jueves, 15 de octubre de 2009

Confieso que he fracasado

Bueno, el título es tentador, da alas a la fantasía, pero la realidad es que el fracaso era esperado. Veréis, todos los años suelo tener una buena cosecha de uva, producto de mis parras, que ademas de dar sombra en mi patio andaluz, me gratifican con una producción abundante de sus frutos en justa compensación a mis desvelos y cuidados. Normalmente solíamos consumirlas entre toda la familia y amigos, a quienes les proporcionaba diversos racimos para su degustación.

Pero este año decidí hacer vino, ya que han sobrado demasiadas. Yo creo que esto es cosas de jubilados, buscando realizar aquello que no pudimos hacer cuando trabajábamos. Lo curioso es que llegado esta etapa, muchos, intentamos buscar en nuestro interior las potencialidades que la vida, por cuestiones del azar y las obligaciones, no nos permitió desarrollar. El año pasado inauguré mi bodeguilla, una obra de bricolaje donde volqué toda mi sabiduría en diseño, albañilería, electricidad, carpintería, fotografía, pintura, etc. (la muestra la podéis ver en mi entrada: Mi bodeguilla, en http://antoniopc.blogspot.com/2008/06/mi-bodeguilla.html, allí se explica el porqué y para qué de ella y se dirige a otra dirección con fotos).

Como decía, este año decidí fabricar vino. Busqué utensilios caseros para hacerlo y leí algunas cosillas relacionadas con el tema, buscando la orientación necesaria para no meter la pata demasiado. Pisé, bueno prensé, la uva, hice el mosto y lo dejé fermentar. Cuando me fui a dar cuenta tenía un excelente vinagre.

¿Qué había fallado? Sencillamente, según creo, me equivoqué de bacteria a la hora de la fermentación. Al parecer la fermentación que lleva al vino es anaerobia y el vinagre aerobio. En pocas palabras y sin entrar en mayores consideraciones, podemos decir que son anaerobias las bacterias que se desarrollan en ausencia de aire, de oxigeno; mientras que las que lo hacen en su presencia son aerobias. Bueno, pues yo no guardé los requisitos necesarios y dejé el mosto en contacto con el aire, resultando un excelente vinagre, que tampoco está mal.

Mi problema sigue siendo que aún no tengo el protocolo o procedimiento suficientemente temporalizado para poder monitorizar la evolución del mismo, es decir, no tengo la suficiente idea de cuanto tiempo ha de fermentar y de cuando he de realizar los trasiegos, aunque cada día voy adquiriendo más información.

Espero que el próximo año pueda conseguir un excelente vino para brindar con todos los amigos personales y virtuales con los que me identifico, pero si tienes alguna información que me pueda orientar para sacar una mejor producción no dudes en hacérmela llegar.

Confieso pues, que me he descubierto como un excelente hacedor de vinagre y un pésimo fabricante de vinos, de momento, je, je, je… El año que viene os invito a brindar con mi mosto en este patio.

viernes, 9 de octubre de 2009

A Cris Gª Barreto y 49 más

Hoy me vais a permitir que dedique este soneto a Cris Gª Barreto, mi 50 seguidora registrada. Por extensión está dedicado a todos, a cada uno o una, que participan con sus comentarios en mejorar mis ideas y reflexiones.

Si bien este blog se inició hace bastante tiempo, no lo potencié y di a conocer hasta hace bien poco, tal vez por un exceso de modestia o miedo a expresar mis ideas y sentimientos. Hoy me siento contento de haber iniciado los contactos con todos vosotros a través de este medio y de compartir ideas, reflexiones, sentimientos y vivencias que nos acercan a comprender mejor la vida a través de los demás. Solo lamento que mis escritos anteriores hayan quedado atrás y no sean leídos y comentados, pues solemos leer las últimas aportaciones a cada blog, como es natural, de todas formas están a vuestra disposición todos ellos. Por tanto, mi agradecimiento a todos/as por vuestras aportaciones y por abrirme vuestra casa virtual en justa reciprocidad.

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Hace algún tiempo que te espero
Procurando llegar a los cincuenta
La mágica cifra que se cuenta
Para la madurez con gran esmero

Por eso, amiga mía, hoy quiero
Abrirte la puerta, pasa y entra,
En la amistad que bien se encuentra
En este gran mundo que es bloguero.

Al intercambiar las reflexiones
Día a día vas construyendo
En el corazón las conexiones

Amigos virtuales vas haciendo
Sin nunca perder las ocasiones
De compartir ideas e ir creciendo.

lunes, 5 de octubre de 2009

El tobogán de la codicia


Hoy os presento una reflexión muy personal, basada en una opinión con claro componente subjetivo, en tanto son percibidas y argumentadas desde una visión singular, la mía. Las opiniones que se vierten son convicciones propias que se han ido fraguando a lo largo de mi forma de ver y entender la vida, modulada por mis propios principios y valores, por mi razonamiento y discernimiento, con mayor o menor acierto.
Son convicciones como pueden ser las vuestras, pero estas son las mías. Si te decides a leerlas espero que no te cansen y, en todo caso, estás invitado a comentarlas.


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La historia se ha fraguado desde el poder y la guerra, desde la imposición y el arrebato, desde el saqueo y la muerte, desde la sumisión y el castigo; en suma, desde los intereses de las clases dominantes y sus adláteres. O sea, ha estado marcada por la codicia. Los otros principios como la solidaridad y la justicia han estado subordinados, cuando no controlados, a los objetivos de interés principal.

La codicia forma parte del ser humano, a la par que otras muchas características que conviven en nuestro interior. Tiene su origen en el egoísmo miope que garantiza la perpetuación de la especie. Digo miope, porque el ser humano está motivado por tres instintos básicos encaminados a esa perpetuación, como son: la nutrición, la reproducción y la socialización. En todos ellos hay un proceso de negociación con los semejantes para intercambiar bienes y cubrir necesidades, para conseguir alimentos, para buscar pareja de reproducción, para ayudarnos y defendernos de los enemigos que acechan y de los depredadores. Por tanto la codicia, debe ser reprimida, controlada y negociada para que en ningún caso impida el acuerdo de intercambio, para que no frustre el proceso de socialización; pero, si es posible, sacaremos la máxima tajada del negocio usando nuestra capacidad intelectiva y el poder que podamos ejercer.

Por otro lado, somos sujetos dicotómicos donde se conjugan elementos opuestos. Yo diría más, se establece una línea entre esos elementos opuestos, extremos, y nos movemos por ella acercándonos a uno u otro lado según el caso. Pero ¿que define que nos acerquemos más o menos a un lado u otro? ¿Que estemos más cerca del amor o del odio, de la generosidad o del egoísmo, de la comprensión o la intolerancia, de la caridad o de la tacañería, de la justicia o de la arbitrariedad, de la bondad o de la maldad…? En suma, somos capaces de lo más vil y de lo más sublime.

Yo creo que hay dos elementos claves, uno interno y otro externo, aunque están íntimamente relacionados. El interno lo conforman los principios y valores del propio sujeto, su conciencia y compromiso social, su ética y cuantas virtudes y defectos le arropan y acompañan, su personalidad. El externo, que en cierta medida fraguó al interno, hace alusión a las conductas y comportamientos sociales. Estos comportamientos no son totalmente generalizables, pues existen matices propios asociados a los roles de cada grupo social… la conducta de un militar, de un religioso, de un obrero, de un capitalista, de un profesional de de tal o cual actividad, etc… tiene características e intereses diferentes en función del rol social que se le asigne.

La formación e imposición de las culturas también se fraguó para sostener esos mismos intereses, y la estructura social que lo soporte, como es lógico. Los principios y valores, la ética y la moral de una sociedad, se estructuró en esas culturas y, para darle mayor poder y dominancia sobre la gente, se ampararon en dioses, que avalaron esos comportamientos. Establecieron premios y castigos, respaldo divinos a sus leyes hasta avalar la ejecución y muerte de seres humanos como algo aprobado y designado por la divinidad, quedando conjugado en los credos religiosos. Todo estaba justificado si protegía o hacía bien al grupo.

Pero el grupo no era homogéneo, era heterogéneo, cargado de diferenciaciones, de clases y roles propios de cada una de ellas, de servilismos y dependencias, estratificado como una pirámide donde la base era la mayoría y el vértice unos pocos. Arriba la cabeza pensante, abajo la mano de obra obedeciendo, en medio los intermediarios, motivados por un reconocimiento social y las mejoras económicas sobre la base, que les hacía ejecutores y leales al poder. El servilismo del oprimido era el garante de la perpetuación del poderío del opresor.

Resultado: Una sociedad con un grupo dominante, que acumula el capital y el poder sobre la producción y las finanzas, una clase media conformista con un relativo buen nivel económico, una clase baja sin grandes conocimientos ni posibilidades de desarrollo personal e intelectual. Este esquema se mantiene a lo largo de la historia, comportándose como un acordeón según las etapas y los países; acercándose en los desarrollados a una gran clase media y trabajadora que vive al amparo del salario, con una importante capa marginal de sujetos de deshecho, y un grupo de ricos inversores que manejan el capital.

El mensaje es bien claro; si yo, como empresario, gano mucho tú tendrás el beneficio del trabajo, pero la empresa que crecerá, con tu trabajo y mi dinero, será exclusivamente mía. Tu trabajo será pagado con la suficiencia para que puedas vivir y cubrir tus necesidades básicas, pero nada más… Yo creo el trabajo y, si retraigo mi dinero y no invierto, tú te quedas en la calle sin salario. Así es que vete con cuidado… porque te interesa que mi mesa esté bien llena para que caigan las migajas de ella y tú puedas comer algo. Tu pobreza solo se palia con la abundancia de mi riqueza.

Al hablar de codicia hemos de observar que, si hay algún colectivo que ejerza, potencie y valore esta conducta, es el capitalista, el empresariado, el mundo de las finanzas, donde la competitividad y la confrontación por el mercado y por los beneficios es manifiesta. A lo largo de la historia han dado sobrada cuenta de ello. El desarrollo de la banca, la acción especuladora de las bolsas, el acopio de capital, el abuso sobre el trabajador, el control de las instituciones, el manejo de los medios de comunicación, el dominio directo del poder en determinados regímenes, la compra y/o chantaje de políticos en la democracia, el apoyo al sistema desde las estructuras y jerarquías eclesiásticas o religiosas aunque digan lo contrario, el uso de la bandera y el concepto de patria, la difusión de la idea de que el ciudadano está al servicio del estado (de la patria) y no este al servicio del ciudadano, etc…, “sin entrar en que el problema está en la propia concepción de la empresa como un bien personal en contraposición a un bien social…”, todo ello conforman una filosofía de vida social y política que ancla en el pasado buscando la pervivencia en el futuro, que ha estado y está integrado en nuestra cultura.

Pues bien, cuando se han obviado los valores humanos; cuando se han perdido los esquemas de concebir la actividad productiva como un servicio a los demás para buscar el desarrollo del colectivo social; cuando los intereses de un grupo minoritario están por encima de los colectivos; cuando se entiende el mundo financiero y empresarial como una batalla de lobos hambrientos; cuando se crea terror y miedo en la gente para dar salida a productos farmacéuticos, como el caso del agripe A, mientras se mueren de hambre y de enfermedades endémicas millones de niños y adultos en el mundo; cuando la solidaridad pasa por entregar las migajas para limpiar conciencias en plan caridad; cuando la indiferencia ante el dolor y la muerte se reviste de cinismo invadiendo países para llevarles la democracia y lo que se persigue son sus materias primas y su mercado; cuando los medios de comunicación machacan para crear necesidades innecesarias; cuando muchos de estos mismos medios desinforman, manipulan, crean opinión amparando estas prácticas; cuando ha pasado todo esto… hay un solo dios, y este es LA CODICIA.

Si la CODICIA la elevamos al rango de dios, por encima de los valores humanos y la subimos al tobogán de la vida, arrasará con todo a su paso. Y eso, amigos y amigas, es lo que yo creo que ha pasado y está pasando. Pero lo grave no es que haya pasado sino que seguirá pasando, porque los políticos, y también los ciudadanos de a pie, salvarán al codicioso para no hacer temblar al sistema y caer. Porque el motor del desarrollo de este mundo mezquino, insolidario y antisocial es la codicia, a ella nos plegamos para que siga tirando del carro donde vamos montados con la opulencia; porque en el fondo todos somos codiciosos en esa lucha por la supervivencia individual y de grupo, nos han educado en ella, y votaremos a aquellos que perpetúen el bienestar, el status quo, que son defensores y colegas de los actores codiciosos del sistema. EL SISTEMA ES EL PROBLEMA, un mundo de yupis y de vampiros.

Pero, entonces… ¿Qué hacer?

Sociológicamente se entiende que en los grupos siempre existe tres subgrupos, uno lo definimos como el motor, el que tira de todos y va marcando los objetivos, la marcha del colectivo, el dirigente; otro lo forma la gran masa, la mayoría del grupo matriz, los que se dejan llevar y apoyan a uno y otro en función de sus intereses, pero que no se pringan; finalmente está el grupo freno, el opositor, el que tiene otras ideas y alternativas, esa minoría concienciada que tira del carro en sentido contrario para evitar que se sigan cometiendo los errores, según ellos.

En este caso el grupo dirigente o motor, en términos generales, está montado y llevado por la codicia. El grupo freno, o alternativa, deberá dejar bien claro esta situación para que la masa tome conciencia de ella y deje de apoyar al llamado motor, buscando la alternancia o el cambio de objetivos.

Si estamos instalados en la codicia, habrá que potenciar la generosidad, como oponente, para hacer correr la situación sobre la línea que les comunica en ese continuo al que ya me referí, desde un extremo al otro. Esa generosidad basada en un sentido de la justicia diferente al desarrollado por esta sociedad injusta y codiciosa. Pero eso significa hacer temblar los cimientos de nuestra propia cultura y entramado social, de nuestra economía, cuestionarse principios, ética, leyes, conductas, actitudes y formas de vida a los que, posiblemente, no estemos dispuestos a renunciar. En todo caso, tal vez, lo que se pretenda y sea efectivo para seguir con nuestros privilegios, sea un acto de contrición, simbólico, para limpiar nuestras conciencias y seguir en nuestras treces. Habrá que ir al confesionario para admitir las culpas, pedir la absolución y seguir luego en la brecha… ¿Os suena?

viernes, 2 de octubre de 2009

Ocurrencia 12 (Intuición)



“Intuyo que mi intuición me engaña”

Parece un planteamiento paradójico, mi intuición valorando a la propia intuición. Pero, veamos… ¿qué es la intuición? Podemos otorgar la categoría de sinónimos suyos a la corazonada, presentimiento, clarividencia, percepción, sospecha, instinto… En todo caso, para mí, la intuición es un fenómeno o proceso de razonamiento subconsciente, o inconsciente, que nos permite una opinión o visión de un asunto de forma automática. Es decir, que basándose en las experiencias habidas a lo largo de nuestra vida, sumadas al, llamemos troquelado genético, o huellas que se han ido marcando en nuestro subconsciente filogenéticamente, de generación en generación, como respuesta a las circunstancias vividas por nuestros antepasados, nos hemos dotado de una serie de principios y valores, de esquemas evaluativos, de referentes o modelos de contrastación, que definen los elementos claves que integran el proceso de razonamiento subconsciente. Es decir, que de forma automática, sin necesidad de someterse a un procedimiento de razonamiento consciente, escapa a la lógica de cualquier actuación de discernimiento controlado. Por tanto, desde un punto de vista teórico, tiene un componente de subjetividad dado que no existe la tangibilidad, o evidencia, de los elementos que la integran.

Estos son los aspecto que, bajo mi criterio, son de especial importancia en este proceso:

Lenguaje no verbal, mediante el cual y de forma automática, vamos interpretando mensajes no verbales que pueden contradecir al propio mensaje verbal. La comunicación no verbal comporta la interpretación de una serie de posturas, tonos, gestos, miradas, actos y respuestas neurofisiológicas perceptibles que dan al mensaje un valor referencial de primera magnitud. La forma de dar la mano, sostener la mirada, la sonrisa, la tensión muscular, etc… da una información que instintivamente procesamos y determina la formación de la intuición.

Las experiencias vividas a lo largo de nuestra vida, han ido definiendo qué tipo de actuaciones o conductas fijan las características de un individuo. Por tanto, cualquier rasgo que observemos en un sujeto y tenga similitud con otro que hayamos evaluado en experiencias anterior, nos llevara a aplicarlo a la situación actual con los criterios de la situación histórica. Ejemplo: Esta cara me recuerda a alguien bueno, luego este sujeto ha de ser bueno… Incluyo aquí, los prejuicios, que son aquellas opiniones o juicios que establecemos sobre algo, de acuerdo con las experiencias vividas, y que generalizando por extensión, sin criterios selectivos, a otras situaciones similares.

La disponibilidad o necesidad interna de relación. En un momento dado estamos en disposición de establecer determinados tipos de relación, bien sea social, profesional o amorosa, por lo que buscaremos, en los sujetos, las características que potencien o faciliten ese tipo de contacto, creando de formas intuitiva opinión, percepción o sospecha, de que un determinado sujeto es el adecuado para esa relación. Un día de discoteca, con un calentón, estamos en disposición de hacer una valoración distinta de determinados sujetos en función del objetivo de la relación.

La necesidad de hipótesis. Ante cualquier circunstancia desconocida necesitamos de una hipótesis que dé una explicación al hecho en sí mismo. Es imprescindible, cognitivamente, tener una idea de qué y cuáles son las circunstancias que nos rodean, de qué tipo de sujeto es el que se nos presenta... Este tipo, o circunstancia, me dio mala espina, mi instinto me dice que no es buena gente… Habrá que confirmarlo.

Situación expectante. Es el estado de expectación que se crea ante algo nuevo y desconocido. Establecida la hipótesis hemos de confirmarla y ello nos lleva a disponernos analizar toda circunstancia o hecho que pueda acarrear información que nos permita esa contrastación, por lo que mantenemos la atención de forma sistemática, hasta que nos demos por satisfechos con la opinión que hemos elaborado sobre el sujeto.

El miedo reflejo. Es esa aprensión o desasosiego que se da de forma automática en los seres humanos, en relación a situaciones, escenarios o elementos que se nos presentan e hinca sus raíces en la noche de los tiempos. Miedo a las serpientes, a la oscuridad, a los espíritus, a lo desconocido… miedo incontrolado.

Posibles variables desconocidas. Es un saco hipotético donde meto supuestos que me afloran de forma “intuitiva”, como pueden ser la valoración por asonancia energética, el fenómeno al que llamamos química entre dos sujetos, el flechazo, etc. Hago referencia a la percepción de fenómenos diversos, de los que no tenemos constancia o evidencia científica, pero que pudieran condicionar la elaboración inconsciente del juicio u opinión. Es una puerta abierta a lo desconocido, a la hipersensibilidad, a la supuesta energía cósmica, etc. Es la licencia del agnóstico que no cree hasta que no se lo demuestran, pero que no deja de creer en la posibilidad de que exista…

Esto es, a modo de resumen, una reflexión sobre el tema. Estoy convencido que se han quedado cosas en el tintero y puede que en los comentarios aparezcan otros elementos que yo no he considerado.

Por tanto, la intuición es una elaboración inconsciente, basada en las variables descritas, que se escapa a nuestro control. Pero como la dinámica de la propia evolución social es tan activa, nos podemos encontrar con que los parámetros con los que se está valorando sean obsoletos, estén fuera de lugar y no se puedan aplicar a las circunstancias actuales, con lo que mi intuición me estaría engañando. Por eso digo: “Intuyo que mi intuición me engaña…” y, considerando lo que dicta el corazón, acabo intentando comprenderlo con la mente y la razón.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Ocurrencia 11 (Los tres verbos mágicos)


Saber, querer y poder…. He aquí los tres verbos que han de concurrir obligatoriamente en todo acto humano. Si sabemos, queremos y podemos tenemos garantizado el hecho pretendido.

1. Saber consiste en tener los conocimientos necesarios sobre las técnicas y actividades a realizar para conseguir el objetivo.

2. Querer es un acto de voluntad, de motivación, que incita a hacer, a ejecutar, lo que pretendemos.

3. Poder implica poseer los recursos necesarios para su ejecución, la fuerza directa o los instrumentos que nos la proporcionen.

No basta con saber y querer si no puedes. No basta con saber y poder si no quieres. No basta con querer y poder si no sabes. Los tres se han de dar al unísono, a la vez, para poder ejecutar el propósito o la acción.

Por ello, cuando queremos hacer algo, es bueno ver donde está el déficit para ejecutarlo y cultivar la parte que corresponde a ese verbo, a fin de lograr el objetivo.


jueves, 24 de septiembre de 2009

El Otoño


Hastiado y apático, carente de ideas, la mente cerrada, sin creatividad, me siento inseguro, ausente, sin ganas de nada. Decido escribir y me pongo a ello delante de mi ordenador. Pensamiento lento… ¿será bradipsiquia? Intento buscar argumento, tema o alguna cuestión. Por más que doy vueltas me siento carente de la inspiración y sigo pensando que quiero colgar algo nuevo en mi blog.

De golpe la brisa llama a mi ventana. Al mirar por ella me voy sorprendiendo de que el gris suave se ha tornado en otro plomizo de aspecto otoñal. El otoño me invita a dar un paseo y le hago caso. Me arreglo y dispongo a dar una vuelta, a pasear un rato a orilla del mar. Las olas me reciben danzando su ritmo cansino, la brisa me halaga a la par que acaricia mi tez.

Un gran grupo revuela a mi lado, son las gaviotas que buscan pescado en el mar. Levantan el vuelo y luego, cuando ya han localizado su presa, se lanzan en picado en busca del pobre elegido sacando un nutriente botín. Cantan su triunfo y todas, al unísono, van cacareando en un torbellino de vuelos rasantes que dan impresión.

En el horizonte se pierde la imagen del agua. El día está claro en la superficie. El mar, disociado del cielo en nítida línea, resiste el envite del cambio y sigue aferrado al verano. El cielo, como sumo sacerdote de la ceremonia, marca con las nubes su estampa otoñal. Cúmulos y nimbos bullen en el aire como un estandarte de perturbación. Una leve promesa de lluvia parecen mostrar. Ostentan la fuerza del viento que, a galope tendido, les va paseando en exhibición.

El tiempo ha cambiado, la brisa molesta si no vas cubierto, la humedad se siente. En el parque próximo, el verde luminoso de las hojas, va tornando en amarillento, amarronado, y se mueven temblorosas, con miedo, sabiendo que el viento las arrebatará de su tallo, donde se nutrieron, arrojándolas al suelo dejando la rama desnuda, en letargo, hasta la primavera en que cobre fuerza para eclosionar.

El otoño es triste, como la vejez, todo se retrae y adormece. Se pierde la fuerza vital y negros nubarrones muestran su amenaza de frío y de lluvia, de desolación. Yo me vuelvo a casa, y encendiendo el fuego me siento al calor de la chimenea. Las nubes siguen con su danza, el viento arrecia y amenaza con precipitación. Unas suaves gotas tocan la ventana como avanzadilla del gran chaparrón.

Más yo ya estoy cómodo, sentado, leyendo, pendiente del fuego, música de fondo y cambiando el chip de mi pensamiento, a la par que el equinoccio me muestra el inicio de la otra estación. Es de inteligentes adaptarse al tiempo, no llorar por lo que se ha ido, sino tener fe en lo que vendrá, en que tras el gélido invierno, florecen de nuevo las flores, brota la arboleda, anidan las aves y todo, en conjunto, vuelve a eclosionar y el ciclo de vida se vuelve a iniciar.


domingo, 20 de septiembre de 2009

¡Qué guay esto de Internet!



Hace un año aproximadamente, hice un montaje en pps con fotos nocturnas de Málaga, música de Nana Mouskouri (Malagueña Salerosa) y un poema a mi ciudad, que colgué también en este blog. Al final puse la dirección de mi e-mail. Desde entonces he recibido correos felicitándome por el montaje y he establecido relación por esa vía con gente estupenda de América y Europa.

La pasada semana me llamó Richard, ciudadano de EEUU residente en Pensilvania, casado con Conchita, española, con los que había contactado por este medio. Estaban en Granada y venían a Málaga. Al fin nos conoceríamos personalmente. Buscamos hotel y nos encontramos allí. No fue difícil identificarnos. Venían acompañados de Fran y de Eva, puertorriqueños amigos de ellos, con los que viajaban por Europa, bajo mi punto de vista a un ritmo trepidante.

Espléndida noche pasamos. Con ellos y mi esposa formamos un grupo para visitar la ciudad y disfrutar de sus encantos, incluido el yantar y beber. Comimos jamón pata negra, queso, huevos rotos y variados platos regados con buen vino (incluido algún rebujito), probaron los excelentes helados de Casa Mira y acabamos tomando un té en San Agustín, junto al museo Picasso.

Maravillosa temperatura, la ciudad monumentalmente iluminada, catedral, alcazaba, teatro romano, plaza de la Merced, plaza de la Constitución, calle Larios, etc. plácido paseo a deshoras de la noche entre las calles y callejas del centro, con las terrazas de los bares llenas de gente ociosa y disfrutona de la noche malagueña.

Yo me felicito de haber descubierto, por esta vía, cuatro excelentes personas y amigos. Todo lo que sea romper fronteras en aras de la amistad es positivo y Málaga, cosmopolita cargada de hospitalidad, es un marco ideal de encuentro.

Por eso os digo: ¡Qué guay es Internet! Y aprovecho para mandar un saludo a mis amigos allende el Atlántico. Gracias Richard, Conchita, Eva y Fran, por vuestra visita.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cerrando el tema...


El pasado julio empecé una serie de escritos en mi blog sobre el tema del amor y la relación de pareja, se trata de tres poemas, cuatro reflexiones, un relato en dos partes y la última incitación a la reflexión como respuesta a las catorce preguntas que planteo:

Hoy te he visto: 9 de julio
Y después… desamor: 12 julio
Frases para la reflexión y soneto de amor: 15 julio
La relación amorosa según una interpretación libre de la pirámide de Maslow: 18 julio
La teoría de con-juntos en la relación de pareja: 21 julio
La perspectiva mercantilista del amor: 27 julio
La berrea (I): 31 julio
La berrea (II): 2 agosto
Otra visión del asunto: 5 agosto
Delirio de amor: 14 septiembre

Dejo en el tintero, para no ser pesado, pues me da la sensación de que me estoy pasando diez pueblos con el tema, un análisis sobre cómo podemos entender la relación en base a las teorías del análisis transaccional y una reflexión sobre “la casa de mi corazón” en plan símil explicativo de la cobertura de nuestras necesidades relacionales . En otro momento, cuando la saturación desaparezca, si no se me va el santo al cielo, me plantearé colgarlas.

Han sido, prácticamente, dos meses y un verdadero placer contar con los comentarios de todos y cada una de las personas que se han dignado participar y aportar su granito de arena a la comprensión del complejo fenómeno de la interrelación humana, pero fundamentada en la pareja y su relación afectiva. Lo considero un fenómeno tan abierto que, su conceptualización, permite conjugar pensamientos, sentimientos, emociones, expectativas, percepciones, sensaciones, intuiciones, juicios, conjeturas, creencias, etc… en consonancia con nuestras vivencias y experiencias propias o vicarias.

Ello nos permite un caleidoscopio de visión heterogénea, donde cada cara del prisma arroja una tonalidad, un color y una visión singular. Es decir que cada uno de nosotros estamos condicionados por nuestra personalidad, historia y entorno cultural para emitir un juicio y que, al ser tan complejo el asunto y resultante de tantas variables, podemos divergir desde la sana discrepancia, o converger en nuestras opiniones. En todo caso, he pretendido hacer un razonamiento interno y compartirlo, a fin de conseguir un debate y despertar en cada cual el interés por los mecanismos que rigen, o pueden regir, este tipo de relación. Evidentemente, todas las opiniones tienen, para mí, el mismo nivel de respetabilidad, pudiéndome identificar con una u otra, estar de acuerdo o desacuerdo, pero lo importante es que las reflexiones personales sean clarificadoras y que nos ayuden a entender el fenómeno, sus trampas y sus bondades.

De la relación amorosa se pueden desprender conductas aberrantes, de sumisión, dictatoriales, sadomasoquistas, incluso justificadoras de los malos tratos y de la violencia de género; la cuestión es cómo se viven estas situaciones y cuales son los mecanismos para escapar de ellas, cómo determinadas culturas potencian y avalan conductas que otras culturas identifican como perversas.

Pero, lo importantes es entender y potenciar los mecanismos que nos alejen de estas y nos acerquen a las otras conductas, las constructivas, positivas, las de cooperación y encuentro, las que ayudan a crecer a ambos cogidos de la mano, las que dan estabilidad emocional para vivir en desarrollo e igualdad. En todo caso, depende de la gestión que hagamos del periodo de enamoramiento, orientaremos nuestra relación final hacia el amor en libre compromiso o a la dependencia o imposición irracional del uno sobre el otro. El contrato que, tácitamente, se va estableciendo, día a día en la convivencia cotidiana, ese contrato no escrito, pero que establece conductas en función de los afectos y desafectos que se generan, es el que definirá nuestra relación, en forma y fondo, hacia la satisfacción o hacia la frustración y el desengaño.

El enamoramiento es un periodo de fantasía, ilusión, embeleso, arrebato, enajenación, encanto, embrujo, éxtasis…una esperanza de futuro rayando en la utopía… sucumbir a un flechazo de cupido de forma incomprensible, con cierta dosis de irresponsabilidad al escapar al control de nuestra propia conciencia. Un sentimiento indescriptible que nos eleva por encima de cualquier otra vivencia del entorno, nos ocupa y arrebata el pensamiento, el sueño y nos vuelca en la obsesión. Yo creo que es la situación ideal para hacer crecer y forjar un amor duradero, nos sitúa en una excelente disposición de partida para el entendimiento mutuo, para la gestión de una buena relación, como ya he reflejado anteriormente; porque enamorarse no es amar, tiene, bajo mi punto de vista, más relación con el desear y el querer, y amar es mucho más que todo eso.

Me permito trascribir un comentario que dejé en el blog de Isabel Miralles, con su permiso:

¿Y si amar fuera procurar, ayudar y acompañar al otro a ser cada día más libre, más adulto, más persona, a alcanzar la autorrealización personal y, en ese tránsito, beber de esa misma fuente, compartir las experiencias, y crecer en compañía intercambiando ideas, pensamientos y vivencias, objetivando el común desarrollo como personas…? Es decir: “te amo y por eso quiero que ante todo seas tú, aunque el resultado no sea el que más me interese a mí, sabiendo que si tu creces yo crezco y tu desarrollo es el mío, siempre que seamos capaces de intercambiar y compartir las energías que nos hacen crecer y mantengamos la evolución paralela y/o convergente”.

Yo diferencio entre querer y amar. Querer es necesitar y conlleva cierta dosis de egoísmo y posesión… Amar es comprender, respetar, compartir el crecimiento en régimen de igualdad… La cuestión está en que ambos aspectos se dan en la relación y se ha de conjugar y gestionar esa cohabitación.

Cada uno tenemos una misión en este mundo y esta es el autodesarrollo, la realización personal, desenrollar la espiral del potencial con que la naturaleza nos ha dotado.

Finalmente, creo que hay que procurar no dejar las cosas del amor en manos exclusivamente del corazón, como dice Javier de las Heras en un excelente artículo que os incito a leer y que considero muy interesante como completo a todo lo que hemos venido tratando sobre el enamoramiento. Lo podéis visitar en:
http://www.fluvium.org/textos/familia/fam433.htm

lunes, 14 de septiembre de 2009

DELIRIO DE AMOR


Siguiendo con mis dudas, las dejaré en estas catorce preguntas que me hago:

1 ¿Nos enamoramos solo cuando estamos en disposición de hacerlo, cuando estamos receptivos y no antes?

2 ¿Qué papel juega nuestro sistema endocrino, y el propio progreso evolutivo, en este proceso de disposición o preparación para entrar en la fase receptiva?

3 ¿Si estamos receptivos, estamos abiertos a cubrir de virtudes al primero que se presente, dentro de unos límites razonables, y enamorarnos?

4 ¿El mensaje genético es que, el o la elegido/a, ha de ser la mejor opción dentro de nuestras posibilidades para avalar la perpetuación de la especie con garantía?

5 ¿Necesitamos otorgar al enamorado valores y atributos que satisfagan y justifiquen nuestra elección para no crear disonancia cognitiva, conflictos internos y reafirmarnos?

6 ¿Siempre engaña, o intenta hacerlo, el seductor cuando alardea de sus competencias y valores de forma exagerada y, a veces, falaz?

7 ¿Conlleva, por tanto, el proceso de enamoramiento, un intento consciente o inconsciente, de engañar a la otra persona mostrando la parte positiva de uno y obviando la negativa?

8 ¿Cómo podemos pensar que un solo sujeto es capaz de cubrir todas nuestras necesidades de relación y llegamos a renunciar a los demás, o a sacrificarlos, si él nos lo exige?

9 ¿El miedo al rechazo hace que no optemos a aquellas personas que consideramos inalcanzables y las suplamos por gente mediocre, o en nuestra línea, a la que maximizaremos sus virtudes para que sean las óptimas?

10 Si definimos las ideas delirantes como las creencias falsas sobre la realidad externa, basadas en inferencias incorrectas, que se sostienen firmemente a pesar de que los demás estén en desacuerdo y se obtengan pruebas y evidencias indiscutibles en su contra, ¿entenderemos que el enamoramiento está cargado de ideas delirantes?

11 ¿Es el enamoramiento, por tanto, un delirio irreductible a la argumentación lógica?

12 ¿La naturaleza ha creado el enamoramiento para que los seres inteligentes tenga la oportunidad de forjar lazos o nexos sólidos y duraderos, entre ellos, desde una predisposición de receptividad mutua, antes de que se desmonte el delirio amoroso?

13 ¿Es compatible, racionalmente, el enamoramiento con la madurez psicológica?

14 La pregunta del millón… ¿Qué es para cada uno de nosotros enamorarse?

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No sé, puede que la pregunta del millón sea la nº 13.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Ocurrencia 10 (La Duda)


“La duda es la madre del conocimiento”

Si no dudas, si no te preguntas y buscas respuestas no creces. Si no dudas te estancas porque ya crees que lo sabes todo. Aunque creas que ya has llegado a la verdad, aunque creas que el recorrido del camino terminó, piensa que tu conocimiento y tu capacidad son limitados y no abarcan el todo, que después de esto hay algo más, algo que posiblemente no has llegado a comprender aún, porque tus conocimientos no se han dispuesto para ello, no han creado la estructura que pueda soportar ese conocimiento.

Existe, pues, la duda estéril y la fecunda. La duda estéril es aquella que no se pregunta y, si lo hace, no busca respuesta, es conformista, se da por satisfecha con lo conocido, con lo cotidiano y desaparece. La fecunda se siente preñada por la pregunta, se cuestiona y busca respuestas hasta satisfacer su curiosidad y resolver el enigma. La fecunda tiene conciencia de que solo progresa si resuelve la duda, para encontrar otra duda al la vuelta de la esquina, otra ventana abierta desde donde mirar el mundo.

Las verdades incuestionables nos atrapan y condicionan la evolución, nos postran ante otros que se definen poseedores de la verdad absoluta y nos lo creemos y caemos en sus garras, bajo su poder y voluntad, que no es otra que limitar nuestro conocimiento y crecimiento para que ellos se sientan grandes comparativamente y se crean con el derecho a pensar por nosotros… si acaso, son creadores de dudas estériles que mueren en el acto.

¡Pan y circo al pueblo para que no piense!

No sé, puede que lo que digo no sea del todo cierto, pues mi conocimiento es limitado… a lo mejor las cosas son de otra forma…pero ahora lo veo así.

“Dudo, luego existo en desarrollo”

martes, 8 de septiembre de 2009

¿Somos ciclotímicos?




¿Somos ciclotímicos? Entendiendo por tal la variabilidad del estado de ánimo que oscila de un lado a otro, de la euforia a la tristeza, en ciclos o momentos de mayor o menor duración. Nuestro ánimo es variable en función de múltiples causas, estímulos y vivencias que vamos computando en nuestro coco y que nos llevan a la génesis de las emociones, que son la madre de nuestro estado anímico.

Permitidme un símil informático y de computación o procesamiento de datos. Todo ello depende del “hardware”, que sería nuestra estructura física, sobre todo cerebral, producto del aporte y calidad genético que sustenta, entre otros, nuestro nivel de inteligencia y los procesos metabólicos, fisiológicos y los sentidos de la percepción por los que nos entra la información mediante los estímulos sensoriales; y del “software”, que viene a integrar los programas de computación y procesamiento de datos que se nos han ido instalando a lo largo del proceso de educación y maduración.

Por tanto, el “hardware” está relacionado con nuestra estructura física y el “software” con nuestra personalidad y características psicológicas. La cuestión está en que el “hardware” es relativamente azaroso al estar condicionado por la suerte, puesto que un espermatozoide determinado es el que llega antes a fecundar el óvulo, mientras que los demás se quedan a dos velas y tirados en la puerta. Si bien esa carrera está para seleccionar al mejor, no es siempre así y puede ser cualquiera de ellos el ganador. Eso sin contar el estado del sujeto emisor (padre en potencia) en el momento de su producción y la calidad del producto que eyacula. Sin embargo, los esquemas educacionales o “software” sí son previsibles y se van instalando progresivamente en el sujeto desde su más tierna infancia, en función de la cultura imperante en esa sociedad. Las técnicas de razonamiento, la capacidad de observación, los sistemas de afrontamiento, la calidad de las inferencias y el discernimiento, el conocimiento y entendimiento de las ideas y de las materias que conforman la ciencia y el saber humano, etc. dan al sujeto el soporte para desarrollar el proceso de computación con mayor o menor garantía de éxito.

El aprendizaje vicario y modelado tiene una especial importancia en el establecimiento de conductas. Los niños suelen aprender de los mayores y estos transmiten, mediante el proceso de socialización, mucha información sobre los comportamientos socialmente aceptables y cuales son reprobables. Pero también generan angustia e inseguridad haciendo que nos preguntemos continuamente si es adecuada o no la respuesta que emitimos. ¿Está bien o no está bien? ¿He fallado o no he fallado? ¿Sirvo o no sirvo? ¿Me aceptan o no me aceptan? Por un lado: ¡Dios, qué éxito! Soy cojonudo… por otro: ¡Vaya por Dios! No valgo para nada…nada me sale bien…Si a ello le sumamos el sentimiento de culpa que se nos instaura desde pequeños cuando fallamos, tenemos servido el cultivo de la variabilidad de nuestro estado de ánimo.

Pues bien, entendemos que el funcionamiento de un “software” tiene una orientación lineal, causa efecto, podemos decir que es unicausal, mientras que el sistema de computación humano es más complejo, sistémico, diríamos que es pluricausal. La pluricausalidad es de difícil computación y suele generar inseguridad, dando una serie de alternativas de solución que nos obliga a elegir la más adecuada, dejando las otras fuera. Eso nos lleva a establecer que nadie puede garantizar que el resultado de la computación es el más adecuado y veraz, sobre todo porque entran en juego las emociones, con su poder desestabilizador, apartándonos, o complicando, el razonamiento lógico, además de la inseguridad sobre si valoramos adecuadamente todas y cada una de las causas y estímulos que se nos presentaron. Por tanto, crea la duda y, la duda, que es la madre del conocimiento, también lo es de nuestras emociones y, por ende, del estado de ánimo.

Por tanto, en una duda permanente y oscilante entre la satisfacción por el acierto y el desencanto por el error, solo cabe que nuestro estado de ánimo le acompañe en el trayecto. Así pues, queridos amigos y amigas, estamos condenados a ser ciclotímicos en mayor o menor medida en tanto que estemos más o menos satisfechos con nosotros mismos y con nuestro entorno. Al menos eso pienso yo…

Ando yo estos días con un estado de ánimo bajo, tendré que ver las causas y buscar soluciones… Puede que el "hardware" esté deteriorándose con la edad y el uso e, incluso, que el "software" no haya actualizado los programas; que tenga un virus, un gusano o similar, que no permita su normal y adecuado funcionamiento.

viernes, 28 de agosto de 2009

Relax en Alhama


Queridos amigos y amigas, anduve estos días por el Balneario de San Nicolás, en Alhama de Almería (España). Para quien no lo conozcáis, os diré que ya fueron disfrutadas sus aguas en tiempos de la dominación romana, que el propio Cardenal Cisneros, una vez conquistada Granada a los musulmanes en 1492, tomó las aguas allí por una dolencia que se le presentó en una visita a dicha ciudad. En 1522 un terrible terremoto devastó la zona e hizo desaparecer los manantiales, que se recuperaron, según algún documento, hacia 1603, mientras que en el siglo XIX se creó una sociedad para la explotación del negocio.

Alhama de Almería es el pueblo principal de la comarca que riega el río Andarax. Yo, como soy un poco travieso y me gusta buscar los lugares donde se puedan ver estupendas panorámicas de los alrededores, observé que existía un mirador en el monte, en cuya ladera se ubica el pueblo, desde el que, me dijeron, se pueden observarse siete pueblos de la comarca, por lo que decidí iniciar la subida.

En el trayecto se encuentran dos cruces, una a media montaña y otra al final. Las cruces en los montes anejos a los pueblos es un signo de dominación cristiana y es muy habitual encontrarlas en los puntos más altos, desde los que se dominan las mejores vistas. Suelen estar asociadas al vía crucis, por lo que la subida a ellas comporta un acto religioso. Dada la experiencia de la subida, creo que, si el sufrimiento hace penitencia y libera de los pecados cometidos, yo quedé liberado de por vida…

En mi caso, lógicamente, no se da esa motivación, sino la búsqueda del placer de ver y disfrutar de la impresionante vista a que me he referido. La subida fue tremenda. Ya empezaba a picar el sol veraniego de Almería con toda su crudeza y, si bien me doté de gorro, gafas de sol y agua, además de calzado adecuado, prismáticos y cámara fotográfica, la empinada cuesta me mostró su más cruel cara, haciéndome subir lentamente, desplazando mis 90 kilos ayudado de un bastó que adquirí hace algunos años en Las Médulas (León), que es mi fiel amigo en estos menesteres. Mi salud, que no es para tirar cohetes, me limita la agilidad necesaria para hacer la subida desahogadamente, por lo que se daba, lógicamente, el ahogo, con dificultad respiratoria, que lentificaba la marcha y me advertía que cualquier exceso podría pasar la factura del dolorcito precordial correspondiente, aunque llevara mi Vernies (Cafinitrina) en disposición de aplicación sublingual.

Por tanto, subida lenta, con un cuerpo remolón que se negaba a responder adecuadamente, y dando vueltas al coco por haberme metido en semejante aventura y su posible factura.
Camino de cemento, barandillas de madera, paso lento pausado y acoplado al movimiento cuan comparsa del aliento. Jadeo, fatiga, sofoco, suspiro, resoplo… mientras en la mente, un pensamiento… ¿Por qué disfrutar de lo bello conlleva tanto impuesto y sufrimiento? Pendiente elevada de tanto por ciento, de 35 o 40 según voy midiendo. Y ahora comprendo porque se le dice “cuesta” a este invento, por que “cuesta” subir un suplicio en este momento. Me centro en mis miembros (inferiores, claro), los pies ya me duelen, los gemelos lloran - ¿por qué le llamarán gemelos y no mellizos? – las rodillas claman aguantando el peso, el cuádriceps dice que esto ya no es bueno, la espalda se queja de un maltrato obsceno, el sudor se escapa por todo mi cuerpo intentando huir ante tanto esfuerzo, y como venganza se mete en mis ojo y me va jodiendo, se nubla la vista, la boca se seca y con un trago de agua le busco remedio, y noto que la fuerzas escapa, que me voy rindiendo, el jadeo que llevo ya me va moliendo, la bomba amenaza y con taquicardia, a galope tendido, me clama que me pare o allí mismo para sin ningún remedio. Ante la amenaza decido parar y echando un buen trago me doy a la vista que vengo teniendo. Entonces comprendo que vale la pena hacer tanto esfuerzo. Siete pueblos blancos, siete núcleos de vida en medio un desierto. A mis pies Alhama, como presidiendo, con su torre mudéjar oteando el viento, vigilando que todo funcione, que la paz que irradia desde el mismo valle, desde el Andarax, se vaya extendiendo entre monte y cerro, entre los olivos y entre los almendros, entre los viñedos que dieron su fama en tiempo pretérito.

Inicio el camino, mi bastón ejerce como apoyadura (perdón por la fonética) y al fin llegué sudoroso y exhausto al mirador. Una cruz, arropada del sol por una cúpula, ocupa el centro. Al borde los bancos te invitan a tomar asiento. La vista es aun más impresionante. Montañas áridas y valles verdes y frondosos. Los prismáticos me acercaron a los pueblos y sus blancas casas, al valle cubierto de naranjos, parrales, olivos y otros frutales. Abajo Alhama, como ya os he dicho, al frente la Sierra Alhamilla protege Tabernas junto a su desierto. Volviendo a la izquierda, sobre el horizonte se aprecia el observatorio de Calar Alto, con su telescopio inmenso. Entre las montañas vamos divisando centrales eólicas, cuan ventiladores gigantes, que al mismo don Quijote le confundirían como si se tratara de molinos de viento. También apreciamos centrales solares emulando al girasol para no perderse ni un rayo de sol como su alimento. Mirando hacia abajo se observan los cauces de ríos y a su lado otros varios pueblos: Bentarique, Terque, Alhabia, Alsodux, Sta, Cruz y al fondo Sta. Fe de Mondujar junto a Los Millares con su yacimiento. Oteando el horizonte conseguí, al fin, ver “la puente”, que muestran como uno de los monumentos del lugar.

Pero cuando saco mi cámara fotográfica me percato de que la batería esta agotada, como yo, y al intentar cambiarla por la de repuesto, está también gastada. ¡Qué rabia! No pude tomar imágenes… Me quedo un rato más para intentar plasmar en mis retinas la panorámica y rodeo el mirador hasta no perderme ni una de las imágenes que me ofrece.

Inicio la peligrosa bajada. Los tobillos y rodillas, a cada paso, me recuerdan que la edad ya no perdona y que, si insisto en ligereza, se vengarán dando un traspié haciéndome rodar por la vereda. Un leve miedo me atenaza y muestra los límites que el cuerpo presenta en amenaza.

Después, cuando estaba abajo, caí en la cuenta de que en mi móvil llevaba una cámara de video y foto incorporada. Yo creo que, el consumo excesivo de glucosa, me dejó sin recursos para que mis neuronas pudieran nutrirse y funcionar adecuadamente, por lo que se les escapó el detalle del móvil. En fin que me quedé sin imágenes que dejaran constancia de la hazaña, que no pienso repetir.

Lo siento, no puedo ofreceros esas imágenes que me hubiera gustado colgar en el blog. Me conformaré con colgar un slide con las de la zona…

El esfuerzo me pasó factura y anduve unos días sin energía, con las pilas descargadas. Parece que no escarmiento y no conozco mis limitaciones. Me dediqué a otro tipo de ejercicio aparte de los baños. Excelente la morcilla que Elena tenía en su puesto del mercado y que Ildi y Erika nos servían en el bar El Molinero, dos chicas hermanas procedentes de Rumania de ascendencia húngara, con el encanto de la juventud, talle espigado y ojos azulados que le daban un toque de singular belleza (¡Ay!, quien fuera joven…), en excelente español se esmeraban en servirnos. Desde aquí les mando un saludo si tienen la oportunidad de poder leerme. La morcilla estaba hecha con cebolla y almendra y un ligero toque picante que le otorgaba un sabor especial.

Estupendas las tapas de Juan que te daba los precios en reales, pesetas, duros o euros. Una buena caña con su tapa nos costó 1000 reales la unidad (debéis hacer las cuentas y ver si es caro). Con 12000 reales nos tomamos dos rondas, o sea 12 cañas (éramos seis). Juan es sujeto amable y dicharachero, cargado de humor saludable que nos contó que había visitado Málaga… Yo le dije si había ido de viaje de novios y cachondamente me contestó: Que va, yo soy gey… soy gey porque tengo dinero y estudios, si no sería maricón. Creo que la señora de la cocina, que debía ser la suya, no compartía esa aseveración. Buen sujeto, sí señor, también la mando mi saludo.

No quiero ni debo olvidar a Felisa, la encargada del centro Guadalinfo donde me pude conectar a Internet para ver mis correos y navegar por la red. Difícil misión organizar, controlar y dirigir la chiquillería en el uso de estos artilugios informáticos.

Del Balnearia… ¿Qué decir? Once días relajado, muy apropiado para quien le guste los baños cálidos de aguas diversas, ferrosas, cúpricas, etc. y cuantos servicios de masaje y terapias propias se ofertaban…el riesgo es incrementar el peso. Teníamos una plaza al lado donde, por la noche, la gente paseaba para ayudar a la digestión (esfalagar, le dicen en mi pueblo) a la que bauticé, consecuentemente, como plaza de Esfalagar. El personal disparmente amable, buenas instalaciones y programa de animación. Espero que Mª Dolores haya cicatrizado bien de su herida en la mano y que puedan seguir ofertando sus servicios de calidad. Si queréis visitar su página web es: http://www.balneariosannicolas.es/

También hubo visita a Almería, copas y tapas en la Taberna Puga y visita a la catedral fortaleza mandada construir por Carlos I. Del calor no hablo…

sábado, 8 de agosto de 2009

Descanso


Queridos amigos y amigas, me retiro unos días de la actividad bloguera para descansar, estar con la familia y disfrutar de las fiestas de mi ciudad. Aunque no os visite y deje comentarios en vuestro blog pensad que os echaré de menos y estaréis en mi recuerdo. Os prometo un brindis en mi bodeguilla a vuestra salud (la podéis ver en la foto). Mientras podéis aportar vuestros comentarios a lo ya publicado, que yo los seguiré.
Mi principal objetivo ahora es relajarme, meditar y escribir en soledad, apartado del mundanar ruido. Espero ser productivo y traer más aportaciones a mi blog para someterlas a vuestra consideración.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Otra visión del asunto


En esta especie de torbellino de exposiciones y aportaciones sobre el amor y las relaciones de pareja, ha quedado algo colgado, sin nombrar ni comentar. Es el papel que juega en nuestros sentimientos y emociones el sistema fisiológico en la vertiente bioquímica.

Dado que el objetivo es que cada cual extraiga sus propias conclusiones en contraste con las opiniones de los demás, cualquier aportación arroja luz, o al menos preguntas, inquietudes, dudas o certeza; en todo caso interés por el tema y su conocimiento.

Para tocar este aspecto del asunto, no se me ocurre nada mejor que ofrecer la lectura de esta entrevista del Dr. Gaona, en la que su propio título deja entrever sus conclusiones. Después de leerla hablamos. La dirección donde la encontré es:
http://www.laflecha.net/canales/curiosidades/noticias/las-endorfinas-son-el-cupido-del-amor

Las endorfinas son el "cupido" del amor

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Si los poetas románticos levantaran la cabeza descubrirían asombrados que esa pulsión, ese 'fuego helado' en el que se consumían por sus amadas estaba provocado por algo tan físico como la dinámica química que arrastran las endorfinas, un tipo de hormonas.

(14 Feb 2007 AGENCIA EFE)

El psiquiatra José Miguel Gaona explicó a Efe que el amor, aunque no suene 'especialmente romántico', no deja de ser una conjunción de reacciones químicas, ligadas a otros estímulos como alimentación, actividad sexual 'o aficiones similares'.

Ese tipo de reacciones tienen una función determinada, como es crear vínculos que permitan cuidar a la descendencia, 'no para que nos sintamos bien porque los humanos seamos el centro del universo', puntualizó.

'Es hielo abrasador. Es fuego helado. Es herida que duele y no se siente', así definía Quevedo esta emoción causada, según Gaona, por las endorfinas, unas hormonas que actúan como neurotransmisores y que aumentan en los momentos placenteros de la vida.

En concreto, intervienen la norepinefrina, la dopamina y la feniletilamina.

Y es que, a pesar de la ingente cantidad de corazones en mil formatos que se regalarán el próximo 14 de febrero durante San Valentín, los sentimientos no se generan en el corazón, sino en el cerebro.

Fases del amor

Nos enamoramos paso a paso: en una primera fase reconocemos en la pareja actitudes, virtudes y otros elementos clave que responden a la frase 'me parece atractivo', explicó Gaona.

La segunda fase, que puede darse incluso el mismo día, 'es el momento de las fantasías desbocadas, en el que atribuimos cualidades extraordinarias a nuestra pareja debido al bienestar endorfínico que nos produce su cercanía'.

En esta fase la reacción es explosiva y no carece de 'cierto peligro', puesto que 'nos enganchamos a la reacción química que nos produce una persona y le atribuimos cualidades que en realidad no conocemos'.

En las dos últimas etapas hay más trato y actividades en común, y se crea un vínculo emocional y sexual, con una segregación importante de la feniletilamina, que también aparece en el chocolate, de ahí que no sea casual que se considere a este dulce como a un sustitutivo del sexo.

Produce adicción

Quienes comparan el amor con una droga no carecen de razón, es precisamente cuando deja de segregarse esta sustancia cuando surgen los problemas, y es que las endorfinas, junto con las apomorfinas, son las hormonas que inducen a la adicción.

Gaona considera que las relaciones no tienen por qué terminar una vez que acabe el amor romántico, a pesar de que esta sensación sea 'sumamente adictiva'.

Y es aquí donde los poetas románticos tienen cierta culpa de los problemas de pareja de hoy en día, 'hasta el XIX nadie se casaba por amor, sino por intereses, mientras que el amor se reservaba para los amantes'.

Otros impulsos

El psiquiatra recomienda unirse a una persona por vínculos que vayan más allá del estar enamorado, porque 'el pelotazo químico de estar literalmente en celo tiene fecha de caducidad'.

Para Joaquín Vea, profesor titular de Etología de la Universidad de Barcelona, la relación entre hormonas y enamoramiento no es tan conocida.

'Sabemos que las endorfinas están presentes en mayor cantidad en el enamoramiento y que la oxitocina, que se produce después del orgasmo y cuando las madres amamantan a sus hijos, crea un vínculo de afecto', indicó Vea.

Sin embargo, dijo, 'no existe una relación clara entre los niveles fisiológicos, el comportamiento y cómo los humanos vivimos esta respuesta emocional a nivel consciente', es decir, sabemos que se producen más endorfinas, pero no lo que provoca esa elevación.

Vea diferencia entre emociones y sentimientos: las primeras serían una reacción fisiológica, mientras que los sentimientos conllevarían una consciencia de la emoción.

Según Vea, los animales próximos a nosotros tienen emociones, por ejemplo, los chimpancés sienten atracción por otros individuos, e incluso el apego a individuos.

'Lo que no podemos asegurar -añadió- es hasta qué punto tienen consciencia de la emoción'.

sábado, 1 de agosto de 2009

ETA, DÉJANOS EN PAZ

ETA NO
ETA KANPORA



jueves, 30 de julio de 2009

Para reír


Llevamos una temporada en que cuelgo algo cada tres días. Hemos estado, y seguiremos, tocando el tema del amor y la pareja, pero cómo este blog se llama Cosas de Antonio y Antonio tiene otras vertientes y formas de ver las cosas, o sea otras cosas, hasta que no salga a la luz el próximo post serio, os invito a reír con este chiste… al que le haga gracia , claro.

Os recuerdo que una sonrisa es el inicio de la felicidad y que la risoterapia elimina los males del alma...
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CONFESIÓN.

Una señora va a confesarse y le dice al cura:

-Padre, me acuso de que soy una cotilla.
El cura sorprendido le contesta:
-Hija eso no es pecado, ser cotilla puede ser de mal gusto para la gente, pero no es pecado.
-Padre, es que soy muy cotilla, muy cotilla, ando viendo los programas de Salsa Rosa, Jorge Javier, Campuzano… etc. Todos los que se dedican al chismorreo y cotilleo. Me gusta llevar cuenta de la vida de todos. Eso ha de ser pecado, eso no es bueno.
-Hija, te digo que no es pecado, pero contente un poco porque invadir la vida de los demás no es bueno, aunque no sea pecado.
-De todas formas, padre yo quiero que me absuelva.
Se puso tan pesada que el cura con tal de que le dejara le dice;
-Bueno hija, reza un padre nuestro y evita ser cotilla.

Le da la absolución y cuando se iba, la señora se vuelve y le dice al cura:
-Perdone padre, pero ya que estoy aquí y usted debe saber de eso más que nadie, me permite una pregunta que siempre me rondó por la cabeza y nadie me contestó?
-Nada hija, venga, dime que quieres saber:
-Verá, cuando murió San José, qué hizo la Virgen con la carpintería, la vendió, la traspasó, las desmanteló? Porque el niño no le salió carpintero…

lunes, 27 de julio de 2009

La perspectiva mercantilista del amor.


He tocado el tema de la relación de pareja desde dos teorías o enfoques, pero con una visión muy personal a la hora de aplicarlas, pues no fueron creadas para ello, sino para explicar otro tipo de relación diferente.

Ahora, aun sabiendo que existen otros muchos planteamientos, visiones y teorías que pueden explicar la relación amorosa y/o de pareja, y con el respeto que a uno le merecen todas las posiciones que puedan generarse, vengo a presentar una visión muy singular, interesante y controvertida a la vez. Solo pretendo ponerla sobre la mesa para que cada cual saque las conclusiones que estime convenientes y oportunas. Es posible que una visión tan mecanicista, fría y aséptica cueste comprenderla y aceptarla, pero si la vemos con la mente abierta, con la redefinición de conceptos, librándolos de la carga cultural que los agobia, y concebimos las emociones, afectos, desafectos, etc. como un producto en la relación, sea más fácil su entendimiento. Intentaré ser muy escueto, preciso y claro en la exposición para facilitar su comprensión en los términos en que yo la interpreto.

Determinados autores entienden el intercambio social desde la perspectiva del mercantilismo, como expone Sharon S. Brehm: “Para quienes abordan el problema de esta manera, nuestra asociación con los demás es determinada por los mismos principios que regulan el mercado económico: recompensas, costes, soluciones de recambio”. Esta es, pues, la filosofía general que sustenta el planteamiento. Pero ¡Cuidado, no os vayáis aun! Veamos primero que dice y como sustenta su razonamiento, para ello es conveniente conocer lo que refiere respecto a estos términos y como los define:

  1. Las recompensas. Es todo aquello que conseguimos de esa relación, lo que nos aporta. Describe tres tipos de recompensas:
    a) Características intrínsecas del compañero. (Ej. Belleza, inteligencia…)
    b) Comportamiento directamente remunerador del compañero. (Ej. Relaciones sexuales, servicios prestados, atención…)
    c) Acceso que el compañero otorga a los recursos extrínsecos deseados. (Ej. Dinero, prestigio, protección…)

  2. Los costes. Hace alusión a los aspectos desagradables del compañero y la tolerancia que conlleva y a las aportaciones que nos exija esa relación. Algunos autores sostienen que los costes son más importantes que las recompensas en la relación.

  3. Las soluciones de recambio. Alude a la posibilidad de conseguir en otro sujeto, lo que nos proporciona el compañero. Si las personas creen que existe otras relaciones disponibles, más remuneradoras y menos costosas que su relación actual, también existen grandes posibilidades de que abandone esta última. A falta de mejores soluciones, las personas se apegan a su relación presente y tienden a conservarla.
Dos cuestiones de interés:
  1. Ley de explotación personal: “En toda relación sentimental, la persona que siente menos afecto puede explotar a la que siente mayor afecto”.

  2. El principio del menor interés: “La persona que tiene un menor interés en continuar la relación se halla en posición de dictar las condiciones de la asociación”.
El que tiene mayor poder está menos implicado sentimentalmente, tiene mayor número de soluciones de recambio y posee mayor seducción…

No obstante, ante este planteamiento tan mecanicista, cabe preguntarse por el proceso mediante el cual un individuo se apega a otro: ¿Cómo llegamos a confiar en la gente y a conformarnos con la espera de una reciprocidad no específica? ¿Cómo es que la felicidad de otra persona puede brindarnos un gran placer? Esto escapa a la simplicidad aparente del planteamiento mecanicista y nos obliga a buscar los motivos o impulsos que generan estas conductas.

Otros tres conceptos que plantea:
  1. Las inversiones. Están constituidas por todo recurso psicológico o material que hayamos invertido en la relación y que se perdería si esta llegase a su fin. (Ej. El dinero gastado en el compañero, pero también los cuidados que se le han brindado).

  2. La teoría de la disonancia. La disonancia es engendrada por los aspectos indeseables de una cosa cualquiera que hemos elegido hacer de forma voluntaria… posiblemente por no haber dado el fruto deseado. Ese estado desagradable lo intentamos reducir para evitar el conflicto interno, y una forma de reducirlo es convencernos de que la meta por la que hemos sufrido vale la pena. Por tanto, bajo mi opinión, sería elevar a lo aceptable lo inaceptable para contrarrestar el conflicto interno de haber elegido lo inelegible.

  3. La teoría de la equidad. Se ajusta simultáneamente en lo que recibimos y en lo que damos, centrándose asimismo sobre ambos miembros del apareja. La relación entre lo que yo doy y recibo debe ser igual a la resultante de lo que el otro da y recibe.
El concepto de “vale la pena”, aludido en el apartado 2, tiene su parangón, bajo mi modesta opinión, en lo que los economistas llaman “el coste de oportunidad”; es decir, cuánto me aportaría lo que hubiera podido hacer con este dinero, en la oportunidad perdida, a la que he renunciado, si no hubiese hecho esto otro. ¿Es compensada la pena que me produce tener que renunciar a otras cosas, amigos, salidas, amores, libertad, etc. por lo que me aporta esta relación? ¿Vale esa pena?

Ocurre que el valor de una misma cosa no es el mismo para ambas personas. Una mirada, un beso, un detalle insignificante puede tener un gran valor para uno y no para otro. El abuso se produce cuando en la transacción los valores no se ajustan y uno, sabedor de la valoración que puede tener un gesto o acto suyo para el otro, lo cobra a precio desorbitado, incluso exige sumisión y ejerce el despotismo. En estos casos, estaríamos hablando de la ley de la explotación personal y del principio del menor interés. Becker lo plasma maravillosamente en sus rimas:
"Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso...
¡yo no sé qué te diera por un beso!"
Finalmente, esta visión, que se podría entender como agresora de la concepción del amor que sostiene nuestra cultura, es variablemente digerible según la experiencia y evolución de cada sujeto que la analice. Bajo mi punto de vista, no es tan claramente entendible por quien anda enamorado locamente de otra persona, pudiendo sonarle a sacrílego el planteamiento. Con el paso del tiempo y la aportación inexorable que la experiencia va proporcionando, aparecen las delimitaciones y la aceptación más racional de la relación amorosa y sus entresijos. Alguien dijo que “el enamoramiento es una enfermedad que se cura con el matrimonio”. Sin llegar a eso extremos, yo me atrevería a decir que “en el enamoramiento rige el corazón, pero que con el tiempo debe ceder la mayor parte del mando al cerebro”. Bueno, lo dejo aquí y abro el campo de la reflexión.

viernes, 24 de julio de 2009

Influencia social

Hago un requiebro con este tema, para quien le motive, y sigo con el asunto que tenemos entre manos en el próximmo escrito.
Para aquellas personas que estéis interesadas en los temas relacionados con la influencia social y cómo nos integramos en el entorno mediante el proceso de adaptación (dónde fueres haz lo que vieres) os presento un artículo que acabo de publicar en la revista on-line “PRESENCIA. Revista de enfermería de salud mental”. Os adjunto el resumen o abstract, para ver de qué va.
La dirección es: http://www.index-f.com/presencia/n9/p0147.php Para bajar el texto completo se necesita la subscripción, que es gratuita e inmediata. Si os interesa entrar y tenéis algún problema estoy a vuestra disposición, para aclarar el proceso, en mi correo electrónico.


Influencia de la opinión del endogrupo en el cambio de opinión en mandos intermedios de enfermería.


Resumen.
Estudio experimental que evalúa el cambio de actitud u opinión de los mandos intermedios de enfermería en base al modelo teórico de la autocategorización en la influencia social. Para ello se realiza un diseño experimental, grupo control y mediciones solo "después", consistente en pedir a un grupo control (35 sujetos), su opinión sobre los factores que inciden en la implicación laboral; posteriormente se solicita al grupo experimental (23 sujetos) la misma opinión, pero se les informó previamente, a modo de comunicación persuasiva, de lo que opina al respecto el colectivo de mandos intermedios de enfermería en España, en función de estudios realizados previamente, que lógicamente son falsos e inexistentes, y cuyos resultados difieren substancialmente de los obtenidos en el grupo control. Se diseñó un cuestionario "ad hoc" donde se pedía el orden de importancia que se asigna a cada factor por su incidencia en la implicación laboral. Como resultado, observamos que sí existen variaciones significativas en relación a los factores: formación, conflicto y salario, mientras que no se observan en cultura organizacional y política de gestión. Podemos concluir que la consistencia de la opinión del colectivo respecto a la incidencia de estos últimos es mayor y menos variable que la de los tres factores primeros. El experimento es una variante del esquema experimental del estudio del cambio de actitud, propuesto por Montmollin (1977).1


Palabras clave: Actitud, Conformidad, Influencia, Identificación, Fuente, Normalización, Persuasión, Mandos intermedios enfermeros, Enfermería.

martes, 21 de julio de 2009

La teoría de con-juntos en la relación de pareja.

Ando dando vueltas al asunto de la relación de pareja, al amor, buscando elementos que aclaren o sirvan para entenderla mejor. Para que, desde un punto de vista racional y realista, puedan proporcionar sustento a las ideas que vamos desgranando y permitir una visión más aséptica, menos cargada de lo emocional, instrumentalizando el proceso de esta interacción tan compleja y su comprensión.

Sé que esto es una agresión a la lírica y a la poesía que, al amparo de las emociones y sentimientos amorosos, canta de forma bella y excitante la fantasía del delirio apasionado, del enamoramiento y de los sentimientos que genera el corazón, incluyendo el desamor, en contraposición al cerebro, al frío razonamiento que sustenta lo racional. Tal vez por eso empecé colgando dos poemas y un soneto, como homenaje a esa preciosa forma de sentir las emociones que se desprenden del amor, para vacunarme de las consecuencias de estas frías reflexiones. Eran tres estadios diferentes del proceso de amar. Ha sido un torpe tributo que pretende el perdón y la comprensión de mis admiradas y admirados poetas bloggeros, a los que leo con especial aprecio y admiración. Yo, en todo caso, pretendo poner en el otro lado de la balanza la visión más racional de esta extraña, singular, conflictiva y bella relación interpersonal, sabiendo que las emociones siempre condicionan la razón y al propio proceso de la reflexión. Eso es lo que nos diferencia del mundo animal, el sentir emocionalmente esas aproximaciones, pero también el proceso de análisis deductivo e inductivo que conllevan el aprendizaje en el camino de la maduración. En principio el corazón se impone a la razón, pero es la razón la que gestiona al corazón con el tiempo.

Hoy, al amparo de esa búsqueda, me refugio y escudriño en la teoría matemática de los conjuntos aportada por el alemán Georg Cantor en el siglo XIX y reformulada por Zermelo, más adelante. Lo hago por la similitud entre la simbología de esos conjuntos, representados por círculos o anillos, y los anillos con los que se sella la alianza del matrimonio. El razonamiento que pretendo mostrar encaja bien entre esa y, la suficientemente desarrollada, teoría sistémica, a la que no me referiré por entender que complicaría más la comprensión y alargaría la exposición hasta el tedio. En todo caso, la teoría sistémica merece un trato singular y específico por su propia entidad y consistencia.

He preferido llamarle teoría de con-juntos, por entender que la expresión “con-juntos” se acerca más a la dinámica de relación de dos sujetos que hacen un proyecto de vida “juntos”, uno “con” el otro. Es una frivolidad que no solo pretende jugar con las palabras.

Para poder desarrollar de forma más precisa la reflexión, me he permitido crear una imagen donde se aprecian distintas formas de interacción entre los dos elementos representativos de la pareja, que se puede ver al inicio de la exposición. El anillo A, referido al hombre, y el B referido a la mujer. No es gratuita esta asignación, pues el tamaño implica, no solo la dimensión del diámetro del dedo que soporte el anillo, sino el poder y reconocimiento social que ha tenido cada uno en este tipo de relación, aunque hoy, por suerte, se estén equiparado los diámetros. He representado tres esquemas de relación de la pareja, entendiendo que son la base de cualquier otra variable que pudiera aparecer sobre estos. Al fondo se observa la figura de una balanza como representación de la justicia, el equilibrio y la igualdad que deben imperar en la relación ideal.

Tanto A como B son sujetos adornados de unos principios, valores, creencias, conocimientos, actitudes, conductas, etc. que definen su personalidad y singularidad. Ambos mediante una decisión libre, al menos en teoría, deciden unirse para formar una entidad con reconocimiento social diferente, estableciendo una relación tipificada como de pareja (llamémosla matrimonio). Es la ilusión de formar un conjunto perfecto la que lleva, mediante el enamoramiento, a pensar que la otra persona es la ideal para conformar una pareja que cumpla todos los requisitos de excelencia. Por tanto, unimos A y B, pero la unión puede ser y es variable, en función de tres subconjuntos que integran el conjunto pareja. Esto son A, B y la intersección AB.

A son los espacios propios, individuales, de dominio del sujeto A, sobre los que no tienen poder el otro sujeto, salvo influencia consentida en la recepción de consejos. B representa, al igual, los espacios del otro sujeto con las mismas características mencionadas. Pero hay una parte de ellos que se fusiona en otro conjunto; es aquello que se comparte, que pertenece a ambas partes y que no es privativo de uno solo de ellos, son los elementos comunes. A esto le llamamos intersección AB. Por tanto entenderemos que cada uno mantiene una parte de su individualidad independiente (A o B) y, a la vez, renuncia a otra parte que coloca en la intersección que establece con el otro, donde comparte el dominio. Ninguno pierde su libre identidad personal mientras mantenga un espacio propio (A o B), si bien ese espacio está orientado por la idea de servicio a la pareja. Mantiene su individualidad pero su principal objetivo es servir al matrimonio y la convivencia y desarrollo de la pareja.

Bien, veamos los tres ejemplos que he diseñado:

Ejemplo 1º. Lo llamaremos de intersección. El matrimonio (digamos conjunto M) o pareja está formado por la suma de tres subconjuntos, A + B+ AB. Ninguno (A o B) se diluye en el otro, manteniendo la individualidad, pero existe una amplia zona de encuentro común (AB). Como hemos dicho antes, esta individualidad potencia su propio desarrollo pero lo vuelca en la pareja para que el crecimiento personal sea compartido por la otra parte y redunde en beneficio del conjunto M.

Ejemplo 2º. No aparece al subconjunto AB, la intersección que une y consolida el matrimonio (M). Esta exaltación de la libertad total de cada individuo plantea un sistema relacional distinto al clásico y no tiene sentido llamarle matrimonio, puesto que no hay elementos que les una. Es un caso extremo de convivencia sin vinculación afectiva ni de bienes materiales. Puede ser que haya una comunicación que permita el crecimiento de cada parte, pero sin vínculo afectivo, como ya hemos dicho. Cuestión harto difícil de entender.

Ejemplo 3º. Uno es un complemento del otro, puesto que (B) ha puesto en el asador toda su carne y ha renunciado a su individualidad para integrarse, como parte de A, en el subconjunto AB. No obstante A sigue manteniendo su individualidad, por un lado, y el dominio sobre B por otro. B ha sido anulado, puesto que ha dejado de existir y se ha incluido en AB al que sirve sin salir de la relación. Además está atrapado porque los límites que lo definen no son propios, sino del dominio del otro. Ya no tiene ningún espacio de libertad para decidir, para poder determinar hasta dónde da en esa relación y qué se reserva para sí. Por tanto, B, en cierto sentido, es un subconjunto al servicio de A, que establece los límites de la relación matrimonial, puesto que fuera de A no hay otra cosa.

Ciertamente, el primer ejemplo, es el que más se acerca y define una buena relación de pareja, puesto que se ejerce el compartir, pero se respeta la individualidad de cada uno, individualidad que se pone al servicio del crecimiento de la pareja sin menoscabo de la autonomía que implica. El nivel o magnitud de AB es otra cuestión a considerar y resultará del diálogo, entendimiento y el acercamiento que se vaya produciendo en el proceso de relación, situación muy relacionada con los principios y las necesidades de cada uno de los sujetos y el poder que tenga sobre el otro. En este proceso de negociación, para fijar el subconjunto AB, se irán instaurando, de forma dinámica, las conductas, actitudes y dependencias que regirán la relación. Por tanto, podríamos llegar a que uno de los sujetos impusiera su poder sobre el otro, hasta incluirlo en su totalidad en AB, anulándolo, siendo su dueño y señor; o sea, el ejemplo 3º. De aquí al maltrato físico y psicológico solo hay un paso. “La maté porque era mía”. El machismo dictatorial, descalificador y absorbente procurará reducir el valor de la otra parte para quedar por encima de ella y así poder incluirla y dominarla. Para que un anillo quepa dentro del otro este ha de ser más pequeño, por tanto la tarea está servida, hay que tumbar su autoestima hasta hacerla dependiente. En su agresión, planteará los esquemas de relación que le apoyen en sus argumentos, reduciéndola a las tareas menos gratificantes y relacionadas con el servicio y cuidado de la casa, castrando la evolución intelectual y su independencia, llevándola a terrenos donde su rol familiar sea controlable. Le demostrará constantemente lo que hace mal, su inutilidad, y se impondrá mediante la descalificación y la reprimenda mostrando continuamente dónde está el poder, el mando y el control de la situación.

El ejemplo segundo es de ruptura o no dependencia, de desvinculación y solo lo coloco a modo de orientación por entender que puede encaminarse a él cuando se empieza a romper el matrimonio. En el momento que desaparezca la membrana que sustenta al subconjunto AB ya no existe relación, ya son conjuntos independientes y no pueden formar otro de orden superior puesto que no hay intersección entre ellos.

Ahora cabe pensar dónde esta situada la dinámica de nuestra relación de pareja y cómo mantenerse en el lugar adecuado para consolidarlo sin anularnos dentro de ella. Es un ejercicio que nos corresponde hacer a cada uno y ver si nuestras expectativas, sobre la relación, se cumplen y tienen visos de seguir cumpliéndose; así podremos reconducirla mediante el diálogo y la negociación, digamos, amorosa. Mi intención, con esta reflexión, es determinar un sistema o instrumento que permita un diagnóstico situacional de la relación y permita corregir y desarrollarla hacia la convivencia y el encuentro entre ambos miembros sin desprenderse del vínculo amoroso que les unió. Puede que me sirva para ese objetivo.





sábado, 18 de julio de 2009

La relación amorosa según una interpretación libre de la pirámide de Maslow


Llevamos algunos días dándole vueltas a esta engorrosa cuestión del amor. Engorrosa, digo, por la dificultad de hablar en los mismos términos, entendiendo todos a que nos referimos cuando usamos las palabras. Yo parto de la base fundamental de las opiniones que vierto en mi reflexión: Relación objetiva vs. relación objetal, que colgué el pasado 10 de enero en la que decía: “Querer tiene la acepción del deseo por necesitar una cosa, es pues una relación objetal, pretendemos un objeto que nos satisfaga esa necesidad. Deseamos y queremos el objeto que nos satisface, pensando en nuestra propia felicidad básicamente. No pensamos en el amor, que tiene otra interpretación basada en la relación objetiva; es decir, sabemos que nos relacionamos con otro ser que tiene su propia proyección y que nosotros podemos ayudarle, si así lo estima, en su desarrollo personal, a la vez que él nos enriquece a nosotros. En este intercambio libre, de emociones, experiencias, vivencias y, en suma, de vida, crecemos ambos”. (http://antoniopc.blogspot.com/2009/01/relacin-objetiva-vs-relacin-objetal.html). Por tanto, estos dos elementos a veces se confunden y se dan como sinónimos. Ello es debido a que, efectivamente, son compatibles y necesarios en la relación de pareja. La cuestión estaría en cual debe primar sobre el otro y en qué casos. Para respaldar mi reflexión y el proceso argumental que la sustenta recurriré a la pirámide de Maslow que, a buen seguro, muchos conoceréis.

Como sabréis (ver imagen, se puede ampliar cliqueando en ella) Maslow formula en su teoría de la motivación una jerarquía de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados. En el primer estadio se dan las necesidades fisiológicas, junto a las que garantizan la supervivencia y la seguridad. Aquí hablamos de querer, queremos lo que no tenemos, lo que necesitamos para subsistir, lo que nos permita satisfacer estas necesidades básicas.

Si la relación de pareja la enmarcamos en esta teoría, encontraremos que inicialmente y como elemento imprescindible, la motivación se enfoca a cubrir esas necesidades y el sujeto quiere o desea aquellas cosas u objetos que le ayuden a ello, prevaleciendo el querer sobre el amar. Vista la cuestión desde la evolución histórica, esto me recuerda los matrimonios de conveniencia y de alianza entre familias, sin contar con el consentimiento o asentimiento de los interesados; más bien al contrario, se les exigía ese sacrificio por el bien de la familia y su seguridad, por el mejor futuro de sus hijos. “No te preocupes, le decían, la convivencia y el roce crean el cariño”.

La afiliación iba inherente, aunque la intimidad sexual, que Maslow incluye en este tercer nivel, no buscara la satisfacción de la mujer, sino que su objeto era la reproducción y el placer del hombre, dentro de un orden. Era habitual que los hombres recurrieran a otras mujeres, mujeres de la vida, para implementar sus fantasías sexuales, respetando a su señora, bien por convencimiento o bien por la negativa de esta a realizar prácticas pecaminosas propias de prostíbulos. Por tanto, muchas mujeres, toleraban e, incluso, agradecían esta práctica.

Subiendo a los niveles superiores de la pirámide, el reconocimiento y la autorrealización no se entendían como un proyecto personal e individual, de unicidad, sino como la integración en un proyecto común dónde los principios religiosos y sociales no eran cuestionables. Había, pues, que renunciar a tu unicidad, salvo el clero que no se casa en la religión católica, para sumergirte en la colectividad mediante la formación de la familia bajo los principios estructurados y aceptados por todos. La obligación estaría por encima del deseo y de la proyección intrínseca, puesto que la estructura social, los principios y valores, la religiosidad y el cumplimiento de su doctrina, eran incuestionables. No cabía el pensar de forma autónoma, hecho reservado para algunos solamente, siempre que lo hicieran dentro de los cauces y para defender los posicionamientos convencionales. Si pensabas fuera de ese campo y se te ocurría cuestionarlo, eras reprobado por hereje o disidente. Por tanto, pensar libremente estaba prohibido. La idea de sacrificio, exaltación del sufrimiento, la entrega a los demás, etc. formaban parte del compromiso social y religioso. El placer era pecado y por tanto, los deseos debían ser inhibidos. De aquí al conflicto interno solo hay un paso, pues la represión del deseo generará el enfrentamiento entre el ello y el superyo, parafraseando la segunda tópica de Freud, que se canaliza en un yo condicionado por la estructura social de valores, normas y principios castrantes. La mujer no decía al marido “hagamos el amor”, sino “tómame cuando te apetezca pues el matrimonio te da derecho a ello” pero no me pidas las prácticas pecaminosas a que hemos hecho referencia.

Los roles estaban definidos (ver post “Ajuste de roles en la pareja”: http://antoniopc.blogspot.com/2009/02/ajuste-de-roles-en-la-pareja.html) y el matrimonio podría, incluso, convertirse en un sacrificio, pero nunca se podría disolver puesto que estaba bendecido por Dios. Existía verdaderamente una relación de asimetría, de sumisión y entrega de uno sobre otro, de ella a él. Ese era el juego o estructura de roles, que persiste en muchas sociedades actuales de corte religioso integrista o de política reaccionaria. Por tanto, la relación de pareja no era, por lo general, el medio de la realización personal para alcanzar la última etapa de la pirámide y, salvo excepciones, el amor no existía, aunque sí el cariño y el querer. Con esta situación de asimetría el amor maduro es incompatible, tal como mantengo en la primera y tercera frase que cuelgo en el post anterior (Frases para la reflexión y soneto de amor). Por tanto, hasta ahora, hubo poco amor y mucho querer y necesitar.

En este sentido, dominado por la religión y los principios judeo-cristianos, se ha desarrollado nuestra cultura y, solo con gran esfuerzo a lo largo de los últimos tiempos, se ha ido instaurando una libertad de pensamiento que ha permitido elevar al ser humano a sujeto pensante, sin que nadie lo cuestione en función de intereses partidistas e intentos de dominación, que es mucho decir por lo que estamos viendo en los elementos reaccionarios que nos pretenden condicionar. La tecnología (este medio es un ejemplo de ello) nos ha dado la posibilidad de llegar a los demás sin censuras y compartir el pensamiento y las ideas, permitiendo el debate y el enriquecimiento personal.

Otra cuestión es si el pensamiento desarrollado es el apropiado para fomentar o estructurar otra sociedad más justa y adecuada a la convivencia. Estamos atrapados en un flujo de información que difícilmente controlamos y, menos, procesamos con éxito; donde el intento claro de manipulación de los medios de comunicación al servicio de los intereses del capital, está sustrayendo y condicionando, cuando no ordenando, el pensamiento de masas. Solo cuatro locos nos lanzamos a bloggear y compartir, con ánimo de crecer, nuestras ideas. Pero, una vez en ello, podemos descubrir en nuestro interior las potencialidades que nos empujan al entendimiento social en tolerancia, que permite la convivencia bajo el respeto y la libertad, que nos hace beber de otras fuentes para nutrir nuestro desarrollo.

Pues bien, volviendo a Maslow, una vez satisfecho el nivel 1, entramos en ir satisfaciendo los demás niveles por orden de prioridad ascendente, lo que nos permite, conforme vamos subiendo de nivel, ir entrando en la era del pensamiento libre, de una sociedad creativa, del desarrollo personal en base a la espiral de potencialidades que cada uno lleva en su interior, al discernimiento responsable con ánimo de crecer, a la mente abierta y crítica, buscando la autorrealización.

Para mí la autorrealización solo se puede conseguir en libertad, cuando no hay elementos externos que te condicionan. Cuando en la relación de pareja no existe esa libertad para progresar en tu autorrealización y las exigencias objetales de esta te están condicionando para mantenerte en la situación inicial, que es como te aceptó tu pareja en el contrato matrimonial, bien mediante el continuo llamamiento al compromiso inicial, bien mediante el chantaje emocional y la amenaza de pérdida de haberes comunes, estamos ante un claro caso de querer, egoístamente, pero no de amar.

Cuando, manteniendo los compromisos que llevan a satisfacer las necesidades que emanan de la relación, se respeta la evolución individual de forma igualitaria, cuando se ayuda a la otra persona a encontrarse a sí misma y se apoya la búsqueda de la autorrealización, cuando estamos en disposición de compartir libremente ese desarrollo personal, cuando procuramos el bien y el crecimiento de lo que amamos, respetando su libertad sin renunciar a la nuestra, aún a riesgo de perder a la otra persona, estamos amando, bajo mi opinión.

Por tanto, amar y querer son compatibles y necesariamente han de ir juntos. Lo que no puede ni debe imperar es la propiedad de uno de los miembros sobre el otro, los condicionamientos e imposiciones, la asimetría, la anulación de una de las partes, buscando el sometimiento aprovechando su disposición amorosa a servirnos. Eso garantiza el conflicto continuo y el desencuentro que solo es sostenible por la resignación y el estancamiento, con un déficit de permeabilidad que evita el flujo del desarrollo personal de una al otro y lleva a la evolución divergente.

Finalmente, la base de la pirámide de Maslow implica querer y el vértice amar. Pero la pirámide es toda una, donde el querer y el amar se han de dar la mano sin estorbarse por los egoísmos de cada cual.
PD: El hecho de que la publicación coincida con el 18 de julio es circunstancial, pero es bueno aprovechar para dejar claro que el regimen dictatorial del franquismo, identificado con esta fecha, se movió en los planteamientos que aquí se critican, dejando secuelas sociales que todavía perduran.
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