martes, 5 de enero de 2010

Money, Money. (I)


Después de mi post “Qué hacer en el 2010” me pongo manos a la obra. Hay tres palabras que, tópicamente, parecen englobar todos los buenos deseos: Salud, Dinero y Amor. Aunque yo creo que quedan bastante cojas y existen otras muchas cosas constructivas a desear, me quedaré con estas para comentar.

En el tema del amor me explayé ampliamente el pasado año, dedicándole varias entradas a caballo de la poesía, al amparo de varias teorías motivacionales y otras, que fui interpretando a mi manera e, incluso, creando. Empecé el asunto el 9 de julio, cerrando el tema el 16 de septiembre. En ello incluí un relato: La berrea, que explicitaba una experiencia imaginaria, pero clarificadora a mi modesto entender.

Abordé la salud recientemente, retrotrayéndome a un artículo que publiqué hace 22 años en la prensa. La presenté como tridimensional, bajo la perspectiva biopsicosocial. Y es que en este mundo nada es unicausal. La pluricausalidad es la esencia de un sistema abierto, con todos sus elementos en interacción entre sí y con el exterior. En nuestro caso los factores biológicos, psicológicos y sociales se concatenan en una interacción que sustenta el grado de bienestar, de salud, del sujeto.

Me falta tocar el asunto del dinero. La verdad, es un tema complejo, pues nuestro mundo lo tiene como motor y andamos esclavos de él, es el que nos permite comprar todo, al menos en apariencia, el que nos da prestigio social, y nos acerca a la felicidad, insisto, aparentemente. Poderoso caballero es Don Dinero, decía Quevedo con toda la razón hace ya cuatro siglos. El asunto es que sigue siéndolo y no sabemos hasta cuando. Pero la felicidad no está en poseer cosas, en la ostentación y el deslumbramiento de los demás o, al menos, no debe de estar cuando un sujeto es maduro y no se deja llevar por estos infantilismos.

Para mí, esta reflexión tiene una especial importancia, pues determina mi posicionamiento respecto a ese perverso motor, que se ancla en la codicia que tanto mal ha hecho, y está haciendo, en nuestros días. Veamos, si no, la crisis financiera y la consecuente especulación que nos ha llevado a esta profunda tribulación. Esta situación la comenté el año pasado en la entrada: “El tobogán de la codicia”.

Me pregunto, entonces, si el elemento motivador de nuestra conducta es, o ha de ser, el dinero. Si este ha de marcar la pauta del desarrollo de los seres humanos y la evolución que, previsiblemente, nos acecha. Si el dinero es un medio o es un fin en sí mismo. En todo caso, si el dinero es mi aliado o mi enemigo. Si es como una buena medicación, que aplicada en su justa medida sana y en grandes dosis envenena.

Para situar el tema, en esta primera parte, me gustaría referirme a un par de teorías o postulados, que nos ubiquen en disposición de entender los razonamientos y argumentaciones que expondré posteriormente. En su interpretación me apoyaré para consolidar la idea central del debate.

No sé si conocéis la teoría bifactorial de Herzberg aplicada a la motivación laboral. En ella se mantiene que hay factores motivadores y factores higienizantes. Los primeros, bajo mi punto de vista, e interpretando a Herzberg, son los que surgen intrínsecamente, del interior, y tienen relación con la consistencia psicológica interna del sujeto, con los aspectos cognitivos y la forma de afrontamiento, con sus principios y valores, con su capacidad intrínseca de implicarse en un proyecto o idea. Son los verdaderamente motivantes. Los segundos, los higienizantes, llamados también de mantenimiento, son factores externos que suelen crear un contexto, entorno, o ambiente, que facilitan la existencia de los primeros; es decir, la situación adecuada para que aflore la motivación verdadera.

Herzberg sostiene que los primeros hacen alusión a la satisfacción, apareciendo esta cuando se dan, y la “No satisfacción” aparece cuando no existen. Los segundos, o higienizantes, los relacionan con la insatisfacción. Si se dan hay “no insatisfacción” y si no se dan aparece la insatisfacción. Obsérvese que no es lo mismo, para él, la insatisfacción que la no satisfacción; la satisfacción, que la no insatisfacción.

¿Y esto por qué? Yo, siguiendo sus planteamientos, sitúo el concepto de satisfacción en los aspectos intrínsecos del sujeto, en lo más profundo, en su interior y los valores y principios que nos mueven verdaderamente hacia los objetivos. Me refiero al mayor nivel de implicación por convencimiento propio, dimanante de lo más profundo de su ser. Son los verdaderos motivadores basados en la esencia del ser humano, como ya hemos apuntado.

El concepto de insatisfacción lo estable dependiente de los aspectos externos, de lo que incidan los hechos de los demás en nosotros, de la influencia del contexto; son cuestiones ambientales que nos facilitan las cosas o que nos las complican a la hora de ejercer una actividad. En todo caso, la no insatisfacción, como situación ideal, nos permite un estado o entorno adecuado para que se dé la verdadera motivación.

Dentro de los motivadores coloca: el trabajo en si mismo, los logros, el reconocimiento en la empresa, una justa carga de responsabilidad, las oportunidades de ascenso... y en los higienizantes: las condiciones de trabajo, las relaciones con superiores y subordinados, la seguridad laboral y el salario... Sí, sí, el salario, el dinero.

Por tanto, es imprescindible, o al menos deseable, que se den los factores de mantenimiento, o higienizantes, para que no aflore la insatisfacción que bloquee, o neutralice, una verdadera motivación al amparo de los factores motivadores. Un buen gerente deberá considerar esta situación para rentabilizar su gestión, facilitando los higienizantes. No incido más en ella, aunque es un interesante tema desde el punto de vista conceptual e instrumental.

Existe otro sugestivo planteamiento, más conocido, elaborada por Maslow. Se trata de una teoría que jerarquiza las necesidades humanas, siendo representada por una pirámide. Establece una priorización para cubrir las necesidades, que se inicia con las necesidades fisiológicas, pasa a las de seguridad, siguiendo con las de afiliación, salta a las de reconocimiento, para llegar, en última instancia, a las de autorrealización (Ver el dibujo de la pirámide). Sostiene que no se puede cubrir la necesidad superior si antes no se ha cubierto, con una satisfacción mínima, la inferior. Ello quiere decir que todo el esfuerzo del ser humano se orientará a conseguir la satisfacción de la necesidad básica y posteriormente a las otras. Uno de los grandes hándicap para el desarrollo cultural, artístico y de autorrealización pasa por tener resuelto el problema de la nutrición, el vestido, el hábitat, etc. Todo lo demás queda supeditado a ello. Si quieres ganarte al hambriento dale de comer y luego dile lo que quieras, que te entenderá mejor...

Pues bien, el dinero lo hemos definido como higienizante por permitir cubrir estas necesidades fisiológicas básicas, de supervivencia y sostenimiento. Ahora bien, pasa a ser motivante cuando la preocupación principal del sujeto viene determinada por la avaricia, por la codicia. Entonces, el acumulo de capital está por encima de cualquier otra necesidad, siendo más satisfactorio, para el individuo, que la propia satisfacción de una necesidad de orden intermedio, lo que no deja de tener un cierto componente psicopatológico. Solo en estos casos entiendo que se entronque al dinero en los factores motivadores, pero, insisto, lo ubico en una morbosa interpretación de su función principal y básica. Lo lógico es que nos facilite las cosas para estar en buena disposición hacia la motivación, cubriendo otras necesidades de índole más material y no que sea un motor o factor íntimo de la satisfacción, sino que evite la insatisfacción, higienizando el campo para que se dé la motivación.


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lunes, 4 de enero de 2010

Homenaje a Miguel Hernández


Yo también me sumo a ese grupo de blogueros que quieren rendir homenaje a Miguel Hernández. Siento una gran pena, un vacío inexpresable, por habérselo llevado la muerte tan temprano. Era un proyecto de riqueza, de exponencial exaltación poética, sacrificado por el odio y la miseria humana de una guerra. Su sensibilidad y su idealismo se sumaron para dar a luz un ser especial, un poeta de los que solo nacen de tarde en tarde. Alguien dijo que hubiera sido un gran sucesor de Federico García Lorca tras la muerte de este, pero la barbarie totalitaria y militarista lo llevó a ser su compañero de viaje en la lúgubre barca de la muerte indeseada.

Quiero resaltar dos momentos de su vida de especial significado, cargados de sentimiento y aflicción. Uno es el famoso poema (Elegía) a su amigo Ramón Sijé, tras la muerte de este en 1936. Es sobradamente conocido:

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
. . . . . . . . . . . .. . . .. .. . . . . . . . . . . .
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

El otro momento es su estancia en prisión, desalentado, dolorido y humillado, ocasionalmente volaba su fantasía soñando su libertad; su Canción última es un claro ejemplo de añoranza y deseo de volver a encontrarse en su casa, retomar su vida. Es un canto a la esperanza, que se verá truncada por su muerte en 1942:

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

Y yo me pregunto: Qué extraña maldición lleva este pueblo en sus entrañas, que mata a sus hijos más ilustres, en nombre de la patria, que hiere con la espada al verbo y destroza la pluma que lo talla.
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sábado, 2 de enero de 2010

Qué hacer en el 2010

Ando ya dándole vueltas al coco, como siempre, para empezar el año. En este año voy a intentar aclararme con relación a determinados temas, que estimo básicos, para mi proceso evolutivo y de maduración. Sobre todo referentes al aspecto social, de convivencia ciudadana, de comprensión de una realidad cambiante que hemos de asumir como normal, pero que debemos reconducir como necesaria. Por tanto, es mi inquietud por encontrarme a mí mismo en el papel o rol que debo desempeñar en la relación con mi entorno y en la búsqueda de los valores que dormitan en mi interior. Es un intento de definir principios válidos en una situación tan compleja como la actual. Los viejos esquemas están obsoletos. Los creencias religiosas no son válidas para todos, incluso, en muchos casos, tremendamente peligrosas por intentar controlar y asaltar el poder civil; la pluralidad y la diversidad es un hecho incuestionable; el desarrollo del ser humano pasa por cultivar su capacidad de juicio crítico constructivo y no destructivo, como se viene observando; la clase política se va deteriorando a pasos agigantados; el poder mediático asoma su cabeza amenazante de la mano de los poderosos económicamente; un largo etc. que me hace fluir un pensamiento expansivo, no en el sentido psicopatológico de la hipomanía, sino en el sentido de crecimiento y abarque de campos cada vez más amplios.

En cierta manera es la causa de este blog. Si se lee el primer post que colgué, donde hacia la presentación, se puede vislumbrar esta inquietud. El porqué plasmarla en un blog tiene un doble objetivo. Por un lado está el hecho de que escribiendo se reafirman las ideas, se elaboran más y se estructuran sólidamente; por otro es más razonable airearlas para compartirlas con los demás, para potenciar la coherencia social y evitar el aislamiento. Tengo la costumbre, o la pulsión, hacia un razonamiento continuo, a la maquinación y elaboración de esos pensamientos que surgen en cualquier momento y si no los escribes se te escapan. Mi amigo Pablo dice que soy demasiado racional... puede que tenga razón, pero también soy calvo, gordo y tengo cantidad de defectos y virtudes; es decir, soy así y con ello he de trabajar.

Y vosotros diréis... ¿Y esto a qué viene? Pienso que el camino de la maduración pasa por compartir ideas, como he dicho, y contrastarlas con mente abierta, sin prejuicios (cosa harto difícil de conseguir) y oxigenándolas, para que no se enquisten, y tomen vitalidad. Los sistemas abiertos son los que crecen. La permeabilidad es nutriente.

No pretendo convencer de nada a nadie. Creo que cada uno está en su singular proceso evolutivo, en su etapa de elaboración, conformando su propia esencia y nada es transvasable en su totalidad a otra persona. Por tanto, ofrezco mi visión y razonamiento con el máximo respeto. Esto podría entenderse cargado de pedantería, pues eso mismo lo puedo hacer en una libreta, en mi ordenador, y dejarlo en casa, sin lanzarlo a los cuatro vientos, por donde vuelan los blogs. Pero creo que intercambiando visiones de la vida, de la realidad, ideas y reflexiones, se puede articular mejor la convivencia. Necesitamos establecer las reglas del juego desde la comunicación y no desde la imposición. Si a los ciudadanos de a pie se nos ha reconocido la soberanía, debemos ejercerla. Para ello es imprescindible que nos acerquemos, que nos conozcamos, que veamos como piensan los demás y entendamos que, en ese intercambio abierto, radica la energía y le semilla del crecimiento individual, colectivo y solidario. Los sujetos son más libres en cuanto más capacidad de discernimiento y de procesamiento de las informaciones tienen; en su potencial creación de libre opinión y posicionamiento personal, sin depender o dejarse manipular por otros.

Puede que sea egoísta, aplicando otra visión del asunto: lanzo al aire lo que pienso para que lo recoja quien quiera y espero que ese alguien me devuelva lo que piensa, lo elaboro y lo acepto, rechazo o adecuo a mi idiosincrasia , con lo que salgo beneficiado. Yo os propongo esta especie de negocio o relación comercial intelectual. Que cada uno haga de su blog un mercado de ideas. Es un mercado voluntario, donde cada cual expone lo que tiene y toma de los demás lo que le interesa, tendiendo al objetivo de que al final todos tengamos lo mismo o parecido; o sea, un equilibrio justo en función de las capacidades, intereses y necesidades de cada cual, en pura justicia distributiva. Puede que consigamos mejorar la gota de agua que representamos en este inmenso océano del mundo que nos ha tocado vivir, sostener, crear o cambiar para que el ser humano evolucione. Yo quiero que mi gota de agua sea coherente, racional, libre, limpia y capaz de mejorar el contenido fétido, contaminado y putrefacto que, a veces, podemos observar en nuestra sociedad. Quiero luchar para que, cuando me vaya, deje una herencia más limpia a los que están o vengan después.

Estoy proponiendo casi un desnudo. Descubrir las potencialidades. Hacer poesía, rememorar vivencias, plasmar ideas y reflexiones, hábitos, gustos, sentimientos y demás... abrir el sistema de procesamiento de dato que llevamos cada uno en nuestro interior para compartirlo. Me gustaría que, llegado el fin de año, pudiera hacer un balance que dejara sobre la mesa una idea de ordenación social y relacional cargada de humanismo, y estructurada en unos principios perfectamente asumibles por todos.

El 18 de diciembre, con motivo de la Navidad, comencé a colgar algunas reflexiones que me han ido dando la clave de por dónde puede ir el asunto... el año es largo y la mente una máquina de pensar ignota. Ya veremos por dónde salimos. Puede que sea un incauto, inmaduramente pueril, que tiene demasiadas dudas y cosas por aclarar para seguir creciendo, falto de fe y nada adicto al dogmatismo. Interesante camino nos espera en esta vida.

A todos y todas os deseo lo mejor, a la par que intercambiar nutrientes para crecer, recordando que el camino se hace al andar y que cada uno, según dónde esté, lo ve de una u otra forma.
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jueves, 31 de diciembre de 2009

Mi brindis bloguero


Que al abrirse la puerta del 2010 te llegue la suave brisa de mis sueños, que son metas universales, y sean una constante en tu vida. Por ellos quiero brindar y levanto mi copa virtual junto a la tuya, para que se plasmen en una realidad universal y perenne estos deseos:



  1. LIBERTAD RESPONSABLE. Para que tengas la tuya y respetes la de los demás.

  2. TOLERANCIA. Para comprender a los demás sin juzgarlos.

  3. PAZ. Para poder dedicarte a crecer sin tener que emplear tu tiempo en defenderte de las agresiones.

  4. SALUD. Que te otorgue la energía necesaria para afrontar los retos de tu vida.

  5. PROGRESO Y DESARROLLO PERSONAL. Para cumplir todos tus buenos objetivos.

  6. IGUALDAD. Para que sientas a los seres humanos desde el respeto a la diversidad.

  7. ILUMINACIÓN. Para que tu mente razone sabiamente y comprendas la esencia de la vida.

  8. ALEGRÍA. Para compartir con tus amigos la sonrisa que da inicio a la felicidad.

  9. AMISTAD Y AMOR. Para que sientas la hermosura de amar y ser amado.

  10. DIÁLOGO. Para que transmitas tus ideas y te nutras de las de los demás.

  11. FELICIDAD. Para que sientas la plenitud y la esencia de las pequeñas cosas.

  12. FORTALEZA. Para que puedas conseguir tus objetivos con constancia y asertividad.

  13. RESPETO. Para saber donde poner los límites de lo propio y lo ajeno.

  14. CREATIVIDAD. Para que desarrolles la espiral de tus potencialidades y la ofrezcas a los demás.

  15. SERENIDAD. Para reflexionar y elaborar el juicio de la sabiduría.

  16. INOCENCIA. Para fundamentar la afabilidad y sencillez que te lleve a la bonhomía.

  17. SOLIDARIDAD. Para que no te olvides de los que sufren la injusticia, la explotación y la miseria.

  18. JUSTICIA DISTRIBUTIVA. Para que los recursos de la madre tierra garanticen la vida digna de cada ser humano.

Y sobre todo, SENTIDO COMUN, otro mundo es posible...

Dejémosles de herencia un mundo mejor a nuestros hijos...

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La canción que cuelgo es un canto a la universalidad del hombre, a la diversidad constructiva, a una sociedad más humana y justa, a la ruptura de fronteras y al encuentro de una globalización social y no comercial, por eso la ofrezco. En el año 2007 la proyecté en el homenaje que se hace todos los años a los emigrantes de mi pueblo, a los que tuvimos que marchar para mejorar y desarrollarnos, para buscar el pan fuera de nuestro entorno... Al terminar hubo lágrimas y abrazos. Hoy también quiero ponerla al finalizar el año y empezar otro, en el que espero que mejore algo la vida de aquellos que dejaron su tierra para buscarse la vida...¡ VA POR ELLOS!




Doctor, recéteme un cocido...


Empieza uno a estar cansado de buenas intenciones en las Navidades, para que luego todo quede en agua de borrajas. Seguiremos viendo miseria, hambre, enfermedades, injusticia, marginación, desamor, envidia, codicia, guerras, torturas y un lago etc. que nos aleja de los valores humanos más elementales. Estos valores que no tienen que ver con las religiones, sino con el sentido común y con la justicia social. Para mí, la esencia del sujeto, su bonhomía y ese sentido común les debe llevar a la justicia, a la solidaridad, a los valores humanos que están por encima de los intereses de grupos dominantes y de la gestión que hacen de los recursos de la tierra.

Ciertamente, buscamos la sociedad del bienestar, como es lógico. Pero fijaros que se fundamenta en el negocio. Solo se desarrollan y se imponen, con especial interés, aquellos aspectos del bienestar que generan dinero a las multinacionales, a las grandes empresas que manejan el cotarro entre bambalinas y a los colectivos afines.

Pongamos un ejemplo. El concepto de salud incluye la dimensión biopsicosocial. Es decir, afecta a lo biológico, a lo psicológico y al aspecto social del sujeto. Lo biológico hace alusión a lo orgánico, lo fisiológico, al funcionamiento del cuerpo; lo psicológico a la salud mental, al equilibrio psíquico, al desarrollo de la personalidad del individuo; lo social alude a la libertad, a la convivencia, a la integración en los grupos, al respeto, la solidaridad, la justicia social y un largo etc. que consolidad la vida de relación. Todo ello está concatenado mediante le interrelación, dando un resultado integral, desde una perspectiva holística o totalizadora del ser humano.

Hace 22 años, cuando yo era un chaval pletórico de fuerza y empuje, a mis treinta y pocos años, me publicaron un artículo de opinión en el diario EL SUR de Málaga llamado “El Derecho a la Salud” (lo podéis ver en este mismo blog: http://antoniopc.blogspot.com/2006/12/el-derecho-la-salud.html), que he releído ahora, comprobando cómo se siguen manteniendo y defendiendo los intereses de los colectivos más poderosos y lo poco que han cambiado las cosas. Se ha producido una modificación significativa a nivel de la asistencia primaria, como es lógico, pero los hospitales siguen absorbiendo la mayoría de los gastos presupuestarios y los grupos de poder siguen manejando, a veces con intrigas, chantajes y desviaciones poco profesionales, los resortes del poder. Alguien, en los años 80, cuando la reforma sanitaria, dijo: “No hay nada más peligroso que un médico con un bolígrafo y un talonario de recetas”, o puede que lo dijera yo...

De aquí que, curiosamente, siempre se desarrollara el aspecto curativo, privando sobre el preventivo. Este aspecto curativo se centró en lo biológico y, posteriormente en la farmacopea que se aplica en la psiquiatría, que trata lo psicológico. No se pensó en la calidad de vida sostenida, sino en restablecerla una vez perdida, en lo referente a la enfermedad biológica. Ello está por encima de los aspectos psíquicos y sociales.

¿Nos preguntamos por qué? Veamos: La prevención genera gastos de cuidadores y de formadores, de creación de hábitos saludables, de conductas sanitarias adecuadas... Lleva a un mayor conocimiento del ciudadano sobre la calidad de vida y la materia sanitaria; por tanto, a una mayor autonomía respecto al técnico y de los aspectos mágicos del curar, le hace más libre y menos dependiente. ¿Dónde está la multinacional de turno que sirva semejante producto? Sin embargo, póngase enfermo e inmediatamente aparecerá un abanico importantísimo de fármacos para su curación. La Seguridad Social gasta ingentes cantidades de dinero en estos productos; dinero que suele volar a las manos de las grandes multinacionales. Por tanto, el interés de estas empresas está en potenciar el uso y la venta de sus productos, que solo se venderán con la existencia de la enfermedad. Han sido tan hábiles que han destrozado el dicho popular tan acertado de: “Más vale prevenir que curar” y han centrado nuestros hábitos en la curación. Lo de vale por valor beneficioso, lo han traducido a coste, de costar. Si usted va al médico y este le dice que su estreñimiento necesita cambiar sus hábitos alimenticios y no le manda un fármaco, usted piensa que es un mal médico y en cómo anda de mal el sistema sanitario.

Sin embargo, si entendemos la salud en la dimensión que he referido, sería mejor para las arcas de la Seguridad Social y de los Estados, potenciar los hábitos saludables y esquivar la enfermedad. De esta forma, no solo se evitan gastos farmacológicos y terapéuticos, sino bajas laborales que afecten a la producción empresarial... o lo que es lo mismo, se obtendría una mayor rentabilidad, reduciendo el coste social.

Recuerdo, con cierto humor, que cuando veía un producto fabricado por los laboratorios Roche, acababa diciendo: esto es “de Roche”; y así vamos, derrochando dinero en unas cosas, porque le interesa a los grupos dominantes, y abandonando otras más importantes. Si no ganan bastante, nos acojonan con las gripes A y demás, y venden mediante el miedo, que muchas veces se convierte en terror.

Ya que la alimentación es básica para la subsistencia del ser humano y, por tanto, más importante que la medicación, sería aconsejable que el Estado se gastara más pasta en ella que en la medicina. El principal objetivo debería ser eliminar el hambre y la miseria de nuestro país y del resto del mundo, aunque eso no fuera rentable a las multinacionales.

¿Qué os parece si proponemos que la Seguridad Social, apoyada por los Presupuestos Generales del Estado, recetara alimentación a los hambrientos y necesitados? Aunque este mundo se mueve por la codicia, el dinero, el poder, el egoísmo, el interés personal o de grupos... se aparta del humanismo, de la justicia, de la filantropía constructiva, del respeto a los demás y al entorno, no estaría mal que se pudiera eliminar el hambre y la miseria, aunque fuera con recetas...

Puede que esté delirando. Puede que si me oye la multinacional de turno me ponga en tratamiento con Haloperidol (así me saca la pasta y vende su producto), pero de lo que estoy cada vez más seguro es de que hemos perdido los papeles y que en su lugar nos han colocado los papeles de los intereses del gran capital...

¿Podremos ser defensores de la vida, de la familia y la cultura occidental sentados en nuestras repletas mesas, mientras sucede lo que denuncia Jean Ziegler, y quedarnos tan panchos? Mirad el video...


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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Al final, mis deseos...


Bueno, aparte de lo que yo piense o sienta en Navidad, hay una cosa que está por encima de todo ello. Es el afecto y cariño que os tengo. Hace un año no conocía vuestra existencia, hoy me congratulo de saber que existís, que en este mundo hay tanta gente libre de espíritu dispuesta a compartir, a respetar y a comprender a los demás; a confrontar sus ideas y exponerlas con la palabra, a rechazar la violencia y a defender la razón y el razonamiento como forma de llegar a ella. Me siento cercano a todo un elenco de personas con las que comparto visiones de la vida, en unos casos más y en otros menos, pero que me abren el balcón de su casa para ver las cosas desde el mismo, lo que me permite entender y comprender al creyente, al agnóstico, al ateo... al de esta acera y la de enfrente, al que circula por el centro y a todo el que con buena fe viene a dejar su comentario.

Todos los años he hecho un montaje en pps felicitando a mis amigos, buscando cierta trascendencia a la Navidad. El año 2007 fue con fotografías de la exposición de Rodin en la calle Larios de Málaga, el pasado con fotos de la misma ciudad... Este año, por falta de tiempo, lo he montado sobre el del año pasado con algunas variables, dado que mis deseos e intenciones son los mismos. En todo caso, plasmé mis inquietudes y preocupaciones, mis deseos y visión de la vida para mejorarla y compartirla (Por cierto, si alguien está interesado/a en recibirlo solo tiene que hacerme llegar su e-mail al mío apcblog@gmail.com, y se lo remito).

Hoy os quiero desear a todos lo mejor de lo mejor, junto a vuestros seres queridos. En este año, y en los venideros, os deseo de todo corazón un buen caminar por el sendero de la felicidad, por el camino cotidiano de la vida; para que vayamos comprendiendo su esencia; para que entendamos sabiamente el espíritu de la convivencia; para que nuestro criterio, al amparo de la razón y el claro discernimiento, sea constructivo, positivo y edificante de un mundo de justicia, que nos saque de este situación de confrontación, incomprensión, guerra, imposición de la fuerza, engaño; para que el amor bien entendido sea el motor del desarrollo, en lugar de la codicia. Para que llegado el final del camino, hayáis sembrado la vereda de frutos y de flores; para que al hacer el balance sintáis el trabajo bien hecho, la plenitud de la vida, el orgullo de dejar vuestra simiente, el placer de haber colaborada a construir un mundo más justo y humano.

No hablo de salud, que os la deseo; ni de dinero, que solo es un instrumento y no un fin. Hablo de que podáis entrar libremente en vuestro interior, conocer vuestra esencia y desarrollaros como personas libres, como fuentes de energía positiva, con madurez y sentido de la justicia y el respeto, con visión holística, para que nos integremos y construyamos un entorno más justo, equilibrado y sostenible; para sacar a este mundo de la mediocridad y llevarlo en volandas al idealismo compartido, al sentido humanista de la vida.

No es que ahora sea Navidad, este deseos es para hoy, mañana y siempre. Para que toda la vida sea una Navidad en su mejor sentido de la palabra, desvestida del mercantilismo y centrada en las buenas intenciones. No es que no me guste la Navidad, es que me gustaría que durara toda la vida, despojado del aspecto comercial y centrada sobre la limpia luz de las buenas intenciones.

Yo he vivido muchas navidades a lo largo del año con mis amigos y amigas, con mi familia y seres queridos. Os presento algunas fotos en este slide con el deseo de que se repitan en el próximo año. Son un homenaje a todos ellos y ellas que me han permitido momentos de encuentro y felicidad, de compartir vida a lo largo del año pasado, una forma de darles las gracias por estar en mi vida y sentirlos cerca.

martes, 22 de diciembre de 2009

Hablemos de Navidad

(Málaga iluminada)
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A mí siempre me causó cierta desazón la Navidad. En un principio me pareció algo maravilloso, mágico, donde se mostraba al mundo nuestra bondad y mejores deseos, se buscaba la paz, la igualdad y la justicia al amparo del nacimiento de Jesús, el hijo de Dios hecho hombre. Era una visión tierna, infantil y cándida, donde la simpleza y la ingenuidad se daban la mano. Donde, a pesar de vivir en la injusticia sostenida de una sociedad dictatorial, desigual y de clases, la inocencia se imponía sobre estas diferencias y anomalías. Yo era el hijo de un pobre campesino que era explotado a lo largo de todo el año. Después volvía a verlo todo igual; el trabajo y sufrimiento de mis padres, la desnudez y el hambre de los niños, la miseria y la desigualdad, la riqueza del señorito y su prepotencia y orgullo abonados por sus buenos actos navideños.

Más tarde, cuando fui creciendo y digiriendo la realidad, me pareció bastante hipócrita, como un lavado de conciencia, como mostrarse a uno mismo que tenía bondad en su interior, la sacaba a relucir y, una vez comprobada, la guardaba contento, pues todavía existía, quedando almacenada para el próximo año. Lo malo es cuando descubro el mercantilismo, la manipulación y utilización comercial del mensaje navideño. Le regalamos y nos regalamos cosas, a nuestros hijos, familiares, amigos y a nosotros mismos, pero nos olvidamos de los que sufren durante todo el año, seguimos manteniendo las injusticias y las desigualdades. En esas fechas hay que ser felices, amables, bondadosos y estar cargados de buenas intenciones, pero todo por obligación. Ese ejercicio crea la incongruencia, digamos cognitiva, entre el tener que ser y estar por obligación, y el ser y estar realmente, desde tu interior.

Ciertamente, creo que hay mucha gente que mantiene ese espíritu generoso a lo largo del año y de toda su vida, que son ejemplares y que no tiene nada que ver con la Navidad, sino con el ejercicio de su bondad personal. Yo, ante esa gente, sean creyentes o no, me quito el gorro y digo: “chapeau”, aunque yo no sea creyente. Yo respeto las creencias si estas me respetan a mí, si no quieren imponerse descalificando mi visión. De lo contrario me parecen alienados hasta el punto de obviar la única gran verdad que hay en este mundo, que es la diversidad enriquecedora.

A lo largo de la historia ha habido grandes hombres que han sembrado la justicia y la bondad, la comprensión y el diálogo, una filosofía de vida basada en el humanismo y en el respeto al ser humano por encima del dinero y el poder. Esos hombres fueron removedores de conciencias, enemigos de lo establecido, buscadores de la igualdad y la justicia, buscadores y/o descubridores de la esencia del ser humano. Llámale Cristo, Buda, Zaratrusta, Confucio... y por qué no incluir a los grandes pensadores y filósofos griegos. Luego llegaron los otros, los poderos, los fariseos e hipócritas, se adueñaron del mensaje, se apoltronaron en el poder en el nombre de Dios y de esas grandes filosofías y se adueñaron de todo, manipularon y comercializaron con ello. Hábilmente, apoyados en la sensibilidad de la buena gente, los arrastraron a su terreno y volvieron a engañarlos para usarlos en beneficio propio... Los fariseos de las religiones se aliaron con el poder para dominar el mundo y perpetuar la injusticia, esa injusticia que les permitía estar arriba, encima de los demás, en lugar de luchar contra ella. Veo una gran similitud entre las estructuras religiosas actuales y la farisaica de hace dos mil años. Los templos, el oro, los oropeles, los ritos, los dogmas, el poder, la ascendencia sobre el pueblo, el intento de control educativo y del conocimiento, la alianza con el poder civil, el control sobre las conciencias, la limitación y definición del marco del pensamiento, etc...

No sé, creo que este año haré como siempre. Celebraré una gran cena el día 24 de diciembre junto a mis hijos, brindaremos con cava catalán, beberemos vino de procedencia variada según el plato, y comeremos las delicias que se cocinan en casa, después entregaremos los regalos... y es, amigos míos, que como cada año, el día 24 cumple años mi mujer, la compañera con la que vivo desde hace 35 años. El resto de la familia la homenajea ese día.

Aprovecharé para hacer un pequeño balance, aunque es un acto que suelo hacer de cuando en cuando, sin esperar a final de año, para ver como van las cosas, cómo puedo mejorar mi vida y las de los que me rodean, si ello depende de mí sin renunciar a mi esencia. Me cargaré de intenciones y volveré a mirar en mi interior sabiendo que mi felicidad no depende de lo externo, sino de cómo yo vaya haciendo el camino, de cómo me vaya desarrollando, de seguir bebiendo de todas las fuentes que juzgue adecuadas y nutrientes, de compartir con mis amigos y amigas aquellas cosas que tenemos y son compartibles en una cena interminable...

En suma, quiero que mi Navidad dure 365 días al año; este, el próximo y así hasta el final de mi vida... Me gustaría que todos mis amigos y amigas me acompañaran... ¿Tú te vienes?

Empezaré reflexionando sobre estos puntos u ocurrencias que me han venido a la mente, a lo que te invito:


1.- Amar a la gente es facilitar su crecimiento

2.- Disfruta compartiendo con tus amigos

3.- El mundo está en ti, según tú seas así será.

4.- El mundo te hace a ti, pero tú haces el mundo.

5.- Cada uno es responsable de lo que le corresponde.

6.- Abre tu mente a los demás, así comprenderás mejor la sociedad.

7.- Expresa lo que sientes para que los demás vean por tus ojos.

8.- La diversidad enriquece, la uniformidad encapsula.

9.- Piensa en positivo para crear.

10.- Crear fronteras es ser aldeano, romperlas es ser universal.

11.- ¿Egoísmo o Filantropía?

12.- La felicidad no está al final, sino en el camino.

13.- El hombre es dinámico, sus principios con él.

14.- Tu caminar va de la mano de tu inteligencia.

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(Desde mi bodeguilla)

Este brindis va por vosotros, con mis mejores deseos de felicidad para este y todos los años de vuestra vida.

La crisis de Ceuta

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 22 AGO 2026 7:01 Enlace: https://ww...