Opinión | Tribuna
Profesor
jubilado de la UMA
Publicado
en el diario La Opinión de Málaga el día 04 MAR 2026 7:01
Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/03/04/dientes-apretados-127510420.html
El peligro
aflora cuando alguien, ejerciendo el poder de la fuerza, actuando como el matón
del patio del colegio, pretenda imponer su voluntad
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| El presidente de EEUU, Donald Trump / Samuel Corum |
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Con los dientes apretados, la faz
tensa, serio y aturdido se muestra el azaroso mundo. Los últimos hechos son
preocupantes. Ver cómo las bombas, misiles, drones y demás artilugios de guerra
planean por los aires de diferentes países de Oriente Próximo, son más que un
motivo de inquietud, de desasosiego y turbación. Desgraciadamente suenan
tambores de guerra, destrucción y muerte.
Estamos en un mundo regido por
excéntricos, por gente que desde sus despachos han desconectado con la vida
real, con la gente de a pie, con el pueblo que sufre sus decisiones
irracionales. Hemos entregado la gobernanza del mundo y el poder a modelados
por la egolatría y por el delirio mesiánico a caballo de su megalomanía.
Rechazo los regímenes totalitarios
y, sobre todo, a las teocracias integristas que, basándose en la religión,
pretenden imponer por la fuerza y la represión los principios y valores de
credos anclados a la historia, como es el caso de Irán. En España tuvimos la
experiencia, no hace muchos años, con el Nacional catolicismo implantado por el
franquismo. Fueron tiempos en que la religión invadió nuestras vidas, arrebató
nuestra libertad, marginó a la mujer y nos sometió al dictado de una fe y unas
normas y conductas impuestas por el clero en alianza con el poder militar que
gobernaba desde la dictadura.
En ese sentido, el régimen iraní de
los ayatolas es rechazables para cualquier demócrata. Su exigente imposición,
su represión contra la disidencia, sus impunes ejecuciones y el desprecio a las
libertades ciudadanas y a los derechos humanos, son evidentes. Por tanto, es
justo y necesario, ante todo, manifestar la solidaridad con los iraníes,
mostrando el estupor ante hechos inaceptables para nuestra concepción de la
convivencia en democracia, donde ha de reinar el respeto y la tolerancia, la
libertad de credo y de pensamiento…
Pero, ante esta situación de
violencia impositiva, de aplicación del integrismo religioso, de desprecio a
los derechos humanos que aprueba y predica la ONU, la pregunta es: qué hacer,
cómo actuar ante un país que está sometido a un gobierno teocrático que no los
respeta. La siguiente cuestión sería quién tiene derecho a intervenir desde
fuera, unilateralmente, para imponer un régimen democrático o cambiar el
actual, sin contar con el beneplácito de la ONU. El pasado nos demostró que las
primaveras árabes fueron un fracaso y, sospechosamente, parece que guardaban
otra intencionalidad orientada al negocio y a la obtención de recursos
naturales y dominios geoestratégicos, no al establecimiento de la democracia.
En todo caso, respetando la
multilateralidad representada en la ONU como órgano internacional, es a ella a
quien compete, a través de su Consejo de Derechos Humanos, determinar el
incumplimiento de esos derechos, denunciando su violación. Es a ella a quien
concierne avalar la intervención en cualquier país que no los observe para que
los restablezca, por la fuerza si fuera necesario. Mas no todos los gobiernos
están por obedecer sus dictámenes, entre otros Israel, que ha pasado
olímpicamente de ellos muchas veces y siempre fue por libre, apoyado
incondicionalmente por los EEUU. Entiendo que solo la ONU tendría derecho a
determinar una intervención, sobre uno de sus miembros, acogiéndose a los
acuerdos establecidos en sus normas y reglamentos.
El peligro aflora cuando alguien,
ejerciendo el poder de la fuerza, actuando como el matón del patio del colegio,
pretenda imponer su voluntad rompiendo las reglas del juego. Ahí andamos. El
señor Trump, al que la ONU le importa un bledo y ya ha dejado constancia verbal
de que será su santa voluntad la que se imponga, va haciendo de su capa un
sayo, reivindicando el papel de pacificador de la paz impuesta por las armas.
Sin olvidarnos, en este caso, de la mano que mece la cuna, que es Netanyahu.
El riesgo es grande. Hoy toma esta
determinación, mañana podrá tomar otra que nos afecte a los demás, pasándose
nuestros derechos por el arco del triunfo. Ayer fue Venezuela, hoy es Irán,
mañana ya apunta a Cuba y Groenlandia, ¿pasado será Europa? Maquiavelo ha
vuelto de forma descarada, sin subterfugios. Al menos se le ve venir, aunque no
nos guste adónde pretende llevar al mundo. ¿Qué han de hacer la ONU, la Unión
Europea, los BRICS+?
Nosotros, haciendo honor a nuestra
idiosincrasia, seremos D. Quijote. Europa ejerce de Sancho Panza. China,
sentada a la puerta de su casa, espera ver pasar el cadáver de su enemigo, que
se empieza a hacer el harakiri con su prepotencia y volubilidad. Traspasado
mañana, tal vez, el mundo sea amarillo.
