lunes, 29 de julio de 2024

Existencial

 


Existencial

 

El esfuerzo por comprender es la primera y única base de la virtud. No hay que despreciar las acciones humanas, sino comprenderlas. Sentimos y sabemos que somos eternos.

(Baruch Spinoza)

 

A veces es preciso hacer un alto en el camino,

sentarse sosegado a la sombra de un fresno,

dejar correr el agua cristalina por el río

y mirar en su espejo el reflejo de la vida.

 

La sombra te da paz, te repara y te serena,

el agua frescor a tu sonrisa y a tu faz

mientras la brisa avienta tus pesares

y el río diluye tus heridas fluyendo hacia la mar.

 

Verás pasar la vida de la gente en el camino

y el agua por su cauce natural,

donde juega lo humano y lo divino

y el hombre domeña su instinto de animal.

 

A veces es bueno entrar en uno mismo

sin prejuicios, mente abierta y humildad

y buscar en las entrañas atavismos

que fueron marcado el caminar.

 

Las prisas no son buenas consejeras

no solo es importante llegar hasta el final,

la esencia está en vivir todo el camino

sintiendo tu experiencia en libertad.

 

La vida se conjuga intensamente

buscando el panteísmo universal,

sentimos y sabemos de lo eterno

inmersos en un inmenso mar.

 

© Antonio Porras Cabrera

Málaga, 28 de julio de 2024

domingo, 28 de julio de 2024

La gloria es otra cosa.

 

Exposición en el museo CAC de Mälaga


Esta mañana, una vez la temperatura en Málaga se ha dulcificado, decidí dar una vuelta y ver la exposición que ofrece el CAC, junto al cauce del Guadalmedina, sobre la obra de Matías Sánchez, titulada “La gloria es otra cosa”. Es una extensa y variada exposición de una original pintura a la que te has de apegar, parado frente a ella, para acercarte a su comprensión o, al menos, a su interpretación a través de esa aproximación, y así captar  la ironía del autor que subyace como elemento referencial de primera magnitud, donde la sátira es la expresión manifiesta de su ingeniosidad.

He de decir previo a mi comentario que, no siendo experto en el tema pictórico, mi opinión no ha de llegar más allá de una disquisición personal desde mi singularidad, exenta de valoración técnica y sesuda reflexión sobre la obra y los matices artísticos que la conforman, ya que no soy docto en la materia. No obstante, volviendo a parafrasear a Joseph Conrad, “el artista solo plasma la mitad de su obra, la otra mitad le corresponde crearla al observador” (él aludía de esta manera al escritor y su novela). Por tanto, mi interpretación corresponde a esa creación imaginaria que he desarrollado en mi mente ante las emociones y percepciones que me han ido despertando sus cuadros. Lo que expreso, pues, no deja de ser una visión personal que pretendo compartir desde la modestia donde se ha de enmarcar mi comentario.

La primera impresión ha sido “confusional”, es decir despistaje respecto a la temática, mediatizado por los elementos simbólicos que afloran en su obra: huesos, chorizos, cuchillos, pistolas, grandes narices asociables a la mentira, entre caras esperpénticas y grotescas figuras, que pretenden, bajo mi punto de vista, representar, simbólicamente y con tan amplia iconografía, a la sociedad en su sentido más patético y realista respecto a sus valores y manifestaciones. 

Presenta algunos cuadros dedicados a situaciones específicas bajo sus títulos: Chungos, Aquelarre, Rabiosos, Saqueo, Sainete, La sentencia, El expolio, La pasión, El juicio final o La gloria es otra cosa… En todos ellos aparecen elementos referenciales interesantes para plasmar una visión patética de esa realidad social que nos envuelve y absorbe, sin obviar a la propia religión de la que nos muestra determinados símbolos muy significativos, como un misal o la propia última cena tratada con cierta irreverencia. Tal vez le falten alusiones a la mentira, el bulo, la manipulación, el odio y un amplio elenco de sentimientos y emociones que hoy reinan en el mundo de la comunicación y de las relaciones humanas tan conflictivas y que son la base o fundamento de este desencuentro desasosegante que vivimos en el día a día.

Esta pobre y sencilla presentación, subjetiva y, tal vez, sesgada por mi atrevimiento, la podéis ampliar a través de la foto que adjunto del texto que presenta el CAC respecto a la exposición y navegando por Internet donde, el propio museo en su página web, aporta mayor información sobre el autor y su obra: (https://cacmalaga.eu/matias-sanchez-la-gloria-es-otra-cosa/)



























sábado, 27 de julio de 2024

¿Viva la libertad, carajo?

 


¡Viva la libertad, carajo! gritaba un loco exaltado, exhibiendo en una mano un artilugio endiablado, con el que quería amputar los derechos otorgados por la propia libertad. Ante lo cual me pregunto: ¿qué carajo de libertad es la que pregona ese loco desbocado? Pelo suelto, ojos saltones, ronca voz que iba gritando ser un rugiente león. Megalómano y narciso, por no decir más preciso que es un puro trastornado por su forma de actuar.

Ya lo trataron de loco, incluso se ha publicado un libro así titulado, que lo dejó retratado. Tiene en su haber la desdicha de un discurso exacerbado donde el insulto y la infamia formaron en su campaña causa de argumentación. Anarcoliberalismo dice el joven que es lo suyo; o sea, que es de puro Perogrullo que esa verdad que predica no es verdad sino una idea que solo ha de convencer a gente de su ralea. La palabra se las trae, pues, si rompe el silogismo, un anarcoliberal ha de ser muy parecido a quien pretende gozar de una libre decisión sin pensar en los demás.

Y aquí aflora la discordia, pues si toma decisiones sin pensar en los demás, ¡manda huevos! las razones en que se ha de sustentar su derecho y libertad. La libertad responsable siempre conlleva algo más. Cuando el mundo liberal, al asaltar la Bastilla, reivindica libertad, la considera esencial como una tercera pata de la justicia social, a la que tanto desprecia este sujeto falaz, donde todo ser humano pueda convivir en paz sumando a esa libertad la igualdad y fraternidad. Quien se olvida de estas últimas no quiere la libertad como forma de concordia dentro de una sociedad, sino imponer su criterio, basado en su propio sesgo, como forma de pensar.

Es egoísmo en esencia, un darwinismo social donde el pobre se somete sin poderlo remediar, si no pasa por el aro andará en lo marginal, pues siempre se ha de imponer el que tenga más poder en un mundo desleal. El pobre será más pobre, y el rico con sus dineros controla lo sociedad para sacar beneficios, sin importar los valores de un solidario humanismo donde reine la hermandad.

Cambio el ritmo, para decir de otra forma que somos muchos los que pensamos que el ser humano es un ser libre y comprometido, cuya principal función, u objetivo vital, es su propio desarrollo en libertad, la autorrealización, enmarcado en una sociedad solidaria, a la que cada cual aporta todas sus potencialidades, en una comunión de intereses, donde se implica en la evolución humanista de esa sociedad que lo integra, para mejorarla en el día a día.

Hay una tramposa idea que se anda vendiendo, desde un populismo crítico, que pretende enganchar a la población, sobre todo a los jóvenes desencantados con la realidad. El desencanto, aunque tiene, o puede tener, serias argumentaciones, también se cultiva desde la mentira, desde la manipulación que hace resaltar el descontento con el mundo de la política, que, además, se presta al deterioro progresivo de sí misma. El bulo y la falta a la verdad, cuando no la felonía, son los enemigos de la democracia, junto a la ausencia de respeto y tolerancia hacia el contrincante, al que se le debe cortesía por ser representante de un pueblo soberano. En este caso cuesta mucho ejercer ese respeto a un político como Milei, aunque su exaltación haya surgido de la voluntad popular del pueblo argentino. Más que respeto induce a una educada tolerancia, ante una realidad impuesta carente de cortesía.

Denostar la política solo puede llevar a que el ciudadano renuncie a su derecho, y responsabilidad, a ejercer la soberanía popular. Puede que ello sea el verdadero objetivo del falaz agitador; o sea, conseguir del votante esa renuncia al derecho al voto para elegir quien legisla y le gobierna, al considerar que todos los políticos son igualmente malos, salvo el agitador. En todo caso, lo que deberíamos pensar es que tenemos el derecho y el deber de elegirlos en democracia y buscar el mejor dentro de la oferta… porque, por mucho que pretendan algunos, no todos son iguales y, tal vez, quien pretenda eso, es el menos de fiar, porque puede que pretenda llevarte al huerto exclusivo de sus intereses sin respetar al contrario.

Todo esto me trae a la memoria un par de escenas que comparto con el lector o lectora: En la película, La decisión de Sophie (1982), dirigida por Alan J. Pakula y protagonizada por Meryl Streep, Kevin Kline y Peter MacNicol, nos muestra la historia de Sophie, una polaca católica que, en la noche en que llegó a Auschwitz, un médico del campo le hizo elegir cuál de sus dos hijos moriría inmediatamente gaseado y cuál seguiría viviendo en el campamento; o sea, le otorga la libertad de elegir quién ha  de morir y quién ha de vivir. Dilema cruel que solo pretendía crear en la madre el amargo sufrimiento que conlleva tal decisión, pero que, en todo caso, implica asumir que el médico nazi tiene el poder sobre la vida y la muerte de sus hijos, al que ella se ha de someter en función de la gracia que le otorga para ejercer su “libre” decisión.

Otro caso que me viene a la memoria es el de mi profesor de Formación del Espíritu Nacional allá por los primeros años sesenta. Para quien no lo sepa explico que, en tiempos del franquismo, existía esta asignatura (FEN) cuyo fin era el adoctrinamiento para divulgar y asumir los principios del Movimiento Nacional; o sea, el nacionalcatolicismo, como ideología y filosofía de vida, donde la libertad brillaba por su ausencia. Este profesor, muy ufanamente, sostenía que la libertad siempre existe y que es un derecho incuestionable del ser humano. Para demostrarlo tomaba el siguiente ejemplo: “Si yo te pongo una pistola en la cabeza y te digo si no haces esto te pego un tiro y te mato, tú sigues teniendo la libertad de elegir hacerlo y sobrevivir o no hacerlo y morir”.

Pongo estos ejemplos de distorsión de la libertad, para mostrar que esta solo existe cuando no hay coacción, cuando la elección, o toma de decisiones, está sometida a unas circunstancias más o menos neutras y/o realistas, que no inciden artificialmente en esa toma de decisiones. Si existiera un anarcoliberalismo no sometido a una ley justa y a normas que facilitaran la convivencia y el desarrollo del ser humano en todas sus dimensiones, fraguando un Estado donde los principios de fraternidad e igualdad fueran excluidos y el concepto de justicia social eliminado, el mundo sería un caos, donde el pez gordo se comería al chico; o sea, un sistema de corte fascista o totalitario, dictado desde un poder omnímodo alejado de la soberanía popular.

Mi pregunta, ya casi retórica, es: ¿De qué carajo de libertad me habla el señor de la motosierra y sus adláteres, incluyendo agasajadores/as? Seguro que solo pretenden confundir los conceptos, redefinirlos y manipularlos para engañar a la gente.

domingo, 21 de julio de 2024

Los hechos cercan a Joe Biden

 

Opinión | Tribuna


La Opinión de Málaga, 21 JUL 2024 7:01

El asunto pinta mal, muy mal, para míster Biden, a la vista de sus conductas, que ponen en tela de juicio sus capacidades para ejercer la responsabilidad de presidente…

 

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El caso Joe Biden sigue su camino hacia el abandono definitivo de su candidatura a la presidencia de los EEUU. La última cuestión que ha aflorado se refiere a su aceptación de un diagnóstico médico que le aconseje renunciar a su nominación a dicha candidatura, pues si hubiera alguna patología que le imposibilitara, ahora o en un futuro inmediato, se retiraría para dar paso a otra opción con más posibilidades de éxito, sin esperar a que ‘Dios se lo indique’. El asunto pinta mal, muy mal, para míster Biden, a la vista de sus conductas, que ponen en tela de juicio sus capacidades para ejercer la responsabilidad de presidente de la primera potencia mundial, sobre todo en momentos tan cruciales como este.

Joe Biden ha dado suficientes muestras de estar aquejado de alguna enfermedad incapacitante para seguir ejerciendo su función presidencial. A nadie se le escapan actitudes y conductas incoherentes e inadecuadas, que cuestionan sus facultades mentales para ejercer un oficio tan complejo en un momento tan delicado. Imágenes que, a mí, me han generado un sentimiento de compasión ante sus despistes. Ver su papel en el debate con Trump fue lastimoso. Saltó la alarma y por muchos intentos de justificación que se dieran, ninguno podía excusar la debacle ante un sujeto como Trump, versado en la confrontación irrespetuosa, insultante y agresiva, experto en el cuerpo a cuerpo, que requiere enfrente a un opositor con reflejos e ideas claras y contundentes. EEUU, al igual que otros muchos Estados europeos, están inmersos en un proceso de modificación del orden establecido que puede hacer temblar los cimientos del viejo orden mundial.

Pues, bien, hoy leo en un periódico digital, creo que en la TV también y algunos medios más lo ha publicado, que ya tenemos un posible diagnóstico para el caso Biden. Se trata de una ‘Parálisis supranuclear progresiva’ (PSP), lo que me ha llevado a ‘bichear’ por internet para conocer mejor esa patología, que tiene similitudes sintomatológicas con el Parkinson, el Alzheimer e, incluso, la Esclerosis Lateral Amiotrófica, según algunos estudios. Es una patología que no recuerdo haber estudiado en mis tiempos en la Facultad de Psicología, si bien la PSP se describió por primera vez, como un trastorno diferente, en 1964, cuando tres científicos, Steele-Richardson-Olszewski, publicaron un trabajo haciendo una distinción entre este trastorno y la enfermedad de Parkinson. Manifiesta características propias definidas, cuya sintomatología podría coincidir bastante bien con lo que vamos observando en las conductas de Joe Biden: se paran muy derechos o, en ocasiones, incluso inclinan la cabeza hacia atrás mostrando una «rigidez axial». Los síntomas son el resultado de un deterioro gradual de las células del cerebro (neuronas), principalmente en la región conocida como el tronco encefálico.

Según U.S. DEPARTMENT OF HEALTH AND HUMAN SERVICES. National Institutes of Health. (https://catalogindsih.gov/sites/default/files/publications/paralisis-supranuclear-progresiva.pdf) ‘la parálisis supranuclear progresiva es un trastorno del cerebro poco común que afecta el movimiento, el caminar (la marcha), el equilibrio, el habla, la deglución, la visión, el estado de ánimo, el comportamiento y el pensamiento. La enfermedad es el resultado de daño en las células nerviosas en el cerebro’.

El momento, políticamente, es complejo. Europa no hizo los deberes, se dejó avasallar por los EE. UU. y su dependencia militar y armamentística del gigante americano es casi total, ya que, a través de la OTAN, ejerce el dominio absoluto. Trump es un caso singular que no está muy dispuesto a asumir el coste de un conflicto militar en Europa, dejando a los países europeos la iniciativa, eso sí comprando armas a la industria americana.

Los acólitos de Trump, en la UE, esperan como agua de mayo que gane las elecciones allende la mar atlántica. El húngaro Viktor Orbán, Le Pen, Abascal, y algún otro que comulga con sus ideas, además del propio Putin, con el que ya se entendió y que también espera que apoye sus reivindicaciones territoriales y deje colgado a Zelenski en la defensa de la integridad territorial de Ucrania, se frotan las manos ante el cambio en la Casa Blanca.

Europa, donde se ha frenado a la extrema derecha en Francia, en Inglaterra y siguen gobernando partidos del ala moderada de la Socialdemocracia, tendrá problemas con Trump si vuelve al poder. Trump, ya ha mostrado su prepotencia y despotismo en su mandato anterior y ahora no será menos. Por tanto, si Biden abandona y surge otra candidatura con posibilidades de mantener el poder, la cosa cambia para la UE.

Expectante andamos, expectantes seguimos y, si se confirma que Joe Biden padece PSP, tal vez quepa la posibilidad de frenar al Milei americano con toda su parafernalia, pero eso dependerá, posiblemente, de Kamala Harris y sus capacidades no demostradas aún, aunque puede que nos sorprenda la vicepresidenta, que ejerció de fiscal, si es ella la elegida para asumir la candidatura.

 

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domingo, 30 de junio de 2024

Fumata blanca

 

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Opinión | Tribuna

Sede del CGPJ

Antonio Porras Cabrera

Publicado en La Opinión de Málaga el 30 JUN 2024 7:00

El Poder Judicial es el instrumento que aplica la ley, pero no la crea, solo la interpreta y administra, considerando, también, el espíritu que la enmarca

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Ya era hora. Tras más de 5 años con el CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) caducado se ha llegado a un acuerdo… ¡Felicitémonos! Un acuerdo que no sabe uno por qué no se había consensuado antes, pues para este viaje no se necesitaba alforjas, aunque sí nos lleva a elucubrar mil y una causas sobre el porqué el PP no ha querido llegar a este mismo acuerdo hace tiempo, salvo ver en su conducta una clara actitud filibustera, o sea obstruccionista.

Ya, de por si, en diciembre de 2018, se tendría que haber renovado el Consejo en base a la Ley Orgánica 4/2013, de 28 de junio, promulgada bajo mandato del propio PP, si no estoy confundido. Lo curioso es que estando prácticamente consensuado, saltó por los aires el acuerdo cuando, al senador popular Ignacio Cosidó, se le ocurrió difundir aquel WhatsApp diciendo que era un buen acuerdo, ya que estaban «controlando la sala segunda [la que juzga a los aforados] desde detrás y presidiendo la sala 61» y el juez Marchena, propuesto para presidir la citada sala, ante tal tesitura, optó por no aceptar el cargo. La jugada era maestra considerando que había demasiados miembros del PP en situación procesal complicada. Por tanto, tenía razón Cosidó por lo beneficioso del acuerdo para el partido. Este texto dejaba en muy mal lugar al gobierno de los jueces, ya que vieron cuestionada su imparcialidad y, desde entonces, la sombra de la sospecha ha planeado sobre el PP al manifestar el Sr. Cosidó su interés en colonizar el Poder Judicial para su propia defensa. 

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Hemos de considerar que el CGPJ elegido con anterioridad, o sea el año 2013, lo fue bajo una mayoría parlamentaria absoluta del PP (186 diputados), que significó un mayor número de magistrados a propuesta del Partido Popular, lo que le permitía cierta ventaja o influencia por afinidad política; o sea, ser controlado políticamente a través de los vocales nombrados por el partido. Esta circunstancia era especialmente importante en tanto que el PP estaba incurso en algunos procesos judiciales de singular relevancia. Tener y mantener el control o influencia sobre el CGPJ era prioritario para afrontar la situación, quedando este bajo la sospecha de la politización. Por otro lado, estando también el PSOE sometido a procesos, quien pudiera ejercer mayor influencia sobre el CGPJ tendría mayor beneficio.

De aquí que no quisieran renovarlo posteriormente, cuando ya no tenía esa mayoría, buscando mil escusas para no hacerlo, incluyendo evitar que el PSOE controlara el Consejo políticamente y otras ya conocidas; pero se olvidaban a conciencia de que quienes lo estaban controlándolo, en realidad, eran ellos. Decir que no quieres que se politice la justicia mientras tú estás influyendo sobre ella es, cuanto menos, paradójico e incongruente, por no decir otra cosa, en este caso secuestro del órgano gestor de los jueces.

De los tres poderes, o patas, sobre los que se sustenta la democracia, el más importante es el Legislativo, que es el representante de la soberanía popular, o sea quien ha de prevalecer para garantizar esa soberanía que le otorgamos todos los ciudadanos con nuestro voto, que es nuestra fortaleza democrática. Él determina quién asume el Poder Ejecutivo, quién ha de gobernar, por elección entre los diputados. Así debería ser también con los órganos gestores de la Justicia, o sea su estructura de mando. Si los propios jueces eligieran a sus mandos romperían el esquema funcional de la democracia, acercándose a otro tipo de democracia, la Orgánica, propia de otros regímenes.  

El Poder Judicial es instrumental por el hecho de ejercer la aplicación de las leyes y su interpretación de acuerdo al espíritu que emana del Legislativo, con absoluta imparcialidad, lo contrario sería prevaricar. Por tanto la libertad del Poder Judicial no debería estar en entredicho por el órgano gestor, salvo que haya un descarado intento de controlarlo, directa o indirectamente, al amparo de las ideologías políticas que todo sujeto ha de tener, sea o no juez, pero nunca juez y parte, que es lo que sospechamos en algunos casos. En conclusión, el Poder Judicial es el instrumento que aplica la ley, pero no la crea, solo la interpreta y administra, considerando, también, el espíritu que la enmarca.  

Por tanto, si el Poder Legislativo elige al Ejecutivo que gobierna la nación, por qué no ha de elegir quien gobierna a los jueces en un sentido funcional, incluyendo que sea a propuesta de los propios jueces, que ofrezcan un elenco de aspirantes a vocales para conformar del CGPJ. Hay una cuestión de fondo que impregna a nuestra sociedad, se trata del nepotismo. Tal vez esa tendencia histórica de arrimar el ascua a la sardina de cada cual cree desconfianzas en los órganos gestores de todo nuestro sistema administrativo. 

En todo caso, la ley por sí misma, ha de tener la fortaleza y la solvencia suficiente para asegurar una correcta interpretación por el juez y amparada por las garantías que ofrecen los posibles recursos ante órganos superiores. Pero, claro, es evidente que hay una sombra de sospecha que se cierne sobre todo este proceso de elección del CGPJ, donde las influencias de las orientaciones políticas de los vocales pueden tener importancia en el desarrollo de su función gestora. Ya saben aquello de la mujer del Cesar, también aplicable a la judicatura, hay que serlo y parecerlo. En este sentido el magistrado ha de ser ejemplar y así lo esperamos por su propia ética y profesionalidad. 

En todo caso, la ‘fumata blanca’ ha aparecido, la anomalía democrática y constitucional se ha salvado y volveremos a tener un CGPJ que debería acometer con diligencia la normalización de la actividad judicial, volviendo a impartirse justicia con mayor celeridad, porque la justicia diferida en el tiempo deja de ser justicia. Para ello hay que dotarle de medios y recursos con los que exigirle al nuevo Consejo que acometa la gestión con solvencia y con la presteza requerida. Es tanto el trabajo acumulado que ponerse al día costará demasiado.

Esperemos que se abra una etapa de respeto y consenso para reforzar la institucionalidad democrática, donde se vuelvan a imponer las elementales conductas basadas en el respeto al contrincante y los acuerdos como forma de establecer sinergias, sin olvidar la heterogeneidad que conforma el mundo de la política. Queda mucho por hacer tras tanto desencuentro. De momento parece que, al menos, se pactan algunas normas para evitar puertas giratorias con saltos de la política a la judicatura, normas que, bajo mi criterio, eran estrictamente necesarias.



 

jueves, 27 de junio de 2024

El histrionismo y la política

 

El histrionismo y la política

Opinión | Tribuna


Antonio Porras Cabrera

Publicado el 27 JUN 2024 7:00 en el diario La opinión de Málaga

 

Una gran parte de gobernantes han tenido o manifestado conductas con alto componente histriónico. Sin ir más lejos, y según mi criterio, grandes reyes o el propio Napoleón

Tiene el histrionismo una doble acepción, por un lado hablamos de una puesta en escena, de teatralización propia del histrión, al que la RAE, como segunda acepción, identifica con «Persona que se expresa con afectación o exageración propia de un actor teatral»… y mucho de teatro hay en la política.

Pero existe otra orientación del concepto referido a trastornos de conductas, dentro de la temática de salud mental, que especifica los síntomas o manifestaciones que pudieran determinar el diagnóstico exacto de un «trastorno de personalidad histriónica», lo cual es más grave.

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El día después

Según criterios más científicos orientados a precisar el trastorno de la personalidad histriónica de forma clínica, podemos recurrir al DSM V, (el Manual Diagnóstico y Estadístico, el DSM por sus siglas en inglés, es una guía ampliamente utilizada en Estados Unidos para el diagnóstico de los trastornos de salud mental, tanto en adultos como en niños) donde, el histrionismo, se caracteriza por un patrón general de excesiva emotividad y una búsqueda de atención, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los ochos siguientes ítems:

  1. Se siente incómodo en situaciones en las que no es el centro de atención.
  2. La interacción con los demás se caracteriza con frecuencia por un comportamiento sexualmente seductor o provocativo inapropiado.
  3. Presenta cambios rápidos y expresión plana de las emociones.
  4. Utiliza constantemente el aspecto físico para atraer la atención.
  5. Tiene un estilo de hablar que se basa excesivamente en las impresiones y que carece de detalles.
  6. Muestra autodramatización, teatralidad y expresión exagerada de la emoción.
  7. Es sugestionable (es decir, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias).
  8. Considera que las relaciones son más estrechas de lo que son en realidad.

En todo caso no es mi interés el hacer una disertación sobre el histrionismo como patología psiquiátrica, aunque para los interesados, les remitiré a internet donde encontrarán interesante información al respecto, o a mi propio blog donde allá por agosto de 2012, hablaba de este asunto con mayor profundidad.

Solo aludiré, además de lo ya mencionado, a que las personas con trastorno de la personalidad histriónica suelen expresar sus emociones de manera exagerada. Suelen ser vanidosas y egocéntricas, y se sienten incómodas cuando no son el centro de atención. A menudo son seductoras en apariencia y comportamiento, ya que les preocupa mucho captar la atención de los demás. Buscan continuamente a alguien que les tranquilice, que apruebe lo que hacen, y pueden enfadarse cuando alguien no les atiende o halaga. Suelen ser impulsivos y poco tolerantes a la frustración. Su estilo cognitivo es extremista, tienden a ver todo en términos de blanco o negro. Su discurso a menudo carece de detalles y es exagerado.

Estamos bastante acostumbrados a ver en escena a políticos, hombres y mujeres, que manifiestan algunas, o bastantes, de estas conductas. Una gran parte de gobernantes, sobre todo de especial relevancia histórica, han tenido o manifestado conductas con alto componente histriónico. Sin ir más lejos, y según mi criterio, las presentaron grandes reyes, el propio Napoleón y más recientemente Hitler, Mussolini y otros. Últimamente se han incorporado políticos que resultan disruptivos con el sistema, como son Trump, Bolsonaro y ahora un claro exponente sería el Sr. Milei, sin olvidarnos de Putin y un amplio etc.

En nuestro caso, puede que el ejemplar que más se significa en esta manifestación sea la señora Ayuso, cuyas conductas encajarían bastante bien en lo ya descrito, sin excluir a algunos otros de diferentes ideologías, ya que podemos encontrar un variado elenco de ellos en cualquier partido. Milei, a quien Ayuso homenajeó el 21 de junio con una medalla, es un caso singular con su componente preocupante, dado el uso de la motosierra y ese grito, argumentalmente inconsistente, de ¡Viva la libertad, carajo!, que anda merodeando por las proximidades, provocando, insultando y perdiendo los papeles, si es que alguna vez los tuvo, además de tergiversar el propio concepto de libertad, ausente del acompañamiento de los otros dos valores de la democracia liberal, como son la igualdad y la fraternidad, llevando el concepto libertad a una concepción de lucha darwinista deshumanizada, como he referido en otras ocasiones.

En todo caso, los políticos histriónicos, comparten una forma grosera y agresiva de ejercer la política, dado que en todos ellos es común las importantes dosis de teatralidad en sus actos, el regodeo del discurso, su vanidad, egocentrismo, intolerancia a la frustración, etc. Por desgracia la escenificación forma parte de la seducción y ellos usan esa teatralidad para seducir al ciudadano y captar su voto.

La cuestión sería: Si el histriónico es un ser egocéntrico, vanidoso, a la vez que seductor, extravagante y, en cierto sentido vulnerable, en busca de atención y con reacciones emocionales exageradas… ¿es un sujeto idóneo para ejercer la política? Parece que este desequilibrio, manifestado además desde la beligerancia, no sea un buen aliado para la toma de decisiones y permitir una visión holística de la sociedad, desde la perspectiva de estadista, que se le debe exigir a todo político con vocación de servicio. Su efecto nefasto sobre la sociedad se da en un intento pertinaz de influir en la gente despertando emociones para neutralizar el uso de la aséptica razón, caiga quien caiga, si ello sirve para alcanzar el poder, que es su objetivo final.

Existe otro trastorno, el de la personalidad narcisista, que hoy no trato, pero que tiene algunas manifestaciones comunes o similares al histriónico, aunque son alteraciones diferentes, que también es bastante habitual encontrarlo en el mundo de la política. Tal vez andemos gobernados por gente demasiado trastornada y eso es responsabilidad nuestra que los votamos.

Si los narcisos e histriónicos nos llevan a su terreno mediante al atrapamiento emocional, habremos perdido la partida del uso de la razón y el sentido crítico del pensamiento libre. La libertad, que defiende el ‘anarcoliberalismo’ de Milei y sus adláteres, sin sus acompañantes de igualdad y fraternidad, es un concepto anárquico fundamentado en el egocentrismo del sujeto con escasa empatía y carente de una proyección humanista, por tanto rechazable, bajo mi criterio.

 

domingo, 23 de junio de 2024

Afinidad, respeto, tolerancia...

 


23 de junio de 2024

Porras Cabrera, Antonio


En el mundo de las ideas, del libre pensamiento y el derecho a ejercerlo y manifestarlo públicamente, existen variables o diferentes reacciones ante esas manifestaciones por parte del receptor del mensaje; o sea, de quien las escucha.

Partamos de la base de que la expresión de las ideas, en un sistema de libertad, es lícita. No lo es el intento de someternos a ese pensar colonizando, nuestro propio pensamiento, mediante la imposición del ajeno, cuando lo esencial es educarnos a pensar en libertad y responsablemente.

Si partimos de una actitud constructiva que, teniendo conciencia de que la verdad y la razón están sometidas a variables no siempre compartidas por todos, nos permite, con mente abierta, valorar y discernir sobre el pensamiento ajeno, pero tras esa valoración hay, como mínimo, tres actitudes o posicionamientos respecto a la idea analizada. Podríamos hablar de esos tres términos que propongo considerar según el nivel de conformidad con esa idea expresada, que son: afinidad, respeto y tolerancia, que en ningún caso son lo mismo, observándose importantes matices.

Pero antes quiero traer a colación la palabra EMPATÍA como un referente actitudinal que facilita la comprensión y la capacidad de ponerse en el lugar del otro para mejor interpretar su pensamiento, actitud y conducta respecto a los demás, en todo caso, la empatía allana una mayor afinidad facilitando el ejercicio. Los otros tres conceptos surgen, o deberían surgir, cuando, tras un análisis empático de las expresiones ajenas, optamos por aceptarlas y hacerlas propias o rechazarlas.

Otro factor modulador es la amistad, ya que se fundamente en una consolidación previa de ese sentimiento y a través del tiempo. La amistad conlleva, implícitamente, un sentimiento amoroso al que la RAE define como: “afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”; o sea, que existe de por si una cierta afinidad instaurada y fundamentada en el respeto y la credibilidad. “Un amigo es aquel con el que puedes pensar en voz alta”, suelo decir yo. Platón creía que “los verdaderos amigos buscan vivir vidas más auténticas y plenas relacionándose entre sí de manera auténtica y enseñándose mutuamente” lo que implica un cultivo sistemático de la AFINIDAD.

Respecto al concepto de RESPETO a las ideas ajenas, que, lógicamente, va implícito en la afinidad, cabe entenderlo como una actitud personal ante un planteamiento racional y razonable, debidamente argumentado y con ánimo constructivo, que no pretende imponerse, sino aportar esa visión al contertulio como propuesta para ampliar su visión del asunto tratado. Loable planteamiento coloquial sin el ánimo pedante del dogmático. Podemos no compartir ideas, credos, principios o valores culturales, pero respetamos que cada cual defienda y cultive los suyos desde su propia libertad, siempre y cuando esos valores o principios no sean lesivos, delictivos, deleznables e inasumibles por nuestros propios valores, tratados siempre con mente abierta y razonablemente crítica.

Otro asunto es la TOLERANCIA, al menos para mí. Recurro de nuevo a dos acepciones del concepto que define la RAE, como las que se ajustan más a la esencia del verbo tolerar, que de por sí mismo provoca una paradoja con el respeto. Según el diccionario de la RAE, tolerar: Del lat. tolerāre. 1. tr. Llevar con paciencia. 2. tr. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.

Respetar es aceptar la divergencia, tolerar es aguantar, sobrellevar determinados pensamientos ajenos a pesar del rechazo a la idea, en base al derecho a la libertad de los demás para ejercer su libre pensamiento, aunque no lo compartas y ni siquiera te apetezca debatirlo. La idiotez se tolera en cuanto el idiota existe, pero no se respeta como algo constructivo. En todo caso, dejaremos de tolerarlo en cuanto pretendan imponérnoslo por la fuerza, la coacción o el adoctrinamiento.


Concluyo:
Afinidad: Coincidencia de ideas que te pueden acercar al contertulio por el sendero de la amistad y el afecto, en el campo de la comprensión y el enriquecimiento mutuo.

Respeto: A las ideas divergentes presentadas desde la lógica argumental con razonamiento crítico constructivo y no dogmático impositivo, aunque no estés de acuerdo con ellas.

Tolerancia: Soportar y aguantar la expresión de las ideas irracionales. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente. En religión y política serían los planteamientos integristas y dogmáticos, tolerables mientras no vengan a imponerlos por dictado o signifiquen la comisión de delitos al llevarlos a término o implementar la idea rechazada.

Es decir: 1º Bienvenido a quien comparte mi ideología y concepción de la vida; 2º Respeto al juego democrático y las diferencias de opinión dada la diversidad del pensamiento a caballo del complejo evolutivo individual; 3º Rechazo la idea que me agrede y pretende someterme, aunque la tolero como un ejercicio de libertad de pensamiento mientras no intenten implementarla y colonizar mi pensamiento anulando mi propia libertad.

 

La crisis de Ceuta

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 22 AGO 2026 7:01 Enlace: https://ww...