jueves, 6 de octubre de 2011

Poema de amor


Me desperté de madruga con versos en los labios, con ganas de escribir algún poema y luego, tras dar algunas vueltas a los versos ya perdidos, afloraron estos otros que os presento y que a Loli le dedico…

(Foto tomada de internet)



Te veo en el horizonte

y a caballo de la brisa

me llega tu perfume,

las olas se presentan con tu canto

y el abrazo de su espuma

me cubre con el manto de tu piel.

No sé si el agua es el destino,

no sé si el amor se nos diluye,

no sé si el mañana está contigo.

Pero sé que navegas en tu barca

a la par que navego en mi velero,

que en la distancia tan extensa

ya no hay montes, ni siquiera oteros,

solo el suave manto de la mar

que ondula su cuerpo en primavera

allanando el camino que me espera

para conjuga contigo el verbo amar.

lunes, 3 de octubre de 2011

V Encuentro de poetas en la red y viaje por Castilla


Portada y contraportada de la antología

A propósito de encuentro, quiero agradeceros, a todos y todas, las más de 50.000 visitas que habéis hecho a este humilde blog en los últimos dos años, además de las entradas por facebook. Gracias por el interés que mostráis en él y por honrarme con vuestra visita y comentarios. Pero vayamos al tema, pues quiero compartir con vosotros mi último encuentro poético y el viaje…

En el recital

El pasado fin de semana, 24 de septiembre, hemos celebrado en Sigüenza un importante encuentro de poetas en la red, es el 5º, y se ha editado por primera vez una antología con los poemas presentados por cada uno de los participantes. Yo, aprovechando la circunstancia, me he dado un “voltio” por otros lugares para disfrutar de una turné turística por la zona acompañado, lógicamente, de Loli. Pero vayamos por partes.

Catedral de Sigüenza

El encuentro, después del celebrado en Granada hace 6 meses, ha sido todo un éxito, no solo por los poemas que se han aportado y editado en la antología, sino por el propio concepto de encuentro, aunque, tal vez, deberíamos hablar de reencuentro, puesto que no es la primera vez que se lleva a efecto esta especie de hermanamiento.

Sigüenza es un lugar singular. En él te sientes identificado con la historia, entras en el debate de los conflicto que generaron esta España que nos cobija y, como andaluz, observas la fuerza de la Castilla que conquistó Granada. No entro, pues, en la cultura adusta y guerrera castellana que aniquiló a la hedonista nazarí y de la que quedó el gran testigo y sacrificado doncel, Martín Vázquez de Arce, que dejó su vida en la vega granadina a los 25 años, cuando corría 1486, en la acción de la Acequia Gorda. El doncel no deja de ser una excepción, junto a Jorge Manrique y otros pocos, con el libro entre las manos, pues la guerra y la pluma son difícilmente conciliables, antes, ahora y siempre…


Sigüenza. Plaza Mayor

Para un sujeto del sur, Sigüenza no es un buen lugar para vivir, pero sí para visitar y maravillarse de su pasado esplendor, de su majestuosidad y monumentalidad. Hay dos elementos básicos que denotan la cultura castellana y cristiana; por un lado está el castillo, una fortaleza inexpugnable que habla de su poderío militar (donde se ubica el parador de turismo), ya se sabe, una organización férrea, como la militar, acaba sumando esfuerzos impresionantes bajo la sumisión de sus miembros y expandiendo el poder de sus gestores. Y por otro encontramos la magnificencia de su catedral. La otra gran organización, en este caso religiosa, que sostuvo, para lo bueno y para lo malo, a esta cultura nuestra que nos lleva hoy día a ser tan críticos con ella, donde el poder se antepone al humanismo.

Decía que no es buen sitio para vivir un andaluz acostumbrado a la brisa del mar, a la atemperada meteorología y al dulzor de su cálido invierno. El clima continental nos resulta bastante enclaustrante, en sus crudos inviernos, a los expansivos sujetos sureños. No veo, pues, a Sigüenza como una ciudad para vivir, pero sí para visitar y disfrutar de su singularidad y de su estación estival… por favor no se me ofendan los seguntinos, pues cada lugar tiene sus pros y sus contras…

Pero volvamos a la causa de esta entrada. Bajo mi opinión, el encuentro fue todo un éxito pues ya se encargó Ana de su organización y de que todos nos sintiéramos como en casa. Gastronómicamente buena cena en la Taberna Seguntina el viernes; emotivo recital el sábado, con lectura de dos poemas por parte de cada participante, con su variabilidad, su temática diversa y la singularidad de cada cual, que nos abrió el campo de la poesía, de la que yo, humildemente, me siento un alumno interesado, y la cena del propio sábado con algunos problemillas por la poca calidad y vista de los gestores del Asador de Sigüenza, que mostraron su ineficacia en el saber y entender de marketing y clientes. Pero en resumen, nos encontramos una espléndida ciudad que nos otorgó un magnífico marco para el encuentro.




Sigüenza. Plaza Mayor y Catedral

Volver a encontrarnos con amistades fraguadas en el encuentro de Granada, descubrir otras y conocer en persona a amigas del mundo bloguero, como es el caso de mi estimada Cristina Gracia Barreto, ha sido un verdadero placer. Es esa magia de Internet, que te conecta con gente con la que compartes motivaciones y al final te facilita el encuentro con la faena ya hecha, la criba y selección de amistad está fraguada… ello te da garantía de cierta afinidad.

Ya estamos trabajando para el próximo encuentro en Bilbao, de la mano de Santiago Liberal, que hace honor a su apellido liberando toda la energía necesaria para la organización del evento siguiente.

Pero como el mundo es poesía, también os quiero contar los efectos colaterales del viaje. Aprovechando tan importante motivo adornamos el viaje con otros desplazamientos, de los que nos gusta hacer, por este impresionante país que tenemos a bien disfrutar y, a veces, padecer, como es España.

Valdepeñas

Para no cansarnos mucho en el viaje, pues la edad y las limitaciones propias se han de considerar, hicimos noche en Valdepeñas, hotel Veracruz, un **** que a través de Booking.com, con quien solemos trabajar en las reservas vía Internet, nos salió con una excelente relación calidad precio. Valdepeñas, al que habíamos visitado de pasada y visto algunas bodegas y museos, nos sorprendió en esta ocasión con su iglesia mayor, la plaza aneja y sus bien cuidadas calles del casco antiguo. No se queda a la zaga la Venta del Comendador (no el de Fuenteovejuna), recomendada y recomendable, donde por 9 euros nos atizamos 6 copas de buen vino y doce buenas tapas (entre los dos, claro está); bonito lugar bien ambientado.

Ayllón

El domingo, terminado el encuentro poético, tras desayunar con Juan Pan y Carmen, nos dirigimos a Carrión de los Condes, en Palencia, donde nos esperaban nuestros amigos Pablo y Marisa. En ruta paramos a tomar café en Ayllón (Segovia), de donde es mi amiga y compañera Petri, para hacer alguna foto y darle un poco de envidia. Bonito lugar... valió la pena la parada. Después, Aranda de Duero fue un buen sitito para comer… a resaltar un exquisito foie de pato sobre lecho de cebolla caramelizada, presentado en tosta, que era una verdadera delicatessen… son de aquellos productos que solo la calidad justifica su exigüidad.

Carrión. Pantocrator

Llegada a Carrión de los Condes, pequeña siesta reparadora, que ya no tiene uno 30 años, y a saludar y departir con los amigos, además de Pablo y Marisa, Ana, Carmina, Celes, Ricardo, etc… Unas copas y una buena sopa castellana en la cervecería “J.M.” de Belén, de esas que ella sabe, a la que le mando un abrazo con mi agradecimiento por sus detalles, y después… a retirarse.

Orbaneja. El beso de los camellos y vista del pueblo

Al día siguiente visitamos Orbaneja del castillo, en la provincia de Burgos. Singular y preciosa villa que ofrece espléndidas vistas de sus caprichosas figuras en un entorno kárstico modelado por el alto Ebro y sus manantiales, como la Cueva del agua, con techos modulados por el agua que creó caprichosas oquedades, en ausencia de las fálicas estalactitas, semejando otros órganos reproductores complementarios a ellas (ver foto). De esta cueva mana abundantemente agua, que atraviesa el pueblo y huye en cascada hacia el cauce del Ebro… Sólidas casas de piedra, bien cuidadas calles y espléndidas panorámicas. Un excelente lugar para tomar una cerveza en plan bucólico, antes del buen cocido montañés.

Cueva del Agua. Esta oquedad está en el techo, puede que nuestra madre naturaleza se haya subido la falda... Al lado, por si acaso, la cascada. (Orbaneja)

Dejamos otro día para visitar la villa romana de La Olmeda y Saldaña. Aunque ya conocíamos ambos lugares, los cambios habidos nos permitieron encontrarnos con bastantes novedades, sobre todo en la primera. De La Olmeda hay que resaltar, singularmente, sus mosaicos romanos, su magnitud como villa residencial de los patricios o señores romanos dueños del entorno y el importante yacimiento que presenta para conocer la vida en la zona durante los últimos tiempos del imperio romano.

La Olmeda. Mosaico con motivo de caza

Saldaña es una villa que me atrapa con su monumental Plaza Vieja, la Casa Torcida, convertida en bar restaurante en la actualidad, el Bodegón, sus gitanillas, cargadas de colorido primaveral en su otoñal resistencia, colgando de los balcones, su mercadillo de martes y el complemento museístico de La Olmeda en su Iglesia de San Pedro. Una cerveza en la plaza, al amparo de los soportales, acompañada de una buena tapa, crea el entorno perfecto para sentirse de maravilla.

Saldaña

He dejado Carrión de los Condes para el final, pues es donde pernoctamos, en casa de nuestros amigos Marisa y Pablo. Habría mucho que hablar de esta villa de gran solera histórica y núcleo importante en el Camino de Santiago y, ya se sabe, el románico palentino tiene su máxima expresión en esta zona del camino, empezando por la joya de San Martín de Frómista. Pero en Carrión os vais a encontrar con un espléndido monasterio de San Zoila, convertido hoy en hotel, que muestra distintos estilos o influencias arquitectónicas a lo largo de su existencia, desde el románico de su fachada occidental al barroco más esplendoroso de su fachada norte, incluso, el plateresco de su claustro es una joya.

Carrión. Fachada de San Zoilo.

No podemos olvidar el monasterio de las Clarisas, que como bien se sabe son las monjas que mejor manejan los huevos (entiéndaseme y no vayamos a pollillas, como dicen los granadinos), al menos en sus claras, con espléndida repostería. Es costumbre llevar huevos a estas monjas antes de casarse para garantizar un matrimonio feliz, lo que te llevaría a decir que eres feliz por los huevos… Dejemos las sutilezas picaronas y vayamos al tema… Tienen también un buen museo.

Maravilla veréis en los restos de la iglesia de Santiago, del siglo XII, quemada en tiempos de la invasión francesa, con su Pantocrator de la fachada de exquisita y magistral realización, que se rodea del Tetramorfos, los emblemas de los cuatro evangelistas, a la par que se puede observar en su pórtico la representación escultórica de distintos oficios de su tiempo. Santa María del Camino, iglesias de Belén, San Julián, San Andrés, etc. dejan de manifiesto el papel de la religión y el peregrinar por estas tierras camino de Santiago. El propio río Carrión, su puente del siglo XVI, sobre otro del XI, la plaza del Ayuntamiento, y el refrescante Plantío, arbolado al margen izquierdo del río, son también dignos de tener en cuenta.

Carrión. Plaza del Ayuntamiento

No dejaré de nombrar la casa de los Lomana, donde se crió mi amigo Pablo, y de la que conocí su patio porticado y el pozo brocado en el centro. Por cierto, por allí pasaba, de cuando en cuando, la famosa Carmen Lomana en su infancia, prima, aunque muy distinta, de Pablo que es carente del más mínimo histrionismo.

Bueno, como he sido un poco tostón y nunca sabe uno hasta donde llega la paciencia de cada cual, os dejo enlaces o hipervínculos en cada lugar para que podáis conocer más en profundidad la localidad en cuestión y si os apetece ver las fotos podéis visitar mi album picasa cliqueando aquí.

Adiós, Carrión...

jueves, 22 de septiembre de 2011

A vueltas con la pena de muerte


Una vez más un Estado de los EE. UU., en este caso Georgia, ha cometido un “homicidio legal”. Esta especie de subterfugio para arropar un asesinato desde el poder, vuelve a dejarnos con la boca abierta ante tamaña insensatez.

Troy Davis, al que se le acusó con pruebas, al parecer poco convincentes, hace más de 20 años, de haber asesinado a un policía, vuelve a poner en la picota también a los EE. UU. de América.

Por lo que he leído se dan circunstancias poco claras que atestigüen la verdad de lo que se le imputa. Pero, eso deja de tener sentido si se piensa en la prepotencia, arrogancia, soberbia y mucho más que muestran estos paladines de la justicia hecha a su imagen y semejanza, cuando deciden quitarle la vida a alguien.

Lo cierto es que una ejecución, además a destiempo, es la negación de la justicia y de todo el sistema de reinserción que conlleva en su propia filosofía. El error, el crimen, el asesinato, y todos los delitos que queramos conllevan prisión como castigo, pero también como medio para rehabilitar y reinsertar al sujeto, de lo contrario mostraremos que hemos dejado de creer en la posibilidad de mejorar al ser humano, de rehabilitarlo y reeducarlo, lo que sería un fracaso total… entonces para qué gastarnos dinero en la educación?. En este caso, tras los más de 20 años, este señor ha dejado de ser el que era y han matado a otro distinto. Ha cambiado por la vía de lo natural, en su propio proceso evolutivo, y por la vía de las influencias y la reflexión en la típica dinámica del desarrollo personal. Incluso en el supuesto de que este señor fuera el asesino, curiosamente negro, ya no lo es, pues él no es aquél en su integridad. Se puede comprender que el asunto no esta exento de la satisfacción o venganza de la victima o su familia, pero las victimas suelen estar muy influidas por las emociones encapsuladas durante 20 años, lo que muestra su inmovilismo.

Este viejo dilema entre detractores y defensores de la pena de muerte, no deja de tener vigencia. Pero lo más lamentable es que se dé en un país que presume de defender la democracia, los derechos humanos y ser paladín de la justicia criticando ejecuciones en otros países, tanto por la forma como por el fondo.

Es cierto que todas las sociedades tienen una dosis de enfermedad, pero, en este caso, hay un componente crónico que se ancla en la historia de los EE. UU. y la dinámica de dominio y conquista de las tierras propias de los nativos. Las armas se impusieron y usaron en una guerra de rapiña carente de valores, que osciló desde lo macro a lo micro. Es decir, desde el enfrentamiento entre el ejército y las tribus, a la par que entre los colonos y los indios. Ello dio pie al uso indiscriminado de armas, al desprecio a la vida ajena y a la imposición del orden con la propia pena de muerte, bien en la horca, bien en la silla eléctrica más tarde, que todavía colea. Lo lamentable es que los EE.UU. no han sabido, o podido, crear una cultura de respeto a la vida, aunque anden con la incongruencia de la lucha antiabortistas por un lado y la asunción de la pena de muerte por otro, en una misma conciencia, sin entender las diferencias entre ambas, rechazando el primero y apoyando el segundo.

En 1988, se ejecutó a Earl Clanton, otro caso que hizo correr ríos de tinta y que sirve para ver como el ser humano no ha cambiado un ápice en los últimos 23 años. El 13 de mayo de ese año, publiqué un artículo en el Diario SUR, al que titulé: “Pena de muerte… o proceso a la sociedad”. Hoy lo he buscado y releído. Su vigencia es absoluta y me atrevo a colgarlo en formato JPG en este blog, reiterando todas y cada una de las ideas que planteé hace tanto tiempo, solo espero que se pueda leer correctamente.

A ver que opináis mi queridos amigos y amigas que me visitáis y leéis... Para leer el artículo cliquear y cargar la imagen... ¿Seguimos en las mismas?.

martes, 20 de septiembre de 2011

Libertad => responsabilidad


Tras mi entrada anterior y los comentarios tan interesantes que se han escrito por parte de los visitantes, me atrevo a continuar con mi reflexión personal sobre el tema. He comentado en alguna ocasión que la crisis de nuestra sociedad es de valores culturales, por lo que la entiendo como “Crisis cultural” en su sentido más amplio. También he dicho que sería importante establecer un proceso de catarsis social donde se pusiera en entredicho todo el sistema en el que se fundamenta la educación y formación de los sujetos, lo que implicaría reconsiderar los principios y valores que sustentan nuestra cultura y estructura de gobierno y relación social. Es, pues, un sano ejercicio, bajo mi punto de vista, poner patas arriba todo el conglomerado social que nos hemos dado y repensarse hacia dónde vamos y cual es el camino por el que debe transitar el ser humano en su proceso evolutivo personal y social.

El principal problema, según entiendo, estriba en que la educación no se fundamenta en el desarrollo responsable del ser humano individualmente, como un elemento a cultivar, integrado en un sistema social que se nutre de la aportación intelectual de todos y cada uno de los miembros de dicho sistema, sino del sometimiento del hombre a una estructura productora que solo pretende la creación de riqueza material, usándolo como mera herramienta o instrumento productivo y consumidor de bienes.

Pero vayamos a lo que yo entiendo la base o intríngulis del asunto. El ser humano, per sé, solo, no es nada, no es capaz de subsistir en un entorno hostil, por lo que ha tenido que recurrir a los demás, a las alianzas y la creación de grupos donde se sumen capacidades, competencias y habilidades, que solo son funcionales bajo una estructura organizacional adecuada. Pero, a la vez, tiene un componente individual por definición. Es un elemento singular que tiene sus potencialidades en una espiral que habría que desarrollar mediante su proceso de formación y evolución. Por tanto, el quid está en cómo conjugar estas dos necesidades.

Libertad y sumisión. Libertad para desarrollarse individualmente y sumisión al grupo para colaborar en el sostenimiento del mismo. La cuestión está en definir cuales deben ser los objetivos que definan al grupo, por qué causas ha de luchar y que pretende conseguir con esa organización social.

Hasta ahora y desde siempre, en nuestra cultura judeocristiana, el poder ha ejercido su influencia buscando el beneficio de las clases dominantes, reyes, jefes, milicias, sacerdotes, acaudalados, etc… Ese beneficio, que no solo era material, sino que implicaba la satisfacción de la codicia y avaricia personal, la erótica del poder y otros factores intrínsecos de la personalidad dominante, no ha considerado suficientemente la individualidad, si bien, cuando alguno despuntaba, se le intentó reconducir en el provecho de las estructuras establecidas, basadas en el yo mando y tú obedeces, aunque, para ello, se recurriera a la artimaña del endiosamiento de los gobernantes, cuando no a la compra material de voluntades.

Podemos decir, por tanto, que nos movemos en una dicotomía tremenda entre libertad y sumisión, como decía. De ahí surgen dos tendencias ideológicas que determinarán la propia estructura social y las relaciones intersujetos, a la par que los principios, valores y conductas que deben ser transmitidas a los individuos en el proceso de socialización. En esa tesitura siempre andaremos cuestionando que debe prevalecer, si nos excedemos en la exigencia de sumisión o si toleramos un exceso de libertad.

Desde un punto de vista racional, las sociedades tienen un proceso evolutivo muy dinámico que las sitúa, en cada momento, en un estadio diferente y, por tanto, requieren distintas actitudes, conductas e implicaciones de los sujetos que las integran para sostener su desarrollo. Hay anacronismos religiosos, ideológicos, políticos y económicos que condicionan la evolución del ser humano, defendiendo el inmovilismo, hasta anular sus capacidades personales y someterlo a una estructura caduca, mientras se renuncia a otra dimensión nueva que dé respuesta a una era donde el sujeto sea el eje y objeto del desarrollo, donde lo material se condicione a la persona y no esta a lo material.

Por tanto, se enfrentan dos modelos sociales y, por ende, educacionales, que solo tienen cabida en una sociedad defensora y cultivadora de lo que hemos llamado en otras entradas el “espíritu de los tiempos”, dos formas distintas de ver las cosas, de entender al ser humano, de organizar y conducir las estructuras y el llamado contrato social, dos Zeitgeist contrapuestos. Ese es el conflicto que se nos está generando... ¿Cuál será el que prevalecerá en el tiempo, el de la libertad o el de la sumisión?

Crear y conformar seres sumisos al grupo implica educarlos desde la represión, desde el premio y el castigo ejercido por el poder, desde el condicionamiento conductista, sea clásico o instrumental u operante. En este caso prevalece más la idea de formar herramientas o instrumentos, que seres humanos… sujetos incompletos que requieren del discernimiento de otros seres superiores, de mayor capacidad y autoridad, para entender si su conducta es correcta y si debe actuar de esta u otra forma. Lo que se traduce, en gran medida, en fraguar sujetos inseguros.

Cuando hay un exceso de represión, o el sujeto toma conciencia de que está siendo sometido en exceso, se acabará rebelando y demandando la libertad que le es negada. Una vez rotas las cuerdas que tensaban el péndulo hacia el lado represivo, este cae libremente y pasa al lado contrario en un acto de libertad descontrolada, entendiendo que libertad es el opuesto de represión y confundiéndola con el libertinaje. Esa decir, hemos pasado de la concepción de grupos sociales organizados y controlados desde el poder a sujetos nada gregarios, que rechazan el componente de sometimiento que conlleva esa forma de organización social. En esa dinámica oscilatoria nos hemos movido a lo largo de los tiempos, en mayor o menor medida, siendo la ética humana el único elemento regulador y sabiendo que esa ética es variable en función de los grupos de poder y la cultura imperante.

El gran error que se plantea, bajo mi opinión, es que el concepto de libertad se entiende como inverso al de sumisión, sin comprender que el ser humano, como ya he comentado, tiene esa dualidad de social e individual. La idea social implica cierta sumisión a normas y la individual reclama el propio desarrollo personal.

A modo de conclusión me atrevería a decir que la libertad, que es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, siendo responsable de sus actos, no tendrá sentido sin esa responsabilidad. Por tanto educar en libertad es educar en responsabilidad, tanto social como universal y personal. Educar en responsabilidad implica, a su vez, enseñar a razonar y valorar nuestros actos entendiendo que somos sujetos inmersos en un sistema donde debe prevalecer el bien común, a la par que el propio, y que se nutre de la aportación de todos y cada uno de los integrantes del mismo, compartiendo, en justicia, todo lo que se crea. Ese es nuestro compromiso, sacar todo lo positivo que llevamos dentro para ponerlo al servicio de la especie y del entorno para conseguir una mejor vida y evolucionar hacia metas de perfección y desarrollo personal y social.

La cuestión es quien le pone el cascabel al gato. En una sociedad dominada por los defensores de la sumisión, donde el adoctrinamiento implica dogmas incuestionables, principios inamovibles, valores irrefutables, a la par que conformar sujetos de mediocridad evidente, resulta, cuanto menos, desanimador ver como nos estrellamos contra un muro una y otra vez, mientras la tele, los poderes fácticos y determinados grupos dominan el sistema e interfieren con su adoctrinamiento para seguir en la línea de sujetos sumisos, despreocupados y obedientes al orden establecido. Pan y circo, que no necesita grandes esfuerzos para discernir ni alardes filosóficos y críticos, pues ya hay quien piense por nosotros… Lo que es evidente, es que el garrotazo y tente tieso solo lleva a la sumisión y coarta el desarrollo de la libertad responsable, al menos bajo mi modesta opinión…

Siento, una vez más, haberme explayado en exceso, pero aún creo que queda tema para rato y que siempre se deja uno cosas en el tintero por falta de tiempo, espacio y capacidad de mantener la atención y argumentar adecuadamente.

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿Dos buenas hostias?




Las crisis generan cierta confusión en muchos aspectos, sobre todo en aquellos que la afectan directamente, por ello, lógicamente, se habla de crisis. En estos tiempos hablamos de crisis de valores, amén de la económica, y solemos resaltar la falta de respeto a los mayores, la mala educación y las conductas inadecuadas que se están cultivando en esta sociedad. Esta sensación no es nada nuevo, como decía Hesíodo, poeta de la antigua Grecia ( 720 A .C.): “Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país, si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible”.

Curiosamente, un amigo reclamaba viejos valores y los procesos de educación que se manejaban en aquellos tiempos. “Hace falta un par de buenas hostias al crío para infundirle temor y respeto, para decirle lo que debe o no hacer y para que aprenda las cosas”. Aquella vieja historia de la letra con sangre entra.

A mí se me cayó el alma al suelo al ver que este sujeto no había comprendido nada en los últimos tiempos, que no había entendido el progreso que debe llevar al hombre a ser algo más libre y que reclamaba la sumisión irracional, el palo como instrumento de sometimiento en lugar de la razón. ¿Estamos condenados al servilismo y la obediencia mediante el castigo y la mansedumbre? Qué dolor!!!!

Hay estúpidos que no entienden que la violencia con el niño solo siembra violencia, que le enseña conductas en esta línea y que arrastrar frustración y desencanto, inseguridad y necesidad de sujetos, de orden superior, de líderes, de dictadores, defensores de caudillos, como es el caso, que le guíen y dirijan eximiéndoles de la responsabilidad de la toma de decisiones, pues a ellos no se les ha enseñado a discernir, sino a obedecer. Así no se equivocan, son los gobernantes los que lo hacen, y por ello los critican, pero no son capaces de asumir la propia responsabilidad social para implicarse en la gestión y gobierno de su comunidad. Hay, pues, una dicotomía de asunción y rechazo de los gobernantes, por una lado se les vota y por otro se les rachaza. Criticamos políticas antisociales y votamos a aquellos que las defienden y las aplican. Ya se verá el próximo 20N.

En el fondo lo que hay es una incapacidad de entender y comprender que se ha de hacer al sujeto más libre desde la responsabilidad de concebir y asumir las cosas desde concepciones racionales, desde una educación que introyecte los valores desde el convencimiento y no desde la imposición.

No es lo mismo reprimir y castigar para hacerse obedecer desde el miedo y ese respeto impuesto por el terror, que desde la autoridad del conocimiento y la ascendencia sobre el niño, desde el reconocimiento a la persona mayor que le protege, dirige y orienta hacia una seguridad y abre su mente a la percepción y el entendimiento del mundo. Pero, claro, para eso se ha de tener conocimiento y criterio propio y capacidad de transmitir al niño esa forma de análisis y esa comprensión del mundo. Cuando no se nos fraguó en ese campo, cuando no tenemos recursos para dar respuesta al niño y no somos capaces de aceptar el hecho para no perder “autoridad” sobre él, acabaremos diciendo: “Esto es así porque lo digo yo que soy tu padre”. El niño, que tiene una gran cantidad de ofertas informativas y formativas en muy diversos medios, volverá su mirada a ellos y buscará respuestas en otro lugar con el riesgo de equivocar la fuente y dejarse llevar por influencias poco recomendables a las que revestirá de una autoridad deslumbrante sin demasiadas exigencias hacia ella.

Por tanto, amigo, dos hostias no, sino dos razones y una verdad sostenida racionalmente, aunque se la mostremos a través del juego y la teatralización del role playing o juego de roles… Enseñar a gestionar el conflicto es enfrentarlos a él y mostrarle soluciones positivas y constructivas y no aquello, cuando se pelea con otro, de pelillos a la mar y pídele perdón y dale un beso que te lo dice tu padre… sin haber comprendido el error cometido, sin entender que se haya equivocado, solo genera frustración, humillación y desazón en el niño, cuando no odio. Para comprender al niño, se ha de poner uno en su lugar, intentar ver las cosas como él las ve y acercarse a su proceso de razonamiento infantil para poder reconducirlo, no creer y exigir que el niño piense como un adulto… ya pensará cuando lo sea, ahora es solo un niño que necesita de aprendizaje. En función de ese aprendizaje haremos de él un niño más o menos libre, con mayor o menor criterio y capacidad de discernir y razonar.

Qué gran responsabilidad tenemos los padres, pues ya no es solo educarlos y guiarlos, sino neutralizar las influencias nefastas, que el entorno le ofrece, a través de su propia comprensión y no del rechazo o la negación sin valoración crítica del estímulo que queremos anular. ¿Quién enseña al enseñador?

En fin, amigo, el próximo día que nos veamos me gustaría que no hablaras de hostias, sino de razones y afectos para dar autoestima y seguridad al niño en lugar de miedo, sometimiento y anulación…

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Se están repartiendo el mundo.


Hoy, dado que estoy apático, abúlico y con cierta dosis de melancolía que me hace cuestionar todo, incluido a mí mismo, solo os ofrezco está canción que llegó a mí a través del correo.

Mientras, yo me pregunto, desde mi nimiedad, desde mi pequeñez e insignificancia, qué puedo hacer que esté en línea con mis propios principios, con mis ideas y mis convicciones, con mis capacidades, con todo el bagaje que me ha ido fraguando mi experiencia vital, sin caer en manos de otros que me usen y manipulen. Tal vez lo único que pueda hacer es escribir mi pensamiento, pues la acción física ya me está vetada…

En ese conflicto aflora la idea de que todos estamos aquí para expresar nuestras experiencias y la forma de ver y comprender las cosas, que esa es la verdadera responsabilidad, anclada en la libertad, que estamos obligados a ejercer, sin someternos a nadie, pero desde la voluntad de forjar y nutrir al conjunto de los seres humanos… Utópico, sí, utópico en este momento y en este contexto, hasta que todos tomemos conciencia de lo que somos y a dónde debemos ir como sujetos y colectivo, hasta que comprendamos cual es la verdadera misión del ser humano como individuo inserto en un todo de dimensiones cósmicas.

Mientras, andamos controlados y sometidos por sujetos desalmados que se han adueñado de los bienes y que, en la sombra, gobiernan todo, desde la política a la economía, desde la ecuación a la comunicación… cuantas con importantes alianzas militares, religiosas, ideológicas y de poderes fácticos, tienen los resortes para fraguar sujetos afines, para que le sean serviles. El sistema está al borde del precipicio y es posible que lo mejor sea que se caiga, lo que no sé es si estamos preparados para organizar otro alternativo… Eso sí, tenemos que pasar a otra era donde el hombre sea el protagonista y no el dinero y el consumo exterminador de recursos… Nuestros hábitos y nuestra razón están enfrentados, en conflicto, entre el amoldamiento sumiso y consumista y la parte idealista y racional que nos hace ser críticos…

A mí, esta canción, me deja pensando, pero relajado para comprenderlo mejor desde la contemplación, sin interferencias de las emociones choque, como dice M. Lacroix. Me explico, el tipo de emociones-choque no requieren un esfuerzo por parte del espectador, que se somete pasivamente a estímulos de rápida recompensa. Las emociones-contemplación, en cambio, requieren una interacción activa y personal entre el estímulo y la persona que lo recibe, y conforman un bagaje cultural y estético para el que las disfruta. Dejo solo esta nota, pues tal vez fuera necesario pensar algo más sobre ellas y como las usan para dirigir nuestros impulsos emocionales, solo apuntar que, para mí, las emociones choque andan más ligada a la inmadurez, al contario que las contemplativas…

viernes, 2 de septiembre de 2011

Transversalidad humana


Acabo de publicar en el blog Grito de lobos, unas reflexiones tituladas Zeitgeist o el espíritu de los tiempos, (cliquea en el título para cargarlo) por lo que te invito a visitarlo y a participar con tu comentario si lo crees conveniente. En ellas hago referencia al concepto de transversalidad humana, que me da pie a escribir este otro como ampliación a lo publicado.

Podemos entender como transversal a la línea que une a varias otras que son paralelas entre sí. Por tanto todas las líneas paralelas tendrán un punto en común con la línea transversal. Al igual que existe esa línea transversal, también hay cantidad de valores que son transversales al ser humano. Cuando nacemos llevamos el mensaje común que da la especie y a partir de aquí nos van condicionando y dirigiendo los sistemas educativos en función de la cultura imperante en el medio donde estamos. Es ese proceso de socialización, o adoctrinamiento, el que nos crea las grandes diferencias, el que nos vincula, especialmente, a nuestro grupo y nos segrega de los demás haciéndonos pensar que somos tan diferentes y que nuestra cultura es la de mayor valor, mientras que los otros son potenciales enemigos. Perdemos la visión crítica para comprender que en cada cultura hay valores interesantes que deberíamos asumir para mejorar la nuestra. No quiero entrar en el análisis pormenorizado de cada una de ellas, pues sería motivo de otra reflexión amplia y profunda, pero sí decir que las culturas son la argamasa que une a las sociedades, por lo que es la base de la estructura social y su funcionamiento, donde se definen y ordenan los principios, valores, conductas y actitudes que sustentan al grupo, otra cosa sería su nivel de bondad y de perversión, su justicia o arbitrariedad, etc.

A lo largo de mi vida he ido conociendo a multitud de individuos, sujetos con los que fragüé, o no, amistad en función de la avenencia que tuviéramos, o lo que hoy se llama la química personal. Pero, con los años, he ido valorando cómo he sido manipulado para establecer esquemas que condicionaran la relación, en tanto asenté prejuicios en función de tópicos, de etiquetados que, generalizando, fueron envolviendo a todos los sujetos del grupo. Esto daba una idea de cómo es una persona según su cultura, al grupo que pertenezca, su religión, su nacionalidad, raza, ideario político, incluso su lugar de nacimiento, si es catalán, andaluz, madrileño, vasco, etc. Luego están los localismos, como en mi tierra, que no es lo mismo un malagueño, que un sevillano, “granaino” o gaditano, por decir algo.

Antes he usado el término manipulado, pero esa manipulación tiene dos lecturas, una interna y otra externa; la interna alude a la propia intención cognitiva de generalizar para facilitar el trabajo de opinión y las conclusiones, y otra externa que va más allá, y que se van adquiriendo con la cultura popular, bebiendo de otras opiniones más o menos fundadas, donde se anclan los tópicos. Lo cierto es que cuando se conoce a alguien no podemos evitar establecer una hipótesis, de cómo es el sujeto, basada en los prejuicios, hipótesis que luego se tiene que reconsiderar para acercarla más a la realidad, hasta validarla mediante el trato directo. No hace mucho, una amiga que ya me conoce más, me confesó que ella tenía una opinión equivocada de mi persona, todo ello tras un rato de cachondeo, humor y conversación. Así es, a veces, la misma tipología nos sustenta la hipótesis a que aludía.

No quiero dispersarme, pues acabaré hablando de la interpretación de la teoría de las expectativas y de la profecía autocumplidora como elementos a considerar ante una relación, cuando lo que pretendo mostrar solo es la conveniencia de tener una mente permeable para poder aceptar al sujeto y huir de los prejuicios y las tipologías encorsetadotas, además de buscar los puntos en común y usar las divergencias para ampliar el campo y la visión de la vida.

Por tanto, a poco que he escarbado en las personas que he ido conociendo he descubierto una homogeneidad entre ellos, una serie de valores transversales a todos sin distinción de su procedencia, aunque tengan diferentes formas de expresarlo. Eso es lo que me ha unido a ellos. Ayer, sin ir más lejos, estando con mi familia, entablamos conversación con una señora y su hija, que estaban en la mesa de al lado, en la terraza del bar (esa suerte que tenemos en Málaga, donde las terrazas de los bares funcionan casi todo el año), hace algún tiempo me hubiera parecido osada mi actitud, pero ahora me parece de lo más normal; el resultado fue una agradable conversación y descubrir a dos estupendas personas con las que departimos desenfadadamente, a las que desde aquí les mando un afectuoso saludo.

Excusando este paréntesis de vivencia personal, ello no quita la existencia de diferencias interpersonales que tienen su soporte en el proceso de integración en su cultura grupal, en una desigual forma de ver determinadas cosas, la relación con la propia naturaleza, la concepción de la familia, la lealtad, la expresión afectiva y un sin fin de variables que fueron componiéndose a través de la socialización en su grupo de procedencia o referencia, incluida la reticencia y suspicacia excesiva hacia los otros.

El ser humano, en el tú a tú, en el cara a cara, en esa relación personal directa, es mucho más sensato, más común y próximo de lo que nos podamos imaginar, siempre y cuando se parta desde la mutua confianza, desde la disponibilidad al entendimiento, a descubrir como es el otro sin imponer, descalificar o desaprobar su forma de vida y cultura, intentando empatizar para mejor comprenderlo; cuando la reticencia y suspicacia a la que aludía se ha neutralizado. Luego podrá venir el debate abierto, desde la confianza, para discutir y establecer cuales son las conductas y hábitos más saludables para los intereses del ser humano en su conjunto, pasando de atavismos extemporáneos, de tópicos y prejuicios que bloquean la razón y la disponibilidad receptiva.

Por tanto, yo sigo pensando que si somos capaces de identificar los valores transversales que nos unen, podremos empezar a entendernos de veras y mandar a la mierda a esos otros segregacionistas, tradicionales y anacrónicos que bloquean las relaciones humanas, cuando no las hacen impositivas, desde la fuerza, a través de la cultura del sometimiento y la sumisión. Ellos nos pueden llevar a la confluencia de culturas desde el respeto y una actitud sinérgica, haciendo confluir, desde la inteligencia, las energías constructivas que mejores al conjunto de los seres humanos y que ha de integrar el entorno.

En el esquema que acompaño pretendo mostrar, de forma gráfica, el sentido de esta reflexión. Distintas culturas, que van afianzándose en su enfoque y preponderancia, integran a los sujetos, mediante la socialización, en grupos culturales diferentes que cada vez los alejan más del campo inicial compartido de los valores humanos comunes, para hacernos más serviles con el poder que gobierna y dirige el grupo. O damos un giro a nuestro sistema de convivencia o esto se va al garete…

Ayuso, uso y abuso

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 29 AGO 2026 7:01 Enlace: https://ww...