jueves, 29 de abril de 2010

Qué mundo dejaremos a nuestros hijos… Qué hijos dejaremos a nuestro mundo…




Creedme amigos si me planteo esta cuestión en sentido bidireccional. Siempre se habla del mundo que le vamos a dejar a nuestros hijos, pero nunca de la cultura y la actitud que vamos a sembrar en ellos para conservar ese mundo. Del ejemplo que les vamos dando y de la responsabilidad y compromiso que debemos asumir en su formación para hacerlos responsables, racional y razonadamente, de la preservación del entorno.

Es cierto que cada generación se encuentra un mundo diferente, el mundo que fraguaron sus mayores con la argamasa y la materia transmitida del pasado inmediatamente anterior. Pero ese mundo heredado pasa a ser de ellos y, en función de su actitud y conducta, empieza a ser modificado bajo su influencia. El ajuste que se vaya haciendo, el enfoque de los objetivos y de la interacción con el medio, lo determinará. En esa herencia va incluida su cultura, los principios y valores que sustenta los comportamientos sociales, aquellos que define cuales son los aceptables y cuales no. Ahí podemos encontrarnos con la transmisión de conductas agresoras con el entorno, egoístas y miopes, faltas de respeto hacia la naturaleza, que nos nutre desde tiempo inmemorial. Es un proceso de modulado y modelado en el que nuestro ejemplo es básico para definir cuales serán los actuaciones de nuestros propios hijos en relación a su hábitat.

Nuestra generación, y hablo de los que estamos entorno a los sesenta años, recibió una herencia de posguerra, cargada de injusticias sociales, de dictados políticos y producto del triunfo de una ideología facistoide, de un integrismo religiosa del nacional-catolicismo, que primó sobre la concepción de soberanía popular. La patria la definían las fronteras y no la voluntad de los pueblos. Tuvimos el protagonismo en un periodo muy significativo, como fue la transición, la ruptura con el viejo régimen y la creación de un nuevo orden constitucional. Nuestros padres vivieron otro mundo de guerra civil, de guerra mundial y de confrontación, represión y sumisión según su militancia ideológica. Nosotros les dejamos a nuestros hijos el de las tecnologías, el de la comunicación y el intercambio de conocimientos, el de la globalización económica; pero también el de las grandes diferencias entre los países, el del desajuste social entre la riqueza y la pobreza o miseria, el de las injusticias potenciadas por el sistema capitalista, el de las agresiones al medio ambiente buscando el beneficio inmediato, el de la falta de respeto a la senectud y sus experiencia vital, el de la reverencia a lo material, el del deslumbre ante los avances tecnológicos… Ahora, desde la senectud, cuando el protagonismo es de ellos, solo podemos ver como fraguan su propio mundo. Nuestra responsabilidad o implicación en el futuro está en decadencia. Son ellos los actores. Depende de como los hayamos formado así será todo.

No obstante hay un elemento de especial significación, como es su potencial, que se acrecienta desde la comunicación y el conocimiento y que eleva el rango de libertad que pueden gozar los ciudadanos, siempre y cuando se desarrolle el libre albedrío y su capacidad de discernimiento desde lo racional y justo. Ese potencial es de ellos. Tienen los conocimientos y la capacitación para desarrollarlo, al menos en teoría. Es el valor de su era. A ver que hacen de él.

También hay algo muy importante a considerar, bajo mi punto de vista. Es el control de los instrumentos que van conformando al sujeto, que le forman y dan personalidad, principios y valores sociales, para que conviva en sociedad. Antes eran los padres, los maestros y el entorno inmediato el que tenía el protagonismo en esa formación. Ahora se han roto fronteras y son otros los medios que interfieren e intervienen en ello. Hay demasiadas cosas que se escapan a la intencionalidad formativa de los padres y de su control. No son ellos, ni la escuela, los que forman al sujeto. La televisión, la informática, Internet y ese amplio mundo virtual ha tomado un protagonismo inusitado. El modelo social resultante dependerá de la incidencia que esos medios tengan en la formación de los sujetos. Si esta sociedad se plantea el puro materialismo consumista, en contraposición al desarrollo de la esencia del sujeto de forma integral, y tiene los recursos para influir en la formación de los individuos, estamos perdidos, seremos pasto de ese consumismo, alienados e idiotizados; pero si transmitimos un espíritu crítico, cuya orientación esté en el desarrollo de las potencialidades humanas de nuestros hijos, donde la curiosidad por lo desconocido y el espíritu investigador prime, la cosa cambia. Habremos creado sujetos cualificados, con criterios propios, difícilmente alienables y capaces de saber distinguir entre lo importante y lo efímero o superfluo.

No olvidemos que el mundo es un sistema, donde la interacción entre todos y cada uno de sus elementos produce un proceso evolutivo, dinámico, de resultados imprevisibles, como respuesta a esa compleja interacción. El entorno está cargado de elementos y todos y cada uno de nosotros somos, también, otros elementos de protagonismo singular en cuanto a la incidencia en el entorno, por la potencialidad y capacidad intervencionista.

Concluyo, pues, que: “Preservemos la naturaleza, pero eduquemos a nuestros hijos para que la sostengan”. Tan importante es el mundo que damos a nuestros hijos, como los hijos que damos a nuestro mundo. ¿Estaremos creando Belenes Esteban o Eduardos Punset?
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miércoles, 28 de abril de 2010

Ocurrencia 17 (Cabalgando)


“Montado en el ayer, cabalgo en el presenta hacia el futuro. Según lo que haga hoy será mi cabalgadura del mañana”.

Somos lo que somos por lo que fuimos. A lo largo de la vida nos forjamos y, día a día, vamos conformando ese perfil personal que nos hace singulares. Bebemos de las fuentes que nos encontramos en el camino, digerimos los nutrientes que vamos descubriendo en el entorno y definimos y construimos el carro en el que circulamos. La libertad está en conducir el propio vehículo y no dejarse llevar por otros conductores a su antojo. Es la única forma de ser dueños, dentro de lo posible, de la propia vida y destino, de orientar y gestionar nuestro proyecto vida.

viernes, 23 de abril de 2010

Buscando la naturaleza.




Tras escribir el poema del post anterior, anduve por montes, valles y embalses de los alrededores de Málaga. Fue como ir a buscar y descubrir esa naturaleza primaveral que nos arrebata y permite disfrutar de las pequeñas cosas. Sobretodo porque, en la primavera, surge la vida con intensidad y esas pequeñas cosas toman protagonismo.

Entonces empiezas a tomar conciencia de la levedad del propio ser y de lo potente y vital que surge la naturaleza. Mísero de mí, que ando buscando en mi entorno los nutrientes para subsistir, mientras que la madre tierra aflora y ofrece todo un abanico de alimentos de vida, de conjunción de energías que hacen posible el desarrollo de todos los seres vivientes que la puebla.

Cuan pedante y prepotente soy que pienso ser el rey de la creación, cuando en realidad soy un elemento más de esa conjunción natural y ecológica de seres diversos que fraguan la belleza singular de la vida. Huyo de la ciudad, donde todo se ve desde el poder succionador urbanista y busco el equilibrio nutriente de la naturaleza. Intento percibir ese elemento energético que nos une y nos orienta hacia un desarrollo en armonía. Creo que el encuentro con la naturaleza debería ser un ejercicio obligado para todos. Tal vez nos percibiéramos con más realidad, con más humildad, y acabáramos rindiendo homenaje a quien nos alimenta y nos nutre desde tiempo inmemorial.

La eclosión primaveral te traslada a la vida y te abre el camino de la fantasía, del encuentro con un entorno de sinergias cargadas de vitalidad, promesas de futuro y simbiosis existenciales, que nos elevan al máximo grado de la espiritualidad natural del ser humano, desprendida de la manipulación y la imposición del orden establecido por grupos de poder, que no comprenden la esencia de la vida y esa simbiosis entre todo un mundo natural y ecológico, que nos hace más grandes e inmensos en la conjunción de las propias energías vitales de todos los seres vivos que cohabitan en el planeta.

Yo quiero haceros partícipes de esa introyección sincera, al amparo de los bosques y el entorno natural, donde he convivido y disfrutado. Para ello os ofrezco una serie de fotos en un slide donde se recogen parte de las 500 que hice durante estos tres días.

Nos ubicamos en una casa de la Confederación Hidroeléctrica del Sur, en el llamado pantano de El Chorro, en Ardales. En realidad son tres embalses que confluyen en el río Guadalhorce y que se alimentan del río Turón, Guadalteba y Guadalhorce. En estos días andan a rebosar, henchidos de agua y con su medio en plenitud primaveral. Flores silvestres por doquier, verdor natural y producto de la siembra, que te transforman y elevan arrebatándote al cotidiano y pernicioso estrés de la ciudad. Si a ello le añadimos el canto de los pájaros en celo, la brisa de abril entre los bosques y el perfume que emana de las flores, descubrimos en nuestro interior la esencia de la vida y desterramos maquiavélicas ideas, buscando la paz interior que lleva al sosiego. Entonces descubres que el único esfuerzo que vale la pena es el que te lleva a elevar tu espíritu hasta comprender esa simbiosis entre todo lo creado y que la existencia no tiene sentido si no es para vivirla en conjunción con un entorno que baila la misma danza de la vida que tú mismo.

Te ofrezco, para que puedas disfrutar vicariamente del viaje, fotos del entorno natural, de Campillos y Olvera, pueblos próximos que vale la pena conocer.








lunes, 19 de abril de 2010

Eclosión




La flor del almendro
atentó contra el invierno.
La brisa de la mar
infló la vela.
Y el barco de la vida
zarpó a la primavera.

El campo eclosionó
en suave manto
de silvestres flores,
que al viento danzando
fueron prodigando
cantaras de amores.

Montado en esencias
de flor de azahar
mi corazón cabalga a tu encuentro,
llevado en volandas por el viento,
canciones cantando
buscando y buscando
como enamorado
la flor de la vida
que traiga la dicha
que da la pasión.

Y tú, mi rosa de abril,
pétalos deshojas
llamando y mostrando el camino
que lleva hacia ti.


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jueves, 15 de abril de 2010

El alto valor social del tonto del pueblo.


¡Vaya titulito que me he inventado! Veréis, se cuenta una anécdota de un tonto que en el bar del pueblo le solían tomar el pelo y reírse de él. El caso es que le ofrecían dos monedas, una era de mayor tamaño, pero de menor valor. Él siempre cogía la mayor, aunque su valor fuera inferior, provocando la risa de la gente con su elección, que confirmaba su estulticia.

Un día un sujeto ajeno al pueblo que vio la escena le llamó aparte, intentando ayudarle, y le dijo: ¿Por qué no coges la otra que vale más, aunque sea más pequeña? El tonto le contestó: “Ya lo sé, pero en cuanto coja la otra dejarán de darme la posibilidad de elegir y no podré coger ninguna. Mientras coja esta se reirán pero me seguirá ofreciendo el coger una de ellas”. El visitante se quedó sorprendido y se percató de que los verdaderos tontos eran los que menospreciaban a aquel sujeto.

Recuerdo otra anécdota cuando andábamos implicados en la reforma psiquiátrica en Andalucía. Intentábamos reinsertar en la sociedad a los ingresados, que en muchos casos no eran más que débiles mentales. En la visita a una familia para que acogieran a un pariente, le dijo un compañero que el sujeto no era un paciente psiquiátrico, sino un débil mental o tonto y que era bueno que en todos los pueblos hubiera un tonto. El señor, como buen pueblerino era astuto, le respondió: “Sí, pero aquí ya tenemos al alcalde”. Es cierto que a una autoridad se le supone una capacidad intelectual y está sometido a la crítica de los demás de forma especial, hasta poder convertirse en chivo expiatorio. Mientras más alto esté el idiota, más elevaremos el listón de nuestra inteligencia.

En todos los pueblos suele existir un tonto. Tiene su función social, pero nadie lo valora como un verdadero servidor de la salud mental del pueblo. En este mundo siempre andamos con las comparaciones. Es el espejo donde nos vemos y nos valoramos. Es un sistema de valoración en relación a los demás. Recordemos que en el país de los ciegos el tuerto es el rey. O sea, según lo que haya a nuestro alrededor nos sentiremos de una u otra forma. Entre la gente bella soy feo, pero entre la gente fea soy guapo. Somos más altos según con quien nos comparemos, más gordos o más flacos, más listos o más tontos.

En mi pueblo hay un chico que vive feliz con su estulticia, todos cuentan anécdotas de él, haciendo reír sus ocurrencias al poner de manifiesto su idiotez. Lo curioso es que me he encontrado, en algún momento, riendo a otros que no le andan a la zaga en bajo nivel de inteligencia. Entonces he pensado cuan feliz se sentiría aquel pobre hombre que al compararse con el tonto del pueblo salía tan bien parado. El tonto del pueblo pone el baremo bajo para que cualquiera pueda sentirse importante, inteligente y cargado de valor. Pero eso no hace que sea más listo, ni incrementa su valor real, sino que en la comparación sale ganando.

En el fondo, amigos míos, es un sistema comparativo que se establece con el exterior, pero que se olvida de lo principal, de los valores internos y de las potencialidades de cada cual. La comparación intersujetos (con el exterior) es una forma de reconocimiento o valoración social, pero la importante es la intrasujeto (con el interior), aquella que nos hace ver nuestro rendimiento en función de nuestras potencialidades.

Yo les decía a mis hijos que un niño con inteligencia para sacar un 9 de nota y saca un 8 tiene menos valor que uno con capacidad para un 4 y saca un 5, aunque en la comparación el 8 sea muy superior al 5. A cada uno le es dado un potencial y su obligación es desarrollarse en función del mismo.

Por tanto, mira hacia el interior y ve cuanto vales. No te compares solamente con los de fuera, pues puede que al final el tonto de la moneda sea más inteligente que tú, aunque le ofrezca las dos piezas para que elija y lo dejes en evidencia.

Así pues, el tonto del pueblo tiene un alto valor social, como es hacer felices a los otros tontos que se ríen de él. Habría que meterlo en nómina o hacerlo funcionario del ayuntamiento… pero, claro, como diría el pueblerino de la anécdota, ya tenemos alcalde, jajaja…

martes, 13 de abril de 2010

Bienvenida a mi nieta

Muchos sabéis ya que he sido abuelo. Mi pequeña nieta, Carmen, nació el sábado pasado en Marbella. Este poema, en algunos aspectos poco pulido, está cargado de sentimiento y es mi bienvenida a este mundo, que intentamos mejorar muchos internautas. Pretende plasmar su propia vivencia del parto y el encuentro con la vida.
A Carmen
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En principio anduve flotando.
Era un mar de agua turbia
del que me salvaba un fino cordón
que me alimentaba
dejándome fuera de tanta amenaza.

Un día ,en que la presión era insostenible,
una fuerza bruta me empujaba afuera
como si quisiera echarme de casa.

Yo sin comprenderlo
fui arrojada en una atroz lucha
que con su violencia
me lanzó entre espasmos
a angostos caminos
que me aprisionaban.

Mientras, me apremiaban con voz insistente:
“Ve a buscarte fuera, mira dónde andas,
tú ya llevas dentro todas las varianzas.
Ahora, ese microcosmos,
has de contrastarlo con lo que vivieras
viajando en el mundo donde caminaras”.


La gente allá fuera me vapuleaba
y de mano en mano danzaba en volandas.
Una que me mira, otra que me habla,
las demás a coro mi belleza exclaman

Pero una señora, sobre su regazo, me acurruca el alma.
Su ritmo de vida, de su corazón, me dice que es ella
la que tanto tiempo su sangre me daba
para alimentarme igual que hace ahora.
Ofréceme el pecho que busco con ansia
y empiezo de nuevo a sentir su calma,
a unirme con ella en esa alianza de vida
que todas las madres con sus hijos fraguan.

Es su bienvenida, que me da esperanza
y justo a su lado mi padre me observa,
siembra la confianza en que todo vaya
como debe ser, dando garantías de buena crianza.
Descubro que ambos se miran y hablan
como reafirmando que ya me esperaban
para darle juntos, en complicidad,
sentido a mi vida en una familia que me deseaba.

Al fondo, detrás de mis padres,
observé otra gente que se me acercaba.
Son gente mayor, de húmedos ojos
que muy tiernamente me miran la cara.
Luego reconozco que son mis abuelos,
padres de mis padres, abuelos del alma
que ofrecen sin límite toda su ternura,
toda su esperanza.

Y entonces me digo:
Qué feliz me siento de nacer al mundo,
de poder contar con esta familia
que me espera ansiosa, que me da la cara
y que me promete llevarme en volandas
hasta ser mayor, hacia mi mañana.
Málaga, 10 de Abril de 2010

viernes, 9 de abril de 2010

La larga mano del caudillo


Siempre le vi saludar con la mano en alto, como amenazando con darte un cogotazo si te descarriabas, como advertencia para los que no compartían sus ideas. A la par, sus acólitos también la levantaban uniéndose, en coro intimidatorio, al dictador. La mano era su arma, no la palabra. La mano empuña pistolas, sables y artilugios amenazantes. La mano firma sentencias y órdenes a los lacayos y subordinados. La mano saludo a los fieles y adeptos que se congregan en la plaza para aclamarle. La mano da prebendas a los propios. Con la mano se ata, se deja todo atado y bien atado. La suya era una mano de hierro.

La palabra comunica ideas, posiciones y argumentos, intenta convencer, no matar. La palabra es el instrumento de la democracia, mientras que la mano armada, la de hierro, es el de la imposición y la violencia, el de la muerte. La mano tendida para abrazar a la otra abre el camino del diálogo.

Cuando la mano temblaba parkinsonianamente, aún firmó sentencias de muerte. Y cuando la parca le acechaba a los pies de la cama, retando a los artilugios médicos que le sostenían, reclamó la otra mano, la de Santa Teresa, la incorrupta, para ver si esa le podía echar una manita para esquivar a su hado, para evitar rendir cuentas de las atrocidades.

Él había tenido la garantía de la Santa Madre Iglesia, de sus jerarcas, aunque no de algunos fieles que ya le criticaban, ni de Tarancón y sus muchachos al que gritaban sus huestes: “Tarancón al paredón”; pero mejor no arriesgarse, pues la sangre derramada era mucha, los muertos en la cuneta demasiados y las torturas, tormentos y agravios al pueblo que pensaba diferente, eran incontables. Pero era caudillo por la gracia de Dios, al menos eso ponía en sus monedas, y había iniciado y completado triunfalmente su cruzada. También había realizado la obra magna para crear una basílica sublime, bajo tierra, para que ejerciera de pirámide faraónica. Además ello había permitido que se redimieran los perversos y malignos posesos del diablo que osaron enfrentarse a la reserva espiritual de occidente, al nacional-catolicismo, aquellos rojos y masones que tuvieron la suerte de poder lavar sus pecados con el trabajo sagrado de su construcción.

Pues esa mano, al parecer, lo dejó todo atado y bien atado. La ley de amnistía del 77, elaborada en un proceso de sumisión a sus herederos, amnistió a todos los que “omnihostiaron”, es decir a los que dieron hostias a todo el mundo, al amparo de su régimen. Por tanto, bloqueó la posibilidad de dar cuentas de los hechos, de los “presuntos” crímenes, que en su nombre y el de sus ideas se realizaron.

Lo dejó todo tan atado y bien atado que ahora, cuando un juez intenta iniciar una investigación contra presuntos actos criminales ejercidos por su régimen, a solicitud de las víctimas, se le acusan de prevaricación. Las normas internacionales de derechos humanos dicen claramente que el crimen de desaparición forzada NO prescribe y entorpecer su investigación es un delito, por tanto ninguna “Ley de Amnistía” puede contradecirlas. Para un profano ¿dónde está la prevaricación en este caso? Ahora resulta que el delito prioritario no está en la desaparición y muerte de las víctimas, sino el haber intentado investigarlas… ¡¡¡Dios, qué paradoja!!!

No comprendo muy bien lo que está pasando. No me cabe en la cabeza. No lo veo de sentido común. Me es incomprensible que a un juez se le pueda sentar en un banquillo por haber instruido, o iniciado la instrucción, un sumario para determinar si se ha cometido un delito, máxime cuando es a instancias de los afectados. ¿Es que esa no es la obligación de los jueces? ¿Cómo se puede extralimitar un juez por esta causa? Y, en todo caso, si se desprende que no le corresponde a él esa instrucción, que no es competente en esa materia, ¿no es lo razonable indicarle que lo deje y que sea otro juez el que lo lleve a efecto? ¿No lo ha dejado ya? ¿Dónde está el juez competente que le ha de suplir? ¿O es acaso que no hubo crímenes que esclarecer?

Una democracia que no reconoce la honorabilidad de quien luchó por ella, en una contienda fraticida, siendo aniquilado por el bando rebelde, no es una democracia. Es más, la convivencia que pretende no será posible si no se hace justicia con los afectados. Las heridas no se cerrarán mientras haya recordatorios en las cunetas, mientras el pueblo llano no de cristiana, o la que creyere, sepultura a sus muertos. El pasado es el pasado, lo prescrito prescribió, que yo lo dudo; pero la ética, la moral y el derecho de un pueblo no prescriben. Por tanto es obligación de los jueces, que pretenden la justicia, hacer justicia.

El juez Garzón está en entredicho por parte de un importante colectivo político, al haber instruido sumarios que afectan a influyentes esferas del poder. Ya no es los GAL, el terrorismo de ETA, los narcotraficantes, Pinochet, etc… No olvidemos que no instruyó diligencias contra el batallón Vascoespañol, la triple A y otros grupos de la guerra sucia que abonó el Estado. ¿Por qué no lo haría y sí con el GAL? El señor Rosón Pérez, ministro de Interior de 1980-82, y el señor Martín Villa de Gobernación con anterioridad, se fueron de rositas.

Pero ahora… ¡¡¡Se ha pasado!!! Ha entrado en el caso Gürtel tirando de la manta; ha puesto al descubierto las actuaciones corruptas y mangantes del PP, donde se juntan, diluidos entre su colectivo general, un grupo de descendientes ideológicos directos del régimen del Movimiento. Pero el colmo es que ha querido hurgar en el ayer para sacar a la luz los nombres de aquellos que siguen en el ostracismo de la historia, exhumar los restos de fusilados a pie de carreteras y caminos, de huesos entre olivares, y ponerlos en el sitio que les corresponde. Ha querido, a petición de las víctimas, saber quienes cometieron los delitos, quienes asesinaron, dónde, por qué y para qué.

Entonces, el general, ha levantado su mano y ha indicado a sus hijos ideológicos que acosen al juez y que muestren la trascendencia de su poder. No ha muerto, vive en la memoria de sus defensores y estos han cogido el relevo. Cuan difícil es pasar página cuando no se quiere reconocer la verdad de la historia. Cuando se niega la mayor y se escamotea la justicia. No podemos ni debemos dejar para nuestros descendientes esta falsa historia. Se ha de reescribir de nuevo con la verdad de los hechos.

Los descendientes ideológicos de los falangistas que llevaron las víctimas a la cuneta, aliados con unas manos que, paradójicamente, se hacen llamar blancas, no quieren que les laven las manos de sangre y prefieren que la historia les deje en el olvido, sucias las manos de coágulos ennegrecidos, escondidas a la espalda, para no mostrarlas. Pero que no se preocupen, de lo que se trata es de lavar las manos a través de la ley y dejar la conciencia tranquila. Los que hoy demandan al juez no asesinaron, pero si defienden a los asesinos se hacen sus cómplices. Y es que las ideologías también tienen conciencia.

Si bien la historia no es como nos la cuentan, puesto que el relato está mediatizado por los intereses del poder y de la interpretación del cronista, no podemos aceptarla desvestida de verdad objetiva. La memoria histórica debe ser una reivindicación de todo español que se precie, de todo aquel que quiera comprender lo que pasó para que no vuelva a suceder. Tolero y soporto que hagan santos en la iglesia a sus “mártires”, que hayan alabado y dado honores a sujeto de dudosa catadura, cuando no de conocida y demostrada maldad, durante cuarenta años. Pero a cambio, pienso que es de justicia reconocer que los otros españoles, que lucharon por la democracia y la república, eran gente de bien, honorables y honrados ciudadanos y ciudadanas que lucharon por sus ideales y, por tanto, son merecedores de honores, tanto o más que los del otro bando a los que ya se les ha realzado.

Por tanto, esa larga mano debe ser anulada y dejar que el pasado no condicione el presente, que no manipule la realidad histórica. Las generaciones actuales deben conocer la historia para no repetirla, pero, a la vez, merecen que la actuación sensata de los tres poderes que conforman la democracia, les facilite el encuentro con esa verdad de nuestro pasado reciente. La memoria no se puede perder y menos la memoria histórica.

¿Tendrá la justicia el valor de afrontar definitivamente este problema, de darle una lectura constructiva y esclarecer la historia para cerrar las heridas definitivamente? Es un buen momento para ello, al amparo de las inquietudes del pueblo se pueda cauterizar la fístula del pasado. Con el golpe del 23F se cambió el ejercito, con este caso se debería cerrar la confrontación del 36.

Finalmente, este pequeño poema se lo ofrezco a las víctimas de mi pueblo y de toda España. La foto es la lápida de la sepultura que cerró la herida de Cuevas de San Marcos cuando sacaron a los fusilados de la fosa entre los olivos y los sepultaron en el cementerio. Aquí yacen 15 personas, una de ellas embarazada de siete meses, por lo que su feto también está. La historia de estas muertes merece ser contada y, en su honor, puede que la cuelgue en mi blog más adelante. Esta historia pone los pelos de punta y siembra la necesidad de comprenderse en lugar de enfrentarse.


No se pretende el conflicto

de nuevo entre las españas.

Se está buscando hoy día

que la memoria no caiga

en olvidos de la gente

que por España lucharan.


Que les sepulten con honra,

que reconozcan su talla,

que se curen la heridas

que la injusticia dejara.


Que la memoria que quede

sea la justa y la honrada

para que la historia diga

la verdad de esa batalla.

jueves, 1 de abril de 2010

Duelo de guitarra y banjo u otra forma de comunicarse.


Hoy descubrí que mi joven cerezo, por primera vez, florecía. Interrumpió la reflexión que os presento como una forma de reivindicar la primavera, que es sinónimo de encuentro y vida. No puedo menos que dejar su foto aquí para que adorne este otro encuentro que os relato. La eclosión de su flor la comparo con esta otra eclosión de emociones que os expongo. Gracias cerezo por hacerme llegar la primavera y la vida de la mano maternal de la naturaleza.

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Hace algunos días cayó en mis manos, bueno en mi ordenador, este video que os acompaño. Al parecer pertenece al filme “Deliverance” Amargo Pesadelo de 1972. Lo traigo a colación por lo que ha despertado en mí de reflexión. Me ha impresionado y llevado a meditar sobre la comunicación y el aislamiento de los seres humanos, sobre las vías de acercamiento entre las personas y sobre los diversos idiomas en los que podemos comunicarnos. Solo quiero compartir con vosotros mi reflexión, acertada o no, pero, al fin y al cabo, una forma de meditar sobre un asunto tan complejo.

El gran enigma del autismo, en cuyo tema no soy especialmente experto, radica en ese aislamiento que manifiesta el sujeto respecto a su mundo exterior. Parece como si no comprendiera lo que le rodea, o no le interesara. Como si rechazara el acercamiento a la gente, a sus vivencias y emociones y viviera la vida aisladamente, desde su interior. A veces pienso que es al sistema de relación lo que rechaza, que encuentra en la comunicación verbal la falsedad propia que a nosotros se nos escapa. La palabra meditada y manipulada transmite las ideas que nos interesan trasladar a los demás según nuestra propia conveniencia. El verbo es falaz en tanto vehiculiza nuestras propias contradicciones. ¿No podría ser que el autista, sabedor y descubridor de ello, rechace la mentira y la artificialidad de un sistema de comunicación donde se intenta neutralizar la comunicación no verbal? Es decir, aquella que encubre los verdaderos sentimientos y emociones… Somos políticamente correctos y decimos lo que quieren oír los demás para se aceptados en su grupo, para que se nos rechace: ¡Qué guapa estás hoy María! Cuando por dentro estamos diciendo: vaya peinado y ropaje que lleva la tipa esta…

No quiero entrar en el análisis de la comunicación verbal y no verbal. Me parece un tema suficientemente serio y amplio como para dedicarle un capítulo especial. Pero solo decir que la comunicación no verbal, intuida más claramente por nuestro subconsciente, es más importante que la verbal a efectos de impacto emocional y cognitivo. Es una vía de comunicación más válida y veraz, pues percibimos los mensajes sin la manipulación e interpretación aprendida del lenguaje. La no verbal es ancestral, la verbal adquirida según donde se viva. Por tanto, la primera es más sólida que la segunda en lo referente a la comunicación de emociones y sentimientos humanos. Podemos decir: ¡Qué bien habla este tipo, pero qué poco me gusta!

Dicho esto, creo que en el video se muestra cómo, mediante la música y su ritmo trepidante, se establece una vía de comunicación libre, sin manipulación ni tapujos, que elicita o despierta emociones comunes, que acerca a los protagonistas y a los espectadores abriéndoles una ventana para comprender y ver las emociones del autista. Mientras, el chico pierde su miedo a lo externo y descubre un mundo emocional común con los demás. Por tanto, la música, el juego, el mimo, el tacto, el olfato, etc. abren esa vía de comunicación no verbal que nos puede acercar al autista.

Una nota llama la atención y se inicia un juego, el de la repetición de los tonos musicales de la guitarra. En ese momento se va produciendo un acercamiento entre los dos músicos hasta confluir en una misma armonía, en una fusión que rompe la barrera del aislamiento autista. Fluyen las emociones, la sonrisa, el entendimiento y la alianza en un mismo objetivo. El acercamiento es evidente. Pero una vez rota la vía musical vuelve el autismo, el aislamiento y el rechazo a la comunicación.

Uno empieza, entonces, a comprender por qué la música genera tantas emociones. Aplaca las fieras, alegra la vida, crea ambientes románticos, relaja… y al final, los expertos, la incluyen como instrumento terapéutico. Será porque tiene el poder de crear ambientes sublimes para el espíritu, llegando a lo más profundo del ser por una vía incontrolada emocionalmente.

Por otro lado, el video me ha recordado a Encuentros en la tercera fase. Las notas musicales se convierten en idioma universal y cósmico, traspasan nuestra limitada inteligencia consciente y van más allá, hasta el infinito. En este caso, al final, cuando desaparece el vehículo transmisor de la música, vuelve el aislamiento. Por eso, amigo lector, pienso que el autista no rechaza el contacto emocional, sino la forma en que se realiza por nuestra cultura. Puede que el problema esté en la forma y no en el fondo. Dentro del autista no entramos con la palabra... tal vez lo hagamos con las conductas y las emociones, con sistemas de comunicación alternativos de componente atávico, como la expresión no verbal.

Pido disculpas a los expertos en el tema, por si cometí algún desliz interpretativo imperdonable, pero esto, al fin y al cabo, solo es una reflexión personal sobre lo que ha despertado en mí la visualización de este video y no una visión de experto en el tema del autismo.


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