lunes, 29 de junio de 2015

El caso de Grecia


Parece que nos andan confundiendo o nos quieren confundir, con lo que está pasando en Grecia. Quieren hacernos ver que el malo es Alexis Tsipras y Syriza, que ellos han traído todo el mal a ese país y lo van a llevar a la desgracia, cuando, en realidad, no han gobernado hasta ahora.

Aquí, Rajoy y su gente, están cansados de decir que los males de España los trajo Zapatero… otra forma de manipular y no asumir su responsabilidad, ya que gobernaba en la mayoría de las autonomías y ya son casi cuatro años de desventura y recortes, de desigualdad e incremento de las diferencias entre pobres y ricos. Los males, señores, los trajo la banca con sus políticas de ingeniería financiera, de economía especulativa, que siguen sobre la mesa o, mejor dicho, sobre la bolsa.

El hecho, volviendo a Grecia, es que quienes la dejaron como unos zorros, en la más absoluta miseria y desgobierno, en una profunda crisis económica con la deuda insufrible y pesada como una losa, fueron los gobiernos anteriores que manipularon hasta las cifras para entrar en el euro, y que, estableciendo un paralelismo, son los homólogos  del PP y el PSOE nuestros. Pero, una vez en la trampa, tampoco tomaron iniciativas soberanas para preservar al pueblo griego y sus intereses y se sometieron a los designios de la troika y sus adalides, antes de dejarse llevar por la parte humana que identifica al ser (eso) humano.

Tsipras y los griegos, en su desesperación, se están revelando contra esa losa, contra esas cadenas que les quieren colocar y parece coherente que rechacen las exigencias de la UE, no por ser más o menos injustas, que ya lo son, sino porque están hipotecando a toda Grecia y a sus generaciones venideras y, además, la deuda es impagable. La asfixia mata y antes de morir se pelea para liberarse de la mano que te aprieta. Por eso mandaron a freír espárragos a los partidos responsables del desaguisado y eligieron a quienes les prometían, dentro de esa desesperación, la defensa de su dignidad como pueblo.

Hay momentos en que la política debe imponerse a los intereses del sistema financiero, a la banca, que siendo promotora de la crisis, se le ha salvado y rescatado con el dinero de todos los ciudadanos a través de los Estados… y así pagan ahora. Pero cuando los gobernantes no hacen políticas orientadas a los beneficios y desarrollo de las personas, sino que son servidores del sistema financiero, no cabe esperar mucho de ellos, salvo que el sistema financiero, o sea, sus amos, vean que el negocio no les sale y pidan a sus políticos cambios de estrategia para no perder.

Esos es lo que se está negociando en este momento. A los mandatarios de la UE no les interesa que salga Grecia del Euro, pero sí que se someta a los criterios del sistema que representa el FMI y el BCE, por muy duros que sean… los unos y los otros lo saben y tensan la cuerda esperando que no se rompa, pues si se rompe ambos bandos caerán a un vacío donde la desconfianza llevará a la quiebra de toda la organización.

Yo me pregunto: ¿Tienen almas determinados sujetos que defienden los intereses del dinero en contra de las personas? Cuando veo a esa señora del FMI, que me recuerda una garza con su prestancia y prepotencia, con su cara marmórea a modo de esfinge egipcia, percibo, a modo no verbal, que no tiene sentimientos humanos, que solo piensa en los beneficios de la economía de mercado financiero, que es más especulativo que productivo. Yo creo que anda cabreada por las declaraciones de Yanis Varoufakis, ministro griego de economía, que calificó al FMI de criminal. Lo curioso es que su antecesor en el FMI, el señor Dominique Strauss-Khan, acaba rompiendo una lanza a favor de Grecia planteando que se asuma la deuda por una vía política a través de los bancos y los estados… ¿Será una estrategia del palo y la zanahoria, del poli bueno y el poli malo?

En resumidas cuentas: Cuando al fin un gobierno, con mayor o menor riesgo, asume que los ciudadanos soberanos son los que deben decidir sobre un asunto de tamaño interés, como es las exigencias de la UE, solicitando un referéndum, le saltan encima los responsables del desaguisado, como son los partidos que gobernaron antes, y se ponen las manos en la cabeza. No los comprendo… o mejor dicho, sí los comprendo, pues ellos no pidieron la opinión del ciudadano para cambiar algo tan importante como es, en nuestro caso, el artículo 135 de la Constitución, lo hicieron solitos, a hurtadillas, sin explicar claramente lo que ello significaba. Yo creo que Tsipras es más demócrata que ellos, al menos pide la opinión de su pueblo antes de tomar una decisión de tan importante trascendencia.

Ahora bien, hay un peligro inminente para el sistema que se ha dado el mercado europeo. Puesto que Europa se ha construido por y para los intereses de los grupos económicos y se ha dejado en segundo término los intereses de la ciudadanía, que anda condicionada a la evolución de los grupos de poder establecido, se presenta, con el caso de Grecia, una especie de Caballo de Troya, donde pueden anidar las ideas de compromiso social, de justicia distributiva, de un nuevo contrato social europeo que centre la gestión económica en un mayor equilibrio entre los intereses de las personas y del capital. Les temen a que proliferen los defensores de la línea griega; de los que, hartos de tanta especulación, corrupción, venta y sumisión de los políticos a los designios de las oligarquías dominantes, pidan una cambio radical en la economía y las finanzas.

Tsipras sabe que tiene en frente a poderosos enemigos de la idea de la justicia distributiva. Los usureros de la banca han demostrado su posición a lo largo de la historia… (ya lo decía el mismo Thomas Jefferson, que no era, precisamente, del partido comunista). Ellos le intentarán poner de rodillas y calcularán fríamente cómo actuar para seguir ganando, pero, también para dar un escarmiento a los que pretendan seguir su ejemplo.  Posiblemente, en esta etapa, la luche esté entre los pueblos y la banca y quien consiga dominar en los estados y gobiernos ganará la guerra. ¿Se impondrá la dictadura en la sobra de las economías, o conseguiremos desarrollar una democracia real donde prime la soberanía ciudadana? ¿Arrasarán las multinacionales en el control del mercado y, por ende, conseguirán la sumisión de los pequeños y medianos empresarios que tendrán que trabajar para ellos y sus grandes empresas de distribución? ¿Se impondrá el capitalismo salvaje en contraposición a una economía humanista?

La batalla está servida, las piezas están colocadas para abrir fuego y los medios se controlan. Cuando digo medios me refiero a los medios de comunicación, pues esta guerra es una guerra de opinión, de posicionamiento, de defensa de modelos, de control del pensamiento y de inocular ideas, principios y valores que consoliden su política económica. Si vemos las tertulias políticas iremos descubriendo a sus artilleros más afamados e intransigentes, de piñón fijo y machacón, que no ceden ante nada, con pensamientos enquistados, resistentes a cualquier argumentación por mucha lógica que tenga.

Ante tanto fuego de artillería pesada, a través de la tele, de la prensa, de la radio, etc. es complejo mantener las ideas claras, la mente sosegada y crítica y no dejarse llevar por las emociones y los sentimientos partidistas clásicos. Es dificultoso hacer una reflexión profunda de cara a una nueva etapa donde la estructuración del sistema sea más justo y equilibrado… y eso cuesta muchas desazones y desconsuelos. Para ello hay que dejar de ser gregario y procurar la independencia de criterio, razonando, para salvar la propia identidad aunque se clame en el desierto. Cada sujeto pensante, bajo el paraguas de la argumentación, debe decir lo que estime para establecer sinergias.

Me preocupa Tsipras, me preocupa Grecia, pero, sobre todo, me preocupa Europa en su conjunto y España en particular. Porque, en el fondo, Grecia, Europa y España, solo deben ser las patrias de sus habitantes y estos la esencia de las políticas que se desarrollen. La U.E. se ha creado desde el interés del mercado y no desde los intereses de sus ciudadanos, desde el poder de sus economías más fuertes, como la alemana que pretende colonizar y dirigir al resto de la UE. ¿Serán capaces nuestros políticos de reorientar sus miradas hacia sus pueblos, o habrá que desarrollar otra camada de políticos que vean y orienten la cuestión de forma diferente?

Grecia necesita una salida económica, pero desde la política al servicio de las personas no de las instituciones financieras. Después de Grecia nos toca a nosotros y otros más… la Comunidad Económica Europea (CEE) sembró su semilla desde el mercado y sus intereses, hasta llegar a la UE, pero… ¿hemos evolucionado hacia los intereses del ciudadano o se han afianzado los iniciales?  


Tal vez, haya una esperanza. Qué se redefina todo el sistema, que la economía se racionalice, que se asuman las deudas desde el conjunto de  los estados y que se parta de cero dentro de un marco más racional, más humanitario. Si se empobrece el conjunto de Europa, si el euro se devalúa, será para dar sensatez a una Europa de los pueblos en sinergia con su sistema económico al servicio de su desarrollo.

miércoles, 24 de junio de 2015

Noche de San Juan

Noche de San Juan
(Un poema de amor y de pasión)



La gente danza esta noche
al calor de las hogueras
bajo una luna de luz
que aplaude mientras observa.
Las estrellas titilantes
a su albor revolotean
como notas musicales
que escaparan de la tierra.
Es la noche de San Juan
fiesta pagana y obscena
que va despertando amores
al fulgor de las candelas.

El alcohol rompe barreras
y los ojos de esa niña
buscan con mirada aviesa
la mirada de ese chico
con el que de noche sueña.
Ahora suenan las guitarras
baila el vino y la cerveza
en una danza perversa
que arrebata los sentidos
otrora de brujas viejas.

Es la noche de San Juan
se acabó la primavera
toca pues tomar el fruto
que nos ofrece la tierra,
fruto de amor y de llanto
que sembraste por mis venas
con ese rayo de luz
de tu mirada coqueta.

Esta será nuestra noche
retozando en la maleza
mientras la candela arde
nos daremos a la fiesta
fusionando nuestros cuerpos
en abrazos de pasiones
de amores y de bellezas.

Deja que  beba en tu boca
que bese tu piel morena
que viva sobre tu vientre
la danza de tus caderas,
que me enrede entre tu bosque
persiguiendo mi quimera
en un solsticio de magia
en noche de luna llena
mientras la luz de tus ojos
da resplandor a esta fiesta
embriagada de deseos
al calor de las hogueras.

Yo te arrancaré la falda
con la bravura y la fuerza
que me permite el deseo
de atravesar por tu puerta.
Luego pasaré a tu casa
que es tu cuerpo en sementera
para dejarlo preñado 
de semilla y savia nueva.

Ese será nuestro sello
nuestro anillo y la promesa
de vivir toda la vida
una eterna luna llena
de amores y de pasiones
de regocijo y de entrega
que durará para siempre
en luna de miel eterna.

Deja que la gente hable
deja que muevan la lengua
¿Qué nos importa a nosotros
saber lo que el pueblo piensa
si ya tenemos por gloria
el fruto de la cosecha?

Autor: Antonio Porras Cabrera
(Málaga. Noche de San Juan 2015)


viernes, 19 de junio de 2015

Ocurrencia 20: Sobre el humor.

 
“No pierdas el sentido del humor, pues sin él se pierde el feliz sentido de la vida”.
(Antonio Porras, 2015)

Hace tiempo empecé una serie de entradas en mi blog a las que llamé Ocurrencias. Son frases, pensamientos o reflexiones cortas, que se centran en un punto concreto intentando dar un mensaje preciso sobre algo a modo casi de sentencia. Luego las desarrollo más extensamente para darle consistencia argumental a esa ocurrencia. Colgué una que decía: “Bienaventurado el que se ríe de sí mismo porque nunca le faltarán motivos”. Hoy, siguiendo con el humor y viendo cómo se interpreta, y la trascendencia que se le puede dar, coloco esta, como forma de ver las cosas con mente más abierta.

Ayer hablaba con una conocida que se había dado por aludida ante una crítica humorística enviada por WhatsApp, alusiva a Rajoy, por parte de una amiga suya. Me hablaba de la ofensa… y he aquí el dilema… ¿qué es una ofensa, cómo se vive y quien la define? El sentido de la ofensa, en el humor, tiene dos elementos claves como son el emisor y el receptor. Es decir, puede existir intención de ofender por parte del emisor o no, a la vez que se puede sentir, o no, ofendido el receptor… incluso, se pueden sentir ofendidos colectivos afines al sujeto objeto del humor. Veamos: Si yo mando un mensaje humorístico a un amigo, sin saber ni sospechar que se puede sentir ofendido, no hay ofensa, aunque él lo considere ofensivo. Habría ofensa si reitero mi mensaje sabedor de que se ofende, pues ya habría intencionalidad. Eso sí, no puede condicionar mi forma de expresión ese sujeto cuando mi mensaje va dirigido a otras personas que no son él, pues estaría coartando mi libertad de expresión desde su posicionamiento ideológico y personal. Solo quedaría, pues, el recurso a la justicia que define cómo y cuándo se ofende con arreglo a la legislación establecida.

La RAE, cuando habla de humor lo refiere como:
1. m. Genio, índole, condición, especialmente cuando se manifiesta exteriormente.
2. m. Jovialidad, agudeza.

Por tanto, yo entiendo que el humor es ofensivo cuando se intenta insultar, degradar, denigrar, humillar, ultrajar y herir a una persona o colectivo de forma voluntaria y consciente... pero, claro, eso no es humor, eso es mala leche, insulto, injuria y ofensa que, a la postre, revierte contra el sujeto que lo emite, al menos en las mentes con sentido común. Pero ¿dónde ponemos, pues, el límite: en la mofa, burla, broma, sarcasmo, escarnio?... o tal vez en la chirigota.

Una característica del humor es hacer reír mediante el uso de términos gracioso, sorprendentes, que muestren el ingenio del humorista, a la vez que se emite un mensaje sobre un aspecto cuestionable (maestros, para mí, son Forges, El Roto, Gila, etc.). El humor afecta básicamente a la genialidad de la forma, mientras el fondo, o mensaje, debe ser analizado desde una perspectiva más idealista, de posicionamiento respecto al tema que se trata. Un sujeto, con una idea sobre un tema determinado, puede publicar esa idea de forma directa y racional o mediante el uso del humor, que conlleva, incluso, la aparición de metáforas graciosas. La libertad de expresión abarca a ambos casos y, sea humorística o prosaicamente, tiene derecho a expresar lo que siente, siempre que se fundamente en un posicionamiento ideológico racional, salvo que incumpla la ley… y para ello están los tribunales. Jugar con el límite, con la raya roja que delimita el humor del insulto, es una osadía a la que juegan muchos, en función de su propia personalidad, de  su nivel de maduración y de su sistemática relacional, que conciben como una especie de reto al ingenio…

La osadía, pues, es otro valor añadido al humor. Es gracioso oír aquello que no somos capaces de decir cuando se juega con el riesgo. Me refiero al humor crítico con los dictadores, con la iglesia, con el poder, que nos permite desmitificarlos, bajarlos a la altura de lo vulgar  para someterlos a la mundanal crítica. En mis años mozos eran muy habituales los chistes donde a Franco se le ridiculizaba, que se contaban con cierto miedo: “Cuidado que no te escuche la Guardia Civil”. Por tanto, el humor puede tener cierta dosis de infracción, de subversión, de crítica al poder, a las ideas y a los colectivos que van por el mundo avasallando. El poder debe entender eso y saldrá beneficiado de ello, pues mientras se le hagan chistes se estará sublimando la propia injusticia que genera el ejercicio de ese poder: Me jode el gobierno, pero yo me río de él y equilibro la balanza. Pero si no me permite ni reírme de él, acabaré odiándolo aún más.

He dicho antes que el receptor tiene su importancia a la hora de valorar el humor, pero el contexto en el que se comunica es determinante. Ese contexto nos pone en disposición de aceptar una mayor virulencia humorística. ¿Quién no vio y oyó las mordaces críticas al gobierno, a la casa real, a los agentes del poder y demás, que se hacen por las chirigotas de Cádiz en los carnavales? Ahí vale casi todo y se valora la genialidad y la puesta en escena de esa crítica, a veces letal. La alcaldesa, ya saliente, de esa ciudad se vio sometida, sin poder remediarlo, a las críticas de esas chirigotas. Por cierto, el chirigotero criticón anda, a la sazón, en el puesto de la criticada exalcaldesa… eso sí que tiene gracia, podríamos decir que la chirigota vence al poder establecido… ¿se lo tomarán a guasa?

Por tanto, la mofa o burla basada en la genialidad, tiene su cabida en el humor, pero cuidado de lo que nos mofamos… hay límites. Para mí están en el sufrimiento humano, la desgracia, las víctimas de la injusticia... (No es presentable, a mi entender, hacer humor con el holocausto, con las víctimas del terrorismo, con el hambre y la muerte de inocentes, con la destrucción y las víctimas de la guerra y las injusticias).  Este límite, no afecta en ningún caso a la crítica de las ideas o los credos que juegan en el mundo a establecer su influencia, pues son criticables y debatibles en la confrontación de esas ideas. Un religioso, por su credo, puede entender que mi expresión es ofensiva, pero debería pensar que, al no tener yo ese credo, no voy con la intención de ofender sino la de cuestionar y neutralizar su influjo ideológico mediante la batalla del debate expresada en términos humorísticos. La Vida de Brian fue una película excepcional con la que me reí como pocas veces he hecho en mi vida. Algunos integristas católicos la consideraron ofensiva, cuando yo creo que se rieron hasta en el mismo cielo. En el caso de Charlie se mostró la intransigencia de un colectivo carente de humor que se sintió ofendido por expresar, en clave de humor, la idea de las inmolaciones de los integristas al amparo de su credo, que pretenden el mayor atentado a la vida, matando y sometiendo a la gente a sus ideas y fe religiosa.

En todo caso, podríamos decir que el humor desaparece cuando el mensaje que lleva acaba descalificando a la genialidad con que se manifiesta, aunque esta sea suprema. Es decir, hay mensajes que, desde un punto de vista cultural y de principios, no son aceptables en una sociedad en libertad. Otra cosa son las sociedades sometidas a credos o dictados, que acaban sumisas al poder que las domina. El matiz se establece en que la propia sociedad acabará descalificando el mensaje y rechazando al mensajero, al humorista.

Pero mientras tanto, pobre del que renuncie al humor, del que pierda la frescura y desenfado, la alegría que otorga ver la vida desde prismas diferentes, con mente abierta, cargadas de genialidad. Pobre de los que en lugar de alegría sientan alergia al humor. El cambio de la palabra es muy simple (solo se ha de permutar el lugar de la l y de la e), pero el de fondo es tremendo, ya que afectara a la forma de entender y de vivir la propia vida. La sonrisa riega la mente, mientras que ser áspero la seca.

Os dejo una chirigota para sacaros una sonrisa. Tiene gracia e intencionalidad política… de eso se trata.