Para compartir mis inquietudes, para hacerte llegar mis vivencias y experiencias, para estar más cerca de ti, si me lo permites… Tu haces de ellas lo que estimes oportuno, yo te abro una ventana desde la que verás mi propia perspectiva del mundo. Si quieres nos asomamos juntos, si no te apetece basta con no mirar por ella. La filosofía del blog la podrás encontrar en la presentación, donde se desarrollan las causas y objetivos que me planteo con él.
Hace 75 años se produjo uno de los hechos más luctuosos que acarrearon la contienda civil en España. Las pistolas, en un intento de matar a la palabra, a las ideas y al sentido común, asesinaron a Federico García Lorca. Fue un crimen de lesa humanidad, pues el poeta había dejado de ser un sujeto particular para convertirse en patrimonio de todos los que amamos la poesía.
Era grande y la muerte no pudo con él. Su sangre fortaleció la semilla de una tierra yerma para trascender a las generaciones venideras con más fuerza, si cabe. Hoy, después de 75 años, sus ideas y personalidad están vigentes a pesar de los trogloditas que intentaron neutralizarlas, de quienes no soportaron sus convicciones republicanas, su homosexualidad y su poesía clara, precisa y preciosa; la poesía que canta al pueblo y manifiesta su marginalidad con singular sensibilidad.
Yo, con la mayor humildad de aficionado y amante de la poesía, me he permitido hacerle mi propio homenaje en este blog. Se trata de un poema dedicado a su recuerdo, a su memoria, para que siempre perdure su obra entre nosotros. Aparte de ello, también le ofreceremos en la Peña Flamenca Juan Casillas, de Cuevas de San Marcos, mi pueblo, otro homenaje del que dejaré constancia en el blog de dicha entidad y que os comunicaré por si os apetece visitarlo más adelante.
A Federico García Lorca en el 75 aniversario de su muerte.
De vuelta a casa tras unos días de asueto familiar, del que me gustaría escribir, me encuentro con tantas cosas estimulantes para hacerlo que decido dejarlo para otro momento, aunque prometo que lo haré, pues han sido unos días intensos y emocionantes que merece la pena dejar constancia de ellos en mi blog, puesto que, al fin y al cabo, es como mi cajón de la memoria.
Por el título ya habrás comprendido que lo que más despierta mi atención es este nuevo viaje del susodicho papa. Hace bien poco que anduvo por estos lares. No debió irle muy mal cuando ha vuelto a sus andanzas.
He de reconocer que hay cierta afinidad entre sus planteamientos y doctrinas actuales con el anacronismo español, que arrancando desde la historia más negra y belicosa, se afianzó en la santa cruzada de nuestra guerra civil. El oropel, el boato y la simbología del poder de la estructura eclesiástica vuelven por sus fueros amenazando con evangelizarnos en su doctrina y sumirnos en la obediencia pastoril como cordero que se integran en el rebaño del pastor.
Podría alguien pensar que estoy arremetiendo contra la religión y el derecho que debe consagrar la libre creencia que garantiza la constitución y que asumo sin paliativos. No, no estoy en esa línea. Es más, no me interesa, amigo, tu religión o si tienes o no tienes religión, pues creo que eso forma parte de tu interioridad, de tu idiosincrasia personal. Lo que me interesa es tu conducta delante de tus semejantes, de tu comunidad y del mundo. Me interesa qué entiendes por justicia social, qué asumes sobre la defensa de los derechos humanos y qué haces para defenderlos, qué piensas sobre la libertad de cada cual para enfrentarse a su propia vida dentro de su entorno. Me interesa cómo respetas las ideas de los demás y cómo separas tus creencias en un mundo laico compuesto por religiosos en sus diversas manifestaciones, de agnóstico, de ateos, de seres humanos en suma que, en el desarrollo de su libre albedrío, van fraguando sus ideas y creencias desde esa libertad, que nos obliga a encontrarnos con nosotros mismos sin interferencias manipuladoras de obispos y jerifaltes que nos condenen y dirijan hacia su redil.
Hace años, por si eres joven y no lo sabes, se libró una batalla, de sumo interés, entre dos ideas o tendencias religiosas dentro del catolicismo. Cuando Juan XXIII abrió la iglesia al mundo a través del Concilio Vaticano II, los curas se dieron la vuelta en la misa y miraron al pueblo, dejaron sus rezos latinos para hacerlos en un idioma entendible para todos y se fueron despojando de sotanas y ornamentos anacrónicos, que hacían de bastión para defenderse de la propia evolución humana, para acercarse al pueblo, a la gente de la calle, a quienes, según le evangelio, Cristo buscó y defendió. Aparecieron curas obreros a los que el conservadurismo calificó de comunistas, se implicaron en sindicatos y el movimiento democrático, lucharon por la libertad en nuestro país y en el resto del mundo, ayudaron a alfabetizar a la gente, estaban del lado de los pobres, de la gente de la calle, del ciudadano necesitado, buscando la justicia social y no la caridad reparadora solamente. Lento quehacer, que chocó contra el conservadurismo de tiara y ritual que, alejándoles del pueblo llano, les acercaba a su dios; o eso, al menos, creían.
La teología de la liberación, que surge en Iberoamérica como respuesta a la injusticia social, se desarrolla al amparo del citado concilio. (Ver aquí) pero, tras la misteriosa muerte de Juan Pablo I y después de subir al poder el II Juan Pablo, proveniente de Polonia, el papa pide a la Congregación para la Doctrina de la Fe un extenso estudio de esta corriente de pensamiento que, bajo el nombre de “teología de la liberación” propone una interpretación innovadora del contenido de la fe y de la existencia cristiana; dictaminan que, según esta congregación, “se aparta gravemente de la fe de la Iglesia, aún más, que constituye la negación práctica de la misma".
¿Sabes, querido joven, quién era el Prefecto de esta Congregación para la Doctrina de la Fe, congregación que es heredera de los principios y obligaciones asignados a la antigua Inquisición? Pues sí, el señor que viene a visitarnos, el actual papa Benedicto XVI, el que militó en las juventudes nazis de la Alemania Hitleriana. Líbreme Dios de no respetar su posible evolución, pero quién me garantiza que su programa informático cerebral no está condicionado por aquellas convicciones troqueladas, que, de una u otra forma, también soportó, cuando no amparó, su querido antecesor, Pío XII.
Lo curioso es que, dentro de aquella catarsis, se enfrentan y vencen las ideas más reaccionarias, más afines al sistema capitalista y a la estructura social injusta que nos domina. La iglesia ampara al sistema y refortalece sus finanzas vaticanas con los juegos sucios y manejos del arzobispo Paul Casimir Marcinkus, el Banco Ambrosiano y Roberto Calvo, su director, que acaba ahorcado en un puente de Londres. Aconsejo leer el libro de Santiago Camacho, Biografía no autorizada del Vaticano (Nazismo, finanzas secretas, mafia, diplomacia oculta y crímenes en la santa sede). Edit. Martinez Roca S.A. 2005.
Aquí cabe preguntarse qué papel juega en esta confrontación el Opus Dei y organizaciones afines, incluido el movimiento del cismático Monseñor Lefebre; cómo surgen y consolidan grupos integristas dentro del colectivo creyente como los Legionarios de Cristo y su increíble fundador Marcial Maciel, los Quicos y su Comunidad Neocatecumenal, etc… Definitivamente, los creyentes que luchan por la malherida teología de la liberación quedaron en la sombra, cuando no muertos por los paramilitares de regímenes amparados por la iglesia, como monseñor Romero. Otros siguen con sus convicciones luchando por su forma de ver las cosas y entender el cristianismo, mientras una mayoría, asqueados, acabamos por abandonar el barco para no sustentar una estructura caduca y reaccionaria, que no estaba en disposición de acompañar en la evolución hacia una nueva era social, sobre todo por los prejuicios ante el marxismo, que tenía bastantes puntos de encuentro con esa teología de la liberación.
Por tanto, querido amigo, no vengas a evangelizarme al albor de la consigna de Rouco, a adoctrinarme desde esa verdad que crees poseer sino está en condición de debatirla, abierto a mis argumentos, a crecer conmigo en la búsqueda de la razón y no perderte en dogmáticas reflexiones que solo te anclan a una fe irracional sostenida y predicada por el irreversible discurso de tus pastores. Yo, como librepensador agnóstico y defensor del laicismo integrador, no te rechazo, te respeto y te invito a hacer ese camino de la vida desde tu libre albedrío, desde el discernimiento racional que, saliendo de la fe, acabe en la verdad comprensible de las cosas y de la vida, entendiendo que cada uno es un ente individual que tiene su verdad como parte alícuota de la gran verdad que forma el todo.
Yo no iré a recibir a ese hombre. No iré a Madrid al maratón del perdón, esa especie de macroconfesión que limpia conciencias para seguir haciendo lo mismo. No quiero ser partícipe de esa injusticia, de ese derroche de dinero y energía juvenil cuando tanta miseria se pasa en el mundo, cuando se muere la gente de hambre en Somalia, cuando es necesario aglutinar esfuerzos que liberen a los pueblos y les hagan más libres y autónomos. Esta reunión no es más que una ostentación de poder, una forma de aglutinar y demostrar adeptos para mostrar al mundo la capacidad de convocatoria y reforzar el sistema y la estructura religiosa. Una borrachera patológica de entusiasmo, que solo muestra la intransigencia de la jerarquía eclesiástica para integrarse en un mundo nuevo, laico y de respeto al resto de pensamientos y credos.
No, yo no iré, pero de estar en Madrid, estaría en la otra manifestación, en la que rechaza la visita y el gasto que genera, el palio, oropeles y boato que sustenta un dogmatismo obsoleto, que no entiende que el mundo necesita otra forma de enfocar las cosas, otro sistema de relación basado en el respeto y la libertad del ser humano para hacer de su vida un proyecto propio a compartir con la colectividad donde habita, sin pastores y enviados de dios, ministros de no sé qué y megalomaniacos que se siente representantes de dios en la tierra, cuando la propia tierra y los seres que la habitan forman el mismo dios…
Me gustaría, como dice Txema en su blog, “una condena taxativa de la usura de los bancos y sus cláusulas abusivas, me gustaría oír un mensaje claro de condena del recorte de las políticas sociales, me gustaría sentir más proximidad con los que sufren algún tipo de dependencia, me alegraría ver a la Iglesia junto a los desahuciados de sus casas”.
“No me gusta escuchar ni con quién, ni cómo, ni para qué, debo tener relaciones sexuales. No me gusta escuchar grandes proclamas ostentosas, en plena crisis, carentes de humildad, no me gusta que se pretenda excluir a las mujeres por su condición femenina. No me gusta que se persiga con saña a aquellas quienes abortan, sin el más mínimo sentido de la caridad”.
Por eso, amigo lector, declaro, al menos para mí, esta visita como “non grata”. Tal vez tuviera gran valor si se realizara en Dadaab, el campo de refugiados donde se acumulan miles de somalíes hambrientos al borde de la muerte, cargado de alimentos, medicinas y ayuda humanitaria. Pero me temo que la jerarquía eclesiástica seguirá sin implicarse, al amparo de sus creyentes que sí lo hacen, escondiéndose en su boato…
La foto que cuelgo está sacada de un manifiesto de Redes Cristianas e Iglesia de base de Madrid, donde se ve la otra iglesia, la de base, que se acerca un poco más a lo que digo, cuyos link son:
Dentro de esa tremenda preocupación en la que andamos metidos, de darle vueltas a la situación, a la crisis, de pensar en salidas y análisis que nos acerquen a la verdad y a la solución, estamos en continua reflexión crítica, al menos algunos, para aclararnos.
Yo creo, sinceramente, como he dicho en otras ocasiones, que estamos en una crisis del sistema, una crisis social profunda, que cuestiona las formas y el fondo de la estructura relacional que nos hemos dado, es una crisis cultural de primera magnitud. Todo este entramado se ha fraguado a lo largo de la historia desde principios políticos y religiosos que hicieron de argamasa. Los seres más inteligentes y, en su defecto, los más próximos al poder y al dinero tuvieron el acceso al dominio y dirección de la sociedad. Las religiones, actuando de concubinas, apoyaron y consolidaron desde el dogma esas estructuras tan beneficiosas para ambas partes.
Una de las claves de su éxito estuvo en crear actitudes y conductas en los sujetos. La suspicacia, desconfianza, miedo, inseguridades, ect. forjaron sujetos frágiles, timoratos y, por ende, necesitados de protección desde el poder y el propio grupo, lo que les hacía más vulnerables cuando eran arrojados de ese grupo de pertenencia. La idea de la existencia del enemigo, de esa suspicacia y desconfianza en los propios seres humanos que no fueran de su grupo, fue suficiente para aterrorizarse y aglutinarse en torno al señor que ejercía el poder, hasta tal punto de dar la vida por Dios, la Patria y el Rey como forma sublime de integración social. Si bien hay otros factores que inciden significativamente en esta cultura social que nos condiciona…
Os preguntaréis a qué viene este rollo si ya sabemos lo que hay… Pues bien, viene a raíz de un incidente vivido que me ha hecho pensar y cuya reflexión quiero compartir.
Hoy, deambulando por el supermercado (no doy nombres porque no me apetece hacer propaganda), vi a una niña pequeña, de unos tres años, cargada con una caja, a quien su madre le decía que la devolviera a su sitio, que no la iba a comprar. La pobre cría, obedientemente, se esforzaba en intentar ponerla en el lugar de donde la cogió. Había sido más fácil cogerla que colocarla. Su esfuerzo era evidente. Yo, empujando mi carro, la observaba y me trajo a la memoria a mis nietos. Es curioso, desde que soy abuelo me encanta ver a los críos pequeños y sus conductas en continua evolución. Me dirigí a ella y le dije
-Anda, que fuerte eres, puedes con esa caja tan grande, pero… ¿quieres que te ayude a colocarla?
La cría me miró con asombro, volvió la cara hacia su madre como esperando un explicación al hecho y quedó paralizada. La madre se volvió, me miró poco amistosamente, seria y circunspecta, y me dio a entender, de forma no verbal, que me había metido donde no me llamaban, además de pasar a engrosar el grupo de sujetos poco recomendables y desconfiables para contactar con su hija. Entonces pensé que aquella pequeña, en plena simbiosis con su madre, estaban aprendiendo que con extraños no se habla, que no se puede uno fiar de nadie y que los seres humanos somos más malos que buenos… Su socialización, posiblemente, la llevaría a la desconfianza, al miedo, a la suspicacia e inseguridad en el trato con los demás… Creo que lo correcto hubiera sido que su madre le dijera, al menos: “Dile que no, que muchas gracias por su ayuda”.
Sentí una extraña desazón, acostumbrado a que mis nietos vayan por la calle saludando a los vecinos y a quien les llaman la atención, hablando y relacionándose con la gente, no pude menos que pensar en aquella niña y el cultivo incipiente de su paranoia. Me sentí mal. ¿Aquella señora me había visto como un pederasta potencial? ¿Como una maléfica influencia en la educación de su hija? ¿Como un sujeto reprobable e indigno? En plan infantil, buscando protección, llamé a Loli, mi esposa, que caminaba tres metros delante de mí entre estanterías: Loli, espera, que voy para allá. Fue algo impulsivo, como queriendo decir: “ojo que yo voy con mi esposa, que no soy lo que usted piensa, que soy un abuelo que ama a sus nietos y por extensión admira a los críos en general, que creo en la amistad, en el amor, en la expresión y el contacto afectivo, que busca una sociedad mejor sin miedos y reticencias, que cree en el ser humano a pesar de las maldades de muchos…” Cuando llegué a casa no pude evitar mirarme en el espejo, a ver mi imagen.
El asunto me dio para meditar. ¿Qué tipo de sujetos estamos creando? ¿Qué sociedad se fragua para el futuro? Si no nos sentimos dentro de un sistema que integre y respete a todos y que entienda que cada uno es digno de ser aceptado y merecedor de confianza hasta que no se demuestre lo contrario… ¿No estaremos creando el caldo de cultivo del clasismo, del racismo, la xenofobia, la desconfianza beligerante y la propia paranoia? ¿No comprendemos que ese aislamiento individual, o selectivo, desarbola la fuerza social? Renunciamos al contacto y con ello a nutrirnos de otras fuentes desde el espíritu crítico y abierto que nos hace crecer. Parece que ahora nuestro alimento espiritual nos lo proporciona el ordenador y la tele, que son más fiables que las personas…
Claro que este es el tipo de sujetos que le interesa a este sistema, que denominamos en crisis. Gente alejada de la verdadera realidad, viviendo una realidad aparente que nos fragua los medios de comunicación, incluso realidades virtuales. Reticentes con todos y sin confiar en los valores de los seres humanos, pensando en su propio bienestar a costa de lo que fuere, dispuestos a todo con tal de preservar su propio pellejo… un mundo de egoísmo aislado donde “sálvese en que pueda”… Esa barrera protectora, al ver siempre al enemigo a tu puerta, es una bomba de relojería que lleva al delirio de la reticencia sistemática y, por ende, a la alerta continua para defenderse de los demás, a la desintegración como persona con valores humanistas…
Pero qué vamos a pedir ante tamaña influencia. Cuando la TV entra en nuestra casa, desde el poder que le otorgamos, como una ventana al mundo que a ellos les interesa, contándonos los males que hay en él, los asesinatos, las muertes y guerras, las maldades, incitando conductas modélicas en sujetos impresentables… claro que no es lo mismo la muerte de sujetos de nuestro entorno cultural (caso Noruega) que de otros lugares alejados y ajenos (caso vergonzoso, cuando no criminal por la inhibición enSomalia); obviando los hechos positivos, las bondades del ser humano, los esfuerzos que hacen muchos por ayudar a los demás, los gritos de otros ante la miseria, la rebelión de las masas ante la injusticia, el clamor de los pueblos contra la avaricia y la codicia de unos cuantos que gobiernan y manipulan el mundo desde la sombra. Nos pretenden desarmar de la bondad humana, del humanismo ideológico que busca la justicia y la equidad. Pretenden hacernos células aisladas integradas en un sistema que rigen desde un cerebro que controlan desde el poder del dinero y las economías especulativas y lacerantes.
Al final un grito de dolor y desesperanza atravesó mi corazón y vi como estábamos cayendo en su juego, que consiste en mirar solo en míy en mi espacio inmediato…
(El texto que os presento estaba prácticamente terminado hace un par de semanas, pero unas molestias musculo-esqueléticas me han impedido colgarlo hasta ahora, y me han obligado a tomar con mesura el uso del ordenador. Esto de los sesenta tiene estos inconvenientes, jejeje...)
Siguiendo con mi crónica veraniega y turística quiero presentaros el viaje por el interior de España que siguió al crucero. Este se lo dediqué y preparé en honor de mis amigos Frank y Eva y de la gran acogida que nos dieron en su casa de West Chester y su dedicación al mostrarnos las bellezas de EE. UU. en el entorno del estado de Pensilvania y adláteres, incluyendo el viaje a Niágara (Canadá).
Por tanto, descanso de escribir reflexiones, que vendrán más adelante, y os invito a viajar con nosotros mediante el relato y las fotos que colgaré. Es verano y tiempo de eso, de viajar. Partimos de Málaga, mi ciudad, y correteamos por Mérida, Monasterio de Guadalupe, Cáceres, La Alberca y Peña de Francia, Salamanca, Ávila, El Escorial, Valencia, Cuenca y Madrid. Un par de mil kilómetros en mi coche que compartí con mis amigos, incluyendo el volante.
Hace muchos años que me dedico a recorrer España. En principio andaba en tienda de campaña, cuando mi juventud me lo permitía. Después fui usando los hoteles sucumbiendo a las miserias de la edad y sus limitaciones. Menos mal que a mayor edad mayor poder adquisitivo, al menos en mi caso, y pude seguir haciendo mis rutas, aunque más limitadas por el bolsillo. Todo ello ha permitido que conozca bastante extensamente muy variados lugares de la península. Por tanto, los visitados ahora ya lo fueron antes, incluso en varias ocasiones en algunos casos.
Panorámica nocturna de Málaga
Málaga.
Empezando por Málaga. Próxima a sus 3000 años, ya que fue fundada por los fenicios en el siglo VIII a. C. mantiene su solera de ciudad portuaria del Mediterráneo, cargada de historia, comercio, luchas y aventuras. Cabe decir que en los últimos tiempos, desde que la democracia la salvó del tilde de roja, que le aplicó el régimen anterior marginándola en inversiones y sumiéndola en cierto abandono, se ha levantado en su estructura urbanística, creado y potenciado su universidad, museos y su reencuentro con Picasso, peatonizado de calles, su puerto como centro de cruceros, su hospitalidad y oferta de tapas y terrazas para completar su excelente climatología y un sin fin de detalle, lo que la hace digna de ser visitada y disfrutada. Pues bien, de allí partimos tras pasar un par de días en ella.
Teatro Romano de Mérida
Mérida.
Mérida, con sus restos arqueológicos romanos, da buena muestra de lo que fue la Emérita Augusta del imperio desde su fundación en el año 25 a. C. El teatro romano, el anfiteatro, el templo de Diana, el puente romano, la alcazaba, el circo, los acueductos y un amplio etc. dan testimonio de su pasado, pero es su Museo Nacional de Arte Romano, que aglutina una impresionante colección de nobles y artísticas obras, el que da fe de toda su historia, con sus mosaicos, estatuas y esculturas, monedas y una importante colección testifical de su pasado.
Claustro monasterio de Guadalupe
Guadalupe.
Guadalupe, nuestra siguiente parada, alberga un impresionante monasterio dedicado a la Virgen del mismo nombre. Su singular arquitectura y belleza lo hace un importante punto de visita turística. El pueblo, con sus calles y comercios, es un recoleto lugar por el que da gusto pasear y disfrutar de sus plazas porticadas para vencer al cálido verano. Pero es el propio monasterio el que da vida a la villa. Su impresionante iglesia, la imagen de la Virgen de Guadalupe y sus tesoros en arte y joyas, le otorgan un importante valor añadido. Su arquitectura con su claustro mudéjar y su templete central, de belleza singular, le da un toque diferencial. Eso sí, en él se pueden ver cuadros aludiendo a los milagros de la virgen, que no dejan de estar cargados del chauvinismo religioso. Es sorprendente uno de ellos, que alude a la batalla del Salado dada en 1340, entre moros y cristianos.Dice que a resultas de la misma murieron 200.000 moros y 20 cristianos… sí, sí, cada muerte de cristiano se palió con 10.000 muertos moros… ¡Amos, venga ya…! Estas cosas solo dejan en entredicho las felonías que nos cuenta al amparo de los milagros, pues si bien esa batalla fue una severa derrota para el moro y un éxito para el rey de Castilla ayudado por su suegro, el rey de Portugal, no deja de ser una exageración imbebible…
El susodicho cuadro
Bueno, dejemos el tema, pues hay otras cosas que llaman poderosamente la atención. La sacristía es una preciosidad, decorada con pinturas barrocas en muros y bóvedas por lo que le llaman la Capilla Sixtina de Extremadura, cuelga también importantes obras de grandes pintores, sobre todo Zurbarán, Juan de Flandes, Goya, El Greco, etc. No podemos olvidar los códices que allí se conservan, cantorales y libros miniados. En suma un impresionante tesoro artístico que muestra su opulencia… Lo lamentable es que, tras pagar una buena entrada, no te dejen hacer fotos no siquiera sin flasch. Creo que el ministerio de cultura debería exigir una única conducta en este sentido, pues a lo largo de las visitas hemos encontrado de todo, en unos lugares se podía hasta filmar y en otros, como este, eran excesivamente rígidos hasta sentirse uno ninguneado a pesar de haber pagado. Prepotencia “habemus” por parte de estos señores, como viene siendo habitual desde los tiempos remotos… Por lo que decidimos comer, pasear por el pueblo y adios muy buenas…
Cáceres, muralla y plaza Mayor
Cáceres.
No paramos en Trujillo y volamos a Cáceres. Es una ciudad encantadora. Cada vez que voy me gusta más su casco antiguo. Su plaza Mayor, ahora remodelada, es un lugar de encuentro y disfrute. Algunos representantes del 15M, acampados y con pancartas, daban testimonio de que el movimiento seguía vivo. Por otro lado, un espectáculo teatral con fondo flamenco nos atrapó y el resto del tiempo anduvimos por sus callejas, viendo la catedral, distintos palacios y casas solariegas, las cigüeñas en las torres y el ambiente callejero, tranquilo y sosegado que invitaba a la relajación y al paseo…
La Alberca
La Alberca.
Dejamos la ciudad de las cigüeñas y, con la intención de dar una sorpresa, no dijimos el destino. Anduvimos por Las Batuecas hasta encontrarnos con uno de los pueblos más bonitos que hay en España y parte del extranjero. Si recorres sosegadamente las calles y plazas de La Alberca, te irás encontrando con atractivos rincones y perspectivas en los que resalta una arquitectura popular levantada a base de piedra, ladrillo y entramados de madera, dinteles cincelados con fechas de fundación de las casas, con inscripciones, signos, blasones y anagramas religiosos. Su plaza mayor, presidida por un crucero o cruz, es de una belleza sin par; con sus balcones de madera vestidos de flores, pórticos, fuente y callejas empedradas te trasladan a tiempos pretéritos en un bucólico viaje imaginario.
Monasterio de la Peña de Francia
El Santuario de la Peña de Francia es otro lugar digno de visitar. De impresionante subida, con magníficas vistas y terraplenes a los que mejor no mirar para que el vértigo no nos atenace, nos ofrece una visual del entorno con un mirador con lugares precisos y puntos de mira para cada pueblo de los alrededores, al que señala.
En la subida, un zorro despistado se paseaba por la carretera como Perico por su casa. A la bajada continuaba merodeando por allí en un acto de valentía, confianza o temeridad; el hecho es que debía sentirse el dueño de aquello pues no se inmutaba…
Salamanca. Fachada de la Universidad
Salamanca.
¿Qué decir de Salamanca que ya no se sepa? La ciudad en sí misma es una joya de la que Cervantes decía, en El licenciado Vidriera: “Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado”.Su arquitectura nos ofrece la cohabitación de varios estilos, entre otros el barroco, plateresco, gótico, incluso, el románico de la catedral vieja. En todo caso, caminar por ella es hacerlo con la boca abierta de asombro ante tanta belleza; su plaza Mayor, sus catedrales, la Clerecía, la Universidad y sus dependencias, la Casa de las Conchas, convento de San Esteban (de fachada plateresca de gran belleza), convento de las Dueñas, sus innumerables palacios e iglesias y sus calles concurridas y rebosantes hacen de ella una ciudad singular. Es famosa la rana de la fachada de la universidad, a quien todo visitante pretende encontrar tras escudriñar en el laberinto artístico que forma el frontispicio. Según la leyenda, el estudiante que no la logra ver suspende el curso. “La realidad es que, muy probablemente, en su origen simbolizaba la lujuria (ya que no se trata de una rana, sino de un sapo, símbolo del sexo femenino) que conduce a la muerte (la calavera sobre la que está) y era un recuerdo a los estudiantes (en aquel entonces varones en su totalidad) de que debían centrar sus esfuerzos en estudiar y no en entregarse a la lujuria”. Sea como fuere, es habitual encontrar un gran número de visitantes intentando encontrarla. Yo, hace años, no la veía hasta que un portugués, que andaba por allí, me la mostró. La realidad es que ese año suspendí una asignatura…
Ávila. Murallas desde el Humilladero
Ávila.
Es una ciudad coqueta de impolutas murallas, cargada de iglesias, repleta de piedra en sus calles y edificios… La vista desde el Humilladero es para no perdérsela, tal vez, el mejor lugar para observar sus impresionantes murallas. Nos alojamos en el palacio de Valderrábanos, delante mismo de la catedral. La propia catedral, la plaza del ayuntamiento, la plaza de Santa Teresa, las murallas y un sin fin de edificaciones, callejas y rincones se ofrecen al visitante, junto a la ciudad nueva… Coincidimos con el día de la tapa, por lo que cada uno de los bares que participaban ofrecía una tapa específica, lo que nos impidió probarlas todas para no acabar con una cogorza… ante todo, comedimiento.
Como anécdota, diré que, esta pequeña ciudad, fue sede de los alfonsinos en la guerra de sucesión entablada entre Alfonso (a su misteriosa muerte continuó con su causa su hermana Isabel la Católica), hermanastros ambos de Enrique IV el impotente, en su porfía por el trono de Castilla en oposición a Juana (llamada la Beltraneja) hija del fallecido rey y Juana de Portugal, si bien se adjudicaba su paternidad a Beltrán de la Cueva, valido del rey. Muerto Enrique la nobleza se dividió entre partidarios de Juana y de Alfonso (después Isabel, sobre la que correo una nube de sospecha por la misteriosa muerte de su hermano, tal vez envenenado).
Monasterio de El Escorial
El Escorial.
El monasterio de San Lorenzo del Escorial es sobradamente conocido, por lo que solo daré alguna pincelada. Construido por Felipe II en conmemoración de la batalla de San Quintín, ganada a los franceses,representa la arquitectura herreriana por excelencia, adusta, austera y de líneas rectas que juega con los volúmenes, con una gran desnudez ornamental en su rigor geométrico. En él se conjugan palacio real, basílica con el panteón real y convento. Se puede observar un importante acumulo de obras de arte en el palacio, al igual que en el propio monasterio y basílica. El claustro está decorado con numerosas pinturas que realzan su esplendor… La biblioteca es digna de visitar por la gran colección de obras que tiene en su haber. El panteón, que ya anda en las últimas, puesto que solo quedan para dos sarcófagos, acoge los restos de los reyes y reinas españoles desde Carlos I, puesto que los restos de los Reyes Católicos y su hija Juana y Felipe el Hermoso están en Granada.
Hay un dicho en mi pueblo: “Donde se siente un cura y se eche un gato, se puede pasar un buen rato”.Todos los monasterios que he visto están enclavados en lugares privilegiados, de especial belleza y recursos hídricos. Sabían donde ubicarse, sobre todo si contaban con el apoyo del rey. Pues bien, en este caso se cumple a la perfección.
Valencia. Ciudad de las artes y las ciencias
Valencia.
Era la próxima etapa. Muchos alicientes tenía, pero sobre todo la Ciudad de las artes y las ciencias, el Hemisférico, el Oceanográfico y su entorno representativo de la arquitectura de Calatrava, junto a su casco antiguo, reclamaban nuestra visita, pues ya desde los EE. UU. Frank y Eva manifestaron su deseo de visitarla. Faltó tiempo en dos días, pero pudimos pasar por el complejo de Calatrava y visitar el contenido y el continente. Pateamos también la ciudad, sus calles, la catedral, Santa Catalina, la plaza del ayuntamiento, su impresionante mercado central y la Lonja de la Seda (una belleza del arte gótico civil valenciano). El tiempo no dio para más, pero sí quiero dejar constancia de nuestro agradecimiento a nuestra amiga Lucia por su acogida y compañía en la visita nocturna.
Cuenca. Casas colgadas
Cuenca.
Fuimos de rebote, si bien nos desviamos del camino de Madrid para visitarla. En el fondo Eva quería ver las casas colgadas. Es una pequeña y singular joya. La ciudad de Cuenca se originó alrededor del siglo VIII en torno a la alcazaba andalusí de Qūnka, que ocupa aproximadamente el espacio del actual castillo. Conserva un importante patrimonio histórico y arquitectónico, que se extiende por toda la ciudad antigua, aunque focalizado en edificios como la Catedral o las Casas Colgadas, que se han convertido en el símbolo de la ciudad. Nuestro corto paseo se efectuó por la zona de la catedral y las casas colgadas que vuelcan al río Huécar. Llegamos hasta el puente de San Pablo para ver la ciudad colgada en las hoces del río, dando la sensación de soberbia indiferencia arropada por la altura inexpugnable que le ofrece la naturaleza. Los árabes tampoco eran tontos a la hora de elegir los lugares donde construir sus fortalezas…
Madrid. Plaza Mayor
Madrid y fin del viaje.
Allí nos esperaban Antonio y Carmen, que tras estar con nosotros en el crucero, no participaron de este otro viaje. Fue un día de relax que solo nos permitió una salida nocturna para pasar por la Puerta del Sol, la plaza Mayor y sus aledaños, y cenar en las Cuevas de Luis Candelas, además de la visita al barrio, comer y tomar un excelente vermut en la Avenida Barcelona. Al día siguiente dejamos a Frank y Eva en Barajas, a Antonio y Carmen en Madrid y nosotros tomamos la autovía para el sur con ánimo de descansar, tras la paliza que nos habíamos dado.
Esto es todo, amigos… si queréis ver más fotos podéis visitar mi página picasa en: https://picasaweb.google.com/aporrascabrera/MinitourPorEspana la calidad no es muy buena pues he tenido que comprimirlas para que no ocuparan mucho espacio. Si hay alguna que te gusta me lo dices y te la mando vía e-mail con su peso original.
Hace muchos años que vengo queriendo hacer un crucero. Nunca lo hice y, al fin, superadas las trabas, pudimos realizarlo. Tres parejas optamos a ello. Mis amigos Frank y Eva, residentes en Pensilvania (EE. UU), mis cuñados Antonio y Carmen y nosotros formamos ese sexteto dispuesto a disfrutar de semejante aventura en el Mediterráneo Oriental. No pretendo hacer un reportaje de ello, pero sí dar algunas pinceladas para compartir con vosotros la experiencia.
Panorámica de Venecia desde el barco
Venecia, el lugar de embarque, a la que ya viajé en otra ocasión, se volvió a presentar tan singular como siempre. Desde la inmensa mole del trasatlántico aparecía a mis pies como un sueño del pasado con reverberancia en el bruñido mar acanalado que la abraza e insemina. Desde el 14º piso del barco se rendía a nuestros pies con esa expectación majestuosa que otorga la asimetría del nivel. El paso por el Gran Canal, con la visión, desde esa perspectiva, de San Marcos, del Palacio del Ducce, otros monumentos soberbios y tantas callejas batidas por canales sembrados de góndolas y gondolieris, no puede ser menos que calificado de espectacular. Su uniforme arquitectura, donde solo se permitía retar al cielo alguna que otra torre o “campanili” que escapaba a la horizontalidad que definían los tejados del conjunto de edificios que la forman, era un visión relajante, a la vez que intrigante y magnética por su originalidad y belleza.
Bari
Bari y su casco antiguo fue otro lugar de encanto singular. Sus calles y plazas nos retrotrajeron a otra dimensión del pasado fusionada con el momento actual. Impresionante la fortaleza Svevo Bari, la basílica de San Nicolás, el teatro y su complejo de calles y callejas que configuran su urbanismo desde tiempos remotos. Encontré cierta similitud entre esta ciudad y Dubrovnik, salvando las diferencias. El detalle mediterráneo me lo dio una señora mayor que, asomada a su puerta, se escondía tras la cortina que les protegía del cálido verano, era una copia de mi pueblo, un reflejo de esa vieja cultura de nuestro mar que nos hace más iguales de lo que nos parece.
Olimpia
En Katakolón, una vez desembarcados, fuimos a Olimpia. Es, para quien no lo sepa, una ciudad donde se celebraban los Juegos Olímpicos en confrontación con los Juegos Píticos que se celebraban en Delfos, de aquí su nombre. Allí es donde se enciende la llama que porta la antorcha cada cuatro años a la ciudad donde se ha de celebrar la olimpiada correspondiente. Se hace mediante un espejo parabólico para que el propio calor del sol sea quien prenda la llama. Me acordé del ínclito Gila con su comentario humorístico que decía que Grecia está toda rota… cuan cierto era. No queda casi nada en pie, solo algunas columnas rehabilitadas y mucha piedra por los suelos, como caídas por un cruel terremoto que no respeto la historia.
Éfeso
La siguiente parada fue Esmirna, pero el viaje turístico lo hicimos a Éfeso. Las ruinas de Éfeso son impresionantes. Queda claro la importancia que tuvo en el mundo griego y romano. Aparte de detalles significativos de menor calado, es relevante la fachada de la biblioteca de Celsus, la avenida principal, el teatro romano con capacidad para más de 24000 personas, el templo de Artemisa, su diosa por excelencia, etc. Tiene en su haber otra atracción para los creyentes, que es la casa de María, donde se cree vivió María tras la muerte de su hijo Jesús. Es una estructura del siglo VII, según algunos autores. Al parecer una monja alemana tuvo una visión que le indicaba el lugar exacto de la casa y su localización en Éfeso. A mí, como agnóstico y psicólogo, me vino a la mente la confusión de visiones místicas con alucinaciones y delirios místico-religiosos a los que tanta importancia se les dio en el pasado y aún hoy, en determinados grupos, se sigue dando. Mis reservas, pues, con esta aseveración, como es natural.
Panorámica de Estambul
Al siguiente día nos desplazamos a Estambul. Es una ciudad de contrastes, de historia y poder, de religión e imperio. No me extenderé en detalles, pero las visitas a Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Palacio de Topkapi y el Gran Bazar nos ocupó el día. Impresionante Santa Sofía, también llamada Iglesia de la Divina Sabiduría y Hagia Sophia (Ayasofya Camii), que es en la actualidad un museo. La Mezquita Azul o Sultanahmet Camii es un ejemplo relevante de la construcción religiosa musulmana; sus seis minaretes hizo que en la Mezquita de la Meca se construyera un séptimo para darle más importancia a aquella con sus siete minaretes, como lugar de peregrinación musulmana por definición. El Palacio de Topkapi, residencia de los sultanes, guarda un inmenso tesoro en joyas, espadas y otros elementos pertenecientes a los poderosos sultanes otomanos y su corte. El palacio está construido siguiendo las normas de la arquitectura seglar turca, siendo su máximo ejemplo. Es un entramado complejo de edificios, unidos por patios o jardines siendo la superficie total del complejo de 700.000 m², rodeados por una muralla bizantina. Sus refrescantes jardines dieron un toque de relax al acoso del calor que no nos dejaba vivir. Otro elemento a considerar es el Gran Bazar. Me sorprendió su colorido y viveza, su frescor y estructura, donde, si no andas espabilado, acabas perdido entre sus callejas techadas, sus bóvedas y su embelesante visión. El deporte del regateo (no me refiero al futbol, claro está) es indispensable para hacer una buena compra, que siempre será más satisfactoria para el vendedor experto que para el neonato en estos menesteres, que valorará a precio europeo el objeto sin considerar o conocer el precio o valor turco del mismo. Yo entiendo que no se debe pagar más del 70% del precio de salida, pudiendo bajarse en algún caso hasta, incluso, el 50%. Esta estimación es de un inexperto, evidentemente.
Tras abandonar Estambul con una vista panorámico de su inmensidad, tanto la aposentada en Europa como en Asia, nos dirigimos a Dubrovnik, no sin antes quedarse con la sensación de la necesidad de volver para poder conocer más ampliamente esa gran ciudad de la sublime puerta. La travesía fue larga y navegamos durante 36 horas de uno a otro puerto disfrutando de la brisa marina, el mar de Mármara, el Egeo plagado de islas, el Jónico y el Adriático, junto a la oferta de ocio y relax que nos proporcionaba el barco.
Artesanía en Dubrovnik
Dubrovnik es espectacular en la parte del casco antiguo. El resto, su parte nueva, es otra ciudad más estándar, con su puente nuevo, sus casas bajas alrededor de la bahía plagada de verde vegetación y sus calles y edificios que nos muestran su modernidad. Pero en el casco antiguo nos trasladamos a otra dimensión. Sus calles estrechas, sus plazas, iglesias (católicas y ortodoxas), sus murallas y edificaciones nos sitúan en épocas pretéritas cargadas de historia, de confrontaciones entre otomanos y cristianos. Cuánto debió vivirse por allí, cuántas batallas y luchas por el dominio de la zona, cuanta historia cargada de amor y odio, cuánta vida vivida, cuánta muerte trágica y tan recientemente. Me sorprendió la limpieza y claridad de sus aguas, que rompían contra las murallas, en contraposición a las contaminadas y sucias aguas del Golfo de Esmirna.
Finalmente desembarcamos en Venecia. Habíamos decidido pasar la noche en Mestre y visitar la ciudad de Venecia. Nos encantó volver a pasear por sus calles, bordear sus canales y gozar de la plaza de San Marcos repleta de gente. La vez anterior no entré a ver el Palacio de Ducce y esta vez no me lo perdí. Me sorprendió y encantó su arquitectura, sus salas y museo de armas antiguas, su patio, su conjunto en general y cómo no, el puente de los suspiros y sus mazmorras anexas. Añoranza de viejas glorias se percibía en el entorno. Después, un paseo en el “vaporetto” por el Gran Canal hasta la estación de autobuses. Durante el mismo fueron apareciendo infinidad de construcciones espléndidas de fachadas renacentistas que jalonaban la vía, enigmáticas callejas que desembocaban sus aguas en el canal y “gondolieris” remando y cantando en idílicos paseos turísticos de los visitantes. La sorpresa final la dio una ambulancia con su sirena a tope, que resultó ser, cómo no, una lancha rápida o fueraborda.
Es difícil expresar en tan poco tiempo tantas emociones y vivencias, por lo que os dejo un slide con fotos, ya que una imagen vale más que mil palabras.