Sigüenza. Plaza Mayor y Catedral
Volver a encontrarnos con amistades fraguadas en el encuentro de Granada, descubrir otras y conocer en persona a amigas del mundo bloguero, como es el caso de mi estimada Cristina Gracia Barreto, ha sido un verdadero placer. Es esa magia de Internet, que te conecta con gente con la que compartes motivaciones y al final te facilita el encuentro con la faena ya hecha, la criba y selección de amistad está fraguada… ello te da garantía de cierta afinidad.
Ya estamos trabajando para el próximo encuentro en Bilbao, de la mano de Santiago Liberal, que hace honor a su apellido liberando toda la energía necesaria para la organización del evento siguiente.
Pero como el mundo es poesía, también os quiero contar los efectos colaterales del viaje. Aprovechando tan importante motivo adornamos el viaje con otros desplazamientos, de los que nos gusta hacer, por este impresionante país que tenemos a bien disfrutar y, a veces, padecer, como es España.

Valdepeñas
Para no cansarnos mucho en el viaje, pues la edad y las limitaciones propias se han de considerar, hicimos noche en Valdepeñas, hotel Veracruz, un **** que a través de Booking.com, con quien solemos trabajar en las reservas vía Internet, nos salió con una excelente relación calidad precio. Valdepeñas, al que habíamos visitado de pasada y visto algunas bodegas y museos, nos sorprendió en esta ocasión con su iglesia mayor, la plaza aneja y sus bien cuidadas calles del casco antiguo. No se queda a la zaga la Venta del Comendador (no el de Fuenteovejuna), recomendada y recomendable, donde por 9 euros nos atizamos 6 copas de buen vino y doce buenas tapas (entre los dos, claro está); bonito lugar bien ambientado.

Ayllón
El domingo, terminado el encuentro poético, tras desayunar con Juan Pan y Carmen, nos dirigimos a Carrión de los Condes, en Palencia, donde nos esperaban nuestros amigos Pablo y Marisa. En ruta paramos a tomar café en Ayllón (Segovia), de donde es mi amiga y compañera Petri, para hacer alguna foto y darle un poco de envidia. Bonito lugar... valió la pena la parada. Después, Aranda de Duero fue un buen sitito para comer… a resaltar un exquisito foie de pato sobre lecho de cebolla caramelizada, presentado en tosta, que era una verdadera delicatessen… son de aquellos productos que solo la calidad justifica su exigüidad.

Carrión. Pantocrator
Llegada a Carrión de los Condes, pequeña siesta reparadora, que ya no tiene uno 30 años, y a saludar y departir con los amigos, además de Pablo y Marisa, Ana, Carmina, Celes, Ricardo, etc… Unas copas y una buena sopa castellana en la cervecería “J.M.” de Belén, de esas que ella sabe, a la que le mando un abrazo con mi agradecimiento por sus detalles, y después… a retirarse.


Orbaneja. El beso de los camellos y vista del pueblo
Al día siguiente visitamos Orbaneja del castillo, en la provincia de Burgos. Singular y preciosa villa que ofrece espléndidas vistas de sus caprichosas figuras en un entorno kárstico modelado por el alto Ebro y sus manantiales, como la Cueva del agua, con techos modulados por el agua que creó caprichosas oquedades, en ausencia de las fálicas estalactitas, semejando otros órganos reproductores complementarios a ellas (ver foto). De esta cueva mana abundantemente agua, que atraviesa el pueblo y huye en cascada hacia el cauce del Ebro… Sólidas casas de piedra, bien cuidadas calles y espléndidas panorámicas. Un excelente lugar para tomar una cerveza en plan bucólico, antes del buen cocido montañés.


Cueva del Agua. Esta oquedad está en el techo, puede que nuestra madre naturaleza se haya subido la falda... Al lado, por si acaso, la cascada. (Orbaneja)
Dejamos otro día para visitar la villa romana de La Olmeda y Saldaña. Aunque ya conocíamos ambos lugares, los cambios habidos nos permitieron encontrarnos con bastantes novedades, sobre todo en la primera. De La Olmeda hay que resaltar, singularmente, sus mosaicos romanos, su magnitud como villa residencial de los patricios o señores romanos dueños del entorno y el importante yacimiento que presenta para conocer la vida en la zona durante los últimos tiempos del imperio romano.

La Olmeda. Mosaico con motivo de caza
Saldaña es una villa que me atrapa con su monumental Plaza Vieja, la Casa Torcida, convertida en bar restaurante en la actualidad, el Bodegón, sus gitanillas, cargadas de colorido primaveral en su otoñal resistencia, colgando de los balcones, su mercadillo de martes y el complemento museístico de La Olmeda en su Iglesia de San Pedro. Una cerveza en la plaza, al amparo de los soportales, acompañada de una buena tapa, crea el entorno perfecto para sentirse de maravilla.

Saldaña
He dejado Carrión de los Condes para el final, pues es donde pernoctamos, en casa de nuestros amigos Marisa y Pablo. Habría mucho que hablar de esta villa de gran solera histórica y núcleo importante en el Camino de Santiago y, ya se sabe, el románico palentino tiene su máxima expresión en esta zona del camino, empezando por la joya de San Martín de Frómista. Pero en Carrión os vais a encontrar con un espléndido monasterio de San Zoila, convertido hoy en hotel, que muestra distintos estilos o influencias arquitectónicas a lo largo de su existencia, desde el románico de su fachada occidental al barroco más esplendoroso de su fachada norte, incluso, el plateresco de su claustro es una joya.

Carrión. Fachada de San Zoilo.
No podemos olvidar el monasterio de las Clarisas, que como bien se sabe son las monjas que mejor manejan los huevos (entiéndaseme y no vayamos a pollillas, como dicen los granadinos), al menos en sus claras, con espléndida repostería. Es costumbre llevar huevos a estas monjas antes de casarse para garantizar un matrimonio feliz, lo que te llevaría a decir que eres feliz por los huevos… Dejemos las sutilezas picaronas y vayamos al tema… Tienen también un buen museo.
Maravilla veréis en los restos de la iglesia de Santiago, del siglo XII, quemada en tiempos de la invasión francesa, con su Pantocrator de la fachada de exquisita y magistral realización, que se rodea del Tetramorfos, los emblemas de los cuatro evangelistas, a la par que se puede observar en su pórtico la representación escultórica de distintos oficios de su tiempo. Santa María del Camino, iglesias de Belén, San Julián, San Andrés, etc. dejan de manifiesto el papel de la religión y el peregrinar por estas tierras camino de Santiago. El propio río Carrión, su puente del siglo XVI, sobre otro del XI, la plaza del Ayuntamiento, y el refrescante Plantío, arbolado al margen izquierdo del río, son también dignos de tener en cuenta.

Carrión. Plaza del Ayuntamiento
No dejaré de nombrar la casa de los Lomana, donde se crió mi amigo Pablo, y de la que conocí su patio porticado y el pozo brocado en el centro. Por cierto, por allí pasaba, de cuando en cuando, la famosa Carmen Lomana en su infancia, prima, aunque muy distinta, de Pablo que es carente del más mínimo histrionismo.
Bueno, como he sido un poco tostón y nunca sabe uno hasta donde llega la paciencia de cada cual, os dejo enlaces o hipervínculos en cada lugar para que podáis conocer más en profundidad la localidad en cuestión y si os apetece ver las fotos podéis visitar mi album picasa cliqueando aquí.

Adiós, Carrión...