jueves, 1 de abril de 2010

Duelo de guitarra y banjo u otra forma de comunicarse.


Hoy descubrí que mi joven cerezo, por primera vez, florecía. Interrumpió la reflexión que os presento como una forma de reivindicar la primavera, que es sinónimo de encuentro y vida. No puedo menos que dejar su foto aquí para que adorne este otro encuentro que os relato. La eclosión de su flor la comparo con esta otra eclosión de emociones que os expongo. Gracias cerezo por hacerme llegar la primavera y la vida de la mano maternal de la naturaleza.

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Hace algunos días cayó en mis manos, bueno en mi ordenador, este video que os acompaño. Al parecer pertenece al filme “Deliverance” Amargo Pesadelo de 1972. Lo traigo a colación por lo que ha despertado en mí de reflexión. Me ha impresionado y llevado a meditar sobre la comunicación y el aislamiento de los seres humanos, sobre las vías de acercamiento entre las personas y sobre los diversos idiomas en los que podemos comunicarnos. Solo quiero compartir con vosotros mi reflexión, acertada o no, pero, al fin y al cabo, una forma de meditar sobre un asunto tan complejo.

El gran enigma del autismo, en cuyo tema no soy especialmente experto, radica en ese aislamiento que manifiesta el sujeto respecto a su mundo exterior. Parece como si no comprendiera lo que le rodea, o no le interesara. Como si rechazara el acercamiento a la gente, a sus vivencias y emociones y viviera la vida aisladamente, desde su interior. A veces pienso que es al sistema de relación lo que rechaza, que encuentra en la comunicación verbal la falsedad propia que a nosotros se nos escapa. La palabra meditada y manipulada transmite las ideas que nos interesan trasladar a los demás según nuestra propia conveniencia. El verbo es falaz en tanto vehiculiza nuestras propias contradicciones. ¿No podría ser que el autista, sabedor y descubridor de ello, rechace la mentira y la artificialidad de un sistema de comunicación donde se intenta neutralizar la comunicación no verbal? Es decir, aquella que encubre los verdaderos sentimientos y emociones… Somos políticamente correctos y decimos lo que quieren oír los demás para se aceptados en su grupo, para que se nos rechace: ¡Qué guapa estás hoy María! Cuando por dentro estamos diciendo: vaya peinado y ropaje que lleva la tipa esta…

No quiero entrar en el análisis de la comunicación verbal y no verbal. Me parece un tema suficientemente serio y amplio como para dedicarle un capítulo especial. Pero solo decir que la comunicación no verbal, intuida más claramente por nuestro subconsciente, es más importante que la verbal a efectos de impacto emocional y cognitivo. Es una vía de comunicación más válida y veraz, pues percibimos los mensajes sin la manipulación e interpretación aprendida del lenguaje. La no verbal es ancestral, la verbal adquirida según donde se viva. Por tanto, la primera es más sólida que la segunda en lo referente a la comunicación de emociones y sentimientos humanos. Podemos decir: ¡Qué bien habla este tipo, pero qué poco me gusta!

Dicho esto, creo que en el video se muestra cómo, mediante la música y su ritmo trepidante, se establece una vía de comunicación libre, sin manipulación ni tapujos, que elicita o despierta emociones comunes, que acerca a los protagonistas y a los espectadores abriéndoles una ventana para comprender y ver las emociones del autista. Mientras, el chico pierde su miedo a lo externo y descubre un mundo emocional común con los demás. Por tanto, la música, el juego, el mimo, el tacto, el olfato, etc. abren esa vía de comunicación no verbal que nos puede acercar al autista.

Una nota llama la atención y se inicia un juego, el de la repetición de los tonos musicales de la guitarra. En ese momento se va produciendo un acercamiento entre los dos músicos hasta confluir en una misma armonía, en una fusión que rompe la barrera del aislamiento autista. Fluyen las emociones, la sonrisa, el entendimiento y la alianza en un mismo objetivo. El acercamiento es evidente. Pero una vez rota la vía musical vuelve el autismo, el aislamiento y el rechazo a la comunicación.

Uno empieza, entonces, a comprender por qué la música genera tantas emociones. Aplaca las fieras, alegra la vida, crea ambientes románticos, relaja… y al final, los expertos, la incluyen como instrumento terapéutico. Será porque tiene el poder de crear ambientes sublimes para el espíritu, llegando a lo más profundo del ser por una vía incontrolada emocionalmente.

Por otro lado, el video me ha recordado a Encuentros en la tercera fase. Las notas musicales se convierten en idioma universal y cósmico, traspasan nuestra limitada inteligencia consciente y van más allá, hasta el infinito. En este caso, al final, cuando desaparece el vehículo transmisor de la música, vuelve el aislamiento. Por eso, amigo lector, pienso que el autista no rechaza el contacto emocional, sino la forma en que se realiza por nuestra cultura. Puede que el problema esté en la forma y no en el fondo. Dentro del autista no entramos con la palabra... tal vez lo hagamos con las conductas y las emociones, con sistemas de comunicación alternativos de componente atávico, como la expresión no verbal.

Pido disculpas a los expertos en el tema, por si cometí algún desliz interpretativo imperdonable, pero esto, al fin y al cabo, solo es una reflexión personal sobre lo que ha despertado en mí la visualización de este video y no una visión de experto en el tema del autismo.


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martes, 30 de marzo de 2010

Qué hacemos con la crisis (Parte II)


Pero qué es lo que impide que los gobiernos puedan decidir y tomar libremente las medidas correctas para adecuar el sistema. Yo creo que hay varias cuestiones a considerar, que se escapan y condicionan el juego de las decisiones políticas y administrativas. En primer lugar el poder del dinero, que es el motor del mundo. El dinero lo gestiona la banca, controla su flujo y determina el nivel crediticio, enfriando o calentando la economía. Su cinismo es evidente, pues haciéndose depositaria de los bienes de la gente, los usa para su enriquecimiento desmedido, procurando su propio beneficio en preeminencia sobre el cliente y dueño real del recurso. Después encontramos las estructuras políticas, los partidos, que necesitan de ese flujo nutriente, del dinero, para mantener su actividad. Están sujetos a los créditos de la banca y cogidos por ella. Sus deudas pueden condonarse subrepticiamente o ser exigida su cancelación, lo que les llevaría a la banca rota… Poderoso caballero es don dinero, ante él nos humillamos y claudicamos. Por otro lado, el mundo político tiene una estrecha relación con el mundo económico, compartiendo muchos intereses respecto a la actividad productiva y de empleo, cuando no de beneficios directos compartidos. También nos encontramos con que los países no son sistemas aislados sino que están inmersos en un conjunto amplio, en un sistema de interacción que irradia todo desde la transversalidad. Si vas en el barco has de remar en el mismo sentido, de lo contrario te tiran por la borda. El almirante (el capital) dirige y manda el rumbo y los capitanes (los gobiernos) a obedecer. El margen de maniobra es limitado, sobretodo una vez que el almirantazgo ha retomado el mando con más fuerza, si cabe, que antes de la crisis. Se les intuye decir: “Señor Zapatero, no se me mueva de la hoja de ruta para solucionar el problema, el señor Montoro sabe muy bien lo que hay que hacer por nuestros intereses y, si usted se desvía, crearemos opinión pública para largarlo del gobierno antes de lo que se piensa… señor Yorgos Papandreu, usted a obedecer y a ajustar su economía para que podamos volver a invertir con garantía de ganancia en su Grecia corrompida y debilucha. Entonces le daremos credibilidad... Si ustedes no hacen lo que se les dice, les retiraremos el crédito, el capital restringirá las inversiones y le ahogaremos económicamente…” ¡¡¡Han hablados los organismos internacionales que velan por el sistema!!! Entre líneas uno se pregunta: ¿Quién gana con la crisis? De momento el año pasado se incrementó el número de milmillonarios en dólares en un 27%, mientras el paro y la pobreza se dispararon en el mundo del trabajador, según algunas fuentes. Y uno piensa que, realmente, la están controlando ellos… ¿No la habrán planificado también?


Mientras tanto, el pueblo carente de criterio y de hábito crítico, se deja llevar por los medios de comunicación, por los periodistas especializados al servicio del dinero, por las gestión y administración intencionada de noticias para crear opinión y apoyar a los Berlusconi descarados, a esos especuladores hipotéticos que pescan en río revuelto y que, si es menester, lo remueven para sacar más peces.


Por otro lado, la ética y la moral se siguen apoyando en los mismos principios. Son los sustentados por una ideología política y religiosa, de componente histórico, que ha demostrado su inutilidad, su injusticia social, su interés exclusivo en todo lo que significa ganancia económica. La herramienta de la caridad reviste al ladrón de buena gente, de bondadoso y justo, cuando solo da las migajas que caen de su mesa. La caridad reparadora existe porque existe la injusticia.


Por último, entiendo que el poder del ser humano es su inteligencia. Hasta ahora han controlado el sistema educativo y creado cierto nivel de sumisión, de conformismo, de dejación de funciones y responsabilidades sociales en manos de los poderosos, de los inteligentes gestores de los recursos. Manos libres, pues, para hacer y deshacer, para gobernar y enriquecerse con el consentimiento, por activo o por pasivo, del ciudadano de a pie. Pero estas cosas actúan de revulsivo, crean conciencia ciudadana y despiertan las mentes dormidas. Querrán seguir adoctrinándonos en sus principios, pero la luz de la inteligencia no se apaga salvo con la mediocridad, el atraso y la ignorancia.


La solución sigue estando en nuestras manos. Primero hay que crecer en conocimientos, principios y valores justos. Desarrollar capacidades de discernimiento crítico, erradicar la ignorancia, crear voluntades y compromiso social responsable y después luchar por cambiar el sistema sin venderse al mejor postor. Los tiempos de los cambios violentos, de las revoluciones sangrientas, han pasado, pues en ellos se movían las masas por las sensaciones, por la visceralidad y las emociones que generan la injusticia, siguiendo a un líder carismático que, al final, con el ejercicio del poder, siempre traiciona los principios que iniciaron la acción.
Es el tiempo del cambio lento, continuo, profundo y personal, donde cada uno introyecte otros principios que se orienten a la mejora del ser humano de forma integral e integrado en su entorno. Solo desde una nueva conciencia social se puede hacer pivotar el ejercicio del poder hacia los intereses generales de los pueblos, hacia una ciudadanía de excelencia, libre y responsable desde la solvencia de su conocimiento. El crecimiento intelectual del pueblo tiene una alianza importante en las nuevas tecnologías, en los medios de comunicación no manipulados por el poder, en la libertad real de expresión sin someterse a intereses del amo. En ello estamos con Internet y los recursos que pone a nuestro alcance.


¿Conseguiremos alguna vez enfocar el mundo hacia una doctrina humanista y abandonar el materialismo salvaje del capitalismo?

sábado, 27 de marzo de 2010

Qué hacemos con la crisis (Parte I)



El devenir cotidiano de la vida política, social, económica, cultural, etc. en nuestra sociedad es preocupante. Los cimientos en que se fundamenta, hasta ahora, el sistema capitalista y de mercado libre, han fallado y se ha producido un seísmo de magnitud considerable. Para muchos, esos cimientos, no tenían al solidez que da la justicia social, ni los principios adecuados que permitieran la evolución del hombre en su faceta de desarrollo personal, tanto material como intelectual.



La defensa a ultranza de la capacidad autorreguladora del mercado, argumentada por el neoliberalismo, ha sido la clave para desprenderse del compromiso social que toda empresa debe tener ante los ciudadanos. Ello ha significado convertir el mercado en un mundo de depredadores económicos, donde los valores humanos pasan a segundo orden. El reino del mercado se ha impuesto, atentando contra los principios básicos de la soberanía popular, pues no ha permitido, o al menos ha minimizado, la influencia y el control de los Estados en sus actuaciones. La llamada ingeniería financiera, hija de la especulación y el cambalache, ha llevado al mundo a una crisis sin precedentes. La avaricia y la codicia de la banca, despreciando el valor de las personas y la idea de bienestar general, ha supuesto una desestabilización del sistema que ha generado un conflicto de poder entre el dinero (banca, multinacionales) y el poder formal (gobiernos).



Estamos, pues, en crisis. Pero… ¿qué es una crisis? Crisis es algo que se rompe y porque se rompe hay que analizarlo, pues se supone que ya no sirve de la misma forma. Nos obliga a pensar, por tanto produce análisis y reflexión. Algunos entendidos comentan que, para los chinos, se expresa en la unión de dos ideogramas uno que significaría peligro, y otro, y de ahí el motivo para estar esperanzados, que significa oportunidad. Por tanto, crisis hace referencia a un momento de ruptura en el funcionamiento de un sistema, un cambio cualitativo en sentido positivo o negativo, ofertando la oportunidad de tomar decisiones para eliminar el peligro.



En otro sentido y en función de su calado, podemos hablar de crisis coyunturales y crisis estructurales. Las coyunturales están siendo periódicas, cíclicas, y dependen más de causas ajenas a la estructura, a aspectos azarosos o puntuales que se presentan de forma imprevista, aunque siempre tengan cierto componente estructural. Las estructurales ponen en entredicho el funcionamiento del propio sistema, pues lo que falla son los mecanismos de afrontamiento de éste para dar respuesta a las demandas que se van presentando en el proceso evolutivo. Es decir, es una crisis de los órganos y de la estructura que sustenta el sistema y su interacción inter e intragrupal.



En nuestro caso se ha producido una clara crisis estructural, que pone en cuarentena al sistema económico y político que nos gobierna. Para mí la clave está en la desregulación, o mala regulación, del mercado financiero, de lo que se han aprovechado para sacar pingües beneficios, sin importar la trascendencia de sus decisiones, y de la propia filosofía capitalista que se fundamente en el valor del capital, del dinero.



Por tanto, es el momento, la oportunidad, de tomar decisiones drásticas que eviten el peligro, para que no se repitan y, a la vez, minimizar su efecto. Ello llevaría a asestar un golpe decisivo a los responsables, a crear nuevas estructuras que consolidaran un mejor funcionamiento, a revisar todo el sistema para ver dónde ha fallado y tomar las medidas estructurales pertinentes, que modulen y definan otra organización de mayor solvencia y justicia. El tobogán de la codicia corporativa debe dar paso a un orden equilibrado donde el ser humano sea el eje sobre el que pivote toda la actividad económica y social.




Pero no hay agallas. Mejor dicho, no ha habido agallas, pues ya es tarde, o casi tarde. El sistema se ha recolocado y el protagonismo, la iniciativa, ha pasado al mercado de nuevo. Ahora, tras haberlos sacado del atolladero, han retomado su poder y el control del dinero que los gobiernos le ofrecieron para salir de la crisis y se siente poderosos. Su capacidad de influencia se ha restituido y se atreven a amenazar y dar lecciones a los propios gobiernos sobre qué deben hacer para superar la crisis. El dinero vuelve a circular bajo el control de la banca. Como es lógico, bajo su criterio, lo que hay que hacer es reforzar el sistema para poder seguir especulando. Mantener y consolidar las estructuras de gestión económica desde la perspectiva global, para poder seguir con el dominio de las finanzas mundiales. A ello juegan los gobiernos y las ideologías afines, que les protegen.



Creo que se está perdiendo una excelente oportunidad y, de no considerar la crisis desde la perspectiva estructural, estamos condenados a repetirla y seguir con la injusticia y la debacle administrativa que gestiona los intereses mundiales.



No ha habido capacidad de diagnóstico precisa. No se ha sabido o querido delimitar cual ha sido el verdadero motivo de la crisis y, en todo caso, no hubo valentía de acometer las medidas precisas para cambiar el sistema y adecuarlo a los nuevos tiempos y a los intereses generales de la ciudadanía. Cuando un gobierno, en lugar de exigir responsabilidades y castigar a los culpables, acaba rescatándolos con los recursos públicos por su linda cara, sin ninguna contrapartida de peso, no hace más que darles alas y reforzar su poder, pues entienden que sin ellos no es posible la supervivencia del sistema y los gobiernos no están por hacer cambios y aventurarse a la debacle… Más vale malo conocido que bueno por conocer.



Era, o es aún, una excelente oportunidad para cambiar el sistema, para reorientar la actividad pública, empresarial y financiera hacia objetivos más justos y humanos, más razonables y encauzados a la mejora de la vida y el desarrollo personal del ciudadano como individualidad que comparte existencia con sus semejantes.


domingo, 21 de marzo de 2010

Ocurrencia 16 (Creciendo con las vivencias)

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“Lo que desarrolla al hombre no es lo que vive, sino cómo lo resuelve”.

Muchas veces nos planteamos cómo pueden ser tan distintas dos personas que han pasado por las mismas circunstancias. Dos hermanos, de los mismos padres, criados de forma similar en un mismo hábitat, resultan ser muy diferentes.

Podríamos entender que un mismo hecho debe tener la misma incidencia en la educación de un sujeto. Nada más lejos de la realidad. El hecho en sí mismo es un estímulo que nos da la oportunidad de vivir y resolver una determinada situación, aquella que se nos presenta. De aquí la dificultad y complejidad de un proceso educativo y/o formativo solvente.

Pero lo que realmente nos enseña, lo que nos hace crecer y conformar una determinada personalidad, un estilo y forma de acometer los problemas, una actitud ante la vida, en suma, un posicionamiento ideológico, actitudinal y conductual, es la forma en como hemos ido resolviendo las vivencias.

Cuando nos enfrentamos a una situación conflictiva, y no la resolvemos adecuadamente, puede quedar un trauma o frustración psicológica que nos marca y condiciona las conductas futuras, en todo o en parte. Pero si la respuesta ha sido la adecuada el problema, o situación conflictiva, ha quedado resuelto y habremos aprendido de la experiencia, lo que implica un desarrollo.

Por tanto un mismo problema mal resuelto es frustrante, castra la evolución y desarrollo, mientras que una adecuada respuesta que lo solucione, nos permite adquirir conocimiento y capacidad de solventar esa y situaciones similares.

Podemos pensar, entonces, que una situación conflictiva, más que un peligro, es una oportunidad de cultivarnos, de desarrollo personal. Al fin y al cabo la propia vida es un campo de aprendizaje donde, día a día, vamos adquiriendo experiencia y conocimiento. El miedo, producto de la inseguridad y desconocimiento ante una situación complicada, debería ser sustituido por una actitud de alerta y disposición para acometer el problema sin temor a las consecuencias, sino con la expectativa de resolución y, en todo caso, de aprender de la experiencia, sea cual fuere el resultado del intento de resolución. Nuestro aprendizaje se produce mediante la valoración final de la respuesta y sus consecuencias. El feedback, o retroalimentación, nos dará la información que nos permita evaluar la idoneidad de la conducta ejercitada.

En este sentido, creo que la clave está en el sistema de afrontamiento de los problemas. Sin descartar la elección contingencial para cada caso, es decir, según que circunstancia cabe un sistema de afrontamiento, es aconsejable que, en principio, sea el sistema de afrontamiento directo el que prevalezca. El afrontamiento directo implica una disposición para resolver el problema definitivamente, para dar respuesta, a la circunstancia que se presenta, de forma eficaz. En contraposición, el escape-evitación solo es aconsejable ante una circunstancia que no podemos resolver con los recursos de los que disponemos y estamos sobrepasados por la demanda. En el convencimiento de que es una situación puntual, difícilmente repetible o, al menos, es evitable en un futuro. Si el león te va a comer en plena selva, corre y escapa. Pero si trabajas allí, procura tener medios adecuados para neutralizar ese peligro la próxima vez.

En suma, para facilitar nuestro crecimiento personal, nuestro desarrollo, es conveniente ver en cada vivencia una oportunidad, más que un peligro, aunque ambas cuestiones se manifiestan a la par. Es la ocasión de dotarnos de recursos para resolver la situación de forma definitiva y evitar la amenaza hoy y siempre.

LA VIVENCIA NO ES LO MAS IMPORTANTE, SINO COMO LA RESOLVEMOS.


martes, 16 de marzo de 2010

We are all one (Subtitulado Español)


Todos somos uno.

En mis últimas entradas he andado reflexionando sobre el tema de la política y la gestión pública, el sistema y sus incongruencias, buscando la puerta que nos lleve a un nuevo orden en la relación social más justo y más sostenible en el tiempo.

Una amiga me ha remitido este video sacado de youtube.com. Me ha parecido un excelente colofón a todo lo que he intentado transmitir en mis reflexiones. Mi conclusión es que todos somos la misma cosa, formamos un sistema interactivo que se mantiene en equilibrio para seguir subsistiendo, pero que si alguien lo agrede acabará por ser eliminado mediante su desajuste o desacople y arrojado del sistema. Nosotros desapareceremos, pero la tierra, con su deterioro, persistirá aunque sea maltrecha. En nuestras manos está evitarlo…

"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra". Eso dice el Génesis en su capítulo I.


Cómo pudo Dios dejar a cargo de la tierra a un desalmado, un egoísta avaricioso desequilibrado que solo pensaría en explotarla y destruirla en beneficio propio. Y me pregunto si la Biblia no la escribiría un hombre prepotente y codicioso, megalomaniaco, con ansia de poder, para justificar las barbaries que el hombre cometería a lo largo de los tiempos.


Dejo que sea el video quien hable y espero que os despierte las sensaciones que ha provocado en mí… Esta sociedad nos separa cada vez más de nuestras raíces, de la madre tierra. Creo que debemos volver a encontrarnos con ella desde un punto de vista racional y emocional.


viernes, 12 de marzo de 2010

NUNCA MÁS!!!






Ayer, al estar de viaje, no pude colgar mi pequeño homenaje a las víctimas del 11M. Hoy quiero hacerlo, sobre unas fotos del monumento de Atocha, tomadas en mi último viaje a Madrid.

Quiero mostrar mi más sincera solidaridad con las víctimas y ofrecer mi homenaje a quienes, con su sangre y su dolor, nos abrieron más los ojos ante la injusticia y la obsesión integrista del fanatismo. Hablo de las víctimas nuestras, de las del 11S en Nueva York, de las inglesas del 7J y de todas las victimas que se han ido acumulando a lo largo de estos años como consecuencia de la irracionalidad y de la intransigencia de todos los signos. Irak, Pakistán, Afganistán, Bali, Argelia, Marruecos, India y un largo etc. han sufrido y siguen sufriendo actos terroristas. Es la bola de nieve que se va gestando y que ya se ha llevado por delante, de una u otra forma, a miles de personas a lo largo y ancho del mundo. Situación que parece no tener fin.

También quiero expresar mi repulsa por la utilización partidista del gobierno en ese momento, dando información errónea y responsabilizando del atentado a otros autores distintos. Durante un largo periodo de tiempo sentí vergüenza ajena al ver cómo se estaba tratando el tema desde la perspectiva política e informativa. Lamentable e indigno espectáculo, carente de la sensibilidad que requería la situación. No diré más para no empañar mi homenaje.

Quienes me leéis y conocéis, sabéis que detesto la violencia, que creo en la razón y en el ser humano como portador de valores para desarrollarla e instrumentalizarla, con objeto de mejorar la convivencia. Entiendo la palabra como útil para el acercamiento y nunca para la confrontación, pues el ser humano está abocado, si es inteligente, al encuentro para construir un mañana igualitario y de desarrollo personal y colectivo, en contraposición a la violencia impositiva, castrante de la evolución humanista.

Rechazo las posiciones e ideas que potencian o protegen el uso de la violencia y, al amparo de textos y principios anacrónicos, que fueron conformando imperios del pasado para someter a los pueblos incultos y sumisos, pretendan imponer formas de entender la vida y las relaciones humanas desde la asimetría y la irracionalidad de interpretaciones subjetivas de esos textos, evitando que el ser humano se desarrolle libremente, como vasos comunicantes con sus semejantes, para crecer todos juntos.

Quien en nombre de su Dios derrama sangre de otros seres humanos, está ofendiendo a ese Dios. Pues esos seres humanos también fueron creados por Él. La megalomanía de algunos dirigentes religiosos y/o políticos que se autonominan portavoces celestiales, tendrá su castigo en el caso de que ese Dios suyo exista, pues le pedirá cuentas por haber eliminado a gente que Él mismo creó. La dinámica histórica ha camuflado las guerras económicas, y expansionistas del poder, como portadoras de valores para trasladar a otros pueblos, de sembrar la verdad divina y llevar a los hombres al justo camino… ¡Qué barbaridad!

Estos hechos y algunos otros, son los que le hacen pensar a uno que, definitivamente, dios no existe (pongo dios con minúscula, pues hablo de mi creencia, para ellos será en mayúscula). De existir, pienso que lanzaría contra esta gente el azufre del infierno por atentar contra su creación, por adjudicarse su representatividad, por utilizarlo para sus intereses de grupo o de poder, por alienar a los pueblos desde el ostracismo involutivo y castrar su crecimiento personal, intelectual y espiritual mediante consignas de pastores, sacerdotes, curas, imanes, rabinos, etc. hasta dejarlos en la ignorancia supina, que se desprende de la abolición del criterio propio y del libre albedrío.

Si dios existiera, habría que alabar su creación tan diversa, tan inmensa, para que desde todos y cada uno de los puntos de esa creación se produjera la confluencia entre los seres humanos en una verdad absoluta que desvelara, comprensible y racionalmente, la verdad de la vida, vista desde la mente abierta, desde la comprensión y la necesidad de apoyo e intercambio de experiencia, razonamientos e ideas, que lleven, o acerquen, al ser humano a la perfección. El hombre, desde su simpleza, finitud y levedad, tendría que ir incrementando la compresión del mundo mediante su desarrollo personal, para ir aportando su alícuota parte al crecimiento colectivo. Esa perfección no tiene nada que ver con la doctrina integrista, que se fragua para sostener la involución y evitar el desarrollo de la gente, para aglutinar el poder en la clase dominante, económica, ideológica o religiosa, y someter desde la alienación, como ya he dicho, a los pueblos y su gente, a través de la miseria y la necesidad. Los dirigentes que estén libres de pecado que tiren la primera piedra.

Si dios es el orden que sustenta el caos incomprensible del propio cosmos, habrá que llegar a él mediante la ciencia, el conocimiento, la razón y la vivencia de las emociones de la psique y su aplicación en la vida. Mientras más conocimiento tenga el hombre más cerca estará de él… Pero este dios, que no creó el universo como se dice, que, en lugar de crear al hombre a su imagen y semejanza, fue creado por éste, a su propia imagen y semejanza, para ser manipulado por las fuerzas del poder en beneficio propio; este dios, amigos míos, solo es una idea bajo mi punto de vista. En ese sentido estoy con Nietzsche.

Ojalá la muerte de tantos inocentes nos permita estas reflexiones que nos lleven a la verdad crítica de la vida, dando paso a una etapa de más justicia, desarrollo espiritual o intelectual y entendimiento entre los pueblos. La intelectualidad de las distintas culturas o civilizaciones, tienen la obligación de neutralizar los movimientos alienantes, que se dan en cada caso, para reivindicar y potenciar la libertad responsable de los pueblos. Ellos deben sembrar el interés por el conocimiento y ayudar en ese desarrollo, aunque tengan que renunciar a sus prebendas de clase.

Si ello se consigue, la sangre derramada no será en vano… Mi homenaje se ha convertido en un alarido de rabia e indignación, controlado y racionalizado, para no perder la esperanza en el futuro y en la gente que lo ha de decidir.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El papel del Estado en el tránsito hacia un nuevo sistema.


He planteado en otras entradas cómo el poder se ejerce desde la sombra, desde la manipulación y amenaza soterrada del dinero, de la inversión y del desarrollo empresarial. Se amparan en la fuerza que da la información, los medios de comunicación y el dominio sobre la mayoría de ellos, para imponer, sembrar o diseñar las ideas que sostengan un orden afín a las políticas monetarias, en las que atrapan a los gobiernos mediante el chantaje de la deuda, de la retracción inversora o de la deslocalización empresarial, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo. El sistema próspero y estable del capital se convierte en incertidumbre, desasosiego y preocupación cuando queda en entredicho… ellos se encargan de sembrar y cultivar la idea y el miedo consiguiente, lo que hace que se imponga el egoísmo y se eviten las situaciones de cambio por la inseguridad que generan.

La cuestión está en comprender que estamos, ante todo, en un sistema democrático. Entendiendo por tal que la soberanía radica en el pueblo, y se ejerce mediante el voto. El voto decide quien gobierna, pero no quien es el dueño de los dineros, que desde la sombra ejercen su poder. Si el ciudadano es soberano, quiere decir que todo ha de estar a su servicio, incluido los medios de producción, la tierra (cuesta pensar que la tierra tenga dueño, cuando estaba antes que nosotros) y los sistema de gobierno, que deberían estar enfocados a anteponer los intereses generales a los particulares.

Si todos nacemos desnudos, cargados de potencialidades a desarrollar y con el mensaje genético de descubrirlas, lo lógico es que se nos faciliten los recursos para hacerlo y den las mismas oportunidades y, a la vez, el mismo influjo sobre lo que el entorno pone a nuestra disposición para ejecutarlo, es decir, para vivir.

Esto nos lleva a entender el Estado como una alianza entre iguales, entre los ciudadanos, que mediante el voto y el respeto mutuo, basado en unas normas de convivencia manifestadas en las leyes, acuerdan elegir a sus representantes para que, en su nombre, ejerzan el poder y tomen las decisiones adecuadas para el buen gobierno del país. Por tanto, no hay cosa más digna que gozar de la confianza del conjunto de los ciudadanos para ejercer la responsabilidad de gobierno.

Hay una realidad incuestionable, es la igualdad inicial de todos los seres humanos. Lo justo sería seguir manteniendo a lo largo de la vida esa premisa. Pero no, alguien se adueñó de los bienes y recursos necesarios para subsistir, y sometió a los demás, a través de la necesidad de satisfacción de sus demandas básicas para sobrevivir, que al fin y al cabo es el mensaje prevalente que llevamos en nuestro interior, la supervivencia de la especie. Con ello jugaron y juegan los dueños de los recursos. Dichoso el que nace entre los poderosos porque será poderoso, y pobre del que nace entre los pobres porque será pobre. Como dicen Les Luthiers: “El que nace pobre y feo, tiene muchas posibilidades de que al crecer… se le desarrollen ambas cualidades”.

En este caso, los recursos de la tierra pueden estar en manos de unos cuantos, pero no son suyos, sino de la sociedad en su conjunto y de todo ser viviente que la habita, que son los hijos reales de la tierra fraguados a través de los tiempos. Es más, ni siquiera de ellos, sino de la madre naturaleza que los ofrece como nutrientes para que subsistan todas las creaciones. En ese sentido el gestor del recurso, el “dueño” actual, debería comprender que lo tiene, digamos, en arrendamiento para gestionarlo y hacerlo producir por el bien del conjunto social. Él es un advenedizo que, cuando nació, llegó en cueros, igual que todos. Por tanto, todo gestor de recursos debe tener un compromiso social que justifique esa gestión, sin olvidar que esa actividad ha de ser sostenible en el tiempo para no agotar los recursos de la naturaleza, por tanto, conjugando producción y consumo de forma racional. El no cumplimiento del contrato de compromiso social implicaría su desautorización para seguir gestionando el recurso.

En nuestra cultura es complejo, no solo de hacer esto, sino aceptarlo por parte de muchos, pues entiende que su capital, fraguado con el trabajo y sudor de otros, es legítimo en tanto las leyes, aunque fueran injustas, se lo han otorgado al darle mayor incidencia en la producción al factor dinero que al factor trabajo. Que sus tierras fueron conquistadas al enemigo por las armas o, en su defecto, compradas con la explotación de otros recursos identificados en la variable anterior.

En conclusión, si el Estado se fragua por acuerdo entre iguales para organizar y distribuir las riquezas materiales e intelectuales que produce la sociedad, buscando el bien general, lógico es que sean sometidos todos los componentes de esa sociedad a los designios de los gobernantes. Estamos hablando de gobernantes de buena voluntad, dignos de la confianza de aquellos que se la han de otorgar; es decir, de los ciudadanos votantes.

Para ello tenemos que tener políticos competentes, honrados y con las ideas claras de servir al colectivo social en lugar de al señor de los recursos. Un contrato social, o compromiso social, que determine los principios y valores que han de prevalecer para poder estructurar una sociedad orientada a esta filosofía. Unos ciudadanos, maduros y formados, libres de injerencias y manipulación que sean capaces de identificar y otorgar su confianza a los representantes adecuados. Unas constituciones o leyes que defiendan al ser humano en desarrollo antes que a la propiedad privada de los medios de producción. Que acepten la idea de la privacidad de los medios siempre que estos estén al servicio del bien común y su dueño sea un gestor competente y beneficioso para la colectividad.

Para ello el Estado debería controlar los recursos básicos, como la educación, la sanidad, las fuentes energéticas, el mantenimiento de las vías de comunicación, la alimentación, el agua y todos aquellos recursos que incidan en la sostenibilidad y mejoramiento del sistema. Este ejercicio es de los gobiernos, que son los elegidos y representantes de la soberanía popular. Si no lo hacen bien, a las siguientes elecciones a la calle.

Pero… ¿Qué sociedad es capaz de asumir la responsabilidad de elegir a sus representantes con acierto? Primero habrá que cambiar esta civilización en sus principios, pues es bien sabido que tenemos los políticos que merecemos, ya que estos son hijos de la misma sociedad que el resto de ciudadanos, de esos ciudadanos que defraudan al erario público, que chalanean, manipulan, engañan y tienen las mismas conductas punitivas que sus políticos.

Para crear, pues, un Estado que gobierne el timón del barco en el tránsito hacia un nuevo sistema más justo, solo se hará cuando cambie la mentalidad de todos y cada uno de nosotros, tomando conciencia de ello y aglutinando y compartiendo en nuestro interior los valores y principios que lo sustente. En este tránsito, o nos acompañan nuestro políticos o los mandamos al garete.

Una vez más me ando en la utopía, pero la utopía es el punto al que nunca llegaremos, aunque siempre caminaremos hacia él. El horizonte al que pretendes llegar, pero cuando llegas al punto previsto ves que hay otra vista tentadora más lejos, otro horizonte. Lo importante es el camino que has hecho o que vas haciendo.
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domingo, 7 de marzo de 2010

Gracias a todos y todas.


Acabo de darme cuenta de que, el contador de visitas que instalé en junio pasado, ha superado las 10000 visitas y las 16500 páginas consultadas. Son 9 meses. A la vista de ello me he parado a sacar algo de estadística y evaluar la repercusión del blog, que aun siendo modesta, me llena de satisfacción al ver cuantos amigos y amigas he ido recogiendo por este mundo bloguero.

Durante los nueve meses he colgado 84 entradas, a las cuales se han realizado 2140 comentarios, lo que significa una media de 25,47 comentarios por post. Esto quiere decir que el 21% de los visitantes dejó su comentario.

Me han visitado desde más de 50 países distintos y más de 250 ciudades, aparte de las que se escapan del sistema de control. Lógicamente, es España el país de más visitas (6599), seguido de Venezuela (529), México (444), EE.UU. (401), Argentina (298), Uruguay, Colombia, Perú… todos ellos superando las 100 visitas holgadamente, y un amplio listado que no es reproducible por su extensión. Por último se han registrado como seguidores del blog 82 personas y yo sigo habitualmente 58.

Por todo ello, quiero agradeceros vuestras visitas para conocer y compartir mis escritos, donde voy plasmando mis ideas y reflexiones. Pero especialmente quiero agradecer vuestros comentarios, que han dado más consistencia a lo que expongo, en base a la diversidad de visiones que lo enriquecen.

Gracias por estar ahí y, en muchos casos, contar con vuestra amistad virtual. Espero seguir compartiendo mi visión de las cosas con todos los que quieran asomarse a mi ventana, esta ventana respetuosa con todas las posiciones, abierta desde Málaga, por donde se vislumbra un mundo diferente, aún siendo el mismo que tenemos todos.

jueves, 4 de marzo de 2010

De noble arte a oficio de la política. (Parte III) (Conclusiones)


Ya me toca concluir. Gracias por vuestras interesantes aportaciones que han servido para clarificarme aún más.
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Estamos en el resultado de un proceso histórico y dinámico, con todas sus variables, que ha determinado la situación y el equilibrio de fuerzas entre los diversos poderes que rigen la sociedad. No olvidemos el poder del dinero, de la clase social dominante, de la religión con sus proclamas éticas y morales, de la ley emanante de una constitución peleada y, a veces, burlada y usada por los que no la apoyaron, de las ideologías políticas... Un marco complejo de relación, donde las alianzas soterradas se sospechan pero no son confirmadas con precisión. Se juega a varias bandas por parte de los poderes fácticos.

Es bien cierto que todo grupo humano ha de tener unas normas, leyes, principios y valores que sustente la cultura de esa sociedad para garantizar unas relaciones estables y adecuadas. La cuestión sería cuáles han de ser esas normas para que hagan más justa la relación social. Dónde priorizamos el esfuerzo y la atención de los gobiernos.

El poder se basa en la asimetría, y esta es reconfortante para el poderoso; es más, la erótica del poder se presenta por la ascendencia de un sujeto sobre otros al ejercerlo. Por tanto, el poder no se entrega fácilmente; se arrebata por la fuerza de la violencia o de las urnas, según sea el caso. Pero una vez llegados al poder, los nuevos elementos caen en la misma dinámica y toman los beneficios que se han creado para el rol del poder clásico, incluso las conductas de los sustituidos pueden ser copiadas como pautas de ejecución. El rol de ese poder se modifica muy poco.

Por otro lado, hay un hecho perceptible a primera vista. Se trata del envalentonamiento del mundo y de la ideología capitalista, tras la caída del comunismo. Este hecho le ha dejado con las manos libres y sin alternativa ideológica consistente y capaz de cambiar su sistema funcional. Lo curioso es ver el proceso de evolución del idealismo al servicio del pueblo, hasta convertirse en poder económico homologable con el capitalismo. El caso de Rusia es evidente, donde, los intereses económicos y de grupos, han llevado a la creación de una estructura capitalista sospechosa, hasta ubicarla en el ejercicio del poder.

Se han perdido los valores de justicia social. Se ha modificado el contrato social, si alguna vez lo hubo, que vincula tácitamente a los ciudadanos, y se ha hecho prevalecer los intereses particulares de grupos de poder sobre los generales de la ciudadanía. Prima el dinero sobre los derechos civiles. Afloran las conductas de competitividad salvaje y se pretenden la supervivencia, en plan Darwinista, del más fuerte, sin importar la solidaridad ni el desarrollo de valores humanos, a los que se alude como recurso demagógico para perpetuarse en el sistema. O sea, lo de siempre pero con otra faz.

Se crea y establece, en la sombra, un estado supranacional que es gestionado indirectamente por el dinero, por los sujetos que lo representan y que conforman las multinacionales. Su objetivo es liberar el mercado para controlarlo y dejar a los gobiernos en evidencia, responsabilizándolos de todo lo malo haciéndolos chivos expiatorios para el pueblo, mientras que ellos se marchan de rositas con los bolsillos llenos. Los medios de comunicación son su arma para convencer y manipular a la opinión pública, intentando que la gente tenga cada vez menos capacidad de crítica y asuma la de los medios sin cuestionarla.

Eso sí, su política económica es muy coherente, basada en la asimetría y la prevalencia de la plata sobre el ser humano, este se ha de someter al poderoso don dinero para poder satisfacer sus necesidades más básicas. Aquí queda atrapado. El mensaje social por excelencia, con respecto al progreso, es tener más cosas, ser más pudiente, y disfrutar de la cultura del bienestar, obviando el desarrollo interior e intelectual.

Resumiendo:

  1. El poder está en el dinero, que ejerce de motor de la sociedad.

  2. Lo importante son los bienes materiales.

  3. El objetivo de la sociedad está en producir esos bienes materiales a través de la actividad empresarial, y el ser humano está al servicio de la empresa.

  4. Existen órganos de poder transversales que conforman supraestados e injieren en el gobierno para sacar beneficio e imponer su política.

  5. Las decisiones políticas están cada vez más sujetas a los condicionantes externos y a las decisiones de los organismos y grupos de poder internacionales.

  6. El político debió abandonar su idealismo para convertirse en ejecutor de negocios y administrador.

  7. En la formación y educación no se busca el desarrollo individual del sujeto dentro de la colectividad, sino su adecuación al sistema…

  8. En estas circunstancias caben pocas variables políticas, quedando un estrecho margen de actuación para los partidos que opten al gobierno.

Entonces… ¿qué hacer? Yo creo que lo importante es crear conciencia individual y colectiva, de cuales han de ser las conductas políticas y sociales adecuadas para la evolución del ser humano en una era del conocimiento y desarrollo personal. Queremos saber para comprender, queremos pensar para deducir, queremos tener principios y valores que potencien al hombre libre y responsable sobre cualquier otra cuestión. Es cierto que estamos en una crisis de valores, y cuando esto se da es porque los viejos valores ya no sirven en esta era de la información y el conocimiento. Ello no quiere decir que se tiren por la borda, sino que se sometan a una criba, a una revisión, duela a quien duela, pierda quien pierda, para seleccionar los válidos y encontrar otros nuevos que los complementen.

Esta sociedad perversa, poseída por la codicia, la insolidaridad, el materialismo y el egoísmo tiene que dar paso a otra más justa, más capaz de ofrecer oportunidades a todo el mundo, sin distinción. A concebir el ser humano como universal, obviando fronteras y otras trabas interesadas que se han ido implantando a lo largo de la historia en beneficio de las clases dominantes, que son las verdaderas opositoras al desarrollo integral de la sociedad, las que plantean la mayor resistencia al cambio que agreda o cuestione su poder. Las fronteras se crearon como muro de contención y defensa de los intereses colectivos de los estados, considerando que los estados eran posesiones de sus dueños y señores, de los dirigentes, reyes y gobernantes. Separaron a los pueblos, a su gente, y los enfrentaron en beneficio de los intereses de unos pocos. Para mí, crear fronteras es aldeanismo, romperlas es universalidad.

El cambio que se necesita no es un cambio de partidos políticos solamente, de volver a la concepción de la política como el arte de servir a los intereses generales de la ciudadanía, sino un cambio de filosofía de vida, un nuevo espíritu de los tiempos o, como plantearon los pensadores alemanes del siglo XIX en su concepción hegeliana, un nuevo “zeitgeist” que cambie los principios y valores que frenan nuestro desarrollo y permita otros valores más universales, que consoliden un nuevo marco de relación social basado en la concepción universal y humanista del hombre y de la sociedad, que busque el perfeccionamiento personal de los seres humanos. Es un largo camino que se ha de ir fraguando en el día a día, desde la conciencia libre de los hombres y mujeres, basada en la evolución del conocimiento, del uso de la razón y de los principios que generen y potencien el acercamiento llano y sin prejuicios entre la gente y los pueblos. Un camino que nos lleve al encuentro con la propia naturaleza.

No quiero dejar de referirme, en último término, a la irrupción de integrismos religiosos que nos retrotraen a tiempos pretéritos de sumisión y obediencia, de alienación y anacronismo ideológico, que solo pretenden la anulación de la conciencia individual y la imposición de mecanismos de represión interna, renunciando a la libertad responsable que eleva la espiritualidad y el intelecto del ser humano.

Mientras tanto, uno se cuestiona si este modelo social en el que vivimos no es el menos malo de los posibles en este momento y si vamos por el buen camino para el correcto cambio.

lunes, 1 de marzo de 2010

Padre, confieso que he pecado. (Poema)


Los que ya hemos pasado el medio siglo somos de una generación singular, nos educaron en principios anacrónicos, con temas tabúes, como el sexo. El pecado de malos pensamientos era confesable de forma habitual. El sexo era pecado, no solo el practicarlo sin el permiso divino, sino solo el pensarlo.

Este poema, que entremeto entre mis reflexiones políticas, es el producto de la candidez de un niño que descubre el deseo carnal y después se atormenta por ello hasta confesar tres veces que ha pecado de pensamiento. Es un grito contra la represión sexual que se practicaba en los años del antiguo régimen hasta términos inconfesables. ¡Cuántas disfunciones sexuales produjo esta desinformación y mala educación en un tema de tanta importancia¡ De aquellos polvos, (perdón por lo de polvos, jajaja) tenemos estos lodos. Los niños andaban reprimidos y ellos disfrutando perversamente de la pederastia en muchos casos.


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Padre, confieso que he pecado.
A través de la pupila de mis ojos
buscando el tímido placer adolescente
del cuerpo de una joven incipiente
hoy voló mi pensamiento.

Sentí mi cuerpo hierático en deseos
augurando la fragancia de su pelo.
Sus pechos enfáticos de anhelo
llamaban a mi puerta de inocente.

Mi sangre enloquecida
fluyó por caminos inconfesos
hasta elevar en los aires del amor
miembros pecaminosos y perversos.

La carne me llamó desesperada
y yo dócilmente obedecía
haciendo volar mi pensamiento
a caballo de mi libre fantasía.

Más ella se perdió difuminada por la esquina
dejando mi conciencia avergonzada
sumida en el pecado y en la nada
trémola de eterna perdición
en el amenazante averno con su llama

Padre, pequé de pensamiento,
lascivo, de libido perverso
y mi inocente espíritu ya ha muerto.

Padre, no quiero morir con el pecado
le pido que me lleve a su buen puerto
que salve mi alma de la carne
y el deshonesto pensamiento.
Después de arrepentirme por tres veces
espero al fin quedar absuelto.

Pero fue algo que surgió de dentro
de natural manera, sin reparar en ello
amparado en mi propio crecimiento.
Y entonces me pregunto en desconcierto
¿ y si por huir del pecado ya estoy muerto?

viernes, 26 de febrero de 2010

De noble arte a oficio de la política. (Parte II) Por dónde andamos.


Con la caída del muro de Berlín y la desintegración de URSS se evidencia el triunfo de las tesis del llamado mundo capitalista. Su sistema de ordenación social se impone y el neoliberalismo que sustenta sus planteamientos se expande y afianza. Las constituciones de los países democráticos (occidentales) determinan las normas y leyes que rigen los estados garantizando el poder del libre mercado y, por ende, del dinero. En este proceso queda trabada, bajo mi punto de vista, la verdadera democracia, que implica equidad, justicia distributiva, igualdad y respeto al ser humano por encima de cualquier otra consideración, en contraposición a las desigualdades e injusticias que implica la carrera desenfrenada por el dinero y la riqueza material. En suma, la empresa al servicio del ciudadano y no el ciudadano al servicio de la empresa. El tipo de contrato social debe ser modificado y desarrollarse otro espíritu de los tiempos que sea más humanitario y menos centrado en lo material y en los beneficios empresariales.

Pero las alianzas económicas, ideológicas y militares han solidificado una dinámica perversa donde el ciudadano y los propios estados, quedan atrapados en políticas de claro beneficio empresarial, que es el que prevalece en el mundo económico occidental y el que se va implantando en la mayoría de los países del entorno, hasta diseñar el proceso de globalización, que pretende romper fronteras para movilizar el capital y el comercio, pero manteniendo las diferencias sociales y las leyes laborales de los países pobres, donde les es fácil la explotación de la mano de obra barata y de la infancia, con lo que se incrementan considerablemente sus beneficios. Ello hace relativamente sencillo la deslocalización empresarial y la negociación y/o amenaza a los gobiernos de los distintos países para conseguir beneficios fiscales, subvenciones, etc, en contrapartida a las inversiones que lleven a la creación de puestos de trabajo.

Por otro lado, afloran los “yuppies” (Jóvenes Universitarios Profesionales Independientes Ejecutivo) con un empuje basado en la búsqueda del éxito económico y empresarial, como instrumentos del capital y de la empresa para imponer una dinámica de desarrollo agresiva y de pocos escrúpulos. La moral y la ética económica y financiera se van al garete, si lo hubo alguna vez, y solo vale el éxito económico sin valorar las consecuencias humanas de la tropa que queda abatida en la campaña. La riqueza no mira a la pobreza, salvo para sentirse más poderosa y fuerte.

De aquellos polvos de los años 80 vienen estos lodos con los que los neoconservadores y los neoliberales, al unísono, defienden el mercado libre como única alternativa de desarrollo económico y crean la argamasa que lo sostiene en base a la codicia, la avaricia y la falta de ética y de compromiso social con el ciudadano, como se ha visto en la génesis y tratamiento de la crisis. Aborrecen el intervencionismo de los gobiernos alegando la capacidad autorreguladora de los mercados, pero no dicen que los mercados los manejan ellos y, jugando con su dinero, se permiten levantar o hundir las empresas que les interesan. El mundo empresarial ha sabido rodearse de gente competente en el manejo de la economía, la sociología, la política, la comunicación y todas aquellas artes y paradigmas que pudieran interesarles para consolidar su poder. Veamos:

La economía se maneja desde la especulación y la llamada ingeniería financiera, creando estructuras y entramados empresariales que, muchas veces, movilizan el dinero sin producir bienes o servicios, hasta enriquecerse sin trabajo productivo, sino con la astucia que provoca los movimientos bursátiles y de mercadeo empresarial. Si los principios que han movido a los grandes cerebros de la ingeniería financiera, se hubieran centrado en el desarrollo y el bienestar del ser humano y los estados hubieran jugado a la justicia social y a erradicar la miseria y el hambre de este jodido mundo, ya estaría todo resuelto. Pero el problema está en que los grandes gurús de la economía no sirven al ciudadano, sino a la empresa, a las multinacionales, a la banca, que son los encargados de gestionar los medios de producción.

Desde el punto de vista sociológico, han sabido determinar cuales son las motivaciones que tienen los sujetos para el consumo, para satisfacer sus necesidades básicas sin ir más allá, dónde están su miedos y sus debilidades, cómo crear sujetos alienados que se evadan de la realidad y la autoimplicación ante los problemas, dejando en el tejado ajeno la responsabilidad. Denles Cristianos Ronaldos, Mesis y grandes figuras del deporte competitivo y se proyectarán en ellos para satisfacer sus frustraciones del día a día. Han labrado el egoísmo y la codicia, la insolidaridad y el desafecto como valores sociales. El marketing lo han instrumentalizado como un elemento de maximización y minimización de aquello que les interesa reseñar para incrementar sus beneficios.

Pero sobretodo, han sabido adueñarse de los medios de comunicación. Compraron prensa, radio y televisión y establecieron estrategias y políticas de control y desarrollo de la opinión pública. Hablaron de libertad de expresión, pero ataron corto a los periodistas que ejercen en sus medios y les sometieron a su línea editorial, cuyo objetivo no es dar información veraz y aséptica para que el ciudadano informado pueda decidir y hacerse su propia opinión, sino crear opinión en su línea de intereses. Sabedores del poder de los medios y al amparo de la referida libertad de expresión, se permiten atropellos, programas alienantes que buscan el embrutecimiento y el desvío de la atención a cuestiones superfluas cuando les interesa. ¿Hasta qué punto toma primacía la problemática familiar de determinados sujetos o sujetas, sobre temas de calado social, político y económico? Ya no nos llama la atención que un político o política de tres al cuarto llame hijo de puta a otro, pues lo vemos normal cuando una histriónica de los llamados programas rosas grita: Yo mato, por mi hija mato!!!! y cosas por el estilo.

Los debates entre contertulios asépticos en teoría, periodistas ecuánimes, con capacidad de razonamiento y discernimiento probado, es un espectáculo bochornoso, de piñón fijo. No son modelos sosegados de debate, sino enfrentamientos atropellados, descalificantes y con encapsulamiento argumental. Entiendo que el debate entre políticos sea de confrontación de ideas y que el periodista no se pueda desprender de su posición política, pero por su propia ética profesional está obligado tener una visión menos partidista y más ecuánime, una visión analítica seria, de lo contrario empezaremos a pensar que sirve a su señor amo, que es la línea editorial de su periódico o medio de comunicación, o que es un inepto en el ejercicio del análisis racional del tema.

En resumen, los medios crean doctrina de forma interesada y ejercen el poder que emana del manejo de la información, de su gestión y dosificación, para provocar estados de opinión y tendencias en la línea de sus intereses, de los intereses de sus amos y señores. Son más amos los que más dinero tienen y por tanto los que pueden ejercer esa función manipuladora con mayor facilidad. EL PODER DE LOS MEDIOS está, mayoritariamente, al servicio del capital, de sus dueños. Qué suerte tengo de poder escribir aquí lo que pienso, aún sabiendo que muy poca gente lo leerá.

He dejado para el final el apartado del mundo de la política. En este sistema existe un político libre y otro atrapado. Qué barbaridad, podéis pensar… Me explico: La estructura de convivencia social está montada sobre el voto y sobre un sistema económico capitalista. La constitución no permite el cambio en el modo de gestión de recursos hacia un modelo socialista, como es evidente. Entonces el político de derechas, defensor del sistema capitalista o neoliberal, está más integrado, permitiéndole una mayor facilidad para desarrollar sus ideas, por lo que será apoyado por los medios y por los recursos de los dueños del dinero al considerarlo un defensor de sus propios intereses. Mientras tanto el político de izquierdas está jugando la partida en campo contrario, con unas normas que le atrapan e impiden desarrollar su propia política social, sujeto a la acometida de los medios si se desvía lo más mínimo. Es verdad que podrá clamar y promulgar su pensamiento, pero será clamar en el desierto, pues lo medios, mayoritariamente al servicio del sistema, le devolverán la cordura o caerá en el olvido o en la marginalidad de cuatro idealistas. El margen, pues, es pequeño. Juguemos a la alternancia, simulemos diversidad, pero el poder, como en la ruleta, lo tiene la banca… gana la banca!!!

Los partidos necesitan dinero para sus campañas y estructuras funcionales. La banca lo tiene y se lo concede si hay algo a cambio, y ese algo es seguir facilitando el engordamiento de la serpiente financiera. Están atrapados y, o se pliegan a los intereses del sistema, o los eliminan del mismo por una u otra vía, hasta dejarlos en la testimonialidad. ¡Pobre del político que sea enfilado por un medio de comunicación! Todos tenemos lados oscuros, solo es cuestión de sacarlos a la luz… ¿No es eso un chantaje?

Entonces me pregunto: ¿Dónde está el poder? ¿Si el poder es el gobierno de un país, la capacidad de tomar decisiones para resolver problemas y enfocar la soluciones hacia el bien común, quien ejerce el poder? Es cierto que los gobiernos deciden y legislan a través de los parlamentos. Pero si quieren que el progreso económico funcione tienen que reforzar las políticas que consoliden el sistema, y el sistema es capitalista. El capital crea los puestos de trabajo con las inversiones, la banca controla el flujo financiero y el estado ha de facilitar esas inversiones, allanado el camino para sus beneficios. Si se proponen y potencia políticas sociales que lleven a una distribución menos abusiva de los beneficios, las empresas se inhiben en su inversión y buscan mercados de trabajo más baratos, con mayor margen de ganancias.

Existe un supraestado, el de las multinacionales, que se anclan con su poder económico en todos los países que integran el sistema capitalista. Su poder es inmenso y puede ahogar o levantar la economía de un país a su antojo, reforzar o hacer tambalear las bolsas. Las reglas las ponen ellos y si no funcionan, todo se va al carajo. Los gobiernos les acompañan, con la cerviz inclinada, y se tienen que rendir a la evidencia. Véanse las políticas del FMI, del foro de Davos y de los bancos centrales con su gestión del precio del dinero, calentando o enfriando las economías según les interesa, sin contar los movimientos entre bastidores de los magnates del mundo financiero. Se permiten dar pautas a los gobiernos para seguir en su onda y no sacarlos del sistema, así podrán mantener su solvencia y optar al mercado del dinero con garantía.

Es curioso. Provocan la crisis, los gobiernos con el dinero público les sacan del atolladero, los trabajadores se quedan en el desempleo pagando las consecuencias, la banca se vuelve a consolidar con grandes beneficios, el mercado de trabajo se devalúa y la gente trabaja más por menos dinero, se retraen los créditos y se hunde la economía hasta conseguir un nivel en que les interese la reactivación. Pero hemos pensado en qué tipo de sujetos y de qué calaña son que, con el dinero del impositor, del ciudadano, el nuestro, juegan en puro beneficio propio importándoles un bledo las necesidades por las que pasen las economías familiares y las pequeñas y medianas empresas. Después de todo lo que ha llovido ¿No sería mejor tener la banca nacionalizada? Claro, eso es lo que no se puede hacer en este sistema liberal donde los estados han de estar al servicio de ellos, pues de lo contrario los ahogan económicamente.

Por tanto, si los gobiernos no tienen las manos libres para tomar las decisiones que mejor convengan al conjunto de los ciudadanos, qué políticos vamos a tener, salvo aquellos sumisos y comprometidos con el capital, al servicio de los poderes fácticos que integran el sistema. Entonces el “noble arte de la política” pasa a ser un “oficio”, una actividad sujeta a los designios del señor dueño del poder real, que se esconde entre bastidores y mueve los hilos. Su actividad e intereses se entroncan con los de su señor y se coaligan para sacar mutuo beneficio de la relación, en forma de presentes materiales tipo trajes, coches o cualquier otra dádiva compensatoria por su fidelidad y lealtad, o por su connivencia ante el atropello urbanístico. Hay quien se mete en política para forrase y no tiene recato en decirlo.

¡Cuánto debe andar sufriendo el político de vocación..! el honrado y movido por la idea de servir al pueblo, de ejercer el “noble arte de la política”, porque haberlos haylos, aunque en estos momentos cueste creerlo. A los idealistas solo les queda la reserva como testimonio o manifiesto de una idea de alternancia que no cabe en el sistema y que solo nos llevaría a la debacle, a la destrucción y la ansiedad de un futuro incierto; idea que solo será factible cuando el ciudadano mediocre dé paso al idealismo y se sumen la fuerzas requeridas para desarrollar el cambio, a la que llamo la sinergia social responsable. Cambio que haga pivotar la esencia de la política y de la sociedad sobre los valores humanos, priorizando los beneficios del ciudadano sobre los empresariales. Lo dicho: La empresa al servicio de los intereses de la ciudadanía, del desarrollo real de la sociedad y no al revés. Mientras tanto, los medios se encargarán de recordarnos que más vale pájaro en mano… y a callar. En eso estamos, amigos. En la próxima entrega espero poder plasmar mis conclusiones.

lunes, 22 de febrero de 2010

De noble arte a oficio de la política. (Parte I)

Bueno, tras mi viaje a Mallorca y dejaros fotos con bonitas vistas y suculentos manjares, vuelvo a comerme el tarro e iniciar algunas reflexiones que me aclaren dónde andamos, por qué y para qué. A ver si consigo descifrar las causas y circunstancias que nos rodean y la génesis de tanta injusticia, deshumanización y conflictividad. Ardua y difícil tarea, por lo que solo podré dar unas pinceladas dejando huecos o imprecisiones subjetivas que conforman mi opinión personal.

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El asunto de la “Res pública” (cosa pública) para los romanos o politeia para los griegos está en seria crisis. Ya en tiempos griegos, la politeia hacía alusión a la gestión de las ciudades estado y por ende al noble arte de ejercer su administración como servicio a sus habitantes, a la política. Por tanto, entendían la política como la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del estado en beneficio de la sociedad.

Creedme si lo entiendo como un noble arte, pues lleva implícito la justicia, la búsqueda del bien común de todos los gobernados, la equidad, la justa distribución de los bienes y riquezas, del desarrollo, velar por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, etc.. Pero también gestiona las penalidades cuando se presentan, los sacrificios y las exigencias en la aportación al colectivo social.

A lo largo de los años, esta filosofía del bien común se fue centrando en el bien del grupo dominante, en la explotación del poderoso sobre el débil, en la creación de clases sociales según su implicación en el poder y en la distribución de ese poder para ser usado en beneficio propio. Aparece un cultivo e incremento del nepotismo. La nobleza y la estructura social que la sustenta, incluida la moral religiosa, se impone como resortes de una sociedad donde el sujeto no vale nada, salvo para el propio servicio del noble y el entramado que lo sostiene. Se le exige, incluso, la vida por Dios, por la Patria y el Rey. Entramos en la oscura edad media.

Son los siglo XVIII y XIX los espacios claves dónde se rompe, o intenta romper, esa hegemonía de estas clases. La revolución francesa, la revolución industrial, la independencia de EE.UU. crea un contexto diferente, que permite que los sujetos se relacionen y organicen para defender sus intereses. La burguesía toma el relevo de la nobleza, pero a la larga, con todos los cambios y consignas de libertad, igualdad y fraternidad, se va imponiendo el interés de una clase sobre el conjunto de la sociedad, aunque el concepto de soberanía se vaya adjudicando al pueblo. La religión, en teoría, se segrega del poder en los países que viven esta metamorfosis sociopolítica, llegando a quedar más en la privacidad espiritual y creencias de los sujetos.

Durante el siglo XIX y XX surgen movimientos sociales, políticos y sindicales al amparo de la evolución ideológica y de grandes líderes, que producen importantes y significativos cambios. Para mí, los más significativos se centran en la dignificación del sujeto y en la prevalencia del bien común sobre el privado.

Existen tres grandes ideas o planteamientos políticos como formas o propuestas de gestión del Estado que se desarrollan y enfrentan a lo largo del siglo XX:

Las democracias a la norteamericana u occidentales, que ya están implantadas en gran parte de Europa. Están sustentadas por modelos constitucionales que consideran que la soberanía reside en el pueblo y se ejerce mediante el voto. El sistema, anclado en el capitalismo, tiene su base en el libre mercado, en la competencia, y sostiene a la empresa como motor de la producción y del enriquecimiento y desarrollo del país. Mi cuestionamiento básico de este modelo consiste en comprender en qué medida es la empresa la que está al servicio del país, del ciudadano de a pie; o si es un sistema de explotación en beneficio del dueño, sin importarle los intereses de la ciudadanía, salvo para que le compren sus productos y trabajen para producirlos.

Por otro lado, es un canto a la libertad, ciertamente, y se amparan los derechos humanos, al menos en teoría, la libertad de expresión, de culto, etc. sobre cualquier otra cuestión, entendiendo al individuo como eje o centro del sistema. Es su voluntad, en último término, la que decide quien gobierna las Instituciones del Estado. A partir de aquí, la trampa consiste en manipular, dirigir y orientar a la masa votante para que el poder recaiga en aquellos que interesen a los poderes fácticos, sobre todo al capital. Por tanto, los partidos políticos han de ser sometidos, de una u otra forma, a sus intereses, estableciendo presiones y control sobre ellos para que no cuestionen en exceso el sistema y sigan apoyando y permitiendo las desigualdades, la explotación y el normal funcionamiento del sistema productivo. Los medios están en manos privadas, el gobierno legisla, pero dentro de un orden y sometido al libre mercado, como he comentado. Por lo tanto, con las manos atadas en parte. El capital no tiene alma, moral o ética, solo quiere mercado e interés para ganar dinero, aunque se revista con la hipocresía de las creencias religiosas y busque su apoyo, connivencia y bendición.

Otro modelo, que surge de la revolución rusa, al amparo de las ideas marxistas, como consecuencia a la monarquía zarista, dictatorial, impositiva y clasista, es el modelo comunista. Este modelo naciente desde la utopía, el idealismo y la lucha de las clases trabajadoras, se sustenta en la dirección del partido, que tiene sus principios programáticos elaborados en base a la ideología que le dio vida. El Partido es el instrumento básico y único para dirigir el Estado. La propiedad privada no existe como tal y todos los medios de producción son colectivos. Por tanto, en teoría, están al servicio del pueblo, cuyo representante máximo es el Partido, quien asume la responsabilidad de adminístralos y velar por los intereses de los ciudadanos.

En contraposición no se tiene libertad de opinión ni disidencia, el voto solo se ejerce desde las estructuras del partido, donde reinan las oligarquías, y los derechos humanos pueden ser conculcados, si fuera necesario, en función del bien colectivo, que siempre lo determinará el propio partido. El sistema, tiene sus perversiones, bajo mi punto de vista, en el dominio de las referidas oligarquías, ejerciendo nepotismo y carentes de controles directos desde la ciudadanía; a la par que no se producen suficientes elementos motivadores para la producción.

A lo que se llamó la dictadura del proletariado, se convirtió en la dictadura de la clase política que se forja en el partido. Las purgas, las luchas internas y las confrontaciones, desconfianzas y paranoias que se fueron cultivando entre los integrantes del partido, dieron pie a las policías secretas, tipo KGB, que dominaron el poder y movieron los hilos de la política y la administración del estado entre bastidores. Esto es sumamente peligroso en tanto crearon estructuras de poder basadas en la información, la influencia y la coacción e intimidación.

El tercer paradigma, llamado el nacional-socialismo y/o fascismo, tiene cierta similitud con el comunista en cuanto al funcionamiento dictatorial, pero grandes divergencias en cuanto al modelo productivo e ideológico. La exaltación de la raza, de la patria y de los valores tradicionales en aras de un Estado poderoso, centralizado, que dirige el sistema con mano dura, con principios y valores rígidos, incuestionables, donde la idea única que sustenta el sistema es indiscutible, llegando a calificarse al disidente como enemigo, desafecto y traidor a la patria, merecedor del más absoluto desprecio e incluso de cárcel o muerte, según el caso. Estos tipos de planteamientos, al igual que las religiones integristas, se fundamentan en un proceso de alienación que atrapa al sujeto en una dinámica perversa basada en la obediencia y en el ejercicio del deber por encima de cualquier otra consideración. La jerarquía se impone y la subordinación es un valor incuestionable y exigible por encima de todo.

El modelo organizacional es el jerárquico, tomando como ejemplo a las instituciones con estructuras férreas, de tipo militar, con su parafernalia ornamental, uniformidad, ritos y un largo etc. que lleva al cultivo y exaltación de la autoridad. Se premia la fuerza, el arrojo y coraje, el valor y el propio desprecio a la muerte, la obediencia y sumisión al líder. Se destierra la ternura, los sentimientos y la fragilidad, que quedan como patrimonio del sexo femenino, supeditado siempre al valeroso guerrero, ejemplo de fortaleza.

Si aparte se puede contar con el apoyo de instituciones religiosas para legitimar el sistema desde los principios que ellos predican, habrán conseguido el poder por la gracia de Dios y solo ante Él deberán dar cuentas, dado que el caudillaje es una de las claves del movimiento. El líder es incuestionable y se le ha de amar, obedecer y alabar por encima de todo. Él es quien sabe y dirige el Estado y todos a la vez le han de seguir hasta la muerte si es preciso.

Pues bien, en los años treinta, estos tres modelos convivían en Europa y se estaba fraguando su confrontación. Era el preludio de la guerra más cruel, devastadora y sanguinaria que nunca se vio. Se preparaba el conflicto entre los tres paradigmas de donde surgiría el que se impondría como modelo predominante de organización social y de la gestión de los Estado y de sus recursos.

En resumen, un modelo democrático, pero con el poder colocado en el mercado y sus dueños, el capital; otro con el poder centrado en el partido y con los recursos en manos del pueblo, en teoría; y otro con el poder absoluto del líder, que lo controla todo como padre omnipotente, donde el ciudadano y el mundo empresarial están sometidos a las directrices que emanan de su filosofía nacional-socialista.

Tres modelos en conflicto potencial que desembocan en guerra abierta para ver quien prevalece sobre cual. El fascismo y nazismo son vencidos en la contienda mundial quedando reductos como las dictaduras de España y Portugal, pero el capitalismo “democrático” y el comunismo perviven en contienda soterrada mediante la guerra fría, hasta la caída del muro de Berlín y el desmontaje de la URSS, si bien otros países siguen manteniendo esa ideología y forma de organización social, aunque sin el hacha de guerra levantada. De esta confrontación quedan ascuas y secuelas que definen, en parte, las divergencias y conflictividad que vivimos en la actualidad. Esto nos abre otro interesante campo de deliberación sobre cómo anda al mundo y por qué. Pero, eso lo dejamos para otra reflexión posterior donde intentaré poner en claro al batiburrillo de ideas que me pululan por la cabeza, lo necesito…

Sería bueno aclarar que es el progreso y cómo se ha de buscar; si el objeto de la sociedad es producir bienes de consumo y tener cosas, o SER sujetos de contenido humanista, con principios y valores que sustenten esta idea y no la idea de la posesión, la competitividad y la codicia. Mi idea de progreso la colgué hace algún tiempo en este mismo blog y la puedes ver en: http://antoniopc.blogspot.com/2007/05/progreso.html.

sábado, 20 de febrero de 2010

De vuelta de Mallorca


Pido disculpas por no haber subido nada durante estos últimos días a mi blog. La cuestión es que anduve de viaje por esa preciosa isla que es Mallorca. Si bien ya la conocía, me he permitido visitarla en compañía de unos amigos durante esta última semana y no ha dejado de sorprenderme. No pretendo escribir una crónica de mi viaje, pero sí compartir con vosotros algunos momentos al amparo de mi relato.

Ubicados en la playa de Magaluf, hicimos allí nuestro centro operativo. Visitamos Inca, Alcudia puerto y ciudad, Pollença, Soller, Valldemosa (el palacio de Sancho, la Cartuja, lugar de la estancia de Chopin), Esporles (La Granja), Deiá y Palma, el tiempo no dio para más. El cielo se encargó de recordarnos que estábamos en invierno y que en esta estación el riego celestial es una cuestión bastante habitual. Eso sí, acompañado con cierta dosis de frío, por lo que decidimos alquilar un vehículo para tener más libertad operativa.

No me atrevería a resaltar en exceso un lugar sobre otros, pero sí los que más me impactaron. Palma, como siempre, se mostró esplendorosa, con su catedral, donde furtivamente anduve fotografiando y ahora no sé si la SGAE me pedirá algún impuesto, si bien un señor que deambulaba por allí nos dijo que las hiciéramos sin flash. Aquí se me presentó un dilema. A mi amigo le hicieron quitar la gorra, pero no a las señoras. Al parecer se considera una falta de recato, en un lugar sagrado y de oración, que un señor lleve gorra, pero no una señora.

El hecho es que pagamos una entrada y la catedral dejó de ser catedral para convertirse en museo, supongo… De lugar sagrado y de oración pasó a ser lugar de negocio y yo creo que esto cambia las cosas. Si Jesús entrara en ella los echaría a palos por “mercadear en la casa de su padre”. Esta es una de las incongruencias de la religión, que hace sus obras para el culto con los donativos y luego los emplea como negocio. Pero en fin, ese es otro tema, aunque a uno le rehierva la sangre. Lo cierto es la cantidad de obras de arte y la impresionante estructura que la sustenta… Maravillosa!!!

A reseñar también su puerto, el palacio de la Almudena, el edificio del ayuntamiento con su olivo centenario en la plaza, las Cortes, la plaza Mayor, las basílicas de Santa Eulalia y San Francisco, la Iglesia de San Miguel y un sinfín de callejas estrechas y bien cuidadas que te remontaban a tiempos pretéritos.

Nos sorprendió gratamente Alcudia por su monumentalidad y calles perfectamente cuidadas y conservadas. Inca y Pollença, que también se mostraban en esta línea. En Valldemosa es obligada la visita a la Cartuja y el palacio del rey Sancho. En la cartuja se albergó Frederic Chopin durante un par de meses y dejó allí su impronta. Sus calles espectaculares.

Qué decir de Deiá, salvo que es impresionante su ubicación, sus calles, la iglesia (con dos cañones en la puerta…) el cementerio anejo y un sinfín de casas ancladas, amorosamente, a la falda de la verde montaña. Verde que te quiero verde, verde amor, verde esperanza…

El viaje a Soller y su puerto fue otro punto interesante. La subida en un vetusto tranvía desde el puerto al pueblo… La visita a su monumental iglesia, sus calles colmadas de edificaciones suntuosas y bien conservadas y la vuelta en el famoso tren de Soller con casi 100 años de antigüedad. En el camino, atravesamos por diversos túneles la sierra de Tramontana, para encontrarnos con los campos de almendros floridos, algarrobos y toda la flora y verdor propios del tiempo y del lugar.

Bueno, no quiero ser pesado y como una imagen vale tanto, os dejo un slide con varias fotografías para los que quieran darse un paseo virtual por la isla. En todo caso, os cuelgo, a modo de presentación, una foto del amanecer entre las nubes, a caballo del avión que nos devolvía a Málaga.





Previo al slide, os dejo una imagen con los productos típicos de las islas.





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miércoles, 10 de febrero de 2010

El almendro ha florecido.


Hoy ha sido un día especial. Como cada año espero que florezcan los almendros para ir a visitarlos, para hacer fotografías de ellos cargados con sus flores, adornando los campos de mi pueblo, Cuevas de San Marcos. Los japoneses tienen especial predilección por la flor del cerezo. Nosotros disfrutamos de ese espectáculo tan maravilloso en muchos lugares de nuestra geografía, pero sobre todo en el valle del Jerte y, en mi tierra, en Alfarnate y Alfarnatejo. Francamente, yo lo conozco y es una maravilla, algo inolvidable que deja su impronta en tu retina de por vida. Pero para ello debemos esperar un poco, pues no es el tiempo aún de que florezca el cerezo.

Sin embargo, existe otra flor, otra floración tan espectacular e impresionante como esa y que se presenta con antelación. Me refiero, claro está, al almendro. El almendro es un árbol típico mediterráneo, con un fruto muy apreciado y utilizado en gastronomía, sobretodo repostería, en toda la cuenca mediterránea. Turrones, alfajores, mazapán, mantecados, polvorones, incluso leche y aceite de almendra y un largo etc. avalan su utilidad y aportación nutricional a la apetitosa mesa de la referida cuenca.

El almendro es un árbol que exhala optimismo. Cuando asoma el nuevo año ya anda él intentando hacer acto de presencia, romper el sortilegio del invierno, de forma prematura, y mostrar la futura primavera por adelantado. Hace un requiebro al frío y crudo ambiente invernal y, montado en flamantes rayos de sol, se permite retarlo con su flor. Rompe el maleficio del otoño que se llevó su caduca hoja y llama, en un grito de esperanza, a la primavera, aliándose con ella para volver a crear vida, para retomar el ciclo que le ofrece la madre tierra con sus nutrientes, regados por la bendita agua que el cielo le arrojó. Esto es optimismo e ilusión transmisible al observador.

Este año ha sido especial en el sur de España, en Andalucía. La lluvia fue copiosa y el generoso cielo se volcó en alimentar la tierra con la esencia de la vida, con el agua. No olvidemos que somos el 73% agua y que ella es la savia de nuestra existencia. Nuestros embalses están llenos, los campos bien regados, el subsuelo con acuíferos colmados; arroyos, ríos y riachuelos danzan por sus cuencas cantándole, en agradecimiento, a la madre naturaleza con su ritmo trepidante y saltarín, regando sus orillas y regalando vida por doquier.

Y yo, con la candidez y la inocencia del niño, voy al encuentro del almendro para emocionarme con el espectáculo de su floración. Pero, como esa imagen fugaz pierde su esplendor cuando desaparece, la capto con mi cámara para poder disfrutarla a posteriori, aunque pierda su textura, su tridimensionalidad y el grácil movimiento de la rama mecida por el viento.

El almendro, al igual que todos los árboles de floración, es dadivoso en extremo. Nos seduce y ofrece el fruto de una forma especial. Primero nos enamora con su flor, mostrándonos el éxtasis de su belleza, y luego nos regala con el fruto. Sabe sacar de la naturaleza el elixir de la vida, el nutriente, conjuradas sus ramas y sus hojas con el sol, hacen de intermediario altruista y generoso para ofrecernos su fruto como alimento.

Hoy los he visitado, los viví de cerca con mi amigo Pablo, en una excursión cámara en ristre, fotografiando su flor, los campos y montes que lo abrigan. Primero contemplamos el embalse de Iznajar y su estado pletórico de agua, después anduvimos por los campos captando las imágenes de la floración. Tras la comida y visitar mi casa del pueblo, donde descansamos y embotellamos el vinagre de mi fracasado vino, nos volvimos a Málaga, no sin antes dar un vistazo al embalse del Limonero, cargado, también, de agua para garantizar el suministro a la ciudad.

Cuando he llegado a casa, he pensado en ti amigo lector, y he decidido hacerte partícipe de mi experiencia colgando un slide con las fotos y contando este relato, tal como lo he vivido, pero con mi limitación para expresar las sensaciones que fueron aflorando en la visita y recorrido del día. Es tan pobre la palabra y tan rica la emoción, que solo se me ocurre que hablen las imágenes y se calle mi voz.