martes, 12 de enero de 2016

Recuerdos del ayer

El sol entre palmeras

Hacía tiempo, mucho tiempo, que no visitaba Trayamar y Algarrobo Costa. He pasado por allí muchas veces, pero nunca paré, salvo en alguna ocasión, también hace bastantes años, a comer los típicos “pescaitos fritos”, sacados por el copo en esa misma playa, en el restaurante el Kilómetro, que creo ya no existe. Hoy hemos comido en un restaurante (Mesón Los Lobos) donde sirven unas excelentes carnes. Al frente el viejo y recordado campo de futbol donde jugué hace mucho tiempo; sobre el mismo, el vetusto edificio, casi centenario, que nos acogió.

Corría el curso 1963-4; estudiaba en Trayamar. Me viene a la memoria ese campo de futbol, las clases, la alberca que usábamos a modo de piscina, la playa y aquellos baños, donde un chico de interior, a sus 12 años, andaba descubriendo el mar, su fuerza, su olor y sabor salado y yodoso, y su traidora resaca y oleaje. Casas de pescadores a pie de playa, casi batidas por las olas. Arena negra, pizarrosa, con una manta de chinos, o molestos guijarros,  dificultando el tránsito. El canto de las olas amenazantes, como queriendo comerse la playa, ganando terreno en la orilla y volviendo a ceder en la batalla tras la pleamar. Maravilla de visión para un niño salido de las profundidades de tierra adentro, tierra seca, del olivar y la sierra, de las huertas del Genil, que no había imaginado nunca aquel juego perverso y amoroso a la vez, de continua seducción entre el agua que regaba la falda de la tierra, que la absorbía en un deseo controladamente libidinoso, rechazando los excesos a su inmenso cubil marino, y la arena entregada al juego de la orilla. La ola que rompe en una corona de espuma, retando el manso equilibrio de las aguas serenas, como reclamando un deseo de nuevas experiencias, de asomarse al borde y vislumbrar el sólido horizonte que, estoicamente, resiste su acometida.

Vista general de la playa
Ese maridaje de caricias, de agresividad cuando acomete, se convierte en seductor mimo al retirarse… es la pasión de la embestida, queriendo penetrar sobre la tierra, y el relajo sosegado poscoital, que le lleva a volver a su estado inicial. Tierra y agua, vigilados y apoyados por el sol, e influenciados románticamente por la luna, dan la vida. Del mar surgió la vida y agua somos en un 73%; tal vez por eso, la magia de la mar nos arrebate, nos atrae con el ritmo de sus olas, su fragancia, el frescor de la brisa que nace entre su falda y la melodía de sus olas al romper contra la playa. Inmenso mar de vida que nos nutre con sus peces y sus aguas en un simbólico cosmos donde somos una sola gota en tanta agua. Son amoroso ejemplo de seducción continua;  a veces tormentoso, embravecido y amenazante, queriendo el oleaje devorar las playas y arenales que bordean; otras, sereno, sosegado, pleno de caricias y dulzuras, de halagos y requiebros en plena armonía que se rompe ante el envite de otros elementos que quieren destrozar ese embeleso con ráfagas de viento, lluvias y tormentas, descontentos, o puede que envidiosos, de ese mundo de paz y de encuentro entre el agua de la mar y la arena de la playa con sus besos. Ahora, a mis sesenta y pocos años, veo esto. De niño, en mi asombro, descubrí placeres diferentes, el baño en las saladas aguas, el juego con las olas, la arena, el sol y los amigos.

Aspecto de esa playa y sus casas en 1963
Recuerdo aquél día, que guardo en mis secretos por orgullo, en que estuve a punto de sucumbir bajos las aguas. Apenas sabía nadar, jugaba  a la pelota, había resaca, y esta se escapó sobre las olas en un tiro infortunado que no pude retener. Perseguí el balón a nado, con brío hasta alcanzarlo, cuando intentaba cogerlo ya había aprendido de los peces y se escabullía resbalando entre mis manos siguiendo rebelde su camino, huyendo de aquellos chiquillos gritones y desvergonzados que jugaban con él. Cuando quise darme cuanta estaba lejos, el balón huía y me faltaban las fuerzas para volver, empecé a tragar agua y, con gran esfuerzo, logré acercarme a la playa hasta poder hacer pie. Temblaba de miedo, supongo, había visto la tétrica cara de la parca a la vez que aprendido una lección basada en la prudencia y en el respeto a la mar y a su enigmático poder. Luego nos hicimos amigos, navegué sobre sus aguas, volví a jugar con ellas respetuosamente y evito irritarlo cuando anda cabreado, pues el miedo y el respeto se siguen conjugando en mi inconsciente.

Vista actual del mismo lugar
Hoy, al volver a ese mismo lugar, brotó en mi mente la memoria y volví a sentir lo ya vivido, pero visto desde la atalaya que te da la madurez que se fragua a lo largo de tu historia. La zona es otro mundo, la arena es un paseo acerado, con palmeras, y las viejas casas de pescadores han pasado a ser nuevas construcciones donde se conjugan los locales comerciales con viviendas más en consonancia con las nuevas necesidades. Solo se identifica la vieja torre almenara, vigía del pasado ante las temibles incursiones del corsario. Ahora se le ve acomplejada, entre grandes mastodontes de hormigón, viviendas en plantas superpuestas que le miran indiferentes desde la altura de sus terrazas, oteando el horizonte con mayor profundidad de la que ella tuviera jamás. Achicada y escondida entre edificios, se ha de buscar para encontrarla, pero no perdió su belleza, su personalidad, que por mucho que quieran arrebatarle los nuevos edificios nunca lo conseguirán. Sólida, redondeada y coqueta  reta orgullosa al presente, desde el nostálgico pasado cargado de enigmas y fantasías guerreras en batallas sangrientas de piratas que buscan el botín en lejanas tierras. Jubilada, tranquila, en plena playa, en zona residencial, parece que la vida le otorgó el beneficio del descanso merecido por sus largas y tremendas luchas del pasado.

El torreón escondido
Luego, volviendo al presente, me deslumbra la visión de la costa con un sol que apuntando hacia poniente, escondido entre palmeras, se permite lanzar entre las hojas sus deslumbrantes rayos cegadores resistiendo el acoso de la tarde. Pensé en los cuatro amigos de aquella foto del 63 y en el grupo de sesentones que, ahora, andábamos paseando junto al mar. Cincuenta años largos dan mucho que pensar y mucho que observar, cincuenta años se notan en la cara, en los cuerpos y en las vidas… cincuenta años son un largo camino recorrido que te lleva a pensar cómo fue el trayecto de la vida y su contento.

Tomamos café, charlamos y nos fuimos de nuevo a la realidad de nuestras casas. La vida sigue en este tiempo y el pasado solo es eso, pasado, nostalgia juvenil e inicio del tránsito al futuro del ayer, que es el presente.


domingo, 10 de enero de 2016

EL SENTIDO COMÚN


La expresión sentido común describe las creencias o proposiciones que benefician a la mayoría de una sociedad.

A la vista de esta proposición cabe preguntarse quién, o quiénes, deben llevar a término los asuntos de la sociedad con ese sentido común. La respuesta lógica debe ser: Los políticos y las políticas sociales que beneficien a la mayoría. Para ello se le pregunta a la ciudadanía mediante el voto, para que los políticos hagan la lectura adecuada y comprendiendo lo que el pueblo desea, obrando en consecuencia.

Tras las elecciones del 27S en Cataluña y del 20D en España, tengo la impresión de que nuestros políticos siguen intentando dilucidar y comprender lo que el pueblo, en su sentido común,  ha dicho. Se siguen preguntando a estas alturas: ¿Pero qué narices ha dicho el pueblo? Para interpretar o hacer ese diagnóstico solo hay que usar el mismo sentido común que ha usado el pueblo reivindicando su conveniencia con la diversidad y pluralidad propias de la democracia. Es decir, con una visión holística, que abarque a todos y cada uno de los posicionamientos que se han manifestado y apoyado  mediante el voto de forma masiva. Eso es lo que han dicho las urnas.

Pero habría que preguntarse: ¿El sentido común de los partidos es compatible con el de la sociedad? ¿No está mediatizado por los propios intereses de grupo en contraposición a los otros grupos que integran esa sociedad, pero que tienen otra visión de las cosas? ¿Cabe, pues, aceptar que los partidos políticos tienen sentido común, o ese sentido esta contrapuesto al común sentido de la ciudadanía y del propio Estado? Tal vez, los partidos, no tengan sentido común…

Los que no somos de ningún partido, aunque, lógicamente, tengamos ideología política, tenemos la posibilidad de hacer un análisis más aséptico de la situación sin estar mediatizado por las estrategias y el seguidismo partidista. Haciendo, pues, uso de ese hipotético sentido común que me otorgo, me atrevería a plantear algunas cuestiones de especial trascendencia:
1.  El resultado electoral ha dejado manifiesta la diversidad de posicionamientos sociales y políticos de nuestra sociedad, sin otorgar a nadie la mayoría suficiente para que obvie el planteamiento de los demás, cosa, a mi entender, loable.
2.  Se ha llegado al mismo a través de un proceso de deterioro político que ha mostrado la conveniencia de introducir cambios importantes en la estructura democrática que garantice un mejor funcionamiento de la misma, a la vista de la incompetencia para dar respuesta a los problemas reales de la ciudadanía por parte de los gobernantes y legisladores.
3.    La estructura de convivencia que se construyó en la transición posfranquista, es decir, la Constitución vigente, ha sido superada por las demandas de una nueva generación que no está condicionada por aquellos escenarios, tiempos e intereses, ya que fue pensada como un compromiso transitorio hacia la democracia real para que el franquismo, sintiéndose seguro, diera paso a una nueva etapa.
4.  La nueva generación, de la que forma parte el mismo Felipe VI, al menos en sentido temporal, demanda un nuevo marco relacional propio. Juan Carlos ya cumplió con su cometido con mayor o menor acierto según qué casos, ahora estamos en otro tiempo histórico.
5.    El salto de una dictadura a una democracia no se consigue por birlibirloque, sino por un proceso de concienciación, educación y formación ciudadana que lleve a la implantación de los principios democráticos y a la actitud y conducta de un pueblo que los siente como suyos.
6.    Después de cuarenta años ese proceso se debe haber realizado en mayor o menor medida, por lo que se reivindica un nivel más elevado en el ejerció democrático.
7.   Por otro lado, una dictadura, o una monarquía en su esencia histórica, entiende la patria como un territorio y al ciudadano como súbdito; mientras una democracia la concibe como un lugar donde se convive bajo la voluntad de los pueblos, de la gente soberana, que quiere compartir a gusto y por mutuo beneficio los espacios de convivencia.

Para mí, siguiendo con ese sentido común y haciendo una lectura de las elecciones, hemos de sacar varias conclusiones para que el político de turno comprenda qué es lo que le pide el pueblo:
1.   La opinión pública está muy polarizada y es su obligación conseguir articular la forma para canalizar tantas inquietudes sin llegar a rupturas traumáticas, sino a nuevos consensos.
2.  El nuevo escenario requiere nuevas soluciones y nuevos enfoques para una nueva generación.
3.    La idea de España y de los pueblos que la conforman debe ser revisada desde un espíritu democrático real.
4.   Desde la perspectiva de la soberanía popular se ha de dar una respuesta clara al conflicto territorial. No puede haber un referéndum de autodeterminación sin una Ley de Claridad que establezca los condicionantes del proceso, y esa ley ha de ser consensuada.
5.   Antes de darse el proceso de referéndum para una autodeterminación se ha de articular un procedimiento de análisis y solución de la problemática que está rompiendo la convivencia para ofrecer una alternativa convivencial válida.
6.   Para salir del atolladero de forma definitiva y con proyección para otros cuarenta años, que afecten a esta generación, se requiere un proceso que dé soluciones a los problemas reales modificando la Constitución actual para adaptarla a las nuevas demandas de interdependencia y, cómo no, de mayor democracia representativa.
7.    No es de recibo que un diputado del PP valga 58.665 votos, mientras uno de IU requiera 461.566. O que en Madrid se necesiten 100.000 votos, mientras que en Soria sean solo 26.100, para obtener un acta de diputado.
8.    Una sociedad en progreso no es una sociedad en confrontación, sino en sinergias que aglutinen los esfuerzos y motivaciones en un objetivo común que se ha de pactar y convenir.

Por tanto, formen el parlamento, hagan un gobierno de transición con la misión primordial de evaluar y modificar la carta magna y sometan a referéndum el nuevo texto para crear estabilidad otros cuarenta años. Debatan con mente abierta, y sabedores de que si ustedes no se entienden el pueblo tampoco se entenderá y la crispación se generalizará a través de la intolerancia, la descalificación y el conflicto, en muchos casos, orquestados por ustedes.

CONCLUYENDO:
Hablen, entiéndanse con el mensaje que les hemos dado los españoles. Si España no resuelve sus problemas será porque son unos incompetentes como políticos. Queremos cambios, erradicar la corrupción, mayor justicia social, más transparencia; que el Estado trabaje para la ciudadanía antes que para grupos de poder; que dejen sus privilegios, sus prebendas y puertas giratorias, su nepotismo partidista y empiecen a pensar en el bien desde el sentido común…  queremos vivir en paz y con justicia social, si ustedes no comparten esas inquietudes o no  quieren, apártense y den paso a otros que nos entiendan y comprendan, que sepan leer y reconocer la voluntad de la gente.


lunes, 4 de enero de 2016

Quisiera ser



En este poema, el primero que escribo en 2016, plasmo un deseo idílico, amoroso, para 2016. No suelo hacer poesía erótica, pero es un sano ejercicio al que no se debe renunciar mientras se busca en nuestro interior la llave de la vida. 
Deseo que la fantasía llene los vacíos que la vida deja en vuestra existencia.

Quisiera ser
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Quisiera ser el lápiz
que perfila los labios 
que sellan tus besos.

El rímel que adorna tus ojos
dando a tus pestañas
el tono perfecto
que tiene la magia
de un mirar avieso.

La ropa interior
que abraza tu cuerpo
que envuelve tus pechos
y juega enroscada
con púbicos versos
de labios abiertos
en besos profundos de sexo.

Quisiera ser el perfume
que inunda tu cuerpo 
de suave fragancia.

La cama que acoge tus sueños
en lechos de amores
vestidos de besos,
en mares profundos
que ocultan ensueños.

Quisiera ser eso…
lo que tú quisieras
dentro de tus sueños.


Autor: Antonio Porras Cabrera
Málaga, 4 de enero de 2016.