sábado, 29 de marzo de 2014

Nace la primavera


Hay momentos en que uno se siente en plena abstracción, en que se percibe la nimiedad del ser humano, su insoportable levedad, como diría Kundera, y se aprecia la vida desde la perspectiva cósmica, desde la inmensidad del universo donde se conjuran el sol y la tierra para crear vida. El 20 de marzo se inició la primavera. Estoy en Roquetas. Empieza a amanecer.

Sentado a orillas de un mar en calma, cuyas aguas se balancean al ritmo de la brisa, que va acariciando sutilmente las mejillas para despertarte suavemente de los sueños, para cambiar tu fantasía onírica por la bella realidad del amanecer incipiente, se produce una extraña y placentera situación de fusión, de simbiosis, entre tú y ese cosmos que nos dio la vida, que nos alimenta el cuerpo y nutre el espíritu con la energía cósmica que emana del firmamento infinito.

Entonces solo queda dejarse llevar por los sentires, por aquello que despierta en tu alma tanta maravilla y permitir que fluya el verso y la poesía como medio de expresión de esa belleza. La poesía es la forma bella de decir lo obvio, de expresar, desde lo sublime, la pura realidad de la naturaleza.

Parafraseo a Rabindranath Tagore y hago mía su frase: “La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos”.  Entonces, rendido ante el espectáculo del alba, surgió este poema:



Nace la primavera


La primavera amanece
la brisa de la mar
estrena melodía
mientras el sol
amagado tras las nubes
rompe la sombra de la noche.


Cargado el viento
de mil notas musicales
acaricia mis sentidos,
su perfume
en céfira montura
promete flores de azahar
que danzan suavemente
al ritmo del amor.


Un nuevo hálito
penetra por mis ojos
quebrando desventuras
que trajo el otoño fenecido.


Hoy, todo es más bello
se conjuraron las almas
del cosmos infinito
para salvar la beldad,
para recordar al hombre
su lábil existencia,
que el utópico horizonte
no es más que la conjunción
entre el éter celestial
y un mar de intenso azul
preñado por la vida.


No, no muere el universo
pues tiene
en su eterno esplendor
la clave de la vida,
la esencia del espíritu
que lleva hasta el mañana.


Me entrego a mis sentidos
y busco la simbiosis
con este nuevo mundo
que gesta mi esperanza,
toca mi piel el alma de su aliento
siento sosegado sus suspiros
bailan mis ojos con su luz
descubre mi olfato su caricia
mientras mi boca se llena
del dulzor primaveral
de mil estambres
fecundando el fruto del mañana.


Y yo,
llevado por tan tierna melodía
me entrego al sueño de mi fantasía
donde todo renace y resucita
donde mi mano tendida
juega con el cosmos
buscando la verdad
que da la savia del árbol de la vida.


Autor: Antonio Porras Cabrera
Roquetas de Mar (20/03/2014)




viernes, 28 de marzo de 2014

Fin de semana a tres bandas.



El pensador alienado
¡Qué difícil es en estos momentos cultivar la sensatez, el sentido común y la razón pura y limpia! Existe un interés espurio por levantar las pasiones, los sentimientos dormidos, las emociones, los dogmatismos políticos y religiosos, la confrontación… o sea, en cultivar todo aquello que se aleja de la razón, del libre albedrío, del librepensamiento, para someterlo a la mediocridad de la alienación, del borreguismo, del hincha incuestionable que va desde el fútbol al nacionalismo, a la religión, a la política, a la defensa a ultranza de su grupo ideológico descalificando sistemáticamente a quienes no comparten sus ideas, actitudes, credos o pensamiento.

Repelús me da el ver como se pierde el sentido de la decencia, del respeto, de los valores democráticos que permiten la convivencia en paz entre los pueblos. Medios de comunicación que nos desvían de lo verdaderamente importante, que nos llevan a la proyección de nuestras frustraciones en batallas simbólicas de poder como el caso de futbol, mientras lo significativo y trascendente pasa a segundo término. Estamos en manos de manipuladores mediáticos, de gente sin escrúpulos que nos engaña y nos obnubila con sus discursos intencionados, con sus peroratas envolventes que nos apartan de lo esencial. Sus intereses no son los nuestros, la prensa y los medios de comunicación en general son propiedad del mundo financiero y capitalista, de quien tiene el dinero y los gestiona y, por tanto, los usa para sus fines e intereses.
 
La nefasta fele


Reconozco que cada vez veo menos la tele, que el fútbol empieza a repampinflarmela y que prefiero ver, meditar y sacar mis propias conclusiones. Hace tiempo que aprendí, o al menos lo intento, leer entre líneas. No me trago nada de lo que me dicen sin antes someterlo al sentido común, a valorar la intencionalidad de quien me lo dice.  

Pero en fin, vayamos a lo que iba. Este fin de semana mientras yo andaba con el IMSERSO, se han dado tres hechos significativos de lo que estoy planteando: Una gran marcha por la dignidad, la muerte de Adolfo Suarez, pieza importante de la transición, y el encuentro de fútbol entre el Madrid y el Barça. Todo ello da mucho que hablar y que pensar.
 
La eterna disputa


UNO: Empecemos por lo último. Media España estaba pendiente del televisor para ver el partido. Además, si miramos, hay culés y merengues repartidos por los lugares más recónditos de la geografía española. El fútbol, no solo el Barça como diría un presidente beligerante del citado club, es algo más que un club, trasciende lo meramente deportivo para llevar a la confrontación, al partidismo irracional, a proyectar frustraciones del pueblo, a paliar el desengaño y a sentir la felicidad, que no nos da el gobierno, cuando gana nuestro equipo. Pero, claro, para ser feliz y gozar de la victoria se ha de hacer uno de un equipo competitivo… y ahora solo hay dos en España, como casi siempre, con el permiso del Atlético de Madrid. El Barça simboliza para muchos el poder catalán y se sienten identificados con él en tanto pasea por el mundo su singularidad, para otros no deja de ser un mero club de fútbol que atrae y gratifica con su juego y victorias. Solo cabe diferenciar el significado que se le da según quien sea el hincha. No es lo mismo un hincha de mi pueblo, de la Andalucía profunda, que discute y pelea denodadamente con el madridista de turno, y que no está en absoluto a favor del nacionalismo e independentismo de catalán, que lo que signifique para un catalanista, pongamos de ERC o seguidor del señor Mas y su convergencia, donde ve la venganza de la injusticias que el “centralismo madrileño” ejerce sobre Cataluña. No sé si un habitante de Tarragona o Lleida dirá lo mismo de Barcelona sobre el resto de Cataluña, como aquí, en el sur, decimos de Sevilla sobre las demás provincias andaluzas.

Luego está el Madrid, símbolo y pancarta del viejo régimen, adaptado al nuevo sistema de la democracia, pero con reminiscencias del pasado que, para muchos, es la simbología del poder central, totalitario e impositivo sobre el resto de España. Es la esencia del imperio que pasea por el mundo la imagen de la patria… El Madrid también es algo más que un club, pues, en muchos casos, ya que no se puede generalizar de forma concluyente, aglutina posicionamientos ideológicos sobre España, una, grande y libre. Es curioso que los últimos presidentes del gobierno se definieron futbolísticamente. Felipe Gonzalez era del Betis, con todo lo que ello significa, Aznar del Madrid, Zapatero del Barça y este que tenemos ahora también del Madrid. No sé si podríamos decir con ello que la izquierda tiende a identificarse con la periferia y la diversidad y la derecha con la capital del reino y el centralismo. Eso lo dejo a que cada cual lo infiera.
 
El valor de los bancos y cajas
Pero lo que sí es manifiestamente claro, al menos para mí, es que el opio del pueblo ha dejado de ser exclusividad la religión, como diría Marx, para ser el fútbol quien lo canalice. El fútbol atrae masas hasta conseguir millones de espectadores que sufren o disfrutan con la derrota o la victoria. El sillón de casa, la cervecita con tapa y la tranquilidad del hogar ante la caja tonta de la tele aborrega, nos distrae y nos aleja del conflictivo mundo en que estamos, de la crisis y de todo aquello que nos debería importar, pero que los gobiernos prefieren no ocupe nuestra mente, vayamos a criticarles y exigirles que hagan las cosas mejor.


Esto no es un invento reciente. Ya se sabe lo de pan y circo de los romanos. El pueblo quiere espectáculo y los gobiernos se lo dan para distraerlos. Cuchicheos, salsas rosas y Ana Rosas, para las donas domésticas y fútbol para los intelectualmente mediocres, en términos generales, pues haber excepciones las hay… y muchas, pero la tendencia mayoritaria es la que es. Distraer, según la RAE en su tercera acepción, es: “Apartar la atención de alguien del objeto a que la aplicaba o a que debía aplicarla”. ¿Os suena?

Bien, dejo el tema del fútbol, sementera de mediocridad intelectual, campo de cultivo de pasiones y sentimientos localistas y de grupo, máquina de alienar a la masa, campo de cultivo de corruptelas y chanchullos, etc. A él se le permite, sin grandes alharacas, que sus hinchas se manifiesten, que rompan mobiliario urbano, que actúen salvajemente, que cometan barbaridades y atropellos a los valores y patrimonio de la comunidad con la condescendencia propia del padre comprensivo, pues es un acto descontrolado de un sujeto social y psicológicamente inmaduro, propiciado por el sentimiento de alegría o rabia según el resultado de su equipo. Excesiva tolerancia, pues, con las conductas impropias que se cultivan en los estadios y que emanan del primitivismo que alimenta el corazón y los sentimientos escondidos y ahogados por la frustración vital del niño que llevamos dentro.
 
Entierro de Suarez
DOS: El otro hecho ha sido la muerte del primer presidente elegido democráticamente en el postfranquismo, el señor Adolfo Suarez. Estaba casi olvidado, escaso de recursos económicos comparado con los otros expresidentes, apartado y, bajo mi punto de vista, bastante abandonado por aquellos a quien bien sirvió. Suarez fue un buen ejemplar, un sujeto singular que, saliendo de los principios fundamentales del llamado Movimiento, tuvo la pericia, el coraje, el valor, la osadía y no sé cuantos adjetivos y sustantivos más se le podrían aplicar, de dar un golpe de timón bajo la batuta de un rey joven a quien los americanos y el resto de la Europa, llamada democrática, le apoyaron y dirigieron hacia el cambio. El franquismo quiso persistir, de la mano de Arias Navarro, con su famoso espíritu del 12 de febrero que, para quien no lo sepa, era un intento de abrir el régimen permitiendo “asociaciones políticas” dentro de la ideología del sistema franquista, pero no partidos al estilo europeo. La revolución de los claveles del 25 de abril en Portugal puso contra las cuerdas al régimen y se quedó más solo que la una en Europa Occidental.

El rey, en un viaje a EE. UU. criticó duramente a Arias Navarro, que contaba en su haber con hechos de sangre en la postguerra, por los que se le llamaba “Carnicerito de Málaga”, donde su crueldad como fiscal llevó a la tumba, mejor dicho, a la fosa común, a un considerable número de ciudadanos desafectos al régimen, cifrados según algunas fuentes en torno a 4300 ejecuciones... Era evidente que aquel sujeto no podía pilotar la transición. La sociedad española estaba muy movilizada buscando el cambio de régimen para establecer un sistema democrático al estilo europeo sin demasiados elementos que recordaran al viejo régimen. El cambio era imparable, solo había que reconducirlo para evitar males mayores. En ese momento hubo una actitud ejemplar que permitió una transición sin traumas importantes, aunque no sin sobresaltos, miedos y actos criminales.

Al pueblo no se le escucha

El rey necesitaba alguien con capacidad de diálogo, negociación y con la ambición y visión de futuro suficiente para pilotar el tránsito. ¿Cómo echar de sus poltronas políticas a los miembros de aquellas cortes obsoletas? O se iban por las buenas o habría que echarlos por las malas. Era necesario un encantador de serpientes, un sujeto de verbo fácil, con capacidad de convicción, y ascendencia suficiente sobre ellos, para conseguir que se hicieran el haraquiri. Si Arias no sabía, podía o quería hacerlo habría que buscar a otro. Se barajaron otros nombres como Areilza y Fraga, pero es Suarez, al que algunos llamaron el tapado, el que sale elegido por el rey para pilotar la transición; en ello tuvo mucho que ver Fernández Miranda. D. Torcuato estaba bien situado y apostó por Suarez, que por aquel entonces era Ministro Secretario General del Movimiento, quien había defendido unos meses antes, en las cortes, el proyecto de asociacionismo político de Arias. Contaba pues con una posición privilegiada para influir y engatusar a los carcas y suspicaces Procuradores en Cortes. Era miembro del Movimiento Nacional además de ministro y se había nutrido y bebido de la ideología del régimen. Era ambicioso políticamente hablando y dispuesto a seguir las directrices del cambio que propiciaba el rey.

Fueron momentos difíciles, con ruidos de sables, con legalización sorpresa del PC en una Semana Santa cuando los cuarteles andaban vacios, con negociaciones sistemáticas y actos cargados de simbolismo, como la peluca de Carrillo y su entrada furtiva en España, o la llegada de Tarradellas como residente de la Generalitat de Cataluña. Para mí hubo varias piezas importantes en ese momento, como el rey, Suarez, Felipe Gonzalez-Alfonso Guerra, Carrillo y Fraga en un segundo orden. Hacía falta valor para establecer un acuerdo y evitar la confrontación que alimentaría los extremismos y, por ende, el riesgo de conflicto serio.

Luego, una vez conseguido el objetivo, la democracia, como Saturno, devora a su hijo… en este caso a su padre. Algo debió de pasar, pues los miembros del viejo régimen lo reprobaron, lo acusaron de traidor, como era lógico ya que los dejó en la cuneta, y exigieron su desaparición. Sus adversarios políticos le acorralaron y denostaron, sus camaradas de partido lo traicionaron y salió de la UCD, donde Landelino Lavilla se dio un batacazo en las elecciones siguientes. Creó el CDS (Centro Democrático y Social) pero no cosechó grandes éxitos. En las guerras, por lo general, el que da la cara y expone su vida, cuando llega la paz ya no sirve, son otros los que toman el mando y ocupan el poder.

Ahora andan alabándolo, cuando ya ha muerto; exaltando su valor, cuando le fueron poniendo zancadillas; diciendo que era de los suyos, cuando le repudiaron; remarcando que era un gran estadista, cuando le acusaron de mediocre… Yo he visto mucho cinismo e hipocresía en muchos sujetos políticos que se esforzaban en mostrar su dolor. Después, la desgracia familiar se cebó en él, su hija y su esposa con cáncer, él con alzhéimer, esa especie de limbo donde uno no se entera de nada…
 
El poder puede con la justicia
Todo esto parece una película ejemplar, pero allí se fraguaron también muchos de los problemas que España tiene en estos momentos. En la transición se obviaron cosas irrenunciables, como es el reconocimiento de los muertos del bando republicano, o sea demócratas, en la guerra civil y devolverles su dignidad; la laicidad del Estado que siguió con el concordato con la religión Católica; el café para todos en las autonomías, salvo los conciertos con Navarra y País Vasco; la remodelación y modernización del sistema judicial; la reorientación del sistema educativo hacia la cultura democrática; etc. En suma, no se resolvió la confrontación real entre las dos Españas, ello se sigue viendo en el día a día, posiblemente por mala educación democrática. Lo malo es que cuando se pretende establecer un sistema educativo de contenido civil, para formar a la ciudadanía en los valores democráticos, gritan los de siempre, los que se creen con el monopolio del adoctrinamiento, y son los primeros que descalifican la asignatura de EPC acusándoles (cosa curiosa) de adoctrinar al ciudadano. El Estado tiene la obligación de formar al ciudadano en valores democráticos y de convivencia social, las religiones, en todo caso, lo tienen de adoctrinar en su credo a sus creyentes pero no  a los demás.
 
Manifestación del 22 M por la dignidad
TRES: El otro hecho es la inmensa manifestación o marcha por la dignidad. Cuando los políticos de turno se obcecan es descalificar al contrario, al divergente, a los que tienen otras ideas y soluciones para la situación, lo único que demuestran es su falta de cultura y actitud democrática. Un gobierno responsable debe entender y comprender el mensaje del manifestante. Debe ser receptivo ante las ideas del pueblo que gobierna y, lo que es más, ha de garantizar que el sagrado derecho a manifestarse se realice en libertad y pacíficamente, como ya he dicho. Para ello ha de controlar a los violentos. Los manifestantes del pasado 22 eran, en su inmensa mayoría, gente de paz, venidos de todas España para mostrar su desacuerdo con determinadas políticas del gobierno y de Europa, que priman los intereses de las grandes empresas y de la banca sobre los de la ciudadanía. Eso se ve, lo sabemos todos y lo constatamos en el día a día.

La banca siempre gana
Ellos sirven a quien les pagan y les enchufan, a quien les corrompen y les compran. El mundo es un mercado sin escrúpulos donde se compran y venden voluntades, donde el que tiene medios manipula al que no los tiene, donde el trabajo y el dolor del currante importa bien poco, donde la miseria es garantía de sueldos bajos y explotación del hombre por el hombre, donde el dinero lo puede todo y donde el ser humano sigue siendo un instrumento en manos de la producción materialista, en lugar de un sujeto donde se cultive la creatividad, la inteligencia y el desarrollo personal, buscando un mundo más justo y feliz.
 
Otro mundo es posible
Hay evidencias que claman al cielo y tanto claman que hasta la reaccionaria iglesia, de la mano del nuevo papa, pide a gritos más justicia social, más políticas enfocadas al bien de la ciudadanía, más ética y moral, más humanismo. El problema de la iglesia es ver si se aclaran, pues tiene tantas orientaciones en su seno que cabe cualquier acción, según quien ostente el poder en ella. Hay gente que prefiere reivindicar la caridad de cáritas como solución al hambre y no la lucha por la igualdad y la justicia social, que permita una mejor y más justa distribución de la riqueza que se genera. La caridad es una demostración de bondad, pero solo queda justificada por la asimetría entre el rico y el pobre, entre el que tiene y el que no tiene. ¿Si hay justicia distributiva para qué queremos la caridad si no será necesaria?

Gran verdad de Rouseau
¿Pero por qué se intenta descalificar la protesta, desvirtuar la marcha, denostar a quien la promueve, manipular la información para desacreditar sus objetivos, establecer una estrategia de neutralización de la misma? Está claro que hay dos Españas muy diferentes, la que nos quiere vender el gobierno, la de todo va a mejor, ¿pero para quien? La de estamos saliendo de la crisis, ¿pero quien? La de la marca España, ¿pero cual? Y así un sinfín de preguntas que demuestran que este gobierno o miente a conciencia o está fuera de la realidad ciudadana… Luego está la otra, la del paro, la del empleo precario, la de la miseria, el hambre, la pobreza y los déficits de servicios, la del abandono de las ayudas a los dependientes, la de los recortes, de los desahucios, de las menguantes becas, del abandono de la investigación, etc.

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Ya no se trata de un problema de izquierda y derecha política, de nacionalismos de uno u otro signo, la comparativa horizontal ha llevado a la vertical. Ahora se trata de una pugna entre los de arriba y los de abajo, los que tienen el poder y el dominio del dinero y los que no lo tienen, los ricos y los pobres, los de la clase política dominante y  los incautos votantes de a pie, la eterna guerra entre el poder y el pueblo oprimido y sometido. No importa que estés en Cataluña, en Madrid, País Vasco, Galicia, Andalucía o cualquier otro punto de España. El enemigo es intangible, movido por los hilos de Bruselas, al amparo de grupos económicos que defienden el neoliberalismo como medio de hacer crecer la economía (de ellos, por supuesto) a través de sus acólitos nacionales, que cada vez demuestran más claramente a quien sirven y cuales son sus verdaderos intereses.
 
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Se mantiene una democracia teórica, pero secuestrada. Si te callas todo irá bien, pero si hablas se te demoniza y criminaliza, incluso, pueden sancionarte por manifestarte si te descuidas. Vota su programa, pero luego harán lo que mejor vean. Se escudaran en los otros, en las herencias, en que la cosa está peor de lo imaginado, lo que demostrará que son incompetentes hasta para comprender y valorar la situación. ¿Cómo puede el PP decir que la cosa está peor de lo previsto y echarle toda la culpa a los otros, cuando ellos gobernaban en la mayoría de comunidades autónomas? ¿Es que no sabían las deudas que tenían ellos mismos en sus gobiernos regionales? Tal vez la cosa sea tan simple como establecer una estrategia para llegar al gobierno, aunque sea dopándose con dineros ilegales, y una vez instaurados allí hacer de su capa un sayo al amparo de la filosofía poco democrática que el voto es por cuatro años, cuando, realmente, el voto es por un programa a cumplimentar en la legislatura. Si un partido no lleva a cabo el programa votado incurrirá en fraude electoral...¿no crees?

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El  objetivo de estas marchas, según los organizadores, es criticar la situación límite de "emergencia social" en la que se encuentra gran parte de la población española como resultado de las "políticas de recorte" que está poniendo en marcha el Gobierno, "al dictado de la Troika". ¿Os parece de poca enjundia el asunto?

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La superación de la crisis tiene varias opciones, pero básicamente hay dos enfoques ideológicos: que la economía pivote alrededor de la empresa, lo que llevaría a que las personas estuvieran a su  servicio y caer en un sistema de semiesclavitud tipo India, China, etc.; o que lo haga en torno a las personas, con lo que la empresa solo tiene sentido si lo que produce es un bien social y está al servicio de la ciudadanía. O sea,  ¿qué es lo importante, la persona o el dinero? ¿Ha de estar la persona al servicio del dinero o el dinero al servicio de la persona? Eso no le interesa que se plantee a los gobiernos de nuestra querida Europa, ya que ellos, desde la fundación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, que es la madre del cotarro, dieron preferencia a las cuestiones económicas sobre las sociales, lo que se acentuó con el tiempo y, más aún con la globalización, donde los Estados son chantajeados con deslocalizaciones de fábricas y empresas y con la deuda pública que generan. El tema es complejo y no quiero seguir incidiendo en ello, y si lo hiciera me definiría como Keynesiano. Eso sí, la política es imprescindible para gobernar un país y nos hemos de implicar en ello si queremos soluciones justas. Claro que los de arriba procuraran engatusarnos para que no veamos la realidad, provocar nuestras pasiones y emociones para obnubilar nuestra razón, manipular para mal informarnos y crear una opinión popular que les sea afín.
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 Qué bien les vino al gobierno los otros dos acontecimientos de este fin de semana. El Madrid-Barça hizo su función alienante despistando a la ciudadanía de la importancia que tenía la Marcha por la Dignidad. Luego la muerte de Suarez saturó los medios de comunicación conjurando las imágenes e informaciones sobre la manifestación. En el fondo tienen suerte… ¿verdad?



Es obvio
Bueno, lo dejo aquí, que hoy, tras mi ausencia, me he pasado. Eso sí, al fin y al cabo, todo lo que digo, no deja de ser una percepción personal que puede ser o no compartida por los demás. En la democracia está bien que cada cual diga lo que piensa para que los otros puedan conocer diversos puntos de vista. Luego, que cada cual saque sus propias conclusiones. Yo cada día creo más en el humanismo como el único “ismo” que vale la pena defender sin caer en la intransigencia.

martes, 11 de marzo de 2014

¿Tú tienes techo?




La Banca siempre gana, hasta cuando pierde...
Hoy, como casi cada día, ha vuelto a pedirnos dinero la señora trastornada. Sí, se acerca y demanda algo, luego, si no le das, se va con indiferencia pero de forma alocada. Después, el pobre hombre de raza negra que se cobija en el hueco que dejó Bankia en la puerta de su cerrado local, seguía apático, como ido, pensando en sus cosas, triste e inexpresivo. Más allá una chica rumana demandaba limosna a la puerta del supermercado. El esquizofrénico habitual, seguía con su retahíla inescrutable, con su verbo extraño que no sabes si es otro idioma o algo de su propia invención, con su especial tocado de semblanza indú. Había más gente desahuciada por la vida, gente sin techo y sin recursos, gente que nació  o acabó en la nada. Pablo, el amigo que tomaba la cerveza conmigo, me dijo: ¿Has visto lo seria y triste que parece la gente que va por la calle? Es cierto, no se veía a nadie con una sonrisa en la cara, salvo alguna que hablaba sola, o mejor dicho, que lo hacía por esos inventos telefónicos que te permiten contactar con la gente e ir hablando por la vía pública, como si estuvieras desvariando.

El pobre siempre pierde, hasta que esto cambie...
Yo, que ando leyendo el libro de Jesús Carrasco, titulado “Intemperie”, que tiene, lo que vulgarmente se dice, mandanga, sufrí un cortocircuito mental. La lastimosa vida de miseria del chiquillo y el pastor, las injusticias del alguacil, las maldades de los otros seres humanos que los rodean, me habían parecido una fantasía, un recurso del escritor para hacer el drama más intenso y captar la atención del lector. Pero, si miraba en derredor tenía ante mis ojos esa misma desgracia, esa misma injusticia que se inventa el autor de la novela. Estos sujetos, que yo andaba viendo, no vivían en un campo desierto, con escasa agua y ropa, rodeados de cabras, a caballo de un burro y con un perro servil a su lado, aunque existía una gran similitud entre las vivencias de los novelados y las de los sujetos reales que me rodeaban.

Dejé el libro y empecé a pensar. La vergüenza de pertenecer a ese mundo injusto afloró en mi pensamiento. Yo era parte de los privilegiados por la suerte. Digo por la suerte porque nunca me faltó trabajo y, por ende, el pan, el agua, la ropa y el cobijo. Viví una vida dentro del sistema, al que serví y en el que me entronqué para bien y para mal. Colaboré en la creación de injusticias, si bien fue inconscientemente, y no luché lo suficiente para proteger a mis semejantes, a los que fueron cayendo en desgracia, de los actos injustos que les llevaron a la miseria.

Es verdad… ¿Para qué sirve un Estado, un país, una patria, una sociedad donde todos pagamos los impuestos y elegimos a los políticos y gobernantes para que creen leyes justas y nos gobiernen con equidad? ¿De qué sirve una sociedad si no es para garantizar a sus componentes que, cuando las cosas les vayan mal, a ellos no les faltará lo básico para su subsistencia? ¿Habrá que recurrir a la caridad, que no deja de ser un acto de poder y soberbia de quien tiene, al otorgarle las migajas de su mesa al otro? ¿Ayuda la caridad a perpetuar la injusticia con su acción paliativa y limpiadora de las conciencias de los que tienen algo? ¿No sería más justo y razonable luchar por garantizar el derecho a la vida digna de todo ser nacido que integre esa sociedad? Y en todo caso, ¿qué es la vida digna? ¿Dónde están los límites que definen hasta dónde y cuanto se ha de ayudar el indefenso y marginado?

Son muchas preguntas, y más que surgen en cuanto uno se mete en el lógico razonamiento de la vida. El hombre primitivo no tenía tierra propia, ni agua, ni nada, solo recursos para procurar su sustento. La tierra le daba el fruto, el agua manaba de las fuentes, los árboles les proporcionaban leña, y cobijo las cuevas, cuando no las chozas. Luego llegó la evolución que tiene mucho que ver con la codicia y el poder, con el dominio de la tierra por parte de unos cuantos y el sometimiento de los otros por medio del control de esos recursos que antes le permitían sobrevivir.  Y esa es la historia, amigos. Lo que la naturaleza le otorga al ser humano libremente, acaba siendo dominado por unos y, mediante la coacción del poder de la fuerza, desheredan a los otros.

La tierra ya tiene dueño, los frutos de la misma están dominados al ser propiedad particular, el agua no está accesible en las ciudades en su sentido amplio pues la controla EMASA, las chozas no se pueden fabricar en el entorno urbano pues toda vivienda ha de someterse a las condiciones establecidas, por tanto, los sujetos sin techo están condenados a no tener casa, ni agua, ni alimento, ni los servicios elementales de higiene y salubridad.  En todo caso, se les puede dar una limosna, un lavado de cara y cuerpo en un albergue, que deberán dejar en un tiempo delimitado, el suficiente para lavar nuestra conciencias social.

Mientras se vuelca toda la energía en evitar que la banca se hunda, que la economía se caiga, buscando que las empresas ganen dinero para crear empleo, aunque sea precario (mejor dicho, todo se hace para caer en el abismo y hacer que la gente, antes de estar sin techo, se someta a la precariedad laboral mientras se llenan los bolsillos las grandes empresas). El mundo que era del hombre, del ser humano y de todas las especies que lo pueblan, ya es de ellos. Solo tienes derecho a vivir dignamente si les sirves a ellos, si te sometes a las condiciones de mercado que ellos imponen… es el neoliberalismo. El Estado ha dejado de ser un ente protector y garantizador de los derechos del hombre y de su vida digan, para someterse a los intereses de los grupos de poder. Nosotros, si fuéramos valientes, deberíamos dejar la caridad, que institucionaliza la pobreza, y salir a dar bocados y desenmascarar a esos tiranos que nos pretenden arrinconar como esclavos de un mañana cargado de injusticia.

Pero claro, ellos necesitan los pobres. Los pobres son el ejemplo, el contrabalanceo, de cómo acabarás si no te sometes. Los ricos, que surgen como por encanto en un mundo de oportunidades al estilo americano, es la otra parte de la balanza… a ello podrás llegar si eres “bueno” y cumples con las reglas de la competencia que, por otro lado, se basa en la codicia y avaricia extraída de los más bajos instintos del ser humano. No ha de importarte si, en el camino, tienes que pisar a tus semejantes, si has de pasar por encima de su cadáver. Al fin y al cabo quien no tiene el valor de luchar no merece vivir… Sentencia guerrera, anclada en el espíritu más beligerante de la historia, con la que se fue forjando el poder y las diferencias sociales.

Tal vez por eso, cuando la gente necesita los escenarios corruptos, fraude y mafia para enriquecerse, también necesita el contrapeso de la miseria a la vista, para justificar su impresentable conducta como forma de huída heroica de la debacle, de la pobreza y el fracaso. ¡Sálvese el que pueda! Exclamación muy propia de la insolidaridad de los seres humanos, que centran sus actitudes en el egoísmo conservador de sus privilegios y su poder.

Por tanto, mi buen amigo pobretón, marginado y miserable, no vengas a fastidiar la pacífica vida del opulento, pues acabará descalificándote como incapaz e inútil, que se ha buscado su destino por su mala cabeza o su ineptitud para afrontar la vida. En el fondo, al amparo de esta educación competitiva que nos van troquelando con la tele y sus monsergas, con la competitividad desbordante, con el estrés y el influjo insensible a la idiosincrasia de cada cual, es normal que surjan sujetos inconmovibles y déspotas, insolidarios, fríos e inhumanos, que ante tu presencia se crezcan y se sientan superiores, pues el gradiente que hay entre tu pobreza y su opulencia es más tonificante para ellos mientras más grande sea.

¿Qué mundo estamos creando para nuestros hijos? Antes, hasta el más desalmado  sujeto empresario tenía su corazoncito, su conciencia y su límite, ya que su prestigio y aceptación social se basaba en sus conductas de bondad caritativa que buscaba la limpieza de su alma y el reconocimiento de los demás. Ahora, las empresas no tienen alma, no están sujetas a parámetros de bondad y aceptación por parte de los demás, no son sujetos tangibles a los que se les pueda imputar malas artes. Son frías y calculadoras, su valor se mide en beneficios económicos y no en valor social. Los hombres se esconden detrás de las sociedades para ejecutar sus malévolos objetivos. El banco desfalca y siguen los sujetos responsables y desfalcadores atrincherados tras su muro. No han ejecutado el crimen las personas, sino la sociedad anónima. Mientras hunden la economía, roban al ciudadano, explotan al empleado de a pie y se aprovechan de los incautos impositores, sus magnates y directivos siguen cobrando sueldos inconmensurables, dietas, pensiones vitalicias, etc.

Es fácil hacerse rico si estás donde has de estar, si vienes de donde has de venir, si bailas inteligentemente la danza que ellos marcan… Pero si eres de una abstracción baja, si no eres sumiso, si tienes escrúpulos y conciencia social, si tus valores frenan sus intereses, entonces amigo, estás perdido, tu límite es claro y el techo de la losa que te colocarán encima será un obstáculo insalvable.  

¿Qué habrán hecho las personas que hoy observé para merecer lo que tienen? Con esa duda subí a casa, con ella me puse a escribir y con ella sigo… Aunque ahora tengo más claro que este mundo es cada vez más injusto y que los políticos y gobiernos no están para servir al ciudadano, a las personas, sino a los intereses del gran capital, de los suyos, los que les dan el dinero, los corrompen, los compran y les hacen que traicionen a su pueblo. Ellos prometan una cosa y luego hacen otra echando la culpa a los demás para salvar el pellejo y seguir gobernando, para no perder votos… “La culpa es de Zapatero…” famosa frase que pasará a los anales de la historia, como podría haber sido: La culpa fue del chachachá. Qué más da, si lo importante es poner la culpa en el tejado de otro y que el pueblo bobo se lo trague…

11 M. In memoriam


Monumento a las victimas en la estación de Atocha (Madrid)
Hoy se cumplen 10 años del fatídico día en que murieron 191 ciudadanos españoles víctimas del más cruel de los atentados terrorista de nuestra historia reciente (ver). Yo solo quiero dejar constancia del hecho para que la memoria no permita el olvido de tan execrable acto.

No puedo olvidar la sensación que  me produjo la noticia. Fue una mezcla entre ira, desazón, indignación, estupor, incomprensión, confusión, incredulidad, vergüenza humana, etc. Un acto injustificable bajo ningún concepto. Cuando empezaron a decir que había sido ETA, he de reconocer que me sentí profundamente dolido al pensar que unos sujetos de mi misma cultura, de mis mismos principios occidentales, educados bajo el credo religioso y social que compartimos en el mundo occidental y democrático, pudieran haber llegado a enloquecer a semejante nivel. No comprendía cómo podíamos haber generado sujetos que fueran capaces de matar indiscriminadamente por una idea. No justifico causar la muerte a un semejante bajo ningún concepto, pero en este mundo de locura siempre se alabó la heroicidad de quien es capaz de matar por ideales y eso me apenaba, pues yo creo en la palabra como arma o instrumento de confrontación de ideas y no en los fusiles y las bombas.

Me resultaba extraño que, tras la experiencia del atentado de Hipercor de Barcelona, con 21 personas fallecidas, ETA hubiera cometido el mismo error. Ellos deberían saber que su apoyo en la sociedad vasca tenía unas líneas rojas que habían sido traspasadas y que, si volvían a pasarlas les reportaría una desvinculación de la base popular del pueblo vasco, una pérdida de popularidad en cierto sector de sus bases. No, ETA no podía haber sido. A las 11 de la mañana se lo comenté a una compañera. No me encajaba en absoluto una acción así por parte de ETA en esos momentos. No porque no tuvieran determinados miembros la frialdad de hacerlo, sino porque no le era rentable estratégicamente.

Por la tarde, sostuve la misma tesis delante de una vecina esposa de un exguardia civil, que juraba y perjuraba que había sido ETA. Le argumenté que el hecho no se ajustaba a las normas de actuación de ETA, pues ellos, siendo unos criminales, sabían que podían producir hasta cierto daño y que, pasado ese daño, les era contraproducente ante la conciencia de los apoyos sociales de la ciudadanía vasca más beligerante, por lo que solían avisar para causar daño material, pero no víctimas, al menos en esos momentos. O sea, no tenían la rentabilidad que les interesaba. En mi caso, veía mucho más claro la mano del integrismo islamista. El caso del 11-S con las Torres Gemelas de Nueva York, donde dejaron de manifiesto su desprecio a la vida del infiel, su capacidad dañina y destructiva, su motivación para matar indiscriminadamente a seres humanos indefensos e inocentes, era un aval incuestionable que garantizaba la imputación de la autoría a estos sujetos irracionales y alienados.

Luego, mientras las víctimas y sus familiares sufrían la desesperación y el dolor, cuando no la muerte, el juego de los intereses políticos dejó claro que el ciudadano le importa un bledo a determinados colectivos del poder. Lo importante eran las elecciones que se celebraban dentro de tres días y había que neutralizar los efectos negativos del atentado, a la par que sacar un máximo provecho de los hechos. Si era ETA se presentaba un excelente momento para demonizar el independentismo vasco y dejar contra las cuerdas a la asociación terrorista, pues el crimen les descalificaba, les convertía en inhumanos, en bestias salvajes que han perdido la dignidad y se han convertido en alimañas ponzoñosas que no tienen alma humana, valores, ni principios que les permita justificar su existencia. Su execrable crimen dejaba claro que todos debíamos unirnos para aniquilar semejante amenaza, especialmente sus valedores vascos, apoyando, con nuestros voto, a quienes se habían identificado como adalides de la lucha contra ETA. Su base social, que la tenía, debía abandonarlos salvo ser considerados cómplices de semejante barbarie. Estoy convencido de que ningún vasco bien nacido apoyaría a alguien que mata indiscriminadamente a trabajadores y trabajadoras que acuden pacífica, e inocentemente, a su puesto de trabajo. No, no hay ideología o posición que valide un acto semejante, tan criminal y alevoso, que vea un enemigo en la persona que responsablemente acude a su trabajo.

Por otro lado, si era Al-Qaeda, se levantaría un debate social donde, tras la foto de las Azores, se podría interpretar que la histriónica aparición de nuestro presidente nos habría colocado en el punto de mira de los terroristas. Por tanto, la gente podría interpretar una causa-efecto no deseado para el gobierno del PP, que tenía unas excelentes perspectivas de alzarse con la victoria electoral en ese momento. Ello llevaría a dar el voto a la oposición y negárselo al PP por la nefasta gestión de la crisis de Irak y su alianza con Busch y su agresión injustificable.

Pero, una vez más, hay otras alimañas o carroñeros que se nutren de la desgracia. Aflora el cultivo de la confusión, de las hipótesis indocumentadas y tendenciosas, de los protagonismos personales de histriónicos comentaristas y analistas políticos y sociales, que llevan a teorías conspiratorias, a teóricos inductores que no andaban en desiertos ni en montañas… Intentos de sembrar el desconcierto y levantar la sospecha irracional, sobre el papel jugado por el partido contrario como agente conspirador que favoreció el hecho, cuando no como inductor, dejan en evidencia la calaña de quien es capaz de recurrir a esa ceremonia de la confusión para obtener renta política.

La verdad estaba velada. La sospecha de engaño era patente y la sociedad española, que no es tonta, andaba con la mosca detrás de la oreja. Una vez más, determinados políticos juegan a la ceremonia de la confusión, como decía. Se dan instrucciones incompresibles para potenciar la idea de que ha sido ETA y se pasa, casi de soslayo, por la hipótesis islamista. La convicción de que el PP mentía en su propio beneficio, de que ocultaba la verdad por interés de partido, sobrevoló el escenario y perdieron las elecciones. No obstante, el PP, siguió erre que erre con la teoría conspiratoria incluso una vez juzgados y condenados los autores de la masacre. No hay cosa más lamentable que un partido que no es capaz de asumir sus responsabilidades y contar y admitir la verdad de los hechos, aunque no le beneficie.

Luego vinieron los enfrentamientos y las divergencias entre las asociaciones de víctimas, que nos fueron dejando un amargo sabor de boca, como si en lugar de defender a las propias víctimas, en algunos casos, anduvieran defendiendo a los posicionamientos políticos de partidos afines y su propio protagonismo. En este país, al final, acaba uno observando que cuando se crea una organización con determinados objetivos altruistas, se puede acabar derivando en el mantenimiento de la estructura en beneficio de los sujetos que la dominan.

El tiempo, que todo lo cura, o lo sedimenta para analizarlo mejor sin excesiva emotividad que condicione el análisis, acaba poniendo las cosas en su sitio. El PP ya no habla de conspiración, de ETA como autora, de la conexión ETA-Al-Qaeda, no desautoriza a los jueces que dictaminaron la autoría del integrismo islamista. Tal vez sea porque ahora está en el poder, que es lo que pretendía entonces, sostenerlo y no perderlo. Al fin y al cabo todo se remite a eso: LO IMPORTANTE ES EL PODER.


Yo aprovecho para hacer mi reflexión y dejar constancia del dolor que me produjo aquel acto salvaje. Para, desde el recuerdo,  homenajear a las víctimas y sus familiares, a madre, como Pilar Manjón y otras muchas, y padres que sufrieron la amputación de su familia llevándose a un miembro de la misma. Detesto a quien en nombre de su dios se permite asesinar a las criaturas que ese mismo dios ha creado, como si le estuviera enmendando la plana. No creo en esos dioses, pero me gustaría que existieran para que, cuando llegara ese juicio final, les pidieran responsabilidades a esos criminales que en su nombre se permiten matar a esos seres que ese dios, como digo, les otorgó la vida. No habrá vírgenes esperando al héroe triunfador que se inmola, sino demonios de conciencia que le arrastrarán al averno. No es bueno corregir a dios, es mejor dejar que él tome sus decisiones y no interferirlas. 

sábado, 8 de marzo de 2014

Homenaje a la mujer

A todas las mujeres de este mundo y en especial a mi madre, mi mujer, mi hija y mi nieta.

Hoy, día de la mujer trabajadora, este es mi homenaje a todas las mujeres y especialmente a las que rodean mi vida y nutren mi alma...

Tal vez debería explicar algo el sentido de mi poema, aunque no parece tener duda:


Mi madre es la tierra que me dio la vida, que me nutrió y alimentó desde su propio vientre, que me cuidó y tuteló en mi crecimiento.

Mi mujer es el agua que regó mi vida como se riega la era de la huerta para que crezca la hortaliza, el producto común que son nuestros hijos.

Mi hija es mi vida, una proyección de mis genes hacia la trascendencia al mañana, mi yo trascendente.

Mi nieta es mi alma en la vejez, que me recuerda la sencillez, la inocencia y limpieza de espíritu del niño, como ejemplo para terminar mis días en el inmediato mañana.

Cuatro mujeres que marcan mi tránsito por este mundo...

martes, 4 de marzo de 2014

A Baños de la Encina (Jaén)


Vista del castillo de Baños de la Encina
El domingo, cuando dejaba Baños, tras el II Recital Sierra Morena Poesía, no pude olvidarme de sus monumentos. Visité el Cristo de los Llanos y el imponente castillo. Entonces pensé, qué mejor cosa que dedicarle un poema a la villa que nos había cobijado, durante el fin de semana, con tanto cariño y afecto, además de un pequeño reportaje sobre la villa con las fotos que hice. Este es el poema:
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Suave manto de gélida lluvia
tamizado por la brisa vespertina
cubre con su danza y con su ritmo
la ladera del castillo.

La torre altanera
reta insidiosa al horizonte
y Baños queda a cubierto, 
escondido, 
tras la imponente fortaleza
cargada de recuerdos.

Lugar donde se dieron las pasiones
los deseos de guerreros inconfesos
que quisieron dominar los olivares
desde tiempos de tartesios.

Murallas preñadas 
por la sangre de adalides
derramada en mil batallas,
historia y corazón de un pueblo
que fragua su presente
bebiendo del ayer
forjando su mañana de futuro cierto.

Ya no es un guerrero baluarte 
sino un reclamo fraternal
que ofrece sus entrañas 
como encuentro de poetas.

Un lugar apacible y sosegado
un campo de cultivo 
del amor y del afecto.

La semilla de amistad
plantada en este encuentro
dará fruto mañana
llevando a la poseía a su buen puerto.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Baños de la Encina, 2/3/2014

Este es el reportaje fotográfico: