martes, 27 de noviembre de 2012

100.000 visitas

Añadir leyenda

Acaban de rebasarse las 100.000 visitas a mi blog desde cuando empecé el registro de visitantes el 1 de junio de 2009. En algo más de tres años se ha producido ese importante número de visitas y, también, se han visitado más de 136.000 páginas. En la actualidad el promedio de vistas diarias supera las 100.

Quiero mostrar mi agradecimiento a los 213 seguidores y a todos los amigos y amigas que me han honrado con esas visitas y con sus comentarios siempre argumentados y respetuosos, lo que me ha permitido no tener que establecer ningún tipo de control previo sobre los mismos, como suele suceder en bastantes blogs.

De alguna forma esto me estimula para seguir escribiendo y compartiendo mi forma de pensar y ver las cosas del entorno que nos rodea y nos sigue condicionando en el devenir de la vida. Gracias por vuestra participación con tantas opiniones que me han permitido aprender y conformar una mejor opinión sobre los temas tratados.

lunes, 26 de noviembre de 2012

El conflicto eterno


Existen en vuestro mundo un sinfín de lugares donde la semilla de la violencia se sigue cultivando. Tenemos más o menos conciencia de ello en función de la importancia que tenga ese territorio, de lo mediáticos que sean y de los intereses que se jueguen en esa tierra. No nos importa demasiado lo que pueda pasar en Etiopía, Somalia o en el sufrimiento de las tribus amazónicas acosadas por el expansionismo económico que nos sustenta, por poner algunos ejemplos. Pero cuando el conflicto se da entre sujetos afines a nuestra cultura e intereses económicos, no cabe el olvido, sino el posicionamiento.  Se puede invadir Irak, Afganistan, etc. o manipular y apoyar movimientos sociales que se ajusten a los intereses del grupo dominante de occidente, derrocando gobiernos de no menos dudosa legitimidad que otros alabados y aceptados como demócratas.

Europa y EE. UU. no pueden evadirse de la responsabilidad sobre las causas que generaron los conflictos. El proceso de colonización impositiva en el mundo subdesarrollado que se dio en los pasados siglos y la consiguiente descolonización, fraguó fronteras y Estados que no responden a la realdad social y cultural de los pueblo, sembrando el odio y la contienda de forma incontestable. Hitus y Tutsis en Ruanda con su sanguinaria guerra civil, las hostilidades del Cuerno de África y nuestra propia experiencia en el caso del Sahara, demuestra que la sangre sigue siendo derramada en conflictos irresolutos a lo largo del planeta.

Pero hay un lugar especialmente significativo por su valor histórico, su potencial humano y los intereses religiosos, culturales, económicos y estratégicos. Me refiero a Palestina. Ya, desde tiempo inmemorial, queda plasmado en la Biblia la eterna confrontación entre un pueblo prepotente y megalómano, que se definió el pueblo elegido por Dios, guiado por su divina mano en la confrontación con su vecindad, que se siente autorizado y avalado por esa divinidad, inventada en sus sagradas escrituras, para hacer de su capa un sayo y actuar con la mayor crueldad contra sus enemigos rompiendo la equidad en su propia ley del Talión. Ojo por ojo y diente por diente, como aparece en la Biblia: Éxodo 21:23-25, en Levítico 24:18-20 y en Deuteronomio 19:21.

Por otro lado existe otro pueblo, el musulmán, que no se anda a la zaga en cuestiones del empleo de la violencia para imponer sus intereses, su fe y su cultura, cuando aflora el integrismo. Para más inri aparece una decisión más o menos arbitraria en el proceso de descolonización de la zona por parte de los ingleses y de la ONU, que acaba con descontento general, con guerras y un conflicto continuo entre el reciente Estado de Israel y los habitantes palestinos de ancestral ascendencia en la zona. El flujo migratorio judío se consolida y empieza una marginación de la población autóctona y una consolidación del Estado israelí apoyado por la sucia conciencia occidental ante el tremendo holocausto perpetrado durante la II Guerra Mundial con abominables crímenes sobre el pueblo judío.

Israel se convierte en un Estado floreciente, con sólida economía, un pueblo beligerante y con un objetivo claro de consolidación nacional, que no iba a permitir ser exterminado por los países vecinos, para lo que cuenta con la importante ayuda de los EE. UU. A partir de ese momento el conflicto judeo-palestino se convierte una confrontación donde todo vale, desde el terror integrista del islamismo palestino, hasta el terrorismo de Estado practicado por el propio Israel. La gran diferencia está en los recursos de cada parte, mientras Israel es un Estado poderoso, bien armado y solvente, palestina es un complejo rebelde e insumiso al expansionismo israelí, que reivindica su derecho a la tierra que les vio nacer, desde una mayor pobreza e inferioridad.

Ese eterno conflicto sigue latente y periódicamente surge un nuevo foco de fuego abrasador que llena de muerte y destrucción la zona. Habría que ver quiénes son más hijos de su madre, si los israelitas de piñón fijo me buscan imponer su expansionismo sionista o los seguidores de Hamás con su tendencia a la inmolación reivindicativa. Lo ciertos es que están en una lucha desigual, de recursos dispares, donde la sangre palestina brota en una proporción de 100 a 1 ante la confrontación violenta y la destrucción de sus bienes, casas y ciudades de Gaza, que es muy superior a la capacidad que tienen para lesionar intereses de Israel.

Hay en los dos bandos gente de buena voluntad, pacífica y que busca la convivencia respetuosa desde la divergencia, pero mientras los integrismo anden al timón, con un gobierno israelí que entiende el diente por diente como diente por toda la dentadura del enemigo, capaz de aplastar con misiles, no solo a los responsables, sino al entorno, sembrando el terror, el miedo  y la miseria entre los palestinos; a la par está Hamás dispuesto a sacrificar a un pueblo en actos de pura simbología reivindicativa, puesto que la mayoría de sus misiles ya son interceptados en el aire por el ejército israelí y el daño que puedan ocasionar al pueblo judío acaba multiplicándose por cien cuando aflora la venganza de los otros sobre la ciudadanía palestina.

Sigo reflexionando sobre ese conflicto enquistado “per secula seculorum” que nos continua mostrando la parte más negativa de los seres humanos, con el odio, asesinatos, terrorismo, la venganza, la soberbia megalómana, el mesianismo trasnochado y un sinfín de variables que provocan la repugnancia en las mentes pacíficas y justas que pretenden una solución estable y definitiva a tanta injusticia y confrontación. Me causa especial preocupación el sufrimiento infantil, donde cada misil, cada muerte, se convierte en semillero de odio para seguir en esa espiral de violencia. Las lágrimas y el llanto conducen directamente a la ira, a la frustración y el rencor que seguirá sustentando el conflicto. Son los más débiles, más desprotegidos y vulnerables, donde la miseria sigue haciendo de las suyas en el caso palestino. Israel cuenta con más de 30.000 dólares de renta per cápita y la zona palestina con apenas 1000. Está claro que conviven un David y un Goliat que no se dejará tumbar de una pedrada, sino que aplastará al apedreador con sus bombas. Ese es el peligro que tiene lanzar una piedra o un misil a un enemigo tan poderoso y avalado por el papá americano.

Tal vez un poema sirva para dar más énfasis a todo esto:


Vientos de odio arreciando
entre pueblos que la historia
los siguió siempre enfrentando.

Las piedras siguen volando
como si David buscara
derrotar a Goliat
de una certera pedrada.

Y ese joven casi imberbe
con su onda pertrechada
busca tumbar a un gigante
que le agrede con sus armas.

¿Qué pueden hacer las piedras
contra tanques y sus balas?
¿Cómo puede este chiquillo
luchar con sus amenazas
contra tropas entrenadas?
¿Cómo se entiendo hoy en día
que un ejército judío
dispare indiscriminado
a todo un pueblo y sus casas?
Y con toque de cinismo
justifican sus hazañas:
Son daños colaterales
que causan sus amenazas
y sin poderlo evitar
se convierten en matanzas.

Son semen de terroristas
a eliminar con las armas
para que al final aprendan
que a Israel no le rematan
que Dios nos tiene otorgada
esta nuestra Tierra Santa.

Y se recuerda a Josué
con su sanguinaria hazaña
arrasando Jericó
con violencia inusitada
obedeciendo principios
que Yavé le inoculara
y de este Dios vengativo
de crueldad insospechada
encontramos en la Biblia
un sinfín de sus andanzas
con anatemas de muerte
de destrucción y bravatas
aniquilando enemigos
a palos y cuchilladas
hasta hacer de Palestina
una tierra sometida
al dominio de su raza.

Y aquí, mirando el pasado,
integrismo que atenaza,
se acaba perdiendo todo,
quedando sin esperanza
para buscar soluciones
a tanta y tanta matanza
con Hamás encabritado,
Israel sembrando el odio
obviando a la gente buena
que no se presta a su holganza
siguiendo en esa espiral
de terror y de amenaza
que hace que mueran un ciento
por cada infante judío
que muera en esa batalla.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

¿Dónde están los motivos para estar contento?


Ya son varios los amigos y amigas que me han preguntado por mi ausencia en el blog, por qué no escribo, acusándome de apatía, desinterés e indolencia. Pueden que tengan razón, paso una mala racha donde me invade una sensación de nimiedad vital que me lleva a estar tremendamente disgustado con el mundo. No suelo ver la tele salvo excepciones puntuales. Me asquean los impresentables contenidos del mundo de la farándula y las salsas rosas de las narices con presentadoras/es impresentables, cotillas invasoras de intimidades que buscan la distracción de un pueblo sumido en un estado catatónico, letárgico, ante el tobogán que nos conduce a la miseria social. No soporto a los políticos y comentaristas prepotentes  que quieren sembrar opinión ex cátedra,  como si ellos fueran los guías de occidente, las estrellas fugaces que nos lleven al futuro deslumbrante. No leo la prensa sectaria y partidista, manipuladora y cerril que solo busca arrimar el ascua a la sardina de su dueño y señor, del capital que la compró y la sostiene para su propio beneficio, creando opinión pública desde la mediocridad y la sumisión al sistema, empeñándose en presentarlo sin alternativa a una política de gobierno que nos lleva  a la desgracia social, que consolida el capital como la base y motor del progreso material y deja al verdadero progreso, el social y político, el desarrollo personal, en una cuneta dominada por el paro, el hambre y la miseria humana… Y para estar a La Vanguardia, ABCs no veo  La Razón que justifique El Mundo y El país en donde estamos… y eso duele (permítaseme un toque de humor con esta composición). Duele en el alma sentir la sinrazón manipulante que no entiende de vida humana, sino de salidas florales a una banca maldita y chantajista que nos lleva a la ruina a todos para enriquecerse ellos desde la deshumanización y la gélida frialdad de cifras y letras impagadas.

Mientras el mundo político, atrapado en su indolencia, chantajeado y vendido, sometido a extraños intereses subterráneos, jugando con su bien y nuestro mal, se limita a darle salida a la crisis en la línea que le marcan aquellos que la produjeron. Sorprende la situación de unos políticos que no cumplen lo que dicen, por lo que se  les votó, sino que llevan su programa oculto para servir a su señor, al dinero, para servirse de él y garantizar su mañana y el de los suyos, para ejercer el nepotismo en su familia y partido.

Es Estado, que debió concebirse como garante de la justicia social y guardián y gestor del bienestar y desarrollo de la ciudadanía, está siendo desmontado. Primero por los propios políticos en los que se ha perdido la fe, a los que se ha denostado y vilipendiado metiéndolos a todos en el mismo saco, anulando los posibles bienintencionados y de verdadera vocación política, de servicio a la ciudadanía. La corrupción generalizada los afecta a todos y pagan justos por pecadores. Segundo por el interés inquebrantable de las sociedades e intereses ocultos, que rigen el mundo desde bambalinas, que han globalizado la economía a nivel mundial, para poder campar a sus anchas sin tener que someterse a los caprichos legislativos de Estados a los que se pueden dejar en evidencia y noquearlos económicamente en cuanto no se ajusten y sometan a sus intereses. Lo sabemos, lo estamos sufriendo en nuestras propias carnes… fuga de capitales, fraude fiscal, deslocalización empresarial, globo inmobiliario, especulación con la prima de riesgo de las narices, recortes donde más duele; mientras el mundo político, servil a esos intereses ocultos se mantiene incólume a sus propias corrupciones, con sus grandes sueldos y prebendas… Pero no nos podemos olvidar de las empresas que muestran su poderío en la capacidad de decidir sobre si crean empleo o no y en qué condiciones. El chantaje del mercado laboral está servido y si no se bajan los salarios no hay empleo. Se ha creado la opinión que más vale un mal empleo que el desempleo, que mejor nos sometemos antes de ser despedidos, pues las leyes nos han abandonado a nuestra suerte ante la arbitrariedad del contratante.

Se ha perdido la gran filosofía que justifica la existencia de los Estados, que debería  ser el punto donde pivotara toda política económica y social, consistente en la sumisión de todos los intereses al bien común, a los intereses sumos del conjunto de la ciudadanía, a un sistema sostenible en el tiempo, donde el mercado, la empresa, producción de bienes, etc. estuviera al servicio del ciudadano y no al revés. No podemos ser esclavos del dinero cuando el dinero debería estar al servicio del ser humano. El Estado tiene su justificación en la gestión social de todos los medios de producción, en la normalización y legislación que establezca cauces de desarrollo justos donde prevalezca el ser humano sobre cualquier otra consideración. Hoy, por desgracia, asistimos a todo lo contrario, un Estado deshumanizado, con intereses de grupo ocultos, con maledicencia y engaño, donde el poder en la sobra mueve los hilos de las decisiones y la engañifa para buscar el enriquecimiento de las grandes empresas abandonando a su suerte a trabajadores y pequeños y medianos empresarios. No sigo por este camino, pues me llevaría al oscuro abismo que se nos presenta si no cambian las cosas.

No, no estoy contento. No es de mi agrado esta dinámica en la que estamos metidos, donde la globalización nos atrapa en las manos de las multinacionales y del capital, del mundo de las finanzas y el dinero como valor de primera magnitud, dejando a un lado la solidaridad, el equilibrio, la justicia social, la equidad… Ya no se nos desahucia de la casa, sino de la vida digna, de la calidez humana. Ya no se trata de ver pasar al funcionario del juzgado y la policía que nos echen a la calle de nuestra propia vivienda, sino de marginarnos de la vida misma, de los derechos humanos y constitucionales…  Derecho a la vivienda, a la salud, a la educación y, como digo, a la vida digna.

¿Dónde están los motivos para estar contento? 


jueves, 8 de noviembre de 2012

Llueve

Imagen tomada de Internet

Hoy llueve y, cuando llueve, me gusta oír esa música celestial que me provoca paz interior. Hoy, además, me ha incitado a escribir este poema que comparto con vosotros


Llueve

La lluvia fuente de vida
son lágrimas de consuelo
que riega la sementera
e impregnan la tierra entera
aliada con el cielo.

Con ese dulce candor
tamborilea en la ventana
entregando a la mañana
el cariz de su dulzor.

La música celestial 
se orquesta con los tejados
con las calles y azoteas
y mientras repiquetea
su mágica melodía
va sembrando la armonía
junto a mi paz interior.

¡Cómo me gusta escuchar 
tan hermosa sinfonía!
¡Cómo me gusta olvidar
displaceres de la vida
la hipocresía y la mentira
que nos sigue rodeando
mientras nos vamos creando
cada cual su propia vía!.

Ya sé que el agua me evade
que es la madre de la vida
que Gaia no nos olvida
y que el inhóspito otoño
es promesa de un mañana
de floridas primaveras
de soñados renaceres 
a otras vidas venideras
de bellos amaneceres.

El éxtasis que provoca
su infinita sinfonía
fusión de naturaleza
que suena a monotonía
de incomparable belleza
siembra mi alma de armonía.