| Cuevas de San Marcos (Málaga). Mi pueblo desde la Sierrezuela |
Cataluña, mi otra tierra…
Bien,
pues en este pueblo andaluz he pasado 50 de los 60 años de mi vida y los 10
restantes en Cataluña, por eso digo que tengo 5/6 de andaluz y 1/6 de
catalán. Por tanto, tras dejar de
manifiesto la singularidad andaluza y la cultura de su viejo pueblo, que se
ancla en la noche de la historia, también quisiera hacer algunas observaciones
sobre mi otra tierra, mi segunda patria chica, que se verán condicionadas por
mi limitado conocimiento de su historia, si bien hay elementos precisos de la
misma que dan una idea concreta de por donde van los tiros de la realidad
actual.
Mientras
que Andalucía, como ya he dicho, se incluyó en el Estado español desde la
guerra y la rendición, desde la desestructuración de su sistema previo y la
instauración del que portaban los vencedores, Cataluña realizó una integración
diferente. Cuando se unen las coronas de Castilla y Aragón lo hacen desde la
simetría, desde la igualdad y por acuerdos específicos que consideraban y
respetaban los fueros de cada reino. Era como la unión de dos patrimonios
matrimoniales, que si bien no pasaron a ser gananciales, se vinculaban bajo la
misma corona sucesoria formando una unidad de Estado. Por tanto, Cataluña
mantuvo su singularidad y especificidad, sus fueros y estructura social, su
sistema económico y productivo, su lengua, a la par se le abrieron fronteras,
en mayor o menor medida, para desarrollar su comercio.
| Monumento: Castellet en Tarragona |
No
quiero entrar en la legitimidad de Fernando el Católico para ser rey de Aragón
y sus maniqueos movimientos para conseguirlo, tras la sospechosa muerte de su
medio hermano Carlos, Príncipe de Viana, que se consideraba el verdadero
heredero de la corona de Aragón, y que llevaron la guerra civil a estos reinos;
ni tampoco en los hilos que movió su católica esposa para lograr el de Castilla
en la disputa a su sobrina Juana, llamada “la Beltraneja” por no considerarla
hija legítima del rey Enrique IV, apodado el Impotente y medio hermano de
Isabel, y adjudicada su paternidad a Beltrán de la Cueva. Los nobles
castellanos, descontentos con Enrique, habían entronizado a su medio hermano
Alfonso, dos años menor que Isabel, como rey de Castilla en la llamada Farsa de
Ávila, pero hete aquí que su prematura muerte, de la que se sospecha
envenenamiento, abrió la puerta del trono a Isabel. Podemos concluir que la
subida al trono en ambos casos, no estuvo exenta de irregularidades, cuando no de
recelos y suspicacias. Saco todo esto a colación para poder observar dónde se
ubican los inicios de este Estado español que nos ha tocado vivir, al menos en
la conformación actual.
| Monasterio de Montserrat |
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| El fossar de les moreres |
Felipe
V, mediante el citado Decreto de Nueva Planta, intentó dar una estructura
centralista al Estado, por lo que se abolieron las cortes de los diferentes
reinos, así como sus leyes particulares y el uso de la lengua propia en su
caso… Sólo existían las Cortes de España, las cuales por otro lado eran
consultivas. Quiso fraguar un proyecto al estilo de su abuelo Luis XIV en
Francia donde el rey era la encarnación del Estado, y por lo tanto dueño
absoluto de todo, del territorio, de la jurisdicción (de las personas), la
máxima autoridad de la que dependían todas las instituciones y con poder
prácticamente ilimitado. Era fuente de ley, autoridad máxima de gobierno y
cabeza de justicia.
| Barcelona desde el Parque Güell |
Eso
mantuvo un persistente conflicto interno que sigue sin resolverse en la
actualidad. De hecho Barcelona era una ciudad sitiada permanentemente. Desde
dos fortalezas militares, como eran la Ciudadela y el castillo de Montjuic, era
bombardeada ante cualquier atisbo de rebelión. Así pues, podríamos decir que el
gran problema de España continua siendo su vertebración. Ello ha estado en la
base de todas las contiendas civiles que hemos sufrido y en la falta de
encuentro que persiste.
(Continuará)

























