jueves, 6 de mayo de 2010

Estamos perdiendo la guerra



Cada vez anda uno más preocupado, no por la crisis económica, sino por cómo se va a resolver, entendiendo en ese cómo su solución y la repercusión final o resultado. No es por tanto los pasos que se den sino a dónde nos llevarán esos pasos. O tal vez, el problema son los pasos y su orientación.

El sistema neoliberal está descubriendo a su enemigo en el propio Estado. Empiezan a entender que los estados son rémoras o cargas al desarrollo económico de las multinacionales y de los poderes financieros. El dinero es el motor del mundo y, por ende, quien lo tiene es el dueño. Los gobiernos y los parlamentos, que son los que legislan, tienen que ser neutralizados o sometidos y hacer lo mejor para los intereses del capital.

Se enfrenta, pues, dos posiciones. Por un lado el gobierno democrático elegido por el pueblo y, en teoría, para el pueblo, propio de las democracias occidentales, cuya función es la equidad, la justicia social, el reparto adecuado del crecimiento, la vigilancia de los excesos, el respeto a los derechos humanos, potenciar el acuerdo, la negociación y el encuentro entre las partes… En suma, la gestión y administración del Estado y la convivencia en una sociedad donde el objetivo sea el bien común y no el de unos pocos solamente.

Por otro lado, el capital ha expandido sus tentáculos por todo el mundo. Se ha adueñado del dinero controlando la banca, la bolsa, las empresas, los medios de comunicación y, al abrigo de la libertad de expresión, los manipulan en su propio beneficio. Tiene el poder y la capacidad de controlar la gasolina que mueve el motor. Si quiere ahogar una economía solo tiene que cortar el grifo, ponerle pegas o subir el precio. Pero como para parecer justos hay que actuar según el contexto, crean contextos forzando las cosas, especulan contra países y, con sus sistemas de evaluación les ponen categorías a su solvencia, en función de parámetros que ellos mismos van provocando en mayor o menor medida. Es decir, que con su capacidad inversora y de reactivación económica, pueden poner de rodillas al gobierno que fuere de cualquier país de clase media. En todo caso, su objetivo final es hacer del Estado un cliente, que les vaya pasando el dinero del contribuyente, para prestar los servicios que las constituciones definen como derechos del ciudadano. Para ello tienen que poner en los gobiernos a los suyos, a los que comulgan con esos planteamientos, o conseguir que los otros se dobleguen…

Puede que sea un pesimista, que no entienda mucho de economía, que la visión del bosque no me deje ver los árboles; pero también creo que ellos miran sus árboles importándoles un bledo el bosque, que se cargarán el bosque siempre que crezcan sus árboles, sus empresas, y que sus árboles van creciendo hasta ocupar todos los terrenos que tiene el bosque. Eso es la globalización como la están concibiendo ellos. La gente les importa un pimiento y se hacen guerras sin valorar la muerte, pero sí el fruto económico de las mismas, gastando cuidado de controlar el flujo del voto de una engañifa democrática sostenida bajo principios del sistema neoliberal.

Pues esta guerra la estamos perdiendo. Ellos la iniciaron con la crisis financiera. Debieron valorar su poder y entendieron que al final, al crear la crisis se creaba una oportunidad para reafirma ese poder y consolidar las estructuras neoliberales, poniendo contra las cuerdas a los gobernantes y estableciendo un supraestado, que sometiera a los gobiernos, basado en las organizaciones económicas y empresariales. Ahora el FMI, las agencias evaluadoras, las organizaciones empresariales, tienen la llave de la inversión y la creación de empleo, pues son quienes controlan el flujo económico crediticio, y los gobiernos deben asumir la solución a la crisis que a ellos les interesa, la que les fortalece, y merma el poder de los propios gobiernos.

Hubo un momento en que el reto daba la oportunidad de cambiar las estructuras financieras hacia los intereses de los pueblos; de dar a los gobiernos más protagonismo en la solución de la crisis; de mostrar que la democracia existía de verdad y no era un instrumento al servicio del poder económico; de poner contra las cuerdas a la banca y el capital y realzar los aspectos más humanos de una estructura social anticrisis, que recondujera la situación hacia una mayor justicia social de componente universal, con principios y valores solidarios, de desarrollo sostenido, de sumisión de la empresa a los intereses de la comunidad y no de esta a aquella, de someterse al gobierno elegido por los pueblos y no al de los consejos de administración de las mutinacionales. Estaban tocados por lo que habían hecho y a la espera de ver cómo reaccionaban los gobiernos. Pero estos no tuvieron agallas y se sometieron al dictado del patrón. Entonces, ante el terror del crack, les ayudaron a neutralizar su propia crisis, volvieron a inyectarle dinero en los bolsillos y hacerlos solventes, sumiendo a la sociedad en otra crisis peor, evidenciando que el capital seguía siendo el motor depredador que había sido hasta ahora, pero ahora con más protagonismo y poder.

Se ha creado un nuevo caldo de cultivo donde el rico va lanzado a ser más rico y el pobre más pobre, donde el poder del dinero traspasa fronteras y se adueña de todo, sin importarle el valor humano. Dentro de poco tendremos una clase dominante de gente con acceso a todo y una inmensa clase media-baja que estará sometida a la producción y esclava de las empresas que cubran sus necesidades sanitarias, educacionales, de pensión y seguridad en general. El papel del Estado habrá sucumbido ante el poder succionador de las empresas que convierten los derechos en material vendible, en mercancía, con lo que dejan de ser derechos para ser objetos de venta.

Ellos se refortalecieron, rehicieron su bolsa y tras el esfuerzo de los gobiernos para afrontar la crisis, emitiendo deuda pública, los atraparon cuando fueron a pedir dinero a quienes habían protagonizado la propia crisis…. ¡Qué paradoja! Mordieron la mano que les dio de comer, en cuanto comieron.

Para colmo y a modo de escarmiento, especularon y viendo las dificultades griegas, se abalanzaron sobre ella como buitres a carroña y, a modo de escarmiento, la hicieron naufragar. Esto para que aprendan. Ahora apriétense los machos los demás, que si no se hace lo que se dice desde los organismos internacionales que protegen el sistema, el próximo en caer puede ser usted… ¿Me ha comprendido?

Y aquí andamos, acobardados, con la espada de Damocles sobre la cabeza, esperando, a ver si al final se imponen los criterios de la derecha para salir de la crisis y volver al buen camino, que es la elevación de los beneficios del señor capital y a esperar que caiga algo de su mesa abundante para poder recogerlo. No se preocupen del resto del mundo, salven su culo que es lo importante… al fin y al cabo nuestro Estado es lo nuestro y los demás que arreen. Las sirenas de la derecha nos cantan las bondades del sistema y las políticas a seguir para salir de la crisis, los poderes económicos le avalan y al final, ante el temor a la crisis y la banca rota, acabaremos apoyando las políticas antisociales que nos plantean.

Creo que andamos atrapados entre subir a un tren que no nos gusta a donde va o dejarlo pasar y quedar fuera del desarrollo tecnológico, industrial y financiero. Este tren va a mucha velocidad, si bajamos deberemos montarnos en el burro y seguir caminando. Eso sí con mucha dignidad y cargados de humanismo… Pero puede que haya otra vía, que al menos les frene, la de la concienciación y la beligerancia pedagógica para hacer pensar a la gente, para que comprendan que los valores humanos se están perdiendo o alterando, y rechazar una dependencia cultural de unos principios que sustentan una carrera hacia el abismo de la deshumanización y la discriminación, que potencia la explotación, por parte de una minoría, sobre la mayoría del mundo. Tengo miedo… pero seguiré montado en este tren intentando reconducirlo.

jueves, 29 de abril de 2010

Qué mundo dejaremos a nuestros hijos… Qué hijos dejaremos a nuestro mundo…




Creedme amigos si me planteo esta cuestión en sentido bidireccional. Siempre se habla del mundo que le vamos a dejar a nuestros hijos, pero nunca de la cultura y la actitud que vamos a sembrar en ellos para conservar ese mundo. Del ejemplo que les vamos dando y de la responsabilidad y compromiso que debemos asumir en su formación para hacerlos responsables, racional y razonadamente, de la preservación del entorno.

Es cierto que cada generación se encuentra un mundo diferente, el mundo que fraguaron sus mayores con la argamasa y la materia transmitida del pasado inmediatamente anterior. Pero ese mundo heredado pasa a ser de ellos y, en función de su actitud y conducta, empieza a ser modificado bajo su influencia. El ajuste que se vaya haciendo, el enfoque de los objetivos y de la interacción con el medio, lo determinará. En esa herencia va incluida su cultura, los principios y valores que sustenta los comportamientos sociales, aquellos que define cuales son los aceptables y cuales no. Ahí podemos encontrarnos con la transmisión de conductas agresoras con el entorno, egoístas y miopes, faltas de respeto hacia la naturaleza, que nos nutre desde tiempo inmemorial. Es un proceso de modulado y modelado en el que nuestro ejemplo es básico para definir cuales serán los actuaciones de nuestros propios hijos en relación a su hábitat.

Nuestra generación, y hablo de los que estamos entorno a los sesenta años, recibió una herencia de posguerra, cargada de injusticias sociales, de dictados políticos y producto del triunfo de una ideología facistoide, de un integrismo religiosa del nacional-catolicismo, que primó sobre la concepción de soberanía popular. La patria la definían las fronteras y no la voluntad de los pueblos. Tuvimos el protagonismo en un periodo muy significativo, como fue la transición, la ruptura con el viejo régimen y la creación de un nuevo orden constitucional. Nuestros padres vivieron otro mundo de guerra civil, de guerra mundial y de confrontación, represión y sumisión según su militancia ideológica. Nosotros les dejamos a nuestros hijos el de las tecnologías, el de la comunicación y el intercambio de conocimientos, el de la globalización económica; pero también el de las grandes diferencias entre los países, el del desajuste social entre la riqueza y la pobreza o miseria, el de las injusticias potenciadas por el sistema capitalista, el de las agresiones al medio ambiente buscando el beneficio inmediato, el de la falta de respeto a la senectud y sus experiencia vital, el de la reverencia a lo material, el del deslumbre ante los avances tecnológicos… Ahora, desde la senectud, cuando el protagonismo es de ellos, solo podemos ver como fraguan su propio mundo. Nuestra responsabilidad o implicación en el futuro está en decadencia. Son ellos los actores. Depende de como los hayamos formado así será todo.

No obstante hay un elemento de especial significación, como es su potencial, que se acrecienta desde la comunicación y el conocimiento y que eleva el rango de libertad que pueden gozar los ciudadanos, siempre y cuando se desarrolle el libre albedrío y su capacidad de discernimiento desde lo racional y justo. Ese potencial es de ellos. Tienen los conocimientos y la capacitación para desarrollarlo, al menos en teoría. Es el valor de su era. A ver que hacen de él.

También hay algo muy importante a considerar, bajo mi punto de vista. Es el control de los instrumentos que van conformando al sujeto, que le forman y dan personalidad, principios y valores sociales, para que conviva en sociedad. Antes eran los padres, los maestros y el entorno inmediato el que tenía el protagonismo en esa formación. Ahora se han roto fronteras y son otros los medios que interfieren e intervienen en ello. Hay demasiadas cosas que se escapan a la intencionalidad formativa de los padres y de su control. No son ellos, ni la escuela, los que forman al sujeto. La televisión, la informática, Internet y ese amplio mundo virtual ha tomado un protagonismo inusitado. El modelo social resultante dependerá de la incidencia que esos medios tengan en la formación de los sujetos. Si esta sociedad se plantea el puro materialismo consumista, en contraposición al desarrollo de la esencia del sujeto de forma integral, y tiene los recursos para influir en la formación de los individuos, estamos perdidos, seremos pasto de ese consumismo, alienados e idiotizados; pero si transmitimos un espíritu crítico, cuya orientación esté en el desarrollo de las potencialidades humanas de nuestros hijos, donde la curiosidad por lo desconocido y el espíritu investigador prime, la cosa cambia. Habremos creado sujetos cualificados, con criterios propios, difícilmente alienables y capaces de saber distinguir entre lo importante y lo efímero o superfluo.

No olvidemos que el mundo es un sistema, donde la interacción entre todos y cada uno de sus elementos produce un proceso evolutivo, dinámico, de resultados imprevisibles, como respuesta a esa compleja interacción. El entorno está cargado de elementos y todos y cada uno de nosotros somos, también, otros elementos de protagonismo singular en cuanto a la incidencia en el entorno, por la potencialidad y capacidad intervencionista.

Concluyo, pues, que: “Preservemos la naturaleza, pero eduquemos a nuestros hijos para que la sostengan”. Tan importante es el mundo que damos a nuestros hijos, como los hijos que damos a nuestro mundo. ¿Estaremos creando Belenes Esteban o Eduardos Punset?
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miércoles, 28 de abril de 2010

Ocurrencia 17 (Cabalgando)


“Montado en el ayer, cabalgo en el presenta hacia el futuro. Según lo que haga hoy será mi cabalgadura del mañana”.

Somos lo que somos por lo que fuimos. A lo largo de la vida nos forjamos y, día a día, vamos conformando ese perfil personal que nos hace singulares. Bebemos de las fuentes que nos encontramos en el camino, digerimos los nutrientes que vamos descubriendo en el entorno y definimos y construimos el carro en el que circulamos. La libertad está en conducir el propio vehículo y no dejarse llevar por otros conductores a su antojo. Es la única forma de ser dueños, dentro de lo posible, de la propia vida y destino, de orientar y gestionar nuestro proyecto vida.

viernes, 23 de abril de 2010

Buscando la naturaleza.




Tras escribir el poema del post anterior, anduve por montes, valles y embalses de los alrededores de Málaga. Fue como ir a buscar y descubrir esa naturaleza primaveral que nos arrebata y permite disfrutar de las pequeñas cosas. Sobretodo porque, en la primavera, surge la vida con intensidad y esas pequeñas cosas toman protagonismo.

Entonces empiezas a tomar conciencia de la levedad del propio ser y de lo potente y vital que surge la naturaleza. Mísero de mí, que ando buscando en mi entorno los nutrientes para subsistir, mientras que la madre tierra aflora y ofrece todo un abanico de alimentos de vida, de conjunción de energías que hacen posible el desarrollo de todos los seres vivientes que la puebla.

Cuan pedante y prepotente soy que pienso ser el rey de la creación, cuando en realidad soy un elemento más de esa conjunción natural y ecológica de seres diversos que fraguan la belleza singular de la vida. Huyo de la ciudad, donde todo se ve desde el poder succionador urbanista y busco el equilibrio nutriente de la naturaleza. Intento percibir ese elemento energético que nos une y nos orienta hacia un desarrollo en armonía. Creo que el encuentro con la naturaleza debería ser un ejercicio obligado para todos. Tal vez nos percibiéramos con más realidad, con más humildad, y acabáramos rindiendo homenaje a quien nos alimenta y nos nutre desde tiempo inmemorial.

La eclosión primaveral te traslada a la vida y te abre el camino de la fantasía, del encuentro con un entorno de sinergias cargadas de vitalidad, promesas de futuro y simbiosis existenciales, que nos elevan al máximo grado de la espiritualidad natural del ser humano, desprendida de la manipulación y la imposición del orden establecido por grupos de poder, que no comprenden la esencia de la vida y esa simbiosis entre todo un mundo natural y ecológico, que nos hace más grandes e inmensos en la conjunción de las propias energías vitales de todos los seres vivos que cohabitan en el planeta.

Yo quiero haceros partícipes de esa introyección sincera, al amparo de los bosques y el entorno natural, donde he convivido y disfrutado. Para ello os ofrezco una serie de fotos en un slide donde se recogen parte de las 500 que hice durante estos tres días.

Nos ubicamos en una casa de la Confederación Hidroeléctrica del Sur, en el llamado pantano de El Chorro, en Ardales. En realidad son tres embalses que confluyen en el río Guadalhorce y que se alimentan del río Turón, Guadalteba y Guadalhorce. En estos días andan a rebosar, henchidos de agua y con su medio en plenitud primaveral. Flores silvestres por doquier, verdor natural y producto de la siembra, que te transforman y elevan arrebatándote al cotidiano y pernicioso estrés de la ciudad. Si a ello le añadimos el canto de los pájaros en celo, la brisa de abril entre los bosques y el perfume que emana de las flores, descubrimos en nuestro interior la esencia de la vida y desterramos maquiavélicas ideas, buscando la paz interior que lleva al sosiego. Entonces descubres que el único esfuerzo que vale la pena es el que te lleva a elevar tu espíritu hasta comprender esa simbiosis entre todo lo creado y que la existencia no tiene sentido si no es para vivirla en conjunción con un entorno que baila la misma danza de la vida que tú mismo.

Te ofrezco, para que puedas disfrutar vicariamente del viaje, fotos del entorno natural, de Campillos y Olvera, pueblos próximos que vale la pena conocer.








lunes, 19 de abril de 2010

Eclosión




La flor del almendro
atentó contra el invierno.
La brisa de la mar
infló la vela.
Y el barco de la vida
zarpó a la primavera.

El campo eclosionó
en suave manto
de silvestres flores,
que al viento danzando
fueron prodigando
cantaras de amores.

Montado en esencias
de flor de azahar
mi corazón cabalga a tu encuentro,
llevado en volandas por el viento,
canciones cantando
buscando y buscando
como enamorado
la flor de la vida
que traiga la dicha
que da la pasión.

Y tú, mi rosa de abril,
pétalos deshojas
llamando y mostrando el camino
que lleva hacia ti.


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jueves, 15 de abril de 2010

El alto valor social del tonto del pueblo.


¡Vaya titulito que me he inventado! Veréis, se cuenta una anécdota de un tonto que en el bar del pueblo le solían tomar el pelo y reírse de él. El caso es que le ofrecían dos monedas, una era de mayor tamaño, pero de menor valor. Él siempre cogía la mayor, aunque su valor fuera inferior, provocando la risa de la gente con su elección, que confirmaba su estulticia.

Un día un sujeto ajeno al pueblo que vio la escena le llamó aparte, intentando ayudarle, y le dijo: ¿Por qué no coges la otra que vale más, aunque sea más pequeña? El tonto le contestó: “Ya lo sé, pero en cuanto coja la otra dejarán de darme la posibilidad de elegir y no podré coger ninguna. Mientras coja esta se reirán pero me seguirá ofreciendo el coger una de ellas”. El visitante se quedó sorprendido y se percató de que los verdaderos tontos eran los que menospreciaban a aquel sujeto.

Recuerdo otra anécdota cuando andábamos implicados en la reforma psiquiátrica en Andalucía. Intentábamos reinsertar en la sociedad a los ingresados, que en muchos casos no eran más que débiles mentales. En la visita a una familia para que acogieran a un pariente, le dijo un compañero que el sujeto no era un paciente psiquiátrico, sino un débil mental o tonto y que era bueno que en todos los pueblos hubiera un tonto. El señor, como buen pueblerino era astuto, le respondió: “Sí, pero aquí ya tenemos al alcalde”. Es cierto que a una autoridad se le supone una capacidad intelectual y está sometido a la crítica de los demás de forma especial, hasta poder convertirse en chivo expiatorio. Mientras más alto esté el idiota, más elevaremos el listón de nuestra inteligencia.

En todos los pueblos suele existir un tonto. Tiene su función social, pero nadie lo valora como un verdadero servidor de la salud mental del pueblo. En este mundo siempre andamos con las comparaciones. Es el espejo donde nos vemos y nos valoramos. Es un sistema de valoración en relación a los demás. Recordemos que en el país de los ciegos el tuerto es el rey. O sea, según lo que haya a nuestro alrededor nos sentiremos de una u otra forma. Entre la gente bella soy feo, pero entre la gente fea soy guapo. Somos más altos según con quien nos comparemos, más gordos o más flacos, más listos o más tontos.

En mi pueblo hay un chico que vive feliz con su estulticia, todos cuentan anécdotas de él, haciendo reír sus ocurrencias al poner de manifiesto su idiotez. Lo curioso es que me he encontrado, en algún momento, riendo a otros que no le andan a la zaga en bajo nivel de inteligencia. Entonces he pensado cuan feliz se sentiría aquel pobre hombre que al compararse con el tonto del pueblo salía tan bien parado. El tonto del pueblo pone el baremo bajo para que cualquiera pueda sentirse importante, inteligente y cargado de valor. Pero eso no hace que sea más listo, ni incrementa su valor real, sino que en la comparación sale ganando.

En el fondo, amigos míos, es un sistema comparativo que se establece con el exterior, pero que se olvida de lo principal, de los valores internos y de las potencialidades de cada cual. La comparación intersujetos (con el exterior) es una forma de reconocimiento o valoración social, pero la importante es la intrasujeto (con el interior), aquella que nos hace ver nuestro rendimiento en función de nuestras potencialidades.

Yo les decía a mis hijos que un niño con inteligencia para sacar un 9 de nota y saca un 8 tiene menos valor que uno con capacidad para un 4 y saca un 5, aunque en la comparación el 8 sea muy superior al 5. A cada uno le es dado un potencial y su obligación es desarrollarse en función del mismo.

Por tanto, mira hacia el interior y ve cuanto vales. No te compares solamente con los de fuera, pues puede que al final el tonto de la moneda sea más inteligente que tú, aunque le ofrezca las dos piezas para que elija y lo dejes en evidencia.

Así pues, el tonto del pueblo tiene un alto valor social, como es hacer felices a los otros tontos que se ríen de él. Habría que meterlo en nómina o hacerlo funcionario del ayuntamiento… pero, claro, como diría el pueblerino de la anécdota, ya tenemos alcalde, jajaja…

martes, 13 de abril de 2010

Bienvenida a mi nieta

Muchos sabéis ya que he sido abuelo. Mi pequeña nieta, Carmen, nació el sábado pasado en Marbella. Este poema, en algunos aspectos poco pulido, está cargado de sentimiento y es mi bienvenida a este mundo, que intentamos mejorar muchos internautas. Pretende plasmar su propia vivencia del parto y el encuentro con la vida.
A Carmen
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En principio anduve flotando.
Era un mar de agua turbia
del que me salvaba un fino cordón
que me alimentaba
dejándome fuera de tanta amenaza.

Un día ,en que la presión era insostenible,
una fuerza bruta me empujaba afuera
como si quisiera echarme de casa.

Yo sin comprenderlo
fui arrojada en una atroz lucha
que con su violencia
me lanzó entre espasmos
a angostos caminos
que me aprisionaban.

Mientras, me apremiaban con voz insistente:
“Ve a buscarte fuera, mira dónde andas,
tú ya llevas dentro todas las varianzas.
Ahora, ese microcosmos,
has de contrastarlo con lo que vivieras
viajando en el mundo donde caminaras”.


La gente allá fuera me vapuleaba
y de mano en mano danzaba en volandas.
Una que me mira, otra que me habla,
las demás a coro mi belleza exclaman

Pero una señora, sobre su regazo, me acurruca el alma.
Su ritmo de vida, de su corazón, me dice que es ella
la que tanto tiempo su sangre me daba
para alimentarme igual que hace ahora.
Ofréceme el pecho que busco con ansia
y empiezo de nuevo a sentir su calma,
a unirme con ella en esa alianza de vida
que todas las madres con sus hijos fraguan.

Es su bienvenida, que me da esperanza
y justo a su lado mi padre me observa,
siembra la confianza en que todo vaya
como debe ser, dando garantías de buena crianza.
Descubro que ambos se miran y hablan
como reafirmando que ya me esperaban
para darle juntos, en complicidad,
sentido a mi vida en una familia que me deseaba.

Al fondo, detrás de mis padres,
observé otra gente que se me acercaba.
Son gente mayor, de húmedos ojos
que muy tiernamente me miran la cara.
Luego reconozco que son mis abuelos,
padres de mis padres, abuelos del alma
que ofrecen sin límite toda su ternura,
toda su esperanza.

Y entonces me digo:
Qué feliz me siento de nacer al mundo,
de poder contar con esta familia
que me espera ansiosa, que me da la cara
y que me promete llevarme en volandas
hasta ser mayor, hacia mi mañana.
Málaga, 10 de Abril de 2010

viernes, 9 de abril de 2010

La larga mano del caudillo


Siempre le vi saludar con la mano en alto, como amenazando con darte un cogotazo si te descarriabas, como advertencia para los que no compartían sus ideas. A la par, sus acólitos también la levantaban uniéndose, en coro intimidatorio, al dictador. La mano era su arma, no la palabra. La mano empuña pistolas, sables y artilugios amenazantes. La mano firma sentencias y órdenes a los lacayos y subordinados. La mano saludo a los fieles y adeptos que se congregan en la plaza para aclamarle. La mano da prebendas a los propios. Con la mano se ata, se deja todo atado y bien atado. La suya era una mano de hierro.

La palabra comunica ideas, posiciones y argumentos, intenta convencer, no matar. La palabra es el instrumento de la democracia, mientras que la mano armada, la de hierro, es el de la imposición y la violencia, el de la muerte. La mano tendida para abrazar a la otra abre el camino del diálogo.

Cuando la mano temblaba parkinsonianamente, aún firmó sentencias de muerte. Y cuando la parca le acechaba a los pies de la cama, retando a los artilugios médicos que le sostenían, reclamó la otra mano, la de Santa Teresa, la incorrupta, para ver si esa le podía echar una manita para esquivar a su hado, para evitar rendir cuentas de las atrocidades.

Él había tenido la garantía de la Santa Madre Iglesia, de sus jerarcas, aunque no de algunos fieles que ya le criticaban, ni de Tarancón y sus muchachos al que gritaban sus huestes: “Tarancón al paredón”; pero mejor no arriesgarse, pues la sangre derramada era mucha, los muertos en la cuneta demasiados y las torturas, tormentos y agravios al pueblo que pensaba diferente, eran incontables. Pero era caudillo por la gracia de Dios, al menos eso ponía en sus monedas, y había iniciado y completado triunfalmente su cruzada. También había realizado la obra magna para crear una basílica sublime, bajo tierra, para que ejerciera de pirámide faraónica. Además ello había permitido que se redimieran los perversos y malignos posesos del diablo que osaron enfrentarse a la reserva espiritual de occidente, al nacional-catolicismo, aquellos rojos y masones que tuvieron la suerte de poder lavar sus pecados con el trabajo sagrado de su construcción.

Pues esa mano, al parecer, lo dejó todo atado y bien atado. La ley de amnistía del 77, elaborada en un proceso de sumisión a sus herederos, amnistió a todos los que “omnihostiaron”, es decir a los que dieron hostias a todo el mundo, al amparo de su régimen. Por tanto, bloqueó la posibilidad de dar cuentas de los hechos, de los “presuntos” crímenes, que en su nombre y el de sus ideas se realizaron.

Lo dejó todo tan atado y bien atado que ahora, cuando un juez intenta iniciar una investigación contra presuntos actos criminales ejercidos por su régimen, a solicitud de las víctimas, se le acusan de prevaricación. Las normas internacionales de derechos humanos dicen claramente que el crimen de desaparición forzada NO prescribe y entorpecer su investigación es un delito, por tanto ninguna “Ley de Amnistía” puede contradecirlas. Para un profano ¿dónde está la prevaricación en este caso? Ahora resulta que el delito prioritario no está en la desaparición y muerte de las víctimas, sino el haber intentado investigarlas… ¡¡¡Dios, qué paradoja!!!

No comprendo muy bien lo que está pasando. No me cabe en la cabeza. No lo veo de sentido común. Me es incomprensible que a un juez se le pueda sentar en un banquillo por haber instruido, o iniciado la instrucción, un sumario para determinar si se ha cometido un delito, máxime cuando es a instancias de los afectados. ¿Es que esa no es la obligación de los jueces? ¿Cómo se puede extralimitar un juez por esta causa? Y, en todo caso, si se desprende que no le corresponde a él esa instrucción, que no es competente en esa materia, ¿no es lo razonable indicarle que lo deje y que sea otro juez el que lo lleve a efecto? ¿No lo ha dejado ya? ¿Dónde está el juez competente que le ha de suplir? ¿O es acaso que no hubo crímenes que esclarecer?

Una democracia que no reconoce la honorabilidad de quien luchó por ella, en una contienda fraticida, siendo aniquilado por el bando rebelde, no es una democracia. Es más, la convivencia que pretende no será posible si no se hace justicia con los afectados. Las heridas no se cerrarán mientras haya recordatorios en las cunetas, mientras el pueblo llano no de cristiana, o la que creyere, sepultura a sus muertos. El pasado es el pasado, lo prescrito prescribió, que yo lo dudo; pero la ética, la moral y el derecho de un pueblo no prescriben. Por tanto es obligación de los jueces, que pretenden la justicia, hacer justicia.

El juez Garzón está en entredicho por parte de un importante colectivo político, al haber instruido sumarios que afectan a influyentes esferas del poder. Ya no es los GAL, el terrorismo de ETA, los narcotraficantes, Pinochet, etc… No olvidemos que no instruyó diligencias contra el batallón Vascoespañol, la triple A y otros grupos de la guerra sucia que abonó el Estado. ¿Por qué no lo haría y sí con el GAL? El señor Rosón Pérez, ministro de Interior de 1980-82, y el señor Martín Villa de Gobernación con anterioridad, se fueron de rositas.

Pero ahora… ¡¡¡Se ha pasado!!! Ha entrado en el caso Gürtel tirando de la manta; ha puesto al descubierto las actuaciones corruptas y mangantes del PP, donde se juntan, diluidos entre su colectivo general, un grupo de descendientes ideológicos directos del régimen del Movimiento. Pero el colmo es que ha querido hurgar en el ayer para sacar a la luz los nombres de aquellos que siguen en el ostracismo de la historia, exhumar los restos de fusilados a pie de carreteras y caminos, de huesos entre olivares, y ponerlos en el sitio que les corresponde. Ha querido, a petición de las víctimas, saber quienes cometieron los delitos, quienes asesinaron, dónde, por qué y para qué.

Entonces, el general, ha levantado su mano y ha indicado a sus hijos ideológicos que acosen al juez y que muestren la trascendencia de su poder. No ha muerto, vive en la memoria de sus defensores y estos han cogido el relevo. Cuan difícil es pasar página cuando no se quiere reconocer la verdad de la historia. Cuando se niega la mayor y se escamotea la justicia. No podemos ni debemos dejar para nuestros descendientes esta falsa historia. Se ha de reescribir de nuevo con la verdad de los hechos.

Los descendientes ideológicos de los falangistas que llevaron las víctimas a la cuneta, aliados con unas manos que, paradójicamente, se hacen llamar blancas, no quieren que les laven las manos de sangre y prefieren que la historia les deje en el olvido, sucias las manos de coágulos ennegrecidos, escondidas a la espalda, para no mostrarlas. Pero que no se preocupen, de lo que se trata es de lavar las manos a través de la ley y dejar la conciencia tranquila. Los que hoy demandan al juez no asesinaron, pero si defienden a los asesinos se hacen sus cómplices. Y es que las ideologías también tienen conciencia.

Si bien la historia no es como nos la cuentan, puesto que el relato está mediatizado por los intereses del poder y de la interpretación del cronista, no podemos aceptarla desvestida de verdad objetiva. La memoria histórica debe ser una reivindicación de todo español que se precie, de todo aquel que quiera comprender lo que pasó para que no vuelva a suceder. Tolero y soporto que hagan santos en la iglesia a sus “mártires”, que hayan alabado y dado honores a sujeto de dudosa catadura, cuando no de conocida y demostrada maldad, durante cuarenta años. Pero a cambio, pienso que es de justicia reconocer que los otros españoles, que lucharon por la democracia y la república, eran gente de bien, honorables y honrados ciudadanos y ciudadanas que lucharon por sus ideales y, por tanto, son merecedores de honores, tanto o más que los del otro bando a los que ya se les ha realzado.

Por tanto, esa larga mano debe ser anulada y dejar que el pasado no condicione el presente, que no manipule la realidad histórica. Las generaciones actuales deben conocer la historia para no repetirla, pero, a la vez, merecen que la actuación sensata de los tres poderes que conforman la democracia, les facilite el encuentro con esa verdad de nuestro pasado reciente. La memoria no se puede perder y menos la memoria histórica.

¿Tendrá la justicia el valor de afrontar definitivamente este problema, de darle una lectura constructiva y esclarecer la historia para cerrar las heridas definitivamente? Es un buen momento para ello, al amparo de las inquietudes del pueblo se pueda cauterizar la fístula del pasado. Con el golpe del 23F se cambió el ejercito, con este caso se debería cerrar la confrontación del 36.

Finalmente, este pequeño poema se lo ofrezco a las víctimas de mi pueblo y de toda España. La foto es la lápida de la sepultura que cerró la herida de Cuevas de San Marcos cuando sacaron a los fusilados de la fosa entre los olivos y los sepultaron en el cementerio. Aquí yacen 15 personas, una de ellas embarazada de siete meses, por lo que su feto también está. La historia de estas muertes merece ser contada y, en su honor, puede que la cuelgue en mi blog más adelante. Esta historia pone los pelos de punta y siembra la necesidad de comprenderse en lugar de enfrentarse.


No se pretende el conflicto

de nuevo entre las españas.

Se está buscando hoy día

que la memoria no caiga

en olvidos de la gente

que por España lucharan.


Que les sepulten con honra,

que reconozcan su talla,

que se curen la heridas

que la injusticia dejara.


Que la memoria que quede

sea la justa y la honrada

para que la historia diga

la verdad de esa batalla.

jueves, 1 de abril de 2010

Duelo de guitarra y banjo u otra forma de comunicarse.


Hoy descubrí que mi joven cerezo, por primera vez, florecía. Interrumpió la reflexión que os presento como una forma de reivindicar la primavera, que es sinónimo de encuentro y vida. No puedo menos que dejar su foto aquí para que adorne este otro encuentro que os relato. La eclosión de su flor la comparo con esta otra eclosión de emociones que os expongo. Gracias cerezo por hacerme llegar la primavera y la vida de la mano maternal de la naturaleza.

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Hace algunos días cayó en mis manos, bueno en mi ordenador, este video que os acompaño. Al parecer pertenece al filme “Deliverance” Amargo Pesadelo de 1972. Lo traigo a colación por lo que ha despertado en mí de reflexión. Me ha impresionado y llevado a meditar sobre la comunicación y el aislamiento de los seres humanos, sobre las vías de acercamiento entre las personas y sobre los diversos idiomas en los que podemos comunicarnos. Solo quiero compartir con vosotros mi reflexión, acertada o no, pero, al fin y al cabo, una forma de meditar sobre un asunto tan complejo.

El gran enigma del autismo, en cuyo tema no soy especialmente experto, radica en ese aislamiento que manifiesta el sujeto respecto a su mundo exterior. Parece como si no comprendiera lo que le rodea, o no le interesara. Como si rechazara el acercamiento a la gente, a sus vivencias y emociones y viviera la vida aisladamente, desde su interior. A veces pienso que es al sistema de relación lo que rechaza, que encuentra en la comunicación verbal la falsedad propia que a nosotros se nos escapa. La palabra meditada y manipulada transmite las ideas que nos interesan trasladar a los demás según nuestra propia conveniencia. El verbo es falaz en tanto vehiculiza nuestras propias contradicciones. ¿No podría ser que el autista, sabedor y descubridor de ello, rechace la mentira y la artificialidad de un sistema de comunicación donde se intenta neutralizar la comunicación no verbal? Es decir, aquella que encubre los verdaderos sentimientos y emociones… Somos políticamente correctos y decimos lo que quieren oír los demás para se aceptados en su grupo, para que se nos rechace: ¡Qué guapa estás hoy María! Cuando por dentro estamos diciendo: vaya peinado y ropaje que lleva la tipa esta…

No quiero entrar en el análisis de la comunicación verbal y no verbal. Me parece un tema suficientemente serio y amplio como para dedicarle un capítulo especial. Pero solo decir que la comunicación no verbal, intuida más claramente por nuestro subconsciente, es más importante que la verbal a efectos de impacto emocional y cognitivo. Es una vía de comunicación más válida y veraz, pues percibimos los mensajes sin la manipulación e interpretación aprendida del lenguaje. La no verbal es ancestral, la verbal adquirida según donde se viva. Por tanto, la primera es más sólida que la segunda en lo referente a la comunicación de emociones y sentimientos humanos. Podemos decir: ¡Qué bien habla este tipo, pero qué poco me gusta!

Dicho esto, creo que en el video se muestra cómo, mediante la música y su ritmo trepidante, se establece una vía de comunicación libre, sin manipulación ni tapujos, que elicita o despierta emociones comunes, que acerca a los protagonistas y a los espectadores abriéndoles una ventana para comprender y ver las emociones del autista. Mientras, el chico pierde su miedo a lo externo y descubre un mundo emocional común con los demás. Por tanto, la música, el juego, el mimo, el tacto, el olfato, etc. abren esa vía de comunicación no verbal que nos puede acercar al autista.

Una nota llama la atención y se inicia un juego, el de la repetición de los tonos musicales de la guitarra. En ese momento se va produciendo un acercamiento entre los dos músicos hasta confluir en una misma armonía, en una fusión que rompe la barrera del aislamiento autista. Fluyen las emociones, la sonrisa, el entendimiento y la alianza en un mismo objetivo. El acercamiento es evidente. Pero una vez rota la vía musical vuelve el autismo, el aislamiento y el rechazo a la comunicación.

Uno empieza, entonces, a comprender por qué la música genera tantas emociones. Aplaca las fieras, alegra la vida, crea ambientes románticos, relaja… y al final, los expertos, la incluyen como instrumento terapéutico. Será porque tiene el poder de crear ambientes sublimes para el espíritu, llegando a lo más profundo del ser por una vía incontrolada emocionalmente.

Por otro lado, el video me ha recordado a Encuentros en la tercera fase. Las notas musicales se convierten en idioma universal y cósmico, traspasan nuestra limitada inteligencia consciente y van más allá, hasta el infinito. En este caso, al final, cuando desaparece el vehículo transmisor de la música, vuelve el aislamiento. Por eso, amigo lector, pienso que el autista no rechaza el contacto emocional, sino la forma en que se realiza por nuestra cultura. Puede que el problema esté en la forma y no en el fondo. Dentro del autista no entramos con la palabra... tal vez lo hagamos con las conductas y las emociones, con sistemas de comunicación alternativos de componente atávico, como la expresión no verbal.

Pido disculpas a los expertos en el tema, por si cometí algún desliz interpretativo imperdonable, pero esto, al fin y al cabo, solo es una reflexión personal sobre lo que ha despertado en mí la visualización de este video y no una visión de experto en el tema del autismo.


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martes, 30 de marzo de 2010

Qué hacemos con la crisis (Parte II)


Pero qué es lo que impide que los gobiernos puedan decidir y tomar libremente las medidas correctas para adecuar el sistema. Yo creo que hay varias cuestiones a considerar, que se escapan y condicionan el juego de las decisiones políticas y administrativas. En primer lugar el poder del dinero, que es el motor del mundo. El dinero lo gestiona la banca, controla su flujo y determina el nivel crediticio, enfriando o calentando la economía. Su cinismo es evidente, pues haciéndose depositaria de los bienes de la gente, los usa para su enriquecimiento desmedido, procurando su propio beneficio en preeminencia sobre el cliente y dueño real del recurso. Después encontramos las estructuras políticas, los partidos, que necesitan de ese flujo nutriente, del dinero, para mantener su actividad. Están sujetos a los créditos de la banca y cogidos por ella. Sus deudas pueden condonarse subrepticiamente o ser exigida su cancelación, lo que les llevaría a la banca rota… Poderoso caballero es don dinero, ante él nos humillamos y claudicamos. Por otro lado, el mundo político tiene una estrecha relación con el mundo económico, compartiendo muchos intereses respecto a la actividad productiva y de empleo, cuando no de beneficios directos compartidos. También nos encontramos con que los países no son sistemas aislados sino que están inmersos en un conjunto amplio, en un sistema de interacción que irradia todo desde la transversalidad. Si vas en el barco has de remar en el mismo sentido, de lo contrario te tiran por la borda. El almirante (el capital) dirige y manda el rumbo y los capitanes (los gobiernos) a obedecer. El margen de maniobra es limitado, sobretodo una vez que el almirantazgo ha retomado el mando con más fuerza, si cabe, que antes de la crisis. Se les intuye decir: “Señor Zapatero, no se me mueva de la hoja de ruta para solucionar el problema, el señor Montoro sabe muy bien lo que hay que hacer por nuestros intereses y, si usted se desvía, crearemos opinión pública para largarlo del gobierno antes de lo que se piensa… señor Yorgos Papandreu, usted a obedecer y a ajustar su economía para que podamos volver a invertir con garantía de ganancia en su Grecia corrompida y debilucha. Entonces le daremos credibilidad... Si ustedes no hacen lo que se les dice, les retiraremos el crédito, el capital restringirá las inversiones y le ahogaremos económicamente…” ¡¡¡Han hablados los organismos internacionales que velan por el sistema!!! Entre líneas uno se pregunta: ¿Quién gana con la crisis? De momento el año pasado se incrementó el número de milmillonarios en dólares en un 27%, mientras el paro y la pobreza se dispararon en el mundo del trabajador, según algunas fuentes. Y uno piensa que, realmente, la están controlando ellos… ¿No la habrán planificado también?


Mientras tanto, el pueblo carente de criterio y de hábito crítico, se deja llevar por los medios de comunicación, por los periodistas especializados al servicio del dinero, por las gestión y administración intencionada de noticias para crear opinión y apoyar a los Berlusconi descarados, a esos especuladores hipotéticos que pescan en río revuelto y que, si es menester, lo remueven para sacar más peces.


Por otro lado, la ética y la moral se siguen apoyando en los mismos principios. Son los sustentados por una ideología política y religiosa, de componente histórico, que ha demostrado su inutilidad, su injusticia social, su interés exclusivo en todo lo que significa ganancia económica. La herramienta de la caridad reviste al ladrón de buena gente, de bondadoso y justo, cuando solo da las migajas que caen de su mesa. La caridad reparadora existe porque existe la injusticia.


Por último, entiendo que el poder del ser humano es su inteligencia. Hasta ahora han controlado el sistema educativo y creado cierto nivel de sumisión, de conformismo, de dejación de funciones y responsabilidades sociales en manos de los poderosos, de los inteligentes gestores de los recursos. Manos libres, pues, para hacer y deshacer, para gobernar y enriquecerse con el consentimiento, por activo o por pasivo, del ciudadano de a pie. Pero estas cosas actúan de revulsivo, crean conciencia ciudadana y despiertan las mentes dormidas. Querrán seguir adoctrinándonos en sus principios, pero la luz de la inteligencia no se apaga salvo con la mediocridad, el atraso y la ignorancia.


La solución sigue estando en nuestras manos. Primero hay que crecer en conocimientos, principios y valores justos. Desarrollar capacidades de discernimiento crítico, erradicar la ignorancia, crear voluntades y compromiso social responsable y después luchar por cambiar el sistema sin venderse al mejor postor. Los tiempos de los cambios violentos, de las revoluciones sangrientas, han pasado, pues en ellos se movían las masas por las sensaciones, por la visceralidad y las emociones que generan la injusticia, siguiendo a un líder carismático que, al final, con el ejercicio del poder, siempre traiciona los principios que iniciaron la acción.
Es el tiempo del cambio lento, continuo, profundo y personal, donde cada uno introyecte otros principios que se orienten a la mejora del ser humano de forma integral e integrado en su entorno. Solo desde una nueva conciencia social se puede hacer pivotar el ejercicio del poder hacia los intereses generales de los pueblos, hacia una ciudadanía de excelencia, libre y responsable desde la solvencia de su conocimiento. El crecimiento intelectual del pueblo tiene una alianza importante en las nuevas tecnologías, en los medios de comunicación no manipulados por el poder, en la libertad real de expresión sin someterse a intereses del amo. En ello estamos con Internet y los recursos que pone a nuestro alcance.


¿Conseguiremos alguna vez enfocar el mundo hacia una doctrina humanista y abandonar el materialismo salvaje del capitalismo?

sábado, 27 de marzo de 2010

Qué hacemos con la crisis (Parte I)



El devenir cotidiano de la vida política, social, económica, cultural, etc. en nuestra sociedad es preocupante. Los cimientos en que se fundamenta, hasta ahora, el sistema capitalista y de mercado libre, han fallado y se ha producido un seísmo de magnitud considerable. Para muchos, esos cimientos, no tenían al solidez que da la justicia social, ni los principios adecuados que permitieran la evolución del hombre en su faceta de desarrollo personal, tanto material como intelectual.



La defensa a ultranza de la capacidad autorreguladora del mercado, argumentada por el neoliberalismo, ha sido la clave para desprenderse del compromiso social que toda empresa debe tener ante los ciudadanos. Ello ha significado convertir el mercado en un mundo de depredadores económicos, donde los valores humanos pasan a segundo orden. El reino del mercado se ha impuesto, atentando contra los principios básicos de la soberanía popular, pues no ha permitido, o al menos ha minimizado, la influencia y el control de los Estados en sus actuaciones. La llamada ingeniería financiera, hija de la especulación y el cambalache, ha llevado al mundo a una crisis sin precedentes. La avaricia y la codicia de la banca, despreciando el valor de las personas y la idea de bienestar general, ha supuesto una desestabilización del sistema que ha generado un conflicto de poder entre el dinero (banca, multinacionales) y el poder formal (gobiernos).



Estamos, pues, en crisis. Pero… ¿qué es una crisis? Crisis es algo que se rompe y porque se rompe hay que analizarlo, pues se supone que ya no sirve de la misma forma. Nos obliga a pensar, por tanto produce análisis y reflexión. Algunos entendidos comentan que, para los chinos, se expresa en la unión de dos ideogramas uno que significaría peligro, y otro, y de ahí el motivo para estar esperanzados, que significa oportunidad. Por tanto, crisis hace referencia a un momento de ruptura en el funcionamiento de un sistema, un cambio cualitativo en sentido positivo o negativo, ofertando la oportunidad de tomar decisiones para eliminar el peligro.



En otro sentido y en función de su calado, podemos hablar de crisis coyunturales y crisis estructurales. Las coyunturales están siendo periódicas, cíclicas, y dependen más de causas ajenas a la estructura, a aspectos azarosos o puntuales que se presentan de forma imprevista, aunque siempre tengan cierto componente estructural. Las estructurales ponen en entredicho el funcionamiento del propio sistema, pues lo que falla son los mecanismos de afrontamiento de éste para dar respuesta a las demandas que se van presentando en el proceso evolutivo. Es decir, es una crisis de los órganos y de la estructura que sustenta el sistema y su interacción inter e intragrupal.



En nuestro caso se ha producido una clara crisis estructural, que pone en cuarentena al sistema económico y político que nos gobierna. Para mí la clave está en la desregulación, o mala regulación, del mercado financiero, de lo que se han aprovechado para sacar pingües beneficios, sin importar la trascendencia de sus decisiones, y de la propia filosofía capitalista que se fundamente en el valor del capital, del dinero.



Por tanto, es el momento, la oportunidad, de tomar decisiones drásticas que eviten el peligro, para que no se repitan y, a la vez, minimizar su efecto. Ello llevaría a asestar un golpe decisivo a los responsables, a crear nuevas estructuras que consolidaran un mejor funcionamiento, a revisar todo el sistema para ver dónde ha fallado y tomar las medidas estructurales pertinentes, que modulen y definan otra organización de mayor solvencia y justicia. El tobogán de la codicia corporativa debe dar paso a un orden equilibrado donde el ser humano sea el eje sobre el que pivote toda la actividad económica y social.




Pero no hay agallas. Mejor dicho, no ha habido agallas, pues ya es tarde, o casi tarde. El sistema se ha recolocado y el protagonismo, la iniciativa, ha pasado al mercado de nuevo. Ahora, tras haberlos sacado del atolladero, han retomado su poder y el control del dinero que los gobiernos le ofrecieron para salir de la crisis y se siente poderosos. Su capacidad de influencia se ha restituido y se atreven a amenazar y dar lecciones a los propios gobiernos sobre qué deben hacer para superar la crisis. El dinero vuelve a circular bajo el control de la banca. Como es lógico, bajo su criterio, lo que hay que hacer es reforzar el sistema para poder seguir especulando. Mantener y consolidar las estructuras de gestión económica desde la perspectiva global, para poder seguir con el dominio de las finanzas mundiales. A ello juegan los gobiernos y las ideologías afines, que les protegen.



Creo que se está perdiendo una excelente oportunidad y, de no considerar la crisis desde la perspectiva estructural, estamos condenados a repetirla y seguir con la injusticia y la debacle administrativa que gestiona los intereses mundiales.



No ha habido capacidad de diagnóstico precisa. No se ha sabido o querido delimitar cual ha sido el verdadero motivo de la crisis y, en todo caso, no hubo valentía de acometer las medidas precisas para cambiar el sistema y adecuarlo a los nuevos tiempos y a los intereses generales de la ciudadanía. Cuando un gobierno, en lugar de exigir responsabilidades y castigar a los culpables, acaba rescatándolos con los recursos públicos por su linda cara, sin ninguna contrapartida de peso, no hace más que darles alas y reforzar su poder, pues entienden que sin ellos no es posible la supervivencia del sistema y los gobiernos no están por hacer cambios y aventurarse a la debacle… Más vale malo conocido que bueno por conocer.



Era, o es aún, una excelente oportunidad para cambiar el sistema, para reorientar la actividad pública, empresarial y financiera hacia objetivos más justos y humanos, más razonables y encauzados a la mejora de la vida y el desarrollo personal del ciudadano como individualidad que comparte existencia con sus semejantes.


domingo, 21 de marzo de 2010

Ocurrencia 16 (Creciendo con las vivencias)

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“Lo que desarrolla al hombre no es lo que vive, sino cómo lo resuelve”.

Muchas veces nos planteamos cómo pueden ser tan distintas dos personas que han pasado por las mismas circunstancias. Dos hermanos, de los mismos padres, criados de forma similar en un mismo hábitat, resultan ser muy diferentes.

Podríamos entender que un mismo hecho debe tener la misma incidencia en la educación de un sujeto. Nada más lejos de la realidad. El hecho en sí mismo es un estímulo que nos da la oportunidad de vivir y resolver una determinada situación, aquella que se nos presenta. De aquí la dificultad y complejidad de un proceso educativo y/o formativo solvente.

Pero lo que realmente nos enseña, lo que nos hace crecer y conformar una determinada personalidad, un estilo y forma de acometer los problemas, una actitud ante la vida, en suma, un posicionamiento ideológico, actitudinal y conductual, es la forma en como hemos ido resolviendo las vivencias.

Cuando nos enfrentamos a una situación conflictiva, y no la resolvemos adecuadamente, puede quedar un trauma o frustración psicológica que nos marca y condiciona las conductas futuras, en todo o en parte. Pero si la respuesta ha sido la adecuada el problema, o situación conflictiva, ha quedado resuelto y habremos aprendido de la experiencia, lo que implica un desarrollo.

Por tanto un mismo problema mal resuelto es frustrante, castra la evolución y desarrollo, mientras que una adecuada respuesta que lo solucione, nos permite adquirir conocimiento y capacidad de solventar esa y situaciones similares.

Podemos pensar, entonces, que una situación conflictiva, más que un peligro, es una oportunidad de cultivarnos, de desarrollo personal. Al fin y al cabo la propia vida es un campo de aprendizaje donde, día a día, vamos adquiriendo experiencia y conocimiento. El miedo, producto de la inseguridad y desconocimiento ante una situación complicada, debería ser sustituido por una actitud de alerta y disposición para acometer el problema sin temor a las consecuencias, sino con la expectativa de resolución y, en todo caso, de aprender de la experiencia, sea cual fuere el resultado del intento de resolución. Nuestro aprendizaje se produce mediante la valoración final de la respuesta y sus consecuencias. El feedback, o retroalimentación, nos dará la información que nos permita evaluar la idoneidad de la conducta ejercitada.

En este sentido, creo que la clave está en el sistema de afrontamiento de los problemas. Sin descartar la elección contingencial para cada caso, es decir, según que circunstancia cabe un sistema de afrontamiento, es aconsejable que, en principio, sea el sistema de afrontamiento directo el que prevalezca. El afrontamiento directo implica una disposición para resolver el problema definitivamente, para dar respuesta, a la circunstancia que se presenta, de forma eficaz. En contraposición, el escape-evitación solo es aconsejable ante una circunstancia que no podemos resolver con los recursos de los que disponemos y estamos sobrepasados por la demanda. En el convencimiento de que es una situación puntual, difícilmente repetible o, al menos, es evitable en un futuro. Si el león te va a comer en plena selva, corre y escapa. Pero si trabajas allí, procura tener medios adecuados para neutralizar ese peligro la próxima vez.

En suma, para facilitar nuestro crecimiento personal, nuestro desarrollo, es conveniente ver en cada vivencia una oportunidad, más que un peligro, aunque ambas cuestiones se manifiestan a la par. Es la ocasión de dotarnos de recursos para resolver la situación de forma definitiva y evitar la amenaza hoy y siempre.

LA VIVENCIA NO ES LO MAS IMPORTANTE, SINO COMO LA RESOLVEMOS.


martes, 16 de marzo de 2010

We are all one (Subtitulado Español)


Todos somos uno.

En mis últimas entradas he andado reflexionando sobre el tema de la política y la gestión pública, el sistema y sus incongruencias, buscando la puerta que nos lleve a un nuevo orden en la relación social más justo y más sostenible en el tiempo.

Una amiga me ha remitido este video sacado de youtube.com. Me ha parecido un excelente colofón a todo lo que he intentado transmitir en mis reflexiones. Mi conclusión es que todos somos la misma cosa, formamos un sistema interactivo que se mantiene en equilibrio para seguir subsistiendo, pero que si alguien lo agrede acabará por ser eliminado mediante su desajuste o desacople y arrojado del sistema. Nosotros desapareceremos, pero la tierra, con su deterioro, persistirá aunque sea maltrecha. En nuestras manos está evitarlo…

"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra". Eso dice el Génesis en su capítulo I.


Cómo pudo Dios dejar a cargo de la tierra a un desalmado, un egoísta avaricioso desequilibrado que solo pensaría en explotarla y destruirla en beneficio propio. Y me pregunto si la Biblia no la escribiría un hombre prepotente y codicioso, megalomaniaco, con ansia de poder, para justificar las barbaries que el hombre cometería a lo largo de los tiempos.


Dejo que sea el video quien hable y espero que os despierte las sensaciones que ha provocado en mí… Esta sociedad nos separa cada vez más de nuestras raíces, de la madre tierra. Creo que debemos volver a encontrarnos con ella desde un punto de vista racional y emocional.


viernes, 12 de marzo de 2010

NUNCA MÁS!!!






Ayer, al estar de viaje, no pude colgar mi pequeño homenaje a las víctimas del 11M. Hoy quiero hacerlo, sobre unas fotos del monumento de Atocha, tomadas en mi último viaje a Madrid.

Quiero mostrar mi más sincera solidaridad con las víctimas y ofrecer mi homenaje a quienes, con su sangre y su dolor, nos abrieron más los ojos ante la injusticia y la obsesión integrista del fanatismo. Hablo de las víctimas nuestras, de las del 11S en Nueva York, de las inglesas del 7J y de todas las victimas que se han ido acumulando a lo largo de estos años como consecuencia de la irracionalidad y de la intransigencia de todos los signos. Irak, Pakistán, Afganistán, Bali, Argelia, Marruecos, India y un largo etc. han sufrido y siguen sufriendo actos terroristas. Es la bola de nieve que se va gestando y que ya se ha llevado por delante, de una u otra forma, a miles de personas a lo largo y ancho del mundo. Situación que parece no tener fin.

También quiero expresar mi repulsa por la utilización partidista del gobierno en ese momento, dando información errónea y responsabilizando del atentado a otros autores distintos. Durante un largo periodo de tiempo sentí vergüenza ajena al ver cómo se estaba tratando el tema desde la perspectiva política e informativa. Lamentable e indigno espectáculo, carente de la sensibilidad que requería la situación. No diré más para no empañar mi homenaje.

Quienes me leéis y conocéis, sabéis que detesto la violencia, que creo en la razón y en el ser humano como portador de valores para desarrollarla e instrumentalizarla, con objeto de mejorar la convivencia. Entiendo la palabra como útil para el acercamiento y nunca para la confrontación, pues el ser humano está abocado, si es inteligente, al encuentro para construir un mañana igualitario y de desarrollo personal y colectivo, en contraposición a la violencia impositiva, castrante de la evolución humanista.

Rechazo las posiciones e ideas que potencian o protegen el uso de la violencia y, al amparo de textos y principios anacrónicos, que fueron conformando imperios del pasado para someter a los pueblos incultos y sumisos, pretendan imponer formas de entender la vida y las relaciones humanas desde la asimetría y la irracionalidad de interpretaciones subjetivas de esos textos, evitando que el ser humano se desarrolle libremente, como vasos comunicantes con sus semejantes, para crecer todos juntos.

Quien en nombre de su Dios derrama sangre de otros seres humanos, está ofendiendo a ese Dios. Pues esos seres humanos también fueron creados por Él. La megalomanía de algunos dirigentes religiosos y/o políticos que se autonominan portavoces celestiales, tendrá su castigo en el caso de que ese Dios suyo exista, pues le pedirá cuentas por haber eliminado a gente que Él mismo creó. La dinámica histórica ha camuflado las guerras económicas, y expansionistas del poder, como portadoras de valores para trasladar a otros pueblos, de sembrar la verdad divina y llevar a los hombres al justo camino… ¡Qué barbaridad!

Estos hechos y algunos otros, son los que le hacen pensar a uno que, definitivamente, dios no existe (pongo dios con minúscula, pues hablo de mi creencia, para ellos será en mayúscula). De existir, pienso que lanzaría contra esta gente el azufre del infierno por atentar contra su creación, por adjudicarse su representatividad, por utilizarlo para sus intereses de grupo o de poder, por alienar a los pueblos desde el ostracismo involutivo y castrar su crecimiento personal, intelectual y espiritual mediante consignas de pastores, sacerdotes, curas, imanes, rabinos, etc. hasta dejarlos en la ignorancia supina, que se desprende de la abolición del criterio propio y del libre albedrío.

Si dios existiera, habría que alabar su creación tan diversa, tan inmensa, para que desde todos y cada uno de los puntos de esa creación se produjera la confluencia entre los seres humanos en una verdad absoluta que desvelara, comprensible y racionalmente, la verdad de la vida, vista desde la mente abierta, desde la comprensión y la necesidad de apoyo e intercambio de experiencia, razonamientos e ideas, que lleven, o acerquen, al ser humano a la perfección. El hombre, desde su simpleza, finitud y levedad, tendría que ir incrementando la compresión del mundo mediante su desarrollo personal, para ir aportando su alícuota parte al crecimiento colectivo. Esa perfección no tiene nada que ver con la doctrina integrista, que se fragua para sostener la involución y evitar el desarrollo de la gente, para aglutinar el poder en la clase dominante, económica, ideológica o religiosa, y someter desde la alienación, como ya he dicho, a los pueblos y su gente, a través de la miseria y la necesidad. Los dirigentes que estén libres de pecado que tiren la primera piedra.

Si dios es el orden que sustenta el caos incomprensible del propio cosmos, habrá que llegar a él mediante la ciencia, el conocimiento, la razón y la vivencia de las emociones de la psique y su aplicación en la vida. Mientras más conocimiento tenga el hombre más cerca estará de él… Pero este dios, que no creó el universo como se dice, que, en lugar de crear al hombre a su imagen y semejanza, fue creado por éste, a su propia imagen y semejanza, para ser manipulado por las fuerzas del poder en beneficio propio; este dios, amigos míos, solo es una idea bajo mi punto de vista. En ese sentido estoy con Nietzsche.

Ojalá la muerte de tantos inocentes nos permita estas reflexiones que nos lleven a la verdad crítica de la vida, dando paso a una etapa de más justicia, desarrollo espiritual o intelectual y entendimiento entre los pueblos. La intelectualidad de las distintas culturas o civilizaciones, tienen la obligación de neutralizar los movimientos alienantes, que se dan en cada caso, para reivindicar y potenciar la libertad responsable de los pueblos. Ellos deben sembrar el interés por el conocimiento y ayudar en ese desarrollo, aunque tengan que renunciar a sus prebendas de clase.

Si ello se consigue, la sangre derramada no será en vano… Mi homenaje se ha convertido en un alarido de rabia e indignación, controlado y racionalizado, para no perder la esperanza en el futuro y en la gente que lo ha de decidir.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El papel del Estado en el tránsito hacia un nuevo sistema.


He planteado en otras entradas cómo el poder se ejerce desde la sombra, desde la manipulación y amenaza soterrada del dinero, de la inversión y del desarrollo empresarial. Se amparan en la fuerza que da la información, los medios de comunicación y el dominio sobre la mayoría de ellos, para imponer, sembrar o diseñar las ideas que sostengan un orden afín a las políticas monetarias, en las que atrapan a los gobiernos mediante el chantaje de la deuda, de la retracción inversora o de la deslocalización empresarial, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo. El sistema próspero y estable del capital se convierte en incertidumbre, desasosiego y preocupación cuando queda en entredicho… ellos se encargan de sembrar y cultivar la idea y el miedo consiguiente, lo que hace que se imponga el egoísmo y se eviten las situaciones de cambio por la inseguridad que generan.

La cuestión está en comprender que estamos, ante todo, en un sistema democrático. Entendiendo por tal que la soberanía radica en el pueblo, y se ejerce mediante el voto. El voto decide quien gobierna, pero no quien es el dueño de los dineros, que desde la sombra ejercen su poder. Si el ciudadano es soberano, quiere decir que todo ha de estar a su servicio, incluido los medios de producción, la tierra (cuesta pensar que la tierra tenga dueño, cuando estaba antes que nosotros) y los sistema de gobierno, que deberían estar enfocados a anteponer los intereses generales a los particulares.

Si todos nacemos desnudos, cargados de potencialidades a desarrollar y con el mensaje genético de descubrirlas, lo lógico es que se nos faciliten los recursos para hacerlo y den las mismas oportunidades y, a la vez, el mismo influjo sobre lo que el entorno pone a nuestra disposición para ejecutarlo, es decir, para vivir.

Esto nos lleva a entender el Estado como una alianza entre iguales, entre los ciudadanos, que mediante el voto y el respeto mutuo, basado en unas normas de convivencia manifestadas en las leyes, acuerdan elegir a sus representantes para que, en su nombre, ejerzan el poder y tomen las decisiones adecuadas para el buen gobierno del país. Por tanto, no hay cosa más digna que gozar de la confianza del conjunto de los ciudadanos para ejercer la responsabilidad de gobierno.

Hay una realidad incuestionable, es la igualdad inicial de todos los seres humanos. Lo justo sería seguir manteniendo a lo largo de la vida esa premisa. Pero no, alguien se adueñó de los bienes y recursos necesarios para subsistir, y sometió a los demás, a través de la necesidad de satisfacción de sus demandas básicas para sobrevivir, que al fin y al cabo es el mensaje prevalente que llevamos en nuestro interior, la supervivencia de la especie. Con ello jugaron y juegan los dueños de los recursos. Dichoso el que nace entre los poderosos porque será poderoso, y pobre del que nace entre los pobres porque será pobre. Como dicen Les Luthiers: “El que nace pobre y feo, tiene muchas posibilidades de que al crecer… se le desarrollen ambas cualidades”.

En este caso, los recursos de la tierra pueden estar en manos de unos cuantos, pero no son suyos, sino de la sociedad en su conjunto y de todo ser viviente que la habita, que son los hijos reales de la tierra fraguados a través de los tiempos. Es más, ni siquiera de ellos, sino de la madre naturaleza que los ofrece como nutrientes para que subsistan todas las creaciones. En ese sentido el gestor del recurso, el “dueño” actual, debería comprender que lo tiene, digamos, en arrendamiento para gestionarlo y hacerlo producir por el bien del conjunto social. Él es un advenedizo que, cuando nació, llegó en cueros, igual que todos. Por tanto, todo gestor de recursos debe tener un compromiso social que justifique esa gestión, sin olvidar que esa actividad ha de ser sostenible en el tiempo para no agotar los recursos de la naturaleza, por tanto, conjugando producción y consumo de forma racional. El no cumplimiento del contrato de compromiso social implicaría su desautorización para seguir gestionando el recurso.

En nuestra cultura es complejo, no solo de hacer esto, sino aceptarlo por parte de muchos, pues entiende que su capital, fraguado con el trabajo y sudor de otros, es legítimo en tanto las leyes, aunque fueran injustas, se lo han otorgado al darle mayor incidencia en la producción al factor dinero que al factor trabajo. Que sus tierras fueron conquistadas al enemigo por las armas o, en su defecto, compradas con la explotación de otros recursos identificados en la variable anterior.

En conclusión, si el Estado se fragua por acuerdo entre iguales para organizar y distribuir las riquezas materiales e intelectuales que produce la sociedad, buscando el bien general, lógico es que sean sometidos todos los componentes de esa sociedad a los designios de los gobernantes. Estamos hablando de gobernantes de buena voluntad, dignos de la confianza de aquellos que se la han de otorgar; es decir, de los ciudadanos votantes.

Para ello tenemos que tener políticos competentes, honrados y con las ideas claras de servir al colectivo social en lugar de al señor de los recursos. Un contrato social, o compromiso social, que determine los principios y valores que han de prevalecer para poder estructurar una sociedad orientada a esta filosofía. Unos ciudadanos, maduros y formados, libres de injerencias y manipulación que sean capaces de identificar y otorgar su confianza a los representantes adecuados. Unas constituciones o leyes que defiendan al ser humano en desarrollo antes que a la propiedad privada de los medios de producción. Que acepten la idea de la privacidad de los medios siempre que estos estén al servicio del bien común y su dueño sea un gestor competente y beneficioso para la colectividad.

Para ello el Estado debería controlar los recursos básicos, como la educación, la sanidad, las fuentes energéticas, el mantenimiento de las vías de comunicación, la alimentación, el agua y todos aquellos recursos que incidan en la sostenibilidad y mejoramiento del sistema. Este ejercicio es de los gobiernos, que son los elegidos y representantes de la soberanía popular. Si no lo hacen bien, a las siguientes elecciones a la calle.

Pero… ¿Qué sociedad es capaz de asumir la responsabilidad de elegir a sus representantes con acierto? Primero habrá que cambiar esta civilización en sus principios, pues es bien sabido que tenemos los políticos que merecemos, ya que estos son hijos de la misma sociedad que el resto de ciudadanos, de esos ciudadanos que defraudan al erario público, que chalanean, manipulan, engañan y tienen las mismas conductas punitivas que sus políticos.

Para crear, pues, un Estado que gobierne el timón del barco en el tránsito hacia un nuevo sistema más justo, solo se hará cuando cambie la mentalidad de todos y cada uno de nosotros, tomando conciencia de ello y aglutinando y compartiendo en nuestro interior los valores y principios que lo sustente. En este tránsito, o nos acompañan nuestro políticos o los mandamos al garete.

Una vez más me ando en la utopía, pero la utopía es el punto al que nunca llegaremos, aunque siempre caminaremos hacia él. El horizonte al que pretendes llegar, pero cuando llegas al punto previsto ves que hay otra vista tentadora más lejos, otro horizonte. Lo importante es el camino que has hecho o que vas haciendo.
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domingo, 7 de marzo de 2010

Gracias a todos y todas.


Acabo de darme cuenta de que, el contador de visitas que instalé en junio pasado, ha superado las 10000 visitas y las 16500 páginas consultadas. Son 9 meses. A la vista de ello me he parado a sacar algo de estadística y evaluar la repercusión del blog, que aun siendo modesta, me llena de satisfacción al ver cuantos amigos y amigas he ido recogiendo por este mundo bloguero.

Durante los nueve meses he colgado 84 entradas, a las cuales se han realizado 2140 comentarios, lo que significa una media de 25,47 comentarios por post. Esto quiere decir que el 21% de los visitantes dejó su comentario.

Me han visitado desde más de 50 países distintos y más de 250 ciudades, aparte de las que se escapan del sistema de control. Lógicamente, es España el país de más visitas (6599), seguido de Venezuela (529), México (444), EE.UU. (401), Argentina (298), Uruguay, Colombia, Perú… todos ellos superando las 100 visitas holgadamente, y un amplio listado que no es reproducible por su extensión. Por último se han registrado como seguidores del blog 82 personas y yo sigo habitualmente 58.

Por todo ello, quiero agradeceros vuestras visitas para conocer y compartir mis escritos, donde voy plasmando mis ideas y reflexiones. Pero especialmente quiero agradecer vuestros comentarios, que han dado más consistencia a lo que expongo, en base a la diversidad de visiones que lo enriquecen.

Gracias por estar ahí y, en muchos casos, contar con vuestra amistad virtual. Espero seguir compartiendo mi visión de las cosas con todos los que quieran asomarse a mi ventana, esta ventana respetuosa con todas las posiciones, abierta desde Málaga, por donde se vislumbra un mundo diferente, aún siendo el mismo que tenemos todos.

jueves, 4 de marzo de 2010

De noble arte a oficio de la política. (Parte III) (Conclusiones)


Ya me toca concluir. Gracias por vuestras interesantes aportaciones que han servido para clarificarme aún más.
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Estamos en el resultado de un proceso histórico y dinámico, con todas sus variables, que ha determinado la situación y el equilibrio de fuerzas entre los diversos poderes que rigen la sociedad. No olvidemos el poder del dinero, de la clase social dominante, de la religión con sus proclamas éticas y morales, de la ley emanante de una constitución peleada y, a veces, burlada y usada por los que no la apoyaron, de las ideologías políticas... Un marco complejo de relación, donde las alianzas soterradas se sospechan pero no son confirmadas con precisión. Se juega a varias bandas por parte de los poderes fácticos.

Es bien cierto que todo grupo humano ha de tener unas normas, leyes, principios y valores que sustente la cultura de esa sociedad para garantizar unas relaciones estables y adecuadas. La cuestión sería cuáles han de ser esas normas para que hagan más justa la relación social. Dónde priorizamos el esfuerzo y la atención de los gobiernos.

El poder se basa en la asimetría, y esta es reconfortante para el poderoso; es más, la erótica del poder se presenta por la ascendencia de un sujeto sobre otros al ejercerlo. Por tanto, el poder no se entrega fácilmente; se arrebata por la fuerza de la violencia o de las urnas, según sea el caso. Pero una vez llegados al poder, los nuevos elementos caen en la misma dinámica y toman los beneficios que se han creado para el rol del poder clásico, incluso las conductas de los sustituidos pueden ser copiadas como pautas de ejecución. El rol de ese poder se modifica muy poco.

Por otro lado, hay un hecho perceptible a primera vista. Se trata del envalentonamiento del mundo y de la ideología capitalista, tras la caída del comunismo. Este hecho le ha dejado con las manos libres y sin alternativa ideológica consistente y capaz de cambiar su sistema funcional. Lo curioso es ver el proceso de evolución del idealismo al servicio del pueblo, hasta convertirse en poder económico homologable con el capitalismo. El caso de Rusia es evidente, donde, los intereses económicos y de grupos, han llevado a la creación de una estructura capitalista sospechosa, hasta ubicarla en el ejercicio del poder.

Se han perdido los valores de justicia social. Se ha modificado el contrato social, si alguna vez lo hubo, que vincula tácitamente a los ciudadanos, y se ha hecho prevalecer los intereses particulares de grupos de poder sobre los generales de la ciudadanía. Prima el dinero sobre los derechos civiles. Afloran las conductas de competitividad salvaje y se pretenden la supervivencia, en plan Darwinista, del más fuerte, sin importar la solidaridad ni el desarrollo de valores humanos, a los que se alude como recurso demagógico para perpetuarse en el sistema. O sea, lo de siempre pero con otra faz.

Se crea y establece, en la sombra, un estado supranacional que es gestionado indirectamente por el dinero, por los sujetos que lo representan y que conforman las multinacionales. Su objetivo es liberar el mercado para controlarlo y dejar a los gobiernos en evidencia, responsabilizándolos de todo lo malo haciéndolos chivos expiatorios para el pueblo, mientras que ellos se marchan de rositas con los bolsillos llenos. Los medios de comunicación son su arma para convencer y manipular a la opinión pública, intentando que la gente tenga cada vez menos capacidad de crítica y asuma la de los medios sin cuestionarla.

Eso sí, su política económica es muy coherente, basada en la asimetría y la prevalencia de la plata sobre el ser humano, este se ha de someter al poderoso don dinero para poder satisfacer sus necesidades más básicas. Aquí queda atrapado. El mensaje social por excelencia, con respecto al progreso, es tener más cosas, ser más pudiente, y disfrutar de la cultura del bienestar, obviando el desarrollo interior e intelectual.

Resumiendo:

  1. El poder está en el dinero, que ejerce de motor de la sociedad.

  2. Lo importante son los bienes materiales.

  3. El objetivo de la sociedad está en producir esos bienes materiales a través de la actividad empresarial, y el ser humano está al servicio de la empresa.

  4. Existen órganos de poder transversales que conforman supraestados e injieren en el gobierno para sacar beneficio e imponer su política.

  5. Las decisiones políticas están cada vez más sujetas a los condicionantes externos y a las decisiones de los organismos y grupos de poder internacionales.

  6. El político debió abandonar su idealismo para convertirse en ejecutor de negocios y administrador.

  7. En la formación y educación no se busca el desarrollo individual del sujeto dentro de la colectividad, sino su adecuación al sistema…

  8. En estas circunstancias caben pocas variables políticas, quedando un estrecho margen de actuación para los partidos que opten al gobierno.

Entonces… ¿qué hacer? Yo creo que lo importante es crear conciencia individual y colectiva, de cuales han de ser las conductas políticas y sociales adecuadas para la evolución del ser humano en una era del conocimiento y desarrollo personal. Queremos saber para comprender, queremos pensar para deducir, queremos tener principios y valores que potencien al hombre libre y responsable sobre cualquier otra cuestión. Es cierto que estamos en una crisis de valores, y cuando esto se da es porque los viejos valores ya no sirven en esta era de la información y el conocimiento. Ello no quiere decir que se tiren por la borda, sino que se sometan a una criba, a una revisión, duela a quien duela, pierda quien pierda, para seleccionar los válidos y encontrar otros nuevos que los complementen.

Esta sociedad perversa, poseída por la codicia, la insolidaridad, el materialismo y el egoísmo tiene que dar paso a otra más justa, más capaz de ofrecer oportunidades a todo el mundo, sin distinción. A concebir el ser humano como universal, obviando fronteras y otras trabas interesadas que se han ido implantando a lo largo de la historia en beneficio de las clases dominantes, que son las verdaderas opositoras al desarrollo integral de la sociedad, las que plantean la mayor resistencia al cambio que agreda o cuestione su poder. Las fronteras se crearon como muro de contención y defensa de los intereses colectivos de los estados, considerando que los estados eran posesiones de sus dueños y señores, de los dirigentes, reyes y gobernantes. Separaron a los pueblos, a su gente, y los enfrentaron en beneficio de los intereses de unos pocos. Para mí, crear fronteras es aldeanismo, romperlas es universalidad.

El cambio que se necesita no es un cambio de partidos políticos solamente, de volver a la concepción de la política como el arte de servir a los intereses generales de la ciudadanía, sino un cambio de filosofía de vida, un nuevo espíritu de los tiempos o, como plantearon los pensadores alemanes del siglo XIX en su concepción hegeliana, un nuevo “zeitgeist” que cambie los principios y valores que frenan nuestro desarrollo y permita otros valores más universales, que consoliden un nuevo marco de relación social basado en la concepción universal y humanista del hombre y de la sociedad, que busque el perfeccionamiento personal de los seres humanos. Es un largo camino que se ha de ir fraguando en el día a día, desde la conciencia libre de los hombres y mujeres, basada en la evolución del conocimiento, del uso de la razón y de los principios que generen y potencien el acercamiento llano y sin prejuicios entre la gente y los pueblos. Un camino que nos lleve al encuentro con la propia naturaleza.

No quiero dejar de referirme, en último término, a la irrupción de integrismos religiosos que nos retrotraen a tiempos pretéritos de sumisión y obediencia, de alienación y anacronismo ideológico, que solo pretenden la anulación de la conciencia individual y la imposición de mecanismos de represión interna, renunciando a la libertad responsable que eleva la espiritualidad y el intelecto del ser humano.

Mientras tanto, uno se cuestiona si este modelo social en el que vivimos no es el menos malo de los posibles en este momento y si vamos por el buen camino para el correcto cambio.

lunes, 1 de marzo de 2010

Padre, confieso que he pecado. (Poema)


Los que ya hemos pasado el medio siglo somos de una generación singular, nos educaron en principios anacrónicos, con temas tabúes, como el sexo. El pecado de malos pensamientos era confesable de forma habitual. El sexo era pecado, no solo el practicarlo sin el permiso divino, sino solo el pensarlo.

Este poema, que entremeto entre mis reflexiones políticas, es el producto de la candidez de un niño que descubre el deseo carnal y después se atormenta por ello hasta confesar tres veces que ha pecado de pensamiento. Es un grito contra la represión sexual que se practicaba en los años del antiguo régimen hasta términos inconfesables. ¡Cuántas disfunciones sexuales produjo esta desinformación y mala educación en un tema de tanta importancia¡ De aquellos polvos, (perdón por lo de polvos, jajaja) tenemos estos lodos. Los niños andaban reprimidos y ellos disfrutando perversamente de la pederastia en muchos casos.


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Padre, confieso que he pecado.
A través de la pupila de mis ojos
buscando el tímido placer adolescente
del cuerpo de una joven incipiente
hoy voló mi pensamiento.

Sentí mi cuerpo hierático en deseos
augurando la fragancia de su pelo.
Sus pechos enfáticos de anhelo
llamaban a mi puerta de inocente.

Mi sangre enloquecida
fluyó por caminos inconfesos
hasta elevar en los aires del amor
miembros pecaminosos y perversos.

La carne me llamó desesperada
y yo dócilmente obedecía
haciendo volar mi pensamiento
a caballo de mi libre fantasía.

Más ella se perdió difuminada por la esquina
dejando mi conciencia avergonzada
sumida en el pecado y en la nada
trémola de eterna perdición
en el amenazante averno con su llama

Padre, pequé de pensamiento,
lascivo, de libido perverso
y mi inocente espíritu ya ha muerto.

Padre, no quiero morir con el pecado
le pido que me lleve a su buen puerto
que salve mi alma de la carne
y el deshonesto pensamiento.
Después de arrepentirme por tres veces
espero al fin quedar absuelto.

Pero fue algo que surgió de dentro
de natural manera, sin reparar en ello
amparado en mi propio crecimiento.
Y entonces me pregunto en desconcierto
¿ y si por huir del pecado ya estoy muerto?