Opinión | Tribuna
Profesor
jubilado de la UMA
Publicado
en el diario La Opinión de Málaga el día 07 MAR 2026 7:00
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/07/dia-internacional-mujer-8-marzo-127658250.html
Una
interesante nómina de mujeres se dejaron la piel y/o ejercieron una labor
primordial en ese proceso de lucha que el feminismo ha llevado a término a lo
largo de los tiempos
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| Manifestación feminista del 8M, en 2025 / GREGORIO MARRERO |
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En estas fechas, con motivo del 8
de marzo, es obligado hablar del Día Internacional de la Mujer, a pesar de las
vicisitudes que nos atenazan. Celebrar este día reivindicativo es un claro
síntoma de que hay tarea pendiente para conseguir la igualdad, a la vez que se
homenajea a quienes trabajan y han trabajado por ella a través del feminismo.
Es necesario aclarar, o puede que
lo sea para alguna gente que no acaba de comprender y entender el concepto de
feminismo, que el diccionario de la RAE lo define como el «principio de
igualdad de derechos de la mujer y el hombre». También, en una segunda
acepción, lo concreta como el movimiento que lucha por la realización efectiva
de esta igualdad en todos los órdenes de la vida; o sea, hablamos de un derecho
a defender. Por tanto, la palabra feminismo tiene una doble acepción, la
igualdad de derechos entre hombres y mujeres y la lucha para conseguirlos.
Machismo y feminismo no son, pues, dos elementos antagónicos o antónimos, dado
que el machismo se recoge en la Constitución como un delito y el feminismo es
un derecho igualitario.
No es necesario repasar la historia
para comprobar y ver hasta qué punto la mujer ha sido marginada a través de los
tiempos. Son muchos y variados los hechos y argumentos que lo evidencian. Si
bien es cierto que su rol social ha ido cambiando conforme las sociedades han
evolucionado, o involucionado, hasta desembocar en el presente. La antigua
Grecia, la Roma clásica y, posteriormente, desde la Roma cristiana en adelante,
las religiones toman un especial protagonismo en la marginación de la mujer,
bien sea el cristianismo o el islamismo con un patriarcado machista que las
mantiene sometidas al poder del hombre.
La lucha de la mujer a través de la
historia
En esa transición histórica han
sido muchas las mujeres que han luchado y reivindicado su derecho a la igualdad
con el hombre. Si hablamos de la Grecia clásica, se da un interesante relato de
confrontación entre el hombre y la mujer, en la comedia Lisístrata, de
Aristófanes (siglo V a. C.), donde se encuentra un referente literario de esa
lucha. La protagonista, Lisístrata, encabeza una huelga sexual contra los
hombres para forzar a que pongan fin a la guerra. No plantearía yo la obra de
Aristófanes como un ejercicio de libertad de la mujer, sino como un acto de
fuerza y poder desde la asimetría, para exigir a los hombres concluir una
guerra.
Pero ya metidos en faena habría que
aludir a una interesante nómina de mujeres que se dejaron la piel y/o
ejercieron una labor primordial en ese proceso de lucha que el feminismo ha
llevado a término a lo largo de los tiempos.
Para mí es de resaltar el caso de
Hipatia de Alejandría (370-415), que es uno de los más reseñables. Fue una
científica, matemática y astrónoma, icono de la libertad de pensamiento y la
autonomía personal de la mujer. Tuvo la mala suerte de vivir en una época donde
se anatemiza, con especial virulencia, la cultura clásica desde la religión
cristiana. El fanatismo religioso acabó cruelmente con su vida y con la propia
biblioteca de Alejandría, destruyendo gran cantidad de documentos y obras de
especial trascendencia histórica.
La mujer en el mundo de la
literatura
Siguiendo con el mundo de la
cultura, literatura y el conocimiento, vedado a la mujer hasta épocas
recientes, y referidos a la iglesia, romperé una lanza en favor de Santa Teresa
de Ávila o de Jesús y sor Juana Inés de la Cruz. Con su brillo en el mundo de
las letras tuvieron sus más y sus menos con la jerarquía eclesiástica, incluso
la Inquisición, pero dejaron su impronta en la literatura de lengua hispana
rompiendo esquemas marginales de la mujer en la iglesia. Sor Juana Inés de la
Cruz fue considerada por Dorothy Schons, «la primera feminista en el Nuevo
Mundo», yo añado a ello su dificultad por la condición que conlleva profesar la
religión. Por cierto, tuvo un encontronazo con el obispo de Puebla que le
recriminaba no dedicarse a temas propios de la fe, como debe hacer una mujer,
sino a la ciencia y la filosofía. Sor Juana contesta con el texto «Respuesta a
sor Filotea,« donde defiende su labor intelectual y en la que reclamaba los
derechos de la mujer a la educación. Un poema suyo que me parece de especial
relevancia es ‘Hombres necios que acusáis’.
Sin dejar el tema de la
intelectualidad, en un estudio biográfico que realicé sobre Gertrudis Gómez de
Avellaneda, la escritora hispano cubana del siglo XIX, publicado en el libro
‘Voces perdidas, voces olvidadas’, compilado por María Isabel Castro y Roberto
J. Martín, y editado por Ediciones del Genal, dejé constancia de la marginación
e infravaloración de la mujer en el mundo literario a lo largo de los últimos
siglos. Me permití extraer interesantes datos de la Biblioteca Virtual Miguel
de Cervantes, donde se relacionan los autores fundamentales de la Literatura
Castellana, concluyendo que desde el siglo XI hasta el XX, aparecen 109 hombres
y solo 11 mujeres. Todas ellas se ubican en los siglos XVIII (1), XIX (5) y XX
(4), salvo Santa Teresa de Jesús que vivió en el siglo XVI.
La concepción machista de la RAE
Señalo también, que la primera
mujer propuesta para ocupar un sillón en la RAE fue Gertrudis Gómez de
Avellaneda (Tula) en 1853, siendo rechazada su candidatura por los misóginos
académicos que consideraron que una mujer no podía ocupar esa dignidad, aunque
su fama y reconocimiento fueran patentes. Incluso, al escritor José Zorrilla,
se le adjudica una frase contundente, pues dice que la mujer que escribe es «un
error de la naturaleza».
Y no fue hasta 1979 cuando una
mujer pudo entrar en la RAE, es Carmen Conde. Antes había quedado también
desechada, en tres ocasiones si mal no recuerdo, Emilia Pardo Bazán de la que
cabe resaltar su propia identificación con la defensa del feminismo, pues se
definía a sí misma como feminista radical: «Yo soy una radical feminista; creo
que todos los derechos que tiene el hombre debe tenerlos la mujer».
Posteriormente también se rechazó la candidatura de María Moliner, lexicógrafa
y autora de su interesante diccionario del uso del español. En la actualidad son
11 las mujeres de 46 miembros de la RAE (24%).
Libertad, igualdad y fraternidad
Dentro de la lucha social y
política, la Revolución francesa, que bebió del llamado Siglo de las luces, o
Ilustración, trajo otra corriente de protagonismo y libertad de la mujer. En
1791, redactado por Olympe de Gouges, se proclama la Declaración de los
Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, que viene a equiparar los igualitarios
derechos de hombres y mujeres.
El siglo XIX tiene una especial
relevancia, dado que afloran poderosos movimientos reivindicativos sobre la
igualdad. Se consolida el movimiento sufragista. Importante aportación tuvieron
Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott reivindicando las condiciones y derechos
sociales, civiles y religiosos de la mujer.
Aparte de las figuras ya aludidas,
no quisiera olvidarme de mencionar otras mujeres que dieron impulso, con su
aportación intelectual y actividad a la lucha por la igualdad, como son: Mary
Wollstonecraft, Simone de Beauvoir, Angela Davis y Judith Butler. Así como
Flora Tristán, Emmeline Pankhurst, Betty Friedan, Angela Davis, Judith Butler,
etc. Pioneras en España fueron: Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor, Victoria
Kent o Federica Montseny, primera mujer ministra en España, anarquista y
activista.
La aportación de Friedrich Engels
Finalmente, me siento obligado a
evocar a Friedrich Engels, y su ensayo ‘El origen de la familia, la propiedad
privada y el Estado’ publicado en 1884, que, enmarcando la sociedad desde la
perspectiva antropológica y cultural, ejerció de soporte teórico a los primeros
grupos feministas en el movimiento obrero y el anarquistas, que reivindicaban,
desde el neomaltusianismo, la procreación consciente del proletariado, la
separación entre sexualidad y reproducción, la defensa de la maternidad libre,
la liberación femenina, la libertad sexual, la promoción de la planificación
familiar, el cuidado de los niños así como el uso y difusión de métodos
anticonceptivos artificiales. Una propuesta revolucionaria rompedora con los
esquemas tradicionales, liberando a la mujer, a través de una nueva concepción
de su rol social y familiar. Abriendo las puertas al protagonismo de la mujer
en la gestión de su propia entidad, sus derechos y libertades.

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