miércoles, 28 de diciembre de 2016

La izquierda rota


En esta reflexión, que publico el 28 de diciembre, día de los santos inocentes, no tienen que ver ninguna intención con relación a esa festividad. Si alguien piensa, tras leer esta entrada, que nos toman por tontos e inocentes, está en su derecho de hacerlo, y yo lo compartiré, sabedor de que desde siempre se nos toma el pelo y seguirá así por mucho tiempo si no somos capaces de someter el mundo de la política a la criba de nuestro pensamiento crítico.
Con mis mejores deseos para el próximo y trascendente año, que les sea propicio y gocen de la felicidad merecida.
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La izquierda se empezó a romper hace años, cuando el socialismo dio paso a la socialdemocracia de la mano de Felipe González, cuando se sometió a un liderazgo personalista asumiéndolo como guía de la manada, cuando se acabó plegando definitivamente al modelo neoliberal y aceptando el libre mercado como motor económico. Pretender el mantenimiento de un Estado del Bienestar desde el propio Estado, con servicios bajo su domino y administración, entró en colisión con la filosofía económica de la derecha liberal. El neoliberalismo le declaró la guerra a los Estados y empezó la batalla por el control de las empresas de servicios dentro de la sanidad, educación, suministros básicos, etc. La derecha, como buena aliada, se sumó a esa iniciativa y solo encontró el hándicap de la voluntad popular y su voto, que resultó fácilmente manipulable en función de la capacidad de despertar emociones que permitiera esa manipulación mediática y la posibilidad de crear estados de opinión favorables, como pueden ser la desconfianza en sus líderes políticos, cosa conseguible si se lograba corromperlos y someterlos a los intereses de las grandes corporaciones.

De esta forma la izquierda también fue corrompiéndose, apartándose de su ideología primigenia, mutando sus líderes, sometiéndose al ejercicio de la desvergüenza que representan las puertas giratorias, abandonando la defensa de los trabajadores y ciudadanos de a pie y ejerciendo la sumisión a las políticas y orientaciones de los grupos de poder económicos, que fueron atrapando a los partidos con sus deudas millonarias, con el control y conocimiento de la vida y actividades privadas de los políticos y usando las referidas puertas giratorias como forma de comprar voluntades.

La izquierda, representada por el PSOE, se derechizó, pasó a llamarse centro izquierda y posteriormente, cuando parecía que lo que vendía era ser de centro, se identificó con la ideología de centro, que uno no sabe muy bien cuál es, salvo el pragmatismo a la americana. La otra izquierda, la comunista, quedó huérfana al caer la URSS en manos del sistema capitalista y apropiarse del entramado empresarial del Estado Soviético importantes grupos de poder que resultaron, en gran medida, de la descomposición del sistema. Ello arrinconó a la ideología comunista identificándolos como dictadores en contraposición al bello concepto de la democracia, cuando esa democracia era teórica, pues si bien el ciudadano tenía libertad para elegir solo podía hacerlo entre “susto o muerte”, ya que el sistema no permitía una verdadera democracia económica con libertad y soberanía popular para implantar políticas que favorecieran la justicia distributiva y la solidaridad social, dado que estábamos inmersos en el complejo mundo de la globalización. Este punto queda claro por el torticero, alevoso y nocturno acuerdo de cambiar la Constitución en su artículo 135, con los socialistas en el poder, para favorecer el pago de las deudas con la gran banca antes que dar respuesta a las demandas y necesidades sociales del colectivo ciudadano de cada Estado o país. Este hecho, y algún otro, dejaron sin credibilidad a la izquierda, representada en España por el PSOE, llevándolo a la debacle en las elecciones de 2011.

A la vista de las injusticias y el mal trato dado al ciudadano necesitado, los desahucios, el paro, los recortes, el incremento de la pobreza, el trabajo precario, la deuda pública galopante, etc. surgen una reivindicación, mayoritariamente desde la izquierda, que se manifiesta en las calles y plazas con la pretensión de aglutinar a todos aquellos que se han sentido traicionados y desengañados por el mundo de la política; son los indignados…

Ante todo esto, el PSOE, que ya se desvistió de su ideología luchadora, está en offside dejando un vacío en el espacio de la izquierda con un sector desencantado y huérfano que no tiene a ningún partido político con el que identificarse. Ese espacio, entre la socialdemocracia escorada a la derecha y el comunismo, está vacuo y la gente ubicada en él busca el clavo ardiendo donde agarrarse para salir del atolladero. Pero el PSOE, ya instaurado en la crisis perpetua de sus valores primigenios, al que se le ha pedido reiteradamente un rearme ideológico, sigue sometido a las leyes del mercado y a las políticas neoliberales que cada vez se adueñan más de los resortes políticos y del control de la economía mundial mediante la globalización. El PSOE, tras la gestión de la crisis, ya no le sirve a ese sector de descontentos.

Surge Podemos con la intención de cubrir el espacio vacío. Entra fuerte y recoge el fruto de la semilla que sembró el descontento con la actuación de los partidos clásicos. El sistema, basado en la ideología neoliberal, como ya he referido, se echa a temblar y busca cómo neutralizarlo. Entonces, sabedor de que posee mayoritariamente el dominio sobre los medios de comunicación, empieza a crear estados de opinión donde se acabe desmontando a los que se han ubicado en ese espacio vacío para recoger y canalizar el descontento. Hay que neutralizar a Podemos, esa organización populista (ya no se acuerdan cuando Fraga y sus muchachos se definían como populistas en su pasado hasta llamarse Partido Popular), e intentar vincularla con Venezuela y países con gobiernos de corte dictatorial para su descrédito. Es ese cinismo político, de doble cara, donde mientras se dice eso se le venden armas y se mantienen relaciones comerciales y políticas de primer orden con países de muy dudosa ética democrática, donde los derechos humanos, tan utilizados de arma arrojadiza en otros casos, pasan a un lugar de importancia insignificante. Podemos queda estigmatizado para mucha gente por ese “difama que algo queda”, además del rechazo que despierta su ideología en una amplia capa social vinculada al abanico que va desde la derecha al centro izquierda. Este podemos que cuestiona la vigencia constitucional y reclama su adecuación a los nuevos tiempos y exigencias de los pueblos de España, considerando que esta se fraguo en un momento político delicado, en el que se debió ceder ante las presiones del tardofranquismo, también entra en colisión con los partidos constitucionalistas, que no quieren ni oír hablar de referéndum segregacionistas o independentistas en tato defienden la ley constitucional que, entienden, no lo permite.

En estas circunstancias también aflora Ciudadanos como la potenciación de un partido catalán de corte derechista y constitucionalista, que se implanta en el resto del Estado, como catalizador del descontento de la ideología de derechas ante la avalancha de corrupción que está salpicando escandalosamente al PP. Esta oferta política controla la fuga del descontento hacia un Podemos, que se ha definido inicialmente como transversal, y la reconduce hacia la derecha, con el componente de préstamo del voto y posibilidad de volver a su punto de origen, o sea al PP, en cuanto escampe y/o se supere el rechazo que genera la corrupción.

En estas circunstancias y momento hay dos conflictos intrapartido que merecen ser considerados especialmente y que afectan a la izquierda, por lo que la dividiré en tres niveles: la izquierda centralizada, o sea el centro; la izquierda socialdemócrata o centro izquierda, y la izquierda socialista y/o comunista. En todo caso, la indefinición de los partidos para ubicarse en uno de estos espacios crea confusión entre las bases y el votante, cuestión que se observa en el frustrado intento de establecer un consenso para conseguir un gobierno de izquierdas o, como mínimo, de cambio para desalojar al PP, que da al  traste con el liderazgo de Pedro Sánchez en el PSOE.

Por un lado está el conflicto interno del PSOE, con una Gestora cuestionada, un pedro Sánchez defenestrado a pesar de haber sido elegido por las bases, su apoyo solapado al gobierno de Rajoy por pasividad, sus barones conspirando, la vieja guardia tutelando el golpe de gracia a Pedro y persuadiendo para abrazar la práctica neoliberal… En suma, mostrándose cerca o tolerante con las políticas del PP y dejando al margen la ideología socialista que reivindican sus bases.

El otro conflicto se da en Podemos, donde un grupo afín a Iglesias, de corte más intransigente o radical, colisiona con otro de tendencia más orientada a ejercer una política contingencial, donde se vislumbra una confrontación de posiciones ideológicas, entre los más y los menos radicales, y sobre la figura y ejercicio del liderazgo. Tal vez cabría decir entre la idea de líder que dirige desde un proyecto con poder más personal y la del líder que canaliza y coordina las sinergias para implementar el proyecto de partido. En ese sentido se pueden establecer las desavenencias entre Iglesias y Errejón.

De todo ello, y referido a la izquierda rota, podríamos decir que hay:
a) Un PSOE dividido en un grupo que apoya, o es connivente con la derecha y otro, el derrotado de momento, que es beligerante con ella.
b) Un Podemos más vehemente y beligerante con el PSOE y otro, más pragmático, tendente a entenderse y pactar con ellos.

Para expresarlo gráficamente, si dividimos el espacio de la izquierda en cuatro partes de derecha a izquierda, resultaría:
1º cuarto Susana Diaz y la Gestora actual.
2º cuarto los defenestrados seguidores de Pedro Sánchez.
3º cuarto los Errejonistas más propensos a entenderse con el PSOE.
4º cuarto los de Iglesias de corte más marxista y beligerantes.

¿Ante estas circunstancias qué pasará? Todo depende de lo que ocurra en los congresos de ambos partidos. Pero si ganan los extremos, es decir Susana e Iglesias, dejando vacío el hueco del 2º y 3º cuarto a los que me he referido, cabe la posibilidad de que se produzca una doble escisión para formar un partido alternativo que ocupe ese espacio de la izquierda, porque la izquierda sigue estando rota y no se cose o se zurce tan fácilmente si no es con el hilo conductor de la ideología. El tan traído y llevado rearme ideológico ha de ser la sutura que permita su encaje en el mundo del siglo XXI que acaba de comenzar.

¿Veremos a los Pedristas y Errejonistas de la mano caminando por esa senda de una izquierda ubicada entre Susana e Iglesias? El tiempo nos lo dirá, pero el sistema tenderá a domesticar a Podemos para desvestirlo de su vehemente beligerancia prefiriendo una izquierda más centrada en el abanico de la izquierda, donde se encuentren los huérfanos que el PSOE ha dejado por el camino trazado por los barones y los descontentos con el Podemos más personalista de Iglesias. Mientras tanto el PP sigue feliz y el neoliberalismo le toca las palmas, sabedores de que el problema no es coser al PSOE, sino suturar al conjunto de la izquierda. Hasta que eso no se produzca el PP no tendrá rival de calado.


lunes, 26 de diciembre de 2016

Solsticio de invierno


Me gusta el solsticio de invierno. Desde tiempo inmemorial el ser humano asoció al Sol la esencia de la vida. La luz y el calor crearon el contexto para vivir, para cazar y disfrutar del mundo que le rodeaba. Luz para ver y percibir el mundo en todas sus manifestaciones físicas, en su morfología y movimiento. El calor y los rayos solares como nutrientes de la vida, como alimento de las plantas y como diluyente del frío. El fuego, su asociado, cambió la vida del hombre primitivo como un dios poderosos que lo sacó de las tinieblas y le abdujo con su magia.

Hasta el solsticio de invierno los días se fueron acortando y las noches alargando, la sombra y la opacidad se incrementaban y la luz se retiraba vencida por la oscuridad, dejando la magia y los fantasmas de la vida atrapados en ese mundo oscuro de la noche. El hombre primitivo, que fue dotando de aurea mística a todo lo inexplicable, le dio al Sol el trato de divino, lo endiosó y elevó a rey de la bóveda celestial por su gran poder y preponderancia ante la vida. Orientó sus casas y lo alabó como un ente superior, como al valedor de la vida. El Sol era el rey, el astro principal del universo, el dios que todo lo ilumina y crea vida.

Los puntos de inflexión son los solsticios. El de verano muestra el punto culminante del poder del dios Sol. A partir de ese momento, una vez cumplida una de sus misiones principales, como es la maduración de la cosecha, invitando a la recolección del fruto, se inicia su declive, que es la declinación de la vida en su eterno ciclo, para deshojarse el árbol, para hibernar y dejar sus raíces constreñidas por el frío, aletargadas, restringiendo el flujo de la savia hasta que vuelva el calor. Es aquí, en el solsticio de invierno, cuando son vencidas las tinieblas y el calor y la luz vuelve a renacer. Si, simbólicamente, la sombra y tétrica oscuridad se asocia a la muerte, el sol y la luz representa la vida y su fuerza.

El hombre, en su apreciación mística, cubrió de magia estos cambios, celebrando estas fechas con festejos por las cosechas a la entrada del verano y por el nacimiento del nuevo sol al concluir el otoño. El dios Sol nace con la muerte del otoño, se impone a la sombra y empieza a crecer cada día amamantado por el gélido invierno hasta llegar a su cenit al final de la primavera. Es la natividad del dios Sol, es la Navidad de los creyentes, donde sus dioses que brillan como soles, vienen al mundo a salvarnos de las tinieblas y guiarnos para conseguir el pan y la gloria del paraíso que nos traerá la primavera.

Y así fue siempre, desde nuestros ancestros más lejanos hasta nuestros días, el hombre sigue viendo en el solsticio de invierno la magia del Sol y de la vida, plasmada en su credo religioso. Los “dioses solares”, los que traen la luz, nacen en diciembre, cuando el sol empieza a superar a la sombra, según algunos autores, desde Horus a Mitra, pasando por Osiris, Krishna, Zarathustra, incluso el dios Azteca Huitzilopochtli, hasta llegar al propio Jesucristo.

Pero, tal vez, deberíamos hacer algunas observaciones relacionadas con esas fechas en que se asigna su nacimiento, dado que hay divergencia entre distintos autores, ubicando determinadas fechas en la primavera, lo que significaría centrar la vida en la floración y la eclosión consecuente, y cuestionando, incluso, la misma fecha de diciembre como nacimiento de Jesús. No quiero entrar en ese debate pero sí enfocarlo desde la perspectiva de la valoración de los seres humanos sobre la importancia que tiene la naturaleza y su influjo en esa magia mitológica que ya he referido. El sol empieza a vencer a la penumbra, la luz se impone a la oscuridad con el reforzamiento de las horas de sol, a la par que también, desde otra visión, la primavera significa la eclosión de la vida, y la vida la da ese dios en el que se cree. Por tanto, sea en un caso o en otro, queda vinculada el nacimiento de los dioses con los hechos naturales que la tierra y el cosmos nos deparan con relación a la vida y su desarrollo.

En todo caso, dejar una pequeña anotación complementaria: Los solsticios se dan cuando hay un mayor desequilibrio entre el día y la noche, cuando uno empieza a imponerse sobre el otro, mientras que los equinoccios se producen cuando existe un equilibrio entre la luz y la sombra, cuando el día y la noche duran lo mismo. Los dioses guerreros, impositivos y rígidos o inflexibles, podríamos pensar que nacerán cuando se empiece a imponer la luz sobre las tinieblas; mientras los pacifistas, maternales, tolerantes y abiertos tendría más sentido ubicarlos en las fechas de equilibrio entre el día y la noche.

Resumiendo:
Creo que en estas fechas hacemos lo que han hecho nuestros ancestros a lo largo de la historia, celebrar que el día se impone sobre la noche, que la luz empieza a vencer a las tinieblas y que se inicia un nuevo ciclo de vida en ese eterno retorno. Luego, las religiones, siempre avispadas, fueron ubicando el nacimiento de sus dioses en esas fechas, tan significativas y cargadas de magia ancestral, usurpando esa simbología para adjudicarla a sus dioses y fortalecerlos como salvadores, protectores y creadores de la vida. Cuando uno estudia las religiones de forma aséptica (no me estudie la religiones desde la perspectiva de alguna de ellas que no será imparcial) y a través de los tiempos, acabas comprendiendo que determinados credos y rituales se repiten o copian unos de otros, en mayor o menor medida. Me quedo, pues, con esa idea de celebrar que el sol empieza a vencer a la sombra, la luz a la penumbra y la claridad a la opacidad, lo que nos llevará a la nueva primavera que con su eclosión nos llenará de vida. Ahora bien, si usted es creyente de alguna de las religiones que ubican en estas fechas nacimientos o apariciones de sus dioses, disfrútelos también, porque lo importante es vivir esta transición de vida, estación y/o ciclo anual.


Felices fiestas de celebración del cambio o inicio del ciclo anual.


domingo, 18 de diciembre de 2016

Navidad de paz… y sin guerra.


Montaje de una calle de Alepo bombardeada con
la iluminación navideña de calle Larios en Málaga
(Si eres pacifista lucha por la paz; pero si eres egoísta lucha aún más por la paz, porque la guerra puede llegar a tu casa y entonces ya será tarde).
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En estas fechas deberían fluir bellas palabras, versos, poemas de amor y solidaridad, canciones navideñas y villancicos que alabaran la figura y venida del Redentor. Deberíamos sentirnos felices de ver lo buenos que somos y las buenas intenciones que tenemos para el próximo año. Pero… el Redentor no nos redimió, fracasó en su empeño, y cada año seguimos demostrándole su error, el de su confianza en el ser humano, donde hasta los creyentes, sean de la religión que sean, se convierten a veces en violentos para defender su credo. Desde hace más de 2000 años, en las religiones, convivió la bondad de muchos de sus fieles con la maldad de otros, de los tolerantes con los dogmáticos intransigentes, de los mesiánicos soberbios con los humildes y mansos. No sé si esto de la Navidad es cuestión de vivirlo desde un credo. Deberíamos usarla para frenar, parar nuestra alocada carrera y, aprovechando el fin de año, hacer como todas las organizaciones, un balance, una reflexión profunda de cómo desarrollamos el proyecto que nos planteamos el año anterior... ¡MEDITAR! esa palabra ausente de nuestra vida, escasa si acaso, que deberíamos usar todos los días al menos durante unos minutos.
 
Gases lacrimógenos para refugiados
Pero puede que hayamos suspendido el examen, que es lo más seguro, que las promesas quedaran en el olvido, por lo que una vez más hay que tener conciencia de nuestra iniquidad como especie humana y, desde el pensamiento libre y analítico, volver a retomar la lucha para instaurar la paz y tantos otros buenos deseos, que vamos manifestando por estas fechas, y quedan en el olvido nada más pasar el Rubicón del fin de año. Podemos cantar villancicos, alegrarnos por la venida del Mesías de los Cristianos, sumergirnos en ese mar de compras en el que se ha convertido este invento y lanzar a los cuatro vientos nuestros mejores deseos limpiando nuestra conciencia con ello. Borrón y cuenta nueva, a empezar de nuevo, porque ahora, de cara al próximo año, seremos mejores… falaz argumento de una mente que solo busca el equilibrio de sus conflictos internos para lavar su conciencia.

Pero seguirán las guerras y la muerte a nuestra puerta y le negaremos el pan al que llama a ella huyendo del horror y la violencia. Nuestra paranoia nos confundirá el justo pensamiento y veremos, en el hambriento y necesitado, un integrista terrorista en potencia del que no nos podemos fiar. Le cerraremos la puerta para que no nos quite o use lo que es nuestro y lo dejaremos a la intemperie. Las viejas ideas de un populismo nacionalista totalitario y excluyente, al estilo fascista o nazi, van impregnando a Europa del rechazo al refugiado bajo la miopía del egoísmo.
 
Refugiados sirios

Las guerras están lejos, se ven en la tele como una de tantas películas que se ruedan en marcos artificiales. Pero estas son reales, el llanto del niño le sale del alma, la sangre le brota, sus miembros destrozados son irreparables, su muerte en los brazos del padre es irremediable. El escenario es real y la guerra, ese maldito jinete del apocalipsis, salta de un pueblo a otro a capricho de uno señores, que ven la película desde sus despachos, que contrabalancea cómo va el negocio, si pierden o ganan. Hoy dan tiros allí y mañana allá, al otro podrá ser aquí. Si eres pacifista lucha por la paz; pero si eres egoísta lucha también por la paz, porque la guerra puede llegar a tu casa en cualquier momento y entonces ya será tarde.
 
Calle Larios en paz

Calle Larios en guerra (montaje de internet)

En este mundo terrible, las guerras se hacen y deshacen a capricho e interés de los poderosos, de políticas geoestratégicas que permitan el dominio de los pueblos y su sumisión a las grandes potencias. Cada vez queda más patente que la vida y el sufrimiento de la gente no importa, que los responsables de esas guerras consideran el padecimiento humano, la muerte y el dolor de los inocentes, como un efecto colateral ante su irrefrenable espíritu de conquista y dominio; como algo que se ha de pagar para conseguir sus objetivos, algo que pagan otros por ellos, donde la población civil puede ser sacrificada en el altar del miedo, del horror, que les lleve a sucumbir, a rendirse ante la desgracia y el mal que se les causa, donde el soldado que mata y muere es un mero peón manipulado, a veces ideologizado desde la alienación, para que ejerza de tropa e instrumento en el gran teatro de la guerra beneficiosa para las Corporaciones Internacionales, los Estados belicosos y los líderes obscenos y miserables que desprecian la vida ajena y usan las armas cuando no son capaces de usar la palabra para el entendimiento; también en beneficio de aquellos que desprecian el respeto y tolerancia a los demás y, en su deshumanización, arrasan con todo hasta conseguir sus inconfesables objetivos, que no son el bien y la democracia de los pueblos, sino el dominio del mercado y de los recursos naturales. Tal vez lo suyo sea la violencia porque solo con la violencia pueden arrebatar el poder y predominio de los otros, sostenido por las armas, para ocuparlo ellos y caiga quien caiga. Es el dominio desde el miedo, desde el temor, se ha de ser temeroso del señor, del que manda, del que nos protege y nos dirige. Está en las escrituras el concepto del “Temor de Dios” como agradecimiento por sus obras, y a ello pretenden tender los tiranos y dictadores; es la ética del amo y del esclavo de Nietzsche… Así ha sido siempre y así será si no revertimos el proceso y cambiamos esta cultura del odio, de la violencia, el desencuentro, del robo de recursos y la eterna explotación del hombre por el hombre, del rico sobre el pobre, del fuerte sobre el débil, del malo y soberbio sobre el manso…
 
Efectos de la guerra
A mí me gustaría cantar bellos poemas hoy, versos de paz y alegría, de felicidad y esperanza. Qué lindo resultaría cantar al amor, a la justicia, al ser humano humanista y solidario. Cuanto me gustaría escribir versos de empatía y de respeto a la diversidad, a la tolerancia y a la libertad. Incluso versos de corte religioso con los angelitos que van a Belén, el pesebre, la mula y el buey y otras lindezas navideñas. Pero mis musas se han ido y esos versos no afloran, porque la sangre y el llanto del mundo (en la actualidad hay 22 países en guerra), simbolizados en Alepo, sellan mi boca. Solo surge un poema de dolor y llanto que, incontenible, va gritando a los cuatro vientos lo que está pasando. Tal vez en Navidad lo más oportuno sea pensar en qué mundo estamos haciendo, en que todos somos mundo y la única forma de cambiarlo es ir cambiando nosotros. Otro día cantare las alegrías de la Navidad, hoy canto el sufrimiento de la guerra porque las musas de lo bello, de la felicidad, me han abandonado y se han ido huyendo del infierno, y yo las comprendo:



¿Dónde están mis musas?
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Las musas se fueron,
puede que se fueran al ver este infierno.
Me dejaron solo sin verbo ni verso
con mente aturdida por tanto tormento.
Huyen de las bombas presas de su miedo
que la negra parca siembra sin remedio.

¿Dónde están las musas que canten al duelo?
Las musas se han ido, las musas se fueron,
las calló el horror de este sufrimiento,
suenan más las bombas, las balas
y el viento de guerras malditas
donde va muriendo la gente inocente
entre la tortura de tanto tormento.

Los versos no fluyen ni encuentran aliento,
callan ante el llanto del niño indefenso,
se ahogan en sangre, en dolor y espanto
de la pobre gente que atraparon ellos.
Ellos, los que tiran bombas,
los que van matando sin remordimiento.

El Mediterráneo, ese gran sarcófago,
guarda los cadáveres de niños y viejos
de gente indefensa
que llama a la puerta de la vieja Europa
que no los asila ni les da consuelo.

Y en cada despacho de los mundos libres
juegan a su juego
como siempre ha sido
al viejo negocio de ganar dinero.

Las musas se fueron
no salen palabras bonitas
canciones o versos
¿Qué música quieres que suene
con este estruendo de balas y bombas
que van destruyendo casas y ciudades
sembrando los campos de muertos?

Las musas se han ido
y yo lo comprendo,
porque hasta las musas
pueden sentir miedo.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Málaga 17 de diciembre de 2016




miércoles, 14 de diciembre de 2016

Poemas varios


En esta entrada cuelgo una serie de poemas que he escrito recientemente y he publicado en mi muro de facebook, pero que quiero transmitirlos por este otro medio, que tiene un mejor seguimiento y localización que la autopista de facebook.
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Y entonces llegaron ellos
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Y entonces llegaron ellos
quisieron robar mi voz
sometiéndome al silencio
y enterrar a mis ideas
aislando mi pensamiento.

Ellos no sabían hablar
hablaban por instrumentos
que disparaban las balas
matando los sentimientos.

Ellos no saben hablar
ni pretenden aprenderlo
solo quieren imponer
su mundo y sometimiento
segando la libertad
y doblegando a su pueblo.


Autor: Antonio Porras Cabrera
Cuevas de San Marcos, 10/12/16
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A mí me hipnotiza el fuego
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A mí me hipnotiza el fuego
con el bailar de su llama
queriendo llegar al cielo,
con el calor que desprende
matando el frío del invierno,
con el crujir de las ramas
que aprisionadas se abrasan.

A mí me hipnotiza el fuego
con su caprichosa danza
y con sus tonos rojizos
rayos de sol y esperanza,
con su reclamo ante el frío
para calentar las almas,
con su hechizo y brujería
que te transportan en sueños
a un mundo de fantasía.

A mí me hipnotiza el fuego
¿será que vivo su magia?

Autor: Antonio Porras Cabrera
Cuevas de San Marcos,
10 de diciembre de 2016
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Dedicado a todos los campesinos que en estas fechas luchan contra el frío, la lluvia y el barro para arrancarle a los campos el fruto del olivar.













Camino del campesino
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Caminito de otoño
de puro barro
que con paso inseguro
voy amasando.
Caminito que llevas
hasta los campos
entre cañaverales
jaras y cantos
mientras nubes burlonas
me van mojando,
sendero de mis luchas
y mis pesares
mendigando la vida
entre olivares.

Caminito de invierno
de puro frío
con sus bordes de escarcha
y de rocío.
Voy caminado
y helor de tus vientos
me va matando.
Rasga el ropaje
y entra en mis huesos
como un salvaje.

Caminito precioso
de primavera
con sus tonos de verdes
en la ladera.
El color verde y rojo
de tus trigales
es un lago de olas
como los mares,
que van jugando
entre el verde del trigo
y el olivar,
y el rojo de la amapola
espectacular,
mientras los jaramagos
con sus dorados
van vistiendo tus bordes
por ambos lados.

Camino de verano,
sudor y polvo
que voy surcando
con gavillas de trigo
para el trillado.
Un sol de justicia
perla la frente,
va quemando la cara
el aire caliente.

Esta es la dura vida
del campesino
un otoño de barro
forma su sino,
invierno helor y frío
primavera y promesas
y duro estío.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Málaga, 1 de diciembre de 2016
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En la peña Juan Casillas
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En la peña Juan Casillas
suena un cante en voz quebrada
que a los cuatro vientos lanza
cantares de Andalucía
al compás de la guitarra.

Es un canto de dolor
de un pueblo que se rebela
contra su sino y desgracia
condenado a labrar campos,
a vivir de la labranza
de esta tierra aceitunera
donde va dejando el alma.

En la peña Juan Casillas
mi pueblo que llora y canta
entona una soleá
por su tierra y por su casta
para sembrar esperanza.

Cuevas de San Marcos
10/12/2016
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La miseria del hombre
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La miseria del hombre
es la injusticia
que le lleva a ser pobre
por la malicia,
por la malicia, madre,
por la malicia
del rico avaricioso
con su codicia.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Punta Umbría, 4 de noviembre de 2016



martes, 6 de diciembre de 2016

Hoy, la Constitución, cumple 38 años…


Hoy la Constitución cumple 38 años. Durante este periodo no ha ido al médico, a pesar de presentar, en algunos casos, sintomatología alarmante. Algunos de sus miembros tienen problemas de circulación por deficitario flujo sanguíneo, otros presentan desajustes funcionales importantes y la nutrición de sus órganos vitales sigue siendo la vieja alimentación sin novedades significativas, con antiguas recetas de cocina que deberían estar superadas a la vista de los consejos de nutricionistas acordes con los nuevos planteamientos de la ciencia alimentaria.

La única vez que fue intervenida lo fue con nocturnidad y, tal vez alevosía, a escondidas, para quitarle protagonismo y hacerla dependiente de Europa con su artículo 135 sin que el resto del organismo lo supiera, dejando a sus miembros anestesiados y al despertar se encontraron que ya estaba todo hecho.

Da la sensación de que no se ha adatado a los nuevos tiempos, que no entiende de nuevas tecnologías, sigue sin saber usar adecuadamente la telefonía, los medios de comunicación y las redes sociales. Se ha quedado anticuada y su ostracismo bloquea el proceso evolutivo de los pueblos u órganos que la componen. Se ha mantenido en el conservadurismo político y religioso, con un sistema educacional tan obsoleto que cuando se ha intentado inyectarle un nuevo enfoque con la Educación para la Ciudadanía, los propios adoctrinadores religiosos y conservadores han bloqueado el proceso acusándolo de adoctrinador, como si solo ellos pudieran hacerlo, sin pensar que una cosa es educar para ser buen ciudadano y otra inocular un credo religioso partidista o dogmático.

Sí, hoy cumple 38 años, pero sigue siendo sumisa a sus padres, a los que la crearon allá en 1978, pero también lo es de sus abuelos, el viejo régimen y la monarquía anterior. Tal vez cabría pensar, si me permitís el símil, que su padre fue los hijos del abuelo Franco, el franquismo, y la abuela monarquía, mientras su madre fue la hija del exilio desheredado y de la II República fenecida, por tanto un padre cargado de la vitalidad heredada de sus abuelos Franco y monarquía y una madre huérfana y sufridora con un padre emigrante forzoso, al exilio, tras la muerte violenta de su esposa republicana arrojada a la cuneta. Ante esa situación el matrimonio, ese maridaje entre los de dentro y los de fuera, entre los hijos del franquismo y monarquía, con la hija del exilio y la fenecida república, no era simétrico, sino machista. Él mandaba y así formaron a la hija, a la que le llamaron Constitución muy a pesar del padre, desde el sometimiento de la mujer y el domino del macho heredero del pasado reciente. Para más inri se quedaron a vivir en la casa de él, en la España “Una, Grande y Libre” donde todo estaba distribuido y ordenado desde los viejos tiempos y decorado a gusto de los abuelos paternos.

Ahora, ante la edad, no se puede negar que empieza a perder fuerza, que necesita adecuarse a los nuevos tiempos, que se ha de dinamizar para enfrentarse a los nuevos retos, que las generaciones venideras requieren otra dinámica y demandan su adaptación más en consonancia con el entorno. Se ha de rebelar contra las viejas ideas y subir a la barca del progreso social, la igualdad y la justicia distributiva, pues solo vive lo que evoluciona, lo que crece y se adapta, lo que encaja en el contexto y cohabita con y en él. Lo que no camina, lo que se queda atrapado en el pasado, empieza morir o a envejecer hasta quedar obsoleto y, consecuentemente, sucumbir por innecesario y carente de sentido.

La Constitución no está muerta, por supuesto, pero sí requiere de una intervención médica. Decía un médico conocido que a los cuarenta se pierde la garantía… y yo le respondía: Sí, y a los 50 aparecen las goteras, y a los 60 a quien no le duele nada es que está muerto. Nos acercamos a los 40 y es bueno que pensemos en esa garantía, o lo que es lo mismo, en lo que debe garantizar… qué es lo que garantiza, porque habría que ver si no hay muchas otras cosas que debe garantizar y no lo hace.

Una madre, y permitidme que siga con el símil, que pretende educar a sus hijos siguiendo los viejos esquemas que le aplicaron a ella, no es una buena educadora, ni buena madre me atrevería a decir, pues no ve que es necesario ir asumiendo los cambios de esa nueva sociedad donde sus hijos han de bregar el día de mañana y, por tanto, se ha de preocupar de adecuarse a los tiempos, de aprender y saber, de ser flexible y permitir una convivencia desde otra perspectiva, antes de llevar a una confrontación en el proceso de emancipación de sus hijos que acabe en ruptura familiar.

Es buen momento, hoy, ahora, de abrir un proceso de debate para el cambio, para modificar la Constitución y adaptarla a los nuevos tiempos a ver si al llegar los 40, cuando esté a punto de perder la garantía, la podemos tener sana y acoplada a la coyuntura. Ese debate es complicado, porque sus hijos, los que han de modificarla, siguen siendo herederos de viejos planteamientos y no tienen las mismas sensibilidades. Los mayores, los que tienen más ganancia dentro de la economía de la casa, se resistirán ante la demanda de los otros, los que siendo más pequeños reivindican un trato de igualdad y quieren cambiar las reglas para adaptarlas a una mayor justicia distributiva.

Estos reclaman una mayor solidaridad, unas garantías de servicios y derecho a una vida más digna mediante el acceso a una educación de calidad, a una vivienda decente, a un sistema de salud competente, a una vejez digna que palie sus necesidades y cuidados cuando son dependientes de otros y a una ayuda social para aquellos que tengan serias dificultades para subsistir. En suma, reivindicar de esa Constitución que les garantice la solidaridad y el buen funcionamiento de un Estado responsable y comprometido con sus ciudadanos en general y no defensor y apoyo de los grupos de poder que solo pretenden su enriquecimiento a costa de la ciudadanía.

Quieren que en la casa reine la armonía, una casa donde quepan todos sin distinción, reconociendo las diferencias y personalidad de cada uno y estableciendo las sinergias que nos hagan crecer a todos sin conflictos ni desencuentros, debatiendo democráticamente y acordando cuales pueden ser las mejores soluciones para los problemas que se nos vayan planteando.

Por tanto, el Estado debe quedar comprometido en ella para hacer cumplir los derechos del ciudadano que, a su vez, han de estar perfectamente explícitos en su redacción para evitar malas e interesadas interpretaciones: El respeto al librepensar, a las ideologías y los credos, pasa por no favorecer a ninguno de ellos, por el pluralismo político, por la laicidad del Estado, por la educación sin adoctrinamientos religiosos o políticos, salvo la conformación de sujetos libres, de pensamiento crítico y creativo enfocado a compartir y mejorar el sistema de vida de la sociedad. Desde esas premisas creo que se ha de tratar la Constitución para evitar que envejezca, para mantenerla joven y capaz de seguir criando hijos sanos desde la perspectiva de salud biopsicosocial que solemos manejar en los sistemas de salud. Hay que modificarla, que renovarla, señores diputados y políticos. No se nos enroquen, y vayan pensando y consultando a sus pueblos, a sus representados que son los soberanos en un sistema democrático. Eso sí, tampoco se han de enrocar los partidos políticos si entienden que los tiempos están cambiando, pues de esa medicina también han de probar ellos. Si saben hablar y acordar como deben, evitaremos puñaladas traperas entre hermanos, cosa, por desgracia, tan establecida por estos pagos y tan evidenciada a través de nuestra historia… ¿Aprenderemos de una vez a convivir en paz, en justicia y armonía bajo la protección de una Constitución solvente y consensuada donde encajemos todos?





viernes, 2 de diciembre de 2016

Y entonces llegó Fidel

  

Entrada en la Habana
Ahora, en retrospectiva, podría costarle a mucha juventud entender y comprender las inquietudes de los años 60, la combatividad, el apoyo a las guerrillas sudamericanas y el idealismo de justicia social que en aquellos tiempos impregnaba a la sociedad progresista, donde se incluía la mayoría de la juventud militante y concienciada con la lucha y reivindicación política. El mito del Che, con su barba y fusil, guerreando contra el ejército boliviano en nombre de los explotados y contra los intereses del capitalismo y sus gobernantes, parece que ha pasado a la historia. La muerte de Fidel Castro es una buena ocasión para intentar recordar el pasado y ver cómo ha evolucionado el mundo en esa guerra de intereses, que siempre se dio, entre la clase dominante y la clase currante o trabajadora, entre la oligarquía y el pueblo llano. Pero hubo unas fechas, un pretérito, en que fue diferente al espíritu de los tiempos que hoy se maneja. Para comprenderlo habría que desvestirse de prejuicios y analizar las cosas desde una dimensión más reflexiva y abierta. Tal vez haya que puntualizar algunas cosas como:

El siglo XIX fue una etapa de convulsión y lucha social, ideológica y de grandes cambios en Europa, de la mano de varios elementos que, bajo mi consideración, son determinantes: La Ilustración o siglo de las luces (XVIII) con sus planteamientos revolucionarios, la Revolución Industrial, la independencia de los EE. UU., la Revolución Francesa y la filosofía marxista y alguna otra cosa más vaga…

Todo esto convulsionó la Europa de los imperios y explosionó, definitivamente, a principios del siglo XX, con una I Guerra Mundial que trastocó todo el sistema geoestratégico e ideológico, hasta desembocar, tras la humillante derrota alemana, en una espiral de fascismo que llevó a la II Guerra Mundial, intentando zanjar una paz mal fundamentada, tras dicha derrota, con la venganza hitleriana y su megalómano III Reich, mientras se consolidaba en Rusia la revolución de Octubre de 1917 de la mano de un Stalin  implacable.

Tres tendencias políticas se confrontan en esa II Gran Guerra: el fascismo y/o nacismo, la democracia capitalista occidental y el comunismo soviético. Ya sabemos como acabó el envite, con la derrota de Hitler y Mussolini y sus planteamientos ideológicos y una paz ficticia entre el mundo capitalista y el comunista, que llevó a seguir la lucha, solapadamente, entre esos dos sistemas resultantes por el dominio mundial que, ante la aparición de armas de destrucción masiva, como la bomba atómica, los campos de batalla se trasladaron a dos frentes diferentes: uno era el ideológico con los movimientos obreros reivindicativos contra el sistema de explotación, que se ubicaba en el mismo territorio de las democracia occidentales capitalistas y que fueron combatidos en los EE. UU. desde la filosofía del macartismo; otro el militar como forma de imponer la influencia de uno u otro bando en los diversos países que no habían quedado alineados tras la gran contienda, y qué mejor caldo de cultivo que las desigualdades sociales en los Estados del tercer mundo o América  Latina.

Estos dos pilares, la injusticia que acarrea todo sistema capitalista en cuanto a la distribución de las plusvalías de sus medios de producción, y la concepción mesiánica de una ideología como el comunismo que presentaba aspectos de justicia social, de igualdad, solidaridad y, sobre todo, el otorgamiento del poder al pueblo, hizo que durante decenios se enfrentaran las dos tendencias o ideologías en una guerra sucia entre las dos potencias más importantes del mundo, allende sus fronteras, que fue sembrando el planeta de conflictos y  guerras locales y de guerrillas donde se buscaba el cambio mediante una revolución violenta, entendiendo que solo así se podría despojar al capitalismo de su poder. Dada la imposibilidad de conjugar las dos tendencias y el persistente enfrentamiento entre ambas, se fueron implantando dictaduras amigas de los EE. UU. por un lado o de la URSS por otro. No había medias tintas, o estabas con unos o con los otros, a pesar de desarrollarse el Movimiento de Países No Alineados que pretendían la neutralidad.

La democracia quedaba reservada para el primer mundo, para los que tenían un buen nivel educacional, una “renta per cápita” adecuada y suficiente, una historia ya fraguada en ese sistema político desde antes, que eran fieles seguidores del mercado libre con las matizaciones pertinentes. En el resto de países prevalecía el dictador como forma de imponer y controlar la política que interesaba al grupo dominante. La dictadura del proletariado tenía una visión más romántica, más de justicia social, más de revolución que diera al pueblo lo que este entendía que era suyo. Pero cuando el sistema capitalista veía que se le escapaba de su control algún país de los suyos para derivar hacia el comunismo, procuraba instalar una dictadura contraria que controlara la situación. Aquí no se hablaba de derechos humanos, de respetar la ciudadanía y de justicia social, sino de orden y patria, del imperio de la ley, como si la ley fuera justicia. De los veinte países que conforman Latinoamérica, catorce experimentaron dictaduras, la mayoría militares impuestas tras golpes de Estado, durante la guerra fría. Se dice, como ejemplo del apoyo que los EE. UU. daban a sus dictadores afines, que Cordell Hull, secretario de Estado de Roosevelt, dijo: «Puede ser que Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta», lo que viene a dejar claro que los derechos humanos y el respeto a la democracia se lo traían al pairo.

Varias guerras de importancia se dieron entre los EE. UU. y la URSS y sus afines ideológicos por dominar el mundo mediante una política geoestratégica que le otorgara ese poder. China y la revolución comunista de Mao Zedong que se instala definitivamente en el poder tras vencer a los nacionalistas de Chiiang Kai-shek, que se pliega a la isla de Formosa fundando la República China, más conocida como la China Nacionalista en contraposición a la República Popular China. La terrible guerra de Corea que acaba en un armisticio (no hay firma o tratado de paz y siguen en guerra teóricamente) con las dos Coreas, la del Norte de marcado signo dictatorial comunista y la del Sur bajo un régimen democrático, como ya sabemos. De esta tensa situación se derivaron varios conflictos o guerras, como la del Vietnam, las de los países árabes de la esfera soviética con Israel, Angola y Mozambique, las guerrillas latinoamericanas, etc.

Existe un caso que merecería dedicación específica como es el de Afganistán. Pero ese asunto requiere más tiempo y dedicación del que le quiero dar a esta entrada. Solo diré que de aquellos polvos vienen estos lodos, pues la URSS, en un intento de controlar el país mediante un gobierno de corte comunista, se metió en un “fregao” que acabó convirtiéndolo en su propio Vietnam, siendo derrotados por los integristas y los señores de la guerra apoyados por los EE. UU. que no podían permitir la expansión soviética y a los que, después, se les escapa el control de la zona con la irrupción de los talibanes en el gobierno, hasta el extremo de tener que intervenir en la guerra actual tras los atentados de aquellos a los que apoyaron para luchar contra los rusos.

El caso de Cuba es singular. La revolución cubana se inicia contra Fulgencio Batista. Este tiene en su haber dos golpes de Estado, uno en 1933 conocido como Revuelta de los Sargentos, contra el autoritario Gerardo Machado, estableciendo una Junta de Gobierno, conocida como la Pentarquía, que controlaba la actividad política. En 1940 se proclama una nueva Constitución, se realizan elecciones y Fulgencio las gana agrupado en la Coalición Socialista Democrática, gobernando hasta 1944.  Su otro golpe es en 1952 cuando ante la perspectiva de una derrota democrática dio otro golpe de Estado antes de las elecciones y se aupó en el poder estableciendo un gobierno cada vez más corrupto y represivo, y comenzó a enriquecerse de manera sistemática explotando los intereses comerciales de Cuba y realizando lucrativos negocios con la mafia estadounidense, que controlaba los negocios de drogas, prostitución y juego de La Habana. En ese momento cabría también aplicarle el calificativo de Cordell Hull, al que me he referido, por su servicio y connivencia con los intereses espurios americanos.


Discurso en la Habana

En este contexto se inicia la Revolución cubana, liderada por Fidel, su hermano Raúl, el Che Guevara y otros, como una reacción al golpe de Estado de Batista llamado “El cuartelazo”. Hasta entonces, y desde la independencia formal de España en 1898, Cuba había estado bajo la influencia política y económica de Estados Unidos, incluyendo una ocupación militar (1898 y 1906). Finalmente, la revolución gana la batalla por el desprestigio, corrupción y tiranía de un Batista que, aun teniendo un importante ejército para combatirla, ve como sus propios soldados se van pasando al enemigo por convicción. El mensaje de justicia social, regeneración, ética política, etc.  va calando y Fidel y los suyos triunfan e imponen un idílico sistema revolucionario impulsando varias medidas de carácter popular algunas de las cuales, como la Ley de Reforma Agraria, afectaron intereses estadounidenses en la isla. En un principio, este movimiento, no era de corte comunista o marxista leninista, y pretendía, según algunos autores, reinstalar una república exenta de corrupción que regenerara la vida y la política cubana. Tras la derrota de Batista, y a lo largo de 1960, se producen conflictos y actos de confrontación violenta entre partidarios de Batista y los revolucionarios ya en el poder, que provocan una fuga masiva de los partidarios de Batista y su régimen a EE. UU. y desde allí se organizan para la resistencia en su centro de poder en Florida. El régimen de Castro ejerce su autoridad imponiéndose férreamente en toda la isla y dejando que se fueran los opositores a Florida

Como respuesta, y en ayuda de los disidentes, la administración de Eisenhower inició una agenda política dirigida a derrocar el régimen popular recién instaurado. Ésta comprendía el bloqueo económico, propaganda contrarrevolucionaria, fomento y apoyo de grupos armados dentro de Cuba contrarios a Fidel Castro, sabotajes a instalaciones económicas y civiles, filtración de espías, ataques piratas, quemas de campos de caña de azúcar, intentos de asesinato a sus principales líderes (se calculan en torno a 640 atentados los planificados contra Fidel). Y, finalmente, poner en marcha un plan para invadir militarmente a la isla utilizando exiliados cubanos y mercenarios latinoamericanos que acaba en el desastre del desembarco en Bahía Cochinos y echa a Cuba, definitivamente, en manos de la URSS con quien firma tratados de defensa, que amparaban la instalación de los misiles soviéticos en la isla, por lo que se está en un tris de iniciar la III Guerra Mundial, llegando, Kennedy y Jrushchov, al acuerdo de desmantelamiento a cambio de que EE. UU. no invadiera o agrediera a Cuba dejándola en la esfera soviética.

Los EE. UU. temían, así mismo, que Cuba se convirtiera en una plataforma revolucionaria para asaltar Latinoamérica, como así fue. Las revoluciones de la zona fueron apoyadas por el régimen cubano, sobre todo la boliviana donde el propio Che Guevara fue ejecutado sumariamente (1967) por las fuerzas militares bolivianas del general René Barrientos, con el apoyo de la CIA, que había derrocado al presidente Víctor Paz Estenssoro y puesto fin a la Revolución de 1952, de tendencia nacionalista-popular, impulsada por el MNR (Movimiento Nacional Revolucinario).

Cuba, tras los acuerdos entre EE.UU. y la URSS, se vio aislada por los primeros, pero no amenazada de guerra o invasión. Su protectora garantizaba su supervivencia. Pero con la caída del Telón de Acero y el comunismo en la URSS, se ve más aislada y con las dificultades propias de una deficitaria relación comercial. El capitalismo vence al comunismo en nuestra esfera. La URSS se descompone y surge la Rusia actual, con sus satélites a caballo entre uno y otro lado. Cuba queda como un grano en el trasero de los EE. UU. y de la ideología neoliberal, que la ven como algo a extinguir con el tiempo, tras la muerte de Fidel y, con él, su intransigencia revolucionaria, esperando un apertura racional que vuelva  a permitir a los EE. UU. sus inversiones e influencia en el país, que ya se han fraguado en parte, con la proliferación de negocio a los que no es bueno poner en riesgo.

De Fidel se podrán decir muchas cosas denostándolo o alabándolo. Ya se sabe que la historia es interpretable en función de opiniones y posicionamientos de quien la interpreta, pero no se podrá negar que en Cuba se ha producido un cambio impresionante en lo referente a Educación, Sanidad, Solidaridad social, etc. a pesar de estar sujeta a restricciones económicas y comerciales desde el mundo capitalista. El problema mayor que se le presentó fue el aislamiento tras la desaparición de la URSS, quedando sola ante el gigante americano.

Hay otro factor innegable a considerar, como es el proceso evolutivo de las ideologías, tras ganar el capitalismo la guerra fría contra la URSS. Al fin y al cabo ese hecho es evidente, ya que el gigante ruso se pasó de bando cuando Borís Yeltsin acaba montado en un tanque en Moscú certificando la defunción de la URSS y afloran los gobiernos que van privatizando, de forma poco ortodoxa, por no decir fraudulenta y amiguista, las empresas de la antigua Unión Soviética. Desaparecido el poder de contrabalanceo al capitalismo que significo la URSS dentro de la lucha de clases y reivindicaciones de la clase trabajadora desde la perspectiva de la lucha obrera, pierde, para la sociedad de consumo y del espíritu neoliberal que nos atrapó definitivamente, su sentido revolucionario quedando la democracia de régimen capitalista como el referente político principal, mientras se cuestiona sistemáticamente cualquier ideología que pretenda cambiar el sistema y desvestir al mundo del mercado y las finanzas del poder que han ido adquiriendo: “Malos tiempos para la lírica”. Gana la democracia, pero no es menos cierto que la democracia no implica los valores sociales de solidaridad, justicia distributiva y libertad, al basarse en Constituciones que la encorsetan, más bien resulta un sistema de elección representativo manejable mediante el uso de la información y la comunicación, creando estados de opinión, en muchos casos artificiosos, a través de la manipulación… Pero esto es otro tema que merece una profunda reflexión aparte.

Resumiendo: Fidel tuvo su tiempo heroico, cuando la lucha de clases estaba en pleno apogeo y era aceptada como forma legítima de reivindicación, incluso, mediante la guerrilla, con un héroe nato como el Che a la cabeza. La juventud de mi generación se identificó con su lucha y compartió, en gran medida, su revolución, eso es innegable. Además ha mantenido a su país, en mayor o menor medida, aunque sea en declive, a caballo de su línea ideológica hasta el final, si bien, paulatinamente, se fue diluyendo a la par que las ideologías comunistas sucumbían ante el avance de la filosofía de las democracias capitalistas. Ello se manifiesta en las dos Cubas, la interior más impermeable a los influjos del capitalismo y valedora del concepto de Patria libre, justicia social y dignidad del pueblo, defensora del “socialismo cubano”; y la otra Cuba, la del exilio, que se fue por el desacuerdo y la falta de respeto a la diversidad y garantías de los derechos humanos en la isla, que es defensora del sistema democrático burgués que se caracteriza por tres rasgos fundamentales: propiedad privada de los medios de producción, competencia electoral entre bandos políticos y garantías ciudadanas, componentes que en Cuba no se encuentran en la proporción que tenemos aquí.

Finalmente, nadie podrá negar que fue un sujeto trascendente en la historia de la segunda mitad del siglo XX; para honor y gloria de sus adeptos, para deshonra y descrédito según sus críticos. A nadie dejó indiferente. Creó fobias y filias, con sus luces y sus sombras. Cuba lo llora, mientras Miami danza de alegría. Pero lo hecho no se puede borra de un plumazo. El reencuentro de los cubanos será complicado de hacer. Solo espero que no vuelva el derramamiento de sangre y que se orille a los intransigentes para confluir en entendimiento. De todas formas, cualquier cosa que se diga sobre este histórico líder está sujeto a la controversia. Las posiciones están aún demasiado encontradas y los afectos, emociones y partidismos nublan el pensamiento y la razón para sacar conclusiones válidas y asépticas. Este es mi pensamiento y mi homenaje a la historia que nos ha tocado vivir, aunque sea desde este lado del charco, pero en América las cosas eran diferentes. Hasta la propia religión tomó partido por los más necesitados y luchó, incluso con las armas, por la revolución, por ejemplo la Sandinista de Nicaragua. Luego cayó en desgracia y también se diluyó definitivamente con el papa que vino del este. Tal vez, para conocer o tener una visión desde los planteamientos de aquellos sujetos que sentían la necesidad de luchar contra los intereses norteamericanos en toda América Latina, venga bien leer el libre de Eduardo Galeano: Las venas abiertas de América Latina. Yo lo aconsejo…

Homenaje póstumo
  
Disidentes en Miami celebrando la muerte de Fidel