martes, 18 de mayo de 2010

Aula de mayores


Excepcionalmente me voy a permitir usar este blog para otra actividad distinta a la inicial, aunque también quepa hacerlo. Se trata de poner a disposición de los asistentes al Curso de Mayores de la Universidad de Málaga, el tema de mi conferencia del día 19 de mayo, para que puedan tener acceso a su lectura de forma inmediata, dado que no se ha publicado en el libro, como complemento a mi exposición en el aula.

Pido, pues, disculpas a mis amigos y amigas lectores habituales, a los que aprovecho para darle las gracias por haber llegado a los 100 seguidores, hecho que he de agradecer al joven portugués Victor Bento, de Porto, que ha cumplido el centenar. Así mismo, ruego disculpéis los pocos y cortos comentarios que fui colgando en vuestros blogs durante esto días, pues la actividad de preparación de esta y otras dos conferencias que tengo en este mes me han detraído demasiado tiempo. En todo caso, os ofrezco la posibilidad de acceder el tema de la conferencia referida, que incluye parte de algunas entradas que, en su día, colgué en este blog. Volveré a mis planteamientos normales en la próxima entrada.

Un saludo afectuoso

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El proceso evolutivo de la interrelación social. Relación objetiva vs. objetal y ajuste de roles en la pareja.

Prof. Antonio Porras Cabrera.

Introducción

La presente conferencia no tiene por objeto establecer o dar a conocer principios científicos o conclusiones ex cátedra. El propio título deja entrever la temática y su previsible evolución. Ante cualquier exposición uno debe considerar el auditorio y cual es su interés especial, dentro del programa que se haya establecido. Es obvio que los asistentes a esta Aula de Mayores tienen unas características singulares dentro del mundo universitario. Su edad y, por consiguiente, su bagaje vital les otorgan amplia experiencia en la escuela de la vida, en la universidad del conocimiento popular. Esos conocimientos no reglados, forman parte del la propia confrontación y el afrontamiento de las vicisitudes que, a cada cual, le otorgó su propio devenir a lo largo de su historia.

Es cierto que, al ser cada uno un sujeto singular modulado por la propia experiencia, pueden existir algunos desajustes o divergencias en el análisis evolutivo del entorno y de los contextos, que han ido sosteniendo y amparando los múltiples cambios que pudieran haberse dado en nuestra sociedad. Los principios, valores y creencias que atesora cada sujeto hacen que su enfoque o visión pueda ser diferente, así como su propio análisis de los hechos. Eso forma parte de la interpretación de los acontecimientos. Pero es incuestionable que determinados sucesos han sido categóricos en el proceso evolutivo y que es conveniente conocerlos y darles su importancia real y trascendencia.


Los cambios generacionales

A lo largo de la historia han surgido sistemáticamente los conflictos generacionales. Los jóvenes eran incomprendidos por los mayores, exigiéndoseles la cordura, responsabilidad, sensatez y juicio propios del adulto. A los mayores se nos suele olvidar que también fuimos jóvenes y que nuestras travesuras y transgresiones tenían el mismo calado que las criticadas ahora en los jóvenes.

Ciertamente, el joven necesita la confrontación para crecer, para tomar conciencia de su propio poder y elevar su grado de autoestima e independencia. La vida es un reto continuo al que se ha de responder para seguir creciendo. Es imprescindible la confrontación y el afrontamiento de estos retos para el desarrollo humano. Es un proceso de educación y formación que les va ubicando en la sociedad mediante la socialización, que viene a ser la introyección de las normas, actitudes y conductas socialmente aceptadas.

Los padres y mayores, en general, crean resistencias a ese proceso y siempre suelen ver al hijo o la hija como niño o niña sin percatarse de su desarrollo… ¿Será resistencia a reconocerse mayores? El hecho es que el desarrollo de la etapa de pubertad suele llevar acompañado un proceso de negociación, a veces muy duro y cargado de conflictos, que desemboque en la independencia bajo el reconocimiento, por parte de los padres, de las capacidades de los hijos para dirigir su propia vida. De la gestión de este proceso se derivará el contrato intergeneracional, que defina las relaciones futuras. Por tanto, es la buena gestión del conflicto la que garantiza la cohesión del sistema familiar y social.

Por poner un símil, imaginemos un padre que lleva de la mano al hijo, va delante abriendo caminos, protegiéndole e indicándole como circular por la vida. Le enseña e integra en el mundo social que le rodea. Paulatinamente le va acercando a su nivel, para que tome más protagonismo y llegada la pubertad y posterior juventud ya le tiene a su altura, comparte con él las decisiones, le hace partícipe de ellas y le va dando protagonismo tuteladamente hasta la adultez. Llegado este momento, los padres pasan a la parte de atrás, observan la evolución y le ofrecen su apoyo pero respetando su independencia, su capacidad de criterio y sus decisiones respecto a lo que le afecta. En este momento el hijo ya es adulto, capaz y formado para dirigir su vida y para tomar protagonismo a un mayor nivel en la relación familiar. Acabarán siendo los hijos los que ayuden a los padres en su estadio final, cuando su autonomía o capacidad de respuesta vital se disminuya llevándolos a la dependencia.

Pero es evidente que el conflicto intergeneracional es una constante a lo largo de la historia, como ya decía. He aquí algunas frases, a modo de ejemplo, que vienen a demostrarlo:
1. "Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos. Ellos no se ponen de pie cuando una persona anciana entra. Responden a sus padres y son simplemente malos". Sócrates. (470 a. C. - 399 a. C.).
2. "Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país, si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible". Hesíodo, poeta de la antigua Grecia ( 720 A .C.)
3. "Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos". Un sacerdote ( 2.000 A .C.)
4. "Esta juventud esta malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura". Escrita en un vaso de arcilla descubierto en las ruinas de Babilonia (actual Bagdad) y con más de 4.000 años de existencia.
5. "Los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza alguna para el porvenir". Hipócrates. (460 a. C. - 370 a. C.)
6. "Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes".
Shakespeare. (1564 -1616)

Señoras y Señores: ¿Están ustedes de acuerdo en que es esto lo que está pasando? La cosa siempre ha sido así...

Podemos concluir que la sociedad es dinámica, con cambios continuos mediante los que se va adaptando a las nuevas tecnologías, ideas y pensamientos, que determinan otras formas de relación entre sus miembros. La juventud es el motor del cambio, la madurez debe ser la parte que dé cordura y sensatez sin bloquearlo, pues la nueva etapa es de los jóvenes, de ellos es el futuro. En cada generación hay un reto. El nuestro fue la transición, el de nuestros padres el conflicto de la guerra, el de nuestros hijos las nuevas tecnologías y la globalización. Cada juventud pretende construir su futuro, el dar sentido de continuidad a un proyecto social es la base del entendimiento entre las generaciones. Eso forma parte del mundo de las ideas


El proceso evolutivo a lo largo de la segunda mitad del XX

No deja de ser curioso y, en cierta medida, paradójico, que el gran progreso de nuestra civilización durante el siglo pasado venga de un conflicto bélico. La segunda guerra mundial significó la aceleración de los procesos de investigación en tecnología bélica que luego dieron pie al desarrollo social en tiempos de paz.

Por otra parte, la confrontación de tres grandes ideologías, como son el sistema comunista, el nazismo y el capitalismo de las democracias occidentales, produce y condiciona una situación de tensión entre los vencedores (comunismo y capitalismo) que se manifiesta en la llamada “Guerra fría”, continuando con el desarrollo de la investigación armamentística y su aplicación posterior a la vida civil.

En Europa, aparte del mundo comunista caído con el muro de Berlín, se mantienen dos dictaduras identificadas ideológicamente con los perdedores, como son España y Portugal. Durante la posguerra se crea el embrión de la Unión Europea en la que se insertan los países europeos de la alianza occidental. Quedando fuera la península ibérica, hasta la desintegración de las dictaduras salazarista y franquista.

La desaparición definitiva de la URSS aleja el nubarrón de la guerra y abre otras posibilidades de relación internacional, que luego condiciona el conflicto de oriente medio y la antigua Mesopotamia y Persia.

En todo caso, cabe destacar la aparición del Estado del Bienestar que se fragua en Europa y que mejora considerablemente la vida de la ciudadanía europea, su desarrollo social y económico y la fusión de intereses comunes con la eliminación de fronteras, tanto a nivel arancelario como de intercambio humano. Esto ha hecho que el flujo ideológico también se diera, apoyado y potenciado por los medios de comunicación y que los pueblos se acercaran en su concepción de un espacio común de convivencia.

La globalización, sin embargo, ha resultado poco o nada humanista, puesto que se ha fraguado desde los intereses comerciales y no pretendiendo el homogéneo desarrollo humano. La crítica básica a este proceso se basa en haber dejado de lado los intereses del colectivo social y la pretensión de equilibrio y justicia universal, para centrarse en la consecución de beneficios de las grandes empresas. No se ha pretendido, pues, crear un estado mundial, donde las fronteras se diluyeran, sino que se objetivó un inmenso mercado sin aranceles y de libre comercio y flujo de mercancías, pero no de personas, derechos y leyes comunes que llevaran a compartir un mismo sistema político y de derecho.


El tránsito democrático en España

Podemos definirnos como la generación del tránsito. Tránsito político, desde la dictadura a la democracia. Tránsito económico, desde la miseria a la abundancia. Tránsito migratorio, desde la emigración a la inmigración. Tránsito industrial, desde el subdesarrollo al desarrollo. Tránsito social, desde la desigualdad a la igualdad de género. Tránsito educativo, desde el analfabetismo a la universidad.

En ese tránsito se han modificado muchas cosas: la dinámica familiar, el rol social de los miembros de la familia, marido y mujer. El papel de los hijos, de trabajar para los padres a trabajar para los hijos.

He aquí algunas frases sacadas de la ideología que se transmitía en la etapa predemocrática, sobre todo dirigidas a la mujer y a su actitud sumisa al varón a través de la Sección Femenina:

"Nosotros, los subordinados, no tenemos más misión que obedecer. Debemos obedecer sin discutir. Quien manda, sabe lo que hace y por qué lo hace. Es más difícil obedecer que mandar. El que obedece no se equivoca nunca". (HSR. Así quiero ser. El niño del Nuevo Estado. 1944)

"Las mujeres nunca descubren nada; les falta desde luego el talento creador, reservado por Dios para las inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho". (Pilar, discurso de 1942)

"A través de toda la vida, la función de la mujer es servir. Cuando Dios hizo al primer hombre pensó "no es bueno que el hombre esté sólo". Y formó a la mujer para su ayuda y compañía, y para que sirviera de madre. La primera idea de Dios fue el "hombre". Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil". (Formación del Espíritu Nacional, 1962).

"La vida de toda mujer, aunque ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse. La dependencia voluntaria, la ofrenda de todos los deseos y las ilusiones, es el estado más hermoso, porque es la absorción de todos los malos gérmenes- vanidad, egoísmo y frivolidades- por el amor". (agosto, 1944).

"La mujer sensual tiene los ojos hundidos, las mejillas descoloridas, las orejas transparentes, apuntada la barbilla, seca la boca, sudorosas las manos, quebrado el talle, inseguro el paso y triste todo su ser". (Agosto, 1945).

Algunas otras perlas: "Si tu marido te pide prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes", "Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que haya podido experimentar".

Eso sí, su libro de cocina es una obra maestra de pragmatismo culinario. Si en algo contribuyeron a la sociedad española fue en mejorar nuestro nivel gastronómico.

Con la muerte de Franco se produce un cambio radical en España. La transición es un proceso complejo, de negociación entre los partidos políticos y fuerzas sociales, que desemboca en un sistema democrático mediante un parlamento constituyente, que elabora la Constitución de 1978 aún vigente.

Presento algunos hitos históricos que han determinado ese cambio:
• La caída del Arias Navarro.
• El nombramiento de Suárez como Presidente del Gobierno.
• Las elecciones constituyentes del 76.
• La propia Constitución del 78.
• El intento de golpe de Estado del 23F.
• El primer gobierno socialista del 82.
• El referendum de la OTAN.
• La entrada en la Comunidad Económica Europea.
• Los Juegos Olímpicos y la Expo del 92.
• El declive socialista.
• La llegada al poder del PP en 1996.
• El 11S en Nueva York y las guerras de Afganistán e Irak.
• El 11M en Madrid.
• Las elecciones del 14M y el acceso de nuevo al gobierno de los socialistas.
• La gran crisis financiera del 2008 producto de la especulación y mala gestión de las entidades financieras y los créditos. Hipotecas Surprime.

En los últimos años hemos asistido a un gran cambio en España. Las infraestructuras, la asistencia sanitaria, el sistema educativo, el desarrollo industrial y todo un conjunto de hechos evolutivos que han llevado a un mejor nivel de vida, a una renta per cápita mayor, que nos ha situado a nivel europeo. El influjo del desarrollo europeo se fue fraguando con la apertura de fronteras, los intercambios de estudiantes, la exportación de técnicos, el flujo de capitales, la inclusión en proyectos de investigación y desarrollo comunes, etc.


Relación objetiva vs. Objetal

Creo recordar que Carlos Castilla del Pino, en unas de sus obras (posiblemente “Un estudio sobre la depresión”) plasmaba una visión dicotómica sobre las relaciones humanas, donde diferenciaba la relación objetiva de la objetal.

En este mundo, la competitividad nos lleva al poder a través del TENER o poseer; no del SER, de la autorrealización, de la inteligencia y el conocimiento. Por tanto, ejerce más poder el que más tiene, posiblemente el más egoísta, con menos escrúpulos y valores sociales.

Querer tiene la acepción del deseo por necesitar una cosa, es pues una relación objetal, pretendemos un objeto que nos satisfaga esa necesidad. Deseamos y queremos el objeto que nos satisface, pensando en nuestra propia felicidad básicamente. No pensamos en el amor; que tiene otra interpretación basada en la relación objetiva; es decir, sabemos que nos relacionamos con otro ser que tiene su propia proyección y que nosotros podemos ayudarle, si así lo estima, en su desarrollo personal, a la vez que él nos enriquece a nosotros. En este libre intercambio de emociones, experiencias, vivencias y, en suma, de vida crecemos ambos. Dejemos el querer para las cosas materiales y usemos el amor para las personas.

En la relación objetal manipulamos al otro para que sea como nosotros necesitamos que sea o, al menos, lo intentamos, por lo que la convivencia se convierte en una negociación continua, en un intento de conseguir que el otro se adapta a nuestras necesidades en lugar de desarrollarse libremente y enriquecernos con ese desarrollo personal, libre y autónomo.

La relación de pareja es una de las más perversas, en este sentido, cuando se enfocan al querer en lugar de al amar. Mi marido, mi mujer, mi… lo que sea, es posesivo. Lo posesivo implica “beneficiarse de…” y lleva a lo objetal. Por desgracia, históricamente, se nos ha enseñado en la dependencia, se nos han cortado las alas de la libertad, se nos ha frustrado a través de principios y conductas de componente religioso y social, se nos ha orientado en el servir a los demás miopemente. Se sirve mejor a los demás siendo más libre y buscando el propio desarrollo, que se ofrece como fuente donde beban los otros. La educación en el compromiso social y la responsabilidad garantizan esa eficacia. La siembra de estos principios, de compromiso social, permite el desarrollo de la sociedad.

Encontrar con quien compartir la vida y que tenga tu misma orientación en el respeto al desarrollo personal y común a la vez, es complicado, pero necesario para crecer. El problema se da en el proceso de crecimiento, en cómo se gestiona el día a día para que este sea compartido, en cómo volar sin estorbarse el uno al otro, en cómo ayudarse y darse la mano para pasar los obstáculos. La herramienta es el diálogo, hablar el mismo idioma, comprenderse mutuamente y usar la asertividad constatando que el mensaje que se quiere emitir es bien entendido y comprendido. La comunicación es la herramienta, el vehículo, que usamos para cohesionar las posiciones, para acercarnos y trasvasarnos los conocimientos, las ideas y las reflexiones que nos permitan ese crecimiento; es el soporte alimentario que nos aporta la energía necesaria para evolucionar.

Como digo en muchas ocasiones, el arte de comunicar está en hablar el idioma del que escucha. En el proceso evolutivo el leguaje se modifica, se condiciona y sufre mutación al amparo de nuestras vivencias, emociones y sentimientos, que le dotan o recubren de un contenido analógico o no verbal. Esa comunicación no verbal, que escapa a la lógica del léxico y de la estructuración gramatical, es una continua fuente de expresión de los sentimientos verdaderos, que no siempre son bien interpretados por el receptor y, en otros casos, camuflados por la parte emisora cuando le interesa controlarlos. Por tanto, cuando existe una relación objetiva la franqueza está por encima de cualquier cuestión, puesto que lo que se pretende es el desarrollo de ambas partes bajo el respeto mutuo, lo que lleva a valorar y comprender cualquier posicionamiento, sentimiento o emoción de la otra persona; el camino del entendimiento en pareja está expedito. Pero cuando la relación es objetal se da un contexto morboso y existe una tendencia a esconder los sentimientos liberalizadores para evitar el conflicto, para que la incomprensión y la discordia no se adueñen de la situación.

En este tipo de relación perversa y posesiva (objetal) pretendemos que el objeto (el otro) sea el que nos interesa, intentamos modelarlo a nuestra conveniencia y para ello usamos cuantas artimañas consideremos necesarias, incluyendo el chantaje emocional, el premio y castigo a través de dar o no aquello que tenemos y que le pueda interesar al otro, incluido el sexo. Y esto… ¿No parece más un intercambio comercial de objetos o partes de los mismos? Si a ello le sumamos la famosa sociedad de gananciales encontraremos el nexo que mantiene unidas a una gran cantidad de parejas, pero en una relación meramente objetal. En todo caso, se recurre habitualmente al recordatorio de las bases del contrato con el que se fraguó la pareja; o sea, “tu ya no eres el/la que eras, tú has cambiado” sin entender que la vida es un proceso continuo de cambio y de evolución.


Ajuste de roles en la pareja

Antiguamente existía una gran complementariedad funcional entre los cónyuges, aunque no podemos negar que se fundamentaba en una relación asimétrica, donde el hombre ostentaba el poder oficialmente y la mujer estaba sometida a sus directrices. Se mantiene un contrato de roles o de funciones. Las normas sociales, aunque injustas, establecían las conductas de cada uno y las dependencias. Lo cierto es que la mujer reinaba en la casa y el hombre en la calle; es decir, el gobierno de la familia, aunque pareciera lo contrario, lo llevaba la mujer, mientras que el hombre aportaba, por lo general, los recursos económicos para sustentarla, sin obviar las aportaciones de la mujer con sus trabajos fuera del hogar. Habitualmente, la mujer fue superior al hombre en capacidad para sustentar la casa y educar a los hijos. Su función nutriente, protectora y educadora se elevaba hasta el propio marido. Si bien, el hombre mantenía que en su casa mandaba él, se solía apostillar “cuando no está mi mujer”. Por tanto la mujer daba solidez funcional a la casa, mientras el marido mantenía cierto prestigio social en la familia.

El hecho es que se producía una interdependencia que forjaba lazos de gran solidez entre los cónyuges. Esto no quiere decir que fueran ideales, más bien al contrario. El hombre era una nulidad en las labores de la casa; no lavaba, fregaba, cocinaba, compraba, cosía, planchaba, etc. ya que esa función era propia de la mujer. Era su oficio trabajar en la calle, aportar el dinero, defender el buen nombre de su familia y dar la cara como máximo responsable del núcleo familiar, aportando la seguridad necesaria para el crecimiento de sus hijos. Esta concepción arcaica de la dinámica familiar se va diluyendo conforme el sistema democrático se impone y la lucha feminista se va acercando a sus objetivos reivindicativos de igualdad de género.

Hasta esos momentos las rupturas matrimoniales y el divorcio eran, prácticamente, inexistentes o muy bajos. ¿Qué iba a hacer una mujer separada? Estaba marginada, mal vista y socialmente denostada, con una economía en precario y sin recursos, a la par que los “buitres” la buscaran como objeto fácil de sus deseos sexuales, al no estar “protegida” como propiedad de otro macho. El hombre separado, por lo general, era una nulidad en las tareas referentes a sus propios cuidados; no dominaba las labores del hogar y, si lo hacía, estaba mal visto. No era concebible un hombre cocinando, lavando, fregando o planchando… eran “mariconadas” propias de afeminados. Por tanto, en la relación, aunque no hubiese amor, había una dependencia que aferraba el vínculo. Yo te doy, tú me das, y si no nos queremos qué más da… “nos aguantaremos”. Si tú cumples con tu cometido, aunque ni siquiera hablemos, todo irá bien. Pero si no cumples, aunque en la casa no sea sostenible la convivencia, mantendremos la relación de cara al exterior dentro de la norma, con santa resignación; o lo que es lo mismo, también “nos aguantaremos”.

El sexo, entre la pareja, obedecía más a una necesidad fisiológica, más centrada en el hombre, o de reproducción, que a la búsqueda fantasiosa del pecaminoso placer, dándose un alto nivel de casos de anorgasmia en las mujeres. El hombre solía visitar prostíbulos donde buscaba las más sibilinas formas de placer sexual a través de las profesionales, o bien mantenía una querida en muchos casos. Anecdóticamente se comenta que preguntado un sujeto sobre las causas que le llevaban a visitar esos antros teniendo una mujer, contestó: “Mi señora es una señora como Dios manda y no voy a pedirle que me haga esas guarradas, para eso están las putas”. Muchas mujeres, conociendo estos hechos los justificaban o consentían en base a la “hombría” de su marido.

Difíciles tiempos aquellos en que, en muchos casos, solo el rol definido y encapsulado, de cada uno de los miembros de la pareja, era el garante de su mantenimiento en una relación de interdependencia. El mundo de la mujer y el del hombre eran distintos. Las cosas de uno y otra no se mezclaban, había “cosas de mujeres” y “cosas de hombres”. El campo de desarrollo personal no era común, por tanto no existía un flujo del crecimiento entre ambos. Dicho de otro modo, por lo general, no se daba una relación nutriente en lo referente al desarrollo personal. La comunicación era básicamente sobre aspectos funcionales, familiares y sociales. Tu a lo tuyo, yo a lo mía y los dos juntos tiramos para adelante. La cultura judeo-cristiana siempre fijó los roles bien diferenciados. También es cierto que la gran explosión del referido desarrollo personal se ha dado recientemente, por lo que el proceso evolutivo en este sentido era muy pobre y los sujetos solían tener un corto recorrido en esta materia a lo largo de su vida. Por tanto, las premisas conductuales que se dieron en el contrato matrimonial eran sostenibles en el tiempo, lo que evitaba los conflictos propios de los cambios personales. Argumentaciones como “tú ya no eres el mismo” y “tú has cambiado” eran armas arrojadizas en las discusiones matrimoniales, como si ello implicara el no cumplimiento de un contrato vitalicio; o lo que es lo mismo, estaba aceptado que, llegados a la adultez, la evolución, cambio de conductas, convicciones o la propia concepción de la relación familiar y social no debía evolucionar hacia otras esferas o planteamientos.

¿Qué ha cambiado? En un proceso lento, cuajado de dificultades y trabas, se ha ido desarrollando otra cultura relacional entre la pareja. La mujer ha reivindicado un mayor protagonismo y lo ha conseguido reincorporándose al mundo laboral de forma brillante. Pero en el hogar siguen muchas asignaturas pendientes, bien por el “escaqueo” del hombre, bien porque ella no quiera ceder la dirección y organización ante la incapacidad del compañero o bien por el arraigo de la responsabilidad del rol familiar clásico u otras causas singulares. En estas circunstancia solemos encontrarnos: Mujer que trabaja y lleva la casa de forma más o menos indirecta y hombre que trabaja y “ayuda” a la esposa bajo su dirección, pero desorientado ante esa pérdida o redefinición del rol de marido.

Bajo mi punto de vista ha ocurrido algo de especial importancia, como es el igualarse en las funciones y responsabilidades inherentes a la estructura familiar; pero sobre todo el entrar ambos en el campo de la autosuficiencia, dónde la dependencia ya no tiene tanto peso específico en el vínculo de la relación. En una pareja actual ambos asumen roles muy aproximados, ambos trabajan, cocinan, limpian, compran, ponen la lavadora, etc. En suma, aquella situación de disociación funcional, con roles diferentes y definidos, no tiene sentido. Por tanto, el lazo de la relación ha dejado de fundamentarse en la dependencia y complementariedad funcional y ha pasado a consolidarse por la voluntad de mantenerlo. El “nos aguantaremos” no cabe en este marco. Cuando las cosas no funcionan, cuando el amor ha desaparecido, cuando el desarrollo personal choca con la intolerancia del otro, cuando la evolución es divergente y ambos se convierten en lastre o freno para la evolución personal del otro, y cuando la comunicación, como instrumento de entendimiento y aproximación, se ha roto o no es operativa, hay una puerta abierta menos traumática que en épocas pasadas, pues los dos son más autosuficientes y capaces de afrontar una nueva situación de independencia. Del “nos aguantamos” pasamos al “que te aguante tu madre”.

Pero, claro, no todo es tan fácil. Existen otros elementos que se han ido fraguando a lo largo de la relación que no son afectivos directos, pero sí compartidos. Los hijos, los bienes, las familias, los amigos, condicionan la relación y conforman una argamasa que debe ser considerada ante cualquier ruptura; los hijos, de forma prioritaria, son un punto de proyección afectiva común, donde confluyen las emociones de ambos con especial trascendencia. Esto explica que en conflictos de excepcional virulencia, donde el objetivo prioritario de los cónyuges es el hacer daño al otro, se usen los hijos como arma arrojadiza, estableciendo estrategias enfocadas a realizar ese daño sin pensar en la afectación que pudiera producir en los propios hijos; es una dolorosa miopía. Los bienes comunes son otro elemento de especial relevancia; su reparto causa grandes conflictos, pues es lógico que cada uno pretenda mantener la máxima capacidad económica y preservar los objetos para su uso personal. La lógica y la racionalidad choca con el egoísmo y solo en el caso de personalidades maduras, se suele conseguir un acuerdo justo en el reparto de los bienes materiales. Por tanto, la valoración de la influencia que cada uno de estos factores tenga en la argamasa que une a la pareja, y su posible dilución, determinará la viabilidad del proceso de separación.

Finalmente, podemos convenir en que la autosuficiencia, adornada del desarrollo personal cercano a la madurez, es garante de que la relación que se establece es más objetiva que objetal, que la vinculación se mantiene en base a querencias y sentimientos más libres y que el entendimiento se realiza desde una perspectiva más igualitaria, menos chantajista e impositiva. A la par reivindicamos un mayor respeto a nuestros planteamientos, nuestros deseos y proyecto personal de desarrollo y exigimos que ese respeto se plasme en la libertad propia para llevarlo a término. La evolución individual es incuestionable y, lógicamente, puede ser divergente. La comunicación y el diálogo forman parte de esa herramienta para fraguar un entendimiento, una aproximación a la vía de desarrollo común y compartido en el proceso evolutivo de ambos, siempre que se dé una actitud de mente abierta. En este caso, la comprensión de la diferencia no tiene que llevar a la divergencia, sino a la complementariedad; es decir, somos diferentes, lo que nos permite tener una visión más amplia de la vida; lo importante es saber conjugar esas visiones para, mediante el proceso de diálogo y comunicación, poder enriquecer nuestras ideas y llevarnos a un crecimiento personal. La cuestión es si sabemos o no establecer ese diálogo, esa comunicación efectiva, si nos hemos desprendido de la rémora de los roles del pasado y si hemos introyectado nuevas formas de entendimiento rompiendo los esquemas clásicos de dependencia o situaciones asimétricas en la relación de género. De no ser así, de representar un lastre cualquiera de los cónyuges, se pasa al “que te aguante tu madre”.


viernes, 14 de mayo de 2010

Quiero saber la verdad




El asunto de la memoria histórica sigue levantando ampollas en la derecha española. Continúan sosteniendo que eso produce enfrentamiento entre el pueblo, que reabre heridas y despierta el odio entre la gente. Es curioso que unos sujetos que se hacen llamar demócratas, que dicen ser cristianos y seguir las enseñanzas de su dios, sean tan irrespetuosos con esas enseñanzas y manipulen el asunto con tanto descaro, pues ahora no se trata de levantar o abrir heridas, sino de sellar, cicatrizar y zanjar la historia.

España tiene un cáncer histórico que condiciona la convivencia entre sus ciudadanos. No querría remontarme a como se fragua este Estado con los Reyes Católicos; ni a la guerra de sucesión con el conflicto entre las Españas y la abolición de fueros mediante el decreto de nueva planta; ni a la frustrada revolución de los liberales seguidores de las ideas francesas, que se pliegan al totalitarismo Fernandino con la década ominosa, cargada de terror, ejecuciones y sometimiento al “Vivan las caenas”; o a otros muchos hechos históricos, o levantamientos, que se dieron en esta patria común, para someter al pueblo a los poderes clásicos y trasnochados que lo fueron gobernando. Pero sí, hay algo más reciente que está condicionando la vida y el proceso democrático, el entendimiento entre los pueblos de esa España diversa y polifacética, que forma el puzzle del Estado. Ese puzzle que se encajó siempre forzadamente, que no se permitió nunca entrelazar sus piezas libremente, desde la voluntad de los pueblos, sino desde la imposición del poder. La última fue la guerra civil, el conflicto entre las dos ideas de España, entre la que pretendía imponer un sistema democrático, basado en la II Repúbica, en contraposición al impositivo y dictatorial que conlleva la monarquía clásica.

Ya sabemos como terminó todo. Algunos incluso lo recordamos de forma más directa. Una idea fascista prevaleció sobre la democrática y se impuso a lo largo de casi 40 años en el gobierno de España. En Europa se derrotó esa idea y se relegó y condenó por perversa, antidemocrática y criminal… Se desarmó y condenó a sus actores y se sembró el cultivo al espíritu democrático. Posicionarse como demócrata implicaba la condena al fascismo. Sin embargo se mantuvo y toleró un régimen fascista en España, aunque no se le diera marchamo democrático para poder entrar en la Comunidad Europea.

Cuarenta años de formación franquista en las escuelas implica que algo de esa siembra ha de fructificar. Por lo que en España hay un importante colectivo de hijos ideológicos del antiguo régimen, hijos que votan y, lógicamente, eligen a quien mejor le convenza. Lo curioso es que se asignan la etiqueta de demócratas, pero no pasan la prueba del algodón, que como he dicho antes consiste en posicionarse como tal y condenar la idea fascista o nacionalsocialista. Y uno se pregunta, si el PP no condena y enjuicia al régimen franquista, oponiéndose a la clarificación de sus crímenes de lesa humanidad, ¿no se está identificando con ese régimen, como aglutinador de sus hijos ideológicos? ¿Cómo van a permitir que se juzgue a sus padres políticos? Si es así se entiende que cualquier intento de juzgar al franquismo puede ser interpretado como juzgarles ideológicamente a ellos, entonces se arremete contra quien lo haga como si fuera una agresión propia. Por tanto, el haber convivido y permitido que el fascismo español perviviera, ha producido una generación que, en lugar de estar en disposición de cerrar heridas, ha fracturado más la sociedad.

Ciertamente, la historia la escriben los vencedores y sus cronistas. La palabra vuela y lo escrito permanece. Si no se retoman los hechos históricos reciente de esta España nuestra, la historia puede no ser justa con los vencidos, con el pueblo idealista que quiso ser libre y fue sometido una vez más. A ver si resulta que el calificativo de héroes se van a adjudicar a los asesinos y el de asesinos a las víctimas.

No se ha de pretender más que dejar las cosas en su sitio, que la historia diga la verdad de los hechos y que los muertos de las cunetas y de las fosas comunes sean enterrados y honrados como se merecen, no solo por ser sujetos que dieron la vida por sus ideas en la mayoría de los casos, sino por darles el mismo trato que se les ha dado a los otros contendientes y por merecerlo desde el punto de vista humano y, si me apuran, cristiano. También hay una cuenta pendiente con los hijos robados y dados en adopción.

No soporto el cinismo de los sujetos que aplauden y avalan la beatificación y santificación de sus llamados “mártires” religiosos, mientras niegan el pan y la sal a los que fueron muertos por los de su bando. Ellos, a los suyos, los tienen es sus iglesias fotografiados como mártires, los honraron durante cuarenta años y los trataron como héroes, los otros siguen en las cunetas. Me parece una conducta reprobable, nada cristiana, como dicen ser muchos de ellos, y, en todo caso, clarificante de su posición ideológica de apoyo al fascismo que determinó el régimen.

Aquí quedan retratados. Por sus obras los conoceréis. Se me cae la cara de vergüenza ajena cuando escucho a la señora Aguirre su discurso en el parlamento madrileño defendiendo el levantamiento militar del 36, acusando a la república del propio conflicto, con un absoluto desprecio al sistema democrático que se instauró con ella.

Pero no solo quedan retratados por eso, sino por su propio desprecio a la diversidad del pueblo español; por su tendenciosidad al intentar imponer sus principios desde su propia convicción religiosa, obviando la aconfesionalidad del Estado, que ya debería definirse como laico; por su falta de visión estadista dejando que la crisis vaya corroyendo el sistema y les de el gobierno en bandeja; por tener sus intereses en las multinacionales y no alinearse con los del propio pueblos español, etc. etc…. Pero, sobretodo, por seguir defendiendo al franquismo y negar el derecho de las víctimas, defendiendo a los “manos manchadas” de sangre bajo el descaro de llamarse “manos limpias”, de acometer contra un juez que se planteó pedir y hacer justicia.

Es repugnantemente despreciable ver, cuando un pueblo dice haber madurado, como en estos momentos un conjunto importante de sujetos, continúa con una posición defensora de un régimen fascista y se atreven a llamarse demócratas. No puede ser demócrata quien justifica a los que impusieron las ideas por las armas, a los que reprimieron el pensamiento contrario, a los de la idea única, a los que ejercieron el dictado sin consideración, a los que atropellaron los derechos humanos, a los que pisaron las urnas, a los que se niegan a reconocer el derecho al honor de quien luchó por sus ideas y/o fue fusilado y arrojado a la cuneta.

Lo más sorprendente es que la religión, con su halo de cristianismo, teóricamente defensora de la paz, la verdad, la caridad y la justicia, el perdón y no se cuantas cosas más, manifieste su hipocresía y se dedique a santificar a los suyos, o mejor dicho, a los que estuvieron en el bando franquista, pues a los suyos del otro bando los siguen repudiando, y obvien el derecho que tienen los demás. Si esto es ser cristiano, que venga su dios y lo vea.

Concluyo que ser demócrata pasa por condenar todas las dictaduras y exigir que se haga justicia con los afectados por ellas. Esa es la prueba del algodón. Si el PP y otros no condenan al franquismo y bloquean el enjuiciamiento de sus actos de lesa humanidad, están demostrando ser antidemócratas y cómplices ideológicos de esos actos.

Las heridas infectadas y necrosadas solo se curan con un friedrich, que consiste en la eliminación del tejido esfacelado o necrótico de la herida, que no permite su cicatrización. De esta forma se facilita que sus bordes, ya limpios, puedan unirse cerrando la herida definitivamente. Aquí hay que hacer un friedrich histórico para dejar al descubierto la verdad de nuestra historia reciente, para que las generaciones venideras sean capaces de comprender y aprender de ello, evitando se vuelva a dar esa situación tan deplorable.

De momento lo siento por el cirujano Garzón, al que no le dejan hacer el friedrich, y quieren quitarle el título de médico. Hoy le han apartado de su puesto. Veremos a ver que determinan el señor juez del supremo. Pero, en todo caso, el derecho a la verdad lo deben reclamar las generaciones engañadas y nosotros ayudar a que no les tomen el pelo. No queremos que nuestra historia personal y generacional sea manipulada.

Queridos chicos y chicas, el drama de las Pantojas, los asuntos de las Belenes y no se cuantas más merodeantes de la tele, son nimiedades comparado con el sufrimiento de la generación anterior; la que ha permitido que gocemos todos de este bienestar con su lucha. Merece la pena que los honremos y exijamos la verdad, nada más que la verdad de esa historia. En todo caso, vosotros, desde el desapasionamiento y la neutralidad, mirad y buscad, exigid que se os diga esa verdad y no se os tome el pelo por parte de nadie. La historia escrita hasta ahora la escribieron los vencedores, demos pábulo a los vencidos.







lunes, 10 de mayo de 2010

Los prejuicios


Hace unos días andaba leyendo el libro de Eduardo Punset, titulado “El alma está en el cerebro” cuando me topé con la frase: “Puede que a usted le resulte doloroso, pero debemos darle una mala noticia: está usted lleno de prejuicios”. Frené en seco.

Pues sí que era una mala noticia. Yo pensaba que no, que no tenía demasiados prejuicios, que mantenía mi asepsia analítica y que no me dejaba influir por nada. Pero, craso error, mirando en mi interior fui desgranando gran cantidad de prejuicios. Estos se habían instalado en mi menta a lo largo de mi existencia. Mi infancia se fraguó con muchos prejuicios. Allí me definieron lo malo y lo bueno, sin darme mayores explicaciones… solo porque sí. Quienes eran los buenos y quienes eran los malos. La religión mía era la verdadera y las demás formaban parte de la herejía y del error. Nosotros éramos la reserva espiritual de Europa… por el imperio hacia Dios… éramos una unidad de destino en lo universal…

También estaban mis propias experiencias vitales, mis alegrías y frustraciones, mis amores y desengaños, mis miedos y osadías, mis inseguridades y fortalezas, mis vivencias, en suma, que habían fraguado mi personalidad y forma de ver la vida a través de mis aprendizajes, de mis emociones e interacciones con el medio. El impacto de cada experiencia se había ido almacenando en mi interior. Había catalogado el hecho hasta sacar conclusiones y herramientas para generalizarlo a situaciones similares del futuro. Se estaban fraguando los prejuicios.

Luego se fueron instalando los tópicos y los estereotipos. Como eran los andaluces, los catalanes, los madrileños, vascos y gallegos… Como eran los negros, los chinos, los rusos, los americanos, los alemanes y los italianos… Como eran las mujeres, los hombres y los homosexuales… Como eran los abogados, los médicos y los ingenieros… Como eran los de derechas, de izquierdas, rojos y azules…

Entonces me percaté de que para hacer un grupo uniforme, una clase determinada de algo, necesitaba una imagen, una idea, que definiera esa clase y que pudiera generalizarla a todos los miembros y poder clasificarlos. Una vez en ese grupo empezaba a adornarlos de virtudes o defectos, de conductas y actitudes, que iba, erróneamente, generalizando. Y, como su propio nombre indica, me hacia un juicio previo sobre las personas en función de su pertenencia a ese grupo, que automáticamente lo ubicaba en un lugar, con sus conductas y actitudes, en función de ello. Pobre gente, es posible que fueran todo lo contrario, pero al ser de esa clase yo les asignaba cierta dosis de ella y establecía unas expectativas respecto a su conducta y valores.

Entonces concluí que Punset tenía razón. Yo era un jodido sujeto cargado de prejuicios. Pero… ¿Que hacer? Soy consciente de que los grupos tienen una microcultura, de que hay muchos valores y principios que comparten, como ha quedado demostrado por innumerables estudios científicos. Pero, también, que los sujetos maduros, con personalidad, tienen su propia forma de enfocar la vida y no se someten tan fácilmente al estereotipo de su grupo. Tal vez por eso, desde entonces, soy muy escéptico con estas generalizaciones sobre andaluces y catalanes (hablo de estos dos por haber vivido en las dos comunidades durante bastante tiempo), sobre negros y blancos, sobre rusos y americanos, sobre mujeres y hombres. Los prejuicios son los que llevan a la confrontación irracional, al desencuentro por el bloqueo fantasioso de la relación y por asignar una determinada forma o prototipo de sujeto a cada grupo, cuando en realidad somos más iguales de lo que nos parece. En todo caso, entender la diversidad como un componente atractivo, como una manifestación más del sujeto según el entorno, su contexto y su cultura, es un valor constructivo de los seres humanos. El crear un prejuicio, una idea enquistada, encapsulada, resistente a la influencia de la evidencia externa, es renunciar al entendimiento y a la voluntad de comprender al mundo.

Creo, que para superar esa posición he de borrar, si puedo, ese prejuicio y entrar con mente abierta ante una nueva situación, no etiquetar a nadie y esperar a que el otro me vaya dando datos para crearme una opinión al respecto, aunque sea consciente de que el ser humano necesita una hipótesis inicial para todo, de que fraguas expectativas inmediatas, pero ha de ser un hipótesis abierta totalmente, dispuesta a ser modificada en aras de una mejor comprensión del otro y controlar la incidencia que, la teoría de las expectativas, pueda determinar en mayor o menor grado.

Por tanto, quiero erradicar, lo más posible, los juicios previos o prejuicios y hacer los postjuicios, o juicios posteriores al conocimiento anticipado. No sé, puede que así vaya borrando y tumbando barreras que, muchas veces, complican el entendimiento entre la gente…

jueves, 6 de mayo de 2010

Estamos perdiendo la guerra



Cada vez anda uno más preocupado, no por la crisis económica, sino por cómo se va a resolver, entendiendo en ese cómo su solución y la repercusión final o resultado. No es por tanto los pasos que se den sino a dónde nos llevarán esos pasos. O tal vez, el problema son los pasos y su orientación.

El sistema neoliberal está descubriendo a su enemigo en el propio Estado. Empiezan a entender que los estados son rémoras o cargas al desarrollo económico de las multinacionales y de los poderes financieros. El dinero es el motor del mundo y, por ende, quien lo tiene es el dueño. Los gobiernos y los parlamentos, que son los que legislan, tienen que ser neutralizados o sometidos y hacer lo mejor para los intereses del capital.

Se enfrenta, pues, dos posiciones. Por un lado el gobierno democrático elegido por el pueblo y, en teoría, para el pueblo, propio de las democracias occidentales, cuya función es la equidad, la justicia social, el reparto adecuado del crecimiento, la vigilancia de los excesos, el respeto a los derechos humanos, potenciar el acuerdo, la negociación y el encuentro entre las partes… En suma, la gestión y administración del Estado y la convivencia en una sociedad donde el objetivo sea el bien común y no el de unos pocos solamente.

Por otro lado, el capital ha expandido sus tentáculos por todo el mundo. Se ha adueñado del dinero controlando la banca, la bolsa, las empresas, los medios de comunicación y, al abrigo de la libertad de expresión, los manipulan en su propio beneficio. Tiene el poder y la capacidad de controlar la gasolina que mueve el motor. Si quiere ahogar una economía solo tiene que cortar el grifo, ponerle pegas o subir el precio. Pero como para parecer justos hay que actuar según el contexto, crean contextos forzando las cosas, especulan contra países y, con sus sistemas de evaluación les ponen categorías a su solvencia, en función de parámetros que ellos mismos van provocando en mayor o menor medida. Es decir, que con su capacidad inversora y de reactivación económica, pueden poner de rodillas al gobierno que fuere de cualquier país de clase media. En todo caso, su objetivo final es hacer del Estado un cliente, que les vaya pasando el dinero del contribuyente, para prestar los servicios que las constituciones definen como derechos del ciudadano. Para ello tienen que poner en los gobiernos a los suyos, a los que comulgan con esos planteamientos, o conseguir que los otros se dobleguen…

Puede que sea un pesimista, que no entienda mucho de economía, que la visión del bosque no me deje ver los árboles; pero también creo que ellos miran sus árboles importándoles un bledo el bosque, que se cargarán el bosque siempre que crezcan sus árboles, sus empresas, y que sus árboles van creciendo hasta ocupar todos los terrenos que tiene el bosque. Eso es la globalización como la están concibiendo ellos. La gente les importa un pimiento y se hacen guerras sin valorar la muerte, pero sí el fruto económico de las mismas, gastando cuidado de controlar el flujo del voto de una engañifa democrática sostenida bajo principios del sistema neoliberal.

Pues esta guerra la estamos perdiendo. Ellos la iniciaron con la crisis financiera. Debieron valorar su poder y entendieron que al final, al crear la crisis se creaba una oportunidad para reafirma ese poder y consolidar las estructuras neoliberales, poniendo contra las cuerdas a los gobernantes y estableciendo un supraestado, que sometiera a los gobiernos, basado en las organizaciones económicas y empresariales. Ahora el FMI, las agencias evaluadoras, las organizaciones empresariales, tienen la llave de la inversión y la creación de empleo, pues son quienes controlan el flujo económico crediticio, y los gobiernos deben asumir la solución a la crisis que a ellos les interesa, la que les fortalece, y merma el poder de los propios gobiernos.

Hubo un momento en que el reto daba la oportunidad de cambiar las estructuras financieras hacia los intereses de los pueblos; de dar a los gobiernos más protagonismo en la solución de la crisis; de mostrar que la democracia existía de verdad y no era un instrumento al servicio del poder económico; de poner contra las cuerdas a la banca y el capital y realzar los aspectos más humanos de una estructura social anticrisis, que recondujera la situación hacia una mayor justicia social de componente universal, con principios y valores solidarios, de desarrollo sostenido, de sumisión de la empresa a los intereses de la comunidad y no de esta a aquella, de someterse al gobierno elegido por los pueblos y no al de los consejos de administración de las mutinacionales. Estaban tocados por lo que habían hecho y a la espera de ver cómo reaccionaban los gobiernos. Pero estos no tuvieron agallas y se sometieron al dictado del patrón. Entonces, ante el terror del crack, les ayudaron a neutralizar su propia crisis, volvieron a inyectarle dinero en los bolsillos y hacerlos solventes, sumiendo a la sociedad en otra crisis peor, evidenciando que el capital seguía siendo el motor depredador que había sido hasta ahora, pero ahora con más protagonismo y poder.

Se ha creado un nuevo caldo de cultivo donde el rico va lanzado a ser más rico y el pobre más pobre, donde el poder del dinero traspasa fronteras y se adueña de todo, sin importarle el valor humano. Dentro de poco tendremos una clase dominante de gente con acceso a todo y una inmensa clase media-baja que estará sometida a la producción y esclava de las empresas que cubran sus necesidades sanitarias, educacionales, de pensión y seguridad en general. El papel del Estado habrá sucumbido ante el poder succionador de las empresas que convierten los derechos en material vendible, en mercancía, con lo que dejan de ser derechos para ser objetos de venta.

Ellos se refortalecieron, rehicieron su bolsa y tras el esfuerzo de los gobiernos para afrontar la crisis, emitiendo deuda pública, los atraparon cuando fueron a pedir dinero a quienes habían protagonizado la propia crisis…. ¡Qué paradoja! Mordieron la mano que les dio de comer, en cuanto comieron.

Para colmo y a modo de escarmiento, especularon y viendo las dificultades griegas, se abalanzaron sobre ella como buitres a carroña y, a modo de escarmiento, la hicieron naufragar. Esto para que aprendan. Ahora apriétense los machos los demás, que si no se hace lo que se dice desde los organismos internacionales que protegen el sistema, el próximo en caer puede ser usted… ¿Me ha comprendido?

Y aquí andamos, acobardados, con la espada de Damocles sobre la cabeza, esperando, a ver si al final se imponen los criterios de la derecha para salir de la crisis y volver al buen camino, que es la elevación de los beneficios del señor capital y a esperar que caiga algo de su mesa abundante para poder recogerlo. No se preocupen del resto del mundo, salven su culo que es lo importante… al fin y al cabo nuestro Estado es lo nuestro y los demás que arreen. Las sirenas de la derecha nos cantan las bondades del sistema y las políticas a seguir para salir de la crisis, los poderes económicos le avalan y al final, ante el temor a la crisis y la banca rota, acabaremos apoyando las políticas antisociales que nos plantean.

Creo que andamos atrapados entre subir a un tren que no nos gusta a donde va o dejarlo pasar y quedar fuera del desarrollo tecnológico, industrial y financiero. Este tren va a mucha velocidad, si bajamos deberemos montarnos en el burro y seguir caminando. Eso sí con mucha dignidad y cargados de humanismo… Pero puede que haya otra vía, que al menos les frene, la de la concienciación y la beligerancia pedagógica para hacer pensar a la gente, para que comprendan que los valores humanos se están perdiendo o alterando, y rechazar una dependencia cultural de unos principios que sustentan una carrera hacia el abismo de la deshumanización y la discriminación, que potencia la explotación, por parte de una minoría, sobre la mayoría del mundo. Tengo miedo… pero seguiré montado en este tren intentando reconducirlo.

jueves, 29 de abril de 2010

Qué mundo dejaremos a nuestros hijos… Qué hijos dejaremos a nuestro mundo…




Creedme amigos si me planteo esta cuestión en sentido bidireccional. Siempre se habla del mundo que le vamos a dejar a nuestros hijos, pero nunca de la cultura y la actitud que vamos a sembrar en ellos para conservar ese mundo. Del ejemplo que les vamos dando y de la responsabilidad y compromiso que debemos asumir en su formación para hacerlos responsables, racional y razonadamente, de la preservación del entorno.

Es cierto que cada generación se encuentra un mundo diferente, el mundo que fraguaron sus mayores con la argamasa y la materia transmitida del pasado inmediatamente anterior. Pero ese mundo heredado pasa a ser de ellos y, en función de su actitud y conducta, empieza a ser modificado bajo su influencia. El ajuste que se vaya haciendo, el enfoque de los objetivos y de la interacción con el medio, lo determinará. En esa herencia va incluida su cultura, los principios y valores que sustenta los comportamientos sociales, aquellos que define cuales son los aceptables y cuales no. Ahí podemos encontrarnos con la transmisión de conductas agresoras con el entorno, egoístas y miopes, faltas de respeto hacia la naturaleza, que nos nutre desde tiempo inmemorial. Es un proceso de modulado y modelado en el que nuestro ejemplo es básico para definir cuales serán los actuaciones de nuestros propios hijos en relación a su hábitat.

Nuestra generación, y hablo de los que estamos entorno a los sesenta años, recibió una herencia de posguerra, cargada de injusticias sociales, de dictados políticos y producto del triunfo de una ideología facistoide, de un integrismo religiosa del nacional-catolicismo, que primó sobre la concepción de soberanía popular. La patria la definían las fronteras y no la voluntad de los pueblos. Tuvimos el protagonismo en un periodo muy significativo, como fue la transición, la ruptura con el viejo régimen y la creación de un nuevo orden constitucional. Nuestros padres vivieron otro mundo de guerra civil, de guerra mundial y de confrontación, represión y sumisión según su militancia ideológica. Nosotros les dejamos a nuestros hijos el de las tecnologías, el de la comunicación y el intercambio de conocimientos, el de la globalización económica; pero también el de las grandes diferencias entre los países, el del desajuste social entre la riqueza y la pobreza o miseria, el de las injusticias potenciadas por el sistema capitalista, el de las agresiones al medio ambiente buscando el beneficio inmediato, el de la falta de respeto a la senectud y sus experiencia vital, el de la reverencia a lo material, el del deslumbre ante los avances tecnológicos… Ahora, desde la senectud, cuando el protagonismo es de ellos, solo podemos ver como fraguan su propio mundo. Nuestra responsabilidad o implicación en el futuro está en decadencia. Son ellos los actores. Depende de como los hayamos formado así será todo.

No obstante hay un elemento de especial significación, como es su potencial, que se acrecienta desde la comunicación y el conocimiento y que eleva el rango de libertad que pueden gozar los ciudadanos, siempre y cuando se desarrolle el libre albedrío y su capacidad de discernimiento desde lo racional y justo. Ese potencial es de ellos. Tienen los conocimientos y la capacitación para desarrollarlo, al menos en teoría. Es el valor de su era. A ver que hacen de él.

También hay algo muy importante a considerar, bajo mi punto de vista. Es el control de los instrumentos que van conformando al sujeto, que le forman y dan personalidad, principios y valores sociales, para que conviva en sociedad. Antes eran los padres, los maestros y el entorno inmediato el que tenía el protagonismo en esa formación. Ahora se han roto fronteras y son otros los medios que interfieren e intervienen en ello. Hay demasiadas cosas que se escapan a la intencionalidad formativa de los padres y de su control. No son ellos, ni la escuela, los que forman al sujeto. La televisión, la informática, Internet y ese amplio mundo virtual ha tomado un protagonismo inusitado. El modelo social resultante dependerá de la incidencia que esos medios tengan en la formación de los sujetos. Si esta sociedad se plantea el puro materialismo consumista, en contraposición al desarrollo de la esencia del sujeto de forma integral, y tiene los recursos para influir en la formación de los individuos, estamos perdidos, seremos pasto de ese consumismo, alienados e idiotizados; pero si transmitimos un espíritu crítico, cuya orientación esté en el desarrollo de las potencialidades humanas de nuestros hijos, donde la curiosidad por lo desconocido y el espíritu investigador prime, la cosa cambia. Habremos creado sujetos cualificados, con criterios propios, difícilmente alienables y capaces de saber distinguir entre lo importante y lo efímero o superfluo.

No olvidemos que el mundo es un sistema, donde la interacción entre todos y cada uno de sus elementos produce un proceso evolutivo, dinámico, de resultados imprevisibles, como respuesta a esa compleja interacción. El entorno está cargado de elementos y todos y cada uno de nosotros somos, también, otros elementos de protagonismo singular en cuanto a la incidencia en el entorno, por la potencialidad y capacidad intervencionista.

Concluyo, pues, que: “Preservemos la naturaleza, pero eduquemos a nuestros hijos para que la sostengan”. Tan importante es el mundo que damos a nuestros hijos, como los hijos que damos a nuestro mundo. ¿Estaremos creando Belenes Esteban o Eduardos Punset?
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miércoles, 28 de abril de 2010

Ocurrencia 17 (Cabalgando)


“Montado en el ayer, cabalgo en el presenta hacia el futuro. Según lo que haga hoy será mi cabalgadura del mañana”.

Somos lo que somos por lo que fuimos. A lo largo de la vida nos forjamos y, día a día, vamos conformando ese perfil personal que nos hace singulares. Bebemos de las fuentes que nos encontramos en el camino, digerimos los nutrientes que vamos descubriendo en el entorno y definimos y construimos el carro en el que circulamos. La libertad está en conducir el propio vehículo y no dejarse llevar por otros conductores a su antojo. Es la única forma de ser dueños, dentro de lo posible, de la propia vida y destino, de orientar y gestionar nuestro proyecto vida.

viernes, 23 de abril de 2010

Buscando la naturaleza.




Tras escribir el poema del post anterior, anduve por montes, valles y embalses de los alrededores de Málaga. Fue como ir a buscar y descubrir esa naturaleza primaveral que nos arrebata y permite disfrutar de las pequeñas cosas. Sobretodo porque, en la primavera, surge la vida con intensidad y esas pequeñas cosas toman protagonismo.

Entonces empiezas a tomar conciencia de la levedad del propio ser y de lo potente y vital que surge la naturaleza. Mísero de mí, que ando buscando en mi entorno los nutrientes para subsistir, mientras que la madre tierra aflora y ofrece todo un abanico de alimentos de vida, de conjunción de energías que hacen posible el desarrollo de todos los seres vivientes que la puebla.

Cuan pedante y prepotente soy que pienso ser el rey de la creación, cuando en realidad soy un elemento más de esa conjunción natural y ecológica de seres diversos que fraguan la belleza singular de la vida. Huyo de la ciudad, donde todo se ve desde el poder succionador urbanista y busco el equilibrio nutriente de la naturaleza. Intento percibir ese elemento energético que nos une y nos orienta hacia un desarrollo en armonía. Creo que el encuentro con la naturaleza debería ser un ejercicio obligado para todos. Tal vez nos percibiéramos con más realidad, con más humildad, y acabáramos rindiendo homenaje a quien nos alimenta y nos nutre desde tiempo inmemorial.

La eclosión primaveral te traslada a la vida y te abre el camino de la fantasía, del encuentro con un entorno de sinergias cargadas de vitalidad, promesas de futuro y simbiosis existenciales, que nos elevan al máximo grado de la espiritualidad natural del ser humano, desprendida de la manipulación y la imposición del orden establecido por grupos de poder, que no comprenden la esencia de la vida y esa simbiosis entre todo un mundo natural y ecológico, que nos hace más grandes e inmensos en la conjunción de las propias energías vitales de todos los seres vivos que cohabitan en el planeta.

Yo quiero haceros partícipes de esa introyección sincera, al amparo de los bosques y el entorno natural, donde he convivido y disfrutado. Para ello os ofrezco una serie de fotos en un slide donde se recogen parte de las 500 que hice durante estos tres días.

Nos ubicamos en una casa de la Confederación Hidroeléctrica del Sur, en el llamado pantano de El Chorro, en Ardales. En realidad son tres embalses que confluyen en el río Guadalhorce y que se alimentan del río Turón, Guadalteba y Guadalhorce. En estos días andan a rebosar, henchidos de agua y con su medio en plenitud primaveral. Flores silvestres por doquier, verdor natural y producto de la siembra, que te transforman y elevan arrebatándote al cotidiano y pernicioso estrés de la ciudad. Si a ello le añadimos el canto de los pájaros en celo, la brisa de abril entre los bosques y el perfume que emana de las flores, descubrimos en nuestro interior la esencia de la vida y desterramos maquiavélicas ideas, buscando la paz interior que lleva al sosiego. Entonces descubres que el único esfuerzo que vale la pena es el que te lleva a elevar tu espíritu hasta comprender esa simbiosis entre todo lo creado y que la existencia no tiene sentido si no es para vivirla en conjunción con un entorno que baila la misma danza de la vida que tú mismo.

Te ofrezco, para que puedas disfrutar vicariamente del viaje, fotos del entorno natural, de Campillos y Olvera, pueblos próximos que vale la pena conocer.








lunes, 19 de abril de 2010

Eclosión




La flor del almendro
atentó contra el invierno.
La brisa de la mar
infló la vela.
Y el barco de la vida
zarpó a la primavera.

El campo eclosionó
en suave manto
de silvestres flores,
que al viento danzando
fueron prodigando
cantaras de amores.

Montado en esencias
de flor de azahar
mi corazón cabalga a tu encuentro,
llevado en volandas por el viento,
canciones cantando
buscando y buscando
como enamorado
la flor de la vida
que traiga la dicha
que da la pasión.

Y tú, mi rosa de abril,
pétalos deshojas
llamando y mostrando el camino
que lleva hacia ti.


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jueves, 15 de abril de 2010

El alto valor social del tonto del pueblo.


¡Vaya titulito que me he inventado! Veréis, se cuenta una anécdota de un tonto que en el bar del pueblo le solían tomar el pelo y reírse de él. El caso es que le ofrecían dos monedas, una era de mayor tamaño, pero de menor valor. Él siempre cogía la mayor, aunque su valor fuera inferior, provocando la risa de la gente con su elección, que confirmaba su estulticia.

Un día un sujeto ajeno al pueblo que vio la escena le llamó aparte, intentando ayudarle, y le dijo: ¿Por qué no coges la otra que vale más, aunque sea más pequeña? El tonto le contestó: “Ya lo sé, pero en cuanto coja la otra dejarán de darme la posibilidad de elegir y no podré coger ninguna. Mientras coja esta se reirán pero me seguirá ofreciendo el coger una de ellas”. El visitante se quedó sorprendido y se percató de que los verdaderos tontos eran los que menospreciaban a aquel sujeto.

Recuerdo otra anécdota cuando andábamos implicados en la reforma psiquiátrica en Andalucía. Intentábamos reinsertar en la sociedad a los ingresados, que en muchos casos no eran más que débiles mentales. En la visita a una familia para que acogieran a un pariente, le dijo un compañero que el sujeto no era un paciente psiquiátrico, sino un débil mental o tonto y que era bueno que en todos los pueblos hubiera un tonto. El señor, como buen pueblerino era astuto, le respondió: “Sí, pero aquí ya tenemos al alcalde”. Es cierto que a una autoridad se le supone una capacidad intelectual y está sometido a la crítica de los demás de forma especial, hasta poder convertirse en chivo expiatorio. Mientras más alto esté el idiota, más elevaremos el listón de nuestra inteligencia.

En todos los pueblos suele existir un tonto. Tiene su función social, pero nadie lo valora como un verdadero servidor de la salud mental del pueblo. En este mundo siempre andamos con las comparaciones. Es el espejo donde nos vemos y nos valoramos. Es un sistema de valoración en relación a los demás. Recordemos que en el país de los ciegos el tuerto es el rey. O sea, según lo que haya a nuestro alrededor nos sentiremos de una u otra forma. Entre la gente bella soy feo, pero entre la gente fea soy guapo. Somos más altos según con quien nos comparemos, más gordos o más flacos, más listos o más tontos.

En mi pueblo hay un chico que vive feliz con su estulticia, todos cuentan anécdotas de él, haciendo reír sus ocurrencias al poner de manifiesto su idiotez. Lo curioso es que me he encontrado, en algún momento, riendo a otros que no le andan a la zaga en bajo nivel de inteligencia. Entonces he pensado cuan feliz se sentiría aquel pobre hombre que al compararse con el tonto del pueblo salía tan bien parado. El tonto del pueblo pone el baremo bajo para que cualquiera pueda sentirse importante, inteligente y cargado de valor. Pero eso no hace que sea más listo, ni incrementa su valor real, sino que en la comparación sale ganando.

En el fondo, amigos míos, es un sistema comparativo que se establece con el exterior, pero que se olvida de lo principal, de los valores internos y de las potencialidades de cada cual. La comparación intersujetos (con el exterior) es una forma de reconocimiento o valoración social, pero la importante es la intrasujeto (con el interior), aquella que nos hace ver nuestro rendimiento en función de nuestras potencialidades.

Yo les decía a mis hijos que un niño con inteligencia para sacar un 9 de nota y saca un 8 tiene menos valor que uno con capacidad para un 4 y saca un 5, aunque en la comparación el 8 sea muy superior al 5. A cada uno le es dado un potencial y su obligación es desarrollarse en función del mismo.

Por tanto, mira hacia el interior y ve cuanto vales. No te compares solamente con los de fuera, pues puede que al final el tonto de la moneda sea más inteligente que tú, aunque le ofrezca las dos piezas para que elija y lo dejes en evidencia.

Así pues, el tonto del pueblo tiene un alto valor social, como es hacer felices a los otros tontos que se ríen de él. Habría que meterlo en nómina o hacerlo funcionario del ayuntamiento… pero, claro, como diría el pueblerino de la anécdota, ya tenemos alcalde, jajaja…

martes, 13 de abril de 2010

Bienvenida a mi nieta

Muchos sabéis ya que he sido abuelo. Mi pequeña nieta, Carmen, nació el sábado pasado en Marbella. Este poema, en algunos aspectos poco pulido, está cargado de sentimiento y es mi bienvenida a este mundo, que intentamos mejorar muchos internautas. Pretende plasmar su propia vivencia del parto y el encuentro con la vida.
A Carmen
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En principio anduve flotando.
Era un mar de agua turbia
del que me salvaba un fino cordón
que me alimentaba
dejándome fuera de tanta amenaza.

Un día ,en que la presión era insostenible,
una fuerza bruta me empujaba afuera
como si quisiera echarme de casa.

Yo sin comprenderlo
fui arrojada en una atroz lucha
que con su violencia
me lanzó entre espasmos
a angostos caminos
que me aprisionaban.

Mientras, me apremiaban con voz insistente:
“Ve a buscarte fuera, mira dónde andas,
tú ya llevas dentro todas las varianzas.
Ahora, ese microcosmos,
has de contrastarlo con lo que vivieras
viajando en el mundo donde caminaras”.


La gente allá fuera me vapuleaba
y de mano en mano danzaba en volandas.
Una que me mira, otra que me habla,
las demás a coro mi belleza exclaman

Pero una señora, sobre su regazo, me acurruca el alma.
Su ritmo de vida, de su corazón, me dice que es ella
la que tanto tiempo su sangre me daba
para alimentarme igual que hace ahora.
Ofréceme el pecho que busco con ansia
y empiezo de nuevo a sentir su calma,
a unirme con ella en esa alianza de vida
que todas las madres con sus hijos fraguan.

Es su bienvenida, que me da esperanza
y justo a su lado mi padre me observa,
siembra la confianza en que todo vaya
como debe ser, dando garantías de buena crianza.
Descubro que ambos se miran y hablan
como reafirmando que ya me esperaban
para darle juntos, en complicidad,
sentido a mi vida en una familia que me deseaba.

Al fondo, detrás de mis padres,
observé otra gente que se me acercaba.
Son gente mayor, de húmedos ojos
que muy tiernamente me miran la cara.
Luego reconozco que son mis abuelos,
padres de mis padres, abuelos del alma
que ofrecen sin límite toda su ternura,
toda su esperanza.

Y entonces me digo:
Qué feliz me siento de nacer al mundo,
de poder contar con esta familia
que me espera ansiosa, que me da la cara
y que me promete llevarme en volandas
hasta ser mayor, hacia mi mañana.
Málaga, 10 de Abril de 2010

viernes, 9 de abril de 2010

La larga mano del caudillo


Siempre le vi saludar con la mano en alto, como amenazando con darte un cogotazo si te descarriabas, como advertencia para los que no compartían sus ideas. A la par, sus acólitos también la levantaban uniéndose, en coro intimidatorio, al dictador. La mano era su arma, no la palabra. La mano empuña pistolas, sables y artilugios amenazantes. La mano firma sentencias y órdenes a los lacayos y subordinados. La mano saludo a los fieles y adeptos que se congregan en la plaza para aclamarle. La mano da prebendas a los propios. Con la mano se ata, se deja todo atado y bien atado. La suya era una mano de hierro.

La palabra comunica ideas, posiciones y argumentos, intenta convencer, no matar. La palabra es el instrumento de la democracia, mientras que la mano armada, la de hierro, es el de la imposición y la violencia, el de la muerte. La mano tendida para abrazar a la otra abre el camino del diálogo.

Cuando la mano temblaba parkinsonianamente, aún firmó sentencias de muerte. Y cuando la parca le acechaba a los pies de la cama, retando a los artilugios médicos que le sostenían, reclamó la otra mano, la de Santa Teresa, la incorrupta, para ver si esa le podía echar una manita para esquivar a su hado, para evitar rendir cuentas de las atrocidades.

Él había tenido la garantía de la Santa Madre Iglesia, de sus jerarcas, aunque no de algunos fieles que ya le criticaban, ni de Tarancón y sus muchachos al que gritaban sus huestes: “Tarancón al paredón”; pero mejor no arriesgarse, pues la sangre derramada era mucha, los muertos en la cuneta demasiados y las torturas, tormentos y agravios al pueblo que pensaba diferente, eran incontables. Pero era caudillo por la gracia de Dios, al menos eso ponía en sus monedas, y había iniciado y completado triunfalmente su cruzada. También había realizado la obra magna para crear una basílica sublime, bajo tierra, para que ejerciera de pirámide faraónica. Además ello había permitido que se redimieran los perversos y malignos posesos del diablo que osaron enfrentarse a la reserva espiritual de occidente, al nacional-catolicismo, aquellos rojos y masones que tuvieron la suerte de poder lavar sus pecados con el trabajo sagrado de su construcción.

Pues esa mano, al parecer, lo dejó todo atado y bien atado. La ley de amnistía del 77, elaborada en un proceso de sumisión a sus herederos, amnistió a todos los que “omnihostiaron”, es decir a los que dieron hostias a todo el mundo, al amparo de su régimen. Por tanto, bloqueó la posibilidad de dar cuentas de los hechos, de los “presuntos” crímenes, que en su nombre y el de sus ideas se realizaron.

Lo dejó todo tan atado y bien atado que ahora, cuando un juez intenta iniciar una investigación contra presuntos actos criminales ejercidos por su régimen, a solicitud de las víctimas, se le acusan de prevaricación. Las normas internacionales de derechos humanos dicen claramente que el crimen de desaparición forzada NO prescribe y entorpecer su investigación es un delito, por tanto ninguna “Ley de Amnistía” puede contradecirlas. Para un profano ¿dónde está la prevaricación en este caso? Ahora resulta que el delito prioritario no está en la desaparición y muerte de las víctimas, sino el haber intentado investigarlas… ¡¡¡Dios, qué paradoja!!!

No comprendo muy bien lo que está pasando. No me cabe en la cabeza. No lo veo de sentido común. Me es incomprensible que a un juez se le pueda sentar en un banquillo por haber instruido, o iniciado la instrucción, un sumario para determinar si se ha cometido un delito, máxime cuando es a instancias de los afectados. ¿Es que esa no es la obligación de los jueces? ¿Cómo se puede extralimitar un juez por esta causa? Y, en todo caso, si se desprende que no le corresponde a él esa instrucción, que no es competente en esa materia, ¿no es lo razonable indicarle que lo deje y que sea otro juez el que lo lleve a efecto? ¿No lo ha dejado ya? ¿Dónde está el juez competente que le ha de suplir? ¿O es acaso que no hubo crímenes que esclarecer?

Una democracia que no reconoce la honorabilidad de quien luchó por ella, en una contienda fraticida, siendo aniquilado por el bando rebelde, no es una democracia. Es más, la convivencia que pretende no será posible si no se hace justicia con los afectados. Las heridas no se cerrarán mientras haya recordatorios en las cunetas, mientras el pueblo llano no de cristiana, o la que creyere, sepultura a sus muertos. El pasado es el pasado, lo prescrito prescribió, que yo lo dudo; pero la ética, la moral y el derecho de un pueblo no prescriben. Por tanto es obligación de los jueces, que pretenden la justicia, hacer justicia.

El juez Garzón está en entredicho por parte de un importante colectivo político, al haber instruido sumarios que afectan a influyentes esferas del poder. Ya no es los GAL, el terrorismo de ETA, los narcotraficantes, Pinochet, etc… No olvidemos que no instruyó diligencias contra el batallón Vascoespañol, la triple A y otros grupos de la guerra sucia que abonó el Estado. ¿Por qué no lo haría y sí con el GAL? El señor Rosón Pérez, ministro de Interior de 1980-82, y el señor Martín Villa de Gobernación con anterioridad, se fueron de rositas.

Pero ahora… ¡¡¡Se ha pasado!!! Ha entrado en el caso Gürtel tirando de la manta; ha puesto al descubierto las actuaciones corruptas y mangantes del PP, donde se juntan, diluidos entre su colectivo general, un grupo de descendientes ideológicos directos del régimen del Movimiento. Pero el colmo es que ha querido hurgar en el ayer para sacar a la luz los nombres de aquellos que siguen en el ostracismo de la historia, exhumar los restos de fusilados a pie de carreteras y caminos, de huesos entre olivares, y ponerlos en el sitio que les corresponde. Ha querido, a petición de las víctimas, saber quienes cometieron los delitos, quienes asesinaron, dónde, por qué y para qué.

Entonces, el general, ha levantado su mano y ha indicado a sus hijos ideológicos que acosen al juez y que muestren la trascendencia de su poder. No ha muerto, vive en la memoria de sus defensores y estos han cogido el relevo. Cuan difícil es pasar página cuando no se quiere reconocer la verdad de la historia. Cuando se niega la mayor y se escamotea la justicia. No podemos ni debemos dejar para nuestros descendientes esta falsa historia. Se ha de reescribir de nuevo con la verdad de los hechos.

Los descendientes ideológicos de los falangistas que llevaron las víctimas a la cuneta, aliados con unas manos que, paradójicamente, se hacen llamar blancas, no quieren que les laven las manos de sangre y prefieren que la historia les deje en el olvido, sucias las manos de coágulos ennegrecidos, escondidas a la espalda, para no mostrarlas. Pero que no se preocupen, de lo que se trata es de lavar las manos a través de la ley y dejar la conciencia tranquila. Los que hoy demandan al juez no asesinaron, pero si defienden a los asesinos se hacen sus cómplices. Y es que las ideologías también tienen conciencia.

Si bien la historia no es como nos la cuentan, puesto que el relato está mediatizado por los intereses del poder y de la interpretación del cronista, no podemos aceptarla desvestida de verdad objetiva. La memoria histórica debe ser una reivindicación de todo español que se precie, de todo aquel que quiera comprender lo que pasó para que no vuelva a suceder. Tolero y soporto que hagan santos en la iglesia a sus “mártires”, que hayan alabado y dado honores a sujeto de dudosa catadura, cuando no de conocida y demostrada maldad, durante cuarenta años. Pero a cambio, pienso que es de justicia reconocer que los otros españoles, que lucharon por la democracia y la república, eran gente de bien, honorables y honrados ciudadanos y ciudadanas que lucharon por sus ideales y, por tanto, son merecedores de honores, tanto o más que los del otro bando a los que ya se les ha realzado.

Por tanto, esa larga mano debe ser anulada y dejar que el pasado no condicione el presente, que no manipule la realidad histórica. Las generaciones actuales deben conocer la historia para no repetirla, pero, a la vez, merecen que la actuación sensata de los tres poderes que conforman la democracia, les facilite el encuentro con esa verdad de nuestro pasado reciente. La memoria no se puede perder y menos la memoria histórica.

¿Tendrá la justicia el valor de afrontar definitivamente este problema, de darle una lectura constructiva y esclarecer la historia para cerrar las heridas definitivamente? Es un buen momento para ello, al amparo de las inquietudes del pueblo se pueda cauterizar la fístula del pasado. Con el golpe del 23F se cambió el ejercito, con este caso se debería cerrar la confrontación del 36.

Finalmente, este pequeño poema se lo ofrezco a las víctimas de mi pueblo y de toda España. La foto es la lápida de la sepultura que cerró la herida de Cuevas de San Marcos cuando sacaron a los fusilados de la fosa entre los olivos y los sepultaron en el cementerio. Aquí yacen 15 personas, una de ellas embarazada de siete meses, por lo que su feto también está. La historia de estas muertes merece ser contada y, en su honor, puede que la cuelgue en mi blog más adelante. Esta historia pone los pelos de punta y siembra la necesidad de comprenderse en lugar de enfrentarse.


No se pretende el conflicto

de nuevo entre las españas.

Se está buscando hoy día

que la memoria no caiga

en olvidos de la gente

que por España lucharan.


Que les sepulten con honra,

que reconozcan su talla,

que se curen la heridas

que la injusticia dejara.


Que la memoria que quede

sea la justa y la honrada

para que la historia diga

la verdad de esa batalla.

jueves, 1 de abril de 2010

Duelo de guitarra y banjo u otra forma de comunicarse.


Hoy descubrí que mi joven cerezo, por primera vez, florecía. Interrumpió la reflexión que os presento como una forma de reivindicar la primavera, que es sinónimo de encuentro y vida. No puedo menos que dejar su foto aquí para que adorne este otro encuentro que os relato. La eclosión de su flor la comparo con esta otra eclosión de emociones que os expongo. Gracias cerezo por hacerme llegar la primavera y la vida de la mano maternal de la naturaleza.

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Hace algunos días cayó en mis manos, bueno en mi ordenador, este video que os acompaño. Al parecer pertenece al filme “Deliverance” Amargo Pesadelo de 1972. Lo traigo a colación por lo que ha despertado en mí de reflexión. Me ha impresionado y llevado a meditar sobre la comunicación y el aislamiento de los seres humanos, sobre las vías de acercamiento entre las personas y sobre los diversos idiomas en los que podemos comunicarnos. Solo quiero compartir con vosotros mi reflexión, acertada o no, pero, al fin y al cabo, una forma de meditar sobre un asunto tan complejo.

El gran enigma del autismo, en cuyo tema no soy especialmente experto, radica en ese aislamiento que manifiesta el sujeto respecto a su mundo exterior. Parece como si no comprendiera lo que le rodea, o no le interesara. Como si rechazara el acercamiento a la gente, a sus vivencias y emociones y viviera la vida aisladamente, desde su interior. A veces pienso que es al sistema de relación lo que rechaza, que encuentra en la comunicación verbal la falsedad propia que a nosotros se nos escapa. La palabra meditada y manipulada transmite las ideas que nos interesan trasladar a los demás según nuestra propia conveniencia. El verbo es falaz en tanto vehiculiza nuestras propias contradicciones. ¿No podría ser que el autista, sabedor y descubridor de ello, rechace la mentira y la artificialidad de un sistema de comunicación donde se intenta neutralizar la comunicación no verbal? Es decir, aquella que encubre los verdaderos sentimientos y emociones… Somos políticamente correctos y decimos lo que quieren oír los demás para se aceptados en su grupo, para que se nos rechace: ¡Qué guapa estás hoy María! Cuando por dentro estamos diciendo: vaya peinado y ropaje que lleva la tipa esta…

No quiero entrar en el análisis de la comunicación verbal y no verbal. Me parece un tema suficientemente serio y amplio como para dedicarle un capítulo especial. Pero solo decir que la comunicación no verbal, intuida más claramente por nuestro subconsciente, es más importante que la verbal a efectos de impacto emocional y cognitivo. Es una vía de comunicación más válida y veraz, pues percibimos los mensajes sin la manipulación e interpretación aprendida del lenguaje. La no verbal es ancestral, la verbal adquirida según donde se viva. Por tanto, la primera es más sólida que la segunda en lo referente a la comunicación de emociones y sentimientos humanos. Podemos decir: ¡Qué bien habla este tipo, pero qué poco me gusta!

Dicho esto, creo que en el video se muestra cómo, mediante la música y su ritmo trepidante, se establece una vía de comunicación libre, sin manipulación ni tapujos, que elicita o despierta emociones comunes, que acerca a los protagonistas y a los espectadores abriéndoles una ventana para comprender y ver las emociones del autista. Mientras, el chico pierde su miedo a lo externo y descubre un mundo emocional común con los demás. Por tanto, la música, el juego, el mimo, el tacto, el olfato, etc. abren esa vía de comunicación no verbal que nos puede acercar al autista.

Una nota llama la atención y se inicia un juego, el de la repetición de los tonos musicales de la guitarra. En ese momento se va produciendo un acercamiento entre los dos músicos hasta confluir en una misma armonía, en una fusión que rompe la barrera del aislamiento autista. Fluyen las emociones, la sonrisa, el entendimiento y la alianza en un mismo objetivo. El acercamiento es evidente. Pero una vez rota la vía musical vuelve el autismo, el aislamiento y el rechazo a la comunicación.

Uno empieza, entonces, a comprender por qué la música genera tantas emociones. Aplaca las fieras, alegra la vida, crea ambientes románticos, relaja… y al final, los expertos, la incluyen como instrumento terapéutico. Será porque tiene el poder de crear ambientes sublimes para el espíritu, llegando a lo más profundo del ser por una vía incontrolada emocionalmente.

Por otro lado, el video me ha recordado a Encuentros en la tercera fase. Las notas musicales se convierten en idioma universal y cósmico, traspasan nuestra limitada inteligencia consciente y van más allá, hasta el infinito. En este caso, al final, cuando desaparece el vehículo transmisor de la música, vuelve el aislamiento. Por eso, amigo lector, pienso que el autista no rechaza el contacto emocional, sino la forma en que se realiza por nuestra cultura. Puede que el problema esté en la forma y no en el fondo. Dentro del autista no entramos con la palabra... tal vez lo hagamos con las conductas y las emociones, con sistemas de comunicación alternativos de componente atávico, como la expresión no verbal.

Pido disculpas a los expertos en el tema, por si cometí algún desliz interpretativo imperdonable, pero esto, al fin y al cabo, solo es una reflexión personal sobre lo que ha despertado en mí la visualización de este video y no una visión de experto en el tema del autismo.


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martes, 30 de marzo de 2010

Qué hacemos con la crisis (Parte II)


Pero qué es lo que impide que los gobiernos puedan decidir y tomar libremente las medidas correctas para adecuar el sistema. Yo creo que hay varias cuestiones a considerar, que se escapan y condicionan el juego de las decisiones políticas y administrativas. En primer lugar el poder del dinero, que es el motor del mundo. El dinero lo gestiona la banca, controla su flujo y determina el nivel crediticio, enfriando o calentando la economía. Su cinismo es evidente, pues haciéndose depositaria de los bienes de la gente, los usa para su enriquecimiento desmedido, procurando su propio beneficio en preeminencia sobre el cliente y dueño real del recurso. Después encontramos las estructuras políticas, los partidos, que necesitan de ese flujo nutriente, del dinero, para mantener su actividad. Están sujetos a los créditos de la banca y cogidos por ella. Sus deudas pueden condonarse subrepticiamente o ser exigida su cancelación, lo que les llevaría a la banca rota… Poderoso caballero es don dinero, ante él nos humillamos y claudicamos. Por otro lado, el mundo político tiene una estrecha relación con el mundo económico, compartiendo muchos intereses respecto a la actividad productiva y de empleo, cuando no de beneficios directos compartidos. También nos encontramos con que los países no son sistemas aislados sino que están inmersos en un conjunto amplio, en un sistema de interacción que irradia todo desde la transversalidad. Si vas en el barco has de remar en el mismo sentido, de lo contrario te tiran por la borda. El almirante (el capital) dirige y manda el rumbo y los capitanes (los gobiernos) a obedecer. El margen de maniobra es limitado, sobretodo una vez que el almirantazgo ha retomado el mando con más fuerza, si cabe, que antes de la crisis. Se les intuye decir: “Señor Zapatero, no se me mueva de la hoja de ruta para solucionar el problema, el señor Montoro sabe muy bien lo que hay que hacer por nuestros intereses y, si usted se desvía, crearemos opinión pública para largarlo del gobierno antes de lo que se piensa… señor Yorgos Papandreu, usted a obedecer y a ajustar su economía para que podamos volver a invertir con garantía de ganancia en su Grecia corrompida y debilucha. Entonces le daremos credibilidad... Si ustedes no hacen lo que se les dice, les retiraremos el crédito, el capital restringirá las inversiones y le ahogaremos económicamente…” ¡¡¡Han hablados los organismos internacionales que velan por el sistema!!! Entre líneas uno se pregunta: ¿Quién gana con la crisis? De momento el año pasado se incrementó el número de milmillonarios en dólares en un 27%, mientras el paro y la pobreza se dispararon en el mundo del trabajador, según algunas fuentes. Y uno piensa que, realmente, la están controlando ellos… ¿No la habrán planificado también?


Mientras tanto, el pueblo carente de criterio y de hábito crítico, se deja llevar por los medios de comunicación, por los periodistas especializados al servicio del dinero, por las gestión y administración intencionada de noticias para crear opinión y apoyar a los Berlusconi descarados, a esos especuladores hipotéticos que pescan en río revuelto y que, si es menester, lo remueven para sacar más peces.


Por otro lado, la ética y la moral se siguen apoyando en los mismos principios. Son los sustentados por una ideología política y religiosa, de componente histórico, que ha demostrado su inutilidad, su injusticia social, su interés exclusivo en todo lo que significa ganancia económica. La herramienta de la caridad reviste al ladrón de buena gente, de bondadoso y justo, cuando solo da las migajas que caen de su mesa. La caridad reparadora existe porque existe la injusticia.


Por último, entiendo que el poder del ser humano es su inteligencia. Hasta ahora han controlado el sistema educativo y creado cierto nivel de sumisión, de conformismo, de dejación de funciones y responsabilidades sociales en manos de los poderosos, de los inteligentes gestores de los recursos. Manos libres, pues, para hacer y deshacer, para gobernar y enriquecerse con el consentimiento, por activo o por pasivo, del ciudadano de a pie. Pero estas cosas actúan de revulsivo, crean conciencia ciudadana y despiertan las mentes dormidas. Querrán seguir adoctrinándonos en sus principios, pero la luz de la inteligencia no se apaga salvo con la mediocridad, el atraso y la ignorancia.


La solución sigue estando en nuestras manos. Primero hay que crecer en conocimientos, principios y valores justos. Desarrollar capacidades de discernimiento crítico, erradicar la ignorancia, crear voluntades y compromiso social responsable y después luchar por cambiar el sistema sin venderse al mejor postor. Los tiempos de los cambios violentos, de las revoluciones sangrientas, han pasado, pues en ellos se movían las masas por las sensaciones, por la visceralidad y las emociones que generan la injusticia, siguiendo a un líder carismático que, al final, con el ejercicio del poder, siempre traiciona los principios que iniciaron la acción.
Es el tiempo del cambio lento, continuo, profundo y personal, donde cada uno introyecte otros principios que se orienten a la mejora del ser humano de forma integral e integrado en su entorno. Solo desde una nueva conciencia social se puede hacer pivotar el ejercicio del poder hacia los intereses generales de los pueblos, hacia una ciudadanía de excelencia, libre y responsable desde la solvencia de su conocimiento. El crecimiento intelectual del pueblo tiene una alianza importante en las nuevas tecnologías, en los medios de comunicación no manipulados por el poder, en la libertad real de expresión sin someterse a intereses del amo. En ello estamos con Internet y los recursos que pone a nuestro alcance.


¿Conseguiremos alguna vez enfocar el mundo hacia una doctrina humanista y abandonar el materialismo salvaje del capitalismo?