sábado, 30 de agosto de 2025

Los BRICS+, una dudosa alternativa

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el 30 AGO 2025 7:01

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/08/30/brics-dudosa-alternativa-121059969.html

La aparición de los BRICS+, que es lo que nos ocupa, se produce como reacción a un proceso evolutivo de la política económica global

El que se mueve no sale en la foto, como decía Alfonso Guerra. / Brocken Inaglory.

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Desconfía de quien te dice: «Estás conmigo o estás contra mí», porque solo pretende arrebatarte la libertad.

Los BRICS conforman una organización intergubernamental enfocada a una mayor integración económica y geopolítica entre sus miembros. La formaron, inicialmente, Brasil, Rusia, India y China, dando origen al acrónimo BRIC. Estos cuatro (tetra) países gestaron la asociación BRIC, formando el tetraBRIC (excuse el lector mi frívolo juego de palabras). Posteriormente se incorporó Sudáfrica (BRICS) y más recientemente, en 2024, se adhirieron Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, aunque esta última no plenamente integrada. También constan como asociados Indonesia y Colombia… y anduvo flirteando con ella la propia Argentina, que con la llegada de Milei al poder abandonó el proceso de integración, dada su cercanía a las políticas trumpistas. En la actualidad la asociación se denomina BRICS+ como acrónimo de todos sus integrantes.

Originalmente, pretendían extenderse a los países en rápido crecimiento, esperando obtener el dominio de la economía global a lo largo del siglo XXI. Por tanto, su objetivo a medio plazo sería formar un bloque geopolítico, en la línea del G7, para contrarrestar la influencia y el poderío de instituciones globales controladas por Occidente, básicamente por EEUU, como son el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, así como sustituir el patrón dólar americano por una moneda propia, diseñada por el grupo, para los intercambios comerciales a nivel global. O sea, una asociación alternativa a las estructuras geoeconómicas que nos gobiernan, con proyección de dominio del mercado mundial o de una mayor influencia en su control de cara al futuro.

Los NOAL y los BRICS+

Hace unos años, allá por la década de los 60, en plena Guerra Fría, surgió otro movimiento interesante, como fue el de países no alineados (NOAL) integrando a un amplio abanico de naciones o Estados que procuran la defensa de los intereses del Sur Global y, además de la neutralidad, buscan promover el desarrollo económico y social de los países miembros, así como la justicia y la igualdad. En la actualidad lo conforman unos 120 países.

Ambos casos, entiendo, son reactivos a circunstancias dadas en su momento. Los NOAL buscaron diferenciarse, equidistantemente, de las dos grandes potencias de la época. La aparición de los BRICS+, que es lo que nos ocupa, se produce como reacción a un proceso evolutivo de la política económica global y al desarrollo de la propia ‘geoestrategia’, asumiendo como objetivo reformar las instituciones globales y promover un orden mundial más multipolar, como ya he referido. Todo ello en un marco donde EEUU de América, actualmente en el vértice superior del triángulo, pudiera iniciar su declive, mientras determinados países emergentes abordan la escalada del mismo.

La irrupción del trumpismo en la política internacional, a modo de elefante en una cacharrería, crea muchos interrogantes e inestabilidad, tanto por su imprevisibilidad como por su prepotencia y ruptura de los esquemas clásicos de relación. Cada vez es más patente que las políticas trumpistas desestabilizan el equilibrio internacional, pretendiendo redefinir o ‘deconstruir’ el orden mundial ante el peligro que se avecina por el poder emergente de las potencias del BRICS+. EE UU ve cómo, sobre todo China, le gana terreno en el mundo del desarrollo tecnológico y el poder económico y militar dentro de un mercado globalizado, y eso le aterra.

China espera sentada en su puerta

Los chinos ya mostraron a través de la historia su infinita paciencia. Recojo el dicho: «Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo». China sabe que el ciclo de vida del imperio americano va encaminado a su fin, si ellos siguen su proceso evolutivo, su desarrollo tecnológico y de poder, acabarán dominando al mundo. El tiempo juega a su favor. Curiosamente, a través de la historia, hemos visto el desplazamiento geográfico de los imperios, como si siguieran el trazado solar, de oriente a occidente, de este a oeste. De Asia a Europa, de Europa a América y de América volverá a Asia… ya les toca.

Pero, volviendo al tema que nos ocupa, los BRICS+, bajo mi opinión, muestran una carencia de verdadera coherencia interna. No se trata de una asociación homogénea respecto a su ideología, su cultura e historia, incluso, a su sistema de mercado, así como a su estructura gubernamental y su desarrollo industrial, comercial y tecnológico. Brasil es singular y sometido, como toda democracia, a vaivenes políticos, en un escenario sudamericano con amplia historia en el mundo occidental no exenta de particularidades, encuentros y desencuentros; Rusia ha hecho saltar por los aires muchas de sus bases relacionales con su entorno y ha derivado en un presidencialismo arbitrario y despótico. India está marcada por la historia, su singularidad cultural y concepción existencialista de la vida. China persiste en su habilidad, protegiendo su proceso evolutivo, desde su infinita y perseverante paciencia hasta alcanzar sus objetivos. Luego llegaron los demás tras la entrada de Sudáfrica y se incrementó la heterogeneidad. Por ello cuestiono el valor real de la alianza y su trascendencia, salvo que la torpeza americana lo provoque.

El terremoto de la cuarta revolución industrial

En todo caso, dentro de este proceso de ‘desglobalización’ que está surgiendo con las nuevas políticas y los conflictos que se avecinan por esas desavenencias, su futuro está condicionado. Estamos ante un terremoto, ante la cuarta revolución industrial a caballo de las innovaciones tecnológicas. Ello invita al cambio adaptativo y provoca ajustes para posicionarse ante la competición que ya se desarrolla. Las potencias emergentes generan un bloque de poder, mientras que occidente sigue a la defensiva para evitar ser superado y perder su hegemonía.

EEUU está moviendo ficha. Trump, que no deja de ser un magnate forjado en el mundo del negocio con valores sociales cuestionables, tiene como objetivo hacer grande a su país y, con ello, a sí mismo, caiga quien caiga. Amenaza, manipula, miente, hace encerronas a sus propios aliados… busca la sumisión de los demás a su fantasioso imperio sin importarle el derecho internacional ni las estructuras creadas para sostenerlo. Mueve sus piezas del tablero para acogotar al adversario, que es todo aquel que no se pliega a sus transgresores designios. Lo suyo es el negocio. Ve el futuro como un paraíso con campos de golf, como una Gaza reconstruida tras ser arrasada y sometidos, o eliminados, sus habitantes.

O estás conmigo o estás contra mí

La amenaza militar se impone, el palo y la zanahoria. Pero, a quienes se inclinan cada vez se les ve más el trasero. Se ha de gastar el 5% en armamento para defenderse del enemigo creado. Se han de comprar productos americanos o invertir allá para evitar aranceles. En esa dinámica acude la señora Von der Leyen, a su residencia golfista, sumisa para minimizar la amenaza, o sea pasando por el aro. Si Sánchez se opone al 5% y a los proyectos israelitas, lo estigmatiza y deja correr una amenaza velada sobre las bases militares y su traslado, potenciando al enemigo ancestral allende las fronteras del Estrecho. La guerra o su sombra, aflora, como un instrumento de poder coercitivo. Mirad lo que ocurre en Gaza, en la traicionada Ucrania, o con los enemigos de su protegido Israel y aplicaros el cuento. O estás conmigo o estás contra mí.

Brasil está amenazado, y Lula da Silva lo sabe, al igual que Venezuela. Sudamérica es el patio trasero de los EEUU y por tanto la consideran de ellos. ‘América para los americanos’, era el lema de la Doctrina Monroe que persiste aplicada en el presente. Las excusas para intervenir, incluso militarmente, en cualquier lugar del mundo que pretenda escapar a su influencia siempre fueron peregrinas. Se etiqueta a los enemigos con consignas maléficas, cártel de la droga, dictadores, integristas, terroristas o enemigos de la libertad, para argumentar su intervención punitiva. La política agresiva pretende la sumisión. El que se mueve no sale en la foto, como decía Alfonso Guerra. La técnica del ensayo error: empuja, y si ceden sigue empujando, si no reorienta la estrategia y crea la amenaza de la inseguridad económica y militar para el díscolo, poniendo en la costa su fuerza naval como disuasión.

En estas estamos, con los BRICS+ intentando despegar desde esa heterogeneidad y con un inconsistente y alambicado Cesar, de conductas imprevisibles, que no sabemos a dónde nos puede arrastrar.



 

martes, 26 de agosto de 2025

In memoriam de Manuel de la Calva

Foto tomada de Internet

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La muerte de Manuel de la Calva, que junto a Ramón Arcusa, formó el Dúo Dinámico, deja huérfana a nuestra memoria. La juventud, sobre todo de los 60 y 70, fuimos despertando a la vida y al amor con Somos jóvenes y al ritmo de Lolita Twist, Quince años tiene mi amor, Quisiera ser, El Final… y un amplio etc. que sigue ronroneando en nuestro recuerdo cargado de nostalgia juvenil. Nada más escuchar su nombre la mente nos traslada a los guateques de aquellos tiempos, que se daban en todo el territorio nacional. Locales de tenue luz, en semi penumbra, una barra de bar improvisada, un pickup con discos de vinilo y, a veces, aguja chillona, que nos diluía en la sensualidad del brote hormonal de unos chicos y chicas que despertaban al amor al ritmo armonioso de sus canciones.

Allá por 1988, en su segunda etapa, nos dejaron otra obra de valor incuestionable, como es Resistiré. Una canción de empuje y fuerza, de capacidad para afrontar la vida y sus agresiones. Fue utilizada por Almodóvar en su película Átame como banda sonora, o en el confinamiento del COVID19, donde ejerció de himno cantado en los balcones por la gente sometida al forzoso encierro de la pandemia. Nos dio ánimo para superar aquel enclaustramiento obligado.

Hoy, cuando nos deja, a los 88 años, solo queda el desconsuelo y la razonable aceptación del proceso vital de los seres humanos. Manuel ha muerto, pero ya burló a la parca con sus canciones, que le hacen inmortal y trascendente a las otras generaciones que, aunque anden desviados de aquel tipo de música, no podrán obviar su influjo, porque el Dúo Dinámico “Resistirá” al empuje de la historia.

No es poca la gente de mi generación que se enamoró con su música y que hoy recuerda aquellos momentos con felicidad, o frustración y desengaño, según el caso. Pero, en todo caso, esa historia está llena de matices y recuerdos imborrables. Hoy estamos de luto todos aquellos jóvenes que sentimos zarandear nuestros corazones al ritmo trepidante de su Twist y a vivir aquellas sensaciones, mientras bailabas pegados, que es bailar los corazones… sentir las mariposas en el estómago, como expresión metafórica que describe la sensación física de nerviosismo, cosquilleo o vacío en el abdomen que experimentamos cuando estamos enamorados o en trance de ello.

Mis condolencias a su familia y amigos y a Ramón Arcusa, su dinámico compañero de dúo, y a mi generación, que los disfrutó. D. E. P.


lunes, 25 de agosto de 2025

La salud pública… lo que importa

Manifestación en Cuevas de San Marcos el 19 de agosto

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En estos tiempos de ruido intencionado para desviar la atención del ciudadano y hurtarle la reflexión sobre los importantes problemas que nos afectan, se ha de tener la templanza necesaria para evitar ser arrastrados por la vorágine que provoca el mundo de la política. Indudablemente, existe una estrategia clara y precisa para ganar un relato interesado para partidos políticos que no se dedican a gobernar sino a potenciar el desgobierno. Es la estrategia del caos. Esa reflexión ha de hacerla cada cual desde su imparcialidad, si ello es posible dado el sentido de pertenencia que se ha desarrollado en nuestra sociedad. Se han perdido, en muchos casos, la independencia y la neutralidad requeridas para el “buen pensar”, ya que persiste la sumisión a los partidos por encima de la razón, con el correspondiente sesgo confirmatorio.

Lo importante son las políticas, no los políticos

Es importante que todo ciudadano sepa discernir la diferencia entre el desarrollo de las propuestas políticas y los políticos. La política nos dice qué se propone para resolver los problemas que nos acucian. Tiene un significativo componente ideológico y humanitario, cargada de valores sociales y de esquemas organizacionales para llevarla a término. Eso es la política, el arte de resolver los problemas de la ciudadanía. Los políticos, teóricamente, son los encargados de llevarla a efecto mediante el gobierno de la cosa pública. Pero, por desgracia, muchas veces, traicionan su función y se dedican a gobernar para unos pocos o para estructuras partidistas por encima de los intereses comunes de la sociedad. Eso sí, siempre lo venden desde un relato de marketing, con el mayor número posible de medios a su alcance, donde cabe el engaño para conseguir sus objetivos espurios.

Es importante saber, o comprender, esos movimientos para no dejarse llevar por ellos, salvo que tengamos la convicción propia y racional de que es el programa adecuado para nuestros intereses. Por tanto, hablando de políticas y no de políticos, deberíamos centrarnos en el análisis de los problemas reales que nos afectan, tanto en el presente, como en la proyección de futuro, y buscar y apoyar las políticas que nos ofrezcan mayor garantía para resolverlos.

En la actualidad existen temas acuciantes. No dejemos que se nos sustraigan al debate racional, como son los servicios públicos, la vivienda, los derechos sociales y humanos alcanzados en los últimos lustros. Educación, sanidad, dependencia, igualdad, vivienda, pensiones, salarios o formación profesional para ejercer un mejor y más productivo trabajo que nos gratifique, son temas esenciales como objeto de nuestra preocupación.

Política sanitaria pública

Preocupa el tema de las políticas sanitarias públicas. Todos sabemos el deterioro que ha sufrido la asistencia sanitaria en España, país ejemplar, y envidia del mundo occidental, en el ejercicio de la asistencia sanitaria. España desarrolló, desde los años 80, con el SNS, un sistema sanitario universal y gratuito, orientado inicialmente hacia la prevención, que fue espejo modélico donde mirarse la propia Europa. Pero, en los últimos tiempos está en declive. Creo que intencionadamente, se está llevando al colapso, para abrir las puertas a la privatización al estilo norteamericano. Quien no conozca dicho sistema que lo revise, porque allá la enfermedad es un atentado mortal a la economía de la gente que no tenga solvencia económica para un seguro, en el que, incluso, puede quedar atrapado con las franquicias. El Estado del bienestar social, al estilo europeo, allá no existe ni se le espera, pues la asistencia sanitaria es un pingüe negocio. En diciembre del pasado año fue asesinato, en Nueva York, Brian Thompson, el director ejecutivo de la aseguradora de salud UnitedHealth, por parte de un asegurado descontento; aun siendo un deleznable crimen, no deja de ser un demencial síntoma del conflicto.

Tal vez, en este momento, valga la pena pararse a pensar sobre la sanidad pública. Por ello traigo a colación un acto soberano de la gente de mi pueblo que salió a la calle para expresar su pensar sobre este tema, como ya lo he expresado en las redes sociales.

Cuevas de San Marcos, una marea blanca por la sanidad

El pasado día 19, en Cuevas de San Marcos, donde habitan 3620 personas, un importante grupo de vecinos y allegados de otras localidades, se manifestó por sus calles reivindicando una sanidad pública de calidad. Fue impresionante la presencia ciudadana y la acogida entre la población exhibiendo pancartas, cánticos y consignas reivindicativas. Se nota su inquietud y desasosiego por cómo gestionan los servicios sanitarios desde la Junta y su preocupación por el futuro asistencial a nivel nacional.

Los que me conocen saben que siempre defendí la sanidad pública, donde he trabajado durante muchos años en el ámbito asistencial y luego en la gestión y la docencia.  De ello he dejado testimonios en variados artículos publicados en prensa o revistas especializadas. Fue mi vocación profesional y mi concienciación ciudadana. Concibo, pues, la sanidad pública como forma de elevar la salud del ciudadano, pues es la salud lo que se pretende, el mantenimiento de la misma a través de una vida sana. Este es el camino que lleva a la felicidad de todo ser humano. La ausencia de enfermedad es sinónimo de calidad de vida, un bien social que han de procurar los gestores políticos, por no decir un derecho constitucional a lograr aunque, la salud integral, sea una situación utópica y difícilmente conseguible. Hacia ella hemos de orientarnos.

La enfermedad es la anomalía. Pero además, en la enfermedad está el negocio de las multinacionales que comercian o mercadean con los remedios de la curación, tanto farmacológicos como asistenciales. El negocio, pues, está en la enfermedad y sobre todo en la enfermedad crónica. Por tanto, no interesa para el mismo la gente que disfruta de un estado de buena salud, sino los que tienen dolencias. Y si, además, el proveedor del servicio es una empresa privada, por esta razón, podría, siendo malpensados, no buscar la curación integral, sino la perpetuación de la dependencia para garantizar su negocio.

Por tanto, la diferencia entre la sanidad pública y la privada sería que, en la primera, se busca la salud como objetivo primordial y como objetivo secundario una curación de calidad para volver pronto al estado de salud ideal. Ello redunda en un beneficio social, bajando el gasto que conlleva la enfermedad y reduciendo el coste laboral de las incapacidades transitorias, junto al mayor beneficio que es el bienestar del ciudadano en su búsqueda de la felicidad.

La privada es un negocio

En el caso de la privada, es evidente que hablamos de una empresa de servicios que pretende, busca, y se justifica en función de los beneficios económicos que reparte entre sus accionistas, como toda empresa. Fines muy loables en el mundo que vivimos, donde el mercado prevalece sobre los propios intereses sociales de la ciudadanía, según la ideología que se tenga respecto a la gestión de los servicios y recursos sanitarios y su orientación.

Por tanto, me uno, desde aquí, a mis paisanos en su manifestación y exigencia de una sanidad pública que lleve a la salud y no solo al tratamiento de la enfermedad; a la par que manifiesto mi convencimiento de que el gestor público, en este caso la Junta de Andalucía, tiene la obligación y compromiso con la idea de salud integral y no con la privatización del rentable tratamiento de la enfermedad.

Me decanto por una sanidad pública orientada a la promoción de la salud y la calidad de vida, como forma de anteponer los intereses de la ciudadanía a los del mundo empresarial que negocia con la enfermedad. Por ello, es necesario potenciar la atención primaria como forma de descongestionar la hospitalaria y alcanzar el objetivo principal de salud pública, sin dejar de preocuparse por la curación de las patologías que nos pudieran afectar, atendidas por y desde la atención primaria hasta la hospitalaria.

Felicidades paisanos y paisanas, sé de vuestro esfuerzo por organizar este acto reivindicativo de una marea blanca, que clame por la justicia social, que implica este exigencia sobre un tema tan importante como es la salud y la gestión de recursos para mantenerla y/o lograrla cuando se pierde.

Pensemos que solo el raciocinio, junto al sentido común y la templanza del ciudadano, acabará con la política canalla de determinados políticos cuyos intereses no son los nuestros. Defendamos el desarrollo de políticas y no a los políticos que nos abruman.

miércoles, 20 de agosto de 2025

¡Vade retro, farsantes!

Forges, genial, como siempre lo fue.

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La gente de mi generación anda algo cabreada, yo diría que, incluso, indignada. Días pasados, hablando con unos amigos, mostraron esa indignación al ver cómo determinados políticos engordaban sus curriculums adjudicándose estudios y titulaciones universitarias que no poseían. Parto de la base de que para ejercer la política no se requiere titulación alguna, sino capacidad demostrada para gestionar la cosa pública desde la ideología que se ofrece al elector. Eso sí, no está de más que se sepa o se tengan habilidades y aptitud para ejercer esa función con solvencia, además de actitud.

La indignación a que me refiero se da en una generación nacida en torno a los años 50 del pasado siglo, cuando la nada, para muchos, reinaba en España. Huyendo de esa nada, de aquellos pueblos blancos colgados de barrancos, que cantaba Serrat, nos marchamos a la gran ciudad, Madrid, Barcelona, Bilbao o al extranjero, para trabajar y superar aquella nada que prometía el futuro. Buscamos un sueño, pero sabiendo que ese sueño no era una fantasía, sino algo que había que construir con esfuerzo y dedicación, con perseverancia e ilusión, con esfuerzo personal para elevar nuestro conocimiento y desarrollo personal.

Emigrar a Barcelona fue el ejercicio de muchos de mis amigos y paisanos, otros fueron a Madrid, a Asturias, a Málaga, etc. y a Barcelona fuimos en 1967, huyendo de aquella nada para buscar otro mundo diferente de promesas, de “Tierra prometida para SER”. Las familias, con su sentido solidario, trabajaban en una misma economía, controlada por los padres, para adquirir su vivienda y satisfacer las necesidades del grupo, al mismo tiempo que, los más valientes, daban la mano a aquellos que quedaban en el pueblo dudando si emigrar, para apoyarlos. A trabajar con 16 años. Eso era lo primero. Luego, si tenías vocación de estudiar te lo tenías que montar tú. Lo primero era tu aportación a casa, después eran tus objetivos personales de estudio. Éramos familias proletarias.

Hubo de todo. Algunos se desarrollaron profesionalmente mediante el aprendizaje laboral en el tajo, en una faena determinada. Pero otros, ansiosos por estudiar en un marco de oportunidades no conocidas en el pueblo, nos dedicamos a trabajar y estudiar. Es duro salir del trabajo a las 18 horas, tras 8 de esfuerzo, y marchar a un instituto nocturno para hacer tu bachiller y después estudiar una carrera. El sacrificio era innegable e imprescindible para evolucionar. Levantarse a las 6:45, casi una hora de autobús y metro, trabajar, estudiar y volver a las 11 de la noche a casa, cenar, dormir y volver a levantarte a las 6:45 h. en un continuo retorno. El ocio estaba proscrito. Aquella generación, los nacidos en torno a los años 50 fuimos los verdaderos motores del cambio, los que huyendo de la nada levantamos, con esfuerzo, este país que hoy se disfruta.  

No me quiero poner como ejemplo, pero es la realidad que conozco mejor y la que he vivido. Fueron dos carreras estudiadas trabajando, Enfermería y Psicología, además de los cursos de doctorado y algunas especializaciones y cursos formativos específicos, y años de doble trabajo en el sistema sanitario, con un desarrollo profesional desde la asistencia sanitaria a la gestión hospitalaria, para pasar a la docencia universitaria. Todo ello desde esa determinación tendente a la autorrealización que aún persiste como un troquelado que la vida impuso. La escalada de la pirámide de Maslow sigue presente.

Por eso, dado el esfuerzo que hicimos aquella gente de mi generación que ya se va por la tangente de la vida, manifestamos la indignación y el rechazo hacia quienes se otorgan titulaciones falazmente, que se adjudican títulos que no han obtenido, que se revisten de autoridad académica, cuando no son más que unos farsantes, para obtener un beneficio o reconocimiento social fraudulento. Puede que sea gente acomplejada, insegura, de baja autoestima sublimada a través de la engañifa, que desprecia la sabiduría. Tal vez hay que tenerles compasión pues, para ser reconocido su valor, necesitan recurrir a algo externo y falsario, ya sean diputados, políticos de partido, ministros o presidentes del Senado.

En mi generación hay una inmensa cantidad de gente que ha luchado, estudiado y desarrollado su actividad profesional con gallardía, con entereza y dedicación para merecer el reconocimiento social que, a veces, se le niega. En nombre de ellos, rechazo y critico esas conductas deleznables que apagan nuestro verdadero esfuerzo con la devaluación que hacen de esas titulaciones que tanto nos costaron.

¡Vade retro, farsantes!

sábado, 16 de agosto de 2025

Lorca… In memoriam

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el 16 AGO 2025 7:00

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/08/16/lorca-in-memoriam-120648225.html

Federico fue prendido en casa de los Rosales y llevado al Gobierno Civil de Granada, para finalmente trasladarlo a las afueras de Víznar, donde fue asesinado

Federico García Lorca, en una imagen de época. / ARCHIVO

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En la madrugada del 18 de agosto se cumplen 89 años de la muerte de Federico García Lorca. No ahondaré en las circunstancias que se dieron aquel fatídico agosto de 1936. Federico fue prendido en casa de los Rosales y llevado al Gobierno Civil de Granada, para finalmente trasladarlo a las afueras de Víznar, donde fue asesinado. La encomiable labor de muchos investigadores, incluyendo la dedicación del hispanista irlandés Ian Gibson, han dejado numerosos datos sobre aquella trágica madrugada.

El hecho muestra la desgracia de una España cruel, ignorante, cainita y golpista. La sublevación militar llevó a una guerra civil fratricida que impuso una dictadura de 40 años. La fuerza de las armas aplastó las ideas no afines y regaron de sangre el suelo patrio y de exiliados, en diáspora, a un mundo de acogida no siempre agradable. El mundo intelectual fue víctima destacada de esta tragedia.

Soy de los que piensan que la libre creatividad, la imaginación, la mente abierta y el desarrollo del conocimiento y la sensibilidad poética que despierta los sentidos humanistas, deberían ser los cauces por donde circula y evoluciona el desarrollo de los pueblos. No son buenas consejeras las mentes cerradas, de pensamiento enquistado y resistente a cualquier argumentación lógica, defensoras de dogmas e ideas impositivas únicas y excluyentes. La sensibilidad, la empatía y la amplia visión positiva del rico entorno, da un sentido cósmico a la vida desde la universalidad del ser humano.

La poesía luz de la senda

El poeta, con esa visión cósmica que le caracteriza, trae luz para iluminar la senda que se ha de transitar. El intelectual, con su contenido ideológico, aporta argumentos sólidos para comprender el sentido de la vida y la humanitaria convivencia. La educación y formación del pueblo lo habilita para comprender, aportar e implicarse en mejorar la concordia y armonía entre la gente con quienes comparte patria y hábitat.

Pero al poder tradicional, absolutista y dictador, disfrazado de un paternalismo mesiánico, no le interesa el desarrollo intelectual de sus pueblos, los prefieren ignorantes y sumisos, obedientes y atrapados. Desde esa perspectiva, al pueblo hay que educarlo en la obediencia, socializarlo desde el sometimiento a las normas establecidas, por muy anacrónicas que sean… los cambios no son buenos para quienes gozan de grandes prebendas en el ejercicio de la gobernanza, otorgadas por derecho histórico a su clase.

Federico fue una víctima de esa locura irracional que deshumaniza al ser humano para llevarlo a la barbarie. Ser republicano y cercano a Fernando de los Ríos, escritor crítico y poeta, homosexual, además de contar con algunos enemigos dentro de la burguesía granadina, incluido su entorno cuasi familiar, pudo ser determinante

No pudieron, como es lógico, matar su legado, como hubieran querido, porque no es tangible, sino intelectual, espiritual. Con su obra nos dejó un fascinante testimonio de la realidad del pueblo andaluz, del que supo libar su alma para mostrarla al universo en sus poemas, en su dramaturgia, en sus cantares.

Su fusión con el pueblo andaluz

Su sensibilidad le llevó a beber la cultura del pueblo, a comprender las esencias del alma andaluza, de la gente llana y sencilla, de su canto y de sus hábitos. Su originalidad y especial delicadeza le fusionó con el espíritu de un pueblo forjado en mil batallas, donde fueron dejando su huella las civilizaciones invasoras, que cayeron, como moscas en panal, diluidas en una cultura cuya singularidad le otorgaba su esencia universal y, con ello, también él consiguió la universalidad.

Supo, como nadie, plasmar en sus creaciones el espíritu del pueblo llano en toda su dimensión, desde la exaltación sublime de su gozo y alegría, hasta lo más profundo de su doloroso dramatismo atrapado en costumbres anacrónicas, tanto sociales como religiosas. La casa de Bernarda Alba, Yerma, Bodas de Sangre o la misma Mariana Pineda nos enfrenta a una realidad social y cultural que enmarca nuestras esencias de la época a caballo de la historia.

Lorca, según la Dra. Atero Burgos, Catedrática de la universidad de Cádiz, “tuvo un conocimiento muy directo de las manifestaciones populares de su tiempo, canciones, romances y cuentos”. También comenta Atero, que el mismo Lorca, en 1935, en el hotel Majestic de Barcelona, decía: “Dolores «La Colorina», Anilla «La Juanera», me enseñaron oralmente los romances, leyendas y canciones que despertaron mi alma de poeta”, con lo que dejaba clara su conexión al folclore popular andaluz.

Su poética es única por su estilo y forma. Es cercana al pueblo, pues hace aflorar sus sentimientos atrapados en sus propias tradiciones, que brotan, avivados por el verso, liberando el mundo de emociones que anida en el propio subconsciente colectivo. Su contenido metafórico se adorna del giro y el requiebro amoroso, magistralmente plasmado en su lírica, como en La casada infiel: “Yo me la llevé al río / pensado que era mozuela / pero tenía marido”. Nos recuerda al juglar del medievo y a su capacidad de embelesar y emocionar con su relato poético, con su rima cargada de musicalidad y harmonía donde abunda el romance y la seguidilla.

La simbología de la luna en su obra

Como todo soñador era un enamorado de la luna. La luna es una constante en la obra de Federico. Su simbología tiene diferentes matices. En el romanticismo se vincula con espacio nocturno, con la tristeza, melancolía, idealidad e infinitud del alma romántica. Pero, con Federico, va más allá. La luna es sensibilidad que puede simbolizar el pandero que resuena tocado por Preciosa: “Su luna de pergamino, Preciosa tocando viene”; o la luz que ilumina la noche enamorada, la luna de los gitanos, testigo mudo de tragedias y de amores furtivos, “La luna vino a la fragua con su polisón de nardos”; una luna redonda que se baña, donde Amnón ve los pechos durísimos de su hermana; o un exhorto: “Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena”. Verde que te quiero verde: “Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua”. Describiendo un atributo: “Antonio Torres Heredia, Camborio de dura crin, moreno de verde luna, voz de clavel varonil”. “La luna tiene dientes de marfil ¡Qué vieja y triste asoma!” reseña en su poema La luna y la muerte.

La luna polisémica, efectivamente, es una constante en la obra de Federico. Es, tal vez, la esencia de su sensibilidad lírica que conjuga las emociones más variadas en su plural simbología. La luna es el éter que todo lo envuelve, puede que por eso siempre aparezca escrita en minúscula, porque no alude al nombre propio Luna, sino a una luna adjetivada que describe un momento, un valor o un ente abstracto siempre presente en el todo, en el cosmos del poeta. Federico es la luna que ilumina con su hechizo la poesía, que tamiza la visión del universo desde su atalaya lírica.

Lorca es, para mí, el poeta más sensible que ha dado el Sur, un claro exponente de la generación del 27. Supo captar la esencia de un pueblo, el pueblo andaluz, y conjugarla en sus versos hasta desnudar su alma. Federico era un artista, un creador cargado de delicadeza, de sentimiento, intuición, afectividad, en suma, de sensibilidad. Aunque es innecesario ejercer de exégeta de su obra, tan diversa y rica y, a la vez, tan conocida, solo cabe recordarle como gran polígrafo dado el amplio campo que abarca en su expresión literaria y artística: Poesía, teatro, música, artículos, dibujo, etc…

La triada poética de mi generación

Yo descubrí su esencia en mi juventud, allá por los años 60-70, en una Barcelona plena de migrantes. Era, junto a Antonio Machado y Miguel Hernández, la triada poética venerada por mi generación, sin olvidar otros muchos también dignos de semejante consideración. Machado y Hernández, políticamente más incisivos, dieron, con sus versos alimento al espíritu luchador de muchos jóvenes a través de Serrat y otros cantantes. Lorca más sensible y cercano al sentir popular del pueblo llano, a sus emociones y profundos sentimientos, era el poeta de las emociones populares. Su poética está impregnada de musicalidad, de una harmonía que embelesa, cargada de una frescura y fuerza expresiva superior.

Decía Rabindranath Tagore: “La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos”, y Lorca es el tambor donde resuena la melodía del universal sentir andaluz, inmerso en el infinito cosmos que lo envuelve.

 



 

lunes, 11 de agosto de 2025

Hiroshima y Nagasaki. La historia no nos enseña.

Hiroshima tras la explosión nuclaer


Tiempo de reflexión

He de reconocer que estoy preocupado por cómo evoluciona el mundo de la geopolítica y el orden mundial. Tal vez sea un buen momento, cuando se cumple el 80 aniversario de las catástrofes de Hiroshima y Nagasaki, para reflexionar sobre los errores del ayer, evitar cometerlos hoy y, sobre todo, mañana. No sé si queda bien el término catástrofe, o habría que decir masacre, o tal vez crimen de guerra, aunque la guerra siempre es un crimen en sí misma.

Las bombas atómicas de Hiroshima, el día 6 de agosto, y tres días después Nagasaki, son un claro exponente de la vileza y maldad del ser humano, cuando aflora el espíritu desalmado y asesino que llevamos dentro. Sembrando el odio y el supremacismo vemos a los demás como enemigos a exterminar, o someter, y no como hermanos complementarios a nuestra propia evolución junto a la especie.

Allá donde debería reinar la bonhomía, hoy aflora la malicia y convierte la convivencia en un conflicto entre grupos diferentes. Entonces se pierde el respeto a la otredad, a la condición del otro. Tal vez porque, en nuestra educación, se ha priorizado la individualidad egoísta sobre el humanismo solidario y se ha otorgado a nuestro pensamiento, o credo, una supremacía que nos eleva por encima de los otros. Si aparece el odio y rechazo los identificamos como enemigos a batir.

El eterno retorno

Los ciclos de la historia nos indican cómo cada generación repite los errores del pasado en un eterno retorno, aplicando la idea de Nietzsche, con los matices que se quieran plantear. No aprendemos de la historia, porque cada generación, para hacerse adulta sigue el mismo patrón, ha de matar (suprimir) al padre, cuan Edipo Rey, para ocupar su lugar, haciendo el mismo recorrido para reafirmarse a través del aprendizaje.

Ese es el peligro que se cierne sobre el mundo en este momento. Por un lado la desafección política con actitudes contestatarias ante los hechos y por otro la necesidad de estructurar un pensamiento racional propio, maduro y sólido, que difícilmente se consigue con los medios actuales, dada la influencia de las redes sociales y sus mensajes alienantes, con su posverdad manipuladora a caballo de emociones inducidas, falsarias generadoras de ilusiones.

Cada generación se olvida de la función pedagógica del pasado, al no haberlo vivido en sus carnes. Por tanto, aparece la tendencia a dejarse embaucar por discursos grandilocuentes de patrias a salvar sin tener conciencia, en profundidad, del camino autodestructivo que se abre con el dogmatismo, el odio y el conflicto o desencuentro social. Son mentes virginales que buscan su poderoso grupo de referencia.

Mirando al pasado

Por tanto, es bueno dar una mirada a ese pasado en esta fecha tan señalada. Europa y el mundo, durante el siglo XX, sufrió, posiblemente, el mayor drama de su historia. Prepotente y soberbia se entregó a la autodestrucción en dos crueles guerras que afectaron al orbe. Fue tal la debacle, que quedó troquelada su huella indeleble en la mente de aquella generación y en la de sus hijos, que vivimos las consecuencias. El mundo se hizo pacifista, incluso hippie en los años 60, con su lema de “haz el amor y no la guerra”. Tras ello parecía que había escarmentado, que se había vacunado contra las ideologías que condujeron al desastre. 

Alemania, con un histriónico, racista y xenófobo Hitler, acompañado de un no menos histriónico Mussolini, que compartía sus delirios de grandeza y su carácter megalómano y sociópata, hicieron una defensa férrea del nazismo y el fascismo, respectivamente. Sembraron el odio y el rechazo al diferente con su actitud dictatorial y supremacista. Hoy, su estrategia, que llevó al mundo a la mayor confrontación de la historia, de nuevo asoma la patita.

A Hitler y Mussolini les faltaba otro sujeto de ideología fascista para cerrar el círculo, este fue el general Hideki Tōjō de Japón, el artífice intelectual de la invasión japonesa de Manchuria, que desembocó en la guerra contra China y, posteriormente, en la guerra mundial, donde fue Primer Ministro, convirtiendo a Japón en un Estado policial. Tras la derrota japonesa, Hideki fue condenado a muerte y ejecutado por ahorcamiento en 1948. Antes, Hitler y Mussolini, ya había corrido suerte parecida. Uno mediante el suicidio y el otro fusilado por los partisanos italianos.

Aquella ideas supremacistas habían llevado al desastre total. Europa, y medio mundo, fueron arrasados por la guerra, surgiendo un nuevo orden orquestado por las potencias vencedoras, donde se quiso domeñar la violencia en aras de la paz, pero se mantuvo la guerra fría con un desolador rearme nuclear. Tras 80 años vuelve la amenaza y afloran ideologías que fueron proscritas por su malignidad, por su irracionalidad humanista, por su agresividad contra y desde la propia especie humana.

Estamos en situación crítica

Estamos en un momento crítico, donde se van perdiendo los valores humanista del pasado, dando paso a intereses espurios de los oligarcas del poder político y económico. La insensibilidad ante la desgracia ajena, la guerra y la muerte, la destrucción y la catástrofe humanitaria, sigue desalmando al ser humano llevándole al envilecimiento cultural, es decir la creación de actitudes y conductas nuevas ausentes de compasión y empatía

Parémonos, reflexionemos desde el sosegado razonamiento, desprendido de sesgos cognitivos, que nos llevan a la “desviación sistemática del pensamiento, que implica distorsiones en la interpretación de la información y a conclusiones incorrectas“.

En esa reflexión cabe preguntarse: ¿de qué mundo venimos, en qué mundo estamos, qué mundo queremos, a qué mundo vamos?

Venimos de un pasado de lucha por la igualdad, por la justicia social y por la democracia. Estamos en un mundo en transición empujado por el proceso evolutivo de las tecnologías y el dominio de las mismas, en un mundo de conflicto y de crisis en su más amplio sentido, donde la redefinición de valores y objetivos determinarán el futuro. Tal vez no esté suficientemente consensuado qué mundo queremos, aunque todos pensamos en un mundo mejor, más humano, de bienestar global a través del uso adecuado de esa tecnología para la sociedad; ahí está la clave, en definir el camino del futuro para alcanzar los objetivos de mejora del colectivo social y no de unos pocos. Pero… vamos a un mundo distópico y confuso, a un nuevo orden mundial donde las cosas serán diferentes, sometidos al poder de unos oligarcas dueños de recursos y tecnologías, a una plutocracia donde se dé el gobierno de los ricos, de las multinacionales y las grandes corporaciones a caballo de la nanotecnología, la ofimática, la Big Data y el uso de la IT para la toma de decisiones orientadas a los objetivos de las clases dominantes y sus acólitos.

Ya casi somos insensibles

¿Se nos está probando para ver hasta dónde llegamos en la tolerancia con el desastre?, ¿pretender tantear o descubrir la solidez de nuestros principios y valores humanos? o, ¿acaso, mediante un lento proceso de acoplamiento se nos conduce al lugar pre asignado en el redil?

Ya casi somos insensibles, están ganando ellos. Ucrania se desangra y muere, Gaza agoniza atormentada por el hambre y la maldad del gobierno judío y quienes lo sustentan, en un genocidio criminal. Muchos otros países subsisten acogotados por la amenaza del poder de las armas. El mundo cambió las formas y ahora no se negocia para obtener la paz, se amenaza con la guerra si no te sometes. La mafia y el chantaje triunfan, la amenaza de aranceles, la coacción y la extorsión se imponen en el mundo que nos trajo Trump, sujeto de conciencia débil forjado en el deshumanizado mundo del negocio, donde cabe la conjunción del pragmatismo americano del siglo XIX con “el fin justifica los medios” de la filosofía de Maquiavelo.

De fondo, el negocio de la guerra y la destrucción. Para destruir hay que invertir en armas… una vez destruido se ha de reconstruir invirtiendo en ello. He ahí el negocio: destruimos y dominamos por las armas, para luego dar paso a las empresas que construyan un mundo nuevo con el que nos enriqueceremos y dominaremos. De camino, desde el despacho y con puro cinismo, pensaremos: “las vidas que costó el proceso no importan, sobraban, se iban a morir igualmente más pronto o más tarde… “.

Y nosotros, seguimos adelante, ¿pero, hacía dónde nos llevan? Puede que a un insólito Cuarto Reich… algunos ya no estaremos… o sí.

domingo, 3 de agosto de 2025

Escurrir el bulto

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el 03 AGO 2025 7:00

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/08/03/escurrir-bulto-120290004.html

Somos muy dados al escaqueo, expertos en picaresca con un largo aprendizaje tomado de nuestra novela homónima

El 'president' Carlos Mazón, tras una rueda de prensa en el Palau la semana pasada. / Rober Solsona (EP)

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«Escurrir el bulto» es un término o expresión coloquial que significa evitar o eludir una responsabilidad, un riesgo, un trabajo o un compromiso. Una práctica muy habitual en sujetos no dados a implicarse en asuntos de su propia competencia, evitando asumir la responsabilidad que se deriva de sus hechos e, incluso, esquivar algo que no queremos hacer siendo de nuestra incumbencia.

Por desgracia parece que ese es uno de los deportes nacionales, no solo a nivel político, sino ciudadano. Cosa lógica, porque no olvidemos que los políticos electos lo son de entre los ciudadanos con sus virtudes y defectos. Ello quiere decir que, en gran medida, somos responsables de sus actos, no vayamos a escurrir el bulto de la responsabilidad del elector.

La picaresca española como escuela

Ciertamente, somos muy dados al escaqueo, expertos en picaresca con un largo aprendizaje tomado de nuestra novela homónima, tan presente en el Siglo de Oro de la literatura española. Persisten, en la memoria de mi generación, las lecturas infantiles bajo la atenta mirada del maestro pertrechado de su regla. Lecturas que nos llevaron al aprendizaje y la tolerancia para con el pícaro y astuto que engaña buscando el beneficio personal, puede que de ahí venga la condescendencia con el defraudador.

El Lazarillo de Tormes, de un anónimo autor, aunque Agulló se le atribuye a Diego Hurtado de Mendoza, nos abre los ojos a un mundo de engaño y astucia de especial sutileza, en el caso, por ejemplo, de las uvas compartidas entre el amo ciego y Lazarillo, siendo un ejemplo perfecto para darnos cuenta de la situación de este país en el aspecto ético. El ciego deduce que habiendo quedado en comer de una en una, si él mismo ha tomado de dos en dos, el chico debe haber comido más, al no quejarse.

Rinconete y Cortadillo, donde, a través de la figura del pícaro, Cervantes evidencia las contradicciones sociales de su tiempo y plasma la corrupción y desigualdad existentes, circunstancias que nos siguen sonando aunque hayan pasado más de 400 años desde entonces. Pero también podríamos hablar de Guzmán de Alfarache, donde Mateo Alemán, su autor, acentuó los caracteres de desfachatez del protagonista, conjugando literatura y moralidad. El Buscón de Quevedo, una satírica obra que plasma especialmente la obsesión por las apariencias y el deseo de escalar posiciones sociales. El diablo cojuelo, de Luis Vélez de Guevara, que lo usa como argucia para mostrar todas las miserias, y engaños de los habitantes del Madrid del XVII. Incluso tenemos picaresca femenina como Teresa de Manzanares, de Alonso de Castillo, que manipula su identidad para progresar social y económicamente.

En todo caso, en nuestro Siglo de Oro, prevalece una conducta pícara como forma de afrontar necesidades básicas de subsistencia y escalada social en una España imperial, donde la economía de sus súbditos está bajo mínimos, o sea en pura miseria en determinados segmentos sociales dominados por la pobreza. La astucia y destreza en el engaño del ladino y pícaro necesitado, toma valor y es admirada como ejemplo de lucha por la supervivencia en ese mundo hostil. Esa actitud se integra en la cultura del pueblo, incluso en las altas esferas, donde la corrupción, como forma de ejercer una picaresca de alto nivel, es manifiesta. Ya se sabe y se conoce el dicho popular: «No me des dinero, ponme donde hay».

La política y el pícaro

Pero vayamos a una aplicación más práctica. En este contexto, mientras en otros países de nuestro entorno los propios ciudadanos perseguían y denunciaban al defraudador, en el nuestro se le admiraba y reía la gracia. Recuerdo que en los años 80, cuando Hacienda no tenía todo el potencial informático del que dispone ahora, un compañero, antes de hacer la declaración, chulescamente se planteaba lo que quería pagar de IRPF; luego procedía de forma inversa hasta ir cumplimentando las casillas con datos falsos hasta cuadrar los números en un alarde matemático. Presumía de ello y los demás admiraban su habilidad para engañar al fisco, sin pensar que nos estaba engañando al resto de contribuyentes. Me pregunto, con cierta ironía, si el conservador también quiere conservar esta práctica, que parece que sí.

La actitud de escurrir el bulto no se da solo en este sentido insolidario, sino en el propio ejercicio de la profesión en general, pero, sobre todo, en el mundo político. La clave está en poner la pelota en el tejado ajeno, en ver la paja en el ojo del otro y obviar la viga en el propio, en maximizar el valor de los errores del contrincante y en minimizar el de los propios. Solo hay que ver y escuchar las declaraciones del mundo de la política y se ve el patetismo de algunos, que intentan salir airosos de un trance remarcando los errores ajenos y tapando los propios. La corrupción importante no es la mía sino la del otro, parece que digan.

Intoxicar para desviar la atención

Una excelente forma para escurrir el bulto es recurrir a la intoxicación mediante bulos y mentiras, con falsedades y sospechas, para que el pueblo se mantenga ocupado y evitar que se centre en «lo mío». Puede tener más importancia una denuncia infundada que un delito confesado, sobre todo si el afectado o afectada se hace el o la mártir y se provoca una reacción emocional en sus manipulados votantes, que aceptan ese victimismo por la agresión, o persecución, cometida sobre el sospechoso líder, o lideresa, lo que desencadena una solidaridad con este y un desprecio hacia la malignidad del contrincante, apareciendo en esa circunstancia el sesgo confirmatorio propio de los hooligans. Aquí, el relato juega un importante papel a la hora de convencer, y para eso están los medios afines. Porque no es lo mismo escurrir el bulto como culpable que por no hacerlo, siendo el responsable que debe llevar a término la actividad comprometida.

Tal vez, en la actualidad, el caso más significativo sea el de Mazón y el asunto de la DANA, tan trillado pero sin el fruto que se espera del proceso en curso. Cuando es más que evidente dónde está la responsabilidad de los hechos, y así lo está mostrando la jueza de Catarroja, aflora, por parte de los responsables, la estrategia del pulpo, soltando tinta que opaque la visión de una palpable realidad.

Escurrir el bulto está ligado a la falta de ética, a la inmoralidad que conlleva no aceptar la responsabilidad que se tiene asignada y por lo que se cobra un importante sueldo, o bien a los intentos de manipulación para revertir las cosas e imponer la posverdad a la verdad obvia. A esta tendencia se suman venales del mundo de la información, o pseudoinformación, cada vez más numerosos, que rechazan las evidencias para tergiversar los hechos en beneficio del colectivo ideológico al que pertenecen o con el que se identifican.

Del pícaro a la delincuencia

La picaresca, elevada a la enésima potencia, hasta alcanzar niveles de delincuencia, se da hoy en lo más alto de la política internacional. El acceso de truhanes al poder, con conductas agresivas y rompedoras con el propio derecho internacional, hace temblar los cimientos de la civilización amenazada por motosierras que pretenden subvertir el sistema democrático. La picaresca sacude las bolsas, los indicios de información privilegiada, el juego de los aranceles, la guerra comercial y otras muchas variables provocadas por sospechosas decisiones económicas, nos conducen a otro orden mundial basado en el desorden. La deconstrucción del sistema, desde esta actitud provocadora y cuasi mafiosa, nos aboca, de no poner pies en pared, a un caos peligroso que puede generar en destrucción y muerte para hacer resurgir el nuevo orden de las cenizas del pasado, cual ave fénix. Existen oligarcas sociópatas y «anarcoliberales» a los que les importa un bledo el humanismo, pues su objetivo es el control del desarrollo tecnológico y económico en beneficio de sus propios intereses.

Por tanto, dejemos de admirar al pícaro y de elevarlo al poder. Seamos capaces de ver por dónde van sus intereses y cómo pretende usar nuestro voto desde la manipulación emocional. Me permito traer a colación uno de mis aforismos: «¡Que viene el lobo, que viene el lobo!, gritaba el tigre mientras devoraba a las ovejas». Si elegimos al tigre para defendernos del lobo, nos comerá el tigre.



 

martes, 29 de julio de 2025

El ponzoñoso insulto


Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 29 JUL 2025 7:00

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/07/29/ponzonoso-insulto-120144169.html

Estamos perdiendo el norte. Las palabras crean opinión y actitud con su significado y, con ello, tendencias y modulación de nuestra conducta social

El secretario general del PP, Miguel Tellado, durante un pleno extraordinario, en el Congreso de los Diputados / Jesús Hellín (EP)

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Cada día, determinados representantes de la ciudadanía, son más descarados en los calificativos insultantes sobre sus rivales políticos. A Pedro Sánchez se la adjudicó el calificativo de Perro Sanxe, que revirtieron con cierto humor desde la Moncloa. También se le etiquetó, por parte de sus detractores, como un caso de síndrome de Hubris. Lo de Ayuso fue transgresor con aquello de «me gusta la fruta» para justificar su indecente calificativo de H. de P. referido a Sánchez en pleno Congreso de los diputados, expresión que denigra más al que la emite que al destinatario de la misma y que han hecho suya muchos de sus seguidores. A la señora Ayuso, que crea serias dudas sobre su solvencia intelectual, también la etiquetan como síndrome de Hubris, dado que se puede esperar de ella cualquier desmesura… Por cierto, para que no se enfade nadie, he de decir que a muchos políticos se les puede aplicar tal síndrome, puesto que alude a un estado especial de arrogancia, prepotencia y desmesura en determinados sujetos cuando ejercen el poder. En todo caso, es evidente la existencia de muchos y amplios trastornos de conducta en el mundo de la política, con su histrionismo hiperbólico.

Ahora, vuelve el ínclito Tellado, otro buen candidato al referido síndrome, que en gallego quiere decir techo. Habla de Pedro Sánchez como «perro herido» y los peligros que conlleva, rompiendo el techo de la cortesía… Viniendo de Tellado no cabe la sorpresa, pues ha resultado un ser taimado, que va rompiendo todas las barreras con su afinada y sibilina astucia, que pudiera volverse en su contra, como a todo aquel intemperante que no guarda la compostura.

Óscar Puente, que es otro correoso contrincante en el ring de la confrontación política, ante la acometida del secretario general del PP contra Sánchez, ha catalogado a Tellado como «jabalí hambriento». Es un calificativo a considerar por la sutileza que podría conllevar esa expresión, dado que el jabalí es de la familia de los suidos (Suidae) que son mamíferos artiodáctilos en la que se incluyen los cerdos domésticos, los jabalíes y otros parientes. Lo de hambriento debe referirse al hambre de poder, pero el porqué usó este término lo sabrá don Oscar.

¿Ha querido el Sr. Puente llamarle, sutilmente, cerdo a Tellado? En todo caso, ya tenemos dos interesantes animales representados en la política, aunque sospecho que han sido otras muchas especies las nominadas, o identificadas, dentro de ese mundo, como zorro/a, oso, halcón, gallina, gallito, cotorra, mulo, burro o elefante que entra en una cacharrería, además de perro y jabalí… por decir algunos. Esperaremos a ver hasta dónde, desde la genialidad en el dominio de la semántica, integraremos el mundo animal en este contexto político tan dado a la zoología.

El divertimento sigue, desde esa especie de descortesía irrespetuosa en que se ha convertido la política, tirando piedras sobre su propio tejado, hasta logra altas cotas de grosería, ordinariez e insulto que se vuelve contra los sagaces e histriónicos sujetos que acuñan esas expresiones descalificadoras e injuriosas. Nuestros representantes, que son, o deberían ser, un ejemplo para nosotros, siguen mostrando que van por libre y que les importa un bledo las formas, dado que su objetivo va más allá de ellas. Su interés es alcanzar el poder y, tal vez, hacer de su capa, que es la nuestra, un sayo para su exclusivo uso.

Entiendo que existe una inmensa mayoría de españoles que no nos identificamos con esta forma de hacer política, si bien se va poniendo de moda, dadas las expresiones que se pueden leer en las redes sociales, donde cada día es mayor el hooliganismo y el sesgo confirmatorio que convierte al sosegado pensador en sujeto irracional en defensa de los suyos, digan lo que digan y hagan lo que hagan.

Estamos perdiendo el norte. No lo digo solo por las formas, sino porque las palabras crean opinión y actitud con su significado y, con ello, tendencias y modulación de nuestra conducta social. ¿Qué están aprendiendo nuestros hijos y vecinos? El insulto destruye al ser humano como tal y lo eleva a sujeto insidioso, desafecto al amor y la empatía que debería procurar la convivencia en paz y armonía.

Nos preocupamos del mundo que dejaremos a nuestros hijos, pero ¿nos interesamos por los hijos que dejaremos a nuestro mundo? Aunque ya será el de ellos y lo gozarán o sufrirán; si bien nuestra obligación es transmitir las experiencias del pasado para que les sirvan de lección y puedan conformar su mejor criterio. El peligro tal vez esté en la pérdida de influencia de los librepensadores y la aparición de una generación de subordinados sumisos a la tecnología y el dominio de la IA (Inteligencia Artificial).

 


viernes, 25 de julio de 2025

El triste recuerdo de la masacre de Srebrenica

Opinión | tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 23 JUL 2025 7:00

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/07/23/triste-recuerdo-masacre-srebenica-119960843.html

Se cumplen 30 años de la atroz matanza de más de 8.000 hombres y niños bosnios musulmanes a mano del ejército serbio

Se cumplen 30 años de la atroz matanza de más de 8.000 hombres y niños bosnios musulmanes a mano del ejército serbio. / Amnistía Internacional

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Este 11 de julio se han cumplido 30 años de la masacre de Srebrenica. Una atroz matanza de más de 8.000 hombres y niños bosnios musulmanes a mano del ejército serbio de Bosnia, cuya intención era hacer una limpieza étnica, lo que se consideró un genocidio por el Tribunal Penal Internacional de la Haya para la ex Yugoslavia. Para mí hubo dos personajes claves como responsables de la inducción y planificación de aquella matanza, el presidente de la Republika Sprska, Radovan Karadžić (que era psiquiatra, lo reseño por la incongruencia de su locura), que señaló las directrices al ejército, y el responsable de ejecutarlas, el general serbobosnio Ratko Mladić. Ambos fueron condenados por genocidio y crímenes de guerra y lesa humanidad por el referido tribunal de la Haya.

Este pasado fin de semana me he interesado algo más por el tema y removí recuerdos, buscando información al respecto, para profundizar en mi reflexión sobre el proceso seguido en la extinta Yugoslavia, que le llevó a su desintegración como Estado plurinacional, a través del odio que se generó desde la supremacista Serbia, instaurándose, también, en las otras nacionalidades que componían la Federación Yugoslava. La hostilidad estaba garantizada.

La desintegración yugoslava

Me vienen a la memoria aquellos tiempos de mediados de los años 90 del pasado siglo. Una sorprendente guerra civil alimentada por el odio y el desencuentro entre conciudadanos. El predominio serbio, bajo mi opinión, manifestó una clara intención de someter a los diferentes grupos étnicos que cohabitaban en el país de los Balcanes. Esos grupos nacionalistas eran, principalmente: serbios, croatas, eslovenos, bosnios (musulmanes), macedonios y montenegrinos. Tal vez el caso más complejo fuera el de Bosnia Herzegovina, donde cohabitaban mayoritariamente musulmanes y serbobosnios (cristianos ortodoxos), además de grupos católicos de origen croata.

La locura se desencadenó bajo el influjo de los sembradores del odio y el desarrollo de políticas de confrontación inter-nacionalistas, en un Estado plurinacional incuestionable, que se había fraguado tras la primera guerra mundial en formato reino. Luego, tras la segunda gran guerra, se convierte en la República Democrática Federal de Yugoslavia regida por el partisano y mariscal Josip Broz Tito, bajo el paraguas ruso, aunque en un momento dado (1961) fue impulsor del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL). Este movimiento era una alternativa a la bipolaridad este-oeste, una plataforma que promovía la independencia, la autodeterminación y la cooperación entre países reacios a alinearse con ninguna de las dos superpotencias.

Con la muerte de Tito (1980) quedó clara la dificultad para mantener Yugoslavia unida, sin el férreo control ejercido por el Mariscal y sus acólitos. La economía iba a peor, se avivaron las divisiones étnicas, y viejos problemas mal resueltos tras la Segunda Guerra Mundial afloraron de nuevo dinamitando la unión, hasta acabar en la desintegración de la federación en las sangrientas guerras yugoslavas que tuvieron lugar durante la década de los 90.

El dolor de los viejos recuerdos

Viví aquellos momentos con cierto estupor dada la percepción que solíamos tener sobre la situación de la federación yugoslava. Ver pasar de la cohabitación al odio, de la pacífica vecindad a la beligerancia me resultó tremendo. Personas que habían convivido en paz y buena vecindad se convirtieron en enemigos a muerte. La aparición de la crueldad, el frío sadismo de los francotiradores y las estrategias genocidas, llevaron a los momentos más perversos que pueden darse en una sociedad civilizada, desembocando en un proceso de deterioro y degeneración del ser humano. Los sembradores del odio carcomieron la convivencia, la violencia se impuso y la muerte y destrucción asoló los Balcanes, a pesar de la intervención de la ONU, como en este caso.

No sé si se pueden sacar lecciones de aquellos hechos que, indudablemente, son para tomarlas y deberíamos hacerlo. Estamos en momentos insólitos, donde la convivencia en el mundo se complica a caballo de extraños intereses e ideologías transgresoras, que ponen contra las cuerdas a los movimientos humanistas. El sano ejercicio de la concordia y los valores humanos constructivos va en declive y, hasta los sólidos principios cristianos se soslayan, cuando no desacreditan, en beneficio de la violencia contra el diferente. Lo malo es que se hace desde la manipulación y el engaño. Se diseñan estrategias de manipulación, con bulos e imágenes falsarias que solo pretenden la creación de un estado de opinión de intolerancia y confrontación.

Se identifica al contrincante como un agente enemigo al que se ha de destruir, se deshumaniza y se cosifica, desvistiéndolo de los respetables valores humanos que todo individuo, por pura definición, conlleva. Este era el caso de aquella terrible y lamentable guerra fratricida. Donde no solo se dinamitó el sentimiento de hermandad, sino el de amistad y vecindario.

Lecciones a aprender

Precisamente, ya en nuestro propio país, me sorprende y preocupa la aparición, cada vez más persistente, de procesos de deterioro de la amistad, basados en consignas e ideas políticas defendidas desde el hooliganismo integrista, que cuestiona el pensamiento de los propios amigos, desde la falta de respeto al diferente. Estamos inmersos en una espiral peligrosa, donde la amistad se condiciona, en gran medida, a la confluencia de las ideas, rechazando como tal a quien no se ajuste a nuestro pensamiento.

Siempre mantuve que «un amigo es aquel con el que puedes pensar en voz alta». Es decir, que la amistad seria y verdadera es la que permite la comunicación o intercambio de ideas sin miedo al rechazo o la descalificación. Acepta el reconocimiento de la diversidad, desde la actitud abierta y receptiva que nos otorga el conocimiento y análisis crítico de otras ideas, que pueden alimentar nuestro saber y elevar nuestro nivel intelectual y cultural. Difícilmente puedes ser amigo de quien cuestiona tu pensamiento y lo descalifica mediante su propia ideología, pretendiendo colonizar tu mente con sus ideas, cuando ni siquiera intenta acercarse a tus planteamientos y argumentaciones para comprenderlos y empatizar, lo que puede generar miedo o reparo a manifestarte en su presencia.

Cáncer de la convivencia

Estas actitudes críticas y colonizadoras del pensamiento ajeno, empiezan a ser el verdadero cáncer de nuestra convivencia social. Ya no es solo que se vaya generando el desacuerdo o desencuentro, sino que, al ejercer el integrismo dogmatismo de las ideas y pretender imponerlo a los demás, estamos creando trincheras con todo su sentido belicista desde donde enfrentarnos al contrincante y someterlo. A tu hermano lo quieres, a tu amigo lo estimas y respetas, al conciudadano los respetas y/o toleras, pero al enemigo lo cosificas y lo deshumanizas como base justificadora de tus actos violentos contra él, que procuran su eliminación o destrucción.

Los grupos, para cohesionarse, identifican amenazas que los ponen en peligro de extinción, contra las que hay que luchar por mera subsistencia. Esos enemigos pueden ser otras etnias, inmigrantes, ideologías o religiones diferentes, nacionalismos, clases sociales y un amplio etc. que pueda ser considerado como agresor de la esencia que sustenta al grupo. De este modo, ese grupo pasa a ostentar un orden superior al colectivo humano donde, teóricamente, está inmerso y contenido.

Ahora, reflexionando sobre la dinámica social y política que estamos sufriendo, afloran las preocupaciones por las dinámicas que se desarrollan, por su intencionalidad y por la siembra del odio que pudiera llevar a una situación de conflicto y confrontación similar a la vivida en la extinta Yugoslavia. Los valores democráticos se diluyen, los impositivos se refuerzan, la falta de respeto al contrincante se evidencia y se demoniza a quienes no piensan lo mismo, eludiendo la empatía como forma de comprender a los demás.

El odio es mal consejero

Si nuestros corazones se inundan con el odio hacia los seres humanos que, en su rica diversidad, comparten espacio con nosotros, acabaremos, no solo destruyendo al enemigo identificado, sino a nosotros mismo. Perderemos nuestra esencia humanitaria y los valores y derechos humanos que condicionan y enmarcan el espacio donde nos relacionamos, para sumergirnos a otro mundo conflictivo y oscuro. Las libertades sociales, orquestadas para elevar la propia civilización desde el desarrollo del ser humano en sus vertientes individual y social, son la clave del progreso y desarrollo.

Ahora, más que nunca, es necesaria la sensatez y el buen criterio para que el pensamiento crítico y racional nos permita ver el bosque del futuro y no, exclusivamente, los árboles que lo ocultan, para cultivar la paz y la convivencia justa y armoniosa del mañana.

 

Los BRICS+, una dudosa alternativa

  Opinión | Tribuna Por:  Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión d...