sábado, 31 de octubre de 2026

Días de santos y difuntos

 

Opinión

Por Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 31 OCT 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/10/31/dias-santos-difuntos-135939934.html

Cementerio de Cuevas de San Marcos. Foto A. Porras

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Como cada año por estas fechas planificaba mi visita al cementerio donde yacen mis antepasados. Son momentos para revivir los recuerdos de nuestros familiares y conocidos que ya nos dejaron. Siempre dije que los muertos viven en la memoria de los vivos y en estos días de los santos y difuntos, retoman su vitalidad e influencia en nuestras vidas a través de la nostalgia y la memoria. Flores, luminarias, adecentamiento de los panteones… son un claro homenaje a los seres queridos que se fueron, dejando su huella en nuestros corazones.

Aunque la cosa dé un poco de yuyu, o sea miedo, aprensión, rechazo o malestar, la muerte forma parte de la vida, eso sí, de la última etapa… ¿Qué pasa después? cabe preguntarse. Pues depende de lo que usted crea piense o espere dentro de la pura especulación, deducciones personales o de la fe del credo que practique; en todo caso es inevitable. Lo que viene luego es ignoto, desconocido. Lo más probables es que se dé, digamos, la deconstrucción biológica de nuestro organismo a través de un proceso natural llamado descomposición o ciclo tafonómico. Digo deconstrucción porque nuestros átomos no desaparecen, sino que se integran en otras estructuras, por lo que siguen configurando la ordenación cósmica.

Es natural como fin del camino que venimos transitando dentro de unas expectativas normales del vital proceso evolutivo, o sea cuando ya se es mayor y se han cumplido los plazos naturales de los distintos ciclos vitales. Lo que no es de recibo y, además, rechazable desde la lógica, es que asistamos al fallecimiento de gente joven que aún no han recorrido toda la ruta. Recuerdo que una amiga, que había sufrido la pérdida de un hijo relativamente joven, decía: «No hay pena mayor que ver morir a un hijo, eso no es lo natural, primero he de morir yo».

A este lado de la vida

Mientras rumiaba sobre estos pensamientos conduciendo para pasar la ITV de mi vehículo, la radio disparaba noticias y comentarios mañaneros sobre cosas ocurridas a este lado tan convulso de la valla.

Bolsonaro ha hecho un Puigdemont y se ha dado a la fuga a los EEUU, a su propio Waterloo, aunque sin maletero según parece. Puede que le haya visto las orejas al lobo y ante las acusaciones de blanqueo de capitales y corrupción ha puesto pies en polvorosa no vaya a acabar entre rejas.

Netanyahu, aunque gana las elecciones en Israel, pierde capacidad para formar gobierno. Tampoco puede hacerlo el general retirado Eisenkot, su oponente. Toman protagonismo o capacidad de influencia los partidos árabes que han incrementado su representación considerablemente. Puede que Israel quede bloqueado para configurar un gobierno… ¿Habrá nuevas elecciones o pactara Eisenkot con los partidos árabes? Ojalá fuera esto último y diera un giro la política en Palestina mediante un gobierno israelí más razonable y humano.

Mientras, aquí al lado, en Serbia, salta la sorpresa y Aleksandar Vučić pierde las elecciones ante una lista estudiantil cuasi acéfala, que le gana por mayoría absoluta. El caso recuerda a la caída del húngaro Viktor Orbán. Al menos ha reconocido su derrota.

Nos queda por ver qué pasará en las elecciones de medio mandato de los EEUU. Parece que el emperador naranja no las tiene todas consigo y peligra su control sobre ambas cámaras. Si las pierde… ¿habrá impeachment? ¿Podemos tener esperanza en que este desquiciado mundo que nos trajo el trumpismo pueda reconducirse hacia la paz y el orden basado en el derecho internacional? Tal vez no, porque esta guerra ya se ha iniciado ensayando modos y estrategias diferentes, basadas en el uso y abuso de la IA y de la alta tecnología e ingeniería que pregona el neoliberalismo. El caos puede que sea el principal elemento del proceso para instaurar el darwinismo social.

La parca esperaba en Urda

Sobre muerte, conflictos e ITV andaba mi preocupación cuando saltó la noticia. El locutor corta el discurso para indicar que se ha producido un accidente de tren de dimensiones aún no conocidas, pero que pudiera ser de gran importancia.

A partir de ese momento cambia todo el panorama informativo. El horror se pasea por la televisión y la radio y los corazones constreñidos por el dolor y la desgracia ajena sangran lágrimas de pena solidaria con el sufrimiento de las víctimas. Salta en la memoria Adamuz y la incomprensión. ¿Cómo es posible que otra vez se haya producido otro trágico accidente de tales dimensiones? No es momento de señalar a nadie, pero sí de exigir e iniciar las investigaciones oportunas para esclarecer los hechos. Anoche ya se podían oír los mensajes con instrucciones remitidos desde el centro de control de Atocha a los conductores de trenes, por los que el AVE inició su marcha.

Como casi siempre, los servicios públicos encargados de afrontar la crisis muestran su competencia y disposición para atajar el momento. Bomberos, policía, Guardia Civil, UME, Cruz Roja, servicios sanitarios de emergencias, hospitales y los vecinos de Urda, junto con otros muchos entes de cooperación, se vuelcan para afrontar tan grave accidente, aunque la desgracia es irreparable. Creo que todos ellos merecen nuestro especial agradecimiento como ciudadanos solidarios ante la tragedia.

Estamos en precampaña y existe el riesgo de que la tragedia sea utilizada políticamente, ejerciendo juicios previos y temerarios como estrategia de campaña. La verdad debe ser descubierta y mostrada por aquellos que, teniendo la capacidad y el conocimiento necesarios, puedan alcanzar conclusiones definitivas basadas en evidencias y no en suposiciones y especulaciones imparciales e interesadas de algunos medios venales afines a una u otra cuerda. Por tanto, son los resultados del proceso de investigación y las conclusiones judiciales los que deben poner negro sobre blanco lo ocurrido, identificar a los culpables y exigir las responsabilidades consiguientes, caiga quien caiga, incluso por vía penal.

La política

Sabemos que no nos libraremos de la política canalla que se viene ejerciendo desde casi el inicio de la legislatura, pero, al menos, no deberíamos dejarnos llevar por intereses espurios. La batalla política se dará, sin duda y sin cuartel. La campaña ha dado un giro incuestionable y el accidente será un elemento emocional de primer orden. Tal vez acabe opacando a los demás problemas de interés ciudadano. Pero seguimos teniendo derecho a exigir al mundo político una oferta programática clara donde se integre toda lo problemática que nos afecta, incluida, por supuesto, la gestión ferroviaria.

No queremos, al menos yo, ruido, fango, bulos, insultos y heces esparcidas por las RRSS. Evitemos el morbo donde se regocija la mala gente, donde la vileza y ruindad se muestra incluso por el verbo o la palabra que retrata a quien la emite.

Mientras tanto, seguimos afectados emocionalmente por la desgracia del accidente de Urda, tanto que no será posible olvidarlo en ningún caso, como no los anteriores que ocasionaron pérdidas humanas, las materiales son otra cuestión. Siguen presentes; Adamuz (2026), Rodalies (2026), Angrois (2013), metro de Valencia (2006), Chinchilla (2003) y un amplio etc. que se pierde hasta 1944 con el de Torre del Bierzo (León) del que no se tienen noticias del número de fallecidos, pues el régimen no lo difundió aunque se habla de entre 100 y 800 fallecidos según que fuente. Un trágico historial martilleando en la memoria colectiva cada vez que se da otro caso similar.

Este año, además de acordarnos de nuestros ancestros y ascendientes más cercanos, sentiremos el peso de la desgracia de Urda. Son, de momento, 69 conciudadanos que no estarán con nosotros en este lado del recuerdo, sino al otro lado de la memoria. Hoy todas las víctimas son iguales, nuestras, sean del credo o ideología que fueren. Con todas debemos empatizar y sentirnos unidos a su sufrimiento…

Especial cariño y homenaje para mi vecina de Cuevas de San Marcos, María de los Ángeles Mazo Banegas, regente del hostal R-Conecta, fallecida en el trágico accidente de Urda. No era natural del pueblo pero se asentó en él para potenciar el turismo rural y el encuentro con la naturaleza. Pretendía, tal como indica el nombre de su casa rural, conectar con las esencias del pueblo donde se había integrado. Le obsequié con algunos de mis libros para que los pusiera a disposición de sus clientes, unas lecturas sosegadas para el descanso. Amiga, Ángeles, descansa en paz, que la tierra, que tanto amabas, te sea leve.

 

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