lunes, 30 de julio de 2012

Réquiem por la democracia o regeneración política

Y ahora en prosa...
El sistema es perverso


Hace bastante tiempo, dos o más años, que vengo sosteniendo que esta crisis es una guerra de intereses, que la estamos perdiendo. También digo que la política es un arte que se debe recuperar como medio de gobierno democrático de los pueblos. O lo que es lo mismo, estamos en tránsito hacia la muerte de la democracia, herida por la nefasta gestión del mundo político y su sumisión a los intereses de grupos de poder económico y financiero. El voto ha dejado de servir a los intereses del votante, si alguna vez sirvió de algo, y el programa votado se lo pasan por el forro alegando intereses generales y de Estado.

Bien, pues hoy vengo a dar un repaso a este asunto. Empezaré diciendo que el sistema es perverso, porque el propio mercado ya lo es, sus intereses económicos rigen el sistema y eso lleva a una dejación de valores de solidaridad, de respeto; a un nefasto reparto de riquezas generadas, donde el mercader se lleva la mejor parte, gestando así la explotación del hombre por el propio hombre. Luego está el supramercado, que es el mundo financiero, donde se determina si se apoya o no a un proyecto empresarial y mediante el cual se juega a la bolsa y a las finanzas especulativas en lugar de la producción de bienes que mejoren la calidad de vida del ciudadano. Por tanto hay que buscar alternativas viables a este mercado, obviando las testimoniales que son inviables desde la perspectiva general y sí sirven para reavivar las dormidas conciencias.

El mercado, en la actualidad, tiene un poder imparable. Compra y vende mercancías, mano de obra, maquinaria, etc.. y para colmo, cada vez más, voluntades. Los valores humanos cayeron en picado cuando se ensalzaron a los “yuppies” y sus formas agresivas de gestión, ese estilo de triunfo arrollador que dejaba tanta gente en la cuneta. Eran gente admirada, triunfadores valerosos que conseguían éxito y prestigio personal sin mirar a qué precio. Se usaba el descrédito del contrincante, la droga para rendir y estimularse, el chantaje y toda técnica que hundiera al competidor y enriqueciera a la propia empresa. Juego sucio, manipulación, inducción al consumo, propaganda subliminal, expertos en marketing y apoyos cognitivos para seducir al cliente. En suma, deslealtad humana, maldad y generación de frustración en la misma proporción que éxito del susodicho.

Lo malo es que ese perverso mercado es el que manda. Al que se refieren los políticos cuando hablan de ganar su confianza. O lo que es lo mismo, hacer lo que ellos quieren para que inviertan su dinero (inciso: creo que debería estar prohibido superar una cantidad de dinero como propiedad). Podríamos decir que, sutilmente nos dan las órdenes para que el político de turno actúe según su conveniencia. Lo malo es que tienen cogido por los cataplines a ese político, al que le prestan o dan, sagazmente, financiación  para sus campañas. La banca y las empresas dan dinero a los partidos pero no a cambio de nada. Creo sinceramente, que las bombas que se andan lanzando por esos mundos de guerras tienen mucho que ver con decisiones políticas que benefician a las empresas de armamento y sus negocios, tras su aportación a las campañas electorales. Por tanto, mercado es sinónimo de poder sobre el mundo político actual, manipulación, deslealtad y chantaje.

El político no tiene agallas ni es capaz de legislar para yugular ese poder y someter el mercado a los intereses generales de la ciudadanía, sobre todo al financiero. Prefiere sostener a la banca corrupta con miles de millones de euros, antes que proteger al sufrido parado, diciendo que si no hay banca sana no hay posibilidades de crear puestos de trabajo… Serán cínicos!!! Pues a nacionalizar la banca o a vigilarla con mayor empeño para evitar esas situaciones, y si el problema es de pasivo inmobiliario, que a cambio entreguen las viviendas para que la gente siga hitándolas hasta que se remonte la situación y se las paguen al Estado. Y si fuera necesario a cambiar la Constitución si la actual no permite esas cosas. Cuanta razón tenía el visionario Thomas Jefferson cuando advertía, a principio del siglo XIX, de la malignidad de la banca, que nos dejaría sin tierra y sin casa, además de empeñados.

Por otro lado, creo que la salida de esta situación solo es posible, sin derramamiento de sangre, desde la propia política. Pero cómo hacerlo con un mundo político tan desacreditado. Si el sistema de mercado ha promovido su corrupción, la compra de voluntades, la sumisión a sus principios, la creación de la propia U.E. desde esa perspectiva mercantilista, obviando los intereses de la ciudadanía desde la orientación humanista.

La cuestión estriba en recuperar la ética política, y si nunca la hubo habrá que crearla. Habrá que sembrar esa ética en todos y cada uno de los ciudadanos, para que sean ellos los que sepan usar su voto sin alienación. Crear esa ética implica hacer al conjunto de la ciudadanía consciente de la importancia de la política y de sus derechos y obligaciones, de implicarles en el destino, no solo del país sino de la propia humanidad, y hacer de cada ciudadano un sujeto político, capaz de saber y comprender como se ha de gestionar un sistema y del papel que ha de jugar cada uno, asumiéndolo. El político profesional debería tener formación, en un amplio sentido, de todo lo relacionado con la gestión de la cosa pública, para lo que habría que prepararlos mediante una formación reglada que abarcara esa ética referida,  la economía, sociología, leyes y gestión, etc… Sin embargo se le da más importancia a enseñar en la escuela pública el misterio de la Santísima Trinidad, difícilmente masticable, que a aspectos mundanos y reales de la vida y la convivencia responsable. En resumen, si queremos regenerar la política, además de lo ya dicho, tenemos que conseguir que el político advenedizo se convierta en un verdadero valedor del ciudadano, comprometido con su programa, teniendo mecanismo para que, ante un incumplimiento, la ciudadanía pueda reprobarlo y degradarlo.

Con estos ciudadanos y políticos podremos crear otro sistema alternativo desde la fuerza de los votos y la confianza entre la ciudadanía y la gestión política. Un nuevo tipo de  empresas donde la propiedad sea compartida entre el dinero y el trabajo, donde los resultados beneficien a todos y no a unos cuantos, donde los salarios sean adecuados y no escasos por un lado mientras por otro son desorbitados; un consejo de dirección donde todos tengan su voz para elegir a los gestores en función de resultados. O sea, democratizar la empresa desde la implicación del sentido de la propiedad que debe emanar de todos y cada uno de sus componentes. Este modelo debería sembrarse, potenciarse como alternativa a la crisis y ser mimado por los gobiernos para ensayar y conseguir un mejor resultado que lo consolide, a la par que ir legislando al respecto.

Lo curioso es que, en la actualidad, es muy habitual escuchar conversaciones de salón o de barra de bar, donde se pone a parir a los demás y uno se queda como víctima maltrecha y propiciatoria, cuando no se entra en dislates que provocan enfrentamientos entre las bases sociales, que son las más perjudicadas por la crisis. Se critica a los políticos, a la banca y a todos dios, pero nadie se para a pensar qué se podría hacer para mejorar esto. Si no damos opciones acabaremos siendo lo de siempre, sujetos guiados por iluminados que nos engañan como a chinos (los de antes, estos no se suelen engañar tan fácilmente), cuando no pidiendo un dictador o caudillo que nos guíe a cambio de entregarle nuestra libertad.

Hay otro asunto que habría que retomar desde la inteligencia y la flexibilidad que ello conlleva, me refiero a la prolongación de la actividad laboral, que a la larga deberá considerarse como imprescindible, pero revolucionando los roles sociales, la propia ergonomía laboral relacionada con las capacidades puntuales de los trabajadores. Un sujeto mayor es un pequeño tesoro en conocimientos, por lo general. Si no sabemos sacarle el máximo provecho sin agobiarlo, desde su responsable implicación, y hacer que su experiencia sea un libro para los que vienen detrás estaremos desperdiciando una excelente oportunidad de dignificar al mayor y sacarle un rendimiento a su conocimiento. La imaginación debería darle salida para que su actividad final fuera adecuada a sus posibilidades en esos años de prolongación de su vida laboral.


Si bien el asunto tiene para rato, lo dejo aquí, de momento, y resumo mi visión del objetivo: Conseguir un Estado moderno capaz de ser el referente de la voluntad de la ciudadanía, sin opresión, con propósito de servir al ser humano en lugar de usarlo como mero elemento productivo, entregándolo al mundo empresarial y del mercado bajo las condiciones que nos andan exigiendo. El Estado no puede acabar siendo una mera empresa gestora de servicios en función de cómo vaya la economía, sino como un garante de los derechos de la ciudadanía ante las agresiones externas, incluyendo las del propio mercado y el mundo de las finanzas. Para mí, su función principal sería que todos y cada uno de sus miembros, los ciudadanos, pudieran desarrollar sus potencialidades, crecer personal  y humanamente hasta sus máximas posibilidades, satisfaciendo la cobertura de sus necesidades básicas, su formación y salud para compartir de forma solidaria los recursos que se fueran generando. Entonces me pregunto: ¿Somos sus protegidos o sus empleados? Dejo la reflexión aquí…

viernes, 27 de julio de 2012

Coplas a la crisis


Ando, como decía en mi entrada anterior, con un cabreo del carajo, y para expresarlo he recurrido a estos versos de rima poco ortodoxa, pero que dicen  lo que siento y eso me basta.
Mal reparto se está haciendo

-------------------------------------------

Ya estoy hasta las narices
De la que me están montando
Andan p’arriba y p’abajo
Al mundo manipulando

Es que no tienen vergüenza
Y nos quieren engañar
Para quedarse con todo
Sin que lo vea el personal

Primero dicen que crisis
Después que si depresión
Luego que la deuda viene
Más tarde a venderlo to.

Es que quieren repartirse
El patrimonio de tos
Vendiéndolo mal vendío
A su amigo y protector.

Más tarde nombra a ellos
Los gestores del invento
Siguen chupando del bote
Tal como yo lo presiento.

El asunto está, señores
En hacer lo que fue siempre
Unos cuantos vividores
Se aprovechan de la gente.

El pobre sigue más pobre
Sin dinero y sin trabajo
Y si pretende currelo
Será con un sueldo bajo.

Esta es la historia señores
Del mundo capitalista
En cuanto el pobre se crece
Salta encima y se lo pisa.

Y de nuevo a la miseria
A servir al señorito
Que antes montaba a caballo
Y ahora en Mercedes bonito.

Al fin y al cabo el chorizo
Puede ser un bandolero
O ladrón de guante blanco
Aunque se llame banquero.

Y en este rollo que estamos
Comen y se dan la mano
El banquero y el político
Y se jode al ciudadano.



lunes, 23 de julio de 2012

Amar y/o querer



Ando demasiado ocupado para poder seguir el ritmo de publicaciones que me gustaría. Escribir es un gusanillo que te llama en cuanto te descuidas y, una vez puesto, tu mente baila al ritmo de las ideas y tus dedos danzan al compás de la mente.

Tal vez uno de los problemas que tenga para escribir sea la cantidad de circunstancias que merecen pararse a hablar y reflexionar sobre ellas. Son tantos los frentes que acabas disperso e indeciso. La crisis me tiene a maltraer y debo más de una explicación sobre lo que pienso de esta jugada magistral que nos está colocando el mundo de las finanzas en colaboración con la traición de las ideologías políticas adosadas al pesebre. Pero como hay tantos y tan buenos escritos sobre el asunto, hoy me dedicaré a compartir con vosotros unas ideas que expuse en mi conferencia sobre el tema del amor y la convivencia en pareja, que no es de menos calado, pues afecta sobremanera a la vida cotidiana.

Mi intención fue clarificar algunos conceptos que, bajo mi opinión, se presentan como sinónimos y son bastante diferentes, como enamoramiento, amar y querer. También pretendí, dentro de mi modestia, dar cuatro visiones en las que el amor, a nivel general, es explicado de forma más funcional. Estas visiones estaban fundamentadas en entradas anteriores, ya publicadas en este blog. Después anduve transitando por cómo se ha producido el cambio desde una estructura familiar y de pareja asimétrica y machista a otra más simétrica y enfocada a la igualdad, para concluir con la leyenda sioux sobre el águila y el halcón.

Pero vayamos al tema. Me permitiréis que le dé esta forma a la palabra EN-AMOR-A-MIENTO. Por qué? Porque el enamoramiento no es amor, sino una ilusión que reviste al otro de múltiples y falsas virtudes y atributos, que se irán despejando con el tiempo. Por tanto es una mentira de amor. Pero sí tiene en su haber algo muy importante, como es la oportunidad de establecer una relación adulta y seria, de respeto y afecto, que genere el verdadero amor que persista a lo largo del tiempo y dé cobertura a los conflictos venideros, para garantizar una buena solución, evitando la desilusión y el desengaño. Existe una verdadera disposición al entendimiento, aunque ocasionalmente también se den casos de cierta morbosidad con los celos y la sumisión de uno a otro, en función de la microcultura familiar que se haya vivido.

Y del AMOR qué? Hay una expresión de Sócrates sobre el mismo, cuando le dice al joven Lisis: "el amor es desear que la persona amada sea lo más feliz posible". Qué bonito! No lo toma como un trabajo, no dice que se le haga feliz, sino desear que lo sea y procurarlo, lógicamente. Pero eso tiene una lectura inversa, la otra persona también debe desear y procurar que lo sea el otro. Nadie se sacrifica, pues el otro no lo permitiría, más bien se respetan y procuran que el compañero/a realice su vida de una forma completa para desarrollar su personalidad y potencialidades. Entiende, así mismo, que el nexo es la voluntad y no el derecho de uno sobre otro, es una unión en libertad que respeta, por propia iniciativa, unas normas que emanan del amor verdadero.

Y entonces, qué es QUERER? La palabra querer viene del latín “quaerere”, que significaría tratar de obtener, buscar. Cuando uno trata de obtener algo, en este sentido, está planteando una relación objetal… busca un objeto conveniente para cubrir una necesidad. El diccionario de la RAE, en una primera acepción, habla de “desear o apetecer”; mientras en la segunda lo refiere a “amar, tener cariño, voluntad o inclinación a alguien o algo”. Obsérvese que introduce el término a alguien o “algo”; algo es cosa, no persona. En ese sentimiento equipara, pues, persona y cosa.

Yo plantearía esa diferencia entre amar y querer diciendo:
·        AMAR es desear que la otra persona sea feliz.
·        QUERER es tratar de obtener lo que se desea o apetece.

Pero no nos engañemos, en la relación de pareja existen esos dos verbos o, al menos, deberían existir. Por un lado está esa alianza que se hace en el matrimonio o en la formación de la pareja, donde se procura la mutua ayuda, el cubrir necesidades del otro, no solo sexuales, sino sociales y de relación, culturalmente hablando. El otro es un objeto de satisfacción y de complementariedad para cubrir nuestras necesidades, como ya he dicho. En todo caso, aquí hablo de lo material del rol social de la pareja y sus responsabilidades en el desarrollo de la misma, en la crianza de los hijos y en la propia marcha doméstica.

Pero existe otra alianza mutua, que no siempre se da, y que pretende el crecimiento compartido, la ayuda intelectual y el apoyo para que cada cual se desarrolle en esa intelectualidad, en esa forma de crecer su interior y desarrollar sus potencialidades y poder hacer aquello que les haga felices, que les motive y  permita su evolución personal. Aquí está el respeto a la esencia de la otra persona y el intento de hacer coincidir en un mismo proyecto los de ambas, converger en uno solo sin renunciar al propio.

Entonces, si se dan ambos verbos, el amar y el querer, cual debería prevalecer sobre el otro? Yo creo que lo importante es el amor, de esa forma el trabajo que da el querer se hace sin molestias. Pero si no hay amor, y solo se vincula la pareja por el querer, será muy frustrante la relación… “plancho y cocino para él”… “trabajo fuera para ella”… por poner un ejemplo. Cuántos matrimonios hay atrapados en esa relación social de compromiso y deber, que no quiere oír hablar de separación ni de que no se quieren, si se dan todo lo material que necesitan para sobrevivir, como no se van a querer? Pero, se aman? En el fondo, en muchos casos, si rompieran esa relación pasarían a peor vida, según ellos, ya que ahora son efectivamente dependientes.

Erich Fromm, en su libro El arte de amar, comenta algunas cosas interesantes de las que me voy a hacer eco, aunque no diferencia entre amar y querer y parece que ambos conceptos los engloba en amar, diferencia muy bien entre enamoramiento y amor (querer) :

“Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona más maravillosa del mundo. Esa es la diferencia entre enamoramiento y el amor.”

“Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados.”

“El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación.”

“No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario es maravilloso. Sin embargo es solo el principio.”

Dado que lo que se dijo a continuación fue un resumen de diferentes entradas de este blog, con ideas puntuales más o menos desarrolladas, os propongo, para quien tenga interés en el tema, que pase por esas entradas mediante los enlaces que coloco:

La relación amorosa según una interpretación libre de la pirámide de Maslow:

La perspectiva mercantilista del amor:

La teoría de con-juntos en la relación de pareja:

Otra visión del asunto:

Delirio de amor:

Cerrando el tema:

Hablemos de la familia (tres entradas continuadas sobre el tema familiar):

Aula de mayores (un repaso al proceso evolutivo social y familiar, con el ajuste de roles que se han dado en la pareja):

Leyenda sioux:

jueves, 19 de julio de 2012

Probablemente yo sea ateo…


Vuelvo a mis reflexiones, a veces, demasiado complicadas.. pero ahí están para quien quiera compartirlas .
Esta imagen, tomada de internet, que ya he usado otras veces,
representa claramente el camino hacia un espacio ignoto, donde
la fe puede cerrar la mente ante las dudas existenciales y bloquear
el pensamiento que busca la verdad de la mano de la razón.
Dando una vuelta por mi interior se me ha ocurrido esta afirmación: "Probablemente yo sea ateo..." O tal vez debería decir "duda", pues no hablo de certeza, sino de una posible realidad solapada y taponada por mi orientación cultural y mi proceso de socialización en una etapa del nacional-catolicismo.

Cuando era pequeño me metieron machaconamente, la existencia de Dios, de la iglesia y su estructura jerárquica como forma de traernos el reino de Dios a los hombres, regido por sus ministros y sacerdotes. La fe religiosa era la forma de estar integrado y sentirse querido o, al menos tolerado, por el sistema político y social dominante.

En todo este contexto nos fueron troquelando la idea del catolicismo y sus dogmas, esa necesidad de no pensar y creer en lo que se nos decía desde la palabra de Dios, que nos transmitía el evangelio. Las otras religiones, de las que se sabía más bien poco, eran falsas y heréticas, algo a lo que había que combatir mediante la evangelización, incluso por las armas, si nos sentíamos agredidos en nuestra fe.

Se veía la actuación de la santa madre iglesia como defensora de la verdad, quedando justificado cuanto mal pudiera haber ocasionado a los herejes, al pensar que lo hacía por la salvación de su alma, o también en defensa propia, al sentirse agredida por agentes externos que buscaban su exterminio. Toda actuación de la iglesia estaba avalado por Dios y eso significaba que tenía carta blanca para hacer y deshacer según su criterio, contando con el beneplácito divino… ¿Qué mayor salvaguardia que ese aval? Nosotros, creados por Dios a su imagen y semejanza, debíamos tender a ser como Él nos demandaba y seguir las instrucciones y directrices de sus ministros que, al fin y al cabo, eran los que partían el bacalao.

Un extraño sentimiento de miedo y de respeto, de estar vigilado y sometido al criterio del Ser Supremo, te embargaba. El infierno y su fuego eterno era una pesadilla que te ataba y bloqueaba tu creatividad, tu reflexión, tus ideas y, sobre todo, tus conductas, pues la duda sobre si eran o no aprobadas o reprobables acababa creándote una inseguridad que siempre pasaba por el consejo del cura confesor y su control omnipotente y omnipresente sobre tu pensamiento y tus actos. Eras prisionero de su criterio y de sus orientaciones. Vaya, un proyecto de niño alienado, bueno y obediente a los principios que imperaban en una sociedad injusta, regida por el dictado de caudillos y sus sumisos servidores, tanto políticos como religiosos. El caudillo había sido designado por la Gracia de Dios (eso lo decían hasta las monedas) y estaba allí para salvarnos de la perversión de un mundo impío representado por los comunistas, con su forma demoníaca, sus cuernos y rabo… algo muy pintorescos, pues se asociaba a la imagen del demonio vencido por la Miguel y arrojado a los infiernos. Aquel mensaje subliminal nos mostraba a nuestro invicto caudillo como un San Miguel que vence al demonio (comunistas) y los arroja al infierno. Bonito mensaje para justificar todas las barbaridades y atrocidades cometidas por le dictador, amigo de Hitler y Musolini, contra las ideologías divergentes y la oposición a su régimen.

Podría seguir reflejando sentimientos, temores, imposiciones, angustias infantiles, inseguridades y un sinfín de cosas que nos fueron forjando como niños y como futuros adultos. Pero esto me parece suficiente para mostrar el desastre de proyecto humano que nos planteaban, que nos ofrecían y que ellos, con su intencionalidad, nos colocaban con calzador hasta llevarnos a circular por ese mundo alienante que es la religión sin respeto al criterio y la voluntad individual de las personas.

¿Cuales fueron las consecuencias? Evidentemente nos tuvimos que ir fraguando en el campo de la libertad que se avecinaba desde la lucha social, bebimos en diferentes fuentes y el resultado fue muy variado, desde ese proceso autodidacta arropado, muchas veces, por la clandestinidad y con claro componente contestatario, fuimos cuajando ideas e ideologías que, por lo general, chocaban con los esquemas infantiles impuestos. Se cuestiona la existencia de Dios, la competencia del clero, el papel de la religión y sus jerarcas, el mundo de la política y la propia capacidad del ser humano para desenrollar la espiral de potencialidades que posee y que no le dejan desplegar. En este cuestionamiento cobra protagonismo el propio movimiento del colectivo religioso y la influencia de la teología de la liberación al amparo del Concilio Vaticano II, de Juan XXIII, al que nuestra jerarquía eclesiástica detestaba en la intimidad, cuando ni públicamente. Es ahí cuando surge el conflicto entre el troquelado de la infancia y la verdad evidente o racional que se nos plantea en nuestro desarrollo. Lo malo es que cualquier cambio se ha de realizar sobre el software ya instalado de niño (ver mi idea sobre el tema del software y el harware en el proceso de formación del sujeto publicado en este blog) donde sostengo que “no podremos sustraernos a los esquemas educacionales que nos fueron instalados a lo largo de nuestra infancia, aunque les dejemos en el subconsciente más profundo. Por tanto tenemos que trabajar modificando los programas ya instalados, pero dentro de las posibilidades que estos nos dejen.”

Quiero decir con ello que cuando la razón y mi discernimiento me llevan a la conclusión de la inexistencia del dios de los creyentes, sigue martilleando en mi subconsciente la idea primigenia que me inocularon, de tal forma que ante una conducta irreverente salta la alarma que me instalaron de niño, aunque inmediatamente la anule de forma consciente. Dentro de esa estructuración cognitiva aflora la idea insustancial de la posibilidad de que exista el dios que me dijeron, en contraposición a la razonable negación que se impone por el proceso de discernimiento al que me referí. De ello se acaba desprendiendo mi agnosticismo, es decir, mi idea de que nada niego ni afirmo sino todo lo contrario y según la información que vaya poseyendo. (Obsérvese que he dejado de poner Dios con mayúscula, pasando a dios sin más, en el momento de mi paso a la incredulidad).

De todas formas hay dos ideas de Nietzche que me posicionan. Una es que dios no creo el hombre a su imagen y semejanza, sino al contrario, que fue el hombre el que creó a dios a su imagen y semejanza… según sus propios intereses de grupo, añado yo. Otra es que dios no existe, lo que existe es la idea de dios. Por tanto dios sería una entelequia creada por el hombre para satisfacer necesidades espirituales, de comprensión de las cosas e instauración de normas sociales mediante los valores propios de todo ser humano, adoptados como exclusivos por los espabilados de turno que ostentaban el poder civil y religioso, cosa que se sigue haciendo en la actualidad en muchas culturas y sistema de gobierno.

Pero al darle a la palabra dios el significado tan diverso, esa polisemia que nos presenta un dios tan distinto, aunque siempre intentando dar respuestas a cuestiones incomprensibles para nuestra situación puntual, si bien luego se demuestre lo equivocados que se estaba y la ciencia haga tambalear el credo y el dogma, como pasó con Galileo, viene a evidenciar la falsedad del dogma y del credo en este dios. Por tanto el TEO romano como sinónimo de dios, acaba siendo ATEO, al mostrarse su inexistencia como ser omnipotente que todo lo crea y dirige según los teólogos. Eneste sentido el asunto pasa a ser una cuestión de fe… y la fe y la razón se suelen dar de narices, por no decir de tortazos. No sé yo hasta que punto la fe se sustenta en ese esquema “sotfwariano” al que aludí y que nos colocaron a base de imposiciones siendo niños, bloqueando los intentos de retomar el cuestionamiento de la existencia de dios y evitando el conflicto existencial que nos provocaría.

Por tanto, si no fuera por los esquemas que me fueron colocando en plan software y su resistencia a ser modificados tajantemente, diría que soy un ATEO nato, dejando ese agnosticismo para las cuestiones a las que no encuentro explicación racional, más relacionadas con los asuntos mundanos y científicos.

De todas formas, como válvula de escape, acabamos diciendo: yo no creo, pero algo habrá… lo que existe es una ley que va conformando el cosmos… no, no, es la energía cósmica inteligente la que mueve ese cosmos… y un amplio etc. en buffet libre. En todo caso, de lo que estoy convencido es que el modelo de dios clásico que nos venden las religiones es una falsedad… o no? Pues no sé si soy, como siempre he dicho, agnóstico o ateo, aunque mientras más pienso más me voy al segundo calificativo… ahora, después de decir esto, noto en mi interior un cierto miedo de ir al infierno, idea que me inocularon de pequeño, pero eso no será posible pues ya han dicho en Roma que el infierno no existe… ese niño que llevo dentro, al que manipularon y troquelaron, ha de empezar a madurar para ver la verdad de las cosas con sus propios ojos y allá cada cual… Definitivamente, hoy por hoy, soy totalmente ateo a la idea que nos inculcaron de dios.



miércoles, 18 de julio de 2012

Cantar andaluz (cuartetos del sur)


Al cante José Lirito, a la guitarra José Terrón
Actuación en la peña flamenca de Cuevas de San Marcos


Hoy vengo a compartir este otro poema hecho de cuartetos (endecasílabos de rima consonante) dedicado a mi tierra también, pero sobre todo a su cante flamenco como expresión del hondo sentir de un pueblo. Espero que os guste:

-------------------------------
Cantar andaluz (cuartetos del sur)


De profunda raíz del verde olivo
Surge un canto de duelo y desespero
Que suena  a rebelión de un pueblo entero
Volcado en un cantar señor y altivo

Cultura con anclaje en el pasado
De un pueblo maduro e incomprendido
Que mal vive y se sustenta bien erguido
Gritando al viento su cantar ahogado

Buscando con ahínco su dominio
Llegaron los guerreros desde fuera
Mas siempre se impuso esa solera
De cultura truncando su exterminio


No, no duerme entre la triste nada
Mas bien la vive en su fatal destino
Que siembra el señorito libertino
Haciéndole servir como almohada

El blanco pan del alma nos lo niega
Que siempre proporciona la docencia
Y apartándonos en acto de indecencia
Del acceso al saber se nos relega

Esa forma opresiva está muriendo
Dando paso al sujeto inteligente
Aflorando en el pueblo y en su gente
Un nuevo poder que va surgiendo.

La profunda raíz del verde olivo
Va sembrando de vida y esperanza
En los campos se escucha su alianza
En la voz que entona un canto vivo

Y ese cante por tonás y bulerías
Por tientos, carceleras y fandangos
Farrucas, granainas y tarantos
Rondeñas, malagueñas y alegrías

Es el canto que viene así del llanto
De un pueblo al que siempre maltrataron
Aquellos que a su libertad ataron
Dejándolo en olvido tanto y tanto.

Hoy zanjando su más profunda herida
Dejándose de estúpidas sandeces
Que algunos proclaman tantas veces
Va buscando su esencia florecida.


lunes, 16 de julio de 2012

Me gusta ser andaluz



Acabo de llagar de mi pueblo, Cuevas de San Marcos, de esa Andalucía profunda, donde uno se encuentra con su gente, con su casa y sus vívidos colores, sus olores de la infancia y los recuerdos… y por ello me he puesto a escribir este poema montado en estas rodondillas, que comparto con vosotros.


Me gusta ser andaluz
me gusta por sus cosillas
y por tantas maravillas
que se viven con su luz

Es que tiene Andalucía
un no se qué, un qué se yo
que todo lo sientes tuyo
sin entrar en la porfía

Ese sol desmesurado
esa luz tan deslumbrante
esa gente tan amante
que la sientes a tu lado

Ese verde de olivar
ese blanco reluciente
ese mar tan envolvente
que no se puede olvidar

Y entre sus chatos y vinos
entre tapas y algarada
nos evade de la nada
y nos convierte en divinos

Su cultura milenaria
fraguando va su destino
escapando de su sino
que le dio su vida agraria

Y seguimos caminando
en busca de libertad
pretendiendo esa verdad
que siempre se anda buscando

Por eso mi buen amigo
andan mis manos abiertas
eliminando las puertas
y ofreciéndote su abrigo

Esta tierra que es de todos
que es tierra de libertad
y donde no cabe maldad
si andamos codo con codos.

jueves, 12 de julio de 2012

I Jornadas Culturales


He pasado unos días demasiado atareado, ajetreado incluso, entre la preparación, realización y valoración de las I Jornadas Culturales que hemos organizado en mi peña flamenca. Para los interesados en saber de qué va la cosa y cómo se desarrolló el tema, os invito a pasar por el blog de la peña mediante este enlace:


Por lo demás, espero poder volver a mi actividad normal dentro de poco, aunque sigo pasando por vuestros blog para leeros, si bien con menos asiduidad.

jueves, 5 de julio de 2012

Tal vez yo llegue a poseer un día

Foto tomada de internet
Hoy me gustaría hacer un ensayo con un soneto. Para mí siempre es y será un reto, hacer los catorce versos del soneto...  

(Soneto)




Quizás arribe alguna vez el día
en que posea lo que tanto quiero
y no puedo tener aunque me muero
por gozar todo el tiempo esa alegría

Tus ojos que arremeten a porfía
Se vuelven para mí como lanceros
Que desprecian aquello que prefiero
Y se pierden allá en la lejanía.

Y tú rauda, rodando por la vida
Rompiendo y afanando corazones
En plena juventud te ves querida

Mas puede que te lleguen ocasiones
En que sintiéndote más que perdida
Supliques y me pidas mil perdones

miércoles, 27 de junio de 2012

Y si el amor estuviera en el aire…


Hace un mes presenté un relato al concurso de la Asociación Malagueña de Escritores (AME), resultando premiado con el primer accésit, lo que, dado que es la primera vez que participo en este tipo de ejercicios, me deja un buen sabor de boca. Tal vez sea demasiado cándido, pero he pretendido, desde una historia totalmente ficticia, establecer una línea de gestión del conflicto entre parejas, tan de moda en la actualidad por las escaladas simétricas, que lleva al resultado final a través de las vicisitudes y vivencias que reflejo. Espero, en todo caso, vuestros comentarios…


Y si el amor estuviera en el aire…
-------------
El conflicto

He de reconocer que las cosas no iban bien. Después de 20 años de matrimonio, tres hijos e infinidad de encuentros y desencuentros, nuestra relación estaba cogida con finos hilos que amenazaban con romperse al menor requiebro de tensión. La relación sexual, esporádica e insatisfactoria, sembraba la duda de la infidelidad constantemente y la evolución personal había sido, digamos, divergente; nuestros gustos no habían progresado en la misma dirección y los lugares de encuentro se achicaron casi hasta desaparecer. Los amigos comunes eran una válvula de escape, pero, a veces, el exceso de expresiones afectivas despertaba conflictos de celos y desconfianzas, sobre todo cuando la mirada de Enrique y su empalagosa e insistente verborrea atrapaba la atención de Encarna. Ella, para defenderse con su ataque, me acusaba de ser receptor consentido de las miradas lascivas de Isabel que, a su parecer, me comía con los ojos.

Pensándolo fríamente, existía una incongruencia. Algo que no encajaba. Si estaba roto el amor, a qué venían aquellas expresiones de celos y desconfianzas… En lo más profundo estaba convencido, al menos yo, de que latía la llama que nos abrasó en su tiempo. Qué extraña sensación me embargaba llevado en volandas por los celos. Le daría de puñetazos a aquel estúpido de Enrique con su patético discurso seduciendo a Encarna, que jugaba conmigo, haciéndome un daño que clamaba venganza y que me enervaba mostrando falsa indiferencia ante sus actos. El resquemor del alma, el sufrimiento psicológico, el desaliento viendo desmoronarse mi proyecto de vida, nuestro proyecto, chocaba con mi orgullo de hombre, que se negaba a afrontar la situación reconociendo sus errores y buscar, en humildad, una salida al conflicto, una aproximación intentando empatizar con ella. Tal vez esa evolución personal divergente, a la que me he referido, fuera una forma de escape-huída del conflicto.


Y así transcurrían los días y los meses, con el desasosiego, con la tristeza, con la ansiedad que genera la impotencia y su inercia incontrolable. El arsenal estaba repleto de armas y bombas explosivas que fueron almacenándose con el tiempo, que surgían ante cualquier situación de conflicto y eran arrojadas cruelmente, sin compasión. Reproches y más reproches, desencuentro tras desencuentro. Agresiones verbales, cargadas de recriminaciones, saltaban de un lado a otro, rebotando, tocando y hundiendo al adversario, cuando se podía. La guerra estaba servida…

La última “pelotera” fue de espanto. Las acometidas verbales habían subido de tono y las descalificaciones y desencuentros se potenciaron, apareciendo el riesgo de ataque físico, si bien no llegó a darse. Las riñas y trapos sucios afloraron cargando el ponzoñoso aire de reprobaciones. Se enumeraron uno a uno los desaires y ofensas acumuladas a lo largo de los últimos quince años, incluso se sembró la duda malintencionada sobre el amor inicial. Los intentos de irrupción y control de la libertad del otro fueron censurados y empezamos a exigir unos niveles de independencia que permitieran una relación más autónoma, en detrimento del espacio común o compartido, que hasta ahora veníamos respetando relativamente.

La situación era insostenible, afectaba el estado anímico de toda la familia, pero especialmente a nuestros hijos menores. Tanto Alberto como Eusebio, mostraban su inseguridad y miedo constantemente, que se manifestaba en su bajo rendimiento académico reflejado en las notas del pasado curso. Isolda, sin embargo, a sus 18 años, había aprovechado el conflicto para sacar tajada y se nos empezaba a escapar de las manos el control de su conducta. Cuando se le reprobaban sus llegadas a casa a horas intempestivas de la anoche, solía lanzar pelotas fuera y decía que lo suyo era la huida del infierno que habíamos creado en casa. En una ocasión, sin previo aviso, no se presentó a dormir y solo tuvimos noticias de ella cuando Encarna, al no encontrarla en su habitación a la mañana siguiente, le llamó y con voz somnolienta, Isolda, le espetó malhumorada que se había quedado a dormir en casa de una amiga. Al presentarse en casa descubrimos la evidencia de las marcas que denotaban una noche de amor y encuentro pasional. A mí, personalmente, me produjo un inmenso dolor. A los padres, especialmente, nos cuesta mucho aceptar que nuestras hijas mantengan contactos sexuales con sus “compañeros” a esa edad. Pero aquella guerra la estábamos perdiendo. Dedicábamos tanto tiempo a la mala gestión de nuestro propio conflicto de pareja que habíamos obviado la presencia y necesidades de nuestros hijos. Ellos, mientras tanto, navegando en solitario en un bajel sin rumbo fijo y, con las velas tendidas al viento, solo se dejaban llevar por la brisa, la tempestad o el viento huracanado que corriera en ese momento, a la deriva sin orden ni concierto.

Ya quedaban muy lejos aquellas épocas de amor y de pasión que nos hicieron vivir momentos inolvidables. Lo nuestro fue un flechazo de corte académico, ajustado, de libro. Yo viví esa etapa como la más hermosa de mi vida, ella decía experimentar lo mismo y compartir los sentimientos y emociones que brotaban a raudales en nuestros encuentros. Solo vivíamos el uno por y para el otro. Los días eran largos y tediosos en la ausencia y cortos y fugaces en el encuentro. Su piel tenía un resorte que, al tocarla, despertaba pasiones y deseos inconfesables, sus ojos una mirada penetrante, un rayo láser que tocaba y derretía mi corazón en un instante. La vida sin ella no era nada, con ella lo era todo. Los encuentros furtivos de pasión se colmaban de deseos irrefrenables y, al amparo del contacto, nuestra energía buscaba la eterna fusión en una sola entidad, cargada de armonía y afinidad. ¡Qué éxtasis! No podíamos, ni queríamos, dejar escapar esa fantasía, ese mágico estado, que nos elevaba al infinito del embeleso. Entonces decidimos unirnos para siempre, eternamente, convencidos de la férrea estructura que ensamblaba nuestras vidas en un solo destino hasta el infinito. Aquello no era como otras veces, amores pasajeros, de temporada y de fraude, de frustración, descontento y desencanto, de pasiones efímeras; aquello era distinto, tenía el marchamo y garantía del encuentro definitivo, del complemento perfecto. Delante de todo el mundo, amigos, familia e invitados, hicimos la gran promesa de amor eterno, de fidelidad y entrega, de matrimonio.

Lógicamente, las cosas cambiaron, los problemas se multiplicaron y la responsabilidad que conlleva un hogar empezó a agobiarnos. Hicimos frente a todo con la valentía del enamoramiento; osadamente y sin complejos, nos implicamos por igual en la nueva lucha. Las inseguridades y dudas de uno las compensaban las certezas del otro, los miedos se afrontaban y diluían en aquella extraña comunión entre ambos que podía con todo contratiempo. Así rodamos por la vida durante muchos años, sin darnos cuenta del camino y el efecto de sus baches en el carro del amor.

A los dos años irrumpió como un torbellino en nuestra casa Isolda. Fue el sello de nuestro amor, el testigo viviente donde confluía todo nuestro proyecto. También aportó problemas su cuidado. Nuestra inexperiencia se suplía con dedicación, aunque, a veces, afloraba el conflicto por divergencia de criterios. El trabajo de ambos permitía una economía desahogada, aunque nos apartaba relativamente de los niños y de la vida familiar.

No sé como, con el tiempo, se fue descomponiendo todo. El enamoramiento se diluyó como un azucarillo en el agua. Las cosas del otro, que antes parecían graciosas, fueron catalogándose como insustanciales para pasar luego a reprochables. La desconfianza e inseguridad se fue instaurando en la casa, hasta elevarse a sospecha celotípica irracional. Pensándolo bien creo que cada uno de nosotros empezó a pensar que la dilución del enamoramiento era porque otra persona se había atravesado en nuestro camino y había embelesado al otro. Se bloqueó la comunicación por miedo a despertar más violencia y nos refugiamos en el aislamiento. Se instauró un estatus de soledad compartida y, entonces sí que se constataron las infidelidades, siempre al amparo de la búsqueda de lo perdido, de un lugar de refugio en otra persona que te apoyara y comprendiera. A veces solo era necesario que te escuchara para reafirmarte en tu discurso, así te mantenías en los propios errores donde el furtivo sacaba su ventaja.

El último verano había sido catastrófico. Las malas notas de Alberto y Eusebio y la rebeldía de Isolda nos pusieron sobre las cuerdas. Si eso se sumaba al refugio que buscaba constantemente Alberto en el ordenador y la apatía y tedio que mostraba Eusebio, concluimos que la situación era insostenible. Habíamos desconectado entre nosotros y mostrado nuestra incompetencia para gestionar los conflictos, pero dentro, en lo más profundo, se adivinaba que el amor no había muerto, el deseo se reprimía para que no se entendiera como una claudicación y el sufrimiento psicológico de ambos denotaba que el rescoldo persistía.

Tras sopesar la separación y divorcio, decidimos quemar el último cartucho y establecimos un acuerdo, propiciado por un psicólogo, para tratar todos los temas y sanar las heridas que pudieran haberse abierto con las situaciones de conflicto. Ello implicaba abordarlo todo con franqueza, empatizando y usando la escucha activa como medio de comprensión del razonamiento del otro. El psicólogo nos dio unas pautas para facilitar la relación y el intercambio de opiniones y pensamientos de cada cual, sin que saltaran las chispas. Era evidente que el contexto y el ambiente debían ser propicios para ello, por lo que decidimos retirarnos a un lugar que, con su envoltura bucólica, lo facilitara. Dejamos los niños al cargo de los abuelos, que estaban viviendo dramáticamente la situación y nos apoyaron en la decisión del retiro, y reservamos hotel en la Sierra de Cazorla con la intención de pasear por el bosque y reencontrarnos en la naturaleza. Era octubre y muchos los desplazados para ver el espectáculo impresionante de la berrea. Nosotros, además, cargábamos con la preocupación por los niños, sobre todo por el comportamiento de Isolda, que había acogido el proyecto con satisfacción y mostrado un apoyo sospechoso.

La conversación durante el viaje fue anodina, flotaba en el aire un miedo o temor a no saber controlar los términos en que debía desarrollarse. Parecíamos dos colegiales tímidos sin saber que decirse. Cuando llegamos al hotel, a la vista del ambiente, nos comentaron que no deberíamos perdernos la exhibición espectacular de la berrea. Decidimos cenar algo ligero e irnos a la cama, pues el cansancio del viaje era evidente, además habíamos concertado acudir temprano al bosque para la berrea. La conversación versó sobre los niños y los planes del día siguiente sin mayores profundidades.

----------
El encuentro

Sobre las ocho de la mañana iniciamos la marcha equipados para caminar por el monte, con los prismáticos y cámara de fotos, agua y algo de comer en la mochila y la sensación rara de no saber cómo acometer la asignatura pendiente, el diálogo para el que nos habíamos organizado el viaje.

Pronto quedamos arrebatados por el esplendor del bosque, que se mostraba impresionante. Sus hojas caducas empezaban a teñir de un marrón oro algunas isletas de arboleda; la brisa acariciaba nuestro rostro tan intensamente que, a veces, su gélida mano sembraba el semblante de pálido, con su hálito frío cargado en la noche. El aire estaba henchido del trino diverso de mil avecillas que empezaban a estimular el día y la vida en la espesura. Observamos alguna que otra ardilla que, curioseando, jugaba saltando entre ramas en plan cotilleo. Después nos miraba indagando las causas de nuestra visita a deshoras. El bosque despertaba, se desperezaba, en su mundo de fantasía y en pleno equilibrio con su ecología. Armonizaba el aroma, la brisa, el rocío, los trinos y cantos de sus moradores en un bucólico ambiente que te detraía de todo lo externo y te imbuía en su esplendor y belleza. La flora hacía de comparsa en danza ficticia, llevada por el suave empuje del viento que la amenizaba. Los pinos, quejigos, chopos y fresnos, robles, sauces y tejos se acompasaban al ritmo del aire con su gallardía. Nosotros, como colegiales, quedamos prendidos del encantamiento.

Mientras buscábamos los calveros adecuados para poder observar el encuentro de lucha y pasión que se forja en la berrea, nos fuimos diluyendo en otra dimensión, donde todo lo exterior no tenía el sentido dramático que le habíamos dado a nuestra vida, donde el bosque se estaba aliando para facilitar nuestra fusión en un reencuentro con nosotros mismos. La naturaleza nos estaba ofertando el marco ideal para ese reencuentro. Pero todavía el muro interpuesto era infranqueable y ausente el dialogo que se pretendía.

Entonces empezamos a oír el berrido imponente de los ciervos. Fuimos observando como, elevando sus corvas, con sus bramidos, mostraban su reto, marcaban su campo con orines y se disponían al combate ante cualquiera que pretendiera arrebatarle su derecho a montar a las hembras de su harén y territorio. La danza empezaba. Las hembras esperaban pacientes, observando el desarrollo de los acontecimientos. Sabían que el más fuerte, aquel que ganara la lucha, las cubriría para garantizar la robustez y salud de los cervatillos que luego tuvieran. Ellos, sabiendo lo que se jugaban, inician el baile de la seducción y van exhibiendo todo el poderío de que son capaces. Yo, en mi abstracción, me di al pensamiento de esa atracción. Hasta Darwin entendió que en la seducción, mediante el cortejo, se plasma el sentido de la evolución; el más poderoso, el mejor dotado, el astuto y sagaz será el elegido para procrear.

Nosotros, a cubierto desde la espesura, con el vello erizado, tensa la mirada, el corazón a galope tendido, la emoción inundando todos los sentidos, nos dimos la mano para enfrentar ese reto cargado de miedo y espectáculo que se avecinaba. Por primera vez, desde hacía tiempo, se habían buscado las manos para sellar una nueva alianza ante aquello, que nos asustaba y, a la vez, arrebata el aliento. Algo está cambiando, algo nos decía que aquella experiencia podría llevarnos de nuevo al encuentro sin mediar palabra.

De pronto, en pleno calvero, se trabó la lucha. Dos machos inmensos se enzarzaron en franco combate para debatir de quien era aquello. El chasquido de las astas, el empuje y la desenfrenada pugna mantenía el calvero en pleno silencio. Expectantes todos, hasta las ardillas y los pajarillos se quedaron quietos y mudos de sobrecogimiento. La tensión se cortaba en el aire. La excitación era todo un hecho. La sangre fluía por las venas despertando la pasión y el deseo nada más que verlo. Denodadamente se fueron midiendo y al final, al cabo de un tiempo, quedó derrotado el más joven de ellos. El otro, tras vencerlo, quedó sin resuello y pavoneándose buscaba e incitaba a las hembras a gozar del éxito.

En ese momento, sin apenas haberlo notado, nos vimos unidos y entrelazados, cargados de una excitación impredecible. Nos miramos a los ojos y descubrimos por nuestras pupilas brotar el anhelo. Sin hablar siquiera nos dimos un beso, el beso más hondo que yo me recuerdo. Los cuerpos temblaban, las manos volaban buscando el encuentro, la boca quería comernos a besos y de mutuo acuerdo, sin verbalizarlo, nos llevó el deseo, la ropa voló y entre matorrales, a la sombra y amparo del bosque, nos dimo al sexo. Nunca había vivido un mejor encuentro, casi con violencia, desmedida fuerza y la agitación que despierta el carnal deseo, montados a lomos de la excitación, fuimos poseyéndonos con ritmo salvaje, el ritmo que infunde la pugna feroz de aquella berrea que fue el detonante de todo el proceso. En llegado al éxtasis, a la par y en ello, Encarna me dijo con voz sensual: ¡Que jodido eres y cuánto te quiero! ¡Oh, Dios! Cómo lo recuerdo y al instante me brota de nuevo ese ardor por dentro. Sí, hicimos el amor... o acaso empezamos a hacerlo, a construir desde allí el amor verdadero.

Después nos miramos entre risotadas y, tras explorarnos las heridas de guerra que había en nuestro cuerpo, arañazos de nosotros mismos y de la maleza, que la agitación nos fue produciendo, nos fuimos vistiendo. El muro se había derretido y solo con mirarnos empezamos de nuevo a entendernos. Qué cosa más linda, cómo era aquello que desde el aislamiento habíamos pasado, en un salto inmenso, hasta reencontrarnos con los viejos tiempos. Y entonces empezó de nuevo a fluir el verbo; hablamos de todo durante el regreso. De malentendidos y de sufrimientos, de las frustraciones y los descontentos, de nuestro proyecto y de nuestros hijos, de todo lo que nos unía y no supimos nunca comprenderlo. Después empezamos a hacer más proyectos, a dejarnos llevar por aquel reencuentro que nos permitía empezar de nuevo. ¡Qué tontos que fuimos dejando apagar tantos sentimientos! Ahora, desde los rescoldos, con la mágica brisa del bosque y su entorno, un soplo de amor los ardió de nuevo y nos prometimos llegar a entendernos, pensar en los hijos, volvernos más tiernos, abrir la ventana y arrojar por ella todos los fantasmas que nos obcecaron y nos dividieron. Luego, juntos de la mano, caminando fuimos en un embeleso.

Ya en el hotel, más pausadamente, bordando caricias en torno a los cuerpos, lo hicimos de nuevo. Luego por la noche, rompiendo la luz de la luna, y al amanecer, al clarear el día, sellando el pasado y abriendo un futuro ahora descubierto. Desde entonces ha cambiado todo, la gente nos mira y les cuesta creerlo. Los empalagosos Enrique y lasciva Isabel desaparecieron, como respetando el terreno que ganamos en la lucha que se dio en aquel calvero. Desde entonces tenemos la fuerza del ciervo, el encanto y la magia del bosque y sus melodías que nos empujaron de nuevo al encuentro; y ella, en su mirada, un rayo de luz que vuelve a tocarme y derretirme el corazón en cuento lo pienso. Ahora tenemos un reto, empezar de nuevo y, con todo lo hecho, dotarnos del sabio sentido que nos llene de amor verdadero.

lunes, 18 de junio de 2012

Ayer sufrí lentamente


De vuelta y, posiblemente, influenciado mi estado de ánimo por la situación socio económica, he decidido dar rienda suelta a la parte pesimista y empatizar con esta situación imaginaria. Os dejo este poema de desamor.


Ayer sufrí lentamente
el flagelo de tu olvido
tus desaires y desdenes
tu desprecio a mi destino.

Se fue clavando en mi mente
tu desdeño indiferente
como si fuera un cuchillo
que atravesando mi cuerpo
me rompiera los sentidos
desgarrando el corazón
que tanto y tanto ha querido.

Abrazado a mi almohada
supliendo tu cuerpo ausente
me enquisté como un ovillo
acurrucado y temblando
de ver como te me has ido.

Lloro a ritmo del temblor
que se lleva mis suspiros
como si no hubiera vida
al otro lado del nido
como si al marcharte tú
todo quedara perdido
y yo, sintiéndome nada,
levedad insignificante
comparable a una quimera,
en poco me he convertido.

Ahora me enfrente a otro mundo,
un mundo desconocido
que me amenaza sin ti
mientras mi mente resbala
en un tobogán de muerte
hasta ahogarse en el olvido.

(Málaga. Junio, 2012)

viernes, 15 de junio de 2012

Viajando por ahí



Llegando a Nueva York

Ante todo quiero pediros disculpas por esta ausencia. No escribo en este invento desde el día 10 de mayo. En algún caso, cosa que es de agradecer, he recibido correos o mensajes que mostraban su preocupación por esta desaparición de escena. Ciertamente no dejé anotación o noticia que anunciara mi silencio. No me gusta publicar mis viajes previamente, vayamos, como se suele decir por mi tierra, a poyillas…

El hecho es que el día 19 de mayo pasado me marché en viaje de placer y de amistad a los EE. UU. para compartir con Frank y Eva, dos buenos amigos residentes en Pensilvania, una turné por diversos lugares del entorno americano. Mi hija, yerno y nietos nos acompañaron, lo que le dio al viaje un tinte de familiaridad en el que pudimos gozar con el gozo ajeno, además del propio y el inocente gracejo de los niños. Han sido tres semanas intensas compartiendo con los amigos y familia visitas turísticas, gastronomía, arte y cultura americana.

En Central Park

La nueva construcción en la zona cero

Interesante ruta. Salimos de Málaga, vía Dublín, hacia Nueva York, donde estuvimos tres días, pasamos (y visitamos) Atlantic City hacia West Chester, en Pensilvania, cerca de Filadelfia, a casa de Frank y Eva, antes de partir a Orlando y disfrutar de los parques temáticos Magic Kingdom, Animal Kingdom, EpCot y Universal Studios. El alojamiento excelente en una zona de multipropiedad denominada Cypress Harbour. A la vuelta de Orlando, hicimos una visita de dos días a Washington DC y dejamos a los jóvenes en el aeropuerto de Nueva York embarcando para España.
Nueva York 

Atlantic City

Aeropuerto de Orlando

Entrada a Walt Disney
Magic Kingdom

Parque EpCot


Montaña rusa (Loli subió)

El mundo de Harry Potter

El castillo de Harry Potter

José Luis con Spidermen
Restaurante Marrakesh. Comida y espectáculo


Washington. Congreso.

Washington. Museo Nacional de Historia Natural

Washington. Al pie del obelisco
 Nosotros proseguimos para Puerto Rico en otra aventura por la tierra de Eva, donde estuvimos 8 días. Visita al Viejo San Juan, sus calles y murallas, al castillo de San Felipe del Morro y San Cristobal, que denota la presencia española y su valor estratégico y defensivo en su ruta de enlace. Impresionante fortaleza que resistió el envite de holandeses, ingleses, piratas y corsario, haciendo de ella la plaza fuerte donde se fraguaban las travesías comerciales y recaudatorias de los reinos de España, las llamadas españas… Fuimos también a Ponce, Culebra, San Germán, etc. localidades dignas de visitar.
Castillo de San Felipe del Morro. San Juan (Puerto Rico)

Precioso color de los flanboyanes

Casa de España en San Juan de Puerto Rico
En el hotel Conquistador

Nuestro alojamiento


Posando en Ponce

Vista de Ponce al fondo

Vista de Ponce desde el Castillo de los Serralés


Interesante guagua en Mayagüez

San Germán

De aventura en motora

Fauna marina. (Foto tomada con cámara sumergible)
   
Aventura en kayak, esas canoas de doble remo que requiere de coordinación entre los dos remeros. Visita nocturna a la Laguna Grande para ver las algas luminiscentes, pasando por canales oscuros entre los manglares, cuidando con no darse un testarazo en la cabeza y procurando conducir el kayak a buen puerto. Repetida aventura en la isla Culebra para ir kayakeando hasta donde se encontraban las tortugas marinas, peces de diversos colores, rayas y corales. Gafas, tubo y aletas para ver el espectáculo y poder hacer fotos con cámara submarina. Lancha motora para navegar hasta islitas de blanca arena y corales, de agua cálida y cristalina, para ver también la flora y fauna marina.

Visita nocturna en kayak a Laguna Grande

Excursión en kayak para ver el mundo submatino
Tortuga marina

Lo del kayak no es buen invento para los matrimonios de dudosa afinidad, pues requiere una coordinación entre ambas partes que no siempre se consigue y puede llevar a disputas trascendentes. Tira para allá, no, no, para el otro lado… rema mas fuerte! Cuidado que nos la pegamos! Es que no te aclaras! Yo llevo el ritmo… pero yo dirijo… pufff! Nosotros no lo hicimos muy mal a pesar de los años, pues éramos los mayores del grupo, pero no me extrañaría que más de una pareja acabara a puro remazo en la cabeza…

Pero volvamos al tema. Mención especial merece El Yunque, montaña sagrada para los indios tainos donde vivía el dios Yuquiyu, hermano gemelo de Huracan. Él solo podía neutralizar la ira de Huracan desde su fortaleza de la montaña donde se estrellaban los vientos y las nubes. Lo curioso es que esta montaña siempre está cubierta de nubes y por ello se guiaban los barcos para identificar la cercanía de la isla. Cae tanta lluvia, que supera en más de diez veces la caída en su entorno (de ahí su sobrenombre de Bosque Pluvial de Puerto Rico), permite una flora tropical impresionante, su frondosidad y follaje son abrumadores. Cascadas, árboles centenarios, plantas y arbustos forman un conjunto ecológico muy sugerente, junto a la fauna que lo puebla, con la singularidad del coquí. Si entráis en el hipervínculo coquí podréis tener más información y oír su canto que es una onomatopeya de su nombre. La foto que os pongo la hizo Loli a uno que andaba extraviado por el lugar donde habitábamos.


Preparando el coco al modo tradicional
en el acceso a El Yunque
El Yunque. Bosque pluvial

Vista de El Yunque
Un Coquí
En resumidas cuentas, ha sido una excelente aventura con las limitaciones de la edad y de esas minusvalías que nos acompañan. Posiblemente haré un relato amplio para dejarlo en la memoria de mis nietos… Reitero mis disculpas y gracias a aquellos que se preocuparon por mi ausencia.

Despedida flamenca en Puerto Rico. Restaurante Triana.