domingo, 23 de septiembre de 2012

Zeitgeist o el espíritu de los tiempos

Planteamiento actual 

Hace algún tiempo, en el blog, ya extinto, Grito de lobos, publiqué una entrada sobre el Zeitgeist que sigue estando de rabiosa actualidad. Hoy quiero publicarla aquí para aquellos que no la conocieran y poder hacerles partícipes de esa reflexión seria que me propuse.

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La palabra Zeitgeist, es una expresión que proviene del alemán “zeit”, que significa “tiempo” y de “geist”, que equivale a “espíritu”. Se refiere, específicamente al clima intelectual y cultural dominante de una época. Recabando en Internet, me apoyo en algunas definiciones y apreciaciones, que encontré y que comparto, en el siguiente párrafo. 

En este sentido, “es un término que se refiere a los caracteres distintivos de las personas que se extienden en una o más generaciones posteriores que, a pesar de las diferencias de edad y el entorno socio-económico, una visión global prevalece para ese particular período de la progresión socio-cultural. Zeitgeist es la experiencia de un clima cultural dominante que define, particularmente en el pensamiento hegeliano, una era en la progresión dialéctica de una persona o el mundo entero. El espíritu de naciones individuales representa un segmento del Espíritu Mundial del que emerge un espíritu universal ilimitado”. 

Ese espíritu, que lo forman las posiciones, idearios, creencias, voluntades, principios, actitudes y conductas que prevalecen en los sujetos de una sociedad, es el que conforma el conglomerado o la argamasa que sustenta el sistema social y su proyección de futuro. Por ende, el control y manejo del mismo es de gran valor para predecir y reconducir a las sociedades hacia los objetivos previstos. 

Pero hay algunos otros aspectos que me gustaría resaltar. Bajo mi opinión, existe una escala de gradación que va desde el grupo de la familia, a la comunidad, la nación o el estado, hasta llegar a uno mayor, de componente mundial o universal, que abarca a todos los seres humanos. No es más que la aplicación de la teoría sistemática, donde el gran sistema lo forma el cosmos, el universo amplio, mientras que lo demás no deja de ser subsistema, en mayor o menor nivel, de otros sistemas superiores que lo entrelazan todo. 

Si somos coherentes, deberíamos establecer prioridades para sostener y mantener el sistema superior, que es el que nos garantiza la supervivencia de los otros subsistemas que lo integran. Estos nos llevaría a identificar cuales son los intereses comunes que comparten los distintos subsistemas para hacerlo prevalecer sobre cualquier otro interés de grupo inferior. Pero la realidad es que hay un juego de poder, donde se procuran beneficios para el poderoso, sin considerar lo lesivo de sus actos para los otros grupos que forman los subsistemas. 

En cierto sentido, nuestra sociedad y cultura se desarrolló desde esta miopía. Encapsulados en los principios, creencias e ideologías del grupo, se procuró bogar contra viento y marea hasta hacer prevalecer los intereses de grupo sobre los generales. No importa que el mundo se vaya a la mierda si yo saco beneficio y me salvo, aunque sea de momento y en esta generación. Claro, todo ello tiene relación con el acumulo de poder y la capacidad de decisión.

Hay algo que es una constante en nuestra cultura, como ya he comentado, el que cada grupo sostenga y mantenga la prevalencia de sus intereses sin considerar los generales, los de la sociedad, los de la humanidad en su conjunto. Han obviado los intereses transversales, o sea, aquellos que afectan al conjunto de la sociedad en sentido universal, para defender los de su aldea, perseverando en la línea egoísta y miope de su grupo. Ese ha sido el espíritu de los tiempos, el Zeitgeis, que se ha cultivado desde el poder clásico y tradicional de nuestra sociedad y estados. Lo curioso es que, sabedores, como decía antes, de la necesidad de controlar y dirigir el tránsito de ese espíritu de los tiempos, se ha ido imponiendo un sistema de comunicación, educación y manipulación de la gente para dominar y orientar ese proceso hacia los intereses del grupo dominante. Es decir, cultivar el Zeitgeist que le interesa al poder.

El peso de la masa popular es inmenso, por lo que es imprescindible buscar su adhesión mediante la creación de principios y valores que les convenza, por una u otra forma (de ello habría mucho que hablar) para dejar en manos de unos cuantos el poder de decisión. Para ello contamos con el proceso de socialización mediante el cual se establece un sistema de aprendizaje de los principios y valores que priman en esa sociedad, como qué es el bien y el mal, la moral, ética y conductas aceptables y reprobables o rechazables. Esta es una de la cuestiones que justifican la oposición de determinados grupos de poder, como la propia formación desde la religión, a aceptar un sistema de formación que incluya la Educación para la Ciudadanía calificándola de adoctrinamiento, mientras ellos la han practicado desde tiempos inmemoriales. Es por tanto, el miedo a perder las riendas y el control del Zeitgeist lo que les lleva a esta oposición. 

Ahora se está librando uno de los combates más importantes de la historia. Un combate para establecer y gestionar un Zeitgeist que beneficie a cada grupo en litigio y/o a sus aliados, en contraposición a otra línea de concepción universal que aglomera todo lo que integra el sistema de vida del planeta. Hay grandes grupos identificados e identificables, como son las religiones, el capitalismo, los estados, las ideologías políticas, los propios políticos, etc… Todos ellos medran en beneficio de un sector, pero es poco habitual encontrar a grupos que objetiven el bien del ser humano en su globalidad, identificando los valores e intereses transversales que los unen. Más bien al contrario, manipulan, tergiversan y crean tendencias y opiniones para desligarnos de esa visión global. Para ello se visten de humanistas, defensores de derechos universales, de ONUs y demás, pero solo hay que ver como evolucionan los organismos internacionales para darse cuenta de que están al servicio del poder de las grandes potencias. 

Por tanto ese es el gran reto, bajo mi modesta opinión. Crear un movimiento tendente a modificar ese espíritu de los tiempos para orientarnos hacia una gobernanza de interés mundial, donde prevalezca el desarrollo de las personas sobre las cosas, el ser sobre el tener, el espíritu sobre la materia, puesto que la materia es un instrumento para facilitar el desarrollo del espíritu, o intelecto, que se sustenta en parámetros vitales de la vida animal como continente. El cuerpo es soporte de la actividad intelectual y para ello deben estar cubiertas sus necesidades básicas, de lo contrario su actividad primordial sería procurar el sustento para evitar la muerte, en detrimento del desarrollo intelectual. De eso saben muchos los que controlan los recursos para hacer posible la nutrición, pues si el sujeto se ha de dedicar a conseguir el sustento con dificultad, evitamos que su actividad se oriente al desarrollo de sus potencialidades como ser humano en evolución, dejándolos reducidos, de esta forma, a meros instrumentos de nuestros intereses como grupo dominante. 

Visto está que tenemos un sistema obsoleto. Que nuestros partidos políticos, nuestra democracia y los grupos de poder, a los que aludí anteriormente, no saben, pueden o quieren cambiar las cosas. Habrá que reconsiderar el papel de las religiones, de los estados, de los partidos políticos, de los propios políticos, del capitalismo, de la democracia, del sistema en sí mismo, hasta llevarlo a garantizar la cobertura de las necesidades básicas mínimas para la subsistencia del ser humano en todos y cada uno de los lugares de la tierra, solo por el hecho de vivir se tiene derecho a comer y disfrutar de lo que la tierra genera como madre nutriente. 

Por tanto, el ser humano, por definición, está en un proceso evolutivo, en una revolución continua, que le hace crecer y desarrollarse, para lo que necesita incluir, en ese espíritu de los tiempos, el concepto de cambio continuado para adaptarse al incremento del conocimiento y al desarrollo tecnológico, con objeto de hacerlo más grande y más sabio. 

Os propongo la creación de un Zeitgeist donde prevalezca y se garantice, como macro objetivo el alimento, la vivienda digna y cubrir todas las necesidades básicas de la ciudadanía, para darle a cada cual la oportunidad de ejercer su propio desarrollo intelectual. Potenciar un espíritu sustentado en la idea del ser humano, en su conjunto universal, como elemento central de la preocupación del sistema. Se ha de entender que el desarrollo no es tal si no es sostenido y sostenible, inmerso en un contexto que considere la naturaleza, el planeta y las especies que lo puebla; que el progreso no es tener más, sino ser más como sujeto humano, intelectual, pensante... Y por qué no, clarificar los conceptos de maldad y bondad, revertir el concepto de propiedad hasta dejarlo en aquello que cada cual sea capaz de producir desde sus propios medios sin sustraer el producto de los demás, y un etc. digno de debate, que dejo abierto…

jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Por qué no partiendo almendras?



Almendras
Hoy no quiero escribir sesudas reflexiones, profundos pensamientos que te atrapan y atenazan. Hoy no quiero escribir sobre las cosas “importantes” de la vida social, de la política o de la economía, de la injusticia y del atropello que sufrimos, de la iniquidad del ser humano, de su codicia, de la avaricia que nos oprime, de la maldad del egoísta que acaba pisoteando al semejante, de la perfidia del mentiroso que nos engatusa para arrimar el ascua a su sardina. No, ya hay otros que lo hacen mucho mejor que yo y abundantemente. Hoy quiero escribir sobre lo simple y llanamente humano, sobre las cosas nimias de la vida, sobre la belleza de la paz interior y el encuentro con las cosas triviales, esas que, con su simpleza, nos recuerdan lo poco que somos y, a la vez, lo mucho que nos acompaña.

Un contexto. Mi patio, la sombra entretejida de una parra amenazada por el otoño, un jazmín goteando sus flores y perfume, un entorno de verdes plantas que me miran intrigadas como a un desconocido. Colgadas de un alambre sábanas limpias, recién lavadas, retando al sol en un envite que busca su perfume a límpida fragancia. Todo amenizado por el canto de un pájaro al que no identifico, pero que me crea una sosegada sensación de paz interior.

Hoy he decidido volver a la esencia de la vida campestre y me propuse partir una amplia remesa de almendras, sacar sus exquisitas pipas y prepararlas para alimento. Me gusta el ajoblanco, la salsa de almendras, fritas, garrapiñadas, saladas o acompañando a la repostería; el turrón, polvorones y mantecados enriquecidos con ese preciado fruto. El arte culinario del mediterráneo, en todas sus orillas, está plagado de recetas con este ingrediente tan sabroso.

Mi vecina tuvo la brillante idea de regalarme una buena dosis de almendras cosechadas en las laderas y los llanos del entorno de mi pueblo. Son el fruto que prometen, en enero, esos almendros a los que he cantado poemas en más de una ocasión y que deleitan y embellecen el campo con su colorido. Paisaje bucólico que el mismo Abderramán III creó en su Medina Zahara para que su amada, con la floración, no echara de menos las nevadas cumbres de su Sierra Nevada. La almendra es el fruto de la muerte de una preciosa flor que anuncia la imparable primavera.

Pues bien, dispongo un banco metálico a modo de yunque,  una sillita infantil de recio olivo y asiento de anea, martillo y recipiente. Refugiado bajo la sobra de la parra, entre sábanas relucientes, arrullado por el canto de los pájaros y evadido del mundanal ruido entro en éxtasis y, siguiente con la pura mecánica del golpe y descascarille me doy al pensamiento, a la reflexión simple y mundana. No sé por qué Rodín no puso a su pensador a partir almendras, creo que hubiera tenido un pensamiento más constructivo, más positivo. La mente se libera de culpa cuando estás ejerciendo una actividad productiva que no te atenaza y te permite rentabilizar el tiempo material, a la par que va dilucidando un pensamiento, una idea, una reflexión paralela que completa la producción del material cuerpo con la espiritualidad o el desarrollo mental.

Estando en ello pensé en mi hijo y nuera de viaje de novios en México, en los almendros en flor, en la sombra protectora, en que tenía que compartir con mis amigos blogueros la experiencia; en el propio Mendel al ver dos pipas en una misma almendra y en la génesis humana y de la propia naturaleza; en la música que calma el espíritu y la simpleza de las cosas bellas de la vida, en la mecánica metódica de Taylor y sus sistemas productivos, en Charlot y sus Tiempos Modernos. Y luego apareció mi infancia y sus recuerdos, un patio con higuera, una gran piedra y un martillo agarrado con fuerza por una frágil mano de niño que se empeña en descascarillar almendra a base de golpes imperfectos que acaban rompiendo, cuando no destrozando, las pipas o los infantiles dedos. También me viene a la memoria la imagen de mi suegro ejerciendo el mismo proceso que yo hacía…

Me acordé de la exquisitez del ajo blanco y todos los manjares que la almendra me aportaba… y, cómo no, de las plantaciones de almendros floridos… Entonces empaticé con el hombre del campo. Con esa filosofía ancestral que puebla el Mediterráneo y su gente. Con esos Sénecas rurales que sentencian, desde la experiencia y la tradición, con total certeza y asertividad, dándole sopas con honda a muchos catedráticos. Y comprendí a mi pueblo. A ese pueblo marginal que fue labrando su saber desde la nada para hacerse catedrático de vida, para ejercer de filósofo vital en conjunción con la naturaleza que le envuelve, para fusionarse con la tierra en un todo majestuoso suprahumano que está muy por encima de banqueros y políticos de codicias excesivas y avaricias desmesuradas. Su ilusión es una buena cosecha, que el campo le dé el fruto de su trabajo en justo equilibrio entre lo hecho y lo deseado…

Sabedor de sus limitaciones, ve con desprecio al usurero, al mezquino que le priva de más bienes para enriquecerse sin mesura, y sigue manteniendo la fe en un mesías que le ayude a sacudir el yugo, a ser más, a liberarse del desprecio del pudiente y poderoso que le atenaza su vida. El desencanto con el político y con el sistema es evidente. Una vez más se siente pueblo marginado y explotado, sometido, oprimido y estrujado por gentes, de no sabe que entidad, que le succionan la esencia de la propia vida.

Toda esta vivencia se va fraguando en torno a una actividad mecánica como es partir almendras… tal vez el hecho signifique el cierre de un proceso de vida fructífera, que partió de la floración del almendro para desembocar en el puro alimento que nos da su fruto. El pensar, al fin y al cabo, no deja de ser un proceso similar, florece una idea, que se fragua mediante la reflexión, para dar como fruto un pensamiento estructurado. Sí, tal vez, Rodín debió esculpir su pensador partiendo almendras…

Flor de almendro

sábado, 15 de septiembre de 2012

Se casó mi hijo


Los novios
Hace más de 10 días que no aparezco por aquí, que tengo olvidado el blog y no cuelgo nada nuevo. El hecho es que durante este tiempo me he sentido absorbido por un hecho trascendente en la familia, como es la boda de mi hijo. Ya se sabe la cantidad de tiempo y atención que requiere un fasto de esta magnitud y lo atrapado que queda uno en el proceso. Por suerte y gracias al trabajo del conjunto familiar de ambos contrayentes todo fue un éxito y se desarrolló el evento como estaba previsto.

Quiero agradecer a todos los asistentes su compañía y el haber compartido con nosotros un acto tan emotivo, tanto en la ceremonia religiosa (aunque ya sabéis los que me seguís que la cuestión religiosa me es indiferente, si bien lo cortés no quita lo valiente), como en la recepción y el banquete nupcial que celebramos en Antequera, en la Finca Eslava; un bonito lugar cargado de tipismo andaluz y buen servicio. Hago especial agradecimiento y mención de aquellos que se desplazaron de lugares lejanos para asistir a la boda, como Frank y Eva que viajaron desde Pensilvania (EE.UU.) exclusivamente para ello, Richard y Conchita (también de Pensilvania) que estando de vacaciones en Galicia vinieron a acompañarnos y a deleitarnos con el arte fotográfico de Richard, a Luis y a Beatrice que viajaron desde Italia; a todos los que se desplazaron de distintos lugares de España como Barcelona, León, Palencia, Madrid, Sevilla, Granada, etc. les muestro nuestro personal agradecimiento.

Fin de la ceremonia
Por otro lado, hubo sorpresas, con reconocimiento en un discurso a la par y regalo de los novios a sus padres y hermanos donde corrió alguna que otra lagrimilla. También les sorprendimos a ellos con una proyección de un montaje audiovisual con fotos de la vida de ambos desde su más tierna infancia hasta la misma boda.

Ahora, Loli y yo, andamos temiéndole al síndrome del nido vacío, pues ha coincidido la marcha del hijo con la incorporación a la guardería de la nieta que cuidábamos desde pequeña. O sea, nos hemos quedado solos, acompañados de los dos gatos, al menos, y con tiempo sobrado hasta reconducirlo a actividades que nos satisfagan en este estadio casi final…

Mis nietos
Lo cierto es (ya sabéis que no me puedo detraer a esas reflexiones mías de calado psicólogico y vivencial) que se nos presenta un nuevo escenario al que habrá que acoplarse, redefiniendo actividades, roles y formas de vivir la vida más acorde con estas nuevas circunstancias. Esperemos tener la suficiente inteligencia para sellar el contrato tácito al que aludí en alguna ocasión, como elemento de innovación y evolución de la relación de pareja.

Mis hijos
Los ciclos vitales son imparables. Ya se sabe, la infancia, la pubertad, la juventud, la adultez, la madurez, la tercera edad, la senectud… pueden ser fases definitorias del tránsito por la vida. Luego está los eventos o hechos que pudieran establecer los límites o fronteras entre cada uno, de una forma aproximada. En este caso, la boda, puede ser uno de ellos saltando de la juventud dependiente a la adultez independiente y responsable. Luego esta el marcharse de casa la hijos, que deja el hogar familiar en precario, emocionalmente hablando, afrontando la gestión del nido vacío. Claro que para irse de caso no es necesario casarse sino asumir la independencia real o imaginaria, pues muchos no acaban de cortar el cordón umbilical y se acoplan muy frecuentemente en la casa paterna manteniendo la propiedad de su área de uso y disfrute… o sea, que se van pero no se van del todo.

Loli y yo con nuestro hijo
Pero esto de contraer matrimonio y largarse a vivir en la propia vivienda tiene su impacto. Siéndome indiferente que haya o no burocracia civil o religiosa por el medio, sí es cierto que, a nivel subconsciente, se crea, por lo general, un estado mental más consistente de nueva familia independiente de las familias nucleares de procedencia, estableciendo un antes y un después mediante la escenificación del fasto en cuestión.

Con nuestros hijos, nietos y yerno
En fin, mi deseo es que mi hijo y mi nuera, sabiendo que proceden de dos microculturas familiares diferentes, sean capaces de fusionarlas, ya que hay muchas similitudes, y dar vida a otra propia donde se desenvuelva una relación fructífera y duradera capaz de crear y formar a sus hijos en principios y valores compartidos, evitando conflicto irresolubles y gestionando la convivencia con la inteligencia suficiente para llegar siempre a buen puerta, encontrando el nexo del amor como un garante de que cada uno podrá desarrollarse en todas sus potencialidades con el mutuo apoyo. Respetar los proyectos individuales de vida y hacerlos confluir en paralelo, para caminar codo con codo, es lo deseable en una relación verdadera y perdurable… Al menos ese es mi deseo para ellos y para todo aquel que comience el complejo camino del matrimonio.

BRINDO POR LA FELICIDAD DE ANTONIO Y CRISTINA…

martes, 4 de septiembre de 2012

Esperpéntica actuación de Esperanza Aguirre.



Hoy me ha sorprendido, una vez más, la forma, el tono y estilo de la Presidenta de la Comunidad de Madrid en su actuación ante los medios de comunicación que estaban en el centro de control del incendio en Valdemaqueda. Cuando ve uno estas cosas se le tambalean aún más, si cabe, la fe y la confianza en el mundo político y más en concreto en la ideología de esta señora, que deja mucho que desear para acercarse a la concepción democrática, pues la democracia no es elegir mediante votos, sino una forma y una ética de conducta con y hacia los demás, sobre todo con aquellos que garantizan la información o la transmiten a la ciudadanía.

Creo, sinceramente, que un político debería tener siempre una actuación clara, permeable, trasparente, sin temor a que en ese momento hubiera algún medio de comunicación que diera fe de lo que estaba haciendo. Ahora, tras la pitada en la inauguración del curso académico den la Universidad Complutense de Madrid, parece que andan huyendo del pueblo para no ser abucheados, en lugar de interesarse por la verdadera causa de ese abucheo y tomar las medidas para resolverla. La traición del político al programa presentado, la falta de confianza que ello ha generado, el deterioro imparable que se va produciendo en su prestigio y el cabreo general de la ciudadanía por sus prebendas ante la crisis y su insidiosa insistencia en que sea la clase popular, la ciudadanía menos pudiente, la que cargue con el mochuelo que crearon otros, sin perder ellos sus sobresueldos, sus pluriempleos, su ventajas y privilegios, es evidente.

Esta puede ser la agonía de la democracia, pero a la mayoría del mundo político en el poder le importa un bledo la democracia, si no, andaría dignificándose con conductas ejemplares, sembrando confianza y actuando con justicia, pero se andan vendiendo a la banca, al dinero y capital que va colocando, poco a poco, sus piezas en el juego de ajedrez que hay sobre la mesa, hasta conseguir dar jaque al rey (este rey no es el Borbón, sino la democracia popular). El mundo que nos preparan, a la americana, es una democracia falaz, donde el voto está manipulado por campañas especulativas y manipuladoras para conseguirlo y después hacer lo que le impongan las grandes empresas que le pagan las campañas.

Es un error de dimensiones considerables el asimilar el progreso a la producción, al derroche y el mercado desordenado de cosas y bienes que te atrapan en un mundo mercantil que nos lleva a vivir para trabajar si quieres comer y subsistir, cuando lo que debería ser en trabajar para vivir dignamente. No hay, o te dan, trabajo si no te sometes al vivir para trabajar y solo algunos privilegiados pueden trabajar para vivir.

Desde un punto de ética humana el trabajo debería servir para que el hombre se realizara, elevara su conocimiento y pudiera autorrealizarse en el desarrollo de sus potencialidades en función de esas capacidades singulares de cada cual. El trabajo, pues, sería un medio o vía por donde circular en el camino de la realización personal y no un ejercicio forzado y sometido a condiciones inhumanas donde se trabaja para conseguir el trozo de pan y las elementos básicos para sobrevivir y seguir produciendo. A ese objetivo debería estar enfocado el político y no al de consolidar un sistema injusto donde unos pocos explotan a unos muchísimos con el beneplácito de la ley que conforman los políticos que embaucan y engañan a la ciudadanía en general.

Pero volviendo de los cerros de Úbeda y yendo al asunto con el que inicié esta reflexión, cuando uno ve esto, acaba preguntándose: ¿Pero en manos de quien estamos? ¿Cómo puede ser un profesional de la política un sujeto que muestra su desafecto por los medios de comunicación que andan buscando la noticia para transmitirla? Sobre todo cuando lleva en su séquito al perrito faldero que le hará el reportaje a medida para seguir engatusando al personal. Esa es su prensa, la oficial, la amarilla, la que pueden manipular a través de sus obedientes siervos.

En fin, puede que tenga unos días aciagos, jejeje… ya se discute con el Rajoy sobre la excarcelación de Bolinaga, ya se cabrea con los medios de comunicación porque está allí, donde deben estar… Pero sus espías le siguen funcionando, se supone, pues no acudió a la apertura del curso en UCM evitándose el abucheo… alguien se lo diría.