre Pedro Sánchez y Felipe González / agencias

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El gran escritor ruso Fiódor Dostoyevski, en su excelsa obra ‘Crimen y castigo’, pone en boca del protagonista, Rodión Raskólnikov, una interesante reflexión al manifestar la convicción de Rodión de que es lícito el crimen ejecutado por seres superiores, por líderes y mentes privilegiadas, que lo cometerían para salvar a la sociedad de una situación deleznable, de injusticia, o procurarles una mejor vida. Los grandes líderes, los Napoleones, han cometido asesinatos y crímenes bajo el convencimiento de que era un mal menor para conseguir un objetivo superior. Esa idea, descrita por él en un artículo publicado por una revista, parece que cuaja en su mente y, ante la miserable y usurera prestamista, Aliona Ivánovna, él se siento autorizado para eliminarla y salvar al mundo de una arpía, por lo que decide matarla, tras visitarla en numerosas ocasiones y humillarse ante ella para conseguir empeñar, lo mejor posible, sus prendas, entendiendo que es justo que él le arrebate su dinero.

Finalmente la asesina al amparo de ese convencimiento de ser superior que se asigna. Pero ha de asesinar también a su hermana Lizaveta, mujer virtuosa, para no ser descubierto, entendiéndolo como un daño colateral. En todo este maremágnum emocional, de crisis existencial y de conflicto interno ético y moral, acaba descolocado, enfermo y su pensamiento trastornado. Así entiende que no es el superhombre que tenga derecho a cometer un crimen, sino el ser normal que ha de gestionar su culpa y, como culposo, requiere reparar el mal. La culpa le va hostigando hasta entregarse y confesar el crimen.

El héroe inimputable

En esta línea cabe denotar que los héroes de nuestra sociedad no suelen ser las buenas y virtuosas personas, sino los aguerridos guerreros que mataron enemigos hasta derrotarlos en la batalla, usando variados recursos poco exigentes de ética o moral, donde la crueldad puede llegar a ser un valor añadido del héroe. Tenemos una perversa concepción del heroísmo, una atracción fatal por la maldad, una exaltación de la fuerza como manifiesta Rodión a Sonia: «Y ahora sé, Sonia, que tiene poder sobre las personas quien es más fuerte por su inteligencia y su espíritu. Para la gente, el que se atreve a mucho es el que lleva la razón. El que más cosas menosprecia se convierte en su legislador y el más atrevido es el más escuchado. Así ha ocurrido hasta ahora, y así será siempre. ¡Sólo un ciego no lo vería!»

La teoría de Nietzsche sobre el superhombre guarda cierta coincidencia con el planteamiento que manifiesta Rodión Raskólnikov, en el artículo ya mencionado. En todo caso, dejo estas pinceladas sobre la trama a modo de marco de referencia, para encuadrar mi argumentario posterior.

Los dioses menores en la historia

A lo largo de la historia se ha asociado el poder con la divinidad. Faraones, emperadores, reyes y dictadores se proclamaron bendecidos y legitimados por Dios, cuando no sus hijos o dioses menores, con poder sobrenatural para hacer y deshacer a su antojo. Nuestros reyes lo eran por la gracia de Dios, incluso Franco se otorgaba su bendición y hacía poner en las monedas ‘Caudillo de España por la gracia de Dios’. El inculto y analfabeto pueblo, sometido intelectualmente a los gurús religiosos y políticos del momento, quedaba atrapado en sus discursos al no tener razones argumentadas para rebatirlos.

Lo curioso es que en estos tiempos, cuando no debería existir la indigencia intelectual que se viene observando, dado el acceso a medios de información y la teórica capacitación de la gente, avalada por un mayor conocimiento y desarrollo intelectual, seguimos cayendo en la trampa. Asumimos el papel de gregarios de sujetos de escaso intelecto pero expertos en el manejo de la comunicación y la manipulación, dando valor al «puto amo» o al Dios menor que asume el liderazgo del grupo.

Dios, «el puto amo» y la megalomanía

Se asigna a Pedro Sánchez ser el «punto amo», idea sembrada en sus propias filas, que recoge Óscar Puente en unas declaraciones cuando dice: «Pero es que Pedro Sánchez no es que tenga predicamento, es que es el ‘puto amo’. Esa es la realidad». Frase muy criticada por la oposición y por algunos de su propio partido. En realidad es un término poco agraciado y prosaico, pero que viene a mostrar que no tiene rival en el partido que pueda competir con él. Feijóo no es el ‘puto amo’ en el PP, pues tiene rivalidad interior por alcanzar el calificativo, como puede ser el de ‘puta ama’ que parece pretender Ayuso, que tanto disfruta de la fruta. En todo caso el calificativo tiene un tufo poco halagador, con matices autoritarios que suenan desagradables al oído democrático.

Luego está otro calificativo de mayor postín como es la identificación de Felipe González con Dios. Es el sumun, pues si Pedro es el ‘puto amo’, González le superó desde el trono divino que gozó su figura en los mejores momentos de su liderazgo. Entiendo que cuando un colectivo percibe a su líder como el ‘puto amo’ o el Dios ha entrado en una dinámica de sumisión que le hará perdonar cualquier barrabasada que cometa en base a la teoría del ser superior, al que se le permite todo porque se comprende que sus actos, aunque puedan ser reprobables, se orientan a un beneficio mayor para la sociedad, siguiendo el planteamiento de Rodión en ‘Crimen y Castigo’.

La exaltación del líder, que hoy debería ser siempre cuestionable, es un ejercicio de consolidación del liderazgo autoritario. No deja de ser significativa, y con cierta dosis de humor, la alusión a la iglesia Aznariana que Wyoming hace, de vez en cuando, en el programa El Intermedio. No obstante, tengo la leve sospecha de que el señor Aznar disfrutará con esa imagen que transmite de él y de su influjo divino. Es evidente que, en gente como esta, en líderes políticos y de cualquier otro tipo, el ego se alimenta de estos y otros hechos que, aunque sean a caballo del humor, hacen resaltar ese yo desmesurado que les suele acompañar.

El ego impune

Mas el ego, cuando alcanza límites tan elevados, suele ir acompañado de un sentido de impunidad, como ser superior que se ubica por encima de todos los demás, y que solo ha de dar cuentas ante Dios y ante la historia, olvidando que en democracia las cuentas se rinden ante el elector (he ahí el caso de Trump, Netanyahu y otros). Es una megalomanía delirante, que aboca a la sociopatía, en la que una persona no demuestra discernimiento ético entre el bien y el mal e ignora los derechos y sentimientos de los demás. También entendida como un patrón crónico de manipulación, engaño, desprecio por los derechos de los demás y ausencia de remordimiento, al sentirse por encima de leyes y normas que puedan condicionar sus decisiones.

Es importante evitar el acceso al poder de gente con patologías y alteraciones o trastornos de la personalidad que pudieran condicionar el buen ejercicio de la política, cosa que parece no se consigue, dado que venimos observando conductas poco edificantes entre muchos de nuestros líderes y lideresas a nivel nacional e internacional, donde parece que ha aflorado la era de los dioses menores ejerciendo la política y actuando desde la prepotencia, propia de la egolatría, carente de respeto a la ley y la norma democrático que permitió su ascenso al poder. Las ideologías del pasado asoman la patita amenazante.

Algunos posibles trastornos de la clase política

Concluyo indicando que se han descrito variadas manifestaciones, síndromes o alteraciones que pudieran considerarse nada recomendables, en las que pudieran encajar las conductas de algunos de nuestros líderes, como son:

El síndrome de Hubris (o de hibris), que es un trastorno de la personalidad caracterizado por un ego desmedido, soberbia, confianza excesiva y desprecio por las opiniones ajenas, comúnmente denominado «la enfermedad del poder».

La triada oscura de la personalidad, que agrupa tres rasgos negativos que comparten una naturaleza malévola: narcisismo, maquiavelismo y psicopatía.

El trastorno histriónico de la personalidad, que se caracteriza por una búsqueda constante de atención, emotividad excesiva y comportamientos teatrales o seductores, tan presente en el escenario político.

Y alguna otra alteración que suele afectar a líderes y personas en altos cargos, provocando aislamiento de la realidad y comportamientos imprudentes. Aunque no se pueda, en general, considerar una patología psiquiátrica formal, pueden entenderse como una definición sociológica de conductas reprobables. En todo caso, propongo al lector el ejercicio de vislumbrar los rasgos que revisten a cada uno de nuestros líderes desde su neutral independencia, si ello le es posible.

 

lunes, 16 de febrero de 2026

Marte puede esperar

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 16 FEB 2026 7:01

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/02/16/marte-esperar-126870146.html

Estamos ante oligarcas triopes, marcados por la triada oscura de la personalidad, con rasgos de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía

Elon Musk, director ejecutivo de Tesla. / EFE

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Nunca como en estos oscuros tiempos de desasosiego y tribulaciones, ha sido tan necesaria la luz para esclarecer el futuro. Pero la luz se muestra entre tinieblas, entre tergiversaciones, bulos y manipulación, desenfocada de la verdad, con discursos forjadores de posverdades para atrapar voluntades desde lo emocional, obviando lo racional y engañando a la gente de bien, hasta llevarla al puro egoísmo que les hace crueles con sus semejantes, sin percatarse de que sus actos irán contra ellos mismos en el futuro que se fragua, como ocurrió hace un siglo en la vieja Europa que aún llora su desgracia y persisten las heridas y el trauma que la avoca a la nimiedad si no espabila.

«Marte puede esperar, pero la humanidad no», decía Pedro Sánchez en referencia a los proyectos megalómanos de Elon Musk. Tal vez esa frase sea la representación verbal más significativa de una realidad que va cuajando. Donde se encierra toda una filosofía social y política, sobre todo cuando se hace hincapié en que la humanidad no puede esperar, a pesar de que lleva siglos esperando con su desesperanza. Subyace la preocupación sobre los derechos del ser humano y su desarrollo igualitario. Se tambalea la sensibilidad social y la aplicación de la filosofía de vida de un sistema político de justicia social, que hoy ningunea el espíritu MAGA sembrado en el entorno de los oligarcas y propagado a caballo de sus propias redes sociales, con clara intención de beneficio propio.

La amenaza del nuevo orden

Curiosamente, cuando Sánchez ha manifestado esa preferencia de la humanidad sobre Marte, plantea una seria reflexión que cada cual, sea o no de su cuerda, debería ejercitar para ver con mayor claridad en estos oscuros tiempos, como ya he mencionado. Debió de hacerle pupa a Elon ese cuestionamiento, la propuesta de legalizar a los inmigrantes residentes en España desde antes de fin del pasado año y las declaraciones del presidente español en la Cumbre Mundial de los Gobiernos en Dubai, pues saltó de inmediato con toda su artillería, en una injerencia en la soberanía nacional, llamando a Sánchez «tirano y traidor al pueblo de España», a través de un mensaje en su red social. Estamos ante oligarcas triopes, marcados por la triada oscura de la personalidad, con rasgos de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía. Es un claro síntoma de que pasan al ataque, a defender su proyecto de futuro, de dominación desde el trono del poder que otorga el dinero.

La cuarta revolución industrial, la tecnológica, la de la inteligencia artificial (IA), la nanotecnología y la gestión de la Big Data, está rompiendo el tablero. Se trata de establecer un nuevo orden en un contexto diferente donde esas tecnologías son determinantes y, por tanto, quien las domine dominará el mundo. Lo que pone en peligro la democracia en aras de una plutocracia o gobierno de los ricos, si ellos son, al final, los dominadores de ella y escapan a la ley y norma del marco ideológico vigente. Por tanto, necesitan cambiarlo para ejercer el dominio desde el nuevo orden mundial.

Es difícil mantener un equilibrio entre desarrollo tecnológico y social cuando el interés se centra más en el dominio de la tecnología que en el desarrollo del ser humano desde una visión humanista y solidaria. Se están dinamitando los valores esenciales de la convivencia, se rompen mediante el insulto y la descalificación, cuando el sectarismo coloniza las mentes y las arrastra a la alienación defendiendo principios y valores inhumanos, con el claro interés de deconstruir el sistema para conformar otro alternativo, donde aflore la idea de un feudalismo tecnocrático para sustituir la democracia por una plutocracia basada en la sumisión de sus súbditos abducidos por la simpleza del pensamiento único.

Estamos perdiendo el norte

Estamos perdiendo el norte de la esencia humana, si es que alguna vez lo hemos tenido. Los modelos educativos han creado los perfiles ciudadanos que interesaban al poder desde siempre. Ahora podría ser diferente, dado el influjo de las redes y los medios en una sociedad que se presume la mejor preparada de la historia en cuanto a conocimiento y recursos. Pero seguimos forjando personas acríticas cuyo pensamiento obvia su propio interés en el autodesarrollo para proyectarse en bendiciones a los megalómanos proyectos de otros, que se llenan los bolsillos en contra del propio votante. Decía Honoré Balzac que «detrás de toda gran fortuna existe un crimen». Lope de Vega, tres siglos antes, viene a decir casi lo mismo: «Que la sombra de un hombre poderoso, /claro en linaje, mil delitos cubre».

Mas no digo esto como mera acusación ante el enriquecimiento exacerbado, sino como invitación a la reflexión sobre el tema. El rápido enriquecimiento tiene hoy variados métodos y formas que ofrecen los mercados, cada vez más ausente de moral y de ética, si es que alguna vez la tuvieron, dentro de una filosofía neoliberal que nos vende libertad cuando habla de darwinismo social, de depredación y estrategias mafiosas de grupos de poder. La explotación de los propios seres humanos incluyendo la infantil, la ingeniería financiera, las bolsas, el surgir de los nuevas valores económicos como las criptomonedas que nos ubican en otra dimensión, son un campo de cultivo de esa riqueza que se consigue más acorde con la especulación que con la producción.

Los oligarcas surgen como setas al amparo de esos grupos que cobran poder para reafirmar la tendencia hacia la plutocracia. El Estado les sobra o, en todo caso, se ha de plegar a sus designios para que sea su servidor y no su controlador. Cualquier idea de igualdad, justicia social o impuestos como forma de redistribución de la riqueza o discriminación positiva es considerada atentatoria para sus intereses y, por tanto, denostada y censurada. Todos los males se le adjudican, despectivamente, a la llamada ideología woke, asimilada al progresismo por los defensores de la otra ideología, la MAGA, que entiende el progreso como la riqueza material.

El cambio del proceso educativo

Por tanto, les es imprescindible conseguir, no solo dominar el poder, sino cambiar el sistema educativo, desvestirlo de valores filosóficos clásicos, del espíritu crítico, de la intencionalidad de enseñar a pensar, a razonar objetivamente mediante un vasto conocimiento que garantice la excelencia del pensamiento racional, para llevarlo a la simpleza del pensamiento lineal superficial basado en consignas y frases de puro marketing, de eslóganes sencillos y contundentes con un mensaje vacuo, de una simpleza insultante.

Las redes sociales son el instrumento esencial para ese fin. En ellas se otorga el mismo valor a un idiota que a un científico y se manipula, a conveniencia, cualquier relato mediante posverdades, bulos y falsas noticias. Lo verdaderamente peligroso es que cada vez se accede antes a los instrumentos que soporta esas redes. Es normal ver a niños colgados de un móvil y a jóvenes sometidos a influencer. El contexto educacional ya se ha alterado, las redes están arrebatando a las escuelas el protagonismo en el proceso educativo y su oferta de conocimiento elaborado, aunque fuera falsario, permite no esforzarse en sacar conclusiones, ya te las dan hechas, ofreciendo un amplio abanico de materias y productos de distracción que apresan al joven en la trampa.

Tal vez por eso exista tanto cabreo cuando aparece la idea de controlar el acceso a las redes de jóvenes menores de 16 años. Son ellos los verdaderos objetivos de esta tendencia para lograr el cambio a medio plazo. Son permeables, adultos votantes del futuro y campo de cultivo para crear perfiles de sujetos egoístas, abducidos y sumisos al nuevo orden. El necio dependiente es de especial interés como súbdito de su graciosa plutocracia.

En defensa del valor democrático

En este entorno de hostilidad y tiempos oscuros, renunciamos al derecho de ejercer el valor democrático, a la pacífica convivencia, a la concordia, y nos dejamos arrastrar por el odio y la confrontación irracional entre la ciudadanía al otorgarle el poder a gente de turbios programas, carentes de respeto, tolerancia, empatía y demás valores de convivencia para la paz y el encuentro entre los pueblos y la gente que puebla el planeta. Somos gente pacífica, que solo pretende una vida sana y feliz, de trabajo y desarrollo personal, sin presiones agobiantes que nos lleven a esta locura que nos están creando con sospechosos intereses que se adivinan perversos entre las tinieblas de la noche que nos ha tocado vivir. ¿Seguiremos comiendo las migajas que caen de la mesa del señor?

 


sábado, 7 de febrero de 2026

Saludar es dar salud

 


Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario la Opinión de Málaga el día 07 FEB 2026 7:00

Enlace al diario: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/02/07/saludar-dar-salud-126534602.html

Nuestra imagen, y la opinión que tengan los demás enfermos de nuestra conducta profesional, determinarán prejuicios y expectativas

Cuando un paciente llega a un centro sanitario por requerir algún tipo de asistencia, también elabora una hipótesis y establece unas expectativas. / Álex Zea

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Como profesional de la salud, siempre me preocupó la influencia que pudiera tener, en la relación con los pacientes y su familia, la forma de establecer el primer contacto. También como docente, ha sido habitual hacerles ver a mis alumnos la importancia de realizar una buena gestión del momento de la recepción del enfermo y la familia. Esta tiene una serie de connotaciones que hace del acto una pieza definitiva en el sistema de relación que se establecerá y desarrollará durante todo el tiempo de la asistencia sanitaria; la gestión del primer contacto, pues, es un elemento clave sobre el que pivotará el proceso de interacción.

La acogida

Nuestra habilidad radica en la capacidad que tengamos para analizar la situación inicial y definir el perfil y características del paciente en los aspectos de su personalidad, nivel de maduración, sus preocupaciones, nivel de ansiedad y angustia que le genera la situación, sus expectativas, experiencias anteriores con el sistema sanitario, información que tiene sobre su funcionamiento, conocimiento del medio, disponibilidad y actitudes receptivas o de rechazo, sus habilidades de relación, su nivel cultural, relaciones interfamiliares, rol que desempeña en la familia y sociedad, etc. En suma, hacer un buen análisis de su perfil o rasgos personales.

Una vez detectadas y analizadas estas variables es conveniente poner en marcha un proceso de comunicación que nos haga llegar al paciente y a su familia de la forma más clara y precisa posible, buscando la plena confianza, tranquilidad y colaboración de todos ellos. En este punto, juega un papel importantísimo nuestra capacidad de reconducir la situación hasta el lugar en que nos sintamos gestores del contacto, controlando la interacción inteligentemente para conseguir el objetivo al que me he referido.

Hablar el idioma del que escucha

El control de la capacidad comunicadora es clave. Comunicarse no es informar, es algo más, ya que implica la interacción entre dos o más partes. Por tanto, debemos conocer el nivel de comprensión de la otra parte para garantizar que el mensaje le llegue nítidamente. En este caso, un axioma importante es que «el arte de comunicar es hablar el idioma del que escucha». Recuerdo el caso de un facultativo que informaba a la familia del estado del paciente, con absoluta precisión, pero sobre los resultados de una gasometría. Le daba detalles precisos de los parámetros resultantes de la analítica… que si el pH, la presión parcial de oxígeno (PaO₂), del dióxido de carbono (PaCO₂), el bicarbonato (HCO₃⁻) y la saturación de oxígeno (SaO₂), etc. para concluir en el estado preocupante del paciente y reservándose el pronóstico ante lo inestable de la situación. El familiar que era vecino de un pueblo de la provincia dedicado a la labranza no entendía nada, aunque escuchaba con mucha atención; al final le preguntó: ¿Entonces Dr. cuando lo operan?

Con esta anécdota solo pretendo dejar claro la necesidad de hablar el idioma del que escucha, garantizando, como decía, la correcta comprensión del mensaje por parte del enfermo o el familiar.

Empatizar para comprender

Por otro lado, para comprender la situación, es necesario ponerse en el lugar de la otra persona, empatizar con ella. Sabemos, por propia experiencia, que cuando acudimos a un lugar nuevo o nos presentan a alguien, solemos tomar una posición expectante y elaboramos una hipótesis sobre lo recién conocido. Aquí juegan los prejuicios, la información que tenemos sobre el mismo, experiencias anteriores, etc.

Cuando un paciente llega a un centro sanitario por requerir algún tipo de asistencia, también elabora una hipótesis y establece unas expectativas. Esta hipótesis, con disposición a ser modificada en función de las nuevas informaciones y observaciones que se vayan practicando, es de carácter dinámico y con la intención de aproximarse lo más posible a la realidad, tiene como singularidad el ser abierta. El personal sanitario debe aprovechar esta circunstancia para hacer la reconducción adecuada, buscando la forma de cambiar la desconfianza del sujeto y situarla en la receptividad, confianza, colaboración y, en suma, en una actitud positiva, que permita integrarlo en la actividad terapéutica como un elemento activo desde la perspectiva de paciente. Para ello debemos tener capacidad para interpretar su situación y saber utilizar todos los elementos en que se apoya la comunicación para llegar a él. Nuestra imagen, y la opinión que tengan los demás enfermos de nuestra conducta profesional, determinarán prejuicios y expectativas. Si somos conscientes de que es necesario sembrar un buen concepto personal, donde los propios pacientes se comuniquen valores positivos con relación a nuestra actitud y profesionalidad, llevaremos medio camino andado. Yo, por propia experiencia en mis ingresos hospitalarios como paciente, he vivido esos momentos de toma de información entre pacientes. Es habitual que el sujeto ingresado indique al recién llegado, a petición de éste o por propia iniciativa, quiénes son los profesionales que mejor atenderán sus peticiones, con los que podrá tener mayor confianza, los más agradables, los más competentes, etc.

Capacidades de afrontamiento

Pero, ¿nos faltan habilidades para establecer la relación? Es posible. A veces huimos de las situaciones conflictivas por no tener los recursos y habilidades que garanticen una gestión adecuada del conflicto. Justificamos esto diciendo que no soportamos a tal o cual paciente y que nos crea situaciones estresantes insuperables. Hacemos un afrontamiento de escape-evitación. Sabemos, por experiencia y estudios realizados, que el afrontamiento más efectivo es el directo. Es el que resuelve mejor las situaciones y elimina la persistencia de estrés mantenidas en el tiempo. Dotémonos, pues, de esa capacidad para afrontar los problemas; es una excelente herramienta de trabajo. Podemos y debemos recurrir al intercambio de experiencias con los compañeros en momentos difíciles; ello nos permitirá enriquecernos y nos proporcionará apoyo social dentro del grupo de trabajo.

Por tanto, tú siembras, tú recoges. Si somos inteligentes, entenderemos que una buena siembra lleva a una buena cosecha. Que el cultivo y el trabajo que conlleva es menor cuando la mitad de la faena nos la hacen otras personas, cuando nos disponen de forma receptiva a los nuevos pacientes que vayamos encontrando día a día. Debemos aprovechar la permeabilidad inicial para ir conformando una opinión y una disposición que facilite la relación. Si dejamos que el sujeto establezca un juicio equivocado o no adecuado para la interacción, estaremos permitiendo que se establezca un obstáculo difícilmente superable en días sucesivos, que nos complicará la actuación, el entendimiento y la colaboración del paciente y de su propia familia. Por lo cual el primer objetivo es ganarse al paciente.

Salud dar

Siempre fui aficionado a jugar con las palabras. Además mantuve que no se puede dar aquello que no se tiene. No podrás dar salud ni no la posees; por tanto, preservar la salud del profesional, especialmente mental, es una forma de capacitarle para la ayuda. Hemos que tener, pues, profesionales saludables, que gocen de buena salud y que puedan saludar competentemente. Medio en broma medio en serio, les decía a mis compañeros de facultad que hay que tener clase para dar clase. Fuera de estos toques con ligero tinte humorístico, me gustaría hacer una reflexión sobre el tema que andamos tratando.

El primer contacto que se hace con el paciente es el saludo inicial. Creo que este momento es de vital importancia, ya que es el marco de referencia para establecer la relación terapéutica en su sentido más amplio. Esa relación en la que le vas a dar salud; o sea, saludar, está llena de comunicación no verbal. Dar la mano es un acto cargado de simbología y de matices que crean expectativas en función de esa comunicación no verbal a la que aludía.

En mis tiempos docentes dedicaba, exclusivamente, un seminario sobre comunicación no verbal al saludo. Esperaba a mis alumnos en la puerta del aula y les daba la mano a cada uno de ellos de diferente forma, intentado abarcar el mayor número posible de sus variables, desde el más indiferente al más afectuoso. Luego debatíamos sobre lo que habían sentido ellos en el momento del saludo y cómo les había predispuestos con respecto a mí para establecer el contacto. Finalmente ejercitaban el saludo.

El resultado era muy interesante, tomaban conciencia del poder del saludo y su incidencia en las expectativas del paciente, en la generación de confianza y su actitud para establecer una relación terapéutica. Irvin Yalom y Viktor Frankl, mantenían que «Lo que cura es la relación», es decir la calidad del vínculo humano auténtico entre las personas…

 



Tres cuartos de siglo

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 14 MAR 2026 7:00 Enlace: https://ww...