viernes, 26 de febrero de 2010

De noble arte a oficio de la política. (Parte II) Por dónde andamos.


Con la caída del muro de Berlín y la desintegración de URSS se evidencia el triunfo de las tesis del llamado mundo capitalista. Su sistema de ordenación social se impone y el neoliberalismo que sustenta sus planteamientos se expande y afianza. Las constituciones de los países democráticos (occidentales) determinan las normas y leyes que rigen los estados garantizando el poder del libre mercado y, por ende, del dinero. En este proceso queda trabada, bajo mi punto de vista, la verdadera democracia, que implica equidad, justicia distributiva, igualdad y respeto al ser humano por encima de cualquier otra consideración, en contraposición a las desigualdades e injusticias que implica la carrera desenfrenada por el dinero y la riqueza material. En suma, la empresa al servicio del ciudadano y no el ciudadano al servicio de la empresa. El tipo de contrato social debe ser modificado y desarrollarse otro espíritu de los tiempos que sea más humanitario y menos centrado en lo material y en los beneficios empresariales.

Pero las alianzas económicas, ideológicas y militares han solidificado una dinámica perversa donde el ciudadano y los propios estados, quedan atrapados en políticas de claro beneficio empresarial, que es el que prevalece en el mundo económico occidental y el que se va implantando en la mayoría de los países del entorno, hasta diseñar el proceso de globalización, que pretende romper fronteras para movilizar el capital y el comercio, pero manteniendo las diferencias sociales y las leyes laborales de los países pobres, donde les es fácil la explotación de la mano de obra barata y de la infancia, con lo que se incrementan considerablemente sus beneficios. Ello hace relativamente sencillo la deslocalización empresarial y la negociación y/o amenaza a los gobiernos de los distintos países para conseguir beneficios fiscales, subvenciones, etc, en contrapartida a las inversiones que lleven a la creación de puestos de trabajo.

Por otro lado, afloran los “yuppies” (Jóvenes Universitarios Profesionales Independientes Ejecutivo) con un empuje basado en la búsqueda del éxito económico y empresarial, como instrumentos del capital y de la empresa para imponer una dinámica de desarrollo agresiva y de pocos escrúpulos. La moral y la ética económica y financiera se van al garete, si lo hubo alguna vez, y solo vale el éxito económico sin valorar las consecuencias humanas de la tropa que queda abatida en la campaña. La riqueza no mira a la pobreza, salvo para sentirse más poderosa y fuerte.

De aquellos polvos de los años 80 vienen estos lodos con los que los neoconservadores y los neoliberales, al unísono, defienden el mercado libre como única alternativa de desarrollo económico y crean la argamasa que lo sostiene en base a la codicia, la avaricia y la falta de ética y de compromiso social con el ciudadano, como se ha visto en la génesis y tratamiento de la crisis. Aborrecen el intervencionismo de los gobiernos alegando la capacidad autorreguladora de los mercados, pero no dicen que los mercados los manejan ellos y, jugando con su dinero, se permiten levantar o hundir las empresas que les interesan. El mundo empresarial ha sabido rodearse de gente competente en el manejo de la economía, la sociología, la política, la comunicación y todas aquellas artes y paradigmas que pudieran interesarles para consolidar su poder. Veamos:

La economía se maneja desde la especulación y la llamada ingeniería financiera, creando estructuras y entramados empresariales que, muchas veces, movilizan el dinero sin producir bienes o servicios, hasta enriquecerse sin trabajo productivo, sino con la astucia que provoca los movimientos bursátiles y de mercadeo empresarial. Si los principios que han movido a los grandes cerebros de la ingeniería financiera, se hubieran centrado en el desarrollo y el bienestar del ser humano y los estados hubieran jugado a la justicia social y a erradicar la miseria y el hambre de este jodido mundo, ya estaría todo resuelto. Pero el problema está en que los grandes gurús de la economía no sirven al ciudadano, sino a la empresa, a las multinacionales, a la banca, que son los encargados de gestionar los medios de producción.

Desde el punto de vista sociológico, han sabido determinar cuales son las motivaciones que tienen los sujetos para el consumo, para satisfacer sus necesidades básicas sin ir más allá, dónde están su miedos y sus debilidades, cómo crear sujetos alienados que se evadan de la realidad y la autoimplicación ante los problemas, dejando en el tejado ajeno la responsabilidad. Denles Cristianos Ronaldos, Mesis y grandes figuras del deporte competitivo y se proyectarán en ellos para satisfacer sus frustraciones del día a día. Han labrado el egoísmo y la codicia, la insolidaridad y el desafecto como valores sociales. El marketing lo han instrumentalizado como un elemento de maximización y minimización de aquello que les interesa reseñar para incrementar sus beneficios.

Pero sobretodo, han sabido adueñarse de los medios de comunicación. Compraron prensa, radio y televisión y establecieron estrategias y políticas de control y desarrollo de la opinión pública. Hablaron de libertad de expresión, pero ataron corto a los periodistas que ejercen en sus medios y les sometieron a su línea editorial, cuyo objetivo no es dar información veraz y aséptica para que el ciudadano informado pueda decidir y hacerse su propia opinión, sino crear opinión en su línea de intereses. Sabedores del poder de los medios y al amparo de la referida libertad de expresión, se permiten atropellos, programas alienantes que buscan el embrutecimiento y el desvío de la atención a cuestiones superfluas cuando les interesa. ¿Hasta qué punto toma primacía la problemática familiar de determinados sujetos o sujetas, sobre temas de calado social, político y económico? Ya no nos llama la atención que un político o política de tres al cuarto llame hijo de puta a otro, pues lo vemos normal cuando una histriónica de los llamados programas rosas grita: Yo mato, por mi hija mato!!!! y cosas por el estilo.

Los debates entre contertulios asépticos en teoría, periodistas ecuánimes, con capacidad de razonamiento y discernimiento probado, es un espectáculo bochornoso, de piñón fijo. No son modelos sosegados de debate, sino enfrentamientos atropellados, descalificantes y con encapsulamiento argumental. Entiendo que el debate entre políticos sea de confrontación de ideas y que el periodista no se pueda desprender de su posición política, pero por su propia ética profesional está obligado tener una visión menos partidista y más ecuánime, una visión analítica seria, de lo contrario empezaremos a pensar que sirve a su señor amo, que es la línea editorial de su periódico o medio de comunicación, o que es un inepto en el ejercicio del análisis racional del tema.

En resumen, los medios crean doctrina de forma interesada y ejercen el poder que emana del manejo de la información, de su gestión y dosificación, para provocar estados de opinión y tendencias en la línea de sus intereses, de los intereses de sus amos y señores. Son más amos los que más dinero tienen y por tanto los que pueden ejercer esa función manipuladora con mayor facilidad. EL PODER DE LOS MEDIOS está, mayoritariamente, al servicio del capital, de sus dueños. Qué suerte tengo de poder escribir aquí lo que pienso, aún sabiendo que muy poca gente lo leerá.

He dejado para el final el apartado del mundo de la política. En este sistema existe un político libre y otro atrapado. Qué barbaridad, podéis pensar… Me explico: La estructura de convivencia social está montada sobre el voto y sobre un sistema económico capitalista. La constitución no permite el cambio en el modo de gestión de recursos hacia un modelo socialista, como es evidente. Entonces el político de derechas, defensor del sistema capitalista o neoliberal, está más integrado, permitiéndole una mayor facilidad para desarrollar sus ideas, por lo que será apoyado por los medios y por los recursos de los dueños del dinero al considerarlo un defensor de sus propios intereses. Mientras tanto el político de izquierdas está jugando la partida en campo contrario, con unas normas que le atrapan e impiden desarrollar su propia política social, sujeto a la acometida de los medios si se desvía lo más mínimo. Es verdad que podrá clamar y promulgar su pensamiento, pero será clamar en el desierto, pues lo medios, mayoritariamente al servicio del sistema, le devolverán la cordura o caerá en el olvido o en la marginalidad de cuatro idealistas. El margen, pues, es pequeño. Juguemos a la alternancia, simulemos diversidad, pero el poder, como en la ruleta, lo tiene la banca… gana la banca!!!

Los partidos necesitan dinero para sus campañas y estructuras funcionales. La banca lo tiene y se lo concede si hay algo a cambio, y ese algo es seguir facilitando el engordamiento de la serpiente financiera. Están atrapados y, o se pliegan a los intereses del sistema, o los eliminan del mismo por una u otra vía, hasta dejarlos en la testimonialidad. ¡Pobre del político que sea enfilado por un medio de comunicación! Todos tenemos lados oscuros, solo es cuestión de sacarlos a la luz… ¿No es eso un chantaje?

Entonces me pregunto: ¿Dónde está el poder? ¿Si el poder es el gobierno de un país, la capacidad de tomar decisiones para resolver problemas y enfocar la soluciones hacia el bien común, quien ejerce el poder? Es cierto que los gobiernos deciden y legislan a través de los parlamentos. Pero si quieren que el progreso económico funcione tienen que reforzar las políticas que consoliden el sistema, y el sistema es capitalista. El capital crea los puestos de trabajo con las inversiones, la banca controla el flujo financiero y el estado ha de facilitar esas inversiones, allanado el camino para sus beneficios. Si se proponen y potencia políticas sociales que lleven a una distribución menos abusiva de los beneficios, las empresas se inhiben en su inversión y buscan mercados de trabajo más baratos, con mayor margen de ganancias.

Existe un supraestado, el de las multinacionales, que se anclan con su poder económico en todos los países que integran el sistema capitalista. Su poder es inmenso y puede ahogar o levantar la economía de un país a su antojo, reforzar o hacer tambalear las bolsas. Las reglas las ponen ellos y si no funcionan, todo se va al carajo. Los gobiernos les acompañan, con la cerviz inclinada, y se tienen que rendir a la evidencia. Véanse las políticas del FMI, del foro de Davos y de los bancos centrales con su gestión del precio del dinero, calentando o enfriando las economías según les interesa, sin contar los movimientos entre bastidores de los magnates del mundo financiero. Se permiten dar pautas a los gobiernos para seguir en su onda y no sacarlos del sistema, así podrán mantener su solvencia y optar al mercado del dinero con garantía.

Es curioso. Provocan la crisis, los gobiernos con el dinero público les sacan del atolladero, los trabajadores se quedan en el desempleo pagando las consecuencias, la banca se vuelve a consolidar con grandes beneficios, el mercado de trabajo se devalúa y la gente trabaja más por menos dinero, se retraen los créditos y se hunde la economía hasta conseguir un nivel en que les interese la reactivación. Pero hemos pensado en qué tipo de sujetos y de qué calaña son que, con el dinero del impositor, del ciudadano, el nuestro, juegan en puro beneficio propio importándoles un bledo las necesidades por las que pasen las economías familiares y las pequeñas y medianas empresas. Después de todo lo que ha llovido ¿No sería mejor tener la banca nacionalizada? Claro, eso es lo que no se puede hacer en este sistema liberal donde los estados han de estar al servicio de ellos, pues de lo contrario los ahogan económicamente.

Por tanto, si los gobiernos no tienen las manos libres para tomar las decisiones que mejor convengan al conjunto de los ciudadanos, qué políticos vamos a tener, salvo aquellos sumisos y comprometidos con el capital, al servicio de los poderes fácticos que integran el sistema. Entonces el “noble arte de la política” pasa a ser un “oficio”, una actividad sujeta a los designios del señor dueño del poder real, que se esconde entre bastidores y mueve los hilos. Su actividad e intereses se entroncan con los de su señor y se coaligan para sacar mutuo beneficio de la relación, en forma de presentes materiales tipo trajes, coches o cualquier otra dádiva compensatoria por su fidelidad y lealtad, o por su connivencia ante el atropello urbanístico. Hay quien se mete en política para forrase y no tiene recato en decirlo.

¡Cuánto debe andar sufriendo el político de vocación..! el honrado y movido por la idea de servir al pueblo, de ejercer el “noble arte de la política”, porque haberlos haylos, aunque en estos momentos cueste creerlo. A los idealistas solo les queda la reserva como testimonio o manifiesto de una idea de alternancia que no cabe en el sistema y que solo nos llevaría a la debacle, a la destrucción y la ansiedad de un futuro incierto; idea que solo será factible cuando el ciudadano mediocre dé paso al idealismo y se sumen la fuerzas requeridas para desarrollar el cambio, a la que llamo la sinergia social responsable. Cambio que haga pivotar la esencia de la política y de la sociedad sobre los valores humanos, priorizando los beneficios del ciudadano sobre los empresariales. Lo dicho: La empresa al servicio de los intereses de la ciudadanía, del desarrollo real de la sociedad y no al revés. Mientras tanto, los medios se encargarán de recordarnos que más vale pájaro en mano… y a callar. En eso estamos, amigos. En la próxima entrega espero poder plasmar mis conclusiones.

lunes, 22 de febrero de 2010

De noble arte a oficio de la política. (Parte I)

Bueno, tras mi viaje a Mallorca y dejaros fotos con bonitas vistas y suculentos manjares, vuelvo a comerme el tarro e iniciar algunas reflexiones que me aclaren dónde andamos, por qué y para qué. A ver si consigo descifrar las causas y circunstancias que nos rodean y la génesis de tanta injusticia, deshumanización y conflictividad. Ardua y difícil tarea, por lo que solo podré dar unas pinceladas dejando huecos o imprecisiones subjetivas que conforman mi opinión personal.

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El asunto de la “Res pública” (cosa pública) para los romanos o politeia para los griegos está en seria crisis. Ya en tiempos griegos, la politeia hacía alusión a la gestión de las ciudades estado y por ende al noble arte de ejercer su administración como servicio a sus habitantes, a la política. Por tanto, entendían la política como la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del estado en beneficio de la sociedad.

Creedme si lo entiendo como un noble arte, pues lleva implícito la justicia, la búsqueda del bien común de todos los gobernados, la equidad, la justa distribución de los bienes y riquezas, del desarrollo, velar por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, etc.. Pero también gestiona las penalidades cuando se presentan, los sacrificios y las exigencias en la aportación al colectivo social.

A lo largo de los años, esta filosofía del bien común se fue centrando en el bien del grupo dominante, en la explotación del poderoso sobre el débil, en la creación de clases sociales según su implicación en el poder y en la distribución de ese poder para ser usado en beneficio propio. Aparece un cultivo e incremento del nepotismo. La nobleza y la estructura social que la sustenta, incluida la moral religiosa, se impone como resortes de una sociedad donde el sujeto no vale nada, salvo para el propio servicio del noble y el entramado que lo sostiene. Se le exige, incluso, la vida por Dios, por la Patria y el Rey. Entramos en la oscura edad media.

Son los siglo XVIII y XIX los espacios claves dónde se rompe, o intenta romper, esa hegemonía de estas clases. La revolución francesa, la revolución industrial, la independencia de EE.UU. crea un contexto diferente, que permite que los sujetos se relacionen y organicen para defender sus intereses. La burguesía toma el relevo de la nobleza, pero a la larga, con todos los cambios y consignas de libertad, igualdad y fraternidad, se va imponiendo el interés de una clase sobre el conjunto de la sociedad, aunque el concepto de soberanía se vaya adjudicando al pueblo. La religión, en teoría, se segrega del poder en los países que viven esta metamorfosis sociopolítica, llegando a quedar más en la privacidad espiritual y creencias de los sujetos.

Durante el siglo XIX y XX surgen movimientos sociales, políticos y sindicales al amparo de la evolución ideológica y de grandes líderes, que producen importantes y significativos cambios. Para mí, los más significativos se centran en la dignificación del sujeto y en la prevalencia del bien común sobre el privado.

Existen tres grandes ideas o planteamientos políticos como formas o propuestas de gestión del Estado que se desarrollan y enfrentan a lo largo del siglo XX:

Las democracias a la norteamericana u occidentales, que ya están implantadas en gran parte de Europa. Están sustentadas por modelos constitucionales que consideran que la soberanía reside en el pueblo y se ejerce mediante el voto. El sistema, anclado en el capitalismo, tiene su base en el libre mercado, en la competencia, y sostiene a la empresa como motor de la producción y del enriquecimiento y desarrollo del país. Mi cuestionamiento básico de este modelo consiste en comprender en qué medida es la empresa la que está al servicio del país, del ciudadano de a pie; o si es un sistema de explotación en beneficio del dueño, sin importarle los intereses de la ciudadanía, salvo para que le compren sus productos y trabajen para producirlos.

Por otro lado, es un canto a la libertad, ciertamente, y se amparan los derechos humanos, al menos en teoría, la libertad de expresión, de culto, etc. sobre cualquier otra cuestión, entendiendo al individuo como eje o centro del sistema. Es su voluntad, en último término, la que decide quien gobierna las Instituciones del Estado. A partir de aquí, la trampa consiste en manipular, dirigir y orientar a la masa votante para que el poder recaiga en aquellos que interesen a los poderes fácticos, sobre todo al capital. Por tanto, los partidos políticos han de ser sometidos, de una u otra forma, a sus intereses, estableciendo presiones y control sobre ellos para que no cuestionen en exceso el sistema y sigan apoyando y permitiendo las desigualdades, la explotación y el normal funcionamiento del sistema productivo. Los medios están en manos privadas, el gobierno legisla, pero dentro de un orden y sometido al libre mercado, como he comentado. Por lo tanto, con las manos atadas en parte. El capital no tiene alma, moral o ética, solo quiere mercado e interés para ganar dinero, aunque se revista con la hipocresía de las creencias religiosas y busque su apoyo, connivencia y bendición.

Otro modelo, que surge de la revolución rusa, al amparo de las ideas marxistas, como consecuencia a la monarquía zarista, dictatorial, impositiva y clasista, es el modelo comunista. Este modelo naciente desde la utopía, el idealismo y la lucha de las clases trabajadoras, se sustenta en la dirección del partido, que tiene sus principios programáticos elaborados en base a la ideología que le dio vida. El Partido es el instrumento básico y único para dirigir el Estado. La propiedad privada no existe como tal y todos los medios de producción son colectivos. Por tanto, en teoría, están al servicio del pueblo, cuyo representante máximo es el Partido, quien asume la responsabilidad de adminístralos y velar por los intereses de los ciudadanos.

En contraposición no se tiene libertad de opinión ni disidencia, el voto solo se ejerce desde las estructuras del partido, donde reinan las oligarquías, y los derechos humanos pueden ser conculcados, si fuera necesario, en función del bien colectivo, que siempre lo determinará el propio partido. El sistema, tiene sus perversiones, bajo mi punto de vista, en el dominio de las referidas oligarquías, ejerciendo nepotismo y carentes de controles directos desde la ciudadanía; a la par que no se producen suficientes elementos motivadores para la producción.

A lo que se llamó la dictadura del proletariado, se convirtió en la dictadura de la clase política que se forja en el partido. Las purgas, las luchas internas y las confrontaciones, desconfianzas y paranoias que se fueron cultivando entre los integrantes del partido, dieron pie a las policías secretas, tipo KGB, que dominaron el poder y movieron los hilos de la política y la administración del estado entre bastidores. Esto es sumamente peligroso en tanto crearon estructuras de poder basadas en la información, la influencia y la coacción e intimidación.

El tercer paradigma, llamado el nacional-socialismo y/o fascismo, tiene cierta similitud con el comunista en cuanto al funcionamiento dictatorial, pero grandes divergencias en cuanto al modelo productivo e ideológico. La exaltación de la raza, de la patria y de los valores tradicionales en aras de un Estado poderoso, centralizado, que dirige el sistema con mano dura, con principios y valores rígidos, incuestionables, donde la idea única que sustenta el sistema es indiscutible, llegando a calificarse al disidente como enemigo, desafecto y traidor a la patria, merecedor del más absoluto desprecio e incluso de cárcel o muerte, según el caso. Estos tipos de planteamientos, al igual que las religiones integristas, se fundamentan en un proceso de alienación que atrapa al sujeto en una dinámica perversa basada en la obediencia y en el ejercicio del deber por encima de cualquier otra consideración. La jerarquía se impone y la subordinación es un valor incuestionable y exigible por encima de todo.

El modelo organizacional es el jerárquico, tomando como ejemplo a las instituciones con estructuras férreas, de tipo militar, con su parafernalia ornamental, uniformidad, ritos y un largo etc. que lleva al cultivo y exaltación de la autoridad. Se premia la fuerza, el arrojo y coraje, el valor y el propio desprecio a la muerte, la obediencia y sumisión al líder. Se destierra la ternura, los sentimientos y la fragilidad, que quedan como patrimonio del sexo femenino, supeditado siempre al valeroso guerrero, ejemplo de fortaleza.

Si aparte se puede contar con el apoyo de instituciones religiosas para legitimar el sistema desde los principios que ellos predican, habrán conseguido el poder por la gracia de Dios y solo ante Él deberán dar cuentas, dado que el caudillaje es una de las claves del movimiento. El líder es incuestionable y se le ha de amar, obedecer y alabar por encima de todo. Él es quien sabe y dirige el Estado y todos a la vez le han de seguir hasta la muerte si es preciso.

Pues bien, en los años treinta, estos tres modelos convivían en Europa y se estaba fraguando su confrontación. Era el preludio de la guerra más cruel, devastadora y sanguinaria que nunca se vio. Se preparaba el conflicto entre los tres paradigmas de donde surgiría el que se impondría como modelo predominante de organización social y de la gestión de los Estado y de sus recursos.

En resumen, un modelo democrático, pero con el poder colocado en el mercado y sus dueños, el capital; otro con el poder centrado en el partido y con los recursos en manos del pueblo, en teoría; y otro con el poder absoluto del líder, que lo controla todo como padre omnipotente, donde el ciudadano y el mundo empresarial están sometidos a las directrices que emanan de su filosofía nacional-socialista.

Tres modelos en conflicto potencial que desembocan en guerra abierta para ver quien prevalece sobre cual. El fascismo y nazismo son vencidos en la contienda mundial quedando reductos como las dictaduras de España y Portugal, pero el capitalismo “democrático” y el comunismo perviven en contienda soterrada mediante la guerra fría, hasta la caída del muro de Berlín y el desmontaje de la URSS, si bien otros países siguen manteniendo esa ideología y forma de organización social, aunque sin el hacha de guerra levantada. De esta confrontación quedan ascuas y secuelas que definen, en parte, las divergencias y conflictividad que vivimos en la actualidad. Esto nos abre otro interesante campo de deliberación sobre cómo anda al mundo y por qué. Pero, eso lo dejamos para otra reflexión posterior donde intentaré poner en claro al batiburrillo de ideas que me pululan por la cabeza, lo necesito…

Sería bueno aclarar que es el progreso y cómo se ha de buscar; si el objeto de la sociedad es producir bienes de consumo y tener cosas, o SER sujetos de contenido humanista, con principios y valores que sustenten esta idea y no la idea de la posesión, la competitividad y la codicia. Mi idea de progreso la colgué hace algún tiempo en este mismo blog y la puedes ver en: http://antoniopc.blogspot.com/2007/05/progreso.html.

sábado, 20 de febrero de 2010

De vuelta de Mallorca


Pido disculpas por no haber subido nada durante estos últimos días a mi blog. La cuestión es que anduve de viaje por esa preciosa isla que es Mallorca. Si bien ya la conocía, me he permitido visitarla en compañía de unos amigos durante esta última semana y no ha dejado de sorprenderme. No pretendo escribir una crónica de mi viaje, pero sí compartir con vosotros algunos momentos al amparo de mi relato.

Ubicados en la playa de Magaluf, hicimos allí nuestro centro operativo. Visitamos Inca, Alcudia puerto y ciudad, Pollença, Soller, Valldemosa (el palacio de Sancho, la Cartuja, lugar de la estancia de Chopin), Esporles (La Granja), Deiá y Palma, el tiempo no dio para más. El cielo se encargó de recordarnos que estábamos en invierno y que en esta estación el riego celestial es una cuestión bastante habitual. Eso sí, acompañado con cierta dosis de frío, por lo que decidimos alquilar un vehículo para tener más libertad operativa.

No me atrevería a resaltar en exceso un lugar sobre otros, pero sí los que más me impactaron. Palma, como siempre, se mostró esplendorosa, con su catedral, donde furtivamente anduve fotografiando y ahora no sé si la SGAE me pedirá algún impuesto, si bien un señor que deambulaba por allí nos dijo que las hiciéramos sin flash. Aquí se me presentó un dilema. A mi amigo le hicieron quitar la gorra, pero no a las señoras. Al parecer se considera una falta de recato, en un lugar sagrado y de oración, que un señor lleve gorra, pero no una señora.

El hecho es que pagamos una entrada y la catedral dejó de ser catedral para convertirse en museo, supongo… De lugar sagrado y de oración pasó a ser lugar de negocio y yo creo que esto cambia las cosas. Si Jesús entrara en ella los echaría a palos por “mercadear en la casa de su padre”. Esta es una de las incongruencias de la religión, que hace sus obras para el culto con los donativos y luego los emplea como negocio. Pero en fin, ese es otro tema, aunque a uno le rehierva la sangre. Lo cierto es la cantidad de obras de arte y la impresionante estructura que la sustenta… Maravillosa!!!

A reseñar también su puerto, el palacio de la Almudena, el edificio del ayuntamiento con su olivo centenario en la plaza, las Cortes, la plaza Mayor, las basílicas de Santa Eulalia y San Francisco, la Iglesia de San Miguel y un sinfín de callejas estrechas y bien cuidadas que te remontaban a tiempos pretéritos.

Nos sorprendió gratamente Alcudia por su monumentalidad y calles perfectamente cuidadas y conservadas. Inca y Pollença, que también se mostraban en esta línea. En Valldemosa es obligada la visita a la Cartuja y el palacio del rey Sancho. En la cartuja se albergó Frederic Chopin durante un par de meses y dejó allí su impronta. Sus calles espectaculares.

Qué decir de Deiá, salvo que es impresionante su ubicación, sus calles, la iglesia (con dos cañones en la puerta…) el cementerio anejo y un sinfín de casas ancladas, amorosamente, a la falda de la verde montaña. Verde que te quiero verde, verde amor, verde esperanza…

El viaje a Soller y su puerto fue otro punto interesante. La subida en un vetusto tranvía desde el puerto al pueblo… La visita a su monumental iglesia, sus calles colmadas de edificaciones suntuosas y bien conservadas y la vuelta en el famoso tren de Soller con casi 100 años de antigüedad. En el camino, atravesamos por diversos túneles la sierra de Tramontana, para encontrarnos con los campos de almendros floridos, algarrobos y toda la flora y verdor propios del tiempo y del lugar.

Bueno, no quiero ser pesado y como una imagen vale tanto, os dejo un slide con varias fotografías para los que quieran darse un paseo virtual por la isla. En todo caso, os cuelgo, a modo de presentación, una foto del amanecer entre las nubes, a caballo del avión que nos devolvía a Málaga.





Previo al slide, os dejo una imagen con los productos típicos de las islas.





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miércoles, 10 de febrero de 2010

El almendro ha florecido.


Hoy ha sido un día especial. Como cada año espero que florezcan los almendros para ir a visitarlos, para hacer fotografías de ellos cargados con sus flores, adornando los campos de mi pueblo, Cuevas de San Marcos. Los japoneses tienen especial predilección por la flor del cerezo. Nosotros disfrutamos de ese espectáculo tan maravilloso en muchos lugares de nuestra geografía, pero sobre todo en el valle del Jerte y, en mi tierra, en Alfarnate y Alfarnatejo. Francamente, yo lo conozco y es una maravilla, algo inolvidable que deja su impronta en tu retina de por vida. Pero para ello debemos esperar un poco, pues no es el tiempo aún de que florezca el cerezo.

Sin embargo, existe otra flor, otra floración tan espectacular e impresionante como esa y que se presenta con antelación. Me refiero, claro está, al almendro. El almendro es un árbol típico mediterráneo, con un fruto muy apreciado y utilizado en gastronomía, sobretodo repostería, en toda la cuenca mediterránea. Turrones, alfajores, mazapán, mantecados, polvorones, incluso leche y aceite de almendra y un largo etc. avalan su utilidad y aportación nutricional a la apetitosa mesa de la referida cuenca.

El almendro es un árbol que exhala optimismo. Cuando asoma el nuevo año ya anda él intentando hacer acto de presencia, romper el sortilegio del invierno, de forma prematura, y mostrar la futura primavera por adelantado. Hace un requiebro al frío y crudo ambiente invernal y, montado en flamantes rayos de sol, se permite retarlo con su flor. Rompe el maleficio del otoño que se llevó su caduca hoja y llama, en un grito de esperanza, a la primavera, aliándose con ella para volver a crear vida, para retomar el ciclo que le ofrece la madre tierra con sus nutrientes, regados por la bendita agua que el cielo le arrojó. Esto es optimismo e ilusión transmisible al observador.

Este año ha sido especial en el sur de España, en Andalucía. La lluvia fue copiosa y el generoso cielo se volcó en alimentar la tierra con la esencia de la vida, con el agua. No olvidemos que somos el 73% agua y que ella es la savia de nuestra existencia. Nuestros embalses están llenos, los campos bien regados, el subsuelo con acuíferos colmados; arroyos, ríos y riachuelos danzan por sus cuencas cantándole, en agradecimiento, a la madre naturaleza con su ritmo trepidante y saltarín, regando sus orillas y regalando vida por doquier.

Y yo, con la candidez y la inocencia del niño, voy al encuentro del almendro para emocionarme con el espectáculo de su floración. Pero, como esa imagen fugaz pierde su esplendor cuando desaparece, la capto con mi cámara para poder disfrutarla a posteriori, aunque pierda su textura, su tridimensionalidad y el grácil movimiento de la rama mecida por el viento.

El almendro, al igual que todos los árboles de floración, es dadivoso en extremo. Nos seduce y ofrece el fruto de una forma especial. Primero nos enamora con su flor, mostrándonos el éxtasis de su belleza, y luego nos regala con el fruto. Sabe sacar de la naturaleza el elixir de la vida, el nutriente, conjuradas sus ramas y sus hojas con el sol, hacen de intermediario altruista y generoso para ofrecernos su fruto como alimento.

Hoy los he visitado, los viví de cerca con mi amigo Pablo, en una excursión cámara en ristre, fotografiando su flor, los campos y montes que lo abrigan. Primero contemplamos el embalse de Iznajar y su estado pletórico de agua, después anduvimos por los campos captando las imágenes de la floración. Tras la comida y visitar mi casa del pueblo, donde descansamos y embotellamos el vinagre de mi fracasado vino, nos volvimos a Málaga, no sin antes dar un vistazo al embalse del Limonero, cargado, también, de agua para garantizar el suministro a la ciudad.

Cuando he llegado a casa, he pensado en ti amigo lector, y he decidido hacerte partícipe de mi experiencia colgando un slide con las fotos y contando este relato, tal como lo he vivido, pero con mi limitación para expresar las sensaciones que fueron aflorando en la visita y recorrido del día. Es tan pobre la palabra y tan rica la emoción, que solo se me ocurre que hablen las imágenes y se calle mi voz.

domingo, 7 de febrero de 2010

Fantasía de amor (Poema)



La poesía es una rama que no cultivo mucho, pero que me encanta. Hoy os presento esta donde intentado converger el amor, con la sensualidad y el erotismo, en una fantasía de ensoñación. No busco, ni soy experto en el uso de metáforas. Mi poesía es pobre en ellas para favorecer el sentido del mensaje, la expresión del sentir, la simpleza de la comunicación adornada de ritmo y encaje. Espero que os guste, al igual que el vídeo que os presento para acompañarla.


Fantasía de amor

Mil noches soñé contigo,

con tu piel y con tus besos.

Buscándote, anduve

bogando en el mar del deseo.


Flotaba en el aire tu suave perfume,

tu cálido aliento

tornando la brisa en un torbellino

convertido en viento,

viento de pasión, viento codicioso

que se me incrustaba en el pensamiento.


En mi fantasía volaba a tu encuentro

anhelando citas

y dar rienda suelta al presentimiento.


Al fin, entregado al sueño,

dominado el mundo de la sed latente,

me abres la ventana de tus aposentos

y furtivamente accedo a tu alcoba

entrando en tus sueños.


Conjurado el miedo,

destrozado el muro que nos separaba,

se inicia la danza de enamoramiento.

Baile de arrebato, baile de fervor

frenesí y apasionamiento.


Ya nada lo impide.

Tus ojos me miran con un sortilegio

de deseo carnal

que invitan al lecho.


Mis manos temblando

exploran tus senos.

Canciones de amor

adornan tu cuerpo

en una alianza

que vamos sellando

con todos mis besos.


Tus pechos me llama,

tu boca, tu aliento,

tus cinco sentidos se entregan a ello

y yo con bravura a tu tiento entro.


Voy paladeando tu suave fragancia,

mi lengua recorre tu cuerpo

buscando el placer de tus besos.

Pechos de doncella

vientre de dulzor

venus enredada

puerta del amor

llave del placer que me lleva adentro.


Éxtasis, flor eclosionada

regada por agua de vida

que mana del cuerpo.

Orgasmo y fusión

vivido en el sueño

que rompe su magia,

húmedo de amor,

cuando me despierto.

Antonio Porras. (Málaga. Febrero 2010)


viernes, 5 de febrero de 2010

La semilla…

Ayer cumplí 59 años. No he podido evitar mirar atrás y ver la película que nos muestra la miseria y la necesidad de los años cincuenta, donde se empezó a sembrar esa semilla que dio sus frutos en la transición, que produjo la generación que soportó el cambio, que luchó por él y por la instauración de la democracia. Es un testimonio extensible a todos los nacidos en las décadas de los 40 y 50. Esa etapa oscura de nuestra historia que muchos quieren detraer de la memoria. Esa gente que pasó necesidades en su infancia y que empleó su juventud en luchar por mejorar España y a sí mismos. Esa gente, jubilados o en espera de hacerlo, que ha trabajado desde muy temprana edad o siguen en ello, y quieren que sigan hasta los 67, como si ya no hubieran contribuido bastante a enriquecer el país, a elevarlo al rango de la libertad. Hoy, en mi cumpleaños, lanzo mi mirada al pasado y los veo a todos movidos por el coraje y la esperanza en el mañana, aunque al final se encuentren con este mañana del hoy … Es la vida!!!

Previamente os presento un slide con fotos antiguas, de aquellos tiempos. Las recopilé para una exposición que hice hace un par de años y otras las saqué de Internet. Las que fueron a la exposición están tratadas con photoshop. Espero que os gusten y os ubiquen en el ambiente que se vivía en aquellos años...


Corría 1959 en una España marcada por un régimen salido de una guerra, donde los perdedores habían sido demonizados, denostados, marginados y excluidos de todo derecho, incluso del derecho a la vida si habían luchado en el bando del gobierno de la república. Los ganadores se afianzaron en el poder y lo demostraban de forma sistemática. Eran los dueños del país, de sus tierras y comercios, de sus cambalaches y del estraperlo, actuando con desvergüenza y despotismo. Una alianza, marcada por la historia más arcaica, se había reavivado entre la iglesia y el poder fáctico del ejército y los terratenientes, los facciosos y monárquicos, la derecha más reaccionaria y los tradicionalistas. La religión velaba por la moral y las creencias que garantizaban el sostén de la ideología política. El poder se ejercía desde el entramado sociopolítico de los grupos dominantes arropados por un ejército “triunfante”, sumiso y leal al régimen. Se habían impuesto gracias al apoyo y a la fuerza destructora del Tercer Reich, gobernado por el nacionalsocialismo (nazismo) hitleriano y la Italia fascista de Musolini, que habían usado la guerra civil como campo de ensayo para la segunda guerra mundial.

La arrogancia de los vencedores se potenciaba ante la humillación de los vencidos. En el sur, los campos de Andalucía, volvían a tiempos pretéritos dónde el caciquismo decimonónico se reinstalaba. El campesino esperaba, paciente y resignado, a que el capataz de turno le eligiera, en la plaza del pueblo, para poder trabajar los campos del señorito bajo el signo de la explotación y un ridículo salario que, muchas veces, no cubría ni las mínimas necesidades familiares. Ser adicto al régimen garantizaba cierto estatus que facilitaba la contratación y el trabajo. Ser contrario conllevaba, en muchos casos, el castigo del desprecio y la marginación laboral y solo ante la humillación se le otorgaba el don del trabajo.

En este marco, apoyado en el quicio de la puerta, un niño de ocho años observaba las calles de la aldea esperando la vuelta de sus padres del trabajo del campo. Denotaba cierta preocupación, su mirada extraviada y expectante a la vez, mostraba la angustia de la espera. El sol, con su misión cotidiana cumplida, se inclinaba suavemente sobre el horizonte buscando el descanso nocturno merecido. El día había hecho estragos en su aspecto y, la pulcritud matinal, dejada por el amor de la madre antes de su marcha a los campos, había dado paso a su aspecto desaliñado y churretoso. Cabeza rapada para ahuyentar piojos, sandalias de goma, pantalón corto marcado de manchas con parches y a la par zurcidos primorosos, camisa de corte casero repleta de lamparones producto de las travesuras, de sudor y tierra, de llantos y risas, de golpes y abrazos, de juegos de niños semiabandonados.

Al frente se yergue la nueva construcción de una caseta que ampara el transformador que ha modificado la aldea. Hasta ahora, junto a las chimeneas, solo las lámparas de carburo, quinqueles y candiles cargados de historia, había alumbrado las lúgubres noches de invierno. Aquella mágica luz que guardaba la caseta y fluía por los cables le maravillaba. Su padre le había explicado el extraño mecanismo del invento y empezaba a comprender, a su edad temprana, que aquello cambiaría la aldea, que las cosas ya no serían como antes. En su casa, la primera radio que había visto en su vida, le fascinaba.

Su padre sintonizaba emisoras, escuchaba el parte, se distraía con el cante flamenco y las voces de Antonio Molina, Juanito Valderramas, Antonio Mairena, La Paquera, La niña de los peines… Un sin fin de coplas y cantares que le alegraban el crepúsculo. Era un gran aficionado al cante; incluso cantaba en los encuentros con los amigos en el bar y durante las faenas del campo. Sus coplas estaban cargadas de pena, de amores frustrados, de amores de madre y de hijos. Otras veces eran de alegrías y cantos de vida, de holganza y requiebros, de enamoramientos.

Pero anoche fue distinto. Anoche observó a su padre buscando en la radio, con un sonido chirrión de honda corta, otra emisora. El volumen bajo, casi imperceptible si no estabas cerca. Al final una voz de mujer con tono chillón hablaba de Radio España Independiente, de la Pirenaica. Escuchaba proclamas extrañas, hablaban de Franco, ese hombre tan bueno según la maestra, que salvó a España de tantos males, de los malvados comunistas, de los que atentaban contra la religión y querían destruir España. Pero esta mujer no decía eso. Lo ponía de asesino, sanguinario, traidor y fascista, dictador amigo de Hitler y de Musolini. Pronto caería su régimen y volvería la república para liberar a los trabajadores del yugo del capital, pregonaba.

Entonces tuvo miedo. Miró a su padre con preocupación esperando respuestas, pero él seguía con la oreja pegada a la radio, como ausente embebido en el tono y el verbo de aquella señora que iba revelando cosas que no comprendía. Su madre no dejaba de repetirle que un día tendrían un disgusto, que alguien podía oírlo y decírselo a los civiles que le llevarían detenido al cuartelillo. Él ya sabía como se las gastaban los civiles, los otros niños mayores comentaban como actuaban; las palizas y amenazas, el desprecio y la soberbia que les caracterizaba para con los vencidos y el servilismo que practicaban con los vencedores.

Entonces el mundo cambió para él. Todas las noches, sin que su padre se diera cuenta, se acercaba a la radio para oír lo que decía aquella mujer y otros que hablaban. Disimulaba para que sus padres no notaran su interés, para que los civiles no pudieran descubrir que lo oía todo. Por la noche daba vueltas a las cosas intentando descubrir que había detrás de todo aquello. Perdió la fe en lo que decía la maestra, empezó a descubrir la injusticia y el abuso del señorito, a respetar al campesino explotado que rendía su gorra al paso del soberbio señor en su caballo. Le habían puesto en cuestión el sistema y el orden que lo mantenía. Aquello no tenía por qué ser así. Por primera vez vio al señorito en simetría con los demás y empezó a no comprender las diferencias; si su padre trabajaba la tierra más que el dueño, si los frutos que daban eran producto de su trabajo, por qué el señorito solo se limitaba a recoger los beneficios. Algo no cuadraba...

La verdad es que se acababa de sembrar una semilla. Esa semilla daría su fruto dentro de unos años. Esa semilla era la semilla de la duda, del cuestionamiento de todo, del pensamiento libre y de la búsqueda de la razón y el sentido de la vida. Había pasado del conformismo y de la entrega sumisa, al campo del librepensador, de la duda y la pregunta eterna. Había iniciado su huída de la mediocridad. En ese momento empezó a asimilar que su lugar no estaba en el campo al servicio del señorito, que debía estudiar para ser maestro, médico o cualquiera otra profesión que le sacara de allí, que le pusiera en otro lugar para comprender al mundo que se le había venido abajo. Tal vez la semilla del humanismo empezó a arraigar en su interior, ese humanismo sobre el que pivotaría el cambio de la España de los 70... ¡Cuántos niños fueron inseminados en esas circunstancias!...habría que dejar crecer ese árbol para recoger el fruto....

miércoles, 3 de febrero de 2010

Educación ciudadana

Hoy empezaré mi relato presentando un slide con fotos de mi ciudad: Málaga

Tengo que cambiar mis hábitos. Quiero decir costumbres, no hábitos de monje o similar, que de eso no tengo, aunque de niño me persiguieron. Confieso que no poseo unos hábitos muy saludables. Ando poco porque me canso y me canso porque ando poco. Y la verdad es que me gusta andar solo, por la ciudad y sus calles, mirando sus cosas, viendo a su gente y disfrutando de la brisa del mar que se entremete por sus calles sinuosas, estrechas y cargadas de historia. Málaga es una ciudad para patearla, en el buen sentido de la palabra. El hecho es que, a pesar de lo que digo, lo hago poco, solo de cuando en cuando. Hoy ha sido uno de esos días. He cogido mi máquina de fotos, pues soy un gran aficionado a la fotografía, y mis neuronas y he salido a pasear.

Eso de coger mis neuronas… ¿qué quiere decir? Pues veréis, aparte de plasmar en mi cámara las imágenes de la ciudad en una mañana clara de un febrero luminoso y no muy fresco, me dispongo a pasear en conversación conmigo mismo; es decir, observando, pensando y digiriendo todo lo que se me viene encima. Es un momento de paz, de recogimiento, en el que mi pensamiento vuela libremente, observa, razona y construye sus juicios, saca conclusiones que luego pasan a formar parte de esa concepción de la vida que todos llevamos dentro. Por tanto, preparo mis neuronas y me las llevo de paseo para que se relajen y vivan la vida como espectadoras, para observar mejor la realidad que nos rodea. Es como si las subiera en un helicóptero y, desde arriba, les mostrara el mundo para que ellas me fueran orientando, aclarando las ideas. Es un ejercicio de libertad que se ejecuta en solitario, con mente abierta.

Hoy, aparte de cosechar más de una treintena de imágenes de bellos jardines, plazas y edificios antiguos y modernos, he observado un hecho que entró en el procesamiento neuronal, confirmándome una de mis observaciones cotidianas sobre la conducta humana.

Os cuento: Un taxista, intentando pasar por un lugar prohibido bloqueó a un autobús con unas treinta personas a bordo. El conductor del bus le toca el claxon y el taxista se enoja y le dice, malhumorado, que es solo un momento, que no tenga tanta prisa. Hasta aquí todo normal. Suele ocurrir muy habitualmente un hecho parecido. Pero fijémonos que en el autobús iban treinta personas y que el minuto, o el tiempo que fuere, se ha de multiplicar por treinta. Quiere esto decir que aquel señor le estaba robando un tiempo a cada uno de los pasajeros y no tenía conciencia de ello.

Esto mismo lo he pensado muchas veces en la cola del banco, del supermercado, de una oficina o en la ventanilla de un funcionario. Me pregunto: ¿Es consciente el señor o la señora que atiende a la clientela, de que cada minuto que pierda en nimiedades lo ha de multiplicar por el número de personas que están esperando? Yo creo que no, pero a mí sí me pasa. Intento darme prisa en la gestión cuando hay gente que está a la espera de que termine. Suelo pensar en los demás, en los que vienen detrás, aunque sin agobiarme, claro está. Parece como si el susodicho sujeto hiciera una ostentación de poder, mostrando a los demás que quien manda allí y en el ritmo y orden del trabajo es él exclusivamente. Él no está para servirnos, sino para hacernos un favor. Por suerte cada día hay más buenos profesionales que entienden esta situación y la gestiona adecuadamente.

Ejemplos como este, catalogables de insolidarios, se dan muy habitualmente. Un coche mal aparcado que ocupa dos espacios, un vehículo aparcado en doble fila que se marcha unos minutos sin importarle bloquear a otros, un sujeto que se salta el orden de una espera, una colilla o un papel que se tira al suelo, un perro que defeca en la calle y el dueño ni se inmuta, una persona mayor o embarazada que apenas se aguanta de pie en el autobús y el joven de turno va plácidamente en el asiento, incluso en el reservado a minusválidos… Recuerdo que una vez, en el metro de Viena, íbamos subiendo por unas escaleras mecánicas y una pareja que iba delante ocupaban todo el escalón y bloqueaba el paso. Un señor malhumorado dijo un improperio, ininteligible para mí, y exigió que se dejara libre uno de los lados para que circularan los que tuvieran prisa.

Existe un sinfín de casos significativos, que demuestran un déficit educacional. Es esa falta de conciencia ciudadana, de compromiso y respeto social, que nos caracteriza a muchos españoles y que se contrasta cuando va uno al extranjero, del norte claro, por que si bajamos a África, en cuanto a la limpieza, apaga y vámonos.

En conclusión, cada vez estoy más convencido de la necesidad de introducir en la escuela más formación ciudadana, llámese Educación para la ciudadanía, o como se quiera, lo importante es el contenido de conductas cívicas que faciliten y potencien la convivencia.

lunes, 1 de febrero de 2010

Otra forma de explicar la crisis


Me llegó esta especie de cuento por correo y, si no fuera por lo dramático del asunto, es para reír un buen rato.

DEUDAS y BURROS


Se pidió a un asesor financiero que explicara esta crisis bursátil mundial y de una forma sencilla para que la gente de a pie entienda sus causas y así lo intentó:

Había un señor que se dirigió a una aldea lejana y ofreció a sus habitantes comprar cada burro que tuvieran a 100 euros. Buena parte de la población vendió sus animales. Al día siguiente ofreció mejor precio, 150 por cada burrito, y, así, otro tanto de la población vendió los suyos. A continuación ofreció 300 euros y el resto de la gente vendió los últimos burros.

Al ver que no había más animales, ofreció 500 euros por cada burrito dejando a entender que los compraría a la semana siguiente y se marchó.

Al día siguiente mandó a su ayudante con los burros que compró a la misma aldea para que ofreciera los burros a 400 euros cada uno. Ante la posible ganancia a la semana siguiente todos los aldeanos compraron sus burros a 400 euros y quién no tenía el dinero lo pidió prestado, más aún, compraron todos los burros de los pueblos cercanos.

Como era de esperar, este ayudante desapareció como el asesor y nunca aparecieron jamás. Cierto es, también, que a la semana en el poblado había un hecho:
"Estaba lleno de burros y de endeudados."

¿Será la causa por la que le interesa al colectivo especulador del "pastamen", que la gente se idiotice y siga siendo burra y codiciosa?