sábado, 28 de febrero de 2009

Selección de amigos



Si Un amigo es aquel con el que se puede pensar en voz alta”, puedo concluir que si digo todo lo que pienso, es decir, si soy asertivo, decantaré mis amistades y descubriré quienes son de verdad mis amigos. Por tanto, "aventaré mis ideas para separar la paja del grano".
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Os invito a participar aportando vuestras ocurrencias en los comentarios.

viernes, 27 de febrero de 2009

Ocurrencias (Dos son seis)


Empiezo a colgar, con esta etiqueta, algunas ocurrencias o pensamientos de mayor o menor ingenio, que afloran de forma inesperada como respuesta a un estímulo casual, dónde la reflexión singular pretende plasmar una idea de cierta originalidad y de especial trascendencia en el proceso de razonamiento o asimilación de las vivencias personales.

Esta no es mía (creo que es de Unamuno), pero siempre me ayudó a comprender mejor las circunstancias que se dan en una interacción con otra persona, por lo que creo tiene derecho al privilegio de ser la primera en publicarse:

“Entre tú y yo no somos dos personas, sino seis: Tú tal como eres, tú tal como te ves y tú tal como yo te veo; yo tal como soy, yo tal como me veo y yo tal como tú me ves”.

miércoles, 25 de febrero de 2009

A USSIA


Este poema es en respuesta a uno, que me mandó por e-mail una amiga, firmado por un tal Ussia, que de forma soez se metía con las víctimas del franquismo y mostraba su desacuerdo con la ley de la memoria histórica y, consecuentemente, con la rehabilitación de los caídos del bando republicano, incluso era insultante con el abuelo del presidente Zapatero. Lo compuse en 2007 y ahora lo encontré entre mis papeles, por lo que paso a colgarlo como homenaje a todos los que dieron su vida por un ideal o fueron perseguidos y marginados por esa misma causa:




A mí el Ussia, señora,
me es persona non grata.
Solo con mentar su nombre
su clasismo se destapa.

Usia, si no me equivoco,
en esa misma palabra,
lleva implícito el tratado
que a sus clases reservara.

Son los nobles que buscaron
trato especial a su casta
y para no ser tan larga
redujeron la palabra.

Nos impusieron usía
en lugar de señoría
para crear la distancia
entre el pobre y su trabajo
y el disfrute de su raza.

Yo no levanto los muertos
para dirigir palabras
solo quiero que al final
justamente descansaran
alejados de cunetas,
debajo de tierra santa.

No todo vale en política
y este señor sobrepasa
los límites que nos dicen
donde está la buena usanza.

Ya mataron al abuelo,
ya con ello les bastara.
Que descanse en paz el hombre
y que su nieto gobierne,
si los españoles mandan,
con sus votos el día nueve,
que el nieto nos gobernara.

La historia no nos la dieron
como realmente pasara.
Nos alumbraron con ascua
que a su sardina arrimaran.

No se pretende el conflicto
de nuevo entre las españas.
Se está buscando hoy día
que la memoria no caiga
en olvidos de la gente
que por España lucharan.

Que les sepulten con honra,
que reconozcan su talla,
que se curen las heridas
que la injusticia dejara.

Que la memoria que quede
sea la justa y la honrada
para que la historia diga
la verdad de esa batalla.
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Nota: La foto corresponde a la tumba de los asesinados en Cuevas de San Marcos (Málaga) por el bando franquista en 1936 y que permanecieron enterrados entre los olivos hasta la llegada de la democracia.

HAS ENTRADO EN MI VIDA


Cuando uno se cruza o ve a una mujer, en el caso opuesto hombre, especialmente atractiva, seductora y sensual, suele pensar: "Qué tía más buena..." Yo aplico otra frase a continuación: "Qué problema más gordo..." En esa fantasía parí este poema, que ahora os presento y que da cuenta del proceso de impacto y miedo a la vez, que nos genera lo deseado y lo prohibido.

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HAS ENTRADO EN MI VIDA


Has entrado con tal fuerza en mi vida
que hiciste brotar un tropel de sentidos.
Tus ojos penetrantes me trajeron
ternura.
Tus labios sensuales aportaron
pasión.
Tu cuerpo torneado
deseos libidinosos.
Tu voz firme y suave
paz a mi corazón.
Y ahora tengo miedo
de quedarme prendido
en esta situación.
Que el amor,
despertando emociones,
me quiebre la razón,
que un halo de belleza,
camino del sosiego,
me lleve a la locura
montado en un caballo
desbocado y sin control.

viernes, 20 de febrero de 2009

A MÁLAGA


En la bocana del puerto la estoy mirando. ¡Que esplendor, que belleza, que impacto! Me gustaría correr por sus calles y sobre sus tejados, para descubrir su alma, para sentir sus encantos. La diáfana luz la ilumina, preñada de mar, cargada de sal y frescura. Abro mis pupilas intentando egoístamente absorberla en el acto. En esto me invita la brisa a montar en su grupa y yo la acompaño. Volamos por entre sus calles, subiendo y bajando, y rozando a la gente con ellos jugamos. La brisa, que es muy descarada, se posa en las balconadas y mira de reojo dentro de las casas, luego, cuando la descubren, da un salto al vacío y desaparece por arte de magia. El sol que se pierde por Torremolinos queriendo gozar de una gran velada, da paso a la luna, que se nos presenta con cara plateada, como impresionada, lívida de frío buscando el calor que con él se marcha. Viene de La Cala y al pasar El Palo y ver Gifralfaro se olvida de todo y deja que se vaya el sol, y se queda en Málaga.

Y ahora me siento feliz, pues mientras la luna me presta la luz, la brisa me da la montura para visitarla. Subo por calle Granada y siguiendo a Picasso visito su casa. Atravieso el Pimpi y observo al teatro romano cantando canciones de amor, aferrado a la falda verde de nuestra Alcazaba. La catedral, de forma insolente, megalomaniaca, reta a todo el que pasa, haciendo que mire a su única torre, que levanta el vuelo sobre su fachada.

¡Qué plaza más bella! ¡Qué rincón más dulce! ¡Qué cuento de hadas! Paramos un rato y junto a una taza, tomando café, observo toda la fachada, que con al palacio doran de esplendor a toda la plaza. Entre las callejas vamos dando saltos, mirando entre las ventanas, ya nos acercamos a la calle Larios. La gente se agolpa y escucha canciones de amor de una aria furtiva, que con dulce voz les lleva en volandas de su fantasía. Al fin ya llegamos, la Constitución se muestra cargada de gente, toda iluminada. La brisa cosquillea por entre las palmeras que, en marcial fila, le prestan honores de guardia a la fuente de las tres gracias. En el Chinitas nos invita Lorca y oímos la voz de Paquiro a su hermano “Soy más valiente que tú, más torero y más gitano”. Y al final, para celebrarlo, nos vamos a tomar un vino a la Casa Guardia. La brisa me deja, la luna se apaga por el horizonte y yo, pleno de alegría, me marcho a mi casa guardando el secreto de nuestra alianza.


AJUSTE DE ROLES EN LA PAREJA





Y ahora hablemos en serio. Debo una reflexión a raíz de mi publicación sobre ¡Vaya día que llevo! Al fin y al cabo solo era una forma de situarnos en una dinámica muy habitual, que viene dándose en la relación familiar y el cambio de roles de los nuevos modelos evolutivos de la familia. Bueno, pues, ahí va.

Discernía sobre la temática del necesitar, depender y querer en mi reflexión sobre la relación objetiva y objetal, colgada el pasado 11 de enero en este blog, sobre todo en lo referente a la pareja. Sin entrar en profundidades, en las que podremos sumergirnos en otro momento, es evidente que en este tipo de relaciones se mantiene un contrato de roles o de funciones. Estos roles han ido cambiando con el tiempo hasta el momento presente.

Antiguamente existía una gran complementariedad funcional entre los cónyuges, aunque no podemos negar que se fundamentaba en una relación asimétrica, donde el hombre ostentaba el poder oficialmente y la mujer estaba sometida a sus directrices. Las normas sociales, aunque injustas, establecían las conductas de cada uno y las dependencias. Lo cierto es que la mujer reinaba en la casa y el hombre en la calle; es decir, el gobierno de la familia, aunque pareciera lo contrario, lo llevaba la mujer, mientras que el hombre aportaba, por lo general, los recursos económicos para sustentarla, sin obviar las aportaciones de la mujer con sus trabajos fuera del hogar. Habitualmente, la mujer fue superior al hombre en capacidad para sustentar la casa y educar a los hijos. Su función nutriente, protectora y educadora se elevaba hasta el propio marido. Si bien, el hombre mantenía que en su casa mandaba él, se solía apostillar “cuando no está mi mujer”. Por tanto la mujer daba solidez funcional a la casa, mientras el marido mantenía cierto prestigio social en la familia.

El hecho es que se producía una interdependencia que forjaba lazos de gran solidez entre los cónyuges. Esto no quiere decir que fueran ideales, más bien al contrario. El hombre era una nulidad en las labores de la casa; no lavaba, fregaba, cocinaba, compraba, cosía, planchaba, etc. ya que esa función era propia de la mujer. Era su oficio trabajar en la calle, aportar el dinero, defender el buen nombre de su familia y dar la cara como máximo responsable del núcleo familiar, aportando la seguridad necesaria para el crecimiento de sus hijos. Esta concepción arcaica de la dinámica familiar se va diluyendo conforme el sistema democrático se impone y la lucha feminista se va acercando a sus objetivos reivindicativos de igualdad de género.

Hasta esos momentos las rupturas matrimoniales y el divorcio eran, prácticamente, inexistentes o muy bajos. ¿Qué iba a hacer una mujer separada? Estaba marginada, mal vista y socialmente denostada, con una economía en precario y sin recursos, a la par que los “buitres” la buscaran como objeto fácil de sus deseos sexuales, al no estar “protegida” como propiedad de otro macho. El hombre separado, por lo general, era una nulidad en las tareas referentes a sus propios cuidados; no dominaba las labores del hogar y, si lo hacía, estaba mal visto. No era concebible un hombre cocinando, lavando, fregando o planchando… eran “mariconadas” propias de afeminados. Por tanto, en la relación, aunque no hubiese amor, había una dependencia que aferraba el vínculo. Yo te doy, tú me das, y si no nos queremos qué más da… “nos aguantaremos”. Si tú cumples con tu cometido, aunque ni siquiera hablemos, todo irá bien. Pero si no cumples, aunque en la casa no sea sostenible la convivencia, mantendremos la relación de cara al exterior dentro de la norma, con santa resignación; o lo que es lo mismo, también “nos aguantaremos”. El sexo, entre la pareja, obedecía más a una necesidad fisiológica, más centrada en el hombre, o de reproducción que a la búsqueda fantasiosa del pecaminoso placer, dándose un alto nivel de casos de anorgasmia en las mujeres. El hombre solía visitar prostíbulos donde buscaba las más sibilinas formas de placer sexual a través de las profesionales, o bien mantenía una querida en muchos casos. Anecdóticamente se comenta que preguntado un sujeto sobre las causas que le llevaban a visitar esos antros teniendo una mujer, contestó: “Mi señora es una señora como Dios manda y no voy a pedirle que me haga esas guarradas, para eso están las putas”. Muchas mujeres, conociendo estos hechos los justificaban o consentían en base a la “hombría” de su marido.

Difíciles tiempos aquellos en que solo el rol definido y encapsulado, de cada uno de los miembros de la pareja, era el garante de su mantenimiento en una relación de interdependencia. El mundo de la mujer y el del hombre eran distintos. Las cosas de uno y otra no se mezclaban, había “cosas de mujeres” y “cosas de hombres”. El campo de desarrollo personal no era común, por tanto no existía un flujo del crecimiento entre ambos. Dicho de otro modo, por lo general, no se daba una relación nutriente en lo referente al desarrollo personal. La comunicación era básicamente sobre aspectos funcionales, familiares y sociales. Tu a lo tuyo, yo a lo mía y los dos juntos tiramos para adelante. La cultura judeo-cristiana siempre fijó los roles bien diferenciados. También es cierto que la gran explosión del referido desarrollo personal se ha dado recientemente, por lo que el proceso evolutivo en este sentido era muy pobre y los sujetos solían tener un corto recorrido en esta materia a lo largo de su vida. Por tanto, las premisas conductuales que se dieron en el contrato matrimonial eran sostenibles en el tiempo, lo que evitaba los conflictos propios de los cambios personales. Argumentaciones como “tú ya no eres el mismo” y “tú has cambiado” eran armas arrojadizas en las discusiones matrimoniales, como si ello implicara el no cumplimiento de un contrato vitalicio; o lo que es lo mismo, estaba aceptado que, llegados a la adultez, la evolución, cambio de conductas, convicciones o la propia concepción de la relación familiar y social no debía evolucionar hacia otras esferas o planteamientos.

¿Qué ha cambiado? En un proceso lento, cuajado de dificultades y trabas, se ha ido desarrollando otra cultura relacional entre la pareja. La mujer ha reivindicado un mayor protagonismo y lo ha conseguido reincorporándose al mundo laboral de forma brillante. Pero en el hogar siguen muchas asignaturas pendientes, bien por el “escaqueo” del hombre, bien porque ella no quiera ceder la dirección y organización ante la incapacidad del compañero o bien por el arraigo de la responsabilidad del rol familiar clásico u otras causas singulares. En estas circunstancia solemos encontrarnos: Mujer que trabaja y lleva la casa de forma más o menos indirecta y hombre que trabaja y “ayuda” a la esposa bajo su dirección, pero desorientado ante esa pérdida o redefinición del rol de marido.

Bajo mi punto de vista ha ocurrido algo de especial importancia, como es el igualarse en las funciones y responsabilidades inherentes a la estructura familiar; pero sobretodo el entrar ambos en el campo de la autosuficiencia, dónde la dependencia ya no tiene tanto peso específico en el vínculo de la relación. En una pareja actual ambos asumen roles muy aproximados, ambos trabajan, cocinan, limpian, compran, ponen la lavadora, etc. En suma, aquella situación de disociación funcional, con roles diferentes y definidos, no tiene sentido. Por tanto, el lazo de la relación ha dejado de fundamentarse en la dependencia y ha pasado a consolidarse por la voluntad de mantenerlo. El “nos aguantaremos” no cabe en este marco. Cuando las cosas no funcionan, cuando el amor ha desaparecido, cuando el desarrollo personal choca con la intolerancia del otro, cuando la evolución es divergente y ambos se convierten en lastre o freno para la evolución personal del otro, y cuando la comunicación, como instrumento de entendimiento y aproximación, se ha roto o no es operativa, hay una puerta abierta menos traumática que en épocas pasadas, pues los dos son más autosuficientes y capaces de afrontar una nueva situación de independencia. Del “nos aguantamos” pasamos al “que te aguante tu madre”.

Pero, claro, no todo es tan fácil. Existen otros elementos que se han ido fraguando a lo largo de la relación que no son afectivos directos, pero sí compartidos. Los hijos, los bienes, las familias, los amigos, condicionan la relación y conforman una argamasa que debe ser considerada ante cualquier ruptura; los hijos, de forma prioritaria, son un punto de proyección afectiva común, donde confluyen las emociones de ambos con especial trascendencia. Esto explica que en conflictos de excepcional virulencia, donde el objetivo prioritario de los cónyuges es el hacer daño al otro, se usen los hijos como arma arrojadiza, estableciendo estrategias enfocadas a realizar ese daño sin pensar en la afectación que pudiera producir en los propios hijos; es una dolorosa miopía. Los bienes comunes son otro elemento de especial relevancia; su reparto causa grandes conflictos, pues es lógico que cada uno pretenda mantener la máxima capacidad económica y preservar los objetos para su uso personal. La lógica y la racionalidad choca con el egoísmo y solo en el caso de personalidades maduras, se suele conseguir un acuerdo justo en el reparto de los bienes materiales. Por tanto, la valoración de la influencia que cada uno de estos factores tenga en la argamasa que une a la pareja, y su posible dilución, determinará la viabilidad del proceso de separación.

Finalmente, pocemos convenir en que la autosuficiencia, adornada del desarrollo personal cercano a la madurez, es garante de que la relación que se establece es más objetiva que objetal, que la vinculación se mantiene en base a querencias y sentimientos más libres y que el entendimiento se realiza desde una perspectiva más igualitaria, menos chantajista e impositiva. A la par reivindicamos un mayor respeto a nuestros planteamientos, nuestros deseos y proyecto personal de desarrollo y exigimos que ese respeto se plasme en la libertad propia para llevarlo a término. La evolución individual es incuestionable y, lógicamente, puede ser divergente. La comunicación y el diálogo forman parte de esa herramienta para fraguar un entendimiento, una aproximación a la vía de desarrollo común y compartido en el proceso evolutivo de ambos, siempre que se dé una actitud de mente abierta. En este caso, la comprensión de la diferencia no tiene que llevar a la divergencia, sino a la complementariedad; es decir, somos diferentes, lo que nos permite tener una visión más amplia de la vida; lo importante es saber conjugar esas visiones para, mediante el proceso de diálogo y comunicación, poder enriquecer nuestras ideas y llevarnos a un crecimiento personal. La cuestión es si sabemos o no establecer ese diálogo, esa comunicación efectiva, si nos hemos desprendido de la rémora de los roles del pasado y si hemos introyectado nuevas formas de entendimiento rompiendo los esquemas clásicos de dependencia o situaciones asimétricas en la relación de género. De no ser así, de representar un lastre cualquiera de los cónyuges, se pasa al “que te aguante tu madre”.

martes, 10 de febrero de 2009

Granada y el Darro


Supongo que ando prolífico estos días y me estoy desquitando de todo lo que dejé de colgar los pasados meses. He de reconocer que escribir se está convirtiendo en un gusanillo que me gusta. Además, dado que recibo algún que otro feed-back animándome a hacerlo, no cabe duda que es más estimulante. Hoy os cuelgo un poema a esa ciudad inmensamente preciosa que es Granada. Forma parte de aquellas vivencias impactantes de hace años, en que periódicamente iba a la ciudad de la Alhambra. La imagen de la Alhambra y el Albaicín, separados por el río Darro, que a la altura de Santa Ana entraba embovedado bajo la ciudad para atravesarla, me inspiró y, ahora, lo plasmo en el poema. Nunca es tarde si la dicha es buena....


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Granada y el Darro


Tú no lo sabes,
pero yo quise ser río y tu Granada,
yo era el Darro y tu la Alhambra.
Había quedado prendado de tu encanto,
de tus ojos profundos cargados de misterio,
puerta de mil cuentos de líbidos deseos,
de fantasías ignotas cargadas de secretos.

Traigo de la montaña el agua pura y cristalina
que a tu faz dé frescura,
que limpie tu piel tersa y sin arrugas,
con una caricia de ternura.
Y vengo a regalarte
perfumes de agua fresca
y olores de azahar y tomillo
que nace en Sierra Harana,
la hija del Veleta.

Al pasar junto a tu falda,
rozando el Albaicín en un baile excelso de alegría,
la tentación me llama de forma irresistible
y pongo en marcha, con todo mi candor,
el arte seductor que me acompaña.
A cada salto entono cánticos de amor y de esperanza,
derramando gota a gota mi ilusión entres las jaras,
y llevado en volandas por mi fantasía
me armo de valor y juego con tu falda.
Bordeo y vuelvo a bordearla
hasta hacerme notar y sentir tu mirada,
entonces me observas desde arriba
y desde una torre mora
me arrojas la llave de tu casa.

Cerca de Santa Ana, ya todo se ha rendido,
ya no nos queda nada,
cogidos de la mano bajamos montados en pasión desenfrenada,
y entonces se inicia el juego del amor,
tu falda ya no está
y mi cauce se orienta hacia tu alma queriendo penetrarla.
Mis aguas invaden dulcemente tus entrañas
y atraviesan tu cuerpo dejándote preñada,
cargada de la vida que nace en la montaña,
y canto bailando entre tus ancas sintiéndote mi hada,
una canción de amor y sintonía,
donde le damos cuerpo a la alianza entre tú y Sierra Nevada,
entre el hombre que te vive y el agua que te baña.

domingo, 8 de febrero de 2009

Mi alianza con la luna

Te preguntarás cómo conseguí el apoyo de la luna para vencer a la tormenta del poema que presenté el otro día. Veras, estaba, en mi bodeguilla, leyendo un libro de Eduardo Punset, titulado “El alma está en el cerebro”. Con fondo musical de Sarah Brightman interpretando “Hijo de la Luna”, merodeaba alrededor de una frase: “Puede que a usted le resulte doloroso, pero debemos darle una mala noticia: está usted lleno de prejuicios”, pensando hasta qué punto esos prejuicios condicionaban mi visión de la vida, mis reflexiones y conclusiones sobre cualquier materia, evitando mi asepsia analítica. En esto estalló la tormenta.

La luna dormitaba plácidamente sobre esponjosas nubes, escrutando las estrellas, mientras escuchaba a la Brightman. Todo era paz y armonía y el flujo de la melodía la transportaba a sus fantasías en un vuelo imaginario sobre la voz suave que surgía de la bodeguilla. Ya sabéis lo sensible y sentimentaloide que es la luna. Ella protege y ampara a los enamorados, respeta su amor en la sombra, se amaga entre los árboles y juega, vergonzosamente, al escondite dando una suave luz que hace todo más bello y excitante. Desde su soledad, siempre soñó con ser madre, por lo que ampara el amor en una proyección armoniosa de sus deseos más frustrados.

Aquella vieja historia sobre la infidelidad de Zeus con Alcmena, con la que se identificó (sabéis que Alcmena significa “poder de la luna” en griego antiguo), engañando a Hera, de la que nació Heracles, le había traumatizado. Hermes se lo había arrebatado violentamente a Alcmena de su regazo y anduvo buscando a Hera para que le amamantara, pero la leche de esta se derramó y formó la Vía Láctea. Desde entonces, la luna, andaba triste y afligida buscándo a Heracles en los lugares más recónditos del universo para alimentarlo como si fuera su hijo. Por ello estaba tocada. La Brightman, con “Hijo de la Luna”, le estaba llegando al alma y la tormenta torpemente interfería el flujo de la melodía. Su resignación era evidente, y comprendía que era una circunstancia normal en pleno diciembre.

Y yo, ahí, fui más listo. Le puse “Winter in July” (Invierno en Julio) y quedó descentrada. Sin darse cuenta cayó en el engaño y pensó que no era diciembre, que era julio, que estaba siendo usurpada la noche veraniega y que la tormenta había roto el pacto rasgando la plácida noche con su exabrupto estruendoso de locura.

No se percató de que tras ella no vigilaba la Vía Láctea con sus millones de ojos nocturnos, con su polvo de estrellas, con su maternal disposición a orientar y dirigir al caminante en las cálidas noches veraniegas, esperando paciente a que Heracles pudiera nutrirse. Incluso llegó a pensar que Heracles, el hijo ilegítimo de Zeus, llevado por Hermes, había succionado la leche esparcida de Hera desvaneciéndola, lo cual le agradaba pensando que al fin se nutría.

Entonces empezó a enfadarse con la perturbada tormenta y, poco a poco, hinchó su pecho de cólera y le gritó que se fuera, que no era su tiempo y que ahora tocaban las plácidas noches, que guardara su energía para el crudo invierno. Al sentir el grito imperativo de la luna entendí su disposición a prestarme su ayuda. Esta alianza sería definitiva para derrotar a la tormenta, para ahuyentarla junto al viento, la lluvia y el trueno, para conseguir la calma y el sosiego que le diera serenidad a mi íntima noche y poder seguir mi lectura y reflexión con el Punset.

Entonces, en un momento de inspiración, le puse “Figlio perduto”. Su reacción fue inmediata. Estando tocada por “Hijo de la Luna” y engañada por “Winter in July”, este último impacto le fue irresistible. Su enojo subió de tono considerablemente y en un arrebato de ira, rayando en la locura, arremetió contra el viento quebrándole las alas. El viento ofuscado y confuso, pensando que no era respetado su tiempo, nada pudo hacer contra ella y le abrió camino hasta mi ventana. Luego se marchó esperando aflorar en otra ocasión, clamando venganza. Lo demás ya lo sabes, ya te lo he contado, te lo dije antes.

Desde entonces, al mirar la luna, me siento su cómplice en un tácito acuerdo, en el que le pongo música y ella fantasía cuando me la encuentro. Ahora, en las noches claras, me voy de paseo y por el camino nos lanzamos guiños por entre las nubes, nos tiramos besos en plena armonía, como enamorados esperando que no llegue el día. Y te juro que, si yo pudiera, la acompañaría durante la noche, a buscar a Heracles, pensando que posiblemente se encuentre en Tartessos, abriendo el camino a las naves, que permita el paso a esa extraña tierra que mentaran tanto Timeo y Critias, esa tierra ignota, la de los atlantes.
¿Comprendes ahora?

miércoles, 4 de febrero de 2009

¡Vaya día que llevo! Intento de relato en prosa rítmica


Vaya día que llevo. Hoy me he levantado y tras el arreglo, el poco que tengo, tomo la medicación y me marcho al médico. No porque esté malo, es de acompañante. Luego voy a rayos, que es lo cabreante. Espero un buen rato como el Santo Job, y al hacer la placa, no anda bien uno de esos trastos y nos dice el tío que tardará un rato. Vuelvo para casa y en comprando el pan ya me voy pasando… es que se hace tarde para que la abuela ahora se levante. En cuanto la llamo, hago el desayuno ¡Ay, cómo pasa el tiempo! Lo sirvo en la mesa y en un periquete lo tomo sin arte, sin ni siquiera poder ni sentarme. Lola me acompaña a regañadientes, pues no tiene hambre. La abuela lo toma, como siempre hace, con su parsimonia y sin inmutarse. Mientras tanto Lola, mantiene su arrastre de los virus locos, de esos gripeantes, que le dan la fiebre y la dejan luego fuera de combate. Tras comer la abuela retiro las cosas, friego habitaciones, cocina y aseo con mucho cuidado y especial esmero, pensando que luego, en la revisión, si no lo he hecho bien, me mande a paseo. Y con la lejía me quemé los dedos, ¡no me puse guante! y es tanto el efluvio que vuela en el aire que sientes por dentro como de quemarte.

Tengo que ir corriendo, como he dicho antes, a coger la placa y dársela al médico, para que me diga qué le pasa a ella, por qué está tan mal y qué hacer para repararle. La mira con su vista aviesa y en escudriñando con todo su arte, me dice el sujeto que siga adelante, que no pasa nada, que es cuestión de días que todo le pase, que guarde reposo y para evitarle alguna que otra cosa más desagradable, le manda que empiece de forma inmediata a medicarse.

Al volver a casa me encuentro con Carlos, que todo el camino me da su compaña. Y me va contando sus penas y males, sus preocupaciones y todas las cosas que el médico manda, las que ya le hicieron y las que ahora le hacen… y marcha conmigo hasta la farmacia. Maria y Antonia me llenan la bolsa y, bromas aparte, les comento a ellas: “Llegado esta edad no va uno al mercado a buscar nutrientes sin antes pasar por estos lugares, que te den pastillas para controlar lo que no funciona, para repararte y poder tirar siempre hacia delante”. Y ya me despido y vuelvo a la carga. ¡Es que ya es la una y se me hace tarde! ¡Dios mío, no llevo dinero! Paso por la caja y el supermercado, a comprar algunas cosillas que nos hacen falta. En llagando a casa espeto en la entrada: ¿Qué queréis comer? Y ella me responde: “Yo no tengo hambre, yo no tengo gana ya he desayunado en esta mañana”. Entonces calculo y, ante las reservas que quedan en casa, pongo en marcha un plan cuyo resultado resuelva la causa.

Con un poco de esto y de más allá comemos y todos contentos. Hice una tortilla, con todo mi arte, dándole la vuelta en el mismo aire. Le puse de todo, con jamón picado, verdura a la plancha que dejara antes, un poco de queso con su huevo, claro, que no se me olvide que es para cuajarle. Me salió tan buena que me fui al espejo y dije a mi cara: ¡Qué buen tortillero! Más pensando en esa expresión, me dije: ¡Cuidado, a ver la acepción que al verbo le damos! Pero al ser varón me paso por el mismo forro la propia acepción, dado que siento toda la atracción por el sexo opuesto, con toda razón.

¿Ya has hecho las camas? ¿Comieron los gatos? ¿Fregaste los suelos? ¿Y el lavavajillas? ¿Comió bien la abuela? ¿Le diste las bragas?… ¡Qué agobio Dios mío! ¡Anda, come y calla! Por cierto, que se me olvidaba, en todo este trance, reviso el diseño, que ya casi estaba, de la web que tengo encargada, y leo los correos desde mi “ordenata” y paso respuestas, según fuera el caso, a cada sujeto que lo precisara; repaso la prensa, con fondo de música, y dejo de hacerlo al ver como están las cosas fuera de mi casa. Tengo yo bastante con lo que hay dentro, nada más me falta, que arregle el gobierno tanta problemática.

Y ahora, cansado, sin haber contado aquellos detalles que el amigo Alzheimer no me recordara, me pongo en la mesa a contarte esto, como si a ti este asunto mucho te importara. Seguro que dices: “¿Pero qué me cuentas? Yo tengo bastante con el día que llevo, y por si no cuela, te diré: que cada palo aguante su vela”.

Lo cierto es mi amigo/a, que después de todo me he sentido bien. Ha sido un día de trabajo y estrés, de cuidar y cuidarse, de limpiar, comprar, cocinar, etc. Normalmente, estos trabajillos se comparten, pero en estas circunstancias se ha de asumir en su totalidad. Y llega uno a pensar que no le da miedo estar solo, no tienes tanta dependencia de otros, eres más autosuficiente que antes… y ves un peligro que contaré luego, más adelante, en escrito aparte, sin la prosa rítmica que vengo ahora usando para deleitarte. Si lo he conseguido y por un instante te ves distraído, con este relato, de todo el agobio que te da el currelo, te diré, mí amigo/a, que con ello ya me das bastante.
Hoy 4 de febrero. Mi 58 cumpleaños.

domingo, 1 de febrero de 2009

LA TORMENTA

Como ya sabéis la mayoría de mis amigos/as que habéis leído la presentación de mi bodeguilla en el blog, intenté crear un espacio para el disfrute que llevara al enriquecimiento personal. En ella oigo música, leo, medito y reflexiono, hablo con mis amigos/as y me traslado a otro mundo, el de la fantasía, la poesía, las nuevas sensaciones y la búsqueda en mi interior del sujeto que soy. Esta navidades pasadas estaba en el trance cuando la tormenta me sorprendió por su especial saña. Allí, mientras fuera tronaba, fui deshilachando estos versos hasta llegar al poema que hoy cuelgo. Fueron sensaciones que, desde el recuerdo, me elicitan emociones que puedes desprender de la lectura que presento.


LA TORMENTA

El gélido viento, en la calle,
ruge una amenaza.
Cabalga incesante sobre los tejados
y araña las tejas con su desvergüenza.
Tocando en la puerta, de forma insistente,
pretende que caiga en su trampa.
Mientras yo, plácidamente, me doy a la lectura,
al amparo del cálido fuego de mi chimenea,
y al ver su bravata,
busco refugio en la casa,
en mi bodeguilla, esperando,
a ver lo que pasa.
Se siente burlado y apremia,
se busca aliados y ataca con fuerza.
La lluvia torrencial le apoya
golpeando insidiosa sobre la ventana.
Por unos momentos
la estancia cae presa de un rayo de fuego,
que ilumina la suave penumbra,
en una promesa de luz engañosa
que lleva a la farsa.
El viento y la lluvia se escudan en ella,
para espiarme desde la ventana.
El trueno arrogante ruge con firmeza
pidiendo que le abra la puerta.

¡Qué extraña alianza!
¡El viento, la lluvia,
el rayo y el trueno en una partida
me buscan la cara,
queriendo pasar dentro de mi casa!
Más yo, precavido, atranco la puerta,
cierro la ventana, corro las cortinas
y pido resguardo al ardiente fuego;
y para matarles y ahogar sus gritos,
su insidiosa ira y colérica rabia
busco otra alianza,
elijo la suave ternura y melódica savia
que cure mi miedo desde una guitarra.
Al final conformo una colosal fuerza
que atrona en el aire a lomos de una aria.
La plácida mano,
dada por la voz de soprano,
de la Sarah Brigthman me empieza a dar alas,
retomo la fuerza y le planto cara.
A ritmo de “Winter in July”
me enfrento de nuevo a tanta amenaza.
En último esfuerzo reclamo a la luna,
que está en las montañas,
dominando el cielo,
sobre la tormenta,
para que destruya y espante su saña.
La luna,
escuchando a Sarah en “figlio perduto”,
se siente sensible y apoya la causa;
con un soplo inmenso le rompe las alas al viento,
que herido de muerte, dando un alarido,
vuelve a la montaña.
Y todos cansados de no lograr nada,
se rinden a esa extraña danza que vuela en el aire,
que les amenaza.

El viento se ha ido,
el trueno no clama,
la luz cegadora del rayo se apaga
y el agua se alía y empieza una danza
llevada por las suaves notas que salen de la aria.

La paz vuelve luego y reina el sosiego
sembrándose una dulce calma.
Mientras Sara canta,
la lluvia le crea una melodía de música sacra,
el fuego palpita en una extraña danza
elevando al cielo su cálida llama,
como si quisiera llegar a la luna a darles las gracias,
y la hija del viento,
en brisa montada,
roza suavemente sobre la ventana
queriendo pasar a compartir cama.

En la bodeguilla entra la bonanza,
la rítmica lluvia me canta,
la brisa acompaña,
el fuego me arropa y Sarah,
con voz de soprano, me da la compaña
y calma mis miedos
haciendo de madre benigna y afable.
Y vuelvo a mis sueños montado en mi libro,
volando de nuevo hacia la utopía
mediante las alas de mi pensamiento.

Para celebrarlo me sirvo una copa
y, en brindis al aire, voy dando las gracias
por haber vivido en estos momentos,
por sentirme libre,
por haber logrado imponer la calma ante la amenaza.

¡Ay! si la luna, con Sarah y mi libro, me dieran la fuerza
para darle fin a tanta bravata,
a tanta patraña,
a tanta injusticia que hoy nos espanta
y nos arrebata la esencia del ser,
de su fina alma,
que amenaza al mundo y la convivencia
desde la avaricia junto a la jactancia.

Antonio Porras Cabrera
Cuevas de San Marcos
(Navidad 2008)

lunes, 12 de enero de 2009

Leyenda sioux

Cuenta una leyenda de los indios sioux que, cierta vez, Toro Bravo y Nube Azul llegaron tomados de la mano a la tienda del viejo hechicero de la tribu y le pidieron:


- Nosotros nos amamos y vamos a casarnos. Pero nos amamos tanto que queremos un consejo que nos garantice estar para siempre juntos, que nos asegure estar uno al lado del otro hasta la muerte. ¿Hay algo que podamos hacer?


Y el viejo, emocionado al verlos tan jovenes, tan apasionados y tan ansiosos por una palabra, les dijo:


- Hacer lo que pueda ser hecho, aunque sean tareas muy difíciles. Tu, Nube Azul, debes escalar el monte al norte de la aldea solo con una red, cazar el halcón más fuerte y traerlo aquí, con vida, hasta el tercer día despues de la luna llena. Y tú, Toro Bravo, debes escalar la montaña del trueno; allá encima encontrarás a la más brava de todas las águilas. Solamente con una red deberás agarrarla y traerla para mí, ¡viva!


Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron para cumplir con la misión.


El día fijado, en frente a la tienda del hechicero, los dos esperaban con las aves.


El viejo las sacó de las bolsas y constató que eran verdaderamente hermosos ejemplares de los animales que él les había pedido.
-¿Y ahora, qué debemos hacer? Los jovenes le preguntaron.
-Tomen las aves y amárrenlas una a otra por las patas con esas cintas de cuero. Cuando estén amarradas, suéltenlas para que vuelen, libres.


Ellos hicieron lo que les fué ordenado y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron volar, pero apenas consiguieron dar pequeños saltos por el terreno.


Minutos despues, irritadas por la imposibilidad de volar, las aves comenzaron a agredirse una a otra, picándose hasta lastimarse.




Entonces, el viejo dijo:


- Jamás se olviden lo que están viendo. Y este es mi consejo: Ustedes son como el águila y el halcón. Si estuvieran amarrados uno al otro, aunque fuera por amor, no sólo vivirán arrastrándose sino tambien, mas tarde o mas temprano, comenzarán a lastimarse uno al otro.


Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos, pero jamás amarrados.


Libera a la persona que amas para que ella pueda volar con sus propias alas. Esta es una verdad en el matrimonio y también en las relaciones familiares, amistades y profesionales. Respeta el derecho de las personas de volar rumbo a sus sueños. La lección principal es saber que solamente libres las personas son capaces de amar.

domingo, 11 de enero de 2009

Relación objetiva Vs. relación objetal

Hace algún tiempo, mi amigo Juan Carlos Higuero, me incitó a reflexionar sobre el egoísmo imperante en las interacciones humanas y, sobre todo de pareja, indicándome: “… a algunos solo les prima el mí, el mío, el para mí …” Me pidió una reflexión muy interesante. Yo se la debía y hoy quiero colgarla en mi blog. Es una visión sobre las relaciones que está basada en el vínculo objetivo en contraposición al objetal.

Creo recordar que Carlos Castilla del Pino, en unas de sus obras (posiblemente “Un estudio sobre la depresión”) plasmaba una visión dicotómica sobre las relaciones humanas, donde diferenciaba la relación objetiva de la objetal. Uno, que a lo largo de su vida va asimilando, digiriendo e interpretando las distintas cuestiones con las que ha ido nutriéndose, dándole una explicación propia y razonada, que puede diferir de los planteamientos del autor de referencia, acaba elaborando sus propias conclusiones, de modo natural, como consecuencia de reflexiones y vivencias que soportan el hilo argumental de las mismas. Pues bien, estas son las mías, de momento.

En este jodido mundo, la competitividad nos lleva al poder a través del tener o poseer; no del SER, de la autorrealización, de la inteligencia y el conocimiento. Por tanto, ejerce más poder el que más tiene, posiblemente el más egoísta, con menos escrúpulos y valores sociales. Así pues, queremos, pero desde el punto de vista interesado.

Querer tiene la acepción del deseo por necesitar una cosa, es pues una relación objetal, pretendemos un objeto que nos satisfaga esa necesidad. Deseamos y queremos el objeto que nos satisface, pensando en nuestra propia felicidad básicamente. No pensamos en el amor, que tiene otra interpretación basada en la relación objetiva; es decir, sabemos que nos relacionamos con otro ser que tiene su propia proyección y que nosotros podemos ayudarle, si así lo estima, en su desarrollo personal, a la vez que él nos enriquece a nosotros. En este intercambio libre, de emociones, experiencias, vivencias y, en suma de vida, crecemos ambos. Dejemos el querer para las cosas materiales y usemos el amor para las personas.

En la relación objetal manipulamos al otro para que sea como nosotros necesitamos que sea o, al menos, lo intentamos, por lo que la convivencia se convierte en una negociación continua, en un intento de conseguir que el otro se adapta a nuestras necesidades en lugar de desarrollarse libremente y enriquecernos con ese desarrollo personal, libre y autónomo. Renunciamos a esta diversidad, que nos proporcionaría el beber de diferentes fuentes, de gran creatividad, para garantizar el beber en una sola, controlada por nosotros en la línea que nos interesa a priori.

La relación de pareja es una de las más perversas, en este sentido, cuando se enfocan al querer en lugar de al amar. Mi marido, mi mujer, mi… lo que sea, es posesivo. Lo posesivo implica “beneficiarse de…” y lleva a lo objetal. Por desgracia, históricamente, se nos ha enseñado en la dependencia, se nos han cortado las alas de la libertad, se nos ha frustrado a través de principios y conductas de componente religioso y social, se nos ha orientado en el servir a los demás miopemente. Se sirve mejor a los demás siendo más libre y buscando el propio desarrollo, que se ofrece como fuente donde beban los otros. La educación en el compromiso social y la responsabilidad garantizan esa eficacia. La siembra de estos principios, de compromiso social con la ciudadanía, permite el desarrollo de la sociedad.

Encontrar con quien compartir la vida, en sentido de pareja, y que tenga tu misma orientación en el respeto al desarrollo personal y común a la vez, es complicado, pero necesario para crecer. El problema se da en el proceso de crecimiento, en cómo se gestiona el día a día para que este sea compartido, en cómo volar sin estorbarse el uno al otro, en cómo ayudarse y darse la mano para pasar los obstáculos. La herramienta es el diálogo, hablar el mismo idioma, comprenderse mutuamente y usar la asertividad constatando que el mensaje que se quiere emitir es bien entendido y comprendido. La comunicación es la herramienta, el vehículo, que usamos para cohesionar las posiciones, para acercarnos y trasvasarnos los conocimientos, las ideas y las reflexiones que nos permitan ese crecimiento; es el soporte alimentario que nos aporta la energía necesaria para evolucionar.

Como digo en muchas ocasiones, el arte de comunicar está en hablar el idioma del que escucha. En el proceso evolutivo el leguaje se modifica, se condiciona y sufre mutación al amparo de nuestras vivencias, emociones y sentimientos, que le dotan o recubren de un contenido analógico o no verbal. Esa comunicación no verbal, que escapa a la lógica del léxico y de la estructuración gramatical, es una continua fuente de expresión de los sentimientos verdaderos, que no siempre son bien interpretados por el receptor y, en otros casos, camuflados por la parte emisora cuando le interesa controlarlos. Por tanto, cuando existe una relación objetiva la franqueza está por encima de cualquier cuestión, puesto que lo que se pretende es el desarrollo de ambas partes bajo el respeto mutuo, lo que lleva a valorar y comprender cualquier posicionamiento, sentimiento o emoción de la otra persona; el camino del entendimiento en pareja está expedito. Pero cuando la relación es objetal se da un contexto morboso y existe una tendencia a esconder los sentimientos liberalizadores, o subversivos, para evitar el conflicto, para que la incomprensión y la discordia no se adueñen de la situación.

En este tipo de relación perversa y posesiva (objetal) pretendemos que el objeto (el otro) sea como nos interesa, intentamos modelarlo a nuestra conveniencia y para ello usamos cuantas artimañas consideremos necesarias, incluyendo el chantaje emocional, el premio y castigo a través de dar o no aquello que tenemos y que le pueda interesar al otro, incluido el sexo. Y esto… ¿No parece más un intercambio comercial de objetos o partes de los mismos? Si a ello le sumamos la famosa sociedad de gananciales encontraremos el nexo que mantiene unidas a una gran cantidad de parejas, pero en una relación meramente objetal. En todo caso, se recurre habitualmente al recordatorio de las bases del contrato con el que se fraguó la pareja; o sea, “tu ya no eres el/la que eras, tú has cambiado” sin entender que la vida es un proceso continuo de cambio y de evolución.

En este punto, y a modo de despedida, quiero remitiros a la lectura de la leyenda de los indios sioux Toro Bravo y Nube Azul que cuelgo aparte.

La sociedad encorsetadora



La vida, el azar y la necesidad nos sitúan a cada uno en un sitio y te obligan a luchar en él, es tu camino, tu campo de desarrollo, ese campo de juego donde se da el partido de la vida, con sus interferencias y sus exigencias, con las estructuras sociales, sus preceptos, reglas, normas y valores, con sus partes positivas y las negativas. Lo positivo y negativo depende más de la propia posición de cada uno, de los principios morales y éticos que te hayas formado o que te hubieran introducido en el proceso de formación y socialización. Es el resultado de un balance personal y subjetivo que no siempre ha de coincidir con el que hagan otros sujetos del entorno, pero que está mediatizado por los parámetros que la propia sociedad ha ido definiendo para la elaboración de esos análisis.

Esta jodida sociedad, que establece las normas del juego, hace que nuestro crecimiento, basado en el intercambio con los demás, esté condicionado por falsas éticas y moralinas de tres al cuarto que limitan la comunicación y el contacto. Hace falta un mayor desarrollo intelectual de la gente para sobrepasar el listón de esas imposiciones y tener criterios propios, donde nuestros principios y valores cuestionen la atadura de las mentes trasnochadas, que se fueron imponiendo a lo largo de la historia, y podamos liberarnos de las exigencias y modular a ese superyo traicionero con nosotros y servicial con los ostentadores del poder en la sociedad, que lo han ido moldeando desde nuestra infancia para hacernos serviles y esclavos de los principios y valores que nos fueron imponiendo.

Qué difícil es luchar cuando en tu interior se produce la batalla y el desencuentro entre tus ideas, que vas elaborando para poder crecer, y los principios y valores castrantes que te fueron colocando a lo largo de tu existencia. Esos paradigmas que pululan en tu entorno y que van marcando lo permitido y lo desautorizado, la bondad y la maldad, lo correcto y lo incorrecto, que te ubican en la relación con tu medio, y cuando no los cumples eres arrojado del “paraíso” de pertenencia al grupo, siendo satanizado y desvestido del reconocimiento social. Si bien ello te libera del contrato social, la pérdida de los beneficios actuales y la necesidad de reorientación de tu vida actúan como freno y, si no quieres una ruptura traumática, solo te queda el pensamiento y el intercambio de ideas, de energías y emociones con la gente que está en tu línea, incluso de forma furtiva, pues en tu entorno no entendería el flujo energético-afectivo que vehiculiza esa relación. A veces tienes que reprimir el impulso de atracción porque no encaja en el juego social. Ese es el gran drama del ser humano, que pudiendo comer de todos los frutos de la vida (entiéndase por frutos el intercambio y contacto con los demás) en un paraíso de relaciones sociales en interacción libre, hemos sido condenados a modular nuestra conducta y solo se nos permite comer del fruto adulterado por la manipulación de las religiones y de los principios y valores que instauran el sistema de servilismo al poderoso. Estamos presos de nosotros mismos y solo nos queda orientar el afecto y el amor hacia otros a través de lo permitido y potenciar el Síndrome de Estocolmo buscando el sentimiento hacia aquellos que son nuestros propios carceleros.

El enemigo, pues, está en nuestro interior, en nuestra mente y lo han fraguado sujetos ajenos que no quieren que seamos libres, porque les da miedo y ellos perderían su preponderancia. Nuestro superyo, nuestra dependencia de los demás, nuestro compromiso social con la familia y con los amigos en menor grado, nos ata al suelo y no nos deja volar en busca de nuevas dimensiones de desarrollo personal. Hay cosas a las que tienes que renunciar, pues no las entendería tu pareja, tus hijos, tus padres, tu entorno social… pero sobre todo, te generarían un proceso interno de conflicto que solo puede ser abordado desde la maduración, gestionando el cambio con habilidad para no enfrentarte violentamente contigo mismo. Ese camino es lento y doloroso, es el parto a una nueva vida de libertad que implica posibles rupturas y redefiniciones de cosas y valores. El dolor será mayor cuanto más abrupto el cambio. No obstante, si compartes el cambio y desarrollo con tu entorno, propiciándolo en ellos, puedes evitar rupturas y el dolor, pero eso es tremendamente difícil, pues no siempre se da una evolución paralela con tus prójimos y el compromiso con ellos pasa por mantenerte en la posición inicial, aquella en la que fue firmado el contrato, permitiendo solo los cambios que paulatinamente han sido aceptados en el proceso de relación. Al ser un cambio negociado implica renuncias y frustraciones, limitaciones y frenos que siguen condicionándolo todo y que solo pueden ser bien entendidos desde el respeto a la libertad de cada uno de los negociadores, evitando el chantaje emocional y la imposición, potenciando el libre albedrío de cada uno como lo más constructivo y evolutivo para un mejor desarrollo de ambas partes.

La libertad se cimienta en la tendencia a no depender de los demás, en crear un espíritu de colaboración entre todos que nos oriente al desarrollo personal, en entender que si tu creces yo crezco, en aceptar que la palabra “mi” en sentido posesivo debe ser erradicada cuando hablas de otras personas, en tener y encontrar actitudes potenciadoras del desarrollo por encima del sentimiento de dependencia; es decir, en aliarnos para crecer, en lugar de frenar y condicionar el crecimiento de tus semejantes. Pero es todo tan complicado, que, a veces, no sabes que hacer, que te asaltan las dudas, que ves disonancias irreconciliables y te planteas la fidelidad a ti mismo como prominente sobre las demás, cuando la sociedad te habla de fidelidades a otras personas en su lugar. Esto es lo incongruente del asunto. Nuestra principal función en la vida es crecer para aportar más a los demás y llegan unos imbéciles y nos dicen que tenemos que someternos a los demás, con los matices que quieras introducir, y reconducen el camino del desarrollo en base a principios encorsetadores.

Nos cortan las alas de la fantasía, de la investigación, de la libre búsqueda de la verdad y nos condicionan y nos dirigen por caminos de “verdades incuestionables” basadas en actos de fe, de principios inamovibles y de normas sociales y de convivencia que son la argamasa de una sociedad vieja y caduca, que no nos ha permitido evolucionar en un sentido amplio y personal, que solo se ha preocupado del desarrollo económico y tecnológico movido por el afán lucrativo de dirigentes empresariales y de las clases ocultas que mueven los hilos del poder desde la tramoya.

Pues bien, este es nuestro campo de batalla o de disfrute, de desarrollo personal y colectivo, de encuentros y desencuentros; en suma el lugar en el que hemos de ejercer nuestro derecho a la vida, en el que hemos de trabajar día a día para encontrarnos con nosotros mismos y potenciar nuestro crecimiento y el de nuestro entorno; es nuestro camino compartido hacia la madurez…

Es un reto mantenido, donde hemos de descubrir nuevas formas de relación en las que el desarrollo del ser humano esté por encima de cualquier otro interés bastardo, dónde el principal objetivo sea el crecimiento personal de todos y cada uno. Pero estamos fracasando en el intento y la historia lo demuestra. Ya va siendo hora de buscar en nuestro interior las esencias del ser humano, sacarlas a relucir sin complejos, crear un nuevo orden de prelación dónde se imponga la paz y el respeto a los demás, donde el bien común se anteponga a la codicia de círculos minoritarios, erradicando los intereses de los grupos de poder sobre las mayorías, dónde los principios encorsetadores se vayan eliminando y sustituyendo por otros que permitan el crecimiento y desarrollo personal, dónde fluyan las emociones y sentimientos sin perturbaciones y dónde cada uno sea dueño de sus pensamientos sin miedos ni tapujos, dónde la amistad sea garante de la expresión libre y no condicionante de la misma. Esa amistad que se resumiría en: “Un amigo es aquel con el que puedes pensar en voz alta”.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Sueño de amor imposible

En estos días de Navidad y fiestas en general me he permitido colgar una serie de poesías que he ido pariendo a lo largo del año. Reconozco que he perdido la vergüenza de mostrar mis poesías, fraguadas desde mi torpeza y poca habilidad con la métrica y la rima, pero cargadas de los sentimientos y las fantasías que genera nuestra menta para compensarnos de las frustraciones de la vida. Este poema de amor, amparado en un sueño, forma parte de esas vivencias fantasiosas que todos y todas imaginamos, tan apartados de la realidad cotidiana, sin menoscabar la felicidad que se pueda vivir en la propia realidad.


Anoche soñé contigo
un sueño de fantasía
donde todo era locura
donde todo era alegría.

Paseabas en un carro
de fuego en la lejanía,
yo corría desesperado
galopando mi osadía,
buscando desalentado
fusionar nuestra energía.

Al fin me diste tu mano
que juntaste con la mía
y temblando de pasión
el corazón me latía
en un galope tendido
arrebatado a la vida.

Tus ojos dieron la llave
para entrar en la utopía,
y yo por el dulce camino
de tus labios me perdía,
y aquí se rompe la norma
y aquí se gana la vida,
y ya vas soltando lastre
encontrando una salida
para darle rienda suelta
a la libertad torcida.


Mis manos sobre tus manos,
tu boca sobre la mía
danzan locas de alegría.
Van pariendo una canción
van creando melodía
de encuentro y de rebeldía
para destrozar de un tajo
represiones de la vida.

Cabalgamos sobres nubes
en jaca de lozanía
al amparo de una brisa
que se muta en huracán,
donde todo se fusiona,
donde todo es realidad,
donde el deseo frustrado
va imponiendo su verdad.

¡Ay! que extrañas sensaciones.
¡Ay! mi juventud perdida.
¿Por qué no te encontré antes?
¿Por qué no danzamos juntos
un nuevo ritmo de vida?

Más los sueños, sueños son.
Su carga de fantasía
se arrincona en tu memoria
y te deja en soledad
como dueño de quimeras,
de ilusiones y espejismos
lejos de la realidad.

Y entonces solo te queda preguntarte:
Pero… ¿y si fuera verdad?


Antonio Porras (2008)

domingo, 21 de diciembre de 2008

Soneto a la Bonhomía

Este soneto de bienvenida a la bodeguilla "El Cosario" (La Bonhomía), con estrambote también, intenta definir el concepto de bonhomía y tomarlo como bandera de las conductas deseables entre los amigos.

Bodeguilla “El Cosario”
(La Bonhomía)

Bienvenido

Si dejas fuera entera tu maldad
estando limpio del horrendo vicio,
excluye, como es lógico, el fornicio,
pasa, busca y descubre tu bondad.

Encuentra, además de ello, la lealtad
donde siempre se pregona un beneficio
y lleva al ser humano a su buen juicio
que conduce sin duda a la amistad.

Comparte con tu gente la honradez
y evita en lo posible la porfía
que vuelca casi siempre en poca calma.

Valores de afabilidad y sencillez,
que sustenten carácter de alegría,
reserva para oficio de tu alma.

De esta forma te lleva a la vejez,
en paz contigo y pleno de armonía,
la dulce carroza de la bonhomía.

Bienvenida la gente de buena voluntad

Os presento un verso de pie quebrado donde, en plan colegueo, se invita y orienta a los amiguetes en algunas buenas costumbres del arte de compartir y disfrutar los viandas y manjares propios de una bodeguilla. Es ahí donde se ve la voluntad de compartir...
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Bodeguilla "El Cosario"
“La Bonhomía”

Si hablamos de voluntad
hablemos de qué has traído
para tomar.

Y así diremos: pasad,
y si ello es bien tenido
a disfrutar.

Puedes traer un jamón
o botella de buen vino
a la ocasión.

O de queso una ración
que tiene sabor divino
sin parangón.

No olvides el salchichón
o la tripa de morcilla
con su sabor.

También puede ser morcón
o una buena tortilla
con su olor.

Y del tomate picado,
qué me dice Don Manuel,
a no perder.

O un salmorejo bien dado
como el que nos trajo él
anteayer.

Y del vino no me hable,
no me recuerde ¡pardiez!
su buqué.

Que el temido condestable
tomaba hasta copas diez,
di por qué.

Un buen vino de Rioja,
o tal vez de la Ribera,
te da calma.

Y ahora el fino, que no enoja,
bebiéndote lo que fuera
llega al alma.

Manzanilla de San Lucas
o jerez en la botella
apreciado.

Puede hasta volverlas locas
y debe disfrutar ella
a tu lado.

Ya tienes pistas bastantes,
ahora puedes decidir
y orientarte.

Con lo que te he dicho antes
es que puedes presumir
de tu arte.

Y si vienes de vacío
y con las manos abiertas
pasa dentro.

Que todo lo que ahora es mío
encontrarás tras mis puertas,
yo te entro.

Solo te pido amistad
y tratarme como amigo
original.

Y que ejerzas tu bondad
con todos, hasta conmigo,
al final.

Felicitación de Navidad 2008

Esta es una forma de desear a mis amigos y lectores una feliz Navidad y un excelente y próspero año 2009. De todas formas, creo que sería necesario, al finalizar el 2008 y al albor del 2009, hacer algunas consideraciones de cómo ha sido esto y qué nos espera en el próximo, desde un punto de vista más crítico. De momento, os deseo con este soneto y su estrambote, resultado de mi poco oficio y pericia poético, lo mejor para cada uno de vosotros y vuestros seres queridos:


En lontananza se ve la Navidad
y con el soneto que ahora inicio,
tirando de mi poco oficio,
hoy quiero mostrarte mi amistad.

En este mundo lleno de maldad
la lucha resulta un gran suplicio
hasta encontrar el beneficio
que lleva aparejado la bondad.

Bondad y amistad confluyen en leal
y de aquí, querido amigo, a la justicia
solo queda llevarla a lo real.

Para ello debemos, con pericia,
integrándola en nuestro ideal,
ejercer la lucha contra la malicia.


Mi amistad te desea de corazón
que siempre te acompañe la razón
con la paz, la bondad y la justicia.

viernes, 20 de junio de 2008

EL VINO

Hoy os presento esta preciosa poesía que recita Alberto Cortés y que está en consonancia con mi reflexión: ¡VIVA EL VINO...! dijo el ello. Despues de presentaros la bodeguilla es oportuna la composición. Si alguno estáis interesado/a en conocer la faceta de rapsoda de Alberto Cortes y cómo recita esta, me lo decís y os la mando.

EL VINO


Sí señor, sí señor.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla,
que deberían salir
cuando el hombre bebe agua.

Va buscando pecho adentro
por los silencios del alma,
y les va poniendo voces
y los va haciendo palabras.

A veces saca una pena,
que por ser pena es amarga,
sobre su palco de fuego
la pone a bailar descalza.

Baila y bailando se crece,
hasta que el vino se acaba,
y entonces…vuelve la pena
a ser silencio del alma.

Sí señor.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Cosas que queman por dentro,
cosas que pudren el alma
de los que bajan los ojos,
de los que esconden la cara.

El vino entonces libera
la valentía encerrada
y los disfraza de machos,
como por arte de magia.

Y entonces son … “bravucones”,
hasta que el vino se acaba,
pues del matón al cobarde,
sólo media la resaca…

Sí señor.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Cambia el prisma de las cosas
cuando más les hace falta,
a los que llevan sus culpas
como una cruz a la espalda.

La impura se piensa pura
como cuando era muchacha,
y el astado regatea
la medida de su drama…

Y todo tiene colores
de castidad simulada,
pues siempre acaban el vino
los dos, en la misma cama.

Sí, señor.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Pero… qué lindo es el vino!
el que se bebe en la casa
del que está limpio por dentro
y tiene…tiene brillando el alma.

Que nunca le tiembla el pulso
cuando pulsa una guitarra,
que no le falta un amigo
ni noches para gastarlas,
que cuando tiene un pecado,
siempre se nota en su cara,
que bebe el vino por vino,
y bebe el agua…por agua…


Mi Bodeguilla


Bodeguilla "El Cosario". (La Bonhomía)

De nuevo con vosotros. La actividad de los últimos meses me ha apartado de mi tendencia a escribir reflexiones a debate. Antes de iniciar de nuevo mi proyecto de exposición fotográfica para este año, en la feria de mi pueblo, quiero haceros llegar el resultado del trabajo de estos meses, que me ha apartado del ordenador.

Me dediqué a hacer mi bodeguilla. Una vieja aspiración proyectada en mi casa del pueblo para solaz y disfrute con mis amigos. Aproveché una cocina con chimenea ubicada al fondo de mi patio andaluz, para convertirla en un lugar más acogedor, un lugar de encuentro donde compartir un buen rato de charla, acompañado de una copa, con música de fondo… un espacio de libertad donde se conjuga la poesía, la fotografía y el recuerdo genealógico con la conversación y el debate que permite el desarrollo de la amistad y el entendimiento.

La nominé Bodeguilla “El Cosario” en honor a mi abuelo que ejercía como tal. La subtitulé “La Bonhomía”, por pensar que la palabra implica la encantadora sencillez de la buena gente. Trabajé el diseño y la inventiva, la madera, la pintura, la fotografía, electricidad… y culminé con dos modestas poesías donde intento plasmar la esencia de esa bonhomía y algunas consideraciones para el buen uso de las instalaciones y compartir las viandas y demás elementos del yantar y beber. Todo es obra de mi esfuerzo personal, a veces imposible y entrecortado por mi déficit funcional, pero que se ha visto coronado por el éxito. Éxito que no tiene más valor que el que pueda darle yo en la búsqueda de mi autosatisfacción, que es, al fin y al cabo, la base de la felicidad personal. Por tanto, os pide clemencia para con los fallos.

Supongo que sabréis a que se dedicaban los “cosarios”. Eran personas que llevaban y traían “cosas” por encargo desde un lugar o pueblo a otro, entre los que realizaban su ruta habitualmente. Tenían, pues, el noble honor de satisfacer necesidades básicas de sus clientes en lo referente a recados, enseres, prendas y demás que pudieran encargarle. Eran servidores y/o canalizadores para resolver y satisfacer necesidades. Ahora, que estamos en un mundo de abundancia y comercialización consumista, que encuentras de todo en un sentido material, tenemos un déficit importante de bastantes “cosas” que no se cubre, el déficit relacional. Nos faltan lugares de encuentro, de conversación, de aislamiento del mundanal ruido para hacer aflorar el diálogo y el acercamiento, el entendimiento, el intercambio enriquecedor, el compartir y disfrutar de cosas de otro nivel de necesidades, escalando la pirámide que definía Maslow. Un refugio para huir del estrés del trabajo y de la presión social. Un cosario moderno, más intelectual, ha de facilitar las cosas del espíritu, de la psique, que nos eviten apartarnos del contacto humano y postrarnos ante la TV. Yo, en homenaje a mi abuelo, he querido crear ese lugar para estar con mis amigos y amigas. He querido hacer de cosario, para facilitar esas cosas tan necesarias que pivotan en torno a necesidades de orden mayor, más espiritual, psicológico o social.

Cuando me jubilé me propuse, superando poco a poco mis limitaciones, hacer frente a aquellos retos que no pude afrontar cuando el trabajo requería toda mi atención. Por tanto, he pretendido varios objetivos, además del placer de llevar a término las ideas de un proyecto de bricolage, que era un reto personal, como son:

Ocuparme en algo provechoso.
Crear un lugar de encuentro acogedor.
Tener un pequeño refugio donde buscar momentos de paz y reflexión.
Facilitar la relación social y el encuentro entre mis amigos.
Y sobre todo compartir.

Yo, desde aquí, quiero hacer llegar a mis amigos la oportunidad de compartirla conmigo, de hacer uso de esa bodeguilla en un momento dado. Solo es cuestión de ponerse de acuerdo en la fecha de la reunión. Para mí será un placer poder participar de flujo bidireccional de la interacción y el contacto e intercambio personal enriquecedor, potenciado por el buen beber y comer. Nutrientes al fin y al cabo en sus distintas dimensiones.

Colgaré unas fotos en mi página picasa:

http://picasaweb.google.com/aporrascabrera/Bodeguilla aunque arriba podéis ver como queda el invento.

viernes, 28 de marzo de 2008

Una visión social de los últimos 25 años

Queridos amigos y amigas, para los que no pudieron acudir al congreso o quieran ahondar en en la ponencia que presenté, os ofrezco la posibilidad de su lectura en mi blog. Como siempre estoy abierto a vuestros comentarios enriquecedores. Si estáis interesados en el ppt a que se hace referencia, lo puedo remitir por correo electrónico si me pasáis vuestra dirección e-mail.
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XXV CONGRESO NACIONAL DE ENFERMERIA DE SALUD MENTAL


25 AÑOS DE PROFESIÓN A TRES VOCES

Una visión social

Ponente: Antonio Porras Cabrera
Salamanca 2008


Introducción

Ante todo quiero hacer patente mi agradecimiento al comité organizador por haberme invitado a participar en esta mesa redonda con un tema tan interesante como el que se me ha propuesto, y en este marco impresionante que conforma la ciudad de Salamanca. Supongo que la invitación se deba más a mi madurez cronológica que a otra cuestión, justificando la argumentación desde la perspectiva de las vivencias directas a las que nos vimos sometidos los sujetos de mi generación.

Con objeto de situarnos en la realidad de hace 25 años me he permitido preparar un ppt audiovisual que, llevándonos a vuelapluma por nuestra historia, nos ubique en el momento histórico en que aparecemos como asociación.

No obstante, sin desmerecer la alusión a los hitos que se produjeron, quiero compartir con todos ustedes unas reflexiones de calado social e ideológico, que justifican los posicionamientos de los ciudadanos y de su compromiso social, sobre todo en profesiones como la nuestra, en la década de los 80.

En primer lugar, me gustaría clarificar algunos conceptos de componente socio-político que definen actitudes y conductas. Me refiero a la diferenciación entre ciudadano soberano y ciudadano súbdito. En el primer caso estamos hablando de un país que se gobierna mediante el reconocimiento de la soberanía popular, por lo que dicho gobierno es fruto de la delegación del poder y la autoridad del ciudadano, mediante el voto, en otros sujetos que nos ofrecen gestionar nuestros intereses mediante un compromiso político temporal objetivado. En el segundo caso, (súbdito: sujeto a la autoridad de un superior), el poder de decisión lo ejerce el gobierno desde la propia autoridad que le confiere un sistema impositivo, basado en el dictado de la norma y amparado por la tradición, la fuerza abusiva, e incluso la alusión a la “Gracia de Dios”, lo que justificaría la asimetría que descalifica la capacidad de decisión del ciudadano.

Nuestra historia está llena de etapas ciudadano-súbdito y cuando ha aflorado el planteamiento ciudadano-soberano ha terminado en conflicto, incomprensión, guerra, muerte e imposición de la fuerza; o sea, dictado y sumisión, con lo que queda el pueblo apartado de las decisiones y de su implicación voluntaria en la historia. El siglo XIX es un buen ejemplo de ello, con posicionamientos defendiendo el absolutismo de Fernando VII, en contraposición al liberalismo representado en la Constitución de Cádiz de 1812, defendida por Riego, Torrijos, etc y que culminó con la ejecución de estos en la llamada “década ominosa”, de 1823 a 1833; así como el fracaso de la Primera República y, ya en el siglo XX, la Segunda, con la instauración del régimen franquista, que pervive hasta la transición democrática. Previa a nuestra transición, el 25 de abril de 1974, se había producido la “Revolución de los claveles” que dio fin a la dictadura salazarista en Portugal, que se mantenía desde el año 1926, siendo la más longeva de Europa.

Por tanto, las tendencias del pensamiento o el espíritu de la época (al que los pensadores alemanes denominaron Zeitgeist) marcaban el camino a seguir. En Europa corrían otros aires desde hacía tiempo y España iba contracorriente. Ahora, ese aire fresco nos llenó de ilusión y nos hizo pensar que no éramos tan diferentes como se nos había querido hacer ver. Los vientos surgidos tras la contienda mundial, y reconducidos en el mayo del 68 parisino, iban cargados de libertad, democracia, respeto ideológico, diversidad, soberanía popular, progreso y los valores que se habían consolidado a lo largo de los años en Europa, todo ello dentro de un sistema de mercado libre. Este era el espíritu de la época y a este carro llevábamos tiempo intentando subir los españoles y, al fin, lo conseguimos.


Década de los 80

Siguiendo, pues, esta tendencia, en la década de los 80, se fraguó el cambio tranquilo y la consolidación del sistema democrático. Aun siendo muchos los problemas heredados, como el terrorismo que sigue golpeando despiadadamente (ETA y GRAPO), alto nivel de inflación, un país en vías de desarrollo con multitud de problemática laboral, vías de comunicación arcaicas, un sistema educativo mal estructurado para los nuevos tiempos, una administración pública lenta y compleja, un sistema sanitario injusto, con beneficencia y recursos dispersos, un mundo de desigualdad en muchos aspectos, pero sobre todo de género… En suma, un país más cerca de África que de Europa en el sentido de desarrollo económico, social y político.

En 1982 se había producido una metamorfosis en la mentalidad política de la ciudadanía. Se acababa de salir de una dictadura. Se había elaborado una constitución consensuada y establecido un sistema democrático, a lo que no había sido ajeno el apoyo aséptico de la Iglesia con Monseñor Tarancón a la cabeza. La inquietud y demanda ciudadana sobrepasaba, en cierto sentido, la propia evolución política. Se conforma el Estado de las Autonomías como clave descentralizadora para acercar la gestión de la cosa pública al ciudadano. El riesgo involucionista se había conjurado con el fracaso del 23F y la posición de la monarquía. Finalmente, la demanda social de cambio se plasmó en las elecciones de Octubre, dando mayoría abrumadora al Partido Socialista. Este hecho fue un hito importantísimo en la normalización de la convivencia ciudadana. El espejo europeo nos retrataba y la inquietud social y política de la gente tenía proyección participativa y de integración en Europa.

En esta situación nos encontramos con una generación joven, muy luchadora, concienciada y altruista, que toma la bandera del cambio implicándose en el mismo. Son el motor de ese cambio que arrasa el posicionamiento más conservador y nos acerca a Europa ideológica y políticamente. Lo forma un conjunto de gente emprendedora y comprometida, que se asocia e implica para lograr objetivos de mejora. Hay muchas cosas por cambiar y solo se pueden hacer si el pueblo llano se vuelca en su consecución. La reforma sanitaria y psiquiátrica es un ejemplo de implicación de los profesionales para llevarla a buen término.

Pero, vayamos por partes. Si nos centramos en el tema de mayor interés para nosotros, el sistema sanitario, hemos de remarcar que, en los años 80, este se basaba en varios elementos y organismos de servicio, como son:
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El INP y su red asistencial como cobertura a los afiliados a la Seguridad Social.
Los hospitales de diputaciones y ayuntamientos, orientados, básicamente, a la beneficencia, para lo que debías tener el reconocimiento mediante la “cartilla de pobre”.
La red asistencial del ministerio, que se especializaba en el tratamiento de enfermedades muy concretas, tuberculosis, polio, etc. y en campañas de prevención y detección muy puntuales.
Los hospitales y centros de las órdenes religiosas, donde se conjugaba lo privado con la caridad.
Los hospitales y centros privados, de difícil acceso al asalariado por el coste de sus servicios.
Los conciertos con la asistencia privada para cubrir demanda de la Seguridad Social.

En las elecciones del Octubre de 1982 consigue una mayoría abrumadora el Partido Socialista, como ya hemos referido, e inicia la legislatura llamada del cambio. Se legisla, mediante leyes generales, al amparo de la Constitución, sobre igualdad de género, equidad, aspectos de desarrollo social, profundizando en la línea que ya se había iniciado. Entre otras:

La Ley General de Sanidad y la creación del Sistema Nacional de Salud (SNS) ordenan y universalizan la asistencia sanitaria en su conjunto, especialmente referida a los servicios públicos.

Ley de incompatibilidades que afectó muy directamente a nuestra profesión.

Ley orgánica de despenalización del aborto en determinados supuestos.

Ley de Integración Social de los Minusválidos (Ley 13/1982 de 7 de abril)

Ley del divorcio de 1981 (Ley 30/1981 de 7 de julio).

Ley Orgánica de Reforma Universitaria (LRU) (Ley 11/1983 de 25 de agosto). Se crean e invierte en nuevas universidades, acercando al ciudadano el conocimiento y la formación universitaria, y se estructura su funcionamiento.

Con relación al mundo económico y financiero se produce un gran revuelo con la expropiación de RUMASA. Son sonados los enfrentamientos del Sr. Ruiz Mateos con el Sr. Boyer, ministro de hacienda a la sazón.

En esta etapa, no podemos olvidar el empuje desplegado por el feminismo. Ello dio protagonismo a la mujer en el mundo del trabajo, académico, social, político y en la toma de decisiones, rompiendo con el esquema servilista y sumiso que arrastraba del pasado, aunque este proceso no se haya dado aún por concluido y se mantengan situaciones de discriminación.

Por otro lado, la entrada en la OTAN, significó una alianza con las democracias occidentales, que vacunó al ejército contra intentonas golpistas y lo redefinió y modernizó conceptual e ideológicamente.

La entrada en la Comunidad Económica Europea (CEE) afianzó el sistema democrático y nos abrió la puerta del desarrollo económico y social en convergencia con el resto de países de la CEE. Los fondos de cohesión motorizan este desarrollo y nos dotan de vías de comunicación e infraestructuras adecuadas a nuestras necesidades inmediatas.

Desde el punto de vista político, la evolución va consolidándose. Aparecen aún elementos desestabilizadores, sobre todo relacionados con el terrorismo y el contraterrorismo. La desaparición definitiva del los GAL en 1986, rompe una trayectoria de terrorismo tardofranquista que incluyó a grupos como Triple A, ATE, GAE, BVE, amén de algunos otros de menor importancia y que dieron “justificación defensiva” a la propia ETA y su entorno. Los encuentros de Argel, entre Gobierno y ETA, intentando dar salida a la situación, fracasan. Amedo y Domínguez son procesados por el caso GAL, que salpica al propio gobierno.

No quiero cerrar esta etapa sin aludir a la muerte de un símbolo de la democracia y la intelectualidad, D. Enrique Tierno Galván, alcalde de Madrid. Todos recordamos su bonhomía, sus bandos y su apoyo a la “Movida madrileña” de los años 80, de la que quedan protagonistas aún en activo.

A nivel nacional e internacional, desde un punto de vista de impacto social, amén de los acontecimientos mencionados, podemos reseñar, entre otros, los siguientes eventos e hitos:
Ali Agca intenta asesinar a Juan Pablo II. (13/5/81)
El Guernica llega a casa. (10/9/1981)
Mundial de futbol en España con pobre balance deportivo. (1982)
Guerra de las Malvinas. (2/4 al 14/6/1982)
Volver a empezar. Oscar para Garci. (1982)
La presa de Tous se rompe y produce 40 muertes. (20/10/82)
El Papa visita España. (31/10/82)
Olof Palme, primer ministro sueco, es asesinado. (28/2/86)
Perico Delgado gana el Tour. (1988)
Asesinato de Yoyes a manos de ETA por abandonarla. (22/2/1988)
Huelga General en España. (14/12/88)
La rebelión de Tiananmen en China. (4/6/89)
Caída del muro de Berlín. (9/11/89)


Década de los 90

En este periodo se dan dos acontecimientos muy significativos, como son las Olimpiadas de Barcelona y la Exposición de Sevilla en 1992. Fueron dos eventos de proyección internacional que dieron a España una imagen nueva y un reconocimiento de modernidad. Para ello se realizaron grandes inversiones en infraestructuras a nivel nacional y, muy especialmente, en las zonas afectadas. AVE a Sevilla, autovías, aeropuertos, rondas y puerto e instalaciones deportivas en Barcelona, etc.

En el campo internacional aparecen dos hechos de especial trascendencia que condicionarán el futuro inmediato.
El recién caído Muro de Berlín, con todas sus consecuencias, derivadas de la absorción del desequilibrio económico entre las dos alemanias por parte de la Federal y su repercusión en la CEE.
La primera guerra de Irak conmocionó las finanzas mundiales y creó una situación de crisis que trascendió a las economías de todo el mundo, creando paro y desestabilización.

Desde el punto de vista político, el inicio de la década, está marcada por la crispación y la confrontación que, si bien en 1993 no lleva al poder al PP, lo hace en 1996 por una ajustada mayoría relativa, tras diversos escándalos que afectaron al gobierno socialista, dándose así la lógica alternancia democrática. Luis Roldán y Mario Conde protagonizan los dos escándalos más significativos de corrupción, malversación de fondos públicos y mala gestión bancaria.

El remonte económico iniciado en 1995 se consolida y, con el PP en el poder y desaparecida la confrontación y la crispación, llega una etapa de bonanza económica. No obstante, dada la diferente concepción de la cosa pública, aflora un horizonte de privatizaciones que afectan a la mayoría de las empresas públicas y que, en el mundo sanitario, ponen expectantes a una parte del colectivo laboral en defensa de la sanidad pública.

El nuevo proceso de acercamiento a la solución del conflicto vasco del gobierno del PP también se salda con fracaso, a pesar de algunas concesiones de buena voluntad que, con buen criterio, había hecho el gobierno central. Por tanto, persiste la violencia, el terror y la muerte.

En esta década se inicia un proceso irreversible de desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la informática. La accesibilidad a los usos del PC y de la telefonía móvil y su generalización posterior, hace que el ciudadano medio disponga de recursos nunca imaginados para intercambiar información y conocimientos. Por si fuera poco, Internet presenta un campo universal de comunicación que permite el acceso a las llamadas autopistas de la información. Abre la puerta a un maravilloso mundo de intercambio, donde se inicia la socialización del conocimiento, que se irá consolidando en la década siguiente.

En el aspecto solidario, las ONGs toman protagonismo. La sensibilización social, con la injusticia y el subdesarrollo del tercer mundo, va en aumento y se exigen el 0,7% de los presupuestos del Estado para ayuda humanitaria.

Las parejas de hecho van conquistando sus derechos equiparables, en algunos casos, a los del matrimonio. Determinadas sentencias judiciales les amparan y se crean los registros al efecto.

Otros hechos e hitos significativos pueden ser:
Indurain pentacampeón del Tour.
Muerte de D. Juan y boda de las infantas.
Muere Severo Ochoa, Lola Flores….
Tragedia en el camping de Biesca.
ETA asesina a Tomás y Valiente, a Miguel Angel Blanco y otros muchos.
Conferencia de paz palestino-israelí en Madrid.
Guerra de los Balcanes.
Golpe de Estado en la URSS.
Hambruna en Somalia y Mozambique.
Genocidio en Ruanda.
Muerte de Diana de Gales.
Huracanes, terremotos y muerte en Centroamérica.
Pinochet arrestado en Londres.
Globalización vs Antiglobalización; conflicto de intereses.


El siglo XXI

En esta apartado quiero hacer una reflexión previa. Si bien en las décadas anteriormente tratadas, había un gran número de asistentes a este congreso en edad infantil o juvenil, por lo que su experiencia de la vivencia histórica puede ser completada con mi exposición, en esta etapa, del siglo XXI, han vivido todos ustedes el proceso, prácticamente, en igualdad de condiciones que yo. Por tanto, mi criterio expositivo solo pretende recordar, y poner sobre la mesa, determinados hechos para que cada cual los evalúe desde su propia perspectiva.

El siglo XXI, desde el punto de vista político, comienza con la victoria por mayoría absoluta del PP en las elecciones del año 2000. Es una etapa de bastante tranquilidad inicialmente, rota por la huelga general del 20-J del 2002 en contra del llamado “Decretazo”. Se abrió un importante debate con la propuesta de trasvase del Ebro y la alternativa de desalinizadoras, pero sobre todo, el gran debate se da con el apoyo de España a la guerra de Irak y el envío de efectivos militares. Otro debate se establece con la promulgación de la LOCE (Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza).

Existe un punto de inflexión, que lo establece el terrible atentado terrorista del 11M de 2004 en Madrid, tres días antes de las elecciones generales. Las manifestaciones multitudinarias pidiendo identificar a los culpables (ETA o Islamistas) y otras varias consignas, así como la mala gestión informativa del hecho, dieron a la oposición el empuje necesario para ganar las elecciones el 14M, junto a la administración, desde la mayoría absoluta, realizada por el gobierno del PP en la legislatura anterior. En todo caso, el pueblo soberano, como siempre, decide el cambio.

Con la llegada del PSOE al poder se inicia otro periodo legislativo. La oposición del PP y la continua confrontación crispan la actividad política. Se rompe, tácitamente, el pacto antiterrorista y se celebran varias manifestaciones de la AVT e, incluso, algunos sectores de la iglesia salen a la calle a manifestarse en desacuerdo con determinadas leyes promulgadas. En esta etapa, cabe destacar, como elementos más significativos:
La retirada de las tropas de Irak.
La creación de la comisión parlamentaria para investigar el 11M.
Las reformas estatutarias.
Ley antitabaco.
Ley del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Ley de igualdad.
Ley de dependencia.
La reforma educativa y la asignatura de EpC.
El intento de diálogo exploratorio con ETA con el apoyo de la mayoría del Congreso, que acabó mal, como es sabido.
La muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI, de influencia transversal en todos los países de práctica católica.

Pero, si hay algo que impacte en la opinión y la vida pública a nivel mundial, es el terrorismo islamista coordinado por Al Qaeda (La Base) de Bin Laden. Existen tres grandes atentados que conmocionaron al mundo occidental y llevaron al enfrentamiento más radical:
El ataque y la destrucción de las torres gemelas el 11/9/2001.
Las explosiones en los trenes de cercanías de Madrid el 11/3/2004, ya referidos.
La masacre de Londres del 7/7/2005.
Curiosamente coinciden con los tres países de la foto de las Azores, aunque la actividad de Al Qaeda se mantiene o incremente en la esfera oriental y en los países en conflicto abierto, como Afganistán e Irak. Sin embargo, podemos contar en el haber de la Paz, el desarme del IRA norirlandés.

En cuanto al terrorismo nacional de ETA y el intento de una salida negociada, podemos reseñar:
El asesinato de Ernest Lluch en 2000 a manos de ETA.
La Ley de partidos.
El pacto antiterrorista.
La mal llamada tregua permanente decretada por ETA.
El fracaso de la negociación de una salida al conflicto.
El atentado de la T4 de Barajas acaba con esa posibilidad.
El asesinato de dos guardias civiles en Francia lo confirma.
El incremento de la cooperación de Francia en la lucha antiterrorista.

Suenan tambores de guerra total en Afganistán para derrocar al régimen Talibán y, tras las gestiones de la ONU y sus debates y la reunión de las Azores, se ataca e invade Irak para eliminar al régimen de Sadan. Desde ese momento se generaliza el conflicto dando como resultado la destrucción y muerte de cientos de miles de personas. Se recrudece, también, el conflicto de Oriente Próximo, que se mantiene como el germen del desencuentro con el mundo árabe y que en las últimas semanas está costando un gran número de vidas, mayoritariamente palestinas.

Nosotros, a pequeña escala, sufrimos la desazón de “la guerra de Perejil”. Muchos pensábamos que era un condimente para los nutrientes exclusivamente, cuando descubrimos la existencia de esa pequeña isla o peñón. Lo bueno, en todo caso, es el adiós a la mili obligatoria.

Nuestra economía cabalga a buen ritmo, aunque, al incrementarse el precio del barril de petróleo, la pone en cuarentena y frena el crecimiento. Gescartera y su escándalo financiero siembra nubarrones. El Euro acaba con la peseta y asume el poder en una Europa que crece, pasando de 15 a 27 miembros y necesitando ciertos ajustes en su desequilibrio. El corralito acorrala a una Argentina con una economía en bancarrota que empobrece y hace emigrar a mucha de su población, sobre todo con destino a España. El mundo sigue batiéndose entre la idea de globalización neoconservadora y la necesidad de una globalización con contenido social, que no potencie las diferencias entre los pueblos.

El fenómeno migratorio es otro elemento que marca la etapa. La población de los países pobres o en vías de desarrollo, que ven con asombro como se vive en el primer mundo a través de la TV, se arriesga, hasta encontrar la muerte, para conseguir vivir en ese paraíso. El flujo se da a través de cualquier medio, pero las pateras y los cayucos hacen poner los pelos de punta con sus imágenes de horror y muerte en el mar. España ha pasado de ser emigrante a recoger inmigrantes. El buen ciclo económico invita a ello; en la actualidad, los extranjeros representan, aproximadamente, el 10% de la población española. Esto produce un gran impacto en nuestros sistemas educativo y sanitario, que han de adaptarse a las nuevas circunstancias y demandas. Los procesos de regularización de inmigrantes, realizados por los gobiernos, tanto del PP como del PSOE, palian el problema, pero el flujo continúa.

En lo referente a ciencia, tecnología y salud, no podemos olvidar, amén de otros muchos avances y hechos:
La encefalopatía espongiforme.
Las investigaciones sobre genes y genomas, células madre y la clonación de la oveja Dolly.
La invasión de los PCs, Internet, móviles, Gps, etc.

La preocupación por el medio ambiente se empieza a imponer en la cultura popular. El caso del Prestige, los bosques ardiendo y la tendencia a la desertización, crean cierta inquietud en los ciudadanos con relación al futuro inmediato, que exigen a los políticos tratar este tema en sus programas. Los acuerdos de Kyoto dan cierta esperanza.


En el asunto del deporte y la cultura no podemos quejarnos:
España gana la Copa Davis.
Oscar para Almodóvar. El ¡¡¡¡Pedroooooo….!!!! de Penélope Cruz.
El mundial de F-1 para Alonso.
Las motos van que vuelan.
Baloncesto: Gasol a la NBA. España campeona del mundo.
Buen balance en los campeonatos de atletismo europeos.
Oscar para Bardén por su interpretación en: No es país para viejos.

Existen otros muchos hechos e hitos ocurridos en esta etapa y que no comento, dejando que cada cual haga un ejercicio personal de memoria y análisis.

Finalmente, permítanme decirles que esta visión a vuelapluma, como ya he referido, solo pretende movilizar nuestra memoria y analizar el proceso, tan interesante, que ha vivido nuestro país en los últimos 25 años, pero eso se lo dejo a ustedes con todo mi respeto y consideración a las diferentes visiones que puedan plantear.

Muchas gracias.