viernes, 21 de noviembre de 2014

“De diosa a mártir” (Microcultura familiar y violencia de género)


La federación de mujeres de la Comarca Nororiental de Málaga, “PODEMOS”, ha tenido a bien invitarme a participar en la mesa redonda sobre Violencia de Género, celebrada en Villanueva de Algaidas. Dada la demanda de algunas de las asistentes he decidido colgar en mi blog el texto de la ponencia, si bien la exposición se desarrolló en un discurso espontaneo,  este texto recoge la esencia del tema.
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Buenas tardes:
Ante todo quiero agradecer la invitación que se me ha hecho para participar en esta mesa redonda tan interesante, aunque haya sido a corto plazo y sin disponer del tiempo que se requiere para elaborar una ponencia con la calidad que me hubiera gustado. Pero el tiempo manda y me limitaré a buscar en mi interior, en ese bagaje que solemos llevar a esta edad a través de las experiencia vividas, y hablaré del tema con base en otras charlas que he tenido la oportunidad de dar en otros foros. Por tanto, y dado que tenemos una concurrencia versada en estos conocimientos, me atreveré a compartir lo que pienso, entiendo e infiero sobre este tema tan viejo y nuevo, tan vil y mezquino en sus consecuencias, pero tan de actualidad y vigencia, por desgracia.

Antes de empezar y para saber de qué estamos hablando, aunque la mayoría no lo necesite, empezaremos por definir el:
  • Concepto de Maltrato "violencia contra la mujer"
  • Concepto de “Violencia de Género”.


Concepto de Maltrato "violencia contra la mujer"
(Asamblea General de la ONU. Resolución 48/104, 20 de diciembre de 1993).
Se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada»

Se entiende por Violencia de Género todo acto de violencia física o psicológica (incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad) que se ejerza contra una mujer por parte del hombre que sea o haya sido su cónyuge o esté o haya estado ligado a ella por una relación similar de afectividad aún sin convivencia.




Hombres y mujeres.. u hombres o mujeres. Tan iguales y diferentes. ¿Iguales y diferentes? ¿Pero eso cómo se come?

Pues sí, somos iguales en cuanto a seres humanos, con la misma capacidad de pensar, de razonar, de discernir, de crear y comprender… en suma, somos iguales desde un punto de vista funcional en la psicología, en la mente. Venimos de un mismo lugar y conjugamos un mismo genoma.

Pero también somos diferentes. Diferentes desde un punto de vista fisiológico. Nuestro físico no es igual, pues tiene algunas diferencias que, antes de separarnos, nos lleva a  la complementariedad. No solo somos complementarios con el resto de la sociedad, sino que lo somos en un sentido biológico de cara a la perpetuación de la especie. Nos necesitamos para reproducirnos, para mantener a la especie humana y evitar su extinción.

Por tanto, podemos decir que, en ese sentido, somos la media naranja el uno de la otra. La naranja nueva será mitad de la una y mitad del otro. (XX; XY) Eso se consigue, como bien sabéis, a través del sexo que es imprescindible para la fecundación.

Luego, aparece otro factor determinante, como es el placer que la relación sexual produce. Esa es la motivación para el contacto sexual y, por ende, para la fecundación. De no haber placer no se buscaría el sexo o, al menos, no con la intensidad y reclamo que se busca, y la reproducción sería más dificultosa, lo que pondría en peligro a la especie.

La fecundación, la gestación, la reproducción… Todo ello pivota sobre la mujer, sobre la magia de la creación de vida. Un ente insignificante, un espermatozoide dotado de su carga genética, introducido en el cuerpo de la mujer, produce el milagro de la vida. Convierte a la mujer en diosa creadora como portadora de ese templo que forja, amasa y conforma una nueva vida, un nuevo ser.

Pero también suma a ese valor  el del placer, el de llegar a fraguar con el hombre, con en el otro ser complementario, una simbiosis fusionando sus cuerpos y eleva al éxtasis ese contacto. Compartir el sublime acto sexual, cargado de placentera dicha, en un episodio de igualdad y fusión premonitora de una nueva vida o, en todo caso, de una alianza entre el deseo y el disfrute de la relación. La Inanna sumeria, Astarté  fenicia, Turan etrusca, Afrodita griega o Venus romana, son diosas del amor y la lujuria, del placer. Diosas veneradas porque el placer sexual no es pecado.

Pero hete aquí que las religiones bíblicas complican las cosas. Dios creó al hombre y para que no estuviera solo, vaya para que no se aburriera, crea a la mujer, para hacerle compañía y servirle. Y para demostrar que es suya, la fabrica con una costilla de Adán… Pero aquella traidora perversa, le engaña y le hace comer del fruto prohibido, le induce al pecado y queda marchitada para siempre, ella y su descendencia con el pecado original. Son arrojados del paraíso, de la felicidad eterna y lanzados a este mundo de dolor, trabajo y sacrificio. ¡Caray con la señora Eva y el incauto Adán!

Bueno pues ya tenemos servido el primer atentado a la igualdad de género. Al hombre que se fraguó del barro para ser rey de toda la creación, ha sido traicionado por la perversa mujer, que le ha engañado, tentada y llevada al pecado por el mismo diablo. Ella es la encarnación del diablo y como tal se debe considerar a partir de ese momento. Ese ser inferior, que induce al pecado, que despierta pasiones carnales, debe ser relegado a la sola función de la reproducción y al servicio del hombre y su descendencia. Para salvar ese charco, la iglesia dogmatiza sobre que la Virgen María fue concebida sin pecado original, en tanto que el Hijo de Dios no podía arrastrar el pecado de los hombres. Casi se adivina una afinidad entre el pecado original y el sexo… la Virgen fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto. No se me ocurre qué extraña artimaña emplearía el Espíritu Santo, en forma de paloma,  para introducir el divino esperma en el virginal útero mariano. Pero estas dudas las resuelve siempre el dogma, que no explica nada pero exige fe ciega para entender lo inentendible.

Para colmo, y ya desde un punto de vista evolutivo de los grupos sociales, de las guerras, conflicto, conquistas y propiedades, el papel de la mujer acaba siendo sometido a los intereses del hombre. Será un instrumento de reproducción, un objeto de placer y el descanso del guerrero.

Pero también, ante la necesidad de transmitir la herencia material, las propiedades y bienes ganados por el hombre en la batalla de la vida, se le exigirá fidelidad para garantizar que los hijos que para sean del dueño y señor. Los hijos son del marido, ella es solo el huerto donde se cultiva el fruto. La infertilidad no se le achaca al varón, sino a ella. Por tanto, se le controlará y si se diera el adulterio se le castigará incluso con la muerte. No será dueña de su cuerpo, pues esa fábrica es del marido que dispondrá de ella a su antojo y conveniencia.

A partir de esa idea, la mujer es marginada, descalificada, despreciada como ente pensante, incluso en algún tiempo se le negó el alma. Es propiedad de su marido, usada como moneda de cambio en las alianzas de los poderosos. Su rol se define por el servicio y la sumisión, quedando escondida debajo de un velo en la cultura musulmana. En el caso católico siguen siendo marginadas sin poder ser sacerdotes, obispos o papas y escasamente toman relieve salvo excepcionales casos de santas a las que hubo que rendirse ante la evidencia de su poderío y valor mental. A la mujer se le frustró, se le recluyó en el rol de servidora de la casa y de la prole y se le apartó de la ciencia, del estudio, de la investigación y de la cultura

 LA DIOSA INICIAL AHORA ES LA ESCLAVA. Ahí tenemos la semilla de la desigualdad que luego se fue cultivando desde el interés y beneficio machista.


Esta situación, con mayor o menor oscilación, se mantiene en el tiempo hasta que una revolución la dinamita. Con la revolución francesa cambia Europa y el mundo. Fue la madre de la libertad actual, donde los librepensadores y filósofos de la ilustración dieron su do de pecho bajo las consignas de: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

En 1791, la escritora, política y filósofa Olympe Gouges, redacta la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana” un documento de 17 artículos, que es, yo creo, el primer documento histórico de nuestra era que propone la emancipación femenina en el sentido de igualdad de derechos o la equiparación jurídica  y legal de las mujeres en relación a los varones. En su primer artículo ya dice: “La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos”. Dos años antes se había llevado a efecto la Declaración de derechos del hombre.

Pero el mundo es oscilante, es un péndulo movido por la confrontación de intereses. Oscila entre el sujeto súbdito y el sujeto soberano. Entre el poder de la ciudadanía que pregona la revolución francesa y el sometimiento al poder del soberano que pregona el absolutismo monárquico.

Altibajos tiene la historia. Momentos de libertad y momentos de sometimiento. En nuestro caso, derrotada la revolución francesa en nuestro país, se impone al absolutismo de Fernando VII y el dominio ideológico y religioso del clero católico. Liberales y conservadores, progresistas y tradicionalistas… guerra civiles y conflictos irresolutos. En ese tira y afloja llegamos a la guerra civil y aflora y se instaura una filosofía y una cultura social amparada en el nacional-catolicismo que otorga a la mujer el rol de servicio, de esposa sumisa (su-misa diaria), se da, pues, una gran regresión con la ideología del régimen franquista, donde se adoctrina a la mujer con mensajes como estos:

A través de toda la vida, la función de la mujer es servir. Cuando Dios hizo al primer hombre pensó "no es bueno que el hombre esté sólo". Y formó a la mujer para su ayuda y compañía, y para que sirviera de madre. La primera idea de Dios fue el "hombre". Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil”.
(Formación del Espíritu Nacional, 1962).

"Las mujeres nunca descubren nada; les falta desde luego el talento creador, reservado por Dios para las inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho" 
(Pilar Primo de Rivera, discurso de 1942)

“La mujer sensual tiene los ojos hundidos, las mejillas descoloridas, las orejas transparentes, apuntada la barbilla, seca la boca, sudorosas las manos, quebrado el talle, inseguro el paso y triste todo su ser”.
(Agosto, 1945).

En aquellos tiempos se conjugaba una gran adoración y respeto a la figura materna con una exigencia de sumisión a la esposa. La  autoridad e influjo de la suegra era considerable y la nuera debía someterse a ella en muchos aspectos, bajo la exigencia de su marido. En muchos casos la contienda estaba servida y el hijo y, a la vez, marido se enfrentaba en un conflicto interno de difícil solución. Por un lado el respeto que se le debía a la madre y por otro la exigencia de la mujer de decidir libremente sobre los aspectos de su matrimonio e hijos.

Rafael de León escribe un poema “Glosa a la soleá” donde enaltece la figura de la madre, que lo cantó magistralmente Pepe Pinto, y dice así:

Menos faltarle a mi mare
to te lo consiento serrana
menos faltarle a mi mare
que a una mare no se encuentra
y a ti te encontré en la calle
¡vete, vete! Si no te tié cuenta.

Hay, pues, dos figuras en conflicto que dan que pensar: La mare causa respeta, pero… ¿y la mujer que es la mare de los hijos? Son dos figuras no comparables desde el punto de vista afectivo y relacional. La madre es la ascendencia, la raíz, el genoma… la mujer es el objeto, la madre de los hijos y la encargada de la casa, algo que viene de fuera y es sustituible.

En la lucha por la igualdad, se produce, lógicamente, una evolución de los roles familiares y de la relación de pareja. Tal vez estas dos viñetas del genial Forges dejen clara la diferencia:




Lo que no podemos negar es que durante este proceso de cambio se mueve muchas cosas. Los roles no se modifican sin más, hay que lucharlos, cuestionarlos, negociarlos y redefinirlos, pero, además, todo ello dentro de una evolución del “Espíritu de los Tiempos” que cataliza y orienta el proceso de cambio. Por tanto, estamos ante un fenómeno que llevará, en muchos casos, al desencuentro, al conflicto dentro de la pareja, a la redefinición del contrato tácito en la relación.

Pasar del “Lo aguanto porque es mi marido” desde la concepción de la mujer sumisa, con aceptación del poder machista y la preponderancia sobre ella; al “Que te aguante tu madre” en ese nuevo formato de la relación desde la igualdad, conlleva un proceso evolutivo de los roles, lo que implica una gestión del conflicto, mediante el entendimiento y la evolución paralela hacia un nuevo marco de relación que, poco a poco, se va modificando en el día a día y con el cambio de mentalidad de las partes.

Puede ser un proceso convergente y racional que llevará a buen puerto y entendimiento, o puede ser un proceso divergente y conflictivo, que llevará a la disputa, al conflicto irracional, al desencuentro, cuando no a la violencia y al maltrato.

La expresión “Tu ya no eres la misma que antes” es una negación de la evolución del ser humano y una reivindicación de inmovilismo y del viejo contrato relacional de cuando se casaron.

Una sociedad dictadora y carente de libertad, expande los esquemas de ese dictado hasta las propias familias. Establece roles de sumisión y obediencia y definición de líderes controladores y dictadores. La lucha por la libertad implica la lucha por la justicia y por la igualdad entre hombres y mujeres 

Hasta aquí hemos contextualizado el entorno cultural y su evolución. Ese entorno que es facilitador o inhibidor de los malos tratos. Pero, el maltrato no lo define exclusivamente la cultura de los pueblos, sino otras variables que se puedan dar, bien en ese o en otro contexto, como pueden ser la microcultura familiar con su estructuración funcional y su sistema de afrontamiento y resolución de problemas  y la personalidad de cada uno de los componentes de la pareja y sus capacidades de resolución de conflictos.

Hablaremos, pues, de la microcultura familiar y de la personalidad del maltratador y de la víctima.

La microcultura familiar hace referencia a la singularidad de cada familia. Es, por tanto, una unidad cultural inmersa en un sistema superior al que pertenece. Cada familia expresa en su vivir cotidiano, y transmite a sus hijos en el proceso de socialización en consonancia con su entorno, una forma particular de ver el mundo y de actuar en él. En cada familia pueden variar, aunque sea solo en matices, costumbres, valores, normas de vida, lenguaje, simbolismos que les son propios, etc. respecto a otras familias.

El credo religioso, la ideología política, la tradición familiar, el sistema de resolución de conflictos, los niveles de participación de sus miembros en ello, los roles asignados a cada componente, las actividades, tareas y responsabilidades que se asumen, etc. definirán esa peculiaridad, esa singularidad de la que hablaba.

Mediante el proceso de socialización los sujetos asumen los principios, valores, conductas, normas, etc. que se dan en una cultura social, con objeto de integrarse en la misma. Por tanto, también las microculturas familiares.  O sea, estamos adoctrinando al niño en conductas y actitudes ante la vida y en formas de resolver problemas y conflictos, que pondrá en práctica a lo largo de su vida, con mayor o menor acierto, en función de con quien se relacione y su afinidad cultural en su sentido más amplio. En todo caso, hablamos de integrarlo, como ciudadano ejemplar, en esa cultura social.

Pero la familia puede ser, y lo es en muchos casos, una escuela de machismo y, por ende, de maltrato. Desde pequeño se le introduce al niño y a niña esa cultura familiar a la que me refería, con todos sus características. Si estamos en una familia machista y/o maltratadora el niño y la niña aprenderán esas pautas de conducta y las pondrá en práctica cuando sea mayor, bien como agente del maltrato en el niño, bien como sufridora del mismo en la niña.

Lo malo es que seguimos educando en el machismo. No es solo la familia sino el entorno, los medios de comunicación, la calle y sus amistades, las películas, etc. arrastran esa inercia educacional. Los nuevos modelos educativos no han conseguido eliminar del todo a los clásicos, aunque ahora tengamos niños y niñas en la misma clase. Los padres les seguimos comprando, en la inmensa mayoría de los casos, juguetes y ropa sexistas, inscribimos a los niños en actividades extraescolares también relacionadas con el género… por lo general, actividades delicadas para las niñas y de fuerza para niños, por ejemplo danza y futbol. Y seguimos con cocinitas y muñecas para la niña y coches y pistolas para los niños, aunque ya sea en menor grado.

Por otro lado se sigue escuchando: “Deja eso que se te va a caer la churra, eso son cosas de niña”. O esta otra: “Una niña no hace esas brutalidades”.

Me voy a permitir centrarme un momento  en el análisis del choque cultural que se da en la formación de pareja. Normalmente la persona ideal para establecer la relación de pareja y formar una familia, se ajusta a nuestra propia cultura familiar. Pensamos que será más fácil entenderse con quien comparte valores, principios y formas de ver y entender la vida. Por eso, sobre todo en los tiempos pasados, lo padres solían valorar el tipo de familia de la que procedía el o la pretendiente/a. Esa familia conviene o no conviene, se ajusta a nosotros o no se ajusta, es de nuestra clase o no lo es, tiene buenos valores o no, etc.

Pero, a pesar de todo, siempre habrá diferencias que solo se salvarán mediante un proceso de adaptación de la pareja, que ya se inicia con el propio noviazgo; aunque esa etapa no sea demasiado racional en el sentido que el enamoramiento es un delirio en el que se le otorga al enamorado valores hipotéticos falsos. El enamoramiento no solo es un proceso donde se miente para conquistar a la otra persona, maximinimizando nuestros puntos fuertes y débiles. Además ambos enamorados andan arrobados y embelesados por ese ideario amoroso que les exalta. Luego, cuando llegue la verdad de cómo es cada cual, habrá que redefinir y modificar, aunque sea mínimamente, algunas ideas al respecto. Descompongamos la palabra enamoramiento (EN AMOR (A) MIENTO), por tanto el enamoramiento está fraguado sobre mentiras, o supuestos ideales, que van más en función de lo que deseamos que sea, a lo que realmente es.

En todo caso, en ese choque cultural de la pareja se dan tres etapas, bajo mi opinión:


  1. Proceso de acercamiento. Este proceso se facilita en el periodo de enamoramiento, cuando hay una mayor disposición a comprender y aceptar cómo es cada cual, sabedores de que las cosas no son como se imaginaban y que la realidad se ha de abrir paso en la relación.
  2. Conflicto de gestión o gestión del conflicto. Es el tira y afloja, donde cada cual procura establecer o implantar la cultura de su procedencia o sus propios criterios. Se pretende reproducir el modelo vivido en casa, con lo cual entran en colisión los dos modelos de procedencia.
  3. Negociación y acuerdo. Lo normal es que tras confrontar los modelos heredados, se acabe definiendo un modelo común, creando otra microcultura singular, propia, mediante el acercamiento de las partes hasta lograr acuerdos, incluso los tácitos  o latentes, que permitan la convivencia. Se puede dar el caso de que se imponga el modelo del más fuerte, del ganador de la lucha y quede el débil sometido.

En cualquier caso, la resultante será creación de una nueva microcultura familiar que formará la base de la socialización de los hijos.

De la negociación y acuerdo de ese choque cultural se podrían desprender dos situaciones, en cuanto a la relación de dependencia o interdependencia, que enmarcaría la sistemática de la relación de la pareja. Es de lógica pensar que el sujeto tiene un grado de libertad en función del compromiso, pero en ningún caso puede o debe renunciar a un espacio privado que no colisione con ese compromiso, y si este no le permitiera su privacidad estaríamos moviéndonos con margen de peligro inaceptable.

Pongamos un ejemplo gráfico: Dos anillos o conjuntos que se entrelazan tiene un espacio común, que es la intersección entre ambos, a la par que se dan dos espacios individuales que son los que quedan fuera del entronque entre ambos. Estos espacios podrán ser mayores o menores en función de lo que se  identifiquen los dos componentes, pero siempre es conveniente no llevar a la inmersión del uno en el otro. El espacio A es de A y el B es de B, el espacio AB es compartido, es la intersección entre ambos, que, indudablemente, se va negociando y redefiniendo con el tiempo.

Es una situación sana la que permite espacios iguales en la privacidad. Es una situación propia del machismo y el maltrato, la que no deja espacio privado a la mujer mientras el hombre lo goza. Ver el esquema:




Ya hemos visto como puede influir la microcultura familiar en la creación de una nueva, propia de la pareja y en las desviaciones que se puedan producir. Dado que habíamos hablado de otra variable importante, como es la personalidad y características de los sujetos que conforman la pareja, no centraremos en ese perfil del maltratador y de la mujer maltratada.
Veamos ahora la personalidad de cada uno de los componentes de la pareja.

He aquí el perfil del hombre potencialmente violento en el hogar
(según Echeburúa y Fernández Montalvo):
  1. Es excesivamente celoso.
  2. Es posesivo.
  3. Se irrita fácilmente si se le ponen límites.
  4. No controla sus impulsos.
  5. Bebe alcohol en exceso.
  6. Culpa a otros de sus problemas.
  7. Experimenta cambios bruscos de humor.
  8. Cuando se enoja actúa con violencia y rompe cosas.
  9. Cree que la mujer debe estar siempre subordinada al hombre.
  10. Ya ha maltratado a otras mujeres.
  11. Tiene una baja autoestima.

Características psicológicas del agresor:
  1. Sesgos cognitivos (pensamientos distorsionados sobre los roles sexuales y la inferioridad de la mujer).
  2. Dificultades de comunicación.
  3. Irritabilidad y falta de control de los impulsos.
  4. Muy sensibles a las frustraciones.
  5. Carencia de estrategias de afrontamiento de problemas.

Características de la mujer maltratada:
  1. Generalmente fue maltratada por sus padres.
  2. Aprendió a someterse a la voluntad del hombre.
  3. Acostumbrada a conductas violentas.
  4. No se valora como persona. Baja autoestima. Se siente inferior al hombre.
  5. Concepto de amor que le lleva al sacrificio y la dependencia absoluta.
  6. Sentimiento de ambivalencia de odio y amor.
  7. Temor a la soledad.
  8. Sentimiento de culpa, tristeza, lástima, vergüenza.

Para finalizar mi intervención, me gustaría hacer una referencia al ciclo de este tipo de violencia. Es bien sabido que se puede ir colando poco a poco en la casa, casi sin darse cuenta, incluso justificándose, en ocasiones, mediante el estrés y otras circunstancias manejadas por la propia víctima, como por ejemplo:
“es tan celoso porque me quiere”,
“perdió los nervios porque tiene mucha responsabilidad”
“si soy buena esposa/pareja él cambiará”
“no fue para tanto”
“esto le pasa a todo el mundo”.

El error está en no saber pararlo a tiempo. Pero volvamos a las fases del ciclo:

Fase 1: Etapa del aumento de la tensión. Se va incrementando esa tensión que aparece con las discusiones, con los conflictos y desavenencias, hasta que se pasa a la siguiente fase, que es
Fase 2: El incidente agudo de agresión. Aparece en un momento dado a modo de explosión del conflicto a través de la agresión. Causa estupor, congoja, desorientación, angustia… como si fuera un cataclismo mental.
Fase 3: “Luna de miel”, aflora el arrepentimiento, amabilidad y comportamiento cariñoso, con promesa de que esto no va a volver a pasar, peticiones de perdón, yo te quiero mucho por eso me pasan estas cosas, etc.

Vuelta a iniciar el círculo… pero os advierto, si hubo tolerancia aflora con más violencia…



miércoles, 19 de noviembre de 2014

El G20… España va bien.


Estoy preocupado. Resulta que a Rajoy le han felicitado en la reunión del G20 por su gestión económica, allá en Australia. Parece que estos señores no ven lo que realmente pasa. Bueno, a lo peor sí lo ven y están contentos porque lo que está pasando en España es lo que les interesa a ellos que pase. Le felicitan los representantes de los intereses de la economía mundial, que se fundamenta en la ideología neoliberal. Es decir, quienes mandan en los mercados y las empresas que los dominan y controlan. Si la cosa va bien para ellos será porque quieren una mano de obra más barata para ganar más dinero, cosa que ya se ha conseguido en España; será porque quieren que se abarate el despido, cosa que aquí ya está por los suelos; será porque quieren que siga esa filosofía de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas, cosa que se ejercita en nuestro país, si no véase el pago de 3000 millones de euros que se le ha endosado a la empresa de ese señor bajito que rige los designios del Real Madrid; será porque está hundiéndose el Estado del Bienestar y privatizándose los servicios, como vamos viendo en nuestro entorno; será, digo yo, porque, de todo ello, ellos salen ganando y nosotros perdiendo.

Lo bueno del asunto está en que el gobierno, y su partido, lo venden como algo importante, como si eso fuera la panacea, el resurgir de la economía y la salvación de la ciudadanía, que sigue sufriendo la crisis en sus carnes y en sus mesas, sin enterarse siquiera de tan buenas nuevas, sin saber que la cosa va bien… ¡España va bien!, decía su mentor hace años, y nos metió en una burbuja inmobiliaria que cuando explosionó nos mandó a la mierda, con perdón, porque uno sigue siendo educado aunque a veces le den ganas de soltar tacos a diestro y siniestro… digo a diestro y siniestro porque esto afecta a la diestra y a la siniestra, como bien se sabe, por no decir a la totalidad de los partidos políticos que nos embargan. No se asuste, amigo, si digo nos embargan, pues son cómplices de los embargos de esa banca que ahora les felicita en Australia, y el cómplice del delito es también un delincuente. 

Es curioso pero, dado que somos bastante estúpidos, por no decir borderline y cenutrios, nos están colocando como salir de la crisis algo que no tiene nada que ver con ello. Salir de la crisis, para ellos, es conseguir los objetivos que le plantean los intereses del capital y el mundo financiero. Hablan de macroeconomía, que es esa cosa que ni usted ni yo vemos y menos aún, sentimos, pues ese concepto solo se aplica a quienes tienen una economía macro y no mini como la nuestra. Vamos bien, pues, ya se han reducido los sueldos, se han bajado las indemnizaciones por despido, se han regularizado e institucionalizado los contratos basura, se han sometido  a los perversos y corruptos sindicatos, se ha acojonado a los políticos que se atrevan a gritar por el cambio… y si no se ha conseguido con alguno que piensa que aun Podemos, se conseguirá, para eso tienen los medios de comunicación y sus mercenarios, para crear estados de opinión favorables.

Pero lo más importante es lo inteligentes que son, me refiero a “ellos”, a los ausentes omnipresentes. Han conseguido meternos el miedo en las carnes, saben que el mejor aliado para rendir las resistencias es el miedo y el miedo es inseguridad hacia le mañana, a perder lo poco que tienes, es lo que te lleva a decir: “Virgencita que me quede como estoy”. El mileurista, que era hace poco un desgraciado explotado en su trabajo, ha pasado a ser un sujeto envidiable. Pero, ítem más,  dentro de nada, o casi ya, se acabará pagando por un puesto de trabajo, al banco le deberemos abonar una tarifa por guardarnos nuestro dinero y gestionar nuestros pagos de recibos.

Vistas las cosas así, es para felicitar al gobierno. Está consiguiendo los objetivos de deterioro adecuados para, una vez tocado fondo, poder ofrecer en bandeja la cabeza del currante a las empresas; bueno la cabeza, los brazos, las piernas, la inteligencia y todo aquellos de lo que pueda sacar provecho el señor capital, a un precio irrisorio.  ¿Para qué quiere uno un gobierno, un país, un Estado y toda una estructura social con sus leyes y normas, cuando al final siempre gana el de siempre?

Es tal el descaro de esta gente que se permiten elegir de presidente de la Comisión Europea a un sujeto que ha avalado y facilitado uno de los mayores fraudes que se pueden hacer a la hacienda pública de los países de la UE. El señor Jean-Claude Juncker, según los medios de comunicación, pactó en la trastienda que significativas empresas, con un muy alto nivel de facturación, pagaran un impuesto ridículo en su país, Luxenburgo, sisando a los demás países amigos y aliados (vaya por Dios), el gravamen importante de sus tasas impositivas con la hacienda del lugar.

El problema, amigos, ya no es que estemos rodeados de chorizos; el problema es que para hacer los chorizos se necesita carne como ingrediente y esa carne será la nuestra, la de la ciudadanía de a pié que calla, otorga y consiente. No sé si podrá Podemos, seguro que no puede porque los van a lapidar en los medios de comunicación de esta gente tan amable y religiosa. No sé si ellos, los ausentes omnipresentes, serán capaces de redirigir las cosas y moderar su codicia para dejar caer, como hasta ahora, algo más de migajas de su mesa, pero lo que no van a hacer es renunciar a su proyecto de dominio de la economía planetaria. Globalizaron los mercados, pero no los derechos de las personas. Los dineros son suyos, los han ganado en justa lid engañando a la gente, haciendo ingeniería financiera, explotando a los niños del tercer mundo, dejando en la miseria a quien no les sirve… ¿Quién se los va a quitar, ni controlar con tasas impositivas? Ellos tienen sus paraísos fiscales, algo que se ha fraguado con el consentimiento de los políticos y administradores del mundo mundial.  

Saben que las guerras se ganan cercando al enemigo, dejándolo sin pan ni agua, sometidos a la inanición, la enfermedad y la miseria. Saben que la única forma de resolver esos problemas, en un mundo como el nuestro, es mediante el flujo de la economía. Saben que los demás sabemos que si no nos sometemos caeremos en sus garras, y que su desidia y displicencia nos cortará el suministro dejándonos abandonados a la nada. Saben que están ganando, que han copado las estructuras de poder, que las leyes les protegen, que en democracia es posible la manipulación de los estados de opinión pública. No saben, o no recuerdan, que la gente unida es un arma terrible, con sus votos y su fuerza. Que el caos no es deseable, pero llegado un momento es imposible de controlar, cuando la entropía se desata si no hay nada que cohesione el sistema, todo se puede ir al garete.

Al señor Rajoy ha venido iluminado de Australia. Se le ha aparecido la Virgen María con una ligera tonalidad oscura. Ha saludado a Obama y a sus colegas del G20 y, al contacto con sus poderosas manos, le fluyó un raudal de energía incalculable, tanta que le permitirá dar la vuelta a todo, explicar lo inexplicable y convencer con sólidos argumentos a los incautos que quieran oírle, ir a Cataluña y cantar las verdades del barquero (cuidados catalanes que ya sabéis como se las gastan. Como os vayáis de España vais dados, quedaréis en la más absoluta soledad y no contaréis con el apoyo de la corte suprema mundial que es la que manda. Vuestra economía se irá al garete y las empresas que quieran sobrevivir deberán largarse a otro paraíso donde poder seguir colegueando con sus amiguetes, de ahí a la debacle solo hay un paso) ¿Será eso lo que le han dicho a Rajoy allá, que no se preocupe, que dé la cara, que está cubierto por aquellos a los que ha servido tan bien?

No sé. Yo no sé nada, solo especulo, porque el pensar es un derecho y una tendencia de quien no puede resistir que sus neuronas funcionen. Mis sinapsis van por libre y a veces se lanzan en una carrera incontrolable que se mece entre la duda y el deseo… pero yo tengo muy pocas neuronas comparado con las que andan sueltas por ahí. Por tanto no sé cuál será la salida de la crisis, pero esta que nos ofrecen no debe ser la mejor para nosotros, seguro que hay otra más justa, solidaria y al servicio del ser humano…

jueves, 13 de noviembre de 2014

Lavanderas de la Fuente Alta

Mujeres lavando en la Fuente Alta en los años 50

No siempre vamos a estar hablando en este blog de cuestiones políticas y de reflexiones sesudas. Como se llama Cosas de Antonio, o sea, mis cosas, le daremos ocasión a otras cuestiones y actividades que me interesan y ocupan. En este caso un poema dedicado a las sufridas mujeres de los años 50 de mi pueblo.

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En los años cincuenta no había en mi pueblo (Cuevas de San Marcos) agua en las casas. Las mujeres tenían que ir a lavar a las pilas (lavadero público) o a la Fuente Alta. Yo recuerdo ir con 7 añitos, de la mano de mi madre, a aquella fuente donde ella lavaba en los fríos inviernos. Con este poema inédito, que aparecerá en mi próximo poemario, quiero homenajear a todas aquellas abnegadas mujeres que sufrieron en sus carnes tiempos de privación y necesidad y supieron sacar adelante a sus casas y a su prole.

La Fuente Alta
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Crudo invierno, frío a manta
que las manos de las mozas
sin remediar atenaza
al contacto con el agua
que mana la Fuente Alta.

Agua clarita y helada
para lavar esa ropa
de sudores de labranza
del gañán y aceitunero
del labrador y la casa.

Barreños a la cintura
caderas sobrecargadas
sabañones en las manos
y el helor en la montaña,
va caminando mi niña
como una mula de carga.

Solo le queda el ensueño
de mejorar su mañana
de encontrarse entre mis brazos
ser dueña de su morada
lavando en la Fuente Alta
los pañales de sus hijos
junto al ajuar de su casa.

Autor: Antonio Porras Cabrera
8/11/2014

martes, 11 de noviembre de 2014

El día después


El día después siempre es el siguiente al día anterior, obviamente, y el día anterior, o sea, ayer fue el tan traído y llevado 9N. El 9N, durante años, significó, para mí, el aniversario de la caída del murió de Berlín. Es una fecha memorable en tanto dos mundos, separados y enfrentados desde la intolerancia, tumbaron la frontera, el muro que los dividía, y permitió que la gente volviera a unirse, que las familias se abrazaran y festejaran el reencuentro. Alemania volvía a ser, después de tantos años, un solo país y, de su mano, un importante colectivo se integraba en Comunidad Europea, no solo alemanes, sino países del entorno dispuesto a fraguar una situación de encuentro entre los pueblos, sabedores de que la interrelación entre ellos había que articularla para crecer juntos, que la interdependencia inevitable tenía que enmarcarse bajo un sistema común que les llevara a darse la mano, a ayudarse y crecer desde el compartido esfuerzo, al menos en teoría.

Sucumbió un referente fracasado para la clase trabajadora, bajo un desarrollo inadecuado y torticero de los planteamientos socialistas del marxismo, y se diluyó como un azucarillos en agua toda una estructura social y económica patrimonio estatal, cayendo (sobre todo Rusia) bajo las garras de mafiosos que se fueron adueñando de todo lo que un pueblo había forjado y acumulado a lo largo de los años, esos mismos mafiosos que habían sostenido la dictadura hasta el momento. El Estado era el administrador y el pueblo debía ser el dueño, al menos en teoría. Se privatizó todo a precios irrisorios, más aún cuando el proceso de inflación fue empobreciendo a la ciudadanía, a la gente de  la base social. Una jugada maestra que saben hacer muy bien los neoliberales, solo hay que ver lo pasado, también, en nuestro país con las privatizaciones. Quién anda por Endesa, por la banca pública, por Telefónica, por Iberia, etc. etc. Debilitar el poder del Estado es la obra maestra para poder controlar la economía y poner de rodillas a los pueblos mediante su control económico con políticos afines. El juego está en marcha, a ver quien lo para…

Pero hoy también es el día después de otro hecho significativo. El 9N catalán. Hasta ahora no he escrito prácticamente nada sobre este tema, tal vez porque visto desde aquí el asunto tiene una perspectiva diferente y se corre el riesgo de hacer un análisis no suficientemente documentado. Pero ese riesgo se puede dar en cualquier lugar, ya que el propio sujeto está limitado y orientado por sus credos, ideología, sentimientos y una serie de variables que sustenta, precisamente, esa diversidad que es la causa, al menos en parte, del conflicto. Esos sentimientos y emociones se agudizan y potencian en estas situaciones, además de que, por lo general, el político de turno suele jugar con ellos gestionándolos hacia el objetivo que persigue. Determinadas situaciones actúan como un “chute”  estimular mediante los baños de multitudes que, dado que el ser humano es gregario, despiertan sentimientos de pertenencia y convergencia muy gratificantes.

Antes que nada quiero dejar claro que soy de los que piensan que la independencia del ser humano es una falacia, pues, si bien desde un punto de vista individual se debe tener la capacidad para decidir sobre todo aquello que afecta en exclusiva a uno mismo sin mediación de nadie más, estamos sometidos a la convivencia ineludible con el resto de la humanidad.  Por tanto, entendiendo que pudieran considerarse  tres situaciones: La dependencia, la interdependencia y la independencia, yo siempre lucharía por la segunda. La dependencia me parece degradante, pues anula al sujeto dependiente; mientras la independencia, en su sentido estricto, no deja de ser una utopía irracional, si no pasa por articular la interdependencia que la mediatiza o enmarca. 

La cuestión es que la interdependencia conlleva, bajo mi punto de vista, la necesidad de acuerdos inter pares, puesto que no hay, o no debe haber, sometimiento o dependencia del uno hacia el otro. Es decir, que ante un conflicto se han de dar respuestas adecuadas para que esa sociedad pueda articularse, garantizando la convivencia desde esa interdependencia. Queda claro, pues, que si yo viviera en Cataluña, como he vivido durante 10 años, salvo que mi deriva filosófica hubiera cambiado, yo seguro que votaría, pero lo haría por una solución que se ha hurtado a la consulta. Votaría por articular esa interdependencia, por pura congruencia conmigo mismo, de lo contrario me habrían conseguido colocar en una disonancia cognitiva, por confrontación con mis principios básicos de universalidad del hombre, pero también por mis convicciones y concepción sistémica de la sociedad.

Luego hay otra variable que me condiciona a la hora de plantear la situación. Entiendo que el conflicto que se da en este momento es, desde una perspectiva global, una confrontación entre los intereses de una clase dominante, que potencia el mercantilismo y la globalización de la economía bajo su égida, o sea, el capitalismo salvaje apoyado en el neoliberalismo americano que domina, incluso, al propio legislativo, y los intereses de la inmensa mayoría de los ciudadanos ajenos a estos tejemanejes carentes de proyección humanista, que pivotan sobre un bienestar basado en el materialismo, dejando en el olvido el desarrollo intelectual de los pueblos. Lo que deviene en un conflicto transversal que nos afecta a toda la ciudadanía, sea de dónde sea, siendo el que realmente reclama nuestra atención. De la solución de ese conflicto transversal ha de surgir la solución a la problemática que nos ocupa. La lucha por la libertad del ciudadano la entiendo como una forma de erradicar las injusticias sociales y distributivas, las corrupciones y abusos, la explotación del hombre por el hombre, la eliminación de la educación alienante… la creación de una nueva ética que permita el desarrollo de una cultura igualitaria y racionalmente progresista (SER más que TENER), que otorgue la base para crear un nuevo estadio de convivencia.

Pero volvamos al 9N de la consulta. Ha sido un fenómeno más bien mediático, de propaganda, donde lo que se jugaba no era la independencia o no de Cataluña mediante un referéndum, pues el Estado español no lo ha permitido aduciendo las leyes constitucionales que sustentan la idea de que la soberanía nacional es competencia de todos los españoles. Por tanto, de haber sido un referéndum legal, las cosas habrían cambiado. Cada partido, tendencia o idea podría haber defendido sus postulados, hacer propaganda, debatir públicamente y pedir el voto a su propuesta. Eso no ha sido posible y solo el colectivo que defendía el propio referéndum y su orientación hacia la defensa de la independencia (obsérvese que no se han podido votar otras posibles alternativas como un nuevo marco constitucional) han organizado y controlado el encuentro con las urnas. Sabemos, lógicamente, que el procedimiento no se ajusta a unas bases que garanticen resultados democráticos. Lamentablemente no se ha podido hacer un referéndum con esas garantías al no haberse permitido legalmente y estar, la consulta, apoyada solo por una de las partes.

No obstante, lo que ha quedado meridianamente claro es que existe en Cataluña una gran cantidad de catalanes que pretenden la independencia. Sabemos que son mucho, pero con este sistema no podremos saber si son mayoría, en tanto hay más que no acudieron a votar. En todo caso se da un importante rechazo a España que, bajo mi punto de vista, viene dado por el mal hacer del gobierno español, que ha potenciado la confrontación pensando que tenía la llave en el bolsillo a través del uso de la ley. Su indolencia y pasividad exasperantes han llevado a ponerlo contra las cuerdas y mostrar su inoperancia, dejando crecer una bola de nieve a la que tenía que haberse dado respuesta válida hace tiempo. Era un buen momento para encauzar la situación cuando el parlamento catalán propuso un nuevo texto estatutario, pero lo tumbó el PP con un Tribunal Constitucional de por medio. A partir de ahí, se ha visto como, de forma interesada, se ha ido asimilando España y los españoles con el modelo del PP.

Sabemos que existen dos Españas desde hace siglos. Una ganó la guerra civil e impuso su modelo de Estado, reprimiendo las diferencias y pretendiendo un país homogéneo, pero bajo su modelo ideológico. Esa es la España de la idea única, del clero y el dogma, del nacional-catolicismo que persiste solapado y surge en cuanto se levanta una piedra o aparece un beato mártir de la religión mientras siguen en las cunetas los cuerpos de los demócratas vencidos. La de los Reyes Católicos expulsando a todo el que no comulgara con ellos. Del yugo y las flechas que le son propios a sus majestades católicas.  Aragón y Castilla imponiendo su credo, aunque  en ese momento se respetara la segregación de los reinos. Por un lado, una España absolutista cultivada después por Felipe V tras la guerra de sucesión y por otro la España de los fueros, que fue borrada de un plumazo por el Decreto de Nueva Planta del primer rey Borbón. De aquellos polvos vieron estos lodos.  

Esa España intransigente, que defiende Rajoy y su partido, es resistente a cualquier argumentación lógica que cuestione los acuerdos de la transición que, por cierto, fueron muy ventajosos para los herederos del régimen. Pero tampoco veo yo al señor Oriol Junqueras avenirse al diálogo. Tal vez, el President Más sí esté en una situación más receptiva si se reorientan las cosas. En todo caso, muchos no comprenden que las cosas cambian, que los pueblos evolucionan y que las normas, que están para servir a los pueblos y no los pueblos a las normas, también se han de adaptar a ese proceso evolutivo para poder mantener la convivencia. Ciertamente, la ley es imprescindible en el desarrollo de la vida normal y sosegada de los estados, pero, reitero, la ley ha de responder a las necesidades y los problemas reales de esos pueblos, en nuestro caso, ha de facilitar el encuentro entre esas dos Españas que se resisten a convertirse en una sola, a fusionarse, porque cada cual quiere hacerla a su imagen y semejanza.

Uno de los males que ha abonado esta situación compleja es el desprecio que se ha potenciado desde las filas del PP a las demandas de una parte mayoritaria de los catalanes, que cristalizó en la propuesta de estatuto que surgió del Parlament Catalán, además de la política de la confrontación, que han ido atizando desde los extremos nacionalista de uno y otro bando. Esto ha sido utilizado por los partidos nacionalistas catalanes para constatar su desapego. Pero es que se han dicho verdaderas imbecilidades por parte de gente de escasa inteligencia, cosas que le dejan a uno de piedra; prejuicios estúpidos donde cayeron hasta los presidentes de comunidades, incluido el señor Pujol.

Yo me siento muy dolido por estas cosas. He sentido vergüenza ajena muchas veces al ver como un indocumentado mediocre sentenciaba en el tema desde la intolerancia y la falta de empatía, arremetiendo contra lo catalán. También me he sentido muy mal cuando alguien me ha metido en un “totum revolutum” con los planteamientos intransigentes del PP, al identificarme con esa España que no comparto. Yo creo que los catalanes saben que hay otra España distinta, que pretende gestionar de forma enriquecedora esa diversidad, como una complementariedad que algunos ceporros entiende como todo lo contrario, que queremos un país más justo y libre, sin las diferencia de clases, donde el capital esté al servicio de la ciudadanía y no al revés, donde los políticos sirva para unir, aglutinar y organizar un sistema de vida donde todos ganemos y no para confrontarnos desde la terquedad. Y yo me pregunto: ¿para qué están, si no, los políticos? Su obligación es solucionar problemas no crearlos. Sin embargo estamos asistiendo a un flujo continuo de problemas de la mano del mundo político, máxime cuando se enquistan, pierden su perspectiva holística y miran la realidad con un canuto que ellos mismo se han fabricado para defender a ultranza sus posturas irreducibles e intransigentes, su grupo de intereses e ideas, buscando su acceso al poder para luego ver lo que está pasando… y aquí sálvese quien pueda, que pocos se salvarán a la vista de lo que hay.

Toda crisis es una oportunidad para cambiar hacia algo mejor. En las crisis se cuestiona todo, el modelo de Estado, la interrelación, las estructuras y leyes, etc. Al ser todo cuestionado es todo revisable y al ser revisable es modificable. Yo creo que ahora se abre un tiempo de diálogo, de acercamiento y de establecer sinergias que confluyan en unos objetivos satisfactorios para todos. Sigo pensando lo mismo que cuando escribí sobre el nuevo rey en mi artículo de mi blog: “Yo, si fuera Felipe, pediría un referéndum”.

Concluyo. Ayudemos a desmontar muros de Berlín, no a crearlos, eso es lo inteligente en un mundo que debe marchar hacia el encuentro, un mundo sin “ismos” encorsetadores, que rompa fronteras mentales y reales. Un nuevo marco, un nuevo tiempo, una nueva generación en un mañana en común bajo una verdadera justicia social. A mí ya me coge mayor y ese mañana se me escapa entre los dedos como si fuera agua, tal vez lo mejor es dejar que sean los demás, los que deben fraguarse ese mañana para ellos, los que se impliquen, los que digan podemos caminar hacia adelante juntos… pero, mientras estemos aquí, es bueno pensar y mejor expresar, luego cada cual allá con sus conclusiones y sus dudas.


viernes, 7 de noviembre de 2014

¿Para qué sirve un político?



Esta curiosa pregunta me la he hecho muchas veces, sobre todo desde que se cuestiona tanto las conductas de los políticos que nos rodean y nos gobiernan. Es cierto, como no podría ser de otra manera, que la política es imprescindible para el desarrollo y el gobierno de los pueblos. No es menos cierto que el buen político es aquel que da soluciones a los problemas de la sociedad y que sabe organizar, dirigir y enfocar las situaciones conflictivas para la convivencia y la justicia social. Dar sentido al buen gobierno, a la satisfacción de su pueblo, a la justicia social y al desarrollo de todos y cada uno de los individuos que componen la sociedad de forma coherente y racional requiere una habilidad que debería ser imprescindible para el ejercicio de la profesión de político.

En un sistema democrático es más evidente que, además, ha de ejercer su función desde el compromiso con su programa pero desde el respeto a las distintas sensibilidades que conforma la ideología de la ciudadanía en su conjunto. En una sociedad madura, no podemos permitir que haya liderazgos enardecidos e irracionales que lleven al conjunto de  la sociedad, o a determinados grupos que la integren, a posiciones de confrontación y de conflicto sin salida posible. El arte de la política en esta etapa de la evolución del mundo que nos ha tocado vivir pasa por el acercamiento, por la convivencia, por la interdependencia de todos los Estados, con la vista puesta en la aproximación y la superación de fronteras para universalizar al hombre. Estamos en tiempos de crecimiento, de desarrollo, por tanto, de debate y de mentes abiertas que permitan crear un contexto adecuado a la convivencia entre los pueblos, que es lo mismo que decir entre los seres humanos, porque los pueblos, llámese como se llamen, no son más que conjunto de personas que comparte su vida en un entorno común con el bagaje cultural que resulta de su propia evolución.

La política, pues, es imprescindible, pues conlleva el gobierno de los pueblos y no debemos confundir la política con el político. La política se encarga de todo lo relacionado con la cosa pública, con las cuestiones que afectan a la sociedad, a la ciudadanía. De aquí  precisamente surge el vocablo REPÚBLICA (res - cosa - pública), y se definiría como “la forma de gobierno de los países en los que el pueblo tiene la soberanía y facultad para el ejercicio del poder, aunque sea delegado por el pueblo soberano en gobernantes que elige de un modo u otro”. Es, por tanto, la que, en teoría, se acercaría más al sistema democrático puro. El político es el actor operativo de la política, es decir, el encargado de implementarla en función del sistema imperante. Eso ya es otro cantar…

El modelo político es otra cuestión a tener en cuenta, pues dependiendo de los principios y valores que se defiendan se acabará estructurando, cohesionando y organizando el mismo. Podemos hablar de sistemas autocráticos, donde cabe el absolutismo y las dictaduras; sistemas democráticos donde se incluyes diversas formas de ejercer la democracia; sin olvidar el abanico de las oligarquías con sus teocracias, plutocracias, aristocracias, etc.

En vista de las circunstancias que nos envuelven, hago mención especial de la cleptocracia donde el poder desarrolla el robo de capital, institucionaliza la corrupción y derivados (nepotismo, clientelismo político, apropiación indebida de caudales públicos, etc.), quedando impunes estas acciones por la alianza dentro del sistema de poder, que forma una casta oligárquica.

El pueblo, por tanto, exige democracia. Quiere ser soberano y no súbdito. La democracia es el sistema de mantener esa soberanía y capacidad de decisión, aunque sea delegando en quien gobierne, bajo la garantía de que el voto es reversible y, si este no me funciona y responde a mi delegación soberana, no le voto a la próxima. El problema es el conformismo con la corrupción, la tolerancia en ese tránsito desvergonzado hacia la cleptocracia, la inhibición de la responsabilidad social que implica el ejercicio de la democracia, el bajo perfil de la conciencia política de la ciudadanía, la cultura social imperante donde se acaba dejando en manos de los políticos las decisiones sin ningún tipo de control del colectivo social, la necesidad de un proceso educacional que forje un ser humano ideólogo, pensante, libre, crítico y racional para ayudar a progresar y consolidar el desarrollo social…

Y ahora, mis preguntas son: 

1. ¿En qué nivel del tránsito de democracia a cleptocracia estamos en este momento de la mano de nuestra clase política?
2. ¿Es posible la reversión del proceso para evitar esa cleptocracia?
3. ¿Estamos amarrados por estructura de poder ocultas que nos dirigen entre bastidores?
4. ¿Cómo podemos neutralizar la perversión corruptora del sistema capitalista salvaje y sus valedores?
5. ¿Hay alternativa realista y viable para esta situación?
6. ¿Podría Podemos ser la fuerza de cambio mediante un programa efectivo y racional?
7. ¿Es posible y creíble un cambio, o regeneración seria y real en la clase política que nos gobierna, para acabar con esta situación de corrupción y manipulación del sistema democrático?
8. Sintiéndonos atrapados y presos del  mundo financiero con las deudas y los acuerdos internacionales ¿es posible escapar de esa influencia y control de nuestra economía?
9. ¿Podemos redefinir el sistema de interdependencia, o sea la Constitución, para hacer del Estado un lugar de encuentro en lugar de un lugar de reyerta?
10. ¿No es necesario una nueva transición y acuerdo de convivencia entre las distintas sensibilidades que pueblan España para crear ese lugar de encuentro y embarcarnos en un nuevo proyecto común?
11. ¿Es este rey idóneo para asumir esa función o deberíamos recurrir a la III República como organización política para ello?
12. ¿Seremos capaces de crear un pueblo sano y responsable para que genere políticos honrados y éticos?
13. ¿Podemos, sabemos y queremos exigir, cultivar y desarrollar la verdadera democracia, que lleve a la justicia social y al proceso humanista que nos dignifique a todos y nos permita crecer como seres humanos?
14. ¿El deterioro paulatino de la política, a través del desprestigio de los políticos, es una estrategia orquestada para desencantar a la gente y gobernar desde las oligarquías del capitalismo salvaje a modo de una empresa integrada en el mercado neoliberal?

15. ¿Tenemos lo que nos merecemos en función de lo que hacemos?


Tal vez, y a modo de conclusión, podríamos decir que el problema no es la política en sí, sino el político que la aplica avalado por la mediocre ciudadanía que lo encumbra y lo consiente.



jueves, 6 de noviembre de 2014

Mens sana in corpore sano


(Un inocente relato  de un día)
 
Hoy he empezado. Sí, al fin vuelvo a hacer algo de ejercicio en el gimnasio, desde que lo dejé en junio. No es que yo sea un sujeto adicto a esos ejercicios, más bien lo acabo haciendo por obligación, por hacer alguna actividad física controlable para que mi viejo y cansado corazón no se arrebate y explosione. En todo caso, el asunto me permite el control del ejercicio en función de mi estado, de mi valoración personal de la respuesta de mi cuerpo, amoldándome a sus señales.

“Mens sana in corpore sano” decía Juvenal en una de sus sátiras, si bien no iba enfocada al sentido que la frase tiene en la actualidad, pues era más amplia y precisa: “orandum est ut sit mens sana in corpore sano, fortem posce animum mortis terrore carentem…” (Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano. Pedid un alma fuerte que carezca de miedo a la muerte…) La idea de relacionar la salud corporal con la mental nació en la Grecia clásica, donde el deporte y el ejercicio mental se conjugaban como dos elementos que dignificaban al hombre.

Días hacía que andaba yo dando vueltas al desprecio e indolencia que sentía por mi salud corporal y el excesivo tiempo que le dedicaba a mi ejercicio mental, leyendo, escribiendo poemas, reflexiones, artículos, etc. sentado, tumbado y relajado, o no, según el tema en cuestión, pues el mundo anda demasiado revuelto como para preocuparse en cuanto se asoma uno a las noticias. Mi cuerpo se ha rebelado. Me advirtió de mi indolencia y reclamó sus cuidados. Y me dije, si el continente o envase, que sustenta a mi mente, a mi intelecto, que permite que funcione mediante su aportación bioquímica, se me deteriora y no surte de esa energía que permita las sinapsis interneuronales, cómo voy a seguir pensando, sintiendo, viviendo. Por tanto, me he rendido ante sus justas demandas y he decidido cambiar mi sistemática de vida. A partir de ahora y hasta que algún elemento extraño lo modifique, me dedicaré a comer mejor y más sano, a controlar algo más mi peso y a hacer un poco de ejercicio como homenaje a ese cuerpo, ya caduco pero aún en buen estado para su función. Pasé, pues, por el despacho de la nutricionista y por el gimnasio para adaptar mis hábitos. Mi amiga Elena, la nutricionista, me largó un régimen con el que no voy a pasar hambre, según ella, pero que hará  de mi frigorífico un huerto artificial, aunque para disimular me autoriza a comer pescado, carne de pollo o ternera, etc. pero sin grasa… ¡Coño, que con lo que me gusta a mí el aceite de oliva de mi tierra, me lo ha retirado o reducido a una mínima expresión para mi gusto!

Pero ya se sabe, esto del cultivo al cuerpo tiene muchas lecturas. La belleza corporal es el primer impacto ante el inicial contacto social. Un sujeto o sujeta de buen físico y belleza tiene más puertas abiertas, de entrada, aunque luego, según para qué, eso será revisado. Yo, indudablemente, me vuelvo cuando pasa una chica de tipazo seductor y no lo hago cuando pasa una chica macdonald, pido perdón a la chica macdonald pero es un acto casi reflejo. Aclaro que la chica macdonald es aquella que acumula en su cuerpo gran cantidad de grasa, al alimentarse de hamburguesas de forma irracional, algo así como este cuerpo serrano que yo tengo de panza prominente al que quiero poner remedio. En todo caso, la buena presencia es una excelente carta de presentación, hay estudios que así lo demuestran, aunque eso lo solemos saber de forma empírica, o sea, viendo los hechos y en función de la experiencia personal.

No es mi pretensión, a mis 63 tacos, dotarme de un cuerpo modélico de culturismo, qué más quisiera que producir en los ojos de las féminas chiribitas de deseo, cosa que tampoco percibí a lo largo de mi vida, aunque alguno debió haber, sino conseguir que pueda responder a las demandas energéticas que requiere mi subsistencia. Soy consciente de que seguiré siendo calvo, de mi estatura actual, gordito, con un ímpetu sexual diezmado respecto a mis tiempos jóvenes y complexión debilucha, que se cansa con facilidad… pero eso es ley de vida, a cada edad le toca lo que le toca. Eso sí, en esta edad he decidido prepararme mejor para lo que me toca.

Bueno, como estamos en la civilización de la estética, no de la ética, es normal que la gente se arregle y cuide la figura. Por estética se arreglan las teticas, las arrugas que ya dejaron de ser bellas, los michelines que los dejamos para los neumáticos, la grasa corporal que la succionamos en el quirófano, los párpados, la boca, la nariz, piernas, manos, pies y el conjunto de la piel… no sé, al final ¿que habrá de natural? Pues si algo faltaba está el botox para resolver los problemas de las arrugas y otras cosillas (realmente Botox es la marca que inició la comercialización del producto). Botox está compuesto por la toxina botulímica, uno de los venenos más jodidos que existen, sí, esa que produce el botulismo, que es una enfermedad mas pérfida que el diablo. Claro si pensamos en ello no se la pone nadie, pues actúa bloqueando la liberación de acetilcolina a nivel de la placa mioneuronal impidiendo la transmisión del impulso nervioso, o sea la sinapsis entre axón y dendrita de las neuronas, pero esto es limitado al espacio dónde se ubica, afectando a las arrugas de expresión de esa zona. En fin, no quiero ser alarmista, muchos venenos, bien dosificados, suelen tener efecto beneficiosos en el mundo terapéutico.

Pero vayamos al grano, que me estoy yendo por las ramas. El hecho es que a las 11 me he incorporado al gimnasio. Primero tuve que hacer el acopio de los pertrechos, bolsa, zapatillas, chándal, toallas,  pantalón de deporte, bañador, gorro, más zapatillas, champú, etc. Una vez con esto me largué a la sala de fitness, esa cuyo fin es (¿se llamará así por eso?) darte un palizón que yo ubiqué en la cinta esa de caminar, en la bicicleta y en la de brazos. Estando en la cinta me percaté de la cantidad de gente que había en la sala, de la cantidad de energía que andábamos gastando sin repercutir en ningún beneficio. Las calorías quemadas revertidas en una actividad productiva serían más beneficiosas. Claro, allí se quemaban grasas, acumulación de calorías, de nutrientes y alimentos… Qué paradoja!!! Mientras en nuestro mundo ¿civilizado? andamos quemando calorías gratuitamente, en el otro andan sin qué llevarse a la boca para producir un mínimo de ellas. Le explicas a un pobre sin recursos para alimentarse que aquella pandilla de pájaros estaban quemando lo que habíamos comido de más y le da un “patatú” clamando al cielo por la justicia distributiva. ¡Unos tanto y otros tan poco! ¿Cómo le dices que mientras miles de niños se mueren de hambre cada día, aquellos señores y señoras, andábamos quemando el exceso de alimentación y pagando por ello?  Si le das los alimentos tomados en exceso y le pasas la pasta que pagas al gimnasio le harás muy, pero que muy feliz.

Un considerable número de clientes ocupaban las cintas, las bicicletas y la maquinaria de fitness. Cuerpos esculturales de seductoras chicas caminando a ritmo trepidante, chicos musculosos presumiendo de su modelado físico, sala de areróbic con gente de cuerpos fibrosos, sin grasa, que a ritmo vertiginoso danzaban o hacían tablas de gimnasia que nada más verlos te agotaban.  En las máquinas, había, también, gran número de señores y señoras mayores, menos llamativos, cargados de esa gracia senil que despierta sonrisas de conmiseración, entre los que debería encontrarme. Luego miré, al fondo, y vi la cantidad de pantallas de TV que había al frente, creo que eran diez. En todas ellas podías deleitarte con los programas más maravillosos, programas que harían crecer tu nivel intelectual conociendo los avatares de las pantojas, las belenes esteban, los chorizos de turno, las desgracias ajenas y un amplio abanico de reportajes gilipollescos que te comían el coco mientras cultivabas el cuerpo. En este caso “mens insana in corpore sano”. Menos mal que yo llevaba mi móvil con radio y me coloqué un poquito de música pop, de aquella que da ritmo y se adapta al ejercicio en función de tus deseos.

Cubierto el expediente en los fitness me bajé a los baños. Sauna turca con calor tremendo y sudor garantizado. Hombres y mujeres sentados y sometidos estoicamente al sacrificio del sudor y el calor penetrante de un vapor envolvente. Música ambiental que empleé para calcular el tiempo aproximado de exposición al suplicio. Me vino a la mente lo escandaloso que sería en algunas “culturas” eso de estar los hombres y las mujeres juntos, casi desnudos, en un receptáculo (perdonad pero es que receptáculo termina en culo, eso no es culpa mía) con el culo pegado a un banquillo ardiente y el sudor chorreando a raudales… ¡¡¡toxinas fuera!!! Aguanté unos diez minutos y me di un paseo por las piletas de agua… de 40 grados: por Dios, que te quemas, me dije; de 35 y 30 con hidromasaje; de 14 con mala leche, pues cuando entras te acuerdas de todos los santos y el cuerpo te da un latigazo que te cierra hasta el último poro. Luego, si quieres, te das una ducha helada, un masajito con hielo o te tumbas en una cama térmica para relajarte.

Acabas en la ducha de vestuarios, donde te cruzas con gente de todo tipo. Desde el  exhibicionista que pasea su sobredotación viril (algunos parecen bomberos que se trajeron la manguera) y su masa muscular marcada, en algunos casos, por tatuajes indelebles como forma de principio inviolable de amor hacia Gertrudis, que a lo peor ya le colocó las astas y no puede retirar su nombre sin arrancarse la piel a tiras.


Bueno, no diré compungido, pues la experiencia ha sido interesante, sino con sensación de apaleamiento, con el cuerpo dolorido y protestándote por el trato recibido, al que no está nada acostumbrado, aunque, eso sí, muy relajado, te marchas a casa, te cambias y te vas a tomar unos vinos para “desfacer” lo andado. El cuerpo te lo agradece y entiende que ese vinito con tapa es el premio a su sufrir, el lavado de tu culpa por haberle dado el mal rato del gimnasio. Y en el fondo, después de tomar el vino en animada charla con los amigos, te preguntará el cuerpo: ¿Volvemos mañana al gimnasio?